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12.3.21

Bárcenas acusa a todos los líderes del PP hasta 2008 de conocer la caja b

 "Luis Bárcenas se lanzó este lunes a la batalla contra el PP durante su declaración como acusado en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional sobre la caja b que mantuvo el partido durante más de dos décadas. 

El extesorero reforzó la tesis de la Fiscalía, que pide para él una pena de cinco años de cárcel, al confirmar la veracidad de la contabilidad paralela que publicó EL PAÍS en 2013. El antiguo responsable de las cuentas señaló también a las sucesivas cúpulas de la formación como ideólogas y conocedoras de esas finanzas opacas y acusó a Francisco Álvarez-Cascos, ex secretario general, de dar la orden de sistematizarlas. También denunció que muchos de los que fueran dirigentes populares, como Mariano Rajoy, cobraron sobresueldos.

Bárcenas llevaba tiempo esperando esta cita tras enviar el pasado 26 de enero un escrito de confesión a la Fiscalía Anticorrupción mostrando su disposición a colaborar. Estaba previsto que declarara el pasado 10 de febrero, pero el juicio tuvo que aplazarse hasta este lunes después de que otro de los acusados, Cristóbal Páez, exgerente del PP, cayera enfermo por coronavirus.

—Disculpe, ¿puedo retirarme la mascarilla a la hora de responder? —le preguntó este lunes Bárcenas al tribunal apenas unos segundos después de sentarse en el banquillo donde iba a ser interrogado por el fiscal Antonio Romeral— Es que prefiero que sea así, porque me cuesta trabajo respirar.

El extesorero necesitaba aire para las casi tres horas y media que duraría su testimonio. Una extensa exposición, que continuará este martes con las preguntas de la Abogacía del Estado, durante la que ratificó las principales tesis de acusación de la Fiscalía y disparó contra las antiguas cúpulas del PP.

 Los papeles. Bárcenas solo tardó unos minutos en confirmar la veracidad de los documentos que publicó EL PAÍS en enero de 2013, que se bautizaron como los papeles de Bárcenas y que precipitaron el estallido del caso. Según detalló, esa era buena parte de la contabilidad paralela que él llevaba de su puño y letra, y que visaba personalmente con su firma Álvaro Lapuerta, que le precedió en el cargo de tesorero.

Una caja b que se nutría principalmente de donaciones de empresarios y de la que, incidió, estuvieron al tanto todos los presidentes y secretarios generales de la formación. Es decir, la cúpula conocía ese mecanismo ilegal. Tanto es así que, según su versión, cuando salieron a la luz los documentos, mantuvo un encuentro con un abogado vinculado al PP que le planteó manipular esos apuntes contables para confundir a la ciudadanía. “A los pocos días, en el despacho del abogado de Lapuerta, hubo una reunión con [el letrado] Javier Iglesias [...] en la que me plantearon la preocupación que había en el partido con esos documentos. Y me plantearon que volviera a repetirlos, pero variando conceptos y cantidades de cara a hacerlos públicos y crear, digamos, la duda en la opinión pública de cuáles eran buenos y cuáles malos”.

El extesorero del PP añadió que en esa cita se le ofrecieron también en nombre del partido 500.000 euros por acabar con el conflicto laboral que había entre ambas partes. Pero Bárcenas aseguró que lo rechazó. Quería más dinero y que no fuera en negro.

—¿Quién le hace el ofrecimiento?—, le inquirió el fiscal.

—Javier Iglesias, abogado del PP y luego, como ya conocemos, muy vinculado como interlocutor del PP con respecto a mí y con respecto a acciones contra mí.

—La fuente del dinero, ¿quién era?

—Empresarios. A mí me dijo que no habría ningún problema porque hay empresarios que aportarán esa cantidad. Y yo le contesté que no quería los 500.000 euros, que la cantidad eran 975.000. Que, si eran 975.000, a lo mejor hablamos, y que los quería oficialmente y no en dinero b. 

Creación del sistema. Bárcenas afirmó este lunes que él y Lapuerta heredaron la caja b de Rosendo Naseiro, anterior tesorero durante los años ochenta. Y que se encontraron con que recibían unos donativos que superaban los límites permitidos mientras, a la vez, tenían “que satisfacer” una serie de compromisos de “forma no oficial”: como retribuciones a algunos cargos electos, pagos a asesores o ayudas a familiares de concejales asesinados por ETA. “Necesitábamos dinero de esas características para atender pagos de esas características”, resumió.

Fue entonces cuando, según Bárcenas, Francisco Álvarez Cascos, secretario general entre 1989 y 1999, ordenó a Lapuerta sistematizar estos abonos a través de la contabilidad opaca.

Sobresueldos. De esa caja b, precisó también el acusado a continuación, salieron los sobresueldos reflejados en sus papeles y percibidos supuestamente por exdirigentes del partido. Entre otros perceptores, enumeró a Cascos, Javier Arenas, Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Jaime Mayor Oreja, Federico Trillo, Ángel Acebes y Rodrigo Rato. Según dijo, excepto a estos dos últimos, a quienes jamás dio él las cantidades en mano —sino Lapuerta—, “al resto, en alguna ocasión, yo les he entregado el sobre con lo que les correspondía”.

Según su versión, esas retribuciones extra se idearon al existir cargos que, además de ser diputados, “dedicaban una parte muy importante de su tiempo al partido”. “De forma que perciben, hasta que se llega al Gobierno, una cantidad en gastos de representación que se pagaba por la caja oficial. Pero, al llegar al Gobierno, la ley de incompatibilidades lo impedía y, evidentemente, suponía una merma muy importante en la retribución que percibían. La propuesta que recibe el tesorero es que, a partir de ese momento, no recibieran menos dinero neto”. El objetivo era, añadió, que se complementara su salario oficial con cantidades de la caja b.

“No solo [cobraban] los secretarios generales [...], a los que siempre se les informaba de lo que estaba haciendo el partido”, continuó Bárcenas, que remachó que su último movimiento como tesorero fue entregar sendos sobres con 25.000 euros a Rajoy y Cospedal. La expolítica lo negó este lunes en un comunicado: “Miente impunemente para defenderse”. 

Rechazado el careo. Antes del interrogatorio, los jueces rechazaron el careo entre Bárcenas y Rajoy que propuso la defensa del extesorero en la fase de cuestiones previas. La acusación popular ya pretendió en el juicio celebrado sobre la primera etapa del caso Gürtel, conocido como Época I, que se celebrara un enfrentamiento de este tipo, pero los magistrados también lo descartaron entonces.

El tribunal sí aceptó, en cambio, que declaren como testigos en la vista oral dos periodistas, Francisco Mercado y Eduardo Inda, sobre la existencia de una supuesta grabación del fallecido Lapuerta, donde hablaba de la contabilidad paralela y que ellos podrían haber escuchado.

Dardo contra Aguirre. Luis Bárcenas aprovechó el interrogatorio al que le sometió el fiscal anticorrupción para insistir en un aspecto que hace unos días contó ante el juez del caso Púnica, Manuel García-Castellón: que él mismo fue testigo de cómo su entonces jefe como tesorero del Partido Popular, Álvaro Lapuerta, entregó en 2007 un sobre con 60.000 euros a quien era, a la sazón, líder del PP en Madrid, Esperanza Aguirre. El dinero, según Bárcenas, lo había llevado un constructor para financiar de manera irregular la campaña de Aguirre a las elecciones autonómicas de ese año.

Tras aquel testimonio, la expresidenta madrileña lanzó una ofensiva de declaraciones públicas y escritos ante el juez para negar la acusación del extesorero. Este lunes, Bárcenas reiteró sus acusaciones durante el juicio de la caja b. Para ello detalló la supuesta vinculación personal entre Aguirre y el constructor —al que la líder del PP de Madrid negó conocer— a través de Sigfrido Herráez, un miembro del partido muy relacionado con la entonces presidenta, que estaba casado con la hija del empresario y a cuya boda ella asistió, según dijo el acusado.

Las sesiones. El juicio por la caja b del PP comenzó el pasado 8 de febrero con la fase de cuestiones previas, pero se suspendió tras celebrarse solo dos sesiones debido a la enfermedad de Páez, que requirió hospitalización. Tras acabar este lunes el interrogatorio de la Fiscalía, la vista se reanudará el martes con las preguntas de la Abogacía del Estado. Después, le llegará el turno al abogado del propio Bárcenas, que se ha acogido a su derecho a no responder al resto de las partes.

Cuando finalice el extesorero, el juicio continuará con los interrogatorios del resto de acusados que se sientan en el banquillo: además de Páez, Gonzalo Urquijo y Belén García, administradores de Unifica, empresa que reformó la sede de Génova, y Laura Montero, directora de proyectos de la compañía. El PP y Unifica, como personas jurídicas, también se encuentran procesados como responsables civiles subsidiarios."                  (J. J. Gálvez, El País, 08/03/21)

 

 "El presidente del tribunal que juzga a Luis Bárcenas por la caja b del Partido Popular (PP) hace un receso a las doce del mediodía “para tomar un café”, y añade:

—El señor Rajoy deseará ir al baño…

Se trata de un lapsus, lógicamente. Quería decir “el señor Bárcenas”, pero no es de extrañar que el subconsciente le haya traicionado. Durante la última hora y media, el extesorero del PP ha explicado con todo lujo de detalles —nombres, fechas, cantidades y artimañas más habituales— la financiación ilegal del PP desde los tiempos de Manuel Fraga a los de Mariano Rajoy, a quien asegura haber entregado en mano 25.000 euros procedentes de una de las últimas partidas de dinero negro.

 Sin mascarilla, con las gafas de cerca en la punta de la nariz, los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas, Luis Bárcenas relata con mucha serenidad, y sin eludir en ningún momento su responsabilidad, la manera en la que el PP se financió ilegalmente desde 1990 hasta 2008.

Lo hace además por su propia voluntad, sin necesitar siquiera las preguntas del fiscal Antonio Romeral, quien por momentos parece interesado en cuestionar a estas alturas la veracidad de los papeles aportados por Bárcenas, unos documentos que el propio extesorero vuelve este lunes a reconocer como auténticos, que EL PAÍS publicó el 2 y el 3 de febrero de 2013 y que el Tribunal Supremo también dio por válidos en octubre de 2020 cuando confirmó la sentencia del caso Gürtel dictada por la Audiencia Nacional. Pero a pesar de la extraña estrategia del fiscal, Bárcenas ha venido a cantar. Y más que un cante nuevo, lo que el extesorero interpreta es una antología de los trucos utilizados por la dirección del PP, ya estuviese en la oposición o en el poder, para cubrir con dinero negro lo que no podía costear con fondos legales.

Lo que cuenta en solo tres horas de declaración, una vez limpio de polvo y paja y colocado en fila, es tremendo. Dice que el método de la doble financiación del partido —una legal y otra en negro— se inauguró cuando Francisco Álvarez Cascos fue secretario general del PP (1989-1999), y que cuando llegaba un nuevo secretario general, el entonces tesorero, Álvaro Lapuerta, se reunía con él, le indicaba los usos y costumbres y le entregaba los primeros sobres de dinero procedentes de empresarios que querían “abonar” el terreno a la espera de tratos de favor. Asegura Bárcenas que, desde Álvarez Cascos a Dolores de Cospedal, todos los personajes importantes del partido —Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy, Javier Arenas…— aceptaron sin rechistar los sobres en “pago de retribuciones o de complementos de sueldos”. 

La explicación que da Bárcenas a que esos prohombres de la política cobraran sobresueldos ya estuvieran en la oposición o en el Gobierno es muy curiosa. Dice que cuando eran simples diputados, recibían un sobresueldo legal del partido por las muchas horas que pasaban en la sede de Génova preparando el asalto al poder. Pero que cuando ya ganaron en 1996 y todos fueron a formar parte del primer Gobierno de José María Aznar, “la ley de incompatibilidad les impedía cobrar la doble retribución y, como eso suponía una merma en los ingresos, se dio la instrucción [desde la dirección del partido] de que había que completarlos con fondos extracontables”, que es la manera fina de llamar al dinero negro. Una cosa es morir por la patria y otra perder dinero.

Bárcenas está lanzado, y aunque el fiscal parece que ha venido a dormir el partido, no hay manera de pararlo. A pesar de que ya se notan en su aspecto las secuelas de los años y la cárcel, quien tuvo, retuvo y este lunes ha venido a ajustar cuentas. A Esperanza Aguirre, que hace unos días acudió presta a las televisiones a enseñar su salón y a dejarlo por mentiroso, le manda un recado: ya ha encontrado las pruebas de que él y Lapuerta, que en paz descanse, le entregaron en mano 60.000 euros contantes y sonantes de parte de un constructor. Y luego, a modo de guinda, relata una escena que, de ser cierta, lanza hacia el PP una acusación tan grave que hasta Pablo Casado tendría que plantearse el voto de silencio. Explica que, tras publicarse los papeles con la contabilidad fraudulenta, un abogado próximo al partido le ofreció 500.000 euros en negro para que fabricara otros papeles, “pero variando los conceptos y las cantidades para hacerlos públicos y que se creara así la confusión de cuáles eran los buenos y cuáles los malos…”. No hubo trato. Bárcenas quería el doble.

Los papeles buenos y los malos, los documentos reales y los falsos, la verdad y la mentira… Hay una frase que, a modo de bala perdida, da en el blanco sin pretenderlo y resume a la perfección los últimos 20 años de la historia del PP. Estaban el fiscal Romeral y el extesorero conversando —llamarlo interrogatorio sería una exageración— sobre la reforma de la sede de Génova 13, cuando Bárcenas explica que la tesorería del PP elaboraba dos tipos de documentos, “unos de verdad y otros de mentira”, porque “había que adecuar el presupuesto, que no era real, a lo que realmente costaba”. Y es entonces cuando, intentando explicar lo obvio, Bárcenas construye a trompicones una frase que es una sentencia:

—Lo que se pagaba en negro era la diferencia entre lo real y lo de mentira.

Será difícil que un legado así, en lo político y en lo económico, pueda redimirse con una mudanza.

19.11.18

Crespo confirma a entrega de diñeiro negro a xornalistas e que Fraga e Cuíña decidían quen recibía... no PP debían coñecer como se financiaba o partido en cada un dos seus niveis o tesoureiro, o xerente e o secretario xeral e que tamén o presidente tería que saber en termos xerais "como están as cousas"

"O ex secretario de Organización do PP galego e 'número dous' da trama 'Gürtel', Pablo Crespo, ratificou este martes ante a comisión do Congreso que investiga as contas do PP que todos os secretarios xerais do partido coñecían os 'papeis de Bárcenas', que o 65% do diñeiro que se utilizaba para as campañas electorais en Galicia era negro e que el mesmo repartiu "sobresuoldos" ilegais a responsables do partido nesa comunidade e tamén a xornalistas.

Así o sinalou durante o interrogatorio ao que o someteu a deputada do PSOE Soraya Rodríguez, quen lle preguntou sobre algunhas das declaracións que veu facendo nos últimos anos o comparecente sobre o financiamento do PP.

Crespo foi secretario de Organización e responsable das campañas electorais do PP galego entre 1996 e 1999 e desde 2002 xestionou as empresas do xefe da 'Gürtel', Francisco Correa. Segundo explicou, presentáronllo como o provedor "de referencia" do partido a nivel nacional para as campañas electorais.

O comparecente, que foi condenado en dúas pezas relacionadas coa trama 'Gürtel', evitou sinalar expresamente que o ex presidente do Goberno e do PP Mariano Rajoy coñecese que o partido se financiaba de forma ilegal, pero si deu a entender que, como secretario xeral do partido que foi no seu momento, si debeu coñecer de maneira "global" e "troncal" como funcionaban as contas do PP.

UNS PRESIDENTES QUEREN SABER E OUTRO NON

Preguntado se considera coñecedores destas prácticas tamén a Ángel Acebes e María Dolores de Cospedal, sinalou que a súa afirmación tiña un carácter "valorativo" porque considera que os secretarios xerais deben coñecer "como se organiza e sobrevive" o seu partido, pero que non podía dar nomes porque el non estaba en 'Génova'.

En resumo, Crespo explicou que, segundo a súa experiencia no PP debían coñecer como se financiaba o partido en cada un dos seus niveis o tesoureiro, o xerente e o secretario xeral e que tamén o presidente tería que saber en termos xerais "como están as cousas".

Iso si, puntualizou que hai xente que "quere saber e outra que non" e puxo o exemplo de Manuel Fraga, quen presidía o PP en Galicia cando el era secretario de Organización e que, segundo detallou, non quixo saber nunca nada das contas do partido e só pedía que os encargados delas lle desen todo arranxado.

Crespo concretou que no PP galego, do que foi secretario de Organización entre 1996 e 1999, rexía un sistema de pago de sobresoldos en negro, que el mesmo pagou a xornalistas e a dirixentes do partido que os recibían para compensar o diñeiro que perdían ao pasarse á política.

Sobre estes últimos dixo descoñecer por que lles pagaban --"Nunca cambiei a portada dun xornal", deslizou-- e rexeitou dar nomes nin de informadores nin de políticos alegando que non ía traizoar agora a "discreción" que se lle esixiu no seu momento e que aqueles políticos están xa mortos ou retirados.

COBRARON SOBRESOLDOS? SILENCIO

Preguntado expresamente se Rajoy cobrou sobresoldos, primeiro gardou silencio pero despois aclarou que non ten constancia de que fose así. Si sinalou que nin Fraga nin Xosé Cuiña, secretario xeral do PP galego durante a súa etapa, os percibían aínda que eran eles os que decidían quen e canto cobraba cada un dos receptores desas cantidades mensuais.

Crespo optou polo silencio cando se lle preguntou se os cobraban Xesús Palmou, secretario xeral do PP galego entre 1999 e 2006, os exministros José Manuel Romay Becaría e Pío Cabanillas ou o senador José Manuel Barreiro. Si dixo que no seu momento tivo centos de "recibís", algúns "manuscritos", pero que agora non sabe onde están.

O groso do diñeiro para os sobresoldos e o 65% do que se utilizaba nas campañas galegas durante a súa etapa, proviña, segundo confesou Crespo das doazóns de empresarios que, recalcou, tamén daban diñeiro ao PSOE ou ao BNG.

Tamén saíron desas doazóns irregulares os 21 millóns de pesetas que entregou ao extesoureiro nacional Álvaro Lapuerta. 'Génova' avalara ao PP galego ante os bancos para que lle renovasen créditos por valor de 200 millóns e había que abonar ese diñeiro.

MÁIS ORDENADO QUE BÁRCENAS

O comparecente, que presumiu de ser máis ordenado que Bárcenas, a xulgar polos seus famosos 'papeis', negouse a desvelar quen eran os principais doantes do partido, pero si quixo deixar claro que xamais tivo noticia de que parte dese diñeiro proviñese do narcotráfico.

En 1999 Crespo deixou a Secretaría de Organización e a responsabilidade sobre as campañas electorais e en 2002 empezou a xestionar as empresas do xefe da 'Gürtel', Francisco Correa. Segundo explicou, presentáronlle ao que logo foi o seu "xefe" e "amigo" como o provedor "de referencia" do partido a nivel nacional para as campañas electorais.

Ao comparecente, que negou coñecer persoalmente ao presidente da Xunta, Alberto Núñez Feijóo, preguntáronlle por que este o mantivo como representante da Consellería de Política Territorial no Consello de Administración de Portos de Galicia tras deixar o seu posto orgánico. Crespo atribuíu esa circunstancia a "un erro" e sinalou que en 1999 deixou de acudir ás reunións da empresa.

Ademais, indicou que cando deixou o partido as empresas de Correa deixaron de cobrar do PP galego, que lles deixou a deber 120.000 euros, e qfoi o novo secretario xeral Xesús Palmou quen tomou esa decisión só porque el se incorporou ao Grupo Correa.

RICARDO COSTA E FUNDESCAM

Respecto da rama valenciana de Gürtel, Crespo recalcou que ex secretario de Organización do partido nesa comunidade Ricardo Costa "mente como un bellaco" cando sostén que lle entregou diñeiro. Crespo, segundo recalcou, unicamente recollía o diñeiro que Costa lle daba a Álvaro Pérez 'El Bigotes', que era o que falaba co político valenciano e con quen compartía unha relación "íntima".

O comparecente si se ratificou na súa declaración xudicial de que Costa propuxo a Orange Market, á que debían unha importante cantidade de diñeiro, que se quería cobrar tería que facturar eses traballos a outras empresas que el lle indicaría. En principio el opúxose á operación, aínda que logo, recoñeceu que non tiveron máis remedio que encartarse para cobrar a débeda.

Crespo admitiu que segundo leu as empresas ás que cargaban a facturación despois obtiñan contratos da Generalitat Valenciana, pero dixo descoñecer se esas adxudicacións eran ou non legais. Iso si, noutro momento, recomendou aos deputados que se lexisle para incrementar o control sobre os concursos públicos porque "sempre van a acompañados dun aire de escurantismo".

Tamén recoñeceu que o que fose xerente do PP de Madrid cando o presidía Esperanza Aguirre pediulle que fixese a mesma operación coa Fundación para o Desenvolvemento Económico e Social da Comunidade Autónoma de Madrid (Fudescam). É dicir, pediulle que cargase a esta fundación do PP rexional facturas por traballos que en realidade realizaran empresas de Gürtel. Crespo dixo descoñecer se Aguirre estaba ao tanto disto."                (Galicia Confidencial, 13/11/18)

17.7.17

“Al acabar la cena, don Manuel se marchaba y les decía que me dejaba a mí con ellos para que les explicase lo mal que lo pasábamos. La tarifa eran 500.000 pesetas por asistente

"(...) La segunda comparecencia, con casi dos horas y media de interrogatorio, ha tenido un similar resultado, aunque en un contexto muy diferente. Ángel Sanchís Perales, que fue tesorero de la antigua Alianza Popular “cuando no teníamos un duro”, es persona dicharachera que ni siquiera hace falta formularle preguntas para que se explaye ante los comisionados.

Pero para no aclarar nada. En todo cado, para asegurar que parte de los ingresos los lograba en cenas que organizaba “entre conocidos míos, no empresarios”, a las que asistía Fraga como reclamo. “Al acabar la cena, don Manuel se marchaba y les decía que me dejaba a mí con ellos para que les explicase lo mal que lo pasábamos. Una frase que me hacía mucha gracia porque me dejaba para que pasara la gorra”. La tarifa, según ha admito eran 500.000 pesetas por asistente.

“Eso no era ilegal en aquellos años – cosa que han reconocido los comisionados -, pero todos eran anónimos y personas físicas, aunque yo llevaba una relación”, ha explicado en otro momento. Sanchís ha negado a responder a una relación de nombres que le ha formulado la portavoz Bescansa, algunos grandes empresarios. “No conozco a quienes nombra; solo por referencias de prensa”, ha dicho.

Este ex portavoz, que fue diputado durante dos legislaturas entre 1986 y 1993, ha insistido en que llegó a la tesorería de Alianza Popular “porque me lo pidió don Manuel Fraga, cuando ya era un empresario de éxito y presidía un banco. Sin cobrar nada, nunca cobré, y llevando a cinco empleados míos – uno de ellos fue Luis Bárcenas, como luego ha reconocido”.

Ha coincidido con Naseiro en descalificar y “no reconoce” las transcripciones de las grabaciones del “caso Naseiro”. “Esa conversación no la reconozco, no es verdad. A ver, ¿dónde están?” , ha clamado con energía y tono desafiante. “Fueron destruidas por el Tribunal Supremo”, ha continuado diciendo.

Ha reconocido su relación de estrecha amistad con Luis Bárcenas, pero a continuación ha dicho que se sorprendió al conocer los llamados “papeles de Bárcenas”. “Nunca supe nada de eso antes de que entrara en la cárcel (Bárcenas) y luego se lo he reprochado. Siempre he creído que lo mejor es ser honesto y actuar con total honestidad; siempre se gana más”, ha explicado.

Y sobre su relación con Bárcenas y su imputación en un proceso judicial por blanqueo de dinero a cuenta de un traspaso de 3 millones de euros desde una cuenta de Bárcenas en Suiza a otra suya en Estados Unidos ha dicho que “fue un préstamo personal y ha quedado acreditado ya en sede judicial” para comercializar productos de su finca La Moraleja en Argentina “que ya es de mis hijos”, ha puntualizado. (...)"                    (Juan Antonio Blay, Público, 13/07/17)

18.1.17

Bárcenas: Rajoy conoció las actividades ilícitas de Correa y no las denunció

"Mariano Rajoy dio orden en 2003 de cortar las relaciones empresariales que el Partido Popular mantuvo durante una década con Francisco Correa. Luis Bárcenas ha hecho esta revelación durante su declaración en el juicio de Gürtel.

 Según Bárcenas, el actual presidente del Gobierno reaccionó así tras la denuncia de dos empresarios que pagaron 60.000 euros al PP el mismo día que acusaron al cabecilla de la Gürtel de haber conseguido una posición en la que cualquier adjudicación en los ayuntamientos de Madrid tenía que pasar por sus manos.

Según el relato de Bárcenas, Rajoy dio por buenas las acusaciones, aceptó la donación de los delatores y evitó acudir a los tribunales.

Bárcenas ha negado haber recibido dinero de Correa: “Ni para mí ni para el partido”. El extesorero del PP asegura que al cabecilla de la Gürtel “se le subió a la cabeza el nivel de relaciones que tenía. Él pensaba que el partido era suyo”.

La ruptura con las empresas de Correa tuvo, según Barcenas, una excepción en Valencia. El extesorero ha señalado que Francisco Camps fue el único que se negó a cumplir el veto impuesto por Rajoy para las empresas de la trama.

 Según su relato, el expresidente valenciano llegó a imponer en 2008 que una parte del Congreso que el PP celebró en Valencia se le encargase a Orange Market, comprometiéndose a abonarlo con los fondos del PP de aquella comunidad. Según Bárcenas, era frecuente escuchar a Camps refiriéndose a Álvaro Pérez, “el bigotes” como “un genio”.

Bárcenas ha desvelado además las maniobras de Manuel Fraga para introducir a Pablo Crespo en los negocios alrededor del PP. Según ha contado ante el tribunal, el histórico dirigente del PP llamó a Álvaro Lapuerta para mediar por Crespo diciendo: “Te pido que le ayudes en todo lo que puedas”.
En la misma línea, Bárcenas ha asegurado que “Rajoy sintió mucho romper con Correa por su amistad con Pablo Crespo”.

La relación con los grandes empresarios

Luis Bárcenas ha negado que Correa fuese el contacto del PP con los grandes empresarios. “Con el nivel de interlocución que el señor Villar Mir o el señor Florentino Pérez tenían con la cúpula del partido, pensar que van a buscar al gerente o al de la agencia de viajes no tiene sentido”, aseguró.

Ha puesto como ejemplo de las buenas relaciones con la cúpula del partido, y del acceso que tenían a ella los grandes empresarios, que estos disponían “del palco del Santiago Bernabéu”, el estadio del Real Madrid, para contactar con los altos cargos del PP sin necesidad de usarle a él o a Correa de intermediarios.

El extesorero ha achacado las revelaciones de Correa sobre el amaño de adjudicaciones a lo mal que se tomó el cabecilla de la trama la ruptura de relaciones con el partido en el año 2003.
El PP tenía “una contabilidad extracontable”

Sobre la contabilidad B que Bárcenas llevó durante años en el PP, el extesorero ha explicado que era “una contabilidad extracontable del PP”, evitando referirse a ella como una doble contabilidad o contabilidad opaca, como la ha definido en otras ocasiones.

Según ha explicado, en esos papeles se recogen “determinados donativos”, en los que se refleja “quién entregaba las cantidades y el uso que se hacía de ellas”. Sin embargo, ha asegurado que los empresarios que aparecen en esos papeles no querían nada a cambio.

Tampoco se usaba su dinero para financiar las campañas electorales del PP. “La subvención por ley electoral era suficientemente generosa, se recuperaba el dinero”, ha asegurado.

“Eran donativos que no tenían carácter finalista, se hacían a cambio de nada”, ha relatado Bárcenas. Su defensa ha interrumpido la declaración para pedirle que no contestase a estas preguntas, que son objeto de otro juicio, pero el tribunal le ha permitido continuar respondiendo porque el objeto de ambos procesos está separado por una “fina línea” que en ocasiones se puede traspasar."     (eldiario.es, 16/01/17)

25.11.16

Desde Fraga hasta el Rajoy financiaron al PP con las aportaciones de Narcotraficantes, contrabandistas, caciques, empresarios de potentes intereses urbanísticos... y Rita Barberá fué una alumna aventajada en el manejo de esta corrupción sistémica

"La exalcaldesa de Valencia ha perpretado esta mañana su última venganza contra el PP y su presidente, Mariano Rajoy, muriendo en un hotel frente al Congreso de los Diputados.  

A Rita Barberá la veíamos esta semana entrando en los juzgados, sola y demacrada, como nunca la habíamos imaginado, o en la sesión de Apertura de las Cortes mendigando el cariño de los suyos ("Margui' [Margallo], no me has saludado...")

Ahora, el PP en pleno se verá obligado a escenificar el obituario de quien, según Pablo Casado este lunes, "ya no pertenece a este partido", pero que lo fue todo cuantitativamente (en votos y en presunta financiación en negro) y cualitativamente, cuando apoyó a Rajoy y le entregó el respaldo de los conservadores valencianos en sus momentos de mayor zozobra interna, en 2008.

Nunca como hoy la crueldad y la ingratitud de la política orgánica se habían mostrado con tanto esplendor, con permiso de Adolfo Suárez. Rita Barberá es un símbolo de una etapa del PP que debería haberse ido mucho antes que ella.

La exalcaldesa valenciana se ha quejado en público y en privado del trato que le daban quienes se beneficiaron, como ella, de un sistema interno de financiación ilegal, cohecho o corrupción que nació en Galicia, como ha constatado Pablo Crespo, imputado por la Gürtel y exsecretario de Organización, en una entrevista en Público.

Desde el primer dirigente conservador (Manuel Fraga, fundador de AP) hasta el último (Mariano Rajoy, presidente del Gobierno), hicieron campañas, ganaron elecciones y gobernaron con una holgura económica procedente de una financiación opaca en el partido que estuvo por encima de crisis económicas y otras nimiedades reservadas para el otro lado del sistema, el que siempre paga los platos rotos.

Narcotraficantes, contrabandistas, caciques, empresarios de potentes intereses urbanísticos y guante blanco o negro,... daba igual de donde procediera el dinero, lo importante es que AP primero y el PP después tuviesen las arcas llenas, primero en el feudo gallego de origen y después, en los demás, que como en Valencia, iban desarrollando técnicas más imaginativas (o no) como el 'pitufeo' que sentenció a Barberá como apestada primera en el PP, con permiso de Rodrigo Rato.

¿Qué diferencia entonces a Manuel Fraga de Rita Barberá para que la calle Génova no le rinda los mismos honores que al fundador del partido único de la derecha española el día de su muerte y el día de su funeral? 

Más allá de que el expresidente gallego firmó sentencias de muerte durante la dictadura que le hizo ministro y mostró un desprecio insolente por Rajoy en demasiadas ocasiones, frente a la lealtad de Barberá hacia éste, nada.

Por eso, el PP tiene hoy una prueba de fuego de la que es difícil que salga airoso: si Rajoy entierra a Barberá con honores y loas, se le reprochará el cruel cinismo de haberla dejado sola todo este tiempo por un presunto delito colectivo, pero que no crea que si la abandona en su despedida última, el pasado del PP se va a ir con ella a la tumba. Que la tierra sea leve a Barberá en la medida que le corresponda."                    (Ana Pardo de Vera, Público, 23/11/16)

3.11.16

Pablo Crespo, de hombre del maletín del PP gallego a cerebro de Gürtel

"Según qué bando cuente la historia, la carrera política de Pablo Crespo Sabarís (Pontevedra, 1960) la truncó una auditoría o las viejas guerras intestinas del Partido Popular en Galicia. Puede que hubiera un poco de todo en su salida apresurada del PP en 1999.

Hasta entonces, durante casi un lustro, este exdirector de sucursal de Caixa Galicia en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) había ejercido como secretario de Organización de una maquinaria electoral infalible. La siguiente época, cuando el PP dejó de ser su partido para convertirse en su mejor cliente, fue todavía fue mejor para él: como lugarteniente de Francisco Correa en la trama que ahora juzga la Audiencia Nacional llegaron los yates, los chalés, los coches y la colección de relojes.

Hagamos un poco de memoria.  A finales de los 90, el PP se había convertido en Galicia en una réplica del PRI mexicano que arrasaba en todos los procesos electorales, gobernaba la Xunta y las diputaciones e impregnaba la mayor parte del tejido social.  Ya fueran clubes de fútbol, asociaciones vecinales, comisiones de fiestas o cofradías de pescadores, siempre había un hombre del partido al frente.

El PP, el Gobierno y lo que se ha dado en llamar sociedad civil se confundían y en ese contexto hasta parecía comprensible que el hombre fuerte de la Xunta, el eterno delfín de Fraga, Xosé Cuiña, compatibilizase la secretaría general del PP gallego y la cartera de Obras Públicas en el Gobierno regional.

Fue precisamente en esa era, en plena orgía de inversiones en carreteras, puertos y autopistas con los fondos llegados de Europa, cuando Cuiña buscó a alguien de confianza para ocuparse de las cosas del dinero. Eligió a Crespo, un dirigente discreto con cuyo padre había trabajado en la Diputación provincial, de una buena familia de Pontevedra. Un hombre sin pasado político, con escasa formación –apenas un año de Derecho– pero acostumbrado a tratar desde la caja con empresarios de la península del Salnés en las Rías Baixas, conocida por el turismo, la pesca... y también el contrabando de tabaco y el tráfico de drogas.

Trabajando desde las sombras

Durante su etapa de  número 3 del PP gallego no dio ruedas de prensa, no hizo trabajo parlamentario, apenas trató con los alcaldes. En lenguaje corriente: era el hombre del maletín. Corrieron leyendas atroces sobre la financiación de aquella época de mayorías absolutas del PP en casi todas las instituciones gallegas.

El partido concentraba cada año a 30.000 personas en la cima de un monte para comer pulpo, empanada y escuchar un mitin, sin que nadie preguntase quién pagaba la factura. Pocas fotos han representado mejor una exhibición de poder que la del presidente José María Aznar hablando por teléfono con George W. Bush desde la caseta de una de esas romerías.

La prensa gallega nunca escarbó demasiado en aquellos excesos y las denuncias de la oposición fueron aplastadas sistemáticamente por el rodillo parlamentario. Si alguien hubiese investigado, no habría sido difícil concluir que aquellas fiestas las montaba un dirigente espigado, peinado hacia atrás y con pinta de pijo madrileño, llamado Paco Correa.

"El 65% del dinero de las campañas, en negro" 

Tuvo que pasar una década larga y tres años de cárcel para que Crespo, acusado de una lista interminable de delitos como uno de los cabecillas de Gürtel, develase los secretos económicos del PP de Fraga en 2013 a Jordi Évole en el programa Salvados: "Declarábamos que en las campañas se gastaban 1,2 millones de euros, cuando en realidad costaban tres o cuatro. Recibía donativos que no se declaraban. 

Cada año, al menos unos 300.000 euros, lo cual se incrementaba muchísimo en campaña. Entre un 35% del dinero era regular y el 65% era irregular, no declarado, por así decirlo. Se metía en unas carpetas de cartón azul con gomas que había hace años. Era dinero no declarado. Era parte de mi trabajo, yo tenía que cuidar que esos donativos que llegaban no se perdieran por el camino. La organización por dentro funcionaba así y hasta hace poco seguía haciéndolo. Mi trabajo era conservar la estructura a flote, que la gente cobrase a fin de mes y los proveedores cobrasen a fin de mes. Yo era consciente de que eran métodos irregulares”.

Gracias a ese engranaje perfecto, Crespo pudo entregar 21 millones de pesetas al entonces tesorero del PP, Álvaro Lapuerta, tal y como dejó escrito Luis Bárcenas en sus papeles.

Todo el sistema se vino abajo en 1999 como consecuencia de la eterna batalla interna que pese a los éxitos –o tal vez por ellos– libraban las dos facciones históricas del PP gallego: el sector del birrete, encarnado por dirigentes conservadores de la Galicia urbana como Mariano Rajoy y José Manuel Romay Beccaría; y la facción de la boina que encabezaban políticos como el propio Cuiña o José Luis Baltar que controlaban gran parte del territorio rural y las diputaciones e incluso presumían de ser caciques buenos preocupados por sus vecinos.

A finales del milenio, Fraga decidió que Cuiña había acumulado demasiado poder y decidió apartarlo del control del partido. En la secretaría general el presidente fundador del PP colocó a otro hombre de su confianza, Xesús Palmou, quien nada más llegar solicitó un informe sobre las cuentas.

Ahí empezaron las sorpresas. Pese a las generosas aportaciones de los empresarios de la obra pública, el partido estaba en números rojos. Y entre las supuestas deudas acumuladas figuraba una declaración jurada de Pablo Crespo en la que advertía que se debían 300.000 euros a Special Events, la empresa de Francisco Correa.

Palmou contó entonces a Fraga que no había documentación que respaldase ese pago y exigió el despido de Crespo, que –cosas de la vida– se mudó a Madrid a trabajar en Special Events de la mano de Correa. "Me lo presentó Cuiña, me dijo que era oro molido", contó Correa al juez este mes en otra de sus medias verdades. 

La trama ya no volvió a operar con el PP gallego. El último trabajo fue una campaña de promoción de la carne, tras la crisis de las vacas locas, que financió la Xunta a través de la Consejería de Agricultura en el año 2000.

Cuando estalló el caso Gürtel, en 2009, Fraga advirtió desde su retiro en el Senado: "A la persona que ha mencionado, la he cesado inmediatamente  y eso que había sido propuesto por un gran hombre de Galicia como fue el señor Cuiña. El tendría todo el conocimiento, yo no, y en cuanto supe algo lo eché", despejó las preguntas de los periodistas.

Llamadas de Bárcenas a Galicia

En la sede del PP gallego todavía algunos trabajadores recuerdan las llamadas de Bárcenas a principios de 2000 preguntando por qué se había roto la relación con Correa y sus empresas, que ya entonces campaban a sus anchas por la sede madrileña de Génova 13.

El resto de la historia está escrita en un sumario que acumula decenas de miles de páginas y por el que desfilarán como testigos los representantes de la plana mayor del PP en los años 90, a excepción de Aznar.

Para Crespo, el dirigente que esta semana apenas recordaba nada en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, el hombre que atribuyó la macrocausa a un invento del exministro socialista Alfredo Pérez Rubalcaba "y unos policías amigos", la Fiscalía solicita 85 años de cárcel por una ristra interminable de delitos: "fraude continuado a las Administraciones Públicas, cohecho activo continuado, falsedad continuada, malversación de caudales públicos continuada, delito continuado de malversación en concurso con delito de prevaricación continuada, delito contra la Hacienda Pública por el concepto de IRPF de 2003 y 2004, blanqueo de capitales, tráfico de influencias continuado, delito continuado de fraudes y exacciones ilegales a las Administraciones".

Su defensa, que se ha desmarcado de la estrategia de Correa de admitir las mordidas de los empresarios a cambio de contratos y la mayor parte de ilegalidades que recoge el escrito de Anticorrupción, solo reconoce el fraude fiscal. Tal y como dijo el propio Crespo a Évole: "Hemos sido un poco laxos en materia tributaria y no hemos pagado cosas que teníamos que haber pagado”.

El antiguo cerebro de las finanzas del PP gallego da por hecha la condena en la Audiencia Nacional, pero guarda la esperanza, según ha contado a los suyos, de que el Tribunal Supremo pueda tirar abajo el caso.

De las guerras fratricidas del PP gallego, que se cerraron en 2006 con la proclamación de Alberto Núñez Feijóo como líder del partido en sustitución de Fraga –el triunfo definitivo de los birretes– no quedan rescoldos. Solo un corrillo de dirigentes en horas bajas, convencidos de que si Crespo quisiese, tendría mucho que contar. Por ejemplo, los sobresueldos que reconoció haber pagado a varios políticos del PP gallego "con el conocimiento de la dirección del partido", cuando Rajoy era secretario general. De momento, Crespo ha decidido callar. Y Cuiña, su mentor, falleció en 2007.

Tampoco habla la caja de seguridad que guardaba en un banco de Pontevedra. Cuando la fiscal le preguntó esta semana a Crespo qué había en ella,  el guardián de las finanzas del PP gallego en los noventa respondió que papeles de las empresas de Correa y una colección de relojes. Ah, "y algo de dinero".                        (José Precedo  , eldiario.es, 30/10/2016)

3.7.15

Verstrynge dice haber recibido un maletín con 40 millones de pesetas de una eléctrica para financiar al PP de Fraga Iribarne

"El escrito de defensa de Luis Bárcenas presentado en el juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional sostiene que entre los años 1982 y 1986 Alianza Popular, hoy Partido Popular, utilizó distintas sociedades constituidas por las máximas instancias del partido para recibir ingresos por donativos -una práctica que, dice el escrito, también empleó en 1990 el PP, estando presidido por José María Aznar; bajo la presidencia de Mariano Rajoy sería el mismo presidente quien recibía los donativos importantes mientras que el resto eran gestionados por Álvaro Lapuerta-. 

El entonces presidente de AP, Manuel Fraga, era quien recibía fundamentalmente dichos donativos, y el tesorero, Ángel Sanchís, puso en marcha distintas fórmulas para captar fondos, según el escrito.

El que fuera secretario general de AP entre los años 1979 y 1986, Jorge Verstrynge, no sólo admite dichos hechos denunciados por la defensa de Bárcenas, sino que, en una conversación telefónica mantenida con Vozpópuli, explica con detalle algunas de las fórmulas empleadas por el partido dirigido entonces por Fraga.

"Aquello era el salvaje Oeste", dice Jorge Verstrynge cuando recuerda su época de secretario general y cómo se financiaba Alianza Popular. "Yo puedo hablar de lo que ocurría en los años en los que yo estaba en el partido, de lo ocurrido después no puedo hablar", advierte. El hoy profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid explica que se utilizaban distintas vías para conseguir dinero.

 "Una era a través de una fundación alemana", dice, "otra era a través de una empresa, que tenía despacho en la sede del partido, y que hacía informes para compañías, Gabinete de Orientación y Documentación, Godsa". Al entonces tesorero de AP, Ángel Sanchís, "se le ocurrió que el gabinete vendiera los informes, a través de tres sociedades, pero eran sociedades pantalla".

"En una campaña electoral en Galicia nos faltaban 40 millones de pesetas", recuerda Verstrynge. "Sanchís me dijo que llamara a una compañía eléctrica, no recuerdo el nombre ahora, que ahí me darían el dinero", cuenta. "Llamé a esa compañía y me dijeron que sí, que tenían el dinero preparado, que enviara a una secretaria de mi confianza, que me lo darían en un maletín", explica. 

"Me dijeron que sería bueno que enviara a cambio un informe de esos como los que hacía Godsa, un informe sobre una cuenca hidrográfica; llamé a Godsa y me dijeron que no tenían ningún informe como el que pedía la compañía eléctrica, así que les llamé para decirles que no había un informe como el que pedían", dice. 

La solución aportada por la compañía eléctrica fue grotesca: "Me dijeron, compra el Interviú de esta semana, coge la página 70 y copia el contenido, era una información sobre un crimen pasional, que lo pasen a máquina y le pones el título de informe de cuenca hidrográfica". 

A cambio de ese informe fantasma AP logró el maletín con los 40 millones de pesetas. "Entonces fue cuando llamé a Sanchís para pedir explicaciones y me dieron de baja", añade. "Había dos cosas sobre las que Fraga no permitía discrepancias, el Rey y la financiación del partido; le pedí explicaciones y me llevó a su despacho: De financiación solo hablo yo ¿comprende?, me dijo".

El exsecretario general de AP señala que las finanzas del partido en las provincias era independiente de la sede central, "no había ningún control y nadie preguntaba". En cada provincia "había cajas B", apunta."             (Vox Populi, 03/07/2015)

2.7.15

Bárcenas denuncia que el PP tuvo caja B con Manuel Fraga, Aznar y Rajoy. Quién recibía personalmente 'donativos importantes'

 "El escrito de la defensa de Luis Bárcenas en el caso de los Papeles de Bárcenas, publicados por EL PAÍS el 31 de enero de 2013, revela que  Alianza Popular y su sucesor el Partido Popular crearon un "sistema de financiación perfectamente institucionalizado". Un sistema "al margen de la legalidad históricamente".

El extesorero del PP aporta un relato "fáctico" de alrededor de 20 páginas dentro del escrito en el que denuncia que Fraga, Aznar y Rajoy ingresaron donativos de empresas en negro y a través de los secretarios generales, Francisco Álvarez-Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y María Dolores de Cospedal dieron las instrucciones para adjudicar el dinero en complementos salariales ("sobresueldos") y otros gastos, entre ellos las obras de la sede de la calle Génova de Madrid. 

La defensa aporta como documento nuevo tres trasferencias firmadas por Álvarez-Cascos con destino al PP de Galicia en 1990. Estas transferencias rubricadas por Cascos vendrán acompañadas, adelanta la defensa, por pruebas caligráficas. 

Al publicar este periódico la contabilidad B, Cascos negó la veracidad de la anotación de Bárcenas. En los papeles figura así: "15.000.000 de Paco en diciembre de 1990, y 10.000.000 de Pepe Cuiña Galicia en noviembre de 1990". Siempre son cantidades en pesetas.

Dice el escrito de defensa: "El primero de ellos se correspondería con las transferencias posteriormente enviadas a Galicia el día 18.12.1990 por importe de 5 y 10 millones respectivamente. Y el segundo con una transferencia enviada el 6.11.1990  por importe de 10 millones de pesetas. Ambas transferencias firmadas por el sr. Álvarez-Cascos".

El extesorero relata como Aznar dio orden  de crear sociedades instrumentales para captar el dinero opaco que le entregaban las empresas y, después ordenó liquidar esas mismas sociedades, una operación que fue confiada al bufete asesor del PP regentado por Miguel Blesa, compañero de estudios de Aznar que más tarde, en 1996, fue nombrado presidente de Caja Madrid.

El extesorero explica que la participación de los presidentes y secretarios generales en la captación de donativos ilegales daban lugar a lo que él luego trasladaba a los papales para llevar un registro.

"Las anotaciones que se plasman en los papeles que figuran en la causa judicial [los Papeles]: "de Cascos", "de Paco", "por indicación de Paco", "por indicación de J.M", ", encargo José M", "por indicación Álvaro"...indican sin ningún género de dudas que estas personas entregan dinero para la Caja del PP y daban las oportunas instrucciones y directrices sobre su uso y destino".

El escrito aporta un documento de Pedro Arriola y entregad por Bárcenas en ju8lio de 2013 donde el gurú del PP pide que se le pague una parte de los emolumentos en "negras", es decir en dinero negro,

El escrito aclara que Álvarez-Cascos dio las instrucciones en 1996m, cuando el PP llegó al Gobierno de España, de pagar los complementos de sueldos (sobresueldos).

En el sistema no se salva nadie. Todos los presidentes y todos los secretarios generales.

Bárcenas ironiza. Si me acusan de pertenecer a una organización criminal cómo puedo ser yo esa organización. El PP, viene a decir, sería esa organización criminal o asociación ilícita.
Mal día para digerir este escrito, después que Rajoy invitase ayer a una cena al rey emérito Juan Carlos, a Aznar, González y Zapatero. 

Luis Bárcenas apunta con el dedo a dos de ellos: a Aznar y a Rajoy por orden de aparición."           (Ernesto Ekaizer, El País, 02/07/2015)


"El extesorero del PP Luis Bárcenas ha revelado que el PP se lleva financiando ilegalmente desde el año 1982 y ha implicado en este asunto a Manuel Fraga, Antonio Hernández Mancha, José María Aznar y Mariano Rajoy.

 El exsenador popular ha hecho esta afirmación en su escrito de defensa que ha presentado en la Audiencia Nacional en el caso que se conoce como los papeles de Bárcenas. 

La caja B del PP “era un sistema de financiación perfectamente institucionalizado, donde, como en toda pirámide organizativa jerárquica, las instrucciones emanaban de arriba a abajo” y al exgerente y extesorero del partido solo le correspondió la “función de mero amanuense”, aseguran sus abogados Francisco Maroto y Joaquín Ruiz de Infante en el escrito de defensa que han presentado después de que el juez José de la Mata dictara apertura de juicio oral contra él y otros cinco imputados en relación con la caja B del PP y el pago en negro de la reforma de la sede del partido, hechos por los que el PP ha sido considerado responsable civil subsidiario.

Según sus abogados, Bárcenas “se limitaba” a anotar en sus famosos papeles contables los ingresos y los pagos que le eran comunicados por su antecesor Álvaro Lapuerta cuando él era gerente y “eran las propias personas responsables de la dirección y gestión del Partido Popular quienes conseguían los donativos y decidían en qué se empleaban”.

“La gestión económica del Partido Popular (que comprendía necesariamente las aportaciones procedentes de donativos en la forma anotada por el Sr. Bárcenas), se llevó siempre por la Dirección del Partido Popular tal y como se acredita con las propias declaraciones o manifestaciones” del exsecretario general del PP Ángel Acebes en los Congresos Generales en los que se atribuía la responsabilidad y el mérito de la gestión económica del Partido junto al entonces tesorero Álvaro Lapuerta.

Este sistema se estableció en 1982 con el fundador del PP Manuel Fraga y se ha prolongado con los demás presidentes del partido Antonio Hernández Mancha, José María Aznar y Mariano Rajoy, sostiene el escrito.

“Los Secretarios Generales eran informados puntualmente de las cantidades recibidas y el nombre de los donantes por el Tesorero nacional. En el escaso periodo de tiempo que D. Luis Bárcenas fue tesorero (junio 2008 a 2009) reportó con ese mismo criterio a las dos personas de las que dependía jerárquicamente el Sr. Rajoy y la Sra. Cospedal”, aseguran los abogados.

Entre otras cosas, Bárcenas denuncia la creación de hasta siete sociedades, con diferentes Gobiernos del PP, que se crearon para facturar los donativos de forma irregular y pone especial énfasis en el Gobierno de Aznar, cuando era tesorero Rosendo Naseiro, que ingresaba en una caja B el dinero en efectivo de las donaciones.

 El escrito señala que “el dinero efectivo que quedó como remanente en dicha caja cuando Naseiro dejó la tesorería constituye el primer apunte de los denominados papeles de Bárcenas”. Cuando Naseiro dejó su puesto, Aznar dio la instucción a Álvarez-Cascos de que se liquidasen las sociedades creadas, de lo que se encargó el despacho de Miguel Blesa.  (...)"     (República de las ideas, 02/07/2015)


"(...)  Desde que Luis Bárcenas reconociera en junio de 2013 ante el juez Pablo Ruz que era el autor material de los papeles en los que se llevaba una contabilidad paralela, el extesorero ha mantenido que no es responsable directo de la caja b del PP sino que tan solo obedecía órdenes y que el sistema de financiación ilegal, conocido por todos los que fueron presidentes y secretarios generales del PP, existía antes incluso de la fundación del partido, con la formación de Alianza Popular que dirigía Manuel Fraga, y continuó hasta 2009, cuando estalló el escándalo. Para demostrar estos hechos, Bárcenas llegó a declarar ante el juez Pablo Ruz que en el PP existían empresas tapaderas que él mismo tuvo que disolver y aportó documentación sobre estas circunstancias. El magistrado consideró que estos hechos, ocurridos hace más de 20 años, estaban prescritos.

La caja b afecta, según Bárcenas, desde la época del fundador, el fallecido Manuel Fraga. En esos años, “Alianza Popular venía utilizando distintas sociedades, Sipsa, Opisa, Hermógenes, Hernández Carretero, constituidas por las máximas instancias del partido que se utilizaban para recibir ingresos por donativos”.

 Estas empresas, recuerda Bárcenas, fueron constituidas por la dirección del partido y fueron disueltas por el entonces tesorero Ángel Sanchis. Bárcenas apunta en su escrito que entre 1982 y 1986, los donativos a AP “eran recibidos fundamentalmente” por Fraga, que llevaba “directamente” la relación con la patronal CEOE.

Entre 1987 y 1988, durante la presidencia de Antonio Hernández Mancha, Bárcenas sostiene que el entonces secretario general, Arturo García Tizón, “abrió una cuenta en el Banco de Fomento, en la cual se ingresaban donativos, disponiéndose de los fondos, sin integrar dicha cuenta en la Contabilidad de Alianza Popular”.

Entre 1989 y 1990, Bárcenas acusa a José María Aznar y al exsecretario general, Francisco Álvarez Cascos, de recibir las donaciones. Posteriormente se las daban al tesorero, Rosendo Naseiro, quien, además, “gestionaba con empresarios aportaciones para el Partido”. Bárcenas recuerda que Naseiro constituyó tres sociedades “para facturar a empresas que aportasen donativos”.

Asimismo, afirma Bárcenas, Naseiro “empezó a ingresar en una caja ajena a la contabilidad oficial los donativos que recibía en efectivo. El efectivo remanente de dicha caja cuando el Sr. Naseiro deja la Tesorería, constituye el primer apunte de los denominados “papeles de Bárcenas”.

Al abandonar Naseiro la tesorería, tras ser imputado por la financiación ilegal del PP en 1990, Aznar da la orden de liquidar las sociedades instrumentales, labor de la que se encarga el despacho de Miguel Blesa, amigo de Aznar en su época de las oposiciones a inspector de hacienda y posterior presidente de Caja Madrid.

En abril del año pasado declaró que tras la detención del extesorero Rosendo Naseiro, en 1990, recibió los ocho millones de pesetas (48.000 euros) que constan en el primer asiento de la contabilidad paralela. Según él, el entonces secretario general del PP, Francisco Álvarez-Cascos, hoy al frente de Foro Asturias, le ordenó guardar el dinero negro como hasta entonces.

Bárcenas sigue en su escrito la línea habitual de desvincular a Aznar de la gestión directa de los donativos a partir de 1990. Entonces los fondos los recibían, según él, los secretarios generales y en algunos casos el tesorero Álvaro Lapuerta.

 Entre 1996 y 2004, Bárcenas detalla que el secretario general Javier Arenas “ponía a los donantes en contacto” con Lapuerta. “De hecho es durante el mandato como Secretario General de D. Javier Arenas cuando distintos empresarios andaluces comienzan a donar fondos a la Sede Central del Partido”, afirma Bárcenas.

Sin embargo, Bárcenas no tiene el mismo miramiento con el actual presidente del partido. Según su escrito, entre 2004 y 2008, la consecución de los donativos la hacía Lapuerta, “salvo algunos donativos importantes que recibía el presidente”, Mariano Rajoy. Por último, desde junio 2008 a julio de 2009, época en la que Bárcenas accede al cargo de tesorero “disminuyen notablemente los donativos de empresarios que venían ayudando al Partido Popular”, asegura.

Ya en junio de 2013, a preguntas reiteradas del juez Ruz, Bárcenas había asegurado que todos los presidentes y todos los secretarios generales del PP, en las sucesivas etapas, conocían que había donaciones en efectivo por encima de los límites legales."      (   , El País, Madrid 2 JUL 2015)

14.5.15

Manuel Fraga recibió donaciones en persona para financiar al PP

Cheque a nombre de Manuel Fraga

"Manuel Fraga Iribarne recibía personalmente donaciones en sus encuentros con empresarios y particulares para la financiación del Partido Popular, implicándose directamente en tareas de recaudación. 

Tanto José María Aznar como él mismo aseguraron en multitud de ocasiones que nunca habían ejercido este papel, con el fin de desligarse de la actividad de los tesoreros del PP, implicados todos ellos en casos de financiación ilegal. Un cheque a nombre de Fraga demuestra que no fue así. 

El documento forma parte de los papeles que durante 25 años ha escondido el primer tesorero del PP, Rosendo Naseiro, y que estos días está desvelando en exclusiva eldiario.es. La actividad como recaudador del PP de Fraga queda acreditada con el cheque cruzado a su nombre por el que recibió medio millón de pesetas en abril de 1989. Así lo atestigua también que dos días más tarde ese cheque fuera ingresado en la cuenta a nombre del Partido Popular en el Banco de Vitoria. 

Según señalan fuentes conocedoras de los procedimientos de financiación en aquella época, aquella era una de las cuentas abiertas por la formación conservadora para acoger los dineros que se dedicaban a los pagos del gasto electoral de los comicios gallegos de diciembre de 1989, en los que Fraga resultó ganador. Unas elecciones, las primeras que ganó el PP en su historia, donde el partido incumplió la legislación electoral al gastar en su campaña más del doble del límite permitido.

La fotocopia del cheque de Banesto a nombre de Fraga y el recibo de ingreso fueron guardados por el entonces tesorero nacional, Rosendo Naseiro. Forma parte del  lote de documentos desvelados estos días por eldiario.es. El tesorero guardó ambos documentos como prueba de que el mismísimo presidente del partido, Manuel Fraga, participaba en las tareas de recaudación de donativos. 

 Naseiro, ante notario, también implicó en esas tareas al sucesor de Fraga, José María Aznar, al que responsabilizó de ser la persona que supervisaba y daba todas las directrices en materia de financiación del partido. 

Estos documentos también hacen buenas las declaraciones realizadas ante el Congreso de los Diputados en 1990 por Ángel Sanchis, tesorero de Alianza Popular entre 1982 y 1987. “Hemos recibido dinero los partidos políticos de señores que lo dan”. Sanchis, imputado en su día en el caso Naseiro y ahora en el caso Gürtel, admitió haber enviado miles de cartas solicitando fondos y haber organizado cenas para “esquilmar a los amigos, a los conocidos y a los conocidos de los amigos”. “No sé dónde está el problema. Recibir dinero era perfectamente legal. No lo he negado nunca”.

Descontrol

A pesar de las reiteradas declaraciones de las sucesivas direcciones del partido prometiendo control y transparencia sobre los ingresos que recibían de particulares y empresas a través de donaciones, las sucesivas imputaciones de los tesoreros y las noticias sobre el uso de contabilidades alternativas demuestran que, si alguna vez hubo voluntad de hacer limpieza, los buenos propósitos nunca culminaron con éxito.

En las auditorías internas que encargó el tesorero Rosendo Naseiro en los primeros años del PP queda claro que la supervisión sobre los donativos era tremendamente laxa. En la de Barcelona se asegura que “se han recibido 6.136.425 pesetas de donativos en 1989. El control de la recepción es débil, ya que no se emplean documentos prenumerados con original y copia, para recibirles”. 

En la auditoria realizada en la sede provincial de Vizcaya puede leerse: “Se han obtenido 522.256 pesetas por donativos en 1989. Es decir, un 8% de todos los ingresos. En nuestra opinión estos ingresos pueden incrementarse a pesar de las dificultades que se exponen en la sede (que se realizan en Madrid, que somos una minoría, etc…). No se emplean recibos prenumerados y duplicados para el cobro de los donativos”.

En abril de 1990, tras el estallido del caso Naseiro, el nuevo presidente del PP, José María Aznar, encargó a Alberto Ruiz-Gallardón, entonces responsable del comité de conflictos de la formación popular, que elaborara un informe en el que debía analizar los pormenores del caso y redactar una “Propuesta de Normas Éticas de la Actividad Política”. Fue el primer "código ético" con el que el partido intentó atajar un caso de corrupción, del mismo modo en que lo hizo años después cuando estalló el caso Gürtel.

El informe de Gallardón afirma que entre el 30 de mayo de 1989 y el mes de abril de 1990 el PP había recibido donaciones por 20,3 millones de pesetas y que estas cantidades “corresponden a donantes conocidos e identificados, que por evidentes razones de discreción no se relacionan en este informe”. 

Los deseos de veracidad, regeneración y ética que debían impulsar el informe de Gallardón quedan en entredicho. Ahora sabemos por los papeles que guardó Naseiro que entre marzo de 1987 y diciembre de 1988  la dirección de Alianza Popular ingresó sin ningún tipo de control ni de identificación 140 millones de pesetas (la mitad de esta cantidad, en efectivo) en una cuenta opaca abierta en el Banco de Fomento.

También conocemos que en 1989 la Tesorería Nacional del Partido Popular envió a Manuel Fraga 500 millones de pesetas para financiar la campaña electoral de los comicios gallegos de ese año. Rosendo Naseiro, que en aquel ejercicio era el jefe de las finanzas del partido, aseguró en un documento titulado “Comentario al cierre del ejercicio económico de 1989” que había mandado “aportaciones por 500 millones de pesetas de la Tesorería Nacional al partido de Galicia para atender los gastos de precampaña y campaña Gallegas”. 

Más tarde, el propio Naseiro remitió el balance oficial del ejercicio para su fiscalización por el Tribunal de Cuentas del Estado, en el que solo se consignaban 199 millones de pesetas para este gasto de esos comicios.

¿Quién recibe donaciones?

La discusión sobre quién debe recibir donaciones de particulares y empresas dentro de los partidos ha llegado hasta hoy y ha centrado buena parte de los interrogatorios de instrucción del caso Gurtel.

El juez Pablo Ruz tomó declaración como testigo a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y le preguntó por este asunto. La dirigente conservadora contestó: "Yo creo que es conocido, y las personas que desean realizar la donación debían conocerlo, que la persona orgánicamente encargada en el partido, que de hecho es un cargo nombrado en congreso del partido, el mismo congreso que me nombra a mí o que nombra a cualquier secretario general, el cargo en el partido que tiene el encargo de realizar ese tipo de actuaciones es el tesorero".

Ruz también preguntó al dirigente popular Javier Arenas si había "recibido en su despacho a algún donante y luego lo ha conducido a ver al tesorero". Arenas contestó: "Yo le puedo decir que jamás he recibido a un donante en mi despacho de secretario general del partido y que, en mi caso concreto, jamás he recibido dinero para el partido, jamás".        (   , eldiario.es, 10/05/2015)

8.5.15

Fraga y Aznar repartieron sobres, pagaron en negro y defraudaron a la Seguridad Social

"Pagos en dinero negro. Sobresueldos. Fraude a la Seguridad Social. El Partido Popular cometió todo tipo de irregularidades contables y laborales en los últimos años de Manuel Fraga y los primeros de José María Aznar. Así lo reconoció por escrito el propio PP en unas auditorías internas que encargó el tesorero Rosendo Naseiro y a las que ha tenido acceso en exclusiva eldiario.es.

Las auditorías son de 1990. Apenas unos años antes, en 1987, había entrado en vigor la nueva ley de Financiación de Partidos, y el Tribunal de Cuentas había puesto varios peros a la contabilidad del PP. Para subsanar todas estas deficiencias, Naseiro hizo dos cosas: auditar todas las sedes regionales del partido y encargar al abogado José Manuel Penido, un hombre de su máxima confianza, la adaptación a las nuevas exigencias de la ley. 

El 6 de marzo de 1989, Rosendo Naseiro se dirigió por carta a los gerentes provinciales y autonómicos de la formación. En esa misiva, Naseiro les pedía la redacción de informes contables y advertía que "pese a la fecha en la que fue promulgada la precipitada Ley, la rendición de cuentas tiene vigencia retroactiva desde primero de enero de 1987". 

El PP necesitaba aclarar su contabilidad y hacerlo con urgencia, y ante la falta de respuestas claras por parte de los gerentes provinciales, Génova 13 decidió encargarse de hacer auditorías, a cuyas conclusiones ha tenido acceso eldiario.es.

El análisis de las finanzas del PP en los territorios desvela todo tipo de irregularidades: pagos generalizados de sobresueldos a cargos electos, débil control de los donativos recibidos, contratos en negro a trabajadores a los que no se daba de alta en la Seguridad Social o contratación de estudios que nunca llegaban a realizarse.

Todas estas prácticas son las que el PP reconoce en la documentación a la que ha tenido acceso esta redacción y que forma parte de los papeles de Naseiro. Se trata de auditorías realizadas sobre los ejercicios de 1988 y 1989, que firmó Luis Pérez Cristóbal, auditor de la formación política y adscrito a su departamento de Tesorería. 

Pérez Cristobal viajó a principios de 1990 por todas las sedes del PP para conocer el estado de sus finanzas. Los informes elaborados con posterioridad retratan a un PP instalado en la irregularidad permanente. En aquel momento, Manuel Fraga era el presidente del partido y José María Aznar el  vicepresidente ejecutivo de la formación.

La contundencia de los informes llega al punto de dejar por escrito la cuantificación del "riesgo fiscal" por no estar al corriente en sus pagos a Hacienda. La auditoría del PP de su grupo en el Parlamento andaluz da buena muestra del nivel de conocimiento que la formación conservadora tenía de las irregularidades cometidas. En uno de los párrafos de ese documento se puede leer:

 "No se realiza retención del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas de los diputados autonómicos, lo que supone un riesgo fiscal que estimamos en 48 millones de pesetas". Se refiere a los pagos de gratificaciones que el grupo parlamentario del PP repartía entre sus diputados autonómicos, al margen de los propios ingresos que les pagaba directamente el Parlamento andaluz. Este sistema de sobresueldos no solo existía en Andalucía.

Los sobresueldos de Gallardón

La documentación elaborada a petición del tesorero del PP revela que los sobresueldos han existido en la formación desde sus inicios. Su grupo en la Asamblea de Madrid tenía un acuerdo para compensar a sus señorías y elevar sus ingresos en un concepto que la auditoría califica como "gratificación asegurada". Solo en gratificaciones y dietas para los diputados, el PP se gastó 63 millones de pesetas en 1988 y 1989. 

Se trata de aportaciones al margen de las retribuciones que cobraban como parlamentarios autonómicos; la Asamblea de Madrid pagaba en aquel momento unas dietas por asistencia a plenos y comisiones. El dinero que el grupo parlamentario del PP pagaba a sus diputados provenía de fondos públicos: de la asignación que hacía la Asamblea de Madrid; no consta en ningún caso en en el informe de la auditoría que el origen de esos fondos fuese en b.

El exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, el exvicepresidente de la CAM Luis Eduardo Cortés o el actual secretario de Estado de Administraciones Públicos Antonio Beteta fueron algunos de los beneficiados por esos pagos en los que el grupo parlamentario PP en la Asamblea de Madrid se gastó prácticamente la mitad de su presupuesto para esos años.

 En el caso concreto de Alberto Ruiz-Gallardón, sus ingresos directos de la Asamblea de Madrid –dietas como diputado y como portavoz del PP en ese parlamento autonómico– fueron en 1989 de de 840.000 pesetas, mientras que las "gratificaciones" que añadió a ese sueldo su grupo parlamentario sumaban otras 1.425.600 pesetas. Según la documentación en poder de esta redacción, Gallardón ocupaba el cuarto lugar en el ranking de mejor pagados por este sistema de compensación ideado por el PP.

Algunos de esos sobresueldos en el PP de Madrid de esos años se pagaban en cheques al portador, según aparece en la auditoría. El descontrol en el manejo de dinero era de tal calibre en las oficinas del PP que incluso llegaron a a robar varios de esos cheques que, a todos los efectos, eran casi lo mismo que dinero en efectivo. 

La auditoría del grupo popular en la Asamblea de Madrid relata la "sustracción de cinco cheques al portador, destinados a pagar dietas de los diputados". Según explica la documentación del PP, ese robo se produjo en 1988 y el dinero sustraído fue 220.050 pesetas. 

eldiario.es ha podido hablar con el exministro Ruiz-Gallardón, que asegura que todos sus ingresos eran en A, los depositaba en el banco y los declaraba en la renta. "Nunca he cobrado un sobresueldo", afirma. Gallardón tambien dice que se trataba de un único sueldo por su trabajo como líder de la oposición en el parlamento autonómico de Madrid, aunque los conceptos y pagadores fueran distintos.

Fraude a la Seguridad Social

Entre las ilegalidades que el PP reconoce en sus auditorías está el fraude a la Seguridad Social. Un caso paradigmático es la sede del PP catalán donde en 1989 trabajaban 18 personas, de las que solo la mitad estaban dadas de alta. El PP tenía a 22 personas contratadas en el grupo de la Asamblea de Madrid y solo siete de ellas estaban dadas de alta en la Seguridad Social. 

La historia se repite hasta la saciedad ya sea en puestos institucionales o en pequeñas sedes municipales. El informe al PP en el distrito madrileño de Chamberí reza: "La secretaria de la sede local no está dada de alta en la Seguridad Social y, según nos comunica la tesorería, es a causa de la negativa de la sede regional a formalizar este requisito". El informe relativo al PP de Álava abunda en el mismo retrato: 

"El gasto más importante efectuado corresponde a las gratificaciones (4,2 millones) sin que se efectúe retención por las gratificaciones de la secretaria y el asesor, dándose la circunstancia de que la secretaria cobra como autónoma y carga el IVA al grupo". 

En el PP de aquellos años era frecuente fichar sin necesidad de firmar un contrato. Los pagos en negro a los trabajadores del partido eran constantes. Las contabilidades a las que ha tenido acceso esta redacción anotaban como contratados a personas a las que nadie enviaba una nómina a final de mes. Para estos casos, los populares utilizaban el capítulo de "gratificaciones" para pagar servicios y eludir el pago de impuestos para el trabajador y de cuotas a la Seguridad Social por parte de la formación política. 

Además de los fraudes a la Seguridad Social, también hubo impagos. Parte de esta deuda acabó en un pacto del PP con la Administración de la que muchas delegaciones se enteraron sobre la marcha. Fue el caso del PP en el País Vasco, que en febrero de 1990 acudió al organismo público para pagar sus deudas pendientes tras solicitar un crédito a La Caixa por 1.720.000 pesetas para afrontar esos pagos. En la misma ventanilla, la dirección del PP en Bilbao se enteró de que todas las cuentas habían quedado saldadas tras un acuerdo entre Génova 13 y la Seguridad Social.

Como resultado de esa visita, los populares vascos se llevaron un certificado que decía: "Según nos informa la Tesorería General de la Seguridad Social, los representantes de ese partido llegaron a un acuerdo con nuestros servicios centrales a fin de regularizar su situación frente a la Seguridad Social, por lo que adjunto remitimos impresos de solicitud de aplazamiento pago de deuda".