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10.6.21

Máster de Cifuentes: crónica de una coartada fabricada en 24 horas

 "La carrera política de Cristina Cifuentes quedó arruinada en poco más de un mes. Transcurrieron 36 días entre las primeras informaciones sobre su máster irregular y su dimisión, que intentó evitar hasta el final. 

Y terminó sentada en el banquillo de los acusados por la exclusiva que reveló El Confidencial: dos de las tres firmas que contenía el acta que enseñó para demostrar que había realizado el curso en Derecho Autonómico se falsificaron. Ni hubo tribunal de evaluación ni existió la presentación del examen final, como ella aseguró.

Los días previos a la publicación de la primera noticia clave del caso, el 4 de abril de 2018, fueron muy tensos en la redacción. Por dos vías distintas, teníamos la certeza de que el acta del máster se había fabricado de un día para otro, cuando ‘elDiario.es’ contó que las notas que salían en su expediente académico no eran reales. Pero la información que llegó a la redacción de El Confidencial iba un paso más allá, siendo de extraordinaria gravedad para la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid: se había construido una coartada que implicaría más adelante la acusación de un delito de falsedad documental. De hecho, Cifuentes terminó en el banquillo de los acusados solo por esa razón. 

 El primer aviso lo dio una fuente a través de una segunda persona con la que mantuvimos un encuentro directo. Aquella reunión sirvió para concretar datos y darnos cuenta de que en la piscina había agua. Teníamos que seguir investigando, ya que la información era muy sensible por distintas razones. Las consecuencias de la revelación podían contribuir, como finalmente ocurrió, a la dimisión y procesamiento judicial de la dirigente. Cifuentes atesoraba, además, mucho poder. No solo era la presidenta regional, sino también un talento político al alza, ya que figuraba en todas las quinielas como posible sucesora del entonces presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Durante varios días, los periodistas más implicados en la investigación, José María Olmo, David Fernández y Rafael Méndez, se centraron en ir comprobando cada indicio, averiguar más detalles y contrastar. Las informaciones eran cada vez más coincidentes, a pesar de que llegaban por distintas fuentes: horas después de que se hubiera publicado la información del máster irregular, se puso en marcha una operación para salvar a la presidenta.

Cifuentes grabó un vídeo a altas horas de la noche para enseñar el acta sobre su trabajo fin de máster. La intención, obviamente, era dar carpetazo al asunto. Pero, al final, solo consiguió agrandar las sospechas. El folio, sabía ya El Confidencial, se había fabricado en unas pocas horas y contenía dos firmas falsas. La propia directora del máster, Cecilia Rosado, reconocería más tarde haberlas usurpado siguiendo las órdenes de Enrique Álvarez Conde, director del Instituto de Derecho Público (y fallecido en 2019 en mitad del proceso judicial).

 Después de reuniones internas con los principales responsables del periódico y tiras y aflojas constantes con las fuentes para atar cabos, el 4 de abril de hace tres años publicamos: “El acta del máster que exhibió Cifuentes tiene al menos dos firmas falsificadas”. Al consultar al entorno de la presidenta para que explicara su versión, se limitaron a asegurar que ella simplemente mostró el documento que la Universidad Rey Juan Carlos le hizo llegar, dando a entender que no sabían nada de lo que íbamos a publicar.

La misma tarde en que El Confidencial sacó su exclusiva, Cifuentes compareció en el pleno de la Asamblea y se negó a dimitir, insistiendo en que lo que había era “una operación política y de descrédito” contra ella. También insistió en que completó el máster y que ella en persona acudió a defender su trabajo final en el campus que la universidad tenía en Vicálvaro. Pero al día siguiente este periódico desvelaba que nunca hubo un tribunal que la examinara, ni las profesoras se reunieron para evaluar el trabajo fin de máster. Mientras íbamos obteniendo más detalles del caso, ni las profesoras del máster ni Álvarez Conde contestaban a las llamadas y mensajes de texto. El trabajo de verificación de este periódico fue crucial ante el silencio sepulcral de los protagonistas, que iban viendo cómo el hoyo se hacía cada vez más profundo.

Y es que políticamente las cosas se ponían feas para Cifuentes. Dentro del PP, se vivió una especie de esquizofrenia transitoria. Justo después de la revelación de la falsificación de las firmas, el partido celebraba su convención nacional en Sevilla y allí hubo un cierre de filas sin matices con la presidenta madrileña. “Siento el apoyo. Si no, no estaría aquí”, dijo en la capital andaluza ante decenas de medios de comunicación. Tres días más tarde, todo cambió. Su socio de gobierno, Ciudadanos, amenazaba con descabalgarla de la Puerta del Sol si no se apartaba y ahí sí saltaron todas las alarmas en Génova.

 Mariano Rajoy, de viaje en Argentina, evitó dar un apoyo expreso a la dirigente. Una semana más tarde, nadie dentro del PP quería mostrar su respaldo públicamente. Algunos incluso entendían un “desafío” su resistencia a dimitir, desconfiando de que otra solución fuera posible. Fue el 24 de abril cuando por la mañana y sin que Rajoy se lo llegara a pedir (no hizo falta), la presidenta, enfundada en un traje blanco y su característica coleta rubia, dimitía tras el caso máster y ahogada por el vídeo en el que aparecía robando unas cremas de un supermercado Eroski. Cifuentes abandonó la política de manera radical.

Hace apenas dos meses y medio, el 15 de febrero de este 2021, la Audiencia Nacional de Madrid la absolvió por el caso máster. La Fiscalía había pedido para ella tres años y tres meses de cárcel. Sí condenó a las otras dos acusadas (Rosado, como autora de la falsificación de las firmas, y María Teresa Feito, asesora de la Consejería de Educación, como inductora de la falsificación). El personaje de Feito fue clave, porque actuó como intermediaria entre la universidad (donde había dado clases de inglés tiempo antes) y la Comunidad de Madrid.

La verdad judicial dice que no se pudo probar “contacto alguno” entre las dos condenadas y Cifuentes. Parece improbable que Feito decidiera por sí misma organizar una operación para falsificar el documento clave para Cifuentes, pero la sentencia insiste en que no se pudo probar que existiera una orden desde la presidencia de la comunidad para fabricar la coartada. La gran promesa del PP no tiene ya causas pendientes con la Justicia, pero se tuvo que apartar de la política por completo."                                   (Paloma Esteban, El Confidencial, 09/06/21)

28.1.21

¿Es posible aprobar la mitad de la carrera de Derecho en cuatro meses? Pablo Casado superó 12 asignaturas entre junio y septiembre de 2007

 "El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, tardó siete años para aprobar 13 asignaturas de Derecho, pero en sólo cuatro meses superó 12 materias. Lo consiguió después de trasladar su expediente académico desde el ICADE al Centro de Estudios Cardenal Cisneros, adscrito a la Universidad Complutense. Pero, ¿es posible aprobar casi la mitad de la titulación en tan poco tiempo?

El exdirector del Centro de Estudios Cardenal Cisneros cuando Casado cursó sus estudios, Alberto Pérez de Vargas, ha admitido que hubo llamadas de altos cargos del PP y de la propia expresidenta madrileña Esperanza Aguirre para que se diera “facilidades” al dirigente popular, que acababa de sentarse como diputado en la Asamblea de Madrid, tras su etapa como líder de las juventudes populares.

Casado consiguió el título tras aprobar 12 asignaturas del plan de estudios de Derecho de 1953, que constaba de 25 asignaturas en cinco cursos. Lo hizo entre junio y septiembre de 2007

Muy difícil, salvo que sea un superdotado
El dirigente popular había iniciado sus estudios en el ICADE en 1999 y había agotado convocatorias en esa universidad. En 2005 decidió trasladar su expediente al Cardenal Cisneros. Él lo ha justificado por razones de cercanía.

Profesores de varias facultades de Derecho de universidades españolas han valorado, en declaraciones a El Mundo, como “muy difícil, casi imposible”, “muy complicado”, salvo que se trate de “un alumno superdotado” que alguien pueda aprobar tantas materias, la mitad de una carrera, en tan poco tiempo.

 Según el expediente académico de Casado, en febrero de 2005 se matriculó de 13 asignaturas en el Centro de Estudios Cardenal Cisneros, pero no se presentó a ningún examen. En mayo fue elegido presidente de Nuevas Generaciones de Madrid, además era asesor del entonces vicepresidente segundo de la Comunidad, Alfredo Prada; y secretario de la Comisión de Seguridad del PP de Madrid.

En el curso 2005-2006 se matriculó de nuevo de 13 de las 18 asignaturas que le quedaban, pero aprobó seis y en el siguiente, y último, 2006-2007, se matriculó de las 12 que le faltaban. Entonces, Esperanza Aguirre lo incluyó en las listas a la Asamblea de Madrid, donde consiguió en escaño como diputado.

En junio de 2007, ya diputado, Pablo Casado superó seis asignaturas con cuatro aprobados, un notable y un sobresaliente, mientras que en septiembre terminó las otras seis que le faltaban: con dos notables y cuatro aprobados."                   (El Plural, 17/05/18)

7.1.20

La OCDE aplaza los resultados de las pruebas de lectura de España para el estudio PISA por sospechas de fraude

"La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha suspendido la publicación de los resultados españoles de lectura del Informe PISA 2018 tras detectar un “comportamiento de respuesta inverosímil” en algunas zonas de España. Por ello no se darán a conocer el 3 de diciembre, como estaba previsto, junto a los de Matemáticas y Ciencias. 

La decisión de “aplazar la publicación” se ha consensuado con el Ministerio de Educación y Formación Profesional español. La OCDE y el Gobierno español investigarán las “posibles fuentes de estas anomalías”, según ha explicado la OCDE en un comunicado. 

“Sabemos que al menos afecta a un 5% de los alumnos, pero podría ser la punta del iceberg. Estamos investigando más en detalle”, ha afirmado a EL PAÍS la analista senior del departamento de Educación de la OCDE y responsable del análisis de datos de PISA, Miyako Ikeda. Se examinaron casi 36.000 alumnos de 1.102 centros de todas las comunidades y de titularidad (pública, concertada y privada), lo que supone que al menos los test de 1.800 escolares de 15 años —en 4º de ESO si no han repetido ningún curso— tienen unos resultados anómalos.

 El “comportamiento inverosímil” se produjo en una sección nueva de la prueba de lectura denominada “fluidez lectora”. La organización descubrió que muchos españoles contestaron a esta sección de “manera apresurada”, de forma mucho más rápida que la media, lo que levantó las sospechas: por lo general los alumnos emplean entre 50 segundos y más de dos minutos en contestar a las preguntas de esta sección, en la prueba española muchos lo hicieron en “menos de 25 segundos en total”. Además, “estos estudiantes respondían siguiendo ciertos patrones: todas sí o todas no”. (...)

La OCDE subraya que ese comportamiento de respuesta anómalo “no ha sido uniforme en toda la muestra del país, sino que se ha observado sobre todo en determinados centros educativos de algunas zonas de España”, que no especifica. Según Ikeda, no hay puntos concentrados, sino que las anomalías son un problema “extendido” que se han producido “en zonas muy diferentes” del país, lo que refuerza la idea de un fallo no intencionado en vez de un eventual fraude. En cualquier caso, ha agregado, “es una proporción muy pequeña de los estudiantes, por el momento”.  (...)"          (Silvia Ayuso, Elisa Silió, El País, 17/11/19)