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11.6.19

Rafael Blasco, exconsejero valenciano, admite que saqueó las ayudas a la cooperación...

"Javier Boix, abogado del exconsejero valenciano Rafael Blasco, estampó ayer su firma en un acuerdo con la Fiscalía Anticorrupción por el que el antiguo dirigente del PP reconoce que se valió de su cargo para malversar decenas de subvenciones de la Generalitat destinadas a proyectos de ayuda al desarrollo, incluida la construcción de un hospital en Haití después del devastador terremoto de 2010, que nunca se llevó a cabo. El Gobierno autonómico ha estimado aquel fraude que ahora juzga la Audiencia de Valencia en 7,8 millones de euros.

La confesión de Blasco, que ya ha cumplido cuatro años de cárcel por la primera pieza separada del caso, tiene un precio: la Fiscalía ha aceptado reducir a tres años y medio de prisión la petición de 16 años que formuló inicialmente en su escrito de acusación.


El ministerio público también ha rebajado ostensiblemente la cantidad de dinero que exigía al exdirigente del PP. En vez de 3,5 millones de euros en concepto de responsabilidad civil —que le reclamaba de forma solidaria junto a los otros dos supuestos cabecillas de la trama—, el fiscal se conforma con que el exconsejero entregue dos inmuebles.

Una planta baja situada en L'Eixample de Valencia, una de las zonas más caras de la ciudad, tasado por Blasco en 600.000 euros. Y una finca rústica en el término municipal de Carcaixent, cuyo valor declarado, admiten fuentes de Anticorrupción, no alcanza los 200.000 euros y vale probablemente menos.

Las condiciones del acuerdo fueron consideradas demasiado ventajosas para las otras dos acusaciones presentes en el juicio, la Generalitat, en calidad de perjudicada, y la Coordinadora Valenciana de ONGD, que ejerce la acusación popular. Ambas rechazaron sumarse al pacto y solicitaron a la Sección Quinta de la Audiencia de Valencia que mantenga la celebración del juicio oral, señalado en principio hasta finales de julio. Los jueces decidirán el jueves si acortan o no las vistas, tras examinar los acuerdos de conformidad alcanzados entre la Fiscalía y los 24 acusados.

Orientado al poder

El ministerio público tiene sus razones para cerrar un acuerdo de tales características con Blasco, considerado uno de los grandes estrategas del PP valenciano, protagonista de una larga travesía ideológica con la proa orientada siempre hacia el poder. Ya fue expulsado hace 30 años del PSOE por un caso de corrupción que no llegó a probarse y fue recuperado por el expresidente de la Generalitat Eduardo Zaplana para su Gobierno a finales de los noventa.

 Fuentes de la Fiscalía señalan que el Tribunal Supremo limitó a ocho el número de años a los que Blasco puede ser condenado por los mismos delitos en las tres piezas del llamado caso Cooperación. Como en la primera pieza ya fue sentenciado a seis años y medio por malversar dos proyectos de ayuda al desarrollo en Nicaragua, la pena adicional a la que podría ser condenado en el presente juicio, que abarca las dos piezas separadas restantes del caso, sería de año y medio, salvo que fuera hallado culpable de nuevos delitos.

Y ahí reside la discrepancia con las otras dos acusaciones. La Coordinadora de ONGD y la Generalitat acusan también a Blasco y sus presuntos cómplices de asociación ilícita y organización criminal respectivamente. Unos delitos que la Fiscalía considera difíciles de demostrar, pero que si el tribunal considerase probados supondrían entre cuatro y cinco años de condena.

Es decir, en total hasta siete años y medio de prisión sumando la condena adicional que ambas acusaciones creen que pueden obtener, sin salir de los límites que estableció el Supremo, con una nueva condena, en su versión agravada, de los delitos por los que el exconsejero ya fue condenado en la primera pieza del caso: malversación de caudales públicos, prevaricación y falsedad documental.

Las defensas presionan a las acusaciones

Las defensas presionaron ayer a la Abogacía de la Generalitat y a la Coordinadora de ONGD advirtiéndoles de que si no se suman al pacto que han alcanzado con la Fiscalía solicitarán al tribunal su condena en costas por actuación "temeraria". El abogado de la coordinadora, Raúl Vidal, respondió que si las ONG fueran condenadas a abonar las costas —lo que incluye gastos procesales y las minutas de los 24 abogados defensores—, podrían acabar pagando más dinero del que Blasco y el resto de acusados han acordado con el Ministerio Público devolver. "Sería el mundo al reves", dijo Vidal.

Entre los expedientes que Blasco y los otros condenados reconocieron haber saqueado figuran proyectos para reducir la violencia sexual contra menores y planes para garantizar la seguridad alimentaria en diversos países pobres."                   (Ignacio Zafra, El País, 20/05/19)

14.5.18

Dentro de la corrupción valenciana: Emarsa, Púnica, Taula y otros cruces corruptos

"Dice la periodista especializada en corrupción, Laura Ballester, que la corrupción es un organismo vivo que se retroalimenta a sí misma. Esta deficinición es de las más precisas que se hayan podido hacer nunca, y la corrupción valenciana es el mejor ejemplo de ello. Dentro del repaso que El Plural está ofreciendo a sus lectores de los casos valencianos es preciso hacer una parada técnica y explicar algunas cosas que si no se hace un reportaje específico no se entenderían bien.

Cuando Ballester dijo esta frase era porque Esteban Cuesta, uno de los principales imputados dentro del caso Emarsa (caso que se tratará próximamente), anunció que iría a declarar ante el magistrado de Taula para explicarle una de las vías de financiación que utilizaba presuntamente el PP de Rita Barberá.

 Esa vía era, ni más ni menos, la que se realizaba con maletines con dinero público que salían de la depuradora de la que era gerente, y por cuyo saqueo se ha sentado en el banquillo y está a la espera de sentencia. Afirma el exgerente que se habrían pagado cerca de 100.000 euros para "actos de partido del PP de Valencia" con dinero procedente de la depuradora.

Así, de la noche a la mañana, un caso se cruzaba con otro. Pero no ha sido el único. El más sonado ha sido la supuesta vinculación de varios acusados de Taula con la trama Púnica. Hace unos meses, el magistrado instructor de Púnica enviaba a Valencia un informe que unía a tres investigados en los juzgados valencianos con uno de los principales investigados en la Audiencia Nacional, Alejandro de Pedro.

Púnica y Taula

Dicho informe, que fue publicado por El Plural, apunta, además de a De Pedro, a tres nombres propios que ahora ya están bajo sospecha en dos causas diferentes. El actual diputado popular y exconcejal, Miquel Domínguez; el exasesor y ahora concejal, Alberto Mendoza y el exjefe de prensa del consistorio valenciano, Julio Valero.

Sobre los tres explica la UCO que en "aquellos momentos el teniente de alcalde de la Ciudad de Valencia y concejal delegado con los Medios de Comunicación, habría elevado para su aprobación el expediente de contratación instado por Alberto Mendoza (concejal) y Julio Valero (jefe de prensa) a favor de la empresa Madiva Editorial y Publicidad SL, con la verdadera finalidad de financiar a un diario digital Ahora Valencia afín a los intereses políticos de las autoridades del Ayuntamiento de València (PP). Por ello, Domínguez podría haber incurrido como presunto autor de supuestos delitos de fraude y malversación".

Los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil aseveran sobre Mendoza que se "habría prestado como interlocutor" entre el llamado por el magistrado en un auto conseguidor de Púnica, Alejandro de Pedro, y el jefe de prensa, Julio Valero, "con la verdadera finalidad de mejorar la imagen institucional de la corporación municipal en las redes sociales, así como para contrarrestar informaciones negativas a través del diario Ahora Valencia".

De Valero explican que con "la mediación de Mendoza, habría sido asimismo partícipe de la contratación", y todo ello por los mismo motivos que el resto: conseguir mejorar la imagen del PP de la ciudad de València. A ambos, de la misma forma que a Domínguez, les acusan de fraude y malversación.

Clan Blasco

Otro de los cruces corruptos más conocidos en las tierras valencianas es el que afecta al clan Blasco, liderado por el exconseller Rafael Blasco que cumple prisión por robar el dinero del tercer mundo en el marco del caso Cooperación, y del que este periódico ya ha hablado.

En el caso de los Blasco se cruzan dos casos y un tercero que afecta a otra parte de la familia, pues todos ellos son los protagonistas de hasta tres tramas. El primero es el caso Cooperación en el que como ya se ha dicho está Blasco, el segundo el caso IVAM, por el que su mujer Consuelo Císcar y su hijo Rafael Blasco Císcar, más conocido como el artista Rablaci, están imputados por entre otros motivos, utilizar dinero público del Museo IVAM que dirigía su madre para conseguir que la carrera del retoño como artista despegara.

Pero hay un tercer caso, la operación Osvaldos, en el que fueron detenidas nueve personas, entre ellas Sergio Blasco Perepérez, exgerente del Hospital General de València, y su hermano Francisco, hijos del que fue presidente de la Diputación de Valencia Francisco Blasco para los que tras la detención el fiscal del caso pidió prisión eludible bajo fianza y que es el que se cruza con Cooperación.

De hecho, las investigaciones de Osvaldos comienzan a raíz de una declaración de un testigo en la trama Cooperación. Una declaración que la magistrada paró en seco y realizó a puerta cerrada solo con el fiscal. A partir de ahí comenzó una investigación que culminó con las detenciones de los Blasco y siete personas más.

Este caso se centra en el presunto amañó de contratos por cerca de 30 millones de euros que fueron a parar a un entramado de empresas vinculadas al sobrinísimo. Unas, dirigidas por un testaferro; otras, por su hermano y su sobrino. Los registros que se realizaron el día que reventó la operación Osvaldos, una veintena, se realizaron en dos frentes diferentes. 

Por un lado, los agentes registraron las empresas presuntamente involucradas en la trama. Por otro, la Policía Nacional solicitó contratos de los años 2004 a 2014 de la Conselleria de Sanidad, del Hospital General y de la Fundación del Hospital General, además de algunos del hospital La Fe.

Estos son los ejemplos de como el robo sistemático de dinero público no entiende de rencillas políticas, ya que según lo investigado, a la hora de meter la mano en la caja da lo mismo de la trama de la que se trate, es más bien una cuestión de estar bien posicionado y poder acceder a esos caudales tan ansiados."                  (Loreto Ochando, El Plural, 15/04/18)

9.4.18

Del dinero que la Generalitat invirtió en dos proyectos solidarios por un total de 1,6 millones de euros solo llegó a su destino el 3%, 47.953 euros. Con el dinero desviado, tanto Blasco como tres condenados más compraron varios inmuebles en Valencia.

"Dentro de la serie dedicada por El Plural a las corruptelas valencianas hay que hacer una parada obligatoria en uno de los episodios más lamentables, y deleznables, que se recuerdan en la capital del Turia. Hablamos del caso Cooperación

En este tema no solo se robó dinero del erario, sino que además era el dinero destinado a los más desfavorecidos del planeta, a las ONG que debían supuestamente ayudar a los más pobres y necesitados, pero que en realidad hicieron todo lo contrario. 

Este caso tiene un nombre propio, el del exconseller del Partido Popular, Rafael Blasco, que actualmente cumple una condena de seis años y medio por la primera de las piezas que se juzgó de esta macro causa como autor de los delitos de malversación, prevaricación y falsedad documental.

Esta pieza 1 fue la que investigó el desvío de fondos destinados a una ONG en Nicaragua cuando Blasco estaba al frente de la Conselleria de Solidaridad. En un principio, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) le impuso una pena de ocho años de prisión, pero finalmente el Tribunal supremo se la redujo a seis años y medio. 

 Junto al exconseller también fueron condenados varios altos cargos de la Conselleria de Solidaridad, y el empresario Augusto César Tauroni que recibió el trato de favor desde la Conselleria a través de las subvenciones que después fueron malversadas.

Pero pese a la rebaja, el Alto Tribunal confirmó el fondo de la sentencia, es decir, que del dinero que la Generalitat invirtió en dos proyectos solidarios por un total de 1,6 millones de euros solo llegó a su destino el 3%, 47.953 euros. Explica el fallo que con el dinero desviado, tanto Blasco como tres condenados más compraron varios inmuebles en Valencia.

Piezas 2 y 3

La última novedad de este caso se ha centrado en las piezas 2 y 3. El juzgado de Instrucción número 21 de Valencia ha dictado auto de apertura de juicio oral contra Blasco y otras 23 personas por supuestas irregularidades en subvenciones a ONG y el proyecto de construcción de un hospital en Haití, en el marco de estas piezas del caso Cooperación, que fueron unidas el pasado mes de mayo.

En su escrito, la magistrada Nieves Molina procesa a la anterior cúpula de la Conselleria: el ex jefe de área de Solidaridad Marc Llinares; la ex secretaria general Tina Sanjuán y el ex director general José María Felip, así como el empresario César Augusto Tauroni y su hermano Arturo junto a una funcionaria de la Generalitat. 

 Sobre la mayor parte de los procesados pesan las acusaciones de prevaricación, cohecho, asociación ilícita, malversación, encubrimiento, fraude de subvenciones, blanqueo y falsedad documental.

Por su parte, en el escrito de calificación, la Fiscalía solicita 16 años de cárcel para Blasco y 21 años y 6 meses para Tauroni. La Abogacía de la Generalitat, que ejerce la acusación particular, pide para Blasco una condena de 17 años y 6 meses de cárcel. 

 En esta causa se procesa también a varios trabajadores de las empresas de Tauroni, y a personas vinculadas a las mercantiles que supuestamente emitieron facturas falsas y amañaron los sistemas de evaluación y puntuación de los proyectos solidarios que concurrían a las convocatorias para la obtención de subvenciones.

Además de las penas de prisión, el fiscal pide el decomiso de dos apartamentos y un yate de los que Augusto Tauroni compró en Miami, mientras que por la responsabilidad civil se solicita a los procesados 8.035.942 euros, de los que 5.035.942 serían por el daño patrimonial de la causa y el resto por "daño moral" pues, tal y como explica el escrito del fiscal, "la lesión es mucho mayor para el interés general por la afección a otros derechos no patrimoniales".

Las dos piezas ahora unificadas en esta causa se abrieron por presuntas irregularidades en la concesión de ayudas a los países del Tercer Mundo por parte de la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía de la Generalitat valenciana. Una de ellas, por las subvenciones concedidas a distintas ONG en 2009, 2010 y 2011, y la otra por el desvío de fondos para la construcción de un hospital en Haití.

Contratos

Actualmente, la magistrada instructora está investigando otra de las ramas de este caso. Se trata del amaño de los contratos de los servicios informáticos de los años 2008, 2009, 2010 y 2011 por parte de la Conselleria de Solidaridad y Ciudadanía y se investigan los posibles delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos.

El pasado mes de febrero, la ex secretaria general de la Conselleria de Cooperación Tina Sanjuán, condenada a seis años de prisión por desviar fondos dirigidos al Tercer Mundo en la pieza 1, confesó ante la magistrada que amañó también los contratos informáticos entre 2008 y 2011 por orden de su superior, el exconseller Rafael Blasco.

 Esta confesión abre la puerta a la Fiscalía a conseguir las condenas con mayor facilidad, ya que Sanjuán era la número 2 de la Conselleria de Solidaridad."                 (loreto Ochando, El Plural, 08/04/18)