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26.2.18

Costa: “Sí, es cierto que el PP se financiaba con dinero negro”

"El ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa ha reconocido que el PP valenciano se ha financiado con dinero negro de los empresarios. “Sí, es cierto que el PP se financió con dinero negro en las elecciones autonómicas” de 2007, según ha indicado en el juicio de la rama valenciana de la trama Gürtel.

Asimismo Costa, que ha dicho que no hizo nada para impedirlo, ha asegurado que el expresidente de la Comunidad Valenciana Francisco Camps fue el responsable de contratar a la empresa Orange Market, propiedad del presunto cabecilla de la trama Gürtel. Camps no está siendo juzgado por estos hechos.

Por otra parte, Costa también ha relatado al juez de la rama valenciana de Gürtel que en otro momento, al no estar de acuerdo con las instrucciones de su partido para financiar las campañas, que le había dicho que los actos de las empresas de Francisco Correa debían facturarse de forma directa a otras empresas, acudió a una reunión con el entonces gerente del PP nacional, Luis Bárcenas.

"Un Filesa 2", según Bárcenas

“Me niego a la petición que me hace el vicepresidente del Gobierno Víctor Campos, y me quedo tan preocupado que acudo a una reunión en la sexta planta de la sede con el gerente nacional Luis Bárcenas, en la que le traslado la petición que me hace Víctor Campos, y creo recordar textualmente que dijo que eso es una práctica prohibida en el PP a nivel nacional y sería un Filesa 2”, ha declarado Costa en referencia al caso de financiación ilegal del PSOE.

El acusado ha declarado que la decisión de cerrar la contratación con la empresa de la Gürtel la realizó el presidente Camps: “De hecho, mí me lo comunica Álvaro Pérez [El Bigotes] y después tuve una confirmación oficial por parte del partido”, ha indicado. 

"Las decisiones más importantes las tomaba Camps", ha reiterado Costa, quien, no obstante, ha afirmado que el presidente contaba con un equipo para la campaña entre el que ha destacado a Vicente Rambla, ex consejero regional. Rambla, también procesado, ha escuchado la confesión de su excompañero apenas dos metros, desde el banquillo de los acusados.

"En 2006 Víctor Campos (entonces vicepresidente del Gobierno autonómico) me llama a su despacho y me muestra unos sobres donde él me dice que hay dinero en efectivo y me comenta que es dinero de los empresarios que tienen relaciones con la administración o que quieren ayudar al partido", ha dicho al tiempo que ha manifestado que en ese momento se le informó de que Camps había ordenado tener reuniones con los empresarios.

Un millón de euros de deuda

Costa recogió al contado 150.000 de la empresa Rover Alcisa, 15.000 euros de Secopsa y 350.000 euros a Enrique Ortiz: “Yo no lo impedi y omití mi obligación de denunciarlo y estoy dispuesto a sumir las responsabilidades”, ha completado el imputado, que ha dicho que ese dinero se lo dio a la gerente del partido para abonar la deuda generada en la campaña de 2007 con Orange Market (la empresa de la trama encabezada por Correa), que ascendía a un millón de euros.

Ha relatado la llamada que le hizo Víctor Campos en junio de 2007 cuando le dijo que ya disponía "de efectivo que han aportado los empresarios" para pagar la deuda y que dejaba la política. En esa conversación, además, le pidió que le comunicase a Álvaro Pérez que pasase a recibir el dinero y que desde ese momento el trato lo debían tener "con Vicente Rambla, que iba a ser nombrado vicepresidente del Gobierno autonómico. 

Precisamente Rambla le llamó en agosto de ese año para decirle que había hablado con El Bigotes y le indicó que había que hacer "dos facturas: una a nombre de Hormigones Martínez y otra a Padelsa". Además le dijo que había que recoger "otras cantidades a otras empresas".

20.000 euros en ropa de Camps

Costa ha tenido que escuchar algunas grabaciones interceptadas durante la investigación como una en la que se le escucha consolando Álvaro Pérez, quien al otro lado del teléfono se derrumbó entre lágrimas al saber de las primeras actuaciones de la Policía para desarticular la trama.

En otro momento de su declaración, Costa ha recordado cómo el propio Bigotes, tras regalarle un reloj de oro, le dijo sorprendido: "Sois los únicos que no nos pedís nada a cambio de darnos trabajo". Orange Market, la empresa de Pérez, Crespo y Francisco Correa, también está investigada por sus relaciones con el PP de Madrid, principalemente.

En la declaración con "detalles" de Costa también ha vuelto la sombra de los trajes de Camps cuando el acusado ha relatado su única visita a la sede de Orange Market: "Crespo me comunicó si una empresa del grupo podía emitir una factura al PP para pagar gastos del señor Camps, concretamente en prendas de vestir y yo les dije que no". Ha situado esa reunión a principios de 2009 y ha cifrado la factura en "20.000 euros". "Me pareció desproporcionado", ha zanjado."                    (Toni Calleja, Alejandro Requeijo, Vox Populi, Vox Populi, 24/01/18)

30.4.15

'Venga, me gusta este relojito y así cobras las facturas que tienes pendientes con el PP'

"¿Cuándo y por qué comenzó a trabajar para los políticos del PP?
Cuando un amigo mío, Alejandro Agag, me presentó a Paco Correa en el restaurante chino del hotel Villa Magna el año que José María Aznar ganó las elecciones. Me dijo que era quien hacía los mítines del PP. Por cierto, ¿sabe usted si Agag sigue vivo? Me emocionaría saber que sí.
¿Cuál fue su primera impresión con quien está considerado el número uno de la trama Gürtel?
 
Me advirtió Alejandro de que era un tipo muy carismático, con una vida personal muy dura pero con mucho éxito en los negocios. Me explicó que montar un mitin era igual que montar un escenario para una folclórica o para un cómico, pero sin lentejuelas, y me pidió que probáramos. (...)

¿Había entonces muchos trincones en el PP?
 
Había algunos en puestos de relevancia que le chupaban la sangre a Correa como vampiros.
¿Puede explicar en qué consistía esa vampirización?
 
No sacar nunca la cartera para pagar un café ni hacer el gesto.
¿Pero Correa ofreció su sangre a los políticos del PP o le sacaron la sangre a la fuerza?
 
Esto es como el pajarito que se sube en el rinoceronte, le va picando la porquería que tiene encima y el rinoceronte se deja.
¿Cuál es el primer vampiro que usted se encontró en el PP?
 
Unos cuantos, pero prefiero no mencionarlos. Eran chupones, muy chupones. He visto cómo han llegado a decir: «Venga, me gusta este relojito y así cobras las facturas que tienes pendientes con el PP». Es tremendo. Cuando no pedían un viajecito te sacaban las tripas cuando viajabas con ellos y nunca te decían: «Vamos en mi coche». La gasolina y las comidas siempre las pagaba Correa. Y dices, bueno, es una tontería. Pero es que no es una comida, son 150 al año, y en los mejores restaurantes.
¿Partía de los políticos del PP la exigencia del regalo o se lo ponían ustedes sobre la mesa?
 
Partía de ellos. Cuando tienes una empresa que es impecable y cumples, no necesitas hacer ningún gesto de ningún tipo para que te traten mejor o peor. En mi etapa en Madrid este tipo de prácticas fueron impactantes.
¿Era consciente de que los cargos públicos no pueden aceptar regalos porque es un delito?
 
No todos eran cargos públicos cuando les hacíamos regalos, pero nunca me planteé que aquello pudiera ser delito. Hubiera mandado a Parla a quien me lo dijera. (...)

¿Trabajó usted entonces directamente para Rajoy?
 
Yo montaba los actos y Rajoy iba a todos. Diseñábamos hasta los atriles, como los de Esperanza Aguirre, que los hice yo.
Si usted montaba los mítines, sabría que se pagaban con dinero negro o con contratos públicos inflados, tal y como mantiene la Fiscalía Anticorrupción.
 
Jamás he llevado esas gestiones y delante de mí no se ha pagado con dinero negro.
Entonces, le habrá pedido explicaciones a Correa o a su número dos, Pablo Crespo, por estas cuestiones, que les han llevado al banquillo de los acusados.
 
Cada uno tenemos que demostrar nuestra inocencia en la parte que nos corresponda. Pablo Crespo nunca ha dicho que sea inocente del todo y Correa ha dicho que la responsabilidad es suya y de nadie más. Siempre ha dejado fuera a sus empleados. 
¿Quiénes eran sus interlocutores en el PP para negociar la organización de los mítines?
 
Jesús Sepúlveda y Juan Carlos Vera.
¿En las reuniones con ellos hubo en alguna ocasión lo que usted denomina vampirización?
 
Alguna chupadita sí que hubo. Pero las chupadas son íntimas, no hay que darles mucho aire.
¿Es cierto que a uno de los políticos que acaba de mencionar le apodaban ustedes El angulas por su afición a que le invitaran con frecuencia a este plato?
 
sí le llamaban en un importante restaurante de Madrid al que, cuando iba, los camareros siempre me preguntaban: «Don Álvaro, ¿viene usted con El angulas?». Le gustaba comerse tres platos soperos.
¿Quién es El angulas
 
Déjelo, que ya tiene bastante.  (...)

Ese discurso casa difícilmente con lo que sostiene la Fiscalía: que el PP les facilitaba a ustedes información privilegiada y les inflaba el precio de las adjudicaciones.
 
Eso es lo que dicen los informes de la Policía, pero no es verdad.
Pero la realidad es que usted se fue a Valencia a sabiendas de que el PP le iba a contratar. 
 
Una de las personas que me dijo que fuera a Valencia fue Paco Camps. ¿Fue mi padrino? Esa palabra no me gusta, pero es una persona que me animó a ir, me dijo que iba a ser feliz. ¡Maldita la hora en la que me fui a Valencia!
¿Cumplió Camps su palabra?
 
Sí, empecé a hacer actos para el PP, pero no tuve ningún beneficio por ser amigo suyo, sino algún punto de sutura en el cuerpo.
La Fiscalía denuncia que comenzaba a trabajar con antelación a las adjudicaciones y que hasta confeccionaba los pliegos de los concursos. Pone como ejemplo los trabajos para la visita del Papa a Valencia o el stand de Fitur.
 
No se me dio el trabajo de la visita del Papa porque yo era un mal testigo: iba a ver amiguismos y guarreos. Por eso no me dieron ni el montaje de los váteres públicos. Por cierto, se adjudicaron 8.000 y se quedaron sin desprecintar cerca de 5.000. Un stand en Fitur como el que hicimos para Valencia cuesta 500.000 o 600.000 euros. Ustedes mismos han publicado que una empresa hizo el stand de Andalucía, de 500 metros cuadrados, no de 2.500, por tres millones de euros, y nadie dice nada. Como diría este señor que sale ahora en los periódicos, manda huevos.
¿Regaló los famosos trajes a Camps para conseguir estos y otros contratos? 
 
El más alto tribunal de este país ya ha dicho que no regalé nada a Camps y no voy a ser yo quien diga ahora lo contrario. Y si le hubiera regalado trajes, no los hizo ese tipejo, ese sastre que le tomó medidas en el Ritz y no logró hacerle uno solo que le quedara bien.
Hay conversaciones en el sumario que demuestran que le hizo otros regalos a Camps, que le calificaba de «amiguito del alma», y a su esposa. Una noche de Reyes, Isabel Bas le dijo a usted: «Álvaro te has pasado 20 pueblos...».
 
Le regalé un reloj de lo más normal, un Cartier descatalogado que costó menos de 2.000 euros. Sabía que ese regalo me iba a acarrear algún que otro problema con Camps, pero lo hice desde el corazón. La señora de Camps no tenía poder para ayudarme en nada y me lo devolvió. El policía Morocho ha borrado esas conversaciones.
¿Les hizo más regalos?
 
A lo mejor, sí. Pero con mucho cuidado, porque un día le regalé a Camps dos corbatas y me devolvió una. Nunca me pidió comisiones, es un tipo al que no le cabe una pajita al final de la espalda. 
¿Y a sus altos cargos Víctor Campos, Vicente Rambla y Ricardo Costa?
 
Son políticos con una pulcritud, una honradez y una profesionalidad que nunca conocí en Madrid. A Campos le regalé un jersey; a Rambla, alguna cosa de amigo, y fue Costa quien me regaló el traje de mi boda. A él sólo le he regalado algún móvil o algún polo.
¿Y el todoterreno Infiniti? 
 
Yo no le he regalado en la vida un coche a Costa, otra cosa es que le hiciera una gestión para que consiguiera un descuento. Al final me enteré que se lo había comprado porque se pegó un talegazo.
Hablando de coches, ustedes le regalaron un Jaguar a Ana Mato y Jesús Sepúlveda y también los cumpleaños de sus hijos.
 
Ana Mato es honrada y no tiene por qué saber que a su marido le han regalado un coche. A Correa no le costaba ni un duro lo de los cumpleaños porque al proveedor de globos le compraba millones. Se han dicho barbaridades, como que yo monté cañones de confeti del Bernabéu en la casa de Mato. De haberlo hecho, hubiera enterrado a los niños y me habría cargado la urbanización. En esa época todo el mundo sabía con quién estaba el señor Sepúlveda, al que he invitado mucho a comer y es un vampiro, y con quién andaba Mato: no estaban juntos. 
¿Las empresas de Correa regalaron la luz y el sonido de la boda de la hija de Aznar por valor de 34.000 euros?
 
Participé activamente en la organización y quien entienda de esto sabe que 30.000 euros en luz y sonido es lo que se gasta un grupo de rock en una plaza de toros.
¿Qué sabe usted de la célebre cuenta Soleado gestionada por Arturo Fasana en Suiza, en la que tiene su dinero Paco Correa? 
 
Lo que sé es que la lista Falciani es una tontería al lado de la lista Fasana, que, por cierto, es un largón y un deslenguado.
¿Es verdad que el chófer de Correa recogió en una ocasión a Fasana en La Zarzuela?
Lo he oído. Eso dicen. 
¿Le regalaron viajes de placer a Rajoy? 
 
No tengo ni puta idea. (Se ríe a carcajadas, hace una peineta y pone punto y final a la entrevista)."                 (El Mundo, 25/04/2015)

31.5.11

Los trajes de Camps



"El presidente valenciano, Francisco Camps, a un paso de sentarse en el banquillo por un delito de cohecho impropio relacionado con la red Gürtel de corrupción, se vio obligado a responder a las preguntas que el juez José Flors y la Fiscalía Anticorrupción le hicieron el 20 de mayo de 2009.(...)

Juez.
¿Tiene alguna especial relación de amistad con Álvaro Pérez? ¿Frecuenta usted la amistad de este señor?

Camps. No, la relación ha sido de partido durante todos estos años, es el que ha organizado los actos del partido y mi relación ha sido siempre en los grandes actos del partido en la Comunidad Valenciana, porque me ha gustado siempre supervisar el ingenio, la innovación, los atriles, la iluminación, para dar un ritmo de modernidad a lo que eran los actos del partido. Y esa es la confianza que el partido depositó en él durante estos años y es la única relación que yo he mantenido con él.

J. ¿Además de los actos del partido, parece ser que [Álvaro Pérez] ha organizado diversos actos para la Administración de la Generalidad Valenciana?

C. Si, eso es lo que parece...

J. ¿Le consta a usted?

C. Bueno me ha constado durante, fundamentalmente, estos días que he visto la petición, entre otras muchas cuestiones por parte de este tribunal, de la relación de actos que ha podido realizar para la Administración.

J. ¿Y con anterioridad no sabía usted que este señor, a quien usted conocía y trataba por realizar actos del partido, también los organizaba para el Gobierno o la Administración de la Generalitat?
C. Podría tener alguna, más o menos, somera idea al respecto, pero tenga usted en cuenta que la Administración autonómica...

J. Perdone, ¿Él [Álvaro Pérez] nunca le ha comentado nada?

C. ¡No! ¡Nunca! Yo he tenido muy clara la división entre el partido y el Gobierno, yo de hecho he intentado siempre que las personas que estaban en el Gobierno no estuviesen en el partido, y que las personas que estaban en el partido no estuviesen en el Gobierno, y esa dicotomía la he mantenido para mí mismo también (...).

J. Lo que deduzco de lo que dice es que usted sí que ha hablado alguna vez con él por actos relacionados con el partido, pero no con actos relacionados ni con la Administración ni con el Gobierno de la Generalitat.

C. ¡Nunca!

J. Sin embargo, parece que ha tenido alguna intervención o pretendía tenerla con la organización de actos que sí que afectan al Gobierno, por ejemplo una visita institucional a Estados Unidos.

C. No, esta persona, supe que conocía, a través de otra persona, a un exembajador de Estados Unidos de Norteamérica en España, que conocía a un gobernador que tenía posibilidades de ser secretario de Comercio con la Administración Obama. Se puso en contacto, pero la realidad es que yo hice esa visita en diciembre y lo hice a través de un antiguo compañero mío, secretario de Estado para la UE de Exteriores, con quien hice la visita a este señor.

J. Lo que quiere decir usted es que sí que ha hablado con [Álvaro Pérez] respecto de organizaciones de actos que afectan al partido pero no respecto de actos que afectan al Gobierno.¿Eso es lo que usted afirma?

C. Nunca he hablado con él de cosas que tienen que ver con el Gobierno. Ni con la Administración autonómica.

J. Parece ser que por indicación de este señor [Álvaro Pérez], o bien porque le acompañara, usted fue a hacer un encargo de prendas de vestir a un establecimiento de Madrid. ¿Esto es así?

C. Bueno, me habló en un momento determinado, sería en alguna reunión en el propio partido, que él conocía a alguien en una tienda en Madrid que tenía sastrería industrial y que acoplaba trajes ya hechos de confección que quedaban bien, y estaban a muy buen precio. Un día de los que fui por Madrid, me acerqué a la tienda, conocí al señor Tomás, y me presenté y esa es la circunstancia.

J. ¿Y adquirió usted allí alguna prenda de vestir, en este establecimiento llamado Milano?

C. En este establecimiento no adquirí ninguna prenda. No hubo manera de que ninguna de las prendas que intentaba acoplarme me viniese bien.

J. Después de este incidente, parece ser que usted también fue a otra tienda regentada por el mismo señor, que se llama Forever Young, donde al parecer también encargó prendas de vestir.
C. Quien me llamó fue Tomás, me dijo que había cambiado de tienda, que estaba en un lugar fenomenal en el paseo de la Castellana, que, por favor, me pasara por allí, que estaba llamando a clientes de la anterior tienda, que había comprado un sistema de confección industrial, no de sastrería, que el precio de los trajes sería interesante. Y allí aparecí, a finales de 2006. Yo le llevé un traje mío, de los que tengo de sastrería, para ver si lo podía mirar, para no perder tiempo otra vez con la chaqueta, el pantalón, etcétera. Bueno, me hizo dos trajes en aquel momento, y luego fui a recogerlos, debió de ser a principios del 2007, recogí los trajes, le pagué al señor Tomás los trajes y me volví.

J. ¿Los pagó en efectivo?

C. Sí.

J. (...) ¿Ha comprado usted o ha encargado alguna otra prenda de ropa en Forever Young?
C. Sí, sí, sí. Cuando esos dos trajes ya me venían, unos trajes también relativamente baratos, pues fui por la tienda, recogí los trajes y me dijo: mira, si te parece, como la cosa va funcionando, bueno ahora le hemos cogido el aire, no sé cuantos... Al final terminé encargando un tercer traje.

J. ¿Cómo satisfizo usted el importe de este traje?

C. En efectivo

J. (...) Y aparte de estas prendas. ¿Ha adquirido usted alguna otra cosa en 2007 y 2008?

C. En el 2007, zapatos, que eran muy bonitos y estaban a muy buen precio.

J. ¿Y eso también lo abonó en efectivo?

C. Sí, en efectivo.

J. ¿Y unos pantalones, parece decir Tomás que se llevó juntamente con los zapatos?

C. No, no, no, yo en la tienda solo he comprado trajes, este par de zapatos, y en el 2008 (...) yo fui por allí, estuve viendo prendas. Y lo único que me interesó de allí fue un bléiser azul marino. Recuerdo perfectamente que estaba rebajado a 150 euros (...).

J. ¿También pagó en efectivo?

C. Lo pagué en efectivo, y además no tenía la intención de llevarme la bléiser. No lo había comentado en casa, llevaba el dinero, que como siempre me había preparado mi mujer en efectivo para pagar. Mi mujer es la que lleva la economía doméstica de casa. Y recuerdo que no llevaba la cantidad para poderla comprar. Salí de la tienda y le pregunté al chófer y al escolta si habían a bien, si llevaban dinero, dejarme dinero para poderme comprar pues no llevaba dinero suficiente. El escolta me dio 150 euros y pagué el traje y la bléiser, subí al coche y ya no volví nunca más.

J. Ahora escuchará usted el contenido de esta conversación que mantuvo usted con Álvaro Pérez el día 7 de enero de este año. ¿Reconoce ahí su voz?

C. Sí, y la de mi mujer.

J. ¿Y la de Álvaro Pérez?

C. Sí.

J. Habrá escuchado que al principio de la conversación se interrumpe, usted dice: ¡Oye, muchísimas gracias! Y él le contesta: ¿Has leído el tarjetón?, ¡fíjate lo que te debo! ¿Esto a qué responde? ¿Tuvo algún regalo?

C. No. Muchísimas gracias, es porque me decía que yo había hecho muy grande el partido político en la Comunidad Valenciana, y que yo sí que era un líder indiscutible del partido, etcétera... No sé si sabrá pero durante estos años viví las circunstancias internas del partido muy complicadas, y bueno, pues mucha gente entiende después de las elecciones autonómicas de hace dos años ganadas por mayoría absoluta...

J. Sí, pero al margen de estas incidencias en el partido, la expresión que utiliza este señor cuando usted le dice: ¡muchas gracias! Le dice: ¿has leído mi tarjetón?, ¡fíjate si te debo! ¿Qué le debe este señor a usted?

C. La idea de una Comunidad fuerte y un PP muy fuerte... porque es que en relación con él.

J. ¿Eso es lo que le debe el señor Álvaro Pérez a usted? (...) Insisto en que no tiene usted el deber de contestar, puede negarse o contestar lo que desee, pero en el ámbito del discurso lógico, frente a un agradecimiento de muchísimas gracias y fíjate cuánto te debo, parece deducirse que esa deuda la está compensando con algo. Eso es por lo que yo le pregunto.

C. Yo no sé lo que me debe el señor Álvaro. Mucha gente me dice por la calle: ¡Cuánto le debemos, presidente! No lo sé, pero en cualquier caso nada que vaya mas allá de lo que es el convencimiento de que, bueno, que dirijo el partido, y lo dirijo bien (...)

J. En ese mismo contexto, el día siguiente al día de Reyes hay otra expresión que según ha dicho usted es de su esposa, que dice: ¡Con el mío te has pasado 20 pueblos! ¿A qué se refería?
C. Posiblemente era con la pulserita de la niña.

J. ¡No, con el “mío”! Porque después hablan de la pulsera de la niña. ¿Le hizo algún regalo a su esposa, Álvaro?

C. Sí, sí, sí, el regalo que devolvió mi mujer.

J. ¿Qué regalo era?

C. Un reloj

J. ¿De qué características?

C. La verdad es que no lo sé, porque yo intenté ni verlo. Isabel lo tenía clarísimo también. Nosotros, como habrá podido comprobar en la conversación, entendemos que hay cosas que no se nos tienen ni que regalar ni que ofrecer ni que proponer, lo tenemos muy claro desde hace muchísimos años. Soy responsable público en muchas tareas mucho tiempo, y mi mujer conmigo ha compartido un criterio claro, de que no podemos recibir ningún tipo de regalo de nadie, y que por tanto, de una manera o de otra, vamos devolviendo los regalos.

J. ¿Y cómo devolvió el reloj?

C. Creo recordar que fue en la propia farmacia de mi mujer, que pasaría Álvaro por la farmacia y le devolvería el regalo.

J. ¿Qué regalo era el de la niña?

C. Creo, por lo que luego me ha contado mi mujer, porque yo no lo vi, que era una pulserita de estas de cuero con una medallita que ponía no sé qué lema.

J. ¿Y también eso se devolvió?

C. ¡Todo, todo se devolvió!

J. (...) ¡En la farmacia!

Fiscal. Dice que pagaba en efectivo. ¿Tiene algún recibo, factura o algún documento que acredite que hiciese el pago en efectivo?

C. El traje. ¡Yo pago y me llevo el traje! Y si nadie me reclama el traje es que yo he pagado el traje que me llevo.
F. En ningún caso reclamó un documento dada la posición que ocupa, la posibilidad de que pudiera...

C. Justo por eso, ¡fíjese! Yo llevo muchos años no pidiendo ni tique ni factura cuando yo he pagado por ahí para que nadie crea que yo luego eso lo cargo a protocolo de nada. Justo por esas circunstancias tampoco utilizo la tarjeta de crédito nunca, la utiliza mi mujer; la tarjeta de crédito que tengo es una tarjeta que pago casi más de cuota que de gasto que hago con ella, porque he entendido siempre que como responsable político y dadas las circunstancias que recuerdo cuando era concejal en los años noventa, que era mucho mejor dejar claro que la tarjeta era de mi mujer, por tanto que es dinero nuestro, y que si yo pedía factura o tique... He cogido taxis en Valencia alguna vez y, jamás he pedido obviamente tique como sí que hacen muchos funcionarios o personas que trabajan para empresas, para que nadie crea que hay una especie de cuenta de protocolo que paga ni trajes, que paga ni cafés, que paga.

F. Pero precisamente para que constara que es un gasto personal que usted no imputaba a ninguna cuenta ni a ningún gasto. ¿No reclamó ninguna documentación justificativa del mismo?

C. ¿Pero que más justificación que el propio traje que yo me llevo de la tienda de forma pacífica? Es que nunca he pensado, jamás en mi vida, que comprarse algo en un sitio y llevárselo y pagarlo en metálico... Si fuese a reclamar luego. No me desgravo esas facturas, no las incluyo en ningún gasto de protocolo, mi mujer se fía de mí porque es la que me da el dinero, que es ante quien respondo, y ella ante mí, y no tiene sentido otra cosa, creo yo.

F. Cuando dice que su mujer es la que le da el dinero, la que gestiona la economía doméstica, ¿es la encargada de ir al banco a?

C. ¡Todo! ¡Todo, todo, todo!

F. Ese dinero en metálico que le da, ¿lo saca ella del banco?

C. Todo, todo. Lo saca del banco o de la caja de la farmacia, porque ella tiene una farmacia, y bueno, esa es nuestra vida.

F. ¿Y usted tiene los extractos del banco que acrediten que en esas fechas ha efectuado las [retiradas] de dinero?

C. Bueno, estamos hablando de cantidades, sí, hay un movimiento de dinero que sale del banco de ella, vamos, de la cuenta corriente que ella es la que maneja, pero en cualquier caso ya le digo que ella tiene una farmacia, tiene dinero en efectivo y compra ella porque tiene dinero. 

Letrado de la defensa. ¿En alguna otra compra particular, a usted se le ha ocurrido pedir una factura de lo que compraba?

Camps. No

L. ¿Por qué no utiliza la tarjeta de crédito personal, podía ir a Forever y pagar con la tarjeta?
C. Porque no lo hago nunca, porque nos arreglamos mejor en mi casa así, y por lo que le he dicho antes, creo que quedó en el imaginario colectivo el uso de tarjeta por parte de los políticos como si la tarjeta fuese a una cuenta corriente.

L. ¿Para que no le vean utilizar la tarjeta? ¿Por imagen?

C. Sí. Bueno, al final uno va tomando decisiones de imagen, ¿no? De la forma de vestir, de la forma de ser, de la forma de comportarse.

L. ¿Todo lo suyo lo paga en efectivo?

C. Sí, bueno, si voy con mi mujer, siempre paga mi mujer.

Juez. Ante esa costumbre de pagar en efectivo, normalmente quien así lo hace suele pedir el tique de compra, simplemente para que cuando pase con la bolsa por la puerta de salida si suena algún artilugio electrónico pueda justificar la compra. Usted, a pesar de eso, ¿no pide nunca tiques de compra?

Camps. Bueno, estamos hablando de una tienda en donde el encargado era el que me daba el traje y yo lo pagaba.

J. ¡Es que yo he entendido que su modo habitual de actuar es no pedir nunca tique de compra!

C. Nunca pido tique, efectivamente, nunca pido tique.

J. ¿Y lo poco que compra no pide nunca tique de compra?

C. Nunca.
J. ¿A pesar del riesgo de pasar con la bolsa por la puerta?

C. Bueno, vamos a ver, si es de ropa, si es por el lugar por donde se pasa por el lugar donde puede haber algún tipo de..., he ido con Isabel, he ido con mi mujer.

J. ¿Quiere usted decir algo que no se le haya preguntado y considere de interés para esclarecer estos hechos?
C. Sí, que niego la mayor. Esto sinceramente no tiene sentido alguno, a mí nadie nunca jamás me ha pagado un traje, nunca, que no lo habría permitido. ¡Nunca, que me pagasen un traje! Qué sentido tiene que alguien me pague un traje. Y que he intentado siempre tener clara la diferencia entre mi vida personal y mi vida política. Y en la vida política, mi vida como presidente de la Generalitat, y como presidente del partido. Y que creo durante estos años haberlo conseguido." (El País, 30/05/2011, p. 18)

1.2.11

Los trajes que 'el bigotes' le regaló a Camps


"Durante varios ejercicios y en distintas épocas de los años 2005, 2006 y 2007, las empresas de la trama Gürtel pagaron varias decenas de miles de euros en prendas de vestir regaladas a cinco cargos del PP en Valencia, entre ellos el presidente Camps; el entonces secretario general del PP, Ricardo Costa; y el entonces director general de la televisión autonómica, Pedro García. Estos dos últimos dejaron sus cargos tras el escándalo.

Los regalos coincidieron con la adjudicación de contratos sin concurso en la Comunidad Valenciana a Orange Market, la empresa de la red Gürtel que operaba en Valencia. Camps aseguró al juez que pagó los trajes en metálico y en la tienda pero ningún empleado lo confirmó, más bien al contrario." (El País, 31/01/2011, p. 10)

3.9.09

El Bigotes, prestamista para trajes


Un tribunal dividido salva a Camps

La trama valenciana:


(El País, ed. Galicia, España, 04/08/2009, p. 12)

"Un tribunal dividido salva a Camps. Dos de los tres magistrados admiten que cuatro dirigentes del PP recibieron de la trama corrupta miles de euros en regalos, pero consideran que no es cohecho" (El País, ed. Galicia, España, 04/08/2009, p. 10)

"El juez señalado por Camps como más que amigo le salvó del banquillo" (El País, ed. Galicia, España, 05/08/2009, p. 11)

"Te envío las compras. Camps: cinco trajes a 950=4.750 euros"

LOS 45 CONTRATOS DE LA RED CORREA (por valor de 7.151.417):


9.7.09

Los trajes de Camps



"Primer paso para juzgar a Camps. "No existe constancia de pagos en metálico como declaró Camps". José Flors considera en su auto que hay indicios para seguir investigando" (...)

Las principales conclusiones del juez

Francisco Camps, Ricardo Costa, Víctor Campos Rafael BetoreT “han visitado los establecimientos que dirigía José Tomás [el sastre] y han encargado prendas de vestir, en compañía o por indicación de Álvaro Pérez, sin que conste que hayan procedido al pago de su precio, existiendo una razonable base documental para poder inferir que el pago fue atendido unas veces por una sociedad administrada por Álvaro Pérez (Orange Market), que obtenía con asiduidad la adjudicación de numerosos contratos por diferentes organismos de la Generalitat Valenciana, y, otras, por algunas sociedades vinculadas con aquélla”.

Todas las prendas de vestir con las que fueron obsequiadas merecen la conceptuación de dádiva a los efectos de lo establecido en el artículo 426 del Código Penal [cohecho, penado con multa de tres a seis meses]”.

El cohecho existe “aunque el precio pudiera parecer a alguien escaso o aún ridículo en comparación con la magnitud de la función desempeñada por alguna de las personas obsequiadas”. (El País, ed. Galicia, España, 07/07/2009, p. 10)


"Primer paso para juzgar a Camps. LAS GRABACIONES A LOS CABECILLAS ANTES DE SU DETENCIÓN. "Son cosas que hicimos hace tiempo con 'el curita'. Es muy complicado". Álvaro Pérez explicó desesperado a Correa el problema de los trajes" (...)

CORREA Y PÉREZ, PREOCUPADOS POR LA INVESTIGACIÓN

- Álvaro Pérez: "Me han hecho un putadón. Alguien ha dicho que yo hago regalos a una serie de señores. Y entonces, tío, no tengo salida"

- Francisco Correa: "Has cometido un error gravísimo, Álvaro. ¿No ves que trabajas para un político importante? Entonces estás en el punto de mira, tienes que tomar medidas"

- Pérez: "A Tomás [el sastre] le han citado y le han dicho que tiene que ver con una empresa que trabaja con el PP"

- Correa: "Ahí estará el tema de Boadilla, ahí saldrá el tema mío, el de Pablo [Crespo, su mano derecha], el del todos. Esto es una denuncia amplia que han hecho nuestra [contra nosotros]

- Pérez: "Voy a hablar con este amigo mío [Tomás] y le voy a decir 'tú verás lo que haces'. Pero es que Pablo ha quedado con él y no se ha presentado. Eso mosquea". (El País, ed. Galicia, España, 07/07/2009, p. 14)