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22.5.23

Nicolas Sarkozy condenado en apelación a tres años de cárcel, uno de ellos en prisión... en el marco del asunto de las escuchas telefónicas, vinculado a la financiación de su victoriosa campaña para las elecciones presidenciales de 2007

 "Dos años después de una condena sin precedentes en primera instancia, el Tribunal de Apelación de París ha condenado al ex Presidente francés Nicolas Sarkozy a tres años de cárcel, uno de ellos de prisión, en el marco del asunto de las escuchas telefónicas, vinculado a la financiación de su victoriosa campaña para las elecciones presidenciales de 2007.

 Su histórico abogado, Thierry Herzog, y el ex alto magistrado Gilbert Azibert fueron condenados a las mismas penas. El tribunal de apelación también impuso al Sr. Sarkozy una inhabilitación de tres años para ejercer sus derechos cívicos, lo que le impide presentarse a las elecciones, y al Sr. Herzog una inhabilitación de tres años para ejercer su profesión.

Tras conocerse el veredicto, el ex presidente, de 68 años, abandonó la sala sin hacer declaraciones. Anunció que recurriría ante el Tribunal de Casación, a través de su abogada, Jacqueline Laffont, que calificó la decisión del tribunal de "asombrosa". "Nicolas Sarkozy es inocente de los hechos de los que se le acusa", declaró, y añadió: "Llegaremos hasta el final de la vía judicial".
Sanción sin precedentes

Nicolas Sarkozy es el primer ex Presidente de la República condenado a prisión. Su antiguo mentor y ex jefe de Estado, Jacques Chirac, fue condenado a dos años de prisión con suspensión de pena en el caso de los empleos ficticios en la ciudad de París, tras un juicio histórico celebrado en diciembre de 2011.

El 1 de marzo de 2021, Sarkozy fue condenado en primera instancia a tres años de cárcel, uno de ellos en prisión, por corrupción y tráfico de influencias. Esta pena sin precedentes levantó las iras de su bando, que había puesto el grito en el cielo contra la Fiscalía Nacional Financiera (PNF), defendiéndose esta última de "jugar a la política". El ex presidente, que nunca ha dejado de reivindicar su inocencia, apeló inmediatamente: el primer día de este nuevo juicio, el 5 de diciembre de 2022, dijo que había venido a "defender su honor despreciado", asegurando que "nunca había corrompido a nadie".

 Al término de los debates, contrariamente a la sentencia de primera instancia, la fiscalía no había solicitado pena de prisión contra él. Al hablar de un caso "de una gravedad sin precedentes en la V República", el fiscal pidió tres años de cárcel con suspensión condicional de la pena para los tres acusados. La fiscalía también solicitó la inhabilitación para el ejercicio de los derechos cívicos durante cinco años para el Sr. Sarkozy y el Sr. Azibert, de 76 años, y la inhabilitación para el ejercicio de la abogacía durante el mismo periodo para el Sr. Herzog, de 67 años.

 Los otros casos judiciales

La decisión es esperada, ya que el antiguo hombre fuerte de la derecha volverá a ser juzgado durante el otoño en el caso Bygmalion, y se encuentra bajo la amenaza de un tercer juicio sonado: el PNF requirió el jueves su remisión a correccional en el caso de las sospechas de financiación libia de su campaña presidencial en 2007.

Este complejo caso no incluye pruebas indiscutibles de financiación oculta, sino un cúmulo de "indicios graves o concordantes" (documentos, testimonios, elementos financieros), que llevaron a la justicia a poner a Nicolas Sarkozy bajo examen por "corrupción pasiva", "financiación ilegal de campaña electoral", "manejo de fondos públicos libios" y "asociación delictiva". Varios de sus allegados, como Claude Guéant y Brice Hortefeux, también están implicados. Esta causa judicial, que implica también a tres antiguos ministros de Nicolas Sarkozy, está indirectamente en el origen del asunto de las escuchas telefónicas."          (Le Monde, 17/05/23; traducción DEEPL)

3.3.21

Condenado Sarkozy a tres años de prisión por corrupción y tráfico de influencias... y antes Chirac... al estilo Juan Carlos... cousas veredes na república

 "La justicia francesa condenó este lunes, por segunda vez en una década, a un antiguo jefe de Estado a una pena de prisión. Nicolas Sarkozy, presidente de la República entre 2007 y 2012, fue declarado culpable de corrupción y tráfico de influencias. 

Su mentor, Jacques Chirac, había sido condenado por malversación en 2011. El tribunal impuso al conservador Sarkozy una pena de tres años de prisión, de los que solo tendrá que cumplir uno, y podrá hacerlo bajo vigilancia domiciliaria. La condena complica sus ambiciones políticas, que nunca ha abandonado. El expresidente recurrirá la sentencia.

Según el tribunal, Sarkozy ofreció contrapartidas en 2014 a un fiscal a cambio de informaciones y ayuda en una causa que le afectaba. Junto al expresidente, fueron condenados a las mismas penas su abogado, Thierry Herzog, y un antiguo abogado general (fiscal) de la Corte de Casación, Gilbert Azibert. El tribunal consideró probado, tras el juicio celebrado a finales de 2020, que los tres participaron en un “pacto de corrupción”, desvelado gracias a las escuchas en una línea telefónica secreta que usaban Sarkozy y Herzog, y que estaba registrada bajo el nombre falso de Paul Bismuth.

El tribunal reprochó a Sarkozy que “hubiese utilizado su estatuto de antiguo presidente de la República y las relaciones políticas y diplomáticas que tejió cuando estaba en ejercicio para gratificar a un magistrado que había servido a su interés personal”. También es grave, según los jueces, que quien cometió los hechos en cuestión fuese alguien que, cuando ocupó la jefatura del Estado, era “el garante de la independencia de la Justicia”.

La abogada del expresidente, Jacqueline Laffont, declaró su “indignación” e “incomprensión” ante la sentencia y anunció un recurso, que deja en suspenso la sentencia. El expresidente no hizo declaraciones. El tribunal ha establecido que podrá cumplir la pena “bajo régimen de detención domiciliaria bajo vigilancia electrónica”, con un brazalete, por ejemplo. Y de los tres años de la sentencia solo se le aplicará uno.

Sarkozy, de 66 años, llegó al poder con un aura de reformista que iba a modernizar Francia, pero la crisis financiera de 2008 y su estilo personalista e impulsivo marcaron un mandato de cinco años que terminó con su derrota ante el socialista François Hollande en 2012. Desde entonces, los escándalos han perseguido a quien fue último tótem de la derecha francesa, el último capaz de unificarla, su último presidente.

El antiguo jefe de Estado nunca abandonó los sueños de regresar al palacio del Elíseo, y coqueteaba con la idea de aparecer como el hombre providencial si en 2022, año de las próximas elecciones presidenciales, por cualquier motivo Macron debiese renunciar o si Francia viviera una situación de crisis profunda. Personas que han tratado con él le atribuyen esta frase: “Si hay caos, es Sarko”.

Más allá de estas hipótesis, que ya antes de la condena parecían improbables, Sarkozy seguía siendo el referente, el político a quien cualquiera con ambiciones iba a visitar en su despacho de la rue Miromesnil, cerca del Elíseo, para recibir sus consejos o su bendición. La influencia del expresidente se extiende más allá de su partido, Los Republicanos (LR): uno de sus discípulos avanzados es el ministro del Interior de Emmanuel Macron, Gérald Darmanin, quien tras conocerse la condena le transmitió su “apoyo amistoso”.

La condena no es definitiva, y el expresidente difícilmente tirará la toalla ante lo que él considera una conspiración de jueces y fiscales en su contra, una instrumentalización de la justicia para acabar con él como figura pública. La batalla no ha hecho más que empezar. El 17 de marzo afronta otro juicio por los gastos de la campaña para la reelección en 2012. Y carga con una imputación por la posible financiación por parte de la Libia de Muamar el Gadafi de la campaña de 2012.

 Críticas a la sentencia

Pero, tras la sentencia de este lunes, le puede resultar más difícil mantener su ascendente en el campo conservador, cada vez más fragmentado, y amenazado por partida doble. De un lado, por una extrema derecha que atrae a sus votantes más radicales. Del otro, por el centroderecha de Macron que erosiona el flanco más moderado de la derecha tradicional.

Varios dirigentes de la derecha francesa han criticado la condena. “Apoyo indefectible a Nicolas Sarkozy”, escribió en la red social Twitter Christian Jacob, presidente de Los Republicanos. Y añadió: “La severidad de la pena es absolutamente desproporcionada y reveladora del encarnizamiento judicial de una institución muy contestada. Deberá hacerse toda la luz sobre los métodos y la independencia de la PNF”. La PNF son las siglas francesas de la institución en la que Sarkozy ve el enemigo jurado, la Fiscalía Nacional Financiera, creada en 2013 para combatir el fraude fiscal y la delincuencia económica y financiera a gran escala.

Las muestras de solidaridad también vinieron de su círculo familiar. La esposa de Sarkozy, la cantante Carla Bruni, escribió en su cuenta de Instagram: “Encarnizamiento insensato, mi amor”, junto a una foto de ambos en actitud cariñosa. “El combate continúa, la verdad saldrá a la luz”, añadió.

 

De los cuatro jefes de Estado que Francia ha tenido en el último cuarto de siglo, dos han sido condenados a penas de cárcel, y ambos pertenecen a la misma familia política. Chirac, antecesor inmediato de Sarkozy, no cumplió los dos años que le impuso el tribunal debido a su edad y estado de salud.

La Constitución francesa establece que el presidente de la República es inviolable ante la ley por actos cometidos durante su mandato, pero no por actos sin relación con el ejercicio de sus funciones. En este último caso puede ser procesado una vez que abandona el cargo. Tanto Chirac, que murió en 2019, como Sarkozy han sido condenados por hechos cometidos antes de llegar a la presidencia o después de abandonarla.

22.3.18

El expresidente Nicolas Sarkozy, detenido por la financiación de su campaña en 2007

"El expresidente francés Nicolas Sarkozy ha sido puesto este martes bajo custodia de la Policía Judicial en la localidad de Nanterre bajo la sospecha de financiación ilícita en la campaña política que le llevó a la victoria en las elecciones presidenciales de 2007, según ha informado el diario Le Monde.

Junto a Sarkozy también ha sido convocado por las fuerzas de seguridad —aunque en este caso no lo hace bajo el estatuto de detenido— su exministro Brice Hortefeux, uno de los más estrechos colaboradores de Sarkozy antes y durante su paso por el Elíseo. 

Sarkozy permanece bajo custodia policial en las oficinas de la Policía Judicial en la localidad de Nanterre, al noroeste de París, donde está siendo interrogado bajo la sospecha de que podría haber recibido financiación de Libia durante la campaña para las presidenciales de 2007.

Se trata de la primera ocasión en la que Sarkozy tiene que prestar declaración en el marco de una investigación judicial que se abrió en abril de 2013. Sarkozy puede permanecer bajo custodia policial un plazo de 48 horas antes de pasar a disposición de un juez.

Las indagaciones judiciales se abrieran después de que el grupo mediático Mediapart informara en 2012 de que Sarkozy podría haber recibido financiación para su campaña presidencial de 2007 del régimen libio, entonces dirigido por el coronel Muamar Gadafi.

En noviembre de 2016, en pleno proceso de elecciones primarias del partido Los Republicanos, el intermediario Ziad Takieddine aseguró que había trasladado cinco millones de euros de dinero en metálico de Trípoli a París entre finales de 2006 y principios de 2007 para entregárselo a Claude Guéant y que él se lo facilitara a Nicolas Sarkozy, que entonces era ministro del Interior.

Tras ser investigado por "complicidad en la corrupción de un agente público extranjero" y por "complicidad en el desvío de fondos públicos en Libia", la declaración del intermediario Takieddine fue confirmada el 20 de septiembre de 2012 por Abdulá Senusi, exdirector de la Inteligencia militar del régimen de Gadafi ante el fiscal general del Consejo Nacional de Transición Libio, el gobierno provisional que tenía entonces el país norteafricano.

Posteriormente, la Oficina de Lucha contra la Corrupción y los Delitos Financieros y Tributarios presentó un informe ante los magistrados en el que señaló, basándose en numerosos testimonios, cómo circulaba el dinero en metálico que recibía la campaña presidencial de Sarkozy.

La decisión de situar al exmandatario galo bajo custodia policial conlleva que los magistrados han reunido nuevas pruebas sobre la supuesta financiación ilegal que habría recibido su campaña presidencial en 2007. Según las informaciones recabadas por Le Monde, exdirigentes del régimen libio liderado por el coronel Gadafi habrían decidido aportar nuevas elementos que confirmarían la financiación recibida por Sarkozy en la campaña que le llevó al palacio del Elíseo."                     (Público, 20/03/18)

14.7.15

La corrupción de Sarko

"(...) el expresidente francés Nicolas Sarkozy recibió este jueves un nuevo varapalo de la Justicia, que validó unas escuchas que le comprometen en un caso de corrupción.

El líder de la UMP, el partido de la oposición conservadora de Francia, contaba con deshacerse de una molesta instrucción sustentada en unas conversaciones telefónicas que mantuvo el año pasado con su abogado y que fueron pinchadas por los jueces que le investigaban por otro caso.
Pese a que varias asociaciones de letrados habían cuestionado la legitimidad de esas escuchas, el Tribunal de Apelación de París se mostró este jueves categórico al admitirlas como prueba en una investigación por la que Sarkzoy declaró durante 15 horas el pasado 2 de julio en calidad de detenido, algo que nunca antes había sucedido a un exjefe de Estado francés.

Al término de ese intenso interrogatorio, los jueces le imputaron por corrupción activa, tráfico de influencia y encubrimiento de violación del secreto profesional, basándose en esas escuchas. El recurso de los abogados de Sarkozy para anularlas congeló la investigación, pero ahora pueden reanudarse pese a que los letrados han anunciado que recurrirán al Tribunal Supremo, una apelación que no es suspensiva.

En el horizonte de Sarkozy aparece así un posible juicio que le llevaría a sentarse en el banquillo de los acusados en un momento en el que el expresidente está ultimando su maquinaria de guerra para tomarse en 2017 la revancha de la derrota sufrida contra François Hollande cinco años antes. (...)

 Los magistrados pincharon su teléfono ante las sospechas de que Sarkozy pudo recibir financiación del régimen libio de Muamar el Gadafi durante la campaña que en 2007 le llevó al Elíseo, un caso sustentado en declaraciones de dignatarios del país africano.

Por casualidad, los jueces descubrieron conversaciones entre el expresidente y su abogado Thierry Herzog, de las que se deducía que trataban de obtener, a través de un magistrado, información secreta de otro sumario, el que investigaba si la multimillonaria Liliane Bettencourt, heredera del imperio cosmético L'Oréal, financió ilegalmente su campaña de 2012.

Algunas de esas conversaciones han aparecido publicadas en la prensa y dejan entrever que Sarkozy estaba dispuesto a ayudar al juez Gilbert Azibert a obtener un puesto en Mónaco a cambio de que el magistrado influyera en una decisión del Tribunal Supremo sobre el caso Bettencourt.

El expresidente niega en bloque las acusaciones y avanza que ni él ni Azibert obtuvieron lo que -según los instructores- presuntamente buscaban. Pero los jueces manejan otras conversaciones de Azibert también pinchadas, que también apuntan a una connivencia ilícita con el político, sobre todo una en la que la esposa de este magistrado le reprochaba "tener chanchullos con Sarkozy". En otro momento, Herzog aseguraba a Azibert que "el trámite con Mónaco se ha hecho".                (Público, 07/05/2015)