15.5.17
¿Por qué Rodrigo Rato? En menos de siete meses, Bankia se desploma, arruinando a 300.000 personas que habían confiado en la campaña de su salida a bolsa
15.12.14
Rato falsificó las cuentas de Bankia antes de la salida a Bolsa
15.9.11
UBS pierde 1.500 millones por un fraude en Bolsa
La entidad ya avisó al presentar sus resultados hasta junio de que, en lo que quedaba de año, sus beneficios se iban a resentir por unas "medidas adicionales de ajuste" que, precisamente, ascendían a 2.000 millones de euros sin dar más detalles. A media mañana se ha conocido que un hombre de 31 años ha sido detenido en Londres relacionado con este caso por un presunto delito de fraude. (...)
Este nuevo escándalo se suma a la cadena de problemas que ha sufrido la entidad en los últimos años. Primero, fue una de las grandes víctimas de la crisis de las hipotecas tóxicas o subprime a este lado del Atlántico. Después, sufrió un proceso judicial en Estados Unidos por ayudar a sus clientes a evadir impuestos.
También afronta una denuncia por supuestas manipulaciones en el mercado en el que los bancos se prestan dinero entre sí. Y ahora, descubre un agujero equivalente a dos tercios de sus beneficios acumulados entre enero y junio. El banco cerró junio con unas ganancias de 2.822 millones de francos suizos, un 33% menos que en 2010.
Ante las dificultades que afronta a corto y medio plazo para recuperar su nivel de beneficios, UBS anunció en agosto un plan de reestructuración que prevé despedir a unos 3.500 empleados durante los próximos dos años." (El País, 15/09/2011)
26.4.11
EE UU multa al analista español que especuló con datos confidenciales
El regulador bursátil de Estados Unidos, la SEC, dice que no quiere dejar pasar por alto ni la más mínima ante casos de información privilegiada, y menos cuando se trata de uno de un ciudadano extranjero. Y bajo ese argumento ha sancionado con 50.000 dólares y la devolución de sus ganacias (unos 576.000 dólares) a Juan José Fernández García.
El exanalista del Banco Santander fue acusado en agosto de enriquecerse con información confidencial sobre la oferta de compra de la minera australiana BHP Billinton por la canadiense Potash.
La entidad española que preside Emilio Botín suspendió a su empleado, especialista en los mercados de derivados, de inmediato. En la demanda original, se señalaba a otro español, Luis Martín Caro. Gracias a la información a la que ambos tuvieron acceso sobre la operación se embolsaron ilícitamente casi un millón de dólares.
Lo que no sabían es que estaban dejando un rastro que permitió a la SEC actuar apenas cuatro días después de que hicieran caja.
La puja de BHP por Potash mantuvo a los inversores en vilo durante todo el verano. El Santander asesoraba al gigante minero canadiense en el diseño de la financiación de la operación. Fernández, que no admite ni niega las acusaciones del regulador bursátil, adquirió 282 opciones en acciones de la compañía canadiense en los días previos a que se anunciara la oferta pública de compra, que vendió nada más lanzarse la OPA, valorada en 38.600 millones.
El pasado 20 de agosto, un juez de EE UU ordenó que se congelaran todas sus cuentas. Y ayer, el infame analista madrileño aceptaba pactar con el regulador para dar carpetazo al caso, abierto hace ocho meses por la vía civil.
La multa podría haber ascendido a más de tres millones de dólares, de acuerdo con la vara de medir que se utiliza para sancionar el delito de iniciados." (El País, 26/04/2011)
9.2.11
Los implicados en la trama de la City ganaron más de 22 millones de euros desde 2007
La Autoridad de Servicios Financieros (FSA) y la Agencia contra el Crimen Organizado (SOCA) de Reino Unido arrestaron durante la semana pasada a siete personas presuntamente implicadas en "una sofisticada trama que usaba información privilegiada".
Entre los detenidos aparecen Martyn Dodgson, asesor de empresas de Deutsche Bank; Clive Roberts, gestor de 'hedge funds' de Exane BNP Paribas; Graeme Shelley, operador de Novum Securities; Ben Anderson, corredor de acciones; Julian Rifat, operador de Moore Capital e Iraj Parvizi, un empresario de origen iraní, mientras que la identidad del séptimo detenido aún no ha sido revelada. (...)
Al otro lado del Atlántico, Robert Moffat, ex directivo de IBM, ha sido declarado culpable de los delitos de fraude y conspiración en el marco de la investigación de uso de información privilegiada por parte del hedge fund Galleon, según informa Reuters.Moffat, de 53 años, fue arrestado en octubre de 2009 junto a los principales imputados en el caso, el fundador del hedge fund, Raj Rajaratnam, y Danielle Chiesi." (Expansión, 29/03/2010)
16.2.09
La adicción al casino financiero
Hace unos días Kerviel lo confesó en una larga entrevista exclusiva a Le Parisien: "De agosto a diciembre de 2007 gano todos los días. Y esto me crea una especie de adicción. Pierdo poco a poco la noción real de las sumas que andan en juego. (...) Para mí, una jornada de un millón de euros era nada. A veces, consigo ganancias astronómicas que me procuran casi un placer orgásmico".
Empezó en el departamento de control. Ahí aprendió los mecanismos de los bancos para vigilar a sus propios empleados. Luego saltó a la arena, a comprar y vender en un torbellino de millones que acabó por engullirle. También, según cuenta, a ver el mundo entero reducido a una pantalla de números que subían y bajaban.
"El día de los atentados de Londres, en julio de 2005, yo gané 500.000 euros para el banco gracias a que había operado con acciones de una aseguradora días antes. Era el premio gordo. Y yo estaba encantado. Pero luego me di cuenta de que me estaba divirtiendo con algo que, en el fondo, había matado a personas con unas bombas. Y me fui al baño y vomité", prosigue en la entrevista.
Una de sus prácticas consistía en comprar enormes cantidades de acciones de una empresa, en Tokio o en Hong Kong, y venderlas inmediatamente después, en París o Nueva York, aprovechándose de pequeñísimas diferencias de cotización, a veces de céntimos de euro por acción. Movía enormes sumas de dinero de ida y vuelta porque si no, el beneficio sería ridículo. Los bancos permiten a sus operadores esas transacciones siempre y cuando se cubran las compras con las ventas casi al momento, para evitar riesgos astronómicos.
"Cuando dejé el control y pasé a operar se me cruzaron los cables. No existía otra cosa que el banco. Pensaba en el banco por la mañana y por la noche. No había nada más en mi vida. (...) Cambié de vida. Me separé de mi novia", añade.
También comenzó a saltarse las reglas. Compraba grandes paquetes de acciones, pero luego no las vendía inmediatamente. Las aguantaba confiando en su olfato financiero y porque sabía cómo esconderlas. No en vano conocía los controles que se efectuaban para evitarlo. Él mismo se había pasado años vigilando a los demás.
Confió en que el mercado subiera. Pero no preveía (nadie lo preveía) que la economía mundial caminaba hacia el abismo y que las Bolsas caerían durante varios meses. Cuando el mercado fluctuaba, esto es, subía y bajaba, los enjuagues de Kerviel salían adelante. Pero con las Bolsas despeñándose, empujadas por una crisis imparable, era imposible salir ileso. Él mismo lo confesó en la citada entrevista: "Mi problema es que no me di cuenta de que el periodo de las grandes ganancias había llegado a su fin".
Para tapar el inmenso agujero que tenía entre manos, emprendió la huida hacia delante: se embarcó en lo que dentro del mundo bursátil se llama mercado de futuros. Ahí te comprometes, en un plazo determinado, semanas o meses, a vender o comprar un número ingente de acciones. Es como jugar doble, como apostar sobre el ya inestable mercado de valores.
Kerviel arriesgó su mentira a un futurible. Llegó a tener comprometidos 50.000 millones de euros, más de lo que ganaba su banco en 10 años. Una suma que él manejaba en la cuerda floja cuando fue descubierto, el 18 de enero de 2008. (...)
Pero tampoco se ha transformado por completo, según afirma en la única entrevista que ha concedido: "El banco y mi actividad de operador de Bolsa me falta. La echo de menos. Sobre todo con esta crisis. A veces me sorprendo mirando las cotizaciones y diciéndome: 'hay que comprar esto o vender lo otro". (El País, ed. Galicia, Economía, 01/02/2009, p. 22)
2.2.09
El manejo de la "información privilegiada"
El supuesto fraude millonario se gestó hace seis años. En otoño de 2003, la empresa Lagbar fue incluida en el mercado alternativo de inversiones del London Exchange Market. En el momento en que entró en bolsa, la sociedad dijo tener activos por valor de 219 millones de euros. Éstos estaban representados, casi en su totalidad, en un acuerdo suscrito con otra sociedad mercantil, Lambert.
Meses después, los arrestados anunciaron diversas operaciones bursátiles muy complejas y de gran envergadura. Lo hicieron "con el único fin de generar interés (y por consiguiente, aumento del valor) en las acciones de la compañía", informó ayer el Cuerpo Nacional de Policía (CNP), que ha realizado las detenciones a petición de las autoridades británicas.
Los cerebros del engaño, que "dominan plenamente" todos los aspectos relacionados con el mercado de valores, hicieron correr diversos bulos. Uno de ellos decía que la empresa había adquirido intereses por ciertos contratos con el Gobierno de Argentina, y que la venta de esos intereses le había reportado grandes beneficios. Ambos divulgaron, también, una garantía bajo la forma de Certificados de Crédito Internacionales de una entidad bancaria de Sao Paulo, en Brasil.
Hochman y Selva consiguieron que las acciones subieran como la espuma, aunque sin depósitos que avalaran ese incremento. Los investigadores descubrieron que los supuestos fondos que tenía la empresa en Brasil (y otros que iban a ser transferidos a Europa) nunca existieron en realidad. De hecho, consideran que la empresa fue una "conspiración" diseñada para defraudar "usando anuncios falsos en medios especializados de Londres". "Actuando de forma coordinada y calculada, se han aprovechado de la buena fe de compradores e inversores", a los que causaron daños por valor de 450 millones, según la nota difundida por la policía." (El País, ed. Galicia, España, 29/01/2009, p. 16)

