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16.6.23

Berlusconi: En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico... Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri... se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos

 "(...) Después de construir el barrio residencial Milano-2, un complejo para las nuevas clases medias del ‘Milano da bere’, con muchas áreas verdes y poco tráfico, el empresario Berlusconi empieza a comprar emisoras locales de televisión, que proliferan por el país gracias a una legislación ambigua. Pequeñas televisiones dedicadas a la captación de publicidad local que destacan por el tarot, la teletienda y las películas eróticas de media noche. Expliquémoslo bien. La idea empezó con Milano-2. Una vez acabada la urbanización, unos empresarios milaneses ofrecieron al promotor un servicio interno de televisión por cable que emitía películas. Una televisión exclusiva del complejo residencial. Al ver que el negocio funcionaba, Berlusconi lo compró y al cabo de unos meses empezó a emitir para toda la ciudad de Milán. Después compró más emisoras locales y las federó en un canal denominado Canale 5. Otros empresarios estaban intentando hacer lo mismo, pero Canale 5 los superó. Un día Canale 5 empezó a emitir en cadena. Tenía Craxi al lado. El primer ministro Craxi dio un golpe de mano decisivo a su aliado con dos decretos del 1984 y 1985, que eliminaban los obstáculos políticos para el nacimiento de un nuevo holding de la televisión privada en Italia, capaz de competir de tú a tú con la poderosa RAI, una de las televisiones públicas más fuertes de Europa, concebida después de la Segunda Guerra Mundial como gran herramienta de nacionalización de una Italia todavía muy fragmentada. La moderna nación italiana tiene tres pilares: la escuela pública, donde se enseña la lengua italiana, sin hacer escarnio de los dialectos; la radio-televisión, que crea comunidad nacional, y el made in Italy, una prestigiosa marca internacional que nadie quiere romper, ni los más tontos de la Liga Norte.

 La caída en desgracia de Craxi, dejó Berlusconi a la intemperie y entonces decidió bajar a la arena política. Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri, consejero personal durante años. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Berlusconi se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos. En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico. ‘Si queremos que todo quede igual, todo tendrá que cambiar’.

Han pasado más de treinta años. Berlusconi ha superado 17 procesos judiciales. Ha sido condenado tres veces, sin ir nunca a prisión. Su primer gobierno duró poco. Acostumbrado a comprar todo lo que desea, intentó comprar diputados de la Liga Norte y Bossi rompió para proteger su partido, entonces en fase ascendente. Ganó entonces la coalición de centro-izquierda El Olivo, una agrupación de católicos progresistas y excomunistas liderada por Romano Prodi. Cosas de Italia; gente que se había combatido durante años, ahora reunida en una coalición contra el oligarca. (...)

Cuando en agosto del 2011, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, le envió una carta exigiendo fuertes recortes del gasto en Italia para poder hacer frente a la crisis de la deuda pública en el sur de Europa –la misma carta que recibió José Luis Rodríguez Zapatero-, Berlusconi no quiso obedecer. Zapatero recortó, modificó la Constitución (artículo 135), atrasó lo que pudo la modificación de la legislación laboral y finalmente perdió las elecciones tal y como estaba escrito en las estrellas. Berlusconi amenazó con poner en marcha una campaña antialemana en Italia. En Bruselas se encendieron todas las alarmas. El mes de noviembre del 2011 descubrió que le faltaban votos en el Senado. Se vio obligado a presentar la dimisión al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que puso en marcha un gobierno de unidad nacional de perfil tecnocrático encabezado por el economista Mario Monti. Así murió políticamente el Gran Vendedor. Lo liquidó un excomunista de más de ochenta años, el único dirigente del PCI que estaba autorizado a viajar a los Estados Unidos durante la guerra fría.

 Berlusconi quedó en segundo plan, ensombrecido por el escándalo de las fiestas con chicas jóvenes en Cerdeña. Fue condenado a tres años de inhabilitación por el soborno de tres senadores (los que hicieron caer a Prodi). Aparentemente fuera de juego, ha intentado resistir hasta el final al frente de Forza Italia, rodeado de una pequeña corte de los milagros en la que su última novia, Marta Fascina, hacía y deshacía. Sus dos últimas pasiones: la red Tik Tok y la creencia que Rusia lanzará un misil atómico sobre Londres.

Berlusconi ha muerto. Deja el primer grupo de televisión comercial de Europa y un país tenso y desorientado en manos de la extrema derecha. El emperador económico de Italia no supo sustituir la Democracia Cristiana, posiblemente insustituible. Tengámoslo claro: antes de Trump, vino él. Italia lo inventa todo."                  (Enric Juliana, La Vanguardia, 12/06/23)

1.2.19

Berlusconi, el dios de las prostitutas y la corrupción en Italia




"Fraude fiscal, compra de senadores, sobornos a un juez… cuando la carrera del entonces primer ministro italiano no podía caer más bajo y salpicarse de otro delito, llegó Ruby Rompecorazones, la prostituta que aseguraba que había tenido relaciones con él político siendo menor y destapaba el escándalo de las ‘bunga bunga’, las fiestas salvajes donde decenas de mujeres bailaban a merced de magnates italianos con los que posteriormente tenían sexo en una especie de orgía de la alta sociedad.

Lujo, sexo, decadencia de la sociedad italiana, un político en apuros… Los ingredientes eran perfectos para una película, y mucho más adecuados para una de Paolo Sorrentino, el realizador que retratara con fiereza las cloacas del estado en Il Divo, y que luego mostrara con un estilo visual arrebatador y barroco la decrepitud de las clases altas en una Roma que bailaba al ritmo de "mueve la colita, mamita rica" desde una azotea alejado de lo que ocurría a la gente de verdad en su ciudad.

En el fondo, Silvio Berlusconi es la versión extrema de Jep Gamabrdella, y quizás por ello Sorrentino ha dado el protagonismo absoluto de este peculiar biopic sobre el exprimer ministro italiano -que en su país estuvo dividido en dos partes y que aquí llega a las salas concentrado en una sola de título Silvio y los otros- al todoterreno Toni Servillo.


Lo de ‘los otros’ no es ninguna tontería, ya que a Sorrentino le interesa tanto la figura de Berlusconi como la de todos aquellos que se aprovecharon de su poder y de su influencia. Los arribistas que envidiaban ese estilo de vida y se las arreglaron para llegar a él. De hecho es más crítico con el personaje de Sergio Morra, interpretado por Riccardo Scamarcio. Emprendedor que vive sobornando a políticos con mujeres y cocaína para recibir adjudicaciones públicas. Demasiado familiar aunque se ambiente en Italia.

Él será la puerta para que el espectador conozca al Silvio que Sorrentino presenta como un dios corrupto al que todos le rinden pleitesía. Da igual que esté acusado de corrupción, que soborne a senadores para volver al poder, que sea infiel a su mujer y que organice bacanales, todos le adoran, se refieren a él como si fuera su ídolo, y al final Sorrentino acaba seducido también ante él y toma la posición de los italianos: sí, es un canalla, pero qué gracia me hace y mejor alguien que diga a la cara que es un mujeriego a otro que pueda engañarme.

Hasta pasados tres cuartos de hora el espectador no ve a Silvio Berlusconi, y el arrivista Morra se acerca a él usando su debilidad: las prostitutas. El empresario contrata una villa enfrente de la del político desde la que organiza bacanales llenas de cocaína, M, y mujeres que se magrean (Sorrentino sigue tirando de machirulismo) sin cesar. Al principio no lo consigue, porque Berlusconi está inmerso en una crisis matrimonial con su esposa.

El director se debate todo el rato entre salvar al corrupto y machista personaje y dejarle en ridículo. Primero hace un repaso por su manipulación a la televisión, al machismo imperante, a su falta de valores, para luego mostrar su crisis existencial, su decadencia (su primera aparición es vestido de mora para sorprender a su pareja), y hasta darle una coartada: todo lo hace por amor y por demostrar que a pesar de la edad sigue siendo el mejor vendedor (porque para él todo es un negocio que se pueda comprar y vender).

Sorrentino parece más interesado, de nuevo, en mostrar el fallo de una sociedad que ha decidido que su dios sea un señor capaz de tener sexo con prostitutas menores de edad. Las mujeres son capaces de tatuarse la cara de Berlusconi en sus nalgas para tener un papel en la tele, y los hombres son capaces de todo por que esa cara les sonría y les otorgue un contrato. “Tu carrera soy yo”, le dice el político a uno de los criados de confianza al que le han ofrecido ir a un reality show.

Lo que sorprende es la decisión del director de ‘alejarse’ de la realidad. Lo advierte en los primeros fotogramas de filme con unas cartelas que dicen que la película mezcla personajes imaginarios o reales, y que todo es “una recreación con fines artísticos” y no documentales. Por ello nunca da nombres de sus ministros, de sus personas de confianza o de los empresarios que le proporcionan las prostitutas. Todo inventado, aunque cualquiera puede investigar un poco y descubrir quién es quién en las cloacas italianas que se parecen demasiado a las españolas."               (Javier Zurro, El Español, 03/01/19)

16.9.11

Implican a Agag en un caso de comisiones ilegales

"Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, estaría implicado en un caso de comisiones ilegales, que se habría producido en una venta de material militar de la empresa pública italiana Finmeccanica a Colombia, según ha informado el diario Público.

Agag habría hecho de intermediario junto con una ex modelo colombiana, Debbi Castañeda, en una venta de 600 millones de euros, con una comisión del 5%, es decir, 30 millones. De esta cantidad, seis millones correspondían a la intermediaria colombiana, pero Agag no le habría pagado.

El caso está en manos de varios fiscales de Nápoles, que investigan el pago de comisiones ilegales por varios colaboradores y dirigentes de Finmeccanica para adjudicarse grandes contratos militares en el extranjero.

Público hace referencia a unas declaraciones de Agag sobre el asunto a una publicación italiana: "No hay ningún negocio", afirma el yerno de Aznar, que añade: "No digo que Castañeda sea una mentirosa, sino que no hay ningún negocio. Nunca he tenido ningún contrato de Finmeccanica".                     (e-notícies, 14/09/2011)

4.2.11

La Mafia en Italia

"El país está dándose cuenta de que esta corrupción "gelatinosa", como han escrito los jueces que investigan el caso de Protección Civil, perjudica la modernización que necesita Italia, hunde el mercado y anula la competencia, impide la transparencia (por ejemplo en las contrataciones) y favorece no sólo la más absoluta discrecionalidad, sino los favores. Es decir, reproduce una Italia de malhechores que premia a los que forman corte y camarillas, a los peores, y empequeñece las oportunidades de todo el sistema. Esta asfixia de las energías sociales de autonomía y libertad es la que desembocó en la explosión pública de Tangentópolis. (...)

¿En qué punto nos encontramos hoy? Acaba de estallar un nuevo escándalo de grandes proporciones relacionado con las compañías telefónicas, con un sistema de estafas que ha arrebatado al fisco 370 millones de euros y, mediante la administración de un flujo de dinero de otros 2.200 millones de euros, ha creado fondos negros y cuentas ilícitas en el extranjero, barcos, Ferraris y joyas. En esta estafa se han colado las mafias: los jueces han ordenado la detención del senador de la derecha (PDL) Nicola Di Girolamo, al que acusan de haber sido elegido para el Parlamento con el apoyo de la 'ndrangheta, que alteró las papeletas electorales.

El senador, en nombre de la poderosa mafia calabresa, invertía en el extranjero los beneficios de la estafa telefónica y, de esa forma, blanqueaba una montaña de dinero con operaciones en bancos de otros países. Miles de millones ilícitos, estafa al Estado, mafias que entran tranquilamente en el Parlamento, deformando las instituciones y ocupando sectores del Estado, mientras impiden que el propio Estado entre de forma absolutamente legal en su territorio. (...)

Italia ha recibido 22 recomendaciones de Europa contra la corrupción, recomendaciones de tipo procesal, normativo y administrativo; el Tribunal de Cuentas acaba de denunciar que la corrupción asciende a 60.000 millones de euros cada año, como una tasa oculta de 1.000 euros anuales por cada italiano, incluidos los recién nacidos; las denuncias por corrupción se triplicaron en 2009, un aumento del 229%, y las exacciones arbitrarias aumentaron un 153%." (EZIO MAURO: La nueva Tangentópolis. El País, 28/02/2010, p. 37)

8.7.10

Una historia de la corrupción

"¿A quién le importa si César era un ladrón? Desde Séneca hasta Nixon, y desde Homero hasta Napoleón, la corrupción se ha paseado a sus anchas por la historia. Y ha sido, generalmente, de la mano del poder. El editor y periodista italiano Carlo Alberto Brioschi (Milán, 1969) cuenta el desarrollo de este fenómeno en su primer libro publicado en castellano: Breve historia de la corrupción, editado bajo el sello de Taurus y prologado por el juez Baltasar Garzón.

"Desgraciadamente, la era que estamos viviendo en Italia con Berlusconi es la más corrupta de la historia", señala el editor milanés con un escueta sonrisa. "Basta mirar las noticias de ayer: la dimisión del ministro Aldo Brancher, quien había sido nombrado en su cargo solo para acogerse a una ley que le brinda cierta inmunidad y le permite aplazar todos los procesos que hay en su contra". (...)

"En las antiguas civilizaciones, Grecia o Mesopotamia, existía una especie de reciprocidad: el mal no residía en el acto de donar con interés, sino en romper la lógica del intercambio. Con la llegada de la época cristiana el soborno empezó a ser visto como un pecado y un acto que debía ser castigado". (...)

La corrupción es un mal que, a juzgar por la historia, es inherente a las sociedades y difícilmente puede tener cura absoluta. Para Brioschi, sin embargo, hay indicios de que se puede dosificar. Uno de los ejemplos que cita es el de Nueva York, una de las ciudades con mayores avances en la guerra contra la corruptela. A finales del siglo XIX y principios del XX, la ciudad estaba sumida en diversos escándalos entre los que resaltaba la malversación de dineros públicos. "La figura del alcalde tenía exceso de facultades y de paso estaba enganchado a redes mafiosas. Con el tiempo se le recortaron paulatinamente estas facultades, surgió una prensa independiente que ha hecho las veces de perro guardián de la clase política a nivel local. Los índices señalan que hubo una reducción del 50% en los niveles de corrupción", indica Brioschi. (...)

"El papel que he querido dar a estos hombres de la cultura es el de observadores. Cito a Ítalo Svevo o a Boccaccio como actores que dejaron plasmados en sus libros, o en el caso de Shakespeare en el teatro, casos de corrupción para que se entendiera el comportamiento de la gente de cada época. Esta es una forma válida de involucrarse y de aportar un granito de arena al asunto", apostilla el escritor italiano." (CARLO ALBERTO BRIOSCHI: "La era Berlusconi es la más corrupta de la historia". El País, ed. Galicia, cultura, 07/07/2010, p. 35)

25.5.10

El escándalo de la Protección Civil se extiende y sacude al Gobierno italiano

"La red gelatinosa de corrupción, como la definen los jueces de Perugia, se gestó en la cúpula de la Protección Civil, el departamento más mimado del Gobierno de Silvio Berlusconi, y hoy sigue extendiéndose como una mancha de aceite y amenaza seriamente la estabilidad del Ejecutivo.

Tras invitar a dimitir al ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, acusado de recibir 900.000 euros de la red corrupta para pagar más de la mitad de un piso con vistas al Coliseo, Berlusconi prometió ayer a sus electores: "Todo el que haya robado será despedido".

De confirmarse las sospechas, no será fácil sustituir a tanta gente. Los medios han publicado esta semana una lista de supuestos beneficiarios de la banda que reúne unos 400 nombres e instituciones públicas para los que ha trabajado el constructor romano Diego Anemone, puesto en libertad esta semana tras pasar tres meses en prisión provisional y considerado el cabecilla de la red junto a Angelo Balducci, ex responsable de Obras Públicas del Gobierno y gentiluomo (caballero) de su Santidad, todavía encarcelado.

En la lista, confiscada no se sabe bien por quién en el ordenador del constructor, figura una buena parte del establishment berlusconiano vinculado a la seguridad, la inteligencia, la religión y el espectáculo. Están los ex ministros Scajola y Lunardi, parlamentarios y secretarios de Estado como Guido Bertolaso, todavía jefe de la Protección Civil; altos prelados y sacerdotes; jefes y agentes de los servicios secretos, la Policía de Finanzas y los Carabineros; altos cargos de la magistratura y de la RAI, actores, actrices, directores de cine... Sin faltar secretarias, madres, cuñados y demás familia de los anteriores; la sede de Forza Italia y los dos palacios donde Berlusconi ejerce su cargo: Chigi y Grazioli.

Con los diarios a la caza de una segunda lista "aun más VIP", el Gobierno intentó responder ayer al clima de creciente descrédito y lo hizo sin recurrir al habitual ataque a las "togas rojas" y a las filtraciones. Como reclamó el disidente Gianfranco Fini, el Ejecutivo anunció de nuevo la rápida aprobación de una ley anticorrupción varada hace semanas en el Parlamento. El ministro de Justicia, Angelino Alfano, aseguró que la norma endurecerá las penas a los altos funcionarios y dotará de mayor transparencia a la Administración pública.

"Pero no estamos ante una nueva Tangentópolis", corrigió Alfano. Coincide con él el politólogo Giovanni Sartori: "Esto es bastante peor que Tangentópolis. Entonces todos cobraban comisiones para financiar a los partidos. Ahora estamos ante un sistema diseñado desde arriba para enriquecerse aprovechando el ambiente de impunidad general".

El propio diario Libero (derecha) ha afirmado que quienes han rebautizado al partido del Gobierno, el Pueblo de la Libertad, como la Inmobiliaria de la Libertad, no van desencaminados. Los ministros y viceministros del Gobierno poseen un total de 346 inmuebles; de media, seis pisos y fincas cada uno." (El País, ed. Galicia, internacional, 15/05/2010, p. 04)

9.2.10

Un testigo detalla cómo la Mafia aupó a Berlusconi al poder

"El partido que fundó Berlusconi a finales de 1993 y con el que llegó al poder en abril de 1994, Forza Italia, fue “fruto de esta negociación”, de ser cierto este testimonio. Según Ciancimino, la voz de Berlusconi en las negociaciones fue su mano derecha y cofundador de Forza Italia, el ahora senador Marcello Dell’Utri. Ciancimino no ha sido el único que ha acusado a Berlusconi de tener oscuros lazos con la mafia. Dos mafiosos arrepentidos, Gaspare Spatuzza y Salvatore Cancemi, han hablado también de un pacto entre ‘Il Cavaliere’ y la organización delictiva.Massimo Ciancimino –condenado en primera instancia por blanqueo de dinero mafioso– es quien, entre otras tareas, iba a buscar los pizzini (recados escritos) que el jefe de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, dirigía a su padre.

Las amenazas de la mafia

Uno de los pizzini que Ciancimino ha entregado al tribunal –sólo un pedazo, pues asegura que la otra parte ya no está en su poder– contiene una amenaza de Provenzano a Berlusconi, enviada a Dell’Utri en 1994. El documento viene a decir que, o Berlusconi –“entendido como figura política, no como individuo”– daba a la mafia el control sobre una de sus cadenas de televisión, o uno de sus hijos correría peligro. Reza así: “Pienso aportar mi contribución, que no será poca cosa, para que este triste evento no se produzca. Estoy convencido de que Berlusconi podrá poner a disposición sus redes televisivas”.

Con este mensaje, afirmó Ciancimino, la mafia “quería dar un toque de atención al partido Forza Italia, nacido gracias al pacto, para que volviera sobre sus pasos y no olvidara que el mismo Berlusconi era fruto del acuerdo”.

La tesis es que con este pacto el Estado pretendía que Cosa Nostra dejara de matar –entre 1992 y 1993, asesinó entre otros a los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, así como a ciudadanos de a pie en Milán y Florencia–, mientras que la mafia quería un referente político con el que pactar. Para lograrlo, Provenzano, partidario de la tregua, probablemente traicionó a su jefe, Totò Riina, lo que precipitó su detención en 1993.

Al parecer, Provenzano puso dos condiciones: gozar de inmunidad policial –no fue detenido hasta el 11 de abril de 2006, un día después de que el rival de Berlusconi, Romano Prodi, ganara las elecciones –y que nadie registrara el escondite de Riina, donde guardaba documentos y parte de su tesoro." (Público, 08/02/2010)

29.1.10

Un mafioso arrepentido vincula a Berlusconi con la Cosa Nostra

"La clave del relato llega en ese momento. Spatuzza recuerda una cita en 1994 con su capo directo, en Roma: "Me encontré con Giuseppe en el bar Doney de Vía Veneto, estaba contento como si le hubiera tocado la lotería. Nos sentamos y me dijo que teníamos que matar a unos cuantos carabineros para dar el golpe de gracia. Que habíamos obtenido todo lo que buscábamos gracias a la seriedad de las personas que habían llevado adelante esta historia, y no como esos cuatro cornudos socialistas que habían recogido nuestros votos en 1988 y 1989 y luego nos habían hecho la guerra", dijo.

"Me dio dos nombres, entre ellos el de [Silvio] Berlusconi", afirmó el pentito. "Yo pregunté si era el de Canale 5 y me dijo que sí, y que también estaba un paisano nuestro, Dell'Utri. Graviano dijo que gracias a la seriedad de estas personas teníamos el país en nuestras manos".

¿Por qué tardó tanto tiempo en hablar de Berlusconi y Dell'Utri?, inquiere el fiscal. "Mi miedo a hablar del primer ministro era y es mucho. Cuando comencé a hablar con los fiscales antimafia, Berlusconi era primer ministro, y ministro de la Justicia uno [Angelino Alfano] que yo consideraba vice de Marcello Dell'Utri", respondió Spatuzza, quién comenzó a alejarse de Cosa Nostra en 1999." (El País, ed. Galicia, internacional, 05/12/2009, p. 6)

"La mafia invirtió en los negocios inmobiliarios de Berlusconi en Milán, según un testigo clave. Massimo Ciancimino, el hijo del ex alcalde de Palermo, revela que el Estado protegió al capo de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano.

Massimo Ciancimino, hijo del ex alcalde mafioso de Palermo, Vito Ciancimino, ha declarado hoy en la sala búnker de la cárcel de Palermo ante los jueces que investigan si hubo negociación entre el Estado y la mafia siciliana a principios de los años noventa. Ciancimino ha asegurado que su padre y otros capos de la mafia invirtieron dinero en Milano 2, el proyecto inmobiliario con el que un joven Silvio Berlusconi -eran los años setenta- empezó su triunfal carrera. "Mi padre estaba muy próximo a mafiosos que tenían una gran capacidad empresarial, como Salvatore y Antonino Buscemi y Franco Bonura. Juntos invirtieron dinero en un gran proyecto en la periferia de Milán que luego se conoció como Milano 2", ha dicho Ciancimino.

El hijo del político mafioso ha explicado que obtuvo esa información directamente de su padre y a través de la lectura de sus agendas. Su testimonio se basa en su experiencia personal (trabajó como secretario de confianza con su padre) y en los documentos que el político depositó en diversas cajas fuertes antes de morir en 2002.

Ciancimino ha afirmado además que el capo siciliano Bernardo Provenzano estaba protegido por un acuerdo alcanzado entre la mafia y los servicios secretos en el que medió su padre. "Provenzano disfrutaba de inmunidad gracias a ese pacto. Era fugitivo, pero se movía libremente, no podía ser arrestado". (...)


En el proceso de Palermo están acusados de favorecer a Cosa Nostra dos altos jefes de los carabineros, el general Mario Mori y el coronel Mauro Obinu, imputados por no haber detenido a Provenzano, pudiendo hacerlo gracias a un soplo, el 31 de octubre de 1995.

Según Ciancimino, la negociación entre los servicios secretos y Cosa Nostra empezó a fraguar entre mayo de 1992 (fecha del asesinato del juez Falcone) y la captura de Totò Riina en enero de 1993, y su padre y Provenzano participaron en ese pacto.

El acuerdo preveía el fin de la onda de atentados a cambio de algunos beneficios para los capos mafiosos. Según la fiscalía de Palermo, el pacto secreto entre la cúpula de Cosa Nostra y una parte de las instituciones permitió a Provenzano mantenerse en libertad hasta el 11 de abril de 2006.

Ciancimino ha contado además que la mafia siciliana tenía a su servicio desde los años ochenta a un alto magistrado, en concreto el entonces presidente de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Supremo Corrado Carnevale. "En 1990, mi padre consiguió anular una orden de detención emitida por el juez Grillo contra él gracias a los contactos que tenía en el Supremo", ha dicho Ciancimino.

Carnevale es un juez siciliano que según Gaspare Mutolo, un colaborador de la justicia, tenía una relación especial con el ex líder democristiano Giulio Andreotti. Condenado por asociación mafiosa en 2001 tras anular cerca de 500 sentencias contra miembros de Cosa Nostra (era conocido como 'El Matasentencias'), Carnevale acabó siendo absuelto en el Supremo por falta de pruebas. Gracias a una norma aprobada en 2003 por el Gobierno Berlusconi, se reintegró a la carrera, y hoy ejerce como juez de la sección civil." (El País, 01/02/2010)

2.11.09

La trama de Berlusconi

"Donald David Mills Mackenzie no es sólo un buen abogado. Es un tipo fiel. Conoce todos los paraísos fiscales del planeta y se mueve como pez en el agua en el líquido submundo de los fondos de inversión, las sociedades interpuestas, las cajas chinas, los testaferros gibraltareños y las operaciones ilegales. Una vez dijo la verdad, y eso le condenó. Fue en una carta escrita en 2004 a su asesor fiscal, Bob Drennan. Mills le contó que había recibido 600.000 dólares de Silvio Berlusconi por testificar a su favor en dos procesos judiciales. La carta estaba encabezada con un informal "dear Bob", y en ella Mills decía: "Todos sabían que mi testimonio (no he mentido pero he superado curvas peligrosas, por usar un eufemismo) salvó a Mr B. de un mar de problemas en el cual se habría ahogado si yo hubiese dicho todo lo que sabía. En 1999 me dijeron que recibiría el dinero. Los 600.000 dólares fueron ingresados en un hedge fund. A mi disposición". (...)

La juez demostró que Mills recibió el soborno de Berlusconi y que, en combinación con los abogados de éste, los hizo pasar como una parte de la ingente masa de 10 millones de dólares pertenecientes al armador Diego Attanasio; los centrifugó después a través de cuentas en Londres, Suiza, Gibraltar y otros lugares, por medio de numerosas operaciones e inversiones de acciones, hasta ponerlos a su disposición, el 29 de febrero de 2000, convertidos en 2.802 unidades del fondo Torrey Global Offsgor Fund por un valor nominal de 600.000 dólares.

La jueza, presidenta de la sección décima del Tribunal Penal de Milán, razonó su sentencia en un texto de 400 páginas. Su relato revela una minuciosidad casi enfermiza, y es a la vez un ejemplo de escritura sobria y de ahínco investigador. Contiene elementos de novela negra y fragmentos dignos del mejor periodismo de precisión, sin ahorrar reflexiones filosóficas y guiños humorísticos. La sensación que deja su lectura es que Berlusconi tenía muy buenas razones para forzar a su mayoría parlamentaria y al presidente de la República a firmar su escudo salva-procesos. Ahora, Berlusconi será juzgado por un nuevo colegio judicial, pero el proceso deberá empezar de cero, con lo cual, aunque fuera condenado, muy probablemente el delito de soborno habrá prescrito.

"Lo más impresionante de la sentencia es que lejos de basarse en declaraciones, se basa en hechos", explica el periodista Peter Gomez. "Hay documentos internos de Fininvest firmados por directivos del grupo que evidencian la absoluta irregularidad de los balances extranjeros y demuestran que Berlusconi robaba dinero de las compraventas de derechos televisivos para metérselo en el bolsillo y ponerlo en cuentas secretas que pertenecían a sociedades off shore de su propiedad".

Mills fue el arma trascendental de ese presunto robo. Según los jueces, él fue el arquitecto de Fininvest B, la estructura paralela de Fininvest, una gigantesca caja oculta asentada en paraísos fiscales a través de 64 sociedades distintas, opacas y ficticias. Un armario oscuro y lleno de cajas chinas encubiertas por Mills, al que la jueza Gandus retrata como un sofisticado trilero capaz de esconder el dinero en cualquier garito lejano, ora las islas Caimán, ora Gibraltar, Suiza o Liechtenstein.

Cerca de la mitad de los 400 folios detallan la contabilidad paralela que Mills creó para Berlusconi, sus hijos Marina y Piersilvio y el grupo Fininvest. La otra mitad sigue el "tortuoso recorrido" de los 600.000 dólares del soborno a través de decenas de transferencias a cuentas numeradas.

La relación entre Mills y Fininvest se inició, según la sentencia, hacia 1981. El abogado Berruti, un empleado de Berlusconi, pidió asistencia a Mills sobre la doble imposición de derechos cinematográficos; enseguida, Mills empezó a crear sociedades, en Reino Unido y las islas del Canal y las islas Vírgenes, siempre en contacto con otros directivos de Fininvest. "Una vez constituidas, esas sociedades eran controladas por fiduciarios, formalmente responsables, pero a menudo pasivos", explica Gandus. Mills creó al menos "entre 30 y 50 empresas" a nombre del grupo de Berlusconi, y en la contabilidad de CMM las agrupó en una lista A y una lista B." (El País, Domingo, 11/10/2009, p. 10/1)

28.6.09

"Las fiestas de Silvio Berlusconi eran como un harén"



"Patrizia D'Addario, de 42 años, prostituta de lujo de Bari y candidata municipal por la lista Puglia antes que nada, es la testigo principal del caso judicial que investiga al empresario Gianpaolo Tarantini por corrupción e inducción a la prostitución. Tarantini es amigo de Silvio Berlusconi desde 2008. Los fiscales sospechan que organizaba fiestas con prostitutas y cocaína para políticos poderosos a fin de obtener contratos sanitarios e influencia. D'Addario fue reclutada por Tarantini y acudió dos noches al Palacio Grazioli, la residencia romana del primer ministro. En ambas ocasiones, grabó cintas de audio y vídeo que ha aportado a los magistrados. (...)

P. Usted ha reconocido ser una escort (prostituta de lujo).

R. Podría haber seguido haciendo esa vida sin delatarme y recibiendo los sobres del primer ministro con 10.000 euros. Pero cuando me di cuenta de que me estaban engañando, me rebelé. Soy la única que ha tenido el valor de confesar el oficio que ejerzo. Las otras callan, ven a Papi, pillan los sobres y hacen carrera. (...)

P. ¿Puede aclarar cuánto dinero ha recibido por sus dos visitas al Palacio Grazioli?

R. Mil euros. Sólo los recibí la primera vez por asistir a una cena. La segunda vez, cuando me quedé toda la noche, no me dieron nada. Sólo obtuve la promesa de que me ayudaría a construir el complejo inmobiliario para el que tengo los papeles en regla y por el que ya he pagado cuatro veces las tasas de edificabilidad. (...)

P. ¿Qué impresión tuvo de aquella velada?

R. Un harén. Bueno, los harenes son una cosa seria que yo conozco porque he estado tres veces en Dubai. Los jeques, a su modo, respetan a sus mujeres. Se rodean de ellas y las muestran con orgullo. Lo que yo vi, en cambio, no me gustó. Existía sólo el jeque: él.

P. Volvió a Grazioli la tarde del 4 de noviembre. Tarantini le dijo: "Él quiere que vuelvas".

R. Evidentemente se acordaba de mí. Sobre esa noche no puedo hablar.

P. Pero, ¿es verdad que la invitó a quedarse a desayunar?

R. Sí, pero no en el comedor. Fue una cosa más íntima.

P. Le acusan de urdir un complot pagado.

R. Ridículo. De esta historia no he sacado nada. Decidí hablar el 31 de mayo cuando vi que me había engañado, que nadie me iba a ayudar en el proyecto de construcción del complejo turístico." (El País, ed. Galicia, Internacional, 26/06/2009, p. 9)