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21.7.23

El Colegio de Abogados de Madrid archiva el procedimiento del juego sucio del Santander el mismo día de la reunión del decano con el abogado de Ana Patricia Botín

 "Otro escándalo asola al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) y todo porque se ha convertido en cómplice del juego sucio judicial de Banco Santander. Cualquiera que conozca un poco el funcionamiento del ICAM sabrá que está sometido a la voluntad y los intereses de los grandes despachos y, en consecuencia, de las grandes empresas y de los privilegiados.

Hay una frase muy manida por todos los decanos: «Pondremos al colegiado en el centro». Eso es mentira porque, al final, el ICAM acaba sometiéndose a los grandes despachos y convirtiéndose en esclavo de los intereses de sus privilegiados clientes. Ese trabajo, evidentemente, no es gratuito.

Tal y como publicamos en exclusiva en Diario16, el presidente del despacho de abogados Uría y Menéndez, el ilustre Jesús Remón Peñalver, protagonizó un escándalo de juego sucio contra otro abogado para frenar un proceso judicial en el que Banco Santander se juega la anulación de los acuerdos alcanzados en varias juntas de accionistas.

Remón Peñalver es el abogado estrella tanto del Santander como de Ana Patricia Botín y fue el defensor durante el procedimiento en el que Eduardo Martín-Duarte, abogado y accionista del banco, acusaba tanto a la entidad como a su presidenta de manipulación de juntas de accionistas.

Tras una sentencia muy cuestionable, puesto que no se tuvo en cuenta ninguna de las pruebas aportadas en el procedimiento, dictada por el controvertido juez Andrés Sánchez Magro, Martín-Duarte presentó un recurso ante la Audiencia Provincial de Madrid. A partir de ahí, se inició el juego sucio del Santander para evitar que el proceso judicial continuara y se acudió al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).

Después de que Diario16 destapara el escándalo protagonizado por el ICAM para favorecer a Banco Santander, a Ana Patricia Botín, a Uría Menéndez y al ilustre Jesús Remón Peñalver, presidente del despacho, este medio publicó en exclusiva cómo el nuevo decano, Eugenio Ribón, se iba a reunir con Remón. No hace falta decir que el número uno de los abogados de Madrid ha tardado muy pocos meses en sucumbir a las tentaciones.

Una de las funciones más importantes de la Junta de Gobierno del Colegio de Madrid es la de ejercer un control deontológico de la profesión y la sanción de los comportamientos que se salgan de los códigos de buenas prácticas de la Abogacía.

Por esa razón, según fuentes cercanas al ICAM consultadas por Diario16, no era descartable que Ribón incluyera en el orden del día de la reunión este asunto, sobre todo porque para ser elegido dio una pretendida imagen de transparencia y de cambiar las cosas que, como veremos, es más falsa que un billete de 4 euros. Nada ha cambiado en el ICAM respecto a la gestión de Jesús Alonso, y no era difícil mejorar las cosas.

Ribón hubiera estado obligado a comunicar una sanción durísima contra Remón Peñalver. La documentación de lo sucedido la tiene el ICAM y, en consecuencia, debía actuar en base a las obligaciones de la Junta de Gobierno. Nada más lejos de la realidad porque ese mismo día, tras esa reunión, el Colegio de Abogados archivó el procedimiento.

Diario16 ha accedido en exclusiva a la resolución del procedimiento. El ICAM ha actuado poniéndose del lado del despacho y del ilustre abogado del Santander y de Ana Patricia Botín, a pesar del claro juego sucio que han perpetrado para evitar que un procedimiento que pone contra las cuerdas tanto a la entidad como a su presidenta continúe su trayectoria procesal.

Impunidad del Santander y Uría Menéndez

La resolución judicial de Sánchez Magro se produjo a pesar de la presentación de pruebas documentales en las que, por ejemplo, más de 4.000 millones de delegaciones de acciones depositadas en Deutsche Bank, BNP, CITIBANK o Société Générale. habrían sido también confeccionadas por el Santander, dando el propio banco las instrucciones de voto, limitándose los bancos custodios a firmar y sellar el documento que les remite el Santander, lo que contraviene la normativa española y norteamericana sobre las delegaciones de voto.

Martín-Duarte recurrió esta sentencia para que la Audiencia Provincial de Madrid pueda determinar si efectivamente las maniobras denunciadas, utilizadas presuntamente por el Santander para captar las delegaciones a favor de Ana Patricia Botín y ser ellos los que directamente dan las instrucciones de voto a los bancos custodios, conllevan la manipulación de las juntas del banco cántabro.

Y es aquí cuando entra en acción el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM). El 24 de octubre de 2022, a solicitud de Uría y Menéndez, despacho que defiende a Banco Santander y a Ana Patricia Botín, se emite una certificación que es utilizada para intentar que el recurso de apelación del accionista no sea admitido a trámite.

Según el demandante y abogado, dicha certificación habría sido emitida de manera espuria y torticera por el director de los servicios jurídicos del ICAM, Pedro Lescure Ceñal.

Martín-Duarte denuncia que Lescure habría hecho un uso indebido de la firma del secretario del ICAM, José Ignacio Monedero Montero de Espinosa, que desconocía por completo el asunto y no había ordenado, ni emitido, ni firmado el certificado en cuestión.

Según la información recibida por Martín-Duarte de miembros de la Secretaría del ICAM, la certificación aportada por el abogado de Uría Menéndez al Juzgado para tratar de que el recurso de apelación no fuese admitido no es la que habitualmente emite el ICAM al no llevar numeración, llevar el logotipo en lugar diferente y certificar diferentes aspectos que el ICAM no podría certificar, al ser competencia del Consejo General de la Abogacía.

En definitiva, le manifestaron que aquella certificación no habría sido emitida por la Secretaría del ICAM, que tampoco habría sido firmada por el secretario del Colegio y que no debería obrar en manos de los abogados del Santander y de Ana Patricia Botín.

El secretario del ICAM, según indica Martín-Duarte, ha reconocido que no firmó el certificado ni conocía de su existencia, resultando que habría sido Lescure el que presuntamente emitió la certificación. Sin embargo, en vez de encabezarla y firmarla él como director de los servicios jurídicos, emitió un documento suplantando al secretario. El propio Lescure, según ha podido saber Diario16, habría reconocido ser el autor y emisor de la certificación.

En dicha certificación se comunicaba que Eduardo Martín-Duarte, supuestamente acordado por el ICAM, había sido dado de baja del Colegio de Abogados, lo que le incapacitaba para firmar el recurso contra la sentencia de Sánchez Magro. Sin embargo, no había existido ninguna comunicación preliminar a Martín-Duarte quien desconocía completamente la iniciación del proceso de baja y la resolución que la habría acordado, lo que según éste provocaría su nulidad.

Resolución Remón-Botín

La resolución del ICAM, a la que Diario16 ha tenido acceso, es de una obscenidad que podría rozar lo delictivo. En primer lugar, el Colegio se declara incompetente para resolver contra Lescure porque los hechos denunciados por Martín-Duarte se circunscriben a su condición de secretario general del ICAM y no de abogado, por lo que quedaría «fuera de la competencia disciplinaria que el Colegio ejerce como corporación de derecho público».

En segundo término, en referencia a los documentos obtenidos de aquella manera por Uría Menéndez, el ICAM se quiere lavar las manos del asunto principal y acusa a Martín-Duarte de realizar afirmaciones rechazables. Por otro lado, afirma que el documento presuntamente falsificado es «verdadero en cuanto a su contenido», es decir, que reconoce que no se utilizó el formato oficial.

Por otro lado, el ICAM, en su defensa de los abogados de Uría Menéndez, señala en su resolución que «por lo que respecta a la actuación supuestamente urdida por los letrados denunciados con la intención de perjudicar al denunciante, nos encontramos ante una denuncia infundada». Sin embargo, las pruebas están ahí.  

La resolución del ICAM, además, justifica su decisión en la presunción de inocencia. «El principio in dubio pro reo, vigente en el ámbito administrativo -art. 53.2.b) de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas- y constitucionalizado por la vía del derecho a la presunción de inocencia establecido -art. 24 de la Constitución Española- impone la regla de tratamiento del material probatorio obrante en el expediente en la interpretación siempre más favorable al denunciado, lo que conduce al archivo de la denuncia, considerando la absoluta inexistencia de una mínima prueba de cargo de los hechos imputados a los letrados».

Pero no se quedan ahí, sino que abundan en la justificación del juego sucio tanto del Santander como de sus abogados en la libertad y la independencia de la profesión de la abogacía. Hay que tener valor.

«El derecho a la independencia constituye la facultad que asiste a todo letrado de determinar, con absoluta libertad, sin ningún tipo de injerencia y con arreglo a su leal saber y entender jurídico, el modo de defender el asunto que se le ha encomendado para darle la mejor solución posible. Lo que el denunciante exige de esta Corporación, pretendiendo que se someta a investigación la actuación del letrado -y sus compañeros de despacho- sin una grave motivación que lo respalde, constituiría una injerencia en el derecho de defensa que no puede admitirse», afirma el escrito."                   (José Antonio Gómez . Director de Diario16, Diario16, 27/05/23)

31.8.21

Ahorraron en cemento, “El hormigón tenía pocas varillas”... Los técnicos instan a usar estructuras con más garantías tras el derrumbe de Peñíscola. La baja calidad de los materiales puede ser una de las causas del colapso del edificio

 "El edificio de apartamentos que se derrumbó en Peñíscola (Castellón) y que acabó con la vida de dos personas se levantó con una estructura de muros de carga paralelos sobre los que se apoyaba el forjado. Es el sistema conocido como de adosado. Es legal, fiable y estable. Pero falló uno de esos muros y se produjo un efecto dominó, la caída de un castillo de naipes.

 Los técnicos coinciden en que, muy posiblemente, no fue una única causa lo que provocó el desplome del edificio. Un fallo o defecto en la estructura, un corrimiento de tierras, o, la utilización de materiales de baja calidad, “aunque estándar para la época en la que se construyó”, tal como ha esgrimido el arquitecto municipal del Ayuntamiento de Peñíscola, Ramón Mallasén, pueden haberse acumulado hasta provocar el colapso completo del edificio. “El hormigón tenía pocas varillas”, añade una fuente de la investigación. Esas varillas son las que, en un momento dado, pueden sostener un pilar, de manera que se deforme pero no se caiga del todo.

En lo que sí coinciden los expertos es en que, aunque el de muros paralelos es un sistema muy utilizado, los hay mejores, más garantistas, los realizados con hormigón armado y con una estructura tridimensional, a modo de cajas de zapatos, de manera que es más difícil que, cuando cae una parte, colapse todo. El problema es que estos son más caros y dificultan un diseño atractivo, sobre todo, para la costa, en donde se apuesta por espacios más diáfanos y grandes ventanales.

El director general de Calidad y Rehabilitación de la Generalitat, Alberto Rubio —que, además, es arquitecto de profesión— ha querido hacer un llamamiento a la calma ante la alarma creada por el uso de la estructura. “Es frecuente y también se usa en áreas metropolitanas y, si se construye y diseña bien, son estables”, asegura. Sin embargo, también ha realizado una crítica abierta a “la manera en la que usamos las viviendas” y al escaso mantenimiento que, de forma generalizada, se les hace.

 Desde 2011 la ley obliga a que los edificios de más de 50 años pasen una inspección técnica que se ha de renovar cada 10 (el de Peñíscola tiene 30). Las autonomías tienen capacidad para endurecer esta condición y para implantar medidas coercitivas en el caso de que no se cumpla. El decano del colegio de arquitectos de la Comunidad Valenciana, Luis Sendra, no es partidario de rebajar los plazos ni de atribuir solo a la administración la responsabilidad del mantenimiento de edificios que son privados. “Es una pena que se aprenda con sangre y hubiera sido mejor que no hubiera pasado nada, pero lo ocurrido en Peñíscola nos ha de enseñar a que, del mismo modo que cuidamos los vehículos y les cambiamos el aceite o las ruedas más allá de las exigencias de la ITV, los edificios también precisan de un mantenimiento”.

El catedrático del departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Universidad Politécnica de Valencia, Manuel Ramírez, cree que las autonomías deberían aprovechar para adecuar las inspecciones a las especificidades de construcción que precisa cada territorio. Porque no es lo mismo construir en la costa, donde los inmuebles están más expuestos, que en el interior. “Existe una laxitud en las normas”, asegura. “En el litoral debería haber más control que en ciudades por el impacto del entorno”, alega quien, además, ha restaurado edificios de Patrimonio histórico como la Lonja de Valencia, del siglo XV, y tiene base para destacar la existencia de construcciones de hace 500 años con mayor solidez que las actuales.

Sin embargo hay quien es más tajante, el también catedrático de Estructuras de la Politécnica Javier Benlloch, es claro: “Yo no me compraría una casa con una estructura de muros paralelos”. Y, con la misma claridad, duda de la eficacia de un mayor y estricto mantenimiento: “Es muy complicado predecir los problemas. Las estructuras avisan, a veces, pero otras no y, al final, los controles se convertirían en un papel con la firma de un responsable que tendría que asumir las consecuencias de fallos”. Aun así, admite que se podrían detectar algunos defectos pero que rebajar la edad a la que los edificios deben someterse a una inspección “no es la solución”.

Quien busca una solución común es José Miguel Adam, profesor e ingeniero de Caminos, Canales y Puertos e investigador de la Universitat Politècnica de València (UPV) que lidera un proyecto, financiado por la Unión Europea, para la segmentación de edificios con el fin de evitar la propagación de fallos por toda la construcción. “Se trata de evitar la propagación de fallos iniciales que desencadenen en el colapso del edificio”, explica.

17.3.21

El juez decreta prisión para el presidente del Colegio de Enfermería, su esposa y su hija por blanqueo, falsedad documental y administración desleal

 "La UDEF registra el Colegio de Enfermería en Vigo y detiene a tres personas. Los arrestados son el presidente del ente, su esposa y su hija. El juzgado persigue supuestos delitos de blanqueo, falsedad documental y administración desleal.

 Tres personas han sido arrestadas hoy en una operación judicial contra el blanqueo por la que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía nacional registra desde la mañana de este jueves la sede del colegio de enfermería de Pontevedra, ubicada en Vigo. Los apresados son el presidente del ente, Carlos Fernández, su esposa y su hija, según informa el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. La investigación está dirigida por el juzgado de Instrucción número dos de Vigo, cuyo titular es Diego Costa de Caso, y además del supuesto blanqueo de capitales persigue los presuntos delitos de falsedad documental y administración desleal.

Los agentes han efectuado registros en busca de documentación y pruebas, además de en la sede del colegio, en el domicilio de la familia investigada. El que afecta al órgano profesional todavía no había terminado por la tarde y los investigadores de la UDEF, algunos de ellos llegados de A Coruña como refuerzo, continuaban recabando información. Según informa Europa Press, el pasado mes de enero salió a la luz la existencia de dos condenas contra el colegio de enfermería de Pontevedra al pago de cuotas al Consejo General de Enfermería de España.

Denuncia del secretario

En concreto, fue el secretario del colegio de enfermeros pontevedrés, José Faustino Portela, quien acusó al presidente, Carlos Fernández, de “hundir” la institución con su gestión, mientras que este replicó asegurando que faltaba “a la verdad”. Ambos llevan más de 20 años en el organismo. Portela hizo públicos estos enfrentamientos en la cúpula de la entidad colegial en un comunicado que remitió a los medios de comunicación junto a diversa documentación.

Denunciaba entonces que el ente fue “nuevamente condenado al pago de más de 1,5 millones de euros al Consejo General de Enfermería de España”. Y precisaba que la última sentencia fue dictada por el juzgado Contencioso Administrativo número 3 de Pontevedra, que venía a sumarse “a la de 2014 en la que ya se condenaba al colegio al abono de 4,5 millones de euros”.

“Carlos Fernández no comunicó ninguna de las sentencias a sus colegiados y esta última se hace pública por su inclusión en la carta de despido de un trabajador del colegio tras una inspección de trabajo que supone una sanción de 120.000 euros por distintas irregularidades de la entidad”, afirmaba.

En este sentido, en declaraciones a Europa Press, el secretario de la entidad señalaba en enero que “hasta que haya pruebas” no podía “hacer nada” en el ámbito de la justicia, pero justificaba hacer pública esa información ya que el presidente, según decía, no respondía a sus demandas.

Por su parte, Carlos Fernández, consultado entonces por Europa Press, remitió a su abogado pero defendió su gestión y dio unas explicaciones que, según argumentaba, ya conocían los colegiados. Así, indicó que en su día el colegio dejó de abonar las cantidades porque “se decidió en una asamblea general” al ser los servicios “ninguno o muy pocos”. Sin embargo, según el secretario, esta reunión “nunca tuvo lugar”.

En cualquier caso, Fernández, que reconocía que “hace dos años que se está abonando el 30%” de esas cuotas, aseguraba que Portela “falta a la verdad” en el relato de los hechos y resolvió que estas cuestiones serían tratadas “en junta de gobierno”, por lo que rechazaba “entrar” en las acusaciones. “Lleva más de 20 años en la junta de gobierno y ha sido persona de mi confianza. ¿Se da cuenta ahora?”, se preguntaba en enero el presidente que hoy ha sido detenido. El Tribunal Superior informa de que los tres investigados pasarán a disposición judicial “entre mañana y pasado”. El juez Diego Costa ha declarado el secreto de la causa."                    (El País, 11/03/21)

 

"El Juzgado de Instrucción número 2 de Vigo, que dirige el magistrado Diego Costa, ha ordenado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, de los tres arrestados en el operativo que investiga el Colegio de Enfermería de Pontevedra, con sede en Vigo

 El juzgado, en funciones de guardia, investiga los supuestos delitos de blanqueo de capitales, falsedad documental y administración desleal e involucra de momento a tres personas: el presidente de la entidad, Carlos Fernández, que lleva más de 20 años en la cúpula del Colegio de Enfermería, y la esposa y la hija del matrimonio. Además del ingreso en prisión de los tres, el juez ha decretado ya el levantamiento del secreto del sumario de un caso que estalló ayer por la mañana con las detenciones y el registro de la vivienda de Fernández y de la propia sede colegial.

Los tres investigados pasaron a noche en los calabozos de la policía nacional en Vigo, y fueron puestos a disposición del juzgado antes de las 13 horas de este viernes. Todos ellos se han acogido a su derecho a guardar silencio. Mientras tanto, la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la policía sigue revisando la documentación contable recabada ayer por la tarde en el Colegio de Enfermería. Al equipo de Vigo se unió ayer otro grupo de agentes de A Coruña.

En enero salió a la luz la existencia de dos condenas contra el colegio de enfermería de Pontevedra al pago de cuotas al Consejo General de Enfermería de España. El secretario de la institución, José Faustino Portela, acusó entonces al presidente de “hundir” el colegio y reveló que las condenas les obligaban a abonar una suma de seis millones de euros."                  (El País, 12/03/21)



2.3.20

La imagen del Colegio de Arquitectos de Madrid sufre un daño irreparable con el “caso Monasterio”

"El “caso Monasterio” ha provocado una profunda fractura y un daño irreparable en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). 

 Tras el escándalo, los titulares espectaculares y las horas de tertulias televisivas, lo que queda es que el asunto se ha terminado cerrando deprisa y corriendo, en falso, sin indagar demasiado en si, entre los años 2000 y 2009, la líder de Vox Madrid, Rocío Monasterio, firmó proyectos de obra sin tener la titulación, tal como asegura el diario El País. Es cierto que el COAM no puede actuar contra la diputada y portavoz del partido ultraderechista en la Asamblea de Madrid

Los estatutos del colegio establecen claramente que la Junta Directiva de la organización colegial solo es competente para sancionar una conducta determinada cuando se trata de un colegiado y la diputada de Vox no estaba dada de alta cuando se produjeron los hechos. Como también es cierto que de haberse producido alguna conducta irregular ya habría prescrito, según consta en los estatutos de la institución. De ahí que el resultado de la investigación interna abierta por el COAM no podía ser otro que el archivo del asunto, tal como ha ocurrido finalmente.


Sin embargo, el “caso Monasterio” deja en la opinión pública española –muy atenta a este asunto por la relevancia política de la afectada y por el auge que ha adquirido la extrema derecha en los últimos años−, un cierto regusto amargo, una extraña sensación relacionada con el hecho de que, una vez más, los poderosos controlan los resortes del poder y más tarde o más temprano terminan saliéndose con la suya. 

A esa impresión generalizada de que se ha echado tierra encima prematuramente, y de que se podría haber hecho mucho más para aclarar si Monasterio firmó aquellos proyectos arquitectónicos sin estar en posesión del título oficial, ha contribuido la cuanto menos insuficiente y tibia gestión del COAM, dirigido por la decana Belén Hermida, que el viernes trataba de sofocar el incendio al convocar una rueda de prensa urgente para decir que ella siempre ha defendido a sus colegiados del “intrusismo” (como no podía ser de otra manera) y para acabar reconociendo (quizá ya algo tarde) que firmar planos sin ser arquitecto es una “irregularidad”. 

No obstante, algunas dudas quedaron sobre la mesa, sin resolver, como si es cierto que la “hemeroteca revela al menos 11 artículos en los que la dirigente de Vox se presentaba en esas fechas como titulada sin serlo y que el COAM tuvo ya noticia en 2005 de que no era colegiada”, según revelan los periodistas del El País.


El intrusismo es una práctica que se da en todos los oficios y que compromete gravemente el principio de seguridad jurídica y el derecho de los consumidores a ser atendidos por profesionales con su debido título académico y su respectivo número de colegiación. El Código Penal tipifica como delito de intrusismo la siguiente conducta: “El que ejerciere actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente, incurrirá en la pena de multa de doce a veinticuatro meses”.


Firmar proyectos de obra sin la preceptiva titulación en una actividad tan compleja y delicada como la arquitectura es una grave irregularidad que supone una quiebra del sistema en todos sus niveles. Piénsese, por ejemplo, las consecuencias que podría acarrear que un edificio se viniera abajo y se descubriera que las licencias del inmueble no estaban en regla o que los arquitectos firmantes del proyecto no eran tales, sino intrusos. 

De ahí que cualquier Colegio, en este caso el de arquitectos, deba intervenir, hasta sus últimas consecuencias, para aclarar cualquier hecho que tenga que ver con un supuesto caso de intrusismo profesional. Y ahí es donde surge la gran pregunta: ¿Ha hecho el COAM todo lo que estaba en sus manos en el “caso Monasterio”? Quizá a nivel interno y administrativo sí, pero no a nivel judicial. Lo que pedían los arquitectos madrileños colegiados y la ética deontológica profesional, recogida en los estatutos, era que la propia decana hubiese actuado de oficio, instando a sus equipos jurídicos a llevar el caso a los tribunales, si es preciso, para que sean los jueces quienes diriman si ha habido alguna conducta reprochable con el consiguiente perjuicio para la imagen de la institución colegial. 

Una demanda, denuncia o incluso querella, en la que el COAM se personara como parte afectada o como acusación particular en defensa de los intereses de los profesionales, era lo que pedía este asunto. Ni más ni menos. Sin embargo, el equipo directivo de la decana (ellos sabrán por qué) ha preferido limitar el expediente a la esfera corporativa, privada, interna, extendiéndose la idea de que el COAM ha querido quitarse la patata caliente de este oscuro episodio que huele mal desde el principio.


No hace falta recordar que en los últimos tiempos se han dado abundantes casos de políticos implicados en falsificación de másteres y títulos universitarios y que algunos de ellos han terminado en los juzgados. El “caso Monasterio” debería haber seguido cuanto menos el mismo camino, aunque finalmente se demostrara que la diputada de Vox era inocente o que los hechos habían prescrito. En ese procedimiento se podría haber aportado como prueba el vídeo de una comparecencia judicial en la que Monasterio reconoce que no tenía la titulación cuando firmó aquellos certificados, tal como asegura El País.


En la rueda de prensa, la decana ha tenido que dar explicaciones no solo de por qué se ha archivado el asunto, sino de las últimas dimisiones que se han producido en su Junta Directiva, compañeros sin duda indignados con la gestión que el colegio profesional ha hecho de este caso. 

Al ser preguntada sobre cómo definiría la actitud de alguien que firma planos justificando que es arquitecto cuando no lo es, la decana solo ha podido responder que el Colegio defiende “a diario a sus colegiados del intrusismo” y que para ella Monasterio es “una colegiada más”. Con todo, ha terminado por comparar el caso con un médico o un abogado que ejerce sin serlo para calificarlo de “una irregularidad” (una irregularidad que va a quedar sin castigo, habría que añadir).


En cuanto a las dimisiones que se han producido a raíz del escándalo, la decana confirma que han sido tres los cargos que han decidido dejar sus puestos: el del secretario y dos vocales. Hermida recuerda que, según los estatutos, la Junta puede funcionar hasta con un mínimo de cinco personas, “y ahora son seis”. Pero que la organización colegial pueda seguir funcionando, aunque sea en cuadro, no significa nada. Lo más grave de todo es el “desprestigio” y la imagen del COAM, que queda por los suelos, por culpa de una gestión que no ha sido ni todo lo eficaz ni todo lo contundente que cabría esperarse de una organización seria y respetada como esta."                       (José Antequra, Diario16, 01/03/20)

21.1.20

Pilar Martínez, exconcejal de Urbanismo de Madrid (del PP): “Espinosa y Monasterio promovían un negocio fraudulento”

"La concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid durante la era de Alberto Ruiz-Gallardón, Pilar Martínez (PP), quien en su día hizo campaña en contra del fraude de ley y la especulación que suponían la construcción de lofts ilegales en la ciudad, ha arremetido contra Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso, y su esposa, Rocío Monasterio, líder de ese partido en la Comunidad de Madrid.

 "Espinosa y Monasterio fueron promotores de un negocio fraudulento que tuvo efectos nefastos. Incumplieron reiteradamente la normativa urbanística, perjudicaron el modelo de ciudad que queríamos. Además de toda la inseguridad jurídica que vivieron los compradores, eso es un fraude claro. Unas personas como ellas, sin ética en la esfera privada, no pueden protegerse en los partidos políticos.

 No deberían admitir personas así. No tienen cabida en lo público", dice Martínez en una entrevista con este periódico, que ha desvelado nueve de los once casos de irregularidades urbanísticas de la pareja.

Martínez fue la máxima responsable de Urbanismo de 2004 a 2011, durante el boom inmobiliario en la capital, justo la época en la que Monasterio y Espinosa se enriquecieron con este tipo de proyectos. La política ha entregado esta semana un dosier en la sede de su partido, en Génova 13, denunciando las prácticas ilegales de la pareja, cuyo principal negocio era reformar locales de uso industrial para convertirlos en viviendas. Sus clientes dicen que les prometían unas licencias de habitabilidad que, al final, nunca llegaban, algo que ellos niegan. El valor real de lo que compraban era inferior al precio que desembolsaban sus compradores.

"Es evidente que no tienen ética. Su negocio se basaba en obtener beneficios gracias a una gestión irresponsable, fraudulenta y opaca. Tienen beneficios injustificados y el problema se lo dejan a otro, al comprador", continúa Martínez, la primera política de su partido que se manifiesta públicamente en contra de las obras irregulares que durante años impulsaron Espinosa como promotor y Monasterio como arquitecta, cuando en ese tiempo (2002-2008) ni siquiera tenía acabada la carrera. Martínez, colaboradora de máxima confianza de Gallardón, impulsó en julio de 2006 una modificación de las normas urbanísticas al plan general para frenar la proliferación de lofts ilegales.

Además, inició una campaña de inspección en toda la ciudad para abrir expedientes sancionadores que afectaron directamente al matrimonio de Vox, como en el edificio construido de forma irregular en la calle Albarracín, 58. "Sus promociones toparon con mis decisiones políticas. Hacían casas encubiertas. Desde Urbanismo intentamos evitar el fraude a futuros compradores de buena fe. Nunca iba a ser residencial lo que estas personas compraban", explica. Entre otros, el propio vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, y el actor Arturo Valls, que ha presentado una demanda, resultaron perjudicados al hacer negocios con ellos.

Por todo esto, Martínez dice sufrir una venganza política tras presentarse como candidata a la alcaldía de Villaviciosa de Odón en las pasadas elecciones municipales. Se refiere al veto que Vox levantó contra ella en las mesas de negociaciones que conformaron con el PP. Para evitar que Pilar Martínez llegase al poder se tuvo que dar uno de los acuerdos más insólitos de toda España: el candidato de Ciudadanos, la cuarta fuerza más votada, fue elegido alcalde con los votos de Vox, PSOE, Más Madrid y un partido independiente. Extraños compañeros de viaje para conseguir que, a cualquier precio, la política del PP se quedase en la oposición.

El veto surgió en esos encuentros para llegar a un acuerdo nacional de gobernabilidad en el mayor número de Ayuntamientos y regiones posibles. El partido que dirige Santiago Abascal trazó una línea roja: en ningún caso consentiría que Martínez fuera investida alcaldesa, según confirman fuentes populares presentes en la discusión.

Entre tantos asuntos clave llamaba la atención que Vox pusiera tanto empeño en este municipio madrileño de 28.000 habitantes. Ahora, la incógnita parece resuelta para Martínez, que vincula el veto a Vox a sus años al frente de Urbanismo. El apoyo de Vox es necesario para el PP en lugares clave, como el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Martínez dice haber puesto el caso en manos de la dirección nacional de su partido: "Les conté que Espinosa y Monasterio me han represaliado por haber hecho mi trabajo. Le dije al PP nacional que iba a darlo a conocer públicamente. No pusieron ninguna objeción".

El PP nunca supo por qué el nombre de Martínez estuvo sobre la mesa con tanta insistencia. El no de Vox fue rotundo desde el principio. Los dirigentes sentados en la mesa de negociación, en la que estuvo Espinosa de los Monteros, no se movieron ni un centímetro de su posición inicial. Los partidos sopesaron alternativas, como buscar otra candidata, pero tanto la formación de Génova como la propia Martínez, la más votada en las elecciones, se negaron al no recibir una explicación convincente.

Martínez no fue entonces capaz de explicar lo que había ocurrido ese 15 de junio, el día de la investidura. Hasta que en una ocasión, en septiembre, discutió en un acto con un político de Vox que, de acuerdo con su testimonio, zanjó el pleito con esta frase: "En la regional de mi partido no te pueden ni ver". En ese consejo se sienta Rocío Monasterio. Martínez ató hilos y llegó a la conclusión, nunca desmentida por las altas esferas de su partido según ella, de que su labor como concejal está detrás de la decisión política en Villaviciosa de Odón.

En el PP continúan sin tener una explicación clara sobre las razones por las que Vox vetó a Martínez. La principal hipótesis que manejan, de puertas para adentro, es que María de la Cabeza Ruiz Solás, diputada nacional de Vox y concejal de Villaviciosa de Odón, siente una animadversión personal hacia Martínez, un sentimiento que ha sabido transmitir a la cúpula del partido. Durante la campaña en Villaviciosa, muy tensa, Martínez denunció a la Guardia Civil que De la Cabeza repartió panfletos difamatorios contra ella.

Otra de las explicaciones posibles es que Vox se negase a apoyar a Martínez porque le salpicaban dos casos judiciales. La política estuvo imputada en una ocasión, al igual que todo el Gobierno de la Comunidad de Madrid, por la compra del Canal de Isabel II de la sociedad colombiana Inassa y en otra por un presunto delito contra la ordenación del territorio. En el primer caso la causa fue archivada al no encontrar el juez indicios de delito y, en el segundo, resultó absuelta, según una sentencia judicial firme.

La política cree que su comportamiento "ético" en un puesto tan delicado como era el suyo, donde convergen intereses cruzados, la ha llevado a esta situación. "Se trata de una represalia de carácter político a quien impidió comportamientos irregulares y lesivos para los madrileños", añade. Y repite: "Espinosa promovió una actividad de negocio fraudulenta. Rocío Monasterio fue la colaboradora necesaria".                  (Juan d. Quesada, Íñigo Domínguez, El País, 18/01/20)

20.1.20

Rocío Monasterio tramitó planos de obra con visados falseados hasta 2016

"La líder de Vox en Madrid, Rocío Monasterio, utilizó un falso visado del Colegio de Aparejadores en los planos de la obra de un loft de 2005, según advirtió públicamente esta entidad en noviembre, pero el expediente municipal del caso, al que ha tenido acceso este periódico, revela ahora que siguió usando ese sello en más trámites hasta 2016.

 En ese caso, a día de hoy, no habría prescrito un hipotético delito de falsificación en documento público, que caduca a los cinco años. Casi dos meses después de trascender el uso de visados falsos, el Ayuntamiento de Madrid aún no se ha pronunciado y afirma que no es su misión investigarlo.

Monasterio, que actuó como arquitecta de 2002 a 2009 sin tener el título, tramitó planos con el visado falseado en una petición de licencia que presentó en el Ayuntamiento el 20 de julio de 2016. Fue registrado a las 9.35, según consta en la solicitud. Ella misma, que entonces ya estaba en Vox, estampa su firma de puño y letra al final del documento. En estos dos meses desde que trascendió el uso de visados falseados, Monasterio no ha dado ninguna explicación

 Contactada este jueves, un portavoz dijo que responderá a todo la próxima semana en las alegaciones que presentará ante el Colegio de Arquitectos de Madrid, que ha abierto una investigación contra ella por presunto intrusismo profesional tras una denuncia de Más Madrid.

El loft en cuestión es el del presentador televisivo Arturo Valls, en la calle Rodas 7 de Madrid, un caso que ha culminado con una demanda del actor contra Monasterio. Fue una obra realizada sin licencia, en un local que convirtió en vivienda. Es una práctica que se repite en varios de los 11 casos de irregularidades urbanísticas conocidos hasta ahora de la líder de Vox y su esposo, el portavoz de la formación en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros.

El proyecto estuvo salpicado de problemas, entre ellos una orden de demolición municipal, y los trámites burocráticos duraron más de una década. En el arranque del procedimiento, Monasterio tramitó en 2005 un estudio inicial con siete planos visados por el Colegio de Aparejadores. El visado es un sello oficial de la entidad que certifica que la obra cumple con los requisitos exigidos. Es una pegatina timbrada que se colocaba sobre los planos. En este caso, tenía el número 0511764 y fecha del 3 de junio de 2005. Sin embargo, en gestiones sucesivas en 2011 y 2016 Monasterio no volvió a visar los nuevos planos que presentaba, sino que utilizó el mismo sello de 2005. La sospecha es que hizo un corta y pega.

La publicación de uno de esos visados el pasado 22 de noviembre fue lo que hizo saltar la alarma del Colegio de Aparejadores, que advirtió: “No se corresponde con ningún documento que obre en los archivos de esta corporación”. Y explicaba: “El sello de visado 0511764 que aparece en la imagen del documento publicada por EL PAÍS en realidad fue emitido para otra intervención, un estudio y valoración para el acondicionamiento de local para vivienda”. Es decir, fue impreso solo para ese informe inicial, que es el que figura en los archivos de la institución. Todo lo demás no ha pasado por el Colegio de Aparejadores, pero con el sello da la falsa impresión de que sí lo ha hecho.

Este periódico ha tenido acceso a ese primer estudio de 2005, en el que aparece el sello auténtico en siete planos y varias páginas más, y ha comprobado que se repite en los planos presentados en los trámites posteriores de 2011 y 2016. En 2011 aparecen 42 nuevos planos, de los que 19 tienen la copia del sello 0511764. Y Monasterio volvió a entregar otra vez esos 42 planos en los nuevos trámites de 2016.

En el timbre del visado figura el nombre de la colegiada que lo presentó. Se trata de una profesional que trabajó en el estudio de Rocío Monasterio solo entre 2004 y 2006, según consta en su currículum. EL PAÍS se ha puesto en contacto con ella pero no ha querido hacer declaraciones. Según el Colegio de Aparejadores, ella “no sabía nada de este asunto” ni que ese sello con su nombre se había seguido utilizando tras su marcha en los años posteriores.

Tras la advertencia pública del Colegio de Aparejadores en noviembre, este periódico preguntó al Ayuntamiento de Madrid si se abriría una investigación sobre los visados en su poder y si se iba a estudiar si existió un presunto delito de falsedad en acto público o cualquier otro delito. Urbanismo informó de que había “pedido el expediente de la calle Rodas 7 y lo va a remitir a su departamento de servicios jurídicos para que lo analicen y tomar las medidas que correspondan”.

Han pasado casi dos meses, pero el Ayuntamiento de Madrid, en manos de PP y Ciudadanos, con el apoyo de Vox, aún no se ha pronunciado sobre los visados falsos tramitados en sus oficinas. A preguntas de este diario ha explicado que no es su misión investigarlo. Asegura que sus servicios jurídicos “solo han estado estudiando la situación urbanística de este caso particular” y no entraron a analizar los visados.

El pasado 16 de diciembre el responsable del área, Mariano Fuentes, de Ciudadanos, compareció en el pleno de la Comisión de Desarrollo Urbano y dio explicaciones sobre el caso. Comenzó así: “Hemos finalizado el expediente de la calle Rodas número 7 porque existía un expediente abierto desde disciplina urbanística en el área de Urbanismo. Es justamente ese expediente en el que hubo una nota de prensa por parte del Colegio de Aparejadores indicando que la documentación que había aportado el promotor no se correspondía con la que estaba archivada como guarda y custodia dentro del mismo colegio”. Pero no dijo nada de los visados falsos y se limitó a relatar las incidencias del caso. Por ejemplo, confirmó que había tres expedientes, en 2005, 2011 y 2016.

Portavoces municipales han precisado que “el delegado dio cuenta detallada de todo lo que está dentro de su competencia en este caso, que es la situación urbanística. Si hay o no un posible delito de falsedad documental no le corresponde al Ayuntamiento investigarlo”.

La comparecencia dejó claro, en todo caso, que la obra fue totalmente ilegal. Todos los expedientes “fueron archivados sin conceder licencia alguna”. “Las incorrecciones, las irregularidades y las deficiencias, que las hay muchas, en la distinta documentación aportada por el promotor y por los técnicos contratados, no desembocaron en derecho alguno”, concluyó Fuentes."                (Íñigo domínguez,  Juan Diego Quesada, El País, 17/01/20)

2.12.19

El Colegio de Arquitectos archiva la denuncia por intrusismo contra Monasterio porque solo investiga a sus miembros... Sería impensable que el Colegio de Médicos decidiera no actuar en el caso de que un estudiante de medicina hubiera ejercido como médico titulado antes de haber obtenido el título...






“Sería impensable que el Colegio de Médicos decidiera no actuar en el caso de que un estudiante de medicina hubiera ejercido como médico titulado antes de haber obtenido el título y realizado el MIR.











"El Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) ha archivado este jueves la denuncia por intrusismo contra Rocío Monasterio alegando que no la pueden investigar porque cuando cometió las presuntas infracciones no era colegiada. El motivo esgrimido ha causado sorpresa a otros arquitectos porque equivaldría a dar vía libre a quienes ejerzan la profesión sin título. 

Monasterio se hizo pasar por arquitecta entre 2002 y 2009, según numerosas pruebas recabadas por este diario. Firmó planos y se presentó como arquitecta ante clientes y en artículos de prensa. En realidad no completó la carrera hasta octubre de 2009. Se colegió el 21 de diciembre de ese año. 

La actual líder de Vox en Madrid ha negado su culpa, pero no ha desmontado las pruebas.
El órgano del COAM que rechazó la denuncia, la Comisión de Deontología, dice que las leyes y estatutos de la profesión le impiden sancionar a Monasterio: "Se trata de actos ejecutados precisamente por quien no ostentaba la condición de arquitecto colegiado en el momento de su comisión, por lo que la competencia para su conocimiento queda extramuros de las competencias de esta comisión". 

El COAM remite al denunciante a los tribunales, según el escrito, del que informó en primer lugar el medio digital OK Diario. La denuncia había sido presentada por el arquitecto y concejal de Más Madrid José Manuel Calvo, que asegura que se enteró por esa web del rechazo a su pretensión.

Muchos arquitectos no han entendido el motivo dado para no entrar al fondo del asunto. "No soy jurista pero me extraña mucho el razonamiento", dice el arquitecto Fernando Landecho, miembro de la junta de representantes del COAM. La Comisión de Deontología cita dos artículos, de la ley de colegios profesionales de 1974 y del real decreto de 2002 que aprueba los estatutos de los colegios, que parecen prohibir las sanciones a personas no colegiadas. Su texto restringe su competencia disciplinaria a "acciones y omisiones de los arquitectos".

De todos modos, la denuncia tampoco tenía posibilidad de éxito porque los hechos ocurrieron hace más de una década y ya han prescrito, tanto en la vía disciplinaria del COAM como en la penal. Por ese motivo, arquitectos de Madrid han exigido una declaración de condena de la decana, Belén Hermida. Durante más de un mes de goteo de casos de irregularidades, Hermida no se pronunció. Solo la semana pasada se excusó diciendo que debía permanecer imparcial. La Comisión de Deontología, a la que corresponde la investigación y sanción de los colegiados, es un órgano independiente de la junta de gobierno. Está compuesta por nueve arquitectos colegiados designados por sorteo.

Esa declaración exigida a Hermida ha llegado este mismo jueves en forma de un comunicado de prensa del colegio profesional madrileño junto con el órgano que representa a los arquitectos españoles. En él, ambos dicen rechazar "cualquier comportamiento reprobable, en el caso de que se hubiese producido". 

"Subrayamos que nuestro trabajo y el de todos los colegios de arquitectos del país promueve y garantiza las actuaciones profesionales adecuadas para preservar el interés general de la ciudadanía", dice el comunicado de prensa. 

La nota enumera deberes de los arquitectos presuntamente infringidos por Monasterio: titulación, colegiación obligatoria, visado y autorizaciones administrativas. El denunciante de los hechos supuestamente ilegales de la dirigente de Vox, el concejal José Manuel Calvo, ha afirmado que la respuesta del Colegio de Arquitectos "trata de escurrir el bulto sobre un tema muy serio".

"Sería impensable que el Colegio de Médicos decidiera no actuar en el caso de que un estudiante de medicina hubiera ejercido como médico titulado antes de haber obtenido el título y realizado el MIR. No compartimos la resolución del colegio, y por tanto recurriremos. Este caso sienta un precedente muy peligroso de cara al futuro de toda la profesión", ha añadido.

Monasterio cometió las supuestas ilegalidades en los años del boom inmobiliario, antes de su entrada en política. Además de operar sin título, ha sido acusada de engaño por sus clientes. Desde octubre ha sido constante la revelación de casos de irregularidades sobre aquellos años.

Otros arquitectos madrileños dicen estar indignados por el hecho de que Monasterio salga indemne a pesar de las pruebas contra ella. "Los colegios de arquitectos deberían tener un mayor peso y ámbito de actuación en casos como el ocurrido", dice Isabel Saiz de Arce, que fue vicesecretaria de la junta de gobierno del COAM."                   (F. Peinado, I. Domínguez, El País, 28/11/19)