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16.6.23

Berlusconi: En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico... Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri... se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos

 "(...) Después de construir el barrio residencial Milano-2, un complejo para las nuevas clases medias del ‘Milano da bere’, con muchas áreas verdes y poco tráfico, el empresario Berlusconi empieza a comprar emisoras locales de televisión, que proliferan por el país gracias a una legislación ambigua. Pequeñas televisiones dedicadas a la captación de publicidad local que destacan por el tarot, la teletienda y las películas eróticas de media noche. Expliquémoslo bien. La idea empezó con Milano-2. Una vez acabada la urbanización, unos empresarios milaneses ofrecieron al promotor un servicio interno de televisión por cable que emitía películas. Una televisión exclusiva del complejo residencial. Al ver que el negocio funcionaba, Berlusconi lo compró y al cabo de unos meses empezó a emitir para toda la ciudad de Milán. Después compró más emisoras locales y las federó en un canal denominado Canale 5. Otros empresarios estaban intentando hacer lo mismo, pero Canale 5 los superó. Un día Canale 5 empezó a emitir en cadena. Tenía Craxi al lado. El primer ministro Craxi dio un golpe de mano decisivo a su aliado con dos decretos del 1984 y 1985, que eliminaban los obstáculos políticos para el nacimiento de un nuevo holding de la televisión privada en Italia, capaz de competir de tú a tú con la poderosa RAI, una de las televisiones públicas más fuertes de Europa, concebida después de la Segunda Guerra Mundial como gran herramienta de nacionalización de una Italia todavía muy fragmentada. La moderna nación italiana tiene tres pilares: la escuela pública, donde se enseña la lengua italiana, sin hacer escarnio de los dialectos; la radio-televisión, que crea comunidad nacional, y el made in Italy, una prestigiosa marca internacional que nadie quiere romper, ni los más tontos de la Liga Norte.

 La caída en desgracia de Craxi, dejó Berlusconi a la intemperie y entonces decidió bajar a la arena política. Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri, consejero personal durante años. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Berlusconi se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos. En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico. ‘Si queremos que todo quede igual, todo tendrá que cambiar’.

Han pasado más de treinta años. Berlusconi ha superado 17 procesos judiciales. Ha sido condenado tres veces, sin ir nunca a prisión. Su primer gobierno duró poco. Acostumbrado a comprar todo lo que desea, intentó comprar diputados de la Liga Norte y Bossi rompió para proteger su partido, entonces en fase ascendente. Ganó entonces la coalición de centro-izquierda El Olivo, una agrupación de católicos progresistas y excomunistas liderada por Romano Prodi. Cosas de Italia; gente que se había combatido durante años, ahora reunida en una coalición contra el oligarca. (...)

Cuando en agosto del 2011, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, le envió una carta exigiendo fuertes recortes del gasto en Italia para poder hacer frente a la crisis de la deuda pública en el sur de Europa –la misma carta que recibió José Luis Rodríguez Zapatero-, Berlusconi no quiso obedecer. Zapatero recortó, modificó la Constitución (artículo 135), atrasó lo que pudo la modificación de la legislación laboral y finalmente perdió las elecciones tal y como estaba escrito en las estrellas. Berlusconi amenazó con poner en marcha una campaña antialemana en Italia. En Bruselas se encendieron todas las alarmas. El mes de noviembre del 2011 descubrió que le faltaban votos en el Senado. Se vio obligado a presentar la dimisión al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que puso en marcha un gobierno de unidad nacional de perfil tecnocrático encabezado por el economista Mario Monti. Así murió políticamente el Gran Vendedor. Lo liquidó un excomunista de más de ochenta años, el único dirigente del PCI que estaba autorizado a viajar a los Estados Unidos durante la guerra fría.

 Berlusconi quedó en segundo plan, ensombrecido por el escándalo de las fiestas con chicas jóvenes en Cerdeña. Fue condenado a tres años de inhabilitación por el soborno de tres senadores (los que hicieron caer a Prodi). Aparentemente fuera de juego, ha intentado resistir hasta el final al frente de Forza Italia, rodeado de una pequeña corte de los milagros en la que su última novia, Marta Fascina, hacía y deshacía. Sus dos últimas pasiones: la red Tik Tok y la creencia que Rusia lanzará un misil atómico sobre Londres.

Berlusconi ha muerto. Deja el primer grupo de televisión comercial de Europa y un país tenso y desorientado en manos de la extrema derecha. El emperador económico de Italia no supo sustituir la Democracia Cristiana, posiblemente insustituible. Tengámoslo claro: antes de Trump, vino él. Italia lo inventa todo."                  (Enric Juliana, La Vanguardia, 12/06/23)

6.5.19

Territorio ‘Ndrangheta: La multinacional del crimen

"Sebastiano Strangio, cocinero de 39 años, echó el cierre de su pizzería en Duisburgo (Alemania) pasadas las dos de la madrugada. Corría el 15 de agosto de 2007, y decidió salir a tomar algo junto a dos camareras y tres amigos. Cuando caminaban hacia sus coches, dos tipos se acercaron y abrieron fuego con pistolas del calibre 9. Cambiaron varios cargadores con toda la calma del mundo y dispararon 59 veces, incluido el tiro de gracia en la cabeza a cada víctima: todas calabresas.

 El objetivo principal era Marco Marmo, originario de San Luca, como el propio Strangio. Un pequeño pueblo de 3.700 habitantes a 2.144 kilómetros de la fría Duisburgo, donde la Navidad anterior había estallado una guerra de clanes en la que murió la esposa de uno de los capos. Cinco de aquellos cadáveres eran parientes de los responsables, la familia Pelle-Vottari. 

En la trastienda de la pizzería se escondía una armería, y en el bolsillo de una de las víctimas la policía alemana encontró una estatuilla del arcángel san Miguel quemada. El mundo descubrió aquel día cómo se había propagado el virus de la ‘Ndrangheta.

—¿Qué buscas?
—Busco sangre y honor.

Así se inicia un diálogo de unos 20 minutos para entrar en una organización basada originalmente en dos estratos —sociedad mayor y menor—, en el secreto y en las estrictas jerarquías. Desde ese momento, si es necesario, el nuevo picciotto, el estadio más bajo, matará a su familia a fin de proteger a la ‘Ndrangheta. 

Cuando jura hay una vela encendida y una figurita de san Miguel Arcángel, protector de la mafia calabresa. El aspirante, pariente de otro miembro, se clava una aguja en un dedo y cada una de las gotas cae sobre la figura que se va quemando. El resto del clan, sentado en herradura, escucha que el nuevo arderá como la estatuilla si traiciona a su nueva familia. Siempre es así. Centenares de sumarios documentan ya una liturgia de la que todavía se desconoce la mayoría de detalles.

 El pueblo de San Luca, conocido por los afiliados como la Mamma, ayuda a entender esta organización. El Corleone de la ‘Ndrangheta no es un lugar de paso. La carretera de curvas serpentea por el escarpado Aspromonte y termina en la iglesia de la localidad. Fin del trayecto. Al entrar en el lugar donde echa sus raíces la mafia más peligrosa de Europa, el forastero lo hará siempre vigilado. Una escúter con un adolescente sin camiseta, tres pendientes de aros y la cabeza rapada por los lados le escolta dando acelerones unos metros más atrás. 

En este pueblo, donde nadie se presenta como alcalde desde hace cinco años, prendió el fuego de Duisburgo. Los Pelle-Vottari y los Nirta-Strangio han comandado en los últimos años desde sus búnkeres una organización profundamente ritualística que nació con el robo de ganado, la extorsión y los secuestros, pero terminó convertida en una multinacional del crimen con el monopolio de la distribución de cocaína al por mayor en Europa.

 Hoy, según la Fiscalía de Catanzaro, tiene más de 30.000 afiliados solo en Calabria y factura unos 43.000 millones de euros que le permiten alterar el sistema democrático. Esta mafia líquida, como la define el escritor Francesco Forgione, es la cuarta empresa de Italia y, probablemente, la que más filiales tiene por el mundo: Australia, Canadá, Bélgica, Holanda, España… Pero la clave es que no lo parezca.

Giampaolo Salvatore mata las horas apoyado en una barandilla junto al ayuntamiento de San Luca. Unos 50 años, piel dura, manos de agricultor y espalda de atleta olímpico, lamenta que nadie quiera contratarle después de comerse 25 años por secuestro de personas. Nada raro aquí. Durante años buscaban a las víctimas en el norte, siempre de familias ricas; las subían a un coche, cruzaban Italia por carreteras secundarias y las escondían en alguna cueva del Aspromonte. Imposible localizarlas, masculla un amigo de Salvatore. 

Corrían los setenta y aquel negocio —694 secuestros— funcionó hasta que un golpe de suerte sugirió cambiar de rumbo a las ‘ndrinas (familias). El nieto del magnate del petróleo John Paul Getty terminó en 1973 en el maletero de un coche rumbo a Calabria. Pidieron 17 millones, desafiando así al hombre más rico del mundo. Pero también al más tacaño. Tras cinco meses de negociaciones y el envío de una oreja, acabó en tres millones. Suficiente para lo que se proponían.

El histórico capo Girolamo Piromalli, jefe de la plana de Gioia Tauro, lideró una revolucionaria —y sangrienta— iniciativa para invertir el botín. Camiones, excavadoras y sobornos que permitieron entrar en el sistema de concesiones públicas y participar en la construcción de infraestructuras clave como la autopista Salerno-Reggio (440 kilómetros de comisiones) o un puerto a medida para futuros negocios.

 La organización creó un nuevo estadio bautizado como La Santa que le dio acceso a la habitación de los botones, como suele llamarse en Italia al auténtico poder. La decisión costó una guerra con 800 muertos y la instauración de Crimine, una cúpula donde tomar decisiones. Pero dio un impulso estratosférico a la ‘Ndrangheta y sentó las bases de lo que es hoy.

El puerto de Gioia Tauro, cuyo Ayuntamiento lleva tres años intervenido por infiltraciones mafiosas (como otros 457 en Italia desde 1991), es la mejor expresión de cómo la ‘Ndrangheta ha parasitado una tierra exuberante en recursos naturales e impedido su prosperidad. Inaugurado en 1995 en una gran llanura, iba a estar acompañado de la reconversión industrial de 700 hectáreas de suelo agrícola para construir un centro siderúrgico. Arrasaron los campos de naranjos, se urbanizó el terreno y decenas de empresarios recibieron alrededor de 1.200 millones de euros de ayudas con fondos europeos. 

El dinero y los hombres de negocios se esfumaron, recuerda en uno de aquellos solares Michele Albanese, el periodista que mejor conoce la organización y que se mueve con dos carabinieri desde que en 2014 planearon asesinarle. Aquellos terrenos albergan hoy uno de los campamentos de jornaleros africanos más grandes de Europa: 3.000 habitantes hacinados entre lonas y hojalata cuya mano de obra a precio de esclavo (12 horas a 25 euros) controla la ‘Ndrangheta.

¿El puerto? Castigado internacionalmente por su mala fama (ha despedido a unos 400 trabajadores), es uno de los nudos de distribución de cocaína de la organización junto a Amberes y Róterdam, señalan las fuentes jurídicas consultadas. Imposible controlar más del 2% de los 24.000 contenedores que pueden llevar las naves de hasta 260 metros que hacen escala aquí (unas 10 a la semana). 

Sus responsables muestran durante toda una mañana las instalaciones y se desmarcan de las acusaciones. Los controles, dicen, son superiores a los de cualquier puerto europeo. “Nos ha perjudicado mucho esta imagen. No podemos pintarlo todo de color de rosa, pero toda la droga de Europa no entra por aquí”, rebate el portavoz de la compañía.

El fiscal de Catanzaro, Nicola Gratteri, de 60 años, discrepa en algunas afirmaciones. Su despacho, al que se accede a través de una puerta de acero dejando atrás a un grupo de escoltas, guarda los secretos de esta organización cuyo crecimiento solo se entiende mirando al otro lado del Atlántico. Él mismo ha cruzado decenas de veces para dirigir operaciones conjuntas que han terminado con la incautación de toneladas de cocaína en alta mar.

 “En Sudamérica hay decenas de hombres de la organización que viven allí de manera estable. Se han casado y tienen familias en Colombia, en Bolivia y en Perú, y de ahí hacen llegar a Europa toneladas de cocaína. El cartel del Golfo y los Zetas han hecho grandes negocios con los calabreses. Esto te da una visión de su expansión y del nivel de compenetración”.

La ‘Ndrangheta es la organización más competitiva y la que goza de mayor confianza entre los carteles. Es la única que saca la droga fiada de los tres países productores (Bolivia, Colombia y Perú), señala Gratteri. Las bandas criminales normales compran la cocaína a 1.800 euros el kilo, con un principio activo del 98%. “Pero la ‘Ndrangheta lo hace a 1.000 euros. Tiene una relación privilegiada, de confianza total, porque nunca fallan. De hecho, las demás organizaciones de gran parte de Europa acuden a ellos cuando necesitan un pedido. Cosa Nostra, por ejemplo, les compra desde hace tres décadas la cocaína”, señala el fiscal calabrés.

La relación es tan buena que, por primera vez, una organización externa a los carteles, como documentó la Operación Decollo, dirigida por Gratteri en 2011, logró participar como socia en la producción de pasta de coca. Un fenómeno insólito para otros grupos criminales, que normalmente solo son capaces de colaborar en el proceso de transporte desde el país de origen. “Sucede desde hace 10 años. Especialmente después de la caída de los grandes carteles. 

Ahora hay muchos pequeños grupos obligados a consorciarse cuando la ‘Ndrangheta pide cinco toneladas de golpe. Las relaciones de esta mafia con las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las FARC (la antigua guerrilla, desmovilizada) están hoy completamente demostradas. Especialmente con una parte de las AUC, que tras el proceso de pacificación volvieron a cultivar cocaína como modo de vida”, señala el fiscal.

El viaje de la cocaína

El puerto de Gioia Tauro ha sido durante décadas una gran puerta de entrada. Su colocación estratégica en el corazón del Mediterráneo, la profundidad de sus muelles y el control sobre determinados trabajadores lo hicieron un lugar ideal para camuflar sus envíos entre los 2,8 millones de contenedores que mueve al año. Durante mucho tiempo, las dos familias que mandan en la zona (los Bellocco-Pesce y los Piromalli-Molè) cobraron 1,5 dólares por cada contenedor con el pretexto de garantizar su seguridad. 

“Tienen operarios a sueldo para sacar la coca de ahí dentro”, señala el corpulento comandante Giampiero Carrieri, hombre fuerte de la Guardia di Finanza (la policía aduanera) en la zona y experto en el tráfico de estupefacientes. Su equipo trabaja día y noche revisando la mercancía que entra, y patrulla en lancha y helicóptero los muelles. En el último decenio han interceptado 17.000 kilos de droga. Poco, admiten, comparado con lo que entra.

Pero el negocio empieza mucho antes. Los controles en Colombia han obligado a los proveedores de la ‘Ndrangheta a transportar la coca en camiones por la selva amazónica, llegar a Brasil y embarcarla en el puerto de Santos (en el Estado de São Paulo, el más grande de Sudamérica). Carrieri, que ha estado en tres países en la última semana y lleva 24 horas sin dormir en el momento de la conversación en su cuartel, ha visto de todo: falsos fondos, partidas en el motor del refrigerador… 

La estrategia suele ser la misma. Sociedades ficticias panameñas organizan la carga y el transporte. Pongamos que salen 10 contenedores de caña de azúcar. Antes de cerrar el contenedor colocan ahí cuatro bolsas de 25 kilos de coca. A eso lo llaman rip off. Luego cierran y ponen un sello. Pero dentro han dejado otro idéntico al oficial que servirá para precintar de nuevo el contenedor una vez sacada la coca en Gioia Tauro.

Aquí empieza el negocio en Europa. Pasar por esa especie de aduana cuesta el 20% de su valor. Luego, fuera del puerto, lo que la ‘Ndrangheta compró a 1.000 euros en origen ya vale 30.000 euros el kilo. Cuanto más compren, más barato: quien solo quiere un kilo tiene que pagar alrededor de 60.000 euros. Cuando se abre el paquete, hay quien se hace solo con 300 gramos, lo mete en una batidora y lo mezcla con otros 300 de corte. En ese momento cada dosis vale ya 50 euros el gramo y deja en manos de clanes pequeños el menudeo.

La infiltración en el territorio / La Iglesia

El rito de la ‘Ndrangheta se apoya sobre una perversión sesgada del catolicismo. Las invocaciones sagradas, las figuras del arcángel Miguel o santa Elisabetta, el Evangelio… También su gran templo, el santuario de la Madonna de Polsi, colgado al final de una senda imposible en pleno Aspromonte donde solo se llega atravesando torrentes y pendientes resbaladizas en un potente 4×4. Cada 2 de septiembre se reunían en este silencioso lugar los máximos exponentes de los tres mandamientos (Ionico, Tirrénico y Reggio) para ratificar los nombramientos. Se sabía, nadie lo había visto. 

Pero la Fiscalía de Reggio colocó en 2009 micrófonos y cámaras que lo ratificaron. Justo delante de la estatua de la Virgen, Domenico Oppedisano fue confirmado como capo crimine (supervisor durante un año de la organización). La apropiación del lugar, con la connivencia de la comunidad eclesial y del párroco del lugar, Pino Strangio (acusado por la Fiscalía antimafia), fue total. El capo pagaba y el cura ponía el cazo. 

Las reuniones siguen celebrándose en algún lugar del monte, confirman fuentes policiales. Pero Strangio fue destituido, el templo protegido con cámaras y en el lugar de la estatua de la Virgen de Polsi se colocó el busto de un cura asesinado por la ‘Ndrangheta. El mensaje estaba claro.

El papa Francisco se tomó la cuestión como algo personal y visitó Calabria en 2014. Tras décadas mirando hacia otro lado, el Vaticano excomulgó a los mafiosos. Un gancho al estómago de la organización criminal más extendida en Italia, tan preocupada por la coartada católica. Dos meses después, tras una rebelión de los presos de la ‘Ndrangheta que se negaron a ir a misa en las cárceles, el Papa apuntaló el muro nombrando a Francesco Oliva obispo de Locride. 

En la sede del obispado, acompañado de dos monjas filipinas que viven con él, recuerda cómo rechazó el “dinero sucio” de la ‘Ndrangheta nada más aterrizar. Duro, seco y humilde. Un pastor de esos que huelen a oveja, como le gusta definir a Francisco a sus colaboradores. “Un mafioso no puede ser un benefactor sin renunciar al crimen. Esa ayuda es para que crezca su consenso popular, no queremos dinero manchado de sangre. No se puede ir del brazo de la mafia porque siempre pedirá algo”. Hubo consecuencias. Llamadas anónimas al obispado, amenazas. “Prefiero no hablarlo”, señala don Franco.

La respuesta fue una novedad en un territorio donde la ‘Ndrangheta ha suplido durante décadas a un Estado ausente. Calabria tiene 1,9 millones de habitantes y uno de cada tres vive en el umbral de la pobreza. La renta per capita (16.500 euros) es la más baja de Italia, casi tres veces menor a la de Bolzano (41.100). Si uno nace aquí, tiene una expectativa de vida cuatro años menor que en el norte. “Ha habido un abandono total. 

Solo se ha mantenido un perfil militar, de control. La gente aún ve el Estado muy lejano y eso ha facilitado la ocupación del territorio. Ellos ayudan a la gente, colaboran. Pero cuando un mafioso ofrece trabajo, genera dependencia: es una trampa. Sabemos que frecuentan las iglesias. Y que se han apropiado de la simbología religiosa. Los vemos a menudo con la imagen de la Madonna de Polsi. Pero es una religiosidad desviada. He sido muy claro con los curas: aquí ya no es posible la omertà”.

Los lazos de sangre

El poder lleva en Calabria los mismos apellidos desde hace más de un siglo. El pilar fundamental de la ‘Ndrangheta es la familia. Su estructura horizontal, basada exclusivamente en los vínculos de sangre y en rígidos procesos de aceptación a partir de los 14 años, la convierte en un fortín donde apenas existen los arrepentidos, que dinamitaron desde dentro la Cosa Nostra. En los pueblos, desde Locri hasta Reggio Calabria, nadie dice una palabra sobre el tema. 

La ‘Ndrangheta no existe. “Nunca acabarán con ella. A diferencia de la Cosa Nostra o la Camorra, esta es una mafia basada en los vínculos de sangre. Y las familias no se rompen tan fácilmente”, señala el escolta de uno de los fiscales más amenazados de Italia. Tiene razón, pero algo ha cambiado.

La revolución, consideran todos los expertos, llegará con las mujeres. En el último piso del Tribunal de Menores de Reggio Calabria, en un austero despacho, aguarda la persona más convencida de ello. El magistrado Roberto Di Bella, un hombre enjuto y calmado de 54 años que ha dedicado los últimos 25 a la lucha contra el crimen organizado, es el precursor de un histórico giro de guion. “En 2011 me encontré juzgando a los hijos de aquellos que procesaba en los años noventa.

 Todos llevaban idénticos apellidos, pertenecían a las mismas familias de la ‘Ndrangheta y cometían los mismos delitos. Y eso me hizo reflexionar. Si las mismas familias llevan en el territorio desde hace 70 u 80 años, significa que la cultura mafiosa se hereda. Así que pensamos que no podíamos asistir sin hacer nada a un fenómeno según el cual los padres educan a sus hijos en el crimen”.

Di Bella y la asociación antimafia Libera iniciaron un proyecto para retirar la custodia de los hijos a las familias ‘ndranghetistas y ofrecerles una vida en el norte, lejos del ambiente criminal. Ya lo han aplicado en unos 50 casos, también con las madres que quieren colaborar, con la base jurídica del maltrato que sufren al ser obligados a delinquir. “Evitamos que tengan un destino escrito. Nunca intervenimos en vía preventiva solo porque la familia sea mafiosa.

 No inculcamos una ideología de Estado. Solo cuando hay un adoctrinamiento o pruebas de ese maltrato”. Di Bella pone como ejemplo una conversación intervenida entre un padre y un hijo: “Yo soy el evangelio de la ‘Ndrangheta [segundo nivel de la sociedad mayor], hijo mío. Y tú debes saber que está el Estado… y luego estamos nosotros, que es muy distinto”. Cierto. Y desde hace más tiempo de lo que nadie pensaba.

La expansión en el norte de Italia

La noche del 26 de junio de 1983, el magistrado turinés Bruno Caccia terminó de cenar y salió con su perro. Era domingo y su escolta tenía permiso. Cuando enfilaba la pendiente de la calle Sommacampagna a la altura del número 15, dos personas le dispararon 14 tiros desde un coche. Cayó abatido y abrieron fuego tres veces más para rematarlo. Nadie vio nada. Pero eran los años de plomo en los que las Brigadas Rojas y los grupos fascistas de los Núcleos Armados Revolucionarios (NAR) rivalizaban por los asesinatos a funcionarios públicos. 

Caccia era un metódico y valiente magistrado que había metido la nariz en todas esas organizaciones. De modo que durante algún tiempo fue fácil suponer que ese había sido el motivo de su muerte. Caccia, sin embargo, fue el primer y único juez —al margen de Antonio Scopelliti, al que mataron como favor a la Cosa Nostra en 1991— asesinado por la mafia calabresa.

 Nadie había oído hablar de la ‘Ndrangheta hasta entonces en el norte de Italia. “No sabíamos qué demonios quería decir esa palabra. A esa gente la llamábamos el clan de los calabreses”, recuerda Paola Caccia, la hija del magistrado, en el lugar donde fue asesinado su padre hace 35 años. Al cabo de un tiempo, un colaborador de la justicia decidió tenderle una trampa a un capo local llamado Domenico Belfiore, en la cárcel por otros delitos. Picó y se jactó de ser el autor intelectual del asesinato de Caccia.

 En las escuchas se le oye decir: “Ahí abajo sabían todo”. Según Belfiore, mataron a Caccia con el permiso de la cúpula en Calabria “porque obstaculizaba la disponibilidad de los otros [magistrados]”. Es decir, cuando lo eliminaron, la ‘Ndrangheta ya controlaba a algunos magistrados en el Palacio de Justicia turinés. Ese lugar, un enorme complejo de ladrillo rojo al norte de la ciudad, lleva hoy su nombre y la ‘Ndrangheta ya no es invisible. Pero hubo un punto de inflexión.

El 23 de octubre de 2006, Rocco Varacalli, afiliado a un clan de Turín, mandó una carta al fiscal Roberto Sparagna ofreciendo su colaboración. Algo así como cuando Tommaso Buscetta decidió en 1984 traicionar a la Cosa Nostra y explicarle al juez Giovanni Falcone los entresijos de la organización siciliana.

 Varacalli fue la Piedra Rosetta que permitió descifrar la expansión de la ‘Ndrangheta en el norte. Sparagna, un obstinado magistrado de 53 años enamorado de Ortega y Gasset, alucinaba. “Fue una revolución inesperada. Cuando dijo que formaba parte del Local X [célula compuesta de al menos 49 miembros] de la ‘Ndrangheta de Turín, yo tenía dificultades para entenderlo. 

Pensábamos con mentalidad del norte y estábamos muy desorientados. No entendíamos cuando hablaba del capo giovane, del capo locale o cuando nos explicaba los ritos folclóricos, que se practicaban también en Turín. Varacalli abrió la puerta de una antropología desconocida para nosotros. Hoy en Piamonte todo el mundo sabe qué es la ‘Ndrangheta y no hay duda de que existe. Pero al principio todos los colegas lo dudaban”, explica en su despacho, en cuyas paredes descansan los sumarios de la operación que lo cambió todo.

Minotauro e Infinite

La ‘Ndrangheta se expandió en los años sesenta a través de las rutas de la emigración calabresa. Luego, como demostró la Operación Minotauro, dirigida por Sparagna en 2011, lo hizo con criterios puramente empresariales. Fueron 184 detenidos solo en Piamonte y un 85% de condenas por asociación mafiosa. 

Llegaron los primeros Ayuntamientos disueltos (269 desde 1992 a 2017 en toda Italia), también en Lombardía, donde se desarrolló la macroperación Infinite con más de 200 condenas. Por primera vez eran los políticos, como el siniestro exalcalde de Leini, Nevio Coral, quienes iban a buscar a la mafia.

 Lo nunca visto en el próspero y ordenado norte. Sparagna y sus colaboradores descubrieron que la ‘Ndrangheta tenía su corazón espiritual en el sur de Italia. Pero el músculo financiero se encontraba desde hacía años ante sus narices. Construcción, restauración, concesiones públicas, casas de apuestas… Incluso el todopoderoso presidente de la Juve, Andrea Agnelli, declaró en 2017 por los vínculos del club con la ‘Ndrangheta.

La organización sigue siendo prácticamente opaca. Pero en julio de 2008, la policía interceptó una conversación clave para entender cómo operaban los clanes del norte. El capo locale Giuseppe Gioffrè llevó a su hijo menor a una reunión en Turín y quiso asegurarse de que había aprendido la lección.

—¿Has entendido de qué hemos hablado?
—Sí, de droga.
—Pero ¿has entendido cómo llega?
—Sí, con el barco.
—Quiero que sepas que con ese cargamento comemos 50 familias. No tocamos ni un solo gramo, pero ganamos dos millones de euros. Luego destinamos una parte de esas ganancias a la usura y sin hacer nada recibimos 20.000 euros al mes.

La usura es la manera más rentable de lavar el dinero. Pero también se han documentado inversiones en energías renovables o en compra de latifundios con ayudas europeas. Entre 1992 y 2017, la Dirección de Investigación Antimafia embargó a la ‘Ndrangheta unos 2.972 millones de euros y confiscó otros 2.086 millones. Sparagna, extremadamente meticuloso y poco dado a las entrevistas, ha dedicado los últimos 11 años de su vida a estudiarla.

 Pero cuando se le pregunta cuánto la conocemos, se queda callado unos segundos. “Como mucho, un 5%. Hemos tardado tanto porque utiliza el norte y el extranjero como terreno de cultivo. Tiene que invertir, necesita un sitio donde hacer florecer los intereses. Así que no debe haber sangre. Si hay asesinatos, hay investigaciones y se encienden los focos. La estrategia en el norte y el extranjero es ser invisibles”.

La noche de Ferragosto de 2007 en Duisburgo, la ‘Ndrangheta cometió un error de bulto que obligó a reformular la estrategia a su cúpula. Desde entonces, pese a ser la mafia más extendida de Italia, también es la que menos ha matado. Nada que ver con las bandas de pistoleros adolescentes de la Camorra o la mística sangrienta de la Cosa Nostra, muy debilitada tras declararle la guerra al Estado al otro lado del estrecho de Messina.

 Su expansión y el poder económico han permitido evitar el ruido y propagarse infectando el mundo, como explican los fiscales Giuseppe Pignatone y Michele Prestipino, convirtiéndose en una rica multinacional fundada en la región más pobre de ­Italia. La conversación telefónica interceptada por la policía hace algunos meses, donde un capo aleccionaba a otro, resume bien esa mirada colonizadora desde la que ve el mundo la ‘Ndrangheta: “Tienes que saber que todo se divide hoy entre lo que es Calabria y lo que terminará siéndolo”.       (Daniel Verdú, El País, 11/09/18)

2.1.19

La Mafia se lucró de la compra que Gas Natural hizo del grupo italiano Brancato

"La Mafia italiana se benefició en 2004 de la compra que Gas Natural hizo del grupo Brancato.

La compañía española, entonces presidida por Antonio Brufau (hoy presidente de Repsol) acordó a principios de ese año la adquisición de la empresa italiana, primer operador de gas privado de Sicilia, en una operación valorada en 115 millones 

. De esa cantidad, 46 millones fueron a parar a la viuda y las hijas de Ezio Ruggero Maria Brancato, a quien la policía de Palermo vincula con Cosa Nostra.

La policía de Palermo comunicó la pasada semana que había intervenido bienes de la viuda y las hijas del empresario gasístico (fallecido en el año 2000) situados en Italia, España y Andorra, en una operación contra la Mafia en la que también participaron fuerzas policiales españolas y andorranas.
Ezio Ruggero Maria Brancato era accionista de seis sociedades pertenecientes al llamado Grupo del Gas, con sede en Palermo. Este grupo, según las investigaciones policiales, estaba en realidad bajo el control de conocidas figuras mafiosas, Vito Ciancimino y Bernardo Provenzano.

Ciancimino fue un político, alcalde de Palermo, muerto en 2002, vinculado a clanes mafiosos. Provenzano, fallecido en 2016, conocido como El Tractor, llegó a liderar los Corleoneses, la familia más temida de Cosa Nostra, y pasó 43 de sus 86 años de vida en paradero desconocido; se le vincula con los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en 1992, entre otros muchos.

"Las numerosas convergencias sobre las compañías involucradas muestran la relación entre Ezio Ruggero Maria Brancato y sus herederos con Cosa Nostra, a través de las inversiones en Grupo del Gas", dice el comunicado de la policía de Palermo.

La investigación policial italiana destaca que la viuda de Brancato, Maria D’Anna, y sus hijas, Monia y Antonella, vendieron sus acciones en el Grupo Gas por 46 millones de euros a la multinacional española Gas Natural en 2004. La compañía en su conjunto tenía un valor de 115 millones de euros.

"Con los ingresos de la venta, la familia Brancato compró propiedades caras, incluidos inmuebles históricos en Palermo, Cerdeña y España", informa la policía de Palermo.
Entre los bienes confiscados por la policía de la familia Brancato, por valor cercano a los 40 millones de euros, se encuentran sociedades con sede en Italia y España; 59 propiedades inmobiliarias, algunas de ellas situadas en Cataluña; y varios automóviles, entre otros activos.

La aventura italiana de Gas Natural

"La empresa estaba regulada por el Gobierno italiano, cuando hicimos la due diligence para cerrar la adquisición todo estaba limpio", señalan fuentes de Gas Natural (hoy Naturgy). "Otra cosas es que, después, se hayan descubierto vínculos de sus antiguos accionistas con la Mafia", lamentan.
Gas Natural comunicó la compra de Brancato en enero de 2004, iniciando así una ofensiva sobre el mercado del gas italiano.

 Brufau ya había expresado su deseo de expandir el negocio del grupo español en el extranjero, y en particular en la zona mediterránea. En 2003, el Gobierno italiano finalizó la liberalización total del sector del gas.

Brancato estaba presente en 73 municipios de Sicilia con 93.000 clientes. Gas Natural creó Gas Natural Distribuzione Italia para agrupar las sociedades de distribución adquiridas al Grupo Brancato, por 115 millones de euros.

En agosto de ese mismo año, Gas Natural compró otra empresa de gas siciliana, Smedigas, por cerca de 70 millones. La empresa italiana distribuía gas en más de 20 municipios.

Adquisición de Nettis

Un mes después, en septiembre de 2004, la multinacional española se hizo con otra compañía gasística, Nettis, por 140 millones de euros, que contaba con 91.000 clientes, presente en 24 municipios de las regiones de La Puglia, Calabria y Sicilia.

Con estas adquisiciones, a finales de 2004 Gas Natural se acercaba a su objetivo de alcanzar los 300.000 clientes en Italia. Tres años después, la compañía española, presidida entonces por Salvador Gabarró, se hizo con el grupo gasista Italmeco por 32,2 millones de euros, que operaba en cuatro regiones del centro y sur de Italia.

"Gas Natural se expandió por el sur de Italia comprando entre 15 y 20 empresas municipales de gas", recuerdan las fuentes cercanas al grupo español consultadas por este diario. "Brancato fue una de ellas, la empresa estaba limpia, pero ahora se ha sabido que sus accionistas no lo estaban", señalan.

El pasado año, a principios del mes de octubre, Gas Natural vendió su negocio en Italia. La compañía, presidida por Isidro Fainé, acordó la venta a Edison y 2i Rete Gas, por 1.020 millones de euros. Gas Natural logró 190 millones de euros de plusvalías."                  (Alberto Ortín, Vox Populi, 28/12/18)

7.3.18

Fiscal antimafia Nino Di Matteo: "Berlusconi subvencionó a la mafia durante años”

"En el pasillo, un grupo de guardaespaldas pasa la tarde charlando. Detrás de la puerta blindada, en un despacho de la Fiscalía Antimafia de Roma al que se accede a través de un interfono, espera el magistrado más protegido de Italia. Nino di Matteo (Palermo, 1961), el fiscal que ha investigado los vínculos entre el Estado italiano y la Cosa Nostra, se encuentra bajo protección desde 1993. 

Pero en los últimos cinco años, desde que la policía interceptó unas conversaciones en la cárcel del capo de la Cosa Nostra Totò Riina, las medidas han llegado al máximo nivel. El capo dei capi quería verle muerto. Y tenía sus motivos.

Di Matteo es la llave maestra para descifrar una verdad parcial. Una verdad, como él dice, "negada" tantos años sobre lo que sucedió en los atentados contra los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en 1992. Pero también sobre el vínculo real entre el crimen organizado italiano y la actual política en un país que encara las elecciones del 4 de marzo obviando un tema crucial.

Pregunta. Parte del aumento de su seguridad se debe a las amenazas de Totò Riina. ¿Qué sintió cuando murió? 

Respuesta. Pensé que con él no solo moría el gran capo. Fue el punto de referencia de todas las organizaciones mafiosas que operaban dentro y fuera de Italia. En su mentalidad, encarnó la figura de un criminal de éxito que obtuvo resultados insólitos hasta la fecha. Pero también estableciendo relaciones criminales con altos niveles del poder en Italia. Y eso no debe olvidarse.

P. ¿Hasta qué nivel?


R. Hay dos sentencias definitivas. La Andreotti demostró que la mafia palermitana tuvo relaciones directas y significativas hasta los años 80 con una persona que fue siete veces presidente del Consejo de Ministros [Giulio Andreotti]. Y hay otra, desaparecida de la agenda política, como la del caso [Marcello] Dell'Utri, que demuestra que uno de los fundadores de Forza Italia mantuvo relaciones con exponentes de familias de mafiosas de Palermo. 

Pero también que de 1974 a 1992 fue el intermediario de un acuerdo estipulado y respetado de una y otra parte, que tenía como protagonistas a familias históricas como la de Riina, y del otro lado a Silvio Berlusconi. A ese nivel Cosa Nostra desplegó su capacidad de cultivar relaciones con el poder. 

P. ¿Qué permite pensar que esas relaciones ya no existen?

R. Cosa Nostra no renunciará nunca a cultivarlas. Están en su ADN. Su fuerza está en la capacidad de mantener esos vínculos. Por eso espero que la política entienda un día, finalmente, que para vencer a la mafia no es suficiente arrestar, procesar y condenar a los mafiosos. Hay que crear las condiciones para liquidar esas relaciones. Pero lamentablemente muchas señales que esperábamos no han llegado.

P. Durante esta campaña prácticamente no se ha tocado el tema.

R. Es desolador constatar cómo se habla tan poco de mafia y corrupción. Se pretende hacer ver que no son el principal problema de nuestra democracia. Esperaba una atención mayor en los programas y en la dialéctica electoral. Me sorprende que se hable de economía, por ejemplo, y no se entienda que las mafias la adulteran y causan el empobrecimiento de todos los territorios donde tienen fuerza. 

P. ¿Dónde está la frontera entre mafia y corrupción?

R. Es cada vez más sutil, forman parte de un sistema único. Ya no existe solo la mafia. Y la justicia no consigue todavía golpearles del mismo modo. Hoy tenemos en las cárceles italianas más de 60.000 detenidos, pero los condenados por corrupción no llegan a 30. Y, justamente, esos son los delitos con los que consiguen controlar la administración pública. Hoy debería estar en la agenda política la lucha sin cuartel contra la mafia y la corrupción, pero desgraciadamente no es así.

P. ¿Por qué?

R. No entiendo si es porque se minusvalora o porque se acepta. En los primeros años noventa hubo un ministro del primer Gobierno Berlusconi [Pietro Lunardi] que dijo que había que aprender a convivir con ellas. Pero en nombre de todos nuestros colegas muertos y la gente que sigue combatiendo, no se puede aceptar nunca. 

P. ¿Alguna vez ha sentido que se traicionaba la memoria de Falcone y Borsellino?

R. Sí, su trabajo ha sido muchas veces traicionado. Con los hechos y con los políticos que cuando estaban vivos les acusaban de estar politizados, de comunistas, justicieros. Cuando murieron, hicieron ver que honraban su memoria, pero continuaron acosando a los jueces vivos que pretendían vigilar al poder. La traición a sus figuras y a su compromiso ha sido muy grave por parte de muchos políticos.

P. ¿Qué sería la mafia sin la política?

R. Le respondo con las palabras Salvatore Cancemi, un colaborador de la justicia que pertenecía a la Commissione de la Cosa Nostra y que, para entendernos, fue uno de los que se sentó en la misma mesa con Riina y Provenzano para decidir dónde y cómo matar a Falcone y Borsellino. 

Después de un interrogatorio larguísimo me dijo: “Dottore, Totó Riina muchas veces me decía: 'Sin la relación con la política, habríamos sido una banda de chacales [criminales comunes]. El Estado nos habría aplastado la cabeza fácilmente. Esa es nuestra fuerza y debemos seguir cultivándola'”. Nunca lo he olvidado.

P. Silvio Berlusconi está en condiciones de seguir influyendo en este país. ¿Qué significa eso para Italia?

R. Hay una sentencia definitiva que afirma que de 1974 a 1992 Berlusconi tuvo relaciones con la mafia siciliana. La subvencionó, les pagó dinero. Lo preocupante no eso solo que todavía cuente políticamente, sino que nadie hable de esas relaciones demostradas en sentencia definitiva. Incluso los periodistas lo ignoran. Más allá de las ideas políticas de cada uno, los hechos deberían ser siempre recordados.

P. ¿Qué significaría su retorno a la primera línea?

R. Cito un dato: sería el retorno al liderazgo del país de un sujeto que una sentencia definitiva ha reconocido que mantuvo relaciones con la Cosa Nostra durante al menos 20 años, hasta el momento en que Cosa Nostra hizo los atentados. Un sujeto que sufragó económicamente a la mafia en el periodo en que mató a decenas de personas de las instituciones. No es una opinión, es el dato de facto reconocido por el Tribunal Supremo.

P. La Cosa Nostra, según sus investigaciones, ¿puede todavía extorsionar al Estado?

R. De las investigaciones de los atentados de 1992 y 1993, emerge la probabilidad que junto la Cosa Nostra hubiera gente de otros ambientes. Mandantes externos. Y hasta que no se descubra la verdad sobre estas personas, Cosa Nostra conservará siempre un arma peligrosísima como es la extorsión. 

Todavía hay hombres de Cosa Nostra que custodian secretos que implican a parte del poder italiano. Hasta que solo tengamos una verdad parcial sobre lo que pasó, será una verdad negada. Y no lo podemos aceptar.

P. ¿Borsellino tenía razón cuando dijo que no sería la Cosa Nostra quien lo matase?

R. Cosa Nostra participó. Pero en tantos delitos, incluido en el de Via d’ Amelio, otros instigaron a Cosa Nostra a llevar a cabo aquel atentado o participaron con los mafiosos ejecutándolo.

P. ¿Cómo cree que ha evolucionado la aproximación del Vaticano a la mafia?

R. Le respondo como magistrado, pero también como creyente católico. Durante décadas la Iglesia fue responsable de una gravísima aceptación del poder mafioso. A través del silencio, la desatención, la omisión. 

Pero en los últimos años, después del famoso discurso de Juan Pablo II, fue muy importante la toma de posición del papa Francisco afirmando que ser mafioso lleva a la excomunión. Y como católico, sueño una Iglesia todavía más valiente, que lleve el discurso a todos los niveles. No puede haber compatibilidad entre el Evangelio y la mafia."              (Entrevista al fiscal antimafia Nino Di Matteo, El País, 23/02/18)

31.10.14

La corrupción del juez Ricardo Varón Cobos y de su compañero de farra, el magistrado del Supremo Jaime Rodríguez Hermida, especialista en exonerar a narcotraficantes

"(...) En 1983 Yoldi empezó a trabajar para El País, donde ha permanecido 29 años y donde las exclusivas tenían mayor impacto. La famosa excarcelación del capo de la Camorra napolitana Antonio Bardellino, reclamado en Italia por asesinato y otros delitos, fue una sus primicias e investigaciones más sonadas. 

Su trabajo periodístico dejó al descubierto la corrupción del juez Ricardo Varón Cobos y de su compañero de farra, el magistrado del Supremo Jaime Rodríguez Hermida, especialista en exonerar a narcotraficantes. 

El primero, por indicación del segundo, dejó en libertad al jefe mafioso, que pagó 15 millones de pesetas por su libertad. Yoldi recogió el testimonio de la novia de un lugarteniente de Bardellino, a quien visitó en la cárcel, y puesto que aquella mujer, Encarnación Reaño, aseguraba que 200.000 pesetas fueron para pagar a un fiscal, así lo puso.

 El fiscal del caso era Luis Poyatos, un ultraderechista adinerado que incumplió su obligación de informar sobre la excarcelación decretada por Varón Cobos aprovechando la suplencia del titular de vigilancia penitenciaria. Poyatos negó haber recibido dinero y alegó que le falsificaron la firma. Su alegato –siempre firmaba con rotulador y la excarcelación estaba a bolígrafo– se dio por válido y quedó libre de sospecha.

 Pero además consiguió que el fiscal general del Estado, a la sazón Burón Barba, se querellara contra Yoldi. La querella fue archivada. Pero como aquel episodio algo pudo influir en que no ascendiera a fiscal jefe de la Audiencia Nacional, aquel Poyatos escupía en el suelo cada vez que se cruzaba con el periodista.

 Yoldi narra ese y otros episodios de la tarea de corresponsal judicial con amenidad, sencillez y un enfoque crítico no exento de ironía. Basta con accionar el “timbre de gloria” que para el Tribunal Supremo supuso la condena y expulsión de Baltasar Garzón de la carrera judicial por su investigación del caso Gurtel de corrupción del PP para descubrir cuán independiente era y es la cúpula judicial.

 Basta con recordar que las mismas observaciones telefónicas que ordenó Garzón fueron prolongadas por el juez Pedreira sin reproche alguno, para significar la existencia y acreditada aplicación de dos varas de medir por parte de la más alta instancia judicial del Reino de España.

 Y, en fin, con leer los epítetos que le dedicaron cuando el Supremo instó y aplicó la chapuza de la “doctrina Parot”, el lector se puede hacer una idea de lo que Yoldi conoció, vivió y soportó directa y personalmente. “No me digas quiénes son, puedo olerlos desde aquí”, podría decir de determinados prebostes de la Judicatura. Pero es elegante, correcto y educado y nunca diría eso. (...)

El relato de Yoldi ayuda además a discernir entre la honradez informativa y el servilismo, entre la búsqueda de la verdad probada y el retorcimiento  “conspiranoico” al servicio de la causa del PP que él y otros periodistas de tribunales soportaron durante todo el proceso y el juicio a los terroristas de yihad islámica y sus cómplices en la masacre del 14 de marzo de 2004 en los trenes de cercanías de Madrid. 

Al contar sus experiencias, Yoldi revela la golfemia, parcialidad, opacidad y la falta de independencia de la cúpula judicial –a Garzón lo echaron cuando ya no les hacía falta porque ETA se estaba desmantelando, dice–. 

Y sobre todo ayuda a valorar la templanza y la capacidad de aguante que ha de tener el periodista para soportar las amenazas, presiones, los insultos y el temor a que atenten contra tu familia. Ha pasado por todo eso sin arrugarse. De sus vivencias y experiencias queda claro que la justicia no es igual para todos ni todos somos iguales ante el aparato judicial."            (El último recurso, 21/10/2014)

17.10.12

La corrupción le cuesta a Italia 60.000 millones de euros al año

"A Italia la corrupción le sale cara, muy cara. Tirando por lo bajo, 60.000 millones de euros al año. Un libro blanco sobre la corrupción que acaba de confeccionar el Gobierno de Mario Monti da por buena esa cifra del Tribunal de Cuentas, pero reconoce que el coste real es mucho mayor si se tienen en cuenta la “renuencia de las víctimas a denunciar los hechos corruptos”, la práctica habitual de engordar un 40% los contratos de las grandes obras públicas y, envolviéndolo todo, una burocracia viciada, lenta e ineficaz que se convierte en el mejor caldo de cultivo para la corrupción.

 El resultado no puede ser más triste: según datos de 2011 de Transparency International, Italia es el cuarto país más corrupto de la Unión Europea, solo por detrás de Bulgaria, Grecia y Rumania.

Estos datos, que ahora se ponen negro sobre blanco pero que son el gran secreto a voces de Italia, han llevado a Mario Monti y a sus ministros a colocar en un lugar destacado la lucha contra la corrupción.

 Según el jefe del Gobierno técnico, “la propagación de las prácticas corruptas mina la confianza de los mercados, desalienta la inversión extranjera y provoca, por tanto, una pérdida de competitividad del país”. La medida más urgente, no se cansa de repetir Monti, es predicar con el ejemplo.

 Que la clase política italiana, por algo conocida como La Casta, no solo controle los gastos astronómicos, sino que los haga más transparentes y, sobre todo, sea menos condescendiente con quienes, valiéndose de la política, incurren en prácticas corruptas.

Después de muchos rodeos, los partidos políticos se disponen a aprobar en las próximas horas una ley anticorrupción que, entre otras cosas, impida que los ya condenados por prácticas irregulares puedan volver a presentarse a unas elecciones. 

El ejemplo más claro —y tal vez más vergonzoso, aunque aquí la competición está reñida— es el de la región de Lombardía, donde 14 de los 80 consejeros están investigados, condenados o incluso en prisión, pero se resisten a dejar sus escaños. Es el caso de Domenico Zambetti, arrestado la pasada semana por comprar votos a la Ndrangheta, la mafia calabresa. 

 El partido más manchado de corrupción es con diferencia el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi, aunque en todas las casas cuecen habas. Ni el centro izquierda ni tampoco la Izquierda de los Valores del moralizante exfiscal Antonio di Pietro se salvan del estigma.

El libro sobre la corrupción, que será presentado el próximo lunes, cuyos datos principales acaba de adelantar el diario La Reppublica, deja en el aire una pregunta difícil de contestar pero fácil de soñar: ¿cómo podría ser Italia, la bella Italia, sin ese monstruo que la asfixia y la ensucia?"           (El País, 16/10/2012)

26.4.12

El Supremo italiano dice que Berlusconi pagó “sumas considerables” a la Mafia

"El Tribunal Supremo italiano considera que el senador Marcello Dell'Utri fue mediador entre la Cosa Nostra, la mafia siciliana, y Silvio Berlusconi para alcanzar un acuerdo de protección y colaboración que garantizase la seguridad del ex primer ministro y su familia.

 Así lo expresa el Supremo en la motivación divulgada hoy de la sentencia que dictó el pasado 9 de marzo sobre el juicio en tercera instancia a Dell'Utri, quien estaba acusado de colaboración con asociación mafiosa por hechos que se remontan varias décadas atrás, hasta 1992.

En marzo, el Supremo anunció la anulación de la condena a 7 años de prisión dictada en junio de 2010 por la Corte de Apelación de Palermo y dispuso que se celebrara un nuevo juicio en segunda instancia por encontrar un “vacío de argumentación” en esa sentencia en lo referente al período comprendido entre 1977 y 1982. 

Pero considera, según se puede leer ahora en las motivaciones de su decisión, que los jueces de Palermo que condenaron a Dell’Ultri no se equivocaron al identificar el acuerdo alcanzado con la mafia a través del senador antes de que Berlusconi entrara en política a principios de la década de los años noventa.

Contratación de Mangano
En las motivaciones, la Alta Corte se refiere en concreto a la contratación, con la mediación de Dell’Utri, del fallecido mafioso Vittorio Mangano para que trabajara para Berlusconi con el fin de garantizar la seguridad del entonces empresario, aunque aparentemente como mozo de cuadras.

 “Independientemente de las reconstrucciones hechas por los llamados (mafiosos) arrepentidos, (esta contratación) ha sido perfilada de modo congruente por los jueces en cuestión como indicativo, sin posibilidad de alternativas válidas, de un acuerdo de naturaleza protectora y colaboradora alcanzado por Berlusconi con la mafia a través de Dell’Utri”, afirma el Supremo en la sentencia.

“Sumas considerables”
Los jueces del Alto Tribunal aseguran además que Berlusconi, en “calidad de víctima” y en la época de empresario, pagó “sumas considerables” de dinero a la mafia a cambio de ese acuerdo de protección para él mismo y su familia. 

El Tribunal de Apelación de Palermo, que con su sentencia rebajaba en dos años la condena en primer grado, ya había establecido que no existían pruebas suficientes de que entre Dell’Utri y la Cosa Nostra se estipulara un pacto político-mafioso.

“Vacío de argumentación”
El Supremo anuló la condena de segundo grado el pasado marzo y dispuso que se repitiera el juicio en apelación al considerar que para los años que van de 1977 a 1982 existe un “vacío de argumentación” en la sentencia de los jueces de Palermo, pues en esa época Dell’Utri supuestamente no trabajaba para Berlusconi, sino para otro empresario.

 “Existe un total vacío de argumentación en lo que respecta a la posible incidencia de tal alejamiento sobre la permanencia del delito ya cometido”, afirma el Supremo en su sentencia.

Siete años de juicio
En primera instancia el proceso se prolongó durante más de siete años y en él fueron llamados a declarar cerca de 270 testigos, entre ellos el propio Berlusconi, aunque se acogió al derecho de no responder."              (El Plural, 25/04/2012)

25.2.12

La corrupción en Italia mueve 60.000 millones de euros al año



"La corrupción en Italia alcanza el astronómico nivel de 60.000 millones de euros anuales, según se desprende de un informe difundido este viernes por el Tribunal de Cuentas del país transalpino.

“Las acciones ilícitas, la corrupción y el abuso de poder siguen estando muy presentes en nuestro país. Sus niveles son mucho mayores de lo que se logra detectar”, señaló el presidente de la entidad, Luigi Giampaolino.

A pesar de que la corrupción asciende a 60.000 millones de euros al año, en 2011 se dictaron sentencias en los casos por un total de sólo 75,2 millones de euros. El Tribunal de Cuentas italiano también refiere los datos de la Comisión Europea según los que Italia acapara la mitad de los casos de corrupción entre los Veintisiete, mientras que el 50% restante corresponde a los demás países comunitarios.

En este sentido, la prensa italiana destaca que 20 años después del inicio de la famosa operación anticorrupción bautizada “Manos limpias”, la situación se mantiene muy grave.

La operación “Manos limpias” consistió en un conjunto de actuaciones policiales y procesos judiciales llevadas a cabo entre 1992 y 1993 y tuvo por objetivo acabar con la influencia de la mafia entre las fuerzas de la ley e instituciones públicas. El promotor y coordinador de la operación fue Antonio Di Pietro, ex magistrado y abogado que actualmente lidera el partido Italia de los Valores."                (Jaque al neoliberalismo, 18/02/2012)

21.9.10

El presidente del banco vaticano, investigado por lavado de dinero

"La fiscalía de Roma ha ordenado hoy a la policía financiera italiana incautarse de 23 millones de euros depositados en el Instituto para las Obras Religiosas (IOR), la banca del Vaticano. Fuentes cercanas a la investigación han afirmado que el banco dirigido por Ettore Gotti Tedeschi habría incurrido en un posible delito contra las normativas europeas del lavado de dinero negro al no haber comunicado a las autoridades italianas los nombres de dos clientes que ingresaron hace unos días en el Instituto 20 millones de euros y tres millones de euros, respectivamente. (...)

En 2009, la publicación del libro Vaticano S. A, de Gianluigi Nuzzi, sacudió los cimientos del banco ya que el periodista italiano revelaba, gracias a los documentos legados por un ex dirigente del IOR, que el Instituto llevaba años lavando dinero de la mafia y abriendo cuentas secretas a nombre de políticos como Giulio Andreotti, banqueros y empresarios." (El País, 21/09/2010)

9.2.10

Un testigo detalla cómo la Mafia aupó a Berlusconi al poder

"El partido que fundó Berlusconi a finales de 1993 y con el que llegó al poder en abril de 1994, Forza Italia, fue “fruto de esta negociación”, de ser cierto este testimonio. Según Ciancimino, la voz de Berlusconi en las negociaciones fue su mano derecha y cofundador de Forza Italia, el ahora senador Marcello Dell’Utri. Ciancimino no ha sido el único que ha acusado a Berlusconi de tener oscuros lazos con la mafia. Dos mafiosos arrepentidos, Gaspare Spatuzza y Salvatore Cancemi, han hablado también de un pacto entre ‘Il Cavaliere’ y la organización delictiva.Massimo Ciancimino –condenado en primera instancia por blanqueo de dinero mafioso– es quien, entre otras tareas, iba a buscar los pizzini (recados escritos) que el jefe de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, dirigía a su padre.

Las amenazas de la mafia

Uno de los pizzini que Ciancimino ha entregado al tribunal –sólo un pedazo, pues asegura que la otra parte ya no está en su poder– contiene una amenaza de Provenzano a Berlusconi, enviada a Dell’Utri en 1994. El documento viene a decir que, o Berlusconi –“entendido como figura política, no como individuo”– daba a la mafia el control sobre una de sus cadenas de televisión, o uno de sus hijos correría peligro. Reza así: “Pienso aportar mi contribución, que no será poca cosa, para que este triste evento no se produzca. Estoy convencido de que Berlusconi podrá poner a disposición sus redes televisivas”.

Con este mensaje, afirmó Ciancimino, la mafia “quería dar un toque de atención al partido Forza Italia, nacido gracias al pacto, para que volviera sobre sus pasos y no olvidara que el mismo Berlusconi era fruto del acuerdo”.

La tesis es que con este pacto el Estado pretendía que Cosa Nostra dejara de matar –entre 1992 y 1993, asesinó entre otros a los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, así como a ciudadanos de a pie en Milán y Florencia–, mientras que la mafia quería un referente político con el que pactar. Para lograrlo, Provenzano, partidario de la tregua, probablemente traicionó a su jefe, Totò Riina, lo que precipitó su detención en 1993.

Al parecer, Provenzano puso dos condiciones: gozar de inmunidad policial –no fue detenido hasta el 11 de abril de 2006, un día después de que el rival de Berlusconi, Romano Prodi, ganara las elecciones –y que nadie registrara el escondite de Riina, donde guardaba documentos y parte de su tesoro." (Público, 08/02/2010)

3.2.10

Italia crea una agencia para gestionar lo confiscado a la mafia

"La jornada estaba prevista como una señal del Estado a la mafia que domina la región, y sirvió para presentar a bombo y platillo un plan antimafia cuya novedad más importante es la creación por decreto ley de una agencia nacional que gestionará los bienes incautados al crimen organizado.

El titular de Interior, Roberto Maroni, explicó que, en los 19 meses de Gobierno, el Estado ha embargado 12.111 bienes muebles e inmuebles a las mafias, por un valor de 7.000 millones." (El País, ed. Galicia, internacional, 29/01/2010, p. 10)

29.1.10

Un mafioso arrepentido vincula a Berlusconi con la Cosa Nostra

"La clave del relato llega en ese momento. Spatuzza recuerda una cita en 1994 con su capo directo, en Roma: "Me encontré con Giuseppe en el bar Doney de Vía Veneto, estaba contento como si le hubiera tocado la lotería. Nos sentamos y me dijo que teníamos que matar a unos cuantos carabineros para dar el golpe de gracia. Que habíamos obtenido todo lo que buscábamos gracias a la seriedad de las personas que habían llevado adelante esta historia, y no como esos cuatro cornudos socialistas que habían recogido nuestros votos en 1988 y 1989 y luego nos habían hecho la guerra", dijo.

"Me dio dos nombres, entre ellos el de [Silvio] Berlusconi", afirmó el pentito. "Yo pregunté si era el de Canale 5 y me dijo que sí, y que también estaba un paisano nuestro, Dell'Utri. Graviano dijo que gracias a la seriedad de estas personas teníamos el país en nuestras manos".

¿Por qué tardó tanto tiempo en hablar de Berlusconi y Dell'Utri?, inquiere el fiscal. "Mi miedo a hablar del primer ministro era y es mucho. Cuando comencé a hablar con los fiscales antimafia, Berlusconi era primer ministro, y ministro de la Justicia uno [Angelino Alfano] que yo consideraba vice de Marcello Dell'Utri", respondió Spatuzza, quién comenzó a alejarse de Cosa Nostra en 1999." (El País, ed. Galicia, internacional, 05/12/2009, p. 6)

"La mafia invirtió en los negocios inmobiliarios de Berlusconi en Milán, según un testigo clave. Massimo Ciancimino, el hijo del ex alcalde de Palermo, revela que el Estado protegió al capo de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano.

Massimo Ciancimino, hijo del ex alcalde mafioso de Palermo, Vito Ciancimino, ha declarado hoy en la sala búnker de la cárcel de Palermo ante los jueces que investigan si hubo negociación entre el Estado y la mafia siciliana a principios de los años noventa. Ciancimino ha asegurado que su padre y otros capos de la mafia invirtieron dinero en Milano 2, el proyecto inmobiliario con el que un joven Silvio Berlusconi -eran los años setenta- empezó su triunfal carrera. "Mi padre estaba muy próximo a mafiosos que tenían una gran capacidad empresarial, como Salvatore y Antonino Buscemi y Franco Bonura. Juntos invirtieron dinero en un gran proyecto en la periferia de Milán que luego se conoció como Milano 2", ha dicho Ciancimino.

El hijo del político mafioso ha explicado que obtuvo esa información directamente de su padre y a través de la lectura de sus agendas. Su testimonio se basa en su experiencia personal (trabajó como secretario de confianza con su padre) y en los documentos que el político depositó en diversas cajas fuertes antes de morir en 2002.

Ciancimino ha afirmado además que el capo siciliano Bernardo Provenzano estaba protegido por un acuerdo alcanzado entre la mafia y los servicios secretos en el que medió su padre. "Provenzano disfrutaba de inmunidad gracias a ese pacto. Era fugitivo, pero se movía libremente, no podía ser arrestado". (...)


En el proceso de Palermo están acusados de favorecer a Cosa Nostra dos altos jefes de los carabineros, el general Mario Mori y el coronel Mauro Obinu, imputados por no haber detenido a Provenzano, pudiendo hacerlo gracias a un soplo, el 31 de octubre de 1995.

Según Ciancimino, la negociación entre los servicios secretos y Cosa Nostra empezó a fraguar entre mayo de 1992 (fecha del asesinato del juez Falcone) y la captura de Totò Riina en enero de 1993, y su padre y Provenzano participaron en ese pacto.

El acuerdo preveía el fin de la onda de atentados a cambio de algunos beneficios para los capos mafiosos. Según la fiscalía de Palermo, el pacto secreto entre la cúpula de Cosa Nostra y una parte de las instituciones permitió a Provenzano mantenerse en libertad hasta el 11 de abril de 2006.

Ciancimino ha contado además que la mafia siciliana tenía a su servicio desde los años ochenta a un alto magistrado, en concreto el entonces presidente de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Supremo Corrado Carnevale. "En 1990, mi padre consiguió anular una orden de detención emitida por el juez Grillo contra él gracias a los contactos que tenía en el Supremo", ha dicho Ciancimino.

Carnevale es un juez siciliano que según Gaspare Mutolo, un colaborador de la justicia, tenía una relación especial con el ex líder democristiano Giulio Andreotti. Condenado por asociación mafiosa en 2001 tras anular cerca de 500 sentencias contra miembros de Cosa Nostra (era conocido como 'El Matasentencias'), Carnevale acabó siendo absuelto en el Supremo por falta de pruebas. Gracias a una norma aprobada en 2003 por el Gobierno Berlusconi, se reintegró a la carrera, y hoy ejerce como juez de la sección civil." (El País, 01/02/2010)