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16.7.18

Condenas de hasta 12 años de cárcel para los responsables de Fórum Filatélico por estafa. "Fue el paradigma de las estafas piramidales"

"Más de doce años han tenido que esperar las 268.000 personas que se vieron atrapadas en la estructura piramidal de Fórum Filatélico. Más de una década desde la intervención judicial para ver cómo los responsables de la sociedad de inversión son finalmente condenados a penas de hasta 12 años de cárcel por los delitos de estafa, insolvencia punible, falseamiento de cuentas anuales y blanqueo de capitales.

 "Fue el paradigma de las estafas piramidales", subrayan los magistrados de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en una sentencia publicada este viernes.

La resolución llega cuatro meses después de que el juicio quedase visto para sentencia. Una vista oral que se prolongó durante cerca de ocho meses y por donde desfilaron más de 150 personas, entre acusados, testigos y peritos. 

“[La estafa del Fórum Filatélico fue un hecho insólito e incapaz de repetirse. Fue el mayor fraude de la historia de España”, resumió durante la fase de conclusiones finales el fiscal Juan Pavía, que pidió 19 años de cárcel para el principal implicado en la trama, Francisco Briones, presidente de la sociedad de inversión. 

El Ministerio Público también solicitó 11 años y un día de prisión para los exconsejeros Miguel Ángel Hijón, Agustín Fernández, Francisco José López Gilarte y Juan Maciá.

El día que sacudió a los inversores

Los perjudicados por esta estructura piramidal tienen un dia grabado en la memoria: el 6 de mayo de 2006. El juez Fernando Grande-Marlaska intervino Fórum Filatélico, una sociedad de inversión en sellos de correos que llevaba casi dos décadas captando ahorradores y que ofrecía una rentabilidad muy superior a la banca.

 Pero aquella jornada, donde también se ordenó la entrada en Afinsa —una empresa que actuaba de forma similar—, todo saltó por los aires. Se destapó el modelo de negocio, basado en un esquema piramidal que consistía en garantizar grandes intereses a los clientes financiando sus beneficios con el dinero que aportaban los nuevos inversores reclutados.

Los afectados vieron entonces como se esfumaban sus ahorros. Los sellos adquiridos por Fórum estaban absolutamente sobrevalorados. El entramado afirmaba que contaba con estampillas por valor de 4.347 millones de euros, cuando su tasación por peritos independientes apenas sumaba 390,8 millones. 

Además, según mantiene la Fiscalía, los fondos captados por la sociedad —11.200 millones de euros entre 2000 y 2015— se habían evaporado. 

No solo carecía de patrimonio para devolver las aportaciones, sino que los montantes recaudados durante años se habían destinado a “alimentar la propia maquinaria piramidal”; a satisfacer las “cuantiosas retribuciones” recibidas por sus directivos; y a desviarse a toda una red de empresas extranjeras que se usaban para el blanqueo.

La justicia mercantil ya condenó en 2015 a los resposables de Fórum —Briones, Hijón, López, Fernández y Maciá, así como al administrador José Manuel Carlos Llorca, que se encuentra actualmente fugado de España—.

 La resolución los consideró culpables del concurso de la sociedad y les oblibaba a pagar 2.259 millones de euros a los perjudicados. Por su parte, la Audiencia Nacional condenó en 2016 a 12 años de prisión a 11 de los 13 directivos de Afinsa procesados por hechos similares."                  (J. J. Gálvez, El País, 13/07/18)

30.3.16

Tres grandes fraudes mantienen atrapados a 5.000 millones de euros de familias

"Al grueso de los 269.203 afectados por el fraude de Fórum Filatélico les falta por recuperar el 79,5% de los 3.702,7 millones a los que ascendió el pufo de los sellos. 

La mayoría de las 190.000 familias que invirtieron en Afinsa tienen pendientes de reintegro el 90% de los 2.207 millones en los que se cifra el engaño. Y la totalidad de las 18.135 que picaron en el gancho de Arte y Naturaleza siguen sin ver ni uno de los 475.234 euros que se volatilizaron en el tinglado de cuadros y esculturas.

Las 477.338 familias damnificadas por estos tres grandes fraudes siguen teniendo atrapados casi 5.000 millones de euros, según las estimaciones de la organización de consumidores Adicae, que ha convocado para este miércoles concentraciones de protesta en 16 ciudades españolas para pedir una solución a estos grandes fraudes, a los que añaden otros dos cuyo reguero de ahorradores esquilmados se extiende por todo el país: el engaño sistémico de las participaciones preferentes, en el que calculan que un millón de personas se dejó 40.000 de euros, y el de la salida a bolsa de Bankia, en la que 255.000 personas compraron acciones basándose en la información “inveraz” que difundió la propia entidad, que tiene pendientes demandas por más de 800 millones de euros.

 Las víctimas de los fraudes filatélicos de Fórum y de Afinsa, que quebraron sin poder devolver los depósitos que habían ido tras sobrevalorar sus activos, y los de Arte y Naturaleza, en el que el tinglado se basaba en obras de arte en lugar de en sellos, tienen asumido desde hace una década que va a ser difícil que recuperen todo el dinero. Sin embargo, una década después de estallar los fraudes, el ritmo de los reintegros es muy inferior al de las peores expectativas.

Por otro lado, el Supremo ha declarado probado que los responsables de Bankia en la salida a bolsa engañaron a sus accionistas al ofrecer datos erróneos en el folleto de su salida a bolsa, mientras que, en el caso de las preferentes, la banca acumula una retahíla de sentencias que prueba que las entidades utilizaron este tipo de productos financieros para captar fondos sin explicar a sus clientes los elevados riesgos que asumían.

 La organización de consumidores, que achaca a “la lentitud de la justicia y la inacción de las instituciones” la falta de soluciones efectivas en este tipo de asuntos, que comenzaron a generalizarse hace una década, cuando las burbujas inmobiliaria y financiera se acercaban a su explosión, reclama “que cualquier pacto de Gobierno incluya el compromiso de una solución justa, colectiva e inmediata para los afectados por los fraudes al ahorro”.  (...)"                  (Público, 29/03/16)

7.7.14

El suicidio de un notario que... “embaucaba a la gente y sencillamente, se aprovechaba de la codicia del otro”

 El notario Pedro Romero. / JUAN FLORES

"—Pedro, ¿tú tienes la pasta?
—Sí, la tengo.

La respuesta de Pedro Romero al vicedecano del Colegio Notarial de Andalucía, José Luis Lledó, tenía trampa. La pasta era 5,5 millones y el pasado 4 de marzo unos constructores y la Universidad de Sevilla debían recoger el cheque por esa suma en su notaría de Sevilla, depositado tres años antes, y que ahora querían recuperar. 

La cita no se llevó a cabo. El día antes, el notario había optado por dispararse con su escopeta bajo un puente y así acabar con una espiral de deudas y final violento.

Romero, expresidente de la Academia Sevillana del Notariado, había vivido al límite durante años y aguantaba la presión como nadie. Pero esta primavera, las sospechas de que sus abultados impagos eran resultado de operaciones irregulares se tornaron certezas.

 Las demandas se multiplicaron y el Colegio Notarial andaluz le exigió que cumpliera como garante de la ley para devolver esos 5,5 millones a unos empresarios y la Universidad. La sorpresa salta ahora porque ese detonante solo representa la décima parte de las deudas totales que Romero había acumulado durante su desastrosa aventura empresarial, que superan los 50 millones.

Las operaciones con sus clientes de la notaría han generado una deuda de 10 millones, a la que hay que sumar dos hipotecas de su casa y una finca por 14 millones, un débito de 5 millones con acreedores personales y un pasivo de 22 millones que arrastra la joya de su grupo empresarial, ahora en liquidación, las bodegas Pedro Romero.

¿Cómo pudo llegar a ese nivel de endeudamiento? Dos razones lo explican: su prestigio como notario llegó a ser muy reconocido, y esto le abrió puertas para grandes potentados que acudieron a él para mover y colocar su dinero. Y esa reputación le granjeó una alfombra roja en prácticamente todos los bancos, excepto Unicaja, que había conocido sus problemas de liquidez con anterioridad.

 “Los bancos le dieron créditos por las garantías que ofrecía, no por los negocios en sí mismos. Pedro vivía en un aval continuo y sobrepasado de deudas”, explica un abogado que trabajó con él y que pide el anonimato.

El mayor problema fue que Romero mezcló sus actos de la notaría con sus negocios privados como empresario. Habitualmente los notarios intervienen en compraventas y herencias solo para otorgar fe, pero en ocasiones también controlan depósitos y provisiones de fondos con muchos ceros. Y Romero trasvasaba esos capitales de manera constante hacia sus negocios.

El informe de riesgos entregado por el Banco de España al Juzgado de Primera Instancia 13 de Sevilla, que tramita su legado, señala que el débito que generó Romero con 12 entidades bancarias era de 28,3 millones de deuda directa o personal, y de 14,5 millones de deuda que había garantizado a sus sociedades.

“Pedro avalaba alegremente todas las operaciones”, resume su letrado, Tomás Gamero, que admite su funesta gestión de los negocios pero defiende su voluntad de devolver los préstamos hasta el final. Para el notario, avalar pagos era casi un acto reflejo. Cuando llegaba un proveedor de la bodega, Romero firmaba como garante personal, y bastaba porque nadie podía imaginar la montaña de deudas que arrastraba. 

Sin embargo, en su huida hacia adelante, evitó reconocer su responsabilidad como fedatario. Solo cinco días antes de morir, firmó su testamento, donde expuso: “Mis circunstancias actuales, sobre todo de carácter económico (...) aunque me sean imputables, han escapado a mi voluntad (...) al fundarse en confianzas en los otros semejantes, en mi fuero interno, a las que en mí depositaban”.

Romero, hijo de un magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y de una catedrática de Botánica, tenía una personalidad poliédrica, pero sobre todo muy poderosa. Atesoraba un conocimiento “enciclopédico” del Derecho que volcaba en libros y conferencias, pero sobre todo proyectaba una seguridad y confianza por las que logró que centenares de personas le confiaran su dinero, en múltiples ocasiones sin siquiera firmar documentos, como un acto de fe. Y Romero se aprovechó de estos creyentes para ir tapando agujeros. Uno detrás de otro y cada vez más grandes.

“Para sus fieles se había convertido en una deidad. El tipo se vendía como el notario científico de operaciones jurídicas. Un mago de la ingeniería notarial. Y en ese entorno de confianza era muy fácil que gente incauta cayera en sus redes. Vendía una pócima milagrosa”, relata una persona que negoció con Romero una deuda cuyos fondos eran de origen incierto, y logró que le devolviera gran parte: “Se lo puse negro negrísimo y le dije que tardaba 24 horas en ir a la fiscalía, porque a mi cliente le daba igual el delito fiscal. Y pagó”.

 Tres testimonios diferentes de clientes confirman que entregaron altas sumas de dinero a Romero (50.000, 200.000 y 600.000 euros) para que este las invirtiera a través de entramados financieros. Fuentes del caso dudan de la procedencia legal de gran parte de los fondos que gestionó Romero en los últimos años. “Embaucaba a la gente y sencillamente se aprovechaba de la codicia del otro”, apunta una persona que trabajó codo con codo con él.

Las actas de la notaría de los últimos seis años reflejan 31 depósitos (joyas, documentos, dinero, etcétera), pero ahí no estaba la gallina de los huevos de oro. Romero vehiculaba las provisiones de fondos a través de la empresa OCP Asesores, gestionada por su mano derecha para los negocios, Luis Pérez. Este rechazó opinar al respecto.

Romero figuraba en siete empresas, pero en ninguna invirtió tanto como en el negocio familiar de las bodegas Pedro Romero de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Su tío, también notario, Íñigo de Loyola Romero, invirtió en las ampliaciones de capital propuestas por Pedro, pero con un regusto agrio. “Jugaba a tres barajas y tenía un chorro de sociedades instrumentales. Utilizaba la bodega como una cuenta de provisión”, censura.

Sin embargo, antes de que la espiral de deudas le devorara, Romero invirtió en las bodegas tres millones, avaló otros cuatro, y sedujo a su familia para que el negocio creciera. Su patrimonio estaba volcado en los negocios, y ahora muchos de los que le conocieron recuerdan que su intención primigenia no era el engaño. “Siempre peleó por triunfar y era muy buena persona”, apunta el abogado Eugenio Suárez Palomares, exjuez y preparador de oposiciones de Romero.

El decano del Colegio Notarial andaluz, Salvador Torres, resume: “Hay personas acostumbradas a triunfar siempre y que nunca admitirán un fracaso”.           ( , El País, Sevilla 29 JUN 2014)

25.3.11

La Policía detiene al 'mini-Madoff español', que estafó a 110.000 afectados de 110 países

"Agentes de la Policía Nacional han detenido en Valencia al máximo responsable de una estafa piramidal que defraudó más de 300 millones de dólares (215 millones de euros), que consiguió de 110.000 personas de 110 países.

El detenido, G.C.S, conocido como minimadoff español, captaba fondos prometiendo altas rentabilidades -de entre el 10% y el 20%- que invertía en el mercado forex, que especula con las divisas internacionales, pero no devolvía la mayor partte de los fondos captados sino que los empleaba en la compra de inmuebles a su nombre.

Los investigadores estiman que hay más de 100.000 afectados en 110 países de América y Europa, entre los que se encuentran España, Colombia, México, Eslovenia, EE UU, Francia, Ecuador, Croacia Italia, Panamá, Bolivia, Argentina, Canadá, Guadalupe, Perú, Islandia, Suiza, Puerto Rico, Venezuela y Republica Dominicana. (...)

Además, se han bloqueado saldos en doce entidades financieras por un importe pendiente de confirmar y se ha realizado la prohibición de disponer sobre más de veinte inmuebles, situados en distintos puntos del territorio nacional, valorados en 14 millones de euros aproximadamente. Se ha constatado que habían reservado la compra de 140 inmuebles en España valorados en 29 millones de euros más IVA mediante el anticipo de cerca de 2 millones de euros. (...)

El mercado forex con el que operaba el estafador español es un mercado mundial, sin ubicación física, que opera como una red electrónica global y en el que se negocia con la variación de las divisas. El volumen de negociación es enorme, y el riesgo es muy elevado, por lo que han surgido una serie de empresas intermediarias que son las que canalizan las inversiones de los particulares" (El País, 25/03/2011)

21.2.11

Nueva Rumasa usó para otros fines el dinero que pidió para hacer compras

"En 2009, Carcesa destinó a adquisiciones solo 1,7 de los 70 millones en pagarés.

Nueva Rumasa usó el dinero que captó de los inversores para emprender una huida hacia adelante mientras la crisis golpeaba sus negocios y los bancos le cerraban el grifo del crédito debido a sus impagados y a la situación de riesgo que tenían con las sociedades controladas por José María Ruiz-Mateos.

En su folleto de venta de la primera emisión de pagarés, la empresa Carnes y Conservas Españolas (Carcesa) señalaba que destinaría el dinero a compras de empresas. Sin embargo, solo una pequeña parte del capital captado se destinó a ese fin. (...)

Sin embargo, aunque el grupo ha realizado algunas adquisiciones, se ha tratado de empresas en crisis o a bajo precio. Carcesa, que era la sociedad en concreto que prometía destinar el dinero a adquisiciones, muestra en sus cuentas de 2009 que no usó los fondos para ese fin.

Según esas cuentas, depositadas en el Registro Mercantil, Carcesa captó algo más de 70 millones de euros en pagarés ese año. En su informe, la firma de auditoría, Garrido Auditores, señala que "la sociedad ha emitido pagarés de importe mínimo de 50.000 euros que no cotizan, por lo que no necesitan autorización de ningún organismo con contenido regulado y cuyo importe nominal a 31 de diciembre de 2009 es de 70 millones de euros".

Sin embargo, esas mismas cuentas muestran que la única adquisición de empresas fue la de Queserías Menorquinas, que figuraba con un valor contable en libros de 1,7 millones de euros. Carcesa destinó parte del dinero a reducir su deuda con las entidades financieras, sobre todo a corto plazo, que pasó de 28,9 a 18,7 millones de euros entre el cierre de 2008 y el de 2009.

Del lado del activo del balance de Carcesa se observa que la mayoría del dinero fue a parar a préstamos a otras empresas del grupo Nueva Rumasa. Ahí se pierde la pista del dinero de la primera emisión, puesto que la memoria de las cuentas anuales de Carcesa no detalla qué importes se prestaron a cada empresa del grupo.

Garrido Auditores alertó sobre la cuestión: "La sociedad mantiene una parte sustancial de sus activos cedida en forma de préstamos a empresas del grupo, cuyo importe asciende a 124 millones". (El País, 19/02/2011, p. 21)

"Nueva Rumasa: ¿inversores o creyentes?. A las 5.000 familias que confiaron sus ahorros a Ruiz-Mateos bajo el aval de su palabra y al olor de altos intereses se les presenta un panorama incierto.

Nadie sabe cuántos son exactamente ni cuánto dinero han invertido. Pero lo que nadie puede dudar es que fueron, como mínimo, muy imprudentes. Invirtieron su dinero en pagarés y acciones de empresas de Nueva Rumasa que les aseguraban una rentabilidad anual de hasta el 10%, cuando los bancos y cajas, en plena crisis financiera, apenas pagaban un 3%. (...)

¿Quiénes son los inversores? Nadie lo sabe a ciencia cierta. A diferencia de los de Afinsa o Fórum, no se han manifestado por ahora ni han creado una plataforma de afectados ni existe ningún registro en la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La mayor parte de ellos son pequeños ahorradores que confiaban más en la palabra del fundador de Rumasa que en la solvencia del grupo que intentaba resucitar el imperio expropiado hace 28 años.

Un ejemplo: una mujer que, al quedarse viuda, recibió una pequeña indemnización de 80.000 euros, reunió a todos sus hijos y, de común acuerdo, decidió invertir todo su dinero en los pagarés de Nueva Rumasa, según relató el propio José María Ruiz-Mateos el pasado jueves.

No es de extrañar que el empresario jerezano extienda a sus inversores esa aura de religiosidad en la que siempre ha envuelto sus actos. Los ahorradores no han invertido solo en pagarés sino que han realizado "gestos de bondad y de confianza" y defraudarles ahora resultaría un "acto deplorable". (...)

Mucha fe van a necesitar los ahorradores: las cosas no pintan bien. Hasta ahora han cobrado sus intereses, pero si finalmente se llega al concurso de acreedores serán los últimos en la cola. Gran parte de la deuda bancaria, de 700 millones, está garantizada con hipotecas sobre propiedades de sus empresas. Clesa, Dhul, Carcesa, Hibramer y Cacaolat tienen hipotecas de 240 millones como garantía de préstamos cuyo grueso concedió el Santander.

Cajasur y Cajasol han ejecutado dos propiedades, y los jueces han decretado el embargo de varias fincas. Además, Hacienda, el Fondo de Garantía Salarial y la Seguridad Social (45 millones de deuda) también cobrarían antes: son acreedores preferentes. Solo al final llegaría el turno de los ahorradores.

Para colmo, Nueva Rumasa no es realidad un holding sino una suma de empresas (muchas radicadas en paraísos fiscales) al no consolidar sus cuentas, por lo que de la deuda de sus filiales no responde el patrimonio del grupo.

Con todo, los inversores no pueden alegar que les faltó información o que el Gobierno o los reguladores no hicieron nada por prevenir esta situación. La CNMV realizó hasta siete advertencias desde que en febrero de 2009 Nueva Rumasa, arropada en una impresionante campaña publicitaria, emitió los primeros pagarés.

Además, y casi ex profeso para frenar la iniciativa de los Ruiz-Mateos, el Ejecutivo cambió la ley: desde el 14 de abril se exige que en la venta de títulos dirigida a particulares, como los pagarés, intervenga un gestor financiero autorizado que debe responder ante la CNMV.

Tras esa medida Nueva Rumasa dejó de emitir pagarés y optó por ampliaciones de capital con aportaciones desde 1.200 hasta 3.300 euros. El objetivo: volver a escapar al control de la CNMV." (El País, 20/01/2011, p. 22)

18.2.11

El imperio de Ruiz-Mateos se desmorona de nuevo tras atrapar a miles de inversores

"Las principales empresas de Nueva Rumasa intentan renegociar su deuda para evitar el concurso de acreedores - Clesa, Dhul, Hotasa y el Rayo, entre las afectadas.

El patriarca de Rumasa y de la Nueva Rumasa actual, en compañía de sus seis hijos varones y sin ninguna de sus siete hijas, señaló, emocionado aunque tranquilo, que se "pagará tanto el capital como los intereses" a todos los que han suscrito pagarés y participaciones de empresa, a un alto interés (hasta el 10%).

Nadie sabe cuántos ahorradores ni la cantidad invertida. La familia se negó por tres veces a dar ese dato en la comparecencia aunque en su página web Nueva Rumasa dice que son "más de 5.000 inversores". Según publicó Cinco Días, la familia ha captado unos 140 millones.

La decisión de acogerse al artículo 5.3 de la Ley Concursal, que Ruiz-Mateos atribuye a la "bestial campaña" iniciada contra el grupo y "para salvaguardar los intereses de sus clientes, trabajadores y proveedores"; les concede un plazo de tres meses para negociar con sus acreedores y evitar declararse insolvente.

Transcurrido este plazo contará con otro mes más para presentar concurso de acreedores formalmente, que a su vez prevé dos meses más de negociaciones. La decisión ha tenido lugar después de varias operaciones para captar fondos de particulares, que según datos publicadosayer por Cinco Días, alcanzarían a unos 140 millones de euros provenientes de 5.000 inversores.

En concreto, las empresas a las que afecta el recurso a la antigua ley de suspensión de pagos son Clesa (lácteos), Garvey (bebidas espirituosas), Hotasa (turismo), Dhul (postre), Elgorriaga (chocolate), Hibramer (huevos), Trapa (bombones), Carcesa (cárnicas), Quesería Menorquina (queso El Casería) y el propio Rayo Vallecano. (...)

Hay que recordar que aunque en las diversas campañas de publicidad de las emisiones para captar capital de inversores privados llevadas a cabo por la familia Ruiz-Mateos el conglomerado de 60 marcas de las que son propietarios seagrupan bajo la enseña de Nueva Rumasa, en realidad no están consolidadas como un holding, lo que significa que son independientes.

Asimismo, la gran mayoría de estas empresas están controladas desde paraísos fiscales. La CNMV había advertido hasta en siete ocasiones a los particulares para que se asesoraran bien antes decidir participar en estas operaciones.

Según sus responsables no hay ninguna razón para esta actitud de "alarma", puesto que el grupo asegura tener una valoración patrimonial de 5.900 millones, y una deuda bancaria de solo 700 millones, con una facturación de 1.400 millones.

No obstante, esa cifra se basa en valoraciones de las que se han desmarcado hasta sus propios autores, pues partían de premisas irreales.

Clesa y Dhul son las sociedades más endeudadas, según las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil, de 2009, citadas por Efe. Clesa debía ceca de 300 millones a banca, proveedores y organismos públicos al cierre de ese año y Dhul 134,8 millones. El Rayo Vallecano acumulaba una deuda de 21,72 millones. (...)

El anuncio de la familia Ruiz-Mateos ha tenido lugar dos día después de que la Tesorería General de la Seguridad Social advirtiera de que ya ha dado muchas oportunidades a Nueva Rumasa para regularizar su situación.

El organismo dependiente del Ministerio de Trabajo también ha ordenado el embargo preventivo de bienes propiedad de sociedades de la familia Ruiz-Mateos para hacer frente al impago de las cuotas a la Seguridad Social, tanto de las corrientes como de los aplazamientos que se le han concedido a la empresa.(...)

Nueva Rumasa se ha hecho conocida por las fuertes campañas publicitarias en prensa y televisión para captar capital del pequeño ahorrador mediante pagarés con alta remuneración y ampliaciones de capital que no han sido controlados por ningún organismo oficial.

"En 2009, para combatir la crisis de liquidez, realizamos cuatro emisiones de pagarés para adquirir cinco hoteles y la fábrica de El Caserío en Mahón", dice la empresa. "La diversificación estratégica y de sectores anticíclicos de Nueva Rumasa proporcionan la solidez necesaria para una evolución favorable ante eventuales cambios económicos", continúa la empresa.

Primero fueron los pagarés con una remuneración anual del 8% y una inversión mínima de 50.000 euros. En abril de 2010 se modificó la Ley del Mercado de Valores casi exclusivamente para acabar con la impunidad de estos instrumentos financieros de Nueva Rumasa y se exigió un intermediario financiero.

En ese momento, el grupo cambió de producto tras captar un importe que Ruiz-Mateos no quiere cifrar. Empezó las ampliaciones de capital, que tampoco necesitaban autorización de la CNMV, y que no prometen rentabilidad ni tienen un mercado organizado.

Dhul, que según CC OO no ha pagado las últimas pagas extras comprometidas a los 340 empleados de su fábrica de Granada, captó 30 millones y Clesa, que tampoco ha cumplido con los ganaderos durante los últimos cuatro meses, 12 millones.

Hace unas semanas, Nueva Rumasa inició la tercera fórmula: cartas a inversores en los que anunciaba pagarés de 50.000 euros emitidos por Rumanova, con el aval de Dhul y Clesa, con un tipo de interés del 10% a un año y del 12% anual, si es a 24 meses, con abono trimestral de los intereses.

Según añade hoy Cinco Días, está sociedad tiene un capital escriturado de 132.200 euros y un activo de 59.535 euros. En 2009, registró pérdidas de 681 euros a pesar de no tener ningún tipo de actividad. Dentro de una semana, el 23 de febrero, se cumplen 28 años de la expropiación de Rumasa, un aniversario que anticipa, otra vez, dificultades para el grupo." (El País, 17/02/2011)

13.1.11

La estafa piramidal

"Un esquema piramidal clásico. En este tipo de estafas piramidales, el promotor ofrece una rentabilidad determinada -entre el 6% y el 10% en el caso de Afinsa y Fórum Filatélico-, pero retribuye al inversor con el dinero que este ha invertido y con el capital de los nuevos inversores, no con las rentabilidades obtenidas tras invertir el capital.

Por supuesto, se guarda una parte para sufragarse un sufrido estilo de vida lleno de bailarinas rusas y aviones privados. La cosa iría bien si el número de personas que se incorpora a la pirámide fuera infinito. Nadie perdería; pero, claro, esto es imposible. (...) Las autoridades cifraron el agujero de Fórum Filatélico y Afinsa en alrededor de cinco mil millones de euros. (...)

Hyman P. Minsky, reconocido economista norteamericano, definía un fraude piramidal, o de Ponzi, como aquel que promete extraordinarias rentabilidades a los inversores que se apuntan temprano, retribuyéndoles con el dinero de posteriores inversores.

Los elevados retornos actúan como la miel para las moscas, de tal manera que si el delincuente tiene éxito inicial, los inversores originales actúan como agentes comerciales, y el dinero de los nuevos es utilizado para pagar a los antiguos. Al igual que en las epidemias, el número de gente infectada sigue creciendo.

Los fraudes piramidales son también llamados fraudes o pirámides de Ponzi en honor a Charles Ponzi, autor del caso clásico. Acontecido en Estados Unidos en los años veinte del pasado siglo, Ponzi convenció a aproximadamente diez mil personas para que se desprendieran de nueve millones y medio de dólares.

Hoy serían entre cien y doscientos. Una chuchería comparada con Madoff o Stanford. Ponzi prometía rentabilidades del 50% en noventa días. Para dar prueba de sus habilidades, en ocasiones ofrecía esta rentabilidad en la mitad de tiempo. Equivalente a un 400% anual. Difícil resistirse, claro. (...)

En los restaurantes, una cola de suplicantes le pedía que se hiciera cargo de su dinero. Madoff nunca hablaba de dinero en público, nunca alardeaba de éxito y nunca hablaba por teléfono delante de otras personas. Todo ello contribuía a engrandecer su figura delante de sus potenciales víctimas.

Y el negocio seguía creciendo. En 1992, solo Avellino y Bienes, sus contables, habían captado más de quinientos millones de dólares para Madoff. La estrategia de venta seguía siendo la misma: 20% pasara lo que pasara en los mercados. En 1992, un inversor desconfiado se puso en contacto con la SEC, que demandó a Avellino y Bienes. Sospecharon de la existencia de una pirámide de Ponzi.

Pero para sorpresa del organismo regulador, durante los días siguientes Avellino y Bienes devolvieron cuatrocientos cuarenta millones de dólares a sus clientes. A la SEC no se le ocurrió pensar cómo era posible que dispusieran de tal cantidad de dinero, teóricamente invertida en el mercado, en un plazo tan breve de tiempo.

Tampoco pensaron en investigar a Madoff. Al fin y al cabo, se trataba de un personaje reconocido en Wall Street. Pero las pruebas de la estafa ya estaban por todas partes.

En aquella época, The Wall Street Journal llamó a Madoff para ver cómo eran posibles las rentabilidades que ofrecía. Se mostró encantado de hablar. Alegó que había descubierto una fórmula mágica que le permitía ganar dinero aunque el mercado estuviera bajando.

Le habló al reportero de su estrategia, un algoritmo secreto que hacía uso de compra de valores y de opciones. También dijo que ignoraba que Avellino y Bienes no tuvieran licencia como agentes de Bolsa. The Wall Street Journal se lo tragó. Después de devolver el dinero a los inversores, la investigación de la SEC perdió fuelle.

El organismo de vigilancia cerró el chiringuito de Avellino y Bienes, pero Madoff continuó su exitosa carrera. (...)

Ricos riquísimos, en definitiva. Madoff ya no prometía el 20%. Sus promesas se situaban entre el 10% y el 15% anual. Los miembros del club confiaban en Madoff. Creían que solo invertía en compañías reconocidas y se tragaron su historia del algoritmo mágico. Las rentabilidades eran demasiado buenas para ser verdad, pero le creyeron.

La red de tentáculos de Madoff se extendió también a la nobleza europea. Para ello recurrió a un aristócrata francés, René Thierry Magon de la Villehuchet. Le había conocido a mediados de los ochenta y la consistencia de sus resultados le cautivó. Su confianza acabó costándole la vida.

El aristócrata se suicidó cuando Madoff fue detenido. De la Villehuchet había invertido la mayor parte de su fortuna, y la de sus clientes, familia y amigos, en la estafa de Madoff.

Uno de los interrogantes del caso de Madoff es cómo es posible que nadie se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Ni los inversores, ni los reguladores, ni el auditor de Madoff. En este último caso, la respuesta parece clara. La firma de auditoría que revisaba las cuentas de Madoff se llamaba Friehling and Horowitz.

Madoff Investment Securities era una compañía valorada en miles de millones de dólares; entre sus inversores se encontraban algunos de los mayores bancos del mundo, aristócratas, jeques árabes y estrellas de Hollywood.

Sin embargo, la firma de auditoría de Madoff era un chiringuito con un solo empleado, David Friehling. Trabajaba desde casa y no tenía ni siquiera una secretaria que le ayudara." (El País, Domingo, 21/11/2010, p. 8/9)

19.2.09

Un gestor de fondos avisó durante años a los supervisores del fraude de Madoff

"¿Le financió alguien su investigación? A la pregunta directa de un congresista, Harry Markopolos respondió con un rotundo no. Durante años, este gestor de fondos hizo más que nadie por alertar al supervisor bursátil estadounidense (SEC) de lo que iba a venir: el mayor fraude financiero en la historia de Wall Street, ejecutado por el todopoderoso Bernard Madoff. No le creyeron, pero hoy es una celebridad. (...)

Junto con tres colaboradores y durante nueve largos años, envió a la SEC y a los inversores numerosos análisis en los que identificaba decenas de errores, cuestionando los resultados que prometía Madoff a sus adinerados clientes. Ninguno de los documentos iba firmado, porque así evitaba que le siguieran el rastro, hasta el punto de que llegó a manejarlos con guantes para no dejar huellas.

"Si hubiera sabido mi nombre, y que tenía un equipo para seguir su rastro, creo que no estaría ahora en este mundo", relató el gestor de fondos refiriéndose a Madoff, a la vez que explicó que ese miedo se debe a que parte del dinero que se manejó en la trama "provenía de la mafia rusa y de los carteles de droga en América Latina". Markopolos no es el primero que recurre a este argumento para dar dimensión al fraude y para explicar por qué no terminan de aflorar los miles de millones que se creen perdidos.

Su gran obstáculo fue toparse con la burocracia de una agencia que, según dijo, carece de profesionales con experiencia como para entender lo que se estaba cociendo." (El País, ed. Galicia, Economía, 08/02/2009, p. 22)

29.12.08

Este tipo estafó al universo... porque era simpático

"El enorme fraude de Bernard Madoff tiene una explicación: su habilidad, el exceso de confianza de sus millonarios clientes y el pésimo control de los reguladores.

Bernard Madoff era, a sus 70 años, un sabio de Wall Street. (...)

El jueves 11 de diciembre, frente al agente Cacioppi, el gran sabio de las finanzas reconoció que durante 40 años tuvo a todo el mundo engañado. Que montó su empresa con un esquema fraudulento, que había cometido una estafa por valor de 50.000 millones de dólares (37.470 millones de euros) y que estaba arruinado y dispuesto a ir a la cárcel.

El agente había hablado dos días antes con dos directivos de su empresa. Ellos le contaron cómo a primeros de diciembre Madoff los llamó a su despacho para decirles que se veía obligado a devolver a ciertos inversores unos 7.000 millones de dólares y tenía dificultades para hacerlo. Los ejecutivos creían hasta ese momento que la empresa de Madoff disponía de una liquidez de entre 8.000 y 15.000 millones de dólares para responder a cualquier emergencia. (...)

"Madoff fue más listo que Ponzi", indica un economista afincado en Estados Unidos, "porque él no prometía intereses del 30% ni del 40%, y mucho menos del 100% en tres meses, como Ponzi. Sus fondos de inversión daban unos beneficios de entre el 10% y el 15% al año, lo cual es algo extraordinariamente bueno, pero no escandalosamente bueno. Y aunque lloviese o nevase fuera, él aseguraba ganancias cada mes". (...)

Madoff confesó al agente Cacioppi que el fraude podría alcanzar los 50.000 millones de dólares. También le dijo que estaba arruinado. "Pero yo no me puedo creer que 50.000 millones se puedan haber esfumado así como así. Madoff debe haber comprado algo y algún dinero se recuperará", indica Arturo Porzecanski, de 59 años, profesor de finanzas internacionales de la American University, en Washington, quien trabajó durante 30 años en instituciones de Wall Street.
Lo cierto es que no se conoce ni cuánto dinero robó Madoff ni a cuánta gente. (...)

Después del descalabro surge la pregunta: ¿Cómo pudo engañar a Bernard L. Madoff durante casi 40 años a todo el mundo? ¿A sus dos hijos, a su hermano Peter, a PwC, KPMG y Ernst & Young, tres de las cuatro mayores auditoras del mundo, a medios como The Wall Street Journal, bancos como el Santander, a la comisión de valores de EE UU (Securities and Exchange Commission, SEC), en cuya plantilla de 3.000 empleados hay 400 técnicos cuya misión es precisamente velar para que no se perpetren fraudes cómo éste? (...)

Es verdad que Madoff poseía una gran capacidad de convicción. Para meter la mano en los bolsillos mejor protegidos del mundo tuvo que limarse bien las uñas. Madoff transmitía riqueza, pero no excesiva ostentación. Seguridad, pero no codicia. (...)

"Todos los tramposos son simpáticos. Y él lo era hasta el punto de que iba a los funerales de sus inversores", explica el consultor Isaac Cohen. Es verdad que el aura de triunfador ayuda a convencer a los demás, pero no basta para explicar por qué cayeron tan ingenuamente en sus redes tantísimos expertos financieros. ¿Cómo pudo, entonces, engañar a todos?... Pero Madoff no engañó a todos. (...)

Hubo alguna entidad, como la francesa Société Générale, que cumplió con su deber de supervisar el lugar donde pensaba invertir el dinero de sus clientes. Hace cinco años, cuando todo lo que rodeaba a Madoff olía a prestigio y solvencia, un equipo del banco acudió a la oficina de Manhattan para efectuar una supervisión rutinaria. Y vieron que los números no cuadraban. Lo mismo ocurrió con Aksia, una empresa neoyorquina especializada en asesorar sobre fondos de inversión. La gente de Aksia, tras 18 meses de inspecciones, averiguaron el año pasado que la contabilidad de la empresa de Madoff la llevaba la compañía Frieshling & Horowitz. Y detrás esa empresa sólo había tres personas. Una de ellas tenía 78 años y vive en Florida y la otra era una secretaria.

Además, hubo gente como el financiero Harry Markopolos, de Boston, que trabajaba en una empresa rival y venía remitiendo cartas a la SEC ¡desde 1999! en las que denunciaba que Madoff estaba actuando ilegalmente con un sistema Ponzi. "Yo fui el chico que gritó que viene el lobo", declaró Markopolos esta semana. A Markopolos le espolearon sus jefes para que consiguiera los mismo resultados que Madoff. (...)

En un acto de asunción de responsabilidad sin precedentes, el presidente de la SEC, Christopher Cox, reconoció que durante casi una década hubo "específicas y creíbles" denuncias contra la empresa de Madoff a las que la Comisión de Valores no prestó atención. (...)

Madoff tampoco logró engañar, probablemente, a algunos inversores que supieron retirarse a tiempo. "Y esos estarán ahora bien calladitos, pero seguro que ganaron un buen dinero", indica un economista afincado en Washington que prefiere no revelar su nombre. Esta fuente del sector considera que el Santander pecó de negligencia. (...)

Hay quien se pregunta también si de verdad engañó Madoff a sus propios hijos." (El País, Negocios, 21/12/2008, p. 4/7)