10.2.13
El diputado del PP, Rubén Moreno, acosó a un investigador para que renunciara a los derechos de una patente
23.9.09
El 29% de los trabajos (de investigación sobre cáncer) están pagados o participados por farmacéuticas
La modalidad más frecuente es la financiación de estudios por parte de la industria farmacéutica, presente en el 17% de los artículos, seguida de la participación de algún empleado de estas firmas en la autoría de los trabajos, lo que ocurre en el 12%. Otras variedades incluyen la retribución por actividades de consultoría y el pago de la asistencia a congresos. (...)
"Los datos de este artículo reflejan la consecuencia lógica del actual sistema de financiación de la investigación", señala Javier Júdez, de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica. "La creciente preocupación por el conflicto de intereses se relaciona con el aumento porcentual de la financiación privada respecto a la pública. En 1980 la primera suponía el 32% del total, mientras que en 2001 se ha estimado en un 60%", explica Júdez.
Esa es justo la tesis de los autores del estudio, que hablan de una industrialización de la investigación clínica en oncología. La competencia por los escasos fondos públicos ha llevado a muchos investigadores a buscar financiación en los más abultados presupuestos de las farmacéuticas. La cuestión es saber si han pagado algún peaje en ese tránsito.
"El problema no está en declarar los conflictos de intereses o en que haya investigación financiada por la industria privada, sino en si esto produce efectos negativos", señala Javier Júdez. Los investigadores de la Universidad de Michigan creen que sí. Según su artículo, un 62% de los 261 estudios financiados por la industria tenían como objetivo central ensayar los efectos terapéuticos de un fármaco como posible tratamiento de tumores, frente al 36% de los trabajos no financiados por las firmas que fabrican medicamentos. Es decir, los estudios pagados con dinero privado atienden con menor frecuencia a objetivos en el campo de la epidemiología, la prevención, la identificación de factores de riesgo y los métodos de diagnóstico.
Para Vicente Guillem, jefe del Departamento de Oncología del Instituto Valenciano de Oncología, el sistema actual de financiación de la investigación médica produce sesgos importantes, pero cree que es un mal necesario mientras las administraciones no asuman su papel como principales promotoras de la generación de conocimientos. "A veces parte del diseño del estudio te viene impuesto por la industria: el tipo de pacientes, la selección de los fármacos en combinación, las dosis y los criterios de modificación de dosis", señala Guillem. "O a veces tal molécula se va a ensayar en cáncer de colon porque hay muchísimos casos, pero a lo mejor no se ensaya en tumores neuroendocrinos porque hay pocos".
Pese a todo, Guillem defiende la integridad de los investigadores. Lo mismo piensa Júdez, quien recuerda que los grandes escándalos se han dado, sobre todo, en la investigación pública o académica, y normalmente más por vanidad que por dinero." (El País, ed. Galicia, Sociedad, 22/09/2009, p. 36)
24.11.08
Fraude en la búsqueda de las raíces vascas
La arqueología vasca está deprimida. El fiasco del yacimiento de Veleia -donde los expertos han confirmado que son falsas las supuestas inscripciones en euskera y latín halladas en este yacimiento romano ubicado a diez kilómetros de Vitoria- ha supuesto un verdadero quebradero de cabeza para la profesión, a la vez que ha hecho perder la credibilidad de las instituciones, siempre prestas a avalar los hallazgos y regarlos con dinero público sin antes confirmar su verdadera autenticidad.
El fraude descubierto en esta excavación iniciada en 2006, del que su principal responsable, el arqueólogo Eliseo Gil, apenas dijo ayer que era objeto de un "linchamiento mediático", ha resucitado un viejo fantasma, el de las pinturas rupestres de la cueva de Zubialde, que las instituciones (sobre todo la Diputación alavesa) creían enterrado y que ocurrió en 1991. (...)
En 1991 se confirmó que las pinturas rupestres descubiertas por Serafín Ruiz, un estudiante de Historia aficionado a la espeleología, eran falsas. Las instituciones vascas vuelven a tropezar en la misma piedra. (...)
La recompensa para Ruiz ascendió a 12,5 millones de las antiguas pesetas. Varios antropólogos vascos concluyeron que las pinturas tenían 13.000 años de antigüedad. Pero la alegría duró poco. Dos arqueólogos británicos aseguraron que las pinturas eran falsas sólo con mirar las fotografías que publicaron los periódicos. Diecisiete meses después, los científicos españoles llegaron a la misma conclusión, ayudados por la investigación de la Ertzaintza, que hasta halló restos de estropajos. La justicia obligó a Ruiz a devolver el dinero." (El País, ed. Galicia, Cultura, 21/11/2008, p. 39)
8.7.08
Científicos tramposos
Un informe de EE UU admite centenares de casos de engaño. (...)
¿Hay tramposos entre los científicos?
La respuesta, con datos en la mano, es que sí. El más reciente estudio, hecho en EE UU sobre el área de biomedicina y publicado en la revista Nature, admite más de 2.300 casos de posibles malas prácticas científicas cada año entre el colectivo de referencia (unos 155.000 investigadores de esa área).El informe está hecho a partir de 2.200 entrevistas. Y las malas prácticas van del plagio a la falsificación, las chapuzas en el laboratorio o el descubrimiento inventado. El caso del surcoreano Hwang Woo Suk y sus falsas células madre, o la controvertida apropiación del virus del sida del francés Luc Montagnier por parte del estadounidense ex codescubridor del VIH, Robert Gallo, son dos escándalos famosos. (...)
Cuando el hallazgo es importante, se suele hacer enseguida y, si las cosas no cuadran, saltan las alertas.
Saltaron, por ejemplo, con Jan Hendrik Schön, un físico joven, de nanoelectrónica, de los Laboratorios Bell (EE UU). Él anunció un número llamativo de descubrimientos, pero los resultados que presentaba fueron imposibles de reproducir por otros científicos y se constató que había inventado o manipulado los datos en numerosas ocasiones entre 1998 y 2001.
Decenas de casos menos trascendentes que éstos se producen constantemente. Puede ser un científico que copia los datos a otro, o que se adjudica los hallazgos del vecino sin acreditar la autoría debidamente, o que juega sucio cuando está evaluando trabajos ajenos en procesos de adjudicación de fondos o de plazas. A veces el fraude es tan aparentemente tonto como manipular con un programa informático una gráfica para resaltar los resultados deseados. Muchos, la inmensa mayoría, de los que recoge la ORI, son casos oscuros y sin importancia desde el punto de vista del avance de la ciencia.
Pero harán daño a alguien y perjudican a la investigación en tanto que corroen los cimientos mismos de la integridad de la actividad científica. Como tal, afectan a muchos miles de científicos honestos y escrupulosos de todo el mundo." (El País, Futuro, 02/07/200, p. 38)
31.1.07
La Exxon-Mobil nos engaña ¡Que raro!
¿Y por qué no se hacen públicos los nombres de esos "expertos"?
