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10.2.13

El diputado del PP, Rubén Moreno, acosó a un investigador para que renunciara a los derechos de una patente


Rubén Moreno, diputado del PP y ex director del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia 

"Goodpasture antigen-binding protein (GPBP). En torno a esta proteína, implicada en enfermedades renales y degenerativas, y a su aplicación comercial se ha desarrollado desde 2005 un conflicto en el Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) que ha acabado con la condena de su exdirector, Rubén Moreno, por acoso laboral contra el investigador que descubrió la molécula, Juan Saus.

Un juzgado de lo social de Valencia ha fallado que Moreno, ahoradiputado nacional del PP, el exgerente del CIPF, Carlos Pérez Espuelas, y la institución deberán indemnizar solidariamente a Saus con 90.000 euros por el “sufrimiento personal” provocado que desembocó en un “trastorno depresivo muy intenso”. 
El motivo fueron las presiones a las que le sometieron para que renunciara a los derechos de propiedad intelectual sobre la proteína. La sentencia ha sido recurrida.
El origen del enfrentamiento está en el contrato firmado entre Saus y el CIPF en 1999 sobre los derechos de propiedad intelectual e industrial derivados de los trabajos del científico. El acuerdo fijaba que quedarían en manos del investigador. Y que los eventuales beneficios se repartirían entre el centro (20%) el grupo de investigación (40%) y Saus (40%).
En 2005, el científico trasladó a Rubén Moreno, director del centro entre 2002 y 2011, que la empresa Fibrostatin, de la que es socio fundador, era la titular del uso de patentes relacionadas con la proteína. A partir de este momento, comenzó una ofensiva “durante, al menos, cinco años”, en la que el demandante sufrió “presiones de la empresa para que renunciara al acuerdo suscrito en 1999”, según el fallo.
 El CIPF pretendía que Saus se acogiera al régimen de derechos de la propiedad intelectual de sus compañeros —más restrictivo—, y los responsables del centro se excedieron en su propósito, como narra con detalle la juez. Se fue “minando la capacidad de trabajo del actor y su grupo de investigación”.
Se le cesó como miembro del comité científico del CIPF “sin argumento” que lo motivara y se le abrió un expediente disciplinario que culminó con una sanción. Incluso se presentó una querella contra él —que fue sobreseída— y se le incluyó en elexpediente de regulación de empleoque se ejecutó en el centro en 2011, por el que fue despedido. “Es lo peor que me ha pasado en la vida”, rememora Saus a este diario. (...)
Moreno fue el numero dos de Celia Villalobos durante su mandato en el Ministerio de Sanidad (2000-2002). Por entonces impidió al investigador Bernat Soria —que años más tarde sería ministro socialista— trabajar con células embrionarias humanas. Años más tarde, ya como director del CIPF, Rubén Moreno impulsó este tipo de avances, incluso sin contar con los permisos del Gobierno, entonces socialista, de Elena Salgado."         (El País, 21/01/2013)   

23.9.09

El 29% de los trabajos (de investigación sobre cáncer) están pagados o participados por farmacéuticas

"Casi un tercio de los trabajos sobre cáncer publicados en las revistas médicas más importantes durante 2006 declararon algún tipo de conflicto de interés. Es la principal conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan (EE UU) y publicado en Cancer que han rastreado las relaciones confesadas entre los científicos y los fabricantes de medicamentos.

La modalidad más frecuente es la financiación de estudios por parte de la industria farmacéutica, presente en el 17% de los artículos, seguida de la participación de algún empleado de estas firmas en la autoría de los trabajos, lo que ocurre en el 12%. Otras variedades incluyen la retribución por actividades de consultoría y el pago de la asistencia a congresos. (...)

"Los datos de este artículo reflejan la consecuencia lógica del actual sistema de financiación de la investigación", señala Javier Júdez, de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica. "La creciente preocupación por el conflicto de intereses se relaciona con el aumento porcentual de la financiación privada respecto a la pública. En 1980 la primera suponía el 32% del total, mientras que en 2001 se ha estimado en un 60%", explica Júdez.

Esa es justo la tesis de los autores del estudio, que hablan de una industrialización de la investigación clínica en oncología. La competencia por los escasos fondos públicos ha llevado a muchos investigadores a buscar financiación en los más abultados presupuestos de las farmacéuticas. La cuestión es saber si han pagado algún peaje en ese tránsito.

"El problema no está en declarar los conflictos de intereses o en que haya investigación financiada por la industria privada, sino en si esto produce efectos negativos", señala Javier Júdez. Los investigadores de la Universidad de Michigan creen que sí. Según su artículo, un 62% de los 261 estudios financiados por la industria tenían como objetivo central ensayar los efectos terapéuticos de un fármaco como posible tratamiento de tumores, frente al 36% de los trabajos no financiados por las firmas que fabrican medicamentos. Es decir, los estudios pagados con dinero privado atienden con menor frecuencia a objetivos en el campo de la epidemiología, la prevención, la identificación de factores de riesgo y los métodos de diagnóstico.

Para Vicente Guillem, jefe del Departamento de Oncología del Instituto Valenciano de Oncología, el sistema actual de financiación de la investigación médica produce sesgos importantes, pero cree que es un mal necesario mientras las administraciones no asuman su papel como principales promotoras de la generación de conocimientos. "A veces parte del diseño del estudio te viene impuesto por la industria: el tipo de pacientes, la selección de los fármacos en combinación, las dosis y los criterios de modificación de dosis", señala Guillem. "O a veces tal molécula se va a ensayar en cáncer de colon porque hay muchísimos casos, pero a lo mejor no se ensaya en tumores neuroendocrinos porque hay pocos".

Pese a todo, Guillem defiende la integridad de los investigadores. Lo mismo piensa Júdez, quien recuerda que los grandes escándalos se han dado, sobre todo, en la investigación pública o académica, y normalmente más por vanidad que por dinero." (El País, ed. Galicia, Sociedad, 22/09/2009, p. 36)

24.11.08

Fraude en la búsqueda de las raíces vascas

"El fraude arqueológico vuelve al País Vasco 17 años después. Las inscripciones en euskera de Veleia, en Álava, son falsas.

La arqueología vasca está deprimida. El fiasco del yacimiento de Veleia -donde los expertos han confirmado que son falsas las supuestas inscripciones en euskera y latín halladas en este yacimiento romano ubicado a diez kilómetros de Vitoria- ha supuesto un verdadero quebradero de cabeza para la profesión, a la vez que ha hecho perder la credibilidad de las instituciones, siempre prestas a avalar los hallazgos y regarlos con dinero público sin antes confirmar su verdadera autenticidad.

El fraude descubierto en esta excavación iniciada en 2006, del que su principal responsable, el arqueólogo Eliseo Gil, apenas dijo ayer que era objeto de un "linchamiento mediático", ha resucitado un viejo fantasma, el de las pinturas rupestres de la cueva de Zubialde, que las instituciones (sobre todo la Diputación alavesa) creían enterrado y que ocurrió en 1991. (...)

En 1991 se confirmó que las pinturas rupestres descubiertas por Serafín Ruiz, un estudiante de Historia aficionado a la espeleología, eran falsas. Las instituciones vascas vuelven a tropezar en la misma piedra. (...)

La recompensa para Ruiz ascendió a 12,5 millones de las antiguas pesetas. Varios antropólogos vascos concluyeron que las pinturas tenían 13.000 años de antigüedad. Pero la alegría duró poco. Dos arqueólogos británicos aseguraron que las pinturas eran falsas sólo con mirar las fotografías que publicaron los periódicos. Diecisiete meses después, los científicos españoles llegaron a la misma conclusión, ayudados por la investigación de la Ertzaintza, que hasta halló restos de estropajos. La justicia obligó a Ruiz a devolver el dinero." (El País, ed. Galicia, Cultura, 21/11/2008, p. 39)

(Para leer más, pinchar aquí y aquí)

8.7.08

Científicos tramposos

Un informe de EE UU admite centenares de casos de engaño. (...)

¿Hay tramposos entre los científicos?

La respuesta, con datos en la mano, es que sí. El más reciente estudio, hecho en EE UU sobre el área de biomedicina y publicado en la revista Nature, admite más de 2.300 casos de posibles malas prácticas científicas cada año entre el colectivo de referencia (unos 155.000 investigadores de esa área).

El informe está hecho a partir de 2.200 entrevistas. Y las malas prácticas van del plagio a la falsificación, las chapuzas en el laboratorio o el descubrimiento inventado. El caso del surcoreano Hwang Woo Suk y sus falsas células madre, o la controvertida apropiación del virus del sida del francés Luc Montagnier por parte del estadounidense ex codescubridor del VIH, Robert Gallo, son dos escándalos famosos. (...)

Cuando el hallazgo es importante, se suele hacer enseguida y, si las cosas no cuadran, saltan las alertas.

Saltaron, por ejemplo, con Jan Hendrik Schön, un físico joven, de nanoelectrónica, de los Laboratorios Bell (EE UU). Él anunció un número llamativo de descubrimientos, pero los resultados que presentaba fueron imposibles de reproducir por otros científicos y se constató que había inventado o manipulado los datos en numerosas ocasiones entre 1998 y 2001.

Decenas de casos menos trascendentes que éstos se producen constantemente. Puede ser un científico que copia los datos a otro, o que se adjudica los hallazgos del vecino sin acreditar la autoría debidamente, o que juega sucio cuando está evaluando trabajos ajenos en procesos de adjudicación de fondos o de plazas. A veces el fraude es tan aparentemente tonto como manipular con un programa informático una gráfica para resaltar los resultados deseados. Muchos, la inmensa mayoría, de los que recoge la ORI, son casos oscuros y sin importancia desde el punto de vista del avance de la ciencia.

Pero harán daño a alguien y perjudican a la investigación en tanto que corroen los cimientos mismos de la integridad de la actividad científica. Como tal, afectan a muchos miles de científicos honestos y escrupulosos de todo el mundo." (El País, Futuro, 02/07/200, p. 38)

31.1.07

La Exxon-Mobil nos engaña ¡Que raro!

Un grupo de científicos ha denunciado que Exxon ha utilizado las mismas técnicas de desinformación que la industria del tabaco en relación con la nicotina, para neutralizar las tesis del cambio climático con el fin de evitar las políticas de reducción de gases de efecto invernadero. Exxon-Mobil invirtió más de 12 millones de euros en una red de expertos dedicados a intervenir en el debate público en contra de la tesis del recalentamiento del planeta. (Joaquín Estefanía, El País, Domingo, 28-01-07, pp. 13 )

¿Y por qué no se hacen públicos los nombres de esos "expertos"?