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9.1.24

Siete años de cortijo y diez días de pesadilla: cómo una denuncia interna le explotó al jefe del antidopaje español

 "A José Luis Terreros, todavía director de la Agencia Estatal Comisión Española para la Lucha Antidopaje en el Deporte (CELAD), le faltaban solo unos meses para jubilarse. Nacido en 1956, este médico especializado en deporte y con cargos en Antidopaje desde 2009, iba a culminar tranquilamente una larga y relativamente silenciosa carrera. Pero le ha pasado como a esos policías de las películas que, cuanto más se acercan a la pensión, más tiros reciben. 

 En solo diez días ha pasado de ser el amo del cortijo del antidopaje español a que el Gobierno pida abiertamente que dimita y la Agencia Mundial amenace a España con sanciones. Según Marca, duda entre hacerlo ya o esperar el cese. Para su sorpresa, un cúmulo de irregularidades, disputas internas y presión internacional en año olímpico han hecho implosionar la lucha contra el dopaje. Pero para comprender cómo hemos llegado a esa navidad 'horribilis' para el antidopaje hay que retroceder casi siete años.

Terreros llegó a director de la Agencia en 2017 (entonces se llamaba AEPSAD). El Ejecutivo retiró a Enrique Gómez Bastida, un guardia civil que había dirigido la Operación Puerto, el mayor golpe al dopaje que, pese al despliegue, acabó judicialmente en nada. “Del dopaje hay poco que no conozca”, declaró Terreros en su toma de posesión. Ya se había ocupado de la materia y había sido apartado en 2013, pero se mantuvo como asesor. Su nombramiento dejó un regusto amargo en el equipo saliente, que recuerda el desbarajuste de tramitación de positivos que encontró al llegar.

Médico con experiencia, fue director del centro de medicina del deporte en Aragón, de trato amable, y en ese momento iba a cambiar el enfoque de la lucha antidopaje. De un guardia civil se pasaba a un médico. No había mayor mensaje. 

En aquel momento, España ya había acumulado suficiente fama internacional de tolerancia con el dopaje. “En la Operación Puerto no fuimos capaces de sancionar a Valverde, que lo tuvo que hacer el comité olímpico italiano, Zapatero defendió a Contador y Rajoy a Marta Domínguez. España es muy tolerante con la corrupción y el dopaje es corrupción”, explica Juan Manuel Alonso, que fue presidente de la comisión médica de la Federación Internacional de Atletismo.

Terreros fue sobreviviendo a todos los ministros del ramo. El dopaje no interesaba. La CELAD se convirtió en su coto. Aparentemente, no había grandes escándalos. No hubo ninguno grande, pero sí muchos pequeños: anomalías, actuaciones extrañas que sus críticos, a veces excargos de Antidopaje, denunciaban como connivencia con deportistas. En España, en caso de duda, la moneda siempre caía del lado del deportista. Terreros culpaba a los jueces o al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), pero la realidad es que había muchas gateras para que se escapasen positivos por dopaje. Su red era tan grande que no caían peces.

El TAD, por ejemplo, anuló la sanción al ciclista Ibai Salas por pasaporte biológico y la propia abogacía del Estado se encargó de pleitear contra la Agencia Mundial Antidopaje en la Audiencia Nacional para dejarlo impune. La CELAD, que defendía que no hacía falta regulación específica para sancionar por pasaporte biológico, dejó a otros cinco deportistas compitiendo sin saber cómo gestionar esos positivos. Los expedientes que abría en 2019 los dejaba en suspenso ese mismo día.

Pero no era solo eso. Como reveló 'footballeaks', tras un partido con el Real Madrid, Sergio Ramos quiso ducharse antes de un control antidopaje y desobedeció al agente de control, pero nunca fue sancionado porque debía haber dos agentes y no uno. El despedido meses después fue el agente de control. Esa noticias aparentemente no le dañaban, no tenían mucho eco. Pero sí fueron creando un caldo de cultivo. 

El pasado otoño, y al amparo de la ley de protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción, aprobada este año, una persona de dentro de la CELAD acudió al ministerio con información. 

 Lo que allí se contaba era una bomba. No solo había cinco casos por pasaporte biológico en un limbo (algo que Terreros ya había contado), no solo estaba procesado su número dos (como reveló ABC) por, presuntamente, manipular un control de una deportista amateur. Había más. Un velocista nacionalizado, Patrick Chinedu Ike, por ejemplo, había dado positivo por nandrolona en 2019, pero nunca había sido expedientado. No es que se le abriese un expediente y se archivase por un defecto de forma, sino que la CELAD lo había mandado a un cajón. Chinedu siguió compitiendo como si nada.

En noviembre, después de que la competencia de Deporte pasase del Ministerio de Cultura al de Educación, con Pilar Alegría al frente, la persona denunciante amplió la información. El caso Chinedu tenía conexión con la realización durante años de controles antidopaje por un solo agente, pese a que la norma española vigente hasta 2022 establecía –aunque de forma algo confusa– que debía haber dos. La empresa alemana Professional Worldwide Controls - PWC (no es una de las 'big four', no) ganaba sistemáticamente los contratos de la CELAD pero se estaría ahorrando dinero en controles. Cuando luego había un positivo era fácil anularlo.

Educación puso al subsecretario del ministerio al frente de la investigación. Pilar Alegría acababa de recibir las competencias en Deporte y estaba descubriendo el caso. Solo entonces, la CELAD abrió expediente a Chinedu. Había competido más de cuatro años sin problema.

Las advertencias de los organismos internacionales

El pasado 26 de diciembre, elDiario.es revelaba el positivo en un cajón de Chinedu y que había seguido compitiendo. Dos días después, Relevo publicaba que PWC reaizaba controles con un agente en lugar de dos. 

La respuesta de Terreros y la CELAD fue quitar hierro al asunto, contestar que eran infracciones menores, deportistas de segunda fila y que no tenía sentido protegerlos. Sobre los controles con un agente, defendieron que la normativa española no obligaba realmente a hacerlos con dos (a pesar de que el mismo Terreros había aconsejado archivar expedientes cuando el sancionado alegaba esa circunstancia en su defensa). Un día después, el 29 de diciembre, y como destapó elDiario.es, Terreros formalizó el último contrato con PWC. Esa sería su obra póstuma.

Un día después, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) entraba en el caso. En un correo a este diario, su portavoz aseguraba, sobre el caso Chinedu, que “retrasos injustificados no serían tolerados”. Una advertencia de la AMA en año olímpico es algo serio. 

El dos de enero, Educación ya tenía concluido el informe iniciado con la denuncia interna. Con el visto bueno de la Abogacía del Estado, el presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, recién llegado al cargo, lo envió a la Fiscalía por si apreciaba delito. Era un punto de no retorno. La CELAD tiene su propio estatuto y al director no lo nombra ni lo cesa la ministra directamente sino que hay que convocar ese organismo. El 14 de diciembre había dimitido Víctor Francos como secretario de Estado para el Deporte, así que o Terreros hacía lo mismo o habría guerra. Era insostenible trabajar con alguien a quien has denunciado a la fiscalía.

En un primer momento, Terreros buscó batalla. Se defendió en prensa y alegó que la AMA estaba al corriente de todo, que había avalado su gestión de los casos, tanto de los cinco positivos por pasaporte biológico congelados como el de Chinedu. Según la CELAD, la AMA le había felicitado.

“España tiene que cambiar mucho”

Pero su estrategia saltó el viernes por los aires. Al filo del mediodía, la AMA lanzó un durísimo ataque en un comunicado en el que avisaba de consecuencias contra el deporte español si no había cambios. “La AMA puede confirmar que durante varios meses, dentro de su programa de cumplimiento, ha sabido de problemas relacionados con la CELAD, incluidos varios problemas relacionados con test y la gestión de sus resultados”. El presidente de la AMA, Witold Bańka, declara: “Estoy decepcionado con el nivel de cooperación que recibimos de la CELAD [...] El hecho de que haya positivos que no han sido gestionados en tiempo, a pesar del seguimiento de la AMA, es inaceptable”.

Según el organismo mundial, con capacidad para llegar a expulsar a Rusia de unos Juegos, habían sido estos los que habían impulsado que tres positivos por pasaporte biológico pasasen a las federaciones internacionales para ser sancionados ya que España no lo hacía.

 Solo unas horas después, el ministerio se sumaba en otro duro comunicado en el que la ministra Alegría pedía la dimisión de Terreros y advertía de que si no se iba pedirían su relevo en el próximo consejo rector. En solo unos días, Terreros estaba solo. Después de siete años en un balneario, había pasado una navidad de pesadilla. Aunque Terreros seguía viendo conspiraciones exteriores, los que le señalaban no estaban en montañas lejanas. Ha sido una denuncia de dentro de la CELAD, la AMA y el Ministerio quienes lo han sentenciado. Su sustituto tiene poco tiempo para recomponer la relación con la AMA y recuperar crédito internacional.

“España tiene que cambiar mucho y hacer una reflexión de que si tenemos esa credibilidad tan mala es porque en los últimos 25 años no hemos hecho nuestro trabajo. Hay que cambiar mucho y si lo hace será por necesidad”, señala Alonso. Si en los últimos años los ministerios ignoraron el dopaje, ese tiempo se acabó."                 (Rafael Méndez, eldiario.es, 06/01/24)

23.2.21

Alex Schwazer, historia de un dopaje manipulado La justicia italiana absuelve al atleta, excampeón olímpico de marcha, y considera “altamente creíble” que sus muestras fueran alteradas para que diera positivo Alex Schwazer durante la 50 km de Roma en mayo de 2016.

 "Alex Schwazer tiene 36 años, es italiano y fue campeón olímpico de 50 km marcha en los Juegos de Pekín 2008. No pudo revalidar título en Londres 2012 porque dio positivo por EPO poco antes de la ceremonia de apertura. Fue sancionado cuatro años. Cumplió castigo y en 2015 decidió volver de forma limpia.

 Para ello se puso en manos de Sandro Donati, entrenador paladín de la lucha antidopaje que en los años ochenta fue apartado de la Federación italiana de atletismo por negarse a dopar a sus atletas. “Quiero demostrar que voy fuerte sin ayuda. No quería terminar siendo un dopado”, declaró el marchador en una entrevista con este periódico en mayo de 2016. Reconoció su error, se comprometió a competir limpio y a someterse a todo tipo de controles por sorpresa y a cualquier hora del día.

Iba como un tiro hacia una medalla en los Juegos de Río. Pero en Brasil no pudo competir. En un control del 1 de enero de 2016 dio positivo por testosterona. Desde entonces, lleva cinco años batallando para demostrar que le tendieron una trampa. Este jueves la justicia italiana –en Italia el dopaje es delito- le ha absuelto. No se dopó.

 “El juez de instrucción preliminar considera altamente creíble que las muestras de orina sacadas a Alex Schwazer el 1 de enero de 2016 fueron alteradas para que diera positivo y así conseguir la suspensión y el descrédito tanto del atleta como de su entrenador, Sandro Donati”, escribe el juez Walter Pelino en un auto de 87 páginas.

Es más, considera Pelino que “existen solidas evidencias de que en el intento de impedir que eso se demostrara, se cometieron una serie de delitos”. Entre ellos, la obstrucción del procedimiento por parte de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) y de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). 

Mintieron, según el juez, sobre la cantidad de orina conservada. Se negaron a entregar las muestras y presionaron al laboratorio de Colonia para que siguieran sus consignas. El juez probó, además, irregularidades en la cadena de custodia de los frascos en los que se encontró una concentración “anómala y no fisiológica” de ADN del atleta. 

Desde el principio, el juez de instrucción trabajó en la hipótesis de que esa concentración se debía a una manipulación de la orina de Schwazer. Y así lo ha dejado claro en el auto en el que archiva la causa penal del atleta (que en 2016 fue condenado por al TAS con 8 años de suspensión). “No sólo la hipótesis de manipulación permite explicar cómo y por qué se haya encontrado una anómala concentración de ADN, sino que esta constituye la única explicación convincente”.

 La historia del dopaje de Schwazer es lo más parecido a una novela de espionaje. Para él y su entrenador han sido cinco años de pesadilla. Sin contar que no pudieron competir en Río y que tampoco podrán hacerlo en Tokio (a no ser que el Comité Olímpico Internacional le conceda una medida de gracia). Un médico de la IAAF llamó a la puerta de Schwazer el 1 de enero de 2016, festivo, para que se sometiera un control antidopaje por sorpresa. 

Ese control se ordenó el 16 de diciembre de 2015, día en el que el marchador testificó en el juicio penal contra Pierluigi Fiorella (médico de la federación italiana) y Roberto Fischetto (responsable antidopaje de la IAAF), quienes, supuestamente, empujaron a Schwazer y a otros atletas a usar EPO antes de los Juegos de Londres. Su declaración contribuyó a la condena en primer grado de ambos (fueron absueltos luego en apelación). En una escucha telefónica, Fischetto llegó a decir “Este crucco [alemán, por el apellido Schwazer] tiene que morir”.

El laboratorio de Colonia analizó las muestras de Schwazer y las consideró negativas. Así lo registró también en el sistema ADAMS (el entorno web de los deportistas en el que, entre otras cosas, informan sobre su localización y conocen sus resultados de control de dopaje). No consideraron sospechoso el valor de 3,46 de epitestosterona (testosterona externa, es decir, no producida por el organismo) que encontraron. La relación normal entre testosterona y epitestosterona es de 1-1 y las normas permiten hasta un 1-4. “Era una cantidad tan mínima que la atribuyeron al consumo de alcohol [día siguiente a la Nochevieja] ya que el alcohol libera una cantidad mayor de testosterona”, explicaba Donati.

La IAAF, sin embargo, sí consideró sospechoso ese valor y pidió analizar las muestras con un examen más caro (el IRMS) que permite testar y detectar la testosterona sintética. La que, finalmente, se encontró en la orina de Schwazer y certificó su positivo. Donati siempre se preguntó por qué la federación internacional pidió analizar una muestra que dio negativo y por qué tardó más de un mes (desde 13 de mayo al 20 de junio de 2016) en comunicar el positivo al atleta (algo que se suele hacer a los pocos días). Donati siempre sospechó que las muestras habían sino manipuladas y el abogado de la defensa pidió que se hiciera un análisis de ADN.

La IAAF y la obstrucción del procedimiento

La petición de la prueba fue aceptada por el fiscal y solicitada por el juez Pelino que, en el auto, vuelve a recordar cómo tardó dos años en conseguir que el laboratorio de Colonia entregara las muestras A y B a los dos peritos nombrados por él. Tuvo que pedir dos veces una rogatoria internacional. La WADA y la IAAF no querían que los frascos de Schwazer, que finalmente evidenciaron una concentración de ADN “anómala”, salieran de ese laboratorio. El juez acusa en el auto a la IAAF de obstrucción en el procedimiento y de mentir sobre las muestras y la cantidad de orina que contenían. A los peritos intentaron colarles incluso frascos sin sellar.

En un intercambio de emails recogido en su día en el escrito del juez, el abogado de la IAAF en Lausana (Ross Wenzel) y el jefe antidopaje de la IAAF (Thomas Capdevielle) hablan de complot contra AS [las presuntas iniciales de Alex Schwazer] y presionan al director del laboratorio de Colonia para que las muestras no salgan de ahí. La entrega se ordenó el 12 de noviembre de 2016 y, sin embargo, no fueron entregadas hasta el 7 de febrero de 2018. “Los frascos [que normalmente se identifican con un código numérico] llevaban el nombre del pueblo de Schwazer [Racines, 4.000 habitantes], por lo que el anonimato no estaba garantizado […] La cadena de custodia se ha demostrado inconsistente: Hans Geyer, director del laboratorio de Colonia, pretendió entregar a los peritos una muestra, que aseguraba ser la B, sin sellar; la A tampoco estaba sellada; la cantidad que había dentro no se correspondía a la declarada previamente…”, escribió el juez tras la instrucción preliminar.

Una vez conseguidas las muestras, los peritos encontraron una concentración de ADN de Schwazer demasiado elevada para ser considerada fisiológica. En la muestra A había 350 pico-gramos; en la B, 1.200. El juez ordenó así dos estudios periciales para descartar primero que esa alta concentración dependiera de un “esfuerzo elevado” [lo hizo recogiendo con análisis de 50 atletas de alto nivel] y luego para demostrar científicamente que el ADN tiende a bajar y no a subir con el paso del tiempo y debido al “estrés térmico” de la congelación y descongelación. Los ocho análisis a los que se sometió Schwazer durante la investigación registraron 295 pico-gramos. Las muestras de los 50 atletas de alto nivel evidenciaron una bajada del 70% de concentración de ADN después de seis meses de la recogida y una bajada del 87% después de un año. ¿Cómo era posible que entre enero de 2016 y febrero de 2018 la concentración de ADN de Schwazer, en vez de bajar, subiera? ¿Cómo se explicaba la “sensible divergencia” (más de 3/1)” entre la muestra B y la A?

La WADA amenaza con acciones legales

El juez explica en el auto que la manipulación es “la hipótesis más concreta, convincente y coherente” también por las “carencias” en la cadena de custodia que la “han convertido posible” en cualquier momento. “La WADA y la IAAF no toleran controles externos y están preparadas para impedirlos hasta tal punto de que son capaces de hacer declaraciones falsas y cometer fraudes procesales. Es una maquinaria para desacreditar a los demás sin ningún reparo”, escribe el juez.

“Aparte Giovanni Malagò [presidente del Comité Olímpico Italiano], que ha intentado echar una mano, me he encontrado con el silencio del mundo del deporte. Han sido cinco años de lucha durísima, me hubiese gustado sentir más apoyos”, ha comentado Donati. No es la primera vez que uno de sus atletas es víctima de una manipulación. Hace 22 años la muestra de orina de Annamaria Di Terlizzi fue manipulada con cafeína para que diera positivo. El entrenador fue colaborador de la WADA (Agencia Mundial Antidopaje) durante 12 años y ayudó a destapar la base de datos encontrada en el ordenador de un médico italiano de la IAAF con centenares de perfiles hemáticos anómalos de atletas de todo el mundo, sobre todo rusos. En marzo de 2016 la WADA le envió una carta para prescindir de sus servicios.

 “La WADA ha notado con grave preocupación los comentarios hechos por el juez del Tribunal de Bolzano sobre el caso Schwazer. Si bien la decisión es larga [87 folios tiene el auto] y tendrá que ser evaluada en su totalidad, la WADA está consternada por las múltiples acusaciones imprudentes e infundadas hechas por el juez contra la organización y las demás partes implicadas en este caso”, se lee en el comunicado que publicó la organización mundial antidopaje pasadas las 11.30 de la noche en las redes sociales. Asimismo asegura haber aportado “pruebas contundentes” durante el juicio que fueron corroboradas por peritos independientes y “rechazadas por el juez en favor de teorías infundadas”. Añade que una vez haya analizado la sentencia, considerará “todas las opciones disponibles, incluidas acciones legales”.                   (Eleonora Giovio, El País, 18/02/21)

18.9.15

Casi 150 medallas olímpicas, bajo sospecha de dopaje... 10 de las medallas de los Juegos de Londres fueron logradas por atletas con valores hemáticos dudosos

"Un informe difundido por la televisión pública alemana ARD, según el cual apenas se abrió procedimiento o sancionó a un tercio de los atletas sospechosos de dopaje, ha desatado la alarma del ámbito olímpico y las críticas al proceder de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

El reportaje, realizado en paralelo por la ARD y el diario Sunday Times, se basa en una lista de 12.000 controles antidopaje, sobre un total de 5.000 atletas, correspondientes al periodo entre 2001 y 2012 y contenidos en el banco de datos de la IAAF. De acuerdo con estos análisis, no se ha actuado contra la gran mayoría de los sospechosos, entre los que se encuentran campeones olímpicos y mundiales.

Apenas sobre un tercio del total se han abierto procedimientos o han sido sanciones, los restantes dos tercios no han sufrido consecuencia alguna, afirma la ARD, en un comunicado difundido este fin de semana coincidiendo con la difusión de su reportaje.

El reportaje de la televisión alemana lleva por título "Dopaje secreto: el imperio de las sombras en el atletismo" y ha provocado ya reacciones de estupor entre la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

"Esto es alarmante. Estamos indignados por la dimensión de esas inculpaciones", apuntó el presidente de la AMA, Craig Reedie, en un aparte del congreso del Comité Olímpico Internacional (COI), en Kuala Lumpur. La citada agencia abrió ya el pasado diciembre investigaciones sobre el dopaje masivo en Rusia, también a raíz de las informaciones difundidas entonces por la ARD.

Por su parte, la IAAF ha asegurado que los datos recogidos en el reportaje han sido recogidos "sin consentimiento", por lo que la Federación tomará las "medidas necesarias" para defender sus "derechos" y los de los atletas. "La IAAF es consciente de las graves acusaciones hechas contra la integridad y competencia de su programa de lucha contra el dopaje", reza el comunicado del organismo.

"Los datos se basan en gran medida en el análisis de una base de datos de la IAAF de datos médicos privados y confidenciales que se ha obtenido sin consentimiento", prosigue."          (Público, 02/08/2015)


"12.000 análisis de sangre de 5.000 atletas. Es la base de datos de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo, en sus siglas inglés) a la que ha tenido acceso la cadena de televisión alemana ADR y el periódico británico The Sunday Times

Una bomba que puede estallar hasta convertirse en el mayor escándalo de dopaje, a dos semanas del comienzo de los Mundiales de Atletismo de Pekín. Los datos a los que han tenido acceso los dos medios de comunicación han sido analizados, previo consejo de las mismas personas que se los filtraron, por dos de los mejores expertos en temas antidopaje, los científicos Robin Parisotto y Michael Ashenden.

 Este último asegura que muestran que el atletismo está en la misma “posición diabólica” que el ciclismo durante la época de Lance Armstrong, cuando, según las autoridades estadounidenses, el equipo de este “puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”.

La base de datos revela que un tercio de las medallas de los Juegos y Mundiales disputados entre 2001 y 2012 fueron conseguidas por atletas cuyos análisis hemáticos muestran valores sospechosos. Es decir, apuntan al posible consumo de sustancias ilegales para mejorar su rendimiento.

Las medallas que están bajo sospecha son 146, 55 de ellas de oro. Los datos también revelan que más de 800 atletas tienen valores “altamente sospechosos de dopaje o cuanto menos anormales”. Entre ellos no figuran Usain Bolt y Mo Farah, este último recientemente ha sido sometido a un interrogatorio por miembros de la agencia antidopaje de EE UU debido a su relación con el entrenador Alberto Salazar, en la diana de diversas investigaciones por suministrar presuntamente sustancias prohibidas.

 Los datos divulgados apuntan a que 10 de las medallas de los Juegos de Londres fueron logradas por atletas con valores hemáticos dudosos. Rusia, según las informaciones periodísticas, se convierte en el epicentro mundial de las sospechas ya que más del 80% de sus atletas habrían ganado medallas de forma dudosa.

 El diario británico señala que 415 de los sospechosos son atletas rusos y 77 kenianos. Las federaciones de ambos países han negado las acusaciones, que atribuyen a una “campaña de difamación”. Hay un incremento, siempre según el informe, de las transfusiones de sangre y de la utilización de mini-dosis EPO para aumentar la cantidad de los glóbulos rojos, los que transportan el oxigeno y permiten así aumentar la resistencia.

Una fuente de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) ha confirmado a este periódico que la IAAF tenía conocimiento desde hace años que en la base de datos había valores hemáticos anormales pero que no actuó. Y que ahora, siempre según la misma fuente, se escuda en que la mayoría de esos datos son anteriores al pasaporte biológico. Este es obligatorio desde el 1 de diciembre de 2009; mientras que los datos hacen referencia a un periodo de tiempo más amplio (2001-2012).

Fuentes próximas a la IAAF explicaron que la base de datos fue utilizada para las investigaciones que permitieron poner en marcha el pasaporte biológico. Y que una vez que este entró en vigor, los análisis facilitaron destapar algunos casos de dopaje. El pasaporte biológico, que recoge y almacena todos los datos sobre las propiedades y las variables en la sangre de los atletas, fue introducido, precisamente, para determinar los valores hemáticos naturales y no tener que esperar que apareciera una anomalía para sospechar de la conducta de los atletas.

La IAAF admite la veracidad de los informes difundidos, pero señala que se trata de “datos médicos confidenciales y privados que han sido obtenidos sin consentimiento”, por lo que amenaza con acciones legales. La federación, con todo, se declara “consciente de que se han formulado graves acusaciones sobre la integridad y competencia de su programa antidopaje”.

El presidente de la AMA, Craig Reedie, mostró su alarma ante el escándalo. "Estas acusaciones requieren un análisis exhaustivo para determinar si ha habido incumplimientos en virtud del Código Mundial Antidopaje y, si es así, qué acciones tomar por la AMA o por otros organismos", aseguró Reedie.

Sebastian Coe, presidente del comité organizador de los Juegos de Londres y candidato a presidir la IAAF, dijo: "Sé que la IAAF se toma muy en serio este tipo de acusaciones y habrá una respuesta detallada sobre este asunto".      (  , El País,  Madrid 2 AGO 2015)

1.10.13

Una red de dopaje: 11 médicos deportivos y entrenadores, 21 atletas y otros tantos aficionados, 21 ciclistas, dos deportistas paralímpicos, 50 ciclistas aficionados y 11 triatletas

"Xavier Llobet, triatleta olímpico en Atenas 2004, habla por teléfono con el exciclista del Kelme Jordi Riera Valls. Son las 9.54 del 1 de febrero de 2011. Riera tiene el teléfono pinchado dentro de una operación policial sobre dopaje. Hablan en catalán. “¿Qué pasa, crac?”, es el saludo. Tras comentar brevemente su plan de entrenamiento pasan a la farmacología.

Riera. Los Actos salen a 150.
Llobet. Vale...
R. Cada caja.
Ll. Vale.
R. ¿Lo digo bien? Sí, vale.
Ll. Vale, ¿qué más?
R. ¿Cuántas quieres?
Ll. Oh, tres. Son 350.
R. Después, el clembu a 60.
Ll. Vale.
R. Después, ¿algo más de aquello?
Ll. No, porque todo lo otro ya lo tenía, ¿no?
R. Bueno, ¡el tratamiento aquel!
Ll. Sí.
R. ¿Lo quieres hacer? Yo, yo, es que, Xavi, lo tengo, lo tienes muy... lo conté para hacer 12 pinchazos.
Ll. Pues venga.
R. O sea, seis, seis inyecciones que te las puedes ir combinando. Tienes para mucho, eh.
Ll. Vale, ¿entonces a cuánto sale esto?
R. Esto sale cada inyección unos 30 euros.
Ll. O sea, has dicho seis: seis por... tres, ¿18, no?
R. Ahí.
Ll. Vale, pues esto así. Vale. Yo ahora...
R. Así.
Ll. Cero, diez, diez, quince, quince, me llevo una, son 750 euros.
R. Vale, y aquí entran tres Actos, dos...
Ll. Dos, dos cle, clembu y seis, seis inyecciones de aquellas.
R. ¿Dos clembus quieres o uno?
Ll. Uno, uno, uno, uno, uno, sí pon uno, pero después ya es menos. Después son seis... Bueno 700, 700.
R. El clembu cada caja cuesta 60, pero van más.
Ll. Pues 700, al final son 700 euros. Justos.
R. Vale, espera, tres Actos, un clemb...
Ll. Y seis de aquellas que me has dicho.
R. Y seis de aquellas, que entonces serán aquellos tratamientos para los males que uno era el Testo. Que después te tengo que explicar cómo se tiene que hacer.
Ll. Vale.
R. Esto lo tendré esta semana quizá.
Ll. Bueno, y con lo otro también, ¿no?
R. Sííííí y lo otro tío, que tienes Andriol, y tienes de todo ahí.
Ll. Vale, entonces.
R. Y, y un huevo de Aire.
Ll. Vale, pues yo ahora lo preparo y te lo doy ahora aquí cuando...
R. Tres Actos, un clemb y seis inyecciones de aquellas. Ah, y te he guardado una cosa...
Ll. Sí.
R. Y quiero que lo pruebes esto, bueno, eh, es muy caro.
Ll. Mmm.
R. Pero compraron muchos y dijo, ostras, y cada uno, uno de nosotros se queda...
Ll. Mmm.
R. ... Dos ampollas. Una me la he quedado yo y la otra... te, te la daré a ti de regalo.
Ll. ¡Hostia! Vale, vale, guay, perfecto.
R. Y una de estas es como cuatro HMG.

El Actos es presumiblemente Actovegin, conocido también como “EPO de los pobres”, un fármaco que incrementa la obtención de energía a través de la glucosa y que está prohibido en el deporte por sus graves efectos secundarios. El clembuterol es un anabolizante que aumenta la masa muscular. 

El Andriol es un preparado con testosterona. El HMG es un precursor de la hormona del crecimiento. Un huevo de aire es probablemente Solcoseryl, conocido como gas bus, un derivado de plasma bovino que mejora el transporte de oxígeno.

 Dos semanas después de esta conversación, que figura transcrita en unas diligencias judiciales, los Mossos d’Esquadra anuncian la detención de siete personas. Entre los implicados está Riera. La Operación Cursa está en marcha y la policía autónoma catalana, bajo el mandato de un juez de Olot (Girona), busca a los intermediarios y a los responsables de una farmacia de Andorra que ha enviado por mensajería 536 paquetes entre el enero de 2010 y el 10 de marzo de 2011. El 40% fueron a decenas de atletas, entrenadores y personas relacionadas con el deporte en España y Portugal. (...)

Las declaraciones forman parte de un gran procedimiento judicial —uno más— sobre el dopaje en España. Y, como otros, ha terminado aguado. El Comité Español de Disciplina Deportiva, el máximo tribunal deportivo, anuló a finales de julio la sanción que le impuso la federación de triatlón a Llobet y a otros cuatro deportistas.

 El caso ha generado malestar en el Gobierno y la hasta el viernes directora de la agencia antidopaje, Ana Muñoz, no oculta su enfado y se confiesa “indignada”: “No es aceptable”. (...)

El juzgado trasladó la documentación al Consejo Superior de Deportes (CSD). Aunque el dopaje no fuese delito, quizá al organismo responsable del deporte le interesarían los nombres que allí salían. Lo principal es una lista de deportistas que habían adquirido sustancias dopantes. Incluye la sustancia que compraron, la cantidad, la fecha, el pago y el envío.

 Proceden del clonado del ordenador de la farmacia. Allí hay diez culturistas, seis atletas de nivel medio (entre ellos, Gustavo Platas o Felipe Carnicer), doce ciclistas profesionales (entre los que estaba Vicente Ballester Martínez, detenido en la Operación Puerto).

 Pero en los más de 1.800 folios que abarca figuran más deportistas. Hay un listado de gente que había recibido envíos de la farmacia, pero de los que se desconoce el contenido porque los datos no estaban ya en el ordenador de la botica y los nombres salen de las empresas de mensajería.

 Hay 11 médicos deportivos y entrenadores, 21 atletas y otros tantos aficionados, 21 ciclistas, dos deportistas paralímpicos, 50 ciclistas aficionados y 11 triatletas.

Hay dos paquetes al estadio del Real Oviedo Club de Fútbol, entonces en Segunda B; otro a Jeroni Llorca, médico del Hércules de Alicante y del Sport Clinic Arena, y a la promesa del medio fondo David Bustos, entre muchos otros. (...)

Mientras la parte penal sigue en instrucción contra los distribuidores, las sanciones deportivas apenas avanzaron. Solo una federación, la de triatlón, se personó en el caso para estudiar la parte que afectaba a sus triatletas. Lo hizo en septiembre de 2012, tras conocer de manera informal lo que se cocía allí. 

Con las declaraciones en la mano, abrió expedientes y en primavera de 2013 comenzó a sancionar. Cayeron 13 suspensiones. A Jessica Rodríguez, campeona de España en 2010, le impuso dos años de suspensión por haber comprado Trigon Depot, un corticoide que se puede usar con prescripción. (...)

En total, de decenas de deportistas mencionados por los mossos apenas hay sanciones. Solo triatlón se personó en la causa. Suspendió a 13 y los cinco primeros deportistas que han recurrido al tribunal deportivo ganaron. Atletismo dice que no ha expedientado. Ciclismo está a punto de imponer sanciones, pero archivó algunos de los que sancionó triatlón, como el caso de Llobet. (...)"             (El País, 29/09/2013)

6.2.13

Armstrong: “Me dopé por arrogancia y por mi instinto insaciable de victoria”

"Oprah Winfrey no esperó un minuto:

—¿Alguna vez tomaste sustancias dopantes prohibidas?, empezó la entrevista.
—Sí, contestó Lance Armstrong.
—¿Alguna vez consumiste EPO?
—Sí.
—¿Te hiciste transfusiones de sangre?
—Sí.
—¿Utilizaste testosterona, cortisona y hormona del crecimiento?
—Sí.
—¿Usaste sustancias prohibidas o transfusiones en todas tus victorias en el Tour?
—Sí.
—¿Es posible ganar el Tour de Francia sin doparse, en siete ocasiones seguidas?
—En mi opinión, no.

El ciclista más laureado de la historia de este deporte reconocía así públicamente haber consumido sustancias prohibidas entre los años 1998 y 2005, cuando dominó con puño de hierro el mundo del ciclismo.

 La confesión de Armstrong ante la influyente presentadora norteamericana es también un reconocimiento de que mintió en sus declaraciones juradas ante la Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) y los tribunales de justicia, lo que podría dificultar sus casos pendientes y valerle una acusación por perjurio.
 
Armstrong se había comprometido a contestar estas preguntas con la verdad y tenía permiso para emplear monosílabos. Los detalles llegarían después. El ciclista admitió que se había dopado pero que dejó de hacerlo tras ganar su séptimo Tour de Francia:

 "La acusación de que me dopé después de mi regreso [el estadounidense se retiró tras su séptimo entorchado francés y luego volvió para intentar ganar un octavo], no es cierta. La última vez que crucé la línea roja fue en 2005".

El tejano admitió que ha acabado diciendo la verdad "demasiado tarde". "Esta historia fue perfecta durante demasiado tiempo”, aseguró “Vences al cáncer, te casas felizmente, ganas siete Tours... Ahora la historia ya es demasiado tóxica y trágica".

 Winfrey llegó a intentar que el de Austin le diera detalles sobre cómo funcionaba la trama de dopaje descubierta por la USADA. "Tyler Hamilton [excompañero de equipo] te ha acusado de inyectarte EPO en una tienda en el aparcamiento de una competición y de tirar las jeringuillas en unas latas en cuanto supisteis que podían pillaros". Armstrong evadió por primera vez una respuesta clara:

 "No lo recuerdo, pero no voy a decir que sea mentira". “¿Temió en algún momento que le pillaran?", insistió la presentadora. “No había controles fuera de la competición, así que el consumo ilícito se puede programar. Ya sé que esto suena raro para ti", le dijo a la presentadora.

El ciclista definió además el dopaje como una circunstancia de la época, parte de la cultura de su generación. ¿Estás diciendo que tenías que seguir tomando sustancias prohibidas para ganar? ¿Que era así de común? "Sí. Es como decir que teníamos que inflar nuestras ruedas o que debíamos llevar agua en los bidones. Era parte del trabajo".

El especial de la cadena OWN, propiedad de Winfrey, intercaló en la entrevista detalles de la investigación de la USADA, la agencia antidopaje de Estados Unidos, que acusó a Armstrong de liderar su equipo del US Postal en lo deportivo y en la trama de dopaje. "Nunca hubo órdenes a otros deportistas. 

Era una época competitiva y aún así eligieron no doparse", contestó el ciclista, señalado como impulsor y muñidor de la trama dopante por los miles de folios con constituyen el sumario de la investigación de la agencia estadounidense. "Ahora mismo no soy el hombre más creíble en el mundo, pero yo nunca despedí a un ciclista por no querer consumir sustancias dopantes".

Sin embargo, la presentadora le presionó por las muchas ocasiones en las que Armstrong ha coaccionado a excompañeros, les ha acusado de mentir e incluso les ha denunciado ante la justicia -a pesar de saber, como reconoció anoche, que decían la verdad sobre él. ¿Cabe la posibilidad de que otros ciclistas pensaran que si usted se dopaba, ellos debían hacer también?, inquirió. "Es posible", concedió Armstrong. "Y lo acepto al 100%”.

"Estaba acostumbrado a controlar todos los aspectos de mi vida, he controlado todo lo que yo hacía”, dijo Armstrong de los ataques a médicos, preparadores y excompañeros de equipo. "¿Es esa tu manera de ser? ¿Atacas a aquellos que dicen algo que no te gusta?" "Sí, toda mi vida".

“Intentaba controlarlo todo. He sido así siempre. Crecí sintiéndome amenazado y siempre he peleado”. Aseguró también que el cáncer le enseñó que tenía que hacer lo que fuera para sobrevivir y Winfrey le interrumpió: "Doparse también es hacer cualquier cosa por vencer, ¿por qué lo hiciste?". "Mi instinto insaciable de ganar, ganar a todo. Esa arrogancia, esa actitud, al final no la puedes negar ni esconder. Lo veo hoy, no es nada bueno".

Tras emitir el discurso ofrecido por el ciclista en el podio de París, minutos después de ganar su séptimo y último Tour de Francia, en 2005, y en el que atacó a “quienes han dejado de creer en el ciclismo”, Armstrong reconoció que se equivocó al pronunciar esas palabras. “Me siento avergonzado. Me retiré indmediatamente después, fue muy estúpido marcharme así".

"¿Qué te llevas cuando sabes que has ganado haciendo trampa?", le preguntó Winfrey al ciclista. "Hay más disfrute en el proceso de preparación", le contestó. "¿Te parece que hiciste algo malo?" "No, y sé que da miedo".

 "¿Sentiste que mentías al doparte?" "En ese momento, no". Armstrong justificó también su dopaje como “parte de las reglas del juego”, habló de pertenecer a “una generación de ciclistas” sin dar más detalles y aclaró, eso sí, que su confesión le hace una persona “más feliz”.

Winfrey preguntó a Armstrong si pensaba que aquellos ciclistas que no se doparon eran unos ‘pringados’. El deportista estadounidense repuso que no cree que nadie estuviera obligado a doparse, pero que no es su lugar decir quién mintió y quién no. Tuvo pocas palabras positivas, pero unas de ellas fueron para el doctor Michele Ferrari, considerado el ‘maestro del dopaje’ y una de las claves de la trama. “Es un buen hombre”, dijo el ciclista.

En referencia a otros miembros del equipo, negó haber reconocido ante Tyler Hamilton que hubiera dado positivo en un test antidopaje y que después diera dinero a la Unión Ciclista Internacional para taparlo. "Di dinero porque me lo pidieron, claro que ahora no me va a creer nadie". Emma O’Reilly, perteneciente al equipo médico, tampoco logró una disculpa durante la entrevista:

 “Es cierto que le acosé. Le llamé puta y zorra, pero nunca le llamé gorda”. O’Reilly fue denunciada además por Armstrong, quién admitió haber demandado “a tanta gente” que ya no sabía a cuántos. ¿Cómo pudiste denunciar a tanta gente sabiendo que decían la verdad?: "Lo sé, es un gran defecto", respondió.

Armstrong alegó que las acusaciones de Floyd Landis fueron el punto de inflexión de su relación con el dopaje, pero niega que le rechazara como miembro de su equipo después de ser acusado también. "Siempre le defendí", aseguró. "Yo no estaría aquí sentado si no hubiera vuelto a la competición". El ciclista sostiene que nunca habrían detectado su dopaje de no haber regresado al Tour de Francia en 2009 y 2010.

"Todo el mundo tiene razón al sentirse engañado y defraudado. Mi labor ahora es recuperar esa confianza". El estadounidense aseguró que no tiene autoridad moral para ser él mismo quien pida ahora mismo un esfuerzo para limpiar la imagen del ciclismo. "Falté el respeto a las reglas de lo que más me gustaba. Si hubiera una reconciliación y me invitan a colaborar, seré el primero en responder".    (El País, 18/01/2013)

5.11.12

Tres farmacéuticos, detenidos por traficar con medicamentos dopantes. Los boticarios cargaban las medicinas a las tarjetas sanitarias de pensionistas

"Tres farmacéuticos de la provincia de Málaga han sido detenidos por derivar fraudulentamente medicamentos de elevado coste al mercado negro de deportistas. Los boticarios supuestamente cargaban las medicinas, generalmente anticancerígenos y anabolizantes, a las tarjetas sanitarias de jubilados que no las necesitaban para su posterior comercialización. El fraude al Servicio Andaluz de Salud y a la mutualidad de funcionarios Muface supera los 500.000 euros, según ha informado la Guardia Civil en un comunicado.

Las oficinas de farmacia investigadas se encuentran en el núcleo marbellí de San Pedro de Alcántara y en el municipio de Almargen, y, según fuentes próximas al caso, sus titulares "tienen lazos familiares" entre ellos. En la operación, bautizada como Apoteque, han sido imputados como cooperadores necesarios 23 médicos. Según el instituto armado, estos facultativos no cumplieron los protocolos básicos de observación del paciente y revisión de su historial clínico que hubieran hecho imposible el fraude.

La operación se inició a finales de 2011, cuando la Inspección de Farmacia de la Junta y el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil detectaron que en una oficina de farmacia se vendía un volumen del fármaco Rubifén –utilizado para tratar la hiperactividad infantil- muy superior a la media. Al analizar el resto de ventas, se comprobó que la botica despachaba cantidades muy elevadas de determinados fármacos anticancerígenos, susceptibles de ser utilizados en el mercado negro para aumentar el rendimiento deportivo.

La investigación determinó que el cabecilla de la trama, empleado de la farmacia, utilizaba las tarjetas sanitarias de jubilados para cargar las medicinas, que posteriormente él mismo retiraba para su venta en el circuito ilegal. Este oficial de farmacia llegó a prescribir a hombres fármacos para el cáncer de mama y a mujeres medicinas para el cáncer de próstata, según la Guardia Civil. Los investigadores verificaron que los jubilados ni habían recibido esos medicamentos ni habían sido diagnosticados con las enfermedades para los que estaban indicados.

Cuando varios médicos se percataron de que a sus pacientes se les estaba prescribiendo ilegalmente medicinas que no necesitaban, el principal encausado cambió de forma de actuar. Empezó a falsificar informes médicos y recetas de médicos privados para conseguir ciertas sustancias anabolizantes. En el registro de su vivienda se encontraron diversos fármacos por valor de 60.000 euros, así como once sellos falsificados a nombre de médicos, varios talonarios de recetas de Muface, más de cien recetas del SAS con su correspondiente cupón precinto, y material informático."                (El País, 30/10/2012)

11.10.12

Armstrong usó “el programa de dopaje más sofisticado” del mundo

"Como si fuera un productor de Hollywood anunciando la película más grande jamás filmada, así Travis Tygart, el director de la agencia norteamericana antidopaje (USADA), anunció desde Colorado que su organismo ya ha enviado a la Unión Ciclista Internacional (UCI) las pruebas de dopaje con las que sancionó a perpetuidad a Lance Armstrong, el exciclista tejano a quien, además, quiere desposeer de los siete Tours que ganó, más que ningún otro corredor en la historia. 

“Las pruebas muestran más allá de cualquier duda que el equipo ciclista US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”, sentenció Tygart, quien rebajó, así, el alcance del caso Balco (su cara, Marion Jones) o la Operación Puerto.

 En el sistema, según el director de la USADA, también participaron el médico italiano Michele Ferrari y el valenciano Luis García del Moral (ambos sancionados a perpetuidad), así como el director belga Johan Bruyneel, el preparador valenciano Pepe Martí y el médico vasco Pedro Celaya, que han rechazado los cargos y se han sometido a la decisión de un tribunal arbitral.

La USADA precisó que el informe enviado a la UCI —el organismo que debe ratificar a nivel mundial la sanción norteamericana y la pérdida de los Tours— y también a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y Corporación Mundial de Triatlón (CMT), ocupaba más de 1.000 folios. 

Un par de horas después, ese material precioso por la forma en que está tratado, con una introducción que parece escrita por un guionista ayudado por un historiador, estaba a disposición en la web usada.org de todo aficionado curioso (y lector en inglés) que quisiera tener una versión despiadada de la carrera de Armstrong, detallada año tras año desde su regreso del cáncer en la Vuelta de 1998, y, paralelamente, una radiografía del ciclismo en sus años, así calificados por Tygart, “más sucios”.

 Según el director de la USADA, entre las pruebas hay testimonios de 26 personas, 15 de ellas ciclistas, así como registros de pagos, intercambios de emails, datos científicos y resultados de análisis de laboratorios.
 
El personaje que pinta el informe USADA —ambición desmedida—, un solo objetivo y todos los medios posibles para alcanzarlo, ser el más grande en el Tour el mayor número de años posible, capaz de todo por ello, —agresivo y vengativo— no difiere en absoluto, visto desde fuera, del autorretrato que pinta Armstrong en sus autobiografías. Lo que cambia es lo que hay debajo de la piel.

Pese a su crudeza, nada en el informe sorprende a quien haya leído de ciclismo en la última década. Las sospechas le persiguieron a Armstrong toda su carrera y se intensificaron cuando se retiró por primera vez, en julio de 2005.

 El caso Festina (1998) y la Operación Puerto (2006), por otra parte, habían permitido ya escribir otra historia del deporte, más basada en informes policiales y científicos, en hematocrito y en transfusiones, que en puertos y maillots.

 Varios libros de investigación sobre Armstrong ya recogían también algunas de las historias a las que el sello de la USADA, una agencia independiente financiada por el Gobierno de Estados Unidos, da, en todo caso, valor de prueba legal más que literaria.
 
Con recuerdos de conversaciones, de detalles, con confesiones de excompañeros (extraordinariamente locuaces Jonathan Vaughters, actual director del Garmin, y George Hincapié), el informe permite entrar y ver lo que había detrás de las puertas de las neveras, de las habitaciones de los hoteles, de las ventanas tintadas del autobús del equipo. Permite ver cómo el caso Festina cambió la forma en que se manejaba la EPO en los equipos y cómo los primeros tests de detección de EPO en el año 2000 supusieron el comienzo del dopaje sanguíneo mediante extracciones y reinfusiones de sangre. 

Después, la Operación Puerto en 2006 acabó con la forma tradicional de manejar las transfusiones e inauguró otra época, mucho más sutil, de dopaje verdaderamente sofisticado.

Y siempre la conexión española, inevitable, pues Armstrong vivía la mitad del año en Girona; su director, Bruyneel, en Valencia, así como el médico del equipo entre 1999 y 2003, Luis García del Moral, y el entrenador Pepe Martí, al que describen como simple mensajero y correo de sustancias prohibidas. 

Y vasco es Celaya, médico del equipo de Armstrong en 1998 y desde 2004 hasta 2011. Novelizando quizás en exceso la historia, el informe de la USADA traza el origen español en el ONCE de Manolo Saiz, pues de ahí partieron Bruyneel, Celaya y Del Moral.
 
Algunos de los testimonios en que se basa el informe cronológico eran conocidos antes de que los hiciera públicos la USADA. Se trata de los de Floyd Landis y Tyler Hamilton, dos compañeros de Armstrong en algún Tour que dieron positivo cuando intentaron ganar ellos mismos la ronda francesa en otros equipos.

Fue precisamente una serie de emails enviados por Landis —desposeído del Tour de 2006— a las autoridades deportivas de su país en 2010 lo que puso en marcha la investigación que destruyó finalmente al hombre que convirtió su vida en una película de gloria, drama y éxito, el huérfano criado por su madre soltera que sufre un cáncer, lo derrota y vuelve más fuerte que nunca para convertirse en el ciclista más fuerte de la historia. Y el más famoso.

Landis relató sus relaciones en Girona, las transfusiones de sangre en el equipo, el uso de EPO, y Tyler Hamilton -positivo por transfusión en 2004 y desposeído posteriormente de su oro olímpico en Atenas- hizo de su relato un libro por el que se enteró la afición mundial que a la EPO, el dopaje de la época y aún, se le llamaba Edgar o Poe, por el decimonónico escritor de Boston; que Armstrong era generoso en su distribución a sus amigos desde la reserva que conservaba en su nevera y que, por ejemplo, antes de un Tour viajó con Armstrong en avión privado desde Niza hasta Valencia, donde García del Moral y Martí les hicieron una transfusión de sangre en el hotel Sidi Saler.

 En el libro de Hamilton también toma protagonismo un personaje llamado Motoman, el jardinero de Armstrong en Niza, encargado durante un Tour de transportar la EPO en su moto para evitar los controles y hacérsela llegar a los corredores cuando la necesitaran.

También era conocida la declaración del exciclista Frankie Andreu, pues fue usada contra Armstrong, cuya gran defensa es que es el deportista que más controles ha pasado en su vida, más de 500, y que nunca ha dado positivo. 

Bajo juramento, Andreu y su esposa declararon que un día que visitaron a Armstrong en el hospital donde se recuperaba del cáncer, oyeron cómo este le decía a sus médicos que se había dopado antes con EPO y anabolizantes.

A esta época le llama Tygart, el justiciero poético, la Era de la EPO y el dopaje sanguíneo. “Y estas pruebas muestran que el código de silencio de esos años está en camino de destrucción”, dice Tygart, quien pide, para dar un paso adelante, que la UCI ponga en marcha de una vez un programa de Verdad y Reconciliación. “No podemos estar atados al pasado para siempre”.               (El País, 11/10/2012)

“Nos daba bidones con hielo y EPO”.

 “Ahora no puedes escribir un libro sobre la EPO”. Durante la Vuelta a España de 1998, Vaughters, compañero de equipo del texano, fue a su habitación para utilizar su ordenador portátil. 

Delante de él, Armstrong se inyectó con una jeringuilla usada para inyecciones de EPO, diciendo: “Ahora que tú también utilizas EPO, no puedes escribir un libro sobre ello”.

“La mujer de Armstrong está liando porros”. Durante un Mundial en Holanda, explica el informe de la USADA, los ciclistas estadounidenses llegaron a la carpa del equipo cerca de la salida de la carrera para encontrarse con que Armstrong le había pedido a su mujer Kristin que enrollara en papel de plata tabletas de cortisona para él y sus compañeros. Uno de los corredores subrayó, “la mujer de Lance está liando porros”.

Del Moral: “¡Qué lío!”. Armstrong se vistió de amarillo tras la prólogo del Tour de 1999. Días después, su equipo fue informado de que había dado positivo por un corticoesteroide. Según testigos presenciales, cuenta el informe de la USADA, el ciclista no tenía entonces una autorización médica para usar cortisona. 

Tyler Hamilton recuerda "muchos tacos de Lance y Johan [Bruyneel, director del equipo] y al doctor Del Moral repitiendo 'qué lío'. Del Moral, según la documentación y los testigos aportados por la investigación, habría solucionado el problema falsificando una receta, con fecha previa al positivo, para una crema con cortisona.

Bidones de agua con hielo y EPO. Según el testimonio de Vaughters, el doctor Celaya “distribuiría EPO en bidones de agua rellenos con viales de EPO apretados entre hielo. En la botella vendrían el nombre del corredor y el número de dosis”.

 “Por ejemplo”, declaró Vaughters; “yo podría recibir uno en el que pusiera, Jonathan 5x2, lo que significa que contenía cinco viales de EPO con 2000 unidades internacionales en cada uno”.

Zabriskie: “Nos daba tiempo de bajar nuestro nivel de hematocrito antes de los controles”. “Johan \[Bruyneel, director del equipo\] siempre parecía saber cuándo vendrían los inspectores antidopaje”, declaró Zabriskie, ex compañero de Armstrong.

 “\[...\] Parecía que había un increíble sistema de aviso. Como norma, solíamos saber cuándo serían con una hora de antelación. Había tiempo de sobra para usar un suero salino para rebajar nuestro nivel de hematocrito”, explicó el ex ciclista.

Tests consistentes con dopaje sanguíneo en 2009 y 2010. Tras examinar cinco muestras de sangre de Armstrong recogidas durante el Tour de 2009 y dos correspondientes al de 2010, un experto consultado por la USADA concluyó que contenían un número “inusualmente bajo” de reticulocitos. 

Al compararlos con otras muestras del ex ciclista, el investigador dedujo que la posibilidad de que esos valores fueran naturales era menor que una entre un millón. Pese a esos datos, la UCI decidió no abrir expediente al estadounidense."           (El País, 11/10/2012)

4.1.11

Una atleta honrada


Mayte Martínez

"He sido de las que más he hablado del tema", comenta. "Creo que cualquier operación antidopaje es una buena noticia. Incluso estoy a favor de medidas disuasorias más duras, como sanciones de cuatro años en vez de dos".

Dice esto Martínez, que lleva una década intentando batir, sin conseguirlo, la plusmarca nacional de 800 metros femenina. Se quedó a 22 centésimas hace tres años en los Mundiales de Osaka, cuando llegó tercera tras un vertiginoso sprint, corriendo de menos a más, como solo ella sabe. Hizo 1m 57,62s.

"No cambio mis medallas, que son eternas, por marcas que, al fin y al cabo, te pueden quitar. Tampoco me doparía para estar en 1m 55s o para ser medallista olímpica", aclara.

La pucelana habla de la Operación Galgo. Nunca de Marta Domínguez, con quien guarda "buenas relaciones" y de quien defiende su presunción de inocencia.

A las pocas horas de la redada en casa de la palentina, Mayte Martínez y otros 60 atletas -ahora son 350- firmaron un manifiesto apoyando la investigación.

Pero ahora la mediofondista teme que la gente "se quede con los titulares de las noticias antes que con el texto", lo que, considera, golpea de lleno a los atletas y al atletismo.

Manuel Pascua, Manolo Sainz, Eufemiano Fuentes, César Pérez... La colusión entre estos nombres y otros deportistas de postín continúa sembrando de dudas la labor de terceros, de técnicos de ciclistas y corredores, de médicos, de masajistas. El faro de Mayte Martínez se llama Juan Carlos Granado, su entrenador de siempre y ex pareja.

"Juan Carlos siempre lo ha tenido claro", puntualiza. "A pesar de mis handicaps, mis anemias, mis lesiones o mis problemas de salud por el tiroides, él jamás me ha hecho la más mínima insinuación. Yo tampoco", zanja." (MAYTE MARTÍNEZ: "Una operación antidopaje es una buena noticia". El País, 03/01/2011, última)