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16.12.22

El ‘Qatargate’ sacude a la casta de vividores de Bruselas... Continúa la redada policial contra los altos cargos de la Unión Europea por los supuestos sobornos en la organización del Mundial... La rubísima, pijísima y fría socialdemócrata Kaili trincando unos vergonzosos maletines cataríes no es más que una estupenda alegoría de lo que está ocurriendo en esta vieja Europa corrupta, enferma, miedosa y carcomida de codicia. Un sueño que pudo ser y no fue

 "Avanza la redada policial contra altos cargos de la Unión Europea acusados de cobrar comisiones a cambio de hablar bien del Mundial de Catar. De momento ha sido detenida la vicepresidenta del Parlamento, Eva Kaili, pero por Bruselas corre el intenso rumor de que en los próximos días pueden caer más burócratas enfangados en el mayor caso de corrupción de la historia de la UE

A más de uno no le llega la camisa al cuello y hay quien ya se está curando en salud en las redes sociales ante lo que pueda estar por venir. Así, el eurodiputado José Ramón Bauzá, expresidente de Baleares, expolítico del PP y hoy eurodiputado por Ciudadanos (encuadrado en el grupo parlamentario Renovar Europa), ha tenido que salir al paso en Twitter tras haber sido señalado como uno de los que en su día hicieron buena propaganda de un emirato infecto que no respeta los derechos humanos. “He defendido en el Parlamento Europeo que los avances de Catar son una buena noticia para Oriente Medio. Lo creía y lo creo. Ahora bien: si se demuestra que han pagado a algún diputado o asesor para influir en ellos a su favor, hay que ser absolutamente contundente contra todos”, ha escrito el expresident balear en la red del pajarito azul.

Bauzá es uno de los eurodiputados que se han situado en el ojo del huracán como presidente del Grupo de Amistad UE-Catar, un organismo que por lo visto tenía la función de estrechar lazos fraternales y favorecer las relaciones bilaterales y el clima de colaboración y entendimiento entre el emirato y la Unión Europea. Nada más estallar el escándalo, Bauzá se apresuró a clausurar el equipo de trabajo con otro elocuente mensaje: “Ante los gravísimos acontecimientos de los últimos días y hasta que lleguemos al fondo del asunto, anuncio la suspensión del Grupo de Amistad UE-Qatar”, escribió. Contundente y elocuente.

Mientras un gélido viento invernal recorre los pasillos del Parlamento Europeo, helando la sangre a más de un político bon vivant que hasta hoy medraba confortablemente en el balnerario de la acogedora Bruselas, la Interpol continúa con sus investigaciones y no se descartan nuevas detenciones.

 El Qatargate va camino de superar a la mejor novela nórdica, uno de esos relatos negros de Henning Mankell o Stieg Larsson donde las clases pudientes y civilizadas de la Europa rica del norte pierden los papeles, se dejan llevar por la neurosis de la codicia, la ambición y el vicio y se ven arrastradas a una espiral de corrupción y crímenes. Lo de Eva Kaili se veía venir desde aquel día en que la señora (da el perfil exacto de femme fatale) se subió al estrado para soltar que Catar estaba “a la vanguardia en lo que a derechos de los trabajadores de refiere”. 

En ese momento ya se sabía, por los informes de Amnistía Internacional, que más de 6.000 obreros reducidos a la categoría de nuevos esclavos habían perdido la vida en los múltiples accidentes laborales registrados durante la construcción de los estadios del fútbol para el Mundial de la infamia. ¿A nadie en el hemiciclo se le ocurrió que la eurodiputada podía estar untada por los jeques? ¿A nadie le sonó raro que se comportara en público como un peón más del poderoso lobby catarí? Pues por lo visto no. 

Sus señorías hicieron la vista gorda, todos siguieron con sus tediosas y aburridas comisiones sobre cuotas lácteas, agrícolas y pesqueras que tan lejos le quedan al ciudadano medio desafecto desde hace décadas con el proyecto de construcción europea. Nadie removió nada. Nadie reclamó papeles para saber de qué demonios iba todo ese chiringuito o tinglado que algunos se tenían montado con los amos de los petrodólares. Nadie pidió la apertura de una investigación en profundidad para llegar hasta el fondo del pasteleo con la familia Al Thani

Algo falló en la que se supone debería ser la institución democrática más avanzada, rigurosa y seria del mundo. Que eso pase en el Congreso de los Diputados, que es la Casa de Tócame Roque, o en la Asamblea de Madrid, donde cada asunto de comisionistas se cierra pertinentemente, vale, pero que ocurra en la sede que encarna el modelo ideal de Estado de derecho es como para hacerle perder la fe al más optimista y creyente de los demócratas.

A veces nos preguntamos por qué la UE es tan odiaba por los propios europeos. No llegamos a entender cómo un invento creado tras el final de la Segunda Guerra Mundial que ha traído décadas de paz y prosperidad al viejo continente puede ser tan aborrecido entre buena parte de la ciudadanía con independencia de la nacionalidad, edad y clase social. El euroescepticismo se ha extendido de forma alarmante por todos los rincones de la geografía, entre los jóvenes y los ancianos, entre el proletariado y las clases medias y altas, desde Alemania y Francia (padres fundadores de aquella utópica Comunidad Europea del Carbón y del Acero de 1951) hasta Rumanía y Croacia, últimos socios en adherirse al selecto el club de los 27. Pocos recuerdan ya aquel célebre discurso que Winston Churchill dio en la Universidad de Zúrich allá por 1946, cuando llamó a los países desangrados tras la contienda mundial a integrarse en un proyecto común de construcción de unos estados europeos.

Bruselas queda demasiado lejos, sobre todo para esa familia marroquí del gueto de Marsella que estos días se emociona más con los triunfos de su selección de fútbol que con la última directiva europea contra el racismo. La Europa del euro, de la banca, de los recortes y la austeridad, de las grandes corporaciones, de las familias nobiliarias y de la corrupción a calzón quitado hace tiempo que deja indiferente a la mayoría de los ciudadanos desencantados con la inflación, con los bajos salarios, con la especulación de las élites y con las políticas ultraliberales, tal como demuestran los elevados datos de abstencionismo electoral y el auge de la extrema derecha en todas partes. 

La rubísima, pijísima y fría socialdemócrata Kaili trincando unos vergonzosos maletines cataríes no es más que una estupenda alegoría de lo que está ocurriendo en esta vieja Europa corrupta, enferma, miedosa y carcomida de codicia. Un sueño que pudo ser y no fue."                      (José Antequera, Diario16, 14/12/22)

16.5.22

Cospedal a Villarejo: “La libretita [de Bárcenas]... sería mejor poderlo parar”

 "Las conversaciones del comisario y la secretaria general del PP en los primeros meses de 2013 destapan los esfuerzos desde el Ministerio del Interior para ocultar el escándalo de la caja b que manejó el extesorero.

 Dolores de Cospedal, secretaria general del PP entre 2008 y 2018, se empleó a fondo en el primer semestre de 2013 para evitar el desmoronamiento de su partido y del Gobierno, acorralados ambos por una grave sospecha de corrupción tras la publicación en EL PAÍS de los papeles de Bárcenas, los documentos que acreditaban la existencia de una caja b en la formación conservadora.

Cuando leyó el 18 de enero de 2013 en El Mundo que Luis Bárcenas, gerente y tesorero entre 1990 y 2009, pagó sobresueldos en negro durante años a una parte de la cúpula del PP, Cospedal acudió a su principal aliado policial desde 2009, el comisario José Manuel Villarejo, quien le informaba desde entonces de la investigación abierta contra la trama Gürtel, vinculada a su partido.

Oye, y la famosa libretita, ¿tú crees que la sacarán?

Yo, la libretita… a mí no me ha dicho… he hablado con los dos esto…

Es que Inda se lo va contando a quien lo quiere oír.

Ya, pero a mí la famosa libretita que él dice que tal, él lo que me ha dicho es que tiene fotocopia de algunas hojas que el otro le ha enseñado, que no se las ha llegado a dar, el abogado. O sea, que lo de la libretita no la tiene físicamente, ¿eh? Ni siquiera Inda, creo, por lo que me ha dicho. ¿Que va por ahí contando cosas? Es que es un bocazas.

La secretaria general del PP quería saber si el periódico tenía papeles —“la libretita”— para acreditar quiénes eran los beneficiarios de esos sobresueldos en negro y cuánto dinero se había llevado cada uno.

 Villarejo grabó entonces a Cospedal, y ese material sonoro, que guardaba en su vivienda, fue requisado por orden judicial dentro de la Operación Tándem, que acabó con la detención del comisario.

 Aquella conversación, a la que ha tenido acceso EL PAÍS y que también publica el diario digital Fuentes Informadas, refleja la preocupación de la secretaria general del PP ante la posibilidad de que “la libretita de Bárcenas” estuviera en manos de los periodistas. Este periódico se ha puesto en contacto con Cospedal, quien ha declinado responder sobre aquellas conversaciones con Villarejo.

EL PAÍS publicó el 31 de enero de 2013 los papeles manuscritos donde Bárcenas registró durante casi 20 años (1990-2009) una contabilidad paralela, nunca declarada al Tribunal de Cuentas, con las entradas —casi ocho millones de euros que aportaron numerosos empresarios— y salidas de dinero.

En esa documentación, Bárcenas registró pagos de sobresueldos a los principales dirigentes del PP, entre los que se encontraba el expresidente Mariano Rajoy y quienes fueron secretarios generales y vicesecretarios generales durante aquel tiempo, como Javier Arenas, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Ángel Acebes, Francisco Álvarez Cascos y la propia Dolores de Cospedal. También apuntó los ingresos de fondos millonarios a través de donaciones de empresarios que tenían prohibido por ley financiar a los partidos políticos al tratarse de contratistas de la Administración.

Once días antes de que EL PAÍS publicase los papeles de Bárcenas, Villarejo tranquilizó a Cospedal y la asesoró sobre los próximos movimientos ante el escándalo que se avecinaba.

(...) [Hay que] ver por dónde van a respirar y qué van a hacer y cuál es la evolución de todas estas cosas, y tratar de anticiparnos un poco a la jugada.

Eso es lo más importante.

Y en la medida de lo posible intoxicarlos un poquito, anticiparme al tema. Vamos, el día de ayer estuve comiéndole el tarro a estos, al Inda, al Esteban, a todos, de que no sacaran… Porque querían sacar al principio una lista de las que ellos decían que había, una lista en la que estaba el presi, ¿eh?

Tú sacas una lista así, y al día siguiente tienen una querella, ¿eh?

Hombre, claro que sí…

Además, te digo una cosa: este tío, Bárcenas, cuando lo echamos del partido, fue con esa cosita a todos los periódicos de España, y nadie se lo compró. Y que lo hayan sacado ahora a mí me ha parecido una mezquindad de mil demonios, entre otras cosas porque han dejado sin efecto lo de los catalanes (...).

La mención de Cospedal a “lo de los catalanes” se refiere a la investigación abierta en la propia policía durante el Gobierno del PP por un informe sin sello, firma, fecha ni destinatario en el que se relataban una decena de graves corruptelas de los principales dirigentes independentistas catalanes (el expresidente Jordi Pujol, el presidente Artur Mas y varios consejeros de su Gobierno, periodistas, jueces y fiscales de Cataluña).

El Gobierno del PP puso en marcha en aquellas fechas una estrategia basada en la denuncia de diversas corruptelas atribuidas a los principales líderes independentistas, con la idea de que la publicación de esos escándalos neutralizaría el desafío rupturista del Ejecutivo catalán.

La amenaza de querella que sugirió Cospedal en su conversación con Villarejo se llevó a efecto cuando EL PAÍS publicó los papeles de Bárcenas. Los exsecretarios generales del PP —todos menos Mariano Rajoy— y algunas de las personas cuyos nombres aparecían en la contabilidad paralela del extesorero presentaron querellas contra este periódico. Todas ellas fueron archivadas o retiradas.

Aquel 20 de abril de 2013, la secretaria general del PP elucubró sobre las tres fuentes que supuestamente habían confirmado a El Mundo, sin pruebas documentales que lo avalaran, el pago de sobresueldos. Cospedal culpó de la filtración a Esperanza Aguirre; a su sucesor al frente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y al exministro y expresidente valenciano, Eduardo Zaplana. El comisario Villarejo mostró su extrañeza sobre la expresidenta madrileña:

... Y la Espe, pues no lo entiendo. Esta mujer piensa… ¿Qué quiere, repetir lo de 2008? Es que no lo entiendo.

No sé, no sé. No, pero bueno, lo que pasa es que a esta mujer se le olvida que, sabiendo todo Madrid que López Viejo era un sinvergüenza, lo hizo consejero… Es que nos hemos tragado mucho, ¿eh?

Alberto López Viejo fue viceconsejero de Presidencia y consejero de Deportes en el Gobierno de Esperanza Aguirre. Cuando estalló el caso Gürtel, fue uno de los primeros imputados, acusado de cobrar comisiones de la trama corrupta a cambio de adjudicar contratos de la Comunidad de Madrid. El tribunal lo condenó a 31 años de cárcel.

La secretaria general del PP acabó aquella conversación del 20 de enero de 2013 con un ruego a Villarejo.

Por eso te estoy llamando… la libretita... sería mejor poderlo parar.

No te preocupes que yo voy a estar al loro en esto y voy a hacer todo lo posible en estos días por hacerme mucho más el encontradizo con ellos...

EL PAÍS publicó por primera vez los papeles de Bárcenas el 31 de enero de 2013. Los principales dirigentes del PP que figuraban como beneficiarios de sobresueldos pagados con dinero de la caja B negaron los hechos. La Audiencia Nacional abrió una pieza separada en el sumario del caso Gürtel para investigar el caso. Y la policía, por encargo del juez, comenzó a elaborar informes sobre los documentos. Es en ese momento cuando Cospedal vuelve a recurrir a Villarejo para conocer los avances de la investigación. Es viernes, 26 de abril de 2013.

El informe del lunes, vamos a ver.

Sí.

Yo sé que ayer por la tarde te llamó el ministro [del Interior, Jorge Fernández Díaz] después de haber hablado con Pepe Losada [José García Losada, jefe de la Comisaría General de Policía Judicial]. Se ha negado a cambiar ni un ápice.

No, no, y aparte, a mí me llama [el ministro] ayer por la noche diciéndome que voy a tener un día para verlo [el informe] hasta que se lo dé al juez, y digo, y para qué me llamas.

Villarejo y Cospedal hablan de los informes que salen del Ministerio del Interior hacia el juzgado de la Audiencia Nacional que investiga el caso Bárcenas y de las dificultades que existen para conseguir cambiar los párrafos que más daño hacen al PP. El comisario comunica a Cospedal que parte de ese trabajo ya está hecho.

De todas maneras, lo que hicimos nosotros, mi amigo José Luis [Olivera, que fue Comisario jefe de la UDEF] y yo, luego irnos a tomar una copa y a cenar con el Morocho [inspector de policía encargado de redactar los informes para el juez] de los cojones. Y luego se quedó a solas José Luis con este hombre, comiéndole el tarro porque en el informe iba hasta el nombre del presidente, no sé si lo sabes.

No.

Iba hasta el nombre del presidente del Gobierno, iba toda la lista reproducida de EL PAÍS por no sé qué, por no sé cuánto, unas conclusiones de estas, de esta gente. Y claro, cuando estaban, fíjate, llaman a José Luis por la tarde para que se vaya con el ministro y con el manos libres se pone… y el otro, no, yo es que no puedo hacer nada, yo no puedo hablar con mis subordinados para que cambien… Y claro, no querían que supiera que estaba José Luis allí asesorándole y manda una nota diciendo oye, claro que sí se puede cambiar el párrafo, un párrafo que haga simplemente referencia a la lista y referencia a la lista que hacen en EL PAÍS. En un informe se hace referencia a la lista que hacen en EL PAÍS, pero no se ponen 17 nombres de todos los tíos.

Bueno, bueno.

Y le hemos convencido para que quite lo más importante y tal, pero así no podemos estar todos los días.

Ya lo sé.

Hoy he estado comiendo con Paco [Martínez, secretario de Estado de Seguridad], y le he dicho: Paco, tienes que empezar a hacer los cambios. Y dice: “No, es que no tengo todavía autorización política”. Y le digo, déjate de autorizaciones, macho, que… Mira, hace 15 días… Que por eso fue la llamada.

Los informes policiales sobre el caso Gürtel fueron elaborados por un equipo al frente del cual estaba el inspector Manuel Morocho, quien denunció al juez en 2021 —ocho años después de redactar esos informes— que sus jefes los habían manipulado antes de entregárselos al juzgado para borrar las referencias al PP o a sus principales dirigentes.

En la conversación con Cospedal, el comisario Villarejo le ofrece una solución para evitar en lo sucesivo informes duros contra el PP y el Gobierno de Mariano Rajoy, como los que redactaba el inspector Morocho.

Había una oportunidad tremenda, tremenda y era haber ascendido a dos del grupo de este tío, que son los que hacen todos los informes, y son tres años fuera. Y han suspendido el ascenso, es que de verdad. Hay uno que es subinspector, que ascendía a inspector, y se presenta y el hombre lo suspende, y es el que hace el 40% de los informes.

Es una cosa…

Y claro, cuando se lo volví a recordar a Paco y me decía, “Joe, estoy a mil cosas”, y le decía, claro, tú estás a mil cosas, y estás muy arriba, pero para eso tienes que tener a un comisario general que fuera de tu confianza, y no un tonto que… y dice, no, es muy buena persona, tal. No, si buena persona somos todos, pero…

Sí, claro, pero es que…

Total, que ha perdido una oportunidad tremenda porque ahora hasta el año que viene no hay otros exámenes de eso.

Ya.

Y es una forma sutil de no largar a un tío, ascenderlo, coño.

Totalmente.

La investigación judicial de los papeles de Bárcenas se abrió en 2013 y culminó ocho años después con un juicio en el que fue condenado el extesorero Luis Bárcenas. Solo se pudieron juzgar los pagos hechos en 2008 y 2009, dado que el resto de ejercicios estaba prescrito. Por eso, la sentencia solo analiza las obras de reforma en la sede nacional del PP, pagadas en parte con dinero de la caja b, y condena a penas de cárcel a Bárcenas, y al PP como responsable civil subsidiario.

La sentencia describe entre los hechos probados la financiación ilegal de la formación conservadora: “En el periodo en el que Bárcenas ocupó los cargos de gerente y tesorero (1990-2009), gestionó los fondos en metálico aportados a la formación política Partido Popular como donaciones privadas a través de una contabilidad paralela (contabilidad b) de cuyo ingreso y gasto no se dejó constancia en la contabilidad oficial ni, por tanto, fueron fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas”.

Las dos causas abiertas de los papeles de Bárcenas

La Audiencia Nacional abrió en 2013 una pieza separada del caso Gürtel para investigar la contabilidad paralela del PP publicada por EL PAÍS el 31 de enero de ese año. La instrucción judicial reunió decenas de pruebas de la veracidad de los denominados papeles de Bárcenas, con testimonios de algunos de los que recibieron los fondos opacos y de algunos de quienes los dieron; y con documentación que demostraba algunos gastos hechos con dinero negro (en las obras de reforma de la sede de Génova, 13; en el pago de sobresueldos a varios dirigentes del PP; en la compra de participaciones de Libertad Digital). El juicio en la Audiencia Nacional terminó con la condena al extesorero Luis Bárcenas y al PP como responsable civil subsidiario de lo ocurrido. Ahora la causa sigue abierta, pues el Tribunal Supremo deberá resolver los recursos presentados por las acusaciones populares, por el PP y por los condenados del bufete de arquitectura que hizo las obras en Génova,13. 

Durante la investigación judicial del caso, el PP fue expulsado como acusación popular –sus iniciativas iban encaminadas a defender al extesorero en lugar de acusarlo– y destruyó los discos duros de dos ordenadores de Bárcenas, por lo que la formación conservadora fue encausada en un juzgado de la Plaza de Castilla, que acabó archivando el caso. A la vez, en el Ministerio del Interior se ejecutó un plan, a espaldas del juez que investigaba el caso, para espiar a la familia de Bárcenas e intentar sustraerle documentación que pudiera incriminar al Gobierno de Mariano Rajoy en la financiación ilegal del partido. Esa causa judicial está abierta, con el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, procesados junto a media docena de comisarios que participaron en el operativo. Entre ellos, el propio Villarejo."                                 (José Manuel Romero , Iker Vega , ,Elena San José , El País, 16/05/22)

24.8.21

Los escoltas de Carlos Fabra cuentan al juez el trasiego de ingresos en negro: "Te daba el sobre con dinero"

 "Los escoltas de Carlos Fabra, agentes de la Policía Local de Castellón, le echaban un cable al entonces presidente de la Diputación de Castellón realizando compras en la farmacia o recogiendo sus características gafas de sol en la óptica.

 También ingresaban en entidades bancarias sobres con dinero negro que les daba el político del PP, según reconocen en las declaraciones ante el juez que ha instruido el 'caso Fabra II' a las que ha tenido acceso elDiario.es. 

 —Él te indicaba: "Oye, ¿os importa acercaros uno de los dos, porque éramos dos, al Banco Bilbao Vizcaya e ingresáis esto a mi cuenta?"— declara ante el juez el escolta Santiago Gascón. 

 Las escenas relatadas por los escoltas del entonces presidente de la Diputación de Castellón dan cuenta del pantano caciquil en el que convirtió el fabrismo a Castellón. "Te daba el sobre, abría el dinero, había dinero efectivamente, y el chico [del banco] lo contaba. Tú firmabas", rememora el agente. "El recibo se lo daba a Fabra", añade en su explicación de la mecánica.

El magistrado Jacobo Pin intuye la podredumbre de las escenas narradas y hurga en su interrogatorio.

—¿Aunque usted no la recuerde en concreto, puede imaginar algún motivo, alguna explicación? 

—No sé cómo decírselo, nosotros éramos policías, y él era presidente de la Diputación, él trataba, cuando venía Aznar con Aznar, con ministros, con gente muy importante. Nosotros éramos un granito de arena en la inmensidad del desierto —responde el escolta.

 Otro escolta, el agente José Pérez López, alude a la cotidianidad de las labores del equipo de seguridad para explicar las gestiones que se le prestaban al político del PP, ya fuera para "recoger las gafas para no desplazar a toda la comitiva" o pasar por ventanilla con un sobre con fajos de billetes del jefe de filas de los populares en Castellón. "Era un sobre cerrado, ibas con el DNI y en ventanilla lo hacías", detalla el policía.

—Nos decía: "¿Si vas al centro, me puedes ingresar esto?". Ibas con el DNI, soy policía, no pensaba que estaba haciendo nada malo — se excusa el escolta que, como el resto de sus compañeros declaraba en calidad de investigado.

—Usted no lo vio raro...

—Yo no vi raro hacer gestiones personales para evitar toda la comitiva a recoger unas gafas. Era más práctico y más seguro. 

 "Nosotros lo que hacíamos era por seguridad, era hacer recados para evitar que él callejeara o estuviera más expuesto", explica al juez el escolta Jesús Marmeneu Viciano.

—¿En qué consistían estos recados?— pregunta el magistrado Jacobo Pin.

—Operaciones bancarias y, si necesitaba algo de la farmacia, lo comprábamos nosotros.

—¿Lo veían ustedes normal?

—Normal no, dentro de la seguridad.

El juez Jacobo Pin, a pesar de ser un gran conocedor —probablemente el más avezado— de las interioridades del fabrismo en su etapa contemporánea (el poder del clan se remonta al siglo XIX), se sorprende sistemáticamente ante la naturalidad con la que los escoltas sostienen que era de lo más normal el trasiego de fondos en sobres.

—A veces nos decía: "Os está esperando fulanito, le entregáis el sobre, le firmáis lo que le tengáis que firmar y ya está.

—¿Y era don Carlos quien le daba el sobre y era a don Carlos a quien usted entregaba lo que le daban desde el banco?

—El extracto, sí.

 El escolta Manuel Izquierdo Segura es otro de los agentes interrogados que veía "bastante normal" todo el tránsito de sobres de Carlos Fabra de aquí para allá.

—¿Era algo habitual?

—Habitual.

—Es decir, no todas las semanas pero sí una vez al mes, una vez cada dos meses (…). ¿Siempre con la misma entidad bancaria?

—No, con varias.

—¿E iban directamente a ventanilla o trataban con el director de la sucursal?

—Yo, en mi caso, con el director.

Cuando el político del PP dejó de ser presidente de la Diputación de Castellón, al dimitir por la investigación dirigida por el juez Jacobo Pin en el 'caso Fabra I', el agente dejó de prestar sus servicios. Aunque se tomó una excedencia y estuvo dos años más trabajando para Carlos Fabra, ya sin cargo institucional y con un pie en la cárcel.

—Tomamos una excedencia, un compañero y yo, y estuvimos dos años más haciéndole el servicio de la escolta.

—¿A título particular?

—No lo sé.

—¿Quién le pagaba a usted?

—Me pagaba una empresa de seguridad.

—¿Recuerda el nombre?

—Sí, Marina d’Or.

Las declaraciones de los cinco escoltas, entre otras, han servido al juez instructor de la causa y a la Fiscalía Anticorrupción para apuntalar los indicios de la presunta actividad delictiva de Carlos Fabra. Aunque comparecieron en calidad de investigados y asistidos por sus respectivos letrados, ninguno ha sido procesado. Sin embargo, la revelación de que Marina d'Or, la conocida empresa de Jesús Ger, abonaba los gastos por la seguridad de Carlos Fabra ha dado pie a que el juez haya solicitado que se abra una nueva causa penal que investigue esos pagos, que también asumió la constructora Becsa, implicada en la financiación ilegal del PP. 

El juez ve indicios de un presunto delito de prevaricación en los supuestos pagos y ha pedido que se deduzca testimonio de la declaración de los agentes Manuel Izquierdo Segura y Jesús Marmaneu Viciano. Sería el segundo caso que se investiga a consecuencia de las pesquisas, tras la reapertura de la causa del campo de golf de Borriol. Las derivadas del fabrismo parecen no tener fin."        (Lucas Marco, eldiario.es, 01/07/21)

12.4.21

Pregunta: «¿Sabe usted que el señor Bárcenas ha declarado que todas las anotaciones que aparecían con el apellido, nombre, siglas o acrónimos de Javier Are, J.A. J.AR. o Arenas corresponden a pagos que se le efectuaron a usted?»... Respuesta de Javier Arenas: "lo que quiero decirle es que evidentemente (se ríe un poco) no soy el único Javier que aparece en esos papeles, ni tampoco el único Javier del Partido Popular"

 "El gracejo y la soltura con las que Javier Arenas siempre se ha manejado en política le colocaba en ventaja sobre los dirigentes del Partido Popular que declararon el martes como testigos en el juicio de la caja B. 

Y eso que estuvo tan discreto que ni siquiera miraba a la cámara del ordenador cuando intervino a través de una videoconferencia. Al igual que los que aparecen mencionados en los papeles de Bárcenas, hay distintas referencias a él sobre la recepción de sobresueldos. También como los demás, lo negó todo, junto a una precisión.

Pregunta: «¿Sabe usted que el señor Bárcenas ha declarado que todas las anotaciones que aparecían con el apellido, nombre, siglas o acrónimos de Javier Are, J.A. J.AR. o Arenas corresponden a pagos que se le efectuaron a usted?».

Respuesta: «He oído eso en el proceso de instrucción y lo que quiero decirle es que evidentemente (se ríe un poco) no soy el único Javier que aparece en esos papeles, ni tampoco el único Javier del Partido Popular».

Los ‘javieres’ son legión en el partido, pero sólo uno –Javier Arenas Bocanegra, de 63 años– fue secretario general del PP, gran amigo de Luis Bárcenas e intermediario habitual entre el tesorero y el jefe de todos, Mariano Rajoy. En su triple condición, negó haber recibido sobresueldos.

En el día en que declaraban Javier Arenas, Francisco Álvarez Cascos, María Dolores de Cospedal, todos fueron a asegurar. Eso obligaba a hacer gala de una notoria amnesia y de ser completamente tajantes a la hora de negar la existencia de los sobresueldos pagados en negro. Arenas tuvo muchas reuniones con Bárcenas.

 Sobre la celebrada en diciembre de 2012, el último mes en que el tesorero recibió fondos del partido por su trabajo del pasado, no parecía saber mucho: «No recuerdo el objetivo concreto». El abogado que le preguntaba intentó refrescarle la memoria: «Gürtel nulidad» era uno de los cuatro temas, según había admitido en la fase de instrucción. Como para olvidar algo así.

 Pues no lo recordaba. Una bruma rodeaba su mente. Sólo dijo que Bárcenas le habló de una declaración ante notario en la que había defendido que la gestión de los donativos era «impecable». Contra lo que ha afirmado Bárcenas, Arenas negó que el tesorero de entonces, Álvaro Lapuerta, comunicara a los responsables del partido las donaciones en metálico que recibía de los empresarios. Será que se guardaba el dinero en secreto y que el presidente y el secretario general no se molestaban en interesarse en conocer la situación financiera, por ejemplo de cara a organizar unas elecciones. El dinero llovía y nadie sabía de dónde venía.

Arenas, Cascos y Cospedal coincidieron en su testimonio. Quisieron hacer creer al tribunal que cuando tocaba montar una campaña electoral nunca se preocupaban en saber de dónde salían los fondos. Como los hijos de los millonarios, pedían dinero al cabeza de familia para irse de fiesta y lo recibían sin hacer preguntas. Organizaban un elevado número de mítines, campañas de anuncios y todo tipo de actos y el dinero cuadraba de forma mágica. Siempre coincidía con el dinero que el tesorero tenía disponible en la caja o las cuentas corrientes.

Con razón, el PP presume de que sus gobiernos están formados por grandes gestores económicos. Los números conspiran en su favor sin que nadie sepa exactamente por qué.

Preguntaron a Cospedal cómo se pueden tomar decisiones políticas sobre la actividad de un partido sin estar al tanto del dinero disponible, si hay el suficiente o si es necesario pedir un crédito. «Un tesorero dice si hay presupuesto para un determinado acto», respondió. Otra abogada tuvo que preguntar algo incluso más básico: ¿sabe cómo se financian los partidos? «Supongo que por los fondos públicos que reciben por los resultados de las elecciones». Supongo. No sabía más. Si fuera sólo con ese dinero, las campañas de las últimas décadas habrían sido mucho más modestas.

En las elecciones de diciembre de 2015, el PP perdió 3,6 millones de votos y 63 diputados, lo que redundó en un evidente descenso de la subvención por votos y escaños. Aun así, para la repetición electoral de junio de 2016, fue el partido con mayor presupuesto para la campaña con 8,4 millones de euros.

Álvarez Cascos fue secretario general durante una década (1989-1999) con José María Aznar como su presidente. La prensa de la época le llamaba el «general secretario» por la forma marcial en que manejaba los asuntos internos del partido. Con su estatura y volumen corporal y unas manos enormes, nadie se atrevía a plantarle cara no fuera a despertar su furia. No se movía un papel en la sede de Génova sin que lo supiera él.

Pero resulta que si la cosa tenía que ver con el dinero, el gigante Cascos pasaba a transmutarse en corderito. Explicó que los estatutos del partido no conceden una posición jerárquica superior al secretario general sobre el tesorero. Cuando le preguntaron si al menos el presidente podía dar órdenes al tesorero –algo bastante obvio–, Cascos dio una respuesta confusa hasta reconocer que si el presidente (Aznar) le hubiera encargado una labor de supervisión de los asuntos financieros, la habría ejercido. Pero no fue necesario.

Álvarez Cascos llegó a ser tesorero en funciones del PP entre los mandatos de Rosendo Naseiro, que acabó con una investigación judicial por presunta financiación ilegal del partido, y de Álvaro Lapuerta. A pesar del turbulento caso Naseiro, el exvicepresidente no hizo nada especial durante ese periodo de tiempo de casi dos años. Al menos, nada importante que recuerde. Cospedal también fue tesorera en funciones –durante unos nueve meses– y tampoco hizo mucho, «pagar facturas de actividades, firmar nóminas y poco más».

Esa presunta falta de conocimiento no le impidió afirmar que no existe la contabilidad B del Partido Popular, porque la única contabilidad en negro cuya existencia acepta sería la de Bárcenas.

Es curioso que la profesión de tesorero del PP sea de alto riesgo jurídico, pero que cuando la ocupa en funciones un secretario general es una labor tan anodina que sólo exige firmar los papeles que le ponen encima de la mesa.

En la sesión del juicio también intervino el periodista Pedro J. Ramírez, que declaró que el testimonio de Bárcenas en la entrevista con él para El Mundo sobre la mecánica de las donaciones al PP «coincidía milimétricamente» con lo que un constructor que había entregado dinero al partido había contado al periódico. La información de los sobresueldos fue confirmada por altos cargos del PP que no estaban entre los que los recibieron.

 Cospedal no declaró con esa despreocupación con la que lo hizo Arenas. No ocultó la rabia que le inspira Bárcenas ni los enfrentamientos que tuvo con él. Se negaba siempre a pronunciar su apellido («esa persona que fue tesorero») hasta que al final de la declaración sí lo hizo una vez por algo que le había comentado el gerente Cristóbal Páez, acusado en este juicio, y pareció que se había quitado un peso de encima porque de inmediato pronunció dos veces más la palabra maldita.

En su rechazo visceral a Bárcenas por todo lo que le ha hecho pasar, Cospedal acabó con un cierto desliz semántico: «Yo no tengo animadversión por esta persona. Si me permite (la expresión), desprecio, pero otra figura, no». Pongamos que nada de enemistad o antipatía, pero que si lo vuelve a ver, tendría que contenerse para no arrancarle la cabeza.

La señora Cospedal tiene mucho carácter, pero no le pregunten por cuestiones económicas de su partido. Sobre eso, aparentemente nunca se enteró de nada."                   ( Iñigo Sáenz de Ugarte , Guerra Eterna, El País, 24/03/21)

7.4.21

Aznar: “No he conocido ninguna contabilidad b en el PP”, es mentira y se puede demostrar... Rajoy: “El PP tenía una única contabilidad”, es mentira y se puede demostrar

 "El Partido Popular tenía capacidad suficiente a finales del siglo pasado para destruir en muy pocos segundos cualquier papel innecesario. Su contabilidad oficial registra ese año 2000 la compra de una trituradora Dahle por 1.194 euros —”gran volumen de trabajo con corte en tiras de 5,8 milímetros”— y una destructora Ofipack 4002 por 1.727 euros — capaz de eliminar “entre 39 y 41 hojas por minuto”—.

El extesorero del PP ha contado a varios jueces que su jefe Rajoy utilizó en 2010 (primera confesión) o 2009 (segunda confesión) una trituradora de papel que tenía en el despacho para destruir las fotocopias (segunda versión) o el último folio fotocopiado (primera versión) de la contabilidad paralela con la que el PP se había financiado ilegalmente durante dos décadas. El expresidente contestó que las versiones mutantes de su extesorero eran “absolutamente falsas” y “metafísicamente imposibles”: “No he triturado lo que nunca tuve en mis manos”.

Algunos abogados del juicio por los papeles de Bárcenas exageran sobre lo ocurrido tras 11 sesiones en la sala de vistas: “Aquí todos mienten”. La mentira es un derecho de los acusados y la verdad es un deber de los testigos. Pero las condenas por falso testimonio son excepcionales en España: una por cada 13.000 juicios, según las estadísticas de 2016.

La vista oral por los papeles de Bárcenas amenaza con convertirse en una trituradora de la verdad. EL PAÍS ha contrastado las declaraciones de los testigos con los hechos acreditados.

Aznar: “No he conocido ninguna contabilidad b en el PP”

El expresidente contó al tribunal que durante sus 14 años al frente del partido no conoció el funcionamiento económico de la formación. Cuando se hizo cargo del PP, en 1989, los Estatutos vigentes concedían al presidente competencias sobre la supervisión de la tesorería, pero nunca las ejerció. Aznar despidió en 1990 al tesorero Rosendo Naseiro tras leer la investigación hecha por Alberto Ruiz-Gallardón: “Se acredita la disposición de Naseiro a solicitar donaciones no condicionadas a empresas que hayan resultado beneficiadas por adjudicaciones. Tanto Aznar como Fraga desconocían absolutamente las actividades objeto de este informe”.

 Entre 1990 y 1993 no hubo tesorero en el PP. El secretario general Francisco Álvarez-Cascos ejerció esa función, pero Aznar no le supervisó: “No se aplicó nunca [esa competencia que tenía el presidente] justamente por la situación transitoria... Según la realidad del partido a partir del cese o dimisión del señor Naseiro es una función que deja de existir”. El PP eliminó en los nuevos estatutos de 1993 la competencia del presidente para supervisar la tesorería.

Aznar: “No he dado autorización a nadie para compensar económicamente a nadie”. Bárcenas facilitó algunos recibís firmados por Jaime Ignacio del Burgo: pagos en metálico para compensar a Calixto Ayesa, entonces consejero navarro de salud, por la pérdida de ingresos al cerrar su consulta. Del Burgo aseguró que Aznar autorizó los pagos, pero el expresidente lo negó: “No podía autorizar ni dar instrucciones sobre ningún tipo de pago absolutamente a nadie”. El caso es que la Agencia Tributaria no halló en la contabilidad oficial del PP ninguna retención ni remuneración a Calixto Ayesa, fallecido hace 14 meses.

Aznar recalcó al tribunal su falta de competencias sobre las cuentas: “Yo no puedo dar ninguna instrucción de pago económico a ninguna persona porque no tenía competencias para darla”. Sin embargo, entre la documentación que Bárcenas entregó al juez hay pagos a Pedro Arriola autorizados por Aznar. En la factura fechada el 23 de febrero de 1992, y pagada por el PP, se lee: “En virtud de trabajos y servicios adicionales encargados personalmente por el presidente del PP, José María Aznar, al margen de los contratos que nos vinculan con ustedes (...) les presentamos los siguientes honorarios”.

Rajoy: “El PP tenía una única contabilidad”

Rajoy aseguró que el PP no tuvo una contabilidad paralela. Al menos dos sentencias le desmienten. La Audiencia Nacional condenó a numerosos excargos del PP por el caso Gürtel y dejó escrito lo siguiente: “Otras cantidades detraídas sirvieron para pagar gastos electorales o similares del PP o fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada ‘Caja B’ del partido, consistente en una estructura financiera y contable paralela a la oficial existente al menos desde el año 1989, cuyas partidas se anotaban, en ocasiones en simples hojas manuscritas como las correspondientes al acusado Bárcenas, en las que se hacían constar ingresos y gastos del partido o en otros casos cantidades entregadas a miembros relevantes del partido”. 

El PP recurrió este fallo al Supremo, quien sentenció por su parte: “El Tribunal contó con prueba de cargo válida y suficiente para concluir tanto la existencia de una ‘Caja B’, o contabilidad ‘extracontable’, del PP —sobre la que el recurrente [Bárcenas] ostentaba plena capacidad de control y disponibilidad—, como los distintos actos de apoderamiento verificados por este, incluido el uso de 149.600 euros, procedentes de dicho fondo, para adquirir acciones de Libertad Digital”.

Rajoy: “Hay un señor [Bárcenas] que tenía unos papeles que son mentira”. El expresidente declaró que todas las anotaciones donde aparece su nombre son falsos y que la contabilidad b que llevaba el extesorero es mentira. Sin embargo, hay más de 50 apuntes en los papeles de Bárcenas que suman casi 3,5 millones en salidas de fondos —el total en la contabilidad b es de 7,5 millones— que están acreditados por documentos oficiales y el testimonio de las personas beneficiadas:

— Hay 56 ingresos en la cuenta de donativos anónimos entre 2002 y 2007 que suman 1,3 millones. Ese dinero se corresponde con algunas salidas reflejadas en la caja b. Se trataba de donaciones ilegales que se troceaban de manera que el cajero del PP, por indicación de Bárcenas, hacía varios ingresos inferiores a 60.000 euros que sumaban la cantidad sacada de la caja b.

— Bárcenas destinó 1,5 millones de la caja b a pagar parte de las obras de reforma de la sede central del PP. Los correos requisados a la empresa responsable de las obras y la confesión del extesorero prueban estos pagos.

— Luis Rodríguez, secretario del consejo de administración de Libertad Digital, certificó la compra y venta de acciones por 407.000 euros a personas vinculadas al PP reflejadas en los papeles de Bárcenas que no figuran en la contabilidad oficial.

— El empresario Rafael Palencia donó 150.000 euros al PP, según los papeles de Bárcenas. Palencia reconoció en una conversación grabada por el gerente del Canal de Isabel II que hacía aportaciones al PP a cambio de adjudicaciones de obra pública.

— Alfonso García Pozuelo, dueño de Constructora Hispánica, sostuvo en el juicio del caso Gürtel que aportaba dinero para “organismos centrales” del PP. En los apuntes de Bárcenas hay entregas por 258.000 euros.

— Los exparlamentarios del PP Jaime Ignacio del Burgo y Eugenio Nasarre; Luis Fraga, exsenador del PP, y el exgerente Cristóbal Paez, admitieron al juez que recibieron el dinero reflejado en la contabilidad paralela que llevó el extesorero del PP.

Rajoy: “Bárcenas dejó de ser senador en 2010 y a partir de ahí se rompió cualquier clase de relación”. En realidad, tras el cese de Bárcenas como senador, el PP le dio de alta en la Seguridad Social y le mantuvo la cotización hasta el 31 de enero de 2013, el mismo día que EL PAÍS publicó los papeles de Bárcenas. Entre abril de 2010 y febrero de 2013, Bárcenas tuvo el mayor sueldo del partido, chófer, secretaria y una sala, llamada Andalucía, donde guardaba sus papeles y hasta un trineo.

Rajoy. “Yo no alenté presiones contra la publicación de los papeles”. A preguntas de un abogado, Rajoy negó que hubiera presionado desde el PP contra la publicación de los papeles de Bárcenas: “Yo no alenté nada ni ninguna actuación sobre el asunto al que usted acaba de hacer referencia. Ni he alentado, ni he dado instrucciones ni conozco a nadie que haya hecho las presiones a las que usted hace referencia, ni a nadie que fuera conocedor de las mismas”.

Los principales altos cargos y ejecutivos del partido presentaron demandas contra EL PAÍS tras la publicación de los papeles de Bárcenas. Todas fueron rechazadas por los tribunales o retiradas. El abogado del PP Alberto Durán amenazó por carta a este periódico por publicar documentos del sumario del caso.

El nuevo abogado del PP, Jesús Santos, sugirió en la última sesión del juicio que el PP no retiró las demandas contra EL PAÍS, sino que estaban “suspendidas por prejudicialidad penal”. Sin embargo, el PP presentó el 19 de diciembre de 2013 ante el Juzgado de Primera Instancia número 83 de Madrid un escrito de “renuncia de los demandantes Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Javier Arenas y Jaime Mayor Oreja a la acción ejercitada contra Ediciones EL PAÍS”.               (José Manuel Romero, El País, 28/03/21)

26.3.21

‘Cachitos Génova’, un espectáculo de la justicia con los grandes éxitos de Rajoy y Aznar... Nadie vio nada. Nadie firmó nada. Nadie recibió nada... Rajoy fue aún más lejos: «Es metafísicamente imposible que haya podido destruir los papeles de Bárcenas»

 "No se puede decir que las comparecencias de los grandes dirigentes del Partido Popular en los tribunales hayan servido para arrojar mucha luz sobre los casos de la corrupción que ha protagonizado ese partido. Nadie vio nada. Nadie firmó nada. Nadie recibió nada. 

Por otro lado, tampoco se puede negar que son un buen espectáculo. Las declaraciones de José María Aznar y Mariano Rajoy fueron más atractivas que la programación vespertina de televisión del miércoles. Fue como una versión política extendida de ‘Cachitos’, un pequeño fragmento del pasado reciente de la política española –versión corrupción del PP– con detalles familiares como la arrogancia de Aznar y las frases involuntariamente divertidas de Rajoy. Incluso tuvimos algunos momentos en que Rajoy hablaba con vehemencia y hasta se diría que con algo de energía. No fue una de esas intervenciones en que uno se imagina al expresidente con un puro en una mano y el Marca en la otra.

El juicio de la caja B del PP está permitiendo al menos un examen minucioso de los papeles de Luis Bárcenas, cuya publicación provocó un terremoto en el Partido Popular. Otra cosa es que la posición de sus dirigentes que declaran en la vista como testigos sea inamovible. Esos papeles son falsos, dicen. O al menos el 95% de ellos, según Rajoy, porque no puede negar que algunos testigos, como Jaime Ignacio del Burgo y Eugenio Nasarre, han confirmado dos entregas en metálico diferentes que sí aparecen en esos documentos. Todo lo demás no es cierto, o sencillamente «un delirio», como dijo Rajoy. Salvo alguna cosa.

Sobre la destrucción por él de copias de los papeles en la trituradora de su despacho cuando se los enseñó Bárcenas, según declaró el entonces tesorero del PP, Rajoy fue aún más lejos: «Es metafísicamente imposible que haya podido destruir los papeles de Bárcenas». Se refería a que nunca los tuvo en sus manos. Es difícil relacionar a Rajoy con algo que tenga que ver con la metafísica y la parte de la filosofía que estudia la naturaleza de la realidad. 

Donde sí entramos en territorio conocido fue con su respuesta a otra pregunta de los abogados. «Yo no me puedo poner en la mente de las personas porque, entre otras cosas, las personas somos distintas». Ahí estaba el auténtico Rajoy, el que todos estábamos esperando. No es que eso sea de utilidad en el juicio, pero el espectáculo exigía que tuviéramos un ejemplo de ello.

Después de 40 años en la política, periodo de tiempo que él destacó en su declaración, no es extraño que Rajoy pensara que estaba en un debate en el Parlamento o en una de las ruedas de prensa que concedía con pocas ganas. Al intentar negar veracidad a los papeles de Bárcenas, interpeló al abogado de una de las acusaciones como si este fuera un diputado de la oposición o un periodista impertinente: «No siga por ahí. Los papeles son falsos».

Ahí ya tenía que intervenir el presidente del tribunal. Los testigos no pueden indicar a fiscales o abogados qué preguntas les pueden hacer en un juicio. «Lamentablemente, estamos en un proceso judicial», dijo el magistrado (¿lamentablemente?). El letrado tenía «todo el derecho» a hacer esas preguntas. Eso no es equivalente a sostener que las preguntas llevaran a algún sitio. Muchas de ellas giraban sobre lo mismo o eran una forma de polemizar con el testigo, y se topaban con idéntico muro.

 En un caso, sí hubo una pregunta que tenía muchísimo que ver con el objeto del juicio. Un abogado de las acusaciones le preguntó quién tomó la decisión de reformar todo el edificio que ocupa la sede nacional del PP. «No lo sé. Lo que sí puedo decirles es que yo no he sido».

La respuesta resultaba casi inaudita. ¿Cómo se podía acometer una obra de esas dimensiones que iban a alterar el funcionamiento cotidiano de la dirección del partido y que iban a suponer un gasto superior a tres millones sin que antes el presidente diera su aprobación? Por lo que dijo Rajoy, todo fue a iniciativa del entonces gerente, Cristóbal Páez. ¿No se discutió el asunto en el Comité Ejecutivo Nacional?, le preguntaron. «No era habitual tener debates con algo que no fuera político», respondió.

El Partido Popular debía de tener tanto dinero que podía gastarse tres millones en una obra sin que la orden partiera de su presidente. Claro que si Rajoy hubiera reconocido que la reforma era idea suya, le habrían preguntado si se había interesado en saber cómo pagarla. Y si se financió con más de un millón de euros en dinero negro, que es lo que se dilucida en este juicio. En caso afirmativo, los desmentidos de Rajoy sonarían no divertidos, sino ridículos.

Los dirigentes del PP no sólo quieren mantener distancia con los papeles de Bárcenas, sino con cualquier cosa que tenga que ver con las finanzas del partido. Si eso incluye la reforma íntegra de un edificio de ocho plantas, no hay ningún problema. Que el tribunal se lo vaya a creer y que no vaya a condenar al PP como responsable civil, eso ya es muy diferente.

Aznar lo tenía más fácil que Rajoy. No aparece su nombre en ninguna anotación de los papeles de Bárcenas. Por algo dijo hace unas semanas que él «no ponía la mano en el fuego por nadie», excepto por sí mismo. De ahí que pudiera manejarse con su displicencia de costumbre. A los abogados de dos acusaciones populares, les dijo que están vinculados con el PSOE antes de responder a sus preguntas. 

Cuando le comentó a Gonzalo Boye, de la acusación popular presentada por la asociación Observatori DESC, si era también abogado de Carles Puigdemont, el magistrado le apuntó que esa observación no era necesaria. Y no lo era, pero Aznar tenía que hacer de Aznar hasta declarando como testigo en un juicio. Es lo que se espera de una actuación protagonizada por viejas glorias del espectáculo."                     ( Iñigo Sáenz de Ugarte , Guerra eterna, 25/03/21) 

24.3.21

El exdiputado Del Burgo asegura que Aznar autorizó el pago de “compensaciones económicas”

 "El exdiputado del PP Jaime Ignacio del Burgo ha asegurado este martes que el expresidente del partido y del Gobierno, José María Aznar, autorizó el pago de una “compensación económica” para un compañero de la formación. 

Del Burgo y también el exdiputado Eugenio Nasarre han confirmado la veracidad de varios apuntes de los papeles de Bárcenas sobre la caja b, aunque ambos han negado su existencia, en el juicio por el pago con dinero negro de una parte de las obras de la sede del PP en la calle Génova de Madrid. 

El ex secretario general del partido, Javier Arenas, ha negado haber recibido sobresueldos ni haber conocido la existencia de la caja b. Arenas ha señalado al extesorero, ya fallecido, Álvaro Lapuerta, como responsable. (...)"                 (El País, 23/03/21)

12.3.21

Bárcenas acusa a todos los líderes del PP hasta 2008 de conocer la caja b

 "Luis Bárcenas se lanzó este lunes a la batalla contra el PP durante su declaración como acusado en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional sobre la caja b que mantuvo el partido durante más de dos décadas. 

El extesorero reforzó la tesis de la Fiscalía, que pide para él una pena de cinco años de cárcel, al confirmar la veracidad de la contabilidad paralela que publicó EL PAÍS en 2013. El antiguo responsable de las cuentas señaló también a las sucesivas cúpulas de la formación como ideólogas y conocedoras de esas finanzas opacas y acusó a Francisco Álvarez-Cascos, ex secretario general, de dar la orden de sistematizarlas. También denunció que muchos de los que fueran dirigentes populares, como Mariano Rajoy, cobraron sobresueldos.

Bárcenas llevaba tiempo esperando esta cita tras enviar el pasado 26 de enero un escrito de confesión a la Fiscalía Anticorrupción mostrando su disposición a colaborar. Estaba previsto que declarara el pasado 10 de febrero, pero el juicio tuvo que aplazarse hasta este lunes después de que otro de los acusados, Cristóbal Páez, exgerente del PP, cayera enfermo por coronavirus.

—Disculpe, ¿puedo retirarme la mascarilla a la hora de responder? —le preguntó este lunes Bárcenas al tribunal apenas unos segundos después de sentarse en el banquillo donde iba a ser interrogado por el fiscal Antonio Romeral— Es que prefiero que sea así, porque me cuesta trabajo respirar.

El extesorero necesitaba aire para las casi tres horas y media que duraría su testimonio. Una extensa exposición, que continuará este martes con las preguntas de la Abogacía del Estado, durante la que ratificó las principales tesis de acusación de la Fiscalía y disparó contra las antiguas cúpulas del PP.

 Los papeles. Bárcenas solo tardó unos minutos en confirmar la veracidad de los documentos que publicó EL PAÍS en enero de 2013, que se bautizaron como los papeles de Bárcenas y que precipitaron el estallido del caso. Según detalló, esa era buena parte de la contabilidad paralela que él llevaba de su puño y letra, y que visaba personalmente con su firma Álvaro Lapuerta, que le precedió en el cargo de tesorero.

Una caja b que se nutría principalmente de donaciones de empresarios y de la que, incidió, estuvieron al tanto todos los presidentes y secretarios generales de la formación. Es decir, la cúpula conocía ese mecanismo ilegal. Tanto es así que, según su versión, cuando salieron a la luz los documentos, mantuvo un encuentro con un abogado vinculado al PP que le planteó manipular esos apuntes contables para confundir a la ciudadanía. “A los pocos días, en el despacho del abogado de Lapuerta, hubo una reunión con [el letrado] Javier Iglesias [...] en la que me plantearon la preocupación que había en el partido con esos documentos. Y me plantearon que volviera a repetirlos, pero variando conceptos y cantidades de cara a hacerlos públicos y crear, digamos, la duda en la opinión pública de cuáles eran buenos y cuáles malos”.

El extesorero del PP añadió que en esa cita se le ofrecieron también en nombre del partido 500.000 euros por acabar con el conflicto laboral que había entre ambas partes. Pero Bárcenas aseguró que lo rechazó. Quería más dinero y que no fuera en negro.

—¿Quién le hace el ofrecimiento?—, le inquirió el fiscal.

—Javier Iglesias, abogado del PP y luego, como ya conocemos, muy vinculado como interlocutor del PP con respecto a mí y con respecto a acciones contra mí.

—La fuente del dinero, ¿quién era?

—Empresarios. A mí me dijo que no habría ningún problema porque hay empresarios que aportarán esa cantidad. Y yo le contesté que no quería los 500.000 euros, que la cantidad eran 975.000. Que, si eran 975.000, a lo mejor hablamos, y que los quería oficialmente y no en dinero b. 

Creación del sistema. Bárcenas afirmó este lunes que él y Lapuerta heredaron la caja b de Rosendo Naseiro, anterior tesorero durante los años ochenta. Y que se encontraron con que recibían unos donativos que superaban los límites permitidos mientras, a la vez, tenían “que satisfacer” una serie de compromisos de “forma no oficial”: como retribuciones a algunos cargos electos, pagos a asesores o ayudas a familiares de concejales asesinados por ETA. “Necesitábamos dinero de esas características para atender pagos de esas características”, resumió.

Fue entonces cuando, según Bárcenas, Francisco Álvarez Cascos, secretario general entre 1989 y 1999, ordenó a Lapuerta sistematizar estos abonos a través de la contabilidad opaca.

Sobresueldos. De esa caja b, precisó también el acusado a continuación, salieron los sobresueldos reflejados en sus papeles y percibidos supuestamente por exdirigentes del partido. Entre otros perceptores, enumeró a Cascos, Javier Arenas, Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Jaime Mayor Oreja, Federico Trillo, Ángel Acebes y Rodrigo Rato. Según dijo, excepto a estos dos últimos, a quienes jamás dio él las cantidades en mano —sino Lapuerta—, “al resto, en alguna ocasión, yo les he entregado el sobre con lo que les correspondía”.

Según su versión, esas retribuciones extra se idearon al existir cargos que, además de ser diputados, “dedicaban una parte muy importante de su tiempo al partido”. “De forma que perciben, hasta que se llega al Gobierno, una cantidad en gastos de representación que se pagaba por la caja oficial. Pero, al llegar al Gobierno, la ley de incompatibilidades lo impedía y, evidentemente, suponía una merma muy importante en la retribución que percibían. La propuesta que recibe el tesorero es que, a partir de ese momento, no recibieran menos dinero neto”. El objetivo era, añadió, que se complementara su salario oficial con cantidades de la caja b.

“No solo [cobraban] los secretarios generales [...], a los que siempre se les informaba de lo que estaba haciendo el partido”, continuó Bárcenas, que remachó que su último movimiento como tesorero fue entregar sendos sobres con 25.000 euros a Rajoy y Cospedal. La expolítica lo negó este lunes en un comunicado: “Miente impunemente para defenderse”. 

Rechazado el careo. Antes del interrogatorio, los jueces rechazaron el careo entre Bárcenas y Rajoy que propuso la defensa del extesorero en la fase de cuestiones previas. La acusación popular ya pretendió en el juicio celebrado sobre la primera etapa del caso Gürtel, conocido como Época I, que se celebrara un enfrentamiento de este tipo, pero los magistrados también lo descartaron entonces.

El tribunal sí aceptó, en cambio, que declaren como testigos en la vista oral dos periodistas, Francisco Mercado y Eduardo Inda, sobre la existencia de una supuesta grabación del fallecido Lapuerta, donde hablaba de la contabilidad paralela y que ellos podrían haber escuchado.

Dardo contra Aguirre. Luis Bárcenas aprovechó el interrogatorio al que le sometió el fiscal anticorrupción para insistir en un aspecto que hace unos días contó ante el juez del caso Púnica, Manuel García-Castellón: que él mismo fue testigo de cómo su entonces jefe como tesorero del Partido Popular, Álvaro Lapuerta, entregó en 2007 un sobre con 60.000 euros a quien era, a la sazón, líder del PP en Madrid, Esperanza Aguirre. El dinero, según Bárcenas, lo había llevado un constructor para financiar de manera irregular la campaña de Aguirre a las elecciones autonómicas de ese año.

Tras aquel testimonio, la expresidenta madrileña lanzó una ofensiva de declaraciones públicas y escritos ante el juez para negar la acusación del extesorero. Este lunes, Bárcenas reiteró sus acusaciones durante el juicio de la caja b. Para ello detalló la supuesta vinculación personal entre Aguirre y el constructor —al que la líder del PP de Madrid negó conocer— a través de Sigfrido Herráez, un miembro del partido muy relacionado con la entonces presidenta, que estaba casado con la hija del empresario y a cuya boda ella asistió, según dijo el acusado.

Las sesiones. El juicio por la caja b del PP comenzó el pasado 8 de febrero con la fase de cuestiones previas, pero se suspendió tras celebrarse solo dos sesiones debido a la enfermedad de Páez, que requirió hospitalización. Tras acabar este lunes el interrogatorio de la Fiscalía, la vista se reanudará el martes con las preguntas de la Abogacía del Estado. Después, le llegará el turno al abogado del propio Bárcenas, que se ha acogido a su derecho a no responder al resto de las partes.

Cuando finalice el extesorero, el juicio continuará con los interrogatorios del resto de acusados que se sientan en el banquillo: además de Páez, Gonzalo Urquijo y Belén García, administradores de Unifica, empresa que reformó la sede de Génova, y Laura Montero, directora de proyectos de la compañía. El PP y Unifica, como personas jurídicas, también se encuentran procesados como responsables civiles subsidiarios."                  (J. J. Gálvez, El País, 08/03/21)

 

 "El presidente del tribunal que juzga a Luis Bárcenas por la caja b del Partido Popular (PP) hace un receso a las doce del mediodía “para tomar un café”, y añade:

—El señor Rajoy deseará ir al baño…

Se trata de un lapsus, lógicamente. Quería decir “el señor Bárcenas”, pero no es de extrañar que el subconsciente le haya traicionado. Durante la última hora y media, el extesorero del PP ha explicado con todo lujo de detalles —nombres, fechas, cantidades y artimañas más habituales— la financiación ilegal del PP desde los tiempos de Manuel Fraga a los de Mariano Rajoy, a quien asegura haber entregado en mano 25.000 euros procedentes de una de las últimas partidas de dinero negro.

 Sin mascarilla, con las gafas de cerca en la punta de la nariz, los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas, Luis Bárcenas relata con mucha serenidad, y sin eludir en ningún momento su responsabilidad, la manera en la que el PP se financió ilegalmente desde 1990 hasta 2008.

Lo hace además por su propia voluntad, sin necesitar siquiera las preguntas del fiscal Antonio Romeral, quien por momentos parece interesado en cuestionar a estas alturas la veracidad de los papeles aportados por Bárcenas, unos documentos que el propio extesorero vuelve este lunes a reconocer como auténticos, que EL PAÍS publicó el 2 y el 3 de febrero de 2013 y que el Tribunal Supremo también dio por válidos en octubre de 2020 cuando confirmó la sentencia del caso Gürtel dictada por la Audiencia Nacional. Pero a pesar de la extraña estrategia del fiscal, Bárcenas ha venido a cantar. Y más que un cante nuevo, lo que el extesorero interpreta es una antología de los trucos utilizados por la dirección del PP, ya estuviese en la oposición o en el poder, para cubrir con dinero negro lo que no podía costear con fondos legales.

Lo que cuenta en solo tres horas de declaración, una vez limpio de polvo y paja y colocado en fila, es tremendo. Dice que el método de la doble financiación del partido —una legal y otra en negro— se inauguró cuando Francisco Álvarez Cascos fue secretario general del PP (1989-1999), y que cuando llegaba un nuevo secretario general, el entonces tesorero, Álvaro Lapuerta, se reunía con él, le indicaba los usos y costumbres y le entregaba los primeros sobres de dinero procedentes de empresarios que querían “abonar” el terreno a la espera de tratos de favor. Asegura Bárcenas que, desde Álvarez Cascos a Dolores de Cospedal, todos los personajes importantes del partido —Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy, Javier Arenas…— aceptaron sin rechistar los sobres en “pago de retribuciones o de complementos de sueldos”. 

La explicación que da Bárcenas a que esos prohombres de la política cobraran sobresueldos ya estuvieran en la oposición o en el Gobierno es muy curiosa. Dice que cuando eran simples diputados, recibían un sobresueldo legal del partido por las muchas horas que pasaban en la sede de Génova preparando el asalto al poder. Pero que cuando ya ganaron en 1996 y todos fueron a formar parte del primer Gobierno de José María Aznar, “la ley de incompatibilidad les impedía cobrar la doble retribución y, como eso suponía una merma en los ingresos, se dio la instrucción [desde la dirección del partido] de que había que completarlos con fondos extracontables”, que es la manera fina de llamar al dinero negro. Una cosa es morir por la patria y otra perder dinero.

Bárcenas está lanzado, y aunque el fiscal parece que ha venido a dormir el partido, no hay manera de pararlo. A pesar de que ya se notan en su aspecto las secuelas de los años y la cárcel, quien tuvo, retuvo y este lunes ha venido a ajustar cuentas. A Esperanza Aguirre, que hace unos días acudió presta a las televisiones a enseñar su salón y a dejarlo por mentiroso, le manda un recado: ya ha encontrado las pruebas de que él y Lapuerta, que en paz descanse, le entregaron en mano 60.000 euros contantes y sonantes de parte de un constructor. Y luego, a modo de guinda, relata una escena que, de ser cierta, lanza hacia el PP una acusación tan grave que hasta Pablo Casado tendría que plantearse el voto de silencio. Explica que, tras publicarse los papeles con la contabilidad fraudulenta, un abogado próximo al partido le ofreció 500.000 euros en negro para que fabricara otros papeles, “pero variando los conceptos y las cantidades para hacerlos públicos y que se creara así la confusión de cuáles eran los buenos y cuáles los malos…”. No hubo trato. Bárcenas quería el doble.

Los papeles buenos y los malos, los documentos reales y los falsos, la verdad y la mentira… Hay una frase que, a modo de bala perdida, da en el blanco sin pretenderlo y resume a la perfección los últimos 20 años de la historia del PP. Estaban el fiscal Romeral y el extesorero conversando —llamarlo interrogatorio sería una exageración— sobre la reforma de la sede de Génova 13, cuando Bárcenas explica que la tesorería del PP elaboraba dos tipos de documentos, “unos de verdad y otros de mentira”, porque “había que adecuar el presupuesto, que no era real, a lo que realmente costaba”. Y es entonces cuando, intentando explicar lo obvio, Bárcenas construye a trompicones una frase que es una sentencia:

—Lo que se pagaba en negro era la diferencia entre lo real y lo de mentira.

Será difícil que un legado así, en lo político y en lo económico, pueda redimirse con una mudanza.