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8.8.24

Cestas de navidad, aguinaldos y donativos: los regalos de BBVA a policías en el caso Villarejo

 "Una de las cuestiones que se han analizado durante la instrucción del caso Villarejo es si el BBVA hizo regalos a policías a cambio de un “trato de favor”, algo que estaría prohibido en el código de conducta del banco. En el sumario de la investigación sobre las relaciones entre la entidad y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, que se inició en octubre de 2018, constan archivos sobre gratificaciones a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad, que partían del departamento de seguridad corporativa que dirigía Julio Corrochano, investigado por ser el nexo de unión entre el BBVA y el agente encubierto. El fiscal Anticorrupción Alejandro Cabaleiro ha retomado este asunto y en su último informe, en el que solicita al juez instructor Manuel García Castellón que proponga juzgar a la entidad y a una docena de ex altos cargos de la entidad, entre ellos el expresidente Francisco González, ha incluido las pruebas documentales que acreditarían el pago de donativos con motivo de sus fiestas patronales, algunos enmascarados en facturas “por la compra de juguetes”, o el envío de cestas, vinos y aguinaldos por Navidad.

Según el fiscal Cabaleiro, estos regalos tenían como objetivo mantener una “buena colaboración” entre el banco y la Policía e incluso garantizar un “trato de favor o de confianza” ante determinados favores que el BBVA pedía a altos cargos policiales. También era una forma de recompensar las “relaciones privilegiadas con importantes mandos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado”, señala. El representante de Anticorrupción enfatiza que esta actitud era “conocida tanto por la alta dirección como por el propio consejo de administración”.

Para justificar estas afirmaciones, el fiscal expone en el escrito con fecha del pasado 17 de mayo los indicios que probarían que todos los investigados a los que pide poner a un paso del banquillo de los acusados, entre ellos el BBVA como persona jurídica, son responsables de la comisión de un delito cohecho y una pluralidad de ellos relacionados con descubrimiento y revelación de secretos por los encargos de espionaje que hicieron a Cenyt, el entramado empresarial liderado por Villarejo. Pero también por todos los pagos extraordinarios que se hicieron llegar a policías del entorno del comisario jubilado.

En este sentido, Cabaleiro dedica 16 páginas de su informe —de más de 240 folios— para reproducir los correos electrónicos de empleados del BBVA y directivos, como Corrochano o el actual responsable de auditoría interna, Joaquín Gortari, y en los que se ponía en copia, en algunas de las ocasiones, al exconsejero delegado del BBVA Ángel Cano, para tramitar los regalos. En ellos se solicitan “instrucciones oportunas” para “atender necesidades del servicio surgidas en el área de seguridad especial que presta sus servicios a Presidencia y la alta dirección, con ocasión del alto nivel de colaboración existente con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”. Este mensaje iba seguido de la solicitud de autorización de “donativos” de miles de euros con motivo de actos conmemorativos de la Guardia Civil o la celebración de la fiesta del Día de la Policía en honor a su patrón, los Santos Ángeles Custodios.

Uno de los mensajes incorporados es el enviado el 19 de septiembre de 2011 por parte de un empleado del banco a Gortari para comentarle que con motivo de la fiesta patronal de la Guardia Civil se habría realizado un donativo “en efectivo mediante el pago de la factura correspondiente por la compra de juguetes por parte de esta institución”. En los cruces de correos también figuran los trámites para enviar cestas de Navidad, en las que se incluían vino, o “aguinaldos para nuestros colaboradores externos, que pertenecen a cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, así como otras instituciones oficiales, a los que solicitamos durante todo el año colaboración necesaria para el desarrollo de nuestra función”, según reza uno de los emails destacados.

Listado de policías

De hecho, el fiscal afirma que era una práctica habitual que el departamento de seguridad corporativa del BBVA realizara un listado anual sobre los policías que recibían atenciones por Navidad, “algunos destinados a la sede oficial y otras a domicilios particulares”. “El grado de detalle del personal del Cuerpo Nacional de Policía, así como la reiteración en los regalos se prevé como constante”, subraya el escrito. En ese grupo de policías se encontraban comisarios cercanos Villarejo, algunos de ellos imputados en la macrocausa, como Carlos Salamanca, quien fuera responsable de fronteras en el aeropuerto madrileño de Barajas, condenado a cinco años y ocho meses de cárcel; o Enrique García Castaño, exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), conocido como El Gordo, que ha sido excluido de la causa por su estado de salud.

También el comisario Santiago Sánchez Aparicio, ex jefe de la Policía Judicial, que declaró como testigo en la línea de investigación centrada en el BBVA y admitió su relación de amistad con el exresponsable de seguridad del banco; o José Luis Olivera, ex jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), que fue interrogado para aclarar si el BBVA estaba detrás de la denuncia anónima que motivó la investigación judicial contra la asociación de usuarios de banca Ausbanc.

El cohecho, que es el delito que sustenta toda la macrocausa, castiga tanto al funcionario público que ha recibido una dádiva o retribución de un tercero, como al particular que ha ofrecido o entregado dichas recompensas. Precisamente este ilícito ha estado durante un tiempo en el aire debido a que el tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó el primer juicio del caso Villarejo absolvió a todos los acusados por esta conducta ilegal, si bien la Sala de lo Penal ha ordenado corregir este extremo, lo que ha hecho que vuelva a ser un elemento de cargo para Anticorrupción.

Algunos investigados afirmaron ante el juez García Castellón que desconocían si se hicieron “entregas de dinero en efectivo” a policías para patrocinar sus festejos, ya que no existían partidas específicas en los presupuestos para ello, como señaló Nazario Campo Campuzano, directivo del área de seguridad del BBVA, para quien el fiscal ha pedido el archivo de la causa; o el expresidente Francisco González, que aseguró que dichos pagos no encajaba dentro de su código de conducta, el conocido en el sector bancario como Código FG, una guía de buenas prácticas que instauró en el banco. Sin embargo, el fiscal considera que existen numerosas pruebas acerca de que “de forma reiterada y continuada durante todos los años objeto de investigación [desde 2004 hasta 2017], desde la alta dirección y con expreso conocimiento del gabinete de Presidencia [entonces dirigido por Joaquín Gortari], se hacían regalos, tanto en metálico como en productos a miembros destacados de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, disponiendo de información detallada de los nombres y cargos de muchos de ellos”.

Información sobre problemas internos en el Banco Santander

Asimismo, el fiscal apunta que estas gratificaciones no son solo atenciones en fechas concretas, sino también “contrapartidas” a algunos mandos policiales por determinados favores a altos cargos policiales, como la gestión de visados de allegados a directivos y consejeros del banco o información sobre personas que querían reunirse con altos cargos del BBVA. De hecho, el fiscal incluye uno de los correos que Enrique García Castaño envió a Julio Corrochano sobre las denuncias de trabajadores del Banco Santander por “acoso laboral” contra la dirección de seguridad corporativa de la entidad, incluso una carta que el entonces jefe de dicho departamento, el teniente coronel de la Guardia Civil Juan Salom Clotet, envió al fallecido presidente del banco Emilio Botín sobre este asunto.

Con todo ello, Anticorrupción concluye que el BBVA y sus altos cargos incumplieron su propia norma interna sobre “entregas de regalos y organización de eventos promocionales”, que establecía que, además de tener que rellenar un anexo, los regalos tenían que ser “de carácter promocional o detalles de cortesía”, cuyo valor no podía superar los 150 euros. El fiscal Cabaleiro se acoge a este reglamento porque, según indica, no ha podido analizar el contenido de la normativa especial del banco sobre “atenciones especiales de Navidad” porque “la defensa del BBVA, en ejercicio de su legítimo derecho de defensa, ha preferido no aportarla.” Por este mismo motivo, añade, tampoco ha podido revisar la norma de la entidad sobre la contabilización y pago de facturas recibidas en vigor durante los años investigados, pero aun así señala que la de 2018 (año que ya no es objeto de las pesquisas) prohíbe las donaciones al “Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales, así como los organismos del Estado y las entidades autónomas de carácter análogo de las comunidades autónomas y de las entidades locales”.                (Nuria Morcillo, Cinco Días, 10/06/24)

17.1.24

El PP de Feijóo enmudece ante los informes de la Operación Catalunya que apuntan a Rajoy

 "Las notas policiales que recibía Fernández Díaz en su despacho para montar campañas contra el independentismo.

 La investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela este lunes las primeras cuatro notas policiales que distintas unidades remitían al despacho de Jorge Fernández Díaz. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de ellas se reenviaron en sobre cerrado, sin remitente ni destinatario al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a través de los escoltas.

La primera de las notas, con fecha de 18 de octubre de 2012, la remitió el comisario Villarejo y atribuyó falsamente al entonces presidente de la Generalitat Artur Mas una cuenta en un paraíso fiscal. Acabó publicada en el diario El Mundo en vísperas de la campaña electoral y su contenido se reveló falso.

Nota informativa nº 18 de 18 de Octubre de 2012

 La segunda nota relevante atribuía cuentas en Andorra a la familia Pujol. No tiene firma pero la unidad policial que la envío a Jorge Fernández Díaz admite que un banco de Andorra entregó los datos bajo la amenaza de retirada de la licencia para operar en España. Se publicó en la portada de El Mundo y motivó la confesión del expresident de la Generalitat. 

Pujol Dinero Offshore

 Un tercer atestado apócrifo señaló que los Pujol estaban en la lista Falciani que recopilaba 130.000 cuentas corrientes de presuntos defraudadores fiscales. La información se publicó en diferentes medios de comunicación pero no era cierta. 

Falciani Secreto

 Esa mafia policial remitió también a Fernández Díaz un pseudoinforme en el que un supuesto empresario atribuía mordidas a Artur Mas en el caso Palau. Fue difundido por diferentes medios de comunicación. La información nunca se probó. 

Denuncia anónima de un supuesto empresario"           (José Precedo, eldiario.es, 15/01/24)

 

"El Gobierno de Rajoy investigó al margen de la ley a partidos independentistas durante al menos cinco años.

 No fue solo Villarejo. El Gobierno de Mariano Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda. Todo ese material acababa en las portadas de determinados periódicos madrileños como paso previo a que algunos fiscales o incluso denunciantes anónimos lo presentasen en los juzgados para alimentar seriales mediáticos contra los adversarios del PP.

La guerra sucia se inauguró pocos meses después de instalarse Mariano Rajoy en la Moncloa y se dirigió contra políticos y partidos nacionalistas catalanes tras la primera Diada multitudinaria, en 2012, cinco años antes del referéndum convocado por Carles Puigdemont.

Todas aquellas prácticas han dejado huellas en el Ministerio del Interior y algunos testigos. Una investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela a partir de documentos que llegaron al despacho de Jorge Fernández Díaz y testimonios inéditos la forma de actuar de un Gobierno que dilapidó recursos públicos para hacer frente a los adversarios del PP: medios humanos, materiales e incluso dinero de los fondos reservados para pagar a confidentes por informaciones muchas veces contaminadas o directamente falsas con las que intentar destruir a sus rivales, a través de campañas que se intensificaban a las puertas de los procesos electorales. Todo con el objetivo de manipular a la opinión pública.

En esta primera entrega, elDiario.es y La Vanguardia revelan documentos que elaboraron diferentes unidades policiales y que llegaron a la cúpula del Ministerio del Interior, cuando lo dirigía Jorge Fernández Díaz, pese a que este negó airadamente en el Congreso haber tenido acceso a esa documentación. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de esas notas informativas que elaboraron diferentes unidades policiales habrían acabado en el despacho de Mariano Rajoy. Esas mismas fuentes explicaron que el procedimiento para entregar documentación delicada al presidente del Gobierno de entonces pasaba por enviar un sobre blanco cerrado, sin asunto ni remitente ni destinatario que llegaba a Moncloa a través de los escoltas.

Esta investigación pone a disposición de los lectores los documentos íntegros con la información en bruto que llegaba al despacho del ministro del Interior y que después acababa publicada en distintos medios de comunicación.

Esas “notas informativas” arrancaron en 2012 y se alargaron durante varios años a través de distintos equipos policiales que remitían de forma periódica al ministro Jorge Fernández Díaz con los avances de sus investigaciones prospectivas, realizadas al margen de la ley, sin que existiese un control judicial y sin que figurasen en los planes de trabajo de las diferentes unidades operativas de la Policía.

A pesar de que varios testigos, entre ellos dos ministros relevantes de su gabinete, el propio Fernández Díaz y María Dolores de Cospedal admitieron en conversaciones privadas (sin saber que estaban siendo grabados) que Mariano Rajoy estaba al tanto de estas prácticas, el expresidente nunca fue llamado a declarar en ninguna de las investigaciones abiertas en los tribunales españoles sobre la policía política. Tampoco por las gestiones que realizó su entonces jefe de gabinete, Jorge Moragas, para poner en contacto a su amiga Victoria Álvarez, antigua amante de un hijo de Pujol, y que acabó siendo clave para la elaboración de dosieres contra la familia del expresident tras cobrar decenas de miles de euros de los fondos reservados. Esas informaciones, a veces ciertas con datos confidenciales que se lograban al margen del control de los jueces, y a veces directamente falsas, acabaron publicadas en las portadas de varios medios de comunicación.

Los únicos cargos políticos camino del banquillo (y solo en el caso de la destrucción de pruebas sobre la corrupción del PP) son su ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fue primero su jefe de gabinete y a partir de 2013 secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Para cada uno de ellos la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel en la Operación Kitchen, que indaga sobre las maniobras de aquel gobierno para tratar de borrar las pruebas de la financiación irregular del PP y de los pagos de empresarios al partido a cambio de adjudicaciones en el Gobierno de Aznar. Ambos han remitido escritos a la Audiencia Nacional para que se juzgue también al PP, principal beneficiario de las maniobras para ocultar su corrupción.

Por la publicación de noticias falsas sobre supuestas cuentas en paraísos fiscales, hipotéticos fraudes a Hacienda o mordidas millonarias que algunas unidades policiales atribuyeron en informes trampa a dirigentes como Artur Mas, al exalcalde de Barcelona Xavier Trias y a otros políticos nacionalistas, nadie ha sido imputado. Ni siquiera ha habido dimisiones relacionadas con estos escándalos pese a las evidencias que apuntan a que de esas prácticas tenía conocimiento, cuando no las auspiciaba directamente, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, amigo íntimo del entonces presidente, Mariano Rajoy.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, pese a situarse en el epicentro de muchas de esas maniobras con sus continuos encargos a Villarejo contra el independentismo y para hacer desaparecer pruebas contra el PP también ha salido ilesa. Manuel García Castellón, un controvertido magistrado de la Audiencia Nacional que debe a gobiernos del PP sus años de juez de enlace en París y Roma, dos de las plazas más codiciadas y con mejores sueldos en la judicatura, decidió exonerarla de cualquier responsabilidad, pese a las grabaciones que ha escuchado todo el país en las que Cospedal pedía al comisario hacer desaparecer “la libretita” de Luis Bárcenas donde el tesorero fue registrando a mano durante años la contabilidad en negro del partido. Cuando esas grabaciones se hicieron públicas a través de El País, la fiscalía anticorrupción reprochó al juez en el recurso donde pedía investigar a Cospedal, que hubiese establecido “una ”infranqueable línea roja“ para proteger a la dirección del partido.

Las operaciones de las cloacas del Estado se intensificaron a partir de una reunión celebrada el 12 de septiembre de 2012 en el Ministerio del Interior y desvelada hace unos meses por La Vanguardia en la que Jorge Fernández Díaz, con las portadas de la marcha multitudinaria del día anterior todavía frescas, manifiesta su preocupación por la situación en Catalunya y da a entender que combatir al independentismo debe ser una prioridad también para la policía.

Es ahí donde emerge el comisario Villarejo, un tenebroso e hiperactivo agente que llevaba años mezclando su actividad profesional y sus contactos fruto de varias décadas en el cuerpo para construir un lucrativo negocio de venta de información y encargos mafiosos que le realizaban empresarios en dificultades. Por ellos el pasado julio ha recibido una primera condena de 19 años de cárcel. Villarejo fue siempre un policía oscuro, acostumbrado a manejarse en los márgenes de la ley o directamente fuera de ella, entre supuestas operaciones especiales. A comienzos de 2012 había empezado a tejer relación con la cúpula del Ministerio del Interior en la primera época de Rajoy. Lo introdujo Juan Cotino, exdirector de la policía en el Gobierno de José María Aznar, un dirigente fallecido en 2020 que en aquellos años era todavía influyente en el PP. Fue Cotino quien le recomendó a Fernández Díaz tener de mano al comisario como informador, al margen de la cadena de mando.

Informes sin firma ni sello contra los independentistas

El ministro encargó a su entonces jefe de gabinete, Francisco Martínez, hacer de enlace con Villarejo para recopilar esa información, y Martínez dio entonces la orden de que cualquier dato relevante se entregase por escrito. Esa fue la vía de entrada de Villarejo con los mandos más altos de Interior y el modo en que nacieron las “notas informativas”, una especie de informes de inteligencia sin firma ni sello, en los que Villarejo fue mezclando rumores, información averiada y recortes de sumarios que investigaban algunos juzgados, todo camuflado como revelaciones que le hacían llegar supuestos agentes infiltrados durante años en el independentismo.

A lo largo de esta investigación se ha tenido acceso a más de una docena de notas que recibió Fernández Díaz en su despacho y que hoy elDiario.es y La Vanguardia publican en exclusiva. Son escritos con un lenguaje muy coloquial procedentes de distintas unidades policiales en las que Villarejo llegó a colar también maledicencias sobre otros personajes sin ninguna relación con la causa separatista a los que involucraba en supuestas ilegalidades para cumplir con los encargos que recibía de terceros que pagaban elevadas sumas de dinero a Villarejo para destruir la reputación de sus enemigos.

Para acceder a los despachos más altos del PP el comisario dispuso de otro atajo: el empresario Ignacio López del Hierro, viejo conocido suyo, y marido de la número dos del partido, María Dolores de Cospedal.

La primera nota de la que hay constancia que llegase al despacho de Fernández Díaz la hizo llegar Villarejo a través de la secretaria del Director Adjunto Operativo de la Policía, Eugenio Pino, otro miembro destacado de la brigada política también imputado por las mismas prácticas. Bebía de apuntes anteriores realizados por agentes de la UDEF y está fechada el 18 de octubre de 2012, un mes y una semana después de la diada que desbordó las calles de Catalunya y tres semanas más tarde de que Artur Mas convocase elecciones en Catalunya, tras rechazar Rajoy su propuesta de pacto fiscal. Se dirigía contra el propio Mas y estaba escrita para dinamitar su campaña electoral. La elaboración de la nota informativa, la publicación de sus conclusiones en la portada de El Mundo a unas horas de las elecciones catalanas y la forma en que todos los participantes se lavaron las manos cuando semejantes conjeturas se desmoronaron revelan a la perfección la forma de operar del entramado político-policial.

En noviembre de 2012 se sucedían días frenéticos en la política catalana, con el nacionalismo más movilizado que nunca en las calles y los puentes de CiU y el Gobierno central completamente rotos. Mientras Catalunya se preparaba para una nueva campaña electoral, en Madrid un grupo de políticos y mandos de las fuerzas del orden diseñaban una estrategia parapolicial con el objetivo de desactivar al nacionalismo catalán. Un plan al margen de la ley orquestado en las entrañas del Ministerio del Interior pero que ha dejado mucho rastro.

Se sabe, porque así lo escribió Villarejo en sus agendas, que el 10 de octubre de 2012 Eugenio Pino, al frente de la Dirección Adjunta Operativa de la policía, había encargado al comisario investigar asuntos turbios de Convergència para filtrarlos a la prensa. Y que ese mismo lunes, el jefe de gabinete del ministro, Francisco Martínez, habla también con Villarejo, según figura en las agendas de este, acerca del mismo tema.

Ocho días después, el 18 de octubre de 2012, llega la primera información por escrito de Villarejo a la cúpula del Ministerio del Interior: un documento de dos folios y medio, sin sello ni firma, muy alejado del estilo y el lenguaje de los atestados policiales, donde el comisario se escuda en “fuentes de toda solvencia con las que se mantienen relaciones desde hace más de 15 años”, para lanzar una serie de acusaciones sobre corrupción de Convergència y supuestas cuentas en Liechtensetein de Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat, de su propio padre, y de Pujol. La “nota informativa” relacionaba con supuestas mordidas del 4% para Convergencia en la adjudicación de obras del Palau de la Música. La publicación del atestado en El Mundo acabó resultando una bomba en la precampaña pero meses después se volvió contra el propio Ministerio del Interior.

En su introducción Villarejo señalaba “la dificultad extrema” para investigar en Catalunya, “toda vez que casi todo el mundo se resiste a colaborar y actúan con un código de silencio, similar al que puede imperar en sociedades de complicidad mafiosa como Sicilia” (sic).

Y en el último apartado el comisario se dedicaba a señalar supuestos temores que habría detectado en Convergència: “Todo el staff de CDC teme un ataque en pleno proceso electoral en medios de comunicación donde se hagan públicas las graves corrupciones que afectan a sus dirigentes. Ahora han conseguido usar la mordaza en los medios locales aunque no pueden garantizar lo mismo a los medios nacionales”.

Once días después, el 29 de octubre, los fiscales que investigaban el caso Palau, sobre las adjudicaciones irregulares de obras, reciben una visita insólita en Barcelona. El comisario de Asuntos Internos de la Policía, Marcelino Martín Blas, y el director del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, José Luis Olivera, se presentan en sus despachos para reclamar un registro de la sede de Convergència Democràtica de Catalunya. Lo hacen pese a no tener ninguna jurisdicción sobre el caso, sin mandato judicial, y apelando a supuestas revelaciones de confidentes anónimos que apuntaban a la financiación irregular del partido y el desvío de fondos a algunos dirigentes. Comparecen sin aportar más pruebas que unos cuantos corta-pega de sumarios judiciales. Los fiscales consideraron la visita una injerencia y no solo descartaron la entrada y registro en la sede del partido, sino que comunicaron esa intromisión al juez del caso.

El 14 de noviembre, la Unidad Contra la Delincuencia Fiscal y Económica de la Policía tramita un informe con otra denuncia anónima de un supuesto empresario retirado que sin ofrecer ninguna pista concreta afirmaba haber hecho donaciones a la fundación que se investigaba y que en realidad eran mordidas para lograr contratos del Palau. El escrito volvía a vincular a Artur Mas con sobornos y comisiones ilegales. Y elevaba el porcentaje de las comisiones al doble de lo que decía la nota de Villarejo.

El 16 de noviembre de 2012, cuando faltaba poco más de una semana para las elecciones catalanas, el contenido de aquella primera nota informativa de Villarejo redactada apenas un mes antes, llega a la prensa nacional. El diario El Mundo titula en portada: La policía vincula cuentas en Suiza de Pujol y Mas con la corrupción de CiU. La exclusiva se trataba de sustentar en un hipotético informe de la Unidad contra la Delincuencia Fiscal y Financiera, pero el documento pese a llevar un sello de la UDEF, no tenía firma. Mas compareció ese mismo día para denunciar que había sido víctima de un montaje.

Durante unos días se especuló con que se podía haber publicado “un borrador”. Cuando la información se reveló falsa, el responsable de la UDEF testificó en un juzgado de Barcelona que no era un trabajo de su equipo. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, salió a la palestra para anunciar una investigación interna destinada a “evitar que se produzcan este tipo de filtraciones”. Meses más tarde ese expediente interno se cerró en falso. Cuando el entonces portavoz de CiU Jordi Jané preguntó en marzo de 2013 a Fernández Díaz si conoció la existencia del informe falso antes de su publicación en El Mundo, el ministro contestó airado en el Congreso: “Eso me ofende, me ofende la pregunta. Es como decir que consentí o propicié su publicación y eso es una ofensa. Le ruego que lo retire”.

“Hay que informar solo al número 1”

Los apuntes en las agendas de Villarejo de aquella época y los testimonios recabados a lo largo de esta investigación evidencian sin embargo que la estrategia de buscar basura de los contrincantes del PP para embarrar la campaña venía de muy arriba. Durante aquellas semanas, apunta en sus diarios el comisario, el DAO de la Policía, Eugenio Pino le pidió buscar cuentas en el extranjero para filtrar a la prensa (el 22 de octubre). El comisario escribe: “Hay que informar de los hallazgos solo al número 1”. Se refiere al ministro Jorge Fernández Díaz.

Otro apunte del día siguiente (23 de octubre de 2012) refleja una conversación con Francisco Martínez donde el comisario le dice que el marido de Cospedal hará de intermediario para una cita con la 'número dos' del PP. Debajo Villarejo escribe: “campaña a muerte contra C”. Alude a Convergència.

¿Qué hacía la secretaria general del partido dando instrucciones a un comisario para perseguir a rivales políticos? Es una pregunta que ningún juez se ha atrevido a hacer a quien era la 'número dos' del PP.

En cualquier caso, el plan es seguido a rajatabla en las semanas posteriores. El 26 de octubre se produce la reunión de Villarejo con Cospedal, donde se prepara el primer encuentro del comisario con Alicia Sánchez Camacho, donde la entonces líder del PP catalán da una lista al comisario de los dirigentes que debía investigar y donde incluye junto a los Pujol, a la familia Sumarroca, al exjefe de policía de Catalunya, o al entonces directivo de La Caixa, Jaume Giró, que años más tarde acabaría como conseller de Economía por Junts en el Govern de Pere Aragonès. En esa mesa se habla ya de Victoria Álvarez, la ex amante de Jordi Pujol Ferrusola, una amiga de Jorge Moragas, entonces jefe de gabinete de Rajoy, que pasaría a cobrar dinero de los fondos reservados a cambio de delatar al hijo del expresident, a quien acusó de viajar a Andorra cargado de sacas de dinero para blanquearlo. Hoy Jordi Pujol junior se encuentra a la espera de juicio: la fiscalía le acusa de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documento mercantil y delito contra la Hacienda Pública.

Solo unas semanas más tarde de la cita con Victoria Álvarez, Villarejo apunta en su diario que Cospedal le hizo un primer pago de 100.000 euros para premiar la declaración de otro personaje controvertido, el empresario Javier De la Rosa, a cambio de que este acuse a Pujol de manejar cuentas en el extranjero, cosa que hizo.

En esos encuentros con el comisario, la líder del PP catalán incluye en la lista por su cuenta otro objetivo al que investigar: Sandro Rosell, presidente del Barça, al que se culpaba de haberse posicionado del lado del nacionalismo.

Rosell atribuye todo lo que le vino después a esa instrucción y denunció en un juzgado de Madrid a los mismos cargos policiales que le endosaron en un informe económico bienes ocultos, cuentas y sumarios en el extranjero que no existían. Asegura haber sufrido más de 70 inspecciones de Hacienda, y visitas de los inspectores a la cárcel de Soto del Real, donde pasó dos años en prisión preventiva, tras una controvertida instrucción de la jueza Carmen Lamela. El pasado septiembre la Audiencia de Barcelona ratificó la absolución en su juicio por delito fiscal. Es la quinta causa judicial de la que sale indemne.

Información de Hacienda en manos de Villarejo

Pero además de confidentes de reputación dudosa y de examantes con sed de venganza, las notas informativas de ese cuerpo parapolicial que trataba de combatir el independentismo bebían en otro tipo de fuentes, como revela otro documento registrado en Interior, que lleva en el encabezamiento la fecha de 30 de octubre de 2012 y que se titula “Josep Pujol Ferrola. Europraxis”. Se trata de otra nota informativa que especula sobre la venta de la consultora Europraxis fundada por el hijo del expresident a Indra, y donde supuestamente se embolsó seis millones de euros. En el segundo folio de ese dosier, Villarejo escribe: “En noviembre 2012 JOSEP ha regularizado su cuenta suiza”. Fuentes involucradas en aquellas maniobras atribuyen el baile en la fecha que encabeza la hoja informativa a que el informe pudo iniciarse ese día y concluirse varias semanas después. Pero la pregunta clave es cómo podía saber Villarejo que Josep Pujol Ferrusola se acogió a la amnistía fiscal del Gobierno de Rajoy si esa información solo la tenía el Ministerio de Hacienda y la unidad de antiblanqueo. Solo año y pico después la conoció la opinión pública, cuando la publicó el diario El Mundo, tras otra filtración, y afectaba a otro de los hijos del expresident: Oleguer. 

 Las fuentes consultadas señalan que durante aquella época el departamento de Cristóbal Montoro se mostró “muy activo” en todo lo que tenía que ver con la investigación a dirigentes nacionalistas y apuntan que algunas de las publicaciones de información confidencial sobre contribuyentes catalanes salieron de la cúpula de su ministerio.

Según la documentación recabada en esta investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia, al despacho de Jorge Fernández Díaz siguieron llegando esas notas informativas cuando ya había pruebas de que varias de ellas eran falsas e incluso después de que el ministro se mostrase indignado en el Congreso cuando se le preguntó si conocía esos informes apócrifos. Fuentes involucradas en aquellas maniobras han explicado cómo funcionaba el tráfico de dosieres entre los implicados en la llamada Operación Cataluña.

 Esos informes apócrifos los facilitaba la Dirección Adjunta Operativa de la Policía, con el hiperactivo Eugenio Pino al frente, pero también llegaban directamente al ministro a través de su jefe de gabinete, Francisco Martínez. Fueron decenas las “notas informativas” elaboradas entre 2012 y 2016. En su elaboración participaron además de Villarejo y su red, unidades policiales como la UDEF, que persigue la delincuencia Fiscal y Financiera, la Comisaría General de Información, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado y la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía, que entonces dirigía Enrique García Castaño, colaborador, amigo de Villarejo y también imputado en Kitchen para el que la Fiscalía pide 12 años de prisión. Sus causas están en suspenso tras sufrir un ictus. La Brigada Provincial de Información de Barcelona era la última pata del operativo que reportaba ese tipo de informaciones al DAO y que acababan sobre la mesa de Fernández Díaz. También hay informadores como el que fue director de la Agencia Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, que se ofrece a surtir de material a la cúpula de Interior para atacar a políticos de Convergencia y de ERC. Muchos de sus datos se revelaron falsos.

“El Estado español está en guerra”

El 21 de noviembre de 2012 esa factoría de informes contra los rivales políticos del PP invocó el hombre de Hervé Falciani, el empleado del banco HSBC que hizo pública una lista de más de 130.000 cuentas bancarias secretas de defraudadores fiscales, para dar credibilidad a sus atestados. La nota informativa encabezada con el sello de “secreto” concluía que Pujol figuraba en la lista Falciani, que había llegado a las autoridades españolas gracias a Francia. El dato se publicó en la prensa pero también era falso.

En el Ministerio del Interior también quedaron huellas de la utilización de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, que entonces dirigía Marcelino Martín Blas para perseguir a políticos y partidos nacionalistas catalanes. Martín Blas, que acabó muy enfrentado a Villarejo por rencillas entre comisarios, fue el mismo mando policial que advirtió en una cita celebrada en junio de 2014 en el hotel Villa Magna de Madrid al consejero delegado de la Banca Privada de Andorra, Joan Pau Miquel: “El Estado español está en guerra y le requiere información bancaria relativa al nacionalismo catalán”.

Se trata de uno de los episodios más escandalosos de la Operación Cataluña. El 1 de julio de 2014 una nueva nota informativa llega al despacho del ministro del Interior. No es un documento más, como demuestra el encabezamiento: DINERO OFFSHORE FAMILIA PUJOL. El documento establece que la fiabilidad de la información es muy alta y contiene “datos recogidos de fuentes fiables y solventes”. El escrito no lleva esta vez las iniciales F/V con las que firma Villarejo ni acaba con el clásico “fin de la cita” con el que acostumbraba a cerrar el comisario sus informes. Son seis páginas, sin membrete ni firma, en las que figuran pantallazos sobre supuestos movimientos de cientos de miles de euros de la pareja del expresident Jordi Pujol, Marta Ferrusola, y sus hijos Marta, Mireia, Pere y Oleguer, a quienes se presenta como titulares de cuentas en la entidad andorrana en la que figuraban ingresos por valor de 3,4 millones de euros.

La nota informativa señala que la familia del expresident podría estar blanqueando “ingentes cantidades de dinero en efectivo procedentes de todo tipo de acciones presumiblemente delictivas”. Pero añade algo más. Admite que “parte de estas informaciones” las habrían facilitado los propios responsables de la Banca Privada de Andorra, “de manera forzada y obligados por los las circunstancias ante el temor de poder perder la licencia de banca para ejercer en España como banca privada, a través de la marca Banca Madrid”. El escrito policial concluye que los responsables del banco “han optado por aceptar prestar colaboración con las autoridades judiciales y/o fiscales españolas”.

 Solo seis días más tarde de que ese documento se reciba en el despacho del ministro del Interior, el diario El Mundo publica los mismos pantallazos con los movimientos de cuenta de la familia Pujol. El 25 de julio el expresident realiza una histórica confesión en la que admitió haber ocultado patrimonio que atribuyó a una herencia de su padre fallecido en 1980, el mismo año que asumió la presidencia de la Generalitat, que ostentaría hasta 2003. El escándalo sacude la política catalana y la de todo el país. El matrimonio que gobernó la autonomía durante más de dos décadas todavía está a la espera de juicio.

Pero la relevancia de esa nota informativa del 1 de julio de 2014 trasciende a la trayectoria del político más importante de Catalunya en las últimas décadas. Porque deja por escrito indicios de que autoridades españolas amenazaron a los responsables del banco andorrano si no facilitaban información confidencial sobre los Pujol.

 Esa denuncia es la que instruye la juez de Andorra Stephanie García, quien ya ha comunicado al presidente Mariano Rajoy su condición de investigado, junto al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez y a quien fue director de la Policía Ignacio Cosidó. El DAO de aquella época Eugenio Pino y el inspector Bonifacio Díez también también fueron citados por la juez andorrana pero no se presentaron. En esa causa los responsables del Banco de Andorra acusan al Gobierno de Rajoy de extorsionarlos para lograr información comprometedora de los Pujol, de remitir información falsa a la oficina de control de delitos financieros de Estados Unidos hasta lograr la clausura del banco y de “intimidar” al Gobierno andorrano y a sus ministros durante una visita presidencial al Principado en 2015 para precipitar el cierre del banco.

La de Andorra es la única causa en la que un juez ha asociado el nombre de Mariano Rajoy a la Operación Cataluña, algo que no ha sucedido en ningún tribunal español. El futuro de esa investigación es incierto."                   (José Precedo, eldario.es, 15/01/24)


  "Silencio. 

Es la estrategia que se ha instalado en la sede nacional del PP después de que elDiario.es y La Vanguardia haya publicado los informes que confirman la existencia de la llamada Operación Catalunya, el uso de recursos del Estado por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para atacar, incluso con pruebas falsas, al independentismo catalán. 

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha dado hoy opción a que le pregunten por el tema. Y su departamento de prensa tampoco ha querido responder sobre un escándalo que salpica a uno de los “referentes” políticos.

Feijóo ha participado esta mañana en un acto informativo (Nueva Economía Fórum) en el que ha criticado la subida del SMI y la forma en la que el Gobierno aprobó sus reales decretos ley la semana pasada, gracias a un acuerdo 'in extremis' con Junts. También sobre la crisis de los pellets en Galicia. Pero ninguna pregunta sobre las prácticas del Ministerio del Interior que dirigía Jorge Fernández Díaz.

Después, Feijóo ha participado en un coloquio sobre la reforma del artículo 49 de la Constitución organizado por la fundación Prodis sin presencia de medios.

El líder del PP ha evitado así responder sobre los tejemanejes de un Gobierno de su partido en la elaboración de pruebas falsas para atacar a rivales políticos, en este caso partidos o referentes independentistas. No fue solo el excomisario José Manuel Villarejo. El Ejecutivo de Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda.

Mutismo en Génova, 13

Pero no solo Feijóo. Todo el PP nacional ha optado por enmudecer ante las revelaciones. El partido no ha convocado la habitual rueda de prensa de los lunes posterior a la reunión del Comité de Dirección.

Solo el presidente murciano, Fernando López Miras, ha tenido que responder a preguntas de los periodistas, precisamente en el acto informativo con el que Feijóo ha inaugurado la semana. “Lo primero que hay que hacer es preguntarle a Rajoy si es verdad o no”, dijo López Miras. “Si alguien que puesto todo el Gobierno, el poder del Estado y la competencia que le daba la Constitución para poder frenar un golpe de Estado, un golpe en Catalunya, ha sido Rajoy”, aseguró. “Utilizó y yo creo que además de manera eficiente y de manera audaz, la autoridad que le daba el artículo 155 de la Constitución española y además con el apoyo también del PSOE y de Ciudadanos, y puso toda la maquinaria del Estado al servicio de la defensa de la unidad de España”, concluyó.

elDiario.es ha intentado recabar la reacción del PP a través de los canales habituales que el partido pone a disposición de los periodistas hasta en dos ocasiones. Ambas han recibido el silencio como única respuesta."        (Aitor Riveiro, eldiario.es, 15/01/24)

7.11.23

Los cabos sueltos de Kitchen que la Fiscalía quería investigar y que la Audiencia finiquita... dejando fuera a la cúpula del PP en época de Mariano Rajoy. Este fallo implica que María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del partido y exministra de Defensa, que estuvo imputada en la causa, esquiva finalmente cualquier responsabilidad penal. Pero también corta de raíz todos los hilos de los que aún se debía tirar, en opinión de la Fiscalía

 "La Audiencia Nacional ha dado esta semana un sonoro carpetazo a las pesquisas del caso Kitchen. La Sala de lo Penal ha avalado la decisión del juez Manuel García-Castellón de dar por acabada la investigación sobre la operación parapolicial de espionaje al extesorero popular Luis Bárcenas, circunscribiendo así toda la responsabilidad al Ministerio del Interior y dejando fuera a la cúpula del PP en época de Mariano Rajoy. 

Este fallo implica que María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del partido y exministra de Defensa, que estuvo imputada en la causa, esquiva finalmente cualquier responsabilidad penal. Pero también corta de raíz todos los hilos de los que aún se debía tirar, en opinión de la Fiscalía y del resto de acusaciones.

Más implicados del PP. El ministerio público lo tenía muy claro al recurrir la decisión del juez García-Castellón: todavía queda por dilucidar si los 11 procesados, incluido el exministro Jorge Fernández Díaz, actuaron “en concierto” con más dirigentes del Partido Popular, entonces en el Gobierno. Con el avance de las pesquisas, la Fiscalía aseguró que existían indicios para ir más allá de Interior y señalar también a la dirección de la formación conservadora. La acusación no solo apuntó a Cospedal, a la que atribuye un “interés personal” en el espionaje a Bárcenas, sino que amplió el foco a otros cargos.

Una opción que la Sala desestima. El tribunal descarta volver a imputar a Cospedal, que mantuvo un contacto fluido con los comisarios José Manuel Villarejo y Andrés Gómez Gordo, piezas clave en la captación como confidente de Sergio Ríos, el chofer del extesorero popular. Los magistrados también rechazan citar como imputado a Ignacio Cosidó, entonces director general de la Policía, y a quien señalaron el propio Villarejo y Eugenio Pino, máximo cargo operativo del cuerpo en la época de Rajoy. La Audiencia Nacional no aprecia en el sumario indicios suficientes para indagar sobre ambos.

La Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones populares subrayan que la cúpula del PP era la máxima beneficiaria de la operación Kitchen, que buscaba arrebatar a Bárcenas documentos comprometedores para el partido y su cúpula. Sin embargo, la Sala de lo Penal responde que podía haber más “interesados” en la “desaparición de la información guardada” por el extesorero: “Pudiera haber terceros, dentro o fuera del Partido Popular, que hubieran recibido o hecho donaciones para la llamada contabilidad B del mismo”, argumentan los jueces, que también han descartado indagar sobre los números de teléfono que facilitó Villarejo y a través de los cuales, según aseguró, se comunicaba con Mariano Rajoy.

¿Dónde está el material robado? Una pregunta clave que no responde el sumario es qué material le fue robado a Bárcenas y donde está. Por ello, la Fiscalía quería volver a interrogar al inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, un agente de la máxima confianza de Cospedal. En una de las notas de las agendas de Villarejo se lee: “Lo que le quitaron a LB está en el despacho de Gago. Este verano lo va a copiar”. El despacho de ese agente se encontraba en un edificio anexo a la Dirección General de la Policía, que lideraba Eugenio Pino, también procesado.

La Sala considera que esta vía de investigación no tiene futuro. El tribunal, al igual que García-Castellón, explica que ya han pasado muchos años desde que acabara Kitchen y han tenido “tiempo más que suficiente” para destruir los documentos que presuntamente sustrajeron. Además, remachan los jueces, Gago ya negó su participación en la operación de espionaje, por lo que “una nueva declaración en nada va a servir”.

El boicot a Gürtel. Las acusaciones sostienen que la operación Kitchen no fue más que una parte de un largo boicot a la investigación judicial del caso Gürtel, la macrotrama de corrupción que afecta al PP desde febrero de 2009. Las pesquisas revelan que la relación de Villarejo con Cospedal y su marido, Ignacio López de Hierro, viene al menos desde 2009 —cuatro años antes de que se active Kitchen—; y en sus conversaciones les revela datos secretos sobre causas que cercaban al PP. A su vez, se halló en poder de Villarejo un documento, titulado Proyecto SMP, que hablaba de “evaluar la posibilidad de anulación total de actuaciones del sumario de Gürtel”. Era un presunto encargo que se le llegó a plantear al comisario por parte de un “abogado encargado de la defensa de miembros del PP”.

“Existe una línea de causalidad entre los hechos investigados [en Gürtel] y el actuar de Cospedal y López del Hierro, en una más que probable y lógica connivencia del por entonces presidente del PP y del Gobierno, para desbaratar e influir en la investigación judicial que se estaba desarrollando”, subraya Podemos, personado como acusación popular. Pero la Audiencia Nacional descarta esa tesis y cree la versión de la ex secretaria general de los populares, que repitió que Villarejo nunca le trasmitió datos secretos: “Reunirse con Villarejo no es una actividad ilícita [...] Ella no tenía ninguna razón para negarse, pues en aquel entonces Villarejo tenía prestigio y había sido condecorado en varias ocasiones”, dicen los magistrados, que inciden en que el Proyecto SMP nunca se vinculó a la expolítica.

 La Sala también corta los intentos de llamar a declarar a Arturo González Panero (PP), alias El Albonguilla, exalcalde de Boadilla del Monte (Madrid) y uno de los condenados por Gürtel. La Fiscalía quería interrogarlo después de que se encontrara en las agendas de Villarejo un apunte que revela el supuesto aviso que el policía le dio días antes de las detenciones en 2009 de los implicados en la red liderada por Francisco Correa. Un chivatazo que Panero confirmó en declaraciones al diario La Razón. Pero la Audiencia Nacional considera que estos hechos, de haber ocurrido, no guardan relación con Kitchen, que empieza “cuatro años más tarde”. El tribunal delimita las pesquisas exclusivamente a la operación policial contra Bárcenas: “No se explica cómo unos hechos acaecidos en 2009 o en 2017 pueden estar relacionados con los aquí investigados, que ocurrieron en los años 2012-2013″.

El asalto del falso cura. La Audiencia concluye que tampoco cabe indagar más sobre el asalto a la vivienda de Bárcenas en 2013, protagonizado por un hombre disfrazado de cura, Enrique Olivares, fallecido en enero. La Fiscalía sostiene que “otros servicios de seguridad” del Estado pudieron estar detrás de aquel episodio y pidió al juez que se identificara a los policías que visitaron en la cárcel al secuestrador de la familia del extesorero y que se citara como testigo a Ricardo Q., el preso de apoyo que tuvo Olivares durante su reclusión. Pero el instructor y la Sala lo han rechazado: “Se trata de una diligencia inútil”.

“Desde que ocurrió el asalto a la vivienda en 2013 hasta el momento, no se ha averiguado nada sobre su conexión con los hechos objeto de este procedimiento”, insisten los magistrados: “En la documentación desclasificada no aparece ninguna nota, acta o vigilancia que se refiera a dicho incidente y que permita constatar pago alguno a Olivares con cargo a fondos reservados”. El tribunal considera que el testimonio de Ricardo Q. carecería de valor, ya que nada de lo que le pudo contar el asaltante podría tenerse en consideración debido a su deterioro mental.

La trama en prisión. Las acusaciones mantienen que Kitchen extendió sus tentáculos hasta la prisión donde fue encerrado Bárcenas, donde “captó y utilizó” a otros colaboradores. Según las agendas de Villarejo, los comisarios implicados estaban al tanto de los movimientos del extesorero en la cárcel y, por ello, la Fiscalía quería ahondar en la figura del recluso Isidro Sánchez, uno de los compañeros de Bárcenas en el centro penitenciario. El ministerio público quería saber qué policías habían consultado las fichas de Sánchez en los años que duró la trama, e incluso si se le entregó dinero de los fondos reservados. Pero la Sala lo considera innecesario, ya que hasta ahora no se ha descubierto “pago alguno” a este hombre."                       (J. J. Gálvez, 22/04/22)

26.10.23

«Somos la mafia»: la pieza 34 de Tándem guarda los audios de los comisarios Olivera y Villarejo con Ferreras y el presidente de La Razón

 "El juez García Castellón de la Audiencia Nacional ha dado el pistoletazo de salida a una de las piezas más importantes de la causa Villarejo, la que contiene los audios sobre los negocios que implican a la UDEF, a Planeta, a Cospedal, el abogado del PP y la BPA Javier Iglesias y sobre la Operación Cataluña.

El informe que la Unidad de Asuntos Internos entregó al juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, y a los fiscales anticorrupción de la causa Tándem, plantea abrir casi sesenta piezas más con la documentación y audios que les han aportad el empresario Javier Pérez Dolset -víctima según la `pieza 18 que fue sobreseída provisionalmente-, a los que se han sumado los publicados por Crónica Libre, Fuentes Informadas, El País y el difusor Alvise Pérez.

 Todos estos audios y documentación tienen una misma fuente común: el entorno del comisario José Manuel Villarejo, incluido quien fuera abogado de su mujer, el letrado Javier Iglesias.

Una presunta organización criminal

Por el contenido de los audios, muchos de ellos dados a conocer hace más de un año por Crónica Libre, la denuncia se dirigió contra el comisario José Manuel Villarejo, el comisario José Luis Olivera, Mauricio Casals, presidente de La Razón y consejero de Atresmedia, Antonio García Ferreras, director de La Sexta y presentador de Al Rojo Vivo y el empresario Adrián de La Joya, asegura las fuentes consultadas por este medio y presentes en la sala.

Según los textos entregados por Asuntos Internos,» los denunciados conformaban una Organización Criminal integrada por mandos policiales, empresarios y periodistas creada con carácter permanente y con un evidente reparto de funciones, a fin de obtener información reservada de carácter policial, realizar investigaciones ilegales con recursos de la policía, confeccionar pruebas falsas y publicarlas en los medios de comunicación de los que son propietarios para intimidar, imputar, perjudicar y/o desprestigiar a personas que, de una u otra manera, se consideraban enemigos del clan que conformaban«. Los denunciados, incluso se autodenominan la «mafia» y presumían de fabricar pruebas falsas «con el rabo».

 Actuaban conjuntamente a requerimiento o petición de alguno de los miembros, realizando todo tipo de intercambio de favores y protección, tal y como ellos mismos explican. Una auténtica asociación para delinquir en la que Villarejo y grupo Cenyt no era más que uno de los miembros.

Los afectados por el material bajo investigación son Pablo Iglesias, Xavier Trías, José Manuel Soria, Juan Luis Cebrián y el propio denunciante Javier Pérez Dolset. Todos ellos tienen un nexo común: tras realizar una investigación ilegal, se les fabricaron una serie de cuentas bancarias falsas e inexistentes en Panamá (también en las islas Granadinas) que fueron convenientemente aireados por el Grupo Planeta y sus periodistas, con Antonio García Ferreras a la cabeza.

Crónica Libre ya publico una serie de fragmentos de estos contundentes audios que trascendieron a este medio y fueron leídos por más de por más de 3 millones de personas. Entre la serie de artículos que Crónica Libre publicó, hay unas conversaciones que explican de forma resumida a que se dedicaban los denunciados.

 Aquí dejamos un ejemplo de como actuaba esta presunta organización criminal, que está aún por investigar:

https://www.cronicalibre.com/wp-content/uploads/2022/08/AUDIO-El-clan-y-como-se-ha-portado-F-con-Casals.mp3

 Comida 17 de mayo de 2016

Villarejo: Lo que necesite, tienes mi teléfono, yo tengo el tuyo cuando necesites...  

Ferreras: Puedes llamarme también yo no soy como Federico [Jiménez Losantos]  

Adrián de la Joya: Antonio...  

V: Has visto que tonto. 

 ADlJ:...Sabiendo perfectamente cómo te has portado con Mauricio, con el ataque de un tal Soria, ¿me entiendes? 

F: Mauricio... hombre, si atacan a Mauricio...  

ADlJ: Bueno, nosotros sabemos, eso, eh, Mauricio es... 

F: De todas formas esa semana fue muy dura.  

ADlJ: Mauricio es una persona, eh, oye totalmente excepcional, .  

Olivera: Que le soltamos algo a Soria, que a Soria lo quieres... V: Sí  

ADlJ: Es como un hermano mío.  

O: lo quiere mucho.  

ADlJ:Y para eso tú estás ya.  

V:Compañero de carrera, sí  

O:Chicho  

V:Compañero de Canarias 

O:Le podemos, le puedes mandar a Chicho a través de Toni...yo no  

Casals: Dicho de otra manera, Antonio, esto es una mafia...  

V:je je je  

F:Pero aquí hay códigos  

ADlJ:Bueno  

O:Sí, sí, un clan,  

C: Por eso lo digo, es un clan 

O: un clan, es un clan 

F: Yo creo en los códigos 

V: Yo también 

O: Esto es un clan  

V: ¿Has visto el tonto del Federico?, ¡que respuesta!..."

 (Patricia López, Crónica Libre, 24/10/23)

25.8.23

Ernesto Ekaizer narra el inicio y declive de la Operación Tándem, en la que se encuentra gran parte de la caja negra de las maniobras del Estado –y especialmente del Gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy– para la persecución y destrucción de sus antagonistas... En las próximas semanas, ese sistema que pudo estallar en mil pedazos puede superar el trance. Solo son necesarias una sentencia que cancele el impacto como prueba de los audios grabados y divulgados por Villarejo, y por jueces y periodistas de su cuerda... Si es así, quedará 'Operación jaque mate' como testimonio de esos años en los que el sistema estuvo a punto de perder la partida

"Hoy desde El Periódico y ayer desde un ramillete de medios, algunos de los cuales le han vetado la entrada, el periodista Ernesto Ekaizer (Buenos Aires, 1949) ha escrito algunos de los libros más importantes para conocer las tramas políticas más determinantes de la historia reciente de España. En el último, Operación Jaque Mate (Ediciones B, 2023), que llega estos días de julio a su tercera edición, el periodista de origen argentino, que comenzó trabajando en las páginas económicas del Grupo Prisa, narra el inicio y declive de la Operación Tándem, en la que se encuentra gran parte de la caja negra de las maniobras del Estado –y especialmente del Gobierno del Partido Popular de Mariano Rajoy– para la persecución y destrucción de sus antagonistas.

Un personaje emerge como principal protagonista del libro. El hoy excomisario José Villarejo, de quien Ekaizer ha publicado una serie de entrevistas recientemente, y que aporta cada vez más cantidades de sombras de sospecha con cada una de sus intervenciones. Fuera de la cárcel desde marzo de 2021, Villarejo es, antes que nada, un oportunista que se pone al servicio del Partido Popular en el periodo de 2011 a 2016 con un objetivo personal: enriquecerse.

“Villarejo es un francotirador, es una pieza más de las operaciones”, resume Ekaizer. Son operaciones llevadas a cabo desde el Ministerio de Interior, la Dirección General de la Policía y la Unidad de Asuntos Internos, convertidas por el PP “en instrumentos directos del poder” en ese periodo.

Si el control del poder es lo que motiva a los altos mandos del Gobierno, lo que busca Villarejo “es una rentabilidad personal, hacer un patrimonio: pero no un patrimonio de un policía de clase media que asciende, no, quiere ser millonario”. Por eso, para Ekaizer, la idea de la cloaca es poco matizada, insuficiente para explicar las circunstancias que dieron lugar a –en una enumeración rápida– las operaciones contra el extesorero del PP, Luis Bárcenas, la Operación Catalunya contra los principales dirigentes de la antigua Convèrgencia o el intento de destruir a Podemos. “Toda esa idea de que todo lo que ha operado son mecanismos de cloaca es equivocada”, defiende el autor de Operación Jaque Mate:

”La Policía siempre es un instrumento del Estado, no de un partido político. El PP convirtió todo eso en una estructura que dependía de sus directrices, con gente formada para eso, es decir, 'peperos' de ideología. No es que hubieran servido al PSOE y después sirvieran al PP. No. Si tú tienes un aparato descontrolado, un sector descontrolado del aparato del poder, tienes un problema, pero el salto que hubo aquí es tremendo: es decir, desde que entra Rajoy a finales de 2011, primeros de 2012, ya inmediatamente se inicia la actividad política de la Policía, con un objetivo fundamental, que es controlar a Bárcenas y la información que puede acumular, porque eso pone en riesgo la supervivencia del partido que acababa de ganar las elecciones”.

Si Bárcenas, el independentismo procesista catalán y Podemos son los rotos, Villarejo se presenta como el descosido. El oportunista, el hacedor de las lluvias, lo que los estadounidenses y Ekaizer llaman un name-dropper, alguien que basa su prestigio e influencia en las referencias a la gente con la que ha estado, con la que ha comido, hecho negocios o le debe favores. “Villarejo es un agente del PP. Si quieres agente encubierto, porque no se conoce que es agente del PP, pero no encubierto porque se trate de un agente de inteligencia”, explica Ekaizer. “Lo que he tratado de documentar es cómo el auge de Villarejo entre el año 2012 y 2017 es un auge que coincide además con su plan para hacer una gran fortuna personal. Porque las relaciones con el PP también dan para eso”.

Ese es su momento. Hasta la llegada de Rajoy, María Dolores de Cospedal y Jorge Fernández a lo más alto de la política, el excomisario nunca ha tenido relaciones tan cercanas con altos cargos del partido. Él no lo presenta así. En las comparecencias y entrevistas del excomisario son frecuentes las referencias a los viejos tiempos, a las relaciones con la plana mayor del PSOE. Ekaizer destierra esa idea, aunque en ese periodo aparecerá una pequeña moneda de oro en el camino del excomisario, la fiscal Dolores Delgado, un fichaje estrella de Pedro Sánchez que al todavía presidente le sale mal.

No le sale tan mal a Dolores ‘Lola’ Delgado. Aunque no consigue terminar legislatura como ministra de Justicia, será Fiscal General del Estado y el 13 de junio, como anticipó el entrevistado, ha sido designada como fiscal de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática.

Caballos de Troya

Nombres, fechas, diálogos. Operación Jaque Mate es un trabajo de precisión, escrito con una estructura ágil, que explicita las formas –a veces torpes, pero finalmente efectivas– de desactivar “desde dentro del sistema” una macrocausa que amenaza con llevárselo por delante. Dos jueces de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se afanan en desactivar la bomba de relojería que la investigación de dos fiscales, Ignacio Stampa y Miguel Serrano, supone para el sistema y el Estado, dos esferas concomitantes pero distintas, matiza Ekaizer.

El primer juez, Diego de Egea –entonces magistrado de la Audiencia Nacional, hoy en la Audiencia Provincial de Madrid–, es un jurista de formación jurídico-militar, que cae en la causa como magistrado de refuerzo a propuesta de Carlos Lesmes. Se trata de un hombre de confianza de la derecha. Escandalizado por el alcance que puede alcanzar la causa Tándem, De Egea pone de su parte para sabotear la investigación de Stampa y Serrano:

“En el primer año de instrucción [2017], De Egea intenta contaminar la causa porque cree que no tiene ningún futuro. Y además, como está el tema del rey, la pieza Carol, él considera –en palabras que cito literalmente– que eso es un cáncer y que hay que extirparlo. Ese año se dedica a denegar diligencias que plantean los fiscales y a filtrar información para que se crea que las filtraciones a la prensa vienen de los fiscales. Esto no es solo para que lo crea el público general, sino también los abogados de las defensas, a los efectos de pedir nulidad”.

Stampa y Serrano son, a su manera, y como en el podcast de Álvaro de Cózar “El País de los Demonios” (Spotify, 2023) lo más parecido a los “hombres honrados” en la reconstrucción que Ekaizer hace de los hechos. Ellos son los que ordenan la detención de Villarejo en 2017. A ellos se la tiene jurada el excomisario, que considera que son simples herramientas de los servicios secretos, alfiles de Félix Sanz Roldán, el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia.

Stampa y Serrano sospechan del juez De Egea y lo llevan en secreto: solo se dirigen al juzgado para presentar la querella y pedir la entrada y registro en la casa del excomisario. El juez no juega papel alguno en la detención. No lo sabe pero su papel en la investigación está tocando a su fin. Tiene poca cintura para el problema que se le está planteando al Estado en su conjunto y al sistema en particular.

2018 comienza, no obstante, siguiendo la misma tónica. De Egea filtra, fundamentalmente a El Confidencial, señala Ernesto Ekaizer. Embarra, pone palos en las ruedas de la investigación. Stampa y Serrano, a su vez, acumulan pruebas contra el juez. En noviembre hará cinco años, parece que fue ayer, los fiscales presentan un documento a María José Segarra, fiscal general del Estado entre junio de 2018 y enero de 2020. El informe “es casi una querella”, apunta el periodista. Los fiscales lanzan un ultimátum: o De Egea o ellos, y si es De Egea se guardan la baza de presentar una querella.

Obtienen una victoria pírrica. Carlos Lesmes habla con Manuel García Castellón, titular del juzgado. Convencen al exjuez militar de que se tiene que marchar, y en enero de 2019 ya está fuera de la causa. El propio García Castellón, una figura fundamental para entender el devenir partidista de la justicia española, asume el control del caso. Es el juez rescatado desde su posición de enlace en Roma, y tras un largo periplo de 15 años sin pisar los juzgados españoles, para arreglar los problemas generados en torno a la Operación Lezo. Es el magistrado que hace de la causa general contra Podemos algo personal.

El gran capital

Uno de los elementos fundamentales para entender el alcance y la trascendencia de las operaciones llevadas a cabo por Villarejo es el dinero. No el dinero con el que se da la entrada de un piso. El gran capital. El excomisario representa la ambición de todo un país, simboliza a todas las criaturas nacidas del pelotazo económico de los años 80 y 90: llega tarde pero tiene mucha prisa.

Ekaizer explica que para entender esa ambición es fundamental otro nombre. Adrián de la Joya, empresario, con residencia fiscal en Gstaad, en el cantón suizo de Berna. De la Joya –apodado Joy– es otro de los apellidos que aparecen en los audios más conocidos del serial Villarejo. Pero no es solo un compañero de francachelas, no es una comparsa:

“Es un intermediario, un comisionista, un tipo que tiene relaciones excelentes con la jet de Marbella. Ha tenido relaciones familiares con Abdul Rahman El Assir, a través de su exmujer. Y cuando le conoce en el año 2014, Villarejo queda fascinado. Sobre todo porque este tío tiene una gran agenda nacional e internacional y tiene glamur. Algo de lo que evidentemente Villarejo carece. Joy le explica que, con la cantidad de información que él tiene, con su capacidad para conseguir información, él tiene que monetizarlo. De la Joya le explica [a Villarejo] que es un mal gestor de su activo. ‘Tu activo necesita monetizarse’. Joy es quien le dice: ‘Eso que estás haciendo no tiene sentido. Lo que necesitas es vincularte a gente que tenga la relación con los bancos, que te contraten todos los bancos. En eso hay un mercado’. Es un mercado que poca gente conoce y donde están otros rivales de Villarejo: [Gabriel] ‘Gabi’ Fuentes, el propio Enrique García Castaño y otros que también se dedican a traficar con su información y conseguir el apoyo de bancos y empresas. Por eso le hace la reunión con Medina, con Manuel Medina, que es el íntimo amigo de [Emilio] Botín y le cuenta toda la operación en la que montan el embalsamamiento de Botín, que muere con su amante en Italia y se dice que muere aquí”.

Diálogos, nombres, fechas. Y una práctica que se remonta a muchos años atrás. Agentes de la policía que se pasan al sector privado, como Gabriel Fuentes, como Enrique García Castaño, como Carlos Salamanca, como Antonio Giménez Raso. Ecos de la Brigada Política Social y su devenir empresariado. Ecos de Antonio González Pacheco, ‘Billy el Niño’, colocándose como jefe de seguridad de Renault, ejerciendo de hombre para todo del empresario Mario Conde. El nuevo milenio ha visto colocados a esas piezas de la policía en las principales empresas del país. Julio Corrochano, en el BBVA; Rafael Araujo, en Repsol; Miguel Ángel Fernández Rancaño, en Caixabank; Antonio Asenjo, en Iberdrola. Villarejo piensa que puede controlarlos a todos, les ofrece los servicios de su empresa, Cenyt. Desliza nombres, provoca confesiones, promete la lluvia.

Entre todos los nombres destaca uno, el citado Manuel Medina. Expolicía, abogado. Comenzó a trabajar para el sector privado en 1984, en el departamento de “asuntos dificultosos” del Banco Central, hoy disuelto en el Santander. Tiene uno de los principales bufetes de la derecha en Madrid, Medina Cuadros, con sede en la plaza del Marqués de Salamanca, y “relaciones con todo el mundo”, subraya Ekaizer, desde Rajoy hasta Alberto Núñez Feijóo. Así describe en Operación Jaque Mate el papel que Villarejo atribuye a este abogado jienense: “La relación personal de Medina con los banqueros era de gran interés para Villarejo. Medina era el asesor áulico de Emilio Botín e Isidro Fainé, presidente de Caixabank en aquellos días, y su bufete realizaba trabajos de envergadura para ambas entidades”.

 finales de diciembre de 2018, el caso Villarejo es el caso de las grandes empresas del país. Las miserias de los multimillonarios, sus paranoias y sus miedos, han sido “monetizadas” por fin, como insistía De la Joya. “A De Egea la preocupaba la figura del rey, es un juez de Estado y a García Castellón le preocupa todo en su conjunto: el sistema”, subraya Ekaizer. BBVA, La Caixa, Iberdrola, Planeta. Estrellas en el Ibex 35 implicadas hasta el tuétano en operaciones turbias. El tribunal se encarga de desmontar las piezas del mecano:

“Todo va a quedar reducido a los jefes de seguridad, porque son los que pagaron, son ellos los que se sientan en el banquillo. Los paganos. ¿Por qué? Porque, como dice García Castellón, todos los bancos y las entidades cuentan con un sistema de compliance [cumplimiento normativo] donde se prevé un sistema deontológico. Entonces, lo justifican en que los presidentes no tenían por qué saber los detalles de lo que pagaban los jefes de seguridad. Un contrato de diez millones de euros anuales, ¿quién se lo come? Nadie”.

Así, los casos han ido muriendo uno por uno. Esos “paganos” abonan la factura. Queda vivo el del segundo banco del país, cuyo expresidente, Francisco González, es sospechoso de espionaje corporativo y administración desleal. El BBVA, presuntamente por orden de González, encargó entre 2004 y 2017 unos trabajos por los que la entidad habría pagado a Villarejo más de diez millones de euros.
Estado judicial

La destitución de De Egea, celebrada por los fiscales Stampa y Serrano, se ha convertido en una victoria pírrica.

“Esta es una instrucción judicial en la que los fiscales, aparte de perseguir a los delincuentes –y a unos delincuentes muy poderosos en este caso– tienen que perseguir a los jueces. Esta es la paradoja. ¿Por qué? Porque les torean con las medidas, las adoptan, se las tumban, archivan las causas, etc. Con García Castellón es más difícil, porque tiene más experiencia que De Egea, entonces los va toreando, les sigue la corriente, parece que les sigue la corriente. Por ejemplo, en el tema de Kitchen, García Castellón, en un momento determinado, se da cuenta de que la vía para salvar a Cospedal es imputarla primero. La interroga y determina que no se puede criminalizar el derecho de reunión. Dice que sus reuniones con Villarejo son expresión del derecho de reunión, cuando ella está detrás de la operación Kitchen. Ella es quien se sirve de Villarejo, a quien informa Villarejo: hablan de dinero, ella hace las gestiones en el Ministerio del Interior”.

Manuel Marchena, Manuel García Castellón, Pedro González Trevijano, Enrique Arnaldo, Carlos Lesmes. Sus nombres están marcados al cambio de década. Nunca se habló tanto de la derecha judicial en España, nunca se mostró más poderosa y más indiferente a las críticas. La no renovación del Consejo General del Poder Judicial en la XIV legislatura ha supuesto una manipulación de las reglas del juego, que coincide en el tiempo, y no es casual, con los años en los que todo estuvo a punto de saltar por los aires.

“En España estamos en un Estado judicial. ¿Qué quiere decir eso? Que la judicatura y las decisiones de las instituciones judiciales altas, medias y bajas intervienen en el terreno político. Pasa también porque la política, además, ajusta cuentas en torno a la judicatura. La judicatura es un estamento que ha sufrido durante la Transición la menor adaptación a la democracia que se puede dar. González Trevijano dice que los jueces son conservadores porque el derecho es conservador. Eso es algo que se ha inventado, porque la Constitución española no es especialmente conservadora. Es una Constitución que permite un desarrollo. Habla de nacionalidades y regiones, habla del Estado social y democrático de derecho, habla de la vivienda. Eso no es conservador, otra cosa es que no se aplique. El Estado judicial es el Estado controlado por la derecha, una derecha que no vacila en que los consejeros del Consejo General del Poder Judicial estén no cinco años, sino diez años en el cargo. Es una derecha judicial que bloquea la renovación del Constitucional de forma alevosa, y lo que es más grave, tolerada por todo el mundo”.

La situación de la Justicia no ha sido provocada por el Gobierno de Pedro Sánchez, pero este interviene solo al final, en una crisis que queda cerrada cuando las instituciones representativas acatan el bloqueo del Tribunal Constitucional a la aprobación de una serie de leyes de renovación de órganos en el Parlamento. Antes, el presidente ha cometido una serie de errores. El principal ya ha sido mencionado: Dolores Delgado.

Delgado será la encargada de cargarse al fiscal Ignacio Stampa. Esa es la principal responsabilidad de los socialistas en el desmantelamiento de un caso que amenazaba, principalmente, a su partido adversario. Entre los audios de Villarejo está el de una comida de la hoy fiscal de Derechos Humanos con una serie de policías, aquél en el que llama “maricón” al que sería más tarde su compañero, Fernando Grande-Marlaska. Aquel otro en el que Delgado insinúa que algunos jueces españoles se dedican al turismo sexual con menores –presuntos delitos que no denunció– en sus viajes a congresos en Latinoamérica.

“Es una comida con los principales comisarios de la Policía Nacional en 2009 en el restaurante Rianxo al que asiste el entonces juez Baltasar Garzón, quien se lleva a Lola Delgado allí. El bufete de Garzón, Ilocad, defiende al comienzo a varios imputados en Tándem. Y Garzón asiste personalmente a 'El Gordo', el comisario Enrique García Castaño, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (Ucao) de la Policía (especializada en intervenciones de teléfonos y seguimientos)”.

La pareja de Delgado, el magistrado condenado por prevaricación Baltasar Garzón, abogado de algunos de los policías implicados en la Operación Tándem, considera que los fiscales son los que filtran información que contamina la causa y perjudica a sus clientes. Stampa es el enemigo.

Stampa es sacrificado a finales de octubre de 2020, en una conjura que agrupa a los fiscales afines al Partido Popular y a la Unión Progresista de Fiscales. Un “crimen imperfecto” motivado por la animadversión de Delgado hacia el fiscal, de quien cree que es el que ha filtrado el audio en el que se muestra tan bocachancla; un audio que le deja en mal lugar con su nuevo jefe, Pedro Sánchez, que en la formación de Gobierno en 2020 deja de contar con ella. La nombra, eso sí, Fiscal General del Estado, en un movimiento insólito, que Ekaizer solo se explica porque “en el ámbito de la justicia Pedro Sánchez carece de idea y no se deja asesorar. Se fía de Lola y punto”.

¿Cómo termina esta historia? Las piezas del mecano están dispuestas para ser ordenadamente dispuestas en la caja, la caja está lista para ser cerrada, y el cierre determinado para que el mensaje sea que aquí no ha pasado nada. Villarejo seguirá dejando caer nombres, atacando a Félix Sanz Roldán, el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia que aceptó su órdago, a quien el excomisario ya ha ganado un juicio, y asegurando que España la controla el Opus Déi o alguna secta secreta.

Probablemente postergada por la convocatoria de elecciones, la primera gran sentencia de la Operación Tándem está lista. Ese juicio, cuya vista oral terminó en septiembre de 2022, examina tres de las más de 20 causas derivadas de la información recabada en los registros de las viviendas y oficinas del excomisario Villarejo. Para Ekaizer, la trascendencia de esa sentencia, no obstante, radica no tanto en las penas como en la valoración de las pruebas. Se trata de los audios, el factor diferencial del método Villarejo. Si el tribunal los considera una prueba lícita, los siguientes juicios, entre ellos el que juzga el Caso Kitchen –trascendental para el PP– pueden hacer zozobrar a actores principales del sistema. Si el tráiler de información obtenido por Stampa y Serrano no sirve como prueba, las causas pueden fundirse como la nieve de las pistas de Gstaad cuando termina la temporada.

Si eso sucede, el diagnóstico sobre la corrupción en todo el sistema puede recrudecerse. Ekaizer no lo niega, pero aporta un matiz: “Eso dependerá de la situación política: si el PP vuelve a gobernar, si se vuelve a hacer cargo de la maquinaria del Estado”. Núñez Feijóo no es un desconocido en el Madrid sistémico. En noviembre de 2022, el candidato del PP a presidente del Gobierno presentó Pasión por vivir, el último libro del abogado Manuel Medina. En la misma mesa estaba Margarita Robles, ministra de Defensa con el PSOE, y entre el público, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, la fiscal Dolores Delgado y el abogado Baltasar Garzón.

En el audio de Medina, explica Ekaizer, se habla de Feijóo y de cómo este abogado les lleva a la presidencia de la Xunta a García Castaño y a Gabriel Fuentes para comer con el hoy candidato. Quieren que este les apoye para que Rajoy les nombre en algunos puestos. “Según Feijóo, quien filtró la foto suya en marzo de 2003, con el narco Marcial Dorado no ha sido, como se pensaba, Soraya Sáenz de Santamaría, la pequeñita –la llaman así en el audio, especifica este periodista– sino la amiga de Rajoy, la entonces ministra de Fomento Ana Pastor”.

En las próximas semanas, ese sistema que pudo estallar en mil pedazos puede superar el trance. Solo son necesarias una sentencia que cancele el impacto como prueba de los audios grabados y divulgados por Villarejo –y por jueces y periodistas de su cuerda– y un resultado favorable para el Partido Popular el 23 de julio. Si es así, si todo termina a partir del 24 de julio, quedará Operación jaque mate como testimonio de esos años en los que el sistema estuvo a punto de perder la partida."                               (Pablo Elorduy , El Salto, 02/07/23)