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22.11.19

La corrupción es el caballito de batalla de todas las derechas... ¿Cómo es posible que yo no haya participado del reparto de la torta?

"Por estos días, Rafael Correa viene denunciando una persecución política por parte del actual mandatario, Lenin Moreno. Pero el cambio de signo político ecuatoriano es aún más profundo: la transición hacia una derecha más radical se impone con poca resistencia social, observa Mauro Cerbino. 

En diálogo con Página/12, el investigador de la Flacso Ecuador analiza los rasgos del gobierno de Moreno en un escenario regional de viraje hacia una derecha que vino para quedarse. Aunque advierte que los resultados de las elecciones en Argentina son el ejemplo de un “volver a pensarse de los pueblos en Latinoamérica”.

-¿Qué implicancias tiene el cambio de signo político en la región?

-En la región estamos observando el retorno de las derechas y el ocaso de aquellos procesos que pudimos definir como progresistas. Estamos acostumbrados a un movimiento cíclico en la región, pero no debemos olvidar nunca quiénes son los que tienen el verdadero poder: el poder de la banca y de las finanzas, los poderes militares, los poderes de la opinión, los grandes medios de comunicación. 

Los grandes poderes fácticos nunca descansan. Cuando viven momentos que les son contrarios o les afectan, presionan para que haya un cambio. Cuando retorna, la derecha lo hace con mayor fuerza porque es capaz de neutralizar el poder existente.

-¿A qué "poder existente” se refiere?

-A la potencialidad que se expresó en la construcción política anterior a este gobierno. El presidente Lenin Moreno es, en verdad, una transición hacia la derecha más radical, que podría venir próximamente y que tendría el gran poder de enterrar, desactivar y vaciar de sentido aquel vocabulario que, durante el gobierno de Rafael Correa, fue capaz de sostener discursivamente una acción política novedosa y alternativa.

-¿En qué reside la importancia de los discursos para la acción política?

-¡El vocabulario es importante! El gobierno de Correa, desde 2007 hasta 2016, se propuso construir una nueva terminología política; eso tuvo efectos en la construcción de subjetividades, especialmente de los sectores populares. Uno de los dispositivos más importantes de la acción política de Correa fueron los “Enlaces” todos los sábados. En ese espacio, se nutría de los significantes clave de ese vocabulario político que marcaba una diferencia con el pasado, esos significantes podrían tener la capacidad de incidir en lo que Gramsci llamaba “el sentido común”. ¿Cómo transformamos el sentido común que han ido configurando los grandes medios de comunicación? ¡Disputando significantes! En Ecuador no solo vendrá la derecha, sino que esa derecha tendrá la capacidad de vaciar el vocabulario.

-¿Por qué se desactivaron esos significantes?

-Esos significantes se hicieron carne en los sectores populares. Siempre hubo una identificación con el líder; caído el líder, se vacía también el discurso. El logro actual es que se haya revertido la construcción de aquellos significantes y, en su lugar, se lograra poner la corrupción en la agenda pública. La corrupción es el caballito de batalla de todas las derechas del mundo. Ha sido una gran arremetida sobre el impacto emocional, tratar la problemática de la corrupción política atribuida al anterior gobierno. Eso ha neutralizado cualquier posibilidad de mantener vivos aquellos significantes.

-¿Por qué cree que es tan eficaz instalar la corrupción como tema de agenda?

-La corrupción tiene mucho apego, sobre todo en la clase media. No solo porque está bien orquestado por el discurso político del actual gobierno ecuatoriano y los medios de comunicación, sino porque va directo a la psicología del ciudadano de clase media.

-¿Cómo funciona esa psicología?

-El razonamiento es: “¿cómo es posible que aquellos que nos habían hecho creer esto, aquello y lo otro, se fueran llevando partes del recurso público? ¿Y cómo es posible que yo no haya participado del reparto de la torta?” No se olvide de que en la clase media, más que un colectivo hay un conjunto de yoes. Lo que abona el resentimiento de clase media no es solo que se hayan cometido actos de corrupción, sino el hecho de no haber participado de ese reparto. Y ese argumento es muy eficaz del lado del receptor. Mi foco no está puesto en cómo viene armado ese discurso desde el gobierno o los medios, sino en cómo pega en la gente, porque la gente se siente defraudada, pero no tanto porque no sea justa la corrupción, sino porque le afecta en su bolsillo.

-¿Qué factores explican la desactivación de la figura de Rafael Correa, tratándose de un ex presidente que terminó su mandato con imagen positiva?

-Desde el punto de vista simbólico, pesa mucho que Correa se haya ido a otro país a poco de haber terminado su gobierno. En algunos casos, eso debe haber producido algún tipo de escozor; creo que esa decisión ha tenido sus defectos en términos simbólicos. Luego están los cuadros intermedios de ese movimiento que nunca quiso ser partido. No es posible construir un escenario político si no se crea una organización que se parezca a la estructura de un partido. La idea de movimiento dura un tiempo, pero luego debe convertirse en otra cosa, especialmente cuando el movimiento político tiene aspiraciones de gobierno. Por eso, cuando cae el gran líder que personificó el proceso, que incluyó públicos muy diferentes en colectividades —no solamente las clases más plebeyas o parte de la clase media, sino que también convenció a otros sectores— que se identificaron con ese líder, no hay recambio. Ese liderazgo fuerte permitió que se mantuviese el proceso a lo largo del tiempo. Pero el líder no es vitalicio. Por eso, cuando cae el líder muestra la costura y, con ello, sus límites. El populismo en general tiene esta paradoja: un liderazgo fuerte viabiliza procesos de cambio a veces acelerados, y a la vez representa un límite debido a la incapacidad de ser reemplazado.

-¿Cómo hacer sostenible estos procesos, más allá de esos liderazgos fuertes?

-Es necesario razonar sobre el recambio, los líderes no son eternos. En el caso venezolano, como en el ecuatoriano y el boliviano, parecería que los líderes que han dado paso a esos procesos bloquearon ellos mismos la posibilidad de generar cuadros que puedan luego convertirse en potenciales líderes.

-¿En qué medida la polarización política es condición de posibilidad de los gobiernos de derecha en la región?

-Creo que se acabó el tiempo de la polarización. Hoy, en el Ecuador, hay un gobierno que está manejando la crisis y tratando de administrar la transición hacia una derecha más radical. Pero el nuestro no es un país polarizado; no sabría reconocer cuáles son los polos enfrentados. También a ese respecto habría que preguntarse sobre la responsabilidad del gobierno anterior.

-¿Por qué lo dice?

-El anterior gobierno también neutralizó, incluso, las mínimas capacidades de resistencia y de protesta que podían persistir en este país. Desarticuló los movimientos sociales, despotenciándolos. Un país sin movimientos sociales pierde la columna vertebral, y por ende, la posibilidad de organizar políticamente, toda acción de protesta. Hoy están reformando, casi mutilando, la Ley de Comunicación, como lo hicieron en Argentina con la Ley de Servicios Audiovisuales. Hemos hecho unos comunicados y varios intentos, pero estamos seguros de que vamos a perder. ¿Dónde está la capacidad de organizarse políticamente y generar presión sobre el gobierno o el Parlamento para no retroceder a antes de 2007? La polarización, en definitiva, es un signo político muy importante, es la esencia de la política. Yo, en cambio, veo una sociedad política neutralizada, vaciada de vocabulario progresista; veo un gobierno que está administrando una transición hacia la derecha radical y no veo ninguna posibilidad de resistencia y oposición de ningún tipo.

-¿Cómo observa esta “transición” del gobierno de Moreno, en lo económico y social?

-Desde el punto de vista económico, no hemos tenido grandes shocks como los que están viviendo en Argentina. Aunque sí hubo cierto cambio de política económica. En los años anteriores pensábamos en nacionalizar empresas y ahora, en cambio, estamos privatizando las empresas del Estado. Hay retrocesos en cuanto al rol de los medios de comunicación y la famosa norma de la distribución del espectro radioeléctrico. Pero desde el punto de vista macroeconómico, lo que se está haciendo no produce siquiera reacciones por parte de los sectores de la sociedad.

-¿Y en áreas como educación y salud?

-Esas áreas sensibles se han mantenido. En educación superior se ha mantenido el mismo presupuesto. Inicialmente se quiso reducir, pero inmediatamente empezaron las reacciones contra esa medida y se regresó a los anteriores presupuestos. Desde el punto de vista económico, este gobierno está tratando de aguantar lo más posible, aunque la deuda está aumentando. Para este año están previstos cerca de ocho mil millones de dólares de deuda nueva, y cara, además.

-¿Cara?

-Es una deuda importante, contraída con intereses cercanos al 11%. De hecho, se habla del Fondo Monetario Internacional. En el tiempo que lleva este gobierno se tomaron decisiones desde el punto de vista del impacto discursivo, recurriendo al slogan “el gobierno de todos”. Una cosa que, obviamente, ya hace reír, porque nunca un gobierno puede ser de todos. Pretenden mostrar que en todos los espacios hay momentos de deliberación que luego se traducen en política pública. Pero es solo un maquillaje, una retórica. Y los medios de comunicación se han alineado con el gobierno sin demasiado esfuerzo.

-¿Observa cambios en el mercado de trabajo en estos dos años de gobierno de Lenin Moreno?

-Ha aumentado el subempleo, más que el desempleo. Pero a diferencia de Argentina, este país en los últimos años ha vivido una especie de burbuja, donde fue posible producir una serie de medidas. Por ejemplo, la eliminación de la tercerización.

-¿Cómo se logró eliminar la tercerización?

-En los hechos, no se podía abaratar costos laborales contratando a terceros para realizar actividades que las empresas estaban en condiciones de realizar con personal propio. Y además el Estado fue el gran inversor. Es decir que, desde 2007 y hasta 2014, el gran caudal de inversiones en el Ecuador estuvo dirigida por el Estado, en parte gracias a los altísimos niveles del petróleo, a lo que se sumaron algunas acciones bien desarrolladas por parte del gobierno de Correa. Luego empezó la crisis y en 2016, el gran terremoto.

-Entre esas acciones, ¿incluye la investigación y reestructuración de la deuda externa?

-La redefinición de la deuda fue beneficiosa. Hubo un momento de mayor efervescencia económica que permitió al Estado invertir muchísima cantidad de dinero en obras y eso generó más trabajo. La burocracia creció bastante durante el gobierno anterior, con un fuerte incremento de los puestos de trabajo. Hoy se nota que hay un problema, pero tampoco es muy notorio todavía. Hay desempleo, pero no es tan importante como en otros países. Por eso digo que no hay ningún motivo que nos haga pensar en la posibilidad de un estallido. Lo que sí hay es una amenaza permanente de salirse de la dolarización. Y ese es un recurso discursivo al que el gobierno acude mucho con la amenaza de: “si no hacemos bien las cosas…”, “si no cuidamos las cuentas…”, “si no disminuimos el gasto público…”.

-¿Qué cree que puede ocurrir en las próximas elecciones?

-Nuestro país está claramente dividido entre sierra y costa. En la costa está la mayor cantidad de empresas exportadoras de banano, de camarones, de los commodities que exporta Ecuador. Pero en la costa están también los líderes de la derecha tradicional, muy conservadora y radical. En este gobierno estamos viendo cómo en ciertos puestos clave hay personas que vienen de la costa. La incógnita, por ahora, es entender el comportamiento político de la sierra y especialmente de Quito, y ver si lo que queda de la revolución ciudadana —el movimiento de Correa— es capaz de reorganizarse electoralmente.

-¿A qué puestos clave se refiere, puntualmente?

-El vicepresidente viene de una familia empresaria de Guayaquil, es un joven de poco más de 30 años. El presidente le ha encargado las funciones principales relacionadas con la economía, más puntualmente la relación con las empresas. Pareciera que con este gobierno se está produciendo una entrada paulatina de las élites de la costa, en particular de las élites de Guayaquil. Las élites de la costa han estado muy retrasadas desde el punto de vista del ejercicio del poder del Estado, y este pareciera ser su momento de ingreso. 

Espero equivocarme, pero cuando la derecha vuelve, vuelve para quedarse, para permanecer más tiempo del que pudieron permanecer los gobiernos progresistas cuando se dieron las condiciones para gobernar desde una perspectiva que no fuera de derecha. Porque los tiempos de la derecha son siempre más largos que los tiempos del progresismo y de la izquierda. El centro no existe en política. Y la derecha en el Ecuador no es una derecha conservadora al estilo del conservadurismo europeo. Es una derecha mucho más retrógrada e inequitativa.

-¿Cree que el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández en las elecciones de Argentina tendrá algún efecto a nivel regional?

-Podría ser, considerando además la magnitud de la diferencia obtenida en las PASO en relación a la coalición liderada por Macri. Podría ser un ejemplo interesante de un volver a pensarse de los pueblos que en Latinoamérica se han volcado hacia la derecha, tras capitalizar algunos malestares producidos en los gobiernos progresistas. Pero, sobre todo, por no haber profundizado dichos gobiernos en las reformas estructurales para un sólido cambio político en nuestras sociedades."

4.3.15

Ex jefe de prensa de Pujol: Marta Ferrusola medió para beneficiar a sus hijos y Pujol lo sabía

"El ex jefe de prensa del ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol entre 1988 y 1998, Ramon Pedrós, ha asegurado este lunes que su esposa, Marta Ferrusola, pidió "favores" a diferentes altos cargos del Gobierno autonómico en beneficio de las empresas de sus hijos

Así lo ha confesado durante su intervención en la 'Comisión de investigación sobre el fraude y la evasión fiscales y las prácticas de corrupción política' del Parlamento autonómico de Cataluña.

Pedrós ha señalado que algunos de estos cargos -con total seguridad los secretarios generales de la Presidencia autonómica Joaquim Triadú y Joaquim Pujol, y se ha mostrado "convencido" de que también el actual alcalde de Barcelona, Xavier Trias- alertaron al propio Pujol de las delicadas relaciones económicas de sus hijos con la Generalidad y le advirtieron de que podrían estar cometiendo irregularidades por incurrir en conflictos de intereses.

Además, ha indicado que esta situación generó cierto "malestar" en el Departamento de la Presidencia autonómicos.

Presiones de Ferrusola a miembros del Gobierno autonónico

El ex jefe de prensa de Pujol ha relatado un caso en el que Ferrusola le llamó para pedirle que emitiera un comunicado desmintiendo una información publicada sobre los negocios de sus hijos, pero al pedirle un encuentro para tener datos que sustentasen el desmentido ella decidió acudir directamente a su superior, entonces Joaquim Pujol.

También ha recordado que la presencia de algunos de los hijos de Pujol en los viajes oficiales al extranjero -por ejemplo a Portugal, Argentina, Uruguay o Chile- generaron polémica en la prensa y habían creado tensiones entre Ferrusola y la jefa de gabinete y secretaria personal de Pujol durante décadas, Carme Alcoriza.

Según Padrós, Ferrusola creía que sus hijos tenían todo el derecho a ser contratados por la Generalidad en concursos públicos, privatizaciones u otros contratos con la administración.

Sin embargo, Padrós ha roto una lanza en favor de Pujol, asegurando que tenía "complejo de mal padre" por no haber podido pasar mucho tiempo con sus hijos, lo que le llevó a compensarlo no entremetiéndose demasiado en sus actuaciones posteriores.

El ex jefe de prensa de Pujol ha definido al ex presidente de la Generalidad como alguien poco interesado por el dinero y que nunca lo llevaba encima, y lo ha ilustrado explicando que todavía le debe mil pesetas que tuvo que prestarle para comprar un libro a unas chicas que los vendían en la calle.

Así, ha admitido que se mostró sorprendido y decepcionado al conocer la confesión de Pujol -en la que reconocía que su familia había ocultado a Hacienda una fortuna en el extranjero durante 34 años-, y no descarta que se trate de una estratagema para encubrir los presuntos negocios fraudulentos de sus hijos."               (Crónica Global, 17/02/2015)

10.6.14

La corrupción en España, uno de los países desarrollados más corruptos del mundo, puede terminar en el baúl de los recuerdos

"Como por arte de magia la corrupción ha dejado de estar en el debate político. El asunto no figura en las proclamas de los partidos de cara a las elecciones europeas, o lo está tan de pasada que parece vergonzante. Sorprende la coincidencia. (...)

Lo peor es que no sólo los políticos han decidido olvidarse de la corrupción, sino que el tema ha caído verticalmente en la lista de preocupaciones prioritarias de los españoles que proporciona el CIS. Para solaz de algunos analistas, por llamarles de alguna manera.

Cabe sospechar que ese desinterés popular no es casual, sino que se debe a que los medios hablan cada vez menos de la cuestión y si lo hacen es dándole mucha menos relevancia que sólo hace unos cuantos meses. Es de suponer que ello se debe a dos motivos: a que la corrupción ya no da noticias clamorosas o a que se ha dejado de buscarlas. 

Y ninguna de las dos supuestos cae del cielo, sino que seguramente ambas responden a planes bien trazados. Un ingrediente importante de los mismos debe ser la presión que el Gobierno ha ejercido sobre los principales medios escritos, primera fuente de las noticias en torno a los escándalos de corrupción revelados en los últimos años, que, unida a otros factores, distintos en cada caso, ha llevado al relevo en la dirección en al menos tres de ellos, justamente los de mayor difusión e influencia.

Otro, más recóndito y sólo detectable por algunas apariencias, es el tejemaneje que el Ejecutivo se debe estar trayendo en los órganos de justicia en los que de una u otra manera puede influir –y pocos se escapan a esa influencia, más allá de los jueces que individual y aisladamente se ocupan de los sumarios- para poner el máximo posible de arena en los rodamientos de los procesos, a fin de evitar que éstos avancen, que es cuando se producen las noticias. 

La jueza Alaya, la de los ERE, el juez Castro, el del asunto Urdangarín et alia, el juez Ruz, el de Gürtel, y unos cuantos más seguramente podrían contar de todo en esta materia, si pudieran y quisieran.

Lo cierto es que todos ellos, y particularmente los tres primeramente citados, aparecen cada vez más como los malos de la película en este entuerto, por acción o por omisión de grandes los medios de comunicación al respecto y también gracias a la incitación explícita a que como tales se les considere que vienen haciendo, y siguen en ello, distintos portavoces de los dos grandes partidos. 

De los dos, que la actitud del PSOE en el asunto de los Eres no es, ni en la sustancia ni en la forma, distinta de la del PP en el de Gürtel y sus enormes derivaciones.

Con todo, los señores Castro y Ruz y la señora Alaya pueden darse por satisfechos de no haber terminado como el juez Elpidio Silva. El magistrado que se atrevió a meter mano a Miguel Blesa, algo que parecía estar reclamando a gritos la mayoría de la ciudadanía y, a su manera, hasta los medios mismos, con las excepciones de rigor, fue primero objeto de un linchamiento mediático que, por poco que se conozca el sector o incluso no habiendo puesto jamás los pies en el mismo, olía a maniobra orquestada y ordenada desde el poder como solo huelen esas cosas.

Luego vino la farsa judicial, dirigida y articulada por una militante del PP, que apareció en el asunto como por casualidad, sin que ninguno de sus colegas ni órgano judicial alguno pusiera el grito en el cielo.

 Y el caso Silva ya ha dejado de ser noticia, sin que ninguno de los periodistas de cámara de esto que cada vez más se parece a un régimen, ni tampoco los partidos de la oposición, hayan tenido a bien a indignarse lo más mínimo ante un atentado tan descarado contra la justicia democrática como ese.

Que los corruptos, los miles y miles de corruptos que hay en España, indagados o no, han entendido que lo ocurrido con el juez Elpidio Silva, lo mismo que lo que ocurrió hace un par de años antes con el juez Garzón, es un claro mensaje de que pueden estar tranquilos caben pocas dudas. 

Como tampoco los hay de que los magistrados que siguen teniendo asuntos de corrupción en sus manos han leído esa peripecia como una advertencia a ellos mismos, sobre todo –aunque esa lección la deben tener bastante aprendida- comprobando la clase de colegas que tienen en algunos ámbitos de la justicia y hasta donde están dispuestos a llegar con tal de quedar bien con quienes deciden los nombres de los que han de ocupar los cargos que ellos detentan.  (...)

26.3.14

Aznar llamó al alcalde Manzano para forzar la corrupción de Florentino en el caso de las 4 torres del Real Madrid

 Aznar y Pérez: un favor urbanístico que es delictivo

“Yo tengo una confesión del ex-alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, comiendo en Lhardy, que me dice que tienen que pasar “por encima de mi cadáver para que yo autorice eso”. 

Y cuando lo autoriza le llamo y le digo: “José María, ¿ahora qué hago, paso por encima de tu cadáver o lo guardo? Y me dice, “si te llama el presidente del país, ¿qué haces?”.

 Y es cuando (Manuel) García Durán me dice: “cuanto cuesta que mires para otro lado”. El periodista José María García acusa y “Un Espía en el Congreso” aporta las pruebas testificales.

 El testimonio del periodista José María García sobre como se fraguó la operación inmobiliaria sobre las cuatro torres del Paseo de la Castellana edificadas sobre los antiguos campos de la Ciudad Deportiva del Real Madrid (las únicas que el Ayuntamiento dejó construir) añade el nombre de José María Aznar (PP) al de Alfredo Pérez Rubalcaba (PSOE) y Angel Pérez (IU), dirigentes que mediaron para que sus tres grupos políticos apoyaran la fraudulenta recalificación que resultó onerosa para los ciudadanos madrileños, según denuncian ahora las autoridades de Bruselas. 

José María García fue condenado a pagar 12.000 euros por decir que el autor del delito, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, era “un delincuente urbanístico, un gánster que no conoce la amistad y un hombre de dudosa reputación”.

 Catorce años después, las autoridades europeas le dan la razón. Y es que en España, los acusados por corrupción campan a sus anchas pero quién los denuncia es procesado por decir la verdad.

 Las 4 torres del Real Madrid

 La acusación del célebre periodista deportivo José María García de que posee el testimonio del ex alcalde de Madrid que incrimina directamente a José María Aznar en el tráfico de influencias para favorecer la corrupción del presidente del Real Madrid es una novedad.

 A esta testifical se une el precedente que proporcionó en su día la concejala y ex ministra socialista Matilde Fernández: “Cuando me opuse a la construcción de las torres Kio (en Madrid), Florentino me llamó a su despacho y me advirtió que, si mantenía esa postura, echaría contra el PSOE a todo el madridismo. Me quedé helada. Unos días después me llamó Rubalcaba, que es muy madridista y amigo de Florentino, para decirme que no me opusiera al proyecto. ¡Me pareció increíble!”.

 Pero aún faltaba el voto de Izquierda Unida y su actual líder madrileño se lo prestó a cambio de dinero: el periodista de IU, Martín Medem, ha denunciado que “la mafia sigue controlando IU en Madrid”. 

 El motivo lo explica Octavio Colis a propósito de otro “pelotazo” inmobiliario: “Angel Pérez tuvo que estar pegado durante semanas al teléfono de Conchita Tabuyo, secretaria personal de Florentino Pérez, cuando aquello de la recalificación de terrenos introducido a través de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, cuyo objetivo era construir un complejo comercial y de ocio en la esquina del Bernabéu.

 “¡Qué gran consejero serías!”, le dijo Florentino Pérez a Angel Pérez, pasándole el brazo por la espalda tal que si fuera Figo”.  

“El caso más elocuente “fue el de la concejal de IU, Inés Sabanés, hoy en Equo. De sugerir la intervención de la Fiscalía Anticorrupción, pasó a votar afirmativamente la recalificación de la Ciudad Deportiva en el pleno municipal”. 

Todo ello lo han corroborado también José Luís López Serrano, ex director de fútbol y baloncesto del Real Madrid, el periodista Juan Carlos Escudier en su libro “Florentino Pérez: retrato en blanco y negro de un conseguidor” y Mariano Guindal en su libro ‘El declive de los dioses‘. En España nunca se abrió un proceso sobre esto, pese a estos numerosos y cualificados testigos del amaño.(...)

Por eso José María García actualiza sus acusaciones a Florentino Pérez: “es obvio que es muy mentiroso“. Y lo demostró con Jordi Évole: “No se puede hacer más el ridículo“. García dijo que la entrevista le había encantado: “tiene un mérito tremendo, en el medio que la hace, cuyo director ha sido el vocero del propio Florentino”, en alusión a Antonio García Ferreras, que fue director de Comunicación del Real Madrid.  (...)

 Y preguntó a Florentino: “Oiga usted, señor Pérez, ¿en cuantas redacciones ha estado? ¿en cuantas redacciones ha pedido la cabeza de un redactor?. Hay alguno, al que han salvado la entereza de sus responsables. Y como ese en este país hay cinco o seis”. 

¿Como puede el señor Pérez presentarse en la redacción de Unidad Editorial (El Mundo, Marca) y llevarse por delante a dos o tres redactores, incluido el director del diario Marca? ¡Basta ya, coño, Basta ya!. Conmigo no ha podido, pero con otros sí está pudiendo, desgraciadamente“. (...)"             (Un espía en el Congreso, 19/03/2014) 

4.11.13

¿Podemos decir que España es un país corrupto? Una ecuación nos da la respuesta

"Los casos de corrupción están a la orden del día y producen gran alarma social. Pero ¿podemos decir que España es un país corrupto?

Veamos, ¿cuándo un país es corrupto? Cuando existe lo que los anglosajones llaman petty corruption. Es decir, corrupción generalizada a pequeña escala, consistente en tener que pagar gratificaciones para el desarrollo de las actividades cotidianas, como hacer un trámite administrativo, acceder a un servicio público, como elegir escuela o ser atendido por los servicios de salud.

En este sentido, España no es un país corrupto. No sale mal parada en los rankings que miden este tipo de corrupción. Más bien se acerca a los países nórdicos.

¿No tenemos, entonces, que preocuparnos por la corrupción? Sí, porque aunque no haya una “cultura de corrupción”, como a veces se dice, que afecte al conjunto de la sociedad, si existe una grand corruption que se ha enquistado en algunas actividades públicas. Las causas de la corrupción tienen mucho que ver con el funcionamiento de esas actividades. Si las identificamos, seremos más capaces de erradicar la corrupción.

Son de tres tipos. La primera tiene que ver con el urbanismo y afecta especialmente a alcaldes y responsables de planes urbanísticos. La segunda se relaciona con la licitación de obra pública y las concesiones para la gestión privada de servicios públicos. La tercera, con el uso de subvenciones y ayudas públicas a ciertas actividades, como los expedientes de regulación de empleo (ERE) o las “primas” a las energías renovables.

¿Qué es lo que ha permitido conocer esa corrupción sistémica? No ha sido la actividad preventiva de los organismos encargados de auditar y controlar esos procesos. Esto ha fallado. Han sido, por un lado, los medios de comunicación; y, por otro, la actividad investigadora de los tribunales de justicia y otras instituciones como la Agencia Tributaria.

El conocimiento de las actividades que generan esa grand corruption y de las instituciones más efectivas en identificarlas, nos permite formular lo que podríamos llamar la ecuación de la corrupción española: C = DA + S + Cc - (T + D)

En primer lugar, la ecuación nos dice que cuanta más discrecionalidad administrativa (DA) en la aprobación de planes y licencias urbanísticas, mayor será la corrupción.

 En segundo lugar, cuanto mayor sea el volumen de subvenciones públicas a actividades privadas (S), mayor será la corrupción. La “prima” es una garantía pública de rentabilidad privada que pesa durante años y años sobre el presupuesto público. 

Además, incentiva actividades que están más próximas al negocio financiero que al proyecto industrial. En el caso de los ERE, la subvención da lugar a la aparición de buscadores de rentas, y a que las empresas destruyan empleo en lugar de desarrollar fórmulas para conservarlo.

El tercer factor es la licitación de obra pública y las concesiones para la gestión privada de servicios públicos. Lo podemos llamar capitalismo concesional (Cc). Si analizamos los nombres de las grandes donaciones a los partidos veremos que están relacionados con estas actividades.

 La corrupción en este caso no solo consiste en donaciones o pago de comisiones, sino en contratos que hacen que el beneficio vaya al operador privado, mientras que el riesgo de pérdidas se lo queda el sector público. Los ejemplos son numerosos.

La primera conclusión de nuestra ecuación podría formularse diciendo que en España se ha desarrollado un tipo de capitalismo concesional y subvencionado que es proclive a la corrupción. Si queremos disminuir la corrupción hay que acabar con este tipo de capitalismo rentista y depredador.

La segunda conclusión surge del análisis de los dos factores de la ecuación que disminuyen la corrupción. El primero es la transparencia (T), entendida como el derecho ciudadano a conocer, y la obligación de las Administraciones a responder, con responsabilidad penal si no lo hacen. Este es un elemento poderoso de higiene pública. El segundo es la democracia (D).

Hay tres elementos de la democracia que son esenciales para erradicar la corrupción. El primero es que en las elecciones los ciudadanos penalicen a los políticos y partidos corruptos. El segundo es una prensa libre, capaz de denunciar la corrupción. El tercero, unas instituciones judiciales independientes que investiguen y penalicen la corrupción. Nos podemos sentir relativamente satisfechos, porque esos tres elementos están funcionando.

Pero no hay que bajar la guardia en los dos focos principales de la corrupción: el planeamiento urbanístico y el capitalismo concesional y subvencionado.

La ausencia de incompatibilidad entre ser alcalde o concejal de urbanismo y la dedicación a estas actividades es como poner al zorro al cuidado de las gallinas. Sorprende que un ministro tenga que salir del Consejo de Ministros cuando se tratan cuestiones que le implican a él o a sus familiares y no haya nada similar en los Ayuntamientos. Alguna restricción hay que introducir en este terreno.

El capitalismo concesional y subvencionado ha operado hasta ahora en la obra pública, los servicios domiciliarios y algunas actividades como las renovables. Pero está comenzando a penetrar en un nuevo campo: la sanidad. Hay que ir con cuidado, porque es susceptible de generar la misma corrupción.

No trato de demonizar la colaboración público-privada en la gestión de servicios de la sanidad pública. Pero las empresas que quieran operar en esas actividades han de funcionar con el mismo criterio de transparencia, riesgo y ventura con el que lo hacen los empresarios que arriesgan su patrimonio en las actividades de mercado. Ese es el buen capitalismo."                   ( , El País,  28 JUL 2013 )

26.6.13

La corrupción cumple la función de redistribución de las ganancias entre los agentes del capital

"La corrupción no proviene de desajustes ni distorsiones de la economía de mercado capitalista, sino que es el resultado natural de su funcionamiento. Incluso, se puede pensar que la corrupción se encuentra en la raíz, en los fundamentos de la economía de mercado. 

Expresado en términos teóricos podemos decir que por un lado, una parte importante (tal vez la totalidad) de la acumulación primitiva, tanto desde la perspectiva temporal como desde la estructural, se realiza mediante la corrupción. 

Por otra parte, la corrupción cumple la función de redistribución de las ganancias entre los agentes del capital, ya que la distribución primera está lejos de ser aceptada indiscutiblemente por todos.

Es decir, la corrupción pone de manifiesto la lucha intraclase para apropiarse de las ganancias derivadas de la explotación de la fuerza de trabajo. Cuando los representantes del capital no llegan al consenso (casi nunca llegan) esta lucha deriva hacia acuerdos parciales para establecer formalmente unas reglas de juego (cierta legislación mercantil, nuevas instituciones). 

En este proceso de la formalización de las reglas de juego no está ausente la necesidad de legitimar el sistema ante la resistencia de la mayoría de la población, estableciendo, por ejemplo, sistemas de fiscalidad o redistribución formal en beneficio de sectores más amplios de población. 

En este contexto, es posible que algunos agentes del capital aprovechen debilidades y vacíos legales o administrativos para apropiarse de partes de ganancia. ¿Son corruptos? Desde el punto de vista de los que han forjado aquellas instituciones o regulaciones, para ser calificados como corruptos deberán ser imputados y sometidos a procesos de resultado incierto.

Resumiendo, los actuales casos de corrupción conducen a dos conclusiones:

Primera: el término corrupción y la calificación negativa de sus contenidos son conceptos muy relativos porque dependen de unas normas, leyes e instituciones establecidas en una sociedad dividida. Desde esta perspectiva podríamos hablar de corrupciones “legales” o “legalizadas”. Un esfuerzo para aproximar las líneas rojas de la corrupción a un nuevo sistema de valores sería transformador.

Segunda: La última causa del deterioro económico y social no se encuentra precisamente en los corruptos (que también contribuyen) sino en un sistema que en sí mismo genera incentivos para la corrupción y que se alimenta de ella.

Después de todo, los regalos, el dinero y demás activos financieros o reales, utilizados para corromper, proceden de la apropiación o despojo del excedente, es decir, de la explotación de la fuerza de trabajo por parte del capital."         (Benjamí Bastida, artículo publicado en La Directa, La Marea, 05/06/2013)

20.4.11

"Cuando supe lo que había hecho Yves Díaz de Villegas no me cupo la menor duda de encontrarme ante un... comportamiento heroico"

"Cuando supe lo que había hecho Yves Díaz de Villegas no me cupo la menor duda de encontrarme ante un gesto tan insólito, tan audaz, tan temerario, que podía escribir con seguridad: he ahí un comportamiento heroico. (...)

Es decir, que el principio de la autenticidad de una denuncia podría reducirse a algo tan sencillo y tan arriesgado como atreverse a decir que no, y que nadie, salvo los propios denunciados, se enteren.

Eso es exactamente lo que hizo Yves Díaz de Villegas en Santander hace apenas un mes, para pasmo de nadie, puesto que los que nos enteramos ha sido por casualidad.

A los 36 años, Yves Díaz de Villegas, hijo de un catedrático de caminos de la Universidad de Cantabria, ingeniero él mismo, había conseguido una de esas canonjías para toda la vida que acaban, por poco talento que se tenga y con la ayuda de hacer la vista gorda, aportando una fortunita.

Los empresarios de Cantabria, respetuosos con las formas después de muchos avatares habían encargado a una sociedad independiente que les buscara un secretario general para la CEOE-Cepyme de la región. Y así apareció Yves Díaz de Villegas. Un currículo impecable.

Pero hete aquí que después de tres años contemplando lo que cualquier ciudadano español sufre cada vez que abre el periódico, y en verdad os digo que entre la realidad y lo que trascriben media un abismo, un día, exactamente el 22 de febrero, hizo llegar a los miembros de la junta directiva de la CEOE-Cepyme de Cantabria una carta en la que se denuncia los amaños, colusiones, trampas y desfalcos variados que lleva perpetrando con absoluta impunidad el representante de los empresarios, por buen nombre Miguel Mirones, hostelero y constructor, con amplio historial, incluida quiebra fraudulenta.

No deja de ser llamativa la tendencia que tienen los empresarios españoles por darse representantes gremiales que bordean la delincuencia, al mismo tiempo que se muestran intransigentes hacia cualquier comparación entre ellos y la clase política.

Deberían hacérselo mirar y pensárselo un poco antes de sacar pecho. Cuando las sociedades son corruptas, no se libran ni las monjas de clausura, y si no que se lo pregunten a las hermanitas del convento zaragozano de Santa Lucía.

Lo más expresivo, desde el punto de vista teatral y literario, es la reacción de la junta directiva ante la carta de denuncia -12 folios implacables-. “¡Eso, joven ingeniero, no se puede afirmar sin pruebas!”. Momento en el que, me aseguran, el tal Díaz de Villegas pidió permiso para ausentarse, que le fue concedido, y volvió arrastrando una maleta con ruedas y dijo: “Aquí están las pruebas”.

Como en una comedia de Molière, todos saltaron y gritaron: “no se le ocurra abrirla. Vaya compromiso. Que se haga cargo una auditoría interna”.

Y la auditoría, por más interna que fuera, no pudo menos que encontrarse con tal cantidad de irregularidades que aún hoy siguen sorprendiendo a los escasos interesados en el tema. Tratándose de personas de notoriedad cabría pensar que los diarios, los partidos y, cómo no, los sindicatos, pusieran el grito en el cielo.

Quizá en el cielo sí, pero en la tierra no. Un silencio espeso, lleno de incidentes dignos de Berlanga y Dashiell Hammet, ha cubierto el caso. Apenas un escandalillo provinciano, hasta que lo entierren los tribunales. Muchos jueces españoles deberían ser nombrados presidentes honorarios de Pompas Fúnebres. ¡Nadie como ellos entierra los delitos con tal riqueza retórica! (...)

Si un ingeniero de Santander es capaz de asumir su responsabilidad como profesional, y como ciudadano, para denunciar a unos empresarios corruptos, y en solitario, estamos ante un callejón.

Todos esos instrumentos de los que aseguran se ha dotado la sociedad para defenderla de los abusos, llámense partidos, sindicatos, medios de comunicación… no valen un carajo si no es para asegurar el condumio de los suyos. (...)

Siento respeto, pero también piedad, por Yves Díez de Villegas, como lo sentí hace ya algún tiempo por aquel ingeniero asturiano, Francisco Redondo, que dijo no a una contratación irregular en la administración y pagó por ello.

Esos son los héroes contemporáneos de una sociedad que se empeña en considerar heroico el trabajo magníficamente pagado de cualquier cantamañanas. La autocensura me impide poner nombres." (Sin Permiso, 10/04/2011, '
El héroe contemporáneo', de Gregorio Morán)

30.4.09

Hernández compró desde la Xunta tres Audi por valor de 262.000 euros

"Tres Audi de alta gama adquiridos durante dos años, cada vez más caros y con precios que oscilaban entre los 53.374 euros del primero y los 133.128 del último. Todos ellos fueron incorporados al parque móvil de una sociedad de la Xunta que contaba con apenas cinco trabajadores y se encontraba en pérdidas. Así era la Empresa Pública de Obras y Servicios Hidráulicos, dependiente de Augas de Galicia, bajo la presidencia del actual conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, Agustín Hernández Fernández de Rojas. El valor de los tres turismos de lujo alcanzó 261.963 euros.

El Consello de Contas, en su informe de fiscalización del año 2000, ya dedicó un capítulo a la sociedad que Hernández presidió hasta febrero del 2002. Y, entre otros excesos detectados en la gestión de la empresa, se detiene a analizar la compra de los tres vehículos, de una marca ahora denostada por el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo. Como responsable de Augas de Galicia, Hernández presidió entre septiembre de 1998 y febrero de 2002 el consejo de administración de la sociedad pública, que Contas califica de "instrumental" por su actividad.

El primer Audi, un A-8 con 260 caballos de potencia, llegó en octubre de 1999, mediante la firma de un contrato de arrendamiento financiero, o leasing, con una entidad bancaria, con un precio de 53.374 euros, unos 8,7 millones de pesetas de entonces. El contrato, dice el informe, tiene una duración de 36 meses, con un tipo de interés del 5%, lo que supone una cuota anual de 18.926 euros.

Casi un año después se modifica el contrato anterior, respetando las mismas condiciones, pero con el acuerdo del cambio de dicho vehículo por otro Audi, en este caso un modelo deportivo S-8 4,2 V8 Quatro trip tronic. El coche más caro de la marca alemana costaba entonces 75.460 euros, unos 12,3 millones de pesetas. La querencia por los Audi desde la Empresa Pública de Obras y Servicios Hidráulicos durante el mandato de Hernández no cejó.A finales de 2001, la empresa de Hernández firmó la tercera adquisición, el modelo de más alta gama: un A-8 largo 4,2 Quatro trip tronic, con un precio de 133.128 euros. De esta operación, dice el Consello de Contas: "Se mantuvieron las demás condiciones inicialmente pactadas, tanto en lo que se refiere al tipo de interés como al vencimiento del contrato, lo que supuso la modificación de la cuantía de las cuotas abonadas, de manera que no guarda la más mínima proporcionalidad con el resto de las cifras de la sociedad".

Los tres coches se convirtieron, a juicio del Consello de Contas, en el bien con más valor de la empresa. "El mayor saldo del activo del balance de situación está constituido por los derechos sobre bienes en régimen de arrendamiento financiero de un vehículo", denuncia el órgano fiscalizador.

Todas estas operaciones se realizaron pese a que la sociedad registraba abultadas pérdidas. " (El País, ed. Galicia, Galicia, 26/04/2009, p. 2)

8.1.09

Afganistán: Los sobornos van desde 70.000 euros para ser jefe de policía hasta los 2.800 para salir de la cárcel

"Todo tiene un precio en el violento Afganistán. ¿Quiere ser jefe de la policía provincial? Le costará 100.000 dólares (70.000 euros). ¿Quiere transportar combustible con camiones por todo el país? Esté preparado para pagar 6.000 dólares (4.000 euros) por vehículo, si no quiere que la policía se chive a los talibanes. ¿Quiere resolver extrajudicialmente una disputa sobre la titularidad de una propiedad? Tenga a mano 25.000 dólares (18.000 euros), aunque algunos jueces le pedirán más.

"Es una pena, pero probablemente pagaré el soborno", afirma Mohamed Naim, un joven profesor de inglés. Su hermano está detenido y la policía pide 4.000 dólares (2.800 euros) para liberarle. "Todo es posible en este país. Todo", añade. La corrupción ha invadido Afganistán y su Gobierno, mantenido a flote gracias a la ayuda de Estados Unidos y otros países. Desde el más insignificante policía de tráfico hasta la familia del presidente Hamid Karzai, el Estado construido hace siete años tras la expulsión de los talibanes parece existir para que se enriquezcan los que lo dirigen.

Según diversas investigaciones, varios altos cargos de la Administración -incluido uno de los hermanos del presidente, Ahmed Wali Karzai- están relacionados con el tráfico de opio. En las calles y en las oficinas gubernamentales es difícil realizar un trámite sin tener que pagar un soborno, un regalo o, en el caso de un mendigo, harchee, es decir, lo que lleve en el bolsillo. (...)

"Los políticos de este país se han hecho con todo: dinero, montones de dinero", reconoció Karzai en noviembre. "Dios sabe que se ha superado el límite. Bancos de todo el mundo están llenos de dinero de nuestros funcionarios", añadió. (...)

"Este Gobierno ha perdido la capacidad de gobernar, porque el control está en manos de un gabinete en la sombra", cuenta Ashraf Ghani, ex ministro afgano de Finanzas. Dejó su cargo en 2004, según él, porque el Estado estaba bajo el control de los narcotraficantes. "Este narco-Estado se ha consolidado", dice. (...)

En el barrio de Sherpur, en la capital, se huele la corrupción más que en ningún otro sitio del país. Antes de 2001, era una colina sin edificios. Hoy, es el lugar más rico de Afganistán, con ostentosas y grandiosas mansiones valoradas en cientos de miles de dólares. Los afganos suelen llamar a estos inmuebles casas amapola (en referencia a la planta con la que se produce el opio). El barrio ha sido bautizado, con ironía, como Char-pur (la ciudad del saqueo). Lo más destacable de Sherpur es que algunos de los propietarios de estas viviendas son funcionarios del Gobierno, cuyos sueldos no dan para vivir en un sitio como éste ni dos días.

Una de las propiedades pertenece a Abdul Jabbar Sabir, un ex fiscal general que se hizo popular por declarar una yihad (guerra santa) contra la corrupción. Después de que Karzai le destituyera el año pasado, empezó a circular un vídeo en el que aparecía borracho y bailando y que fue un escándalo. Ahora, vive en Canadá y su casa en Sherpur se puede alquilar por 5.000 dólares mensuales.

Mientras tanto, el jefe de la policía de Kabul, Mahamed Ayob Salangi, es propietario de una mansión aún más grande, decorada con largas columnas y una enorme fuente. Se alquila por 11.000 dólares al mes. El sueldo de Salangi no es público, pero, a modo de comparación, el presidente Karzai gana unos 600 dólares al mes.

Amin Farhang, ministro de Comercio, explica en una larga conversación en el salón de su casa, que pasó dos años intentando despedir al responsable de otorgar las licencias de apertura de nuevos negocios, que lo hacía a cambio de una suculenta comisión. No logró deshacerse de él porque, según Farhang, sobornaba a otros miembros del Gobierno para que no lo echaran. (...)

La corrupción es palpable en los juzgados del centro de Kabul. Farooq Farani lleva siete años intentando recuperar la titularidad de su casa. La abandonó en 1990, cuando empezó la guerra civil y tuvo que salir del país. Cuando volvió, en 2001, tras la caída del régimen talibán, un extraño ocupaba la vivienda. "Mi casa vale 50.000 dólares y me han dicho que tengo que pagar 25.000 para recuperarla", cuenta.

La corrupción puede ser endémica, pero si existe alguna esperanza está en gente como Farani, que se niega a pagar el soborno. "Es una cuestión de principios. No pagaré. ¡Nunca!", asegura. "Pero no tengo mi casa y no sé si alguna vez la recuperaré". (El País, ed. Galicia, Internacional, 03/01/2009, p. 6)

21.5.08

La Mafia manda en los pobres y elige a los ingenieros. Ese es su poder, el poder. La mafiosidad, que le llaman

"Tenemos un proverbio en Sicilia que dice 'tener poder es mejor que hacer el amor' y es el único lugar en el que he visto un dicho como éste. No es precisamente muy sexy... (...)

Nada puede cambiar a no ser que sea por la voluntad del Estado, si las cosas funcionasen bien en Sicilia la Mafia no podría existir", prosigue. "Necesitamos un lugar en el que puedas encontrar un trabajo sin contactos, en el que vayas a una oficina y el empleado cumpla con su deber, necesitamos un sistema en el que no haya corrupción. (...)

"El editor, que es un amigo, me pidió que escribiese sobre mis propias experiencias con la Mafia. Y tuve que mirar dentro de mí misma, buscar la Mafia en mí, que está ahí. Lo que es doloroso. Llamamos mafiositá a la cultura de la Mafia. Hace unos años, en Sicilia, tenía en brazos a mi nieto pequeño, de unos seis meses, y tocó algo y se cortó. Sus padres no estaban: mi reacción inmediata fue llamar a un amigo y preguntarle a quién conocía en el hospital. Luego vino mi hermana y me dijo que las urgencias funcionaban perfectamente. Le llevamos al doctor y todo fue bien. La Mafia crece cuando el Estado fracasa en su responsabilidad de proveer servicios. Si vas a un hospital en Sicilia lo primero que se te pasa por la cabeza es a quién conoces. Yo jamás pensé que iba a tener esa reacción". (...)

En enero estaba hablando con amigos en Sicilia y en un momento dado dije, y tal vez no debí hacerlo, 'todos vuestros hijos, que son brillantes profesionales, han conseguido trabajos a través de los contactos familiares o de los contactos políticos'. Y se produjo un tremendo silencio. Estamos hablando de ingenieros, de altos profesionales, de abogados que en la Sicilia de hoy no encuentran trabajo si no es a través de contactos. Eso es Mafia. Es la mafiositá". (Simonetta Agnello Hornby: Sicilia, tierra cansada. El País, ed. Galicia, 17/05/2008, p. 4)