Mostrando entradas con la etiqueta j. C. en el ciclismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta j. C. en el ciclismo. Mostrar todas las entradas

15.5.18

La federación de ciclismo fichó al doctor Ferrari para dopar al equipo de pista en Atlanta 96

"—¿Durante cinco años trabajó con miembros del equipo español de ciclismo?

—Sí. Fui responsable del equipo nacional de pista, pero no de los controles médicos. Responsable médico.

—¿Y durante ese periodo, de 1993 a 1998, también trabajó con el doctor Ferrari?
—Sí.

—¿Y el doctor Ferrari estaba involucrado con su trabajo en la federación española de ciclismo?

—Sí.

—¿Es verdad que suministró a los ciclistas españoles corticoides durante ese periodo?

—Eso no era lo principal. Lo principal era EPO y hormona del crecimiento.

—¿Hubo un programa de dopaje en la selección española de ciclismo entre 1993 y 1998?

—Sí.



El interrogatorio se desarrolla en otoño de 2016 en Lausana, en el castillo de Béthusy, sede del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Las preguntas las hace James Bunting, abogado de Johan Bruyneel. Responde Luis García del Moral, médico deportivo valenciano sancionado a perpetuidad por la Agencia Norteamericana Antidopaje (USADA) por su participación en el sistema de dopaje de Lance Armstrong en el equipo US Postal.

En juego están los recursos de Bruyneel, director del US Postal de Armstrong, y del entrenador del equipo José Martí, contra las sanciones de 10 y ocho años, respectivamente, que les impuso USADA en abril de 2014. La decisión de la formación del TAS, presidida por el árbitro canadiense Yves Fortier, se retrasa desde hace más de un año, “dada la especial relevancia del caso”, según fuentes de Lausana, pero se espera para finales de mayo.

Es la primera vez que ante un tribunal se presentan pruebas de que una federación deportiva española —entidades privadas que reciben subvención pública, responsables de la preparación deportiva de las elites nacionales para los grandes eventos y, por lo tanto, controladas por el Consejo Superior de Deportes (CSD)— ha organizado y financiado dopaje para aumentar el rendimiento de sus deportistas.

Ni García del Moral ni Michele Ferrari, el médico italiano de Armstrong y del equipo, también suspendido a perpetuidad, han recurrido su sanción. Ninguno de los dos puede ser sancionado de nuevo tras las últimas revelaciones de García del Moral por haber prescrito aquellos hechos.

Ni la Agencia Española Antidopaje (AEPSAD), ni la Unión Ciclista Internacional (UCI), ni la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), instituciones que conocían las declaraciones de Del Moral ante el TAS, han intervenido para investigar más a fondo los hechos.

García del Moral, médico del equipo de pista entre 1993 y 1998, apoyó sus revelaciones de haber dopado con las indetectables entonces EPO y hormona de crecimiento con un documento, una página de una hoja de cálculo datada el 15 de julio de 1996 (cuatro días antes del comienzo de los Juegos de Atlanta) que, bajo el epígrafe “Justificación de Gastos”, recoge el destino de 12.866.729 pesetas (poco más de 80.000 euros) que le entregó la federación española, presidida entonces por Juan Serra. 

El documento figura con el sello “Confidencial” como prueba. En menos de seis meses, entre el 30 de enero, fecha del primer gasto, y el 15 de julio de 1996, gastó en farmacia 6.195.245 de pesetas (más de 36.000 euros); en los laboratorios del Doctor Montoro, especializado en análisis clínicos para comprobar si las dosis administradas eran las adecuadas, gastó 1.021.375 pesetas (unos 6.000 euros) y abonó, además, al doctor Ferrari 4.160.000 pesetas (25.000 euros) en dos pagos en abril y junio.

La EPO, indicada para enfermos de riñón, y la hormona del crecimiento, para tratar el enanismo, son medicamentos caros (una caja de seis jeringuillas precargadas de 1.000 UI de EPO valía hace 20 años unas 14.000 pesetas, poco más de 80 euros), por entonces se podían adquirir con receta y sin problemas en cualquier farmacia española. Del Moral podía firmar sus propias recetas y no necesitaba recurrir para adquirirla al mercado negro.

Seis pistards españoles compitieron en el velódromo de Atlanta 96, donde lograron tres diplomas olímpicos. Los mejores resultados fueron el quinto puesto del equipo de persecución, compuesto por Juan Martínez, Oliver, Joan Llaneras, Adolfo Alperi y Santos González, y el quinto también de Martínez Oliver en persecución individual. En velocidad compitieron José Manuel Moreno y José Escuredo, que dobló en el kilómetro, y Llaneras terminó sexto en puntuación.

La cantidad anotada por Del Moral coincide prácticamente con los cerca de 14 millones de pesetas que la federación española consignó como “medicación de equipo de pista” en un informe entregado a su comisión delegada, según reveló en octubre de 1996 el semanal Meta 2Mil. La revista ya informó de la contratación de Michele Ferrari, conocido entonces por ser el médico de Tony Rominger (ganador de tres Vueltas y un Giro en los primeros años 90) y de Abraham Olano. 

En respuestas a los periodistas de Meta 2Mil, Del Moral negaba entonces, en 1996, que se hubiera usado EPO y señalaba que el epígrafe del gasto no debía ser “medicación”, sino “área médica”. También añadía que en esa cantidad había que incluir sus viajes a Italia para consultar con Ferrari, quien nunca pasó por Valencia, por el velódromo Luis Puig, donde se concentraba el equipo.

El presidente Serra, por su parte, señalaba en 1996: “A mí me lo pidieron los corredores y a través de un buen amigo de los dos pude hablar con Ferrari. Conseguí que trabajara con nosotros, cosa que es muy difícil. […] Cobra mucho dinero. En cuanto supe lo que iban a costar los servicios de Ferrari busqué enseguida un presupuesto para cubrirlo. Contacté con Caja España y ellos, con su patrocinio a la selección de pista, cubrieron los gastos médicos. Supongo que la medicación también la proporcionaba Ferrari, yo no me meto en eso. Él le diría a Del Moral lo que tenía que darles”.

Más de 20 años después, la memoria de Serra, de 88 años, ha diluido los hechos. “No, nunca contratamos a Ferrari”, contesta el presidente de la federación entre 1993 y 1998 a la pregunta de este diario. “Yo coincidí con él un par de veces, y, sí, le pagamos unos informes que hizo para el equipo, pero nada más”.

 Añade Serra que recibió presiones del presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Rafael Cortés Elvira, para que el equipo de pista fuera competitivo y que preguntó al médico Del Moral qué habría que hacer y que este le respondió que habría que contratar al mejor, a Ferrari. “Pero nunca habría permitido que dopara a los ciclistas”, dice. “Ni estaba a favor ni lo sabía”.

Ningún responsable del CSD en la época recuerda que le llamaran la atención los gastos médicos excesivos de la federación española de ciclismo. Tampoco recuerdan que contrataran a Ferrari. No se guardan en ningún archivo las cuentas de ninguna federación de aquellos años. Ferrari no ha respondido a las preguntas de este diario.

En febrero de 1999, Del Moral se incorporó como médico oficial al US Postal, donde permaneció hasta 2003, el quinquenio de los cinco primeros Tours de Armstrong. Allí ya ejercía Michele Ferrari, aunque nunca figuró oficialmente en el elenco del equipo.

Las actas del interrogatorio por parte de diferentes abogados (USADA, Bruyneel, Martí) del caso de Luis García del Moral se alargan durante decenas de folios que figuran entre los archivos del TAS. En sus respuestas, el médico valenciano reconoce que rompió sus obligaciones y su juramento hipocrático y que dopó durante su carrera a “muchos deportistas”.

—¿Podemos concluir que usted ha roto sus obligaciones profesionales como médico?

—Frecuentemente.

—¿Y lo hizo por dinero?

—No por dinero. Cuando empecé con el US Postal solo gané 6.000 euros por toda la temporada.

—¿Podemos estar los dos de acuerdo en que usted suministró o administró sustancias para mejorar el rendimiento y métodos similares a muchos deportistas durante su carrera?

—¿Así, en general? ¿Fuera de un equipo? No sé cuántos significa muchos, pero sí.

—De acuerdo. ¿Y lo hizo porque le pagaban por ello?

—Y porque era parte del sistema."                  (Carlos Arribas, El País, 17/04/18)


"Michele Ferrari, primera condena penal tras años en el mundo del dopaje.

La condena del doctor Michele Ferrari a 18 meses de reclusión por un Tribunal italiano por dopar al atleta de biatlón Daniel Taschler le acaba de proporcionar su primera sanción penal tras casi veinte años de acusaciones. Ferrari se vio involucrado en algunos de los casos de dopaje que más resonancia tuvieron en el mundo, como el del estadounidense Lance Armstrong, aunque hasta la decisión del lunes del Tribunal de Bolzano (norte de Italia) no le había sido dado ningún tipo de castigo penal.




Para el doctor italiano fue fatal la colaboración con Daniel Taschler, especialista de biatlón e hijo de Gottlieb Taschler, que fue vicepresidente de la Unión Internacional de Biatlón. Fue el propio padre de Taschler quien recomendó a su hijo trabajar al lado de Ferrari, a pesar de que éste ya hubiera sido suspendido de por vida por la Agencia Antidopaje Americana (USADA) tras los escándalos ligados a Armstrong.

Las investigaciones sobre la familia Taschler habían empezado en el ámbito de un programa de la Fiscalía de Padua y pasaron sucesivamente al departamento de Bolzano, que tomó la decisión de sancionar a Ferrari tras escuchar unas interceptaciones. En las conversaciones, el doctor da informaciones a Daniel Taschler sobre cómo conseguir y usar de forma eficaz el Eritropoyetina (EPO). Sin embargo, este no fue el primer proceso en el que estuvo involucrado Ferrari.

En 2004, el Tribunal de Bolonia había sancionado al doctor con once meses de suspensión de su profesión por escándalos que se remontaban a 1998, cuando había suministrado a varios ciclistas el EPO y otras sustancias que mejoraban sus prestaciones. 

Uno de esos atletas, entre los cuales estaba también el español Abraham Olano, confesó esos acontecimientos en el ámbito de las investigaciones y provocó la sanción para Ferrari, aunque esta nunca se aplicó.

Olano fue acusado en 2013 de haberse dopado bajo el control del doctor italiano durante el Tour de Francia de 1998, aunque el propio corredor rechazó con fuerza esas suposiciones, alegando que nunca ha dado positivo en un control. Juntos con el ciclista guipuzcoano estuvieron los también españoles Manuel Beltrán (en ese momento compañero de Olano en el equipo Banesto) y Marcos Serrano (Kelme). 

Pero la figura de Ferrari se hizo particularmente famosa tras su colaboración con Lance Armstrong, siete veces ganador del Tour de Francia, títulos que le fueron anulados por el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Unión Ciclista Internacional tras las investigaciones del USADA.

El doctor italiano suministró durante años sustancias como el EPO y la Testosterona al corredor de Texas para mejorar su rendimiento, según informaron a la USADA varios ciclistas del equipo US Postal. Sin embargo, tras casi veinte años de acusaciones, Ferrari recibió una sanción penal, lo que prevé además una compensación de 15.000 euros a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), que se había constituido parte civil en el proceso. 

"El resultado logrado por el Tribunal de Bolzano es de gran importancia de cara a la lucha contra el dopaje", explicó a los medios locales el abogado Marco Consonni, que defendió la WADA en este proceso.

Entre los demás ciclistas que colaboraron con Ferrari están el belga Axel Merckx, hijo de Eddy, el español Fernando Escartín, el suizo Tony Rominger, el australiano Cadel Evans o Mario Cipollini."                       (El País, 05/04/18)

1.10.13

Una red de dopaje: 11 médicos deportivos y entrenadores, 21 atletas y otros tantos aficionados, 21 ciclistas, dos deportistas paralímpicos, 50 ciclistas aficionados y 11 triatletas

"Xavier Llobet, triatleta olímpico en Atenas 2004, habla por teléfono con el exciclista del Kelme Jordi Riera Valls. Son las 9.54 del 1 de febrero de 2011. Riera tiene el teléfono pinchado dentro de una operación policial sobre dopaje. Hablan en catalán. “¿Qué pasa, crac?”, es el saludo. Tras comentar brevemente su plan de entrenamiento pasan a la farmacología.

Riera. Los Actos salen a 150.
Llobet. Vale...
R. Cada caja.
Ll. Vale.
R. ¿Lo digo bien? Sí, vale.
Ll. Vale, ¿qué más?
R. ¿Cuántas quieres?
Ll. Oh, tres. Son 350.
R. Después, el clembu a 60.
Ll. Vale.
R. Después, ¿algo más de aquello?
Ll. No, porque todo lo otro ya lo tenía, ¿no?
R. Bueno, ¡el tratamiento aquel!
Ll. Sí.
R. ¿Lo quieres hacer? Yo, yo, es que, Xavi, lo tengo, lo tienes muy... lo conté para hacer 12 pinchazos.
Ll. Pues venga.
R. O sea, seis, seis inyecciones que te las puedes ir combinando. Tienes para mucho, eh.
Ll. Vale, ¿entonces a cuánto sale esto?
R. Esto sale cada inyección unos 30 euros.
Ll. O sea, has dicho seis: seis por... tres, ¿18, no?
R. Ahí.
Ll. Vale, pues esto así. Vale. Yo ahora...
R. Así.
Ll. Cero, diez, diez, quince, quince, me llevo una, son 750 euros.
R. Vale, y aquí entran tres Actos, dos...
Ll. Dos, dos cle, clembu y seis, seis inyecciones de aquellas.
R. ¿Dos clembus quieres o uno?
Ll. Uno, uno, uno, uno, uno, sí pon uno, pero después ya es menos. Después son seis... Bueno 700, 700.
R. El clembu cada caja cuesta 60, pero van más.
Ll. Pues 700, al final son 700 euros. Justos.
R. Vale, espera, tres Actos, un clemb...
Ll. Y seis de aquellas que me has dicho.
R. Y seis de aquellas, que entonces serán aquellos tratamientos para los males que uno era el Testo. Que después te tengo que explicar cómo se tiene que hacer.
Ll. Vale.
R. Esto lo tendré esta semana quizá.
Ll. Bueno, y con lo otro también, ¿no?
R. Sííííí y lo otro tío, que tienes Andriol, y tienes de todo ahí.
Ll. Vale, entonces.
R. Y, y un huevo de Aire.
Ll. Vale, pues yo ahora lo preparo y te lo doy ahora aquí cuando...
R. Tres Actos, un clemb y seis inyecciones de aquellas. Ah, y te he guardado una cosa...
Ll. Sí.
R. Y quiero que lo pruebes esto, bueno, eh, es muy caro.
Ll. Mmm.
R. Pero compraron muchos y dijo, ostras, y cada uno, uno de nosotros se queda...
Ll. Mmm.
R. ... Dos ampollas. Una me la he quedado yo y la otra... te, te la daré a ti de regalo.
Ll. ¡Hostia! Vale, vale, guay, perfecto.
R. Y una de estas es como cuatro HMG.

El Actos es presumiblemente Actovegin, conocido también como “EPO de los pobres”, un fármaco que incrementa la obtención de energía a través de la glucosa y que está prohibido en el deporte por sus graves efectos secundarios. El clembuterol es un anabolizante que aumenta la masa muscular. 

El Andriol es un preparado con testosterona. El HMG es un precursor de la hormona del crecimiento. Un huevo de aire es probablemente Solcoseryl, conocido como gas bus, un derivado de plasma bovino que mejora el transporte de oxígeno.

 Dos semanas después de esta conversación, que figura transcrita en unas diligencias judiciales, los Mossos d’Esquadra anuncian la detención de siete personas. Entre los implicados está Riera. La Operación Cursa está en marcha y la policía autónoma catalana, bajo el mandato de un juez de Olot (Girona), busca a los intermediarios y a los responsables de una farmacia de Andorra que ha enviado por mensajería 536 paquetes entre el enero de 2010 y el 10 de marzo de 2011. El 40% fueron a decenas de atletas, entrenadores y personas relacionadas con el deporte en España y Portugal. (...)

Las declaraciones forman parte de un gran procedimiento judicial —uno más— sobre el dopaje en España. Y, como otros, ha terminado aguado. El Comité Español de Disciplina Deportiva, el máximo tribunal deportivo, anuló a finales de julio la sanción que le impuso la federación de triatlón a Llobet y a otros cuatro deportistas.

 El caso ha generado malestar en el Gobierno y la hasta el viernes directora de la agencia antidopaje, Ana Muñoz, no oculta su enfado y se confiesa “indignada”: “No es aceptable”. (...)

El juzgado trasladó la documentación al Consejo Superior de Deportes (CSD). Aunque el dopaje no fuese delito, quizá al organismo responsable del deporte le interesarían los nombres que allí salían. Lo principal es una lista de deportistas que habían adquirido sustancias dopantes. Incluye la sustancia que compraron, la cantidad, la fecha, el pago y el envío.

 Proceden del clonado del ordenador de la farmacia. Allí hay diez culturistas, seis atletas de nivel medio (entre ellos, Gustavo Platas o Felipe Carnicer), doce ciclistas profesionales (entre los que estaba Vicente Ballester Martínez, detenido en la Operación Puerto).

 Pero en los más de 1.800 folios que abarca figuran más deportistas. Hay un listado de gente que había recibido envíos de la farmacia, pero de los que se desconoce el contenido porque los datos no estaban ya en el ordenador de la botica y los nombres salen de las empresas de mensajería.

 Hay 11 médicos deportivos y entrenadores, 21 atletas y otros tantos aficionados, 21 ciclistas, dos deportistas paralímpicos, 50 ciclistas aficionados y 11 triatletas.

Hay dos paquetes al estadio del Real Oviedo Club de Fútbol, entonces en Segunda B; otro a Jeroni Llorca, médico del Hércules de Alicante y del Sport Clinic Arena, y a la promesa del medio fondo David Bustos, entre muchos otros. (...)

Mientras la parte penal sigue en instrucción contra los distribuidores, las sanciones deportivas apenas avanzaron. Solo una federación, la de triatlón, se personó en el caso para estudiar la parte que afectaba a sus triatletas. Lo hizo en septiembre de 2012, tras conocer de manera informal lo que se cocía allí. 

Con las declaraciones en la mano, abrió expedientes y en primavera de 2013 comenzó a sancionar. Cayeron 13 suspensiones. A Jessica Rodríguez, campeona de España en 2010, le impuso dos años de suspensión por haber comprado Trigon Depot, un corticoide que se puede usar con prescripción. (...)

En total, de decenas de deportistas mencionados por los mossos apenas hay sanciones. Solo triatlón se personó en la causa. Suspendió a 13 y los cinco primeros deportistas que han recurrido al tribunal deportivo ganaron. Atletismo dice que no ha expedientado. Ciclismo está a punto de imponer sanciones, pero archivó algunos de los que sancionó triatlón, como el caso de Llobet. (...)"             (El País, 29/09/2013)

6.2.13

Armstrong: “Me dopé por arrogancia y por mi instinto insaciable de victoria”

"Oprah Winfrey no esperó un minuto:

—¿Alguna vez tomaste sustancias dopantes prohibidas?, empezó la entrevista.
—Sí, contestó Lance Armstrong.
—¿Alguna vez consumiste EPO?
—Sí.
—¿Te hiciste transfusiones de sangre?
—Sí.
—¿Utilizaste testosterona, cortisona y hormona del crecimiento?
—Sí.
—¿Usaste sustancias prohibidas o transfusiones en todas tus victorias en el Tour?
—Sí.
—¿Es posible ganar el Tour de Francia sin doparse, en siete ocasiones seguidas?
—En mi opinión, no.

El ciclista más laureado de la historia de este deporte reconocía así públicamente haber consumido sustancias prohibidas entre los años 1998 y 2005, cuando dominó con puño de hierro el mundo del ciclismo.

 La confesión de Armstrong ante la influyente presentadora norteamericana es también un reconocimiento de que mintió en sus declaraciones juradas ante la Agencia Antidopaje Estadounidense (USADA) y los tribunales de justicia, lo que podría dificultar sus casos pendientes y valerle una acusación por perjurio.
 
Armstrong se había comprometido a contestar estas preguntas con la verdad y tenía permiso para emplear monosílabos. Los detalles llegarían después. El ciclista admitió que se había dopado pero que dejó de hacerlo tras ganar su séptimo Tour de Francia:

 "La acusación de que me dopé después de mi regreso [el estadounidense se retiró tras su séptimo entorchado francés y luego volvió para intentar ganar un octavo], no es cierta. La última vez que crucé la línea roja fue en 2005".

El tejano admitió que ha acabado diciendo la verdad "demasiado tarde". "Esta historia fue perfecta durante demasiado tiempo”, aseguró “Vences al cáncer, te casas felizmente, ganas siete Tours... Ahora la historia ya es demasiado tóxica y trágica".

 Winfrey llegó a intentar que el de Austin le diera detalles sobre cómo funcionaba la trama de dopaje descubierta por la USADA. "Tyler Hamilton [excompañero de equipo] te ha acusado de inyectarte EPO en una tienda en el aparcamiento de una competición y de tirar las jeringuillas en unas latas en cuanto supisteis que podían pillaros". Armstrong evadió por primera vez una respuesta clara:

 "No lo recuerdo, pero no voy a decir que sea mentira". “¿Temió en algún momento que le pillaran?", insistió la presentadora. “No había controles fuera de la competición, así que el consumo ilícito se puede programar. Ya sé que esto suena raro para ti", le dijo a la presentadora.

El ciclista definió además el dopaje como una circunstancia de la época, parte de la cultura de su generación. ¿Estás diciendo que tenías que seguir tomando sustancias prohibidas para ganar? ¿Que era así de común? "Sí. Es como decir que teníamos que inflar nuestras ruedas o que debíamos llevar agua en los bidones. Era parte del trabajo".

El especial de la cadena OWN, propiedad de Winfrey, intercaló en la entrevista detalles de la investigación de la USADA, la agencia antidopaje de Estados Unidos, que acusó a Armstrong de liderar su equipo del US Postal en lo deportivo y en la trama de dopaje. "Nunca hubo órdenes a otros deportistas. 

Era una época competitiva y aún así eligieron no doparse", contestó el ciclista, señalado como impulsor y muñidor de la trama dopante por los miles de folios con constituyen el sumario de la investigación de la agencia estadounidense. "Ahora mismo no soy el hombre más creíble en el mundo, pero yo nunca despedí a un ciclista por no querer consumir sustancias dopantes".

Sin embargo, la presentadora le presionó por las muchas ocasiones en las que Armstrong ha coaccionado a excompañeros, les ha acusado de mentir e incluso les ha denunciado ante la justicia -a pesar de saber, como reconoció anoche, que decían la verdad sobre él. ¿Cabe la posibilidad de que otros ciclistas pensaran que si usted se dopaba, ellos debían hacer también?, inquirió. "Es posible", concedió Armstrong. "Y lo acepto al 100%”.

"Estaba acostumbrado a controlar todos los aspectos de mi vida, he controlado todo lo que yo hacía”, dijo Armstrong de los ataques a médicos, preparadores y excompañeros de equipo. "¿Es esa tu manera de ser? ¿Atacas a aquellos que dicen algo que no te gusta?" "Sí, toda mi vida".

“Intentaba controlarlo todo. He sido así siempre. Crecí sintiéndome amenazado y siempre he peleado”. Aseguró también que el cáncer le enseñó que tenía que hacer lo que fuera para sobrevivir y Winfrey le interrumpió: "Doparse también es hacer cualquier cosa por vencer, ¿por qué lo hiciste?". "Mi instinto insaciable de ganar, ganar a todo. Esa arrogancia, esa actitud, al final no la puedes negar ni esconder. Lo veo hoy, no es nada bueno".

Tras emitir el discurso ofrecido por el ciclista en el podio de París, minutos después de ganar su séptimo y último Tour de Francia, en 2005, y en el que atacó a “quienes han dejado de creer en el ciclismo”, Armstrong reconoció que se equivocó al pronunciar esas palabras. “Me siento avergonzado. Me retiré indmediatamente después, fue muy estúpido marcharme así".

"¿Qué te llevas cuando sabes que has ganado haciendo trampa?", le preguntó Winfrey al ciclista. "Hay más disfrute en el proceso de preparación", le contestó. "¿Te parece que hiciste algo malo?" "No, y sé que da miedo".

 "¿Sentiste que mentías al doparte?" "En ese momento, no". Armstrong justificó también su dopaje como “parte de las reglas del juego”, habló de pertenecer a “una generación de ciclistas” sin dar más detalles y aclaró, eso sí, que su confesión le hace una persona “más feliz”.

Winfrey preguntó a Armstrong si pensaba que aquellos ciclistas que no se doparon eran unos ‘pringados’. El deportista estadounidense repuso que no cree que nadie estuviera obligado a doparse, pero que no es su lugar decir quién mintió y quién no. Tuvo pocas palabras positivas, pero unas de ellas fueron para el doctor Michele Ferrari, considerado el ‘maestro del dopaje’ y una de las claves de la trama. “Es un buen hombre”, dijo el ciclista.

En referencia a otros miembros del equipo, negó haber reconocido ante Tyler Hamilton que hubiera dado positivo en un test antidopaje y que después diera dinero a la Unión Ciclista Internacional para taparlo. "Di dinero porque me lo pidieron, claro que ahora no me va a creer nadie". Emma O’Reilly, perteneciente al equipo médico, tampoco logró una disculpa durante la entrevista:

 “Es cierto que le acosé. Le llamé puta y zorra, pero nunca le llamé gorda”. O’Reilly fue denunciada además por Armstrong, quién admitió haber demandado “a tanta gente” que ya no sabía a cuántos. ¿Cómo pudiste denunciar a tanta gente sabiendo que decían la verdad?: "Lo sé, es un gran defecto", respondió.

Armstrong alegó que las acusaciones de Floyd Landis fueron el punto de inflexión de su relación con el dopaje, pero niega que le rechazara como miembro de su equipo después de ser acusado también. "Siempre le defendí", aseguró. "Yo no estaría aquí sentado si no hubiera vuelto a la competición". El ciclista sostiene que nunca habrían detectado su dopaje de no haber regresado al Tour de Francia en 2009 y 2010.

"Todo el mundo tiene razón al sentirse engañado y defraudado. Mi labor ahora es recuperar esa confianza". El estadounidense aseguró que no tiene autoridad moral para ser él mismo quien pida ahora mismo un esfuerzo para limpiar la imagen del ciclismo. "Falté el respeto a las reglas de lo que más me gustaba. Si hubiera una reconciliación y me invitan a colaborar, seré el primero en responder".    (El País, 18/01/2013)

11.10.12

Armstrong usó “el programa de dopaje más sofisticado” del mundo

"Como si fuera un productor de Hollywood anunciando la película más grande jamás filmada, así Travis Tygart, el director de la agencia norteamericana antidopaje (USADA), anunció desde Colorado que su organismo ya ha enviado a la Unión Ciclista Internacional (UCI) las pruebas de dopaje con las que sancionó a perpetuidad a Lance Armstrong, el exciclista tejano a quien, además, quiere desposeer de los siete Tours que ganó, más que ningún otro corredor en la historia. 

“Las pruebas muestran más allá de cualquier duda que el equipo ciclista US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”, sentenció Tygart, quien rebajó, así, el alcance del caso Balco (su cara, Marion Jones) o la Operación Puerto.

 En el sistema, según el director de la USADA, también participaron el médico italiano Michele Ferrari y el valenciano Luis García del Moral (ambos sancionados a perpetuidad), así como el director belga Johan Bruyneel, el preparador valenciano Pepe Martí y el médico vasco Pedro Celaya, que han rechazado los cargos y se han sometido a la decisión de un tribunal arbitral.

La USADA precisó que el informe enviado a la UCI —el organismo que debe ratificar a nivel mundial la sanción norteamericana y la pérdida de los Tours— y también a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y Corporación Mundial de Triatlón (CMT), ocupaba más de 1.000 folios. 

Un par de horas después, ese material precioso por la forma en que está tratado, con una introducción que parece escrita por un guionista ayudado por un historiador, estaba a disposición en la web usada.org de todo aficionado curioso (y lector en inglés) que quisiera tener una versión despiadada de la carrera de Armstrong, detallada año tras año desde su regreso del cáncer en la Vuelta de 1998, y, paralelamente, una radiografía del ciclismo en sus años, así calificados por Tygart, “más sucios”.

 Según el director de la USADA, entre las pruebas hay testimonios de 26 personas, 15 de ellas ciclistas, así como registros de pagos, intercambios de emails, datos científicos y resultados de análisis de laboratorios.
 
El personaje que pinta el informe USADA —ambición desmedida—, un solo objetivo y todos los medios posibles para alcanzarlo, ser el más grande en el Tour el mayor número de años posible, capaz de todo por ello, —agresivo y vengativo— no difiere en absoluto, visto desde fuera, del autorretrato que pinta Armstrong en sus autobiografías. Lo que cambia es lo que hay debajo de la piel.

Pese a su crudeza, nada en el informe sorprende a quien haya leído de ciclismo en la última década. Las sospechas le persiguieron a Armstrong toda su carrera y se intensificaron cuando se retiró por primera vez, en julio de 2005.

 El caso Festina (1998) y la Operación Puerto (2006), por otra parte, habían permitido ya escribir otra historia del deporte, más basada en informes policiales y científicos, en hematocrito y en transfusiones, que en puertos y maillots.

 Varios libros de investigación sobre Armstrong ya recogían también algunas de las historias a las que el sello de la USADA, una agencia independiente financiada por el Gobierno de Estados Unidos, da, en todo caso, valor de prueba legal más que literaria.
 
Con recuerdos de conversaciones, de detalles, con confesiones de excompañeros (extraordinariamente locuaces Jonathan Vaughters, actual director del Garmin, y George Hincapié), el informe permite entrar y ver lo que había detrás de las puertas de las neveras, de las habitaciones de los hoteles, de las ventanas tintadas del autobús del equipo. Permite ver cómo el caso Festina cambió la forma en que se manejaba la EPO en los equipos y cómo los primeros tests de detección de EPO en el año 2000 supusieron el comienzo del dopaje sanguíneo mediante extracciones y reinfusiones de sangre. 

Después, la Operación Puerto en 2006 acabó con la forma tradicional de manejar las transfusiones e inauguró otra época, mucho más sutil, de dopaje verdaderamente sofisticado.

Y siempre la conexión española, inevitable, pues Armstrong vivía la mitad del año en Girona; su director, Bruyneel, en Valencia, así como el médico del equipo entre 1999 y 2003, Luis García del Moral, y el entrenador Pepe Martí, al que describen como simple mensajero y correo de sustancias prohibidas. 

Y vasco es Celaya, médico del equipo de Armstrong en 1998 y desde 2004 hasta 2011. Novelizando quizás en exceso la historia, el informe de la USADA traza el origen español en el ONCE de Manolo Saiz, pues de ahí partieron Bruyneel, Celaya y Del Moral.
 
Algunos de los testimonios en que se basa el informe cronológico eran conocidos antes de que los hiciera públicos la USADA. Se trata de los de Floyd Landis y Tyler Hamilton, dos compañeros de Armstrong en algún Tour que dieron positivo cuando intentaron ganar ellos mismos la ronda francesa en otros equipos.

Fue precisamente una serie de emails enviados por Landis —desposeído del Tour de 2006— a las autoridades deportivas de su país en 2010 lo que puso en marcha la investigación que destruyó finalmente al hombre que convirtió su vida en una película de gloria, drama y éxito, el huérfano criado por su madre soltera que sufre un cáncer, lo derrota y vuelve más fuerte que nunca para convertirse en el ciclista más fuerte de la historia. Y el más famoso.

Landis relató sus relaciones en Girona, las transfusiones de sangre en el equipo, el uso de EPO, y Tyler Hamilton -positivo por transfusión en 2004 y desposeído posteriormente de su oro olímpico en Atenas- hizo de su relato un libro por el que se enteró la afición mundial que a la EPO, el dopaje de la época y aún, se le llamaba Edgar o Poe, por el decimonónico escritor de Boston; que Armstrong era generoso en su distribución a sus amigos desde la reserva que conservaba en su nevera y que, por ejemplo, antes de un Tour viajó con Armstrong en avión privado desde Niza hasta Valencia, donde García del Moral y Martí les hicieron una transfusión de sangre en el hotel Sidi Saler.

 En el libro de Hamilton también toma protagonismo un personaje llamado Motoman, el jardinero de Armstrong en Niza, encargado durante un Tour de transportar la EPO en su moto para evitar los controles y hacérsela llegar a los corredores cuando la necesitaran.

También era conocida la declaración del exciclista Frankie Andreu, pues fue usada contra Armstrong, cuya gran defensa es que es el deportista que más controles ha pasado en su vida, más de 500, y que nunca ha dado positivo. 

Bajo juramento, Andreu y su esposa declararon que un día que visitaron a Armstrong en el hospital donde se recuperaba del cáncer, oyeron cómo este le decía a sus médicos que se había dopado antes con EPO y anabolizantes.

A esta época le llama Tygart, el justiciero poético, la Era de la EPO y el dopaje sanguíneo. “Y estas pruebas muestran que el código de silencio de esos años está en camino de destrucción”, dice Tygart, quien pide, para dar un paso adelante, que la UCI ponga en marcha de una vez un programa de Verdad y Reconciliación. “No podemos estar atados al pasado para siempre”.               (El País, 11/10/2012)

“Nos daba bidones con hielo y EPO”.

 “Ahora no puedes escribir un libro sobre la EPO”. Durante la Vuelta a España de 1998, Vaughters, compañero de equipo del texano, fue a su habitación para utilizar su ordenador portátil. 

Delante de él, Armstrong se inyectó con una jeringuilla usada para inyecciones de EPO, diciendo: “Ahora que tú también utilizas EPO, no puedes escribir un libro sobre ello”.

“La mujer de Armstrong está liando porros”. Durante un Mundial en Holanda, explica el informe de la USADA, los ciclistas estadounidenses llegaron a la carpa del equipo cerca de la salida de la carrera para encontrarse con que Armstrong le había pedido a su mujer Kristin que enrollara en papel de plata tabletas de cortisona para él y sus compañeros. Uno de los corredores subrayó, “la mujer de Lance está liando porros”.

Del Moral: “¡Qué lío!”. Armstrong se vistió de amarillo tras la prólogo del Tour de 1999. Días después, su equipo fue informado de que había dado positivo por un corticoesteroide. Según testigos presenciales, cuenta el informe de la USADA, el ciclista no tenía entonces una autorización médica para usar cortisona. 

Tyler Hamilton recuerda "muchos tacos de Lance y Johan [Bruyneel, director del equipo] y al doctor Del Moral repitiendo 'qué lío'. Del Moral, según la documentación y los testigos aportados por la investigación, habría solucionado el problema falsificando una receta, con fecha previa al positivo, para una crema con cortisona.

Bidones de agua con hielo y EPO. Según el testimonio de Vaughters, el doctor Celaya “distribuiría EPO en bidones de agua rellenos con viales de EPO apretados entre hielo. En la botella vendrían el nombre del corredor y el número de dosis”.

 “Por ejemplo”, declaró Vaughters; “yo podría recibir uno en el que pusiera, Jonathan 5x2, lo que significa que contenía cinco viales de EPO con 2000 unidades internacionales en cada uno”.

Zabriskie: “Nos daba tiempo de bajar nuestro nivel de hematocrito antes de los controles”. “Johan \[Bruyneel, director del equipo\] siempre parecía saber cuándo vendrían los inspectores antidopaje”, declaró Zabriskie, ex compañero de Armstrong.

 “\[...\] Parecía que había un increíble sistema de aviso. Como norma, solíamos saber cuándo serían con una hora de antelación. Había tiempo de sobra para usar un suero salino para rebajar nuestro nivel de hematocrito”, explicó el ex ciclista.

Tests consistentes con dopaje sanguíneo en 2009 y 2010. Tras examinar cinco muestras de sangre de Armstrong recogidas durante el Tour de 2009 y dos correspondientes al de 2010, un experto consultado por la USADA concluyó que contenían un número “inusualmente bajo” de reticulocitos. 

Al compararlos con otras muestras del ex ciclista, el investigador dedujo que la posibilidad de que esos valores fueran naturales era menor que una entre un millón. Pese a esos datos, la UCI decidió no abrir expediente al estadounidense."           (El País, 11/10/2012)