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27.4.23

Mariana Mazzucato: Las grandes consultoras, la gran estafa. Cómo la industria de consultoría debilita nuestras empresas, infantiliza nuestros gobiernos y deforma nuestras economías

 "Estos últimos años, McKinsey & Company (una de las «tres grandes» empresas de consultoría) ha estado en boca de todos, pero no por buenos motivos. Su trabajo para grandes corporaciones y gobiernos se ha convertido en fuente de escándalos e intrigas en todo el mundo. 

 En Estados Unidos, por ejemplo, McKinsey aceptó pagar casi 600 millones de dólares por su participación en la mortal epidemia de opioides: la empresa fue acusada de haber asesorado a Purdue Pharma sobre cómo «potenciar» las ventas de OxyContin. En Australia, el trabajo de la empresa para la estrategia nacional de descarbonización del gobierno anterior recibió críticas por ser un intento evidente de proteger a la industria australiana de los combustibles fósiles. 

Y una investigación del New York Timeshalló que en Puerto Rico, su filial de inversiones (MIO Partners) estaba posicionada para obtener ganancias con los mismos títulos de deuda que sus consultores estaban ayudando a reestructurar. La lista podría seguir y seguir. Pero como mostramos en nuestro nuevo libro, The Big Con: How the Consulting Industry Weakens Our Businesses, Infantilizes Our Governments, and Warps our Economies [Las grandes consultoras/la gran estafa: cómo la industria de consultoría debilita nuestras empresas, infantiliza nuestros gobiernos y deforma nuestras economías], estos escándalos son sólo la punta del iceberg. Es verdad que en cualquier empresa hay alguna manzana podrida, pero en el caso de la industria de consultoría, el problema real está en su modelo de negocios subyacente.

 El valor estimado del mercado mundial de servicios de consultoría en 2021 fue entre 700 y 900 mil millones de dólares. Pero a pesar del papel creciente del sector en la vida económica y política, sus actividades casi nunca se ven como lo que son: síntomas de problemas estructurales del capitalismo contemporáneo más profundos. Aunque la industria de consultoría no sea totalmente responsable por la financierización de la economía, el «cortoplacismo» de las corporaciones o el vaciamiento del sector público, es indudable que todo eso la beneficia. 

A lo largo de la historia del capitalismo moderno, las «Big Con» (en inglés: las «grandes consultoras» o la «gran estafa») han estado siempre listas para subirse a cada nueva ola de disfunción. En el sector público promovieron una ola de privatizaciones, reformas administrativas, recurso a la financiación privada, subcontratación, digitalización y austeridad, y obtuvieron de ella grandes beneficios. En el sector corporativo ayudaron a normalizar nuevos modelos de gobernanza, desde la difusión de la contabilidad de costos y de las corporaciones multidivisionales en las décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial hasta el surgimiento del reinado del accionista en la fijación de prioridades y la asignación de recursos.

 Hoy la industria de consultoría promete revertir los mismos problemas que ayudó a crear; de allí el auge de nuevos contratos para la provisión de asesoramiento en lo referido a indicadores «ambientales, sociales y de gobernanza corporativa» (ASG/ESG). No es sorprendente que esta nueva línea de negocios haya traído consigo numerosos conflictos de interés. McKinsey, por ejemplo, asesoró en algún momento a no menos de 43 de las 100 empresas más contaminantes.

 Un hecho muy elocuente fue el papel de las consultoras en la crisis de la COVID‑19. Durante los primeros dos años de la pandemia, los gobiernos gastaron sumas enormes en contratos de consultoría, con resultados dudosos en el mejor de los casos y dañinos en el peor. En Francia, las consultoras estuvieron muy involucradas en la campaña de vacunación. Pero en vez de mostrarse como un ejemplo de eficiencia, el programa francés resultó un desastre. A inicios de enero de 2021 se habían aplicado apenas 5000 dosis, contra 316 000 en Alemania y 139 000 en España (los tres países iniciaron los programas más o menos al mismo tiempo).

 Puede ocurrir a veces que los gobiernos contraten consultoras para cubrir faltantes en sus capacidades propias. Pero por desgracia, se ha convertido en norma otorgarles lucrativos contratos de gran alcance incluso en áreas que obviamente deberían ser parte de las competencias del Estado. Por eso en 2020, un ministro conservador del Reino Unido se quejaba de que a los funcionarios públicos se les negaran una y otra vez «oportunidades para trabajar en algunas de las cuestiones más desafiantes, complejas y gratificantes», y que la dependencia «inaceptable» respecto de las consultoras privadas estaba infantilizando al servicio público.

 Cuando todo se subcontrata, las agencias públicas no pueden desarrollar en su seno las habilidades y el conocimiento que se necesitan para hacer frente a nuevos retos. Y es preocupante. Los epidemiólogos advierten que con la próxima pandemia global, la cuestión no es «si» se producirá sino «cuándo». Tenemos que invertir con urgencia en la capacidad de los gobiernos y de las agencias sanitarias públicas para detectar nuevos brotes y contenerlos antes de que puedan extenderse.

 Al fin y al cabo, las grandes consultoras no siempre son expertas en las áreas para las que se las contrata. Como reveló el New York Times (citando una fuente perteneciente al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia), las consultoras que estuvieron detrás de la caótica campaña de vacunación francesa tendían a «importar modelos operativos de otras industrias que no siempre eran eficaces en salud pública». 

Depender cada vez más de grandes consultoras con modelos de negocios extractivos atrofia la innovación y la capacidad estatal, debilita la rendición de cuentas democrática y dificulta discernir los efectos de las acciones políticas y corporativas. Y en una era de disrupción climática, estas consecuencias se han vuelto existenciales. Cuando se desperdician los fondos públicos y otros recursos, y cuando las decisiones en los gobiernos y en las empresas se toman con impunidad y poca transparencia, el costo lo pagamos todos. 

Para colmo de males, la promesa de un trabajo significativo (y mejor remunerado) en la industria de la consultoría está alejando del servicio público a muchos jóvenes profesionales inteligentes y bienintencionados. (Aunque felizmente, hay indicios de que muchos jóvenes consultores se están desilusionando con el sector.)

 El primer paso para combatir cualquier adicción es reconocer el problema; sólo entonces podemos reducir la dependencia. En tiempos de creciente cuestionamiento de las ortodoxias económicas y búsqueda de alternativas, analizar y deshacer el papel de las grandes consultoras en la economía actual puede servir para hallar soluciones. Para crear una economía que funcione mejor, tenemos que invertir en la capacidad y el conocimiento práctico del Estado, reintroducir la idea de propósito público en el sector público y eliminar del sistema la intermediación costosa e innecesaria de la industria de consultoría. 

 Gobiernos de todo el mundo se están dando cuenta de los peligros de una dependencia excesiva de las consultoras (y de la forma de capitalismo que han ayudado a crear). Actores reformistas están desarrollando nuevos modelos de gobernanza innovadores, que van de la creación de consultoras internas en el sector público a «laboratorios» de políticas y programas locales de licitación pública orientados a las comunidades. Para transformar nuestras economías al servicio del interés público es necesario cambiar nuestros conceptos y discursos en relación con el papel del Estado.

 Tenemos que dejar de ver al Estado como un mero agente de rescate y reducción de riesgo del mercado y reconocerlo como un actor económico crucial. Organizaciones privadas y personas con conocimiento y capacidad auténticos pueden seguir siendo una fuente valiosa de asesoramiento. Pero deben asesorar y ser fuente de «consulta» en forma transparente y desde un costado, en vez de asumir una posición de mando y cobrar por sus servicios cualesquiera sean los resultados."                (  and 

23.2.23

Lacalle defiende a las grandes auditoras... un perfecto oligopolio en el que las cuatro grandes controlan en muchos países más del 95% del negocio. Una situación que les permite incumplir constantemente los principios de buenas prácticas, las normas elementales de la competencia e incluso, en muchas ocasiones, la legislación penal... son las que que están detrás de las grandes operaciones multinacionales de elusión fiscal y lavado de dinero... Las numerosas auditorías inadecuadas de estas auditoras tienen una enorme trascendencia y llevan consigo daños colaterales muy graves, como los causados por los fraudes de Enron (Arthur Andersen), o la irresponsabilidad financiera que llevó a la quiebra a Lehman Brothers (Ernst & Young). O tras los casos producidos en España: en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (KPMG), Bankia (Deloitte), Pescanova (BDO), Aena (PricewaterhouseCoopers)... Lacalle defiende la corrupción inherente a un capitalismo salvaje y de amiguetes, ineficiente y despilfarrador de recursos que solo busca proteger privilegios

 "Como es sabido, el Ministerio de Trabajo ha realizado una inspección a las grandes auditoras para comprobar el cumplimiento de las normas legales en materia de jornada laboral y horas extraordinarias.

La noticia ha conmocionado a pesar de ser un secreto a voces, entre quienes conocen el sector, que las jornadas maratonianas y las horas sin pagar son allí habituales; si bien es verdad que quizá no son precisamente las grandes auditoras, sino las de menor tamaño, las que incumplen más gravemente la normativa laboral y tienen en peores condiciones a los jóvenes de sus plantillas. Y todo ello, sin entrar a considerar que la auditoría y consultoría son tipos de actividad profesional que obligadamente tienen momentos "punta", pues a veces se requiere cerrar trabajos a cualquier hora que sea; o a las que muchos jóvenes acuden, a pesar de su bajo salario e intensidad horaria, porque es también obvio que proporcionan una enorme experiencia, como si de una especie de formación de posgrado o de trampolín profesional se tratase.

En cualquier caso, la inspección de trabajo está para eso, para determinar en qué medida se respeta la legislación y evitar, si es que las hay, situaciones de explotación laboral.

Lo que me parece que está del todo injustificado es aprovechar el caso para tratar de ofrecer una imagen de estas empresas que no responde para nada a la realidad.

Esto último es lo que hace el conocido economista Daniel Lacalle, quien escribía hace unos días en su cuenta de Twitter que "el Ministerio de Trabajo debería aprender de las Big Four, no inspeccionarlas por nada".

Exagera a sabiendas Lacalle y deforma la realidad porque nadie mejor que él sabe que estas empresas tienen tras de sí una larguísima historia de fraudes, malas prácticas e incluso de delitos flagrantes en las últimas décadas. Entra las empresas de cuyo comportamiento no debiera aprender ninguna persona honrada se encuentran, sin lugar a dudas, esas cuatro: Deloitte, PwC (PricewaterhouseCoopers), Ernst & Young y KPMG.

Estas empresas nacieron como entidades independientes para proporcionar servicios de auditoría, es decir, para verificar las cuentas de las empresas con el fin de comprobar si, según los principios y normas contables, son fiel expresión del patrimonio, la situación financiera y los resultados obtenidos. Una función esencial en el mundo de los negocios si es que se quiere que este disponga de la información veraz y la transparencia que son fundamentales para que haya la libre competencia que sus defensores atribuyen como la esencia del capitalismo.

Con el tiempo, el sector fue concentrándose y ha llegado a ser un perfecto oligopolio en el que estas cuatro grandes controlan en muchos países más del 95% del negocio. Una situación que les permite incumplir constantemente los principios de buenas prácticas, las normas elementales de la competencia e incluso, en muchas ocasiones, la legislación penal, -tal y como han mostrado cientos de resoluciones judiciales y de los órganos de supervisión de los países en donde actúan. Sorprende, pues, que un supuesto defensor del libre mercado diga que un regulador debe aprender de lo que hace quien constantemente opera violando sus principios de funcionamiento.

Con el tiempo, además, estas cuatro grandes empresas comenzaron a combinar su actividad de auditoría con la de prestación de servicios de consultoría y eso ha terminado por producir una auténtica degeneración de su negocio por una sencilla razón: puesto que ganan unas tres veces más proporcionando servicio de consultoría, el de auditoría han de llevarlo a cabo evitando perder la clientela a quien le interesa asesorar.

Dicho en plata y tal y como es bien conocido por quien sabe cómo funciona el sector, las auditoras no firman sus informes en contra de quienes, antes o después, les pueden pagar en mayor cantidad por recibir su asesoría.

No acabo de decir algo malvado, infundado o retórico. Es algo que está perfectamente documentado en multitud de estudios e informes, demandas o casos judiciales.

Basten tan solo tres de ejemplos de esto que digo.

La Autoridad de Mercados y Competencia del Reino Unido descubrió en 2019 que ninguna de estas cuatro grandes había cumplido los objetivos de calidad de la auditoría. La Junta de Supervisión de Contabilidad de Empresas Públicas de Estados Unidos contabilizó 806 casos de auditorías defectuosas y que el porcentaje de auditorías inadecuadas era del 20% en Deloitte, el 23,6% en PwC, el 27,3% en EY y el 50% en KPMG. Y se ha demostrado que en los últimos veinte años las cuatro grandes han cometido 57 delitos financieros tan solo en el Reino Unido.

Las numerosas auditorías inadecuadas de estas auditoras tienen una enorme trascendencia y llevan consigo daños colaterales muy graves, sobre la economía en general y en concreto sobre el patrimonio de millones de personas. Baste recordar lo ocurrido después de que pasaran por alto los fraudes de Enron (Arthur Andersen), o la irresponsabilidad financiera que llevó a la quiebra a Lehman Brothers (Ernst & Young). O tras los casos producidos en España: en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (KPMG), Bankia (Deloitte), Pescanova (BDO), Aena (PricewaterhouseCoopers), entre otros.

Otras investigaciones han demostrado que estas grandes auditoras/consultoras son las que están detrás de las grandes operaciones multinacionales de elusión fiscal y lavado de dinero, en muchas ocasiones aprovechando su gran influencia sobre el poder político y legislativo. Las auditoras se han habituado tanto al fraude que, como suele decirse, hasta hacen trampas jugando al solitario: hace unos años se descubrió que en KPMG hacían trampas incluso en los exámenes internos de capacitación.

No hay mejor muestra de esto último que el caso de KPMG: en Estados Unidos se le pasaron por alto millones de hipotecas basura, contribuyendo así a que estallara la crisis, pero eso no fue óbice para que el Banco Central Europeo justamente para que contrastara la calidad de los activos de empresas a las que se proponía evaluar.  O la evidente facilidad con que estas empresas logran salir inmunes, sin apenas sanciones o con multas muchísimo más reducidas que el beneficio que obtienen, de los procesos en los que constantemente se ven involucradas

Molesta que se incomode a las grandes empresas auditoras porque estas se han convertido en las garantes del capitalismo de nuestra época que no requiere transparencia y veracidad para su buen funcionamiento sino justamente la manga ancha, la doble vara de medir y la influencia en el poder político que le proporcionan estas entidades que no tienen más norte que ganar dinero por cualquier procedimiento y sin atenerse a principio ético alguno.

Daniel Lacalle, como cualquiera, está en su perfecto derecho de defender a las auditoras enfangadas en malas prácticas y que mienten y violan sin pudor las leyes del derecho y del mercado, faltaría más. Pero que no se diga entonces que se defiende el capitalismo de libre mercado y competencia con ideas liberales. Se está defendiendo la corrupción inherente a un capitalismo salvaje y de amiguetes, ineficiente y despilfarrador de recursos con un anarquismo de derechas que solo busca proteger privilegios."                   (Juan torres López, Público, 20/01/23)

4.11.22

El cártel de consultoras conocida como “la red de colaboración norte”, se adjudica 18 millones, tres veces la multa impuesta por falsear contratos... Un año después de la sanción de la CNMC, y tras expulsar a algunos de sus representantes comerciales, las consultoras acusadas de “prácticas colusorias” han seguido contratando con las administraciones. También han iniciado una ofensiva jurídica contra la multa de 6,3 millones, en donde han responsabilizado a las instituciones públicas del amaño de licitaciones

"Rentable. A las consultoras que en mayo de 2021 se les notificó la sanción por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por la manipulación de licitaciones públicas, las ofertas de cobertura, y las prácticas colusorias contra los fondos públicos les salió rentable. La CNMC multó con un total de 6,3 millones de euros a 22 firmas y a varios de sus directivos, de ellos, más de 5,6 millones a las empresas que fueron catalogadas como “la red de colaboración norte”. Hordago-El Salto ha contabilizado los 46 contratos formalizados con las instituciones públicas vascas un año después desde la fecha de la sentencia y la cifra asciende a más de 18,5 millones de euros.

De esta cantidad, casi 11 millones han ido a parar a contratos con Indra, cuya multa por formar parte de la “red de colaboración norte” era de 27.000 euros. En un negociado sin publicidad, la firma fue contratada por Compañía del Tranvía de San Sebastián por casi 5 millones. Además, en un contrato junto Deloitte (así como AKO Marketing e Ibermática) destinado a “contratación de los servicios necesarios para garantizar la operatividad del sistema informático judicial en la Administración de Justicia de Euskadi”, entre ambas firmas se han hecho con 1.764.856 euros. Concretamente Indra se lleva el lote 3 valorado en más de medio millón de euros y Deloitte el lote 4 valorado en más de 1,2 millones. La contratante es la consejería de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales a través del Gobierno Vasco.

De los más de 2 millones (un 7% del total) han ido a parar a Altia, multada con 30.000 euros, es Lanbide quien firma un megacontrato para dejar en manos de la consultora los “servicios de mantenimiento y evolución de los sistemas de inserción laboral y de formación para el empleo”. Nauk (antes Bmasi) ha conseguido más de 90.000 euros firmando con, entre otras, la SPRI, por ejemplo, a través de un contrato valorado en más de 50.000 euros para la “elaboración del informe Panorama del sector biosanitario vasco 2022”. Es también destacable que KPMG, una consultora de asesoría de abogados, ha firmado cuatro contratos con Grupo Euskal Irrati Telebista, es decir, con la radio y televisión pública vasca, para la “asistencia técnica del impuesto de sociedades”.

Por su parte la SPRI, además de a Bmasi, ha contratado a Idom, PwC y Deloitte en varias ocasiones hasta externalizar un total de 2.464.649 millones desde mayo de 2021, cuando esas consultoras eran sancionadas por la CNMC. Por su parte, Osakidetza ha sido una contratante importante en la etapa posterior a la multa, externalizando más de medio millón de euros a PwC y Deloitte. Del mismo modo, la EJIE ha hecho un desembolso de más de 5,2 millones de euros para contratar los servicios de Indra y Deloitte.

El otro gran contratante es el Gobierno Vasco, que ha suscrito contratos con varias empresas previamente reconocidas en ese cártel. Por ejemplo, a través de Emakunde, el Gobierno Vasco ha externalizado la “elaboración de materiales específicos que analicen la situación diferencial entre mujeres y hombres en diferentes ámbitos de Euskadi”, valorado en 14.520 euros.

 Modus operandi

De acuerdo a la investigación de la CNMC, el “modus operandi” consistió en solicitar “ofertas de cobertura” para evitar competir y que una de las consultoras resultase adjudicataria. La investigación apuntaba que “las relaciones de confianza” de las empresas facilitaron el funcionamiento de cárteles en distintas administraciones públicas. Por ello, la CNMC había “activado el presupuesto legal para que algunas de estas empresas no puedan participar en próximos concursos organizados por las Administraciones Públicas”.

Tras analizar 200 contratos públicos entre 2008 y 2018, los datos de la CNMC muestran que se amañaron 101 licitaciones (85 de ellas adjudicadas por la Administración Pública Vasca) por importe de 3,3 millones. Concretamente, el Gobierno Vasco, liderado desde 2012 por Iñigo Urkullu (y antes por Patxi López, desde 2009), fue el licitador de, aproximadamente, el 36% de esas adjudicaciones, con un valor de 1,2 millones de euros. El Ayuntamiento de Bilbao pagó 1,08 millones de euros en esos procesos fraudulentos y la Diputación de Bizkaia, por ejemplo, hasta 502.000 euros.

Entre los directivos del cártel del “norte” sancionados se encontraban Marta Álvarez Ochoa, responsable del departamento de consultoría y del área de competitividad e innovación de Idom Consulting, Engineering Architecture; Ana Andueza Amann, apoderada de Deloitte Consulting; Leandro Ardanza Marqués, apoderado de 97S&F; Sabin Azua Mendia, administrador único de Bmasi Strategy; Joseba Egia Ribero, administrador y socio único de Innovisions 21 y Project Manager & Responsable Técnico de 97S&F; Maryam Luzarraga Monasterio, socia de PriceWaterHouseCoopers Asesores De Negocios; Xabier Manterola, director de PA Consulting Services Limited Sucursal en España; e Iñigo San Emeterio Mendibelzua, director corporativo y responsable del área de consultoría de Idom Consulting, Engineering Architecture. Además, Marta Zamacona, coordinadora de proyectos europeos de 97S&F, fue sancionada por su participación en el cártel de la red “nacional”.
La consultoras podrán seguir contratando con la administración

A pesar de la gravedad de lo señalado por la CNMC el pasado mayo de 2021, las consultoras sancionadas podrán seguir contratando con la Administración pública, al menos por el momento. La Junta Consultiva de Contratación Pública, dependiente del Ministerio de Hacienda y facultada para decretar el alcance y duración de la prohibición de contratar que planteó la CNMC, ha decidido que no tomará una decisión hasta que el Tribunal Supremo dicte una sentencia firme en torno a la propuesta.

La decisión del Ministerio de Hacienda de no intervenir hasta que se dicte sentencia firme favorece la estrategia judicial planteada por las consultoras que amañaron licitaciones con instituciones públicas. Es más, en los procesos judiciales por los recursos presentados por las consultoras en la Audiencia Nacional el Abogado del Estado está haciendo hincapié en que la competencia para determinar la duración y alcance de la prohibición corresponde al Ministerio de Hacienda.

Sin embargo, un auto de la Audiencia Nacional en torno a este asunto reconoce que aunque la duración y alcance de la prohibición para ser contratadas quede diferida a la decisión de la Junta Consultiva de Contratación Pública del Ministerio de Hacienda, ello “no significa que la resolución” de la CNMC “no contenga ya una prohibición de contratar, inmediatamente ejecutiva, al margen de su concreción posterior”. En este sentido se ha manifestado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC). Este tribunal opina que la CNMC tiene potestad para establecer la duración y extensión de la prohibición de contratar sin la mediación del Ministerio de Hacienda, tal y como publicó El Correo.

La negativa de la Administración Pública Vasca para tomar su propia resolución de vetar a las consultoras no es consecuente con el artículo 57 (apartado 4, letra d) de la Directiva 2014/24/UE, el cual señala que un poder adjudicador podrá excluir a un operador económico de un procedimiento de licitación “cuando (...) tenga indicios suficientemente plausibles de que el operador económico ha llegado a acuerdos con otros operadores económicos destinados a falsear la competencia". Una de las consultoras, Idom Consulting, menciona en su recurso este artículo como reproche al “impacto” de la resolución sancionadora de la CNMC.

Para cerrar el círculo, fuentes de la CNMC consultadas por El Correo habrían adelantado al diario su intención de no aplicar al “cártel del norte” el principio de retroactividad. Es decir, la prohibición de contratar se aplicará a partir de casos que surjan desde este momento, no será válido para los amaños probados en el expediente sancionador donde se investigaron las irregularidades acaecidas entre 2008 y 2018.
La estrategia judicial del cártel norte

Las consultoras del cártel están desarrollando una estrategia judicial para evitar el veto a la contratación pública. Y lo están haciendo de manera exitosa Mientras, la Administración Pública Vasca y el Gobierno de España, clientes ambas de las consultoras sancionadas (especialmente en lo relativo a la implementación de los fondos Next Generation), han preferido dejar el asunto en manos de la Justicia. De momento, a tenor de los documentos a los que ha tenido acceso Hordago-El Salto, la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional ha admitido los recursos de Deloitte y las vascas Idom Consulting, Bmasi y 97S&F.

Asimismo, este organismo ha decidido suspender cautelarmente el traslado de la resolución sancionadora de la CNMC a la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado, órgano dependiente del Ministerio de Hacienda que puede determinar la duración y alcance de la prohibición de contratar. Esto es, la Audiencia Nacional ha admitido los recursos de las consultoras para impedir que la propuesta de la CNMC sea valorada por el Ministerio de Hacienda.

En el caso del recurso admitido a Deloitte, la suspensión cautelar decretada por la Audiencia Nacional “se condiciona a que la entidad recurrente aporte garantía en forma de aval bancario u otra admisible en Derecho” el importe equivalente a la sanción de la CNMC, 3.990.000 euros. En otro auto, el recurso admitido a 97 S&F se sujeta a que aporte en garantía el importe equivalente a las sanciones por pertenecer al cártel de la “red de colaboración norte”, 69.667 euros, y a la “red de colaboración nacional”, 61.926 euros. También ha sido admitido el recurso de su administrador, Leandro Ardanza, a cambio de aportar en garantía 55.000 euros, misma cantidad que le impuso de sanción la CNMC. Es decir, la suspensión cautelar de la tramitación de la propuesta de la CNMC de prohibición de contratar se condiciona al ingreso de las fianzas que deben aportar las consultoras.

La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público señala que “no procederá” “declarar la prohibición de contratar cuando” se “acredite el pago o compromiso de pago de las multas e indemnizaciones fijadas por sentencia o resolución administrativa”, “siempre y cuando” el sancionado adopte también “medidas técnicas, organizativas y de personal apropiadas para evitar la comisión de futuras infracciones administrativas, entre las que quedará incluido el acogerse al programa de clemencia de la CNMC". Esta ley recoge que entre las consecuencias que deriva una sanción con sentencia firme está incluido “el ejercicio por las víctimas” para iniciar “acciones” “por los daños y perjuicios ocasionados”. El Gobierno vasco se presentó como “víctima” del cártel de las consultoras para luego añadir que “únicamente” le afectaron 27 contratos.

En las alegaciones presentadas por Idom Consulting en la Audiencia Nacional hay un documento calificado como “confidencial”. En este documento figura la facturación que le supone al grupo la contratación pública: “Cerca de 127 millones de euros, lo que representa un 53% de la facturación total a nivel mundial” de la sociedad principal del grupo, con el nombre de Idom Consulting, Engineering, Architecture. La consultora se muestra temerosa del “impacto” “sobre las posibilidades de contratación pública en países de la Unión Europea”, si se viera “obligada a declarar en la Sección III del Documento Europeo Único de Contratación (DEUC) la existencia de una prohibición de contratar”.

Cuando comenzaron las pesquisas, Deloitte presentó ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco unas alegaciones para argumentar que había existido connivencia institucional con el cártel. Esto es, que el Gobierno Vasco había podido estar favoreciendo prácticas irregulares, aunque enseguida apareció el Lehendakari Iñigo Urkullu a subrayar lo contrario. La consultora consideraba que este hecho había sido ninguneado por la Autoridad Vasca de la Competencia y aseguraba que si “hubiera realizado requerimientos de información previos habría podido observar cómo eran las propias entidades públicas licitantes las que solicitaban a la futura empresa adjudicataria el nombre de dos empresas a invitar para cumplir con las condiciones que impone la ley, incluyendo en ocasiones el importe máximo de licitación o la preparación de los pliegos de licitación”. Añadió que “podría haber inferido asimismo, en que eran las entidades públicas licitantes las causantes de las conductas investigadas” y que “cada empresa consultora adjudicataria ofrecía por petición de las entidades públicas el nombre de empresas competidoras”.

Cabe recordar que la resolución de la CNMC señalaba que “no puede obviarse por esta Sala que existen algunos hechos protagonizados por algunos agentes de algunas administraciones que podrían no tener amparo en nuestro ordenamiento”. El organismo afirmaba que “tampoco puede negarse que existen hechos de los que podría deducirse que algunas administraciones pudieron haber tenido conocimiento de la existencia de prácticas contrarias a la competencia o incluso, en algún supuesto aislado, colegirse que la conducta llevada a cabo por las empresas se ha facilitado por parte de los funcionarios encargados del proceso de contratación”. 

La espantada de las consultoras

Ana Andueza dejó Deloitte tras aparecer en el expediente. Hordago-El Salto ha documentado el importante papel de Andueza y Deloitte en la posible manipulación de contratos con el Puerto de Bilbao, sobre todo a través de la correspondencia mantenida con Luis Gabiola. Igualmente, Leandro Ardanza se marchó de la firma 97S&F, consultora fundada por un exalto cargo del Gobierno Vasco con intereses en Panamá. Ardanza fue sancionado personalmente como apoderado de la empresa con 55.000 euros. Como Ardanza, Maryan Luzárraga dejó PwC, dirigida por el exburikide Asier Atutxa en compañía de dos exaltos cargos de la Hacienda de Bizkaia, Javier Urizarbarrena y Aitor Soloeta, tras el expediente. Luzárraga fue multada por la CNMC como socia de PriceWaterHouseCoopers por un importe de 30.000 euros.

Otro directivo sancionado con 30.000 euros, Xabier Manterola, abandonó PA Consulting para saltar a la dirección de Teknei, una consultora investigada en la actualidad por la Autoridad Vasca de la Competencia y que está vinculada a diversas personalidades ligadas al PNV, entre otras, Joseba Lekube, presidente de la delegación extraterritorial del PNV en México, y Joanes Labayen, esposo de la presidenta del Parlamento vasco Bakartxo Tejeria.

Todo apunta a que la “red de colaboración norte” del cártel de las consultoras podrá seguir engordando sus arcas a través de la Administración pública gracias a la ingeniería judicial que están desarrollando y a la suave regulación de los órganos competentes. Mientras, se suceden los silencios y los cambios de cromos."                               (Ahoztar Zelaieta , Luis Miguel Barcenilla , El Salto, 21/10/22)

26.5.21

Competencia sanciona 22 consultoras por amañar contratos en todo o Estado, un deles no Sergas

 "En decembro de 2012 o Sergas adxudicou á consultora Idom por 58.800 euros un contrato de asistencia para os seus proxectos de innovación sanitaria Innova Saúde e Hospital 2050

Segundo vén de resolver a Comisión Nacional dos Mercados e a Competencia (CNMC), no marco dunha investigación a nivel estatal sobre amaños de contratos públicos entre 22 consultoras, Idom puxérase previamente de acordo con Deloitte para que a segunda empresa presentase tamén a ese proceso de contratación unha “oferta de cobertura” que facilitase que fose Idom a finalmente adxudicataria do contrato, como así foi. Entre as 22 empresas sancionadas por Competencia no marco da súa investigación a nivel estatal tamén están as galegas Altia, do ex-presidente do Deportivo Tino Fernández, e Hidria, con sede en Vigo.

A investigación da CNMC partiu de sospeitas do servizo vasco de defensa da competencia e tras comprobarse que o amaño de contratos podía superar o ámbito de Euskadi e acadar a todo o Estado. Finalmente determinouse que 22 empresas de consultoría formaron dous cárteles, un con foco no norte e outro a nivel estatal, “que manipularon licitacións públicas durante cando menos 10 anos”, segundo Competencia. En total, as 22 consultoras implicadas veñen de ser sancionadas con 5,87 millóns de euros e varios directivos das mesmas con outros 439.000 euros. A investigación debulla as irregularidades detectadas nuns dous centos de contratos, dos que un foi o adxudicado polo Sergas.

 A documentación agora feita pública pola CNMC recolle un correo electrónico interno de Idom do 2 de xullo de 2012 dirixido a unha directiva da empresa, Marta Álvarez Ochoa, no que se lle di: “Hola Marta, me confirmas que podemos usar a I+b [B+I é outra das consultoras investigadas] para que hagan una oferta de cobertura para el SERGAS??”. Na súa resposta a directiva de Idom di que o falará con outro compañeiro e dous días despois unha directiva de Deloitte, Ana Andueza Amann, escribe a Idom dicindo OK a la oferta de cobertura de Galicia”.

 Nas súas alegacións, Idom sostivo que non existían probas nin de que chegase a contactar con B+I nin de a que contrato “de Galicia” se refería o posterior correo de Deloitte. Porén, Competencia considera “acreditada a existencia dun contacto directo entre Idom e Deloitte no que a segunda acepta a oferta de cobertura solicitada por Idom para o contrato do Sergas, confirmándose asimesmo que ambas empresas participaron na licitación e que foi adxudicada a Idom”. 

Sobre a falta de identificación do contrato por parte de Deloitte, a CNMC engade que dispón tamén doutro correo interno de Idom da mesma data no que se indica que “Ana Andueza [a directiva de Deloitte] pediunos o título da oferta de cobertura”, e reproduce a continuación a denominación do contrato do Sergas de asistencia en materia de innovación. En consecuencia, non hai dúbidas de que o correo [...] se corresponde co contrato do Sergas identificado”.

 Por este e outros contratos analizados na investigación en todo o Estado, Idom recibe unha sanción de 640.000 euros e Marta Álvarez Ochoa, responsable do seu departamento de consultoría e da área de competitividade e innovación unha sanción de 12.000 euros. Pola súa banda, Deloitte foi sancionada con 3.990.000 euros e a súa apoderada Ana Andueza Amann con 55.000 euros.

 Entre as 22 empresas sancionadas por Competencia tamén hai dúas galegas. Altia, do ex-presidente do Deportivo Tino Fernández, con sede en Oleiros, foi sancionada con 30.000 euros por participar cunha "oferta de cobertura" para que Deloitte obtivese un contrato do Concello de Bilbao. 

Por outra banda a consultora Hidria, con domicilio social en Vigo, foi multada con 11.979 euros, tras detectar Competencia a súa participación en nove licitacións con irregularidades, principalmente de administracións da zona do Mediterráneo, das que se fixo cun contrato, o que para a CNMC "non resulta un impedimento para considerala responsable da infracción única e continuada, toda vez que coa súa conducta contribuíu ao plan común e ao obxectivo perseguido consistente en manipular as licitacións ás que se presentaban as empresas, unhas veces como solicitante de cobertura e outras veces como prestadora da cobertura solicitada".                  (David reinero, Praza Pública, 22/05/21)

12.8.20

La investigación al cartel de las consultoras: “Hay que presentar propuestas que den el pego”. Competencia propone sancionar con 47 millones a 22 empresas, entre ellas PwC, Deloitte o KPMG, por repartirse concursos públicos con ofertas falsas

 "El correo electrónico que Leandro A. envió a una empleada el 15 de diciembre de 2009 sorprende por su claridad: nada de jergas ni sobreentendidos, nada de lenguaje convenido ni símbolos para iniciados. Leandro, directivo de la consultora 97S&F, pide ayuda para conseguir un contrato con el Ayuntamiento de Bilbao. “Necesitamos hacer tres propuestas diferentes para que nos lo adjudiquen. La nuestra la tenemos que hacer bonita y bien… Y otras dos de cobertura. Utilizaremos a [la consultora] Deloitte y a otra empresa. Primero pon, en formato propuesta, el documento de horas. Luego te tienes que imaginar otras dos propuestas perdedoras, creo que me explico”.

Leandro se explica de maravilla. La empleada, que cumple con idéntica diligencia, escribe más tarde a un colega de Regio, otra consultora: “Mandamos las propuestas con unos mínimos contenidos por imagen corporativa, porque para los negociados se tienen que presentar propuestas que den el pego”.

Estos y otros cientos de correos electrónicos forman parte de una investigación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que ha descubierto que, al menos durante una década, un buen puñado de consultoras de servicios han funcionado como un cartel para repartirse la adjudicación de contratos con las administraciones y dejar fuera de juego a otros competidores.

Aunque muy activas en la trama, 97S&F y Regio están en el vagón de cola del sector y por eso afrontan sanciones de escasa cuantía. Tres de las grandes, sin embargo, están a un paso de desembolsar sumas millonarias por prácticas que atentan contra el libre mercado: Deloitte (17,2 millones), PwC (10,4 millones) y KPMG (10,2 millones). Competencia ha propuesto sanciones que suman 47 millones de euros contra un total de 22 consultoras por infracción “muy grave”. La propuesta de sanción del supervisor —las empresas pueden presentar alegaciones— plantea además que se les prohíba contratar con la administración pública, aunque no detalla por cuánto tiempo.

Mantener “precios altos”

Las firmas se hacían favores mutuos al presentar ofertas simuladas que les permitían hacerse con contratos de la administración sin preocuparse por los rivales. Además de “manipular las licitaciones de forma sostenida en el tiempo”, lograron “mantener los precios altos de forma anticompetitiva”.

“Oferta de cobertura”. La expresión, un secreto a voces en el mundo de la consultoría, es la que más se repite en los correos y la que da la clave sobre el mecanismo del fraude. Las empresas ofrecían o pedían, según el caso ofertas falsas de consultoras amigas para contratos públicos menores o negociados sin publicidad, en los que es necesaria la concurrencia de más de una oferta.

La empresa que aspiraba al concurso “se ofrecía a preparar la oferta de sus competidores, que únicamente tendrían que estampar su firma y membrete y enviarla” al Ayuntamiento o Gobierno de turno, según el informe elaborado por Competencia, al que ha accedido EL PAÍS. Las ofertas ficticias eran, por lo general, “más sencillas” que la ganadora, y debían tener un precio más elevado.

Era un camino de ida y vuelta, una “cadena de favores” que comenzó al menos en 2008 y no acabó hasta 2018, tras las primeras inspecciones de los organismos de control. Los directivos habían empezado a notar que alguien tenía la vista puesta en sus cogotes y tomaron medidas: cambiaron los nombres de los archivos, usaron Gmail en vez del correo corporativo... Leandro A., de nuevo, lo expresa mejor que nadie en otro correo, este de 2014: “He estado mirando la propuesta y, tal como está, no la voy a enviar. Se tiene que notar que de verdad vamos a por el concurso. A partir de ahora, las coberturas hay que hacerlas muy bien, como si fuéramos a ganar”.

Directivos “conscientes”

El informe señala que los directivos eran “conscientes de la ilegalidad” de sus prácticas. Y se apoya en correos tan explícitos como este de un socio de Hidra enviado a Regio en octubre de 2016, sobre un contrato con el Gobierno balear. En este caso, Hidra hacía de convidado de piedra. “Oye, cuéntame, que me han invitado a Baleares y tiene pinta de ser cosa tuya. ¡Ilumíname, master and commander, que luego vas a tener que venir a buscarme al trullo. La cárcel por ahora no, pero los directivos van a tener que afrontar también el pago de importantes sanciones cuando la resolución sea firme.

Competencia ha detectado dos entramados que operaban en paralelo. Uno, en la zona “norte” de España, que incluye adjudicaciones en País Vasco, Cantabria, Navarra, La Rioja, Asturias, Galicia y Castilla y León. La investigación incluye a PwC y Deloitte en esa trama. Otra de las empresas, Red2Red, se vanagloria en un correo de su poderío: “Respetan el pequeño feudo de Cantabria, que es Nuestro”. Los responsables de PA Consulting rompieron el silencio para aminorar la cuantía sanciones y admitieron que las ofertas de cobertura eran una “práctica habitual” conocida en el sector.

Contrato ganado

La segunda red operaba en el conjunto del territorio. Otras firmas, también sancionadas, participaban de forma “puntual” en ambas. El sistema era “permeable”, y la elección de una u otra empresa dependía a veces de las relaciones personales de los directivos, o de la cercanía estratégica (y física) de las empresas.

La manipulación de las licitaciones llegó al punto de que una empresa (Uliker) solicitó apoyo para un contrato que ya tenía ganado de antemano. “Egunon, Xabier, ¿qué tal estás? (...) Te llamaba porque quería pedirte una oferta de cobertura. Es para un negociado en el que ya estamos trabajando”, solicitó un directivo a PA Consulting, que también se había prestado como apoyo para KPMG en Asturias. El hoy por mí, mañana por ti funcionaba, y así PA pidió a KPMG, en marzo de 2018, su colaboración para una licitación de la Diputación Foral de Bizkaia. PwC, por su parte, solicitó auxilio al cartel para acceder a licitaciones del Ministerio de Justicia y del Consejo General del Poder Judicial.

30.1.20

El escándalo de la mujer más rica de África salpica a las cuatro grandes consultoras

"Se las conoce como las Big Four, las cuatro mayores firmas de consultoría y auditoría del mundo. Se trata de PwC (antes PriceWaterhouseCoopers), KMPG, Ernst & Young y Deloitte, y entre las cuatro obtuvieron unos ingresos en 2019 de 153.000 millones de dólares; en España han duplicado sus ingresos en los últimos 10 años. 

A pesar de que, a raíz de casos de contabilidad ficticia como Enron, Lehman Brothers o Tyco en EE.UU., se han promulgado leyes para combatir ciertas malas prácticas que acarrearon una generalizada falta de confianza de los inversores en estas agencias, no parece que estas hayan hecho mella en las Big Four.

Esto es lo que se desprende de los documentos analizados y publicados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y otros 36 medios de comunicación de 20 países diferentes. La investigación señala que la enorme fortuna acumulada de forma fraudulenta por Isabel dos Santos, hija del expresidente de Angola José Eduardo dos Santos (en el poder durante más de 38 años, hasta 2017), considerada la mujer más rica de África, se valió no sólo de la complicidad de las cuatro mayores firmas de auditoría, sino también de una trama internacional compuesta por abogados, contables, testaferros, asesores y representantes que permitieron el saqueo de las arcas de Angola durante más de 20 años. 

Lo contó claramente el periodista del ICIJ Will Fitzgibbon en una entrevista a la cadena de noticias portuguesa SIC: “Existe toda una red global, en muchas ocasiones gestionada y controlada desde Lisboa, Londres, Nueva York y Ginebra, y las personas responsables que trabajan ahí son tan responsables, a veces aún más, por ayudar y favorecer la existencia de estos regímenes cleptocráticos”.


Como ya publicó CTXT en 2017, la caída de Isabel dos Santos lleva años siendo una muerte anunciada. Hija del hombre más poderoso e intocable de Angola durante 38 años, pasó de regentar un pub nocturno a finales de los 90 en la zona conocida como A Ilha (La Isla), un barrio/trinchera para la súper reducida clase alta de Luanda, a ser la mujer más rica de todo un continente. Entre ella y su marido, según el ICIJ, cuentan con participaciones en 400 empresas de 41 países, y han creado más de 192, incluyendo 94 sociedades pantalla en paraísos fiscales: banca, energía, cemento, distribución, finanzas, servicios, sector inmobiliario, restauración, supermercados, telecomunicaciones, centros de negocios, diamantes y, por supuesto, petróleo.

Isabel siempre fue “la princesa” sin miedo, la hija menos politizada de todos los que tuvo José Eduardo dos Santos, pero sin duda la más despiadada en los negocios y la más popular tanto fuera como dentro de Angola. Gracias a la firma suiza de diamantes que compraron ella y su marido, De Grisogono, dieron el triple salto mortal para zambullirse en la beautiful people de la alta sociedad internacional. Su implicación activa durante años en el Festival de Cine de Cannes, aparte de infinidad de galas y fundaciones benéficas, hizo que sus redes sociales, con cientos de miles de seguidores, se convirtieran en una sucesión de fotografías junto a actrices, cantantes y demás celebridades.


Pero todo eso cambió cuando su padre cedió el bastón de mando al actual presidente de Angola, João Lourenço, en agosto de 2017. Empezaron las investigaciones que han dado como resultado la imputación de Isabel dos Santos por fraude, la confiscación de sus cuentas bancarias, bienes y participaciones industriales tanto en Angola como en Portugal, y el bloqueo de transferencias bancarias a Rusia y Dubai por valor de 11 millones de euros. El caso ha afectado también a su hermano José Filomeno, que fue arrestado y está siendo juzgado en Angola por blanqueo de dinero y malversación, y a su hermana Tchité dos Santos, que fue apartada de la dirección del MPLA (Movimiento Popular de Libertaçao de Angola, el partido fundado por su padre y el que gobierna el país) y está siendo juzgada en Portugal, también por blanqueo.

La desaparición del paraguas de invulnerabilidad con el que nació Isabel dos Santos es lo que ha hecho posible el trabajo de los whistleblowers desde Angola. No parece coincidencia que la organización de la que partieron la mayor parte de los documentos filtrados al ICIJ, la Platform to Protect Whistleblowers in Africa (Plataforma para Proteger a Denunciantes de África) naciera en París en 2017, el año en que el dictador más longevo de África, Eduardo dos Santos, dejó el Gobierno de Angola.

Más de 700.000 documentos, 356 gigabytes de información relacionada con los negocios de Isabel dos Santos y su entorno, analizados por el ICIJ y por un puñado de medios de comunicación internacionales, como El Confidencial en España y SIC y Expresso en Portugal, han puesto de manifiesto que este tipo de esquemas fraudulentos no pueden concretarse sin la complicidad de los reguladores, tanto a nivel nacional como internacional.

Después de un contundente jaque a la reina, el siguiente movimiento no puede ser otro que la búsqueda del resto de peones que intervinieron en este inmenso tablero internacional disputado, durante dos décadas, bajo las reglas de la familia dos Santos. 

En este sentido, la firma de diamantes De Grisogono, de Isabel dos Santos y su marido, el coleccionista de arte Sindika Dokolo, contó como socio accionista, durante cinco años, con la multinacional española Eurofinsa. Como revelan los documentos del ICIJ y publicaba El Confidencial, “en los años previos a ese período, el Gobierno (…) de Eduardo dos Santos había otorgado varios contratos a Eurofinsa y a sus filiales en Angola”. Además, el portugués Guilherme Taveira Pinto, ex representante de la empresa semipública española Defex en Angola, fue una pieza clave en los movimientos desde el país africano hacia Europa.

En Portugal ya se han alzado voces en el Parlamento que acusan al Banco de Portugal y a la Comisión del Mercado de Valores Inmobiliario de complicidad activa y pasiva con los negocios de dos Santos. En conversación con CTXT, el profesor emérito de la Universidad de Oporto y fundador del Observatorio de Economía y Gestión del Fraude, Carlos Pimenta, denuncia “la propagación del fraude y la corrupción a élites portuguesas (…), el envolvimiento recíproco en negocios deshonestos, la acción conjunta en paraísos fiscales, la utilización de Angola ‘sin ley’ por portugueses, y de Portugal como oportunidad de negocio y de entrada en la zona euro por angoleños”.

¿Suicidio de un banquero?

El escándalo en Portugal ha dado un giro dramático por el hallazgo del cuerpo sin vida de Nuno Ribeiro Cunha, director de banca privada del Eurobic, entidad de la que dos Santos poseía el 42,5% hasta el 22 de enero, cuando el banco anunció la salida de la angoleña de su estructura accionarial. La muerte, ocurrida al día siguiente, el 23, parece haber sido un suicidio, según las autoridades, y se produce el mismo día en el que la Fiscalía General de la República de Angola anunciaba la imputación de dos Santos y otros cuatro portugueses, entre ellos Ribeiro Cunha, por transferencias fraudulentas desde Sonangol, la petrolera angoleña, por valor de 90 millones de dólares. Esto implica que, si se emite orden de busca y captura internacional, el Gobierno de Portugal extraditaría a todos, incluyendo a sus compatriotas portugueses, para ser juzgados en tribunales angoleños.


Y el ventilador sigue girando y salpicando. El abogado de dos Santos, presidente no ejecutivo de la empresa de telecomunicaciones Nos, que es también presidente del Consejo del Eurobic, Jorge Brito Pereira, dimitió de este último cargo y fue llamado a declarar por el comité de ética de Nos junto a otros dos representantes de Isabel. El responsable de PwC para Portugal, Angola y Cabo Verde, Jaime Esteves, dimitió este martes; y el primer ministro, António Costa, ha tenido que pronunciarse ante las acusaciones de que Dos Santos tuvo “acceso directo” al gabinete de la presidencia en el pasado: “Nunca tuvo un trato especial (…) ni favor ni desfavor”, aseguró Costa a varios medios de comunicación.

En este sentido, Carlos Pimenta asegura que “hace tiempo que se sabe que los reguladores en Portugal son burocráticamente cómplices. Europa es uno de los centros neurálgicos del crimen organizado. Dos tercios del dinero global oculto en paraísos fiscales está localizado en territorios de la Unión Europea. Que no haya dudas, los mayores interesados en el mantenimiento del actual status quo respecto a estas jurisdicciones (Luxemburgo, Malta, Irlanda, etc.) son los países ricos”.

Sonangol, o Lacuevadealibaba, S.A.

El patrón preferido por el entorno de dos Santos, y que evidencia el beneficio obtenido por las Big Four (además de la firma Boston Consulting Group y otras) puede explicarse con un ejemplo tan práctico como paradigmático: el auge y caída de la millonaria en la dirección de la compañía petrolera estatal de Angola, Sonangol. Porque, a pesar de todos sus éxitos empresariales anteriores, fue en 2016 cuando Dos Santos subió al Monte Olimpo del capitalismo, en el mismo momento en el que su padre la nombró presidenta de Sonangol, la empresa más grande de Angola (representa un tercio del PIB y el 90% de las exportaciones), y tuvo la oportunidad de controlar cantidades desorbitadas de dinero público para gestionarlo de forma privada.

Y la aprovechó, al menos hasta noviembre de 2017, cuando fue apartada del cargo y sustituida por Carlos Saturnino, que de inmediato comenzó un proceso implacable de auditorías y purgas que llevaron a la antigua “princesa” a su actual situación. Saturnino denunció una transferencia ilegal de 38 millones de euros desde las arcas de Sonangol a una empresa de la órbita de Dos Santos, lo que dio inicio a un proceso criminal contra la expresidenta y a la posterior incautación de bienes y participaciones.


Los hechos se remontan a 2015, antes incluso de que ella presidiera la petrolera, siempre bajo control absoluto de su padre. Ese año, la empresa con sede en Malta Wise Intelligence recibió un contrato, sin concurso público, para reestructurar Sonangol y su sistema productivo. Sin embargo, Wise Intelligence era una empresa vacía, sin medios ni experiencia, sin trabajadores ni oficinas. Esta empresa fantasma contrató a su vez a las firmas de consultoría Boston Consulting Group (BCG), PwC y al despacho Vieira de Almeida, una de las mayores firmas de consultoría legal en Portugal.

El proyecto de restructuración de Sonangol, bautizado como Solange y adjudicado a la empresa fantasma Wise Intelligence, le costó al Estado angoleño más de nueve millones de dólares en solo seis meses. De esos, cuatro  millones fueron pagados a las consultoras (BCG, PwC y Vieira de Almeida) y casi cinco millones no salieron de Wise. Gracias a los documentos filtrados al ICIJ, se sabe que Wise fue creada por Isabel dos Santos: en la constitución del Holding Wise aparece como dueña del 99% de las participaciones. El 1% restante pertenece a su marido, Sindika Dokolo.

El mismo mes en que se realizó la última transferencia a Wise desde Sonangol, julio de 2016, se produjo el nombramiento de Dos Santos como presidenta de la compañía. Previamente, ella era ya accionista de otras empresas que hacían negocios con Sonangol.
El debut como presidenta de la petrolera supuso un ligero cambio: cesaron los contratos con la filial de Wise en Malta y se pusieron en marcha otros con  dos empresas fantasma controladas por dos Santos en Dubai, a través de testaferros: Matter Business Solutions DMCC e Ironsea Consulting DMCC.

 Fueron estas operaciones las que se orquestaron desde el cuartel general de dos Santos en Lisboa, en el número 190 de la Avenida da Liberdade. En poco más de año y medio, Sonangol pagaría 135 millones de euros a diferentes consultoras, de los cuáles 130 millones fueron a parar a las arcas de Matter e Ironsea, y 3 millones a las de BCG. Matter no volvió a tener ningún cliente después del contrato con Sonangol y, dos años después, entró en proceso de liquidación. 

Incluso después de que varios bancos estadounidenses y europeos, como Citibank en 2012, Barclays en 2013, Banco Santander en 2014 o Deutsche Bank, emitieran señales de alarma ante los intentos de financiación para contratos por parte del universo Dos Santos, las Big Four y BCG siguieron ayudando y lucrándose con los negocios fraudulentos a expensas del pueblo angoleño. En total, el Gobierno de Angola calcula que el agujero en las arcas públicas generado por las aventuras empresariales de dos Santos y su entorno puede ascender a 1.100 millones de dólares."           (Daniel Toledo, CTXT, 25/01/20)