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3.2.23

El Tribunal de Cuentas investigará los contratos menores por 2.000 millones de euros de la Consejería de Sanidad de Madrid... ya antes de la pandemia Madrid adjudicaba a dedo el 99,7% de los contratos sanitarios

 "Más de medio millón de contratos sanitarios –570.031– de la Comunidad de Madrid en 2017 para suministros, servicios y obras. Y otra cifra casi idéntica –458.317– al año siguiente. Hasta ahí, nada extraordinario. Pero de todas esas adjudicaciones, el 99,7% se otorgó a dedo el primero de los dos años con el argumento de que se trataba de "contratos menores", es decir, los de escaso importe. En 2018, el porcentaje fue del 99,6%. Siempre a tenor de esos datos, recopilados por la asociación Audita Sanidad y entregados al Tribunal de Cuentas (TCU) en la denuncia que acaba de poner en sus manos, el volumen "ingente" de adjudicaciones a dedo sumó en el bienio nada menos que 1.566,4 millones de euros. Es decir, el 57,2% de todo lo gastado en 2017 y el 47,8% en lo que concierne a 2018.

La denuncia de la asociación de vigilancia de la gestión y el gasto sanitario expone que el Gobierno madrileño y sus organismos dependientes, especialmente hospitales de relevancia como el Clínico San Carlos y La Paz, fragmentaron deliberadamente el coste real del material o los servicios adquiridos a dedo. Y que utilizaron el fraccionamiento "ilegal", la "contratación fraudulenta", como artificio para sortear las licitaciones abiertas y sujetas al principio de publicidad y libre competencia: tanto en la convocatoria como en su resolución. Hasta marzo de 2018, la cuantía máxima de los contratos de obras que cabía definir como menores se situaba en 50.000 euros, tope que bajó a 40.000 a partir de entonces. En el caso de las adjudicaciones para el resto de contratos menores –suministros y servicios–, el límite fronterizo se situaba en 18.000 euros. A partir de la reforma legal de 2018 se redujo a 15.000. (...)

 Audita sostiene que con la política de contratos menores a mansalva se está dañando "de manera contumaz" el principio de diligencia y responsabilidad. Y que eso perjudica al erario madrileño como consecuencia de sobrecostes. ¿Por qué? Porque la ausencia de competidores incrementa los precios a pagar a los proveedores.

El escrito dirigido por Audita al TCU incluye un caso "paradigmático" sobre el supuesto fraccionamiento ilegal de contratos: el de la ferritina, una proteína que almacena el hierro en las células. Y así, mientras que el Hospital Clínico San Carlos ha firmado casi 150 contratos menores desde 2015 para comprar ferritina a Siemens Healtchare SL, el Hospital Universitario Príncipe de Asturias convocó este año una licitación pública para adquirir el mismo producto. Por qué se contrata por parte del Clínico siempre mediante un contrato menor si otros centros lo sacan a concurso público es una de las preguntas que Audita traslada al Tribunal de Cuentas.

Referido a un periodo anterior al de la pandemia del covid-19 que estalló en 2020 y por tanto ajeno a las situaciones imprevistas de las emergencias sanitarias, el texto facilitado al TCU subraya que ya el organismo fiscalizador regional –la Cámara de Cuentas de Madrid– alertó en un informe sobre 2017 de que con la avalancha de adjudicaciones a dedo los hospitales del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) habían convertido "en práctica habitual lo que es una excepción en la contratación pública". Dicho de otro modo, que la compra de materiales sanitarios y el encargo de servicios susceptibles de programación anticipada se estaba realizando de una forma contraria a la normativa. La denuncia incluye un gráfico que coloca al Hospital Ramón y Cajal como el que más dedicó a contratos menores en 2017 y 2018. Puedes consultar aquel informe de la Cámara de Cuentas pinchando aquí. (...)

La asociación denunciante pone el dedo en una llaga todavía por analizar: la repetición de grandes empresas multinacionales en el listado de beneficiarios de contratos menores. Audita destaca aquí el nombre de dos grupos: Siemens y Medtronic. La asociación señala que carece de herramientas para diagnosticar a cuánto asciende el supuesto daño económico causado por los contratos a dedo para ambos grupos. Pero basándose en las pautas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para calcular los sobrecostes derivados de la ausencia de competidores, Audita sostiene que el exceso de gasto ha podido llegar aquí a la cifra aproximada de 14,5 millones de euros.

Según el escrito dirigido al TCU, la filial española del segundo grupo –Medtronic Ibérica SA– fue en 2017 la primera en el ranking de firmantes de contratos menores, con 18.995 adjudicaciones de ese tipo por valor de 36.626.735 euros, en este caso sin IVA. Y en 2018 ocupó el segundo puesto en esa misma escala con un total de 11.985 contratos, pero primera según importe, por valor de 32.550.610,58 euros, IVA incluido. Sobre Medtronic, la denuncia asegura lo siguiente: "Tiene una larga historia de investigación y condenas tanto en Estados Unidos como en Europa. El grupo empresarial ha sido acusado de estafar a las autoridades públicas de sanidad, fijar precios de mercado, remunerar a médicos para que elaboren estudios a su favor, violar las normas de libre competencia, etc. En 2020, alcanzó un acuerdo con la justicia estadounidense, por el que pagó 9,2 millones de dólares, para resolver el caso de acusación de pagos indebidos a un neurocirujano del estado de South Dakota para forzar la compra de determinado material". Este periódico no ha logrado este miércoles que Medtronic confirme o desarme tales afirmaciones. InfoLibre contactó con Medtronic Ibérica SA pero no fue posible hablar con ningún portavoz.

Respecto a Siemens Healthcare SL, Audita cifra en 6,52 millones lo que obtuvo en 2018 a través de 1.308 contratos menores. De ese total de adjudicaciones, la asociación identifica 733 como adjudicaciones con "posible fraccionamiento". Eso representa el 56% del total asignado a la compañía. Según la denuncia, el grueso se localiza en los dos hospitales antes referidos: el Clínico San Carlos y La Paz. Tampoco ha sido posible contactar con portavoces de Siemens Helthcare SL.

La primera de España en contratos sin concurso

Esta no es la primera denuncia que, basándose en la monumental base de datos que constituye el portal de transparencia de la Comunidad de Madrid y tomando como eje los contratos menores, lleva Audita al Tribunal de Cuentas. La anterior, formulada en junio de 2019 y centrada en los contratos menores de 2016, quedó en agua de borrajas. De acuerdo con el relato de la denuncia, el máximo órgano fiscalizador del país, entonces con mayoría conservadora, lanzó una exigencia a los denunciantes: que concretasen los hechos e infracciones jurídicas detectadas, así como la cuantía de los daños y perjuicios. Pero la imposibilidad técnica –aduce la asociación– que planteaba el enorme volumen de documentos contractuales hizo que su acción decayese.

Ahora, Audita rememora en su nueva denuncia no solo el informe donde la propia Cámara de Cuentas madrileña ya avisó sobre el truco de los contratos menores. El escrito incorpora también lo que el director de uno de los grandes hospitales de la Comunidad, el Ramón y Cajal, sostuvo en 2017 durante una comparecencia parlamentaria. Y lo que dijo, por resumir, fue que en efecto se había "abusado del contrato menor".

El fracaso de la primera denuncia de Audita choca, paradójicamente, con el contenido de un informe aprobado en julio de 2021 por el Tribunal de Cuentas sobre el comportamiento del sector público autonómico en 2018. Porque ese informe ya mostraba [puedes consultarlo aquí y comprobarlo en el cuadro de la página 28] que la Comunidad de Madrid encabezaba de largo el ranking estatal de contratos menores en todas las áreas. (...)

Las convalidaciones, otra vía opaca

De los números que destapa en ese documento el Tribunal de Cuentas –los 925,20 millones– se infiere que la inmensa mayoría de los contratos menores salen de la Consejería de Sanidad de Madrid. Pero esa forma de encargar suministros, servicios e incluso obra no constituye la única vía de gasto poco claro.

Como publicó infoLibre, entre enero de 2020 y octubre de 2021 el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso convalidó gastos por valor de 804 millones. Y la convalidación, por usar la tesis que en abril de 2018 acuñó José Luis Martínez-Almeida, ahora alcalde de Madrid y entonces portavoz municipal del PP durante el mandato de Manuela Carmena, es aquella adjudicación que se hace directa, a dedo, sin ningún tipo de concurso público "como consecuencia de una mala gestión" previa por parte del equipo de Gobierno". En el caso de la Comunidad de Madrid, los principales beneficiados por las convalidaciones fueron grandes empresas, entre ellas el gigante de la sanidad privada, Quirón.(...)"                  (Alicia Gutiérrez  , Info Libre, 21 de diciembre de 2022)

 

 "La Consejería de la Comunidad de Madrid ha sido denunciada ante el Tribunal de Cuentas por la manera de gestionar los contratos menores durante los años 2017 y 2018, durante los gobiernos de Cristina Cifuentes y Ángel Garrido. 

Los consejeros al cargo estos años fueron Jesús Sánchez Martos y el aún vigente Enrique Ruiz Escudero. 

La denuncia corre a cargo de la Coordinadora de barrios y pueblos de Madrid en defensa de la sanidad pública, plataforma integrada por 58 asociaciones y movimientos ciudadanos, que ha sufragado los gastos de gestión y los trámites y quiere poner en el foco la gestión del Partido Popular gracias a las investigaciones hechas por la plataforma Audita Sanidad. 

Vicente Losada es uno de los redactores de estos extensos informes que han llevado a denunciar a la Consejería de Sanidad por presuntas irregularidades. "En este periodo, la Consejería adjudicó 1.511.000 contratos menores, que suponen un volumen de 2.343 millones de euros. No hablamos de una presunta comisión del hermano de Ayuso. Eso es una partícula de la punta del iceberg", ha sostenido tras presentar la denuncia.

"No cuestionamos la figura del contrato menor, es el uso abusivo y reiterado de este tipo de contratos para adjudicar un volumen del 99,7% de los contratos, algo que es absolutamente a dedo, como se suele conocer vulgarmente", ha apuntado el portavoz.

También ha comparecido a las puertas del tribunal Concha Pérez, integrante de la plataforma, a las puertas del Tribunal de Cuentas: "Ponemos de manifiesto el despilfarro de dinero público que debería servir para reforzar la sanidad pública". "La política sanitaria de la Comunidad de Madrid está orientada a garantizar el beneficio de las empresas privadas, ya sean sanitarias, tecnológicas o fondos de inversión, pero no al cuidado de las personas, ni pretende garantizar nuestro derecho a la salud", ha aseverado.

La existencia los contratos menores, una forma de agilizar los trámites administrativos, ha dado lugar a un uso abusivo por parte de la Administración de esta tipología de contratos, en detrimento de la transparencia, publicidad y concurrencia competitiva características de las licitaciones.

 En 2017, la ley establecía los contratos menores (aquellos que no pasan por un concurso público y se pueden designar sin necesidad de un proceso de selección debían ser como máximo de 50.000 euros para contratos de obras y 18.000 euros para contratación de servicios o suministros. En 2018, el tope fue rebajado y los contratos menores de obras tenían de tope 40.000 euros, reducción que tampoco limitó la realización de este tipo de acuerdos. 

Y como muestra de la gestión, Losada ponía de ejemplo algunos de los contratos presentados ante el Tribunal de Cuentas: "El Hospital de La Paz en 2018, entre el 27 de abril y el 20 de diciembre, adjudicó 229 contratos menores a Siemens Healthcare para la compra de material de laboratorio por más de un millón de euros", apunta. Muchos contratos pequeños que son aprobados sin filtro en lugar de uno grande que debería pasar por cauces más exigentes. Ese es el método que quiere investigar la Coordinadora de barrios y pueblos de Madrid para saber a dónde va el dinero de todos los madrileños.

Que solo se denuncie lo ocurrido entre 2017 y 2018 responde a la imposibilidad de la plataforma Audita Sanidad de abarcar más ejercicios fiscales, cosa que con el tiempo irá comprobando. Pero eso no significa que esas prácticas hayan sido erradicadas de la Consejería de Sanidad. 

Como desvelara Público, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ejecutó un contrato de emergencia por valor de 600.000 euros en julio de 2020, dos meses después de que el coronavirus irrumpiese en España, para la instalación de 300 sistemas 3D de conteo de personas para el control del aforo en centros de salud de la Comunidad de Madrid. Casi dos años después, no había rastro ni prueba oficial de que esas instalaciones se llevaran a cabo.

La fórmula para firmar esta licitación fue la de "contratos de emergencia", regla con la que se actuó durante toda la pandemia y que ha traído denuncias desde varios frentes. Por ejemplo, Unidas Podemos ha denunciado en Anticorrupción y en la Fiscalía Europea dos contratos de emergencia del gobierno de Ayuso con dos empresas por valor de 20 millones de euros. Esa es la misma fórmula que el contrato de las mascarillas del hermano de Ayuso."                    (José Carmona, Público, 21/12/22)

27.2.19

Corrupción en Melilla: seis imputados en el Gobierno. El Ejecutivo autónomo adjudicó sin concurso más de seis millones de euros a empresas investigadas

"El Gobierno del PP en la ciudad autónoma de Melilla —86.000 habitantes y un presupuesto público de 273 millones de euros en 2018— mantiene en sus puestos a seis altos cargos imputados desde hace varios años en causas relacionadas con corrupción.

 Además, el Ejecutivo ha adjudicado al menos seis millones de euros a una decena de empresas imputadas en los denominados caso Tosca y caso Ópera, que investiga el amaño de contratos públicos, según el análisis de las adjudicaciones realizado por EL PAÍS en colaboración con la Fundación PorCausa..

Entre los investigados que el presidente Juan José Imbroda mantiene al frente del Gobierno de Melilla se encuentran el vicepresidente y consejero de Economía, Daniel Conesa; y el consejero de Educación, Antonio Miranda, además de los viceconsejeros de Administraciones Públicas, Hacienda, y Festejos —María Ángeles Gras, Guillermo Frías y Francisco José Díaz—. También José Pastor, director general de Gestión Económica Administrativa de Medio Ambiente.

Otros seis ex altos cargos melillenses siguen imputados en otros procesos. Entre ellos, María Antonia Garbín, que ocupaba la cartera de Bienestar Social, ha dejado su acta como diputada tras ser condenada en firme a 10 años de inhabilitación por el caso Abogados —contratación irregular de varios letrados por parte de la consejería— el pasado enero.

Los procesos abiertos por corrupción en Melilla, entre ellos el denominado caso Tosca que investiga el amaño de contratos públicos, afectan a empresas privadas acusadas de colaborar en la supuesta trama delictiva. Según las sospechas de la Guardia Civil, toda esta supuesta red delictiva estaría adjudicando esos contratos principalmente a cambio de otorgar empleos a personas cercanas al Gobierno melillense (no solo familiares), tejiendo así una posible red clientelar.

Algunas de estas firmas siguen todavía recibiendo contratos a dedo o por procedimiento negociado —con un margen de discrecionalidad grande por parte del Gobierno de Melilla—. Estos contratos sin concurso público se mantienen a favor de estas empresas pese a que están investigadas en los tribunales por corrupción. El grupo Eulen y su filial de seguridad han conseguido desde 2015 hasta 61 contratos discrecionales (59 menores y dos negociados sin publicidad) pese a su situación procesal. En total, el Ejecutivo les ha adjudicado por esta vía 5,2 millones de euros.

 En los últimos años, el PP nacional ha reaccionado a la imputación de altos cargos autonómicos exigiéndoles en muchos casos que dejaran sus actas o cesarán en sus cargos públicos. Por razones parecidas a las que se dan en Melilla dimitieron dos diputados autonómicos del PP en la Comunidad de Madrid imputados en el caso Púnica; cesó el presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez; o se vieron forzadas a pasar al grupo mixto del Senado la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ya fallecida; o Pilar Barreiro, exalcaldesa de Cartagena, cuya causa archivó hace unos meses el Tribunal Supremo. (...)

Por su parte, la oposición denuncia la opacidad en la contratación pública de Melilla, dado que “el 85% son contratos menores que no salen a concurso público”, y cuestiona los procedimientos judiciales en marcha por su lentitud. “En Melilla”, afirma Dionisio Muñoz, ex secretario general del PSOE, “hay un dicho que funciona y es que el derecho acaba en el Estrecho. Aquí no dimite nadie. Imbroda lleva un estandarte y es que con él no va a salir nadie”.
El presidente de Melilla llegó a confirmar que María Antonia Garbín, exconsejera de Bienestar Social y diputada en Melilla, repetiría en las listas para las elecciones que se celebrarán en mayo. Pero la Audiencia Provincial confirmó la condena por prevaricación contra Garbín, lo que provocó su dimisión como parlamentaria.
Rachid Bussian, diputado de Coalición por Melilla, asegura que “las adjudicaciones a empresas imputadas por corrupción se han multiplicado en este tiempo”. “Es una forma de financiar ilegalmente al PP de Melilla. Es su forma de seguir en el poder otros cuatro años”, añade.
En 2015, la Guardia Civil llevó a cabo la desarticulación de las tramas corruptas que operaban en Melilla. En aquella operación detuvieron a más de 15 personas, entre ellas cargos públicos y funcionarios del Gobierno de Melilla, y apuntaron a la existencia de una red de contratación ilegal mediante el fraccionamiento de contratos para su adjudicación directa.

 

Colocación de familiares


La investigación judicial analizó adjudicaciones millonarias supuestamente fraudulentas del Ejecutivo presidido por Juan José Imbroda mediante el amaño de contratos. Uno de los principales beneficiarios, el grupo Eulen, también está siendo investigado por la colocación en sus empresas de personas afines al Partido Popular o familiares del Gobierno melillense como pago por las adjudicaciones conseguidas.
El secretario general del PP de Melilla considera que no pueden vetar a determinadas empresas que no han sido condenadas aún. “Lo que el Gobierno de la ciudad no va a hacer es actuar de juez y, por tanto, si no hay sentencia sobre esas empresas, la Administración está incapacitada para vetar a una empresa en concreto si no hay una sentencia firme. Ninguna Administración pública puede vetar una empresa por el mero hecho de que puedan existir indicios o que pueda haber en marcha un procedimiento judicial determinado. No puede. Ninguna Administración pública tiene la capacidad para poder llevar a cabo esa discriminación. Sería manifiestamente ilegal”.

 

Más de seis millones a dedo a empresas investigadas


 El Gobierno de Melilla adjudicó seis millones de euros entre 2015 y 2017 en contratos a dedo a 13 empresas imputadas en Ópera y Tosca, las dos grandes causas que investigan una posible trama corrupta por supuestos delitos de prevaricación, cohecho, falsificación documental y malversación de fondos públicos, entre otros, según se desprende del análisis de las adjudicaciones de la ciudad.

A pesar de su situación judicial, las compañías implicadas consiguieron en dos años, 93 contratos que no pasaron por concurso público abierto. Los seis millones incluyen solo contratos adjudicados por el procedimiento negociado sin publicidad, el más discrecional que existe, o como contratos menores, de menos de 15.000 euros en el caso de servicios o menos de 40.000 euros en el caso de contratos de obra —respectivamente, 18.000 y 50.000 antes del cambio legislativo efectivo desde marzo de 2018—.

Las firmas con más contratos adjudicados son la empresa de servicios Eulen y su filial Eulen Seguridad, con más de 600.000 euros acumulados en 59 contratos menores adjudicados sin concurso, que van desde encargos de un día a trabajos de siete meses. Desde que está imputada, esta empresa cuenta también con dos adjudicaciones en procedimiento negociado sin publicidad, el más opaco permitido legalmente por valor de 4,6 millones.

Las pruebas obtenidas por la Guardia Civil en el marco de Tosca revelan que Eulen y su filial Eulen Seguridad habrían incurrido en fraccionamiento de contratos, duplicación de contratos, confección de pliegos, desvío de fondos públicos por trabajos no realizados, uso de sociedades pantalla y malversación. Según la Guardia Civil, el Gobierno de Melilla actuó de forma “deliberada, planificada y orientada a beneficiar arbitrariamente” a Eulen, “sorteando concursos públicos” y en connivencia con el interventor de Melilla, nombrado por el Gobierno local. Preguntada por EL PAÍS, la empresa ha declinado hacer comentarios.

Un ejemplo de ello, según las pesquisas del instituto armado, es una serie de contratos que Eulen recibió en 2015. Se trata de cuatro adjudicaciones a dedo y con un importe idéntico (15.496 euros cada una) para la gestión de cuatro instalaciones deportivas. De haberse tratado de una adjudicación en bloque, el Gobierno melillense habría estado obligado a convocar un concurso público. Esta dinámica también se repite, por ejemplo, en el contrato para el mantenimiento de las zonas verdes del Fuerte Rostrogordo: el Ejecutivo melillense divide en dos contratos esta tarea sin justificar por qué. De ir juntos, estos dos contratos, de 18.000 y 14.298 euros respectivamente, habrían sido ofertados por procedimiento abierto (concurso público).

Trabaja en otro sector Huracán producciones, la segunda empresa que más ha facturado entre las imputadas en el marco de las operaciones Ópera y Tosca. A finales de 2010, la compañía costeó un viaje a Milán con todos los gastos pagados a varios cargos de la Comisión de Festejos y al viceconsejero de Festejos, Francisco Díaz, hoy imputado en un proceso judicial. Uno de los invitados al viaje fue José Imbroda Domínguez (fallecido en 2014), miembro de dicha comisión, vicepresidente de la Autoridad Portuaria y primo del presidente de Melilla. La Guardia Civil considera que en este viaje se dan “firmes indicios de cohecho” por constituir “una dádiva a funcionarios”.

Fue adjudicataria de 26 contratos menores por valor de 158.000 euros entre 2015 y 2017. Entre los contratos adjudicados a dedo llaman la atención los de la cabalgata de Reyes del mismo año que ascienden a 9.820 y 14.500 euros, por lo que sumados habrían obligado a licitar en procedimiento abierto. También hay un concierto de Gospel en el que Huracán obtiene tres contratos a dedo y con un concepto similar, por valor de 18.000, 6.405 y 9.672 euros.

 

Sociedades bajo sospecha


Otras sociedades también se encuentran bajo sospecha. Por ejemplo, Carmelo Martínez Lázaro, SL, en cuyas actuaciones la Guardia Civil ha rastreado posibles delitos de prevaricación y concierto con otras compañías para obtener contratos públicos de diversa índole, desde limpieza y mantenimiento de parques públicos y dependencias del Gobierno, hasta labores de salvamento en las playas de la ciudad, campañas de sensibilización y realización de encuestas. Entre 2015 y 2017, esta empresa fue adjudicataria de 65 contratos menores o negociados, que suman 415.000 euros. 

Según los investigadores, esta empresa se habría puesto de acuerdo con otras para licitar en concursos públicos sin que hubiera una concurrencia real. Precisamente fue Abdelkader Kasem, propietario de una de ellas, el que dio inicio a la Operación Ópera tras confesar que la Consejería de Medio Ambiente le pedía fraccionar sus facturas.

La Guardia Civil investiga también los contratos de Lunamar, que facturó 217.000 euros a Melilla en el periodo señalado en contratos menores. Los agentes creen que esta empresa se estaría presentando a concursos públicos sin relación con su objeto social para favorecer la adjudicación a otras compañías. Según la documentación del instituto armado, los contratos que le fueron adjudicados de forma directa tienen las cantidades a percibir escritas a lápiz."                  (, , , El País,  25/02/19)

14.11.16

“No nos pedían que fraccionáramos las facturas así. Te decían: ¿No tienes otro proveedor que pueda facturar? No te decían que trocearas”

"(...) Las facturas que emitía el equipo de Aguirre también eran un comodín, una excusa en papel impreso para meter todo tipo de gastos. (...)

La estrategia de defensa de quien administraba cuatro empresas del charco de Correa se asienta en dos vigas: por un lado desvincularse de los aspectos contables y financieros del funcionamiento de sus agencias (“no era mi tema”, volvió a repetir) y, por otro, atribuir a los clientes, es decir, a las instituciones la responsabilidad y la iniciativa en el mangoneo de las adjudicaciones. (...)

A pesar de poseer un porcentaje de varias sociedades, de administrarlas y de que la llamaran La Jefa en Pozuelo de Alarcón, Jordán sigue considerándose una simple empleada que, sin embargo, entró en las empresas de la mano de las altas esferas del Partido Popular.

 La acusación vinculada al PSM aprovechó su turno para que desembarcara en la sala el nombre de Rafael Hernando, que en sesiones anteriores había aparecido de tapadillo. Hernando fue el amigo que remitió a Jordán a Sepúlveda: el primer peldaño hacia la Gürtel. El abogado de los socialistas aprovechó para solicitar de nuevo la testificación de altos cargos de la comunidad, a la vista de su responsabilidad en los pufos. 

Jordán trazó el lenguaje con el que les solicitaban irregularidades: “No nos pedían que fraccionáramos las facturas así. Te decían: ¿No tienes otro proveedor que pueda facturar? No te decían que trocearas”. El fin era que ninguna de ellas superara los 12.000 euros que obligan a abrir concurso público. La Jefa aceptaba los tejemanejes “para poder cobrar”.

El cliente mandaba: “Nosotros no imponíamos los conceptos a la Comunidad de Madrid”. Gürtel y Madrid eran un mismo organismo. La acusada atribuyó a las prisas las ambigüedades en presupuestos y contratos: para la celebración de algunos actos los reclamaban apenas con unas horas de antelación. 

La relación fluía a placer entre las partes. Cada lunes el equipo de Jordán recibía una llamada en la que le anunciaban los eventos previstos para la semana. Los achaques de diva de Esperanza Aguirre, además, no facilitaban nada: “La señora presidenta opinaba y muchas veces. Primero quería 500 invitados y luego 1.000, primero unas moquetas y luego otras”. Los actos proliferaban porque el ego de la lideresa tenía muchas aristas que satisfacer. 

Hay lapsus verbales esclarecedores. Por ejemplo, este de la acusación de parte de la Comunidad de Madrid:  

El negocio estaba servido porque los concursos, cuando se convocaban, nacían prostituidos. Las empresas de la Gürtel fabricaban directamente algunos de los pliegos de condiciones que marcan las bases de participación. En uno de los presupuestos que se proyectaron en la sala, aparecía la trampa: una partida llamada “asesoramiento, 6 pliegos técnicos y administrativos” por valor de 900 euros. O sea, se trataba de un negocio familiar, del Juan Palomo pepero-gurteliano. 

Ya se avizoró esta compenetración en la sesión del martes, cuando se mostró una subcontrata firmada antes de que se decidiera oficialmente la concesión: “Me imagino que nos adelantaríamos a la adjudicación, pero no sabíamos que nos lo iban a adjudicar, cómo lo íbamos a saber”, despejó Jordán, un tanto grouchiana. El asunto cantaba tanto que el juez Julio de Diego estuvo a punto de despertarse.

 los hechos no fueron el fuerte del interrogatorio del letrado de Crespo y Jordán logró capearlo. Durán intentó presentar a la acusada como la persona manirrota y caprichosa que dibujaron Correa y Crespo; cuestionó sus cambios de vehículo y, a cambio, ella ofreció a la sala un retrato perfecto de la personalidad del cabecilla de la trama. 

 “Tenía un Peugot 407 y el señor Correa me dijo que era un coche de funcionario, que no era representativo y  que lo cambiara inmediatamente. Ellos dos (Crespo y Correa) tenían coches de alta gama. Otro día, me vio con un Range Rover, pero también me dijo que qué hacía con eso. Y me acabaron dando un Mini Cooper”.  

Durán siguió cavando en su vida personal, en sus tarjetas de crédito, la acusó de conspirar y denunciar un robo de un libro de actas en falso. Encontró imprecisiones, titubeos, pero La Jefa, al final, se revolvió y acusó a Crespo de falsificar las actas que le inculpaban, dijo que él había obligado a las empleadas a firmar unos papeles fabricados para acusarla y que había correos que lo demostraban. (...)"           (Esteban Ordóñez, CTXT, 11/11/10)

9.6.14

El Tribunal de Cuentas troceó obras para adjudicarlas a dedo a la firma que reformó casas de altos cargos. En casa do ferreiro...

"El Tribunal de Cuentas del Estado troceó proyectos de obras y contratos para eludir la Ley de Contratos para las Administraciones Públicas, y las adjudicó a un empresario que arregló las casas particulares del número dos de la institución y consejero de fiscalización, Javier Medina, y de su hermano Enrique, gerente del tribunal hasta finales de 2012.

El órgano encargado de fiscalizar y sancionar a las Administraciones públicas que vulneran la ley fraccionó contratos para que no superasen el máximo legal de 30.050,61 euros, y evitar sacarlos a concurso público con el argumento de que se trataba de obras menores.

 El beneficiario de estas adjudicaciones fue la firma de Ángel Ortega, un empresario al que altos cargos de este tribunal —entre ellos el actual vicepresidente, propuesto por el PP, Javier Medina, y su hermano Enrique— contrataron a título particular para que les pintase las paredes y acuchillase el parqué de sus casas, entre otros arreglos, según ha reconocido a EL PAÍS el propio Ortega.

Este empresario admite que durante años ha trabajado para el Tribunal de Cuentas, y que dejaron de adjudicarle obras tras la llegada del actual presidente, Ramón Álvarez de Miranda, también propuesto por el PP. 

El acceso de Álvarez de Miranda al primer sillón de este tribunal, en julio de 2012, precipitó la salida de Enrique Medina como gerente del tribunal y de José Luis Pajares como secretario general. “Ha habido un troceo injustificado de las obras que se han hecho en la sede en los últimos años”, denuncian altos cargos del Tribunal de Cuentas, que piden anonimato.

Fuentes de la institución se preguntan cómo Ortega dispuso de las llaves y uso de una habitación dentro de las instalaciones del tribunal, en el sótano, y durante años, hasta que se renovó en 2012 el tribunal. “Allí guardaba las herramientas”, indicó Ortega a este periódico.

 Los nuevos responsables de la gerencia y de la secretaría general del tribunal ordenaron su cierre y la retirada de llaves con aquiescencia del nuevo presidente, Ramón Álvarez de Miranda. (...)

“Ha habido un troceo injustificado de las obras que se han hecho en la casa”, denuncian altos cargos del Tribunal de Cuentas, que añaden: “Cabe contratar como obra menor una reparación urgente, o un trabajo aislado que realmente cueste menos de 30.000 euros. Pero si de lo que se trata es de reformar progresivamente las instalaciones de la casa, pues se hace un cálculo total de obras durante un periodo y lotes concretos, y se sacan a concurso público, pero sin fraccionar. 

El tribunal tiene que dar ejemplo, y no es lícito hacer adjudicaciones despacho por despacho y dárselas a la misma persona”. La finalidad de la ley que regula las contratas públicas es que haya igualdad de armas entre todos los empresarios a la hora de pujar por una obra. (...)"           ( , El País, Madrid 8 JUN 2014)

9.5.13

El Gobierno de Aguirre fraccionó contratos de forma masiva para realizar adjudicaciones a dedo

"El 69% de los contratos menores adjudicados por el Gobierno de Esperanza Aguirre fueron fraccionados en cantidades menores de 12.020 euros "con la finalidad de disminuir la cuantía del mismo y eludir así los requisitos de publicidad", explica un informe de la Intervención General del Estado (IGAE), organismo dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. 

Este documento considera que este fraccionamiento también trataba de impedir que se convocaran concursos. De esta forma, el Gobierno de Aguirre podía adjudicar a dedo los contratos. El informe ha sido incorporado recientemente al sumario del caso Gürtel, que instruye el juez Pablo Ruz.

De las 657 facturas del Gobierno de la Comunidad de Madrid analizados por la Intervención General, por un importe de 5,3 millones de euros, "ha quedado acreditado que al menos 104" fueron troceados de forma irregular, ascendiendo el importe total a los 3,1 millones de euros, lo que supone el 69% del total de contratos considerados menores.

Los funcionarios de la IGAE resaltan que muchas de estas facturas tienen conceptos genéricos: "Facturas cuya fecha de emisión es muy posterior a la celebración del acto".

 Y los destinatarios de estos actos menores eran, en la mayoría de las ocasiones, las empresas relacionadas con el presunto cerebro de la red Gürtel, Francisco Correa. Concretamente, más del 50% de estas adjudicaciones a dedo tuvieron como destino a la red Gürtel o empresas asociadas.

Por departamentos, la vicepresidencia de Ignacio González, ahora presidente madrileño en sustitución de Esperanza Aguirre, es la que adjudicó los importes más elevados a la red Gürtel: 1,8 millones de euros.
La segunda consejería por cuantía de contratos menores fue Cultura y Deportes, de Alberto López Viejo, uno de los imputados en el caso, que adjudicó por un valor de 1,7 millones de euros."    (InfoLibre, 08/05/2013)

6.10.11

Los contratos que Camps otorgó a sus 'amiguitos del alma'


"Los documentos a los que ayer tuvieron acceso los diputados de Esquerra Unida del País Valencià, tras haberlo solicitado en las Cortes Valencianas, ratifican que la Administración que presidía Francisco Camps otorgó a la empresa Orange Market contratos por un valor cercano a los siete millones de euros entre 2004 y 2009.

En total fueron una veintena de adjudicaciones (algunas troceadas en varios contratos para no superar el límite y evitar el concurso público) a la sociedad que hacía de cabeza visible de la red Gürtel en Valencia. Al margen de estos, la Administración autonómica adjudicó a la misma empresa los concursos para la creación de los expositores de la Feria de Turismo, Fitur, durante cinco años. La empresa cobró de la Generalitat Valenciana que presidía Francisco Camps más de siete millones de euros.

La mayoría de los contratos son menores, es decir, se realizaron sin pasar por el trámite del concurso o el procedimiento negociado, como destacaron ayer en sus primeras declaraciones los parlamentarios que los consultaron. El informe de la Unidad de Auxilio Judicial realizado en 2010 ya expuso que en varias ocasiones hubo un fraccionamiento en el pago “con el fin de no utilizar otros procedimientos de contratación, por lo que se han vulnerado los principios de publicidad y concurrencia”.

Este es el caso, por ejemplo, del Congreso de Software libre celebrado en Castellón en 2005 y adjudicado por la Consejería de Educación. Orange Market presentó hasta cuatro facturas que, en total, ascienden a un total de más de 48.000 euros. Por separado, ninguna suma más de 12.000 euros. Aún así, la sociedad no tuvo reparos en utilizar el mismo concepto en, al menos, dos de las facturas por el “alquiler, transporte y montaje moqueta en 22 stands”.

También se fragmentaron los pagos por el servicio que prestó Orange Market a la vicepresidencia del Gobierno valenciano y a la consejería de Justicia en un acto celebrado en 2007. Por una parte facturó 11.000 euros por el “montaje y desmontaje del acto” y, por otra, otros 8.000 por el “material audiovisual y personal técnico” del mismo. (...)

Además de los contratos menores hay otros que se adjudicaron tras un procedimiento negociado, que se realiza tras la solicitud de tres presupuestos a firmas diferentes para posteriormente elegir el mejor. Es el caso de un contrato de Vaersa, por un valor de 120.000 euros. Pero también en este, el informe pericial sostiene que hubo irregularidades, ya que las otras dos empresas a las que se pidieron ofertas formaban parte de la trama.

“Dadas las relaciones que existen entre ellas y la falta de independencia real, se habrían vulnerado los principios de publicidad y concurrencia”, recoge el informe. Los documentos, dijo el diputado autonómico de Esquerra Unida Ignacio Blanco, revelan la “connivencia de la Generalitat con una empresa que solo se puede calificar de corrupta”.

Blanco, junto a la coordinadora de la formación, Marga Sanz, y al también diputado Lluís Torró, pudieron consultar y después llevarse fotocopiados 134 folios de documentación sobre las relaciones de la Administración valenciana con la empresa Orange Market entre 2005 y 2009.

La documentación, que había sido reiteradamente solicitada sin éxito, como reconoció el diputado tras dedicar unas horas a su estudio, está toda contenida en el sumario del caso Gürtel, pero viene a confirmar por primera vez de manera oficial, desde la propia Generalitat, la extensa relación contractual con la terminal valenciana de la trama de corrupción que dirigía Álvaro Pérez por cuenta del cabecilla de la red, Francisco Correa.

Hasta ahora, los contratos con la trama solo habían salido de los archivos de la Generalitat por orden judicial y el expresidente valenciano Francisco Camps, imputado en el caso Gürtel, había impedido facilitar cualquier información a la oposición. Ayer, en las oficinas de la Consejería de Presidencia, los diputados de Esquerra Unida no tuvieron acceso a las actas de las mesas de contratación, como destacó el propio Blanco.

Pese a ello, “los documentos confirman lo que ya sospechábamos de las estrechas relaciones de Orange Market con el PP y de cómo se utilizó la Administración para contratar a ‘amiguitos del alma”, comentó el diputado."                    (El País, 04/10/2011, p. 17)

 

22.11.10

Un informe alerta del exceso de contratos por lealtad política en los ayuntamientos gerundenses

"Un estudio realizado por la empresa de consultoría sociopolítica Neòpolis sobre el funcionamiento y la gestión de las administraciones municipales gerundenses ha concluido que en los ayuntamientos de esta provincia predominan los intereses políticos por encima de las necesidades de los ciudadanos.

Según recoge este viernes Diari de Girona, el informe alerta del exceso de cargos de confianza y asesores contratados por su lealtad política y no por sus aptitudes profesionales en algunos ayuntamientos. Además, denuncia el peso de las luchas políticas y la priorización de los intereses partidistas especialmente en los gobiernos de coalición, así como la falta de sistemas de control, evaluación y sanción de la acción de los gobiernos, por lo que insta a reforzar el papel de los secretarios e interventores municipales.

Neòpolis, tras entrevistar a 17 alcaldes de poblaciones de más de 9.500 habitantes y a 9 expertos, asegura que estos problemas suponen uno de los obstáculos más importantes para la superación de la crisis económica por parte de las administraciones locales. Y destaca la mala gestión de los recursos públicos en las adjudicaciones directas, esto es, los proyectos con un presupuesto menor a los 18.000 euros." (lavozdebarcelona.com, 20/11/2010)

17.7.09

Los contratos se troceaban para eludir el concurso público y adjudicarlos a dedo

"Los trucos de la Generalitat y El Bigotes. Los contratos se troceaban para eludir el concurso público y adjudicarlos a dedo - La trama corrupta cobraba por distintos conceptos de un mismo acto.

El Gobierno valenciano troceaba en pequeñas cantidades contratos públicos que adjudicaba a la empresa Orange Market, el núcleo valenciano de la trama Gürtel de corrupción vinculada a instituciones del PP. De esta forma, con contratos por debajo de 12.000 euros, eludía la obligación legal de convocar un concurso público y podía hacer la adjudicación a dedo a la empresa de Álvaro Pérez, El Bigotes, muy vinculado al presidente Francisco Camps, a quien regalaba trajes a medida hechos en tiendas de Madrid, según la investigación.

El informe no se refiere a otras sociedades de la trama. Pero refleja decenas de contratos obtenidos por Orange Market. La empresa organizadora de eventos se creó de la nada en Valencia en 2004, tras llegar Camps al Gobierno. Un año después ya facturaba 2,4 millones de euros, el 70% por contratos con la Consejería de Turismo, según la investigación que llevó el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional.

Aunque el contrato principal, el pabellón de la Comunidad Valenciana en la Feria de Turismo en Madrid (Fitur), lo logró por concurso (Orange Market ha obtenido esta adjudicación millonaria todos los años desde 2005, cuando ganó a pesar de presentar la oferta más cara), buena parte de los 47 contratos se hicieron a dedo. La mayoría de las consejerías, fundaciones y patronatos que contrataban a la empresa de Pérez optó por la fragmentación de un mismo trabajo en varios, justo por debajo de los 12.000 euros.


Por ejemplo, en Valencia la empresa de Pérez organizó en 2005 el Segundo Congreso de Sofware Libre. Costó 48.000 euros, pero se dividió en cuatro contratos distintos por conceptos como diseño exterior y montaje, alquiler de material, transporte, desmontaje y organización. El consejero de Educación era el mismo que hoy sigue ejerciendo el cargo, Alejandro Font de Mora.

En 2006, también se fragmentó la contratación para el Open de Tenis. Se hizo un contrato para el montaje y la organización y otro para pagar al personal auxiliar y las azafatas. Para los premios de Salud y Sociedad de aquel año se adjudicó un contrato para su diseño (11.510 euros) y otro distinto para pagar a las azafatas y la presentación del evento (4.808 euros). El responsable de Sanidad era Rafael Blasco, actual consejero de Inmigración y Ciudadanía. (...)

Una comida de 150.000 euros

El informe que la Generalitat envió al Tribunal Superior valenciano también revela que el primer montaje del pabellón valenciano de Fitur que hizo Orange Market, en 2005, costó más de lo previsto por algunos extras. La Comunidad pagó 1.320.000 euros por ese pabellón y su utilización para otras cuatro ferias. Pero, además, El Bigotes facturó otros 149.035 euros por un almuerzo para el Gobierno valenciano (119.035 para la comida y 30.000 para la adaptación del local). Aparte, cobró 2.308 euros por un reportaje fotográfico, 11.995 por servicios extra y 102.000 por adaptar el pabellón para otra feria. (...)

Ese año, recién llegada a la Consejería de Turismo Milagrosa Martínez (actual presidenta de las Cortes), con Rafael Betoret (imputado por cohecho) como jefe de gabinete, se decidió montar una carpa junto ala feria. En la comida, que contó con un espectáculo, participaron unas 800 personas, según testigos. De ser así, el cubierto habría salido por 200 euros." (El País, ed. Galicia, españa, 11/07/2009, p. 16)