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11.7.18

Condenado a 5 años y 8 meses de cárcel el exalcalde de Santa Coloma Bartomeu Muñoz

"(...) Según el relato del Ministerio Público, la trama habría defraudado 45 millones de euros en tres pelotazos urbanísticos desarrollados en Santa Coloma de Gramenet (Operación Pallaresa), Sant Andreu de Llavaneres (Operación Niesma) y Badalona, desarrollada en el Puerto deportivo de dicha localidad.  (...)

Los magistrados describen el papel trascendental llevado a cabo en las ilícitas actuaciones urbanísticas por Luis García, conocido como “Luigi”. Como diputado del PSC durante los años 1980 a 1988, mantuvo, según el tribunal, fluidas relaciones personales y de antigua militancia política con diversos cargos públicos que le permitían actuar como “conseguidor”, “facilitador” o “intermediario”.

 Intervino en las operaciones desarrolladas en las tres localidades mencionadas, ideando y liderando las mismas y desarrollando actividades esenciales para seleccionar a los posibles inversores a los que ofertaba el plan de negocio y favoreciendo la aprobación posterior de los cambios urbanísticos por los que percibía contraprestaciones y comisiones “tanto para él mismo como para los diversos cargos públicos e intermediarios que propiciaron la culminación de las diversas operaciones”.

Comisiones ilícitas

Los jueces concluyen que el exsecretario de la Presidencia de la Generalitat en la década de los 80, Lluis Prenafeta, y el exconseller de Economía Maciá Alavedra intervinieron activamente en las operaciones de especulación inmobiliaria desplegadas en los municipios de San Andrés de Llavaneras y Badalona para favorecer a empresarios particulares. 

Según el tribunal, estos dos acusados, “sabedores de los contactos e influencias que Luis Andrés García tenía en estos municipios y del ascendiente e influencia que también ellos ejercían sobre determinados cargos públicos de Catalunya, se concertaron con el mencionado García, planificando y ejecutando el manejo de los tiempos del desarrollo urbanístico y de las adjudicaciones, lo que les permitió recibir ilícitas comisiones carentes de toda justificación y lógica comercial, que fueron pagadas por empresarios particulares”.

La Sala considera probado que García, Prenafeta y Alavedra se sirvieron de un complejo entramado societario, así como de diversas cuentas bancarias abiertas en entidades situadas en territorios ‘off shore’ para ocultar cuantiosas ganancias procedentes de su actividad delictiva, tanto por sus intermediaciones en diversas adjudicaciones como por eludir el pago de impuestos a la Hacienda Pública, “desvinculándolas de su origen y titularidad para aflorarlas con una apariencia lícita”.

Para lograr esa ocultación y reinversión de los fondos generados de forma ilícita, tanto Prenafeta como Alavedra se sirvieron de sus esposas, así como de los también acusados Gloria Torres y Philip Mc Mahan.

García resulta absuelto del blanqueo por cuanto el entramado societario utilizado fue el mismo que se empleó para cometer los delitos de tráfico de influencias, prevaricación y cohecho por los que ocultó que era él quien se encontraba detrás de las ilícitas operaciones llevadas a cabo en los tres ayuntamientos.

“Burlaron los principios rectores”

Por otro lado, el tribunal recuerda que los condenados han ejercido sus actividades ilícitas en una materia especialmente trascendente y delicada como es la de urbanismo: “burlaron así los principios rectores que deberían haber presidido la actuación de una Administración Pública en una materia especialmente trascendente y delicada, como es la de urbanismo, adoptando decisiones sin que existieran en los expedientes informes técnicos rigurosos y objetivos que amparasen las modificaciones pretendidas, desplegando una actuación reiterada, más aún, habitual, dirigida inequívocamente a un favorecimiento intolerable hacia determinados particulares”."          (Carlota Guindal, La Vanguardia, 02/07/18)

29.4.15

La “constante corrupción de baja intensidad” en la sanidad catalana

“Ha sido una constante corrupción de baja intensidad que ha ido pudriendo el sistema a lo largo de 20 años. No ha habido grandes golpes. Ha sido poco a poco, contrato a contrato, adjudicación tras adjudicación, cómo gestores sanitarios y empresarios han tejido una maraña de intereses para lucrarse con fondos públicos. 

Y nada hubiera sido posible sin la complicidad de cargos políticos”. Así define el caso Innova uno de sus investigadores. El Juzgado de Instrucción 3 de Reus, la Fiscalía y la Guardia Civil llevan más de tres años tratando de deshacer la madeja del caso Innova en un proceso que amenaza con llevarse por delante a muchos responsables de la sanidad catalana. 

No es casual que Reus (Tarragona) haya sido el detonante del proceso judicial en marcha. En la ciudad confluyen los dos ingredientes del caldo de cultivo que ha alimentado la trama: el flujo constante de fondos públicos y el escaso control sobre su destino. El dinero lo pone el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), que con 8.040 millones en 2014 gestiona dos de cada cinco euros del presupuesto de la Generalitat. 

Pero el CatSalut, que tiene a dos de sus últimos tres directores (Josep Prat entre 1998 y 2003 y Carles Manté de 2004 a 2008) como principales imputados en la causa, apenas gestiona ese dinero. Lo transfiere a entes como Innova, el gigantesco holding de empresas municipales de Reus que llegó a controlar el 74% del presupuesto del Ayuntamiento

 Y era en los consejos de administración de Innova, formados por los concejales pero lejos de la luz de los plenos municipales, donde se decidía adónde iban a parar 400 millones de euros anuales. 

Una veintena de ediles de CiU, PSC, PP, ICV y ERC, entre ellos el exalcalde socialista Lluís Miquel Pérez, también figuran entre los imputados del caso. El principio del fin del montaje fueron las pasadas elecciones municipales. Tras 30 años de sólidos consensos, un joven que hasta entonces era jardinero municipal, David Vidal, fue elegido como concejal en las listas de la CUP, una formación asamblearia, anticapitalista e independentista. 

Como edil, Vidal empezó a sentarse en los consejos de administración de Innova. “Al principio no entendía nada. Todo se aprobaba en un segundo, sin explicaciones y sin que nadie preguntara”, ha explicado Vidal en repetidas ocasiones. “Empecé a cuestionar cosas, pero se reían”, añade. 

Fue la CUP la que llevó a la Fiscalía la acumulación de cargos de Josep Prat, máximo ejecutivo de Innova y que cobraba un sueldo, que no se hizo público hasta muy avanzado el caso, de 280.000 euros al año. Prat era también vicepresidente del grupo sanitario privado USP y número 3 del Departamento de Salud tras ser recuperado por el actual consejero, Boi Ruiz.

 Poco después EL PAÍS desveló que Prat había utilizado la estructura de Innova para pagar 720.000 euros por trabajos supuestamente inexistentes a Carles Manté, su sucesor al frente del CatSalut. Las investigaciones en marcha se aceleraron y el juez Diego Álvarez de Juan empezó a abrir una pieza separada tras otra a medida que iban llenando su mesa sobornos, contratos fraudulentos, adjudicaciones a dedo, facturas falsas e informes de la Agencia Tributaria.

 El macroproceso judicial en marcha tiene aún mucho por investigar. Gran cantidad de información está bajo secreto de sumario. Pero lo que ha trascendido muestra una forma de hacer las cosas que lleva a los investigadores a calificarla de “constante corrupción de baja intensidad”. 

Los autos del juez Álvarez de Juan son ricos en expresiones como “esquizofrenia contractual”, “omisión total y absoluta del procedimiento legalmente establecido” y “grosera falta de control del dinero público”. A medida que avanzaban las investigaciones, también crecía la cantidad e importancia de instituciones y personas implicadas. Lo primero fue la extensión de la trama corrupta siguiendo los negocios de Innova por buena parte de la por la provincia de Tarragona. 

Luego llegó el registro de la Guardia Civil en la casa de Josep Prat, donde los investigadores hallaron suficiente documentación para reescribir la historia de la sanidad catalana. Las adjudicaciones bajo sospecha alcanzaron a la Generalitat y al presidente de la Diputación de Tarragona, Josep Poblet (CiU), que fue imputado por los pagos hechos desde Vila-seca, localidad de la que es alcalde, a un exalto cargos del CatSalut. 

En las pesquisas entraron en escena grandes constructoras como Comsa (también investigada en el caso Pujol), consultoras y todo tipo de empresas proveedoras de servicios sanitarios. Un asunto destacado es el del transporte sanitario, con empresas como Ambulancias Baix Ebre y Ambulancias Reus. 

La primera es propiedad del presidente de la patronal nacional del sector, Bernardo Coslado, también detenido e imputado en la causa. La segunda, cuyas instalaciones han sido registradas este martes, tuvo como consejero en algunos de los años investigados a Xavier Pomés, exconsejero de Sanidad e Interior de los gobiernos de Jordi Pujol.

 Las reacciones políticas del caso han ido cambiando desde el desdén inicial a cambios de profundo calado. El PSC, que desde las primeras elecciones democráticas y hasta 2011 gobernó en Reus, empezó ignorando el caso. No solo estaba en juego la figura del exalcalde Lluís Miquel Pérez, sino también la de la exconsejera de Sanidad Marina Geli

 No en vano, como Josep Prat declaró ante el juez, algunas de las decisiones adoptadas en Innova se hicieron siguiendo las indicaciones de Geli. En el seno del partido, sin embargo, han ido ganando fuerza las voces partidarias de tomar distancia de la llamada sociovergència, el acuerdo tácito por el que los dos grandes partidos catalanes gestionaron sin hacerse oposición la sanidad catalana y que tiene al caso Innova uno de sus máximos exponentes. La marcha de Geli hacia posiciones soberanistas ha acelerado este cambio.

 CiU, en cambio, ha pasado de colaborar en las primeras fases de la investigación a enfrentarse abiertamente con el juez Álvarez de Juan. El alcalde de Reus, Carles Pellicer (CiU), en el cargo desde 2011, atacó con dureza la gestión de Prat y los pagos a Manté cuando se hicieron públicos. 

El siguiente paso fue reestructurar Innova para reducir el tamaño de las empresas municipales. Vistas con la perspectiva del paso del tiempo, estas decisiones parecen el intento de levantar un gran muro de contención que ahora se resquebraja. La imputación de Poblet, apoyado en todo momento por Artur Mas, fue la primera señal. 

La detención ahora de su mano derecha, la teniente de alcalde Teresa Gomis, marca el punto final de los intentos convergentes de endosar las responsabilidades a los anteriores Gobiernos socialistas de Reus.

 Las palabras de esta mañana del portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, cuestionando al juez del caso y recurriendo a falsedades (ha dicho que la Audiencia de Tarragona no vio motivo para imputar a Josep Poblet cuando en realidad fijó el cambio del juzgado competente), ilustran la posición de beligerancia defensiva que ha adoptado CiU."             (   , El País, Barcelona 28 ABR 2015)

17.12.12

“El concejal se repartía las comisiones con sus amigos del Ayuntamiento”

"Nicolás G. S. recuerda aún su trabajo en el servicio de drogas del Ayuntamiento de Sabadell. “Los pacientes me decían que empezaban casi sin querer y, luego, se enganchaban. 

Yo no les creía, pensaba que lo hacían por decisión propia”. Más tarde se dio cuenta de su error, cuando le ocurrió algo similar con otro objeto de deseo: “El dinero es como la droga. Si decidí denunciar los chanchullos del Ayuntamiento fue para no volver a caer en la tentación”.

A lo largo de 2009, Nicolás hizo de recadero de uno de los principales implicados en la Operación Mercurio, de presunta corrupción urbanística. Se trata de Jordi Soriano, entonces concejal del PP en el consistorio.

 “Soriano era la chica más guapa del baile, te enamoraba. Le habías invitado a nueve cubatas y ni te habías dado cuenta”, explica para ilustrar el poder de seducción del hombre al que los investigadores consideran el intermediario entre los empresarios y la cúpula del Ayuntamiento.

Unas 40 personas están imputadas; entre ellas, el alcalde socialista, Manuel Bustos, y tres de sus concejales. Anticorrupción investiga si los cargos públicos recibieron mordidas de hasta 120.000 euros a cambio de adjudicar obras.

 Nicolás sostiene que sí. Así lo denunció hace tres años ante los Mossos —ese fue el origen de Mercurio— y así lo vivió en la etapa en la que era, dice, el “perro faldero” del exconcejal del PP: “Soriano se repartía las comisiones de los constructores con sus amigos del Ayuntamiento. Decía que el reparto se hacía a partes iguales”.

 Nicolás (que pide no revelar su nombre completo) conoció a Soriano mientras paseaba por la ciudad. Una amiga común les presentó. “Tropezamos unas cuantas veces más en la Rambla. Sabadell no deja de ser un pueblo grande, aquí nos conocemos todos. 

Un día me contó que unas empresas estaban haciendo obras y necesitaban tirar unas tierras. Me preguntó si podía encontrar un vertedero”. No lo logró. Hasta que un empresario local —que, como él, también está imputado— le dio la solución: convertir terrenos agrícolas privados en vertederos mediante una solicitud para “mejorar las fincas” del parque agrario de Sabadell. Ese es uno de los proyectos que están siendo investigados por el juez.

“El movimiento de tierras ha generado muchísimo dinero en Sabadell. El negocio era redondo. Si el constructor era listo, cobraba por dos lados: por vaciar los escombros de una obra y por rellenar con esa tierra los terrenos agrícolas”. Soriano, explica, hacía valer su influencia para que el ayuntamiento diera los permisos a las empresas afines. 

Por ese suculento negocio, el exconcejal del PP mantuvo una disputa con Melquíades Garrido, tío de Bustos, presidente del gremio local de constructores y también imputado. “Soriano decía que era la pata del alcalde. Yo veía que hablaba con él por teléfono a menudo. Tres años antes incluso habían veraneado juntos en un crucero”, explica Nicolás a EL PAÍS. (...)

En tres años, según fuentes de la investigación, Soriano pudo haberse embolsado cerca de 800.000 euros en comisiones. Si ese dinero se lo quedaba él —como sostienen fuentes cercanas a Bustos— o, por el contrario, se repartía en un “fondo común” entre políticos, cargos de confianza y funcionarios es otra de las preguntas clave. 

El alcalde está imputado, entre otros delitos, por tráfico de influencias y malversación de fondos. “Ahora, con el tiempo, creo que Soriano le daba a Bustos lo que quería y el resto se lo quedaba. Se usaban mutuamente”, añade el empresario arrepentido.

 Mientras los movimientos de tierras seguían su curso, Soriano hizo a Nicolás una nueva propuesta: “Me dijo que él, el alcalde y otras personas de su confianza formaban un grupito que podía conseguir adjudicaciones de obras de forma legal. Al principio pensaba que todo aquello era legal. 

Luego vi que no”. Nicolás se dedicaba entonces a la compraventa de inmuebles, a las pequeñas reformas del hogar y al sector del ocio nocturno. Pero cuando Soriano se lo pidió, fue su mano derecha. “Le llevaba los sobres cerrados con el dinero que me daban los empresarios”, detalla.

Por las manos de Nicolás pasaron (sin quedarse) muchos billetes. Según su testimonio, los constructores debían pagar “una cantidad como anticipo para obtener una adjudicación”. Afirma que, en algunos casos, los empresarios acabaron obteniendo el premio por el que habían pagado.

 Pero admite que, en otras ocasiones, la cosa se complicaba: “Sé de dos empresarios que pagaron para que les dieran una misma obra”. Una vez concluidos los trabajos, añade, el empresario debía abonar el 3% sobre el importe de adjudicación.

Nicolás sostiene que sabe que se pagaron comisiones en, al menos, dos grandes proyectos: una promoción de viviendas para personas mayores en el Parc Central y las obras de ampliación del cementerio. “Como siempre, el mejor bocado eran los movimientos de tierras”.

 Las obras de mejora del cementerio municipal también están siendo investigadas por el juez. “Soriano decía que el alcalde quería que esos empresarios, además, patrocinasen al CE Sabadell”, el equipo de fútbol de la ciudad, añade Nicolás.

A finales de año, las cosas cambiaron: “Por indicación de Soriano, le dije a un empresario que, si no llevaba 48.000 euros, su tema quedaría parado. Aquello ya era chantaje”. Además, dice, “me sentía mal cuando llegaba a casa y miraba a mi familia”. Decidió poner fin a ese negocio sucio. Y denunciarlo. 

Por eso aportó decenas de documentos que obraban en su poder (correos electrónicos, expedientes de obras) a Iniciativa per Catalunya Verds y ofreció los detalles a los Mossos. Alguien le dejó una nota en su coche.

 “Me decía que por mi renuncia habían quedado temas parados y que lo iba a pagar”. La policía autonómica le ofreció protección. La rechazó. “Yo me he metido en esto y me da igual lo que me pase”.           (El País, 11/12/2012)

9.11.09

La trama corrupta salpica a la empresa de urbanismo de la Generalitat. El Gobierno catalán revisará todos sus tratos inmobiliarios con Santa Coloma



"La trama de corrupción urbanística de la Operación Pretoria sigue extendiéndose desde el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet a otras instituciones catalanas. El Gobierno de la Generalitat se ha visto ahora salpicado por la supuesta implicación de un alto cargo del Instituto Catalán del Suelo (Incasòl), su empresa pública de urbanismo. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que investiga la trama, sostiene en su auto que el gerente del Incasòl, Emili Mas, mantuvo conversaciones con cuatro de los imputados para falsificar facturas que justificaran el desvío de 1,3 millones que el consistorio había recibido de la Unión Europea." (El País, ed. Galicia, España, 01//11/2009, p. 13)

28.10.09

Las cabezas de la corrupción política catalana


"El ex consejero de Gobernación y de Economía con CiU, Macià Alavedra; el ex secretario de Presidencia de Jordi Pujol, Lluís Prenafeta; y el alcalde de Santa Coloma de Gramanet, Bartomeu Muñoz (PSC), han sido detenidos este martes durante una operación anticorrupción ordenada por el juez Garzón. Se les imputan delitos de cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales.

Además de los citados, la Guardia Civil ha detenido a otras seis personas en el marco de esta operación -denominada Pretoria-, entre ellas, el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, Manuel Dobarco; el propietario de la empresa Espais, Lluís Casamitjana; el propietario de la constructora ProInsa, Josep Singla; y el ex diputado autonómico del PSC, Lluís García Sáez." (lavozdebarcelona.com, 27/10/2009)