5.7.19
La trama del cáncer infantil recaudó fondos para los bomberos solidarios pero solo les entregó el 40%... Los cinco acusados, que operaban desde Zaragoza, hicieron creer a miles de donantes que ayudaban a niños enfermos o a afectados por catástrofes...
1.3.19
Enrique Martínez, 'padre' de 67 niños : 'El dinero de los menores tutelados se lo quedan gestores que administran el hambre ajena'
La trampa
Llegaron los años 80, y con ellos la heroína y los cambios en la legislación de menores. Los chicos de Enrique empezaron a engancharse. Por su casa pasaron “chiquillos muy conocidos en la época” -por su historial de robos- como El Guille, El Gasolina y El Mosque, interpretado por Luis Martínez en el filme Perros callejeros. “Sentían que nadie estaba con ellos en la vida, pero en cuanto veían que alguien se ponía de su parte, empezaban a cambiar”, explica.
El "negocio" de los niños conflictivos
La atención a niños en situaciones difíciles “se convirtió en un tremendo negocio”, un asunto rentable para políticos, empresas y organizaciones supuestamente no lucrativas, sostiene Enrique. “Se han ido creando intereses, se han multiplicado las organizaciones, fundaciones, empresas públicas y privadas que se dedican a este asunto, y todas tienen intereses”.
Acusaciones de secuestro de niños
Enrique se declaró en rebeldía. No acató las exigencias y amenazaron con expulsarle de su casa y denunciarle por secuestro de niños, pero su buena fama y el apoyo de la Coordinadora de Barrios lo impidieron. Enrique siguió ayudando, pero tuvo que hacerlo en condiciones más precarias, sin apoyo económico del Estado.
El negocio
"Lo que ha fallado es la legislación, que ha permitido y promovido todo esto. Curiosamente, la sociedad lo ha aceptado plenamente, yo creo que por ignorancia”. Actualmente el Estado paga a las Comunidades Autónomas más de 3.000 euros por cada niño bajo tutela. Al mismo tiempo, los Centros de Menores registran algunos de los sucesos más vejatorios del presente, con ejemplos como el Centro de Menores de Hortaleza (Madrid), conocido por sus casos de malos tratos y suicidios, o el de La Purísima (Melilla), en el que un educador fue detenido por apuñalar a un menor, entre otros problemas.
La historia no termina
Enrique sigue viviendo en el mismo piso de Moratalaz por el que han pasado sus 67 hijos, que de vez en cuando le visitan solos o acompañados “incluso de nietos y biznietos”. Es autor de varios libros, uno de ellos de reciente actualización, Por si llegas a leernos, querido Walter (Editorial Popular), sobre la desesperada y kafkiana batalla legal de unos padres cameruneses a los que el Gobierno de Cantabria les quitó la custodia de su hijo por error, y que llevan nueve años sin poder verle.
20.6.11
Las Madres de Mayo no son intocables
También que el dinero que manejaba podía estar saliendo de los cuantiosos fondos públicos que entregaba el Gobierno a la asociación para realizar obras sociales.
Mucha gente lo sabía, pero nadie hizo nada, hasta que el escándalo estalló con toda su fuerza y en pocos días alcanzó a la propia Hebe, presidenta de la asociación y el mejor exponente de los problemas que existen en Argentina con grupos de defensa de los derechos humanos, a los que el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y buena parte de la sociedad, han considerado, hasta ahora, ajenos a cualquier control o crítica. (...)
Hoy, esta mujer de 82 años, que encarnó como nadie la resistencia a la dictadura, tiene que explicar que no conocía los manejos corruptos de sus protegidos y defenderse alegando que es una mujer anciana, engañada y estafada.
Arrastrada por el tumulto, De Bonafini reclama ahora que Sergio Schoklender y su hermano Pablo, que también trabaja en la fundación, sean castigados duramente. "Esos malditos tienen que ir a la cárcel para siempre", se despachó el viernes. Nadie le acusa a ella de haberse beneficiado del dinero sustraído, pero sí de haber permitido tanto descontrol.
Claro que la acusación alcanza también, de lleno, a los ministerios de donde salió el dinero, incapaces de seguirle el rastro.El escándalo Schoklender tiene todos los elementos para pasar por un folletín, pero es una tragedia.
Una historia triste que sucede en una sociedad herida, que todavía no termina de arreglar sus cuentas con la brutal dictadura cívico-militar que padeció de 1976 a 1983. (...)
"Dura, exagerada, inclemente, extrema, caprichosa, injuriosa como solo sabe injuriar quien fue brutalmente dañado, todo eso ha sido la voz de Hebe", escribe el filósofo Ricardo Foster, cercano al oficialismo.
"Pero también ha sido una voz de la memoria, de la recuperación de valores que fueron pisoteados por el odio de los poderosos", agrega.En ese ambiente, y sin que nadie le ayudara a ponerse límites, Hebe de Bonafini fue creciendo y, con ella, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, que pasó a desarrollar diversas obras sociales, entre ellas la construcción de viviendas de bajo coste, y a disponer de una radio y una universidad.
Por cosas misteriosas de la vida, esta madre despojada de sus hijos fue a caer en manos de los hermanos Sergio y Pablo Schoklender, que, cuando tenían 23 y 20 años respectivamente, asesinaron a golpes a sus padres, Mauricio, ingeniero y empresario, y Silvia, una mujer que se movía en la alta burguesía porteña.
Hebe conoció a Sergio en la cárcel y rápidamente le ofreció trabajo para que pudieran disfrutar de libertad condicional. Nunca quedaron claros los motivos del doble parricidio. (...)
El caso Schoklender, famosísimo en Argentina, tuvo un final feliz, se dijo, porque Sergio se hizo abogado y psicólogo en sus años de cárcel, y porque tanto él como su hermano decían haber encontrado la paz trabajando con De Bonafini, con quien mantenían una relación casi filial.
Sergio se convirtió en un eficiente apoderado, empeñado aparentemente en desarrollar la Misión Sueños Imposibles y construir centenares de viviendas sociales.
Tras las bambalinas, la realidad era mucho más amarga y los hermanos Schoklender pueden haber estado creando un entramado de empresas paralelas que actuaban de intermediario y cobraban de los fondos, unos 300 millones de dólares (210 millones de euros), que proporcionaba el Gobierno y cuyo rastro intentan seguir ahora jueces, fiscales y auditores.
El final, en definitiva, no ha podido ser menos edificante: policías y funcionarios judiciales allanaron esta semana la sede de Madres de Plaza de Mayo, un lugar que hasta hace unos días inspiraba un respeto reverencial, en busca de documentos que den pistas sobre un posible lavado de dinero." (El País, 19/06/2011, p. 2)
12.2.08
El negocio local con la lucha internacional contra el SIDA
“El fondo contra el SIDA investiga un fraude millonario. El Fondo Mundial contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, revisará sus proyectos en
Según otras fuentes, hubo un problema añadido: el programa de lucha de lucha nacional contra el SIDA se descentralizó y el dinero se esfumó en las ONGs locales, “muchas de las cuales, ni siquiera existen”. (El País, ed. Galicia, Sociedad, 05-02-08, p. 45)