"(...) En sus cinco años en el cargo, Rubiales se ha visto envuelto en diversas
polémicas como llevar la Supercopa de España a Arabia Saudí, hacer
negocios con Gerard Piqué mientras continuaba en activo o la destitución
de Julen Lopetegui como seleccionador masculino a dos días del comienzo
del Mundial de fútbol de Rusia, en 2018. Además de varios desplantes hacia el fútbol femenino.
La Supercopa a Arabia Saudí por 120 millones
La primera gran medida que tomó Rubiales al frente de la RFEF fue enviar la Supercopa de España a Arabia Saudí durante tres años, a razón de 40 millones por temporada.
Por primera vez, un torneo oficial español se disputó en otro país. Y
no en cualquier país, en uno donde se vulneran los derechos humanos a
diario.
"Era una
competición obsoleta, generaba pérdidas y se había convertido en un
problema. Era esto o que desapareciera", justificó la RFEF sobre su
decisión. "Lo que estamos haciendo es blanquear a Arabia Saudí a golpe de talonario", denunciaban desde la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP).
En el país de Oriente Medio se aplica de forma estricta la pena de muerte, se reprime a opositores o se bombardea a civiles en Yemen, entre otras vulneraciones de los derechos humanos
que denuncian las asociaciones. Sin embargo, como se ha visto
recientemente con el fichaje de grandes estrellas del deporte, el
régimen saudí utiliza esta cristalera para blanquear su imagen hacia el
mundo.
Los negocios con Piqué cuando estaba en activo
La adjudicación de la Supercopa a Arabia Saudí tuvo otro actor protagonista, además del propio Rubiales, el exfutbolista Gerard Piqué, quien en ese momento era un jugador en activo del FC Barcelona.
El presidente de la Federación y el futbolista pactaron una comisión de cuatro millones de euros por edición para la empresa Kosmos, propiedad de este último, por llevar la Supercopa a Arabia Saudí, según desveló con audios El Confidencial.
En estos mismos documentos filtrados se incluyen conversaciones entre ambos, donde manejan la posibilidad de contactar al rey emérito, Juan Carlos I, para que haga de intermediario con el país de Oriente Medio.
Rubiales
afirmó en rueda de prensa que "pocas o ninguna de las informaciones"
que han salido sobre la operación de la Supercopa de España en Arabia
Saudí "son ciertas", y defendió que se hizo "una gestión clara, limpia,
transparente, honesta y, sobre todo, beneficiosa para el fútbol
español". Además, indicó que todo fue "legal" y pasó todos los filtros
de las comisiones de Ética y de Buen Gobierno, achacando todo a ser
víctima de "una caza preparada" tras la sustracción "ilegal" de
conversaciones privadas de su teléfono.
La destitución de Lopetegui a días del Mundial de Rusia
En el ámbito
deportivo, cuando Rubiales llevaba poco tiempo en el cargo, tomó su
primera gran decisión al frente de la RFEF. Tras conocerse la noticia de
que el seleccionador español para el Mundial de Rusia de 2018, Julen
Lopetegui, firmaría con el Real Madrid tras el final del torneo, decidió despedirle a pocos días del arranque.
Por lo que España disputó esa competición con el director deportivo de
la selección, Fernando Hierro, como seleccionador nacional.
La decisión de
Rubiales generó gran polémica, ya que dejaba sin entrenador a la
selección española días antes de la mayor competición del mundo. Además,
existía el precedente de Luis Aragonés, quien fue seleccionador
español en la Eurocopa de 2008, y fue anunciado como nuevo técnico del
Fenerbahce turco justo antes de las semifinales del torneo europeo, es
decir, en plena competición.
Un informe desfavorable contra la profesionalización de la liga femenina
La RFEF, presidida por Rubiales, llegó a presentar un informe desfavorable al CSD sobre la profesionalización de la liga femenina de fútbol. "La
RFEF ha sido 'enemiga' desde el principio porque la liga profesional se
aprobó con su informe desfavorable", remarcó la presidenta de la Liga
F, Beatriz Álvarez.
"No quería perder el control de esta competición y a partir de ahí es probable que ellos nos hayan visto como enemigos y nos han tratado de reventar este proyecto de todas las maneras
para demostrar que efectivamente no ha sido correcto profesionalizar el
fútbol femenino y que debería seguir probablemente bajo su estructura,
pero no lo han conseguido ni lo van a conseguir", aseveró la dirigente.
La (otra) entrega de medallas de la vergüenza
No hace tanto
tiempo, antes de ver a un Rubiales exultante durante la entrega de
medallas de la Copa del Mundo, el presidente federativo protagonizó otra entrega de medallas en el fútbol femenino. A principios de este mismo año, las futbolistas que disputaron la Supercopa femenina tuvieron que recoger ellas mismas sus medallas de una mesa plegable.
La federación
aseguró que "de acuerdo con los protocolos de premiación de la RFEF, y
teniendo en cuenta tanto el elevado número de representación
institucional, así como las infraestructuras para el acceso al palco
desde el césped del estadio, el departamento de Protocolo decidió
activar la ceremonia de entrega en el palco de la misma manera que se
lleva cabo en la Copa del Rey: entrega de la Copa a la capitana del
equipo campeón y entrega de medallas al equipo vencedor en
césped/vestuario".
El Mundial femenino: de la alegría al bochorno
La histórica celebración del Mundial femenino
obtenido por España hace unos días se vio opacada por el presidente
federativo, quien con sus actos convirtió un momento de alegría en uno
de bochorno internacional.
En la entrega de premios, el presidente besó sin su consentimiento a la futbolista Jennifer Hermoso, quien posteriormente declararía en un directo en redes sociales su incomodidad ante
el momento. Esto provocó una oleada de críticas a nivel estatal e
internacional, con la imagen de la Federación Española de Fútbol en
horas bajas.
Además, pudo verse al presidente federativo agarrándose los genitales
en el palco de autoridades tras la victoria de España, cargando a
hombros a jugadoras e insultando a todo aquel que afease su conducta.
Rubiales llegó a llamar "idiotas", "tontos del culo" y "pringaos" a los críticos por su beso a Jenni Hermoso. (...)" (Federico Biestro, Público, 24/08/23)