"Las conversaciones del comisario y la secretaria
general del PP en los primeros meses de 2013 destapan los esfuerzos
desde el Ministerio del Interior para ocultar el escándalo de la caja b
que manejó el extesorero.
Dolores de Cospedal, secretaria general del PP entre 2008 y
2018, se empleó a fondo en el primer semestre de 2013 para evitar el
desmoronamiento de su partido y del Gobierno, acorralados ambos por una
grave sospecha de corrupción tras la publicación en EL PAÍS de los papeles de Bárcenas, los documentos que acreditaban la existencia de una caja b en la formación conservadora.
Cuando leyó el 18 de enero de 2013 en El Mundo que Luis Bárcenas, gerente y tesorero entre 1990 y 2009, pagó sobresueldos en negro
durante años a una parte de la cúpula del PP, Cospedal acudió a su
principal aliado policial desde 2009, el comisario José Manuel
Villarejo, quien le informaba desde entonces de la investigación abierta
contra la trama Gürtel, vinculada a su partido.
Oye, y la famosa libretita, ¿tú crees que la sacarán?
Yo, la libretita… a mí no me ha dicho… he hablado con los dos esto…
Es que Inda se lo va contando a quien lo quiere oír.
Ya,
pero a mí la famosa libretita que él dice que tal, él lo que me ha
dicho es que tiene fotocopia de algunas hojas que el otro le ha
enseñado, que no se las ha llegado a dar, el abogado. O sea, que lo de
la libretita no la tiene físicamente, ¿eh? Ni siquiera Inda, creo, por
lo que me ha dicho. ¿Que va por ahí contando cosas? Es que es un
bocazas.
La secretaria general
del PP quería saber si el periódico tenía papeles —“la libretita”— para
acreditar quiénes eran los beneficiarios de esos sobresueldos en negro y
cuánto dinero se había llevado cada uno.
Villarejo grabó entonces a Cospedal, y ese material sonoro, que guardaba en su vivienda, fue requisado por orden judicial dentro de la Operación Tándem, que acabó con la detención del comisario.
Aquella conversación, a la que ha tenido acceso EL PAÍS y que también publica el diario digital Fuentes Informadas,
refleja la preocupación de la secretaria general del PP ante la
posibilidad de que “la libretita de Bárcenas” estuviera en manos de los
periodistas. Este periódico se ha puesto en contacto con Cospedal, quien
ha declinado responder sobre aquellas conversaciones con Villarejo.
EL PAÍS publicó el 31 de enero de 2013 los papeles manuscritos
donde Bárcenas registró durante casi 20 años (1990-2009) una
contabilidad paralela, nunca declarada al Tribunal de Cuentas, con las
entradas —casi ocho millones de euros que aportaron numerosos
empresarios— y salidas de dinero.
En esa documentación, Bárcenas registró pagos de
sobresueldos a los principales dirigentes del PP, entre los que se
encontraba el expresidente Mariano Rajoy y quienes fueron secretarios
generales y vicesecretarios generales durante aquel tiempo, como Javier
Arenas, Rodrigo Rato, Jaime Mayor Oreja, Ángel Acebes, Francisco Álvarez
Cascos y la propia Dolores de Cospedal. También apuntó los ingresos de
fondos millonarios a través de donaciones de empresarios que tenían
prohibido por ley financiar a los partidos políticos al tratarse de
contratistas de la Administración.
Once días antes de que EL PAÍS publicase los papeles de Bárcenas, Villarejo tranquilizó a Cospedal y la asesoró sobre los próximos movimientos ante el escándalo que se avecinaba.
(...)
[Hay que] ver por dónde van a respirar y qué van a hacer y cuál es la
evolución de todas estas cosas, y tratar de anticiparnos un poco a la
jugada.
Eso es lo más importante.
Y
en la medida de lo posible intoxicarlos un poquito, anticiparme al
tema. Vamos, el día de ayer estuve comiéndole el tarro a estos, al Inda,
al Esteban, a todos, de que no sacaran… Porque querían sacar al
principio una lista de las que ellos decían que había, una lista en la
que estaba el presi, ¿eh?
Tú sacas una lista así, y al día siguiente tienen una querella, ¿eh?
Además,
te digo una cosa: este tío, Bárcenas, cuando lo echamos del partido,
fue con esa cosita a todos los periódicos de España, y nadie se lo
compró. Y que lo hayan sacado ahora a mí me ha parecido una mezquindad
de mil demonios, entre otras cosas porque han dejado sin efecto lo de
los catalanes (...).
La mención
de Cospedal a “lo de los catalanes” se refiere a la investigación
abierta en la propia policía durante el Gobierno del PP por un informe
sin sello, firma, fecha ni destinatario en el que se relataban una
decena de graves corruptelas de los principales dirigentes
independentistas catalanes (el expresidente Jordi Pujol, el presidente
Artur Mas y varios consejeros de su Gobierno, periodistas, jueces y
fiscales de Cataluña).
El Gobierno del PP puso en marcha en aquellas fechas una
estrategia basada en la denuncia de diversas corruptelas atribuidas a
los principales líderes independentistas, con la idea de que la
publicación de esos escándalos neutralizaría el desafío rupturista del
Ejecutivo catalán.
La amenaza de querella que sugirió Cospedal en su conversación con Villarejo se llevó a efecto cuando EL PAÍS publicó los papeles de Bárcenas.
Los exsecretarios generales del PP —todos menos Mariano Rajoy— y
algunas de las personas cuyos nombres aparecían en la contabilidad
paralela del extesorero presentaron querellas contra este periódico.
Todas ellas fueron archivadas o retiradas.
Aquel 20 de abril de 2013, la secretaria general del PP elucubró sobre las tres fuentes que supuestamente habían confirmado a El Mundo,
sin pruebas documentales que lo avalaran, el pago de sobresueldos.
Cospedal culpó de la filtración a Esperanza Aguirre; a su sucesor al
frente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y al exministro y
expresidente valenciano, Eduardo Zaplana. El comisario Villarejo mostró
su extrañeza sobre la expresidenta madrileña:
... Y la Espe, pues no lo entiendo. Esta mujer piensa… ¿Qué quiere, repetir lo de 2008? Es que no lo entiendo.
No
sé, no sé. No, pero bueno, lo que pasa es que a esta mujer se le olvida
que, sabiendo todo Madrid que López Viejo era un sinvergüenza, lo hizo
consejero… Es que nos hemos tragado mucho, ¿eh?
Alberto López Viejo fue viceconsejero de Presidencia y consejero de Deportes en el Gobierno de Esperanza Aguirre. Cuando estalló el caso Gürtel,
fue uno de los primeros imputados, acusado de cobrar comisiones de la
trama corrupta a cambio de adjudicar contratos de la Comunidad de
Madrid. El tribunal lo condenó a 31 años de cárcel.
La secretaria general del PP acabó aquella conversación del 20 de enero de 2013 con un ruego a Villarejo.
Por eso te estoy llamando… la libretita... sería mejor poderlo parar.
No
te preocupes que yo voy a estar al loro en esto y voy a hacer todo lo
posible en estos días por hacerme mucho más el encontradizo con ellos...
EL PAÍS publicó por primera vez los papeles de Bárcenas
el 31 de enero de 2013. Los principales dirigentes del PP que figuraban
como beneficiarios de sobresueldos pagados con dinero de la caja B
negaron los hechos. La Audiencia Nacional abrió una pieza separada en el
sumario del caso Gürtel para investigar el caso. Y la policía,
por encargo del juez, comenzó a elaborar informes sobre los documentos.
Es en ese momento cuando Cospedal vuelve a recurrir a Villarejo para
conocer los avances de la investigación. Es viernes, 26 de abril de
2013.
El informe del lunes, vamos a ver.
Yo
sé que ayer por la tarde te llamó el ministro [del Interior, Jorge
Fernández Díaz] después de haber hablado con Pepe Losada [José García
Losada, jefe de la Comisaría General de Policía Judicial]. Se ha negado a
cambiar ni un ápice.
No,
no, y aparte, a mí me llama [el ministro] ayer por la noche diciéndome
que voy a tener un día para verlo [el informe] hasta que se lo dé al
juez, y digo, y para qué me llamas.
Villarejo
y Cospedal hablan de los informes que salen del Ministerio del Interior
hacia el juzgado de la Audiencia Nacional que investiga el caso Bárcenas y
de las dificultades que existen para conseguir cambiar los párrafos que
más daño hacen al PP. El comisario comunica a Cospedal que parte de ese
trabajo ya está hecho.
De
todas maneras, lo que hicimos nosotros, mi amigo José Luis [Olivera,
que fue Comisario jefe de la UDEF] y yo, luego irnos a tomar una copa y a
cenar con el Morocho [inspector de policía encargado de redactar los
informes para el juez] de los cojones. Y luego se quedó a solas José
Luis con este hombre, comiéndole el tarro porque en el informe iba hasta
el nombre del presidente, no sé si lo sabes.
Iba
hasta el nombre del presidente del Gobierno, iba toda la lista
reproducida de EL PAÍS por no sé qué, por no sé cuánto, unas
conclusiones de estas, de esta gente. Y claro, cuando estaban, fíjate,
llaman a José Luis por la tarde para que se vaya con el ministro y con
el manos libres se pone… y el otro, no, yo es que no puedo hacer nada,
yo no puedo hablar con mis subordinados para que cambien… Y claro, no
querían que supiera que estaba José Luis allí asesorándole y manda una
nota diciendo oye, claro que sí se puede cambiar el párrafo, un párrafo
que haga simplemente referencia a la lista y referencia a la lista que
hacen en EL PAÍS. En un informe se hace referencia a la lista que hacen
en EL PAÍS, pero no se ponen 17 nombres de todos los tíos.
Y le hemos convencido para que quite lo más importante y tal, pero así no podemos estar todos los días.
Hoy
he estado comiendo con Paco [Martínez, secretario de Estado de
Seguridad], y le he dicho: Paco, tienes que empezar a hacer los cambios.
Y dice: “No, es que no tengo todavía autorización política”. Y le digo,
déjate de autorizaciones, macho, que… Mira, hace 15 días… Que por eso
fue la llamada.
Los informes policiales sobre el caso Gürtel fueron
elaborados por un equipo al frente del cual estaba el inspector Manuel
Morocho, quien denunció al juez en 2021 —ocho años después de redactar
esos informes— que sus jefes los habían manipulado antes de
entregárselos al juzgado para borrar las referencias al PP o a sus
principales dirigentes.
En la conversación con Cospedal, el comisario Villarejo le
ofrece una solución para evitar en lo sucesivo informes duros contra el
PP y el Gobierno de Mariano Rajoy, como los que redactaba el inspector
Morocho.
Había
una oportunidad tremenda, tremenda y era haber ascendido a dos del
grupo de este tío, que son los que hacen todos los informes, y son tres
años fuera. Y han suspendido el ascenso, es que de verdad. Hay uno que
es subinspector, que ascendía a inspector, y se presenta y el hombre lo
suspende, y es el que hace el 40% de los informes.
Y
claro, cuando se lo volví a recordar a Paco y me decía, “Joe, estoy a
mil cosas”, y le decía, claro, tú estás a mil cosas, y estás muy arriba,
pero para eso tienes que tener a un comisario general que fuera de tu
confianza, y no un tonto que… y dice, no, es muy buena persona, tal. No,
si buena persona somos todos, pero…
Total, que ha perdido una oportunidad tremenda porque ahora hasta el año que viene no hay otros exámenes de eso.
Y es una forma sutil de no largar a un tío, ascenderlo, coño.
La investigación judicial de los papeles de Bárcenas
se abrió en 2013 y culminó ocho años después con un juicio en el que
fue condenado el extesorero Luis Bárcenas. Solo se pudieron juzgar los
pagos hechos en 2008 y 2009, dado que el resto de ejercicios estaba
prescrito. Por eso, la sentencia solo analiza las obras de reforma en la
sede nacional del PP, pagadas en parte con dinero de la caja b, y
condena a penas de cárcel a Bárcenas, y al PP como responsable civil
subsidiario.
La sentencia describe entre los hechos
probados la financiación ilegal de la formación conservadora: “En el
periodo en el que Bárcenas ocupó los cargos de gerente y tesorero
(1990-2009), gestionó los fondos en metálico aportados a la formación
política Partido Popular como donaciones privadas a través de una
contabilidad paralela (contabilidad b) de cuyo ingreso y gasto no se
dejó constancia en la contabilidad oficial ni, por tanto, fueron
fiscalizadas por el Tribunal de Cuentas”.
Las dos causas abiertas de los papeles de Bárcenas
La Audiencia Nacional abrió en 2013 una pieza separada del caso Gürtel para
investigar la contabilidad paralela del PP publicada por EL PAÍS el 31
de enero de ese año. La instrucción judicial reunió decenas de pruebas
de la veracidad de los denominados papeles de Bárcenas, con testimonios
de algunos de los que recibieron los fondos opacos y de algunos de
quienes los dieron; y con documentación que demostraba algunos gastos
hechos con dinero negro (en las obras de reforma de la sede de Génova,
13; en el pago de sobresueldos a varios dirigentes del PP; en la compra
de participaciones de Libertad Digital). El juicio en la Audiencia
Nacional terminó con la condena al extesorero Luis Bárcenas y al PP como
responsable civil subsidiario de lo ocurrido. Ahora la causa sigue
abierta, pues el Tribunal Supremo deberá resolver los recursos
presentados por las acusaciones populares, por el PP y por los
condenados del bufete de arquitectura que hizo las obras en Génova,13.
Durante la investigación judicial del caso, el PP fue expulsado como
acusación popular –sus iniciativas iban encaminadas a defender al
extesorero en lugar de acusarlo– y destruyó los discos duros de dos
ordenadores de Bárcenas, por lo que la formación conservadora fue
encausada en un juzgado de la Plaza de Castilla, que acabó archivando el
caso. A la vez, en el Ministerio del Interior se ejecutó un plan, a
espaldas del juez que investigaba el caso, para espiar a la familia de
Bárcenas e intentar sustraerle documentación que pudiera incriminar al
Gobierno de Mariano Rajoy en la financiación ilegal del partido. Esa
causa judicial está abierta, con el exministro del Interior, Jorge
Fernández Díaz, y el exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco
Martínez, procesados junto a media docena de comisarios que participaron
en el operativo. Entre ellos, el propio Villarejo." (José Manuel Romero , Iker Vega , ,Elena San José , El País, 16/05/22)