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4.8.24

La policía patriótica del PP espió a 69 diputados de Podemos a través de las bases de datos de Interior... La Audiencia Nacional tiene ya las pruebas del rastreo masivo que hicieron sin aval judicial los agentes con cientos de consultas entre 2015 y 2016 sobre líderes como Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Ione Belarra o Irene Montero... “Mirar a los 69 de Podemos se saca, pero deja rastro”

 "Las pruebas documentales de un supuesto espionaje ilegal a los 69 diputados que Podemos logró en las elecciones de diciembre de 2015 han llegado a la Audiencia Nacional, donde el juez Santiago Pedraz investiga las maniobras de la denominada policía patriótica durante el mandato del Partido Popular contra sus adversarios políticos. El rastreo masivo que hicieron los agentes con cientos de consultas en bases de datos policiales entre 2015 y 2016 afectó al menos a 55 parlamentarios recién elegidos de Podemos, entre ellos Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Ione Belarra o Irene Montero.     

La operación policial, ahora documentada, se enmarca dentro del interés del por entonces número dos de Interior, Francisco Martínez, en sus conversaciones de enero de 2016 con el comisario jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, Enrique García Castaño, en buscar datos que dañaran la reputación de los recién elegidos diputados de Podemos. Así se deduce de los mensajes de WhatsApp intercambiados entre el político y el mando policial que fueron extraídos del teléfono móvil requisado a Martínez durante la investigación del caso Kitchen, el supuesto espionaje policial ilegal al extesorero del PP Luis Bárcenas, para sustraerle documentación sobre la financiación bajo sospecha de la formación conservadora.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz abrió una investigación judicial este febrero a raíz de una querella presentada por Podemos donde denunciaba haber sido víctima de las maniobras de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior en época del Gobierno de Mariano Rajoy. La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional ha remitido ahora al juez el informe sobre el uso de bases de datos policiales en 2015 y 2016 para investigar distintos aspectos de la vida de los 69 parlamentarios de Podemos.

El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, consultado por este diario, ha señalado: “La noticia que dais confirma algo que venimos diciendo desde hace tiempo, tenemos una democracia limitada, en la que hay poderes del Estado, en este caso policías, altos mandos policiales, que se toman la justicia por su mano y que llevan a cabo una investigación prospectiva ilegal contra quien consideran un adversario político sin tener competencias para considerarlo”. “Lo que reforzaría nuestra democracia es que esos policías acabaran en prisión, creo que eso es muy difícil que ocurra con una derecha judicial tan legitimada después del acuerdo del PSOE con el PP de repartirse el Consejo General del Poder Judicial, temo que esto va a quedar en la impunidad y que se va a seguir normalizando que en este país hay poderes impunes, poderes ajenos al derecho, que son los que realmente mandan más allá de lo que decidan los ciudadanos”, ha agregado.

“Mirar a los 69 de Podemos se saca, pero deja rastro”

Así fue dicha conversación entre Martínez y Castaño el 30 de enero de 2016:

Francisco Martínez: De aquellos de Podemos que tenían antecedentes... ¿Pudiste confirmar algo?

 García Castaño: Pues lo pedí y voy a llamar porque no volví a preguntar. Se me pasó.

Martínez: Sería muy interesante saberlo... Y si han estado en temas abertzales, temas de extremismo violento, etc.

García Castaño: Josetxu Arrieta, el único que tiene pertenencia a ETA.

Martínez: ¿Estuvo condenado?

García Castaño: Sí.

Martínez: ¿Y los demás nada?

García Castaño: ¿Nada?

Martínez: ¿Digo que si los demás están limpios? ¿Tampoco violencia callejera, anarcas, etc.?

García Castaño: Lo vuelvo a mirar, pero creo que no.

Martínez: Cagüenlaputa (…) Alguno tiene que ser chungo.

García Castaño: Vamos a ver.

Francisco Martínez: Mira con ojos atentos.

García Castaño: Te parece poco todo lo que tienen, Castiñeira [Jefe de la Brigada Provincial de Información] tiene que tener lo que haya, porque los trabajó mucho tiempo. (…) Le pregunto.

Francisco Martínez: Y de los otros, ¿qué? No me mandas nada....

García Castaño: El cabrón de Germán me dice que esta tarde, porque mirar los 69, se saca, pero hay que mirar uno a uno y, claro, deja rastro.

Ese “rastro” figura en el informe fechado el pasado 8 de julio que la policía ha enviado al juez Santiago Pedraz, donde se detallan cientos de consultas sobre los 69 diputados de Podemos en bases de datos policiales (Argos, Sidenpol y otras). Consultas sin ningún motivo aparente y sin amparo judicial. Esas bases de datos permitían conocer los antecedentes policiales de las personas investigadas, el contenido de las diligencias policiales que afectaran a los espiados, sus viajes, alojamientos o vehículos y otro tipo de información. Era un espionaje destinado a rastrear en la vida de los 69 parlamentarios de Podemos.

Diputados espiados

En algunos casos apenas se trata de media docena de consultas; en otros son decenas o cientos. Entre los diputados supuestamente espiados figuran la vicepresidenta Yolanda Díaz, el actual ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy; el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, la secretaria general de esta formación, Ione Belarra; la exministra Irene Montero, o el actual portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón.

 Pablo Iglesias. Las búsquedas al por entonces líder del Podemos fueron 121, repartidas homogéneamente entre el 7 de enero de 2015 al 29 de diciembre de 2016, los dos años completos de registros que solicitó el juez a la Policía. El análisis señala que 39 usuarios diferentes ejecutaron el rastreo de información en cuatro bases de datos diferentes (según aparece en el documento al que ha tenido acceso EL PAÍS), la mayoría en Argos (59) y Personas (46). En las palabras de búsqueda destacan las palabras “hospederías”, “joyas” y referentes a viajes en avión o barcos.

Íñigo Errejón. El entonces diputado de Podemos y hoy portavoz de Sumar en el Congreso aparece en el informe policial con 34 búsquedas a tres bases de datos diferentes por 10 usuarios de la Policía. Las fechas de las consultas van del 14 de enero de 2015 al 11 de diciembre de 2016.

Yolanda Díaz. La actual vicepresidenta del Congreso y ministra de Trabajo era bastante desconocida cuando se desencadenó el supuesto espionaje ilegal a diputados de Podemos. Pese a ello, es de las diputadas que más consultas en bases de datos sufrió: 401 entre el 2 de enero de 2015 y el 30 de diciembre de 2016. Al menos 230 usuarios rastrearon a Díaz, en su mayoría en la base de datos Sindepol.

Irene Montero: La exministra de Igualdad, por entonces diputada, fue espiada por 18 usuarios de la Policía a través de 28 búsquedas, en las bases de datos policiales Argos y Sindepol, entre el 13 de enero de 2015 y el 27 de julio de 2016.

Ione Belarra. La entonces diputada de Podemos por Navarra en el Congreso y ahora secretaria general del partido fue investigada al menos en 13 ocasiones por la Policía Nacional durante el periodo de tiempo de entre enero de 2015 al 10 de octubre de 2016, aunque se intensificaron a partir de febrero de ese último año, donde la exministra de Asuntos Sociales fue rastreada hasta en siete ocasiones.

Pablo Bustinduy. El actual ministro de Asuntos Sociales fue espiado mientras formaba parte del equipo de Podemos en 2016. Era entonces ideólogo de la formación morada y portavoz de la Comisión de Asuntos Exteriores y diputado en el Congreso en 2016. Bustinduy fue rastreado en 13 ocasiones; un año antes habían sido consultados sus datos seis veces.

Joan Baldoví. El portavoz de Compromís en Valencia también figura en el listado de los diputados investigados por Interior. Baldoví fue cabeza de lista en las generales de 2015 con la coalición Compromís-Podemos por Valencia para el Congreso de los Diputados. Su nombre aparece registrado en 15 ocasiones, todas las búsquedas se efectuaron desde enero de 2016 hasta diciembre de ese año.

Operación de descrédito

La recopilación y el uso de datos personales con fines policiales es un delito contra el derecho a la vida privada y familiar de una persona, así como de su domicilio y correspondencia, según el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos humanos, que especifica que “no podrá haber injerencia de la autoridad pública” a menos que esta sea “necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública, el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención de las infracciones penales”. El análisis de estas búsquedas reflejan una desproporcionalidad, tanto por el tiempo en el que se ejecutó este espionaje como por la cantidad de búsquedas realizadas en diferentes bases de datos.

Aquella operación policial, supuestamente ilegal, se desencadenó cuando el PP temía perder el Gobierno tras las elecciones de diciembre de 2015, por una posible alianza de PSOE y Podemos junto a otras fuerzas minoritarias con las que podrían sumar los 176 diputados necesarios. Para neutralizar esa posibilidad, desde el Ministerio del Interior se planificó una operación consistente en desacreditar a los diputados de Podemos mediante la búsqueda de algún elemento en sus vidas que pudiera ser motivo de reproche social."

(José Manuel Romero , Julio Núñez , Elena Reina , El País, 10/07/24)

17.1.24

El PP de Feijóo enmudece ante los informes de la Operación Catalunya que apuntan a Rajoy

 "Las notas policiales que recibía Fernández Díaz en su despacho para montar campañas contra el independentismo.

 La investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela este lunes las primeras cuatro notas policiales que distintas unidades remitían al despacho de Jorge Fernández Díaz. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de ellas se reenviaron en sobre cerrado, sin remitente ni destinatario al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a través de los escoltas.

La primera de las notas, con fecha de 18 de octubre de 2012, la remitió el comisario Villarejo y atribuyó falsamente al entonces presidente de la Generalitat Artur Mas una cuenta en un paraíso fiscal. Acabó publicada en el diario El Mundo en vísperas de la campaña electoral y su contenido se reveló falso.

Nota informativa nº 18 de 18 de Octubre de 2012

 La segunda nota relevante atribuía cuentas en Andorra a la familia Pujol. No tiene firma pero la unidad policial que la envío a Jorge Fernández Díaz admite que un banco de Andorra entregó los datos bajo la amenaza de retirada de la licencia para operar en España. Se publicó en la portada de El Mundo y motivó la confesión del expresident de la Generalitat. 

Pujol Dinero Offshore

 Un tercer atestado apócrifo señaló que los Pujol estaban en la lista Falciani que recopilaba 130.000 cuentas corrientes de presuntos defraudadores fiscales. La información se publicó en diferentes medios de comunicación pero no era cierta. 

Falciani Secreto

 Esa mafia policial remitió también a Fernández Díaz un pseudoinforme en el que un supuesto empresario atribuía mordidas a Artur Mas en el caso Palau. Fue difundido por diferentes medios de comunicación. La información nunca se probó. 

Denuncia anónima de un supuesto empresario"           (José Precedo, eldiario.es, 15/01/24)

 

"El Gobierno de Rajoy investigó al margen de la ley a partidos independentistas durante al menos cinco años.

 No fue solo Villarejo. El Gobierno de Mariano Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda. Todo ese material acababa en las portadas de determinados periódicos madrileños como paso previo a que algunos fiscales o incluso denunciantes anónimos lo presentasen en los juzgados para alimentar seriales mediáticos contra los adversarios del PP.

La guerra sucia se inauguró pocos meses después de instalarse Mariano Rajoy en la Moncloa y se dirigió contra políticos y partidos nacionalistas catalanes tras la primera Diada multitudinaria, en 2012, cinco años antes del referéndum convocado por Carles Puigdemont.

Todas aquellas prácticas han dejado huellas en el Ministerio del Interior y algunos testigos. Una investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela a partir de documentos que llegaron al despacho de Jorge Fernández Díaz y testimonios inéditos la forma de actuar de un Gobierno que dilapidó recursos públicos para hacer frente a los adversarios del PP: medios humanos, materiales e incluso dinero de los fondos reservados para pagar a confidentes por informaciones muchas veces contaminadas o directamente falsas con las que intentar destruir a sus rivales, a través de campañas que se intensificaban a las puertas de los procesos electorales. Todo con el objetivo de manipular a la opinión pública.

En esta primera entrega, elDiario.es y La Vanguardia revelan documentos que elaboraron diferentes unidades policiales y que llegaron a la cúpula del Ministerio del Interior, cuando lo dirigía Jorge Fernández Díaz, pese a que este negó airadamente en el Congreso haber tenido acceso a esa documentación. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de esas notas informativas que elaboraron diferentes unidades policiales habrían acabado en el despacho de Mariano Rajoy. Esas mismas fuentes explicaron que el procedimiento para entregar documentación delicada al presidente del Gobierno de entonces pasaba por enviar un sobre blanco cerrado, sin asunto ni remitente ni destinatario que llegaba a Moncloa a través de los escoltas.

Esta investigación pone a disposición de los lectores los documentos íntegros con la información en bruto que llegaba al despacho del ministro del Interior y que después acababa publicada en distintos medios de comunicación.

Esas “notas informativas” arrancaron en 2012 y se alargaron durante varios años a través de distintos equipos policiales que remitían de forma periódica al ministro Jorge Fernández Díaz con los avances de sus investigaciones prospectivas, realizadas al margen de la ley, sin que existiese un control judicial y sin que figurasen en los planes de trabajo de las diferentes unidades operativas de la Policía.

A pesar de que varios testigos, entre ellos dos ministros relevantes de su gabinete, el propio Fernández Díaz y María Dolores de Cospedal admitieron en conversaciones privadas (sin saber que estaban siendo grabados) que Mariano Rajoy estaba al tanto de estas prácticas, el expresidente nunca fue llamado a declarar en ninguna de las investigaciones abiertas en los tribunales españoles sobre la policía política. Tampoco por las gestiones que realizó su entonces jefe de gabinete, Jorge Moragas, para poner en contacto a su amiga Victoria Álvarez, antigua amante de un hijo de Pujol, y que acabó siendo clave para la elaboración de dosieres contra la familia del expresident tras cobrar decenas de miles de euros de los fondos reservados. Esas informaciones, a veces ciertas con datos confidenciales que se lograban al margen del control de los jueces, y a veces directamente falsas, acabaron publicadas en las portadas de varios medios de comunicación.

Los únicos cargos políticos camino del banquillo (y solo en el caso de la destrucción de pruebas sobre la corrupción del PP) son su ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fue primero su jefe de gabinete y a partir de 2013 secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Para cada uno de ellos la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel en la Operación Kitchen, que indaga sobre las maniobras de aquel gobierno para tratar de borrar las pruebas de la financiación irregular del PP y de los pagos de empresarios al partido a cambio de adjudicaciones en el Gobierno de Aznar. Ambos han remitido escritos a la Audiencia Nacional para que se juzgue también al PP, principal beneficiario de las maniobras para ocultar su corrupción.

Por la publicación de noticias falsas sobre supuestas cuentas en paraísos fiscales, hipotéticos fraudes a Hacienda o mordidas millonarias que algunas unidades policiales atribuyeron en informes trampa a dirigentes como Artur Mas, al exalcalde de Barcelona Xavier Trias y a otros políticos nacionalistas, nadie ha sido imputado. Ni siquiera ha habido dimisiones relacionadas con estos escándalos pese a las evidencias que apuntan a que de esas prácticas tenía conocimiento, cuando no las auspiciaba directamente, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, amigo íntimo del entonces presidente, Mariano Rajoy.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, pese a situarse en el epicentro de muchas de esas maniobras con sus continuos encargos a Villarejo contra el independentismo y para hacer desaparecer pruebas contra el PP también ha salido ilesa. Manuel García Castellón, un controvertido magistrado de la Audiencia Nacional que debe a gobiernos del PP sus años de juez de enlace en París y Roma, dos de las plazas más codiciadas y con mejores sueldos en la judicatura, decidió exonerarla de cualquier responsabilidad, pese a las grabaciones que ha escuchado todo el país en las que Cospedal pedía al comisario hacer desaparecer “la libretita” de Luis Bárcenas donde el tesorero fue registrando a mano durante años la contabilidad en negro del partido. Cuando esas grabaciones se hicieron públicas a través de El País, la fiscalía anticorrupción reprochó al juez en el recurso donde pedía investigar a Cospedal, que hubiese establecido “una ”infranqueable línea roja“ para proteger a la dirección del partido.

Las operaciones de las cloacas del Estado se intensificaron a partir de una reunión celebrada el 12 de septiembre de 2012 en el Ministerio del Interior y desvelada hace unos meses por La Vanguardia en la que Jorge Fernández Díaz, con las portadas de la marcha multitudinaria del día anterior todavía frescas, manifiesta su preocupación por la situación en Catalunya y da a entender que combatir al independentismo debe ser una prioridad también para la policía.

Es ahí donde emerge el comisario Villarejo, un tenebroso e hiperactivo agente que llevaba años mezclando su actividad profesional y sus contactos fruto de varias décadas en el cuerpo para construir un lucrativo negocio de venta de información y encargos mafiosos que le realizaban empresarios en dificultades. Por ellos el pasado julio ha recibido una primera condena de 19 años de cárcel. Villarejo fue siempre un policía oscuro, acostumbrado a manejarse en los márgenes de la ley o directamente fuera de ella, entre supuestas operaciones especiales. A comienzos de 2012 había empezado a tejer relación con la cúpula del Ministerio del Interior en la primera época de Rajoy. Lo introdujo Juan Cotino, exdirector de la policía en el Gobierno de José María Aznar, un dirigente fallecido en 2020 que en aquellos años era todavía influyente en el PP. Fue Cotino quien le recomendó a Fernández Díaz tener de mano al comisario como informador, al margen de la cadena de mando.

Informes sin firma ni sello contra los independentistas

El ministro encargó a su entonces jefe de gabinete, Francisco Martínez, hacer de enlace con Villarejo para recopilar esa información, y Martínez dio entonces la orden de que cualquier dato relevante se entregase por escrito. Esa fue la vía de entrada de Villarejo con los mandos más altos de Interior y el modo en que nacieron las “notas informativas”, una especie de informes de inteligencia sin firma ni sello, en los que Villarejo fue mezclando rumores, información averiada y recortes de sumarios que investigaban algunos juzgados, todo camuflado como revelaciones que le hacían llegar supuestos agentes infiltrados durante años en el independentismo.

A lo largo de esta investigación se ha tenido acceso a más de una docena de notas que recibió Fernández Díaz en su despacho y que hoy elDiario.es y La Vanguardia publican en exclusiva. Son escritos con un lenguaje muy coloquial procedentes de distintas unidades policiales en las que Villarejo llegó a colar también maledicencias sobre otros personajes sin ninguna relación con la causa separatista a los que involucraba en supuestas ilegalidades para cumplir con los encargos que recibía de terceros que pagaban elevadas sumas de dinero a Villarejo para destruir la reputación de sus enemigos.

Para acceder a los despachos más altos del PP el comisario dispuso de otro atajo: el empresario Ignacio López del Hierro, viejo conocido suyo, y marido de la número dos del partido, María Dolores de Cospedal.

La primera nota de la que hay constancia que llegase al despacho de Fernández Díaz la hizo llegar Villarejo a través de la secretaria del Director Adjunto Operativo de la Policía, Eugenio Pino, otro miembro destacado de la brigada política también imputado por las mismas prácticas. Bebía de apuntes anteriores realizados por agentes de la UDEF y está fechada el 18 de octubre de 2012, un mes y una semana después de la diada que desbordó las calles de Catalunya y tres semanas más tarde de que Artur Mas convocase elecciones en Catalunya, tras rechazar Rajoy su propuesta de pacto fiscal. Se dirigía contra el propio Mas y estaba escrita para dinamitar su campaña electoral. La elaboración de la nota informativa, la publicación de sus conclusiones en la portada de El Mundo a unas horas de las elecciones catalanas y la forma en que todos los participantes se lavaron las manos cuando semejantes conjeturas se desmoronaron revelan a la perfección la forma de operar del entramado político-policial.

En noviembre de 2012 se sucedían días frenéticos en la política catalana, con el nacionalismo más movilizado que nunca en las calles y los puentes de CiU y el Gobierno central completamente rotos. Mientras Catalunya se preparaba para una nueva campaña electoral, en Madrid un grupo de políticos y mandos de las fuerzas del orden diseñaban una estrategia parapolicial con el objetivo de desactivar al nacionalismo catalán. Un plan al margen de la ley orquestado en las entrañas del Ministerio del Interior pero que ha dejado mucho rastro.

Se sabe, porque así lo escribió Villarejo en sus agendas, que el 10 de octubre de 2012 Eugenio Pino, al frente de la Dirección Adjunta Operativa de la policía, había encargado al comisario investigar asuntos turbios de Convergència para filtrarlos a la prensa. Y que ese mismo lunes, el jefe de gabinete del ministro, Francisco Martínez, habla también con Villarejo, según figura en las agendas de este, acerca del mismo tema.

Ocho días después, el 18 de octubre de 2012, llega la primera información por escrito de Villarejo a la cúpula del Ministerio del Interior: un documento de dos folios y medio, sin sello ni firma, muy alejado del estilo y el lenguaje de los atestados policiales, donde el comisario se escuda en “fuentes de toda solvencia con las que se mantienen relaciones desde hace más de 15 años”, para lanzar una serie de acusaciones sobre corrupción de Convergència y supuestas cuentas en Liechtensetein de Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat, de su propio padre, y de Pujol. La “nota informativa” relacionaba con supuestas mordidas del 4% para Convergencia en la adjudicación de obras del Palau de la Música. La publicación del atestado en El Mundo acabó resultando una bomba en la precampaña pero meses después se volvió contra el propio Ministerio del Interior.

En su introducción Villarejo señalaba “la dificultad extrema” para investigar en Catalunya, “toda vez que casi todo el mundo se resiste a colaborar y actúan con un código de silencio, similar al que puede imperar en sociedades de complicidad mafiosa como Sicilia” (sic).

Y en el último apartado el comisario se dedicaba a señalar supuestos temores que habría detectado en Convergència: “Todo el staff de CDC teme un ataque en pleno proceso electoral en medios de comunicación donde se hagan públicas las graves corrupciones que afectan a sus dirigentes. Ahora han conseguido usar la mordaza en los medios locales aunque no pueden garantizar lo mismo a los medios nacionales”.

Once días después, el 29 de octubre, los fiscales que investigaban el caso Palau, sobre las adjudicaciones irregulares de obras, reciben una visita insólita en Barcelona. El comisario de Asuntos Internos de la Policía, Marcelino Martín Blas, y el director del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, José Luis Olivera, se presentan en sus despachos para reclamar un registro de la sede de Convergència Democràtica de Catalunya. Lo hacen pese a no tener ninguna jurisdicción sobre el caso, sin mandato judicial, y apelando a supuestas revelaciones de confidentes anónimos que apuntaban a la financiación irregular del partido y el desvío de fondos a algunos dirigentes. Comparecen sin aportar más pruebas que unos cuantos corta-pega de sumarios judiciales. Los fiscales consideraron la visita una injerencia y no solo descartaron la entrada y registro en la sede del partido, sino que comunicaron esa intromisión al juez del caso.

El 14 de noviembre, la Unidad Contra la Delincuencia Fiscal y Económica de la Policía tramita un informe con otra denuncia anónima de un supuesto empresario retirado que sin ofrecer ninguna pista concreta afirmaba haber hecho donaciones a la fundación que se investigaba y que en realidad eran mordidas para lograr contratos del Palau. El escrito volvía a vincular a Artur Mas con sobornos y comisiones ilegales. Y elevaba el porcentaje de las comisiones al doble de lo que decía la nota de Villarejo.

El 16 de noviembre de 2012, cuando faltaba poco más de una semana para las elecciones catalanas, el contenido de aquella primera nota informativa de Villarejo redactada apenas un mes antes, llega a la prensa nacional. El diario El Mundo titula en portada: La policía vincula cuentas en Suiza de Pujol y Mas con la corrupción de CiU. La exclusiva se trataba de sustentar en un hipotético informe de la Unidad contra la Delincuencia Fiscal y Financiera, pero el documento pese a llevar un sello de la UDEF, no tenía firma. Mas compareció ese mismo día para denunciar que había sido víctima de un montaje.

Durante unos días se especuló con que se podía haber publicado “un borrador”. Cuando la información se reveló falsa, el responsable de la UDEF testificó en un juzgado de Barcelona que no era un trabajo de su equipo. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, salió a la palestra para anunciar una investigación interna destinada a “evitar que se produzcan este tipo de filtraciones”. Meses más tarde ese expediente interno se cerró en falso. Cuando el entonces portavoz de CiU Jordi Jané preguntó en marzo de 2013 a Fernández Díaz si conoció la existencia del informe falso antes de su publicación en El Mundo, el ministro contestó airado en el Congreso: “Eso me ofende, me ofende la pregunta. Es como decir que consentí o propicié su publicación y eso es una ofensa. Le ruego que lo retire”.

“Hay que informar solo al número 1”

Los apuntes en las agendas de Villarejo de aquella época y los testimonios recabados a lo largo de esta investigación evidencian sin embargo que la estrategia de buscar basura de los contrincantes del PP para embarrar la campaña venía de muy arriba. Durante aquellas semanas, apunta en sus diarios el comisario, el DAO de la Policía, Eugenio Pino le pidió buscar cuentas en el extranjero para filtrar a la prensa (el 22 de octubre). El comisario escribe: “Hay que informar de los hallazgos solo al número 1”. Se refiere al ministro Jorge Fernández Díaz.

Otro apunte del día siguiente (23 de octubre de 2012) refleja una conversación con Francisco Martínez donde el comisario le dice que el marido de Cospedal hará de intermediario para una cita con la 'número dos' del PP. Debajo Villarejo escribe: “campaña a muerte contra C”. Alude a Convergència.

¿Qué hacía la secretaria general del partido dando instrucciones a un comisario para perseguir a rivales políticos? Es una pregunta que ningún juez se ha atrevido a hacer a quien era la 'número dos' del PP.

En cualquier caso, el plan es seguido a rajatabla en las semanas posteriores. El 26 de octubre se produce la reunión de Villarejo con Cospedal, donde se prepara el primer encuentro del comisario con Alicia Sánchez Camacho, donde la entonces líder del PP catalán da una lista al comisario de los dirigentes que debía investigar y donde incluye junto a los Pujol, a la familia Sumarroca, al exjefe de policía de Catalunya, o al entonces directivo de La Caixa, Jaume Giró, que años más tarde acabaría como conseller de Economía por Junts en el Govern de Pere Aragonès. En esa mesa se habla ya de Victoria Álvarez, la ex amante de Jordi Pujol Ferrusola, una amiga de Jorge Moragas, entonces jefe de gabinete de Rajoy, que pasaría a cobrar dinero de los fondos reservados a cambio de delatar al hijo del expresident, a quien acusó de viajar a Andorra cargado de sacas de dinero para blanquearlo. Hoy Jordi Pujol junior se encuentra a la espera de juicio: la fiscalía le acusa de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documento mercantil y delito contra la Hacienda Pública.

Solo unas semanas más tarde de la cita con Victoria Álvarez, Villarejo apunta en su diario que Cospedal le hizo un primer pago de 100.000 euros para premiar la declaración de otro personaje controvertido, el empresario Javier De la Rosa, a cambio de que este acuse a Pujol de manejar cuentas en el extranjero, cosa que hizo.

En esos encuentros con el comisario, la líder del PP catalán incluye en la lista por su cuenta otro objetivo al que investigar: Sandro Rosell, presidente del Barça, al que se culpaba de haberse posicionado del lado del nacionalismo.

Rosell atribuye todo lo que le vino después a esa instrucción y denunció en un juzgado de Madrid a los mismos cargos policiales que le endosaron en un informe económico bienes ocultos, cuentas y sumarios en el extranjero que no existían. Asegura haber sufrido más de 70 inspecciones de Hacienda, y visitas de los inspectores a la cárcel de Soto del Real, donde pasó dos años en prisión preventiva, tras una controvertida instrucción de la jueza Carmen Lamela. El pasado septiembre la Audiencia de Barcelona ratificó la absolución en su juicio por delito fiscal. Es la quinta causa judicial de la que sale indemne.

Información de Hacienda en manos de Villarejo

Pero además de confidentes de reputación dudosa y de examantes con sed de venganza, las notas informativas de ese cuerpo parapolicial que trataba de combatir el independentismo bebían en otro tipo de fuentes, como revela otro documento registrado en Interior, que lleva en el encabezamiento la fecha de 30 de octubre de 2012 y que se titula “Josep Pujol Ferrola. Europraxis”. Se trata de otra nota informativa que especula sobre la venta de la consultora Europraxis fundada por el hijo del expresident a Indra, y donde supuestamente se embolsó seis millones de euros. En el segundo folio de ese dosier, Villarejo escribe: “En noviembre 2012 JOSEP ha regularizado su cuenta suiza”. Fuentes involucradas en aquellas maniobras atribuyen el baile en la fecha que encabeza la hoja informativa a que el informe pudo iniciarse ese día y concluirse varias semanas después. Pero la pregunta clave es cómo podía saber Villarejo que Josep Pujol Ferrusola se acogió a la amnistía fiscal del Gobierno de Rajoy si esa información solo la tenía el Ministerio de Hacienda y la unidad de antiblanqueo. Solo año y pico después la conoció la opinión pública, cuando la publicó el diario El Mundo, tras otra filtración, y afectaba a otro de los hijos del expresident: Oleguer. 

 Las fuentes consultadas señalan que durante aquella época el departamento de Cristóbal Montoro se mostró “muy activo” en todo lo que tenía que ver con la investigación a dirigentes nacionalistas y apuntan que algunas de las publicaciones de información confidencial sobre contribuyentes catalanes salieron de la cúpula de su ministerio.

Según la documentación recabada en esta investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia, al despacho de Jorge Fernández Díaz siguieron llegando esas notas informativas cuando ya había pruebas de que varias de ellas eran falsas e incluso después de que el ministro se mostrase indignado en el Congreso cuando se le preguntó si conocía esos informes apócrifos. Fuentes involucradas en aquellas maniobras han explicado cómo funcionaba el tráfico de dosieres entre los implicados en la llamada Operación Cataluña.

 Esos informes apócrifos los facilitaba la Dirección Adjunta Operativa de la Policía, con el hiperactivo Eugenio Pino al frente, pero también llegaban directamente al ministro a través de su jefe de gabinete, Francisco Martínez. Fueron decenas las “notas informativas” elaboradas entre 2012 y 2016. En su elaboración participaron además de Villarejo y su red, unidades policiales como la UDEF, que persigue la delincuencia Fiscal y Financiera, la Comisaría General de Información, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado y la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía, que entonces dirigía Enrique García Castaño, colaborador, amigo de Villarejo y también imputado en Kitchen para el que la Fiscalía pide 12 años de prisión. Sus causas están en suspenso tras sufrir un ictus. La Brigada Provincial de Información de Barcelona era la última pata del operativo que reportaba ese tipo de informaciones al DAO y que acababan sobre la mesa de Fernández Díaz. También hay informadores como el que fue director de la Agencia Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, que se ofrece a surtir de material a la cúpula de Interior para atacar a políticos de Convergencia y de ERC. Muchos de sus datos se revelaron falsos.

“El Estado español está en guerra”

El 21 de noviembre de 2012 esa factoría de informes contra los rivales políticos del PP invocó el hombre de Hervé Falciani, el empleado del banco HSBC que hizo pública una lista de más de 130.000 cuentas bancarias secretas de defraudadores fiscales, para dar credibilidad a sus atestados. La nota informativa encabezada con el sello de “secreto” concluía que Pujol figuraba en la lista Falciani, que había llegado a las autoridades españolas gracias a Francia. El dato se publicó en la prensa pero también era falso.

En el Ministerio del Interior también quedaron huellas de la utilización de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, que entonces dirigía Marcelino Martín Blas para perseguir a políticos y partidos nacionalistas catalanes. Martín Blas, que acabó muy enfrentado a Villarejo por rencillas entre comisarios, fue el mismo mando policial que advirtió en una cita celebrada en junio de 2014 en el hotel Villa Magna de Madrid al consejero delegado de la Banca Privada de Andorra, Joan Pau Miquel: “El Estado español está en guerra y le requiere información bancaria relativa al nacionalismo catalán”.

Se trata de uno de los episodios más escandalosos de la Operación Cataluña. El 1 de julio de 2014 una nueva nota informativa llega al despacho del ministro del Interior. No es un documento más, como demuestra el encabezamiento: DINERO OFFSHORE FAMILIA PUJOL. El documento establece que la fiabilidad de la información es muy alta y contiene “datos recogidos de fuentes fiables y solventes”. El escrito no lleva esta vez las iniciales F/V con las que firma Villarejo ni acaba con el clásico “fin de la cita” con el que acostumbraba a cerrar el comisario sus informes. Son seis páginas, sin membrete ni firma, en las que figuran pantallazos sobre supuestos movimientos de cientos de miles de euros de la pareja del expresident Jordi Pujol, Marta Ferrusola, y sus hijos Marta, Mireia, Pere y Oleguer, a quienes se presenta como titulares de cuentas en la entidad andorrana en la que figuraban ingresos por valor de 3,4 millones de euros.

La nota informativa señala que la familia del expresident podría estar blanqueando “ingentes cantidades de dinero en efectivo procedentes de todo tipo de acciones presumiblemente delictivas”. Pero añade algo más. Admite que “parte de estas informaciones” las habrían facilitado los propios responsables de la Banca Privada de Andorra, “de manera forzada y obligados por los las circunstancias ante el temor de poder perder la licencia de banca para ejercer en España como banca privada, a través de la marca Banca Madrid”. El escrito policial concluye que los responsables del banco “han optado por aceptar prestar colaboración con las autoridades judiciales y/o fiscales españolas”.

 Solo seis días más tarde de que ese documento se reciba en el despacho del ministro del Interior, el diario El Mundo publica los mismos pantallazos con los movimientos de cuenta de la familia Pujol. El 25 de julio el expresident realiza una histórica confesión en la que admitió haber ocultado patrimonio que atribuyó a una herencia de su padre fallecido en 1980, el mismo año que asumió la presidencia de la Generalitat, que ostentaría hasta 2003. El escándalo sacude la política catalana y la de todo el país. El matrimonio que gobernó la autonomía durante más de dos décadas todavía está a la espera de juicio.

Pero la relevancia de esa nota informativa del 1 de julio de 2014 trasciende a la trayectoria del político más importante de Catalunya en las últimas décadas. Porque deja por escrito indicios de que autoridades españolas amenazaron a los responsables del banco andorrano si no facilitaban información confidencial sobre los Pujol.

 Esa denuncia es la que instruye la juez de Andorra Stephanie García, quien ya ha comunicado al presidente Mariano Rajoy su condición de investigado, junto al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez y a quien fue director de la Policía Ignacio Cosidó. El DAO de aquella época Eugenio Pino y el inspector Bonifacio Díez también también fueron citados por la juez andorrana pero no se presentaron. En esa causa los responsables del Banco de Andorra acusan al Gobierno de Rajoy de extorsionarlos para lograr información comprometedora de los Pujol, de remitir información falsa a la oficina de control de delitos financieros de Estados Unidos hasta lograr la clausura del banco y de “intimidar” al Gobierno andorrano y a sus ministros durante una visita presidencial al Principado en 2015 para precipitar el cierre del banco.

La de Andorra es la única causa en la que un juez ha asociado el nombre de Mariano Rajoy a la Operación Cataluña, algo que no ha sucedido en ningún tribunal español. El futuro de esa investigación es incierto."                   (José Precedo, eldario.es, 15/01/24)


  "Silencio. 

Es la estrategia que se ha instalado en la sede nacional del PP después de que elDiario.es y La Vanguardia haya publicado los informes que confirman la existencia de la llamada Operación Catalunya, el uso de recursos del Estado por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para atacar, incluso con pruebas falsas, al independentismo catalán. 

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha dado hoy opción a que le pregunten por el tema. Y su departamento de prensa tampoco ha querido responder sobre un escándalo que salpica a uno de los “referentes” políticos.

Feijóo ha participado esta mañana en un acto informativo (Nueva Economía Fórum) en el que ha criticado la subida del SMI y la forma en la que el Gobierno aprobó sus reales decretos ley la semana pasada, gracias a un acuerdo 'in extremis' con Junts. También sobre la crisis de los pellets en Galicia. Pero ninguna pregunta sobre las prácticas del Ministerio del Interior que dirigía Jorge Fernández Díaz.

Después, Feijóo ha participado en un coloquio sobre la reforma del artículo 49 de la Constitución organizado por la fundación Prodis sin presencia de medios.

El líder del PP ha evitado así responder sobre los tejemanejes de un Gobierno de su partido en la elaboración de pruebas falsas para atacar a rivales políticos, en este caso partidos o referentes independentistas. No fue solo el excomisario José Manuel Villarejo. El Ejecutivo de Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda.

Mutismo en Génova, 13

Pero no solo Feijóo. Todo el PP nacional ha optado por enmudecer ante las revelaciones. El partido no ha convocado la habitual rueda de prensa de los lunes posterior a la reunión del Comité de Dirección.

Solo el presidente murciano, Fernando López Miras, ha tenido que responder a preguntas de los periodistas, precisamente en el acto informativo con el que Feijóo ha inaugurado la semana. “Lo primero que hay que hacer es preguntarle a Rajoy si es verdad o no”, dijo López Miras. “Si alguien que puesto todo el Gobierno, el poder del Estado y la competencia que le daba la Constitución para poder frenar un golpe de Estado, un golpe en Catalunya, ha sido Rajoy”, aseguró. “Utilizó y yo creo que además de manera eficiente y de manera audaz, la autoridad que le daba el artículo 155 de la Constitución española y además con el apoyo también del PSOE y de Ciudadanos, y puso toda la maquinaria del Estado al servicio de la defensa de la unidad de España”, concluyó.

elDiario.es ha intentado recabar la reacción del PP a través de los canales habituales que el partido pone a disposición de los periodistas hasta en dos ocasiones. Ambas han recibido el silencio como única respuesta."        (Aitor Riveiro, eldiario.es, 15/01/24)

26.10.23

«Somos la mafia»: la pieza 34 de Tándem guarda los audios de los comisarios Olivera y Villarejo con Ferreras y el presidente de La Razón

 "El juez García Castellón de la Audiencia Nacional ha dado el pistoletazo de salida a una de las piezas más importantes de la causa Villarejo, la que contiene los audios sobre los negocios que implican a la UDEF, a Planeta, a Cospedal, el abogado del PP y la BPA Javier Iglesias y sobre la Operación Cataluña.

El informe que la Unidad de Asuntos Internos entregó al juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, y a los fiscales anticorrupción de la causa Tándem, plantea abrir casi sesenta piezas más con la documentación y audios que les han aportad el empresario Javier Pérez Dolset -víctima según la `pieza 18 que fue sobreseída provisionalmente-, a los que se han sumado los publicados por Crónica Libre, Fuentes Informadas, El País y el difusor Alvise Pérez.

 Todos estos audios y documentación tienen una misma fuente común: el entorno del comisario José Manuel Villarejo, incluido quien fuera abogado de su mujer, el letrado Javier Iglesias.

Una presunta organización criminal

Por el contenido de los audios, muchos de ellos dados a conocer hace más de un año por Crónica Libre, la denuncia se dirigió contra el comisario José Manuel Villarejo, el comisario José Luis Olivera, Mauricio Casals, presidente de La Razón y consejero de Atresmedia, Antonio García Ferreras, director de La Sexta y presentador de Al Rojo Vivo y el empresario Adrián de La Joya, asegura las fuentes consultadas por este medio y presentes en la sala.

Según los textos entregados por Asuntos Internos,» los denunciados conformaban una Organización Criminal integrada por mandos policiales, empresarios y periodistas creada con carácter permanente y con un evidente reparto de funciones, a fin de obtener información reservada de carácter policial, realizar investigaciones ilegales con recursos de la policía, confeccionar pruebas falsas y publicarlas en los medios de comunicación de los que son propietarios para intimidar, imputar, perjudicar y/o desprestigiar a personas que, de una u otra manera, se consideraban enemigos del clan que conformaban«. Los denunciados, incluso se autodenominan la «mafia» y presumían de fabricar pruebas falsas «con el rabo».

 Actuaban conjuntamente a requerimiento o petición de alguno de los miembros, realizando todo tipo de intercambio de favores y protección, tal y como ellos mismos explican. Una auténtica asociación para delinquir en la que Villarejo y grupo Cenyt no era más que uno de los miembros.

Los afectados por el material bajo investigación son Pablo Iglesias, Xavier Trías, José Manuel Soria, Juan Luis Cebrián y el propio denunciante Javier Pérez Dolset. Todos ellos tienen un nexo común: tras realizar una investigación ilegal, se les fabricaron una serie de cuentas bancarias falsas e inexistentes en Panamá (también en las islas Granadinas) que fueron convenientemente aireados por el Grupo Planeta y sus periodistas, con Antonio García Ferreras a la cabeza.

Crónica Libre ya publico una serie de fragmentos de estos contundentes audios que trascendieron a este medio y fueron leídos por más de por más de 3 millones de personas. Entre la serie de artículos que Crónica Libre publicó, hay unas conversaciones que explican de forma resumida a que se dedicaban los denunciados.

 Aquí dejamos un ejemplo de como actuaba esta presunta organización criminal, que está aún por investigar:

https://www.cronicalibre.com/wp-content/uploads/2022/08/AUDIO-El-clan-y-como-se-ha-portado-F-con-Casals.mp3

 Comida 17 de mayo de 2016

Villarejo: Lo que necesite, tienes mi teléfono, yo tengo el tuyo cuando necesites...  

Ferreras: Puedes llamarme también yo no soy como Federico [Jiménez Losantos]  

Adrián de la Joya: Antonio...  

V: Has visto que tonto. 

 ADlJ:...Sabiendo perfectamente cómo te has portado con Mauricio, con el ataque de un tal Soria, ¿me entiendes? 

F: Mauricio... hombre, si atacan a Mauricio...  

ADlJ: Bueno, nosotros sabemos, eso, eh, Mauricio es... 

F: De todas formas esa semana fue muy dura.  

ADlJ: Mauricio es una persona, eh, oye totalmente excepcional, .  

Olivera: Que le soltamos algo a Soria, que a Soria lo quieres... V: Sí  

ADlJ: Es como un hermano mío.  

O: lo quiere mucho.  

ADlJ:Y para eso tú estás ya.  

V:Compañero de carrera, sí  

O:Chicho  

V:Compañero de Canarias 

O:Le podemos, le puedes mandar a Chicho a través de Toni...yo no  

Casals: Dicho de otra manera, Antonio, esto es una mafia...  

V:je je je  

F:Pero aquí hay códigos  

ADlJ:Bueno  

O:Sí, sí, un clan,  

C: Por eso lo digo, es un clan 

O: un clan, es un clan 

F: Yo creo en los códigos 

V: Yo también 

O: Esto es un clan  

V: ¿Has visto el tonto del Federico?, ¡que respuesta!..."

 (Patricia López, Crónica Libre, 24/10/23)

16.11.22

Los ‘narcoamigos’ del jefe antidroga de Alicante... El inspector Javier Méndez, procesado por ayudar a siete ‘señores de la coca’, ocupó un puesto de mando en la Policía Nacional hasta 2019, pese a que Asuntos Internos le señaló cinco años antes por “traficar” con estupefacientes

 "El inspector Javier Méndez, exjefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional en Alicante, asistió en mayo de 2019, a una selecta fiesta: el cumpleaños del empresario Juan Andrés Cabeza. Junto a él, acudieron a la celebración otros tres hombres de negocios de la provincia.

La cita pasaría inadvertida en la agitada vida social del policía de no ser porque Cabeza, el cumpleañero, fue arrestado cuatro meses después por dirigir presuntamente una red que movió 4.000 kilos de cocaína y blanqueó su botín con una lavadora de fondos en Colombia, Suecia, Portugal y Rumanía. Y porque tres de los invitados al aniversario no eran empresarios, sino conocidos narcos alicantinos en la mirilla de los agentes. Uno de ellos, Vicente T., fue incluso investigado por Méndez entre 2012 y 2014 sin ser arrestado.

Durante los años en que el inspector Méndez fue responsable de estupefacientes en Alicante (2010-2018), el mando protegió a siete de los principales traficantes de la provincia, según un informe reservado de la Unidad de Asuntos Internos al que ha tenido acceso EL PAÍS.

El departamento que indaga las irregularidades o delitos de los agentes de la Policía Nacional conocía la conexión de Méndez con narcos desde, al menos, octubre de 2014. Sin embargo, el inspector jefe no fue arrestado —ni apartado de su cargo de responsabilidad— hasta cinco años después. Cayó en noviembre de 2019 en una de las derivadas de la Operación Beautiful, que desmanteló el mayor mecanismo de narcotráfico y blanqueo de la Comunidad Valenciana.

Una nota informativa confidencial de 2014 del Grupo 21 de Asuntos Internos revelaba que Méndez colaboraba “de forma activa” y protegía a señores de la droga de Alicante. También, que extorsionaba a la competencia de estos delincuentes. Y resaltaba que el entonces jefe de la Udyco mantenía contactos estrechos con viejos conocidos en las comisarías como Sandro G., un narco especializado en blanqueo a través de tinglados inmobiliarios con 14 arrestos a sus espaldas.

Extorsión de narcos

El inspector auxiliaba a Sandro G. desde 2014 en el “tráfico de drogas” y transportaba presuntamente su mercancía. También fue uno de sus principales cortafuegos ante enemigos externos. Una demostración de lealtad se escenificó en 2013. Méndez amenazó entonces con detener y propiciar el ingreso en prisión de un traficante apodado El Vasco, competencia en el negocio de Sandro G., si delataba a este último ante una jueza. “Como se ponga a tiro, igual cogemos a El Vasco por bocazas”, advirtió el inspector a su protegido en uno de los 82 mensajes de WhatsApp que intercambió con él entre 2012 y 2014. Y en los que servidor público y delincuente concertaban citas en restaurantes fuera del horario laboral.

Cuando en febrero de 2015 el Grupo de Crimen Organizado registró la casa de Sandro G. en Alicante en busca de droga, los agentes se sorprendieron de que estuviera limpia. Un inspector jefe de esta unidad dejó por escrito sus sospechas de que el narco tenía un topo policial. Y es que, según Asuntos Internos, Méndez reportaba a Sandro G. al instante las indagaciones policiales y judiciales contra él. El narco incluso llegó a presumir en un calabozo de su hilo directo con el zar antidroga de Alicante.

Para asistir a los narcos, Méndez les registraba en las bases de datos policiales como investigados o colaboradores. De este modo, era el primero en conocer si otros agentes iniciaban pesquisas contra sus protegidos, tal y como obligan los protocolos. Una práctica que confirió “total impunidad” a los señores de la coca blindados por el funcionario.

De este subterfugio se benefició uno de los más célebres narcoamigos de Méndez, Juan Andrés Cabeza, el cumpleañero y presunto cabecilla de la Operación Beautiful. El inspector intercambió con él 808 mensajes entre 2012 y 2014 y mantuvo 24 reuniones entre 2018 y 2019 en restaurantes de Alicante, Denia y Jávea. Algunas sobremesas se prolongaron más de cuatro horas.

Aunque Méndez eludía hablar de temas sensibles por teléfono, el mando cometió errores de bulto. “A Tano no le detuvieron, no consta que haya sido citado ni detenido”, reveló el inspector al narco Cabeza en alusión a la suerte del presunto traficante C. B., Tano.

Diego M., un empresario de la publicidad de Elche con 14 arrestos por narcotráfico y blanqueo, fue otro de los miembros del selecto clan. El mando no solo no era consciente de los oscuros negocios de su contacto, sino que tenía en su teléfono un documento restringido de la National Crime Agency (NCA) británica que vinculaba a este presunto emprendedor con una importante entrega de mercancía en Valencia a través de un narco apodado Medellín.

Diego M. presumió en una conversación en 2019 de que fue absuelto en una causa “por la declaración de Javier”, en alusión al que fuera jefe de estupefacientes. En la charla, el delincuente calificaba también al entonces fiscal Antidroga de la provincia de “no tocable” [no sobornable].

La telaraña de relaciones se extendía también a Iván G., El Conejo. Después de que este narco informara en 2014 al policía de que debía cumplir un mes de prisión en la cárcel de Valdemoro (Madrid), el mando se ofreció a echarle un cable y a contactar con un jefe de instituciones penitenciarias. Como el resto del grupo, El Conejo entraba y salía de las comisarías con asiduidad pasmosa. Lo atestiguaban sus 17 detenciones por tráfico de drogas, trata de seres humanos, violencia de género y blanqueo.

Pagos a un traficante

El inspector exprimía su agenda de contactos con los bajos fondos para cerrar fructíferos negocios. Méndez vendió en 2012 por 6.500 euros a través de su esposa un Citroën C4 a Mauricio Q., a quien entonces investigaba por narcotráfico. En su declaración ante Asuntos Internos, Quiroz calificó al funcionario de “amigo” y reconoció que entabló relación con él después de que le detuviera por traficar con cocaína en 2009. El allegado de Méndez expuso también que trabajó para el inspector entre 2010 y 2015 trasladando vehículos de alta gama a Lorca (Murcia), Ontinyent (Valencia) y Benidorm (Alicante). Y que el responsable policial le pagaba entre 200 y 500 euros por trayecto. Por estos servicios, Méndez abonó a Mauricio Q. 36.300 euros entre 2012 y 2014.

El juzgado de Instrucción 4 de Alicante abrió en 2013 una investigación por narcotráfico contra Mauricio Q. en la que participó Méndez como policía. Las pesquisas se cerraron dos años después sin detenciones.

Fiesta con “final feliz”

En la espiral de compadreo, los narcos llegaban incluso a felicitar el cumpleaños al jefe de estupefacientes. En 2015, el dueño de una discoteca del puerto de Alicante, que había sido arrestado seis años antes por tráfico de drogas, asociación ilícita y blanqueo, propuso al capo policial organizarle una fiesta de aniversario con “final feliz”, un eufemismo para referirse a la presencia de prostitutas. La invitación estaba abierta a los acompañantes del entonces responsable de estupefacientes.

José Manuel Alamán, abogado de Méndez, tilda de “falso” el nexo de su cliente con narcos que sostiene Asuntos Internos, pero evita responder a las preguntas de EL PAÍS. “[Méndez] ya dijo lo que tenía que decir en sede judicial”, zanja el letrado. Su defendido, asegura, figura entre los más de 70 procesados en la Operación Beautiful que indaga el juzgado Central de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional.

El inspector Méndez fue apartado de su último puesto de mando —jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev)— tras su detención, en 2019. Hoy, aguarda en libertad a la espera de sentarse en el banquillo por sus presuntos nexos con un universo de cocaína, fiestas, blanqueo y corrupción en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado."                        (Joaquín Gil , El País, 08/10/22)

22.10.22

Caso Villarejo: llega la primera sentencia sin haber investigado el contenido real de los trabajos encargados al comisario

 "El primer gran proceso de la macrocausa Tándem o caso Villarejo está visto para sentencia. Se trata de las piezas denominadas Iron (pieza 2), Land (pieza 3) y Pintor (pieza 6). Pero existe el riesgo de que todo el caso se vaya al traste si, como apunta la información que maneja Público, el tribunal no está juzgando lo que realmente se escondería detrás del contenido de los encargos que se le hicieron a Villarejo y sus cómplices.

De hecho, la documentación a la que ha tenido acceso este diario así como el análisis íntegro de las agendas del comisario y un riguroso estudio forense financiero permiten concluir que la investigación de la mayoría de las más de 30 piezas del caso ha ido en la dirección que el comisario jubilado y sus colaboradores marcaron con las pruebas que dejaron tras de sí y con sus declaraciones en la Audiencia Nacional.

 Es el caso, por ejemplo, de la pieza Planeta, en la que la defensa de Villarejo ideó una estrategia para convencer de que este grupo mediático pagó al comisario 40.000 euros en 2014 para que este ayudase a revertir un laudo arbitral, cuando en esas fechas ya hacía años que dicho laudo era irreversible. 

También sucedió con el proyecto "Trapa" el primer encargo del BBVA a Villarejo, donde se escenifica un asalto imposible de Luis del Rivero al consejo de administración del banco que en realidad escondía una lucrativa operación mediático bursátil para la empresa de este. 

La estrategia se repite también en la pieza Wine, en la que se trata de explicar la colaboración del comisario como una misión para impedir a Sacyr, la constructora de Luis del Rivero (el supuesto "perjudicado"), ejecutar un asalto a Repsol cuando, en realidad, de lo que se trataba era de salvar a esta constructora de la quiebra

Pasa lo mismo con las restantes piezas que Público ha ido analizando a lo largo de los años. Y pasó también con las tres para las que se espera la sentencia en los próximos días.

Multitud de fuentes jurídicas consultadas a lo largo de los años por este diario coinciden en que esta es la clave del caso. Si alguien es sorprendido cometiendo un delito (por ejemplo, pagar a un policía en activo por servicios que este provee por su condición de policía), una de las formas más eficaces para obtener el archivo de la causa durante la instrucción, minorar condenas o incluso conseguir absoluciones es lograr que durante toda la fase de instrucción se investigue en exclusiva una historia completamente diferente a la real (y más ventajosa para los implicados) y que acabe siendo esta la que figure finalmente en el auto de procesamiento. Es decir, no se trata de eludir completamente la Justicia, sino de conseguir ser juzgados por un delito que acarrea una pena muy inferior.

Además, con esta argucia se da la oportunidad a los implicados de obtener durante el juicio el "perdón" de falsos perjudicados, como se ha visto en la pieza que afecta al marido de Ana Rosa Quintana; o incluso la absolución o archivo si durante la fase de juicio los acusados afloran las lógicas inconsistencias que acompañan a toda historia ficción.

La clave de todo este proceso reside en garantizarse que se investigue una sola historia posible de principio a fin del proceso de instrucción. Es decir, que en la investigación no se soliciten y ordenen diligencias para verificar cualquier otra alternativa. Esa es la historia que se tiene que conseguir que figure en el auto de procesamiento, que da paso a la fase de juicio.

Es la parte del proceso más importante, porque los magistrados que luego juzgarán el caso en sala (distintos del juez instructor) no podrán salirse de los hechos que ha fijado el auto del juez instructor. Tanto es así que, si durante el juicio aflorase la farsa creada, habría que volver a la casilla de salida: abrir instrucción nuevamente para investigar la historia real. Es decir, en el peor de los casos, la argucia permite ganar tiempo.

Los informes de Villarejo son solo un "parapeto"

Y los jueces conocen la estrategia de Villarejo y sus cómplices desde el principio de toda esta macrocausa. El primer cliente e investigado del caso, el abogado Francisco Menéndez, explicó durante la fase prejudicial del caso —concretamente durante las diligencias de investigación de la Fiscalía— que los informes de Villarejo donde plasmaba los supuestos encargos que se le hacían no eran más que un "parapeto" para disfrazar el verdadero motivo de los suculentos trasvases monetarios que atravesaban las cuentas bancarias vinculadas a Villarejo.

A pesar de que esta declaración se recoge en el folio 46 del primer tomo de toda la macrocausa Tándem, durante la fase judicial que comenzó en noviembre de 2017 y en la instrucción de las piezas el juzgado no ha puesto en cuestión las historias construidas por Villarejo y sus cómplices y clientes que el primer investigado calificó de "parapeto". Al contrario.

Además, muchos medios de comunicación y periodistas han replicado estas mismas historias para construir un relato que se aleja de lo que verdaderamente ocurrió, según las conclusiones que arroja el estudio minucioso de cada "proyecto" contratado a Villarejo efectuado por este diario con medios propios.

Extensos cuadros indiciarios obligan, al menos, a estudiar esas alternativas para confirmarlas o descartarlas. De hecho, en ninguna de las piezas abiertas en el caso Villarejo, salvo en una, se ha mostrado interés para indagar en la problemática que realmente obligaba a los pagadores a interaccionar con Villarejo y sus cómplices. La excepción es la primera pieza, que afectaba a este primer intermediario contratado, Francisco Menéndez; la única que fue impulsada por el equipo de delitos económicos de la Agencia Tributaria, que no depende de Interior.

Por todo ello, Público saca a la luz la investigación realizada durante años para las tres piezas juzgadas (Pintor, Iron y Land) y muestra las verdaderas motivaciones que se encontrarían detrás de los encargos a Villarejo:  PINTORIRON  ;  LAND )       (Pilar L. González de Lara / Nacho Calle ; Público, 22/10/22)

23.8.22

Guía para no perderse (ni enloquecer) con los audios de Villarejo... El ‘caso Villarejo’ es, posiblemente, el más complejo de seguir y digerir de todos los casos de corrupción que se han visto jamás en España

 "1. ¿Quién es José Manuel Villarejo?

Un comisario de policía a quien se le permitió compaginar una muy lucrativa actividad empresarial (él dice que montada mientras estuvo en una excedencia de 10 años durante los ochenta) con su pertenencia a unos servicios de inteligencia que la Policía Nacional (Ministerio de Interior) montó en 1993 y que entrarían en competencia con el CNI (Ministerio de Defensa). Mucho más adelante, ya con el PP de Rajoy en el Gobierno, recibirá el encargo, presuntamente, de coordinar lo que se ha denominado «policía patriótica», es decir, un sanedrín de varios mandos policiales que tenía como objetivo salvar España de sus enemigos internos, si hiciera falta con métodos al margen de la ley. Las tres principales misiones de esta policía patriótica serán la Operación Kitchen (eliminar pruebas sobre la financiación ilegal del PP, en especial los papeles de Luis Bárcenas), la Operación Cataluña (hacer descarrilar el procés) y frenar el auge de Podemos.

A parte, Villarejo también aceptaba encargos privados, como “solucionador” (palabra que él mismo ha usado) de problemas de grandes empresas, si bien asegura que cuando lo hacía en realidad usaba su entramado empresarial como tapadera para operaciones de inteligencia. En algunas entrevistas, Villarejo ha explicado que durante años la colaboración con el CNI fue excelente y que la mayor parte de sus grabaciones las hizo el mismo CNI, con su consentimiento. Esta buena sintonía se acaba con la llegada del general Félix Sanz Roldán a la dirección del CNI (2009-2019). Villarejo atribuye a Sanz Roldán la mayor parte de sus males.

2. ¿Qué es el ‘caso Tándem’?

La macrocausa abierta contra Villarejo por el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón en 2017. Algunos medios lo llaman, directamente, caso Villarejo. Esta macrocausa, en la que se investiga la actividad presuntamente delictiva del excomisario y su red empresarial (Grupo CENYT), ha dado pie, hasta ahora, a 31 piezas separadas… que podrían acabar siendo más. En estos momentos hay tres, de poca complejidad, que ya se están juzgando. Por estas, la fiscalía anticorrupción pide una pena de 83 años para el excomisario.

De estas 31 causas, la primera (que todavía no ha llegado a juicio) y la que origina la detención de Villarejo tiene que ver con unos negocios en Guinea Ecuatorial y la sospecha de que habría espiado y tratado de extorsionar a los hijos de Teodoro Obiang que residían en Madrid, mientras la más morbosa se refiere a Corinna Larsen, examiga del rey emérito, que habría contratado al comisario para espiar a una empleada. A partir de la primera denuncia, el juez ordena el registro a las oficinas del excomisario (se había jubilado en 2016) e incauta una gran cantidad de grabaciones, documentación, agendas, etc. (una parte de estos papeles también se están filtrando a la prensa). Y de aquí sale el resto de causas, que en conjunto incluyen acusaciones de múltiples delitos: extorsión, espionaje, amenazas, sobornos, malversación de caudales públicos, organización criminal, revelación de secretos, blanqueo de capitales, prevaricación… incluso de un posible intento de homicidio a una dermatóloga que había denunciado por acoso a un personaje de la jet set madrileña, Javier López Madrid, yerno del presidente de OHL (Villar Mir) y muy amigo (“compi yogui”) de los reyes Felipe y Leticia.

3. ¿Cuántas grabaciones se han publicado?

Muchas. En Catalunyaplural.cat hemos hecho un recuento, que publicamos al final de este artículo, con más de 80 noticias de varios medios digitales que publican exclusivas con conversaciones inéditas de Villarejo con otras personas (y seguro que habrá otras que se nos han escapado). Algunas de estas noticias son la misma grabación troceada y ofrecida por capítulos a lo largo de diferentes días, mientras que otros incorporan más de una grabación para contextualizar un tema concreto. La mayor parte están editadas, puesto que solo aportan el o los fragmentos interesantes, y solo en algún caso el audio que se cuelga es de toda la conversación.

4. ¿Quién filtra los audios?

Esto solo lo pueden saber los medios que los publican, que obviamente nunca lo revelan, aunque podría ser que ni ellos mismos lo supieran porque les pueden haber llegado a través de una fuente anónima 

  (se ha publicado que se distribuyen a través de la llamada Red Tor, una especie de internet oculto). La primera hipótesis es que sea el mismo Villarejo, puesto que, a pesar de que la mayor parte de estos audios aportan posibles pruebas de algún tipo de práctica suya presuntamente delictiva, a quien claramente perjudican es a sus interlocutores, puesto que hoy en día todo aquel que salga relacionado con el personaje queda retratado. Villarejo ha negado reiteradamente que sea él quien filtra nada. Si no es él, solo pueden salir de la policía o del juzgado de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que preside el magistrado Manuel García Castellón, de talante claramente conservador.

5. ¿Quién está quedando retratado?

La lista es larga: la exministra y fiscal Dolores Delgado, el ex juez Baltasar Garzón y el juez Fernando Andreu, los periodistas Antonio García Farreras, Ana Rosa Quintana y Pedro J. Ramírez, algunos empresarios de renombre como Ignacio Sánchez Galán (presidente de Iberdrola) o Francisco González (expresidente del BBVA), algunos ex dirigentes del PP como María Dolores de Cospedal o Esperanza Aguirre, la Casa Real… pero sobre todo quedan retratados sus socios de fechorías, que son un grupo de altos cargos policiales y un par de empresarios, además del ex ministro Jorge Fernández Díaz como presunto inspirador, guionista y director de la Operación Cataluña. Fernández Díaz y su número dos, Francisco Martínez, están procesados por la Operación Kitchen, de la que Cospedal y su marido han sido desimputados por el juez instructor, pero todavía no han sido imputados en ningún sumario por la Operación Cataluña.

6. ¿De cuándo son las conversaciones?

A pesar de que Villarejo afirma que tiene muchos años de grabaciones, la inmensa mayor parte de los audios que han salido a la luz corresponden a su actividad durante los ocho años que transcurren entre 2009 y 2017. Hay alguno anterior y ninguno posterior (lógicamente, porque Villarejo es detenido y encarcelado en noviembre de 2017 y no sale de prisión hasta el 3 de marzo de 2021).

7. ¿Hay algún patrón en los audios?

La filtración de los audios de Villarejo tiene, hasta el momento, dos grandes etapas: el periodo que va de septiembre de 2018 a finales de 2019, en que prácticamente todo sale a través del portal Moncloa.com, y periodo mayo-agosto de 2022, en el que, en media docena de medios, han aparecido unas cincuenta conversaciones del excomisario. De estos medios, es curioso que hay dos que prácticamente nacen con el único propósito de divulgar estas conversaciones: Fuentes Informadas y Crónica Libre.

En el primer periodo, Villarejo se encontraba en la prisión, las conversaciones que afloran corresponden habitualmente a los años 2005-2010 y salpican, sobre todo, a Dolores Delgado, María Dolores de Cospedal, el BBVA e Iberdrola. En el segundo, que ocurre con Villarejo fuera de la cárcel, las conversaciones suelen ser más recientes (años 2012-17) y la salpicada es más general, aunque sobre todo queda en evidencia la cúpula de Interior en tiempos de Fernández Díaz y algunos altísimos cargos policiales que habían sido estrechos colaboradores y amigos del ex comisario.

8. ¿Qué dice Villarejo?

La estrategia de defensa de Villarejo pasa por admitir haber cometido una parte de las ilegalidades que se le imputan, pero nunca en solitario. Parece evidente que Villarejo tiene muy claro que todavía pasará muchos años en la sombra y que no quiere hacerlo solo, pero sobre todo en su caída no quiere arrastrar a su mujer y su hijo (la fiscalía anticorrupción rebajó muchísimo las peticiones de pena para estos, un movimiento que podría hacer pensar que el policía está colaborando). Por activa y por pasiva, como se vio a la entrevista en el programa FAQS de TV3, repite que él está dispuesto “a asumir la cuota de responsabilidad que me corresponda” y que “no actuaba en solitario”. También viene a decir que en algunos audios quien habla no es el Villarejo persona, sino el Villarejo espía, es decir, el agente que está intentando obtener información de sus interlocutores por la vieja táctica de hacerles creer que está de su parte.

9. ¿Qué consecuencias están teniendo los audios?

De momento, ya han enterrado algunas carreras políticas, como las de Ignacio González, María Dolores de Cospedal o Dolores Delgado. Todos ellos se han visto obligados a dejar la política por la puerta trasera. A la vez, los audios están desatando una intensa actividad judicial: el conseller Jaume Giró ha presentado una denuncia contra Alícia Sánchez-Camacho basada en los audios (se escucha a la exlíder del PP catalán dando nombres a Villarejo de personas que tienen que ser investigadas, entre las cuales Giró cuando todavía era un alto directivo de La Caixa); el ex jefe de la Policía Nacional en Cataluña, Narcís Ortega, también ha presentado una denuncia como víctima de la Operación Cataluña y la fiscalía de Cataluña la ha remitido a Madrid; el número 2 de la trama Gürtel se ha querellado contra Baltasar Garzón; Sandro Rosell ha anunciado una querella contra Villarejo que tiene como objetivo indisimulado que este incrimine a la jueza Carmen Lamela, que fue quien lo tuvo dos años en la prisión antes de ser totalmente exculpado; en Andorra también se ha abierto una causa judicial para averiguar hasta dónde España presionó a las autoridades andorranas para obtener información sobre la familia Pujol Ferrusola; un inspector de asuntos internos de la Policía que dice que fue coaccionado y objeto de una campaña de desprestigio cuando precisamente investigaba a Villarejo ha pedido que se reabra la querella que presentó en su día y fue archivada; etc.

10. ¿Habrá más audios?

Villarejo ha afirmado repetidamente que tenía guardado un terabyte en audios. Aunque sea una fanfarronada, digna del personaje, es más que probable que quede mucho material aún para ver la luz y que tarde o temprano lo acabe haciendo."                     (Victor Saura, La Marea, 23/08/22)