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16.6.23

Berlusconi: En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico... Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri... se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos

 "(...) Después de construir el barrio residencial Milano-2, un complejo para las nuevas clases medias del ‘Milano da bere’, con muchas áreas verdes y poco tráfico, el empresario Berlusconi empieza a comprar emisoras locales de televisión, que proliferan por el país gracias a una legislación ambigua. Pequeñas televisiones dedicadas a la captación de publicidad local que destacan por el tarot, la teletienda y las películas eróticas de media noche. Expliquémoslo bien. La idea empezó con Milano-2. Una vez acabada la urbanización, unos empresarios milaneses ofrecieron al promotor un servicio interno de televisión por cable que emitía películas. Una televisión exclusiva del complejo residencial. Al ver que el negocio funcionaba, Berlusconi lo compró y al cabo de unos meses empezó a emitir para toda la ciudad de Milán. Después compró más emisoras locales y las federó en un canal denominado Canale 5. Otros empresarios estaban intentando hacer lo mismo, pero Canale 5 los superó. Un día Canale 5 empezó a emitir en cadena. Tenía Craxi al lado. El primer ministro Craxi dio un golpe de mano decisivo a su aliado con dos decretos del 1984 y 1985, que eliminaban los obstáculos políticos para el nacimiento de un nuevo holding de la televisión privada en Italia, capaz de competir de tú a tú con la poderosa RAI, una de las televisiones públicas más fuertes de Europa, concebida después de la Segunda Guerra Mundial como gran herramienta de nacionalización de una Italia todavía muy fragmentada. La moderna nación italiana tiene tres pilares: la escuela pública, donde se enseña la lengua italiana, sin hacer escarnio de los dialectos; la radio-televisión, que crea comunidad nacional, y el made in Italy, una prestigiosa marca internacional que nadie quiere romper, ni los más tontos de la Liga Norte.

 La caída en desgracia de Craxi, dejó Berlusconi a la intemperie y entonces decidió bajar a la arena política. Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri, consejero personal durante años. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Berlusconi se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos. En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico. ‘Si queremos que todo quede igual, todo tendrá que cambiar’.

Han pasado más de treinta años. Berlusconi ha superado 17 procesos judiciales. Ha sido condenado tres veces, sin ir nunca a prisión. Su primer gobierno duró poco. Acostumbrado a comprar todo lo que desea, intentó comprar diputados de la Liga Norte y Bossi rompió para proteger su partido, entonces en fase ascendente. Ganó entonces la coalición de centro-izquierda El Olivo, una agrupación de católicos progresistas y excomunistas liderada por Romano Prodi. Cosas de Italia; gente que se había combatido durante años, ahora reunida en una coalición contra el oligarca. (...)

Cuando en agosto del 2011, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, le envió una carta exigiendo fuertes recortes del gasto en Italia para poder hacer frente a la crisis de la deuda pública en el sur de Europa –la misma carta que recibió José Luis Rodríguez Zapatero-, Berlusconi no quiso obedecer. Zapatero recortó, modificó la Constitución (artículo 135), atrasó lo que pudo la modificación de la legislación laboral y finalmente perdió las elecciones tal y como estaba escrito en las estrellas. Berlusconi amenazó con poner en marcha una campaña antialemana en Italia. En Bruselas se encendieron todas las alarmas. El mes de noviembre del 2011 descubrió que le faltaban votos en el Senado. Se vio obligado a presentar la dimisión al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que puso en marcha un gobierno de unidad nacional de perfil tecnocrático encabezado por el economista Mario Monti. Así murió políticamente el Gran Vendedor. Lo liquidó un excomunista de más de ochenta años, el único dirigente del PCI que estaba autorizado a viajar a los Estados Unidos durante la guerra fría.

 Berlusconi quedó en segundo plan, ensombrecido por el escándalo de las fiestas con chicas jóvenes en Cerdeña. Fue condenado a tres años de inhabilitación por el soborno de tres senadores (los que hicieron caer a Prodi). Aparentemente fuera de juego, ha intentado resistir hasta el final al frente de Forza Italia, rodeado de una pequeña corte de los milagros en la que su última novia, Marta Fascina, hacía y deshacía. Sus dos últimas pasiones: la red Tik Tok y la creencia que Rusia lanzará un misil atómico sobre Londres.

Berlusconi ha muerto. Deja el primer grupo de televisión comercial de Europa y un país tenso y desorientado en manos de la extrema derecha. El emperador económico de Italia no supo sustituir la Democracia Cristiana, posiblemente insustituible. Tengámoslo claro: antes de Trump, vino él. Italia lo inventa todo."                  (Enric Juliana, La Vanguardia, 12/06/23)

1.2.19

Berlusconi, el dios de las prostitutas y la corrupción en Italia




"Fraude fiscal, compra de senadores, sobornos a un juez… cuando la carrera del entonces primer ministro italiano no podía caer más bajo y salpicarse de otro delito, llegó Ruby Rompecorazones, la prostituta que aseguraba que había tenido relaciones con él político siendo menor y destapaba el escándalo de las ‘bunga bunga’, las fiestas salvajes donde decenas de mujeres bailaban a merced de magnates italianos con los que posteriormente tenían sexo en una especie de orgía de la alta sociedad.

Lujo, sexo, decadencia de la sociedad italiana, un político en apuros… Los ingredientes eran perfectos para una película, y mucho más adecuados para una de Paolo Sorrentino, el realizador que retratara con fiereza las cloacas del estado en Il Divo, y que luego mostrara con un estilo visual arrebatador y barroco la decrepitud de las clases altas en una Roma que bailaba al ritmo de "mueve la colita, mamita rica" desde una azotea alejado de lo que ocurría a la gente de verdad en su ciudad.

En el fondo, Silvio Berlusconi es la versión extrema de Jep Gamabrdella, y quizás por ello Sorrentino ha dado el protagonismo absoluto de este peculiar biopic sobre el exprimer ministro italiano -que en su país estuvo dividido en dos partes y que aquí llega a las salas concentrado en una sola de título Silvio y los otros- al todoterreno Toni Servillo.


Lo de ‘los otros’ no es ninguna tontería, ya que a Sorrentino le interesa tanto la figura de Berlusconi como la de todos aquellos que se aprovecharon de su poder y de su influencia. Los arribistas que envidiaban ese estilo de vida y se las arreglaron para llegar a él. De hecho es más crítico con el personaje de Sergio Morra, interpretado por Riccardo Scamarcio. Emprendedor que vive sobornando a políticos con mujeres y cocaína para recibir adjudicaciones públicas. Demasiado familiar aunque se ambiente en Italia.

Él será la puerta para que el espectador conozca al Silvio que Sorrentino presenta como un dios corrupto al que todos le rinden pleitesía. Da igual que esté acusado de corrupción, que soborne a senadores para volver al poder, que sea infiel a su mujer y que organice bacanales, todos le adoran, se refieren a él como si fuera su ídolo, y al final Sorrentino acaba seducido también ante él y toma la posición de los italianos: sí, es un canalla, pero qué gracia me hace y mejor alguien que diga a la cara que es un mujeriego a otro que pueda engañarme.

Hasta pasados tres cuartos de hora el espectador no ve a Silvio Berlusconi, y el arrivista Morra se acerca a él usando su debilidad: las prostitutas. El empresario contrata una villa enfrente de la del político desde la que organiza bacanales llenas de cocaína, M, y mujeres que se magrean (Sorrentino sigue tirando de machirulismo) sin cesar. Al principio no lo consigue, porque Berlusconi está inmerso en una crisis matrimonial con su esposa.

El director se debate todo el rato entre salvar al corrupto y machista personaje y dejarle en ridículo. Primero hace un repaso por su manipulación a la televisión, al machismo imperante, a su falta de valores, para luego mostrar su crisis existencial, su decadencia (su primera aparición es vestido de mora para sorprender a su pareja), y hasta darle una coartada: todo lo hace por amor y por demostrar que a pesar de la edad sigue siendo el mejor vendedor (porque para él todo es un negocio que se pueda comprar y vender).

Sorrentino parece más interesado, de nuevo, en mostrar el fallo de una sociedad que ha decidido que su dios sea un señor capaz de tener sexo con prostitutas menores de edad. Las mujeres son capaces de tatuarse la cara de Berlusconi en sus nalgas para tener un papel en la tele, y los hombres son capaces de todo por que esa cara les sonría y les otorgue un contrato. “Tu carrera soy yo”, le dice el político a uno de los criados de confianza al que le han ofrecido ir a un reality show.

Lo que sorprende es la decisión del director de ‘alejarse’ de la realidad. Lo advierte en los primeros fotogramas de filme con unas cartelas que dicen que la película mezcla personajes imaginarios o reales, y que todo es “una recreación con fines artísticos” y no documentales. Por ello nunca da nombres de sus ministros, de sus personas de confianza o de los empresarios que le proporcionan las prostitutas. Todo inventado, aunque cualquiera puede investigar un poco y descubrir quién es quién en las cloacas italianas que se parecen demasiado a las españolas."               (Javier Zurro, El Español, 03/01/19)

25.10.12

Agag, envuelto en un escándalo de comisiones ilegales en Italia (en 2011)

"Alejandro Agag niega todo por ahora, pero es muy posible que el yerno del expresidente José María Aznar tenga que acabar explicando a la Fiscalía de Nápoles si ha hecho de intermediario para que Finmeccanica, el coloso de la industria pública italiana, cerrara un negocio millonario con Colombia, cobrando una comisión por el trato. 

Al menos esto es lo que se desprende de los pinchazos telefónicos realizados por los fiscales John Woodcock, Francesco Curcio y Vincenzo Psicitelli (los mismos que investigan el caso de extorsión a Silvio Berlusconi), que están investigando un escándalo de pago de comisiones ilegales por parte de varios colaboradores y dirigentes de Finmeccanica para adjudicarse grandes contratos militares en el extranjero.

Los tres magistrados explican en las actas de acusación que "hay numerosos movimientos en marcha para la venta de productos de distintas filiales de Finmeccanica a diversos sujetos extranjeros en Arabia Saudí, Malasia, Kuala Lumpur o Colombia". Esto sería la "enésima prueba de la práctica de algunos representantes de Finmeccanica, para corromper a los representantes de gobiernos extranjeros y poder adjudicarse los concursos".

Y el nombre de Agag aparece pronunciado varias veces por dos personajes clave de la trama en las escuchas telefónicas que han llevado a cabo los fiscales estudiando el caso. Se trata de la exmiss Colombia, Debbie Castañeda, hoy consultora de Finmeccanica e íntima amiga del primer ministro, Silvio Berlusconi, y el director comercial Paolo Pozzerese.

Contrato militar con Colombia

Según la acusación, ambos comenzaron a trabajar en un contrato de 600 millones de euros en Colombia, que debía cerrar Agag, y que conllevaba una comisión del 5% (30 millones) del cual, el 1% (seis millones) le correspondía a Castañeda. 
 
Pero la exmodelo no ha recibido su parte y aparentemente Agag quiso renegociar las condiciones bajando su comisión a la mitad. "Alejandro ha hecho un acuerdo con Debbie que luego no respetó", se lee en las actas, porque "era ella" la que había presentado a Agag en el círculo de Finmeccanica y la que "le había hecho sacar el 5% de comisión en el negocio".

La versión de Castañeda, en una conversación con una persona identificada como Gerom y que hoy publican varios medios italianos, es que "Alejandro me ha robado seis millones, ese gilipollas, ¿tú sabes lo que significan para mí seis millones?". 

Agag, en una conversación telefónica con Il Fatto Quotidiano en el que se le pregunta si ha cobrado esos seis millones que le correspondían a Castaneda asegura que "no hay ningún negocio. No digo que Castañeda sea una mentirosa sino que no hay ningún negocio. Nunca he tenido ningún contrato de Finmeccanica. Ahora le dejo que estoy en una comida de negocios en Nueva York".

Según las actas, Pozzerese le indica a Castañeda que el problema es que Agag "no ha firmado el contrato", porque habría conseguido hacer el negocio con otra empresa y así sacarlos a ambos de las comisiones.

Recurrir a Berlusconi

Es obvio que los seis millones significaban mucho para Castañeda, que ve como única salida al entuerto recurrir a Silvio Berlusconi. 
 
En una conversación telefónica, la exmodelo le dice al director comercial de Finmeccanica que "tengo que contarle todo a él. Tendría que decirle que yo quería hacer esta cosa y que se lo lleve a él, sin firmar nada porque confiaba que siendo de buena familia no podría actuar así. Y sin embargo lo ha hecho así que la única persona que me puede ayudar es él, porque él es la única persona a la que tiene miedo en este mundo".

Finmeccanica, con 15.000 millones de euros de facturado y más de 60.000 empleados, ha estado en numerosas ocasiones en el ojo del huracán por temas de tratos de favor y comisiones ilegales."        (Público, 15/09/2011)

26.4.12

El Supremo italiano dice que Berlusconi pagó “sumas considerables” a la Mafia

"El Tribunal Supremo italiano considera que el senador Marcello Dell'Utri fue mediador entre la Cosa Nostra, la mafia siciliana, y Silvio Berlusconi para alcanzar un acuerdo de protección y colaboración que garantizase la seguridad del ex primer ministro y su familia.

 Así lo expresa el Supremo en la motivación divulgada hoy de la sentencia que dictó el pasado 9 de marzo sobre el juicio en tercera instancia a Dell'Utri, quien estaba acusado de colaboración con asociación mafiosa por hechos que se remontan varias décadas atrás, hasta 1992.

En marzo, el Supremo anunció la anulación de la condena a 7 años de prisión dictada en junio de 2010 por la Corte de Apelación de Palermo y dispuso que se celebrara un nuevo juicio en segunda instancia por encontrar un “vacío de argumentación” en esa sentencia en lo referente al período comprendido entre 1977 y 1982. 

Pero considera, según se puede leer ahora en las motivaciones de su decisión, que los jueces de Palermo que condenaron a Dell’Ultri no se equivocaron al identificar el acuerdo alcanzado con la mafia a través del senador antes de que Berlusconi entrara en política a principios de la década de los años noventa.

Contratación de Mangano
En las motivaciones, la Alta Corte se refiere en concreto a la contratación, con la mediación de Dell’Utri, del fallecido mafioso Vittorio Mangano para que trabajara para Berlusconi con el fin de garantizar la seguridad del entonces empresario, aunque aparentemente como mozo de cuadras.

 “Independientemente de las reconstrucciones hechas por los llamados (mafiosos) arrepentidos, (esta contratación) ha sido perfilada de modo congruente por los jueces en cuestión como indicativo, sin posibilidad de alternativas válidas, de un acuerdo de naturaleza protectora y colaboradora alcanzado por Berlusconi con la mafia a través de Dell’Utri”, afirma el Supremo en la sentencia.

“Sumas considerables”
Los jueces del Alto Tribunal aseguran además que Berlusconi, en “calidad de víctima” y en la época de empresario, pagó “sumas considerables” de dinero a la mafia a cambio de ese acuerdo de protección para él mismo y su familia. 

El Tribunal de Apelación de Palermo, que con su sentencia rebajaba en dos años la condena en primer grado, ya había establecido que no existían pruebas suficientes de que entre Dell’Utri y la Cosa Nostra se estipulara un pacto político-mafioso.

“Vacío de argumentación”
El Supremo anuló la condena de segundo grado el pasado marzo y dispuso que se repitiera el juicio en apelación al considerar que para los años que van de 1977 a 1982 existe un “vacío de argumentación” en la sentencia de los jueces de Palermo, pues en esa época Dell’Utri supuestamente no trabajaba para Berlusconi, sino para otro empresario.

 “Existe un total vacío de argumentación en lo que respecta a la posible incidencia de tal alejamiento sobre la permanencia del delito ya cometido”, afirma el Supremo en su sentencia.

Siete años de juicio
En primera instancia el proceso se prolongó durante más de siete años y en él fueron llamados a declarar cerca de 270 testigos, entre ellos el propio Berlusconi, aunque se acogió al derecho de no responder."              (El Plural, 25/04/2012)

8.7.10

Una historia de la corrupción

"¿A quién le importa si César era un ladrón? Desde Séneca hasta Nixon, y desde Homero hasta Napoleón, la corrupción se ha paseado a sus anchas por la historia. Y ha sido, generalmente, de la mano del poder. El editor y periodista italiano Carlo Alberto Brioschi (Milán, 1969) cuenta el desarrollo de este fenómeno en su primer libro publicado en castellano: Breve historia de la corrupción, editado bajo el sello de Taurus y prologado por el juez Baltasar Garzón.

"Desgraciadamente, la era que estamos viviendo en Italia con Berlusconi es la más corrupta de la historia", señala el editor milanés con un escueta sonrisa. "Basta mirar las noticias de ayer: la dimisión del ministro Aldo Brancher, quien había sido nombrado en su cargo solo para acogerse a una ley que le brinda cierta inmunidad y le permite aplazar todos los procesos que hay en su contra". (...)

"En las antiguas civilizaciones, Grecia o Mesopotamia, existía una especie de reciprocidad: el mal no residía en el acto de donar con interés, sino en romper la lógica del intercambio. Con la llegada de la época cristiana el soborno empezó a ser visto como un pecado y un acto que debía ser castigado". (...)

La corrupción es un mal que, a juzgar por la historia, es inherente a las sociedades y difícilmente puede tener cura absoluta. Para Brioschi, sin embargo, hay indicios de que se puede dosificar. Uno de los ejemplos que cita es el de Nueva York, una de las ciudades con mayores avances en la guerra contra la corruptela. A finales del siglo XIX y principios del XX, la ciudad estaba sumida en diversos escándalos entre los que resaltaba la malversación de dineros públicos. "La figura del alcalde tenía exceso de facultades y de paso estaba enganchado a redes mafiosas. Con el tiempo se le recortaron paulatinamente estas facultades, surgió una prensa independiente que ha hecho las veces de perro guardián de la clase política a nivel local. Los índices señalan que hubo una reducción del 50% en los niveles de corrupción", indica Brioschi. (...)

"El papel que he querido dar a estos hombres de la cultura es el de observadores. Cito a Ítalo Svevo o a Boccaccio como actores que dejaron plasmados en sus libros, o en el caso de Shakespeare en el teatro, casos de corrupción para que se entendiera el comportamiento de la gente de cada época. Esta es una forma válida de involucrarse y de aportar un granito de arena al asunto", apostilla el escritor italiano." (CARLO ALBERTO BRIOSCHI: "La era Berlusconi es la más corrupta de la historia". El País, ed. Galicia, cultura, 07/07/2010, p. 35)

25.5.10

El escándalo de la Protección Civil se extiende y sacude al Gobierno italiano

"La red gelatinosa de corrupción, como la definen los jueces de Perugia, se gestó en la cúpula de la Protección Civil, el departamento más mimado del Gobierno de Silvio Berlusconi, y hoy sigue extendiéndose como una mancha de aceite y amenaza seriamente la estabilidad del Ejecutivo.

Tras invitar a dimitir al ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, acusado de recibir 900.000 euros de la red corrupta para pagar más de la mitad de un piso con vistas al Coliseo, Berlusconi prometió ayer a sus electores: "Todo el que haya robado será despedido".

De confirmarse las sospechas, no será fácil sustituir a tanta gente. Los medios han publicado esta semana una lista de supuestos beneficiarios de la banda que reúne unos 400 nombres e instituciones públicas para los que ha trabajado el constructor romano Diego Anemone, puesto en libertad esta semana tras pasar tres meses en prisión provisional y considerado el cabecilla de la red junto a Angelo Balducci, ex responsable de Obras Públicas del Gobierno y gentiluomo (caballero) de su Santidad, todavía encarcelado.

En la lista, confiscada no se sabe bien por quién en el ordenador del constructor, figura una buena parte del establishment berlusconiano vinculado a la seguridad, la inteligencia, la religión y el espectáculo. Están los ex ministros Scajola y Lunardi, parlamentarios y secretarios de Estado como Guido Bertolaso, todavía jefe de la Protección Civil; altos prelados y sacerdotes; jefes y agentes de los servicios secretos, la Policía de Finanzas y los Carabineros; altos cargos de la magistratura y de la RAI, actores, actrices, directores de cine... Sin faltar secretarias, madres, cuñados y demás familia de los anteriores; la sede de Forza Italia y los dos palacios donde Berlusconi ejerce su cargo: Chigi y Grazioli.

Con los diarios a la caza de una segunda lista "aun más VIP", el Gobierno intentó responder ayer al clima de creciente descrédito y lo hizo sin recurrir al habitual ataque a las "togas rojas" y a las filtraciones. Como reclamó el disidente Gianfranco Fini, el Ejecutivo anunció de nuevo la rápida aprobación de una ley anticorrupción varada hace semanas en el Parlamento. El ministro de Justicia, Angelino Alfano, aseguró que la norma endurecerá las penas a los altos funcionarios y dotará de mayor transparencia a la Administración pública.

"Pero no estamos ante una nueva Tangentópolis", corrigió Alfano. Coincide con él el politólogo Giovanni Sartori: "Esto es bastante peor que Tangentópolis. Entonces todos cobraban comisiones para financiar a los partidos. Ahora estamos ante un sistema diseñado desde arriba para enriquecerse aprovechando el ambiente de impunidad general".

El propio diario Libero (derecha) ha afirmado que quienes han rebautizado al partido del Gobierno, el Pueblo de la Libertad, como la Inmobiliaria de la Libertad, no van desencaminados. Los ministros y viceministros del Gobierno poseen un total de 346 inmuebles; de media, seis pisos y fincas cada uno." (El País, ed. Galicia, internacional, 15/05/2010, p. 04)

29.1.10

Un mafioso arrepentido vincula a Berlusconi con la Cosa Nostra

"La clave del relato llega en ese momento. Spatuzza recuerda una cita en 1994 con su capo directo, en Roma: "Me encontré con Giuseppe en el bar Doney de Vía Veneto, estaba contento como si le hubiera tocado la lotería. Nos sentamos y me dijo que teníamos que matar a unos cuantos carabineros para dar el golpe de gracia. Que habíamos obtenido todo lo que buscábamos gracias a la seriedad de las personas que habían llevado adelante esta historia, y no como esos cuatro cornudos socialistas que habían recogido nuestros votos en 1988 y 1989 y luego nos habían hecho la guerra", dijo.

"Me dio dos nombres, entre ellos el de [Silvio] Berlusconi", afirmó el pentito. "Yo pregunté si era el de Canale 5 y me dijo que sí, y que también estaba un paisano nuestro, Dell'Utri. Graviano dijo que gracias a la seriedad de estas personas teníamos el país en nuestras manos".

¿Por qué tardó tanto tiempo en hablar de Berlusconi y Dell'Utri?, inquiere el fiscal. "Mi miedo a hablar del primer ministro era y es mucho. Cuando comencé a hablar con los fiscales antimafia, Berlusconi era primer ministro, y ministro de la Justicia uno [Angelino Alfano] que yo consideraba vice de Marcello Dell'Utri", respondió Spatuzza, quién comenzó a alejarse de Cosa Nostra en 1999." (El País, ed. Galicia, internacional, 05/12/2009, p. 6)

"La mafia invirtió en los negocios inmobiliarios de Berlusconi en Milán, según un testigo clave. Massimo Ciancimino, el hijo del ex alcalde de Palermo, revela que el Estado protegió al capo de Cosa Nostra, Bernardo Provenzano.

Massimo Ciancimino, hijo del ex alcalde mafioso de Palermo, Vito Ciancimino, ha declarado hoy en la sala búnker de la cárcel de Palermo ante los jueces que investigan si hubo negociación entre el Estado y la mafia siciliana a principios de los años noventa. Ciancimino ha asegurado que su padre y otros capos de la mafia invirtieron dinero en Milano 2, el proyecto inmobiliario con el que un joven Silvio Berlusconi -eran los años setenta- empezó su triunfal carrera. "Mi padre estaba muy próximo a mafiosos que tenían una gran capacidad empresarial, como Salvatore y Antonino Buscemi y Franco Bonura. Juntos invirtieron dinero en un gran proyecto en la periferia de Milán que luego se conoció como Milano 2", ha dicho Ciancimino.

El hijo del político mafioso ha explicado que obtuvo esa información directamente de su padre y a través de la lectura de sus agendas. Su testimonio se basa en su experiencia personal (trabajó como secretario de confianza con su padre) y en los documentos que el político depositó en diversas cajas fuertes antes de morir en 2002.

Ciancimino ha afirmado además que el capo siciliano Bernardo Provenzano estaba protegido por un acuerdo alcanzado entre la mafia y los servicios secretos en el que medió su padre. "Provenzano disfrutaba de inmunidad gracias a ese pacto. Era fugitivo, pero se movía libremente, no podía ser arrestado". (...)


En el proceso de Palermo están acusados de favorecer a Cosa Nostra dos altos jefes de los carabineros, el general Mario Mori y el coronel Mauro Obinu, imputados por no haber detenido a Provenzano, pudiendo hacerlo gracias a un soplo, el 31 de octubre de 1995.

Según Ciancimino, la negociación entre los servicios secretos y Cosa Nostra empezó a fraguar entre mayo de 1992 (fecha del asesinato del juez Falcone) y la captura de Totò Riina en enero de 1993, y su padre y Provenzano participaron en ese pacto.

El acuerdo preveía el fin de la onda de atentados a cambio de algunos beneficios para los capos mafiosos. Según la fiscalía de Palermo, el pacto secreto entre la cúpula de Cosa Nostra y una parte de las instituciones permitió a Provenzano mantenerse en libertad hasta el 11 de abril de 2006.

Ciancimino ha contado además que la mafia siciliana tenía a su servicio desde los años ochenta a un alto magistrado, en concreto el entonces presidente de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Supremo Corrado Carnevale. "En 1990, mi padre consiguió anular una orden de detención emitida por el juez Grillo contra él gracias a los contactos que tenía en el Supremo", ha dicho Ciancimino.

Carnevale es un juez siciliano que según Gaspare Mutolo, un colaborador de la justicia, tenía una relación especial con el ex líder democristiano Giulio Andreotti. Condenado por asociación mafiosa en 2001 tras anular cerca de 500 sentencias contra miembros de Cosa Nostra (era conocido como 'El Matasentencias'), Carnevale acabó siendo absuelto en el Supremo por falta de pruebas. Gracias a una norma aprobada en 2003 por el Gobierno Berlusconi, se reintegró a la carrera, y hoy ejerce como juez de la sección civil." (El País, 01/02/2010)

2.11.09

La trama de Berlusconi

"Donald David Mills Mackenzie no es sólo un buen abogado. Es un tipo fiel. Conoce todos los paraísos fiscales del planeta y se mueve como pez en el agua en el líquido submundo de los fondos de inversión, las sociedades interpuestas, las cajas chinas, los testaferros gibraltareños y las operaciones ilegales. Una vez dijo la verdad, y eso le condenó. Fue en una carta escrita en 2004 a su asesor fiscal, Bob Drennan. Mills le contó que había recibido 600.000 dólares de Silvio Berlusconi por testificar a su favor en dos procesos judiciales. La carta estaba encabezada con un informal "dear Bob", y en ella Mills decía: "Todos sabían que mi testimonio (no he mentido pero he superado curvas peligrosas, por usar un eufemismo) salvó a Mr B. de un mar de problemas en el cual se habría ahogado si yo hubiese dicho todo lo que sabía. En 1999 me dijeron que recibiría el dinero. Los 600.000 dólares fueron ingresados en un hedge fund. A mi disposición". (...)

La juez demostró que Mills recibió el soborno de Berlusconi y que, en combinación con los abogados de éste, los hizo pasar como una parte de la ingente masa de 10 millones de dólares pertenecientes al armador Diego Attanasio; los centrifugó después a través de cuentas en Londres, Suiza, Gibraltar y otros lugares, por medio de numerosas operaciones e inversiones de acciones, hasta ponerlos a su disposición, el 29 de febrero de 2000, convertidos en 2.802 unidades del fondo Torrey Global Offsgor Fund por un valor nominal de 600.000 dólares.

La jueza, presidenta de la sección décima del Tribunal Penal de Milán, razonó su sentencia en un texto de 400 páginas. Su relato revela una minuciosidad casi enfermiza, y es a la vez un ejemplo de escritura sobria y de ahínco investigador. Contiene elementos de novela negra y fragmentos dignos del mejor periodismo de precisión, sin ahorrar reflexiones filosóficas y guiños humorísticos. La sensación que deja su lectura es que Berlusconi tenía muy buenas razones para forzar a su mayoría parlamentaria y al presidente de la República a firmar su escudo salva-procesos. Ahora, Berlusconi será juzgado por un nuevo colegio judicial, pero el proceso deberá empezar de cero, con lo cual, aunque fuera condenado, muy probablemente el delito de soborno habrá prescrito.

"Lo más impresionante de la sentencia es que lejos de basarse en declaraciones, se basa en hechos", explica el periodista Peter Gomez. "Hay documentos internos de Fininvest firmados por directivos del grupo que evidencian la absoluta irregularidad de los balances extranjeros y demuestran que Berlusconi robaba dinero de las compraventas de derechos televisivos para metérselo en el bolsillo y ponerlo en cuentas secretas que pertenecían a sociedades off shore de su propiedad".

Mills fue el arma trascendental de ese presunto robo. Según los jueces, él fue el arquitecto de Fininvest B, la estructura paralela de Fininvest, una gigantesca caja oculta asentada en paraísos fiscales a través de 64 sociedades distintas, opacas y ficticias. Un armario oscuro y lleno de cajas chinas encubiertas por Mills, al que la jueza Gandus retrata como un sofisticado trilero capaz de esconder el dinero en cualquier garito lejano, ora las islas Caimán, ora Gibraltar, Suiza o Liechtenstein.

Cerca de la mitad de los 400 folios detallan la contabilidad paralela que Mills creó para Berlusconi, sus hijos Marina y Piersilvio y el grupo Fininvest. La otra mitad sigue el "tortuoso recorrido" de los 600.000 dólares del soborno a través de decenas de transferencias a cuentas numeradas.

La relación entre Mills y Fininvest se inició, según la sentencia, hacia 1981. El abogado Berruti, un empleado de Berlusconi, pidió asistencia a Mills sobre la doble imposición de derechos cinematográficos; enseguida, Mills empezó a crear sociedades, en Reino Unido y las islas del Canal y las islas Vírgenes, siempre en contacto con otros directivos de Fininvest. "Una vez constituidas, esas sociedades eran controladas por fiduciarios, formalmente responsables, pero a menudo pasivos", explica Gandus. Mills creó al menos "entre 30 y 50 empresas" a nombre del grupo de Berlusconi, y en la contabilidad de CMM las agrupó en una lista A y una lista B." (El País, Domingo, 11/10/2009, p. 10/1)

28.6.09

"Las fiestas de Silvio Berlusconi eran como un harén"



"Patrizia D'Addario, de 42 años, prostituta de lujo de Bari y candidata municipal por la lista Puglia antes que nada, es la testigo principal del caso judicial que investiga al empresario Gianpaolo Tarantini por corrupción e inducción a la prostitución. Tarantini es amigo de Silvio Berlusconi desde 2008. Los fiscales sospechan que organizaba fiestas con prostitutas y cocaína para políticos poderosos a fin de obtener contratos sanitarios e influencia. D'Addario fue reclutada por Tarantini y acudió dos noches al Palacio Grazioli, la residencia romana del primer ministro. En ambas ocasiones, grabó cintas de audio y vídeo que ha aportado a los magistrados. (...)

P. Usted ha reconocido ser una escort (prostituta de lujo).

R. Podría haber seguido haciendo esa vida sin delatarme y recibiendo los sobres del primer ministro con 10.000 euros. Pero cuando me di cuenta de que me estaban engañando, me rebelé. Soy la única que ha tenido el valor de confesar el oficio que ejerzo. Las otras callan, ven a Papi, pillan los sobres y hacen carrera. (...)

P. ¿Puede aclarar cuánto dinero ha recibido por sus dos visitas al Palacio Grazioli?

R. Mil euros. Sólo los recibí la primera vez por asistir a una cena. La segunda vez, cuando me quedé toda la noche, no me dieron nada. Sólo obtuve la promesa de que me ayudaría a construir el complejo inmobiliario para el que tengo los papeles en regla y por el que ya he pagado cuatro veces las tasas de edificabilidad. (...)

P. ¿Qué impresión tuvo de aquella velada?

R. Un harén. Bueno, los harenes son una cosa seria que yo conozco porque he estado tres veces en Dubai. Los jeques, a su modo, respetan a sus mujeres. Se rodean de ellas y las muestran con orgullo. Lo que yo vi, en cambio, no me gustó. Existía sólo el jeque: él.

P. Volvió a Grazioli la tarde del 4 de noviembre. Tarantini le dijo: "Él quiere que vuelvas".

R. Evidentemente se acordaba de mí. Sobre esa noche no puedo hablar.

P. Pero, ¿es verdad que la invitó a quedarse a desayunar?

R. Sí, pero no en el comedor. Fue una cosa más íntima.

P. Le acusan de urdir un complot pagado.

R. Ridículo. De esta historia no he sacado nada. Decidí hablar el 31 de mayo cuando vi que me había engañado, que nadie me iba a ayudar en el proyecto de construcción del complejo turístico." (El País, ed. Galicia, Internacional, 26/06/2009, p. 9)

22.5.09

600.000 euros por borrar las pistas de Berlusconi

"El abogado británico David Mills mintió a los jueces para proteger a Silvio Berlusconi y ayudó tanto al magnate como a Fininvest, su holding mediático y financiero, a violar las leyes italianas. Eso afirma el Tribunal de Milán en la motivación de su sentencia, dictada el pasado febrero y argumentada ayer, que condenó a Mills a cuatro años y medio de cárcel por corrupción en acto judicial.

El escrito, de 400 páginas, afirma que el actual primer ministro italiano sobornó en 1997 con 600.000 dólares (440.000 euros) al letrado británico y que éste incurrió en "falso testimonio" con el objetivo de "proporcionar impunidad a Berlusconi y al grupo Fininvest".

El tribunal considera probado que Mills recibió "durante años enormes sumas de dinero" de Fininvest, y que al declarar en falso ante los jueces permitió a Berlusconi "mantener los ingentes beneficios" obtenidos en paraísos fiscales, además de "burlar abiertamente" las leyes antimonopolio de los medios de comunicación.

A la condena dictada contra Mills le falta un elemento clave, conocer la pena que recaería en el corruptor. Berlusconi fue imputado con Mills, pero su procesamiento fue aplazado a la espera de que el Tribunal Constitucional decida sobre la aprobación (el año pasado) del llamado Laudo Alfano, la ley que garantiza inmunidad a cuatro altos cargos del Estado, entre ellos el jefe del Ejecutivo. (...)


El fallo de la juez Nicoletta Gandus detalla los antecedentes del soborno y enumera los móviles del delito. "La clave de las declaraciones reticentes de Mills está en el hecho de que siempre señaló genéricamente a Fininvest, y no a la persona de Silvio Berlusconi, como propietaria de las sociedades, favoreciéndole cuando fue imputado en aquellos procesos", escribe la juez. Además, Mills borró "todos los rastros financieros que relacionaban a Berlusconi con las sociedades", agrega.

El caso salió a la luz en 2004 porque la Hacienda británica descubrió en las cuentas del abogado inglés 600.000 dólares sin justificar. Mills reveló a las autoridades que se los había donado Carlo Bernasconi, un directivo de Fininvest que murió en 2001. El caso llegó a Milán, y originó un escándalo político en Reino Unido que acabó con la dimisión de la esposa de Mills, ministra de Cultura del Gobierno de Blair." (El País, ed. Galicia, Internacional, 20/05/2009, p. 6)

17.3.09

La empresa de Berlusconi sobornó al abogado Mills

"El abogado británico David Mills fue condenado ayer por un juez de Milán a cuatro años y medio de cárcel por corrupción en acto judicial. Los magistrados consideran probado que Mills fue corrompido por Fininvest, la empresa de Silvio Berlusconi, que le pagó 600.000 dólares (460.000 euros) por testificar en falso a favor del hoy primer ministro durante dos juicios por corrupción celebrados contra Berlusconi.

El hoy primer ministro italiano fue imputado como presunto corruptor de Mills en el proceso, pero se ha librado de ser juzgado gracias al laudo Alfano, llamado así en honor del ministro de Justicia actual, Angelino Alfano, quien elaboró hace unos meses la norma ad hoc que impide procesar a los cuatro altos cargos de la República italiana en el curso de su mandato. Esta ley, aprobada ya por el Parlamento, está siendo examinada en este momento por el Tribunal Constitucional.

El caso Mills originó un escándalo político en Reino Unido que acabó con la dimisión de la esposa del abogado, ministra de Cultura del Gobierno de Tony Blair. Paradójicamente, el letrado ha sido condenado además a indemnizar con 250.000 euros a la parte civil de la Presidencia del Consejo de Ministros, es decir, a Berlusconi.

La sentencia proyecta una sombra inquietante sobre los usos judiciales de Il Cavaliere. Según el tribunal, los 600.000 dólares pagados a Mills por Fininvest en 1998 sirvieron para comprar el testimonio favorable del abogado en los procesos por comisiones a la policía fiscal y en el caso All Iberian, con el fin de exculpar a Berlusconi.

"En un país normal", dijo ayer Antonio di Pietro, líder de Italia de los Valores, "el presidente del Consejo habría presentado ya la dimisión". "Si hay un corrupto, hay un corruptor. Pero ya se sabe cómo son las cosas en Italia". (El País, ed. Galicia, Internacional, 18/02/2009, p. 3)

6.11.08

El timo de la heredera

"El marqués tenía una hija, Annamaria, de un anterior matrimonio. Annamaria era la heredera universal. El marqués dejó un gran patrimonio cuya joya principal era Villa San Martino, en Arcore, cerca de Milán. Se trataba de una fabulosa residencia del siglo XVIII, situada en una finca de un millón de metros cuadrados y repleta de libros antiguos y obras de arte, valorada en unos 1.700 millones de liras. Pero Annamaria era aún menor de edad, y la custodia del patrimonio cayó en manos de los dos tutores designados en el testamento: un senador, Giorgio Bergamasco, y un joven abogado, Cesare Previti.

Annamaria permaneció en el extranjero, en un internado, hasta el 22 de mayo de 1972, fecha en que cumplió 21 años y alcanzó la mayoría de edad. Su primera decisión fue la de poner en venta las casas, incluida Villa San Martino, porque le traían malos recuerdos. Poco después, el senador Bergamasco entró en uno de los múltiples gobiernos presididos por Giulio Andreotti y dejó al abogado Previti como único asesor de la joven heredera. Para mantener la maravillosa biblioteca de Villa Martino hasta que se realizara la venta, Previti contrató a un conocido suyo, también abogado, llamado Marcello dell'Utri.

En 1974, Previti comunicó a Annamaria que había encontrado un posible comprador para Villa San Martino. Esa era la buena noticia. La mala noticia era que el posible comprador no ofrecía más de 500 millones de liras, y no quería pagar en efectivo, sino en acciones de su empresa constructora, Edilnord. Previti, como persona de confianza, aconsejó vender. Le habló a Annamaria de la crisis petrolera, de la recesión, de la crisis. Y Annamaria vendió, por 500 millones. En ese año, 1974, 500 millones eran el precio de un buen ático en el centro de Milán.

Annamaria se marchó a Brasil, donde descubrió que las acciones no valían, ni de lejos, 500 millones. Nunca más quiso hablar del asunto.

El resto de la historia es bien conocido. El bibliotecario Dell'Utri siguió residiendo en Villa San Martino: por algo era desde hacía tiempo secretario personal del nuevo propietario, Silvio Berlusconi. El ex tutor y hombre de confianza de Annamaria, Cesare Previti, ingresó de inmediato en Fininvest, una de las sociedades de Silvio Berlusconi.

Marcello dell'Utri desarrolló en los años siguientes una brillante carrera empresarial, a las órdenes de Silvio Berlusconi, y una brillante carrera política como senador de Forza Italia. Fue condenado por cooperación con asociaciones mafiosas, intento de extorsión (condena anulada en apelación) y fraude fiscal. Actualmente goza de gran prestigio como bibliófilo.

Cesare Previti fue nombrado ministro en el primer Gobierno de Silvio Berlusconi. En 2006, el Tribunal Supremo italiano le condenó por corromper a un juez romano con dinero de Silvio Berlusconi. Dado que tenía más de 70 años, no ingresó en prisión y debió cumplir servicios sociales.

Villa San Martino sigue siendo la residencia principal de Silvio Berlusconi.

Esta historia carece de moraleja." (El País, Babelia, 12/10/2008, p. 14)

2.6.08

¡Dale largas, que ya verás como te lo agradecen!

“Los jefes mafiosos hacen tratos con políticos sicilianos y napolitanos, que, a su vez, apoyan a los líderes nacionales. Y todos ellos comparten una lucha contra el aparato judicial. (…)

Con cierta ayuda del centro-izquierda, hay que reconocerlo, la coalición de Berlusconi ha reescrito la legislación penal de tal manera que ahora es infinitamente más difícil condenar a acusados de todo tipo, incluidos los mafiosos. La longitud de los juicios se ha duplicado y los cambios legales ofrecen mil oportunidades de retrasar o revocar procesos basándose en pequeños detalles técnicos, con el resultado de que, para entonces, ya ha transcurrido demasiado tiempo desde que se cometió el delito. En casi todos los países, el calendario de prescripción se detiene en cuanto se inician las acciones judiciales, pero en Italia no es así y, por consiguiente, muchas condenas se eluden simplemente gracias a los retrasos. Asimismo, el Parlamento italiano ha eliminado las cárceles especiales para los jefes mafiosos más peligrosos, que les impedían casi por completo comunicarse con sus organizaciones, y ha reducido las ventajas para los testigos que cooperen. Además, el Gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, con el respaldo entusiasta del centro-derecha, aprobó una amnistía que permitió la salida de 26.000 presos; impidió que el principal abogado de Berlusconi, Cesare Previti, condenado por sobornar a jueces, fuera a prisión, y puso en la calle a varios acusados de pertenencia al crimen organizado.

Todo esto no sólo es moralmente repugnante, sino que es crucial para el mandato del nuevo Gobierno de centro-derecha. Entre los temas más importantes de la reciente campaña electoral estuvieron la criminalidad y la seguridad. Para ocuparse de ellos, el Gobierno tendrá que cambiar de política respecto a la justicia penal. Como dijo hace poco Antonio Manganelli, jefe de la policía italiana, "gran parte de lo que hacemos resulta inútil por el funcionamiento judicial. Tenemos un sistema de justicia lento y complicado que hace que la policía se esfuerce en vano". (ALEXANDER STILLE: Mafia y política en la Italia de Berlusconi. El País, ed. Galicia, 31/05/2008, p. 39)

15.4.08

Los amigos de Berlusconi y las "cosas normalísimas"

La Mafia también hace campaña. El brazo derecho de Berlusconi, sospechoso de un intento de compra de votos.

A sólo 24 horas del voto, Italia amaneció inundada de noticias sobre las relaciones entre el partido de Silvio Berlusconi, Pueblo de la Libertad, y la Mafia. Las amistades peligrosas del senador palermitano y cofundador de Forza Italia, Marcello Dell'Utri, mano derecha de Silvio Berlusconi y que fue condenado en 2004 a nueve años de cárcel por asociación mafiosa, están en el centro del huracán.

Varios medios relacionan al onorevole Dell'Utri con la investigación de la fiscalía de Reggio Calabria que ha revelado que la 'Ndrangheta ofreció al PDL falsear 50.000 votos de italianos residentes en Latinoamérica.

Dell'Utri reconoce haber hablado de ello con el empresario Aldo Micciché, calabrés que vive en Venezuela y es el principal investigado. En La Repubblica, Dell'Utri confiesa que puso en contacto a Micciché con Barbara Contini, candidata al Senado del PDL por Campania, porque "él se ofreció a ocuparse de los votos de los italianos residentes en el extranjero". Luego niega que eso sea fraude: "Si quieren montar un escándalo electoral, no puedo impedirlo. Pero es una cosa normalísima", declara. (…9

La carrera de Dell'Utri, plagada de procesos y condenas, está íntimamente ligada a la de Berlusconi desde 1974. Ese año entró en Edilnord, la editorial del magnate, y fue nombrado secretario y encargado de reestructurar la casa del empresario, villa Arcore. Poco después, Berlusconi contrató por mediación de Dell'Utri a un mafioso legendario que ha protagonizado la gran polémica de esta campaña, Vittorio Mangano.

El criminal se instaló con su mujer, su hija y su suegra en la villa de Berlusconi con el encargo oficial de ejercer de guardés. Aunque vivió con él durante más de dos años, Berlusconi siempre negó saber que Mangano era en realidad un pupilo de Stefano Bontade, el jefe de la sangrienta familia Santa María de Jesús.

Tras reunir un currículo ejemplar (secuestros, extorsión, agresiones, cheques sin fondos, narcotráfico y al menos dos homicidios, uno de ellos material), el guardés de Arcore llegó a capo de la Cosa Nostra. Condenado a cadena perpetua, murió en la cárcel en 2000. Su nombre fue citado por el juez Paolo Borsellino en 1992, dos meses antes de ser asesinado. Dijo que Mangano era "cabeza de puente de la mafia en el Norte de Italia".

Dell'Utri y Berlusconi han recordado a Mangano estos días como "un héroe". Dell'Utri lo definió como "gran hombre". Berlusconi, durante una entrevista en La 7, lo reafirmó: "Fue un héroe porque heroicamente no inventó nunca nada sobre mí". (El País, ed. Galicia, Internacional, 13/04/2008, p. 4)