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21.2.20

Las cadenas de clínicas dentales: una historia de ambición, escándalos y pelotazos

"España ha sido durante años un terreno propicio para el florecimiento de las cadenas de clínicas odontológicas, hasta el punto de que hubo un tiempo en que fue el país de Europa con mayor número de establecimientos. 

La limitada cobertura de la salud dental por el sistema público y las elevadas tarifas de los dentistas tradicionales explican el tirón que llegó a tener una fórmula basada en una publicidad muy agresiva y en los bajos precios.

En ese contexto y con esos señuelos, no fue difícil atraer a decenas de miles de personas, que vieron en las cadenas de clínicas odontológicas la posibilidad de arreglarse la boca con un coste asumible por su modesta economía. La financiación de los tratamientos en cómodos plazos mensuales, que estas clínicas ofrecían prácticamente a cualquiera, animó a los más indecisos, a pesar de las advertencias lanzadas por algunos colegios profesionales.


Una de las pioneras en España fue Vitaldent, que echó a andar como franquicia en 1997 y a la que siguieron, pocos años después, otras como Unidental (1988) o Caredent (2004).
Tal acogida popular tuvieron las cadenas de clínicas dentales que en 2012, en medio de una crisis galopantes y con las políticas de recortes impulsadas por el PP en pleno apogeo, este sector fue el único que creció (un 2,4%), ingresando un total 595 millones de euros.


El aviso de Funnydent

A partir de entonces, sin embargo, todo iría a peor y en enero de 2016 saltó la primera señal de alarma, con el cierre inesperado de las clínicas Funnydent en Madrid y Catalunya, que dejó miles de tratamientos sin terminar y se llevó por delante el empleo de decenas de dentistas y auxiliares. A continuación, irían cayendo más cadenas, lo que trajo consigo una sucesión de escándalos que echó por tierra la imagen de este negocio.
Se supo que algunas de ellas prestaban a sus pacientes un servicio cuando menos de dudosa calidad, que otras tenían relaciones poco claras con sus franquiciados y que las más se habían endeudado hasta las cejas para financiar su ambiciosa expansión, no sólo por España, sino también fuera.


El siguiente capítulo no podía ser otro que el derrumbe de estas cadenas, su compra por inversores dispuestos a sanearlas en el mejor de los casos y, a nada que viniesen mal dadas, la quiebra.

Vitaldent: caída de un gigante

Muy sonado fue lo ocurrido con Vitaldent, puesta bajo administración judicial en 2016, tras la detención de su fundador y principal propietario, Ernesto Colman, y de sus más directos colaboradores, bajo la acusación de estafa, delito fiscal y blanqueo de capitales. La cadena de clínicas dentales más grande de España, con 364 locales, exigía a sus franquiciados pagos en metálico que luego desviaban a cuentas en el extranjero, según la Fiscalía.


Un imprevisto giro argumental permitió que Vitaldent sobreviviera a aquel suceso: meses después de la intervención judicial, con el beneplácito casi unánime de los afectados, la Audiencia Nacional autorizó su venta a JB Capital Markets a cambio de 18,5 millones de euros y de la promesa de inyectar el dinero necesario para el saneamiento de la cadena. Detrás de esa denominación social estaba Javier Botín, que hizo un negocio redondo.
A mediados de 2919, el hermano de la presidenta del Santander vendió Vitaldent al fondo Advent Internacional por 350 millones de euros, con unas plusvalías estimadas en 200 millones.


Un auténtico pelotazo, teniendo en cuenta además que Javier Botín retuvo las 80 clínicas propias situadas en Italia, con el plan de alcanzar las 125 en tres años y quién sabe si traspasárselas luego al mismo fondo o a otro, a cambio también de copiosas ganancias.
iDental y Dentix

No menos escabrosa fue la caída de iDental, que entró en concurso de acreedores en septiembre de 2018, quedando igualmente bajo administración judicial, con una deuda de en torno a 10 millones de euros. Su mala situación derivó en el cierre de 26 clínicas y la desatención de 400.000 pacientes, que denunciaron tratamientos inacabados, problemas con los préstamos y muchos de ellos incluso la aparición de secuelas.

Los fundadores (Javier García Pellicer, José María Garrido y Vicente Castañer) fueron detenidos por varios delitos, entre ellos un presunto fraude de 60 millones de euros captados entre inversores con el pretexto de reflotar la empresa, que por entonces perdía entre tres y cuatro millones al mes, debido en buena medida a sus costes financieros. También sufrieron prisión provisional Luis Sanz y José María Garrido, socios de Weston Hill, el fondo a través del cual habrían vehiculado la operación.

La última cuenta de este rosario es Dentix, aunque un situación guarda notables diferencias con las anteriores. Su dueño es el odontólogo Angel Lorenzo Muriel, que puso los cimientos de su cadena en 2001, al inaugurar un primer local en el barrio madrileño de Pueblo Nuevo. Ahora cuenta con 330, de las que 200 se encuentran en España y el resto en Italia, Colombia y México.

 El problema de Dentix es la deuda contraída con el fondo de inversión KKR para financiar se expansión y que lastra gravemente sus cuentas. Recientemente, KKR exploró la posibilidad de convertir esa deuda en acciones, pero renunció a hacerlo después de revisar a fondo los números de Dentix. Desde fuera no se descarta la posibilidad de que finalmente caiga en manos de Advent, cuyo interés por el sector ya demostró con la compra de Vitaldent."                   (Vicente Calvero, Público, 18/02/20)

19.10.18

"El fraude de iDental se ha permitido desde 2015, ¿de verdad que nadie había visto nada raro?"

"Ana Tamargo (Madrid, 1977) es una de las mas de 300.000 personas afectadas por la estafa de Idental. En 2016 acudió a una de las clínicas para que le colocaran varios implantes bucales. Siempre había querido arreglarse la boca, pero debido a sus ingresos no había podido permitírselo.

 Idental se anunciaba como una "clínica de asistencia social" y Ana, como tantos otros clientes, pensó que iban a ayudarla. Su intervención costaba 7.000 euros, pero gracias a esa supuesta ayuda, solo tenía que desembolsar 1.800, un dinero que le sería adelantado por una financiera.

Después de una mala experiencia durante la primera limpieza bucal se echó atrás y decidió no continuar con el proceso. Pero el contrato con la financiera seguía vigente y durante once meses tuvo que pagar un total de 550 euros por una intervención que no le habían hecho.

 Este modelo es el mismo que la cúpula de la compañía quería repetir en los llamados Institutos Odontológicos y que ha supuesto esta semana la prisión incondicional para el exdirectivo de la compañía Luis Sans y para otras otras tres personas más. Al final, después de varias reclamaciones, a Ana le devolvieron su dinero. Se considera una afortunada. Ahora, aprovechando que está desempleada –trabajaba como limpiadora– trata de asesorar a otros afectados a través de las redes sociales.


¿Llegó a iDental pensando que prestaban un servicio social?

Sí. Todo el mundo iba a las clínicas creyendo que te daban una ayuda del Estado o de alguna institución benéfica. Se anunciaban diciendo que tenían convenios con Cruz Roja y con Cáritas, y nosotros, que en muchos casos somos personas sin demasiada cultura, nos lo creímos. Jugaban con que la mayoría jamás habíamos ido al dentista. 

Te hacían un presupuesto de muchos euros y luego te decían que te aplicaban un tanto por ciento de descuento por esa ayuda. En mi caso la intervención costaba 7.000 y me lo dejaban en 2.800. Dije que era demasiado y en menos de un mes me volvieron a llamar para decirme que me reducían 1.000 euros y que una financiera me iba a conceder un préstamo en condiciones muy ventajosas.

¿No le pareció extraño?

Me resulto raro, pero me iban a arreglar la boca a un precio supuestamente subvencionado. El contrato me llegó por correo electrónico y creo lo firmé sin apenas leerlo. Te pones tan contenta de que te hayan concedido un crédito para una cosa tan necesaria...

Hay gente que denuncia que en los contratos había datos falsos ¿fue su caso?

Para que la financiera pudiera concederte el préstamo tenían que inventarse datos que probaran que eras solvente. Mi contrato decía que estaba casada, que cobraba mil euros y que no tenía hijos. Todo era mentira. No estoy casada con mi pareja y tengo un hijo. Creemos que las financieras e iDental estaban compinchadas, o que al menos lo estaban los comerciales. Si había relación entre las empresas es algo que no sabemos.

¿Cómo fue su experiencia con los servicios odontológicos de iDental?

Primero me hicieron una limpieza bucal. Tengo las encías muy sensibles y cuando la dentista empezó me hizo muchísimo daño, así que solicité anestesia. El anestesista llegó con muy malas formas. Empezó a hacerme preguntas y yo me sentí fatal. Entonces la dentista me vio la boca y me advirtió de que no iban a poder colocarme el implante. 

Me negué a seguir con el proceso. Había una cláusula según la cual, si rescindías el contrato después de 14 días, tenías que pagar todo el tratamiento: en mi caso fueron 7.000 euros. Tuve que estar 11 meses pagando las letras, pero hay pacientes que tuvieron que abonar toda la intervención. Así que, a pesar de todo, tuve suerte.

¿Durante ese tiempo tuvo que seguir pagando?

Sí. En total 550 euros. No quería que me metieran en una lista de morosos. Entonces reclamé a la Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad de Madrid. Me dijeron que no era de su competencia y me derivaron a la Consejería de Sanidad. Ellos me volvieron a derivar a Consumo. Al final decidí poner una reclamación a la financiera en el Banco de España. Seguramente les entró miedo y en dos días me devolvieron mi dinero.

¿Cómo cree que ha sido la respuesta de las administraciones en este caso?

Evidentemente el Ministerio de Sanidad no ha abierto las clínicas de iDental, pero cuando empezaron a llegar tantas denuncias y reclamaciones se podía haber hecho algo más. Esto se ha permitido desde 2015. ¿Nadie había visto nada raro? Ahora el Ministerio ha dicho que va a luchar contra la publicidad engañosa y nos parece muy bien… aunque eso ya estaba aprobado.

 Algunos partidos políticos nos han escuchado y asesorado. Nos reunimos con el PSOE, Podemos y Ciudadanos en el Congreso este mes de marzo y nos recomendaron fundar la asociación de afectados por iDental Adafi.

Ahora trata de ayudar a gente por su cuenta ¿por qué lo hace?

Es por empatía. Hay muchísima gente mayor que no sabe a quién acudir, que sienten vergüenza y no quieren decirle a sus familias que se han quedado sin dientes y sin dinero. Mucha gente solo quiere hablar contigo. He hecho muchos amigos. Gente a la que acabas queriendo mucho porque hablas con ellos a diario. Señoras mayores que no saben ni encontrar un teléfono en internet. Tengo el móvil lleno de fotografías de bocas que me mandan otros afectados. Es terrible. Pero tenemos que apoyarnos.

¿Cree que la salud bucodental debería estar dentro del sistema nacional de salud?

Por supuesto que sí. Desde Adafi y Actora Consumo –una asociación de consumidores zaragozana– se ha empezado a recoger firmas para que así sea. La salud bucodental tiene que ser un derecho sanitario como cualquier otro. No es sólo una cuestión estética. Con una salud bucal deficiente se producen producir problemas estomacales, digestivos e incluso psicológicos. Nos va a llevar mucho tiempo recoger todas las firmas, pero lo conseguiremos."                    (Entrevista Ana Tamargo, afectada iDental, Ángel Villaescusa, eldiario.es, 16/10/18)