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21.5.19

El lado más oscuro del caso Odebrecht... claro que, curiosamente, la financiación de partidos que es ilegal en América Latina no lo es en EEUU...

"Rodrigo Tacla Durán, exabogado de la constructora brasileña Odebrecht, admite que al amparo de esta compañía creció una amplia red de sobornos y financiación ilegal de partidos políticos, que iba “desde Patagonia hasta Sierra Madre”, es decir, desde Argentina hasta México. A cambio de licitaciones de obras públicas, el gigante brasileño repartía generosas comisiones ilegales.

Destapado por el Departamento de Justicia en Washington hace nueve años, la famosa investi­gación judicial brasileña lava jato -lavacoches–, es el escándalo de corrupción más grande de la historia de la región.

Ha derribado, como bolos en una bolera, a jefes de gobierno, poderosos empresarios, ministros y altos funcionarios en una decena de países. También se ha cobrado la vida del ex presidente peruano Alan García que se suicidó hace dos semanas tras ser acusado de dar trato favorable en concurso de obras públicas a Odebrecht, a cambio de financiación para sus campañas electorales, la acusación más típica de la enorme ­trama latinoamericana de Odebrecht.

Odebrecht ha tumbado hasta a un jefe de Estado, el caso de Pedro Pablo Kuczynski, el presidente conservador de Perú que se vio forzado a dimitir dos semanas ­antes de la cumbre hemisférica en Lima hace justo un año, un ca­lendario nada oportuno ya que la cumbre fue organizada por la ­administración Trump con el fin de demostrar que la corrupción es una plaga de la izquierda boli­variana.

 La financiación de partidos que es ilegal en América Latina no lo es en EEUU
 
Lo cierto es que el escándalo Odebrecht no tiene señas ideológicas. Ha golpeado a partidos de la izquierda en Brasil, Venezuela y Ecuador, y a partidos de la de­recha en México, Colombia y Brasil también.

Sin embargo, pese a ser elogiado como la punta de lanza de la lucha contra la corrupción en América Latina, el caso Odebrecht –con sus polémicos métodos jurídicos ­importados desde EEUU– ha ­levantado una fuerte polémica en la región.

Para algunos, se ha criminalizado en exceso un sistema ilícito de financiación política que, en Estados Unidos habría sido legal porque el Tribunal Supremo avala las aportaciones privadas y sin límites a un candidato.

“El caso de Alan García parece similar al del expresidente brasileño Lula da Silva. Se trata de di­nero para campañas políticas; no hay nada personal contra él excepto un dinero que cobró por una conferencia en la Federación Industrial de São Paulo (Fiesp)”, asegura Marcelo Mitterhof, economista de BNDES, el Banco ­Público de Desarrollo cuyos ex­directivos, tras repetidas acu­saciones de estar involucrados en el caso Odebrecht, han salido ­absueltos.

Es más, como ha denunciado Tacla Durán, los métodos de la investigación y, concretamente, el uso muy extendido de la colaboración premiada –penas reducidas y hasta incentivos económicos para los delatores– son cuestionables en muchos casos.

Hay amplias pruebas –miles de documentos con listas de políticos sobornables entregados por los directivos de Odebrecht– de que la empresa había efectivamente institucionalizado la corrupción en diversos países. Pero, en muchos casos, como el de Lula o el del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, no hay pruebas salvo estas denuncias compradas a los colaboradores con la justicia. Muchos de ellos son allegados del expre­sidente de la constructora, Marcelo Odebrecht.

Odebrecht había institucionalizado la corrupción en una docena de países

Se multiplican las acusaciones contra el juez Sergio Moro, gran cabeza de la operación lava jato, cuya credibilidad como el azote de los políticos corruptos perdió brillo este año cuando aceptó el cargo de ministro de Justicia de Brasil en el gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.

 “Hay un grave conflicto de intereses para estos fiscales y jueces”, dijo Tacla Durán en dos entrevistas mantenidas en Madrid donde ha buscado refugio de los fiscales de lava jato. Opina que los métodos jurídicos carecen de todo rigor y asegura que “cada delator de Odebrecht cobró 15 millones de reales (3,4 millones de euros al cambio) por firmar el acuerdo de colaboración premiado y pactaron sus testimonios”.

Interpol respalda estas graves acusaciones lanzadas contra ­Sergio Moro, que se negó a admitir a ­Tacla Durán como un testigo en el juicio de Lula. Esta agencia de policía internacional se negó a seguir una orden judicial de ­busca y captura contra Tacla ­Durán al considerar irregulares los métodos del juez brasileño.

Todo empezó en Brasil hace cinco años cuando los fiscales del caso lava jato centraron su inves­tigación anticorrupción en Odebrecht tras descubrir una trama corrupta en la petrolera semi estatal Petrobras. Ya era una práctica habitual pedir dinero a la constructora para garantizar el apoyo de los partidos políticos brasileños a cambio de obras lucrativas como refinerías. 

Con la ayuda del testimonio explosivo de Marcelo Odebrecht y otros directivos que habían firmado un acuerdo de colaboración premiada, Moro y sus fiscales empezaron a detener a cientos de políticos brasileños, principalmente del Partido de los Trabajadores (PT), acusados de cobrar sobornos, normalmente para financiar a sus partidos ­aunque en algunos casos como el del exministro Antonio Palocci, el principal acusador de Lula –en otro acuerdo de colaboración–, para su propio enriquecimiento. 

 “Hay un abuso total de esta colaboración premiada sin otras pruebas; se ha reducido la pena de más colaboradores de los que se han inculpado”, explicó Thiago Bottino, experto en derecho de la Fundación Getúlio Vargas en Río de Janeiro, un crítico a la investigación brasileña. “Basar una inves­tigación en tantas colaboraciones premiadas es contraproducente; se acabará hundiendo por falta de pruebas”, agrega.

Hay indicios de que los jueces utilizan el caso Odebrecht para hacer política

Con un objetivo de sacudir el sistema político clientelar en Brasil y concretamente el entonces poderoso PT, los jueces de lava ­jato centraban su investigación en frenar los pies al expresidente ­Lula. “Solo les interesaba ir a por Lula y muchos de los acuerdos de colaboración protegían a los de­latores de Odebrecht de ser juz­gados en otros países”, aseguró Bottino. Pero si los directivos de Odebrecht estaban blindados, los políticos cayeron como moscas en la telaraña dentro y fuera de Brasil.

Primero alcanzó a gran parte de la clase política brasileña, entre ellos el expresidente Michel Temer, el gobernador del estado de Río que recibió sobornos por las obras olímpicas realizadas por Odebrecht y otras constructoras y el candidato presidencial Aécio Neves. Luego cruzó la frontera para inculpar a toda América Latina.

En Perú tres expresidentes ya están bajo investigación por pedir dinero a Odebrecht a cambio de contratos. En México, el expre­sidente de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Agustín Lozoya, estrecho aliado del entonces ­presidente Enrique Peña Nieto, fue acusado de haber pedido 10 millones de dólares a Odebrecht para una campaña electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a cambio de acceder contratos en la construcción de refinerías. Según un nuevo libro de Raúl Olmos, la investigación contra Odebrecht alcanza no sólo a Peña Nieto sino a Felipe Calderón, otro expresidente.

En Ecuador, el exvicepresidente Glas y otros funcionarios del expresidente Rafael Correa, permanecen en la cárcel por su presunta involucración en el escándalo. Correa, por su parte, acusado en el mismo caso, vive en Bélgica a salvo de los jueces.

El proceso es el más importante habido en América Latina contra la corrupción
La exfiscal venezolana Luisa Ortega, ahora exiliada en Bogotá, acusa a Nicolás Maduro y sus colaboradores de haber recibido sobornos de Odebrecht. Al otro lado del espectro político, Mauricio Macri, el presidente liberal de Ar­gentina se ha visto también involucrado. Igual que Álvaro Uribe, el neoconservador expresidente colombiano. En Colombia, el fiscal general calcula que Odebrecht ­pagó sobornos por 35 millones de dólares a funcionarios y políticos a cambio de trato preferencial en adjudicaciones de obra pública. La lista se extiende a Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá.

En medio de una moralización justiciera que crece en muchos países latinoamericanos, el caso Odebrecht ha echado gasolina al fuego de indignación contra la clase política. Puede ser una reacción necesaria contra la corrupción endémica en la región desde hace siglos que pasa una enorme factura social y económica. Pero hay indicios preocupantes de que los mismos jueces quieren ser políticos al igual que Moro. Los fiscales de lava jato –liderados por el evangé­lico Deltan Dallagnol– han usado el dinero recaudado mediante los acuerdos de colaboración y las multas para formar una fundación anticorrupción que muchos creen que será su plataforma política.

Hasta se ha hecho una película de Netflix sobre la investigación jurídica sobre la red de sobornos, principalmente la trama brasileña titulada El mecanismo. Es una intriga turbia que, aun así, no logra igualar por suspense y drama lo que ha venido saliendo en los periódicos sobre maletas llenas de billetes o diamantes y listas de ­políticos comprados a los que se identifica con motes como nervo­sinho (el exalcalde de Río Eduardo Paes) o amigo (Lula). Pero El ­mecanismo tiene un problema, dice Tacla Durán; presenta el caso Odebrecht como un caso de polí­ticos malos contra jueces buenos. “No hace falta que vea la serie; lo he visto por dentro; lo sé todo y esos jueces no son héroes”.            (Andy Robinson, La Vanguardia , en Jaque al neoliberalismo, 03/05/19)

13.11.17

Odebrecht: los papeles secretos del mayor escándalo de América. Pagó en Andorra 200 millones en sobornos a 145 políticos y funcionarios de Latinoamérica

"Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción que ha protagonizado el mayor escándalo de sobornos de América, pagó 200 millones de dólares (172 millones de euros) en comisiones ilegales a políticos, funcionarios, empresarios y presuntos testaferros de ocho países de Latinoamérica a través de la Banca Privada d´Andorra (BPA), según informes confidenciales de la Policía de este Principado.

Los sabuesos andorranos bajo las órdenes de la juez Canòlic Mingorance barajan esta suma tras examinar las cuentas de 145 clientes presentados al banco por la que pasa por ser la mayor contratista de Latinoamérica. Una mole con 168.000 empleados y tentáculos en 28 países.

El Gobierno de Andorra intervino en marzo de 2015 la BPA por un presunto delito de blanqueo de capitales. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos había denunciado que esta institución financiera acogía fondos de tramas criminales de Rusia y China. Andorra, atenazada por la presión internacional, renunció el pasado año al secreto bancario.

EL PAÍS ha tenido acceso a la documentación confidencial que políticos, altos cargos de la Administración, funcionarios, abogados y testaferros de Ecuador, Perú, Panamá, Chile, Uruguay, Colombia, Brasil y Argentina presentaron a la BPA para abrir sus cuentas secretas.

Odebrecht transfirió a estos depósitos sobornos millonarios que enmascaró como servicios que nunca prestó.

La revelación contempla centenares de documentos como pasaportes, cartas de presentación, cuestionarios confidenciales de clientes e informes sobre la evaluación de riesgo.

También incluye las actas de las sociedades de Panamá, Islas Vírgenes y Belice con las que operaron los principales protagonistas de la trama Odebrecht. Una bomba política que ha aflorado sobornos en 12 países de Latinoamérica y cuya metralla ha impactado ya contra los presidentes Michel Temer (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia) o Danilo Medina (República Dominicana). La ola también alcanza a los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Ollanta Humala (Perú), en prisión por este escándalo.

La BPA de Andorra y el Meinl Bank de Antigua y Barbuda fueron los principales bancos utilizados por la compañía de Marcelo Odebrecht, que también está en prisión, para pagar los sobornos a actores clave en la adjudicación de obra pública.

La constructora ha reconocido ante la Justicia de Brasil que costeó campañas electorales de presidentes y candidatos de América. Y que pagó sobornos por, al menos, 788 millones de dólares (680 millones de euros). Los candidatos favorecidos por la contratista ejecutaban después un plan de obras públicas multimillonario. Odebrecht abonó una multa de 3.500 millones de dólares (3.019 millones de euros) a las autoridades de Brasil, EE. UU. y Suiza.

La Policía de Andorra ha elaborado un detallado informe que recoge 145 clientes y sociedades que abrieron cuentas en la BPA por iniciativa de Odebrecht e investiga a decenas de personas y compañías que mantuvieron una operativa bancaria con esta estructura corrupta. Se trata de clientes que recibieron y emitieron traspasos internos directos a las principales cuentas bajo sospecha. Los investigadores intentan determinar ahora si estos también son parte de esta alambicada red de compra de voluntades.

Las pesquisas policiales y judiciales han revelado que Odebrecht utilizó las sociedades off shore Aeon Group y Klienfeld Services Limited para pagar los sobornos a políticos y funcionarios. Y que gestores de la BPA constituyeron sociedades en Panamá para ocultar a los titulares reales de las cuentas bancarias. Solamente a través de Klienfeld, una firma constituida en el paraíso fiscal de Antigua Barbuda, se abonaron pagos sospechosos por más de 200 millones de dólares (173 millones de euros).

La mayoría de los clientes de la BPA favorecidos por Odebrecht vació sus cuentas con celeridad y, en ocasiones, transfirió fondos a bancos suizos y a otros paraísos fiscales.

Los documentos demuestran que, pese a que los empleados del Departamento de Complimiento (Compliance) de la BPA alertaron del alto riesgo de los PEP (personas políticamente expuestas) presentados por Odebrecht, las cuentas se terminaron abriendo.

Lo que sigue son los papeles secretos del mayor escándalo de América:

Transferencia de dos millones a los padres del exministro panameño Papadimitriu

Odebrecht abonó 2,1 millones de dólares (1,8 millones de euros) a los padres de Demetrio Papadimitriu, exministro de Presidencia y exjefe de campaña del presidente de Panamá Ricardo Martinelli (2009-2014), según documentos confidenciales.

La constructora recurrió a una de sus empresas instrumentales, Aeon Group, para transferir los fondos a los progenitores del político, María Bagatelas Papadimitriu y Diamantis Papadimitriu, ya fallecido. Para ocultar el rastro del dinero, los familiares del exministro extremaron las cautelas.

Colocaron como titulares de sus cuentas cuatro sociedades constituidas en el paraíso fiscal de Belice.

Los Papadimitriu llegaron a manejar en la BPA desde 2011 un total de cuatro depósitos que movieron cerca de diez millones de dólares (8,5 millones de euros). Todas sus cuentas estaban cifradas. Y ni siquiera los empleados del banco podían conocer que, tras códigos como 490145, se amagaban los familiares del que fuera hombre fuerte de Ricardo Martinelli.

Un alto cargo de Alan García planeó ocultar 10 millones

El exvicepresidente de la empresa estatal Petróleos del Perú Miguel Atala Herrera planeó ocultar hasta diez millones de dólares (8,5 millones de dólares) en Andorra.

Este exdirectivo designado por el gabinete del elexpresidente Alan García (2006-2011) recibió en la BPA 1,3 millones de dólares (1,1 millones de euros) desde una de las firmas utilizadas por Odebrecht para pagar sus sobornos, Klienfeld.

Los papeles secretos del banco andorrano confirman también que Gabriel Prado Ramos, exdirector de Seguridad Ciudadana de Lima y exresponsable de la empresa municipal de peajes Emape durante el mandato de la exalcaldesa Susana Villarán (2011-2014), planeaba ocultar en el pequeño país de Europa entre 600.000 y un millón de dólares (entre 520.000 y 863.000 euros).

Y que solo durante el primer año barajaba transferir 800.000 dólares (690.000 euros) a su depósito andorrano.

Las revelaciones señalan además que el exmiembro del Comité de Licitaciones del Metro de Lima, Edwin Martin Luyo Barrientos, manejó –al menos- dos cuentas en Andorra.

A su depósito en la BPA ya conocido, se sumó otro en el Crèdit Andorrà que el 24 de abril de 2016 registraba un saldo de 1,2 millones de dólares (un millón de euros).

Soborno del exministro colombiano García Morales

La Policía de Andorra ha certificado el soborno de 6,5 millones de dólares (5,7 millones de euros) que Odebrecht abonó el exministro de Transporte de Colombia Gabriel García Morales. Un informe confidencial fechado el pasado 8 de agosto y dirigido a la juez andorrana Canòlic Mingorance acredita esta comisión ilegal.

El documento confirma que la cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) a nombre de la sociedad Lurion Trading Inc “fue utilizada como puente para trasladar fondos hacia el extranjero y hacia una tercera persona con la finalidad de evitar que se conozca al verdadero beneficiario”.

El beneficiario del depósito fue el exministro del Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010), Gabriel García Morales, que concedió a Odebrecht un tramo de autopista conocido como Ruta del Sol, Sector II.

El exmandatario, que reconoció su culpabilidad el pasado enero, colabora con la justicia colombiana para rebajar su condena. También ha admitido su participación en el esquema de blanqueo ideado para este soborno el empresario de origen libanés Enrique Chisays Manzur.

La Policía de Andorra pone, también, el foco en Paulo César de Miranda, un abogado de la firma Akerman LLP en Florida (EE. UU.), que participó en una reunión en las oficinas de este bufete en Miami con directivos de Odebrecht. En la cita se trató presuntamente la crisis por la que atravesaba el Meinl Bank de Antigua, entidad que utilizó la constructora para abonar sobornos, según la declaración a la Justicia brasileña de dos testigos.

Los agentes examinan una cuenta a nombre de Kingstall Financial INC, sociedad creada en las Islas Vírgenes el 25 de mayo de 2010 y cuyos representantes fueron Miranda y Carlos Raúl Barrios Icaza, que después se dio de baja. El depósito llegó a tener en julio de ese año un saldo superior a 12 millones de dólares (10,3 millones de euros).

Un directivo movió 200 millones en Andorra

El exdirectivo de Odebrecht Olivio Rodrigues Junior desarrolló un papel “clave” en los pagos de la constructora a través de la BPA, según un informe de la Policía de Andorra dedicado a Brasil.

Hombre de confianza de Marcelo Odebrecht, el presidente de la compañía condenado a 19 años de prisión, Rodrigues fue para los investigadores “el responsable de los pagos de sobornos a políticos, directivos de empresas y corporaciones públicas, a través de una red de cuentas bancarias secretas abiertas en paraísos fiscales”.

El exdirectivo de Odebrecht fue accionista del Meinl Bank Antigua, un banco empleado para los pagos inconfesables. Y también representante de la cuenta de Klienfeld, sociedad constituida por la BPA para el pago a políticos y funcionarios. Parapetado por un testaferro, Rodrigues también figuró tras Aeon Group, la otra sociedad con cuentas en la BPA desde donde se abonaron pagos secretos.

Dinero negro en una obra argentina de 3.000 millones

Odebrecht pagó con fondos opacos a una subcontrata que participó en el soterramiento del tren de Sarmiento, una infraestructura en Buenos Aires de 3.000 millones de dólares (2.572 millones de euros), según un informe de la Policía de Andorra del 11 de abril de 2017.

La obra se licitó en 2006 bajo el mandato del expresidente argentino Néstor Kirchner. Y fue reactivada el pasado octubre por el actual Gobierno de Mauricio Macri. Con una ejecución del 10%, la construcción de este proyecto que contempla más de 20 kilómetros de túnel finalizará previsiblemente en 2022.

Un consorcio donde figuró Odebrecht junto a las constructoras Iecsa, Ghella y Comsa desembolsó, al menos, 395.000 euros en dinero negro a una subcontrata vinculada al soterramiento del tren de Sarmiento.

Uruguay: una casa de cambios bajo sospecha

Los investigadores han cercado en Uruguay a la sociedad Carday Capital SA y a sus beneficiarios, Gustavo Raymundo Pintos Giordano y Carlos Roberto Tarigo Bonizzoni. La Policía señala que son socios de la casa de cambio Cambio Europa SA en Montevideo.

Carday Capital tenía abierta una cuenta en la BPA para “recibir fondos de diversos clientes sudamericanos, mayoritariamente de Brasil y Argentina”. Se investigan los pagos que Klienfeld, sociedad panameña de Odebrecht empleada para pagar sobornos, abonó a Carday Capital.

Los agentes apuntan a un tercer beneficiario de esta mercantil, “Ricardo Fontana”.

Sostienen que se trata de Ricardo José Fontana Allende, empresario implicado en una operación de blanqueo.

Los informes policiales sobre Chile citan a Andrés León Mozes Libedinsky y su sociedad de Belice, Ralford Limited. El empresario fue presentado a la BPA por Aeon Group, una de las sociedades empleadas por Odebrecht para pagar sobornos. La cuenta de este chileno presenta un saldo de 400.103 euros. Y recibió tres millones de dólares (2,6 millones de euros) desde Aeon. Este periódico ha intentado sin éxito contactar con Mozes.

Exministro de Ecuador e ingeniero mecánico

Odebrecht también abonó sobornos a Alecksey Mosquera, exministro de Electricidad de Ecuador durante el mandato de Rafael Correa (2007-2017), y al empresario Marcelo Raúl Endara, según la Policía de Andorra.

“Las aportaciones realizadas a sus cuentas no están justificadas documentalmente y tan solo se menciona supuestas actividades de prestación de servicios y consultoría con escasa o nula justificación de los caudales obtenidos e ingresados”, sentencian los investigadores.

Tres empresas panameñas de Endara movieron un millón de dólares (860.000 euros) de Klienfeld, una de las dos sociedades que utilizó la constructora brasileña para el pago de sus comisiones ilegales a través de la BPA.

Para lograr la apertura de su depósito en la entidad andorrana, Mosquera se presentó ante el banco como un ingeniero mecánico al rellenar el 18 de enero de 2011 el cuestionario confidencial de cliente.

En la BPA recibió de Odebrecht un presunto soborno de un millón dólares (860.000 euros). A la pregunta de si era o no una Persona Políticamente Expuesta (PEP), el exministro de Rafael Correa marcó ambas casillas: la del sí y la del no.

‘Betingo’, el actor clave

La conexión de la BPA con Odebrecht pasa –según los papeles secretos- por el antiguo responsable del banco andorrano en Uruguay Andrés Norberto Sanguinetti Barros, alias Betingo.

La Policía del Principado califica el papel de este exfinanciero de “clave” y le sitúa como partícipe de la alambicada madeja mercantil que tejió la mayor contratista de Latinoamérica para desembolsar comisiones millonarias. “Construyó entramados societarios para operaciones triangulares en beneficio de Odebrecht”, concluyen los agentes.

Betingo fue además la “persona de contacto” –según la investigación- entre la BPA y el principal testaferro de Odebrecht, Olivio Rodrigues. Se trata del personaje que figuró tras Klienfeld, una de las sociedades creadas por la constructora en el paraíso fiscal de Antigua y Barbuda para enmascarar sus comisiones. “Todos los clientes estudiados y/o investigados fueron llevados a la entidad bancaria por este empleado [Betingo]”, concluye la Policía de Andorra." (José María Irujo, ,Joaquín Gil, investigacion@elpais.es , El País, 09/11/17)

26.10.17

El abogado de Odebrecht: “La constructora sobornó a más de 1.000 personas en el mundo”

"EL PAÍS ha localizado en Madrid a este abogado con nacionalidad hispano-brasileña que fue arrestado el pasado noviembre por orden de un juzgado de Curitiba (Brasil). Tras pasar 72 días en la prisión de Soto del Real —acusado de soborno, blanqueo y pertenencia a organización criminal—, se encuentra en libertad provisional. Tacla será juzgado en España después de que la Audiencia Nacional rechazara su extradición a su país natal, Brasil.

La justicia brasileña le reclama por lavar presuntamente más de 12 millones de euros al dictado de la empresa. Y Odebrecht sostiene que le contrató para blanquear las comisiones ilegales.

Tacla lo niega. Argumenta que solo prestó sus servicios durante cinco años. Y que conoció las alcantarillas de la compañía porque "evaluó riesgos" como letrado en aquellos países donde la constructora compró a decenas de políticos.

El abogado, que está colaborando con el Departamento de Justicia de EE. UU. y la Fiscalía Anticorrupción española, desvela en su primera entrevista las claves del mayor escándalo de América. Una bomba política cargada de metralla que salpica ya a los presidentes Michel Temer (Brasil), Juan Manuel Santos (Colombia), o Danilo Medina (República Dominicana), y a los exmandatarios Ollanta Humala (Perú) o Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil).

Pregunta. ¿Cómo actuaba Odebrecht?

Respuesta. La constructora lo arreglaba todo pagando. Repartía comisiones al funcionario más bajo de la Administración y al jefe de Estado.

Pregunta. La Fiscalía Anticorrupción investiga obras en Latinoamérica de constructoras españolas que integraron consorcios con Odebrecht. Firmas como Acciona, que participó en el metro de Quito (1.400 millones de euros), o FCC, que ha ejecutado el suburbano de Panamá (1.650), están bajo sospecha. ¿Cuál fue el papel de estas empresas?

Respuesta. No le puedo dar detalles porque estoy colaborando con la Fiscalía Anticorrupción española. Sí puedo decirle que la Fiscalía me preguntó si estaba interesado en aportar información a Panamá. Contesté que no tenía ningún problema, siempre que la colaboración siguiera el cauce judicial. No puedo aceptar que la Fiscalía de Panamá llame a las autoridades españolas de un modo informal [extrajudicial]. Cuando pedí que la colaboración de este país fuera oficial, ya no me volvieron a llamar.

P. ¿Por qué Panamá no quiere seguir la vía convencional de colaboración judicial?

R. La clave está en la amistad del responsable de la filial de Odebrecht en Panamá, André Rabello, con el presidente del país, Juan Carlos Varela. Quieren saber qué digo en España, qué pasos doy.

P. ¿Y cómo se aproximaba al poder?

R. El primer contacto se establecía en la campaña electoral. Odebrecht corría con los gastos del marketing político de los candidatos. Tenía un acuerdo con el publicitario João Santana [responsable de las exitosas campañas de los expresidentes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff]. La constructora sugería después las obras que se incluían en los planes de gobierno.

P. El político devolvía el favor cuando alcanzaba el poder…

R. Sí. El dirigente incluía en su plan de Gobierno las obras que le interesaban a Odebrecht. La constructora, en algunos casos, asesoraba a los países sobre cómo conseguir financiación a través de organismos como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

P. ¿A cuántos funcionarios, candidatos y presidentes sobornó Odebrecht?

R. A más de 1.000. A través de la firma, cobraron desde gerentes de empresas públicas a jefes de Estado. Solo en Brasil hay 500 personas afectadas. Y existen políticos y altos funcionarios brasileños cuyos nombres todavía no han trascendido.

P. Odebrecht abonó en 2016 la mayor multa de la historia -2.231 millones de euros- a los Gobiernos de Brasil, Suiza y EE. UU. para poder volver a presentarse a concursos públicos. La constructora reconoció con este acuerdo que desde 2001 repartió sobornos en 12 países. ¿Le consta la existencia de más Estados implicados?

R. Sí. Por ejemplo, la empresa desembolsó tres millones de euros en enero de 2016 al primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne. El pago se hizo a través del diplomático de este país Casroy James. El dinero buscaba que Antigua y Barbuda no comunicara a las autoridades judiciales de Brasil los movimientos en el Meinl Bank, una entidad local adquirida por Odebrecht y que se utilizó para blanquear los fondos de los sobornos.

Aunque Browne recibió tres millones, la operación le costó a Odebrecht 10,5. La mayor parte de ese dinero acabó en el bolsillo de varios directivos de la constructora y del Meinl Bank. La decisión [del presunto soborno de Browne] se adoptó en septiembre de 2015 durante una reunión en el hotel Intercontinental de Madrid a la que yo mismo asistí.

[Browne asegura a este periódico que no prestó ningún servicio a Odebrecht. Afirma que tampoco cobró “de forma directa o indirecta” de la compañía. “Mi Gobierno ha colaborado con los requerimientos judiciales de Brasil y congeló las cuentas del Meinl Bank. El asunto está siendo investigado de forma activa en Antigua y Barbuda”, añade el mandatario].

P. ¿Puede explicar cuál era la misión de ese pequeño banco de Antigua y Barbuda comprado por la constructora?

R. El Meinl Bank era una tapadera en ese paraíso fiscal del Caribe. Tenía solo tres empleados en una pequeña oficina. Su sede en São Paulo estaba en el consulado. Era el centro neurálgico desde el que se hacían los pagos irregulares. De ahí se transfería dinero a otros bancos como la Banca Privada de Andorra (BPA), una entidad clausurada en 2015 por corrupción. Mediante pagos internos se evitaba dejar rastro y eludir las huellas de los fondos cuando se incluye el Swift (código de transferencia internacional).

El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha acordado rechazar la extradición a Brasil de Rodrigo Tacla Durán al estimar el recurso de súplica del exabogado de Odebrecht. La Sección Segunda de este mismo tribuna,l acordó el pasado 15 de junio extraditar a Tacla a Brasil condicionando su entrega a que ese país preste por escrito garantías de reciprocidad en un supuesto similar de doble nacionalidad.

Ahora, los 17 magistrados del pleno que preside la juez Concepción Espejel acaban de decidir que al tratarse de un ciudadano de nacionalidad española y con base al principio de reciprocidad debe rechazarse su entrega a Brasil. La decisión unánime de los jueces implica que a solicitud de las autoridades brasileñas, Tacla Durán será sometido a juicio en España con la documentación y pruebas que remita la Justicia de Brasil. España se compromete a celebrar el juicio y a comunicar la sentencia.

El acuerdo de los jueces rechaza, en cambio, la mayoría de los argumentos que expone la defensa del exabogado de Odebrecht y afirma que los documentos presentados por la Justicia de Brasil para pedir su extradición por los delitos de cohecho, blanqueo y organización criminal “cumplen todos los requisitos necesarios”. El Pleno añade que, en el Código Penal español, esos hechos “serían constitutivos de los mismos delitos”.

P. ¿Qué papel jugaron en la estructura de blanqueo la Banca Privada de Andorra (BPA) y su filial en España, Banco Madrid?

R. La BPA era el banco encargado de los pagos finales. Odebrecht abría cuentas en esta entidad a nombre de Personas Políticamente Expuestas (PEPs), cargos públicos susceptibles de lavar dinero. La constructora ordenaba transferencias al BPA desde su banco en Antigua y Barbuda. Después, el dinero en el BPA se traspasaba a través de movimientos internos –ajenos a los registros– hasta las cuentas de los beneficiarios.

P. ¿Cuánto gastaba la empresa al año en comisiones ilegales?

R. Cerca de 260 millones de euros. El dinero se movía en efectivo, a través de cuentas en paraísos fiscales y transferencias internacionales. La constructora, por seguridad, nunca pagaba en los países de origen del beneficiario. Y usaba el Meinl Bank para enviar fondos a Personas Políticamente Expuestas (PEP), que es como se denominan los cargos públicos susceptibles de cometer blanqueo. Así se hizo llegar dinero a Michelle Lasso, una persona próxima al presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

[Una portavoz oficial del presidente Varela manifestó a este periódico que su Gobierno ha expresado su apoyo a las investigaciones de la Fiscalía de ese país y ha hecho pública, por primera vez, las donaciones que recibió para su campaña].

P. ¿Quién ideó el esquema de lavado de fondos?, ¿quién era el cerebro?

R. No hay un cerebro. Hay un banco como cerebro: el Meinl Bank de Antigua y Barbuda. El empleado del Departamento de Operaciones Estructuradas (la oficina que repartía los sobornos), Luiz Eduardo da Rocha Soares, ideó el sistema. Él fue también el responsable de la compra del Meinl Bank. Había dos directivos de la constructora que eran accionistas de esta entidad en Antigua y Barbuda sin que la empresa lo supiera.

P. ¿Cuántas empresas manejaba Odebrecht en paraísos fiscales?

"Cobraba hasta el conserje. La firma pagó más de 2.200 millones de euros en sobornos"

R. Más de un centenar. Yo llegué a la constructora en 2011. Pero la estructura ya existía desde 2006.

P. El presidente de la firma, Marcelo Odebrecht, fue condenado a 19 años de prisión. Junto a él, otros 77 cargos de la empresa colaboraron con la Fiscalía brasileña a cambio de reducir sus penas. Odebrecht ha reconocido el pago de 677 millones de euros en sobornos. ¿Es correcta la cifra?

R. No. Un exdirectivo del Meinl Bank declaró que esta entidad movió 2.200 millones de euros. Y este banco trabajaba en exclusiva para Odebrecht. No tenía clientes normales.

P. ¿Por qué Odebrecht aceptó un acuerdo que suponía un reconocimiento de culpabilidad?

R. Porque existía mucha presión de los empleados. Si los directivos no hubieran accedido al acuerdo, los trabajadores lo habrían hecho individualmente. Y la empresa no habría controlado el proceso.

P. ¿Se pagaron sobornos en especie?

R. Sí. Odebrecht intentó en 2014 regalarle un avión al expresidente de Panamá Ricardo Martinelli. El político lo rechazó. La constructora quería quedar bien con Martinelli y con el candidato de su partido (el oficialista Cambio Democrático) que concurría a las elecciones generales de 2014, José Domingo Arias, Mimito.

"La compañía enviaba mujeres desde Brasil a fiestas con políticos de República Dominicana y Panamá"

Odebrecht también organizaba fiestas. Y enviaba mujeres desde Brasil a celebraciones con políticos en Panamá y República Dominicana. Era la forma de la constructora de expresar su agradecimiento. Aunque luego eso también se convertía en un chantaje…

P. ¿Se hacían fotos en esas fiestas?

R. Sí. Y se guardaban. El responsable de Odebrecht en Panamá, André Rabello,sabía cómo utilizar esas fotos. Rabello también manejaba información sobre las esposas y las relaciones extraconyugales de los políticos panameños. La constructora hacía regalos a sus mujeres.

Asistí a una reunión donde Rabello dijo que tenía la confirmación del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, de que el país no iba a contestar a los requerimientos judiciales de Brasil [sobre el caso Odebrecht].

P. ¿Odebrecht sabía que las esposas y amantes de los dirigentes recibían sobornos?

R. Sí. La constructora arreglaba la vida financiera de las esposas de los políticos. Sobre todo de las exesposas.

P. En Brasil, Odebrecht ha reconocido el pago de 303 millones de euros en sobornos para recibir contratos de obras por valor de 1.600 millones durante las presidencias de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff…

R. La cantidad fue mucho mayor. Se desembolsaban 130 millones de euros al año en comisiones. El dinero se entregaba en efectivo y por transferencias. Cobraba hasta el conserje. Los sobornos salpicaron a todos los partidos. De derecha, izquierda… De Gobierno, oposición,… Y no hay solo políticos entre los beneficiados… La empresa apostaba. Por ejemplo, en la pugna entre Lula y Dilma, Odebrecht preferió a Lula.
P. La firma ha confirmado que en Colombia abonó 10 millones de euros en sobornos para recibir contratos por valor de 43 millones entre 2009 y 2014, ¿es correcta esa cantidad?

R. No conozco a fondo el caso de Colombia, como tampoco tengo detalles de la situación en Argentina, Perú, Venezuela o Guatemala. Pero las cifras de Colombia reconocidas por la empresa son muy bajas. No creo que Odebrecht tuviera una estructura en el país por solo 43 millones de euros.

P. Y en Ecuador, la constructora ha admitido que destinó 29 millones de euros a comisiones ilegales para obtener contratos por valor de 100 millones durante el mandato del presidente Rafael Correa (2007-2017). ¿Qué dirigentes ecuatorianos están implicados?

R. Acabo de responder en España a una comisión rogatoria -solicitud de auxilio judicial entre Estados- de Ecuador. He informado de que el exministro de Electricidad del Gobierno de Rafael Correa Alecksey Mosquera cobró una comisión de 870.000 euros a través de la Banca Privada de Andorra (BPA), donde tuvo una cuenta. Desconozco porqué Mosquera cobró esa comisión.

[La Fiscalía General de Ecuador ordenó la detención de Mosquera en abril de 2017 por recibir presuntamente sobornos de Odebrecht].

P. ¿Qué nos puede decir de México?

R. Pues que Odebrecht creía que el presidente de México iba a ser el exdirector general de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin. Y le gustaba esa idea. La constructora tenía mucho interés en Lozoya.

P. Odebrecht ha reconocido que pagó 51 millones de euros en sobornos a oficiales del Gobierno de Panamá entre 2010 y 2014, ¿es correcta la cifra?

R. La cantidad es mayor. La firma corrió con los gastos de los principales candidatos de las elecciones generales panameñas de 2014: el oficialista José Domingo Arias y su adversario, el actual presidente, Juan Carlos Varela. Apostó por los dos.

La constructora también abonó un millón de euros a dos proveedores de una empresa de ron propiedad de Varela. El pago se hizo a través de una cuenta del HSBC en Hong Kong.

Cuando Varela era vicepresidente (2009-2014), se enviaron fondos a Michelle Lasso, una persona vinculada al político que tenía una cuenta en el banco de Odebrecht en Antigua y Barbuda. La constructora se asustó porque Lasso tuvo un problema empresarial en EE. UU. y temió que se le investigara.

P. La constructora ha reconocido el pago de 80 millones de euros en comisiones ilegales en República Dominicana, donde captó contratos por valor de 142 millones, ¿quiénes se beneficiaron de estos sobornos?

R. Odebrecht tenía una relación muy cercana con el presidente de República Dominicana, Danilo Medina. Y recomendó a Medina al publicitario João Santana. Además, Marcelo Odebrecht, presidente de la constructora, decidió en 2015 trasladar el departamento de Operaciones Estructuradas (la oficina que pagaba los sobornos) desde São Paulo a Santo Domingo. La finalidad era tener mayor control ante posibles operaciones policiales e investigaciones.

P. ¿Ha recibido amenazas en EE. UU. o España?

R. Sí, a través del teléfono y las redes sociales. Me exigían que me callara. Mi madre también ha sido amenazada. He denunciado esta situación ante las autoridades de España y de EE. UU.

[Tacla muestra un mensaje de WhatsApp de su madre con el siguiente texto: “Hijo, que me están amenazando por teléfono. Que dicen que te tienen atado. Que es un atraco. Que quieren joyas, dinero, para que te liberen…Son las tres de la mañana…].

P. ¿Cree que altos funcionarios y gobernantes de Latinoamérica temen su confesión?

R. Sin duda. Mi testimonio puede afectar a muchas personas poderosas en el mundo.

investigacion@elpais.es

Rodrigo Tacla afronta la acusación de haber blanqueado más de 12 millones de euros en cinco años para Odebrecht. Según dos directivos de la compañía brasileña UTC, envuelta en el llamado caso Petrobras, el letrado levantó una constelación de empresas para blanquear los fondos de la constructora que acababan en sobornos.

Tacla dice que puede aclarar hasta el último céntimo de su patrimonio. Y, como ejemplo, indica que está colaborando con las autoridades helvéticas para justificar sus cuentas en Suiza. Añade que su principal depósito, 13 millones de euros en una entidad de Singapur, procede de la venta de un negocio de telefonía. Y afirma que Odebrecht le pagó en seis años 7,7 millones de euros por sus servicios como abogado. De padre y abuelo gallegos, Tacla tiene la nacionalidad española desde 1994.

Pregunta. Usted fue arrestado en un hotel de Madrid el 18 de noviembre de 2016, dos días después de aterrizar en España. Le detuvieron por orden de un juzgado de Brasil que le acusa de los supuestos delitos de cohecho (soborno), blanqueo y pertenencia a organización criminal, ¿por qué vino a Madrid? La Audiencia Nacional afirma que usted huyó de Brasil.

Respuesta. No hui de Brasil. Llegué a Madrid para asistir a la inspección de Hacienda de mis dos empresas españolas. Tras estallar el caso Odebrecht, las autoridades de Brasil y la constructora intentaron presionarme para que me sumara al acuerdo, un documento que suscribieron 78 directivos de la compañía y que supuso reconocer delitos a cambio de una reducción de pena y una multa.

En mi caso: seis meses de arresto domiciliario con pulsera, servicios comunitarios y una sanción de hasta 12 millones de euros. Odebrecht ofreció pagarme 15 años de nómina si aceptaba el acuerdo. Me negué por una cuestión de principios.

Mientras hablaba con el Departamento de Justicia en Washington, Brasil reclamó mi arresto en julio y septiembre de 2016. EE. UU., sin embargo, no me detuvo. No quiero traicionar a nadie.

P. La Audiencia Nacional ha decidido no extraditarle a Brasil, ¿por qué quiere quedarse en España?

R. Los fiscales de Brasil quieren que reconozca crímenes que no cometí. No han respetado mis derechos como abogado. Además, quieren atribuirme delitos por información que recabé en mi condición de letrado. Me imputan delitos sin pruebas, basados en declaraciones. No ha existido investigación policial.

P. ¿Qué papel jugaron en el pago de comisiones sus nueve sociedades?

R. Ninguno. Nunca pagué a políticos. Jamás.

P. Una de sus empresas en España, Vivosant, recibió en 2010 un total de 10 millones de euros de una firma vinculada a Odebrecht a través del banco Pictet de Singapur. ¿Qué tiene que decir al respecto?

R. Es falso. Esa cantidad corresponde a la venta de una empresa de telefonía. Ya he aportado los detalles del pago a la Fiscalía Anticorrupción española.

P. La compañía asegura que usted fue contratado para una misión: evadir capitales.

R. Odebrecht dice que yo me dedicaba a transformar fondos en efectivo. Nunca retiré dinero en efectivo." (José María Irujo ,Joaquín Gil , El País, 28/07/17)