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5.9.22

Muere a los 89 años el exjuez corrupto Pascual Estevill... El exvocal del Consejo General del Poder Judicial, vinculado con Pujol, fue condenado a nueve años de prisión por extorsión empresarial

 "El exjuez y exvocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) condenado por extorsionar a empresarios, Lluís Pascual Estevill, falleció este jueves a los 89 años de edad, según ha avanzado Crónica Globas y ha confirmado EL PERIÓDICO, diario perteneciente al grupo Prensa Ibérica al igual que este medio. El exmagistrado ha sido enterrado este viernes en la más estricta intimidad.

Pascual Estevill pasó de ser un magistrado estrella y vocal del CGPJ con el apoyo de CiU y de Jordi Pujol a protagonizar el caso de corrupción más sonado en el ámbito judicial. Nació en 1933 en Cabacés (Tarragona) en el seno de una familia humilde, aunque consiguió licenciarse en derecho, profesión que ejerció después de intentar infructuosamente ser procurador en las cortes franquistas primero y, ya en democracia, senador por el CDS.

En 1990 logró la plaza de juez mediante el cuarto turno (abogados de reconocido prestigio) y ejerció primero en Terrassa y luego en Barcelona, donde investigó casos de corrupción que afectaban a empresarios vinculados al pujolismo y que le dieron notoriedad pública. De ahí saltó en 1994 a la cúpula de gobierno de los jueces (CGPG), aunque dos años después, a causa de las querellas y los escándalos judiciales que le salpicaron, solicitó su excedencia voluntaria.

 La sentencia refleja la experiencia de dos empresarios relacionados con el 'caso Nutrexpa' que se vieron al borde de la prisión: "Las declaraciones se practicaron por Estevill con un talante de marcada hostilidad y en un ambiente coactivo e inhóspito, impropio de cualquier actuación judicial. Dicha circunstancia, unida a la reciente experiencia de privación de libertad del [otro imputado], sumió a todos los citados en un estado de intensa angustia respecto a otra inminente declaración. [...] Se apercibieron que allí estaba ya estacionado un furgón policial. Ello resultaba coherente con el rumor extendido en el ámbito forense y propagado por los propios Piqué Vidal y Estevill sobre que este último tenía ya redactados los autos de prisión".

 Los empresarios hicieron gestiones con abogados y percibieron que la solución estaba en el abogado amigo del juez: "Entendiendo ello como un claro mensaje proveniente de Estevill, siguiendo, pues, las instrucciones del mismo y con la perentoria finalidad de esquivar el que ya entreveían como inminente arresto, los afectados contactaron, ahora sí, con Piqué Vidal". Una entrega de dinero en Suiza solucionó el asunto: 25 millones de pesetas (150.000 euros) para el juez y seis millones (36.000 euros) para el abogado. "Resultado de tal operación", prosigue el la sentencia" fue, por una parte, el talante amable, ya exento de la acritud de anteriores declaraciones, con que Estevill se dirigió a partir de entonces a los afectados en su nueva comparecencia, así como la redacción de un auto de prisión con fianza, previa destrucción del anterior".                     (J. Albalat, Sport, 02/09/22)

 "El juez Luís Pascual Estevill ha fallecido hoy a los 89 años. 

El jurista, que fue vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta de CiU, pasó de ser conocido como el azote de los empresarios pujolistas a ser condenado por prevaricación. El jurista ha muerto a las 15.16 horas en el Hospital de Barcelona.

Nacido en Cabacés (Tarragona) en 1933 en el seno de una familia humilde, Estevill fue pastor de cabras y prácticamente analfabeto hasta los 19 años. Pese a ello, logró licenciarse en Derecho a la edad de 33 años. En el tardofranquismo intentó entrar en política y, ya en democracia, ser senador por el CDS. Al no lograrlo, comenzó a ejercer la abogacía hasta que logró la plaza de juez mediante el cuarto turno en 1990. Ejerció primero en Terrassa y luego en Barcelona, donde investigó casos de corrupción que afectaban a empresarios relacionados con CiU, intocables hasta ese momento. La trayectoria vital y profesional de Estevill le convirtió en un juez estrella. Llegó a ser propuesto por los nacionalistas catalanes como miembro del CGPJ. Entre otros, instruyó los casos de los pagarés falsos de BFP o Macosa.

El clan de los mentirosos

Hasta que se descubrió que había extorsionado a empresarios inculpados en connivencia de Juan Piqué Vidal, que fue abogado de Jordi Pujol, Javier de la Rosa o Josep Lluís Núñez. Estevill mantuvo una estrecha relación con el consejero de Economía de la Generalitat, Macià Alavedra, quien le valió a este la dimisión. Alavedra sería condenado años después junto al Lluís Prenafeta, exsecretario de Presidencia y mano derecha de Pujol, por el caso Pretoria. Las correrías de Estevill y sus cómplices le valieron el calificativo de líder del clan de los mentirosos.

En 2005 el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña condenó a Estevill por delitos de cohecho, extorsión, prevaricación y detención ilegal, tras considerar probado que había mantenido en prisión a inculpados que se negaban a pagarle una cantidad económica."            (Mª J. Cañizares, Crónica Global, 01/09/22)

 "Luis Pascual Estevill, exjuez condenado en tres ocasiones por delitos relacionados con la extorsión y el fraude fiscal, ha fallecido este jueves a los 89 años de edad. 

A inicios de los años noventa, Estevill organizó una trama delictiva para extorsionar a empresarios junto con el abogado Joan Piqué Vidal, que defendió a Jordi Pujol en el caso de Banca Catalana. Estevill sobornaba a los empresarios que investigaba al sugerirles contratar los servicios de Vidal antes de declarar en el juzgado.

Estevill, que intentó ser procurador en las Cortes franquistas y posteriormente senador por el CDS, tuvo una carrera judicial inicialmente exitosa, primero en Tarragona y después en Barcelona, con sus investigaciones por corrupción a empresarios relacionados con el entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol. En 1994, tras ejercer cuatro años como juez de instrucción en Tarragona y Barcelona, fue nombrado vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) gracias a Convergencia i Unió, partido que Pujol fundó.

En declaraciones a la comisión del fraude fiscal del Parlament de Cataluña en 2019, Estevill señaló que el político fue “un gran presidente” aunque no tuviera ninguna relación con él. También negó cualquier vinculo con el consejero de Economía en aquella época, Macià Alavedra. Ambos cenaron en la vivienda del conseller junto al banquero Alfonso Escámez para reconsiderar la situación procesal del directivo de una empresa que Estevill investigaba.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña condenó a Estevill a nueve años y cuatro meses de prisión en 2005 por cohecho, prevaricación y detención ilegal, además de una multa de 1,8 millones de euros. Esa sentencia, que también condenó a Piqué Vidal a siete años de cárcel, consideró que ambos “urdieron” un plan para recibir sumas millonarias a cambio de no encarcelar a los empresarios que Estevill investigaba. Este ya fue condenado anteriormente en dos ocasiones: en 1996 a seis años de inhabilitación por prevaricación y en 2001 a siete años de cárcel por delito fiscal. Desde 2009 solo acudía a prisión para dormir porque se le concedió el tercer grado penitenciario.

La sentencia de 2005 estimó que ocho empresarios se libraron de prisión a cambio de los sobornos al exjuez. El tribunal declaró probado que en dos de esas actuaciones judiciales Estevill cobró 75 millones de pesetas (450.759 euros) que fueron ingresadas en una cuenta en Suiza."            (El País, 02/09/22)

26.7.17

El final del caso del juez estrella. El TSJC declara extinta la responsabilidad criminal de Pascual Estevill

"El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha declarado la extinción de la responsabilidad criminal del exjuez Luis Pascual Estevill en haber cumplido la condena de prisión y haber pagado la multa de casi dos millones de euros que le impusieron por extorsionar a empresarios . 

Con esta extinción se pone punto y final al llamado caso Estevill, un caso protagonizado por el que fue considerado el juez estrella en la primera mitad de la década de los años 90.

Lluís Pascual Estevill llegó a ser vocal del Consejo General del Poder Judicial a propuesta de CiU. Su caso coincidió con el tiempo con el caso De la Rosa protagonizado por Javier de la Rosa que en la misma década se consideraba el empresario modélico en Cataluny.

Estevill fue condenado en enero de 2005 a nueve años y cuatro meses de prisión, 15 años y cuatro meses de inhabilitación y multa de 1.803.036,31 euros al considerar probado que junto al abogado Juan Piqué Vidal acordaron extorsionar varios empresarios entre 1990 y 1994.

 El ex juez ingresó en prisión el 20 de octubre de 2006 después de que el Tribunal Supremo ratificara la condena, y el 20 de noviembre de 2011 se acordó su licenciamiento definitivo una vez aprobada la liquidación de la pena.

Estevill ya contaba con una condena firme de siete años de cárcel por delito fiscal en enero de 1999 y otra de seis años de inhabilitación como juez por prevaricación continuada en julio de 1996."                    (e-notícies, 16/07/17)

10.7.15

El clan pujol: políticos y jueces corruptos

"La comisión antifraude, también llamada comisión Pujol, ha terminado sus trabajos en el Parlament. Proclamada inútil por algunos profetas convergentes, la virtud de esta comisión ha sido devolver a los ciudadanos de Cataluña una imagen de cuerpo entero, ausente del imaginario de muchos.

 Las comparecencias han recordado el tiempo en que el pujolismo era percibido como un oasis y los críticos con el palmeral como una suerte de propagadores del comunismo libertario.

Los trabajos parlamentarios, en resumen, han actuado en tarea de suplencia también de unos medios de comunicación que mayoritariamente eludieron cuando no tergiversaron los espinosos asuntos relacionados con la corrupción pujolista con el objetivo de mantener bien regado su huerto en el oasis. Ahora, el desencadenante de la confesión de Jordi Pujol ha resucitado la vieja orgía de corrupción, compartida por algunos políticos, jueces y abogados.

 Las comparecencias de Joan Piqué Vidal, letrado defensor de Pujol en el caso Banca Catalana, y la del exjuez Luis Pascual Estevill —ambos condenados por múltiples delitos— han devuelto a la vida recuerdos de una época en la que, por increíble que parezca, de lo que se trataba era de defender el sindicato de intereses tejido entre diferentes brazos del poder.

El abogado Piqué Vidal —también condenado por blanquear dinero a favor del cartel de Sinaloa— aseguró el pasado lunes 22 de junio que la mayoría de jueces que exculparon a su cliente —Jordi Pujol— en 1986 por el caso Banca Catalana no habían leído el sumario. Es decir, la decisión de no imputar al presidente catalán se tomó sin que la mayor parte de sus señorías tuvieran en cuenta lo acreditado por las investigaciones. Eran épocas de fervor popular al servicio de la hegemonía pujolista. 

“En adelante, de ética y de moral hablaremos nosotros, no ellos[el Gobierno socialista]”, había proclamado Pujol el verano de 1984 ante las masas que se manifestaban a su favor. Los jueces decidieron no imputarlo, quizás más atentos al fragor de la calle —ese que resulta tan execrablemente populista cuando lo practican Grecia o los indignados— que al propio sumario. 

Ahora la comisión antifraude del Parlament —esa que no sirve para nada, según notables convergentes— ha hecho reverdecer laureles.

Y en el curso de las últimas sesiones, en concreto el pasado 29 de junio, el exjuez Pascual Estevill llegó a elogiar al “gran presidente Pujol”. Es lógico. Tiene mucho que agradecerle. Fue él quien lo mandó como cuota de CiU al Consejo general del Poder Judicial cuando su expediente ya desprendía aromas de corrupción. El aforamiento pasó a ser un blindaje más de su trayectoria delictiva.

 Con un brillante historial y en comandita con el abogado de Pujol, Estevill se había dedicado a recaudar mordidas a empresarios a los que extorsionaba para evitarles la prisión. “No tuve ningún duda de que habíamos caído en manos de un grupo organizado”, declaró Eduardo Santos, presidente de Macosa ante el juez en 2004, explicando la operación extorsionadora a la que él y otros cuatro empresarios habían sido sometidos eludir la cárcel en 1992.

 “Una cosa es que un juez sea un cabrón y otra que sea un gánster”, le decía Santos a otro empresario en conversación telefónica recogida en el sumario.

La “cosa” es que el magistrado en cuestión pedía dinero y el abogado defensor de los empresarios —el toga de oro Piqué Vidal— les aconsejaba que por su bien pagasen. El letrado tenía “las llaves del infierno”, según el presidente de Macosa, y Estevill era el administrador del fuego a las calderas. Un buen ejemplo de emprendedores el que se forjó bajo el pujolismo.

El exjuez fue condenado igual que su socio. Según la sentencia porque “actuaron para amedrentar”, “con comunes propósitos criminales”. Un empresario que por no hacer frente al pago pasó 25 días en prisión aseguraba: el que mordía era el juez y Piqué era el que llevaba la cadena del perro y la iba soltando o recogiendo, según necesidades del guión.

Pues sí, seguro que la comisión Pujol no ha servido para nada. Pero al menos, como la Navidad, nos ha retrotraído a la infancia o a la juventud. Hubo un tiempo en Cataluña en que todo el mundo sabía lo que pasaba, reconoció desacomplejadamente Piqué Vidal. Como el peso de la hegemonía pujolista era aplastante, muchos lo sabían y muy pocos lo contaban."                   (   , El País,  Barcelona 4 JUL 2015)

29.6.15

Cuando los partidos acordaron sufragar gastos vendiendo favores desde el poder, establecieron las bases de una corrupción industrial y organizada

"El mediático caso de Rodrigo Rato no es un hecho aislado sino la punta de iceberg que asoma un día sí y otro también de la putrefacta política española. 

En contra de lo pregonado por voceros gubernamentales, el rosario de escándalos no prueba que el sistema funcione ni que los corruptos reciban su merecido. Indica, más bien, que la corrupción no se compone de episodios excepcionales, ni se limita a individuos concretos.  

Es, por el contrario, estructural y sistémica. Constituye la regla, no la excepción. Estirando de una cereza, acaban saliendo casi todas.  (...)

El lamentable proceso comenzó en la Transición, cuando los partidos acordaron sufragar gastos vendiendo favores desde el poder. Establecieron las bases de una corrupción industrial y organizada que remplazaría los artesanales métodos vigentes. El objetivo era garantizar a las grandes formaciones enormes recursos, una notable ventaja comparativa con la que perpetuar el cerrado sistema de turnos.

 Quizá el plan original limitara estas depravadas prácticas a la financiación de los partidos, pero una vez la bola comenzó a rodar, nadie pudo, quiso o intentó frenarla. Intermediarios, aventureros y aprovechados descubrieron rápidamente que la ausencia de controles, la pasividad de la ciudadanía y las ubicuas prácticas irregulares, constituían un fantástico caldo de cultivo para enriquecerse a costa del contribuyente.

La financiación de los partidos se convirtió en la excusa, la enorme coartada que ocultaba un ingente flujo de dinero a bolsillos privados. Un latrocinio que, por acción u omisión, salpicaba a toda la clase política, aunque algunos no se beneficiaran personalmente. 

Todo el sistema acabó sucumbiendo a una irresistible corriente que primaba el favor sobre el mérito, el privilegio sobre el derecho, el clientelismo sobre transparencia. Los dirigentes difuminaron a su antojo la frontera que separa lo público de lo privado con la complicidad de una prensa oportunamente silenciada por el vil metal.

¿Un mal menor?

Aun así, algunos vieron en todo ello un mal menor. La corrupción, aun intensa y grave, parecía limitada a las alturas, circunscrita a la clase política. En España, pensaban, la podredumbre no bajaba a ras de suelo ni contaminaba otras instancias. Nada parecido a esos países donde el ciudadano debe pagar mordidas cada vez que se cruza con algún funcionario o agente de la autoridad. 

Pero se trataba de un mero espejismo. Semejante grado de putrefacción siempre se contagia, se expande, se filtra por todos los recovecos, emponzoña todo los ámbitos. Los abominables métodos se desparramaron por todo el Estado, se trasladaron a la sociedad civil por la tolerancia interesada y el ejemplo, unas vías de contagio que multiplican y esparcen los gérmenes patógenos por doquier.

Las grandes empresas, pagadoras de comisiones, comenzaron a primar las relaciones con el poder, el intercambio de favores, en detrimento de la eficiencia o la buena gestión. El éxito no provendría del talento o la innovación sino de una legislación favorable, cortada a medida por un diligente sastre que pasaba la factura por adelantado. 

Demasiados funcionarios callaron ante lo que acontecía delante de sus narices y los pocos que alzaron la voz sufrieron represalias. Y, gracias a unos oportunos cursillos de formación, patronal y sindicatos aprobaron con nota suficiente para entrar por la puerta grande del sistema

En un régimen pervertido hasta la médula, el poder se vale de cualquier método, por muy sucio que sea, para doblegar voluntades. Llega incluso a fomentar y tolerar la corrupción de ciertos individuos, a hacer la vista gorda para tomar nota, recabar la información pertinente y componer los famosos dossiers, esos documentos que servirán para airear trapos sucios o ejercer un chantaje.

 El procedimiento cobra especial gravedad cuando se trata de doblegar la voluntad de jueces. Los manejos de Luis Pascual Estevill, que utilizaba la amenaza de prisión para exigir a los acusados grandes cantidades de dinero, eran bien conocidos en los años 90 y, a pesar de ello, fue nombrado vocal del CGPJ.

 ¿A pesar de ello? No, probablemente por ello. Manejable es aquél que tiene mucho que ocultar. Desde entonces, incesantes rumores avisan sobre turbios enjuagues en la justicia, últimamente acerca del nombramiento de administradores concursales. Agua de borrajas. ¿Hay algún otro Estevill en cargos de gran responsabilidad?

La sociedad no es inmune 

Como el pescado, los regímenes comienzan a pudrirse por la cabeza. Juan Carlos marcó la pauta en el generalizado tráfico de favores, influencias y cobro de comisiones. Algunos matarían por contemplar el conjunto de documentos que, colocados sobre la mesa, resultaron infalibles para lograr su abdicación. Seguramente, por limitación de espacio, se trató de una mera selección de dossiers, no de la colección completa.

Otras veces, la información sensible sirve para ofrecer una cabeza en bandeja de plata, arrojar a los leones quien pierde el favor del poder o disparar en el curso de una lucha intestina. También permite lanzar a la opinión pública un buen hueso para roer. Rato debe ser investigado, por supuesto, escudriñando hasta la última trapisonda. 

Pero hay demasiados áticos, hípicas, enriquecimientos súbitos, puertas giratorias que quedan impunes. O asuntos sospechosos como el controvertido despacho Equipo Económico, con buenas pistas para que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, pueda realizar indagaciones. 

Siempre que no disponga ya de la información completa, claro.
Desgraciadamente, la sociedad no es inmune a los mensajes implícitos, a los perversos incentivos que rezuma el sistema. Hay que tener mucha convicción, entereza y fuerza de voluntad para cultivar la excelencia profesional, el conocimiento, la honradez, los principios o el juego limpio allí donde el amiguismo, la relación personal, el enchufe, la trampa, la arbitrariedad y el peloteo son las únicas vías para medrar."         (Juan M. Blanco, Vox Populi, 21/04/2015)

25.11.11

El banquero del Santander, Alfredo Sáenz, que fue condenado porque "obedeció al único propósito de recuperar unos créditos, de la forma que fuere, sin empacho alguno en formularla contra personas físicas que nada debían"... es indultado por el gobierno

"Alfredo Sáenz, condenado a 6 meses de prisión. La Audiencia de Barcelona considera al ex presidente de Banesto culpable de un delito de acusación y denuncia falsa contra unos deudores de la entidad.

 La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado al ex presidente de Banesto Alfredo Sáenz y a otros dos ex directivos a 6 meses de prisión y a multas de 9.000 euros por un delito de acusación y denuncia falsa contra unos deudores de la entidad intervenida en 1993." (El País, 18/12/2011)

" El origen de esta causa se remonta a 1994 cuando Banesto emprendió una agresiva estrategia de recuperación de créditos dudosos. En ese marco, el banco presentó una querella por estafa y alzamiento de bienes contra los empresarios Pedro Olabarría, Luis y José Ignacio Romero y Modesto González Mestre, a quienes acusaba de haberse responsabilizado personalmente de créditos por valor de unos 3,6 millones de euros del grupo Harry Walker, del que ellos eran accionistas minoritarios.

En realidad, ellos se habían negado a esa responsabilidad personal, pero el juez Luis Pascual Estevill admitió a trámite la querella y decretó medidas de prisión preventiva contra los cuatro industriales, lo que más tarde conllevó la condena del juez por prevaricación y detención ilegal por el Supremo en 1996. (...)

En diciembre de 2009, la Audiencia Provincial de Barcelona entendió que Sáenz y los otros dos condenados "tenían conocimiento de que los hechos imputados (a los empresarios) no eran ciertos, así como tampoco los de los escritos posteriores de ampliación de querella" y que actuaron de esa manera como "medida de presión" contra los industriales.

La interposición de la querella por parte de Banesto "obedeció al único propósito de recuperar unos créditos, de la forma que fuere, sin empacho alguno en formularla contra personas físicas que nada debían", criticaron los magistrados de la Audiencia Provincial de Barcelona."    (El País, 10/03/2011)

"El Gobierno indulta a Alfredo Sáenz. El consejero delegado del Santander había sido condenado a tres meses de arresto e inhabilitación temporal por un delito de acusación falsa."          (El País, 25/11/2011)