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16.11.21

Sobre la delincuencia de Juan Carlos I

 "Las "regularizaciones" de Juan Carlos de Borbón -rey abdicado desde 2014- de 678.393 y de 4.000.000 euros ante la Administración Tributaria española desvelan, ofensivamente para todos los ciudadanos, cómo quien ha ocupado la más alta jerarquía del Estado durante 36 años, desprecia y pisotea la Constitución de 1978. Sobre todo, cuando acaba de aprobarse el Ingreso Mínimo Vital que, para algunos núcleos familiares, representa la módica cantidad de unos 1.000 euros mensuales. 

Pero es la consecuencia de una monarquía, instituida por la Dictadura feroz y sangrienta de Franco y sus aliados, aunque luego fuera ratificada por el pueblo español. Pero dicho individuo, más allá de ciertos méritos de su primera etapa, no puede, bajo ningún concepto, desconocer que la Constitución que lo aupó a la categoría de primer miembro de la institución monárquica le exigía y le sigue exigiendo una conducta del máximo respeto y lealtad.

Cabría hacerle varias preguntas para acreditar que, en la medida en que ha desobedecido flagrantemente a la Constitución, ha hecho de la institución que representaba y controlaba una institución antidemocrática merecedora del más duro reproche y de ser sometida a juicio de todos los españoles. Sr. Juan Carlos, ¿sabe Vd. que era el primer responsable de "garantizar un orden económico y social justo"? ¿Sabe Vd. que tenía el deber de procurar que "la libertad e igualdad de los españoles fueran reales y efectivas"? ¿Cuál ha sido su aportación para estos fines constitucionales? Rotundamente, ninguna. Es más, se ha aprovechado de su altísimo cargo para profundizar la desigualdad social y económica -las recientes regularizaciones son una de las muchas muestras- y fomentar una sociedad cada vez más fragmentada y empobrecida. Ante esta durísima realidad, es preciso que las Instituciones del Poder Judicial, y particularmente, el Ministerio Fiscal, no eludan sus responsabilidades -como han hecho hasta ahora- y que la ciudadanía celebre el día en que Juan Carlos I sea imputado y juzgado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Bajo el gravísimo riesgo, caso de no hacerlo, de incurrir en posibles conductas prevaricadoras. 

 Pero Juan Carlos no tiene bastante. Ha aprovechado su alto cargo para empobrecer aún más a España enriqueciéndose ilícitamente y, además, incumpliendo sus deberes fiscales.

Y, como tantos otros ciudadanos poderosos y adinerados se ha librado, por ahora, de ser perseguido por el delito de fraude fiscal -en directo perjuicio de la mayoría- por el privilegiado trato que el Código Penal aún otorga a los delictivamente enriquecidos al permitir que queden libres de responsabilidad penal -como los Pujol- si el defraudador abona parte de la deuda dentro de un plazo.

Gracias a ello -como ahora el abdicado- quedaron excluidos de ser perseguidos penalmente los 659 ciudadanos españoles, denunciados por Falciani, que a través de 3.000 cuentas corrientes en el HSBC de Suiza, -Sr. abdicado, ¿le suena?- habían omitido reconocer y declarar ante la Hacienda Pública española una suma aproximada de 6.000 millones de euros.

Pero una parte importante de la delincuencia fiscal que practica el abdicado sería imposible sin la ayuda de los paraísos fiscales y, en particular, según parece, de la Isla de Jersey. No es el momento de extendernos sobre esta compleja e inaudita realidad. Pero si recordar las voces que muchas veces han exigido su desaparición ante la culpable pasividad de los Gobiernos y de la comunidad internacional, como se desprende de los recientes Papeles de Pandora. Entre otras, la Resolución del Congreso de Diputados (BOCG 20-5-2005) que reclamaba "concentrar las actuaciones investigadoras en aquellos ámbitos y sectores, en los que se han detectado bolsas de fraude más importantes como los paraísos fiscales".

Los paraísos fiscales "pueden constituir un obstáculo insuperable para el desarrollo económico de los países pobres, usurpando la soberanía de otros países y creando incentivos para la delincuencia económica" (Parlamento Europeo, Abril 2010). El propio Parlamento, el 8 de marzo de 2011, declaró que el fraude fiscal en la UE era, entonces, de 200.000 a 250.000 millones de euros.

El Congreso de Diputados, "en respuesta a las demandas de la ciudadanía", el 12 de Julio de 2011 aprobó instar al Gobierno a "continuar reforzando la lucha contra el fraude fiscal y a respaldar, de manera coordinada con la comunidad internacional, la supresión de los paraísos fiscales".

Ha sido inútil. Ahí siguen, amparando el lado más oscuro de la economía -el fraude fiscal, el blanqueo de capitales, el tráfico de personas y de armas y el terrorismo-.

Lo exponía muy bien el nº 4 de la revista Alternativas Económicas. En España, desde luego incluyendo a Catalunya, un banquero gana anualmente tanto como 329 maestros. Y, otro dato completamente expresivo de la desigualdad existente. Un millar de directivos bancarios gana anualmente 700 millones de euros. Así lo expresaba también el profesor Fontana: la consecuencia de las actuales políticas económicas es "el enriquecimiento gradual de los más ricos y el empobrecimiento de todos los demás" (El Futuro es un país extraño. Editorial Pasado&Presente).

A cuanto exponemos, debe añadirse la causa que Juan Carlos I tiene abierta ante el Tribunal Supremo -la num.21092/2018- por la querella que presentó Izquierda Unida y otros querellantes por diferentes conductas presuntamente penales, pendientes -¿hasta cuándo?- de ser definitivamente investigadas.

El rey abdicado, ya antes de su actual status, contribuyó activamente a su ilícito enriquecimiento, con independencia de su posible inviolabilidad. El pueblo español, ante la terrible crisis, sanitaria y económica que sigue viviendo, ya no puede soportar más abuso de poder y enriquecimiento ilícito,  hasta ahora completamente impunes. ¡Váyase! ¡váyanse!

Y, sobre todo, basta del silencio y la pasividad antidemocráticas de las instituciones que nos gobiernan."              ( Carlos Jiménez Villarejo . eldiario.es, 08/11/21)

9.9.21

El rey emérito, el gran 'comisionista' al desnudo en las exclusivas de 'Público'

 "El rey emérito cada vez está más desnudo. Las informaciones que Público ha estado sacando puntualmente sobre el origen y el destino de su fortuna han empujado al Ministerio Fiscal a mover ficha.

Según adelanta El Mundo, la Fiscalía del Tribunal Supremo cursó el pasado 24 de febrero una comisión rogatoria a Suiza solicitando información sobre cuentas bancarias de la Fundación Zagatka, encabezada por el más querido de los primos del ex monarca, Álvaro d'Orleans-Borbón.

La sospecha que pende sobre la cabeza de Juan Carlos I, que vive desde hace más de un año en una isla privada en Abu Dhabi, no es otra que lo denunciado una y otra vez en este diario: el emérito habría cobrado comisiones internacionales de forma irregular.

Ahora, la Fiscalía investiga al padre de Felipe VI por los siguentes posibles delitos: contra la Hacienda Pública, blanqueo, cohecho y tráfico de influencias. No obstante, es importante remarcar que se citan los delitos que pudieron ser cometidos después de su abdicación, en 2014, dado que antes el Ex monarca era "inimputable".

En un comunicado, la Fiscalía General del Estado, que encabeza Dolores Delgado, ha confirmado que "la Fiscalía del Tribunal Supremo, en el marco de las referidas diligencias de investigación, ha remitido diferentes solicitudes de asistencia jurídica internacional a las autoridades judiciales de distintos países, entre ellos Suiza, con el objeto de recabar la necesaria información y documentación que permita avanzar en dichas investigaciones".

"Resulta obvio que será precisamente el contenido de la respuesta que la autoridad requerida dé a la correspondiente comisión rogatoria lo que en su momento permitirá al fiscal confirmar o descartar esos indicios, o incluso abrir otras vías de investigación", ha explicado en dicha nota, informa Europa Press.

La Fiscalía matiza que la calificación jurídica de los hechos es "inicial y provisional" y recuerda que "no estamos ante un dictamen, petición de procesamiento o conclusiones del Fiscal, sino en el marco de una solicitud de información, en la que simplemente se detallan los posibles ilícitos que son objeto de investigación".

No obstante, la acumulación de indicios es tal que no se puede sino recordar todos y cada uno de ellos, en una labor de investigación del periodista Carlos Enrique Bayo en la que ha invertido meses de trabajo.

Todos los indicios

Así, la afición del emérito por cobrar y esconder dinero quedaba expuesta sobre la mesa cuando se publicó que el 'caso Gürtel' dejaba al descubierto el entramado de evasión de capitales fraguado en torno a la cuenta 'Soleado', que gestionaba el socio y asesor de Los Albertos, Blanco Balín, y de la que emergieron comisiones de decenas de millones para Juan Carlos I que el bróker suizo Arturo Fasana ocultaba en paraísos fiscales y con testaferros como su mencionado primo.

Esta investigación partió de un hecho: que el ex monarca español fraguó su fortuna con la venta de armas a países árabes junto a Colón de Carvajal y Khashoggi. Se trata de una información que, además, desmonta el mito de la fortuna de Juan Carlos I se apoya en las comisiones por un porcentaje del crudo importado como se hizo creer, sino en el tráfico de armas. Ésta es la verdadera historia de un fraude gigantesco y de quienes lo administraron.

Así, el entramado orquestado para ocultar el dinero del emérito se remonta a hace casi décadas, cuando Juan Carlos I era "inimputable" por sus actos, dada su condición del jefe del Estado. A su alrededor se tejían relaciones y vínculos que se remontan a los 'felices' años 90, con la entrada en escena de Fasana de la mano de Alberto Alcocer, mientras Manuel Prado y Colón de Carvajal,antiguo administrador y testaferro de Juan Carlos I, desaparecía de la escena acosado por los tribunales.

El protagonista de esta historia fue más allá. Tal y como desvelaba este verano Bayo, Juan Carlos I intercedió con el Constitucional para librar a 'Los Albertos' de prisión en 2008 por el caso Urbanor. Es el mismo año en el que recibió 100 millones en una cuenta opaca. Y en el mismo año, el 31 de julio (sólo cinco meses después de la explosiva sentencia del Constitucional que libró a Los Albertos de la cárcel), se constituyó la Fundación Lucum ante notario en Panamá, con Fasana como presidente.

Mientras tanto, el padre de Felipe VI disponía de un colchón nada desdeñable (y pagado por todos los españoles): la exención fiscal de Patrimonio Nacional para no pagar impuestos por donaciones. Toda una fiesta a costa de las arcas públicas, y a pesar de su enorme (y aún no aclarada) fortuna personal.

Público siempre ha querido ser fiel a la información de interés público, sin reparar en las posibles consecuencias que pudiera tener desentrañar una red como ésta que, según todos los indicios, está diseñada para cometer delitos. "                (Público, 03/09/21)

19.8.20

“Lo que ya sabíamos del emérito era tan importante o más que lo nuevo. Kio, Ibercorp, el pago a Bárbara Rey...”

"La historia de Juan Carlos de Borbón está repleta de episodios oscuros sobre los que algunos libros han tratado de arrojar algo de luz. Tal vez la obra más exhaustiva al respecto sea Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016), de la periodista gallega Rebeca Quintáns. 

Una biografía no autorizada de la que su autora publicó una primera versión en 2000 (Un rey, golpe a golpe) y en la que se consigna con todo lujo de detalles la vida, milagros y corruptelas del rey emérito, desde sus contubernios con jeques árabes a los favores intercambiados con las élites económicas y políticas españolas durante décadas. 

Su reciente espantada de la Zarzuela por “ciertos acontecimientos” de su vida privada (léase investigaciones sobre presunta corrupción), podría conllevar, a juicio de Quintáns, consecuencias muy negativas no solo para el reinado de Felipe VI sino también para el principal partido del Gobierno: “Si el PSOE no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella”.

En sus dos libros sobre la figura de Juan Carlos I se documentan muchas prácticas corruptas del rey emérito durante su etapa de jefe de Estado. El primer libro se publicó hace 20 años. Sin embargo, parece que ahora a mucha gente le sorprende todo lo que se está publicando sobre esas prácticas. ¿Qué opina de ese manto de silencio que ha habido en España en torno a la figura del rey?

Es verdad, la gente no debería sorprenderse tanto. Lo que ya sabíamos era tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora. El caso Kio, Ibercorp, el pago con fondos reservados a Bárbara Rey, las comisiones por el petróleo... Más que un manto de silencio, lo que ha habido todos estos años es un manto de encubrimiento. 

El presidente Pedro Sánchez ha agradecido al rey Felipe VI que haya marcado distancias con Juan Carlos I tras las informaciones publicadas sobre las cuentas del rey emérito en paraísos fiscales, motivo de su huida. ¿Estamos a su juicio ante otra estrategia para salvar a la Corona como la que se urdió en 2014 con la abdicación?  

Sí. A falta de recursos mejores, parece que están haciendo lo de siempre: extirpar la parte más podrida, la que más apesta. Juan Carlos fue sacrificando amigos y colaboradores a lo largo de su carrera, para salvarse él. Dejó incluso que fueran a la cárcel por él unos cuantos... Felipe empezó el reinado expulsando de la familia a Urdangarin y Cristina... Esa es la técnica de los Borbones. Esa, y lo que el coronavirus ha puesto tan de moda: distancia social y lavarse las manos

Su libro Juan Carlos I. La biografía sin silencios da cuenta del maquillaje político y mediático del rey emérito durante décadas. El papel de la prensa fue fundamental en ese proceso. ¿Cree que ese papel ha cambiado hoy en día?

Ha cambiado en lo que se refiere a Juan Carlos. En cuanto a Felipe, sigue exactamente igual. Fíjate que le llaman el preparao y eso que no ha aprobado un solo examen oficial de nada en su vida; que dicen que es muy honrado, intachable, y tiene ya a tres amigos íntimos condenados por corrupción... En fin...

El primero de sus libros, Un rey, golpe a golpe, tuvo que firmarlo con seudónimo. Muchas librerías se negaron a venderlo. Corría el año 2000. Hoy, 20 años más tarde, ¿todavía es tabú expresarse libremente sobre la figura de Juan Carlos I?

En el caso de este segundo libro (Juan Carlos I. La biografía sin silencios. Editorial Akal), no fueron las librerías sino la propia editorial la que lo retiró de los expositores y lo encerró en sus almacenes. La distribución es inexistente, es como un libro fantasma... Se conoce por el boca a boca exclusivamente y circula de una manera más clandestina que el primero. Una pena porque, modestia aparte, es el mejor libro que se ha escrito sobre Juan Carlos y aun te diría sobre la Transición. Y debería haberse difundido mucho más. 

Pero ya te digo, como si no existiera. Y luego, por otro lado, en todos los canales de televisión prefieren que les cuente mi libro, sin citarlo, cualquier otro que no sea yo (menos en la ETB y TV3). Estoy vetada en todas. En la Sexta ya me han cancelado alguna que otra vez.

Hay episodios todavía muy oscuros en la vida de Juan Carlos de Borbón. El 23F es uno de ellos. Usted menciona en su libro que tuvo una participación activa en la trama y que confabuló con los golpistas. Sin embargo, el rey fue presentado después como el salvador de la democracia. ¿Qué opina de esa imagen que se nos trasladó en numerosos libros y artículos?

A mí no deja de sorprenderme que gente seria y culta, bien informada, y que se declara demócrata y hasta progresista, siga insistiendo después de tantos años en esa patochada. Claro que todo lo relativo al 23F sigue siendo secreto de Estado, pero aun así sabemos muchísimo, hay muchos testimonios... Es una indecencia seguir repitiendo en las tertulias y en las columnas de opinión mentiras, y alimentando esa imagen del salvador de la democracia. Si no saben, que lean un poco y aprendan. Es indignante escucharles.

Los trapicheos económicos del rey datan de antiguo. Sin embargo, la imagen de la Corona no se vio afectada hasta hace pocos años. En su libro habla de algunos casos de censura orquestados desde el palacio de la Zarzuela (como los documentos que Ruiz Mateos quiso hacer públicos en los medios, y no pudo, sobre sus pagos de dinero a la Corona). ¿Por qué cree que los partidos políticos, y en particular el PSOE, no frenaron los desmanes de Juan Carlos I?

Pues por la sencilla razón de que el PSOE participaba con el rey en todos los grandes trapicheos, como el caso KIO, Ibercorp, etc. Lo del PSOE con la monarquía no ha sido un mero compadreo, sino absoluta complicidad y colaboración necesaria. Me refiero en especial al PSOE de Felipe González, pero no exclusivamente. El actual PSOE, el de Pedro Sánchez, arrastra esa culpa y lo sabe muy bien. Por eso le sigue haciendo el caldo gordo. 

Pero debería tener cuidado. Si no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella. No olvidemos, además, que de los actos del rey es responsable legalmente el gobierno que los refrenda. Políticamente sin duda, pero también a nivel judicial. Si no facilitan que se aclaren y se juzguen las irregularidades de la monarquía, podrían acabar siendo juzgados ellos por permitirlos. Históricamente, terminará pasando.

En su investigación, revisada y ampliada en 2016, menciona una fortuna del rey emérito valorada en unos 1.800 millones de euros. ¿Dónde escondería Juan Carlos de Borbón semejante cantidad de dinero?

Es difícil saberlo, probablemente esté muy repartida, entre propiedades inmobiliarias en todo el mundo, y a nombre de distintos testaferros; y en cuentas bancarias opacas, fundaciones, fondos de inversión... Pero yo investigaría en Liechtenstein, que es el paraíso fiscal favorito de las casa reales europeas.

La actitud de Felipe VI ha sido cuando menos ambigua en el escándalo. Tardó un año en hacer público su conocimiento de las cuentas en paraísos fiscales de su padre. Al mismo tiempo, se están conociendo algunos comportamientos poco éticos del rey, como el coste millonario de su luna de miel. Sin embargo, se nos presenta como un monarca ejemplar. ¿Estamos ante otro caso de maquillaje de la figura del jefe del Estado?

En la prensa está clarísimo, y a mí me lo han reconocido colegas de distintos medios varias veces. El control es absoluto, no se puede decir nada de Felipe. Pero para mí lo más grave es la actitud de la clase política. Incluso Unidas Podemos defiende esa imagen maquillada y edulcorada de Felipe VI. “Parece honrado”, dicen. Yo lo he comentado muy brevemente en alguna ocasión incluso con Pablo Iglesias, cuando me invitó a participar en algún programa suyo. Pero es como hablar con un niño... Cuando te dicen eso, que parece honrado y que parece majo y muy preparado... solo te dan ganas de sacar el libro sobre Juan Carlos I, que dicen que han leído, y darles con él en la cabeza.

Durante la presentación de su último libro, mencionó que le gustaría escribir sobre Felipe VI. ¿Está en ello?

Estoy en ello, sí. No tengo mucho tiempo ni medios para investigar y va lento, pero creo que es un libro absolutamente necesario tal y como están las cosas. Y te diré que sí hay por dónde tirar, hay materia... Lo que está pasando con Felipe, cómo se está informando sobre él, me recuerda mucho a los primeros tiempos de Juan Carlos I. Está claro que no aprendemos... Nos dejamos engañar en la Transición por Juan Carlos, y ahora vamos a repetir el mismo recorrido con Felipe. Parecemos tontos.

¿Cree que se dan las condiciones hoy en día para que haya un referéndum en España sobre monarquía o república?

Las condiciones se han dado siempre, desde los tiempos de Adolfo Suárez. No acabo de entender qué condiciones especiales tienen que darse para hacer una consulta popular sobre la forma de Estado, de verdad. ¿Cuál es el problema? ¿Que puede ganar la República? Normal. Claro que ganan la razón y la cordura, si al pueblo se le da la opción de elegir en libertad. Soy una firme defensora de la democracia, y no entiendo qué miedo puede haber a hacer esa pregunta tan fundamental.

¿Cree que es normal que en una democracia no se informe a sus ciudadanos sobre el paradero de quien fuera su jefe de Estado durante casi 40 años? ¿Anticipa eso la escasa probabilidad de que Juan Carlos I sea juzgado algún día?

Como te decía, normal me parecería que se hiciera un referéndum y que ganase la República. Casi nada de lo que hacen los miembros de la familia real me parece normal. Este último episodio, tan rocambolesco, de huir de España sin decir a dónde, es patético. No soluciona nada y no va a evitar el linchamiento mediático del ex rey, y dudo que sirva para evitarle el paso por los juzgados. Sería ya lo más de lo más que se negase a presentarse a declarar en Suiza, un ridículo histórico sin precedentes. Si se atreviera a hacer eso, Felipe no encontraría ya donde exiliarse con sus hijas para tener un poco de paz."                 (Entrevista a la periodista Rebeca Quintáns, CTXT, 08/08/20)

23.3.20

Los escándalos de corrupción que salpican a la Corona y han llevado al Rey a romper con Juan Carlos I

"El rey Felipe VI ha anunciado este domingo que renuncia a la herencia dejada en su nombre por su padre Juan Carlos I y que le retira la asignación que le correspondía en los presupuestos de la Casa del Rey. 

Este paso se produce después de una serie de revelaciones periodísticas en torno a la investigación que sigue en Suiza por blanqueo de dinero y que afecta a donaciones y varias cuentas en el país helvético vinculadas al rey emérito.

El último episodio conocido es que el rey actual, Felipe VI, figura como beneficiario en al menos dos fundaciones con cuentas en paraísos fiscales vinculadas a Juan Carlos I, según adelantó este sábado el medio británico The Telegraph. Una de ella es la Fundación Lucum sobre la que se investiga un ingreso de 100 millones de dólares en 2008 procedentes de Arabia Sauidí como regalo a don Juan Carlos. 

La segunda fundación que salpica directamente a Felipe VI se llama Zagatka y la creó el primo del rey emérito, Álvaro de Orleans en 2003. Vozpópuli ha tenido acceso a un documento de esa fundación en la que el nombre de Felipe de Borbón y Grecia figura como cuarto beneficiario por detrás de su padre. El documento lleva feche del 8 de mayo de 2006 y lo firma el abogado Dante Canónica. Se trata de un viejo conocido de las investigadores contra la corrupción por ser uno de los arquitectos habituales de estructuras offshore en paraísos fiscales.   

Estas informaciones forman parte de una guerra soterrada ya imposible de controlar entre el exjefe del Estado y la empresaria germanodanesa Corinna zu Zayn-Wittgenstein. La investigación a cargo de la Fiscalía suiza por blanqueo, un juicio contra el comisario Villarejo y las presuntas amenazas del CNI a la examiga del rey amenazan con agravar las sospechas que rodean al monarca.  

Botswana, ocho años después

“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”. Con estas inusuales palabras, Juan Carlos I trató de aplacar hace ocho años la polémica por su viaje a una lujosa cacería en Botswana en plena época de recortes y crisis económica en España. Trascendió porque sufrió un grave accidente que obligó a operarle de urgencia una rotura de cadera. Pero aquel incidente también sirvió para conocer su vínculo con Corinna zu Zayn-Wittgenstein, una aristócrata residente en Londres. Ella se definiría luego como “una amiga entrañable”. 

En realidad, aquello era solo el preludio de un enfrentamiento que se ha agravado en los últimos días, en la prensa y en los tribunales. Aquel terremoto inicial que aceleró la abdicación del rey había vivido réplicas, pero ninguna había tenido efectos tan reales como hasta ahora. El pasado 15 de febrero, el periódico británico The Telegraph encendía de nuevo la mecha con una información bajo el título El exrey de España enfrenta preguntas sobre el acuerdo de su primo con Barclays Bank. Según decía, el primo del monarca, Álvaro de Orleans, cobró 44,5 millones de euros de una comisión tras la venta del Banco Zaragozano al británico Barclays Bank.

El testaferro en Suiza, según Corinna

Para entender la trascendencia de esta información es preciso remontarse brevemente al verano de 2018 cuando El Español desveló una conversación entre Corinna zu Zayn-Wittgenstein y el polémico comisario -entonces en activo- José Manuel Villarejo. Entre otras cosas, ella desvelaba que el rey emérito tenía dinero en Suiza y para ocultarlo usaba a su primo como testaferro y titular ficticio de las cuentas. Aquella reunión, celebrada en 2015 en la residencia londinense de la ya examiga del rey, tendría otras consecuencias claves en esta historia. 

El abogado de Álvaro de Orleans dijo a The Telegraph que su cliente no recordaba nada de aquella comisión. Sin embargo, Vozpópuli publicó la documentación que acredita su existencia. En la documentación de Zagatka se recoge expresamente la existencia de esos fondos “por presentar a las personas que intervinieron en la venta del Banco Zaragozano a Barclays Bank en Londres". Figura en la información oficial del banco suizo Credit Suisse, concretamente en los datos de la cuenta a nombre de la fundación Zagatka cuyo titular es el primo del rey emérito y en la que Juan Carlos I y Felipe VI figuran como beneficiarios, según el documento al que este sábado ha tenido acceso este periódico.

La compra del Banco Zaragozano tuvo lugar en el 2003. Meses después del acuerdo, Álvaro de Orleans creó su fundación en Ginebra. Los máximos accionistas del Zaragozano eran los empresarios Alberto Alcocer y Alberto Cortina, del círculo de amistades del rey Juan Carlos. El País publicó una entrevista al primo del monarca. Preguntado a este respecto insistía en desmentirlo: “Es totalmente falso”. También negó haber tenido relación con los Albertos.

Pero la entrevista incluía otras respuestas que acrecentaban las dudas sobre su papel como testaferro. A la hora de explicar el objeto de su fundación suiza, dijo que era para “echar una mano a las familias reales cuando lo necesitaran”. Vozpópuli se puso en contacto con los abogados de Álvaro de Orleans, pero no ha recibido respuesta.

El diario suizo Tribune de Geneve irrumpió la semana pasada con la siguiente información: Una investigación revela dinero secreto del exrey de España en Ginebra. Se hacía eco del hallazgo de la transferencia de 100 millones de dólares del rey de Arabia Saudí a una cuenta del banco privado Mirabaud. La cuenta estaba a nombre de otra fundación llamada Lucum “de la que Juan Carlos I era el único beneficiario”

Vozpópuli se ha puesto en contacto estos días varias veces con la Casa Real, que ha eludido hacer declaraciones sobre un asunto “en vías jurídicas”. La embajada saudí en Madrid tampoco ha querido dar su versión. Al menos en la documentación panameña sobre la creación de esa fundación a la que ha tenido acceso Vozpópuli el nombre del rey emérito no aparece.

La investigación a la que alude Tribune de Geneve se lleva a cabo en Suiza por un presunto “lavado de dinero agravado”. Corre a cargo de un fiscal llamado Yves Bertossa y tiene su origen en aquella conversación de 2015 entre Corinna y Villarejo que vio la luz tres años después. Otro de los nombres que citó la examiga del rey emérito fue el del abogado suizo Dante Canónica. Le señalaba como el arquitecto del entramado societario del rey en Suiza.

Canónica, Fasana y la cuenta 'Soleado'

Dante Canónica aparece junto a Arturo Gianfranco Fasana tanto en la documentación de Zagatka como en la de Lucum. Son dos viejos conocidos de las autoridades españolas por su actividad en la construcción de estructuras offshore de grandes fortunas y Álvaro de Orleans admite que son sus gestores. Fasana fue investigado tras la operación Gürtel por gestionar los fondos del cabecilla de la trama, Francisco Correa. Ninguno de los dos ha sido procesado en esta causa. Canónica tuvo que declarar como testigo en el mismo procedimiento.

Ambos eran los responsables de una cuenta en Suiza llamada Soleado, gestionada por una sociedad llamada Rhône Gestión. Las identidades de la totalidad de sus clientes jamás ha trascendido, pero Fasana nunca ha ocultado que tenía una amplia cartera de fortunas españolas. Al menos en los registros mercantiles constan relaciones entre los responsables de Rhône Gestión y algunos empresarios como los Albertos.

Las revelaciones de la examiga del rey emérito provocaron que la Audiencia Nacional abriese una pieza separada en el marco de la macrocausa sobre las actividades de Villarejo. Sin embargo, el juez la archivó a instancias de la Fiscalía apelando a la inviolabilidad del Juan Carlos I. Fue un archivo provisional, por lo que esa pieza, bautizada con el nombre de Carol, todavía puede reabrirse ante el hallazgo de nuevas evidencias en un Juzgado que ahora dirige otro magistrado con un criterio diferente al de su antecesor.  

La obra del AVE a La Meca

Pero Corinnazu Zayn-Wittgenstein  dijo más cosas en aquella conversación con Villarejo. Una de ellas es que los empresarios españoles que intervinieron en la adjudicación del AVE a la Meca cobraron comisiones ilegales. Eso dio pie a la Fiscalía anticorrupción española a abrir una investigación aparte y entrevistarse con la examiga del rey en Londres el pasado septiembre. Sin embargo, se mostró mucho menos contundente que ante Villarejo. Dijo saber poco de ese asunto y por terceros.

La Fiscalía española mantiene contacto con el investigador suizo. Bertossa acudió a Madrid el pasado 29 de octubre y mantuvo un encuentro con el encargado de las pesquisas españolas, el fiscal Luis Pastor. También con otras autoridades del Ministerio Público y la Audiencia Nacional. El intercambio entre ambas partes llevó al investigador helvético a pedir las cintas con los audios de Corinna zu Zayn-Wittgenstein y Villarejo mientras que la Fiscalía española solicitó, vía comisión rogatoria, una información que no ha sido remitida todavía.

En el marco de esos contactos, desde la Audiencia Nacional se ha pedido a Bertossa recientemente que proceda al envío de documentación, según avanzó Vozpópuli. Una de las tesis de la investigación en Suiza es que los 100 millones de dólares de Arabia Saudí son una contraprestación a las gestiones del monarca para pactar una reducción del 30 por ciento del precio de la oferta española por la construcción del AVE a la Meca, según fuentes conocedoras de estos contactos entre países. Eso a pesar de que la adjudicación se produjo después de ese presunto pago.
"Un regalo" millonario "no solicitado"

Según avanzó Tribune de Geneve, buena parte de ese dinero saudí acabó en manos de Corinnazu Zayn-Wittgenstein . Fue transferido desde la fundación panameña Lucum a una sucursal de Ginebra en las Bahamas. La examiga del rey emérito reconoce haber recibido el dinero, pero niega su origen ilícito y lo describe como “un regalo no solicitado”.  “En 2012 nuestra cliente recibió un regalo no solicitado del rey emérito quien lo describió como una forma de donación para ella y su hijo, con los cuales él se había encariñado”, dice uno de los abogados de la aristócrata germanodanesa. Defienden que “la donación se documentó claramente como un regalo, y las empresas de servicios profesionales y los bancos realizaron el cumplimiento y la diligencia debida necesarios sobre los fondos”. 

Ese año 2012 es el momento del accidente de Botswana cuando empezaron los problemas. Corinna zu Zayn-Wittgenstein denuncia haber sido amenazada por el exresponsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán y este es otro frente del conflicto entre ambas partes. Según su versión, fue el 5 de mayo de aquel año en el Hotel Connaught de Londres: “Fue durante esa reunión cuando el general Roldán me amenazó a mí y a mis hijos”. El director de los servicios secretos le dijo expresamente “que no hablara con los medios”. Ella responsabiliza al monarca de estar detrás de esa campaña de acoso.

Todo esto lo dejó por escrito la examiga del rey en una declaración jurada hace un año ante notario publicada por Vozpópuli. Por primera vez se refería a su vínculo con el monarca como una “relación romántica”. Además aportó unos presuntos SMS intercambiados con Don Juan Carlos a quien tenía grabado en su lista de contactos con la identidad de “John Smith”. Es lo mismo que le dijo a Villarejo en su encuentro de 2015. El interés del comisario -actualmente en prisión- era hacer acopio de munición sensible en la guerra personal que por su parte mantenía abierta con Sanz Roldán.

En ese momento, el diario El País ya había publicado una información en la que sacaba a relucir el entramado societario de Villarejo con 12 empresas y un capital de 16 millones de euros, una fortuna incompatible con el sueldo de un funcionario policial. El comisario se sentía amenazado y usó la información transmitida por Corinna durante una entrevista concedida al programa Salvados de La Sexta en la que aireó esas presuntas amenazas. Eso le costó una querella por injurias del jefe de los espías españoles que se resolverá próximamente. Tras un primer aplazamiento, el juicio se iba a celebrar el día 23 de este mes en un juzgado de Madrid. La parálisis fruto de la expansión del coronavirus amenaza su celebración.

21.1.19

El rey Juan Carlos fue también objetivo del espionaje de Villarejo encargado por el BBVA

"El rey Juan Carlos fue uno de los principales objetivos del espionaje del excomisario José Manuel Villarejo para el BBVA. Un documento elaborado como borrador de las acciones a acometer por el equipo de detectives del policía incluía a Juan Carlos de Borbón como uno de los principales objetivos, según informan este jueves ‘El Confidencial’ y ‘Moncloa.com’.

En este grupo se encontraban los cabecillas de la operación para hacerse con el poder en el BBVA a través de Sacyr y del círculo que lo apoyaba. Así, el primero en la lista era Luis del Rivero, presidente de la misma. En segundo lugar se encontraba Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica de Moncloa. En la lista también estaban incluidos el financiero Juan Abelló; el expresidente del Gobierno, Felipe González; el empresario Enrique Sarasola y el periodista Juan Carlos Escudier.

La mayoría de las referencias al monarca se producen debido a que Juan Abelló alude a que el rey apoyaría la operación para cambiar al presidente del BBVA, según Villarejo. Sin embargo, al saber que el empresario estaba utilizando su nombre, el monarca se desvinculó de la operación, según recogió Villarejo en uno de los primeros informes de la denominada operación Trampa. 

En concreto, el comisario aseguró que, antes de que se hiciera público el interés de Sacyr, “GON (nombre en clave de Felipe González) pidió que fuera (Carlos) Solchaga quien sustituyera a FG (Francisco González)”. “Esta era la garantía que ponía para que el beneficio del BBVA se lo repartieran todos ‘equitativamente”, informó Villarejo.

Según el excomisario, González no estaba convencido de la operación y estos recelos se los había transmitido Juan Carlos I, que se había sentido “utilizado por AVE (Juan Abelló), ya que había asistido a un encuentro de varias personas en la finca que el empresario tiene en Toledo y su mera presencia había sido utilizada por el anfitrión para que los demás dieran por supuesto que contaba con todos los apoyos políticos“.

Al parecer, el Rey, como es habitual en sus estancias en esa finca propiedad de su amigo, se retiró pronto a su habitación. A la mañana siguiente, una persona de la confianza del monarca “no tuvo reparos” en preguntarle si se había enterado de los planes que había expuesto Abelló sobre la operación para asaltar el BBVA. Al Rey no le convenció nada de lo que oyó, desconfió y fue entonces cuando transmitió sus sospechas a González.

Este miércoles, los dos diarios que han desvelado este escándalo del BBVA y Villarejo, revelaron que la entidad también ordenó al excomisario investigar la vida privada de Miguel Sebastián y del ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos.

Según varios informes, las supuestas relaciones sentimentales de Sebastián fueron objeto de seguimiento. En una llamada telefónica grabada por el propio Villarejo, éste informó al jefe de Seguridad Corporativa de BBVA, Julio Corrochano, de que Sebastián, que nunca ha escondido su homosexualidad, tuvo un ‘affaire’ “con un cubano llamado Iván que trabaja en un pub de la plaza de Chueca”. Una relación esporádica que tuvo al margen de otra más estable.

El excomisario llegó incluso a enviar mensajes de contenido sexual haciéndose pasar por el tal Iván tanto al jefe de la Oficina Económica de Moncloa como a su pareja. Villarejo informó al BBVA que en los próximos días este cubano enviaría mensajes a Sebastián amenazándole “con salir a contar a un programa de telebasura la problemática que supone ‘haberse enamorado de un hombre importante’ que ahora, y debido a ello, se esconde y se avergüenza de su amante”.             (República.com, 17/01/19)

26.6.18

Las cloacas de Interior. El BBVA contrató a la empresa de Villarejo en 2014 para hacer frente al chantaje de Ausbanc

"Sin empresas con necesidades de gestión de crisis, el Club Exclusivo de Negocios y Transacciones (CENYT) del comisario ahora jubilado y en prisión, José Manuel Villarejo, no tendría quién le contratara. Sin empresas con información comprometida, el presidente de Ausbanc, Luis Pineda, no podría haber chantajeado al BBVA, según consta en el sumario de la Operación Nelson por la que fue enviado a la cárcel de Estremera junto con el presidente de Manos Limpias, Miguel Bernad. 

Las relaciones entre el BBVA, Ausbanc y Manos Limpias eran de guerra abierta. En la junta de accionistas de 2013, la abogada al servicio del sindicato ultra, Virginia López Negrete, había tomado la palabra porque, según contó ella misma en un escrito:

"Puesto que soy accionista del BBVA, desde hace más de 20 años, y con títulos propios suficientes como para poder acudir a la Junta General de Accionistas, el Secretario General del Sindicato Manos Limpias me pidió que asistiera a la misma con el objeto de solicitar al BBVA que aclarara en concepto de qué se abonó dicha cuantía [cerca de medio millón de euros] al Instituto Nóos". Y en la junta de 2014 se iba a producir un espectáculo similar.

La Dirección de Seguridad de la entidad bancaria, que ostentaba el excomisario Julio Corrochano, contrató de nuevo al comisario Villarejo para que mediara en ese acoso. Había dos motivos fundamentales para hacerle a él encargo y que él aceptase: Villarejo y sus empleados tenían estrechas relaciones con Manos Limpias y Ausbanc, y allí se movía información importante sobre la Casa Real a la que el comisario también pretendía extorsionar.

Sin duda, el comisario de las cloacas de Interior estimó que meterse en esa crisis, de la que él tenía información privilegiada por sus propias gestiones al margen de la Policía sobre el rey emérito Juan Carlos I, era un negocio prometedor. Así que no lo rechazó aunque supusiese un delito de cohecho, como se investiga actualmente en la Operación Tándem, en la que fue detenido el multimillonario policía en 2017. 

El ahijado de Manuel Cerdán, periodista 'espía' y amigo de Virginia López Negrete

La entrada en Ausbanc y Manos Limpias era sumamente fácil. El periodista "infiltrado" del comisario desde hace 30 años –Manuel Cerdán, en la actualidad empleado de Eduardo Inda– tiene un ahijado con el que comparte profesión y que tenía estrechas relaciones profesionales con la abogada encargada de atizar públicamente y en los tribunales al BBVA: Virginia López Negrete. 

"Fue este conocido periodista y tertuliano, ahijado de Cerdán, quien con cámara oculta entraba a las oficinas y ruedas de prensa que se organizaban en Ausbanc y mantenía un contacto fluido y directo con la letrada. Sus informaciones pensábamos que nos servían para presiones, pero en realidad estaba haciendo un doble juego muy bien pagado", aseguran a Público diversas fuentes de Ausbanc y de Manos Limpias. Cerdán y su ahijado siguen manteniendo relación con esos miembros de ambos sindicatos incluso después de la Operación Nelson, en la que fueron imputados. 

En diferentes sumarios y procedimientos aparece acreditada esta relación entre la abogada que ejecutaba la campaña contra el BBVA por orden de Luis Pineda y Miguel Bernad, según su propia declaración, y el ahijado de Manuel Cerdán, debido a que un cliente llegó incluso a denunciarla por suministrarle al periodista toda la información sobre la causa laboral que tenía con su empresa y que López Negrete debía proteger dentro de la confidencialidad entre abogado y cliente.

Público se ha puesto en contacto con portavoces oficiales del BBVA, quienes han precisado que el excomisario Julio Corrochano abandonó recientemente su puesto de jefe de Seguridad de la entidad bancaria, al jubilarse por razones de edad en este mismo trimestre. En cuanto a los contratos con la empresa CENYT del comisario Villarejo citados en esta información, uno de esos portavoces subrayó:

"El BBVA tiene relaciones contractuales con sociedades legalmente establecidas y con cláusulas muy específicas sobre la prestación del servicio dentro de la más estricta legalidad".

Pero, por supuesto, Villarejo no sólo trabajó –a través de su trama empresarial– para esa entidad bancaria mientras estaba en activo en la Policía, sino que lo hizo para muchas otras grandes empresas, como ha ido revelando Público en sucesivas exclusivas.

Y hay otras muchas pruebas de la existencia de esa policía paralela para multimillonarios y grandes empresas que sacaremos a la luz próximamente."          (Patricia López, Carlos Enrique Bayo, Público, 27/05/18)

22.6.18

La autodestrucción de Urdangarin... el conseguidor

"El 30 de septiembre de 2000, Iñaki Urdangarin tiene 32 años. Acaba de marcar de penalti el último gol de la victoria de la selección española de balonmano en los Juegos Olímpicos de Sídney. El bronce de España es también su último partido como profesional. 

En la grada, celebran la victoria su esposa, la infanta Cristina, que sostiene en brazos a Juan, el primer hijo de la pareja; su suegra, la reina Sofía; y el príncipe Felipe, ya un amigo. Urdangarin sabía que su vida no iba a ser la misma, como cualquier deportista que se retira y debe reinventarse. 

Lo que no sabía es que reinventándose se iba a extraviar irremediablemente y acabaría siendo alguien muy distinto. Alguien que en las próximas horas entrará en una cárcel para cumplir una condena de cinco años.




“A mí no me han explicado muchas cosas, las he ido aprendiendo sobre la marcha”, le contó años más tarde al juez José Castro en un interrogatorio. Urdangarin perdió su mundo de referencia, el deportivo, para internarse en uno más complejo, el del poder, la aristocracia y los privilegios. Un mundo que disfrutó, pero que también lo envenenó. Ya no era campeón, era duque, aunque no sabía aún en qué consistía eso. 

Acostumbrado a la rutina de un deportista de élite, al despedirse de su club, el Barcelona, había dicho: “Hay que saber decir adiós. Quiero pensar en mi futuro profesional, y lucharé para que esta nueva etapa sea tan exitosa como la que dejo. Necesito tiempo para formarme. Este es el rol que deseo asumir”. Quería ser también un triunfador en la vida real, no un mero consorte de la infanta.

La construcción de ese nuevo personaje se abre con una etapa de estudios en la que ya surgen las primeras sombras. En la prestigiosa escuela de negocios ESADE hizo en dos años, de 1999 a 2001, lo que normalmente cuesta cinco. 

Según una reciente investigación del diario ARA, gracias a convalidaciones sorprendentes, obtuvo una licenciatura y un máster en Administración de Empresas. Y eso que en el primer año aún jugaba a balonmano.

Se dará cuenta muy pronto de que en esta nueva vida no le faltará quien se le acerque para ser su socio o proponerle negocios. Se embarca con varios profesores suyos en aventuras empresariales tan dispares como odontología para deportistas de élite o innovación vitivinícola. 

En el otoño de 2002 conoce a Diego Torres, otro docente de ESADE, quien después describiría en un libro la impresión que le causó el joven duque: “Se notaba que se sentía un poco limitado en su día a día, que consideraba que estaba trabajando principalmente como comercial. (…) Odiaba las rutinas. Hacíamos buen equipo. Yo observaba y recopilaba datos. Iñaki se empapaba del ambiente y conocía a las personas”. Quería ir a más, aunque era eso, empaparse del ambiente, lo que mejor se le daba. Era justo lo que necesitaba Torres. Registraron Nóos Consultoría Estratégica en una notaría el día de Nochebuena de 2002.




Ocho años más tarde, en 2010, un juez de Palma, José Castro, se encontrará ese extraño nombre, Nóos, que en griego significa mente o intelecto, en una carpeta casi vacía, con un convenio sospechoso con el Gobierno balear. Había aparecido en un registro en el gran caso de corrupción del polideportivo Palma-Arena. 

El fiscal Pedro Horrach buscó en el Registro Mercantil las empresas en las que acababa el dinero y se topó con el nombre de Iñaki Urdangarin. Una sociedad era suya, y el resto, de Torres. En agosto de 2011, Horrach mandó un informe a Anticorrupción: “Esto parece un pelotazo de libro”. 

Baleares, desde luego, era el lugar para un pelotazo en aquellos años, y también Valencia o Madrid, justo los tres lugares donde trabajó Nóos –los tribunales finalmente no han hallado delito en las actividades en estas otras dos ciudades-. Y precisamente lo hizo en los cinco años, de 2003 a 2008, de máximo desenfreno económico, previos al estallido de la crisis. 

Es en ese ambiente, en esa época, en contacto con ciertos políticos, cuando Urdangarin se transforma en hombre de negocios. Una de las grandes preguntas es si llegó a pensar que aquello era lo normal para un duque de la Casa Real. Si asumió como natural aquella sensación de impunidad que estaba en el aire.

En Palma se vivía el momento más descontrolado del presidente Jaume Matas y su famoso “Hágase”. Ordenaba y se hacía. La ley no era un problema. Nombró director general de Deportes a José Luis Ballester, un excampeón olímpico de vela muy amigo de la familia real –el entonces príncipe Felipe fue a su boda-, y lo eligió por eso mismo. 

Ese verano, Urdangarin le cuenta a Pepote, como le llaman sus amigos, que el equipo ciclista Banesto busca patrocinador y es una oportunidad para el Gobierno de Baleares. En septiembre juegan los dos con Matas y un empresario una partida de pádel en el palacio de Marivent que resultaría clave. A la hora de las cervezas, pactan el patrocinio, y 300.000 euros para Nóos. Es la escena que resume el escándalo, y el asunto que acarrea el grueso de la condena por prevaricación, malversación y tráfico de influencias.

El duque acababa de inaugurar un nuevo modo de vida, una forma de hacer negocios basada en él mismo, en ser quien era. Ballester en el juicio reconoce: “El objetivo era contratar a Urdangarin y todo lo que viniera de él”. Matas admitió: “Urdangarin era un conseguidor, un intermediario”. Y ha concluido el Supremo: “La ascendencia ejercida (...) fundamentalmente del privilegiado posicionamiento institucional del que disfrutaba, dada su proximidad a la jefatura del Estado, propició que el presidente del Govern decidiera aceptar la propuesta omitiendo los trámites legalmente establecidos”.

Urdangarin aprende enseguida que el gancho para atraer el dinero fácil y los contactos interesados era la Familia Real. En Nóos también estaba la infanta Cristina, como vocal, y su tutor desde 1993, Carlos García Revenga. Urdangarin sostendría después que los situó ahí porque eran personas de confianza, pero eran como un gran rótulo de neón: Nóos y Casa Real se escribían con la misma letra. 

Nadie se planteó que aquello era raro. Ni siquiera el propio García Revenga, que se justificó en el juicio: “Una de las cosas que he hecho toda mi vida en la Casa es que yo nunca pregunto si no me dicen”.

Pero había más. Urdangarin formó al 50% con su esposa la sociedad Aizoon. La infanta estaba inscrita en primer lugar y, según explicó el notario, la idea era que su nombre y su DNI, con el número 14, funcionaran como “escudo fiscal”, aunque no ha quedado acreditado que esta fuera la intención. 

Contó en el juicio lo que le confió el asesor fiscal de los duques: “Según le habían dicho, porque él se codeaba con altos funcionarios de Hacienda, los DNI del uno al 10 eran de la familia de Franco, y del 11 al 100, de la familia real”. 

Urdangarin usó Aizoon para no tributar como persona física. Facturaba servicios y sus variados ingresos como consejero o asesor en empresas donde estaba colocado gracias a su posición para no hacer prácticamente nada. También cargaba todo tipo de gastos personales y familiares. Es de hecho una de las causas de la condena por fraude y dos delitos fiscales.

Años después, en su interrogatorio, la infanta tuvo que explicar por qué cargaban a Aizoon gastos como clases de salsa y merengue o libros de Harry Potter. De ahí su condena como partícipe a título lucrativo en malversación y fraude cometidos por su marido, por un valor de 136.950 euros. 

Urdangarín sufrió para explicar una plantilla ficticia donde figuraban sus empleadas de hogar, familiares y conocidos. Pero entonces nada de esto le parecía anormal o peligroso al matrimonio Urdangarin. Al contrario, la nueva vida del duque de Palma como ejecutivo de éxito estaba perfectamente montada y el mecanismo –relaciones públicas más dinero público- funcionaba como un tiro. 

Nóos comenzó a organizar congresos sobre temas deportivos: en Valencia en 2004, 2005 y 2006 y en Baleares en 2005 y 2006 –estos dos últimos, que costaron un total de 2,3 millones, han acarreado a Urdangarin y Torres parte de la condena por prevaricación, tráfico de influencias y malversación-. Urdangarin había reinventado su carrera, tenía su sitio en el mundo. En 2004, como culminación de sus ambiciones, el matrimonio se compró un palacete de lujo por 6 millones de euros en el exclusivo barrio barcelonés de Pedralbes, muy por encima de sus posibilidades y con una altísima hipoteca. 

El rey Juan Carlos les ayudó con un préstamo de 1,2 millones, un detalle controvertido porque, según han opinado luego Castro y Horrach, debería haber significado ser llamado como testigo o incluso imputado, por un posible delito fiscal. A Diego Torres tampoco le iba mal. Como se descubrió luego, había montado una red de blanqueo en el extranjero, donde acabaron 344.000 euros que han acabado sumando dos años de cárcel a su condena.

El juguete empezó a estropearse cuando Nóos llamó la atención. En noviembre de 2005, un diputado socialista balear, Antoni Diéguez, se pasó por el Illes Balears Forum y se quedó alucinado. ¿Cómo podía haber costado 1,2 millones de euros un congreso de dos días? El 16 de febrero de 2006 convocó una rueda de prensa, y en los titulares ya estaba todo el meollo del escándalo: “El PSOE denuncia supuestos pagos irregulares del Gobierno balear al instituto que preside Urdangarin”.

 En el palacio de la Zarzuela saltaron las alarmas, y el rey Juan Carlos envió a su asesor jurídico, José Manuel Romero, conde de Fontao, con una orden muy clara para Urdangarin, según recordó luego el duque de Palma ante el juez: “Me dijo que no ostentara ningún cargo de presidencia, no liderara ningún proyecto, no tuviera relaciones comerciales a largo plazo o societarias con el señor Diego Torres, y que me apartara de lo que fueran contrataciones de la administración pública”. 

La Casa del Rey había olido el peligro. La veloz carrera de Urdangarin empezaba a ser muy aparatosa.

El duque, que ya no es aquel jugador de balonmano sin experiencia, finge obedecer. Se aparta de Nóos, pero crea una fundación llamada Cultura, Deporte e Integración Social en la que se mantiene en segundo plano. Pero solo para guardar las apariencias. En un correo electrónico, su apoderado le aconseja: “No tienes que dejar muy en evidencia que tú eres el alma mater de la Fundación, (…) nadie puede decir que esta es la fundación de Iñaki”.

El invento siguió funcionando hasta que, en el verano de 2008, estalla la crisis económica en España. Por circunstancias no aclaradas, Urdangarin y Torres discuten y se separan. La Casa del Rey, que mantenía al duque bajo vigilancia y vivía sus peripecias con aprensión, busca un exilio dorado a la pareja y sus cuatro hijos.

 Se trasladan a Washington, donde a Urdangarin le han reservado un puesto como presidente de Telefónica en Estados Unidos. Todo parece en calma. Nadie lo sabe, pero aquella carpeta con papeles de Nóos ya ha llegado al juez Castro.

El 7 de noviembre de 2011, la policía irrumpe en la sede de Nóos. Un mes después, la Casa del Rey aparta a Urdangarin de la agenda oficial y empieza a aislarlo. Y a partir de ahí empiezan a pasar cosas hasta entonces inimaginables. En febrero de 2012, Urdangarin baja por la rampa de los juzgados de Palma para declarar por primera vez. Ya era un personaje distinto, una sombra.

 En abril, Diego Torres se vuelve peligroso: comienza a difundir, de forma dosificada, correos electrónicos en los que revela intimidades del matrimonio y que salpican a la Casa del Rey. La imagen del duque queda definitivamente destrozada. El clima ha cambiado –el incidente del rey en Botswana es en esos mismos días tormentosos de abril de 2012- y a la familia real ya no se le perdona lo que se le perdonaba. 

El 8 de febrero de 2014, en una escena histórica, la infanta Cristina presta declaración en el juzgado. Responde “no sé” o “no me acuerdo” 550 veces. Cuatro meses más tarde, el rey Juan Carlos abdica. El 12 de junio de 2015, Felipe VI, aquel que 18 años antes aplaudía en Sidney, le retira el título de duque. Cuando llega el juicio, Urdangarin está muy lejos de aquel campeón que era. Ha vendido el palacete de Pedralbes. Es un hombre abatido, que contesta en susurros. Acaba solo en el banquillo con su viejo socio, Diego Torres, al que ha vuelto a unirse en su estrategia de defensa. 

Ambos argumentarán como último recurso que la Casa del Rey sabía todo y que, por tanto, pensaban que no había nada malo. Es la ruptura total de los exduques con la familia de la infanta. Extraviado definitivamente, su única brújula parece ser salvar a su esposa. Al menos eso lo consigue. En lo demás fracasa. Tras su último partido en Sídney, en lo más alto de su vida anterior, un enviado de EL PAÍS le pidió que se describiera en pocas palabras, y dijo: “Un buen chico, que cree en lo que hace”.               (Íñigo Domínguez, Pablo Ordaz, El País, 18/06/18)

15.6.18

Urdangarín condenado a una pena, suavizada, de cinco años y diez meses de prisión por prevaricación, malversación, tráfico de influencias, fraude y dos delitos fiscales


"El principio del fin de un reinado. 

El caso hundió la imagen de la Familia Real y abrió una crisis que solo cerraría la abdicación de Juan Carlos I.

 La justicia es igual para todos”. Las palabras de Juan Carlos I, en su discurso de Nochebuena de 2011, no dejaban lugar a dudas; el jefe del Estado no iba a mover un dedo para tratar de proteger a su hija menor y a su yerno de sus problemas con la justicia. El jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, ya había anticipado el veredicto de La Zarzuela al tachar la conducta del duque de Palma de “poco ejemplar”.

Solo mes y medio antes, el 7 de noviembre, una comisión policial encabezada por el fiscal anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach, había irrumpido en la sede barcelonesa del Instituto Nóos, una fundación teóricamente sin ánimo de lucro de la que fue administrador Iñaki Urdangarin y en cuya junta directiva se sentó su esposa, la infanta Cristina de Borbón.

El registro lo había ordenado el juez José Castro, dentro de una pieza separada y secreta del caso Palma Arena, un hilo en la maraña de corrupción tejida por el Gobierno balear del exministro del PP Jaume Matas.

El escándalo no pilló por sorpresa a don Juan Carlos. Alarmado por los rumores sobre las andanzas de su yerno, el Rey ordenó en marzo de 2006 a Urdangarin que pusiera fin a sus negocios con las administraciones públicas. Un asesor de La Zarzuela, José Manuel Romero, hizo de emisario ante el abogado de los duques de Palma, Raimon Bergós, para instarles a liquidar su maraña de sociedades.

Urdangarin se resistió. “No entendía por qué no podía tener actividades representativas en una fundación”, según su letrado. Formalmente, acató la orden y en junio de 2006 se dio de baja en Nóos. En realidad, siguió actuando a través de su socio, Diego Torres. Solo en 2009, cuando el Rey le consiguió un empleo en Telefónica y el matrimonio se mudó a Washington se desvinculó del todo.

Con su discurso de Nochebuena, don Juan Carlos intentó evitar que la monarquía resultara salpicada por el escándalo. Empeño inútil. En 2011, el sondeo del CIS reflejaba el primer suspenso a la institución (4,89) en 36 años. En 2013, tras la primera imputación de la infanta Cristina, bajaba al 3,68. 

Lejos quedaban los tiempos en que era la institución más valorada por los españoles (un 7,48 en 1995). “Somos muy conscientes del deterioro de la imagen pública de la Corona en los últimos años”, reconocían en la Casa del Rey.

Resignado a que la maquinaria judicial siguiera su curso y consciente de que el caso Nóos perseguiría a su yerno y a su hija durante años, la única estrategia posible era romper amarras con ambos. El distanciamiento se inició de inmediato. El último acto oficial de Urdangarin fue la Fiesta Nacional de 2011. Por primera vez en 14 años, la infanta Cristina y su marido no cenaron en La Zarzuela esa Nochebuena.

En enero de 2012, el exjefe de la Casa del Rey Fernando Almansa transmitió un mensaje a la infanta Cristina de parte de su padre: o se divorciaba o renunciaba a sus derechos dinásticos. No hizo ni una cosa ni otra.

En la Fiesta Nacional de 2012, Zarzuela aplicó un nuevo protocolo: las hijas del Rey ya no estarían en la tribuna principal, sino en la de invitados, y tampoco en la línea de saludo del Palacio Real. La Familia Real fue drásticamente recortada y reducida a un núcleo formado por los Reyes, los Príncipes de Asturias y sus hijas. Las infantas quedaban fuera. Doña Cristina no estaba ni se le esperaba. Doña Elena fue la víctima colateral.

El cordón sanitario en torno a los exduques de Palma tuvo fisuras. La reina Sofía no se escondió cuando viajó a Washington o Ginebra para verles. Cristina visitó en el hospital a su padre convaleciente de alguna de sus operaciones y también asistió a alguna ceremonia familiar, como funerales, pero nunca a actos oficiales

Al final, solo la sucesión al frente de la Corona, en junio de 2014, permitió soltar definitivamente amarras. El caso Nóos no fue la causa de la abdicación de Juan Carlos I, pero sí abrió una crisis en la institución que culminaría con la renuncia de su titular. 

La decisión más dolorosa de Felipe VI

En junio de 2015 Felipe VI tomó la decisión más dolorosa de su primer año de reinado: despojar a su hermana Cristina y a su esposo del Ducado de Palma, que le había otorgado Juan Carlos I con motivo de su boda, en 1997. La decisión de retirar el título al matrimonio Urdangarin (una forma de declarar que no es digno de ostentarlo) la adoptó después de tres años de presión para que renunciara a sus derechos dinásticos al trono de España, tanto por ella como por sus descendientes; algo que, a diferencia del título, nadie le puede quitar si ella no lo acepta voluntariamente.

Pero Felipe VI no solo quiso levantar un cortafuegos con el caso Nóos distanciándose de su hermana menor y de su cuñado sino, sobre todo, imponiendo en La Zarzuela un código de conducta ejemplarizante alejando de cualquier sombra de corrupción. Una de las primeras medidas que anunció al llegar al trono, ya en julio de 2014, fue prohibir a los miembros de la Familia Real —los Reyes, sus padres y sus dos hijas— trabajar para empresas privadas, como hacían las infantas Cristina y Elena.

También les prohibió aceptar “regalos que por su alto valor económico, finalidad o interés comercial o publicitario, o por la propia naturaleza del obsequio, puedan comprometer la dignidad de las funciones que tengan atribuidas”. Además, Felipe VI ordenó que las cuentas de la Casa del Rey (7,8 millones de euros en 2017) se sometieran a una auditoría externa, por parte de la Intervención General del Estado. 

La Zarzuela publicó por primera vez información detallada de sus cuentas en diciembre de 2011, cuando estalló el caso Urdangarin. Y es que la Familia Real no solo tiene que ser honrada. También debe parecerlo."           (Miguel González, El País, 13/06/18)

 "El duque que se dedicaba a lo que se dedicaba.

“Yo me dedicaba a lo que me dedicaba”, respondió Iñaki Urdangarin en el juicio, aturdido, demacrado, con voz quebrada y un mechón blanco en el pelo, como la marca de una desgracia. Era un hombre caído desde lo más alto y aún no se lo explicaba. El fiscal le había preguntado cuál era su trabajo en el instituto Nóos, y de sus respuestas emergía la vaga sensación de que no estaba muy claro, o no era nada en absoluto, más que aparecer en congresos y reuniones y que bastara su sola presencia. Ser quien era. A cambio entraba dinero.

Este burdo uso del título aristocrático, del pedigrí real, era la piedra angular sobre la que descansaba el instituto Nóos. Urdangarin cobraba 15.000 euros al mes de Motorpress Ibérica SL por “analizar tendencias en el mundo del motor”. Hacía informes para un ente llamado Confederación Andina de Fomento. El caso puso la guinda real, en lo más alto, a una época obscena en España con el deporte como negocio, los congresos como tinglado, la élite como saqueo.

Esa desenvoltura de Urdangarin, ese moverse por la vida con la vida resuelta, que le llovieran miles de euros como si fueran con el cargo, fue lo más destructivo entonces para la imagen de la Familia Real. Más aún porque el escándalo estalló en noviembre de 2011, en lo más profundo de la crisis.

 Pero fue aún peor el juicio, en 2016, porque Urdangarin y la infanta Cristina, tras cortar la comunicación con la Casa del Rey y sentirse abandonados, siguieron una estrategia exculpatoria que arrastraba a la institución. Su defensa era, más o menos: en Zarzuela lo sabían todo. 

Por tanto, concluían, no había nada malo o ni se les ocurrió, que no se sabe qué es peor. Sensación de impunidad, se llama. Urdangarin la convirtió en el juicio en desvalimiento e ingenuidad, como si nunca hubiera previsto en el guion rendir cuentas a nadie. La sentencia de ayer, tras un reguero de destrozos en los mecanismos del sistema, corrige esa percepción.

Lo asombroso de los exduques de Palma es cómo llevaron hasta el final, hasta la catástrofe, su idea de que aquello era normal. “Estoy plenamente convencida de su inocencia”, declaró la Infanta en el juicio sobre su marido. Una de las preguntas que deja el proceso es en qué momento les desengañaron y por qué se han sentido engañados, pues arrojaban la sospecha de que siempre se había funcionado así.

El primer toque de atención de la entonces Casa Real habría sido ya en 2005, tras uno de los primeros eventos de Nóos, el Illes Balears Forum. Un asesor de Zarzuela, José Manuel Romero, conde de Fontao, se reunió con Urdangarin y le aconsejó acabar con eso.

 En 2012, ultimátum radical: o se separaban o ella, sexta en la línea dinástica, renunciaba a sus derechos de sucesión. Según fuentes de Zarzuela, Cristina montó en cólera: “¡Yo nací Infanta y moriré Infanta!”. A partir de entonces se quedaron solos, y es la triste imagen que dieron en el juicio, como dos apestados de la nobleza arrojados entre la plebe.

Expuesta durante horas

En un austero edificio de un polígono industrial de Palma, era insólita aquella silla azul reservada con un papelito que parecía una equivocación: “Cristina de Borbón y Grecia”. Los periodistas tenían delante a la Infanta, a dos metros, obligada, expuesta durante horas a su mirada. Felipe VI estaba en el juicio, pero en fotografía. En un cuadro delante de su hermana y su cuñado, sobre el tribunal, vestido con una toga y el gran collar de la Justicia.

 Menos mal que para entonces se había producido un corte con el pasado, a diferencia de lo ocurrido a otros, y era él quien presidía la sala, y no Juan Carlos I. El rey emérito, su época, cómo fue posible aquello, por qué se toleró, flotaba en el juicio. Fue con aquellas escenas, esos interrogatorios, cuando se rompió algo en la relación de los españoles con la Monarquía, algo en España dejó de ser como era.

En su declaración, Diego Torres recordaba que tenía más de 300 correos y documentos de la Casa Real, igual que en su libro contaba que él y Urdangarin compraron el anillo de pedida de Felipe VI a su esposa en una joyería de Barcelona. En el juicio habló en algún momento de “la señora Corinna” como de pasada. Cada vez que Torres o algún testigo bordeaba el núcleo del asunto, lo sobreentendido, aquello en lo que estaba pensando toda España, la tensión en la sala se disparaba, como si se estuviera a punto de hacer historia. 

Como cuando le preguntaron a Torres si Juan Carlos I estaba al corriente de lo que pasaba en Nóos. El habilidoso profesor cayó presa del pánico: “¡No voy a entrar en esos juegos!”. Fue entonces cuando la presidenta del tribunal aclaró que aquello no era un juego y dijo, sin que nadie se lo preguntara: “¡El tribunal va a blindar su independencia!”. Las tres juezas vivieron la vista como si allí estuviera en juego, bajo examen, la justicia española, y realmente así fue."        (Íñigo Domínguez, El País, 12/06/18)


" Supremo situó este martes a Iñaki Urdangarin a un paso de la cárcel. 

El alto tribunal rebajó en cinco meses la condena impuesta por la Audiencia de Palma al marido de la infanta Cristina, pero le impuso una pena de cinco años y diez meses de prisión que, salvo que se adopte una medida excepcional, aboca a la cárcel al marido de la infanta y a su exsocio Diego Torres, condenado a cinco años y ocho meses.

 La Audiencia de Palma ha citado a ambos mañana miércoles para entregarles el mandamiento de prisión. El tribunal podría instar a su ingreso inmediato o darles unos días de plazo. El Supremo considera probado que Urdangarin cometió delitos de malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias. 

El alto tribunal mantiene la responsabilidad de partícipe a título lucrativo de la infanta Cristina por delitos de malversación y fraude a la Administración, pero no por el delito fiscal. 

Iñaki Urdangarin se sentó en enero de 2016 en el banquillo, acusado de delitos por los que la fiscalía pedía para él una condena de 19 años y medio de prisión. La Audiencia Provincial de Palma exoneró al cuñado del Rey de parte de los delitos que se le atribuían y le condenó a seis años y tres meses, una pena que el Supremo ha rebajado ahora a cinco años y ocho meses al absolverle del delito de falsedad en documento público. 

La condena, pese a ser muy inferior a la petición inicial del ministerio público, implicará el ingreso en prisión del marido de la Infanta, salvo que se concedan una serie de medidas excepcionales que pasan por un indulto o por que el Tribunal Constitucional considere que se han vulnerado derechos fundamentales de Urdangarin.

De momento, el Supremo ya envió este martes el fallo a la Audiencia Provincial de Palma para que ejecute la sentencia y el tribunal balear ha citado este miércoles por la mañana al exduque de Palma, a su exsocio y al expresidente balear Jaume Matas para entregarles el mandamiento de prisión. El tribunal balear puede enviarles a la cárcel de forma inmediata o concederles unos días de plazo, la opción por la que se suele decantar la Audiencia en casos similares.

El Supremo se ha tomado tres meses para deliberar sobre los recursos presentados por la fiscalía, Urdangarin, Torres, Matas y otros condenados por el desvío de fondos públicos del Gobierno balear al Instituto Nóos, presidido por el marido de Cristina de Borbón y gestionado por su exsocio, al que conoció en la escuela de negocios ESADE. 

La sentencia, adoptada por unanimidad de los cinco magistrados de la Sala (Manuel Marchena, Andrés Martínez Arrieta, Miguel Colmenero, Juan Ramón Berdugo y Antonio del Moral, que ha ejercido como ponente), deja al marido de la Infanta como el condenado con la pena más alta, ya que su exsocio, a quien la Audiencia impuso ocho años y medio de cárcel, ha visto rebajada la pena a cinco años y ocho meses al quedar absuelto del delito de blanqueo de capitales.

Los magistrados consideran probado que el cuñado del Rey se valió de su “situación de privilegio” como “consecuencia de su matrimonio con una hija de quien era entonces jefe del Estado” para obtener en 2005 y 2006 contratos a favor del Instituto Nóos por parte del Gobierno balear. 

Esta situación privilegiada fue determinante además, según el Supremo, para que esta contratación se llevase a cabo “orillando toda concurrencia, y los condicionantes que podrían derivarse de una tramitación ajustada a la legalidad”. 

“Es de destacar que el logro del influjo ejercido desde el trampolín de su privilegiada posición no se limita a la contratación, sino también y particularmente a la exclusión de toda concurrencia posible obviando las condiciones, presupuestos y proyectos que otras empresas podían ofrecer mejorando las fijadas casi unilateralmente por el recurrente y su socio”, concluye el alto tribunal.




El tribunal acusa a Urdangarin de ejercer una “eficaz presión” a la que sucumbieron José Luis Ballester (amigo del marido de la Infanta y exdirector general de Deportes de Baleares) y Jaume Matas, de quien los magistrados destacan su “voluntariosa y disciplinada actitud de acatamiento a todas las propuestas” del marido de la Infanta y el que entonces era su socio. 

El expresidente regional, condenado a tres años de prisión, aceptó la tarifa y las condiciones de los dos principales acusados “sin reparar en obstáculos burocráticos o rémoras de reglas administrativas”.

La sentencia solo anula a Urdangarin y Torres la condena por el delito de falsedad por el que les condenó la Audiencia en combinación con delitos de malversación de fondos públicos y prevaricación. Los magistrados no consideran probada la intervención de ninguno de los dos en la documentación falsa elaborada por los funcionarios para justificar los contratos. 

Esta decisión del tribunal es la que implica la rebaja en cinco meses en la pena impuesta a Urdangarin, ya que el Supremo ha aplicado además la atenuante de reparación del daño que observó la Audiencia de Palma al haber consignado antes del juicio fondos suficientes para hacer frente a todas las responsabilidades civiles e indemnizaciones que se le habían atribuido.

Respecto a la infanta Cristina, la Sala mantiene su responsabilidad como partícipe a título lucrativo en los delitos de malversación de caudales públicos y de fraude a la Administración cometidos por su marido, lo que asciende a 136.950 euros. 

Sin embargo, el alto tribunal anula la indemnización de 128.138 euros impuesta a la hermana del Rey como partícipe a título lucrativo del delito contra la Hacienda Pública por el que la Audiencia de Palma sí la condenó. La consecuencia de esta decisión es que Urdangarin deberá asumir en su totalidad el pago de lo defraudado por los delitos fiscales. Ambos habían consignado ya una fianza ante la Audiencia de Palma, a la que ahora le corresponde hacer la liquidación con la condena firme impuesta por el Supremo.

La Infanta no había recurrido la sentencia de la Audiencia de Palma, pero se ha beneficiado del recurso presentado por la esposa de Diego Torres, Ana María Tejeiro, a la que el tribunal ha dado en parte la razón."            (Reyes Rincón, El País, 12/06/18)


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