"Tras varios intentos fallidos,
el Real Madrid recalificó su ciudad deportiva en 2001, hace ya veinte
años. Florentino tocó todos los resortes del poder para lograrlo y el
club entró en órbita gracias al ladrillo
En los reservados madrileños se sellan grandes negocios, pero también grandes dramas, como les pasó a Florentino Pérez y Matilde Fernández, cuando el nuevo presidente del Real Madrid
trataba de engrasar la recalificación de la ciudad deportiva.
Florentino estaba a punto de conseguir un milagro empresarial, activar
por consenso una operación inmobiliaria que llevaba cuarenta años
vetada, pero se topó con un molesto contratiempo: la portavoz del PSOE
en el Ayuntamiento de Madrid.
Tres veces se reunieron Florentino y Matilde. Tres veces recibió Florentino un no por respuesta. Pasó hace veinte años.
Estamos en 2001, Florentino apretaba para conseguir la recalificación y los mentideros echaban humo. José María García
era entonces uno de los periodistas deportivos más poderosos y perejil
de todas las salsas. Preguntamos a García por la operación urbanística.
No ha perdido su don para el martillazo periodístico...
PREGUNTA.
Recalificación de la ciudad deportiva del Real Madrid para construir
cuatro rascacielos en la Castellana. ¿A qué le suena a usted?
RESPUESTA. Es el mayor escándalo deportivo de la democracia. Así se lo dije al presidente Aznar.
Según el periodista, en 2001 mantuvo la siguiente conversación con Aznar:
García: No podéis regalarle cientos de millones a Florentino.
Aznar: Hay que ayudar al Madrid.
García: Aunque tú seas del Real Madrid, eres presidente del Gobierno;
no tienes que ayudar al Madrid, tienes que ayudar a todos.
P.
Cuando la recalificación se estaba cociendo, habló usted con el alcalde
de Madrid, José María Álvarez del Manzano. ¿Qué le contó?
R. Le dije en una comida que la recalificación me parecía una vergüenza. Todos los presidentes del Real Madrid lo
habían intentado antes, y a todos les dijeron no, no y no; menos a
Florentino. Lorenzo Sanz lo intentó de todas las maneras, pero solo
logró pequeñas limosnas por una esquinita de la ciudad deportiva, el
chocolate del loro. ¿A qué venía ahora tanto privilegio? Álvarez del
Manzano me dijo que la operación era absolutamente ilegal y solo se
haría por encima de su cadáver.
P. Siga…
R. Cuando se aprobó la recalificación, llamé al alcalde de Madrid y le dije: “José María, ¿qué hacemos ahora con tu cadáver?”.
P. ¿Qué le respondió?
R. Su explicación fue graciosa. “Cuando te llama el presidente del Gobierno y te dice ‘firma eso’, ¿qué haces?”.
P. Florentino Pérez se manejó bien esos días...
R. La pobre Matilde Fernández se quedó más sola que la una.
En pleno revival del Madrid de los galácticos por una serie documental
(‘Galácticos’) de la cadena estadounidense ESPN, toca preguntarse quién
pagó la fiesta, por qué y si quedó algún cadáver por el camino. ¿El
mayor escándalo deportivo de la democracia o una gran operación
urbanística para el Madrid y la ciudad de Madrid?
Vuelva usted mañana
A finales de los cincuenta, el franquismo expropió 14 hectáreas en la Castellana y se las traspasó al Real Madrid para “la construcción de sus instalaciones”, de "uso deportivo" y “sin propósito lucrativo”.
Los intentos del club de dar un pelotazo con estos terrenos (y con los
del estadio Santiago Bernabéu) comenzaron pronto, pero chocaron siempre
con las autoridades. “Ramón Mendoza me propuso tirar el Bernabéu,
levantar varias torres y construir el nuevo estadio donde están ahora
los cuatro rascacielos. Le dije: ‘¿Cómo te voy a autorizar una operación
que Arias Navarro [alcalde entre 1965 y 1973] le negó al Real Madrid en
tiempos de Franco?’ Ni lo permitía el Plan General de Ordenación Urbana
(PGOU) ni era conveniente para la ciudad. Me negué rotundamente”,
cuenta Juan Barranco, alcalde socialista de Madrid entre 1986 y 1989.
Lo intentó Raimundo Saporta (vicepresidente del club) con Francisco Franco, lo intentó Ramón Mendoza con Juan Barranco y lo intentó Lorenzo Sanz con Álvarez del Manzano. Pero lo que no logró nadie en cuarenta años... lo iba a lograr Florentino Pérez en unos meses.
En 1995, Florentino se presentó a las elecciones del Real Madrid;
perdió contra Ramón Mendoza. Uno de sus eslóganes de campaña fue: “Las
deudas no se pagan con la ciudad deportiva”. El constructor estaba aún
en contra de recalificar y vender los terrenos.
En
1997, el Madrid vendió tres hectáreas de la ciudad deportiva al
ayuntamiento y a la CAM por 27 millones de euros para aliviar su deuda.
El PGOU de ese año dio por “concluido el proceso de ocupación del
espacio”: “Se ha agotado el aprovechamiento urbanístico”. Pero tres años después, Florentino no iba a hacer prisioneros en su segundo asalto a la presidencia...
Bilbainada electoral
Tras ganar el Madrid la Champions en 2000, Lorenzo Sanz adelantó
las elecciones; lo veía fácil, pero iba a ser arrasado por el huracán
Florentino Pérez, presidente empoderado de un gigante de la construcción
en expansión: ACS.
Las promesas electorales de Florentino sonaron a bilbainada: fichaje de Figo (gran
estrella del Barcelona) y recalificación de la ciudad deportiva. Bien
el candidato Florentino iba muy sobrado, bien sabía cosas que los demás
desconocían, pues no pudo hablar más claro a los socios: “Les pido que
confíen en mi capacidad de negociación. En mis buenas relaciones con el
alcalde de Madrid y con el concejal de Urbanismo. Mi capacidad de persuasión es infinitamente mayor que la de la junta saliente.
Son unos terrenos excepcionales y he hablado tanto con el alcalde como
con el concejal al respecto. Son terrenos urbanizables. ¿Cómo puede
pensar alguien que hago una propuesta sin haber tratado el tema antes?”.
Florentino iba sin frenos y con las cartas boca arriba:
la recalificación se lograría fontaneando sin cuartel a la autoridad
competente. Nadie podrá acusarle de no haber ido de frente. Para pasmo
de los escépticos, Florentino iba a cumplir a rajatabla sus promesas
electorales: Figo y recalificación. “Estaba en marcha el rescate
financiero más importante de la historia del fútbol español”, resumió Juan Carlos Escudier en su biografía (no autorizada) sobre Florentino Pérez.
Al club le iba mucho en juego. Poco después del triunfo electoral de
Florentino, la UEFA sugirió que el Madrid podría quedarse fuera de la
Champions por su elevada deuda (277 millones de euros). Pero en uno de
los giros empresariales más asombrosos del deporte mundial, el Madrid de
Florentino acabó reventando el mercado los siguientes años con los
fichajes de cuatro galácticos: Zidane (2001), Ronaldo (2003), Beckham (2004), y el ya mencionado Figo,
pagado un parte con un préstamo del Banco Zaragozano (controlado por
los Albertos, socios de Florentino en ACS). Del Madrid de la deuda
asfixiante se pasó al Madrid de los galácticos. Del veto político a la
recalificación por ser "absolutamente ilegal", a los políticos diciendo
que era un gran proyecto para la ciudad de Madrid.
¿Cómo logró lo imposible Florentino Pérez?
Tesón, persuasión, contactos de alto nivel, intercambios de favores,
presiones a políticos y comidas en reservados. Muy vieja escuela. El
lobby basado en relaciones personales e intereses cruzados. Tocando
todas las palancas del poder desde una posición de fuerza: la punta de la pirámide del ladrillo. Un curso acelerado de influencia sobre todo el espectro ideológico en plena fiebre del oro urbanístico.
La entrevista
El PP controlaba el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid,
pero como la recalificación podía parecer un favor al Real Madrid, con
el desgaste político consiguiente, se pidió a Florentino que obtuviera
el mayor consenso político posible. El presidente del Madrid lograría
hasta el apoyo de Izquierda Unida, pero hubo una grieta en el consenso
total...
Matilde Fernández, 71 años, pasará a la historia junto a Rosa Conde como la primera ministra de un gobierno de Felipe González, pero bien podría hacerlo también como la política que le dijo tres veces no a Florentino Pérez. Hablamos con ella.
PREGUNTA. ¿Cómo fueron sus tres reuniones con el presidente del Real Madrid? ¿Qué Florentino Pérez se encontró?
RESPUESTA. Florentino Pérez intentó primero que empatizara con él;
típica maniobra de un empresario para acercarte a sus posiciones y
acabar votando a su favor. Pero tras mis resistencias iniciales, en la
segunda reunión ya vino diciendo: “He convencido a todos menos a ti”. Y
en la tercera se puso agresivo: “A ti ya no te apoyan ni los tuyos”.
Había pasado de la amabilidad a la agresividad.
P. ¿Qué argumentos utilizó para convencerla?
R. Que lo que era bueno para el Real Madrid
era bueno para la ciudad de Madrid. Para mí era un argumento irracional
e incomprensible, porque eran dos planos totalmente distintos, lo que
es bueno para el Real Madrid será bueno para sus socios y forofos, pero
¿lo es necesariamente para toda la ciudad?
También
trató de convencerme apelando a mi perfil social, o mejor dicho, a lo
que él entendía por eso. Me dijo: “A ti que te gusta tanto África,
¿sabes lo primero que piden siempre los niños africanos? Una camiseta del Real Madrid”.
Vale, bien, hay niños africanos a los que les gustan las camisetas del
Madrid y del Barcelona, pero ¿qué tenía eso que ver con la
recalificación?
P. Lo de los niños africanos es una argumentación un poco… primitiva, ¿no?
R. Le valía todo para argumentar, pongo esto como ejemplo porque se me
quedó grabado. Me decía: “¿Sabes que los niños africanos quieren mucho
al Real Madrid?”.
P. Ya… ¿Qué le respondió usted?
R. Que el Madrid estaba en un suelo que también era público, cuyo
cambio de uso afectaba a la ciudad. Si se recalificaba y vendía, las
plusvalías tenían que ir a todos los madrileños, no a un club, o a unas
personas vinculadas al presidente de un club.
P. ¿Lo dice porque ACS acabó construyendo parte de las torres?
R. Lo digo porque algunas de las empresas que se quedaron las torres habían tenido negocios antes con Florentino Pérez.
Ese círculo demostraba que no prevalecía el interés general, sino el
particular, con un suelo cedido al señor Santiago Bernabéu por el
Ayuntamiento de Madrid.
P. ¿Propuso usted alternativas al Real Madrid?
R. Si la ciudad quería ayudar a un club, había otras alternativas.
¿Ceder suelo para actividades deportivas? Eso se estudia. Pero las
fórmulas alternativas no le valían a Florentino, iba a la mayor y con su
verdad absoluta por delante.
P. ¿Su oposición a la recalificación se discutió en el grupo municipal socialista?
R. Sí, tras hablar con los expertos en urbanismo, expuse mi posición.
Les dije a mis compañeros que íbamos a sufrir presiones, pero que la
operación no era aceptable. Todos se mostraron de acuerdo, pero un
compañero alegó: “Esto va a ser muy duro. Analicemos si compensa. No lo
va a entender todo el mundo”. No es que estuviera en contra; le
preocupaban las presiones y el desgaste.
P. ¿Sufrieron mucho?
R. A nivel personal no fue para tanto, aunque sí nos angustió el cambio
de posición de Izquierda Unida. Su portavoz [Ángel Pérez] me dijo
primero que estaba en contra de la recalificación, y luego que votarían a
favor, entre otras cosas, por las presiones de Comisiones Obreras.
Entonces te planteas si te estás obcecando, pero el tema era claro: el
Madrid quería recalificar para obtener unas plusvalías porque sí.
Plusvalías que, como ya planteamos entonces, adelantaban el desarrollo
de la Operación Chamartín.
El ayuntamiento se gastó mucho dinero en la obra de la ciudad deportiva
y permitió una edificabilidad nunca vista al servicio de unos pocos. Un
suelo de los madrileños tenía que revertir en los madrileños, pero
apenas aportó a la ciudadanía.
P. ¿Recibió usted presiones del partido?
Florentino agitó a todos los forofos socialistas del Real Madrid, pero no recibí presiones del partido,
como insinuó el presidente del Madrid. Alguna ironía sí dejaron caer
compañeros como Rubalcaba y Lissavetzky, que eran grandes forofos del
Madrid, y bromeaban sobre mi oposición a los planes de Florentino. Pero
no me presionaron. Sí recibí presiones de otras ramas del poder de
Florentino…
P. ¿Cuáles?
R. El director de informativos de la SER me negó la posibilidad de explicarme. Ese señor que lleva ‘Al rojo vivo’...
P. ¿Ferreras?
R. Ese. Que luego pasó a ser director de comunicación del Real
Madrid. Cuando Juan Barranco y Alfonso Guerra pasaron por la SER, se
quejaron: “Estáis poniendo a parir a Matilde y no la dejáis defenderse”.
Fui vetada. Confirmadísimo por altos cargos de la SER.
P.
Volvamos al principio para acabar. ¿El salto del Florentino engatusador
al Florentino intimidador cómo lo vivió? El presidente del Real Madrid
suele cuidar las formas...
R. Es el ramalazo
del poder que no se ha democratizado del todo. Florentino había sido
antes político, eso le empoderó, pero de un modo incorrecto. A todo el
mundo le ofrecía cosas, también a los sindicatos. Yo era de la UGT y del
sindicalismo de clase, pero los sindicalistas vinculados a las
cooperativas de vivienda fueron engatusados por Florentino por la vía
del "te cedo esta parcela para la cooperativa, me encargo de la
construcción y luego tú me apoyas en esto otro". Es una forma de
funcionar predemocrática e inaceptable.
Yo
estaba acostumbrada a sentarme en la mesa con empresarios para buscar
acuerdos. Era mi educación sindical. Pero Florentino se sentía fuerte,
cubierto de poder, estaba acostumbrado a ganar esos órdagos.
Marxismo/ladrillismo
¿Por qué Izquierda Unida
pegó un volantazo con la ciudad deportiva? De amagar con ir a la
fiscalía anticorrupción al SÍ SEÑOR. Eran los años en los que la
izquierda alternativa decía que la ideología de IU en Madrid era el
marxismo/ladrillismo.
Florentino salvó de la quiebra la construcción de dos cooperativas de vivienda vinculadas a Ángel Campos,
secretario de Comunicación de CCOO y miembro del consejo federal de IU
esos años. Cuando Florentino llegó a la presidencia del Real Madrid,
prohombres de la IU castiza como Ángel Pérez, Miguel Reneses y Justo Calcerrada,
concejal responsable de Urbanismo, comieron varias veces con él en los
reservados del restaurante Señorío de Alcócer. ACS era propietaria de
grandes extensiones de suelo en los PAU de los nuevos barrios del norte
de Madrid —Las Tablas, Montecarmelo— donde varias cooperativas de vivienda del marxismo/ladrillismo “obtuvieron parcelas”,
según el libro de Escudier. Ángel Campos, que llegó a formar un comité
en CCOO para recolectar apoyos electorales a Florentino, acabó
trabajando en la Fundación del Real Madrid.
"Desde dentro se les veía muy cercanos a todos a Florentino Pérez.
Este y otros asuntos urbanísticos generaron una crisis de legitimidad
en la IU madrileña, el principio del fin, se abrió la puerta a la
formación de una alternativa política al partido", cuenta un miembro de
IU Madrid esos años.
El reparto
La mezcla de relaciones personales y negocios, en definitiva, jugó un
papel clave. El constructor llevaba dos décadas participando en una comida/tertulia en Casa Ciriaco con Álvarez del Manzano y antiguos cargos de UCD.
A principios de los ochenta, Florentino fue concejal del Ayuntamiento de Madrid por UCD, donde compartió bancada con Luis Eduardo Cortés, concejal de urbanismo de la CAM durante la recalificación de 2001.
Sobre los terrenos de la antigua ciudad deportiva del Madrid acabaron
brotando cuatro rascacielos. La edificabilidad en el barrio era de 0,3
metros de pisos por metro cuadrado de suelo. Las autoridades lo
multiplicaron casi por seis para el Real Madrid: 1,7 metros cuadrados.
El reparto de los rascacielos quedó así: al Real Madrid le
correspondieron dos torres enteras, compartió otra con la Comunidad de
Madrid (un 63,4% para el club y un 35,7% para la CAM) y la cuarta fue
para el ayuntamiento.
El Real Madrid obtuvo un beneficio extraordinario por la operación de 501 millones de euros.
Caja Madrid compró uno de los terrenos al Madrid, pero luego se lo
vendió a Repsol, y la petrolera adjudicó la construcción del rascacielos
a FCC y, ejem, ACS. La obra de otra de las torres, la de Mutua
Madrileña, fue a parar a una filial de ACS. ¿Contrató directamente el Real Madrid a la constructora de su presidente? No. ¿Sacó tajada ACS de la recalificación de la ciudad deportiva? Sí.
Caja Madrid no solo compró un terreno por 188 millones, también le
prestó 78 millones al club por derechos de explotación del
'merchandising'. Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, fue nombrado
luego consejero de ACS. “Blesa dio dinero al Madrid porque le salió de
los cojones... y porque también le llamó Aznar”, cuenta José María
García.
Los 501 millones obtenidos por el Madrid llegaron en fases y fueron gastados en partidas diferentes, también para cubrir la deuda,
pero por poner la cifra en contexto: todos los fichajes de la primera
etapa presidencial de Florentino, 17 jugadores en cinco años y siete
meses, costaron (88 millones) menos. Entre 2000 y 2006, Florentino se
gastó 413 millones de euros en traspasos, 219,5 de ellos en los
galácticos Zidane, Figo, Ronaldo y Beckham. Resumiendo: 501 millones de
euros del año 2001 era una tonelada de dinero para un club de fútbol.
Tormenta de oficinas
En mayo de 2003, el grupo municipal socialista recurrió el convenio entre el ayuntamiento y el Real Madrid
para la nueva ciudad deportiva en Valdebebas. Todo ello en plena
tensión política: las elecciones del mes siguiente dieron el triunfo al
PSOE en la CAM; resultado corregido luego por el tamayazo. “Cuando el
PSOE presentó el recurso, Florentino se puso furioso y pidió la cabeza
del concejal socialista Félix Arias”, según fuentes conocedoras de la
situación.
Arquitecto y urbanista de prestigio, Félix Arias
fue director general de Urbanismo de la CAM en los ochenta y director
general de Suelo y Políticas Urbanas del Gobierno la pasada década.
Hablamos con él.
PREGUNTA. ¿La recalificación de la ciudad deportiva era un buen proyecto para Madrid?
RESPUESTA. Vamos a ver, es que se lo inventó Florentino, nunca fue un
proyecto de la ciudad, que es cuando un organismo público decide mejorar
una zona, pero esto se hizo al revés. El ayuntamiento no tenía plan
para estos terrenos deportivos privados, pero con una parte pública, más
allá de que siguieran siendo deportivos, pero se sumó al plan de
Florentino.
La idea fuerza de la campaña de Florentino
a la presidencia del Madrid fue activar este mecanismo
financiero/deportivo. Antes de que el ayuntamiento dijera o hiciera
nada, Florentino vendió la recalificación a los socios del club.
P. ¿Cómo convenció Florentino al ayuntamiento y a la comunidad?
R. Lo que yo creo que pasó, aunque no lo puedo demostrar, es que
Florentino les dijo que necesitaba una calificación de suelo de unos
130.000 metros cuadrados, el equivalente a dos torres y media, y el
resto se lo podían repartir entre la comunidad y el ayuntamiento, que
también era propietario de ese suelo. Repartieron una torre para el
ayuntamiento, algo más de dos torres y media para el Madrid, y el resto
para la Comunidad de Madrid…
regalado por su buen comportamiento, dar el visto bueno y tramitar
rapidito. Es decir: todo partió de Florentino, sin estudios públicos
previos, informes, o papel alguno favorable a hacer tal cosa. Florentino
arrastró a la comunidad y al ayuntamiento al incluirles en el negocio
del reparto de torres. El Real Madrid quería dos torres y media, pero
donde cabían dos y media, cabían cuatro.
P. ¿El proyecto urbanístico tenía sentido?
"Dicen
que las cuatro torres crean empleo, pero no es cierto, simplemente
consiguen traslados de oficinas desde otros lugares de Madrid"
R. Desde mi punto de vista, no, porque aumentaba los desequilibrios
entre el norte y el sur. El eje de oficinas de la ciudad crecía
demasiado por el norte.
Las oficinas de las cuatro torres se fueron ocupando poco a poco,
no porque hicieran falta más oficinas en Madrid, sino porque fueron
chupando oficinistas de otros sitios, por ejemplo, de Azca, desde donde
se trasladaron oficinas a las cuatro torres. Dicen que las cuatro torres
crean empleo, pero no es cierto, simplemente consiguen traslados de
oficinas desde otros lugares. En Madrid ya hemos visto muchas veces como
edificios de oficinas (Gran Vía, Plaza de España, Canalejas) acaban
vaciándose y no quiebran porque los ocupan las administraciones
públicas. Las torres de Azca se remodelaron luego para competir con las
cuatro torres, y demostraron que podían competir muy bien.
En definitiva, Madrid no necesitaba en absoluto cuatro nuevos
rascacielos de oficinas. Es evidente que las torres no han tenido éxito:
han estado muchos años con el 15 o el 20% del espacio sin alquilar. De
ahí también la incongruencia de Madrid Nuevo Norte (Operación Chamartín) con más y más oficinas.
P. ¿Qué pasó con la nueva ciudad deportiva construida en Valdebebas?
R. Los terrenos se los sacó Florentino a precios irrisorios a la junta de compensación de Valdebebas.
¿Cómo? Sospecho que prometiendo acelerar el plan parcial de Valdebebas
vía contactos en el ayuntamiento. Curiosamente todos los PAU de esa
época quedaron atascados menos el de Valdebebas, que arrancó en cuanto
se firmó el convenio con el Real Madrid. Algunos PAU siguen esperando 20
años después, semi urbanizados y parados. Algo debió hacer Florentino.
El cielo está enladrillado
Para hacer más digerible la recalificación, las autoridades municipales
lanzaron un señuelo: además de los cuatro rascacielos, se construiría
el futuro pabellón olímpico. Nunca se construyó, aunque es relevante:
Madrid protagonizó esos años tres intentos olímpicos fallidos pero de
gran frenesí inmobiliario. En efecto, la recalificación de la ciudad
deportiva no se debió solo a la habilidad negociadora/presionadora de
Florentino, el contexto histórico jugó a su favor. Fueron los años locos de la construcción, el momento álgido, cuando todos los sueños que el ladrillo podía comprar se hacían realidad.
Aunque la operación se vendió como un gran negocio para la ciudad, el
inconsciente colectivo bautizó los cuatro rascacielos como Figo, Zidane,
Beckham y Ronaldo. Resumiendo: que no hubiera una masiva resistencia
social no significa que la gente no entendiera de qué iba aquello: de
todos los galácticos que el ladrillo podía comprar.
El Madrid de los galácticos cambió la historia del fútbol mundial.
El modelo Florentino de fichajes millonarios y mediáticos que atraían
títulos y nuevos ingresos, fue imitado hasta alcanzar dimensiones
monstruosas con la llegada de los petrodólares al fútbol europeo. Hasta un enemigo absoluto de Florentino como Ramón Calderón,
que le sustituyó en la presidencia en 2006, admite la jugada maestra de
la recalificación. “Aquella operación me pareció muy buena para el
Madrid. El club tenía una deuda de 300 millones de euros que nos estaba
ahogando y Florentino consiguió pagarla y además construir una ciudad
deportiva que es fantástica. Pocos podrían haberlo conseguido, porque
hacía falta mover mucho dinero y disponer de buenos contactos”, contó Calderón en 2019 a este periódico.
En definitiva, una gran idea para el Real Madrid. ¿Y para los demás?
“Las operaciones urbanísticas deben responder a una pregunta: ¿Qué gana
la ciudad? Yo apoyé la decisión de Matilde Fernández, porque era
especulación urbanística para el beneficio de determinadas empresas.
Manuela Carmena también firmó convenios con Florentino Pérez.
En los últimos treinta años de gobiernos en Madrid no ha habido ninguna
confrontación o diferencia en temas urbanísticos entre la derecha y la
izquierda: todos se han declarado amigos de Florentino Pérez.
¿Florentino es un buen presidente para el club? Seguro, pero bueno para
el Madrid no significa bueno para la ciudad de Madrid”, zanja Juan
Barranco." (Carlos Prieto, El Confidencial, 01/03·21)