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7.9.17

El robo de un cuadro que un museo gallego calló. La desaparición salió a la luz a través de un artículo de opinión de un directivo de una asociación cultural que apunta a una "colaboración estratégica" para la sustracción

"Era una rueda de prensa sobre otra cosa muy distinta. El director del Museo Provincial de Pontevedra, Carlos Valle, comparecía para hablar sobre la cesión, por cinco años, de una valiosa colección de estampas originales de Castelao.

 Pero una periodista de un medio local le preguntó por un artículo de opinión publicado en el diario en el que un ciudadano revelaba el robo de un cuadro de la exposición permanente en 2015. El artículo de Ernesto Vázquez-Rey, secretario de la Asociación de Amigos do Museo, con fecha del pasado 18 de mayo, sacaba a la luz la misteriosa desaparición de un paisaje del pintor Lino Villafínez (Marín, 1892-Santiago, 1970), un lienzo que formaba parte, sin gloria, de la colección del llamado Sexto Edificio. Pese a los casi dos años transcurridos desde el suceso, el museo nunca hizo pública la ausencia y fue ayer, tras la incómoda pregunta, cuando el responsable de la institución confirmó los hechos.

El robo tuvo lugar en agosto de 2015, y según el director del museo "inmediatamente detectada esa desaparición" él mismo presentó denuncia en la policía y se dio parte a la compañía de seguros que cubre el contenido de los edificios.

 Los investigadores rastrearon las instalaciones y revisaron todas las grabaciones del circuito interno de vigilancia sin obtener resultados. Supuestamente, el óleo se encontraba en un "ángulo muerto" para la visión de las cámaras. Un hecho que quizás no había pasado por alto el ladrón. En todo este tiempo, tampoco se ha detectado la presencia del cuadro en ninguna subasta de arte, ni fuera ni dentro de España.

Valle negó ayer por la mañana que existiese oscurantismo en el museo por mantener el robo a la sombra de la luz pública. La desaparición "no se ha ocultado", defendió, "se hizo exactamente lo que se tiene que hacer en estos casos".

 "No es una circunstancia como para enviar una nota de prensa", insistió. Basándose en el mismo ejercicio de discreción, ayer la Diputación tampoco emitió ninguna nota y excusó facilitar a la prensa fotografías del cuadro, aunque su difusión pudiese contribuir al hallazgo.

"Llegó el día", comenzaba su revelador artículo el secretario de Amigos do Museo. "Vengo dispuesto a desvelar historias escondidas y a exponerlas a la luz pública con el fin de darles alguna explicación: Hace aproximadamente dos años desapareció un cuadro y nadie dijo nada".

"En 2015 un perfil anónimo en Facebook me facilitó una serie de datos, y daba por efectiva la desaparición de la obra de Villafínez", recuerda el articulista. "Me indicaba la falta de grabaciones que arrojaran luz sobre el suceso". En el momento de la desaparición, el museo ya había sido noticia en prensa por una serie de turbulencias internas en las que los responsables técnicos aparecían supuestamente relegados por los cargos y las decisiones políticas. 

Según Ernesto Vázquez-Rey, el director, Carlos Valle, estaba “limitado” en sus funciones "por un director de gestión nombrado por la diputada provincial [del PP] que hoy dirige la Cidade da Cultura" de Santiago. Ese cargo de responsable político reside siempre en un miembro de la Diputación. Después de la época del robo, con el cambio en Ayuntamientos y gobiernos provinciales, se hizo cargo como diputado de Cultura Xosé Leal, representante del Bloque Nacionalista Galego.

"Lo cierto es que alguien, valiéndose de una colaboración estratégica, sacó un paisaje del pintor Lino Martínez Villafínez de una de las paredes del Sexto Edificio. Y esa obra, que es pública y que tiene la protección de Bien de Interés Cultural nunca más apareció", sigue afirmando en su escrito el secretario de la Asociación Amigos do Museo.

Este miércoles Leal, el actual responsable político, defendió que el museo es una institución "seria y rigurosa". Y rechazó las acusaciones de oscurantismo y las teorías de "política ficción". Intentar "manchar la imagen del Museo con esas afirmaciones desacredita a esa gente", concluyó: "Me parece hasta sonrojante... aquí se siguen los cauces que hay que seguir por ley".

El paisaje esfumado de Villafínez no tenía un enorme valor económico. Era diferente a la mayoría de los cuadros de este artista porque en su profusa obra lo que más abundan son, en los primeros años, marinas, y en los últimos, monumentos y rincones emblemáticos del casco histórico de Santiago, una ciudad donde se le ha dedicado una calle. 

Con esos óleos y carboncillos en formato pequeño el pintor bohemio que bebía mucho trataba a duras penas de saldar sus deudas. Pero pintar en serie una y otra vez el mismo rincón para los salones de los compostelanos acabó por devaluar su obra. Lo que ganaba no le bastaba para salir adelante, y necesitaba pedir ayuda y techo."                 ( , El País, 29/06/17) 

7.7.10

¿Comisarios de arte o traficantes? Roma investiga al jefe de antigüedades de la Universidad de Princeton

"Para los apasionados del arte antiguo hay pocas cosas tan tentadoras como una vasija de terracota etrusca o una pieza de bronce con muchos siglos de antigüedad. Lo malo es que la tentación a veces va envuelta en jugosas ofertas económicas y hay quien cae en sus redes. Le ocurrió hace cinco años a una de las comisarias del Museo Getty de Los Ángeles, Marion True, quien fue juzgada en Italia por traficar con antigüedades robadas y aún sigue atrapada en el engorroso sistema judicial italiano a la espera de sentencia.

Y aunque desde entonces los museos estadounidenses se han disciplinado, han firmado acuerdos con el Gobierno italiano y le han devuelto a ese país muchas piezas que llegaron a sus manos por vías no exactamente lícitas, parece que hay comisarios que no aprenden la lección todavía. Según desveló recientemente The New York Times, Michael Padgett, de 56 años, responsable de antigüedades del Museo de Arte de la Universidad de Princeton, está siendo investigado en Roma por "exportar ilegalmente y blanquear" objetos arqueológicos italianos.

Si la investigación prospera y se le llega a condenar, Padgett podría acabar con sus huesos en una cárcel italiana, algo que antes del caso Getty no había ocurrido nunca -Giacomo Medici, supuesto cómplice de Marion True, cumple actualmente 10 años de condena por aquel caso mientras ella espera sentencia- y que se esperaba que no volviera a ocurrir jamás.

Padgett no es el único nombre que aparece en los 14 folios que maneja la Fiscalía romana. Al parecer, este experto en antigüedades no trabajaba solo, sino en compañía de Edoardo Almagiá, un ex alumno de la Universidad de Princeton que ejerció durante años como marchante de arte en Nueva York. La investigación se centra en al menos 24 piezas que Almagiá habría conseguido de forma ilegal en Italia y que después le habría "vendido, prestado, o donado" al Museo de Arte de la Universidad de Princeton, con el beneplácito de Padgett, quien supuestamente conocía la procedencia ilegal de las obras.

Según se recoge en los documentos obtenidos por The New York Times, "Padgett puso la estructura del Museo de Arte de la Universidad de Princeton y sus conocimientos a disposición de Almagiá, aumentando el valor de los objetos al darles autoría, a pesar de que sabía que estaba examinando piezas conseguidas de forma ilícita".

Además, la investigación también gira en torno a una veintena de piezas que Almagiá habría obtenido ilegalmente y que después vendió a diferentes instituciones estadounidenses en los años ochenta y noventa. En los documentos obtenidos por The New York Times se menciona al Museo Metropolitan de Nueva York, a los museos de arte de Boston, Cleveland, Dallas, San Antonio, Toledo, Tampa y al Indiana University Art Museum de Bloomington.

La noticia de la investigación ha caído como un jarro de agua fría en el mundo museístico estadounidense, puesto que a raíz del llamado caso Getty y de los acuerdos y restituciones que provocó, los responsables de los museos consideraban que las relaciones con Italia en ese sentido atravesaban por un gran momento. "Estoy en shock", declaró Philippe de Montebello, director del Museo Metropolitan, al saber de la actual investigación. "Pensaba que después del caso de Marion True nadie volvería a hacer algo así". (El País, ed. Galicia, cultura, 13/06/2010, p. 48)

30.3.09

Proceso por expolio contra la arqueóloga del Getty

"Marion True, ex responsable de antigüedades del Museo J. Paul Getty de Los Ángeles, compareció el viernes ante el tribunal de Roma que le acusa de comprar piezas antiguas de gran valor arqueológico procedentes de excavaciones ilegales situadas en suelo italiano. (...)

Ante la sorpresa del mundo del arte, Marion True fue denunciada por el Estado italiano junto al intermediario estadounidense Robert Hecht, y ambos están imputados por "conspiración para traficar ilegalmente con objetos hallados en suelo italiano". Italia reclama al museo 35 piezas supuestamente expoliadas.

Las afirmaciones de True fueron su respuesta espontánea al testimonio de Daniela Rizzo, arqueóloga y testigo del fiscal. Rizzo declaró que True "podía y debía haber hecho más" para prevenir el comercio de antigüedades ilegales. Ésta es la primera vez que la arqueóloga comparece para refutar los cargos. El ministerio italiano ha intentado llegar a acuerdos con diferentes coleccionistas y museos estadounidenses, entre ellos el Metropolitan de Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Boston y el Cleveland Museum of Art, para el regreso de otras piezas expoliadas." (El País, ed. Galicia, Cultura, 22/03/2009, p. 46)