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23.7.21

El policía que destapó las cloacas, Rubén Eladio López, pide la imputación como “grupo criminal” de Eduardo Inda, el Pequeño Nicolás y varios policías

 “El objeto de las diligencias es acreditar la creación ab initio de una organización o, en su caso, grupo criminal formado al menos por D. José Manuel VILLAREJO PÉREZ, D. Francisco Nicolás GÓMEZ IGLESIAS [Pequeño Nicolás], D. Eugenio PINO, D. José Ángel FUENTES GAGO, D. Manuel RICO, D. Daniel MONTERO BEJARANO, D. Eduardo INDA ARRIAGA, Dª. Gemma ALCALÁ GARCÉS y D. Carlos MIER, quienes se sirvieron del auxilio inicial del medio “INFORMACIÓN SENSIBLE” y quienes habrían actuado y seguirían actuando como miembros de una organización (en su caso grupo criminal) tendente a la comisión de los delitos que se describen en el cuerpo de la querella”.

 Con esta explicación, comienza la solicitud de apertura de diligencias por los abogados del policía que destapó las cloacas, Rubén Eladio López, en las que exigen que citen a declarar como imputados a los miembros de medios de comunicación y policías implicados con Villarejo.

El escrito asegura que la investigación practicada por el Juzgado de Instrucción Número 2 de Madrid solamente afectó a lo relativo a la posible comisión de un delito de revelación de secreto, que radicó, en el marco de la llamada ‘Operación Nicolay’, en la grabación ilegal y posterior difusión de una reunión entre los investigadores de Asuntos Internos ­–que vigilaban en ese momento una de las tramas encabezadas por excomisario Villarejo–, el CNI y miembros de la Policía Nacional, ignorando otros posibles delitos como “obstrucción a la justicia, acusación y denuncia falsas, represalias, acoso, delitos contra la integridad moral, coacciones, injurias y calumnias a funcionario público, falso testimonio y organización o grupo criminal”.

El texto del equipo jurídico de López pretende esclarecer la existencia de una red organizada que mantuvieron en el tiempo tanto altos mandos de la Policía como perfiles del ámbito mediático, a la que pertenecerían Inda, Villarejo, el Pequeño Nicolás, Pino o Fuentes Gago entre otros.

Los motivos para intentar obstruir la ‘Operación Nicolay’

En concreto, la investigación por la que los agentes de Asuntos Internos se ven actualmente sometidos al acoso reiterado por parte de la pata mediática implicada en la trama remonta a la década de los 90, y radica en la venta de una famosa finca, llamada La Alamedilla, cifrada en 20 millones de dólares.

La operación, descubierta al haberle sido incautado un documento a Francisco de la Hidalga donde figuraba la transacción, daba como uno de los propietarios al empresario Adrián de la Joya, socio principal de Villarejo, y al propio De la Hidalga.

Sin embargo, en el registro anterior a la compra-venta aparecían Mario Conde y Arturo Romaní, cuyo hijo fue subsecretario de estado de Defensa y consejero de María Dolores de Cospedal, algo que hizo saltar las alarmas en tanto que la propiedad habría escapado del decomiso cuando se llevó a cabo la famosa Operación Banesto en el año 1993. “Es un delito de blanqueo”, aseguran a este diario fuentes policiales, “y los delitos de blanqueo no prescriben”.

De acuerdo a lo que pudo averiguar LÚH, el objetivo era ocultar quién estaba detrás de esa finca, la verdadera titularidad era “lo que no quería Villarejo que se descubriera”. Es entonces cuando se desplegó todo el aparataje de las cloacas para tratar de detener dichas indagaciones, inaugurando el episodio de difamación y acoso contra López y su equipo, que llegaron a ser espiados, difundiendo incluso la ya mencionada grabación ilegal de la reunión que mantuvieron con el CNI y miembros de la Policía Nacional, que llegaría a manos del Pequeño Nicolás a través de Inda y Villarejo, desatando la llamada ‘Operación Nicolay’.

El método elegido para ello es el modus operandi habitual de Villarejo, una campaña mediática encabezada a través de sus periodistas de referencia: José María Olmo, Daniel Montero, Esteban Urreiztieta, Manuel Cerdán y Eduardo Inda entre otros.

Es por ello, que piden su imputación debido al alto nivel de coordinación sostenida en el tiempo de todos los mencionados. “La declaración como investigados de los mandos policiales querellados (Sres. VILLAREJO, PINO, VILLABONA MADERA y FUENTES GAGO), quienes se valieron de la necesaria e imprescindible colaboración de los medios de comunicación OKDIARIO e INFORMACIÓN SENSIBLE, quienes a través de sus directores, responsables y periodistas contribuyeron de modo activo a los actos punibles de intimidación”, explican en el escrito.

Entre sus estratagemas de presión llegaron a revelar la identidad completa del agente que destapó la trama, publicando su voz, fotografías privadas y datos de su familia, “dando lugar a una exposición masiva y continua, resultando todo ello agravado al relacionarlos con supuestos inexistentes y graves actos delictivos en el ejercicio de sus funciones como Agente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.              (Alba Gónzález, LUH, 21/07/21)

21.7.21

Pocos personajes han retratado mejor a las élites políticas y empresariales de este país que el Pequeño Nicolás: para ser parte de ellas, a veces basta con fingirlo... aunque sea al estilo Groucho Marx...Tres años de cárcel para El Pequeño Nicolás por hacerse pasar por emisario del Rey

 "Al entrar en la cárcel por practicar un reconocible modo de estar español en ciertos círculos (presentarte siempre de parte de alguien o diciendo que lo tratas “mucho”, la apariencia social como pasaporte profesional, decir quién te está llamando cuando coges el teléfono en la mesa, etcétera) Francisco Nicolás Gómez Iglesias (El Pequeño Nicolás en los periódicos) podrá perfeccionar ahora ese modo de estar hasta extremos impensables. Si en los colegios caros y en las juventudes de un partido puede tejerse un adolescente una red de contactos tan grande como la de un ministro, en prisión se encontrará de golpe con los dos ambientes y el que le faltaba, el de los sicarios. “Ya estamos todos”, como le dijo un jugador del Madrid a otro cuando les estaban pintando la cara en Turín y vieron que entraba en el campo Freddy Rincón.

 Pocos personajes han retratado mejor a las élites políticas y empresariales de este país que el Pequeño Nicolás: para ser parte de ellas, a veces basta con fingirlo. Hasta el extremo que dé igual tu edad, a la manera de Groucho Marx: “Esto lo podría hacer hasta un niño de dos años, traedme a un niño de dos años”. Define tanto a una sociedad quien consigue medrar en ella como a costa de quiénes lo consigue, y esa es la vieja lección que enseña involuntariamente el condenado. Enseña todo lo que se le puede hacer bien vestido a unos señores impresionables que tienen ganas; ganas de conocer a la gente que el Pequeño Nicolás les decía que conocía; ganas de hacerse con contratos que el Pequeño Nicolás les decía que conseguiría; ganas de entrar en palacios, estadios y salones a los que el Pequeño Nicolás entraba y les prometía que entrarían. Todo ello mientras esquilmaba uno a uno con promesas de inversiones o sin ellas, sólo por favores futuros o por diversión, préstamos personales que configuraban una bellísima estafa piramidal basada en la confianza y el cariño, dos emociones tan desconocidas en ese mundo que nadie sabía luego cómo recuperar el dinero.

“Me mandaron a un colegio en el que todos eran ricos menos yo. Me dije: ‘Tengo que tener ese nivel de vida”, le dijo Francisco Nicolás Gómez a Pablo Ordaz. Es una frase brillante que está detrás del origen de grandes obras de la literatura universal, de condenas a prisión y de asesinatos célebres. También de carreras profesionales hechas a base de resentimiento, que suele ser un combustible potentísimo. “Lo enviamos a un colegio elitista porque queríamos que se hiciera con amigos importantes”, dijo su madre en los juzgados de Plaza de Castilla de Madrid, que es donde se pronuncian estas frases. Ella y tantos saben que la primera consecuencia de entrar en un círculo exclusivo es creer que perteneces a él.

 “Vales lo que vale tu agenda”, “¿sabes con quién estás hablando?”, “tengo que presentarte a alguien”, “pórtate bien con mi amigo”, “si entras tú, sacamos el doble”, “soy el relaciones” (esto se lo dijeron a una amiga hace poco, luego supimos que para hacerse respetar; ella entendió que era conocido como El Relaciones de igual manera que también existe El Rulas). Este fenómeno, que es un fenómeno muy madrileño, tiene consecuencias también muy madrileñas, que casi nunca son las que ha sufrido el Pequeño Nicolás porque él, al contrario que los pequeñosnicolases con los que fue a parar, no era rico, y hay lugares en Madrid en los que sólo es rico quien tiene unos padres ricos, da igual lo rico que sea él. Se llama clase social y no se entra con invitación."               (Manuel Jabois, El País, 21/07/21)

 

 "Francisco Nicolás Gómez Iglesias, alias El Pequeño Nicolás, suma una nueva pena de cárcel. La Audiencia Provincial de Madrid lo ha condenado a tres años de prisión por hacerse pasar por emisario del rey Felipe VI y de la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, durante un viaje a Ribadeo (Lugo), donde almorzó con el presidente de la compañía de transporte Alsa, Jorge Cosmen, según han confirmado fuentes de su defensa a EL PAÍS.

 El acusado, de 27 años, que se sentó en mayo en el banquillo por dos de los cuatro juicios que tenía pendientes, ya fue sentenciado el pasado 2 de junio a otro año y nueve meses de cárcel por falsificar el DNI para que un amigo se presentase en su nombre al examen de Selectividad.

Según esta nueva resolución, avanzada por la agencia Efe y que la defensa tiene pensado recurrir, la sección 17 de la Audiencia de Madrid considera al Pequeño Nicolás culpable de dos delitos: uno de usurpación de funciones públicas, por el que le impone una pena de nueve meses de cárcel; y otro de cohecho activo, por el que dicta dos años y tres meses de encierro en un centro penitenciario. La Fiscalía pedía, en cambio, que se le condenase a siete años de prisión, pero los jueces han aplicado finalmente las atenuantes “de anomalía psíquica y dilaciones indebidas”, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. También han descartado el delito de falsedad documental, que solicitaba la acusación pública.

El episodio de Ribadeo se produjo en el verano de 2014, apenas dos meses después de la proclamación de Felipe de Borbón como nuevo Rey de España. Para entonces, según los jueces, Gómez Iglesias ya se había “introducido en determinados círculos relevantes”. Tanto políticos y de la Administración del Estado, como empresariales. En este contexto, el 13 de agosto de aquel año, una comitiva de vehículos partió del paseo de la Habana de Madrid rumbo al municipio de Lugo. En su interior, viajaba El Pequeño Nicolás, junto a dos policías locales, Jorge González y Carlos Pérez, que también se sentaron en el banquillo, acusados de cooperar con él. A estos dos últimos, entre otras funciones, se les atribuyó que simularon labores de vigilancia y escolta para ayudar con el engaño. Pero solo ha acabado condenado González a tres años de prisión por cohecho pasivo (al recibir “una cantidad no concretada”, según el tribunal), mientras que Pérez ha resultado absuelto (al no haberse probado que “hubiese pactado una retribución”).

Días antes del viaje, El Pequeño Nicolás había contactado con las autoridades municipales para avisar de que acudiría una persona cuya identidad no podía revelar “por razones de seguridad nacional”. Y a Jorge Cosmen, además, le dijo que le acompañaría “alguien muy importante de la Casa Real”, según aseguró el empresario durante la vista oral.

El juicio, celebrado el pasado mayo, puso sobre la mesa los tejemanejes del joven en aquellos días. No solo el presidente de Alsa insistió en que Gómez Iglesias se le presentó como “enlace” entre la Vicepresidencia del Gobierno y la Casa Real —incluso, durante la comida, fingió que recibía una llamada de Sáenz de Santamaría, según contó Cosmen—, sino que otros testigos apuntaron en la misma dirección. Tanto el jefe de la Policía Municipal de Ribadeo como el presidente del Club Náutico de la localidad gallega, donde se encuentra el restaurante que acogió el almuerzo, aseguraron que días antes recibieron sendas llamadas del Pequeño Nicolás donde se identificó de la misma forma. Su engaño adquirió tal dimensión, que varios coches de la policía local escoltaron a la comitiva a su llegada a Ribadeo.

Sin embargo, Gómez Iglesias optó por echar balones fuera durante la vista oral. El joven negó que se hiciese pasar por emisario del Rey y del Gobierno: “Yo quería parecer una persona importante, nunca una autoridad […] De hecho, ese cargo no existía”, insistió ante el tribunal: “Lo que yo quería era tirarme el pisto con el empresario y hacer un viaje pomposo”, dijo: “Quería asemejarme a los mayores y hacerme creer poderoso, parecer una persona importante”. Pero la Abogacía del Estado, que también lo acusaba, le reprochó su actitud: “Se atribuyó la condición de secretario de Estado, de director general o de subdirector, (...) porque todos los miembros del gabinete de la vicepresidenta tienen esa condición”.

“Trastorno de la personalidad”

El tribunal considera que las maniobras del acusado estuvieron condicionadas por un “trastorno de la personalidad” que padece, según creen probado los magistrados, que le atribuyen “características narcisistas y de rasgos inmaduros”. Los magistrados también aprecian un “trastorno adaptativo con sintomatología ansioso-depresiva, situación que le condicionaba la percepción de la realidad, limitando levemente sus facultades cognitivas”. “Solo desde la manifiesta inmadurez propia de los pocos años y de la existencia de determinado trastorno, que habría de generar una interpretación peculiar de la realidad, puede darse explicación a la actuación que protagonizó Gómez Iglesias llevando a cabo el delito de usurpación de funciones”, remacha la Audiencia Provincial: “Porque, por un lado, estaba condenado a descubrirse. Y, por otro, solo desde el punto de vista del trastorno psiquiátrico podría explicarse su comisión”.

Además de las dos sentencias que ya acumula por los dos juicios celebrados en mayo, El Pequeño Nicolás tiene otras dos causas pendientes. La primera, por la supuesta estafa a un empresario de Toledo haciéndose pasar por asesor del Gobierno, en la que el ministerio público solicita para él seis años de cárcel por delitos de usurpación de funciones públicas, falsedad en documento oficial y estafa. Y la segunda, por obtener datos de policías y del Ayuntamiento de Madrid a cambio de favores, todo con la intención de hacerse pasar por un alto cargo del Estado para ofrecer ayuda a terceros a cambio de dinero; donde la Fiscalía pide nueve años y nueve meses de prisión.

Descargue aquí la sentencia completa"                (J. J. Gálvez, El País, 20/07/21)

12.2.21

Inda, Montero y otros periodistas de la órbita Villarejo, investigados junto a la cúpula policial del Gobierno del PP

 "De Eugenio Pino, Director Adjunto de la Policía en la época de Fernández Díaz, hasta su sucesor en la etapa de Zoido, Florentino Villabona, pasando por otros policías aún en activo y por una recua de periodistas. Todos serán investigados después de que la Audiencia Provincial de Madrid haya obligado a hacerlo al juzgado número 49 a raíz de la querella que interpuso el inspector Rubén López por el acoso sufrido mientras indagaba en la causa del Pequeño Nicolás.

 La Audiencia Provincial de Madrid acaba de obligar al juzgado de instrucción 49 a que proceda a investigar la querella interpuesta por el inspector Rubén López —encargado de la investigación del caso del pequeño Nicolás como jefe del grupo IX de la Unidad de Asuntos Internos que dirigía el comisario Marcelino Martín-Blas en 2014— y en la que se solicitan diligencias contra toda la cúpula policial del PP, tanto la que estuvo bajo las órdenes del ex ministro Jorge Fernández Díaz como la que le sucedió y encabezó Juan Ignacio Zoido.

Dos ex directores adjuntos operativos (DAO) de la Policía, Eugenio Pino y Florentino Villabona, tendrán que rendir cuentas por organización criminal, acosar a los investigadores y echar abajo todas las investigaciones que conducían a los negocios ilícitos de Villarejo y que ahora se investigan en la Audiencia Nacional bajo el paraguas de la causa Tándem.

 La Audiencia Provincial de Madrid da un fuerte tirón de orejas a la magistrada del juzgado número 49 de Plaza de Castilla porque "no puede entenderse justificado en ningún caso que no se haya dado traslado de la querella a los querellados, pues no parece razonable que, bajo la alegación de concretar los hechos, hayan transcurrido más de dos años desde que se dictó por este Tribunal el auto por el que se acordaba admitir a trámite la querella en los términos que se indicaban en el auto 61/2019 ", por lo que ordena que "debe darse traslado a querellados y recibírseles declaración". 

Entre ellos hay un grupo hay periodistas estrechamente vinculados en su mayoría a Villarejo y que han participado a lo largo de los años en desprestigiar al comisario Marcelino Martín-Blas y al inspector Rubén López, como Eduardo Inda, su redactor Alejandro Entrambansaguas o Daniel Montero, socio en la web que regentaba la mujer del comisario, Gemma Alcalá, también investigada.

Los delitos son múltiples y no son los mismos para todos, pero van desde la obstrucción a la justicia, represalias, acusación y denuncias falsas, acoso, delitos contra la integridad moral, coacciones, injurias, organización criminal, falsedad en documento oficial, revelación de secretos y prevaricación.  

Las primeras coacciones al iniciar la causa 'Nicolay'

Pino y José Manuel Villarejo, así como la mano derecha del primero, José Ángel Fuentes Gago —exjefe de gabinete de Pino y que aún hoy sigue en el ministerio del Interior—, se reunieron a espaldas de su jefe, Marcelino Martín-Blas, en 2015 para eliminar cualquier rastro de Villarejo en la declaración y papeles incautados en el registro de Francisco Nicolás López Iglesias (conocido como "pequeño Nicolás").

Hacer esto era imposible sin delinquir: el pequeño Nicolás había mencionado a Villarejo en su declaración; había anotaciones en su agenda no sólo con el nombre del comisario y su socio Rafael Redondo, sino también con uno de los alias del primero, Manuel Villar, y una grabación con Javier de la Rosa en la que el banquero le contaba a Nicolás las andanzas del comisario en Catalunya y cómo éste le pagó 200.000 euros y le dejó a deber otros tantos haciéndose pasar por abogado y agente del CNI, algo que era materia de investigación de Asuntos Internos, el departamento que lideraba Martín-Blas.

Lo que el inspector Rubén López describe en su querella que sufrió después no fue menos grave que este suceso.

Sorprendentemente, todo el trabajo que aparecía reflejado en los informes de la causa del Pequeño Nicolás está casi reproducido al completo en la multitud de piezas que ahora conforman la macrocausa Tándem (o caso Villarejo), que se abrió en febrero de 2017 tras quedar listo para ser juzgado el caso Nicolás. De hecho, el juez de la causa Nicolás llegó a autorizar la detención de la cúpula de Interior antes de las elecciones del verano de 2016 (los agentes tenían vigilados a sus miembros, incluido el secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez), pero en el último momento el juez Arturo Zamarriego dio la orden de parar tras sufrir una amenaza.

Iban a caer la mayoría de los imputados en la causa Tándem y algunos más: Villarejo, Enrique García Castaño, Eugenio Pino, José Angel Fuentes Gago... y también estaba autorizado el registro en las casas y puestos de trabajo de varios periodistas, entre ellos Eduardo Inda y Daniel Montero, por participar en la grabación y difusión de la reunión del CNI y Asuntos Internos a cuenta de la investigación del caso del Pequeño Nicolás, quien como Villarejo se hacía pasar por agente de los servicios secretos. 

Ahora, el juez Arturo Zamarriego irá a declarar que hasta en tres ocasiones fueron a verle el actual jefe de la Unidad de Asuntos Internos, Francisco Migueláñez, y Fuentes Gago, entre otros, para que apartara de la investigación al comisario Martín-Blas y a Rubén López. Esta insistencia llevó al juez a crear una comisión judicial independiente de la que ordenó que no saliera ninguna información sobre la causa que acabara en Interior. 

Además, gracias a las grabaciones de Tándem, ahora se conocen elementos que aún no habían salido a la luz cuando en 2018 López puso la querella: las investigaciones a la vida privada del comisario Martín-Blas y su familia, así como a la del juez Zamarriego y posiblemente a otros de las que la actual Unidad de Asuntos Internos aún no ha dado cuenta. 

Tras hostigar al juez y a los testigos entre ellos, la periodista de Público que desveló los principales tejemanejes de las cloacas de Interior— y cambiar al magistrado que lleva la causa y a la cúpula policial, las amenazas al grupo del inspector Rubén López no cesaron.

 La época de Zoido

Tras la jubilación del comisario Marcelino Martín-Blas, el inspector Rubén López se quedó al frente de la comisión judicial y el juez Zamarriego ascendió del juzgado número 2 de Plaza de Castilla a la Audiencia Provincial. La jueza que le sustituyó, Pilar Martínez Gamomandó a Adrián de la Joya a casa cuando se presentó a prestar declaración por sus relaciones con la finca La Alamedilla, a través de la cual el pequeño Nicolás y otros implicados en la trama (como el exdirector de inversiones inmobiliarias del Banco Santander, Javier Martínez de la Hidalga) pretendían presuntamente un blanqueo de capitales de casi 20 millones de euros.

Motivo suficiente para que Villarejo grabara al CNI e intentara dar carpetazo a una investigación que afectaba a su amigo y socio, que es lo que exponía el informe que no quiso investigar la juez. 

Ahora, sin embargo, Adrián de la Joya está imputado en Tándem por los negocios realizados con Villarejo, que dejan poco lugar a dudas. 

Pero tras las elecciones de 2016 también llegó un nuevo ministro, Juan Ignacio Zoido, y con él un nuevo DAO, Florentino Villabona. Este encargó a la Unidad Adscrita de Policía Judicial de los juzgados de Plaza de Castilla —dirigida por el polémico Pedro Agudo, luego ascendido a comisario— que investigara la comisión judicial del caso Nicolás. 

De esta manera, todos los agentes que trabajaban a las órdenes del inspector Rubén López fueron degradados y enviados a destinos muy inferiores a los que habían desempeñado hasta ese momento y que no tenían que ver con Policía Judicial, como por ejemplo vigilar calabozos y a la sección de DNI.

 Sin embargo, la Unidad de Asuntos Internos dirigida por Francisco Migueláñez, y que bajo las órdenes de Eugenio Pino intentó convencer al juez Zamarriego de que ni el comisario Martín-Blas ni el inspector Rubén López eran aptos para investigar el caso del pequeño Nicolás, recibieron a los meses una medalla roja con pensión vitalicia por detener a ese mismo comisario al que antes alababan. 

Pero, desde el principio, el comisario Villarejo no solo tuvo ayuda de la cúpula policial, sino también de periodistas de muy diferentes medios de comunicación que están incluidos en la querella del inspector Rubén López y que ahora la Audiencia pide que sean investigados. 

Los periodistas, la grabación al CNI y el machaque

En la querella, el inspector Rubén López acusa al comisario Villarejo y a la cúpula policial del PP de "crear una opinión mediática que desacreditara no solo el trabajo de los investigadores, sino también su profesionalidad, con una finalidad evidente de coaccionar e intimidar a los mismos en el desarrollo de la investigación".

Los periodistas imputados son los que participaron con mayor o menor conocimiento de causa en la difusión de la grabación ilegal al CNI y Asuntos Internos; hicieron públicas las identidades de los investigadores y cuestionaron la legalidad de las actuaciones que se llevaban a cabo en una causa supervisada por un juez y un fiscal.

 Los primeros en la lista son la mujer del comisario, Gemma Alcalá, y su socio en ese momento, Daniel Montero, ahora en Nius (Mediaset), junto al redactor que daba la cara por ellos, Carlos Mier. Ellos realizaron la grabación, aunque según las pesquisas de los investigadores de la causa Nicolay tuvieron que tener ayuda de la Policía para conocer la hora de la reunión con los agentes del CNI y saber con quién se reunían. 

También tuvo que ser la Policía quien instalase en el teléfono de Martín-Blas —o en otro lugar del despacho del comisario de Asuntos Internos, que está en un edificio secreto sin insignias policiales— la tecnología necesaria para grabar el encuentro. Después, por vía aérea (sin dejar rastro de metadatos), la grabación presuntamente realizada por Mier llegó al de Montero, quien se lo facilitó a su socia y ésta a su vez a su marido, que quedó con Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta para facilitarles la prueba que cerraría el caso. 

Estos quedaron a su vez con Nicolás y le ofrecieron la grabación a cambio de una entrevista. Es entonces cuando entra en juego Mediaset y, en concreto, su filial Producciones Mandarina, también imputada en el procedimiento. Esta productora, propiedad de Pedro Ravaldería y Santiago Botello, era la responsable del programa de Telecinco Un tiempo nuevo, dirigido por Sandra Fernández, que se emitía los sábados por la noche. 

El programa contrató al pequeño Nicolás y difundió la grabación y las identidades de los agentes; esto último también lo hizo Infolibre. Ahora todos ellos, incluido el exdirector de Infolibre, Manuel Rico, y varias empresas editoras de los medios de comunicación envueltos en este caso, serán investigados."               (Patricia López, Público, 10/02/21)

24.3.20

La declaración del número dos de la Policía que llevó al juez a concluir que el panorama en el Cuerpo era "devastador"

"Antes de pasar a estar imputado Eugenio Pino en la 'pieza Kitchen' -que investiga los trabajos fuera de la ley para el Partido Popular y el gobierno que dirigía Mariano Rajoy-, el brazo ejecutor de la brigada política creada por el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, envío una carta al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón para salvar de la cárcel a quien fuera personal de su confianza en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía, el comisario José Manuel Villarejo Pérez.  

La misiva, emitida en enero de 2018, iba firmada por él y por otros ex número dos de la Policía, Agustín Linares y Pedro Díaz Pintado. El fin, como le explicó al juez en su declaración del pasado 28 de enero, "librar a un compañero". Sin embargo, sus respuestas al interrogatorio al que fue sometido por el juez y la Fiscalía Anticorrupción arrojó un "panorama devastador" de cómo fue la gestión de un Ministerio, el de Interior, que debía velar por la seguridad de los ciudadanos, pero en el que se cometieron un sinfín de ilegalidades por las que ya están imputados casi media docena de comisarios principales y el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez

"Los políticos siempre te preguntan cosas y Villarejo te soluciona problemas"

¿Cómo llegó el comisario a ocupar un puesto de confianza junto a Pino en la DAO? Según explicó, fue una herencia del anterior número dos de la Policía en la época del PSOE y que falleció pocos días después de hacer el traspaso de poderes en 2012, Miguel Ángel Fernández Chico (...)

Desde el hospital, mantuvo una conversación telefónica con Fernández Chico (cuya hija trabaja en la empresa Cenyt del comisario Villarejo) en los siguientes términos:

Eugenio Pino: Te pido que respetes a mi gente, al secretario general y tal... Y le digo, ¿quién más hay por ahí? Y dice, Pepe Villarejo, Pepe Villarejo que es un hombre que te vendrá muy bien porque está arraigado en la sociedad, en la estructura económica de la ciudad y siempre los políticos te preguntan cosas y este te puede resolver los problemas.

Fiscal: ¿Le comunicó el estatuto en el que estaba el señor Villarejo en la DAO desde el año 2011?

E.P.: ¿Eh?

Fiscal: ¿Le comentó Fernández Chico el estatuto que tenía en la DAO, es decir, las labores que realizaba, si estaba adscrito o no... ?

E.P.: Él estaba ya en el lecho ya, le faltarían 20 días y luego se murió. De todas maneras la conversación transcurrió: ¿Qué tal estás? ¿Cómo vas? Tranquilo, que saldrás, etcétera. Además es que teníamos los dos la misma edad....

Fiscal: En los términos que está describiendo usted esa conversación, lógicamente no podrá profundizar en las actividades que desarrolló el señor Villarejo...

E.P.: No, efectivamente no.

Fiscal: Simplemente uno de los que pedía que conservara.

E.P.: Efectivamente, este señor te va a venir bien para los políticos, porque los políticos siempre preguntan cosas  y te soluciona problemas, porque está muy implicado o algo así  entre la sociedad y el mundo económico de la ciudad. 

Fiscal: Es decir, que cuando usted hace constar en la carta que continuó prestando las mismas labores de investigación e información usted no sabía exactamente cuáles eran esas labores, más allá de que era una persona de confianza de los políticos en la DAO. 

Omitió Pino explicarle al fiscal y al juez que había coincidido con Villarejo en la jefatura de Aragón nada más entrar el PSOE en 2004 y que llevaban meses juntos en la DAO 'trabajando' juntos en el caso que le otorgó el puesto de número dos de la Policía, el del ático del Ignacio González, como desveló Público en febrero de 2016 en el artículo El número dos de la Policía conoce el pelotazo del ático de Ignacio González desde 2008. Es más, nada más llegar a la DAO y como declaró en sede judicial quien fue el comisario general de Policía Judicial en 2012, José Enrique Rodríguez UllaEl número dos de la Policía "me obligó a dejar de investigar el ático de Ignacio González".

"El ministro me dijo: 'Me dice el presidente que estás tratando mal a Villarejo'"
De hecho, la relación entre el presidente Mariano Rajoy y su ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, con estos dos mandos policiales siempre fue muy estrecha, incluso cuando las cosas empezaron a ir mal en 2015 y Pino hizo el amago de cesar a Villarejo, según se oye que le cuenta Pino al juez García Castellón a continuación:

Eugenio Pino: Es más a mí el ministro me llegó en un momento determinado y me dijo: 'Me dice el presidente que tratas mal a Villarejo'. Automáticamente yo dejé de...

Juez: ¿Me puede explicar eso?

E.P.: Sí, que yo le trataba mal... El presidente se había quejado al ministro y el ministro me lo decía a mí, que yo trataba mal a Villarejo.

Juez: Eso se lo dijo el ministro Fernández Díaz a usted, ¿por qué?  Y a él se lo dijo a su vez el presidente del Gobierno, que le había dicho que usted trataba mal a Villarejo. ¿Y qué dedujo usted de eso?

E.P.: Cuando viene de arriba lo primero que pensé es "este señor fuera de aquí".

Juez: Es decir, que cobraba su sentido total que no le admitieran el cese desde esa perspectiva...

E.P.: Vale... sí, pero había otra cosa más importante y es que Villarejo ocupaba el puesto de comisario más bajo de todo el escalafón, no podía haber algo más bajo. Entonces lo que se me ocurrió es que a través de Personal, Villarejo pasara a Personal o que dependiera de Personal para no verle. A partir de entonces veía a Villarejo, me venía y me contaba lo que decía una política de turno, era muy divertido porque me contaba lo que quería y esas cosas, pero nunca más le mandé más cosas porque no mandaba sobre él.  

Juez: ¿Sus relaciones con el ministro acabaron bien o mal?

E.P.: ¿La mía? Acabaron bien.

Juez: De tal forma que aunque usted no esté obligado a decir la verdad, supongo que es la verdad, lo que me ha dicho respecto al ministro y el presidente.

E.P.: Le doy mi palabra de honor.

Juez: Por lo tanto, si yo llamo al ministro me va a decir lo mismo que usted, ¿no? Vamos, no sabe lo que me va a decir pero se supone que debía decírmelo.

E.P.: La verdad es la verdad.

Juez: Sí, pero hay muchos prismas a veces.

El juez sigue profundizando sobre esta relación entre Villarejo y Mariano Rajoy, referente sobre todo a la 'pieza Kitchen' en la que está imputado Pino por enviar a 'la brigada política' a deshacerse de las pruebas que el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, guardaba.

uez: El ministro le dice que el presidente está preocupado con el trato que le daba usted. ¿Eso le llevaría a usted a continuación a pensar algo? Si usted no tenía ninguna noticia de las relaciones del señor Villarejo, ¿le llamaría la atención de alguna manera? ¿En qué sentido?

E.P.: Pues que este señor tenía una comunicación...

Juez: ¿Y usted no sabía nada?

E.P.: ¿De la comunicación? Él siempre ha tenido comunicación con todo el mundo, tenía negocios... 

Juez: ¿En ningún caso lo asoció usted con el espionaje a Bárcenas?

E.P.: ¿Eh?

Juez: ¿No lo asoció al espionaje a Bárcenas?

E.P.: No.

Juez: ¿Por qué? ¿Es lo lógico?

E.P.: A este señor no le asocié al espionaje a Bárcenas. Es cierto que yo le iba a mandar a eso y luego posteriormente...

Juez: Pero es mucha casualidad...

E.P.: ¿El que no le mandara?

Juez: Todo lo que le estoy contando. ¿No es casualidad que le diga lo que le ha dicho el presidente, el ministro -¡El ministro!-, no un subdirector  general, el ministro que le ha dicho a usted en relación a lo que pasó con Bárcenas y esta carta? Todo junto, todo mezclado.     
Villarejo, ¿agente encubierto o empresario cubierto?
Pero la declaración prosigue explicando por qué firmaba la carta que avalaba los trabajos de Villarejo dentro de la Policía, como se escucha a continuación:

Eugenio Pino: El señor Díaz Bastién, que creo que está aquí en la sala [Ernesto Díaz Bastién fue abogado de Villarejo al principio del caso y ahora asume la defensa de empresario también imputado en Tándem, amigo y socio del comisario, Adrián de la Joya], me llamó y me dijo que mis compañeros anteriores en mi cargo habían firmado un documento con la idea de pedir la libertad expresa de Villarejo, la redacta él, yo corregí lo que me pareció oportuno, la firmé y se la entregué.

Fiscal: Usted dice que el señor Díaz Bastién le comunicó que los anteriores DAOs que estaban vivos, señor Linares y señor Díaz Pintado, habían firmado... ¿Le dijo eso o le dijo que le iba a proponer a los tres que firmaran?

E.P.: No, me dijo que iban a firmar los tres, los dos anteriores... Ante mi reparo
(ininteligible) y además era para la libertad de un compañero, pues por supuesto.

Como se escucha a continuación, la Fiscalía Anticorrupción empieza a pedir explicaciones a quien era el jefe del comisario Villarejo en sus últimos cinco años en la Policía hasta su jubilación, por cada una de las piezas de la 'causa Tándem' y que el ahora preso lleva justificando como tareas de agente encubierto, aunque las facturaba a través de sus empresas y los beneficios millonarios iban a sus cuentas bancarias, desde que fue imputado en la 'causa del pequeño Nicolás':  

Fiscal: ¿Usted era conocedor de la estructura empresarial del señor Villarejo?

Eugenio PinoNo, hombre, sabía que tenía una clínica, tenía un periódico y un despacho de abogados. 

Fiscal: ¿Usted puede decirnos si había alguna investigación de carácter policial que estuviera relacionada con el despacho de abogados Herrero y Asociados [Pieza Iron]?

E.P.: No había.

Fiscal: ¿Se le encomendó o hizo una nota informativa sobre eso?

E.P.: Para nada.

Fiscal: ¿Había alguna investigación iniciada, que se le encomendara al señor Villarejo, relacionada con la familia Cereceda y con los dueños de La Finca [Pieza Land]?

E.P.: Para nada... Yo quiero hacerle constar a usted que yo todos esos nombres los he leído después en los digitales que he ido leyendo, no tenía ni idea de que se había...

Fiscal: Pero sí sabe que sobre estas entidades sobre las que le estoy preguntando, el señor Villarejo ni propuso la apertura de ninguna investigación ni desde la DAO se le encomendó una investigación...

E.P.: No, no, no, no. Yo puedo determinarle a usted las investigaciones que se estaban haciendo y no eran esas. Las investigaciones que se estaban haciendo eran sobre el piso de González.

Fiscal: Pero yo no le pregunto por las investigaciones que se estaban haciendo...

E.P.: Desconocía. No. 

Fiscal: ¿Sabía usted si se había iniciado una investigación oficial sobre Pérez Maura y unas personas que estaban requisitoriadas por Guatemala [Pieza PIT, en la que aparecen también el ex juez Baltasar Garzón y la actual Fiscal General del Estado, Dolores Delgado]

E.P.: Es la primera vez que lo oigo, por tanto si acabo de escuchar el Pérez Maura y Guatemala no lo sabía. 

Fiscal: Entonces, eso no era un problema de interés policial. 

E.P.: Es que la Policía no llevaba esa investigación. 

Fiscal: ¿La Policía inició alguna investigación sobre los problemas societarios que tuviera el BBVA, Sacyr o era de interés policial los problemas entre estas empresas?

E.P.: Me consta, señor fiscal, que esto es anterior a mi llegada a la DAO.

Fiscal: Pero usted acaba de decir también que durante su mandato se continuaban investigaciones...

E.P.: No, no, no, no. Nada. Nada. No absoluto. 

Fiscal: En esa carta viene usted a decir que la situación del señor Villarejo en relación a sus empresas estaba autorizada. 

E.P.: No. 

Fiscal: ¿Qué quiere decir "actividad empresarial de cobertura conocida"?

E.P.: Estructura conocida
[el fiscal dice "cobertura"] pues ya he dicho que tenía un despacho de abogados, un periódico su mujer... Yo le pregunté en cierta ocasión que cómo era esto y él dijo que podía administrar el patrimonio personal, no trabajar, porque yo sí se lo recordé y, si está todo grabado, en alguna conversación estará. Además le puedo explicitar casos concretos de por qué sale esa conversación, pero además es mediático ,es muy mediático, pero yo creo que en esos momentos no se puede porque está en otra pieza.    

Fiscal: Vamos a ver, en el año 2012 que usted llega conoce ya que el señor Villarejo tiene una actividad empresarial. ¿Pero no se cuestiona la compatibilidad del ejercicio o de la llevanza de esas empresas con la actividad empresarial?

Resultan sorprendentes las declaraciones de Eugenio Pino sobre la situación empresarial de Villarejo, ya que desde que se inició la 'causa del pequeño Nicolás', en octubre de 2014, se habían estado publicando sus actividades extraoficiales. Incluso la doctora Elisa Pinto había denunciado públicamente y en el Ministerio del Interior que el ex consejero de OHL y yerno de Juan Miguel Villar Mir, Javier López Madrid, había contratado a Villarejo para parar las denuncias que ponía contra él por amenazarla. Sin embargo, Eugenio Pino mantuvo a Villarejo en activo hasta su jubilación, en 2016.

Aún así, Pino insiste en que todo lo que hacía Villarejo era legal:

Eugenio Pino: Le voy a aclarar una cosa: desde que yo fui Director Adjunto Operativo de la Policía, el señor Villarejo no hizo nada ilegal, nada ilegal desde mi punto de vista. No conozco al Pérez Maura, no conozco al Bilbao, no conozco a Iberdrola, no conozco a nadie. Es que no me consta y para que conste en la Policía por algo sempiterno hay que hacer unos escritos y ahí queda en unos archivos, si no está en los archivos es como si el señor Villarejo no hubiera hecho 'ná' y estaba por su cuenta. No obstante, el señor Villarejo no trabajaba solo en la Policía... Pregunte con quién trabajaba. 
"Sanz Roldán me confirmó que Villarejo trabajaba para el CNI"

Al juez García Castellón no le convence mucho la declaración de Eugenio Pino, así que insiste en preguntar para quién trabaja Villarejo, quién está por encima del Director Adjunto Operativo. 

Juez: Ha dicho usted antes, además, lo ha dejado caer de forma misteriosa, con puntos suspensivos, que "dependía también de otro", refiriéndose en este caso al ministro; "no, no" ha dicho, refiriéndose a otros servicios. Desmiéntame si es así o no.

Eugenio Pino: Es cierto.

Juez: ¿Y por qué opina usted eso?

E.P.: Porque hablé con el general del CNI y se lo dije. 

Juez: Cuénteme lo que pueda contar.

E.P.: Pues que trabajaba para ellos.

Juez: Quiere decir que Félix Sánz Roldán
[ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)] le dijo a usted...

E.P.: Se lo dije yo y él me lo reconoció. 

Juez: Es decir, usted le dijo a él que el señor Villarejo trabajaba para él...

E.P.: Para él no, para ellos; el CNI es una cosa muy grande, no para el general Sanz Roldán. El general Sanz Roldán no tenía muy buena relación o ninguna buena relación con el señor Villarejo. De hecho yo organicé una reunión entre ellos que yo no sé si se llegó a producir, pero es cierto que desde siempre, desde siempre el apoyo correspondiente de Villarejo más que de la Policía ha sido del CNI. 

El dato que aporta Pino es sorprendente y poco creíble por distintos motivos: primero, porque ni siquiera Villarejo ha dicho nunca que trabajara para el CNI, lo que ha dicho es que ha tenido relación con algunos agentes e informáticos. Segundo, no parece que Villarejo temiera ser despedido cuando grabó a agentes del CNI y Asuntos Internos en la 'causa del pequeño Nicolás' todavía no se sabe por qué; también se sospecha que él grabó a una agente de los servicios de Inteligencia mientras mantenía una reunión con el número dos de la trama de Gao Ping, cliente del despacho de abogados del comisario. Y tercero, porque el juez de la 'causa del pequeño Nicolás' hizo esa pregunta por escrito al CNI y estos, en lugar de contestar que era una información que no podían revelar, lo negaron categóricamente.

Fuentes vinculadas al CNI consultadas por Público aseguran que Villarejo no trabajó para ellos y que la reunión entre el general Sanz Roldán y el comisario nunca se produjo. 
El juez no sale de su asombro y sigue preguntando. ¿Por qué se llevaban tan mal el CNI y Villarejo? Y la respuesta pasa por distintos sucesos de la historia reciente, entre otros, la querella que puso Villarejo en 2015 contra periodistas -Javier Ayuso, de El País, y Patricia López, de Público-, fiscales, los investigadores y el juez de la 'causa del pequeño Nicolás', agentes del CNI y la jefa de gabinete de la entonces vicepresidenta del Gobierno, María Pico, por quedarse el dinero del secuestro de unos periodistas en Libia. Pues Pino le desvela al juez que fue Villarejo quien participó en ese negociado a petición suya. 

Eugenio Pino: Cuando empezó todo el asunto del Alakrana, el general decía que no podía consentir que un policía hablara mal y les acusara eso era del CNI y él trabajaba para el CNI. Cuando dicen: ¿Fue la Policía la que proporcionó...? No. A mí me dicen y me consta que fueron los del CNI y le dije: 'General, esto lo tiene como un queso gruyere' y él lo asintió.   

Juez: O sea, en definitiva, este señor tenía tres o cuatro personalidades profesionales distintas, ¿es así? Es que lo está diciendo usted que es el DAO...

E.P.: Claro, lo estoy diciendo yo...

Juez: A ver si se da usted cuenta de la transcendencia.

E.P.: Sí, si me estoy dando cuenta, es un señor que no estaba controlado ni por el DAO, ni por presidencia del Gobierno, ni por el CNI, ni por el secretario de Estado, les controlaba a todos y ninguno. 

Juez: Pero yo no entiendo entonces que ante esta situación absolutamente escandalosa no presente usted su dimisión. Usted dice "me voy, esto es intolerable". ¿Por qué no lo hace?

E.P.: Villarejo era el 1% de la actividad de la Policía.

Juez: Sí, pero tan grave que, bajo mi punto de vista, alcanza al 50%, por decir algo.

E.P.: Pero esa es la realidad, señoría, la realidad más absoluta.   

Juez: Pero el caso es que usted no tomó ninguna determinación. La determinación de irse, porque como no le cesan a una persona que tiene como un queso de gruyere la Policía y el CNI...

E.P.: No, no, no sólo el CNI.

Juez: No, y la Policía por lo que está usted contando. Me ha dicho usted antes, no sé si con el tema de los piratas o con el de Irak, que le pida a su mujer un DNI...

E.P.: Un carnet de periodista...

Juez: Un carnet de periodista... A ver, me parece muy poco serio. 

E.P.: Se lo voy a explicar. Nuestro enlace en el Líbano, en Damasco, nos dice que los periodistas [secuestrados] no es la cosa como se pinta. No hay ningún grupo político que esté detrás, que hay algo más. Inmediatamente yo pido una información a la Comisaría General de Información y mando a Villarejo ahí y le digo: "Pero no aparezcas como Estado español que entonces me van a pedir responsabilidades a mí". Llega allí Villarejo, habla en una cena con una serie de personas, que eso se puede conseguir... Vuelve dos veces. Y a la tercera me dice el secretario de Estado: "Páralo, que esto lo tiene el CNI". 

La 'Operación Cataluña' y el "panorama devastador" de la Policía
El juez Manuel García Castellón intenta acabar la declaración de Pino en un tono casi pedagógico, a pesar de estar hablando con el principal mando de la Policía, que tenía la función de dirigir a 60.000 agentes:

Juez: A mí esto me suena, lo que me está contando, pues si hablamos de una agente de la CIA que le dice la Dirección "pide a tu mujer el carnet de abogado y te vas por ahí a hacer no sé qué cosas...". Es decir, a mí me parece intolerable, increíble, increíble. Con esto le estoy poniendo un ejemplo de que todo lo que me está contando, desde mi modestísimo punto de vista, lleva a la misma conclusión: había un señor -como después se está demostrando, parece ser al menos en esta fase de investigación- en la dirección de la Policía, arriba en la Policía, que hacía lo que le parecía bien. Dígame.  

Eugenio Pino: Conmigo no. Pero evidentemente había un nivel donde yo no podía pasar. 

Juez: ¿Como el de Catalunya por ejemplo, el de Pujol? [En un momento de la declaración, Pino explica que Villarejo se vio sin su consentimiento con Josep Pujol, hizo gestiones y el pagó a Javier de la Rosa y a acudió a Andorra, a la Banca Privada de Andorra (BPA)].

E.P.: Señoría, yo me entero por la prensa que ha ido a ver a...

Juez: Pues peor me lo está poniendo...

E.P.: ¿Pero quién le mandó?

Juez: Yo qué sé quién le mandó, yo le pregunto a usted, usted era el DAO...

E.P.: Yo, cuando le veo, le digo: "¿Has ido a ver a Pujol? ¿Quién te ha dado permiso? Ah, pregunta arriba". Me fui a ver al director [Ignacio Cosidó]... este se ha ido a ver a Pujol en contra nuestra, mira a ver qué es", y no me contestó, el director, no me contestó. Entonces, ¿qué es lo que tengo que hacer? ¿Irme?

Juez: No sé, ¿no es un cargo de confianza?

E.P.: Yo no era un cargo de confianza, me nombran porque hay un problema de orden público y yo era el experto en orden público por excelencia [había sido jefe de las Unidades de Intervención Policial (UIP)].

Juez: Viene otro gobierno distinto y hubiera nombrado a otro...

E.P.: Y me hubieran quitado, sin duda. 

Juez: ¿Eso es confianza o no?

E.P.: No conocía, no tenía ninguna buena relación... Si el director cuando yo le digo que cese a Don Marcelino [el comisario Martín-Blas y su grupo iniciaron la investigación sobre el comisario Villarejo dentro de la 'causa del pequeño Nicolás'] y no me lo cesa, le digo que cese a Villarejo y no me lo cesa... Lo del director adjunto no se digería muy bien por parte del director, pero es así. Ni tenía la potestad de inferir en las compatibilidades, ni tenía la potestad disciplinaria porque eso según el reglamento, porque eso lo tiene el ministro, el secretario de Estado y el director. 
 
Juez: Bueno, pues me ha dejado usted un panorama devastador.  "                   (
Patricia López, Público, 22/03/20)

20.10.17

Las cloacas de Interior. Villarejo llamó a tres consejeros del IBEX y a dos comisarios para frenar el 'caso Nicolás'

"Los investigadores del caso del pequeño Nicolás detallan en su último informe –incluido en la causa que lleva el Juzgado de Instrucción Número 2 de Madrid– cómo funciona la policía paralela al servicio de grandes empresarios que acaudillaba el comisario hoy jubilado José Manuel Villarejo, y en la que cooperaron otros dos altos mandos de la Policía Nacional: el actual director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), el comisario José Luis Olivera; y el destituido comisario Enrique García Castaño, que en octubre de 2014 dirigía la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), dependiente de la Comisaría General del Información. 

Esta policía paralela, desvelada por Público y corroborada ahora por la investigación del caso, mantiene estrechas relaciones con importantes consejeros del IBEX-35, que además tienen o han tenido poder en los medios de comunicación y que además tienen procedimiento abiertos en diferentes casos de corrupción.

Es el caso Manuel Delgado Solís, el hombre en el que Florentino Pérez ha depositado su confianza en los consejos de ACS y Dragados, imputado en Gürtel y exabogado de Francisco Correa y exconsejero de El Mundo; de Adrián de la Joya, consejero de Indra imputado en la Operación Lezo y que es uno de los propietarios de la finca La Alamedila, con la que se pretendía blanquear 20 millones de euros a través del Banco Nacional de Guinea Ecuatorial (BANGE); o Mauricio Casals, presidente de La Razón y consejero de Atresmedia, imputado en el caso Hanta por el desvío de ayudas públicas y que también fue investigado en la Operación Lezo que lleva la Guardia Civil. 
La grabación ilegal a agentes del CNI y de Asuntos Internos formó parte de la operación para proteger a empresarios como Adrián de la Joya
La cronología que hacen los investigadores de los hechos desatados el 14 de octubre de 2014, cuando el entonces jefe de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas, le comunicó al director adjunto operativo (DAO), Eugenio Pino, la detención del presunto estafador Francisco Nicolás Gómez Iglesias, explica cómo se activó la maquinaria desde la propia cúpula de la Policía Nacional para proteger los intereses de estos empresarios –sobre todo de Adrián de la Joya– en la finca La Alamedilla, en cuya operación estaba involucrado el pequeño Nicolás.

Esta estrategia tuvo su punto culminante con la grabación ilegal efectuada en sede policial a los investigadores de Asuntos Internos y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) una semana después, el 20 de octubre. Por estos hechos están imputados el comisario José Manuel Villarejo, su mujer Gema Alcalá, y el periodista Carlos Mier, aunque los investigadores vuelven a dar pruebas en este informe de la participación de periodistas como Daniel Montero y Eduardo Inda, o del propio director del CITCO, José Luis Olivera. 

Operación 'tapar el blanqueo' de consejeros del IBEX

El 13 de octubre a las 18:56 horas había sonado la primera señal de alarma. La unidad de asuntos internos remitía un parte informando de la investigación sobre Francisco Nicolás, y las actuaciones a seguir al día siguiente, a la Unidad de Planificación Estratégica y Coordinación (UPEC), "quien a su vez hace 

llegar dicha información al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen
Organizado (CITCO), cuyo responsable policial es el Comisario Principal, D. José Luis
OLIVERA SERRANO, con dependencia directa de la Secretaría de Estado de Seguridad
", escriben los investigadores de la comisión judicial.

Una vez es confirmada la detención al entonces DAO Eugenio Pino, el teléfono del comisario Villarejo comienza a emitir y recibir llamadas, que son transcendentales para los investigadores. Destacan las seis que mantiene con el comisario Olivera y la que realiza al comisario García Castaño que, según la investigación, está también relacionado con la grabación ilegal al CNI y a Asuntos Internos y a su difusión, al mantener más de un centenar de llamadas con Eduardo Inda en sólo dos meses. 

La primera –constata el informe judicial– es a Manuel Delgado Solís, "imputado por blanqueo de capitales en el juzgado Central de Instrucción nº 5 por el caso GURTEL. Consejero delegado de ACS
y de su filial DRAGADOS (Florentino PEREZ) y ex abogado de Francisco CORREA (en prisión por caso GURTEL)". Delgado Solis ha sido además socio del exministro de Defensa, Pedro Morenés, de la exministra de Exteriores Ana Palacio, y del exvicepresidente de Repsol y también imputado en Gürtel por blanqueo de capitales Ramón Blanco Balín. 

Delgado Solís, que fue consejero de El Mundo, es uno de los beneficiados de las ayudas de Madrid Network durante la presidencia de Esperanza Aguirre en la Comunidad, otra de las pesadillas judiciales que se le presentan al PP de Madrid. Fue a través de la empresa Flightech, en la que participa junto con el exministro de Defensa Morenés; y también están relacionados con esta causa las empresas Safeview y Saerco, controladas por Ildelfonso de Miguel, exgerente del Canal Isabel II, imputado por la Operación Lezo, o la Asociación Madrid Centro Médico, de Manuel Lamela, exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

En este caso de las  ayudas de Madrid Networks, denunciado por la Fiscalía Anticorrupción, también está imputado Mauricio Casals, el presidente de La Razón y consejero de Atresmedia con el que Villarejo habló hasta en cinco ocasiones en aquella misma tarde del 14 de octubre de 2014. 

Otras tres llamadas telefónicas son las que hace esa tarde a Adrián de la Joya, cliente y amigo de Villarejo desde hace más de 20 años como pudo confirmar Público a través del propio policía millonario, en septiembre de 2016.  De la Joya es socio de la Hacienda La Alamedilla junto con el empresario Javier Martínez de la Hidalga, el ex director de operaciones inmobiliarias del Banco Santander que acompañaba al pequeño Nicolás cuando fue detenido y sobre quien recientemente se ha confirmado su procesamiento por una de las causas del caso Sintel (Telefónica), que ha investigado cómo se desvió el dinero a paraísos fiscales por parte de algunos ejecutivos. En esa macrocausa también estuvieron involucrados el propio De la Joya y personas muy cercanas a Mauricio Casals. 

Olivera, director del CITCO y filtrador 

Los investigadores ponen varios ejemplos sobre la consecución de llamadas en los días siguientes entre los comisarios Villarejo y Olivera, y Adrián de la Joya. Por ejemplo, dos días después de la detención y cuando ya ha sido informado el DAO de que Francisco Nicolás ha mencionado a Villarejo en su declaración, "tras contactar telefónicamente (CUATRO veces) con el Comisario José Luis OLIVERA llama a Adrián DE LA JOYA, y vuelve a contactar telefónicamente el Comisario OLIVERA con él", expone el informe judicial.

La Alamedilla es parte del patrimonio de Mario Conde y Arturo Romaní, expoliado a los clientes de Banesto y ocultado a la Justicia
En total, Villarejo mantiene 174 contactos telefónicos con su cliente y amigo De la Joya en los 60 días que transcurren desde la detención de Nicolás hasta la difusión de la grabación ilegal efectuada a los investigadores de Asuntos Internos y del CNI, en la que se menciona la finca La Alamedilla, que es para los investigadores parte del patrimonio que Mario Conde y Arturo Romaní expoliaron a los clientes de Banesto y ocultaron a la Justicia. 

La comisión judicial señala además al comisario Olivera como el "filtrador" de información a Villarejo que después aparece publicada en la página web que regenta la mujer del millonario policía, Gema Alcalá. Por ejemplo, el 12 de enero de 2015 publica "datos concretos de gestiones confidenciales y secretas de esta investigación con origen en esa base de datos de Inteligencia que dirige y coordina en última instancia el director del CITCO, José Luis OLIVERA SERRANO".

La investigación señala que es "significativa su estrecha relación personal y laboral acreditada, con participación en los casos GURTEL, PUJOL y ático de Ignacio GONZÁLEZ, casos por los que se han abierto investigaciones en Asuntos Internos por filtraciones policiales a los medios de comunicación (Operación COLOMBO (caso gurtel), Operación DELAWARE (caso del ático) e informe borrador de los PUJOL".

Es decir, quien es actualmente el máximo jefe de la lucha antiterrorista en España, José Luis Olivera Serrano, ha sido investigado por haber filtrado interesadamente información policial a medios de comunicación."                    (Público, 12/09/17)

29.6.17

"El caso Nicolás es la clave que desvela las maniobras de Pino y Villarejo"

"Casi todos le culpan de la mayor parte de las maniobras ilegales ejecutadas desde el Ministerio del Interior –incluso de las que se cometieron cuando él ya no estaba allí–, pero hasta ahora el comisario Marcelino Martín-Blas no había dicho ni una palabra en público. Hoy rompe su silencio a través de esta entrevista exclusiva con Público y da la cara también en el documental cinematográfico Las cloacas de Interior que esta noche estrena Mediapro con una premiere en Barcelona.

Ahora todo el mundo habla de él, especialmente tras la campaña de entrevistas con las que ha tratado de contrarrestar ese documental el comisario José Manuel Villarejo Pérez, el miembro más truculento de la brigada política que se montó en Interior con el exministro Jorge Fernádez Díaz y que dirigió el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino. Pero pocos conocen de verdad su trayectoria, incomparable con la del autodenominado "agente encubierto" y empresario multimillonario, Villarejo.

Martín-Blas, quien se acaba de jubilar al cumplir 65 años en abril, ascendió a comisario en 1990. Su primer destino fue dirigir la seguridad de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92, donde obtuvo el primer gran éxito de su carrera. Así que fue nombrado secretario general de la Comisaría General de Información y a continuación Jefe de la Unidad Central de Seguridad Privada. Pero tres años después fue cesado por enfrentarse a los intereses de grupos financieros que controlan las empresas de seguridad y fue enviado a la comisaría de Chamberí.

Cuatro años más tarde ascendió a jefe de la Unidad Central de Policía Científica en Madrid. Y fue destituido de nuevo, en 2004, porque comunicó directamente al juez –en vista de que ese magistrado del Juzgado Nº6 así lo había pedido– unas circunstancias concretas sobre los atentados del 11-M, y eso no gustó nada a sus superiores. 

Fue relegado a la comisaría de Retiro hasta ganarse de nuevo el ascenso como jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, la que se ocupa de perseguir a los agentes corruptos. Pero a finales de marzo del 2015 volvió a ser cesado, esta vez por haberse atrevido a investigar las actividades del pequeño Nicolás y a sus protectores. Tres ceses en una carrera de 27 años de comisario.

¿Por qué es tan importante en toda la trama de las cloacas de Interior el caso del pequeño Nicolás?

Porque es en este procedimiento en el que se cometen las mayores irregularidades policiales que yo haya visto en toda mi carrera, desde presiones al magistrado encargado del caso hasta maniobras de obstrucción de la Justicia, pasando por campañas mediáticas para destruir reputaciones de investigadores judiciales y hasta amenazas a un inspector encargado del caso. 

De hecho, la ofensiva de Pino, [José Ángel] Fuentes Gago [jefe de gabinete del DAO] y Villarejo para impedir que se investigasen las andanzas del jovencito son las que acaban por sacar a la luz las maniobras de esa cúpula policial.

¿Cómo fueron las presiones al juez del caso, Arturo Zamarriego?


El juez del caso Nicolás se ve obligado a constituir una comisión judicial porque al día siguiente de la detención empieza una campaña mediática contra su instrucción. El magistrado no reacciona a lo que dice la prensa, pero lo primero que le ocurre es que le visita Villarejo para decirle que nos aparte de la investigación a los que estamos en Asuntos Internos. 

Después, aparece Fuentes Gago con otro comisario ofreciendo a cualquier unidad de la Policía para continuar con esa investigación, pero que no sea Asuntos Internos. Así que el juez se alarma. Se pregunta: "Pero, bueno, ¿aquí qué pasa? Primero viene uno a denunciar, pero no denuncia, luego vienen dos y me ofrecen cualquier unidad de la Policía y yo les digo que estoy contento con esta investigación y aun así lo siguiente que hacen es cesar al jefe de la Unidad". 

Que vayan a ver al juez a esas alturas de la investigación para que la corrija y ponga a otros investigadores al frente, no es normal. Así que se ve obligado a constituir una comisión judicial, algo nada habitual, incluyéndonos a los que estaban tratando de apartar del caso. Tan raro lo ve todo el juez, que en su providencia Zamarriego nos prohíbe hablar con cualquier autoridad o funcionario del Ministerio del Interior: solamente debemos comunicarnos con él. Eso, en otro país, o se va el ministro del Interior o se cargan al juez.

Bueno... intentaron cargarse al juez, ¿no?

Todo lo que se ha hecho por parte de Interior y de la Fiscalía en este caso ha sido irregular. Para empezar, nada más ponerse en marcha la comisión judicial, Eugenio Pino me pide por escrito que le revelemos si estamos investigando a Villarejo, pese a que el juez me ha prohibido comunicarle detalles de la investigación. 

Me lo pide por escrito en dos ocasiones. Además, Villarejo se presenta como testigo de la defensa de Nicolás, sin que se lo haya pedido nadie. Se persona de motu propio un comisario de policía como testigo de la defensa de un encausado de poca monta, acusado de estafa, suplantación, falsificación de documentos de la seguridad del Estado... Esto no tiene precedentes.

¿Hubo también amenazas?

"Al inspector de la comisión judicial le amenazaron con expulsarle de la Policía si seguía investigando al pequeño Nicolás"
Pues sí. Después de aquello se produce una reunión a la que asisten Gago, Pino, Villarejo y [el comisario Enrique] García Castaño, con Rubén Eladio López [el inspector que participa en la comisión judicial por decisión del juez], en la que –según declara éste último– le amenazan con expulsarle de la Policía y le conminan a que no le diga nada a Martín-Blas de la existencia de esa reunión. 

Y ¡todo eso está en el sumario! El propio Villarejo admite que esa reunión se produjo. Más todavía, después de su comparecencia como testigo de la defensa de Nicolás, Villarejo le pone una querella criminal al juez. A continuación, presenta una queja ante el Consejo General del Poder Judicial. 

Ambas las ha perdido, pero presenta reiteradamente peticiones de disolución de la comisión judicial hasta que en tres ocasiones consecutivas la Audiencia Provincial debe pronunciarse dictaminando que la comisión debe seguir. Y en su último pronunciamento, la Audiencia advierte al fiscal de que vale ya; que si sigue uniéndose a las posiciones de la defensa de Nicolás y de Villarejo podría generar una dilación indebida del procedimiento.

Todo esto parece una conspiración... o como se llame legalmente eso.

Por supuesto. En el informe que entregamos sobre la investigación que hemos hecho bajo la dirección del juez, sostenemos que es preciso continuar con la investigación y que para ello hay que efectuar el registro de la casa de Villarejo. 

Y pedimos su detención porque argumentamos que existe una organización criminal para impedir la investigación, para obstruir la acción de la Justicia, un gravísimo delito cuando lo están cometiendo altos cargos de las propias fuerzas de seguridad.

 Y lo hacen mediante la grabación que nos hicieron, y después su difusión pública, y más tarde intentando cargarse la comisión judicial. Sobre todo esto, la Audiencia Provincial les ha dado hasta en el cielo del paladar una y otra vez, no es sólo lo que nosotros hemos concluido y sostenido con pruebas obtenidas legalmente, sino lo que dictaminan los jueces de la Audiencia.

"Lo último que ha hecho el fiscal va contra mis garantías constitucionales y contra varios artículos del Código Penal"
Yo pedí marcharme de la comisión por dos razones: una, porque si era yo el problema para que continuara su investigación, pues yo me voy para aliviar el procedimiento, y la otra porque se me acababa el tiempo ya que me llegaba la jubilación. Pero, claro, si el objeto de la investigación es que me han grabado a mí, en mi despacho, y no se ha personado ni la Fiscalía, ni la Policía, ni el CNI ni nadie, pues yo tengo que procurar que continúe el procedimiento y me persono como acusación particular. 

Y entonces el fiscal se opone; el mismo que lleva un año intentando echarme de la comisión porque dice que soy víctima del delito ahora se opone a que yo me persone como víctima. Eso es muy grave, porque va contra mis garantías constitucionales y quiebra varios artículos del Código Penal. ¿Qué impulsa al fiscal a tomar esa postura claramente ilegal?

¿Cómo fue lo de la grabación ilegal, en su propio despacho de Asuntos Internos, de su reunión con agentes del servicio secreto?

Esa reunión tuvo lugar tras la detención de Nicolás, el día 14 de octubre de 2014. Es el CNI [Centro Nacional de Inteligencia] el que nos da noticia de las conductas irregulares de Nicolás y yo me pongo en contacto con el CNI por orden del DAO. 

Es Eugenio Pino quien me transmite la denuncia que la Vicepresidencia del Gobierno y la Oficina Económica del Gobierno remiten al secretario de Estado de Seguridad [Francisco Martínez, número dos del ministro Fernández Díaz], quien se la pasa al DAO. Es también Pino quien me indica en una tarjeta el nombre y número de un agente del CNI para que me ponga en contacto con él. Pero es ese agente el que me llama a mí primero, pues yo había estado ocupado en otras cosas. 

Me propone que nos reunamos y así lo hacemos. Pero esa conversación, en mi despacho oficial, no sólo es grabada ilegalmente en sede policial, sino que después se difunde en medios de comunicación y hasta se le entrega al propio imputado, con la evidente finalidad de dar al traste con toda la investigación. Algo que además afecta a la propia seguridad del Estado, puesto que se ha espiado desde la propia Policía a agentes del servicio secreto español.

¿De que tiene que hablar con los agentes del CNI?

En el seguimiento de Nicolás descubrimos que está haciendo copias de documentos falsificados con membretes del CNI, y firmados por su director [Félix Sanz], y que va a dirigirlos a Javier de la Hidalga para intentar cometer una estafa haciéndose pasar por enlace entre la Vicepresidencia y la Casa Real.

 En vista de lo cual le detenemos y es en el interrogatorio cuando él empieza a hablar del comisario Villarejo y de algún otro policía. Además, en el registro de su domicilio se encuentran documentos relacionados con Villarejo, así como el número de móvil del comisario en una agenda de Nicolás. 

Por tanto, nos disponemos a investigar también a Villarejo, y eso no es nada extraordinario para una Unidad de Asuntos Internos, puesto que entra dentro de la normalidad de nuestras operaciones. Lo que hago es informar de ello al DAO, que es mi jefe inmediato, y éste me dice que informe también al secretario de Estado, cosa que hago.

¿Qué le lleva a sospechar que hay un entramado de la cúpula policial, dirigido por Villarejo, para proteger al pequeño Nicolás?

"¿Cómo pueden seguir acusándome de hechos que ocurrieron cuando yo no estaba ya en Interior?"
Pues que al día siguiente de la detención de Nicolás se emprende una campaña de prensa contra esa diligencia, ordenada por un juez, contra un chaval que al principio parecía un mero delincuente común de poca monta. Y la ofensiva mediática se dirige hasta contra el método de la investigación sobre las correrías de ese veinteañero. 

Pero, sobre todo, la campaña comienza en una publicación digital que empieza a revelar todo lo que estamos haciendo como si supiera tanto como nosotros mismos. Empezamos a averiguar, puesto que es inusitado que el periodista que publica esas informaciones conozca los hechos con el mismo detalle que nosotros, y miramos qué es Información Sensible

Descubrimos que es una página web de una empresa que se oculta en un largo entramado empresarial que culmina en CENYT, y que CENYT pertenece al comisario Villarejo. De esto informo otra vez al DAO y al secretario de Estado y constato frialdad e indiferencia por su parte. 

Al cabo de muy poco empiezo a percibir una animosidad personal directa contra mí por su parte… hasta que me cesan por anticipado: señalando esa misma publicación el día concreto en que me van a destituir. Preguntó cómo es posible que salga eso publicado y su respuesta es presionarme para que me vaya de vacaciones y aparte la atención del caso Nicolás. Pero yo continúo con el caso, hasta que a finales de marzo del 2015 me destituyen para destinarme al Consejo Asesor. Enseguida, el juez Zamarriego me reclama para su comisión judicial y me aparta por completo de Interior.

 ¿Cómo pueden seguir acusándome de hechos que ocurrieron cuando yo ya no estaba en Interior? Me he querellado contra todos esos que me acusan de graves delitos, como de haberme llevado "un camión de material" cuando me destituyeron, y esa querella ha sido aceptada a trámite, por lo que ahora están ellos imputados –bueno, Pino también lo está por el pendrive fantasma de los Pujol que también intentaron colocarme a mí–, incluidos periodistas al servicio de Villarejo como Eduardo Inda.

También le acusan de haber obtenido y después filtrado las grabaciones del ministro del Interior que dio 'Público' en exclusiva...

¡Claro! Villarejo, Pino, Gago y sus compinches me acusan a mí de todo lo que ellos han cometido, incluso de lo que es evidente que no pude haber hecho, como eso. En Interior saben que es imposible que yo lo hiciera, puesto que se grabaron justo en el momento en que también me grabaron a mí sin mi conocimiento y cuando la cúpula ya no tenía confianza en mí.

 Nunca tuve acceso a esas grabaciones y además me apartaron inmediatamente. ¿Me las iba a dar el mismo que pretendía destituirme pocos meses después? 

En cambio, unos periodistas que están en la misma trama de Nicolás y Villarejo, y a los que la comisión judicial del caso propone que se les investigue, son precisamente los que están difundiendo esas noticias. Parece mentira que alguien se las crea... o que los medios se crean una sola palabra de lo que dice Villarejo. Él está acusándome a mí, y a todos los que intentan pararle los pies, de los actos ilícitos que precisamente él siempre ha cometido.

Vale, pero usted sí participó en la denominada 'Operación Cataluña', ¿verdad?

"Hay testigos de lo que le dijimos al fiscal del caso Palau, como Fernando Bermejo. Por qué no le preguntan a él?"
Vamos a ver, lo que sucede es que, antes de todo lo que he relatado hasta aquí, el propio Pino me envía a Barcelona para hablar con el fiscal [Emilio] Sánchez Ulled, y yo voy de mil amores. A mí me parece bien el encargo.

 Lo que no me parece bien es que venga [José Luis] Olivera [entonces, jefe de la UDEF e íntimo de Villarejo] conmigo. Pero bueno, lo acepto. Eso fue todo: ir a decirle a un fiscal: “Mire usted, a mi juicio se podría continuar la investigación del caso Palau por el sucesor de Carles Torrent [como tesorero del CDC], que es Daniel Osácar". Nada más. "Si usted la quiere continuar, hágalo, y si no, no lo haga. Pero su deber es promover la acción de la Justicia y yo creo que debe hacerlo". Nada más. Allí no se habló de registros en Convergència ni de nada. 

Además, hay testigos. Porque con Sánchez Ulled estaba [el fiscal anticorrupción] Fernando Bermejo y puede ratificarlo si se lo preguntan. Que le pregunten a él si dijimos algo más que expresar nuestra opinión de que se podía continuar con la investigación. Nada más. Y como resultas de esa investigación se ha destapado finalmente todo lo del caso Palau. Así que no era tan descabellado lo que fuimos a decirles, ¿no?

Pero también estuvo usted en los contactos con los propietarios de la Banca Privada d'Andorra para conseguir las cuentas de los Pujol...

Sí, claro. Después de que se reactivara la investigación judicial del caso Palau… ¿qué se buscaba? Pues dónde podía estar el dinero del caso Palau… y ¿por qué no iba a estar en Andorra? ¿Es tan descabellado pensar que a lo mejor está en Andorra el dinero del Palau? Es por eso que viene Pino a hablarme de la BPA y me dice: “Oye, hay un empleado infiel que a lo mejor te da información”. 

Y todo lo demás es de sobra conocido. Pero ni yo amenacé a los [hermanos] Cierco [propietarios de la BPA] ni mucho menos fabriqué pruebas contra políticos y partidos catalanes. De todo eso se encargaba Villarejo, como él mismo ha reconocido al declararse autor, ante notario, de las notas informativas internas irregulares, sin membrete, ni firma, ni número de agente, en las que se acusaba a los Pujol de tener ¡hasta 1.800 millones de euros! en Andorra. Un delirio.

 ¡Pero si Joan Pau Miquel [director general de la BPA] sólo me enseñó un papelito informal con una cantidad sin gran relevancia!, de menos de dos millones de euros, creo recordar. Y ahora Villarejo admite haber cometido falsedad documental, en esas notas internas apócrifas e irregulares, sólo para ayudar a los Cierco en su demanda de las supuestas amenazas, que denuncian sólo para salvar los muebles de su banco. Vamos, todo esto es tan pueril que no se lo cree ni un niño.

Pero, ¿se han cometido acciones ilegales en el Ministerio del Interior durante el mandato de Fernández Díaz?

Claro que se cometieron irregularidades. Pero lo fundamental de todo esto es lo que ha pasado con la investigación del caso Nicolás. Y luego fíjate hasta dónde se ha llegado en ese caso aparentemente menor: hasta la fortuna de Mario Conde, de [su socio y testaferro Arturo Romaní] y de todos ellos.

 Allí están todos, empezando por Adrián de la Joya [multimillonario investigado en el caso Lezo], en la finca de La Alamedilla, que no es una finca, sino una sociedad. Y todo esto está en el sumario. Además de que ya suman en torno a los 20 años de cárcel las peticiones contra Nicolás de los tres procedimientos, al margen de las estafas…

Lo más grave es lo que se ha hecho desde la cúpula de Interior y desde la Fiscalía para impedir el avance de la investigación del caso Nicolás. Las más altas instancias del Ejecutivo han intentado descaradamente, casi públicamente, impedir la acción de la Justicia. ¡Eso no había pasado nunca!"