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30.6.21

La Audiencia Nacional imputa al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, por los encargos a Villarejo

 "El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha acordado la imputación del presidente de Iberdrola Ignacio Sánchez Galán y de tres directivos, el número dos y consejero-director general de Negocios (Business CEO) de Iberdrola, Francisco Martínez Córcoles; el expresidente de Iberdrola España, Fernando Becker; y el ex jefe del Gabinete de Presidencia Rafael Orbegozo. Les imputa un delito continuado de cohecho activo, delito contra la intimidad y falsedad en documento mercantil por los encargos presuntamente ilícitos encomendados al comisario José Manuel Villarejo.

En su auto el magistrado acepta así la petición efectuada por la Fiscalía Anticorrupción en el marco de la pieza 17 de Tándem y explica que los cuatro desde sus respectivos puestos directivos pudieron participar en la contratación de los servicios del comisario cuando aún estaba en activo en el Cuerpo Nacional de Policía, que se manipularon las facturas correspondientes a esos servicios y que se tuvo acceso a datos reservados de las personas sometidas a investigación, entre las que se encuentran desde el presidente de ACS, Florentino Pérez, al expresidente de Endesa Manuel Pizarro

 Fuentes de la compañía indican a Europa Press que ya en mayo se pusieron a disposición de la Audiencia Nacional, y que será una oportunidad para esclarecer los hechos en una causa que se extiende desde 2019 con el consiguiente daño reputacional para la eléctrica. Sánchez Galán y Orbegozo han sido citados para el 7 de julio y Martínez Córcoles y Becker el día 6 de julio.

A lo largo de 22 páginas, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 hace un exhaustivo repaso por todos los hitos de esta pieza, que arrancó en octubre de 2019 tras recibir un oficio de Asuntos Internos elaborado a partir de la documentación aprehendida en los registros. En él, ya se destacaba que en 2004 la eléctrica contrató con Cenyt —empresa de Villarejo— a través del director de Seguridad, el también imputado Antonio Asenjo, el proyecto Arrow, que tenía por objeto superar los obstáculos para la construcción y puesta en funcionamiento de una central de ciclo combinado en Arcos de la Frontera (Cádiz).

 Para ese proyecto, que se extendió hasta 2006, el comisario —aun en activo— accedió a tráficos de llamadas de investigados y los informes que llegaban a Iberdrola tenían el carácter de confidencial. El juez dice que hubo intención de ocultar esos trabajos porque las facturas no fueron emitidas por Cenyt sino por otra compañía diferente, Castellana de Seguridad S.A. (CASESA) y apunta que por entonces, Sánchez Galán era vicepresidente y consejero delegado.

El informe de Del Olmo

En diciembre de 2004 uno de las personas clave de esta causa, quien fuera director de Control de Funciones Corporativas, José Antonio del Olmo, comunicó irregularidades en esos trabajos de Arrow a la dirección de Regulación, puesto que ocupaba el investigado José Luis San Pedro. Ponía de manifiesto que Asenjo le había comunicado que "Sánchez Galán había ordenado realizar unos trabajos especiales de vigilancia" y que "únicamente" eran conocidos por Bécker y Martínez Córcoles.

Ese informe apuntaba que Asenjo le dio tres remesas de facturas emitidas por CASESA por esa vigilancia. Además, hablaba de una segunda remesa que fue revisada y contabilizada por el también investigado Pablo Insunza, quien era director de Administración de Funciones Corporativas, algo que él mismo corroboró ante el juez. Pero el momento clave que recoge Del Olmo se produce en septiembre de 2004 cuando Asenjo le dice que quien hace los trabajos en realidad no es CASESA sino otra empresa "a la que Iberdrola no podía realizar pagos".

Además recogió que Asenjo le habló de otros trabajos similares por valor de 450.000 euros que no iban a ser ejecutados por CASESA, y en octubre le entregó una factura emitida por Cenyt.

Ese informe ha sido objeto de polémica en la instrucción, tal y como recuerda el magistrado, porque el superior a Del Olmo no recuerda haberlo recibido y no consta en el archivo de la eléctrica. Pero el juez dice que del testimonio de San Pedro y de un segundo informe de 20 de diciembre de 2004 redactado también por Del Olmo y firmado por los directivos Marcos Peña y Ángel Zarabozo en el que decían que esas facturas "no respetaban la normativa interna", puede inferirse que Sánchez Galán, Becker y Martínez Córcoles tenían "conocimiento de estos hechos".

El juez apunta que obra en la Agencia Tributaria pagos de CASESA a Cenyt por un importe total de 407.740 euros, a lo que suma que según oficios policiales también se han conocido en la causa hasta dos transferencias de más de 80.000 euros en agosto y septiembre de 2004 de CASESA a Cenyt. Esto "ratifica" la versión de los hechos aportada por Del Olmo.

Infringió la normativa interna

Además, García-Castellón menciona en su auto los diversos informes de cumplimiento elaborados por la eléctrica sobre esos contratos con Cenyt, y destaca los de febrero y marzo de 2020 en los que se apunta que las 12 facturas relacionadas con Villarejo, que no estaban asociadas a un pedido concreto dada su confidencialidad, debían enmarcarse en alguno de los cuatro supuestos previstos por la compañía, y sin embargo no fue así. "Se viene a reconocer que en la tramitación de las facturas correspondientes a este proyecto (...) se infringió la normativa interna vigente", añade.

Además, el magistrado recuerda que Asenjo ha reconocido que los conceptos de las facturas "no respondían a la realidad" y que él era quien comunicaba a Cenyt los conceptos que debían figurar. "Queda de este modo indiciariamente acreditado que los servicios no se prestaron en los términos expresados en las facturas, sino que, por el contrario, para tratar de ocultar los trabajos realizados, se procedió a la manipulación de sus conceptos", apunta el juez.

En el auto también se recogen otros proyectos elaborados por Villarejo como el denominado Black Board o B-B que en 2004-2005 tenía por objeto conocer información sensible de actividades de Pizarro. El juez destaca que se requisaron numerosos informes que incluían acceso a tráfico de llamadas, y que Iberdrola abonó una factura de 93.438,66€ y una segunda en 2004 que ascendió a 116.00€.

El juez indica que en 2009 Asenjo encargó a Villarejo los denominados Gipsy y Posy. El primero consistió en investigar a un directivo de la eléctrica, José María Álvarez, y a un proveedor, Francisco Julián Gutiérrez, al sospechar que pudiera mediar el pago de comisiones ilegales. Las pesquisas de Villarejo se extendieron a la vinculación de Álvarez con Florentino Pérez.

En Posy el objetivo era investigar a Florentino Pérez porque querían conocer "cualquier circunstancia que pudiera ser utilizada en un escenario de conflicto con Iberdrola". De lo intervenido, se supo que recabaron datos personales de él y su familia, y constan dos facturas de las que tuvo conocimiento Del Olmo. De hecho el juez recoge que de sus anotaciones se sabe que Asenjo le indicó que de ese trabajo "solo tenía conocimiento Sánchez Galán", y antes de pagarlo fueron firmadas por Orbegozo.

Finalmente, el juez, tras hablar de otro de los proyectos (Wind), indica que de la contabilidad de Iberdrola se sabe que fueron recibidas y abonadas quince facturas sin pedido emitidas por Cenyt entre 2004 y 2012 por importe total de 1,04 millones. También menciona las conversaciones mantenidas entre Villarejo, Redondo —socio del comisario— y Asenjo en las que éste pregunta cómo podrían establecer una relación comercial estable.

Un dato que vendría a avalar, según el juez, que estos encargos no fueron esporádicos o puntuales "sino que tuvieron continuidad en el tiempo, comentándose incluso en la conversación cómo podrían las partes camuflar tal continuidad".                      (InfoLibre, 23/06/21)

10.6.16

Dimite el funcionario que multó a Endesa tras el acoso de la Junta de Andalucía

"Santiago Ochoa Fernández, el funcionario de la Junta de Andalucía que tramitaba el expediente de la multa contra Endesa por la sobrefacturación de la luz a 400.000 andaluces, ha dimitido tras denunciar el acoso de sus superiores para que rebajara la sanción. Así consta en un informe de 11 páginas, fechado el 19 de enero de 2016, al que ha tenido acceso El Confidencial en exclusiva.

La Dirección General de Industria, Energía y Minas, que depende del consejero de Empleo, Empresa y Comercio, José Sánchez Maldonado, ha dejado que caduque la sanción a Endesa que el empleado público cifró en primer lugar en 600.000 euros “por una falta leve continuada”.

 Según el cálculo del ingeniero sevillano jubilado Antonio Moreno Alfaro, denunciante de este caso y autor del blog www.estafaluz.com, la sanción total por las infracciones leves, graves y muy graves, “imponiendo las multas mínimas”, sería de al menos 105 millones. El expediente informativo se abrió el 19 de julio de 2011 y fue el 10 de marzo de 2015 cuando Endesa empezó a devolver el dinero a sus clientes. La sobrefacturación se elevó a 20 millones de euros.
 Ochoa Fernández, con 15 años de experiencia en la Administración pública andaluza, intentó incrementar al menos en seis millones de euros la sanción por la infracción grave de “alterar los datos de la potencia contratada para poder facturar incorrectamente”.

 El acoso, según el relato del instructor, no tardó en llegar. Las autoras fueron la directora general de Industria, Energía y Minas, María José Asensio Coto, que estuvo imputada en el caso Aznalcóllar aunque luego la jueza retiró la acusación, y la jefa de servicio de Energía de la dirección general, María Isabel González Cuenca.

El 19 de enero de 2016, el funcionario de la Junta presentó su dimisión irrevocable. Informó de los hechos, en documento escrito, a la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz Pacheco, y a Susana Díaz Calderón, secretaria general técnica de la consejería. Ni la jefa del Ejecutivo andaluz ni Díaz Calderón contestaron al instructor, quien no contó con la colaboración interna ni de González Cuenca, ni de Asensio Coto.

La directora general llegó a estar imputada por presunta prevaricación tras denuncias de presuntas “presiones y amenazas” a técnicos de la Junta de Andalucía durante su etapa de delegada provincial de la Consejería de Economía en Huelva para beneficiar a Minas de Aguas Teñidas (Matsa), la empresa donde era apoderada Paula Chaves Iborra, la hija del expresidente Chaves.

 La causa contra Asensio Coto, protegida de Mario Jiménez, portavoz del PSOE en el Parlamento de Andalucía, quedó archivada. El juez sostenía que no hubo prevaricación, sino solamente “desavenencias laborales”.
“Resulta obvio que un asunto como este no puede calificarse de expediente ordinario, ni mucho menos. Siete meses de tramitación frente a otros expedientes sancionadores que se completan hasta cinco en un día, en otras materias y consejerías, y en el que como instructor he tenido que construir una Propuesta de Resolución de 71 páginas con muy pocos datos”, argumenta Ochoa Fernández, que resalta: "Considero que con este proceder se ha beneficiado ilegalmente a la mercantil objeto del expediente sancionador al proponer solo una infracción leve por importe de 600.000 euros y poder ahorrarle, en su caso, una infracción grave añadida de seis millone de euros".

Un nuevo instructor

 Todo se aclaró tras la dimisión de este funcionario. El 15 de febrero de este año, Asensio Coto designa como nuevo instructor a Emilio Jorge Bolívar Raya, quien el 31 de marzo de 2016, fecha en la que se cumplía el plazo máximo de nueve meses para resolver el expediente sancionador, propuso “declarar caducado el presente procedimiento, al haber transcurrido el plazo máximo legal para dictar y notificar resolución expresa”. 

La propuesta de Bolívar Raya fue admitida por la secretaria general técnica el 16 de mayo, al declarar la “caducidad del procedimiento sancionador iniciado mediante Resolución de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de fecha 10 de junio de 2015 en el expediente sancionador número 12.4.1.24/01.15 contra Endesa Distribución Eléctrica”.
Ochoa Fernández denuncia “obstrucción y perturbación grave a la instrucción”, sufrida en el ejercicio de sus funciones públicas legalmente atribuido. El funcionario explica las presiones de sus dos superioras (Asensio Coto y González Cuenca) para rechazar “de forma inusitadamente persistente e inoportuna por los dos escalones jerárquicos superiores legos en Derecho alegando motivos no jurídicos y cuestiones tangenciales de oportunidad”.

 A su juicio, es el instructor el que debe tener “la última palabra jurídica” en el expediente sancionador por habérsele encomendado “expresamente para ello a él y no a tercera persona y por ser el responsable de su contenido hasta la salida del centro de trabajo y que debe tener derecho a realizar todas las observaciones y mejoras que procedan”.

“Violencia psíquica”

El escrito abunda en una “invasión” de su “exclusivo espacio competencial técnico”. A su juicio, la Secretaría General Técnica lo trató como “un absoluto estafermo en un auténtico ejercicio de tauromaquia”. Es más, hubo “violencia psíquica” al desobedecer “de forma grave de palabra y obra las solicitudes de colaboración del instructor para completar la propuesta de resolución”.

 Sus superiores podrían haber incurrido en un “abuso de autoridad”, tipificado por la legislación de función pública “como infracción disciplinaria”.

El instructor deja claro que si existen dudas sobre las posturas y criterios del instructor, se le debe “cesar automáticamente pero no aprovecharse de él, consultar al Gabinete jurídico o encargar su desempeño a personas a las que no se les va a discutir el abecedario jurídico a cada instante”.
Ahora, más de 78 meses después de que Moreno Alfaro, cuyas denuncias ya han costado a las eléctricas más de 500 millones de euros, presentara la reclamación contra Endesa por el incremento unilateral de la potencia, la Junta de Andalucía carece de personal y los medios informáticos necesarios para analizar el SIPS (Sistema de Información de Puntos de Suministro) en baja tensión de Endesa en Andalucía, formado por 4,63 millones de puntos de suministros.

 La multinacional se enfrentaba a una reclamación por incremento unilateral de la potencia contratada a cambio de la tensión nominal de 220 voltios a 230 voltios en suministros con contrato anterior al 18 de septiembre de 2003.

En el informe técnico, consta que en el expediente solo se analizaron 464.126 puntos de SIPS, apenas un 10% del sistema en baja tensión de Endesa en la comunidad andaluza. ¿Cómo se realizaron las modificaciones del contrato?

 Remitiendo un nuevo contrato al cliente, aprovechando la desaparición de la tarifa nocturna y su sustitución por la tarifa de discriminación horaria, las modificaciones en las condiciones generales de los contratos y el plan de instalación de los interruptores de control de potencia (ICP).
Existe un colectivo afectado por la actuación de Endesa: los expulsados del Bono Social

Estos cambios en los acuerdos con los clientes fueron calificados como “fraude de ley” por el Servicio de Legislación y Recursos de la extinta Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo en un documento del 20 de diciembre de 2013. 

En la Resolución del expediente informativo, firmado por Asensio Coto, el alto cargo ignora que existe un colectivo afectado por la actuación de Endesa: los expulsados del Bono Social: los usuarios con potencia contratada menor de 3kW que, tras el incremento unilateral de potencia, pasaron a tener más de 3kW, lo que implicó la pérdida del bono. ¿Consecuencia? El incremento del 25% en el precio de la factura.
Según destaca el ingeniero en declaraciones a este diario, “la Junta de Andalucía ignora el número total de afectados a los que Endesa les ha devuelto el dinero y la cantidad”. Y añade que existen “numerosos afectados” a los que la multinacional no solo no les ha devuelto nada, “sino que además continúa aplicándoles el incremento unilateral de la potencia contratada”.

Fuentes oficiales de Endesa señalaron a El Confidencial que les habían notificado “hace poco”  que el expediente de sanción había caducado. La multinacional cifra en 300.000 euros la multa que estaba prevista. También confirmó que los clientes afectados eran 400.000 andaluces, “con una media de 50 euros por cliente incluyendo intereses de demora”. 

El 100% de las devoluciones se ha realizado”, resaltó un portavoz de la compañía. La Junta no quiso contestar a El Confidencial a las reiteradas llamadas de teléfono tanto al departamento de prensa de la consejería como a la Dirección General de Energía."                  (Agustín Rivera, El Confidencial, 06/06/16)

1.2.07

Se oculta información. Se aumenta el sueldo

Endesa y E.O.N pactaron dar al juez "una mínima cantidad de información" confidencial… La compañía alemana prometió a la española guardar sus secretos durante un periodo de dos años… Las eléctricas acordaron también ocultar en lo posible los datos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores… Con una subida de sueldo del 47% en 2005 y otra del 38% en 2006, sin contar las pensiones, el presidente de Endesa, Manuel Pizarro (presidente de Endesa), ha duplicado con creces su retribución en tan sólo dos años, hasta los 3,2 millones, cifra a la que se deben sumar otros 441.772 euros de contribución para pensiones. Pizarro se ha convertido así en uno de los presidentes mejor pagados de España… ( El País, Economía, 29/01/2007. pp. 80 )

¿A cúanta menos información, más sueldo?