Con este juicio concluye el último proceso de una época en la que abundaron irregularidades, delitos y tráficos de influencia con ramificaciones en la justicia, la política, los negocios y la propia Hacienda. Entre los 14 acusados figuran cinco de los inspectores más importantes de la época en Cataluña, pero en el banquillo se sentarán también simbólicos personajes de la época: el constructor y ex presidente del FC Barcelona José Luis Núñez Clemente y su hijo; el financiero Javier de la Rosa, que acumula una ristra de condenas judiciales; el presidente de la inmobiliaria Ibusa y candidato de Alianza Popular a la presidencia de la Generalitat en 1984, Eduardo Bueno; así como asesores fiscales que en aquellos años fueron muñidores de esas operaciones que caracterizaron aquella cultura del pelotazo.
está Juan Piqué Vidal, el que fuera abogado de Jordi Pujol en el caso Banca Catalana y condenado por el caso Estevill de extorsión a empresarios, otro exponente de aquellos años del lodo.
También se sentará en el banquillo Joan Antoni Sánchez Carreté, el que fuera asesor fiscal personal de Pujol y que tuvo más suerte que Folchi. Tras pagar una multa de 1,2 millones de euros, el Gobierno le indultó parcialmente y le rebajó de dos a un año de cárcel una condena por no tributar una plusvalía de más de cuatro millones obtenidos por la venta de dos centrales eléctricas compradas y vendidas en 1991 en cuestión de horas. (...)