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8.2.13

El “gestor de dinero negro” melillense


"Isaac Cohen, Atzban, era un mago de las finanzas. Un rey del dinero negro, sin formación académica pero con olfato comercial, que conseguía casi todo: billetes grandes por pequeños, dinero en metálico en 48 horas, transferencias millonarias desde paraísos fiscales sin dejar rastro, cuentas bancarias en ignotos bancos de China. Urdía vidriosas operaciones a cambio de comisiones de entre el 3% y el 5% del dinero movido. 

Un suculento negocio basado, muchas veces, en algo tan antiguo como el hawala,el ancestral sistema de pagos que mueve cifras millonarias en todo el planeta fuera del sistema financiero y cuya base es la confianza. Uno de los métodos preferidos de financiación de Al Qaeda.

Los hawaladares acuden en bicicleta hasta cualquier vivienda de la aldea más recóndita del Punjab (Pakistán) para entregar 500 dólares que han sido ordenados mediante fax por un intermediario desde un locutorio de Logroño.

 Cohen, melillense de 43 años y dueño de una agencia de divisas en Málaga, adelantaba 27.000 euros en metálico a Mónica F. y a cambio recibía de clientes afincados en Argentina 27.551 en una de sus cuentas en el extranjero, según las pesquisas policiales. Todo en negro y a golpe de comisión.
 
El “gestor de dinero negro” —así lo define la policía en sus informes— es, a juicio de los investigadores, el presunto jefe en España de la organización de blanqueo de capitales al servicio de una multinacional de evasión fiscal que controlaba el cambista belga Francois Leiser y que trabajaba, entre otros, para la trama china de Gao Ping desarticulada por la policía.

Son tres organizaciones criminales diferentes con objetivos comunes y numerosos clientes españoles, la mayoria empresarios y miembros de acaudaladas familias. En su cartera de servicios ofrecían todas las artes de la evasión fiscal: el hawala, el viejo sistema de la compensación, el transporte por carretera de grandes sumas o atravesar la frontera con decenas de partidas de 3.000 euros que finalmente acababan en bancos chinos.  (...)

Malka Maman Levy, La Reina, una pelirroja israelí de 40 años, era la principal colaboradora de Atzban. La policía la fotografió cuando recogía bolsas con 200.000 euros en billetes pequeños entregados por la red de comerciantes de Gao Ping.

 Vivía en un piso sencillo en el madrileño barrio de Nuevos Ministerios, donde se alojaba Cohen cuando viajaba a Madrid desde su domicilio en Torremolinos. Unos viajes cada vez más largos y constantes que inquietaban a Vered, su mujer. Las conversaciones telefónicas entre ella y Malka, grabadas por la Policía, lo demuestran.

Malka. “Tuvo reuniones [Isaac] desde las seis hasta las diez. Llegó, se sintió mal y se fue a dormir”.

Vered. “¿Por qué tiene las reuniones a esas horas? ¿Por qué no me cuenta la verdad? Antes sus viajes eran más cortos. Ahora son cada vez más largos”.

Malka. “Ahora tiene mucho trabajo...”

Vered. “Estoy sola y me quiero volver a Israel. Se fue de casa el lunes a las cinco de la mañana diciendo que volvía el jueves”.

Malka. “Venga... cálmate”.

Conseguir montañas de dinero negro en efectivo y moverlo por las sucias alcantarillas que manejaba la organización para colocarlo a gusto de la red de clientes que llegaban hasta Cohen y Malka gracias al boca a boca.

 Ese era el pilar de la denominada “trama hebrea” que ha destapado la policía. Atzban era la “caja común” entre clientes donantes y receptores. Los billetes que entregaban los comerciantes chinos se canjeaban por billetes grandes; se ofrecía a clientes con cuentas en el extranjero la posibilidad de disponer del dinero en efectivo en España sin necesidad de moverlo.

Al que quería sacarlo se lo colocaban en cuentas de bancos chinos. Todo quedaba al margen de Hacienda y sin dejar rastro.

“Los clientes le quieren ver solo a él. Especialmente sin son clientes nuevos. No quieren a nadie más que a él”, aseguraba Malka a Vered, la mujer de Cohen, en una de las conversaciones telefónicas intervenidas por la policía.

 Los agentes creen que Atzban “dirigía” todos los envíos aunque, en ocasiones, la pelirroja Malka hacia operaciones con otros clientes a sus espaldas.

“Atzban tenía su propia cartera de clientes chinos, con los que realizó numerosas operaciones económicas con el fin último de evadir dinero”, asegura un informe judicial. A veces el dinero enviado a China no llegaba al destinatario correcto y abortaba la transferencia ordenada desde un banco en Gibraltar.

 “A lo mejor Baojing es como llamarse Fernández aquí”, le advirtió Ana, su contacto en la entidad gibraltareña. “Anúlala”, ordenó Cohen al otro lado del teléfono. En ocasiones invertían el dinero de los clientes en bonos u otros productos financieros. Los envíos se hacían en distintas divisas, a través de una sucursal del EFT Bank de Gibraltar.

En sus viajes a Suiza, el contacto era un tal Arger, que ingresaba el dinero en metálico en las cuentas suizas, según asegura la investigación policial.

“Va a resultar que eres un tío honrado al final”, le espetó el pasado 2 de julio un cliente español cuando hablaban por teléfono de una retorcida operación en Uruguay. “Tarde..., pero bueno. Yo te mantengo al corriente”, respondió Atzban.

Para su familia y amigos, Isaac Cohen, detenido por la policía en la Operación Emperador, es una persona honesta. Sadia, su exsocia en un negocio en Melilla ajeno a esta trama, lo define como una persona “excelente”.

“He tardado semanas en creérmelo”, dice sobre su detención. Para Salomón, otro amigo, es “un buen chico”. La hermana de Atzban asegura que todo es mentira.

El negocio iba bien, pero el rey del dinero negro y su inseparable Malka Maman, La Reina, también notaban la crisis. En una conversación telefónica de Atzban, intervenida en junio, este exponía a uno de sus colaboradores la posibilidad de ofrecer servicios más “económicos”, dar más “confianza” al cliente y “superar la crisis que atraviesa el sector”.    (El País, 29/12/2012)

28.1.13

El ‘caso Emperador’ destapa una multinacional de la evasión fiscal

"François Leiser es un viejo conocido de la policía española. “Abortado un tráfico ilegal de divisas de 50 millones”, decía una noticia publicada por el diario Abc el domingo 1 de mayo de 1977. Leiser, ciudadano belga, era el dueño de la casa de cambio Kirschen, en Amberes, en el barrio de las joyas y los diamantes, desde la que dirigía un entramado de tráfico y contrabando de divisas.
 En nuestro país contaba con la ayuda de colaboradores españoles, como el que fue arrestado por la brigada de investigación de delitos monetarios en la operación de la que daba cuenta Abc en los años setenta.
 En 1986, Leiser fue detenido en Bélgica por algo similar: estuvo involucrado en un mediático caso de fraude fiscal relacionado con joyerías, comercio de piedras preciosas y exportaciones prohibidas de oro a Suiza para blanquear el dinero de los clientes de su casa de cambio.

Veinticinco años después, el belga Leiser ha aparecido en el sumario judicial de la Operación Emperador —el mayor dispositivo contra el blanqueo de capitales puesto en marcha en los últimos años, que ha destapado una macroorganización criminal china afincada en España— como el “jefe de la organización internacional” dedicada a la evasión fiscal. Leiser, El Súper o El Jefe, aparece en la cúspide de una trama perfectamente organizada que lleva décadas operando y que tiene un objetivo muy concreto: lograr que empresarios, profesionales liberales y ricos en general de toda Europa puedan mover su dinero al margen de los Estados y de las Haciendas de cada país.

 Sin pagar un solo impuesto. El único gasto es la comisión (entre el 2% y el 3%) que se llevan Leiser y los suyos. A su lado, en Suiza, su mano derecha, un trabajador del banco HSBC, Marc Pérez, se asegura de que las transferencias funcionen como un reloj.

Leiser convierte cantidades millonarias de una cuenta en Suiza, difícilmente trasladables si el dueño no quiere pagar impuestos, en una bolsa con billetes pequeños que llega a la puerta del millonario de turno como si hubiera llamado al Telepizza.

 Al menos 45 empresarios españoles y familias adineradas han utilizado sus servicios, según el recuento hecho por este diario de los distintos informes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) del Cuerpo Nacional de Policía que aparecen en el sumario de la Operación Emperador. 

Y es solo el principio. Probablemente el material hallado en poder de los miembros de la trama detenidos destape una cifra aún mayor de grandes fortunas españolas que han utilizado los servicios de esta multinacional de la evasión de capitales.

 Notarios, empresarios, jinetes, consultores, gestores, miembros de la alta sociedad... recibían el dinero en la puerta de su casa o acudían a algún hotel de lujo o cafetería para recogerlo. Para reconocerse, en ocasiones, utilizaban un símbolo de estatus como el Financial Times. Un notario de Cataluña, por ejemplo, acudió a su cita tranquilamente con su periódico bajo el brazo.

La mayor parte de los intermediarios y clientes desconocen que gran parte del dinero que recibían procedía de una organización china. Por eso no se saben relacionados con la Operación Emperador. Por eso, ante las llamadas de los periodistas preguntando por su participación en la trama, responden: “Imposible que yo aparezca involucrado. No conozco a ningún chino”.

Se trata de dos tramas distintas. Leiser jamás ha sido un subordinado de Gao Ping ni de ningún otro de los cabecillas chinos arrestados en la Operación Emperador. Su organización es totalmente independiente, y la trama china no es más que uno de los clientes de Leiser; un cliente muy importante, eso sí. 

Ambas tramas se encuentran porque se necesitan: el belga necesita dinero en efectivo para sus acaudalados clientes y Gao Ping y los suyos lo tenían a puñados y quiere sacarlo del país sin pagar impuestos. Una feliz coincidencia de intereses.
 
Entre la trama china y Leiser hay dos personas: Rafael Pallardó, que trabaja para la trama china y que es el encargado de sacar de España las cantidades ingentes de dinero negro que ganan cada mes, y Malka Maman (española de origen israelí), La Sobrina, representante en España de la organización de Leiser cuya labor es buscar “donantes” y “receptores”. Maman funciona como una especie de banco que recibe dinero de una gente y lo entrega a otra —en efectivo o a través de transferencias— a cambio de jugosas comisiones. Tanto los receptores como los donantes deben pagar a Leiser.

Los donantes son “empresarios de gran poder adquisitivo y una altísima facturación en dinero metálico”, como los miembros de la comunidad china y sus diferentes negocios, que quieren sacar el dinero de España y llevarlo a sus países de origen sin pagar impuesto alguno. Los “receptores” son empresarios y personas acomodadas con grandes sumas depositadas en paraísos fiscales que quieren disponer de ellas sin que Hacienda se quede con un solo euro.

La trama de Leiser ofrece a los “receptores” distintos servicios. Uno de ellos es el de los “correos belgas”: una serie de personas que transportan por carretera el dinero desde el paraíso fiscal donde tenga la cuenta el cliente hasta España —por supuesto, sin declarar nada, y arriesgándose a ser interceptados en la frontera con 400.000 euros en el coche—. 

Otra opción es entregarles en cualquier ciudad española las cantidades que previamente otros “donantes” han facilitado a la trama. Los “receptores” deben transferir esa misma cantidad a donde digan los “donantes”: a cuentas en sus países de origen o a las de algún paraíso fiscal.

Los clientes chinos de Pallardó son el perfecto ejemplo de donante. Necesitaban sacar cada mes de España cuatro o cinco millones en efectivo, y para ello, Pallardó urdió, según los informes policiales, “un completo entramado empresarial, financiero y económico para sacar dinero y evitar la tributación”.

 Usaba distintas fórmulas: enviaba directamente a China el dinero a través de correos humanos que lo llevaban escondido; mandaba remesas de no más de 3.000 euros cada una a través de distintas personas —que muchas veces usaban documentación falsa—; y él mismo llevaba en persona cantidades millonarias a Andorra para que desde allí se transfirieran a China. 

La ley antiblanqueo de capitales de Andorra de 2011 supuso un gran problema para sus actividades, de forma que acabó buscando empresarios españoles que quisieran dinero en efectivo. Los buscó por sí mismo y también a través de Malka Maman. Se convirtió, así, en uno de los grandes clientes de Leiser.

Dentro de esta multinacional de la evasión fiscal a gran escala, aparecen multitud de intermediarios; españoles y de origen israelí. Todos se encargan o bien de captar clientes para Maman, o bien de buscarla a ella cuando en sus negocios —gestorías, notarías, corredurías de seguros...— alguien manifestaba necesidad de “liquidez”. 

No se trata de algo esporádico ni extraordinario, sino que el sumario revela un mundo organizado y muy acostumbrado a hablar como si tal cosa de cómo mover capitales sin pagar impuestos.

El jefe de la organización en España no sería Malka Maman, sino Isaac Cohen, El Gordo, nacido en Melilla, aunque su relación con Leiser no está del todo clara. Por otro lado, también trabaja para la trama Eli Levy, hijo de Malka, veinteañero, que hacía de repartidor de efectivo para los clientes de su madre. Karnit Vega, La Niña, israelí, se encargaba de recibir los faxes de los clientes “receptores” que acreditaban que las transferencias a los “donantes” se habían realizado correctamente. La Niña gestionaba la facturación.

Por otro lado, hay intermediarios como Mesod Muyal Pinto, El Abuelo, Salvador Yeshua Harari o Gabriel González Andersson, Roy, con cartera propia de clientes, que contactaban con Malka cuando lo necesitaban.

 El “reputado joyero” y “experto diamantero” Menachem Casif, de nacionalidad española y nacido en Israel, también colaboraba con la organización desde su relevante posición como miembro de la Bolsa de Diamantes de Tel Aviv. Todos, al igual que Eli Levy y Karnit Vega, están imputados en el caso Emperador.

Muchos españoles recurrían también a Malka como intermediarios, ofreciendo sus propios clientes. Lo hacían los también detenidos Javier Eduardo Rosón, Vicente María Gregorio Abelló, Fermín y Pedro Lecanda o el propio Pallardó, el nexo de la trama de Leiser con la organización china. 

Los Lecanda, por ejemplo, hacían de intermediarios para sus propios clientes de su correduría de seguros pero también pedían dinero en efectivo para ellos mismos, según los informes policiales. Rosón tenía una estructura propia, tenía una buena cartera de “receptores” y contaba además con la ayuda de un gestor de la banca suiza: Frédéric François Mentha.

Junto a Leiser, en el entramado internacional, aparecen dos personas: el empleado del HSBC Marc Pérez, “artífice financiero”, “encargado de dar cumplimiento a las órdenes de Leiser” y de realizar transferencias internacionales, según los informes policiales; y Annie, que transmitía instrucciones a Malka y que se encargaba también de gestionar el servicio de los “correos belgas”.

Leiser, el jefe de todo, no ha sido hallado por la policía. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu decretó una orden de detención internacional contra él. Pero, por ahora, prosigue su carrera de más de 40 años actuando como un profesional de los movimientos de capital al margen de la ley y del Estado. Siempre al servicio de los más ricos, sean chinos, españoles, belgas o de cualquier otro lugar."    (El País, 23/12/2013)

3.1.13

Empresarios españoles usaban una red de correos para evadir dinero oculto en coches

"Empresarios y grandes fortunas recurrían a una red de correos dedicados a la evasión y blanqueo de capitales para sacar dinero en efectivo de nuestro país con destino a paraísos fiscales, o para reintegrarlo a nuestro país sin conocimiento de la Agencia Tributaria.

 Los ‘correos belgas’, como los define la Policía en el sumario del caso Emperador contra la mafia china de Gao Ping, formaban parte de una organización internacional dirigida desde Suiza por el belga François Leiser.

Los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) que han investigado esta trama llegaron a la conclusión de que se encontraban “ante una auténtica organización criminal, cuyo número de integrantes es prácticamente imposible de determinar, y que se encuentra perfectamente jerarquizada, con un estricto reparto de funciones altamente cualificadas y cuyo objetivo final es el enriquecimiento a través de las actividades delictivas que acometen”, según uno de los informes remitidos al magistrado Fernando Andreu, instructor de la causa.

En lo alto de la pirámide se encontraba el citado François Leiser, que tenía como gestor de la cartera de clientes y encargado de llevar la contabilidad a una persona apodada ‘Annie’. Los gestores financieros eran Marc Pérez y otro individuo no identificado, Juliane, que se encargaban de las operaciones bancarias, y como representante en España estaba Malka Maman, que mantenía las citas con los clientes y los ‘correos belgas’, que nunca conocían los detalles de los desplazamientos de sus compañeros.

El movimiento del dinero se hacía a demanda del cliente. En unas ocasiones encargaban a la red que sacaran el dinero hacia algún paraíso fiscal, y en otras pedían que les reintegraran importantes cantidades ocultas en aquellos.

 El dinero viajaba oculto en los propios vehículos de los correos, algunos de los cuales eran preparados en un taller mecánico de las afueras de Pamplona que los investigadores no han conseguido descubrir. El efectivo se entregaba directamente a los clientes o a Malka, que se encargaba de ello.

Las conversaciones telefónicas intervenidas a Malka y alguno de los correos, de los que sólo se conocen los nombres, reales o ficticios (Micky, Jackie, Popole, Vicent y Joe, el que más viajes realizaba a nuestro país) permitieron a la Policía concluir que el envío más frecuente era de cuatrocientos mil euros , por lo general en billetes no inferiores a los 100 euros.

 En uno de los viajes de Joe a Madrid, este se pone en contacto con Malka a través de un SMS en el que avanza la cantidad que va a transportar: “200 yellow (amarillo, billetes de doscientos euros) y 160 green (verde, billetes de cien euros)”.
Acto seguido, Malka telefonea al correo (en este caso son las 11:03 horas del 27 de julio de 2012).

Malka: ¿Sólo eso, no hay nada de púrpura (billetes de quinientos euros)?
Joe: No hay nada de púrpura.
Malka: ¿Estás de camino?
Joe: Estoy de camino. 
A las 20 horas, Malka vuelve a telefonear a Joe.
Malka: ¿Dónde estás?
Joe: A 600 kilómetros de Madrid, creo que llegaré sobre la una y media o las dos de la madrugada.

François Leiser, el jefe de la organización, obligaba a los correos a telefonearlo para confirmar que habían realizado la entrega, independientemente de la hora en que se produjera.

Los informes policiales recogen que los ‘correos belgas’ eran “transportistas altamente especializados en hacer llegar grandes cantidades de dinero a distintos puntos de Europa”."       (Cinco Días, 02/01/2013)

2.1.13

La policía investiga relaciones de empresarios, nobles y otros famosos con la red de Gao Ping

Inmaculada de Borbón, Enrique Lasarte, Cuqui Fierro y Antonio Banús

"Fue un encuentro discreto. El empresario Antonio Banús Ferré, sobrino del famoso promotor inmobiliario del mismo nombre, el que dio nombre a Puerto Banús, el famoso puerto deportivo de Marbella, acudió con su lujoso coche deportivo Bentley Continental al hotel Mirasierra Suites de Madrid el pasado 8 de marzo. 

La cita era con una señora de mediana edad que le esperaba en el hall. Tras saludarse afectuosamente, Banús y su acompañante se dirigieron a una zona reservada del hotel, según los policías que les observaban en ese momento. Estuvieron allí un escaso cuarto de hora. Después salieron y se despidieron. Cada uno se fue por su lado. 

¿Cuál fue la finalidad de esa reunión? Los agentes creen que Antonio Banús pudo recibir en ese acto 100.000 euros de la mayor red de blanqueo desarticulada en los últimos años, la mafia china que dirigía Gao Ping. La persona con la que se vio fue Malka Maman, la principal cabecilla del grupo de ciudadanos israelíes establecidos en España que ayudó a la organización criminal a sacar hacia China millones de euros.
Antes de esa reunión, Banús había enviado supuestamente esa misma cantidad más una comisión a las cuentas de la trama desde algún paraíso fiscal en el que tendría dinero no declarado. Tras hacer el traspaso, el empresario habría hecho llegar por fax o correo electrónico una copia del justificante del envío con su correspondiente código internacional swift. 
Una vez comprobado que el dinero estaba allí, la red acudía con el dinero contante empaquetado en fajos y metido en mochilas, carteras o simples bolsas de plástico. Esto es lo que los agentes creen que Malka hizo al encontrarse con Banús, según se recoge en el sumario del caso Emperador.
Como Banús, varias decenas de empresarios españoles, entre ellos algunos muy conocidos por pertenecer a la nobleza o ser asiduos de la prensa del corazón, acudieron a Malka —directamente o a través de intermediarios— para traer a España dinero cash procedente de cuentas en el exterior, eludiendo así los controles de Hacienda, según la policía.
 El sistema, que según fuentes jurídicas constituiría en algunos casos un delito fiscal, no solo beneficiaba a los receptores de los maletines y bolsas. También a la red de Gao Ping, que conseguía blanquear grandes cantidades deshaciéndose en estos intercambios del efectivo que generaban sus supuestas actividades de contrabando y falsificación de mercancías para vender al por mayor a los miles de bazares chinos dispersados por todo el país.
Muchas de las transferencias de estos clientes adinerados de la organización criminal llegaban directamente a China, pero Malka y el resto de los integrantes de la trama de ciudadanos israelíes, dirigidos por el verdadero cerebro de esta trama de blanqueo, el empresario catalán Rafael Pallardó, habían diseñado una red internacional con intermediarios en terceros países, como Suiza, India, Pakistán, Israel o Egipto. 
En muchas ocasiones el dinero que los clientes recibían en cash en España había pasado previamente por las cuentas de estos comisionistas que, en algunos casos, se valían de sus puestos en bancos extranjeros como el HSBC de Ginebra (Suiza), o en la Bolsa de Diamantes de Tel Aviv para remitirlo a las cuentas de Gao.
Otro de los personajes conocidos que aparece en la investigación es el exconsejero delegado de Banesto Enrique Lasarte, uno de los hombres de máxima confianza de Mario Conde cuando este dirigía la entidad y condenado junto a él por el quebranto millonario causado a sus accionistas y valorado por el Banco de España en 3.600 millones de euros.
 La policía considera que Lasarte no solo fue cliente de la trama que dirigía Malka, sino también intermediario de otros empresarios con dinero no declarado y necesitados de efectivo.
Como tal actuaba Lasarte en varias de sus conversaciones grabadas por la policía con Malka Maman, en las que expresaba cierto nerviosismo. El problema era que la persona que acudió al exbanquero para entrar en contacto con la trama no había recibido el efectivo a pesar de que había realizado la transferencia a favor del Bank of China. 
Malka le repite una y otra vez que el traspaso “no ha llegado”. Lasarte le reprocha el haber elegido ese banco y le dice que hubiera preferido uno de Hong Kong, donde le hubieran puesto más facilidades, como el Hong Kong Shanghai Bank Corporation (HSBC). En todo momento hace gala de su experiencia y conocimientos en temas financieros.
El sumario también recoge entregas de dinero a favor de la familia de Cuqui Fierro, uno de los rostros más conocidos de la alta sociedad madrileña y asidua de las revistas del corazón. La policía grabó al menos dos entregas de efectivo —una de ellas, según la investigación, de un millón de euros— en el domicilio de su hijo José Manuel Torrontegui Fierro, fallecido el pasado 27 de abril. Los Torrontegui Fierro entraron en contacto con Malka Maman y por tanto con la trama china a través del empresario Vicente de Gregorio Abelló, el sobrino del financiero Juan Abelló, detenido el pasado 16 de octubre por orden de la Audiencia Nacional. 
“Esta familia de individuos ya aparecen en informes anteriores como uno de los clientes destinatarios del capital con los que más a menudo trabaja Abelló”, dice uno de los informes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía. Los agentes hicieron el seguimiento de uno de los encuentros con Malka y tomaron fotografías de la entrega de dinero en su casa del barrio de Salamanca (Madrid).
Entre los clientes de Gao Ping —supieran o no que lo eran— también se encuentran miembros de la nobleza. Como Francisco de Borja Otero y Zuleta de los Reales, Marqués de Revilla, empresario conservero que vendió sus propiedades de la isla de Sálvora —ahora en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas— al Ministerio de Medio Ambiente en 2007 por 8,5 millones. Los investigadores no solo lo consideran uno de los receptores de dinero en efectivo de la red, “sino sobre todo un auténtico socio de Isaac Cohen Bengio [otro de los miembros de la trama de Malka] para el desarrollo de sus actividades delictivas”. 
Según uno de los informes del sumario, Otero, de 65 años, “estaría en disposición de realizar transferencias internacionales con plena libertad desde el extranjero, fundamentalmente desde Suiza”. Gracias a ello, Cohen lo aprovecharía para concertar operaciones con otros empresarios y personas adineradas que también quisieran su dinero evadido en España entregado en fajos.
Entre otros empresarios importantes también aparece en la investigación el enólogo y consejero de las bodegas del Marqués de Riscal Pedro Aznar. Fue grabado un encuentro suyo con Malka en el que, según las conversaciones grabadas con anterioridad, habría recibido de esta 55.000 euros. 
O Antonio Herrero Abelló, con cargos de relevancia en 11 empresas, entre ellas algunas con un importante volumen de ventas, como Operaciones Petrolíferas Españolas o Linguaserve. También aparecen contactos grabados y fotografiados entre Malka y María Mercedes de Castro, propietaria de la escuela de arte, diseño y moda IADE, una de las más antiguas de Madrid.
El sumario del caso Emperador contiene también otros apellidos ilustres. En él aparecen tres parientes muy lejanas del rey Juan Carlos. Se trata de Maria Margarita Borbón-Dos Sicilias Lubomirska y su hermana María Inmaculada. 
Las intervenciones telefónicas revelarían que ambas se relacionaban con la trama a través de la hija de esta última, Maria Ilia García de Sáez Borbón-Dos Sicilias, también empresaria. Todas ellas pertenecen a una rama de la familia Borbón muy distanciada de la Familia Real."           (El País, 18/12/2012)   



27.12.12

Le dice que le envíe “un chinito” para que le dé los 120.000 en una mochila en el hotel Miguel Ángel

"Ana A., de Bilbao, llamó a Malka Maman para ofrecerle una operación urgente: una cliente necesitaba rápidamente 120.000 euros en efectivo. Estaba dispuesta a pagar una comisión del 2,5% o incluso del 3%. Había hablado antes con otra persona que iba a hacerse cargo del asunto, pero le cobraba “una comisión carísima”. Maman, que trabajaba para una organización china, accedió. Ana le dijo que estaba “interesadísima” en hacerlo cuanto antes.

Días antes, otra intermediaria, Charo D. G., había ofrecido a Maman, un cliente “muy relevante” y “muy conocido”. En conversaciones telefónicas posteriores ambas van hablando de ese y otros clientes. Charo le dice que ha hablado con “la Señora”, que quiere 400.000 euros, y que lo quiere mover “de una sola vez”. Explica que el marido de la cliente “antes era banquero y ahora se ha pasado al otro lado”.

Maman asegura que puede conseguir una cantidad así en tres días sin problema. Poco después, Charo le informa de que una de las clientes, “que vive en el Conde Orgaz [un lujoso barrio madrileño], ha quedado contentísima y ni siquiera ha contado el dinero”. Ha quedado “muy satisfecha porque los billetes eran pequeños”, añade. La ilícita transacción salió perfecta.

Malka Maman, la Sobrina, es una de las principales detenidas en la Operación Emperador contra la presunta macroestructura de crimen organizado chino en España. La labor de esta israelí afincada en España era buscar empresarios o gente acaudalada en nuestro país con dinero en paraísos fiscales del que no pudieran disponer. 

Lo que ofrecía era sencillo: ella les daba en efectivo (sobres, mochilas o simples bolsas de plástico) el dinero que necesitaran —por lo general cientos de miles de euros— y los clientes hacían una transferencia desde el paraíso fiscal a la cuenta que ella les dijera en China, India o Israel.

Los clientes eludían así cualquier tipo de gravamen sobre las cantidades que recibían. El único era la comisión que pagaban a la organización. Cuando esta confirmaba que la transferencia había llegado, Malka mandaba a alguien con la bolsa de plástico o la mochila llena de fajos de billetes. 

Las conversaciones de Maman con Ana A., con Charo, y con otros españoles implicados constan en el sumario que instruye el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

Hallar españoles acaudalados que quisieran evadir el pago de impuestos no era difícil, a tenor de la documentación del sumario. Más que buscarlos, ambos se encontraban. Como se aprecia en el caso del cliente de Ana A., muchas veces se trataba de gente que ya acudía a otras personas para sacar dinero de sus paraísos fiscales sin pagar impuestos y que se pasan a los chinos porque estos ofrecen mejores condiciones.

 Un buen número de españoles colaboraban en el macrofraude fiscal. La policía trabaja en elaborar una lista con sus nombres y el dinero defraudado por esta vía. Fuentes policiales aseguran que su conducta podría ser investigada por un presunto delito contra la Hacienda Pública, aunque, por el momento, el juez no los ha llamado a declarar.

“La trama peninsular estaría compuesta por nacionales españoles que habrían formado junto a nuestra principal encartada [Malka Maman] una estructura horizontal de blanqueo de capitales perfectamente organizada, intercambiándose clientes y colaborando con su ayuda mutua a evadir la fiscalización de grandes cantidades económicas pertenecientes a empresarios y otras personas ‘pudientes y acomodadas’ instaladas en la mayoría de los casos en Barcelona y Madrid”, indica un informe del sumario de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía.

La trama hebrea, como llaman los investigadores al círculo de Maman, no era la única que buscaba españoles acaudalados para los chinos. Lo hacía también directamente el detenido Rafael Pallardó, “responsable de planificar, desarrollar y materializar los envíos de dinero a China fuera de los cauces legalmente establecidos”, según la Fiscalía Anticorrupción. 

Él llevaba a veces en mano dinero a China; él puso en contacto a la trama hebrea con los chinos, y fue él quien se puso a buscar desesperadamente españoles ricos con dinero no declarado cuando Andorra le cerró las puertas. Hasta ese momento, había sido una de sus bazas principales. 

 Esto ocurrió en 2011. Andorra aprobó una ley de blanqueo que puso en aprietos a Pallardó. Los bancos que usaba para mandar fondos a China amenazaron con cerrarle las cuentas, y le dijeron que “la operativa que venían realizando” resultaba peligrosa. Pallardó incluso grabó una entrevista de 40 minutos con alguien de uno de esos bancos en la que, según él, quedaba constancia “de la operativa fraudulenta por parte de la entidad”. Quería amenazarlos con divulgar la charla si le cerraban el grifo de los envíos.

Pallardó, a esas alturas, estaba desesperado. Decía que “no se podía quedar sin esto”, que no los quería chantajear pero que tampoco podía quedarse de brazos cruzados porque “perdía mucho”.

 Es entonces cuando, aparte de los contactos con la trama hebrea, se pone él también a buscar personalmente españoles con dinero en paraísos fiscales. “¿Tú o tu familia tenéis pasta afuera que queráis en España?”, pregunta el empresario a sus conocidos.

“Necesitamos por algún sitio darle salida a todo, darle salida como sea. (...) Si tienes algún amigo necesitado, avísame”, le dice a una persona por teléfono en noviembre de 2011, mientras concierta una cita.

 Le dice que le enviara “un chinito” para que le dé los 120.000 en una mochila en el hotel Miguel Ángel. Y al empresario Patxi Garmendia, amigo del Rey, ese mismo día, le dan otros 90.000 en una bolsa.

Este tipo de tratos era beneficioso para las dos partes. De un lado, los acaudalados clientes de la trama conseguían acceder a parte de su dinero oculto en el exterior sin pasar por Hacienda. 

De otro, la organización daba salida a las ingentes cantidades de efectivo que acumulaba gracias al contrabando, las falsificaciones y los fraudes a la Hacienda Pública en el comercio de mercancía china al por menor con centenares de bazares chinos de toda España. El destinatario del dinero era el profesor Huang, apodo con el que se conocía al padre de Gao Ping, la cúspide de esta pirámide de blanqueo."        (El País, 08/12/2012)