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4.12.23

El Cártel de los coches: los clientes abonaron un sobreprecio estimado entre un 5% y un 10% del precio de venta del vehículo... más de un millar de demandas presentadas y unos 40.000 afectados en Galicia... La OCU está presentando demandas colectivas contra Seat, Porsche, Volkswagen, Audi, Skoda, Hyundai, Chevrolet, Nissan, Mercedes, Toyota, Lexus, Honda, Volvo, Peugeot, Citroën, Opel, Alfa Romeo, Lancia, Chrysler, Dodge, Jeep, Ford, Mitsubishi, BMW, Kia, Mazda y Renault

 "Todo apunta a que el cártel de coches provocará un atasco judicial en Vigo, algo de lo que ya ha advertido el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia al solicitar refuerzos para el juzgado de lo Mercantil 3 de Pontevedra, donde prevén que puedan entrar unas 20.000 demandas contra los grandes fabricantes el año que viene. Los datos que manejan los despachos de abogados apuntan en la misma dirección. La oficina de Vigo de BGI Law representa ya a más de un millar de demandantes. Todos ellos adquirieron un vehículo a las compañías sancionadas por operar en cártel en la comercialización de los coches, entre las que están Stellantis, BMWSEAT, ToyotaMercedesHyundaiNissanVolvo o Ford.

La sede de Stellantis en Vigo hace que un buen número de los procedimientos recaiga en los juzgados gallegos. Juan Camacho, socio de BGI Law, estima que puede haber unos 40.000 gallegos afectados por la actuación del cártel y que estarían en disposición de demandar por esta práctica abusiva. El grupo automovilístico, de hecho, provisionó 3,3 millones para hacer frente a las reclamaciones, reconociendo además un alto grado de incertidumbre sobre cuántos clientes demandarán y qué compensación establecerán los tribunales.

En todo caso, parece garantizada una «saturación» en los juzgados olívicos ante la «avalancha» de procedimientos, según apunta Camacho.

El sobrecoste de los coches

Los litigios se fundamentan en que los clientes abonaron un sobreprecio cuando adquirieron su vehículo y que ahora tienen derecho a percibir una indemnización por ese coste adicional. Para ello, los juzgados deben asumir, y así lo están haciendo en la mayoría de casos, que la operación del cártel implicó un mayor coste para los usuarios, mientras que los fabricantes intentan demostrar justamente lo contrario, que no hubo alteración. Stellantis incluso encargó un informe pericial a KPMG con este objetivo.

La mayor parte de las sentencias, también las primeras emitidas por el Tribunal Supremo, estiman este sobreprecio entre un 5% y un 10% del precio de venta del vehículo, si bien BGI Law considera que las indemnizaciones podrían alcanzar hasta un 20%. La OCU presentó hace poco más de un mes las tres primeras demandas colectivas contra 13 fabricantes: Seat, Porsche, Volkswagen, Audi, Skoda, Hyundai, Chevrolet, Nissan, Mercedes, Toyota, Lexus, Honda y Volvo. Próximamente presentará otras cuatro demandas contra Peugeot, Citroën, Opel, Alfa Romeo, Lancia, Chrysler, Dodge y Jeep, en la primera; Ford, Mitsubishi y BMW, en la segunda; Kia y Mazda en la tercera; y Renault, en la cuarta.

Multa de 137 millones

En 2015, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia impuso multas por valor de 171 millones entre los principales operadores del mercado español por intercambiar información sensible y fijar precios en los concesionarios y en los servicios postventa. Entre los sancionados estaba la comercializadora de PSA, PSAG. El recorrido judicial de ese expediente generó el escenario para el aluvión de demandas.

El Tribunal Supremo consideró acreditado el cártel, que operó entre 2006 y 2013, y declaró firmes las sanciones, lo que abrió la puerta a que los clientes pudieran demandar. Las filiales comercializadoras que fueron sancionadas controlaban aproximadamente el 90% del mercado en España. La tesis de los demandantes es que en un mercado no adulterado por el cártel habrían pagado menos por sus vehículos, ya que la operativa permitía a los fabricantes coordinar precios al alza.

Los coches del cártel

 La Agrupación de Afectados por el Cártel del Coche, uno de los diversos grupos organizados en torno a despachos de abogados para las demandas, hizo una lista con los modelos vendidos durante el periodo de funcionamiento del cártel y que, por tanto, son susceptibles de indemnización. En el caso de Citröen se trataría del Citroën C1, Citroën C3, Citroën C4, Citroën C5, Citroën C6, Citroën C8, Citroën C-TRIOMPHE, Citroën C-CROSSER, Citroën DS3, Citroën DS4, Citroën DS5, Citroën Grand C4 Picasso, Citroën Jumper, Citroën Jumpy y Citroën Nemo.

En Peugeot estarían incluidos el Peugeot 107, Peugeot 108, Peugeot 206, Peugeot 207, Peugeot 208, Peugeot 407, Peugeot 4007, Peugeot 4008, Peugeot 3008, Peugeot 308, Peugeot 5008, Peugeot 508, Peugeot Expert, Peugeot Partner y Peugeot RCZ."     (Economía Digital de Galicia, 04/12/23)

18.8.21

El Supremo declara responsable a Volkswagen España por el ‘dieselgate’. El tribunal condena a la empresa distribuidora al pago de 500 euros a un comprador perjudicado

 "El Tribunal Supremo ha estimado parcialmente un recurso contra la distribuidora Volkswagen Audi en España, filial del grupo automovilístico, por asumir la posición de fabricante en el dispositivo fraudulento de control de emisión de gases en los motores diésel EA189, escándalo también conocido como dieselgate, según se ha conocido este martes.

El pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ha calificado como intencionado y doloso el incumplimiento contractual del distribuidor. Por ello, ha condenado a la empresa distribuidora al pago de 500 euros e intereses a un comprador perjudicado por la instalación de un dispositivo fraudulento que manipula el control de la emisión de gases contaminantes.

 El alto tribunal sostiene que la distribuidora de Volkswagen en España asumió la posición de responsabilidad contractual propia del fabricante. En primer lugar, indica que la distribuidora se encontraba participada indirectamente en el 100% de su capital social por el fabricante. Además había remitido una carta a los usuarios de vehículos desde las marcas del grupo en la que reconocía la “incidencia de los motores Diésel EA189”. Según los magistrados, con esta comunicación se asumía su responsabilidad como fabricante y generaron en los destinatarios tal confianza.

“La Sala considera que el demandante, en el contexto del escándalo público que supuso el descubrimiento del comportamiento de la fabricante, sufrió un daño moral consistente en la incertidumbre y el desasosiego derivado de las consecuencias inciertas de este”, asegura el fallo.

El concesionario, sin responsabilidad

Por ello, Volkswagen Audi España debe responder de todos los daños y perjuicios derivados, incluidos los morales. Sin embargo, al no acreditarse que el concesionario conociera siquiera la instalación del dispositivo, en su caso no le atribuye intencionalidad, ni le imputa responsabilidad por los daños morales. “La distribuidora de vehículos, que no había sido la vendedora, carecía de responsabilidad como fabricante por la instalación en ellos de un dispositivo fraudulento que manipulaba el control de la emisión de gases contaminantes”, explica el tribunal en la sentencia.

El escándalo se remonta a septiembre de 2015, cuando se descubrió en Estados Unidos que el Grupo Volkswagen montó en los motores diésel de la familia EA 189 un software que alteraba a la baja las emisiones del vehículo cuando detectaba que estaba siendo sometido a una inspección en los rodillos de un laboratorio. El caso supuso un terremoto en el mercado de la automoción. El fraude de los motores diésel afectó a las marcas Volkswagen, Audi, Seat y Skoda. En su conjunto, se comercializaron hasta 11 millones de vehículos afectados en todo el mundo. En España, la única forma de conseguir una indemnización por la adquisición de un vehículo afectado por el dieselgate es la vía judicial. De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) presentó una demanda colectiva en representación de 7.500 personas que reclamaba 22 millones de euros.

En el caso que ahora se ha pronunciado el Supremo, en un primer momento, tanto el Juzgado de Primera Instancia como la Audiencia Provincial desestimaron la demanda y el afectado recurrió en casación el rechazo de imputación de responsabilidad contractual de la empresa distribuidora y de la indemnización por daños morales solicitada. Ahora, a pesar de que el Supremo haya estimado en parte el recurso, el tribunal considera “manifiestamente desproporcionada” la cantidad reclamada por el comprador, que ascendía a 11.376 euros por los daños morales sufridos y 6.644,71 euros por los intereses y gastos de financiación satisfechos. Asimismo, solicitaba 15.020,12 euros como indemnización por los daños y perjuicios causados por la depreciación sufrida en el valor del vehículo. Por ello, finalmente, el fallo dicta una indemnización de 500 euros con los intereses desde la fecha de la sentencia."              (El País, 27/07/21)

20.11.18

El presidente de Renault y Nissan, detenido en Japón por fraude fiscal... cousas veredes, las de la codicia

"El presidente de Nissan y consejero delegado de Renault, Carlos Ghosn, ha sido detenido este lunes en Tokio por evasión fiscal, tras haber ocultado al fisco parte de sus millonarios ingresos durante años. 

El directivo, de 64 años, que también dirige la firma Mitshubishi, ha sido interrogado por la Fiscalía japonesa después de una denuncia de la propia empresa y ha sido arrestado. El caso, que salpica también a otro alto cargo de la empresa, Greg Kelly, también detenido, es fruto de una investigación interna realizada a raíz de testimonios de empleados, según ha informado Nissan en un comunicado. Las acciones de Renault en la Bolsa de París se desploman más de un 13%.

“En base a declaraciones de informantes, Nissan ha llevado a cabo una investigación interna durante los últimos meses, relativa a irregularidades cometidas por el presidente Carlos Ghosn y el ejecutivo Greg Kelly”, dice la empresa en una nota. Dicha investigación mostró que “durante muchos años” Ghosn y Kelly han estado informando a las autoridades bursátiles de Tokio de cantidades inferiores a las realmente recibidas. 

La televisión pública japonesa NHK afirma que el fraude presuntamente cometido por Ghosn asciende a 5.000 millones de yenes (unos 38,5 millones de euros). Nissan informa también de que Ghosn usó en su beneficio otros “activos de la empresa” y cometió, al igual que Kelly, otras irregularidades. Ha sido la propia Nissan la que ha informado a la Fiscalía japonesa, afirma la empresa.

Ante los presuntos actos delictivos cometidos, el consejero delegado de Nissan, Hiroto Saikawa, propondrá al consejo de administración la destitución de Ghosn y Kelly. El año pasado, Ghosn cobró 9 millones de dólares (7,9 millones de euros) solo en calidad de consejero delegado de Renault. La paga fue objeto de controversia y de rechazo por parte de los accionistas.

Salvador de Nissan

Ghosn, brasileño de nacimiento, de ascendencia libanesa y ciudadano francés, comenzó su carrera en Michelin, desde donde pasó a Renault. En 1999 se unió a Nissan después de que Renault comprase una participación de control en la firma japonesa, de la que se convirtió en consejero delegado en 2001. 

Se le considera artífice de la resurrección de Nissan tras rozar la bancarrota y también la persona que consiguió reflotar Renault, cuyo mayor accionista es el Estado francés, en los 90. Su figura como mandatario es considerada crucial para ambas empresas, en un momento en que la industria del automóvil se enfrenta a desafíos sin precedentes, como la emergencia del coche eléctrico, el autónomo e incluso el declive de la propiedad de los vehículos con los servicios de coche compartido, en unas ciudades que intentan reducir su contaminación y la presencia de coches en sus calles.

Fue también uno de los primeros directivos que apostó por la globalización en el sector del automóvil, con la firma de una alianza estratégica entre Renault y Nissan, a la que se unió Mitsubishi en 2016. 

 Renault posee un 43% de la firma nipona, mientras que esta tiene una participación del 15% del grupo francés, merced al acuerdo alcanzado hace cerca de 20 años en la que también se incluye la firma Mitshubishi. Hace unos meses, incluso se anunció que ambas empresas estudiaban una fusión, que Ghosn estaba pilotando. Entre ambas marcas, vendieron algo más de 10 millones de coches en 2017."                         (El País, 19/11/18)

11.9.17

El escándalo Volkswagen

"El escándalo Volkswagen de Jack Ewing es un libro sobre cómo sucedió que una de las mayores corporaciones del mundo efectuara un fraude tan grande a las autoridades medioambientales de todo el mundo y no se detectara. Jack Ewing es el corresponsal en Alemania de Economía del New York times, por lo que ha tenido una posición privilegiada entre EEUU (dónde se ha considerado un verdadero escándalo pese a la casi indiferencia con la que se ha tomado en Europa) y Alemania, el país que albergaba a el verdadero centro de decisión del fabricante.


Jack Ewing nos cuenta en su libro desde los orígenes de Volkswagen hasta los acontecimientos de 2016, por lo que es un libro muy actual y en el que entendemos como Volkswagen pasa de ser de un proyecto de la postguerra a uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. Y como justo cuando estaba tocando la cumbre, su nombre se convierte en sinónimo del mayor escándalo medioambiental del mundo.

Volkswagen, el coche de Porsche y Hitler

Los orígenes de los fabricantes de coches suelen estar en un señor visionario o tal vez una empresa que se dedicaba a fabricar productos mecánicos y poco a poco pasaron a productos más complejos como los automóviles. Esta es la historia de Peugeot, Toyota, Chevrolet, Ford, Citroën… Pero no la de Volkswagen. Volkswagen nació como una idea de Hitler para motorizar a su población que encargó a uno de los grandes nombres de la automoción: Ferdinand Porsche.


El proyecto y la fábrica se vieron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial, pero sobrevivieron a la misma, la postguerra y la ocupación aliada. Así que se pusieron a fabricar coches con un diseño discutible como locos que no sólo tuvieron éxito en su país natal, sino también en prácticamente cualquier país al que exportaron. Este diseño de Porsche, aunque la familia Porsche no estuviera al mando (aunque si se le tenía en alta estima en la empresa) fue la que consiguió que la empresa se convirtiera en un destacado fabricante alemán.

Ferdinand Piëch, tercera generación de la familia Porsche

Ferdinand Piëch era nieto de Ferdinand Porsche, y muy ambicioso. Piëch de familia austriaca se graduó en en la prestigiosa ETH de Zurich y empezó a trabajar en el negocio familiar Porsche. De ahí pasó a trabajar en Audi, siendo creador del Audi 80, el Audi 100 y del Audi Quattro. Piech ascendería por Audi y sería el artífice de lo que es Audi ahora. Hace muchos años no se consideraba una marca al nivel de BMW o Mercedes como está ahora. Es a Piëch al que le tienen que agradecer en Inglostadt su prestigio.


Piëch era ambicioso y de Audi pasaría a la matriz, Volkswagen donde ocuparía la posición más alta. Que fuera también propietario de una parte significativa de Porsche no pareció ser un problema. Allí Piech se dedicó a lo que sería su verdadero objetivo, convertir el legado del abuelo en el mayor fabricante de coches del mundo.
 

Piech fue un gerente agresivo como el que más. No sólo por la compra de otros fabricantes como Lamborghini o Bentley-Rolls Royce (aunque se tuvo que conformar con quedarse sólo con Bentley) y por lanzar proyectos difíciles de entender como el Volkswagen Phaeton o incluso el restablecimiento de Bugatti. 


También su obsesión con compartir componentes entre vehículos (motivo por el que por ejemplo el Golf y el A3 son tan parecidos entre sí) consiguió abaratar costes, aunque un fallo en un componente se propagaba por todos los productos de la empresa. Otro de sus ejemplos es la exigencia que tenía sobre los empleados. El gran Bob Lutz cuando era presidente de General Motors le preguntó que cómo había conseguido reducir el tamaño de las juntas del interior del coche (algo muy importante para la calidad percibida por parte del consumidor). La respuesta fue que fácil, amenazó con despedir al equipo de ingenieros si no lo hacían.

También durante la época de Piech sucedieron dos movimientos corporativos que han sido cuestionados. El primero fue el fichaje del español Ignacio López de Arriortúa “Superlópez”, vicepresidente de compras de GM. El autor dice que fue un grave golpe para GM y Opel, que empezó a quedarse atrás frente a Volkswagen a partir de ese punto dando una fuerte ventaja a Volkswagen en compras pudiéndose quedar con información sobre lo que pagaba GM por pieza. No obstante, el accidente que dejó a “Superlópez” en coma tres meses y la negativa de España para extraditarlo hicieron que Piëch no saliera mal del escándalo, sino reforzado.


El otro son los movimientos financieros que casi consiguieron que Porsche se hiciera con el control de Volkswagen a un buen precio gracias a la compra de opciones sobre acciones a través del Maple Bank. A Porsche no le salió bien la apuesta, pero se resolvió mediante un intercambio de acciones. Volkswagen se convertiría en la propietaria de Porsche y de los concesionarios que la familia Porsche Piëch tenía en Austria y las familias Porsche y Piëch pasarían a tener una fuerte posición de control en Volkswagen. No como hubiera querido Ferdinand Piech, pero la familia estaba casi con el control de Volkswagen y con el control de

Diesel, AdBlue y normativas de emisiones

Nos encontramos con que las normativas de emisiones son cada vez más difíciles de cumplir. Especialmente las de óxidos de nitrógeno. Además la tecnología por la que se ha estado apostando en la empresa desde los tiempos de Piëch en Audi es el motor diésel (como en otros muchos fabricantes europeos). ¿Qué hacer cuando estás obligado a reducir las emisiones en tan poco tiempo?


La opción lógica una vez agotados la capacidad de los catalizadores y otros filtros de partículas es usar mayor cantidad de AdBlue, una solución de urea. No obstante, aunque para Mercedes y BMW era una opción (vendían coches más grandes y caros en los que se podía incorporar un depósito más grande), no lo era para Volkswagen, que quería vender coches de gama media. Al final se acabó sacando de la manga un dispositivo que detectaba el sonido de los rodillos en el banco de pruebas. Como los motores eran comunes, el problema se desplazó por toda la gama.

Al final se les pilló


El problema es que en las instalaciones gubernamentales las pruebas de emisiones se hacían en laboratorios sobre rodillos, pero hubo a quién se le ocurrió hacer las pruebas en condiciones reales, La Universidad de Virginia Occidental tenía un departamento especializado en esta área tan poco sexy y realizar las comprobaciones fue un tema interesante para el doctorado de dos estudiantes extranjeros.


Al partir de este estudio surgieron todos los demás, las reuniones interminables con la California Air Resource Board que buscaba mejorarlos vehículos. Cuando la presión fue tan alta y se acabó descubriendo el pastel de que los vehículos de Volkswagen eran más contaminantes de lo permitido porque estaban diseñados para engañar las pruebas y usar más Adblue cuando estaban en un banco de pruebas, la empresa estaba sentenciada.


A diferencia de Daimler (Mercedes) y de BMW que están en ciudades más grandes y cosmopolitas, Volkswagen está en la ciudad fundada para ellos, Wolfsburgo. Convirtiendo la atmósfera en más opresiva para “el que se mueve no sale en la foto”. Según el autor, con un concepto muy americano, el alemán es el idioma de la empresa frente a BMW y Mercedes que se basan más en el inglés como “lingua franca” en la empresa. Esto ha hecho que Volkswagen sea más alemana, pero también más cerrada y hermética.

Consecuencias para Volkswagen ¿una lastra en su futuro?


La pregunta es que si los 14.700 millones de dólares que han supuesto la multa (10.000 millones de ellos dedicados a indemnizar a los propietarios) sólo en EEUU junto con las multas en otras jurisdicciones y aquellas que están por venir, no han podido llegar en un peor momento para Volkswagen.


En un momento en el que el futuro del automóvil parece ir por la electrificación y la conducción autónoma, no queda muy claro que va a suceder si se drenan recursos de una empresa que no va a poder dedicar a desarrollar las nuevas tecnologías. Ferdinand Piëch reconoció en una entrevista en televisión que la primera generación construye la segunda mantiene y la tercera destruye, y que ellos estuvieron a punto de destruir el legado de su abuelo en 2008."                ( , El blog salmón, 30/07/17)

22.2.17

‘Dieselgate’ y el lobby del coche Los grupos de presión ponen toda la carne en el asador para impedir que los gobiernos acorralen al diésel. El escándalo de la manipulación de los tests de emisión ha confirmado la situación

"Los grandes ejecutivos, a veces, tienen aficiones bastante extravagantes. A Martin Winterkorn, expresidente de Volkswagen (VW), le gustan los koi, unos peces muy sensibles a los cambios de temperatura. 

Entre otras prebendas, la automovilística alemana pagaba a su jefe 60.000 euros anuales para regular el calor de un estanque en el jardín de su casa, en el norte del país, en el que vivían varias de estas exóticas carpas, informó la revista Der Spiegel

Hoy Winterkorn se enfrenta a la Justicia en el llamado caso Dieselgate, la manipulación de las emisiones de los coches de VW, una práctica que le costará miles de millones de euros a la empresa y que a él le costó el cargo. Aunque el ejecutivo niega haber sabido de la trampa, su afición por los koi muestra, al menos, una escasa sensibilidad por el medio ambiente.

El escándalo de la manipulación de los tests de emisión de los coches diésel ha confirmado las sospechas de que buena parte de la industria automovilística no contribuye demasiado a lograr el objetivo de reducir los altos niveles de contaminación. 

Las investigaciones del Dieselgate, además, han puesto en evidencia al enorme poder del lobby de la industria en los países productores y en las instituciones comunitarias en Bruselas. Significativamente, fueron las autoridades de EEUU, y no las europeas, las que en septiembre de 2015 destaparon que Volkswagen había instalado un programa en sus coches diésel para manipular el valor de las emisiones en los controles de laboratorio. La contaminación real, en carretera, superaba varias veces los niveles medidos en las inspecciones.

Winterkorn dimitió, otro directivo de VW fue detenido en EEUU y la compañía alemana aceptó pagar una multa de más de 4.000 millones de euros. Sin embargo, no es la única oveja negra. También se están investigando posibles manipulaciones de Renault, Fiat Chrysler y Audi.

En Europa, la mayor parte de la flota automovilística es diésel. Son modelos muy populares y económicos por su bajo consumo de gasoleo. Además, emiten menos dióxido de carbono (CO2) que los de gasolina, lo cual es menos dañino para el cambio climático. Sin embargo, los diésel crean altos niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), un gas que provoca graves problemas para la salud. 

La Comisión Europea y los gobiernos son conscientes de este asunto desde hace años, pero el lobby industrial consiguió frenar los intentos de aprobar límites de emisiones cada vez más estrictos. “La industria automovilística lleva décadas debilitando cualquier normativa o intento de regular mejor las emisiones de los coches”, afirma la eurodiputada socialista Miriam Dalli.

La afirmación no es un eufemismo. Las empresas, con la Asociación Europea de Fabricantes de Automóvil (ACEA, en sus siglas en francés) a la cabeza, lograron ya en 1996 que la estrategia europea para reducir en un 35% las emisiones de dióxido de carbono de los nuevos vehículos para 2010 fuera voluntaria.

 “La industria del automóvil está ejerciendo una presión considerable sobre la Comisión y los Estados miembros para posponer una solución del problema”, reza un informe interno de la Dirección General de Medio Ambiente de Bruselas de 2012, citada por Der Spiegel.

Merkel con Schwarzenegger

El sector del automóvil gastó en 2014 más de 18 millones de euros en actividades de lobby en Bruselas, según datos del Registro de Transparencia de la Unión Europea recogidos por la organización Corporate Europe Obsevatory. 

Dos nombres sobresalen por encima del resto: la citada ACEA y la Asociación de la Industria Automotriz Alemana (VDA, en sus siglas en alemán). La mitad de todos los lobistas de la industria que se mueven por los pasillos de las instituciones comunitarias provienen de ACEA y sus miembros.

En Bruselas se estaba preparando una nueva regulación cuando estalló el escándalo de Volkswagen en 2015. La Comisión proponía obligar a realizar tests de emisiones en condiciones reales, es decir probando los coches en carretera en vez de en laboratorios.

 A cambio, ofrecía elevar los niveles de emisión un 20% para que la industria pudiera adaptarse a la nueva situación. Ello no fue suficiente para los fabricantes, que pusieron en marcha la maquinaria de presión sobre los políticos, especialmente en Berlín y Bruselas.

Alemania es el principal fabricante de automóviles de Europa. Los modelos de VW, Audi, Daimler o BMW se venden en todo el mundo y la canciller Angela Merkel es la principal defensora de las empresas germanas, como muestra un encuentro hace unos años con Arnold Schwarzenegger.

 El entonces gobernador de California acudió al Hotel Four Seasons de Beverly Hills acompañado por Mary Nichols, jefa de la Junta de Recursos del Aire de este Estado para hablar del cambio climático. Merkel fue al grano.

 “California, con sus estrictos límites de óxido de nitrógeno, perjudica a los fabricantes de automóviles alemanes”, dijo a Schwarzenegger, según contó más tarde Nichols al semanal económico WirtschaftsWoche.

“Me sorprendió descubrir que la canciller estuviera al tanto de los problemas de los fabricantes alemanes con las emisiones”, comentó Nichols. “Nunca antes ni después he visto semejante intervencionismo de un político contra nuestras leyes medioambientales”, añadió.

Para evitar que Merkel pudiera ceder ante la presión social por el Dieselgate y que aceptara normas mucho más estrictas a nivel europeo, la industria empleó todas sus armas de influencia en la cancillería tras el estallido del Dieselgate. Unos correos electrónicos filtrados en 2015 a las televisiones públicas WDR y NDR y al diario Süddeutsche Zeitung mostraron el alcance de la presión. 

El fabricante estadounidense Ford, que tiene plantas en Alemania, advirtió contra la pérdida de miles de puestos de trabajo. Horst Seehofer, el presidente de Baviera –sede de BMW y Audi–, comunicó a Berlín que el sector no estaba “en condiciones” de adaptarse a las normas que se estaban preparando en Bruselas. 

Y el lobista jefe de Daimler, Eckart von Klaeden, dijo al gobierno que el liderazgo alemán en la tecnología diésel corría un gran peligro. Anteriormente, Von Klaeden había sido un alto cargo en la cancillería de Merkel, hasta que en 2013 se marchó a Daimler, lo cual causó una gran polémica en el país. Y es que las puertas giratorias no son ni mucho menos un fenómeno español.

España toma la delantera

A partir de ese momento, en Bruselas se libró una batalla entre los principales países fabricantes de coches –Alemania, Francia, España e Italia– y aquellos otros que exigían normas mucho más estrictas para proteger la salud de su ciudadanía. 

El gobierno alemán, marcado por el escándalo de VW, adoptó un perfil más discreto y dejó que otros, especialmente el ejecutivo español, tomaran la iniciativa al pedir una flexibilización mayor de los límites de emisión, según informó el diario El País

El pasado diciembre, el Comité Técnico de Vehículos de Motor, un organismo de la Comisión, dio luz verde a los nuevos tests de emisiones. El objetivo es que se realicen en condiciones reales, pero permiten a los coches superar los niveles de contaminación en un 50%. Ahora le toca al Parlamento Europeo y a los gobiernos de los países miembros aprobar o modificar este compromiso.

Mientras los avances a nivel comunitario van lentos, varias administraciones han tomado la iniciativa para acabar con los coches contaminantes en un futuro próximo. Noruega, paradójicamente un gran productor de petróleo, prohibirá la venta de vehículos tanto de gasóleo como de gasolina a partir de 2025. 

En diciembre pasado, los ayuntamientos de París, México y Atenas decidieron prohibir la circulación de coches diésel en sus ciudades también en 2025, un acuerdo del que se descolgó Madrid. Esta decisión fue contestada inmediadamente por los grupos de presión. 

“Va contra las preferencias populares del consumidor, pudiendo además empeorar la calidad del aire y probablemente alejando más los objetivos relacionados con el cambio climático”, escribió Allen Schaeffer, director ejecutivo del Diesel Technology Forum, un lobby de EEUU que defiende que el gasóleo es una fuente de energía limpia si se aplica la tecnología adecuada. Schaeffer también mandó una carta al nuevo presidente, Donald Trump, que quiere relajar las regulaciones medioambientales y recuperar puestos de trabajo en la industria del automóvil, recordándole la importancia de la industria del diésel para el empleo.

Los puestos de trabajo son el principal instrumento de presión, como sabe la alcaldesa de París. “El lobby de esta industria es potente”, dijo Anne Hidalgo en una entrevista a varios medios europeos: “Lo sé porque han venido aquí a este despacho a explicarme que luchando contra el diésel seré responsable de la destrucción de empleo en el sector del automóvil”.

 La alcaldesa de origen español cree que si más ciudades como París, Atenas o Copenhague se unieran para prohibir estos vehículos se crearía un mercado con una demanda suficiente para que el sector acelerase el desarrollo de otras tecnologías como los coches eléctricos.En España, segundo fabricante de coches de Europa, la industria, al parecer, ejerce su influencia de forma más sutil.

 “No hay tanta presión directa”, afirma Giuseppe Grezzi, concejal de Movilidad Sostenible de Valencia, donde se intenta limitar el tráfico en el centro urbano, “pero ahí está la publicidad en los medios de comunicación que nos atacan permanentemente diciendo que hemos declarado la guerra al coche privado”.

El Estado ayuda a la industria a través del Plan PIVE de subvenciones a la renovación de vehículos y con una fiscalidad relativamente baja. Los impuestos sobre la gasolina y el gasóleo son inferiores a la media europea y varios organismos han criticado que España no avance más en materia de tributos verdes. 

El argumento es que el precio final del combustible aquí es elevado por el alto coste de importar y refinar petróleo. Aun así, en noviembre todo el mundo esperaba que el gobierno del PP acordara con el PSOE una subida del impuesto de gasolina para cumplir los objetivos de reducción del déficit público. Pero al final, ambas formaciones desistieron y se limitaron a aumentar las tasas sobre el tabaco, alcohol y las bebidas azucaradas, entre otras cosas.

Mientras el lobby echa toda la carne en el asador para salvar al diésel, algunos parecen tirar la toalla. Renault prevé que dejará de desarrollar este tipo de motores, informó la agencia Reuters, porque la tecnología para lograr emisiones más bajas y menos nocivas es demasiado cara para poder vender coches a precios competitivos."                   (La Marea, 21/02/17)