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16.6.17

Unió Democrática también participó en las mordidas del 3%

"La agenda personal del exdirectivo de la constructora Copisa Francesc Xavier Tauler ha supuesto un verdadero impulso en la investigación del llamado caso 3%.

Según el juez de instrucción número 1 de El Vendrell, Tauler mantuvo al menos cuatro reuniones sospechosas en noviembre de 2011 con el que entonces era secretario general del Gobierno de la Generalitat, Germà Gordó.

Los autos apuntan que en esas reuniones se establecieron las bases para otorgar a Copisa las obras del Consorcio de Educación de Cataluña y de una parte de las obras del dique de la zona sur del puerto de Barcelona.

Amiguismo

Durante ese mismo mes, Tauler mantuvo también otros contactos con destacados dirigentes de CiU, todos vinculados con el interés del exdirectivo por hacerse con parte del pastel de los contratos de obra publica en manos de administraciones gobernadas por la coalición nacionalista.

Así, el 19 de noviembre del 2011, Tauler contacta con Jordi Vilajoana, exsenador de CiU (2008-2013) y, por aquel entonces, secretario de Govern​. Tauler pretendía desencallar algunos flecos de la participación de Copisa en las obras del puerto.

CiU, salpicada

Y no sólo eso. Un año más tarde, el 21 de noviembre del 2012, Tauler aborda el tema de las obras de la plaza de Les Glòries de Barcelona con el diputado Josep Sánchez Llibre (UDC). Éste le llega a enviar un WhatsApp en el que le informa de que "en diciembre salen los lotes a construcción y Copisa está dentro de las empresas de Les Glòries".

Llama la atención que, por lo que respecta a las reuniones entre este exdirectivo de la constructora y Germà Gordó, sólo unas horas después de las mismas, este se reunió con Andreu Viloca, tesorero del partido, tal y como confirma su propia agenda, también incautada por la Guardia Civil en los registros judiciales."                  ( Carlos Quílez  , Crónica Global, 13/06/17)

10.1.13

El ‘caso Pallerols’ o la trama de financiación ilegal de Unió, al detalle

"Pese al intento de desmarcarse de la acusación de financiación ilegal, los portavoces de Unió Democràtica de Catalunya no pueden esconder que el partido asume parte de los 388.484 euros a devolver a la Generalidad, como parte beneficiada de la trama de corrupción, confesa y condenada. La sentencia de conformidad -firmada por Unió- fija que los cuatro acusados desviaron 595.972,61 euros destinados a los cursos de formación. Sin embargo, la fiscalía, la Administración autonómica y la Abogacía del Estado se conforman con el pago (más las multas a los cuatro implicados) de la parte asumida. Varias fuentes señalan que todo el pago del dinero a devolver lo efectuará el partido democristiano.

“UDC no ha sido condenada” y “no hay financiación irregular de UDC”. La portavoz de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), Marta Llorens, se ha agarrado con estas frases a la diferencia entre ser culpable penalmente -que afecta a los cuatro condenados- y ser culpable como responsable civil en calidad de partícipe a título lucrativo en el caso Pallerols -que afecta a UDC-. La primera de las premisas de Llorens no es cierta; la segunda, tampoco.
En la sentencia de conformidad, que ha aceptado el partido que lidera Josep Antoni Duran i Lleida, así como los otros cuatro condenados (Fidel Pallerols, Vicenç Gavaldà, Lluís Gavaldà y Santiago Vallvé), firmada con el Ministerio Fiscal, la Generalidad y la Abogacía del Estado, queda desglosado el dinero desviado que fue a parar a Unió.
Para llegar a un acuerdo entre las partes y evitar un juicio que hubiera sentado en el banquillo de los testigos a Duran i Lleida y Enric Millo, actual portavoz del PP en el Parlamento autonómico, entre otros, los acusados (tanto las cuatro personas implicadas como UDC) han reconocido algunos de los hechos que la fiscalía les imputaba originariamente.
Así, tal y como figura en el texto de la sentencia de conformidad, a la que ha tenido acceso LA VOZ DE BARCELONA, ‘se pactó entre todos los acusados el desvío de las siguientes cantidades procedentes de las subvenciones’ que tramitaba la Consejería de Trabajo y entregaba a las tres empresas de Pallerols: año 1994, 4.986.663 pesetas; año 1995, 11.869.155 pesetas; año 1996, 20.555.780 pesetas; año 1997, 32.585.950 pesetas; año 1998, 26.333.950 pesetas; y año 1999, 2.830.000 pesetas. En total: 99.161.498 pesetas, o lo que es lo mismo: 595.972,61 euros.
Por lo tanto, los 595.972,61 euros es la cantidad que han reconocido los implicados en el caso Pallerols que fue desviada desde las academias de formación (cursos para parados y trabajadores) en esos años a fines que ni se justificaron ni correspondían con lo solicitado en las subvenciones. Es, además, la misma cifra que la fiscalía fijó tras la instrucción y mantuvo hasta el inicio de las negociaciones.
Sin embargo, para llegar a un acuerdo, el Ministerio Fiscal -con el beneplácito de los abogados de la Generalidad y el Gobierno- ha rebajado la cifra a los 388.484 euros, que finalmente han asumido los condenados (los cuatro implicados y Unió), con la fuerza argumentativa de que es la cantidad ‘que se ha podido constatar como efectivamente desviada’.
¿Cuál fue el destino del dinero desviado?
Curiosamente, la sentencia de conformidad desglosa detalladamente el dinero que benefició directamente a Unió Democràtica de Catalunya pero no el dinero de los otros cuatro acusados, imposible de averiguar. Sobre todo, las cantidades que afectan directamente a UDC se invirtieron en ‘la compra a cargo de las empresas subvencionadas de mobiliario y material informático o de oficina para las sedes del partido, o el pago por las empresas de las nóminas de trabajadores, militantes de UDC, que, sin embargo, prestaban sus servicios laborales no para las empresas sino para el propio partido’.
Gracias a los 388.484 euros desviados (64.638.299 pesetas), que han quedado demostrados y reconocidos por los implicados, en 1994, se pagaron muebles de las sedes de UDC en Gerona y Villanueva y la Geltrú (Barcelona), y un ordenador. En 1995, se pagó material informático ‘para las sedes’ del partido democristiano, sin concretar más detalles. En 1996, las sedes de Villanueva y la Geltrú y Barcelona (calle Brasil, 1-3, entresuelo 1ª) tuvieron ‘material de oficina’ nuevo, la sede del barrio barcelonés de Sants pudo cambiar un ‘rótulo’ y se destinó parte del dinero a ‘fotocopiadora y fax’ para varias sedes. En 1998, se compró un ‘equipo de informática’ y ‘material informático y de impresión’ destinado a la sede barcelonesa de la calle Brasil.
Además del material de oficina, los condenados también sufragaron las nóminas legales de militantes de UDC. Todos con cargos intermedios en el partido. Susana Díaz Martínez, Albert Colomer Serrat, Josep Gascón Castillo y Emilia Titos Fernández recibieron entre 1996 y 1999 -en años diferentes cada uno de ellos- el sueldo a través de las empresas de Pallerols para que trabajaran en las sedes del partido liderado por Duran i Lleida.
En el caso de Titos Fernández se dio la circunstancia que el pago de la nómina era para que trabajara el marido de esta, Martí Forest Capdevila, que fue presidente de Unió en Sils (Gerona) de 1994 a 2000, presidente comarcal de La Selva (Gerona), entre 1999 y 2000 y consejero nacional de la formación democristiana.
Todo movimiento bajo control de Pallerols
En cuanto al dinero desviado que fue a parar a los bolsillos de los cuatro condenados, al margen de Unió, la sentencia ha establecido que Vicenç Gavaldà ‘dispuso dinero en efectivo’ de la trama y otros, como Santiago Vallvé, lo recibieron a través de facturas por ‘servicios en realidad inexistentes’ pero ‘desconociéndose el destino último dado a esas cantidades’.
En la misma línea, ‘hubo cantidades destinadas a sufragar determinados gastos en los que incurrían responsables del departamento [de Trabajo], como algunos realizados en favor del propio Lluís Gavaldà y destinados a distintos fines’. 
La sentencia, incluso, va más allá y reconoce que ‘algunas de las cantidades desviadas acabaron siendo gestionadas o aprovechadas por terceras personas no acusadas, bien del partido, bien del departamento [de Trabajo], sin que haya resultado acreditado que tuvieran cabal conocimiento de que la aportación que les hacía el acusado Pallerols procediera de las subvenciones públicas y fuera fruto de los acuerdos alcanzados entre los acusados’.
Eso sí, todas las cantidades desviadas eran objeto de ‘un detallado y meticuloso control’ por parte del empresario andorrano que da nombre al caso judicial, quien ‘anotaba en diversos soportes documentales las cantidades desviadas y su destino, lo que facilitaba, posteriormente, la rendición de cuentas que anualmente llevaba a cabo Vicenç Gavaldà’. Un seguimiento, por cierto, que dejaba pocas dudas. El nombre de la cuenta contable recibió el clarificador nombre de: ‘UDC. Comisiones GCDT’.
Hay más. La sentencia de conformidad también recoge ‘otras cantidades desviadas cuyo destino final ha resultado comprobado’. Se compró e instaló ‘un ordenador y equipo informático’ en el Centro Cultural Gitano de la Mina, gestionado directamente por Lluís Gavaldà, y, por ejemplo, entre otras cosas, se compró un móvil y se pagó el consumo del mismo de Dolors Llorens, imputada en el caso pero una de las exoneradas de cualquier culpa en el acuerdo alcanzado.
Unió sí es responsable directo de 197.284,81 euros desviados
Los hechos relatados constituyen los delitos continuados de malversación de caudales públicos (Lluís Gavaldà), fraude de subvenciones (Pallerols, Vicenç Gavaldà y Vallvé) y falsedad en documento mercantil (Pallerols, Vicenç Gavaldà y Vallvé). Unió ha respondido como responsable civil subsidiario respecto de las cantidades debidas por Vicenç Gavaldà ya que este actuó en nombre del partido, cuando era uno de los miembros más importantes del mismo, secretario de Organización.
Por lo tanto, el partido democristiano ha tenido que responder en calidad de partícipe a título lucrativo por 197.284,81 euros (32.825.431 pesetas) que han acordado como derivado del total de ‘los pagos por compra de material de oficina e informática para sedes de UDC’ y lo derivado del total satisfecho ‘en concepto de nóminas’ pagado a los militantes de UDC.
Según diversas fuentes, sin embargo, el pago total de los 388.484 euros (en forma legal, un pago solidario) ha sido hecho efectivo por el partido, como consecuencia de un préstamo solicitado para tal ocasión. Para cerrar el acuerdo, 300.000 euros de la cantidad total había sido ingresada en una cuenta judicial a nombre del perjudicado, la Consejería de Trabajo de la Generalidad, para ‘reparar el perjuicio patrimonial causado’. El resto (88.484 euros) más los intereses legales es la parte que falta por pagar.
A estas cantidades hay que sumar la parte correspondiente a la responsabilidad penal, que no afecta directamente a Unió Democràtica de Catalunya. El cálculo que hacen fuentes de la fiscalía sumna un total de 260.000 euros. Las penas son paraLluís Gavaldà: un año y seis meses de prisión con inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo e inahbilitación absoluta durante tres años; Fidel Pallerols: siete meses de prisión con inhabilitación especial para la actividad comercial y cargos de representación y administración de sociedades mercantiles, una multa de 97.121 euros (con dos meses de prisión si no paga) y la pérdida de beneficios a través de subvenciones o incentivos fiscales durante un año y seis meses, por el fraude de subvenciones; y cinco meses y quince días de prisión o una pena de once meses con una cuota de diez euros diarios y una multa de dos meses y diez días a diez euros diarios, por la falsedad documental; Vicenç Gavaldà: siete meses de prisión con inhabilitación especial para la actividad mercantil y para cargos en sociedades mercantiles, una multa de 97.121 euros (con dos meses de prisión si no paga) y la imposibilidad de recibir subvenciones o incentivos fiscales durante un año y seis meses, por el fraude de subvenciones; y cinco meses y quince días de prisión o once meses a diez euros diarios y multa de dos meses y diez días a diez euros diarios, por falsedad documental; y para Santiago Vallvé: tres meses de prisión o una multa de seis meses a diez euros diarios y una multa de 48.561 euros (con un mes de prisión si no paga), además de la imposibilidad de beneficiarse de subvenciones o incentivos fiscales durante siete meses; y cinco meses y quince días de prisión o once meses a diez euros diarios y multa de dos meses y diez días a diez euros diarios, por falsedad documental.
Todo esto no solo ha quedado demostrado sino que ha sido aceptado por Unió Democràtica de Catalunya. Aceptación imprescindible para poder llegar al acuerdo con el Ministerio Fiscal. Unió sí ha sido condenada y sí se ha beneficiado del dinero desviado (aunque no haya sido mediante el ingreso en cuentas del partido) que tenía como destino la formación de personas en paro y trabajadores en activo, a través de tres empresas de Fidel Pallerols. 
Así lo reconoce en la sentencia de conformidad -resolución que han aceptado todas las partes- y eso ha sido necesario -es imprescindible que los acusados se declaren culpables- para evitar el juicio que nadie en la dirección del partido (ni en el PP) quería."       (lavozdebarcelona.com, 10/01/2013)

9.1.13

El caso Pallerols. El de Durán i Lleida, el de Jordi Pujol... el de toda la derecha catalana

"Es vox populi. Cualquier ciudadano con mínima información sobre los tejemanejes nada ejemplares de la política institucional catalana sabe de las curiosas fuentes de financiación de Unió. No son prejuicios, no es ninguna animadversión hacia el partido democristiano catalán, el partido de Duran i Lleida, el del Palace.

El caso que aparece estos días en prensa se reabrió en noviembre de 2006 tras un recurso de la Fiscalía. (...)

¿De qué va el caso? De lo siguiente: el caso Pallerols es una trama –supuesta, por supuesto- de financiación irregular fechada en los años noventa del pasado siglo, hace más de quince años.

 ¡La justicia es lenta, tiene su tempo! Presuntamente, siempre presuntamente, se desviaba el 10% de las subvenciones que debían servir para cursos de formación ocupacional. El fiscal del caso ha pedido que Unió sea declarado “responsable civil subsidiario y partícipe a título lucrativo”. 

El caso se destapó cuando un informe guardiacivilesco reveló que la Conselleria de Trabajo de la Generalitat -entonces presidida por el gran honorable-intocable Jordi Pujol, que por supuesto a pesar de haber sido banquero no se enteró de la misa ni de la lectura del Evangelio- “había otorgado subvenciones por valor de más de 8 millones de euros (de aquel entonces) a tres empresas del andorrano Fidel Pallerols para realizar cursos ocupacionales cofinanciados por el Foro Social Europeo”. 

No es imposible que unos 800 mil euros o algo más se sumaran al haber del partido democristiano y social-muy-social.

La petición del fiscal se puede resumir así: nueve años de cárcel para el entonces director de empleo de la Generalitat -y secretario de organización de UDC de 1992 a 1996-, el senyor Lluís Gavaldà, y para la entonces número dos de la Conselleria, la senyora Dolors Llorens, “por malversación de caudales públicos y cohecho”.

 Por otra parte solicita once años cárcel para el empresario andorrano, Fidel Pallerols, “por los delitos de malversación, cohecho y falsedad”; y ocho para su esposa, María de la Cruz Guerrero, por los dos primeros delitos.

 Están imputados también Vicenç Gavaldà, hermano de Lluís Gavaldà (Unió siempre ha tenido muy en cuenta la familia y su bienestar), para quien el fiscal pide once años, y Santiago Vallvé, militante de Unió con antecedentes (fue condenado a algo más de un año de prisión por el llamado caso Turismo, una trama de corrupción vinculado al Consorcio de Turismo de Catalunya en el que se malversaron un millón de euros, sólo 1 millón de euritos), para quien se solicita siete años de prisión.

La Fiscalía (Fernando Rodríguez Rey es el fiscal del caso) reclama a UDC casi 200.000 euros como partícipe de la trama a título lucrativo [2]. En las conclusiones provisionales, pide también que los procesados indemnicen, conjunta y solidariamente, “al Departamento de Trabajo con 595.972,61 euros, cantidad que habrían desviado de las subvenciones recibidas por Pallerols para la realización de cursos de formación” [3]. 

El punto nodal: en el proceso tienen que declarar como testigos, entre otros, el gran líder de Unió, Josep Antoni Duran i Lleida, el diputado en el Congreso (en Madrid se suele decir aquí) Josep Sanchez Llibre, al igual que el portavoz del PP en el Parlament, Enric Millo, que entonces formaba parte de Unió (son casi intercambiables). 

Las defensas de los acusados tienen la cara-cemento-armado de esgrimir el argumento que “en la causa concurre la atenuante de dilaciones indebidas, dado el tiempo transcurrido desde el inicio de la investigación, que comenzó en 1999 y se remonta a subvenciones cobradas desde 1994”. Sin inmutarse un pelo, sin enrojecer. Son “profesionales” de la justicia. (...)

¿Será que todos los políticos institucionales de la derecha conservadora y afines, catalana, gallega o española, están confeccionados con el mismo o parecido patrón?"            (Salvador López Arnal, Rebelión, 09/01/2013)

20.1.10

La fiscalía relaciona a Josep Sánchez Llibre con pagos irregulares a Unió. Una fundación próxima al partido recibió 2,5 millones de euros

"La Fiscalía de Barcelona considera que existen indicios de delito en los pagos supuestamente irregulares realizados a Unió Democràtica (UDC) por la Fundació Catalunya i Territori, próxima a ese partido, y por tres empresas que trabajaron para la formación que lidera Josep Antoni Duran Lleida. Desde hace meses, la fiscalía investiga esos pagos y espera concluir las diligencias cuando la policía le entregue un informe definitivo y diversos bancos remitan la información solicitada.

Según la hipótesis que maneja la fiscalía, la citada fundación recibió donativos privados por valor de 2,5 millones de euros entre 2003 y 2007, y en 2008, año del último ejercicio fiscalizado, hay aportaciones de la Fundación Privada Abertis, el BBVA y la Fundación Catalana para las Relaciones Internacionales, que preside Salvador Sedó, consejero nacional de Unió y candidato de CiU en las últimas elecciones europeas.

La supuesta implicación de Sánchez Llibre en el caso procede de la declaración ante la policía de un proveedor, quien explicó que el diputado le instó a que se dirigiera a la red de empresas investigadas y a la fundación para cobrar una deuda por servicios prestados a Unió. Ese proveedor confesó, además, que emitió facturas falsas.

El presidente de la fundación cercana a Unió a través de la cual se giraron las facturas falsas es Josep Boqué, al que se considera muy cercano a Sánchez Llibre. La investigación se inició a raíz de una comunicación remitida por la Agencia Tributaria y posteriormente se añadió un informe enviado por el Departamento de Justicia de la Generalitat, que durante año y medio analizó la contabilidad y la actividad de la fundación y encontró indicios delictivos.

La investigación se extiende también a las compañías Fet i Fet, Final Versión y Serveis Gestió i Intermediació, radicadas en Barcelona y con muy poca actividad, que se hicieron cargo, mediante facturas falsas, de pagos de servicios prestados a Unió y que se nutrían de dinero traspasado desde la Fundació Catalunya i Territori. La investigación intenta aclarar pagos por más de un millón de euros por servicios prestados a Unió, de los que una parte los pagó el partido, y el resto más de una decena de acusados que ya han declarado ante la policía." (El País, 18/12/2009)