23.1.17
Federico Trillo es la representación de la basura política del estado salido de la transición... alcanza la categoría del paradigma
5.1.17
La tragedia del Yakovlev en mayo de 2003 es uno de los episodios más siniestros y macabros de las últimas décadas. Y Federico Trillo, uno de los personajes más turbios de nuestra democracia
21.10.16
Rato, Abel Matutes, Ruiz Gallardón, Federico Trillo, Mayor Oreja, Ana Mato, Soria, Arias Cañete, Fernández Díaz... e a corrupción do PP
7.6.16
Relaciones de amistad y parentesco entre abogados y jueces salpican algunos de los casos de corrupción política y económica del país...
16.9.15
Federico Trillo y Vicente Martínez-Pujalte tenían jugosos contratos de consultoría con una constructora siendo diputados. El escándalo está en la posibilidad que una empresa privada les diera dinero a cambio de favores
Parece mentira que uno tenga que decir estas cosas en voz alta a estas alturas, pero es algo que todos los políticos y cualquier persona, empresa, asesoría, despacho de abogados, ONG, asociación de vecinos o club de petanca que interactúa con un cargo público deben recordar absolutamente siempre: a un político no se le debe dar dinero en el ejercicio de su cargo.
Ni dinero, ni regalos, ni viajes, ni préstamos, ni reformas en la cocina, ni darles una paseo en burro. Nada. Si el político recibe algo que le lucre de forma personal de cualquier modo o le ahorre una cantidad substancial de dinero, ese donativo o favor debe ser visto como algo inmediatamente sospechoso por todos los implicados y debe ser evitado.
No, no hay excepciones. Incluso un regalo de cumpleaños cuesta más de €30, debe ser quemado en una hoguera antes que caiga la noche. Por precaución.
Si os fijáis, ni siquiera estoy mencionando nada relacionado con la ley. Da absolutamente igual que la legislación española tenga lagunas en este aspecto, y es más irrelevante aún que el receptor declare los ingresos a hacienda.
Un político no puede tener conductas que den pie a la más mínima duda sobre su honestidad, ni puede hacer nada que pueda llegar a sugerir que en algún momento, en alguna decisión, voto o conversación con compañeros de partido, funcionarios o ministros sus acciones podían venir marcadas por una fuente de ingresos que no fuera su salario como cargo público.
Si un político tiene una fortuna personal o empresas antes de meterse en política, la gestión de estas debe ser puesta en manos de administradores independientes (un blind trust) antes de jurar el cargo. Si es un cargo sin dedicación completa deberá recusarse de inmediato antes de tratar cualquier tema que pueda levantar la más mínima suspicacia sobre posibles favoritismos o falta de imparcialidad.
Trillo y Pujalte, obviamente, no cumplieron con ninguna de estas condiciones. Como cargos públicos en puestos de responsabilidad dentro de un partido político cualquier labor de asesoramiento a empresas que tienen contratos con la administración es completamente inaceptable.
Si estos contratos, además, pagan decenas de miles de euros anuales sin que haya ni una sola prueba documental, informe, memorándum, notas a mano o nada remotamente parecido a lo que se le exige a un consultor que te está cobrando una tarifa de estrella internacional, los receptores deberían abandonar la política de inmediato, muertos de vergüenza, incluso antes que alguien llegue a plantearse si lo que han hecho es ilegal o no.
Los genios que deciden sobre compatibilidades en el Congreso pueden haber dicho que tener un despacho de abogados es compatible con la labor de diputado todo lo que quieran: ejercer de consultor de esta manera es completamente inaceptable.
Lo que me ha puesto especialmente de los nervios, sin embargo, ha sido las respuestas de Trillo y Pujalte cuando se les ha preguntado por este pastel. Su justificación es que la asesoría “verbal” era para temas que no tenían nada que ver con la contratación pública, sino “expansiones estratégicas”, “estudios de mercado” y demás perlas parecidas.
Aún suponiendo que un político puede tener algo parecido a personalidades múltiples y estancas y olvidarse sobre quién le está pagando más de 100.000 euros al año fuera del Congreso cuando está ejerciendo de legislador, el hecho que ni Trillo ni Pujalte parezcan considerar anormal que alguien pueda dudar de ellos es asombroso.
No estamos hablando de un problema con Hacienda; el escándalo, insisto, no es si han cumplido con el fisco, sino sobre la posibilidad que una empresa privada les diera dinero a cambio de posibles favores. Haya sucedido esto o no, la mera posibilidad que esto hubiera podido suceder es un escándalo en el mejor de los casos, y motivo de cárcel en cualquier país medio normal.
Por añadido, y como decimos a menudo, no basta con hacer que esta clase de conductas y relaciones incestuosas sean ilegales. La clave, y lo que cualquier reformista debe tener como punto de partida, es que las empresas lleguen a la conclusión que dar dinero a los políticos a cambio de favores sea un gasto inútil, ya que estos realmente no toman la decisión final sobre adjudicaciones, contratos, concesiones o nada relacionado con el gasto público.
El problema, en este caso, es que en Collosa / Corporación Llorente pudieran llegar a pensar que poniendo a sueldo a cargos nacionales del PP estos les iban abrir puertas en despachos en Castilla-León. La corrupción es tanto un problema de oferta como uno de demanda: para que un empresario deje de pagar por dar favores debemos hacer que los políticos no puedan ofrecer venderlos.
En fin, creo que todo lo dicho arriba es obvio: conflictos de intereses, recusaciones, imagen de imparcialidad, cosas bien básicas sobre cómo debe funcionar una administración pública. Al menos, debería serlo. Hay días que me pregunto si algunos políticos incluso se han olvidado de esto." ( Roger Senserrich , Politikon, 23/04/2015)
28.4.15
Trillo, el conseguidor apañador
De hecho, el 21 de diciembre de 2009, el Partido Popular pagaba 69.600 euros (60.000 más IVA) al Estudio Jurídico Labor en concepto de “coordinación [de] defensas”. El despacho, que se dedica al “asesoramiento, elaboración de estudios e informes o dictámenes” está gestionado como administradores por los dos hijos de Federico Trillo y es al mismo al que Grupo Collosa pagó los 354.560 euros que ahora han causado el enésimo escándalo del exministro.
Según fuentes conocedoras del pago, y aunque el PP lo negaba, la factura era por asesorar a los militares acusados del caso Yak-42. Trillo nunca fue citado en el juicio ni como testigo, gracias en parte a que el principal acusado y condenado, el general Navarro, le exoneró de toda responsabilidad. Pero el exministro participó entre bambalinas, entrevistándose tanto con Navarro como con testigos clave antes de que declarasen.
Un portavoz del PP citado por El País reconoció que Trillo estuvo coordinando la defensa de casos como “el Estatuto de Cataluña o la trama Gürtel”. Pero en aquella época el PP estaba personado como acusación, lo que no cuadra con el concepto “coordinación [de las] defensa”. Lo que sí se sabe es que estuvo al frente de maniobras como intentar desacreditar al sastre José Tomás que hacía los trajes para Camps y otros dirigentes.
La historia del despacho de Trillo y familia ya aparecía en la prensa en 2005. Entonces era Interviú quien publicaba un jugoso reportaje en el que se narraba que el bufete había firmado un contrato de asesoría jurídica con la famosa empresa de seguridad Prosegur. Todo normal si no fuera, según narraba la revista, porque Prosegur fue una de las empresas más beneficiadas con los contratos del Ministerio de Defensa durante la etapa de Trillo.
A estos dos oscuros episodios habría que sumar la aparición de Trillo en los famosos papeles de Bárcenas. De esa contabilidad paralela de la caja B se deduce, presuntamente, que habría cobrado varios sobresueldos, algunos de ellos entre 2000 y 2004, cuando era ministro de Defensa.
24.4.15
Un político en activo, alguien que tiene un cargo electo, no puede cobrar dinero de una empresa que tiene contratos con la administración. Nunca...
23.4.15
Hacienda descubre el pago de 354.000 euros de una constructora a Trillo... y de 75.000 a Pujalte
26.11.10
Testigos del 'caso Gürtel' revelan cómo se tapaba el regalo de trajes a Camps
La cúpula del PP valenciano con Francisco Camps a la cabeza encargó numerosos trajes en la tienda madrileña de ropa Forever Young entre los años 2005 y 2008 pero no pagó ninguna de las prendas adquiridas .
José Tomás, vendedor de la tienda Forever Young que tenía entre sus clientes a los políticos valencianos del PP, declaró ante el juez a primeros de 2009 que esas prendas fueron abonadas por los jefes de la trama Gürtel mediante transferencias bancarias de cuentas corrientes propiedad de distintas empresas de la red que dirigía Francisco Correa.
El dueño de la tienda Forever Young, Eduardo Hinojosa, le despidió poco después acusando a Tomás de elaborar facturas falsas y otras irregularidades. Los jueces, muchos meses después, declararon improcedente ese despido.
Hinojosa se reunió con Federico Trillo, el ex ministro que dirige la estrategia jurídica de defensa de los imputados del PP en el caso Gürtel, y obligó a sus trabajadores a firmar una carta en blanco que él rellenó con afirmaciones que pretendían desacreditar a José Tomás, uno de los testigos clave para destapar el supuesto cohecho del presidente valenciano, Francisco Camps.
Hinojosa llegó incluso a forzar a sus trabajadores para que concedieran entrevistas a varias televisiones mintiendo sobre José Tomás.
Todos estos hechos fueron relatados en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por tres empleados de la tienda de ropa -una cajera, un jefe de compras y un jefe de ventas- que acudieron al juzgado como testigos y contaron esta versión de los hechos bajo juramento y conociendo que podrían terminar en la cárcel si prestaban falso testimonio.
Sus declaraciones íntegras apuntan a que tanto el dueño de la tienda, Eduardo Hinojosa, como Federico Trillo, ex ministro de Defensa y responsable de Justicia en el Partido Popular, urdieron un plan para desacreditar a José Tomás, quien era uno de los testigos clave para atribuir a Camps el delito de cohecho impropio. (...)
Miguel Marqués. Él nos hizo firmar un folio en blanco y luego redactó con su letrado una serie de puntos... No sé qué ¿verdad?, sí.
P. ¿No recuerda usted una entrevista con televisión realizada en una de las tiendas de Forever Young en la que estaba usted con una compañera de ventas?
Miguel Marqués. Esto fue una entrevista...
P. En esa entrevista usted manifiesta que José Tomás había confeccionado 15 facturas que no se ajustaban a la realidad en cuanto a concepto.
Miguel Marqués. Le repito, que esta entrevista me la fuerza a hacer a mí el señor Hinojosa, me obliga a hacerlo porque yo pertenezco a la empresa, soy un mandado y no tengo más remedio que decirlo. Fue una entrevista forzada, Hinojosa está presente en la tienda en el momento de la grabación, y yo me presto porque no tengo más remedio que prestarme. Porque era eso o ir a la calle.
P. ¿O sea que usted si su jefe le dice que mienta, usted miente?
Miguel Marqués. En este caso sí, porque yo tengo que comer todos los meses." (El País, 26/11/2010)
11.11.10
Un despacho con influencias... el de Trillo
La sociedad saltó a la luz pública en 2005, después de que la Inspección General de Servicios de la Administración Pública abriera expediente por presunta violación de la Ley de Incompatibilidades a raíz de que Interviú publicara que dicho despacho asesoraba a la empresa Prosegur, a la que Trillo adjudicó contratos por 7,1 millones de euros durante su etapa en Defensa. Prosegur decidió cancelar unilateralmente su acuerdo de asesoramiento con Labor.
La capacidad de influencia de Trillo no viene solo de esa etapa sino sobre todo de su fácil acceso a jueces y magistrados que le deben el puesto o podrían llegar a debérselo gracias a su papel como principal negociador del PP en la adjudicación de cargos en el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Supremo y el Constitucional. Pese a ello, el Congreso de los Diputados autorizó a Trillo a compatibilizar sus responsabilidades públicas con el ejercicio privado de la abogacía." (El País, 08/11/2010, p. 16)

