"Hoy se cumplen 14 años desde que el rascacielos Windsor ardió en uno de los mayores incendios registrados en décadas en Madrid.
Y también hoy revela Moncloa.com
que este siniestro tuvo relación con los documentos que se guardaban en
las oficinas de la auditoria Deloitte —comprometedores para el
presidente del BBVA, Francisco González— y con el comisario retirado
Jose Manuel Villarejo, quien en un resumen del trabajo realizado para
esta entidad bancaria, anotó una "acción final" con la frase: "Eliminar rastros documentales de la Firma de Auditoría DEL". Después del incendio, informó a los responsables de la entidad bancaria de que los servicios para los que fue contratado se "cumplieron totalmente". De
este modo, Villarejo se atribuye la presunta destrucción de estos
documentos clave, por lo que esta revelación obliga a revisar este
suceso.
Los documentos eliminados formaban parte de la operación Trampa. En ella, Villarejo ayudaba supuestamente a Francisco González (FG) a evitar que los empresarios Luis del Rivero, Juan Abelló y el ex ministro de Industria socialista, Miguel Sebastián, le arrebataran la presidencia del BBVA.
En 2005 la Fiscalía Anticorrupción investigaba la venta de la cartera de valores de Francisco González a Merryl Linch, llamada FG Valores, por presuntas irregularidades, y había pedido estos documentos, ubicados en la sede de Deloitte en el edificio Windsor,
justo un día antes del siniestro. Días después, Deloitte confirmó a la
Fiscalía que los papeles habían sido destruidos entre las llamas.
Lo que para entonces no se conocía era que había contratado al comisario José Manuel Villarejo. BBVA pagó a Villarejo, solo entre 2012 y 2017, unos cinco millones de euros, según informa Moncloa.com. Una cantidad abonada incluso cuando el comisario ya estaba en prisión, que ponen de nuevo el foco en el incendio del edificio Windsor.
¿Qué sucedió realmente?
Aquella noche a las 23.08 horas del sábado 12 de
febrero de 2005 se activó el sistema de detección de fuego de la Torre
Windsor en la planta 21 del edificio. A las 23.30 horas las llamas
envolvían la parte superior del emblemático rascacielos del corazón
financiero de la capital. Días después apareció una grabación en la que se ven varias figuras en diferentes plantas del rascacielos
y la declaración de Eva, una abogada que aseguró haber estado
trabajando en el despacho 2.109 de la planta 21 la tarde del sábado,
hasta minutos antes de declararse el incendio, y que fumaba pero que
creyó haber apagado todos los cigarrillos.
A mediados de marzo la incredulidad saltó a los
ciudadanos cuando el informe elaborado por los bomberos sobre el vídeo
fantasmagórico grabado por un aficionado aseguraba que las siluetas que se vislumbran son un reflejo óptico de un edificio cercano,
lo que contradecía al estudio realizado por la Policía científica, que
indicaba que podía tratarse de personas. Nueva incertidumbre creada.
La Policía halló un butrón en la zona de garajes del subterráneo de Azca.
Nunca se ha sabido quién realizó el agujero y por qué. Pero no fue la
única. La Policía halló un butrón en la zona de garajes del subterráneo
de Azca, que pudo ser realizado esa noche por alguna persona para salir
del Windsor, al que supuestamente accedió por otro lugar. Nunca se ha
sabido quién realizó el agujero y por qué.
Sin embargo, estas nuevas revelaciones podrían suponer un vuelco respecto a la versión oficial del origen del mediático incendio del rascacielo Windsor.
El juez pide los documentos sobre el Windsor
El magistrado del Juzgado Central de Instrucción
número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ha
solicitado esta mañana a Moncloa.com la entrega de la documentación publicada hoy sobre el incendio del edificio Windsor.
Según cuenta este diario, una agente de la Unidad de
Asuntos Internos de la Policía se personó poco antes del mediodía en
las oficinas para hacer entrega del requerimiento judicial. " (Público, 12/02/19)
"Luis del Rivero,
presidente de Sacyr en 2004, cuando trató de entrar en el consejo del
BBVA, compareció ayer como testigo ante la Audiencia Nacional, que investiga las actuaciones del comisario jubilado José Manuel Villarejo en relación con esta entidad financiera.
El empresario aseguró que su operación fracasó por la campaña de acoso
con difamaciones en algunos medios y tras el incendio del edificio
Windsor en Madrid, que relacionó con una defensa de Francisco González,
expresidente del BBVA, tras la venta de FG Valores a Merril Lynch y la
posterior investigación de la Fiscalía Anticorrupción.
El
abogado de González sostuvo que hasta marzo no se supo que los
documentos de FG Valores estaban en el Windsor por lo que cuestionó la
versión de Del Rivero. También dijo que Sacyr solo tuvo opciones sobre
acciones, no títulos, algo que desmintió Del Rivero diciendo que cuando
vendieron los títulos obtuvieron 148 millones.
“Desistí
de entrar en el BBVA cuando vi arder la Torre Windsor”, afirmó Del
Rivero. El empresario aseguró que no quería hacer imputaciones o
acusaciones directas, pero sí estableció una relación entre el incendio
de la torre de la zona financiera de Madrid y el expresidente del BBVA,
Francisco González. En ese edificio estaba la sede de Deloitte, la
auditora que guardaba los documentos de la venta de FG Valores a Merrill
Lynch, una operación que la Fiscalía Anticorrupción investigaba por
posibles deficiencias contables en la sociedad de valores del banquero.
Tras
el incendio no se pudieron entregar los documentos, de los que no había
más copias, según la consultora. El caso quedó archivado. Ni las
investigaciones de la policía ni de la justicia pudieron demostrar que
el incendio fuera intencionado, ni que el incidente tuviera relación con
la destrucción de documentos que sugiere Del Rivero.
Los detalles sobre el incendio
A
preguntas de su abogado, explicó que tras el incendio dio orden a
Société Générale para vender las acciones. Anticorrupción le pidió que
aclarara la relación entre un hecho y otro. Con imprecisiones, Rivero
dijo que, para él, el incendio fue una demostración de cómo se pueden
hacer desaparecer documentos porque era de dominio público, “y el
consejo de Sacyr lo sabía, que Anticorrupción investigaba los papeles de
la compra de FG Valores por parte de Merrill Lynch”.
El
abogado de González le preguntó si en el consejo de Sacyr se habló del
incendio del Windsor como un motivo para deshacer la operación. Del
Rivero no lo aclaró. A continuación le cuestionó su teoría al decir que
hasta marzo no se supo que los papeles de FG Valores estaban en el
Windsor por lo que no era posible que en febrero desistiera de la
operación por este motivo. El constructor aseguró que él tenía sus
fuentes y que sí sabía en aquel momento que ahí estaban los papeles que
reclamó Anticorrupción.
El letrado que defiende a González cuestionó la capacidad
financiera de Sacyr para hacer la operación y le recordó los hechos
relevantes en donde la constructora decía que tenía opciones. El
constructor admitió que eran opciones sobre acciones y que la compra
real de títulos era del 0,4% del BBVA.
Ante la
insistencia en que no tenía títulos sino opciones, Del Rivero aseguró
que tuvo un préstamo sobre acciones pignoradas de Sacyr que le daba
derecho a títulos del banco: “La prueba es que tras la venta, tuvimos un
beneficio real de 148 millones”. El abogado de Villarejo también le
cuestionó su falta de recursos. El exdirectivo de Sacyr replicó que poco
después invirtieron “más de 6.000 millones en acciones de Repsol”. “Sí
teníamos músculo financiero”, añadió.
Neguri y Sacyr sumaban el 9% del BBVA
Del
Rivero afirmó que junto a los viejos accionistas del BBVA, 82 familias
vascas que aportarían casi otro 5%, podían reunir hasta el 9% del
capital. Su intención era pedir de tres a cinco consejeros en el BBVA.
Recordó que Jaime Caruana, entonces gobernador del Banco de España y hoy
consejero del BBVA, les dijo que para tener un consejero necesitaría el
6,6% del capital y que si llegaban al 10% les exigiría lanzar una opa
porque consideraba que era posición de dominio, aunque el límite legal
para opas era el 25%.
Para Del Rivero este argumento
choca con el hecho de que de todo el consejo del BBVA, “solo Telefónica
tenía el 1% de las acciones”. “Todos los demás consejeros no tenían nada
y a nosotros se nos exigía tanto. Creo que la actuación del gobernador
fue premiada después cuando se le hizo consejero del BBVA”, afirmó.
Respecto
a otras razones que acabaron con la operación, Del Rivero aseguró que
fue “la campaña brutal que realizaron varios medios de comunicación, con
falsedades” como atribuirle delitos ecológicos y robo de agua en
Murcia, “que publicó El Mundo en primera página y otras informaciones de El Confidencial y ABC “que me demostraron la gran capacidad de penetración de Villarejo en estos grupo”.
También
declararon los principales ejecutivos que acompañaron a Del Rivero.
Todos dijeron que lo peor fue “la campaña mediática salvaje de todos los
medios”. El magistrado, Manuel García Castellón, preguntó a varios de
los testigos si la campaña fue general o más de unos medios de derechas o
de izquierdas. Coincidieron en señalar que fue general, “alimentada por
González y el banco”, indicó José Domingo Ampuero, exvicepresidente del
BBVA que fue obligado a dimitir por el entonces presidente tras
conocerse las inversiones del banco en Jersey. En su opinión, la
operación fracasó por ese acoso contra su reputación. “Hasta mis
escoltas se dedicaban a espiarme”, dijo.
Miguel
Sebastián, exdirectivo del BBVA y director de la oficina económica de La
Moncloa en 2004, negó la participación del Santander en la operación,
como sugirieron los papeles de Villarejo. Aseguró que fue víctima de una
campaña mediática de desprestigio dirigida por el banco que le
perjudicó profesionalmente cuando optó a otros trabajos y que fue
atacado al hacer pública su homosexualidad. “No lo he ocultado en mi
círculo privado, pero no es algo que me gusta hacer público. Me dijeron
que el presidente del banco me estaba buscando novios, pero no los
encontraba porque no hacía más que trabajar”, comentó.
Asaltos a la CNMV y a la casa de Arenillas
Carlos
Arenillas, exvicepresidente de la CNMV, también declaró como testigo
con uno de los relatos más duros de la jornada. Comentó lo que entiende
que fue el resultado de la actuación de Villarejo por orden del BBVA: un
asalto a la sede de la Comisión en julio de 2005, otro a su vivienda en
diciembre de 2004, varios seguimientos físicos a su coche —la policía
nunca aclaró quiénes los hicieron— y pinchazos de su móvil. En su
opinión, estas actuaciones que se hacían con cierto exhibicionismo
buscaban mandar el mensaje de que ellos podían llegar a todos los
sitios, “transmitir la sensación de que éramos vulnerables”.
Arenillas
también citó la existencia de una denuncia falsa contra Intermoney, su
anterior empresa, que la CNMV investigó, aunque el entonces presidente,
Manuel Conthe, no le informó. No supo de la existencia de esta denuncia
falsa, “de la que habla Villarejo y Julio Corrochano, el exjefe de
Seguridad del BBVA en varias ocasiones en las grabaciones, hasta que
Conthe abandonó la CNMV y me lo contó algún funcionario”, dijo. Y
añadió: “Fui hostigado por varios medios y sufrí acoso político”. (Iñígo de Barrón, El País, 14/04/21)