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27.7.22

Villarejo sobre Ferreras: “Denunció a Ignacio González para favorecer unas obras de Florentino [Pérez]”... en la trama estaría también implicada la siguiente presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que recogería el dinero “en bolsas de El Corte Inglés de Arguelles”, según Villarejo

 "Los primeros en llegar al restaurante del lujoso barrio madrileño ese 17 de mayo de 2016 fueron el comisario José Manuel Villarejo y su socio Adrián de la Joya. Venían de reunirse con los hermanos navieros Pérez Maura, cuyo encargo da origen a la pieza PIT que se investiga en la macrocausa Tándem, instruida por el titular del juzgado número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, quién ha ofrecido a la exFiscal General del Estado, Dolores Delgado, que se persone como perjudicada.

En esos minutos de espera y ante un plato de buen jamón, Villarejo le cuenta a su socio lo que él sabe y opina del director de La Sexta y presentador del programa Al Rojo vivo, Antonio García Ferreras. A priori, el policía deja claro que se trata de un “esbirro” del presidente del Real Madrid y del Grupo ACS, Florentino Pérez. Como ejemplo de esta subordinación, Villarejo cuenta una denuncia que el propio Ferreras habría puesto contra el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, con el fin de favorecer la concesión de unas obras a Pérez frente a Fernando Martín de la constructora Martinsa.

Ferreras habría hecho un chantaje al PP, a Álvaro Lapuerta (extesorero del PP ya fallecido) y al que denomina “el viejo” y a Ignacio González con el único fin de ayudar a quién le sacó de la cadena SER para convertirlo en dircom del Real Madrid y hombre de confianza, según se escucha y lee a continuación:

Adrián de la Joya: A ver Ferreras y la pela...

Villarejo: ¿Quién? ¿éste? Éste no, éste es un trincón, este es un esbirro de Florentino… es un esbirro total. Estuvo de relaciones públicas del Real Madrid, estuvo tal, este junto con el que era tronco de Zapatero montaron el tinglado este de La Sexta y tal, y el dinero por el morro, por estar… 

AdJ: Este debe ser un jeta de la hostia. 

V: Un jeta... vamos. 

AdJ: Un profesional de la gente. 

V: Un profesional, total, habilidoso y espabilado de cojones, de cojones. Éste le prepara una intriga al Gordo para Ignacio González, cuando estaba a tope y tal. Y dio datos que se le abrieron un sumario, ese donde luego lo cerraron de manera chunga y tal, este lo inicia él. Donde sale con el canuto y sale la otra con las bolsas del Corte Inglés. Todo eso que te he contado, sabes, que hay u sumario que se perdió, lo inicia éste. Da una información de una serie de tíos, lo que pasa es que el Oli [ex comisario de la UDEF, José Lu8is Olivera] lo detecta que estaba… 

AdJ: Y lo corta. 

V: …chantajeando a éste, y atacando al viejo [el extesorero del PP, Álvaro Lapuerta], sabes, y chantajeando a Fernando Martín de Martinsa para una serie de obras que entraban en conflicto con Florentino [Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y del Grupo ACS]. y claro, empieza... Un figura. 

AdJ: Éste le estaba chantajeando a él. 

V: No me jodas, y luego empieza a filtrar noticias y tal del sumario, claro como tenía un tío ahí que estaba personado, y le dijo el Oli: “pero hombre, tronco, cómo coño. 

AdJ: ¿A éste? 

V: A éste ¿Y entonces? cogió a otro... no, no.

 Preston Child y el testigo protegido

La denuncia puesta por Ferreras en 2009 en las propias instalaciones de La Sexta, según consta en la documentación a la que ha tenido acceso Crónica Libre, habla de una presunta trama en torno a la empresa Preston Child S.L. Es el propio presentador el que aparece como denunciante y quien pone en contacto a la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) con “la fuente”, el testigo supuestamente amenazado y que por las pistas dadas en la declaración no que hay duda de que es un empleado que no está conforme con la retribución.

 Es en este caso es el comisario José Luis Olivera quien le recuerda el hecho a Ferreras y le recrimina que se publicara la denuncia al poco de haberla puesto, ya que les impidió conseguir la información suficiente, según se puede escuchar decir al policía a continuación.

Sin embargo, según las fuentes consultadas por Crónica Libre, “necesitaba que se hiciera pública para que al concesión que Florentino Pérez quería conseguir en Colmenar de Oreja no fuese entregada a Martinsa tan fácilmente”.

 Así, el comisario Olivera no duda en explicarle el trabajo interno que se hizo en 2009 contra Ignacio González, que Villarejo utilizó en una de sus notas informativas contra el expresidente madrileño y que no han servido por el momento para condenar al exdirigente del PP.

Olivera: Cuando lo de Ignacio González, aquel tema, que diste tú a la UDEF,

que si te hubieras callado una semanita, en vez de hacer el canelo. Ferreras: Pero te voy a contar la verdad, vamos a ver. ¿Por qué yo reaccioné así?

Es decir. Porque al tío le estaban amenazando. O: ¿A quién? F: Yo te... yo te, vamos a ver, yo tengo un tío. O: Pero fuiste ahí para salvarlo, es que no hay otra. F: ¿A quien, a Ignacio? que no hombre no. O: ¡Qué le teníamos trincado con todos los correos electrónicos. F: Yo no conté nada. Te juró que no. O: En Público.

Según Olivera, Villarejo y Ferreras, en la trama estaría también implicada la siguiente presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que recogería el dinero “en bolsas de El Corte Inglés de Arguelles”, según Villarejo.

Lo cierto es que el caso Preston Child quedó archivado en los juzgados de Plaza de Castilla, al igual que hizo el de Estepona con el del ático y ahora la Audiencia Nacional que ha dejado a Ignacio González fuera del caso Púnica. Habrá que ver qué ocurre en Lezo, donde aún se le acusa en tres piezas. Una de ellas, la polémica del tren de Navalcarnero, donde el casi millón y medio de euros que supuestamente le pagó OHL de mordida continuaba en la cuenta suiza de Adrián de la Joya una década después."                   (Patricia López , Crónica Libre, 25/07/22)

1.6.21

El juez del caso Lezo procesa a Ignacio González por las obras del campo de Golf del Canal de Isabel II

 "Ignacio González, una de las ranas de Esperanza Aguirre, acumula causas en los tribunales y la lista aumenta por momentos. El pasado lunes, a instancias de la Fiscalía Anticorrupción, el juez Manuel García-Castellón, instructor del caso Lezo, procesó al expresidente de la Comunidad de Madrid por supuesto amaño de varios contratos para construir y explotar el campo de golf de las instalaciones del Canal de Isabel II.

Así lo ha expuesto en un auto, al que ha tenido acceso ElPlural.com, en el que el magistrado sitúa a González en la cúspide de una trama junto a su mano derecha, Ildefonso de Miguel. También están salpicados y, en consecuencia, procesados, los tres socios de la empresa Tecnoconcret Proyectos de Ingeniería (TCT): José Antonio Clemente, Pablo Manuel González y Juan José Caballero.

El juez considera que hay indicios de que, durante el Gobierno de Esperanza Aguirre, se produjeron irregularidades en el “concurso para la ejecución de las obras del proyecto de consolidación, impermeabilización y ajardinamiento sobre la cubierta del tercer depósito del Canal de Isabel II ‒en adelante CYII‒, licitado por el ente público CYII y adjudicado en marzo de 2003 a ACS PROYECTOS, OBRAS Y CONSTRUCCIONES SA que, a partir de junio de 2004, pasó a denominarse DRAGADOS SA”.

 El auto judicial recoge que “un año después de realizarse esta adjudicación” desde la dirección de CYII ostentada por los investigados Ildefonso de Miguel Rodríguez ‒director Gerente de CYII entre los años 2003 y 2009‒ y Jaime Ignacio González González ‒presidente del Ente Público CYII y Vicepresidente de la Comunidad de Madrid entre los años 2003 y 2012‒, con el fin de beneficiar a familiares de este último, se impulsó y facilitó la tramitación de un modificado del anterior concurso, a pesar de que, atendiendo a las variaciones sustanciales que se iban a introducir, debería haberse convocado una nueva licitación”.

Así las cosas, “convinieron con DRAGADOS que CYII le adjudicaría directamente a esta sociedad dicho modificado imponiéndole para ello la condición de que subcontratara para determinados trabajos a la empresa TECNOCONCRET PROYECTOS DE INGENIERÍA SL ‒en adelante TCT‒ cuyos socios eran los investigados José Antonio Clemente Marín, Pablo Manuel González González y Juan José Caballero Escudier”.

Estos dos últimos son el hermano y el cuñado de Ignacio González y ostentaban su titularidad “a través de personas interpuestas con el fin de ocultar sus vínculos familiares con este”.     (El Plural, 26/05/21)

27.9.19

Tarjetas sin control de la Comunidad de Madrid para gastar 15 millones de dinero público

"Una cincuentena de entidades y organismos vinculados al Gobierno de la Comunidad usaron al menos 345 tarjetas bancarias para gastar 15 millones de euros entre 2008 y 2015, sin que consten medidas de control por parte de la intervención general, según un informe de la Cámara de Cuentas. 

El Ejecutivo madrileño, a cuyo frente se sucedieron en esa época Esperanza Aguirre e Ignacio González, no estableció una regulación uniforme para asignar esos medios de pago, ni para definir la naturaleza y el límite de sus gastos, lo que permitió que se usaran con fines diversos: billetes de avión, atenciones protocolarias, comidas...

 La investigación de la Cámara de Cuentas, ejecutada a instancias de la Asamblea de Madrid, deja tres conclusiones sobre cómo funcionaban las tarjetas bancarias para gastar dinero público en la Comunidad de Madrid entre 2008 y 2015.

Primera: el sistema era opaco, puesto que el ente fiscalizador desconoce cuántas tarjetas se emitieron en total para su uso en el sector público regional y ha habido organismos que no han respondido a sus peticiones de información. 

Segunda: si algún alto cargo regional mantuvo su tarjeta a partir del 31 de octubre de 2016 —fecha posterior al periodo fiscalizado—, estaría incumpliendo el código ético aprobado en esa fecha, que establece taxativamente que no podrán disponer de esos medios de pago para gastos derivados del ejercicio de sus funciones. 

Y tercera: no hay justificantes para pagos realizados por valor de 173.000 euros (fundamentalmente 98.000 de la Institución Ferial de Madrid y 42.000 de Metro de Madrid).

"No se dispone de relaciones centralizadas de las tarjetas de crédito utilizadas en el ámbito de la Comunidad y tampoco constan actuaciones de control, específicamente dirigidas a la utilización de tarjetas de crédito, realizadas por parte de la Intervención General de la Comunidad de Madrid", establece el informe de la Cámara de Cuentas. "La autorización de las tarjetas de crédito, la definición de la naturaleza y límites de importes de los gastos para los que se autorizan, así como la posterior justificación y control de gastos y pagos carece de una regulación uniforme", prosigue el informe del ente fiscalizador, publicado este mes de julio.

 "La ausencia de normativa reguladora acerca de los gastos susceptibles de ser pagados mediante tarjetas de crédito, de la exigencia de autorización formal previa, de los datos y justificantes asociados, la conformación de las facturas, etc., dificulta en muchos casos el establecimiento del vínculo existente entre los gastos efectuados y la actividad de la entidad pública correspondiente", añade.

Gastos en viajes

La enumeración de las deficiencias está en el núcleo de las recomendaciones que le hace la Cámara al Gobierno de la Comunidad de Madrid. El organismo fiscalizador pide que se regule la utilización de las tarjetas, y específicamente que se establezca "de forma inequívoca el vínculo entre el gasto realizado y los fines de la entidad correspondiente". También, que se haga un inventario centralizado de las tarjetas emitidas. Y que se hagan controles periódicos.

¿La razón? Muchos de los gastos fueron realizados por empleados que no eran altos cargos "pero realizaban viajes oficiales con reiteración, singularmente al extranjero".

Así, un cargo del Consorcio Institución Ferial de Madrid gastó más de un millón de euros con una American Express; un directivo del grupo superó los 100.000 con una tarjeta de Bankia, y otro llegó hasta los 53.000. Con las tarjetas del consorcio, establece el informe, se pagaban vuelos, trenes y hoteles, aunque también hay más de 300.000 euros clasificados bajo la rúbrica "atenciones", que mayoritariamente se destinaban a almuerzos institucionales.

Además, en 2011 se registran gastos por valor de 8.800 euros correspondientes a una persona vinculada con IFEMA con un contrato de colaboración de tres meses a la que se conceden dietas diarias de 100 euros, entregando una tarjeta para esos gastos, que quedan sin justificar.
Del mismo modo, un directivo de Metro sin rango de alto cargo acumuló pagos por valor de 55.000 euros, que fueron 45.000 en el caso de otro. Hoy ya no existiría ninguna tarjeta de crédito a nombre del suburbano.

Ese cambio radical en la política de gastos refleja el doble punto de inflexión que supusieron tanto el estallido de la crisis financiera como la explosión del caso de las tarjetas black vinculadas a Caja Madrid/Bankia.

'Tarjetas black'

Así, entre 2008 y 2015, periodo que abarca el informe, fueron descendiendo tanto el importe de los pagos con tarjeta como el número de entidades que hacía uso de estas.

Si el primer año el gasto ascendió a los 4 millones de euros, el último la cuantía se redujo hasta el millón. En medio se supo que casi un centenar de miembros de la dirección y el consejo de administración de Caja Madrid —luego Bankia— usaban tarjetas opacas sin declarar sus gastos a Hacienda, e independientemente de sus retribuciones y gastos de representación.

La fotografía de los gastos con dinero público es, en todo caso, incompleta.

La Cámara de Cuentas no ha obtenido información sobre las entidades radicadas en el extranjero que dependen del Canal de Isabel II, que se expandió por América mientras alimentaba una trama de mordidas que se investiga en el caso Lezo. El grupo RTVM, que incluye a la televisión y la radio públicas madrileñas, no respondió al cuestionario del ente fiscalizador. Metro proporcionó una relación incompleta de las tarjetas con cargo a sus cuentas, según consta en el informe de la Cámara. Y hasta 13 entidades fueron suprimidas durante el periodo fiscalizado —entre ellas las polémicas Arpegio y Campus de la Justicia de Madrid— lo que ha dificultado acceder a sus datos.

Las claves de los gastos

  • Los 15 millones gastados entre 2008 y 2015 con 345 tarjetas se reparten entre 47 entidades (319 tarjetas) y dos consejerías, las de Educación y Presidencia (26).
  • Metro de Madrid (3,8 millones de euros), el consorcio institucional ferial de Madrid (3,4), la televisión pública (2,1) y Promomadrid (1,2) son los organismos que más gastaron con estos medios de pago.
  • En 2008, las 12 entidades seleccionadas por la Cámara de Cuentas para un análisis pormenorizado de sus gastos llegaron a pagar con tarjeta más de 3 millones de euros. La cifra fue descendiendo progresivamente hasta 2015, cuando acaba el periodo fiscalizado. Así, entre todas sumaron poco más de 2 millones en 2009; 1,6, en 2010 y 2011; 1,2, en 2012, y no llegaron al millón de euros en 2013, 2014 y 2015. En total, sumaron 12,5 millones de euros en esos años. 
  • Bankia, Banco Santander, Diners Club, Caixabank, Banco Caja España o American Express eran los emisores de las tarjetas más utilizadas. 
  • En 2015, ya solo 17 entidades seguían usando este medio de pago."                (Juan José Mateo, , El País, 31/07/19)

24.9.19

Funcionarios de la Comunidad alertaron por escrito al Gobierno de Ignacio González de la corrupción del 1% en los contratos públicos

"Funcionarios de la Consejería de Transportes denunciaron hace más de seis años ante responsables políticos lo que les parecía, y era, un evidente caso de corrupción: cómo el PP de Madrid desviaba dinero público para pagar sus campañas electorales a través del 1% destinado a publicidad en las adjudicaciones de la Comunidad de Madrid. 

 Los trabajadores públicos, en su mayoría ingenieros, encontraron pruebas de esta supuesta malversación desde 2009 y lo denunciaron ante los responsables públicos. Presentaron esa denuncia por varias vías: a través de documentos por escrito y de forma presencial en una reunión en la que estuvieron presentes políticos y técnicos de la Administración regional.

A principios de 2013, los funcionarios del Gobierno regional que presidía Ignacio González enviaron una carta denunciando los "pagos exigidos a determinados adjudicatarios de obras" al entonces consejero de Transportes de Madrid, Pablo Cavero. La Junta de Personal (una suerte de comité de empresa del funcionariado) aprobó una segunda carta también dirigida al mismo consejero con copia a la mesa de la Asamblea de Madrid y a los grupos parlamentarios. 

También mantuvieron una reunión con el entonces número dos de Transportes, Borja Carabante, actual concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid que preside José Luis Martínez-Almeida, un encuentro que adelantó infoLibre y cuyos detalles revela ahora eldiario.es.

Todas aquellas alertas fueron ignoradas. Hoy las malas prácticas que estos funcionarios denunciaron, hace ya seis años, están siendo investigadas por la Justicia. El juez Manuel García Castellón y la Fiscalía Anticorrupción han puesto la lupa en una cláusula administrativa que los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González incluyeron en los pliegos de los contratos públicos. 

Esa cláusula obligaba a las empresas adjudicatarias a abonar el 1% del presupuesto de cada contrato para sufragar campañas publicitarias que se realizaban por un coste mucho menor o que ni se llegaban a hacer. Ese dinero finalmente acababa en el partido o en el bolsillo de dirigentes del PP, según el último auto de García Castellón en el que imputa, entre otros, a las expresidentas madrileñas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes.

Ahora dos documentos, que obran en poder de eldiario.es y que se reproducen al final de esta información, demuestran que los trabajadores alertaron de estas prácticas que consideraron cuanto menos “una inmoralidad”. La primera carta fue registrada por la Junta de Personal en la Consejería de Transportes el 4 de marzo de 2013.

La alerta se produjo después de que los directores de obra manifestaran su miedo a que se les estuviese obligando a certificar gastos irreales, ya que como comprobaron, algunas de esas campañas de publicidad no se estaban realizando y porque las empresas adjudicatarias comenzaron a pedirles permiso por esos gastos.

"Nos extrañó mucho la forma de enviar facturas a adjudicatarios de obras por parte de empresas que nada tenían que ver en el contrato, que no habían sido revisadas ni contrastadas por los funcionarios responsables de los contratos y que desconocían su existencia", asegura a eldiario.es un director de obra de la Consejería de Transportes de aquella época. “En ocasiones, se llegaron a recibir dos facturas de sendas empresas por los mismos supuestos trabajos efectuados. Ni los conceptos ni los precios ni las cantidades habían sido objeto de control alguno”, añade.

En el escrito remitido a la dirección política de la Consejería de Transportes, la Junta de Personal manifestó que “este tipo de prácticas” chocaban “de manera frontal” con el “buen hacer, con atención a las leyes y sus reglamentos” de su trabajo y solicitaron el listado de las empresas publicitarias elegidas a dedo por los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González, el importe total destinado a este objeto y los criterios de contratación que se habían seguido para su elección. Los trabajadores públicos pidieron también una reunión con el entonces consejero de Transportes, Pablo Cavero.

En una segunda carta aprobada por la Junta de Personal y que se dirigía también al consejero, a la Mesa de la Asamblea de Madrid y a todos los grupos parlamentarios representados en ella, los trabajadores públicos manifiestan su preocupación por esta cláusula e insisten en las posibles irregularidades. Los trabajadores públicos querían incluso que se pusiera en marcha una comisión de investigación en el parlamento madrileño.

"La falta de control nos parece sumamente grave; en primer lugar porque no se puede exigir este pago de manera directa y, aparentemente, sin mediar ningún tipo de gestión por parte de los adjudicatarios, y en segundo lugar porque se atenta contra la libertad de mercado. Dichas prácticas se vienen llevando a cabo, al menos, desde el 2009 hasta la actualidad", detalla el escrito.

Los máximos responsables de la consejería solicitaron entonces una reunión con los funcionarios. El encuentro se produjo el 22 de abril de 2013, según confirman a este periódico cuatro de los asistentes. Los trabajadores públicos expusieron de nuevo sus dudas por el cobro del 1% que llevaba produciéndose durante años. No asistió el consejero pero sí su viceconsejero, Borja Carabante, que ocupa actualmente el cargo de concejal de Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid que preside José Luis Martínez-Almeida. Por parte del Gobierno regional también estuvieron Matilde García Duarte, entonces secretaria general técnica de la Consejería, y Eva García Camaño, subdirectora de personal (cargo que continúa ostentando).

En representación de los trabajadores asistieron Francisco Barrueco (secretario de la Junta de Personal), José Luis Soria (vocal de la Junta de Personal), Federico Millán (Vocal de la Junta de personal) y Mariano Martín (CSIF).

"La reunión fue muy desagradable. Carabante la empezó diciéndonos que si la Junta de Personal no tenía otra cosa de la que preocuparse que del 1%”, recuerda en declaraciones a eldiario.es José Luis Soria. “Se puso a gritar y negó que hubiera alguna irregularidad”, añade Francisco Barrueco, secretario de la Junta de Personal. El encuentro se terminó sin que los funcionarios lograran la información que habían solicitado, recuerdan ambos. "No entiendo cómo Carabante no ha sido llamado a declarar ni como testigo", afirma Soria.

“A raíz de esa reunión esta práctica que se estuvo produciendo durante años se terminó”, asegura Barrueco y otros funcionarios con los que ha contactado este periódico. El edil del PP ha declinado hacer algún tipo de valoración cuando este periódico se ha puesto en contacto con él para recabar su versión, aunque ha admitido la reunión.

La subdirectora de personal, Eva García Camaño, asegura a este diario que no recuerda el encuentro: “Podría ser, no lo niego, pero no me acuerdo de absolutamente nada”.

Por su parte, Matilde García Duarte, secretaria general técnica de la Consejería de Transportes desde enero de 2012 nombrada por el Gobierno de Aguirre hasta 2015, asegura a este diario que tampoco la recuerda, aunque tampoco la niega: “Si hay personas que me sitúan allí, será así". García Duarte defiende que al poco de su llegada, la cláusula del 1% de eliminó de los pliegos de los contratos, versión que coincide con la del funcionariado que recuerda que la reunión con Carabante fue un punto de inflexión. Aunque los motivos que esgrime la exsecretaria técnica de Transportes Matilde García Duarte para poner fin a esas prácticas son distintos: “Al poco de entrar yo esa cláusula se eliminó porque no tenía sentido. Estábamos en plena crisis y suponía incrementar los presupuestos de las obras”.

Empresas elegidas a dedo por el PP

Las empresas que se llevaban ese 1% de los contratos públicos eran escogidas a dedo por el PP: no había ningún concurso previo, aseguran los funcionarios. Su tesis coincide con la del magistrado que investiga la trama Púnica en las piezas que aluden al desvío de fondos públicos hacia el Partido Popular. Fueron el Gobierno de Aguirre primero y después el de González quienes decidieron qué empresas de comunicación cobrarían ese porcentaje de la contratación pública. La Audiencia Nacional acumula indicios de que en muchos casos el dinero acabó financiando campañas electorales del PP o en cuentas personales de algunos dirigentes populares.

Según detallan a eldiario.es varios funcionarios de la Consejería de Transportes, la persona encargada de comunicar el abono de estos conceptos era Arturo Rodríguez Escribano, entonces asesor de Carabante y concejal de Hacienda, Personal, Régimen Interno y Seguridad del Ayuntamiento de Loeches. Rodríguez Escribano tenía un despacho en uno de los altillos del edificio de la Consejería y era el que llamaba a las empresas adjudicatarias para anticipar que otras empresas facturarían el 1%. Este medio ha intentado ponerse en contacto con Rodríguez sin éxito.

Varios contratos de diferentes consejerías están siendo fiscalizados, entre ellos Sanidad, Transportes y Hacienda. En el último auto judicial, García Castellón describe un desfalco de 3,07 millones de euros de las arcas públicas a través de estos supuestos contratos de "publicidad simulada" por la construcción de hospitales y centros sanitarios. En el caso de los fondos de publicidad asignados a la construcción de carreteras que denunciaron los funcionarios en 2013, la investigación se encuentra todavía en una fase preliminar. "Se investiga qué personas se situaron detrás de las adjudicaciones e introducción de la cláusula de reserva del 1% en los pliegos de las licitaciones de transportes", recoge el último auto judicial del pasado 2 de septiembre."                         (Fátima Caballero, eldiario.es, 23/09/19)

10.6.19

El TSJM ratifica la sentencia que anula la venta de 3.000 viviendas públicas a un fondo buitre en Madrid

"El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha confirmado la nulidad de la venta de 2.935 viviendas públicas al fondo buitre Azora-Goldman Sachs por parte del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA), llevaba a cabo durante el Gobierno del PP de Ignacio González.

La Sección Octava del TSJM rechaza en una sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, los recursos interpuestos por la Comunidad de Madrid y el fondo Azora Gestión, y confirma la decisión judicial adoptada en mayo de 2018, que anulaba la venta de las casi 3.000 viviendas por un valor de 200 millones de euros al fondo buitre.

En esa sentencia, la adjudicación que dictó el IVIMA nunca fue debidamente "explicada ni justificada" y tampoco aprobada por el Consejo de Administración de esta institución dependiente del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Esta consulta, según la sentencia, era un requisito necesario en una venta de estas características, que supone "una alteración de todo un programa de actuación" del IVIMA, al tratarse de casi 3.000 inmuebles que cumplen la "función social" de proporcionar una vivienda a las clases más desfavorecidas.

Esta adjudicación fue emitida el 29 de agosto de 2013 por el IVIMA sin haberla justificado y dos meses más tarde se comunicó a los arrendatarios la trasmisión de la propiedad de sus viviendas.
Fue una de las afectadas, beneficiaria de una reducción del alquiler del 90 por ciento de su vivienda en Navalcarnero, que emprendió acciones judiciales ante el Juzgado número 29 de lo Contencioso-Administrativo.

El TSJM confirma ahora esta decisión, y declara que la justificación de la "innecesariedad" por parte de la Comunidad de Madrid de las 32 promociones que conformaban estas viviendas "es imprescindible" para que pudieran ser enajenadas.

La sentencia conocida este martes, fechada el 14 de mayo y contra la que cabe recurso en un plazo de 30 días, menciona la función social de estos pisos, y que el traspaso de las mismas a un nuevo titular no obliga al fondo buitre a limitar un precio en los alquileres, por ejemplo, respecto del precio de mercado, siendo inquilinos con escasos recursos para acceder a una vivienda o por estar en riesgo de exclusión.

Además, recuerda que el Gobierno regional "ha prohibido la realización en lo sucesivo de operaciones de enajenación" y cita a la Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que permite la enajenación de promociones completas salvo a la vivienda con protección pública "cuya titularidad corresponda a la Comunidad de Madrid, que no podrá ser objeto de transmisión a terceros distintos de los inquilinos o sus causahabientes".

Esta actuación se realizó en paralelo a otra operación similar llevada a cabo por el Ayuntamiento de Madrid en 2013 con Ana Botella al frente, y cuya investigación ha ordenado abrir la semana pasada la Audiencia Provincial, puesto que a diferencia de la venta del IVIMA, en este caso prosigue por la vía de lo penal ante un posible delito de prevaricación y malversación de caudales públicos."                 (Público, 04/06/19)

9.5.19

El Gobierno de Aguirre cambió la ley para facilitar el flujo de dinero negro hacia la caja B del PP

"Los investigadores han descubierto un nuevo sistema subterráneo de circulación del dinero negro con destino en la caja B del Partido Popular de Madrid en tiempos de Esperanza Aguirre. Ese sistema, según concluye la Guardia Civil en un informe del caso Púnica, incluía legislar para facilitar que el dinero público de la publicidad institucional atrayera otros fondos de empresarios en beneficio del partido y sus campañas electorales de 2003 y 2007. Según el procedimiento acordado, las empresas de Daniel Horacio trabajaban gratis para el PP y cobraban de empresarios adjudicatarios de la Administración autonómica.

"Con el objetivo de controlar desde la administración autonómica de la CAM los recursos destinados a la publicidad y las empresas adjudicatarias que realizarían esos trabajos, desde la Vicepresidencia Primera y Portavocía del Gobierno de la CAM, dependiente de la presidenta Esperanza Aguirre, se acutó sobre el marco normativo", recoge el informe ordenado por el juez a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.


En concreto, los agentes señalan la introducción de una disposición adicional en la Ley de Presupuestos para 2006 relativa a la Contratación de Publicidad, Promoción, Divulgación y Anuncios. El cambio otorgaba todo el control del proceso a la Vicepresidencia y Portavocía que ejercía Ignacio González, de tal forma que todos los organismos autónomos de la Comunidad de Madrid, incluida su radiotelevisión pública, deberían "solicitar autorización previa" de González para contratar publicidad y certificarle los "abonos correspondientes", al tiempo que le habilita para "desarrollar el procedimiento" como considerase. La propia Vicepresidencia de Ignacio González dictó una orden, la 4/2006, desarrollando el anterior texto legal.

Dicho y hecho, los agentes de la UCO plasman en su informe las reuniones consecuencia de aquel cambio legal. "Sin poder precisar la fecha exacta, se tiene constancia de la celebración de varias reuniones de trabajo donde participaron, entre otros, los cargos de la CAM, Esperanza Aguirre, Ignacio González, Francisco Granados (consejero de Presidencia y Justicia), Alberto López Viejo (viceconsejero de Presidencia), Isabel Gallego (directora general de Medios), Manuel Lamela (al frente de Sanidad) y el empresario Daniel Horacio".

Sobre lo que se acordó en esas reuniones declaró Manuel Lamela ante el juez. Dijo que "se impartieron instrucciones precisas para que se incluyera a OVER (empresa de Horacio) en el conjunto de posibles empresas para ser contratadas en materia de publicidad y comunicación. Este testimonio coincide con el del propio empresario, quien en sede judicial afirmó que en esas reuniones se le trasladó que sus "esfuerzos" en las campañas electorales citadas "serían recompensados mediante la adjudicación de contratos públicos", recoge el citado informe.

González y Granados, añadió Horacio, lo redirigieron a distintos cargos de las consejerías de la Comunidad de Madrid para cerrar los contratos y que del asunto de los pagos se encargaría una de las figuras claves de la presunta financiación irregular del PP madrileño, su gerente entonces, Beltrán Gutiérrez. Más adelante, el empresario recibió instrucciones de quién pagaría las cuñas de radio, publicidad en cabinas y faldones de prensa elaborados por sus empesas: los pagadores serían "empresas constructoras adjudicatarias de contratos de la Comunidad de Madrid".

La declaración del propio Daniel Horacio resultó ilustrativa para los investigadores, que la reproducen en su informe. "La Ley les marca un límite (a la administración), entonces cuando les marca un límite en inversión, tienen que hacerlo por fuera, a este caso, factura a una empresa Pepito que lo pague, porque de esa manera ellos no pasan límite que les autoriza la ley para el gasto electoral. Pero nosotros el servicio lo hicimos para el PP de Madrid, sólo que le facturamos a un listado de empresas que ellos nos dieron, que son empresas conocidas de ellos".

La Guardia Civil se incautó de un pendrive en el domilicio de Beltrán Gutiérrez con los trabajos de los proveedores para el PP en 2007 y los más de 800.000 euros que se les debían. Un total de 88.708,68 correspondían a Over. En este punto ejerce la figura de David Marjaliza, el antiguo amigo de Francisco Granados sobre el que gira buena parte del sumario de la Púnica. Es él quien abona 87.878,16 euros a Over, la práctica totalidad de la deuda del PP con Daniel Horacio.

 

La publicidad de los hospitales de Aguirre


Otra línea de investigación de este sistema de financiación para el PP se centra en su consejería de Sanidad y en las obras de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid. Cuatro de las empresas de Horacio fueron contratadas para las campañas de publicidad y marketing para la construcción de esos hospitales y otros centros médicos, que cobraron de constructoras y adjudicatarias. "Se ha observado que los conceptos facturados, a juicio policial, no parecen ir derivados a la publicidad e información de la obra, sino más bien a encumbrar la gestión política que en materia de sanidad se estaba realizando desde la Consejería de Sanidad de la CAM", dice el informe.

En los contratos para la construcción o renovación de los edificios sanotarios se incluyó una cláusula en el presupuesto que establecía que hasta el 1% se debería abonar por parte del contratista en concepto de "publicidad e información de las obras del contrato. Los pliegos, declararon los técnicos que los redactaros, eran tipo y ya incluía la cláusula referida, procedentes de la Consejería de Sanidad. Las empresas publicitarias eran indicadas por Presidencia de la Comunidad de Madrid.
"La cláusula es, a juicio policial, contraria a derecho y manifiestamente ilegal, y sirvió para el desvío de un porcentaje del presupuesto del contrato con destinio al pago de servicios impuestos desde la consejería de Sanidad", asegura la Guardia Civil.  Una de las constructoras, Dragados, ha admitido que la contratación de Over le "fue aconsejada" por la Comunidad de Madrid."             (Pedro Águeda, eldiario.es, 26/04/19)

19.2.19

La historia oculta de la 'gestapillo': un asunto de faldas que explotó entre falsos espías, Esperanza Aguirre, Granados e Ignacio Gónzález

"Esperanza Aguirre cumplió con el guion el pasado lunes. En apenas 20 minutos ventiló su comparecencia como testigo en la Audiencia Provincial en el juicio del denominado 'caso espías'. Ya tiene bastante con los negros nubarrones que se ciñen en su horizonte (véase futuras sorpresas en Púnica y Lezo), como para estar gastando esfuerzos en una batalla que ya está amortizada (la Fiscalía ni acusa y los procesados son de segunda fila). 

Por eso, este lunes, puso su mejor cara de inocente y lo negó todo. Nunca supo nada de seguimientos a políticos porque nunca nadie le dijo nada. Lo dicho, "gracias señoría" y hasta otra. La verdad es que a Aguirre este asunto le ha importado más bien poco, porque como siempre ha dicho a su círculo más íntimo se trata sobre todo de "un asunto de faldas".

Aguirre tiene su teoría sobre 'la gestapillo' (como la definió uno de los presuntos espiados, Manuel Cobo). La expresidenta madrileña tiene la certeza de que sus dos principales 'generales' en el Gobierno, Ignacio González y Francisco Granados, se investigaron mutuamente. El tiempo y el tablero político les hizo enemigos. Eso es un hecho.

 Pero todos esos años de rivalidad no se juzgan estos días en la Audiencia Provincial. No, solo se dirime si tres guardias civiles, dos policías nacionales y un funcionario de la Comunidad de Madrid gastaron dinero público en hacer seguimientos ilegales durante tres meses a un reducido grupo de políticos del PP (que algunos definen como rivales de la 'lideresa').

Y este asunto concreto, "una historia de Mortadelo y Filemón" (como también la calificó Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces ministro del Interior), es solo un capítulo reducido y cutre del negro serial que se vivió durante años en los resortes del poder del PP de Madrid y por ende del Gobierno regional. Para Aguirre, como hemos dicho, este capítulo se resume en un tema de faldas, cuyo principal protagonista sería Manuel Sergio Gamón Serrano, el exescolta de Aguirre que llegó a director general del Ejecutivo autonómico.

 Al parecer, Gamón lo perpetró todo al enterarse que le habían robado mensajes comprometedores de una relación que provocaron la ruptura de su matrimonio. Una especie de "montaje" que con el tiempo se fue de las manos. Porque para entender esta historia hay que explicar detenidamente a los personajes y el contexto de una época 'berlangiana'.

El todopoderoso Gamón

Sergio Gamón, zamorano de 59 años, es policía. Aguirre le nombró director general de Seguridad en mayo de 2006. Quienes trabajaron con él en la Comunidad lo definen como un tipo "fantasma, chulesco, peliculero" y muchas veces "agresivo e irritable". Llegó a la Comunidad de Madrid porque había sido jefe de escoltas de la propia Aguirre cuando esta era ministra de Educación (1996-1999) y presidenta del Senado (1999-2002). 

Allí, en la Cámara Alta, Aguirre colocó a la mujer de Gamón como secretaria y a la hija de la pareja en las listas del PP de Fuenlabrada. En el Gobierno regional Gamón pasó a tener directamente un nivel 30 (el más alto) y a cobrar 91.600 euros brutos anuales. Orgánicamente empezó dependiendo del consejero Alfredo Prada, con el que nunca tuvo una buena relación. De hecho, llegó a ser bastante mala.

El propio Prada (que fue consejero de Interior hasta mayo de 2007, mantendría la cartera de Justicia hasta junio de 2008) siempre ha reconocido que no fichó a Gamón. "La señora Aguirre, en su condición de presidenta, me hizo la propuesta de elegir a Gamón como director general de seguridad", señaló Prada en la Asamblea de Madrid. Gamón tenía en esa época un segundo, el policía Miguel Castaño. En mayo de 2007 Francisco Granados sustituye a Prada en Interior y pasa a ser el nuevo jefe de Gamón.

Llegan los asesores

En septiembre de 2007, Granados, que no se fía de Gamón y Castaño (que van por libre y al parecer reportan directamente con Ignacio González) y decide incorporar a tres guardias civiles de su confianza como asesores del departamento de seguridad. Se trata de José Oreja, Antonio Coronado y José Luis Caro

Al mes siguiente, en octubre de 2007, a Gamón no le gusta el movimiento que ha hecho Granados (trayendo a "su gente") y consigue que la dirección general de seguridad fiche a otros tres policías nacionales de su cuerda: Belén Espartero, José Manuel Rodríguez y Roberto Casielles. Es decir, en teoría un mismo departamento pero con dos equipos de asesores.

2008, el año clave

En 2008 pasa de todo. Es el año clave. Aguirre acaba de revalidar en 2007 la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid y se abren varios frentes políticos. El primero, dentro de la Comunidad. Granados y González empiezan a cimentar su enemistad

 "El hombre fuerte era González y Granados aspiraba a serlo", explica una persona que esos años estuvo dentro del equipo de Aguirre. "Se competía por el reparto de poder. Ahora con el paso de los años comprendo el afán que entonces tenía Granados para que la empresa pública Arpegio [una de las piezas hoy del caso Púnica] pasara a depender de él". Comenzaron las rencillas y las sospechas.

El segundo frente se abre en el PP nacional. El 9 de marzo Mariano Rajoy fracasa de nuevo en su intento por alcanzar la Moncloa. Esperanza Aguirre siente que ha llegado su momento y prepara asaltar la dirección nacional en el congreso que se realizará en junio de ese año. 

Ese mes de marzo, el día 16, González es presuntamente espiado en un viaje privado que realiza con su mujer a Sudáfrica, un vuelo pagado por empresarios privados. Apunten el mes de marzo. Curiosamente en ese mes (y hasta mayo) se cometen los seguimientos ilegales a los 'rivales' de Aguirre, como Alfredo Prada y Manuel Cobo, lo que se conoce como 'gestapillo'.

Alfredo Prada es calificado como rival de Aguirre porque aunque forma parte de su Gobierno ha decidido apoyar públicamente a Rajoy en la guerra interna que se produce dentro del PP. Ese apoyo le cuesta el cargo. Aguirre le destituye a finales de junio de 2008 y deja de ser consejero de Justicia. Un día después, Gamón se presenta en un despacho utilizado por Prada y requisa ordenadores. ¿Quién se lo ordenó? ¿Qué había en esos dispositivos? Se ha dicho de todo. Incluido que podría haber en ellos informes que perjudicaban a González y Granados. Hay otra teoría, la que defiende Aguirre, el supuesto asunto de faldas.

Alguien le ha hecho llegar a la mujer de Gamón, que ha sido recolocada como secretaria en Telemadrid, unos supuestos mensajes que demostrarían que su marido le es infiel. Y Gamón busca al culpable, al filtrador. Sospecha sobre todo de dos personas, los dos jefes que ha tenido y con los que no se llevaba bien: Granados y Prada. Y sobre todo de un colaborador de este último. Lo cierto es que Granados tras enterarse de lo que ha hecho Gamón le destituye. Tiene el poder para hacerlo. "Este paso demuestra algo relevante.

 Si Gamón hubiera sido un hombre de González, como dicen algunos, lo hubiera defendido, pero la verdad es que González nunca trató con Gamón. No era de los suyos. No tenían nada que ver", explica una fuente que trabajó muchos años con el expresidente madrileño hoy imputado en el caso Lezo.

Aguirre (quien fichó a Gamón) no quiere problemas y acepta mover de sitio a su defendido tras la destitución ordenada por Granados. Pero no se va muy lejos. La 'lideresa' le recoloca como asesor de seguridad en el mismo Ejecutivo regional y con un sueldo similar. 

Sin despacho, ni competencias, ni personal a sus órdenes, pero percibiendo entonces un salario como si fuera un presidente del Gobierno (ahí estaría hasta el 25 de junio de 2010). Así llega el verano de 2008 y siguen los espionajes en el PP de Madrid. Unos detectives siguen a Ignacio González y a otros cargos del Canal de Isabel II en un viaje que hacen a Colombia entre el 28 de agosto y el 4 de septiembre. Un viaje ya famoso que posteriormente sería inmortalizado en los medios.

Reguero de filtraciones

Gamón es sustituido por Enrique Barón, un comisario con importantes contactos que había sido jefe superior de la Jefatura de Madrid. "Con la llegada de Enrique Barón, la Comunidad alcanzó un nivel que con el señor Gamón no tenía. Se establecieron contactos con determinadas personas que los medios identificaron como procedentes de las cloacas.

 Y hay un rastro evidente de esto en multitud de ocasiones", llegó a declarar uno de los guardias civiles procesados, José Oreja. Lo cierto es que con la llegada de Barón empiezan las filtraciones en los medios y por tanto el escándalo. Una vez abierta la cloaca sale la basura.

Comienza 2009. La primera andanada va contra Granados. 'El País' publica que "un consejero de Aguirre monta un 'servicio secreto' con exagentes". La 'gestapillo' se hace pública. Pero no se cita a Gamón ni a los policías nacionales traídos por él. Solo a los guardias civiles que fichó Granados. Ese mismo día el mismo diario revela que González ha sido espiado en un reciente viaje a Colombia (la Cadena Ser desvelaría el vídeo meses más tarde, en abril).

 Los ánimos se caldean. Todos los dedos apuntan a Granados. Y los cañonazos vuelan en dirección contraria. Días después, también en enero, el diario 'Público' informa de la existencia de un dosier de 69 páginas sobre el incremento patrimonial de Ignacio González. Ya están todos manchados: Granados como espía y González como corrupto. Todo ello aderezado con la Gürtel, que estalla en febrero de 2009.

La pregunta que se hacen muchos es quien filtró a la prensa los dosieres que circulaban ya preparados. Granados cree que González o Gamón pasaron los partes de seguimiento de la 'gestapillo', aquellos que supuestamente habían rellenado los guardias civiles después de espiar a los 'rivales' de Aguirre, como Alfredo Prada (el consejero díscolo que apoyó a Rajoy) y Manolo Cobo (la mano derecha de Gallardón). 

González cree que sus males (los informes sobre su patrimonio y el de su familia) los movió Granados. Años después supo que alguien del PP pagó 300.000 euros por seguirle a Colombia y que un amigo constructor de Granados (David Marjaliza) contrató a detectives para elaborar informes contra él.

La propia Aguirre sigue pensando que es todo un asunto de faldas y que Gamón perdió la cabeza cuando se enteró de que habían filtrado a su mujer lo de su relación extramatrimonial. Un tema que acabó yéndose de las manos. Algunos de los espiados, por contra, creen que hay que mirar más allá de Gamón y González y pararse a pensar quien tenía la información de los partes de seguimiento y que la publicación de las filtraciones coincidió con la llegada de Enrique Barón al Gobierno regional. Hasta entonces los trapos sucios se lavaban dentro de casa.

La versión de los acusados

Luego está la versión de los acusados, los tres guardias civiles procesados y un funcionario de la Comunidad de Madrid. Han explicado en sede judicial y en la Asamblea de Madrid que Gamón les ordenó hacer los seguimientos "por expreso deseo del señor González". Esa orden se produjo en marzo de 2008, curiosamente cuando alguien ya había perjudicado la relación de Gamón con su esposa y también cuando Aguirre preparaba su lucha contra Rajoy para disputarle la dirección nacional.

 Los guardias se negaron a hacer los seguimientos y se quejaron ante Granados, que les prometió una solución que nunca llegó. "Ahí es cuando empezamos a comprender que, efectivamente, las órdenes procedían de Ignacio González y que el señor Granados no mandaba sobre Gamón".

"Y, en esa guerra, en mitad de esa especie de guerra sucia que tienen entre ellos, aparecemos los tres asesores procedentes del cuerpo de la Guardia Civil, sin conocer a nadie. Y con esa realidad se atreven a mandarnos esa barbaridad. No necesitaban de nosotros nada de eso. Yo creo que con esto lo que pretendían los señores Gamón y Castaño era preconstituirnos una prueba para que coincidieran los posicionamientos telefónicos con los lugares donde nos mandaban. 

La insistencia en que fuéramos a esos lugares era infernal", señaló José Oreja. Todo fue un montaje, según ellos, ya que tuvieron que reportar "informes vacíos de contenido operativo". Aseguran que vieron cómo Miguel Castaño (el segundo de Gamón) manipulaba esos informes.

¿Realmente ordenó González esos seguimientos? "Yo creo que fue cosa de Gamón para demostrar el poder que tenía. Si a esos partes de seguimiento, que apenas incluyen datos y que están basados en la agenda pública de los presuntos espiados se puede llamar espionaje, es para echar a la calle a los espías. Es ridículo. No aportan nada de valor. No sirven para nada. Quien ha trabajado dentro del equipo más cercano de González sabe que no tenía ninguna relación de Gamón", explican fuentes cercanas al expresidente regional. González insistió cuando fue a declarar como testigo esta misma semana que el único espionaje que él conoce es el que le hicieron en Colombia.

Merece la pena en este punto conocer lo declarado por Marcos Peña en la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid. Peña, policía nacional, es fichado por Granados en junio de 2008 (cuando supuestamente ya se había realizado los seguimientos pero no se habían filtrado) para que la ayudara a poner orden en la consejería tras la destitución y traslado de Gamón.

 "Todo es un montaje realizado desde dentro, con la colaboración muy seria por parte del periódico 'El País' y del periodista que ejecutó toda la información. Además, el que lo monta, le manda al periodista datos de filiación de cuatro personas, de Marcos Peña, que soy yo, y de los tres guardias civiles. Es lo primero que le manda al periodista: los datos de filiación de esas cuatro personas. Y, por otra parte, le mandan unos partes, esos famosos partes..."

Peña prosigue: "Los partes tienen unas fechas; la primera barbaridad que comete esta organización es mandar unos partes en los que el responsable de esos señores soy yo, pero cometen un error, porque en las fechas esas que figuran en los partes yo no me encontraba en la Comunidad de Madrid. Primera barbaridad, yo no estaba. Yo creo que el objetivo primero es eliminar tanto a mí como a los guardias civiles, que ya habían protestado ante el consejero. 

Y segundo, el más importante, el encubrimiento de lo que realmente sí se estaba haciendo, el espionaje real que se estaba haciendo".

Este veterano policía, Peña (que trabajaba para Iberdrola antes de llegar a la Comunidad de Madrid), cree que políticos de la Comunidad ya usaban desde años antes a detectives privados y asesores externos para sus tejemanejes. "Yo creo que al señor Gamón no le hace falta los guardias civiles para nada, y les hace hacer unos partes para implicarlos porque piensa que el consejero Granados los ha traído para ver qué está haciendo el señor Gamón, y este, como consecuencia, les hace hacer esos partes. Porque esos partes no valen absolutamente para nada".

La mujer despechada

Para echar más leña el fuego y refrendar la teoría del asunto de faldas, en junio de 2010 aparece en escena Yolanda Laviana, exesposa de Gamón y exsecretaria de Aguirre cuando presidió el Senado. En una entrevista detalló que su exmarido ya había espiado a Alfredo Prada mucho antes, en 2006. Laviana precisó que el receptor de los informes de Gamón era Ignacio González. "Yo he vivido un horror. Este asunto ha destrozado mi vida. Un horror. Tengo miedo. He vivido una oleada de vicisitudes, un horror, que me perjudican hasta el día de hoy", llegó a declarar en el Parlamento madrileño.

La entrevista de Lavinia en junio de 2010 provocó todo un terremoto. Ella fue despedida fulminantemente de Telemadrid donde era secretaria del presidente, Manuel Soriano (este había sido exjefe de prensa de Aguirre). Ni siquiera la ayudó que hubiera declarado a favor de Soriano cuando este fue denunciado por acoso sexual por una trabajadora. Su mentora Aguirre la defenestró. Gamón, por su parte, tuvo que dimitir en junio de 2010, el mismo día que fue despedida Laviana. Ambos ya estaban en proceso de separación.

El juicio, también de Mortadelo y Filemón

El caso, once años después, está amortizado. Ni siquiera acusa la Fiscalía. Los seguimientos a Alfredo Prada, a Manuel Cobo y a otras personas dejaron seis procesados, los que se sientan hoy en el banquillo. Se trata de los tres guardias civiles (Antonio Coronado Martínez, José Oreja Sánchez y José Luis Caro Vinagre); de José Manuel Pinto Serrano, personal laboral de la consejería acusado de escribir los partes de seguimiento; y los dos jefes de todos ellos, Sergio Gamón y Miguel Castaño. Todos están acusados de malversación de fondos públicos, ya que el delito de espionaje político no está tipificado en el Código Penal. Para la acusación, ejercida por varios diputados socialistas, los procesados incurrieron en un delito de malversación y deben ser castigados con penas de dos a cuatro años de prisión.

La verdad es que la semana de juicio ya celebrada ha sido tan esperpéntica como algunos de los episodios del supuesto espionaje. La jueza amenazó a Ignacio González con mandarle a la policía porque no se había presentado a declarar. Luego se dio cuenta que había un error en la fecha de citación y pidió disculpas.

 También se equivocó el juzgado cuando citó a una persona que se llamaba igual que la exmujer de Gamón pero no era ella. Otro de los citados, el asesor Marcos Peña, tampoco fue correctamente convocado. Manolo Cobo no puede declarar por enfermedad. Granados dijo que todo era una "payasada", y González lo ha negado todo. El abogado del PSOE, que ejerce la acusación popular, apenas pregunta. De hecho, la juez llegó a reprocharle "el escaso interés que muestra por la causa". Panorama desolador.

Y aparece el comisario Barrado

Entre tanto aburrimiento destacó la declaración como testigo de comisario ya jubilado Jaime Barrado, el encargado hace años de realizar la investigación policial de la 'gestapillo'. Nunca declaró ante el juez instructor durante la misma, por lo que lo aportado esta semana puede dar un giro al caso. Según Barrado se produjeron seguimientos, pero nunca los realizaron los guardias acusados, sino detectives privados pagados por uno y otro bando. 

Barrado llegó a localizar a uno de esos detectives e o incluso detectó que sus superiores modificaban sus informes. El policía ya acusó en un documental de Mediapro, 'las cloacas de Interior', que todo el montaje estuvo apañado por su jefe, José Luis Olivera, y por Manuel Moix, entonces jefe de la Fiscalía Superior de Madrid.

El diario Público habló con el comisario Barrado tras salir de declarar: "Desde el día que vi lo que ocurría entre Olivera, Moix y algunos personajes de la Comunidad de Madrid bauticé lo que pasaba como Operación Boñiga. Hoy por fin ha reventado".                    (David Fernández, El Confidencial, 16/02/19)

9.1.19

Querella por malversación a gran escala contra López Madrid y un centenar de ex altos cargos y empresarios de Madrid

"Javier López Madrid, yerno del fundador de OHL e imputado en las operaciones Lezo y Púnica, es uno de los 100 antiguos altos cargos de la Comunidad de Madrid y empresarios contra los que el sindicato CGT y la asociación CODE (Observatorio contra los Delitos Económicos) acaban de formular querella por malversación a gran escala a través de las dos empresas de capital riesgo controladas por los gobiernos autonómicos de Esperanza Aguirre e Ignacio González. 

Presentada este miércoles en la Audiencia Nacional, la querella cifra en más de 60 millones las pérdidas que entre 2006 y 2015 acumularon Capital Riesgo de la Comunidad de Madrid SA (CRM SA) y el fondo Inicap I. Siempre bajo control accionarial del Ejecutivo madrileño, CRM e Inicap se embarcaron en sucesivas operaciones que no solo resultaron ruinosas para el erario autonómico sino que, por sus características, implicaron según los querellantes un auténtico y deliberado desvío de fondos.  

Como ha publicado este jueves infoLibre, una de las operaciones denunciadas por CGT y CODE es la que en 2006 emprendió CRM con un proyecto empresarial centrado en la gestión de gimnasios privados, lo promovidos por Ingesport bajo la marca Go Fit. Articulada a través de inyecciones de capital a cuatro sociedades –tres de ellas vinculadas entre sí accionarialmente– así como de préstamos y avales, esa operación costó a la Comunidad de Madrid pérdidas no inferiores a 2,6 millones hasta que abandonó el proyecto en 2011. 

El fortalecimiento de Ingesport con cargo a fondos públicos allanó el desembarco de Corpfin, una compañía directamente vinculada a una de las nueras de Esperanza Aguirre y su familia, Carolina Oriol. En diciembre de 2015, Corpfin Capital SA vendió el 3,78 de Ingesport con un beneficio declarado de 3,7 millones. La sociedad Oranda, propiedad de la familia de Carolina Oriol y donde ella misma es consejera, posee el mayor paquete accionarial de Corpfin Capital SA. 

Los primeros indicios de que el Gobierno madrileño había beneficiado a Ingesport se remontan a 2009. El periódico Público destapó entonces que CRM le había inyectado 1,3 millones. Y que, cuando en 2006 se decidió esa inversión –el 26% de los títulos, con un valor nominal de 1.225 euros pero con una prima de emisión de 1.298.500 euros– justamente en esa empresa trabajaba el profesor de pádel de Ignacio González, entonces vicepresidente de Esperanza Aguirre, luego su sucesor y ahora principal imputado en la Operación Lezo. Ingesport, que gestiona en Madrid cinco centros deportivos bajo la marca Go Fit, niega cualquier irregularidad en la inyección de dinero público.

El empresario Javier López Madrid aparece como figura central en uno de los apartados clave de la querella: el funcionamiento del fondo de capital riesgo Inicap. Constituido en 2006, una empresa participada por el yerno de José Miguel Villar Mir, Möbius SGECR, asumió desde el inicio la dirección del fondo por adjudicación del Gobierno madrileño. A su vez, Möbius encomendó la gestión directa de Inicap a una segunda empresa de la que López Madrid era único accionista, Financiera SIA Capital.

Bajo investigación judicial después de que el arrepentido David Marjaliza declarase que esa fue la empresa utilizada por López Madrid para canalizar comisiones ilegales del Metro de Madrid, SIA cobró de Möbius 1,76 millones de euros entre 2007 y 2014, como desveló este periódico en enero. De esos 1,76 millones, al menos 600.000 euros procedían directamente de Inicap. El fondo público madrileño dejó de presentar cuentas al Registro Mercantil en 2010. 

A partir de ese año, sus inversiones constituyen un misterio. Según el Ejecutivo autonómico, que ostentaba el 66% de las acciones del fondo mientras que el otro tercio estaba en manos de la Cámara de Comercio, Inicap acarreó al erario madrileño pérdidas de 9,3 millones. Los querellantes, que sustentan sus acusaciones en documentos mercantiles públicos, computan las pérdidas globales de Inicap, más de 17 millones.

La querella también pone el foco sobre las inversiones efectuadas por CRM en distintas empresas del sector textil y de la moda que acarrearon a la empresa pública pérdidas millonarias. En algunos casos, las empresas beneficiadas acababan de constituirse con aportaciones no dinerarias –especialmente marcas de moda– que, según los querellantes, se sobrevaloraron para justificar elevadas primas de emisión en la compra de títulos adquiridos con el dinero de la Comunidad de Madrid. 

Entre los modistas que CGT y CODE consideran corresponsables de la presunta malversación figuran dos de los diseñadores más conocidos de las pasadas décadas, Javier Larrainzar y Miguel Palacio, que tras el estallido de la crisis se confesaron arruinados. La querella también afecta a los principales responsables de Artesanos Camiseros, que cerró a finales de 2012, y a los principales accionistas de Grupo Nupcial Novíssima.

Entre aquellos contra quienes se dirige la querella se cuentan los cuatro consejeros de Economía que dirigieron ese departamento entre 2006 y 2015: Fernando Merry, Antonio Beteta, Pervival Manglano y Enrique Ossorio, actual portavoz del PP en la Asamblea de Madrid."               (Alicia Gutiérrez, InfoLibre, 13/12/18)

4.6.18

La garganta profunda de Lezo: "Ignacio González está de mierda hasta aquí y no tiene cómo procesar el dinero"

"Las palabras de Diego Fernando García Arias quedaron grabadas para la posteridad, y sobre todo para la Justicia, el 1 de diciembre de 2017 en la cárcel de La Picota, en Bogotá (Colombia) aunque el literal de sus palabras ha permanecido guardado bajo secreto hasta ahora. 

Frente a él, un fiscal español hacía las preguntas al directivo de la filial del Canal de Isabel II en Colombia, que tras su detención, relató sin tapujos cómo el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, organizó presuntamente el cobro de seis millones de dólares de comisión a cambio de que el Canal comprara una empresa local por 30 millones. Algo que el político madrileño niega de forma tajante.

"Ignacio González dio el siguiente reparto", arrancaba Diego Arias en su primer minuto de declaración, ratificada este miércoles en la Audiencia Nacional. "La comisión que deben pagar para hablar con Sebastiao, que ya está hablado, solamente para que te reúnas con él es de seis millones de dólares". 

Frente a una delegación española, el empresario investigado explicó con pelos y señales sus conversaciones con Edmundo Rodríguez Sobrino para la compra de Inassa, cómo él mismo organizó el traslado del dinero y cómo la mordida destinada presuntamente a González quedó en manos de testaferros por la investigación que el expresidente de la Comunidad de Madrid tenía en marcha sobre su ático de lujo en Marbella:
 "Edmundo me dice: "la parte de Ignacio González la voy a recibir yo porque Ignacio está de mierda hasta aquí, no tiene cómo procesar el dinero y no tiene cómo saca y no tiene cómo hacer nada, y me ha pedido que sea yo quien lo tenga". 

"¿A Edmundo quién le daba esa información?", pregunta en otro momento de la declaración el fiscal. "Ignacio González dio el siguiente reparto", contestó entonces el arrepentido, en una versión que amplió este martes en su comparecencia en Madrid y que la defensa de González descarta: "Son seis millones de dólares. Tres millones tienen que ser para España y otros tres millones tienen que ser para la gente de Colombia".
"Son dos millones para mí, o sea, para Ignacio González, y un millón de dólares para una persona que me trajo el negocio y me ha ayudado mucho y que es alguien que quiero ayudar que se llama Luis Vicente Moro", explica el exresponsable de expansión de Inassa sobre el presunto papel de otro de los investigados, hombre de confianza de González y exdelegado del Gobierno en Ceuta para el Partido Popular

Ante la Audiencia Nacional, Arias reconoció este miércoles que sus conversaciones fueron siempre con Rodríguez Sobrino y que nunca habló directamente con González de las mordidas. Algo en lo que se basa la línea de defensa del expresidente madrileño para desacreditar el testimonio.
"Dos y uno, vale -prosigue el relato del confidente sobre el reparto del dinero- y los tres de Colombia, como se que tú tienes compromisos de gente que te ha ayudado ¿cómo los vamos a repartir? Entonces Edmundo dijo: Ignacio, si te parece, lo repartimos a partes iguales. Hay una persona que me ha ayudado mucho que es Diego, lógicamente. Y entonces Ignacio González le pregunta estas palabras a Edmundo, esto nunca se me olvidará: Edmundo, ¿Diego es de confianza? y le dijo: de total confianza”.
A las preguntas del Fiscal, el hombre del Canal en Colombia explica que fue Rodríguez Sobrino quien le confesó estas conversaciones con el presidente de la Comunidad de Madrid. "Edmundo me lo contó. Me lo contó. Me lo repitió como cosas claves de la conversación.

 Y era cierto. Un millón de dólares para Diego, un millón de dólares para mi y hay una persona que no tiene nada que ver con la operación pero que yo quiero ayudar. Una amiga mía que yo estimo y que me gustaría ayudarle con algo, que es Ramón Navarro Pereira".

Una cifra escrita en una servilleta

Una vez pactadas las cantidades, fue el propio Diego García Arias el encargado de negociar directamente la compra de la filial brasileña como jefe de expansión de Inassa, la sucursal del Canal de Isabel II en Sudamérica. 

"Entonces me voy a Brasil y le digo a Sebastiao (Cristovam, acusado de sobornar a los políticos españoles para que compraran su empresa): Sebastiao, Edmundo me ha dicho… ni siquiera lo hablo con él. Escribo esto en un papel. Me ha dicho esto. Sí Diego, es correcto. Eso es lo que yo tenía pactado pero…".

El arrepentido relata entonces cómo el empresario brasileño, el dueño de la empresa ofertada, se negó a pagar la comisión acordada con la excusa de que la empresa  tenía más valor en ese momento que cuando se pactó la mordida. "Sebastiao, esas son las instrucciones que tengo yo. Y lo sabe desde Ignacio González hasta Edmundo", mantiene que le reprochó el enviado del Canal.

Pese a las reticencias, el contrato de compra de la empresa se firmó en noviembre de 2013 por 30 millones de dólares. Y es entonces cuando Diego García Arias vuelve a ponerse en contacto con Sebastiao Cristovam para que proceda a los pagos prometidos.

 "Entonces me voy a Brasil y digo Sebastiao, entonces ya está listo. Ya está listo todo. El primer pago  ¿qué hacemos? ". La contestación de su contacto carioca no fue la esperada. "Yo seis millones de dólares no puedo cumplir".

"La parte de Ignacio la voy a recibir yo"

"Le dije Sebastiao ¿entonces qué hago yo? Tú me tienes que cumplir", prosigue el arrepentido. Finalmente y según esta versión, ambos pactaron que la mordida fuera rebajada un 10%  por el pago de impuestos en Brasil. "Esa decisión la tomo yo, porque veía que se estaba enredado todo y dije a estos yo le digo que hay que descontar los impuestos y que esto quedará en cinco millones cuatrocientos".
"La distribución quedó de la siguiente manera -prosigue el arrepentido en su declaración colombiana- un millón ochocientos para Ignacio González y novecientos mil por cuatro que éramos: Diego García, Edmundo Rodríguez, Luis Moro y Ramón Navarro [...] 

Entonces Edmundo me dice: la parte de Ignacio González la voy a recibir yo porque Ignacio está de mierda hasta aquí, no tiene cómo procesar el dinero, no tiene como sacar y no tiene cómo hacer nada y me ha pedido que to se la tenga". 
Para articular la salida del dinero sin ser detectados, Diego Arias explica que todos los participantes, a excepción de Ignacio González y Luis Vicente Moro, abrieron cuentas en la entidad Helm Bank  de Panamá. Edmundo Rogríguez Sobrino, por su parte, abrió dos depósitos distintos, escriturados a nombre de sendas sociedades pantalla. Según esta versión, uno de ellos sería para custodiar su dinero y el segundo, para guardar el del expresidente de la Comunidad de Madrid.

Dos contratos

Tal y como avanzó El Confidencial, Diego Arias fue detenido el pasado 24 de agosto en el aeropuerto colombiano de El Dorado y encarcelado en prisión preventiva, acusado de participar en la compra fraudulenta de Emissao por la Justicia local.

Desde ese momento, el directivo de la filial del Canal mostró su intención de colaborar con la Justicia y su testimonio, ofrecido a los tribunales colombianos, sirvió para identificar activos de la trama ocultos en Sudamérica. Quienes conocen bien la investigación consideran además que su testimonio fue fundamental para captar como arrepentido a uno de los hombres de confianza de González: Edmundo Rodríguez Sobrino. 
El 3 de octubre de 2017 la Audiencia Nacional pidió la extradición de Diego Arias a España para que fuera investigado en el caso Lezo. Sin embargo la solicitud fue retirada, en vista de su palpable colaboración, reflejada en la declaración celebrada en diciembre y que ahora recoge EL ESPAÑOL. 

Este miércoles, Arias se presentó de nuevo ante el juez Manuel García-Castellón, esta vez en Madrid, para ratificar su versión y facilitar que fuera preguntado por las defensas de los principales acusados, que niegan la veracidad de estas palabras y las vinculan con las ventajas judiciales que Arias quiere alcanzar tras su colaboración con la Fiscalía.  
Así, la investigación de la compra de Emissao se ha polarizado en dos bandos: por un lado, tanto Arias como Rodríguez Sobrino, ambos avenidos a colaborar con la Fiscalía, reconocen las mordidas en Brasil y la vinculación, de una u otra forma, del expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González. 

Por otro, el político madrileño ha negado siempre cualquier relación con ese dinero, al igual que el exdelegado del Gobierno de Ceuta, Vicente Moro. En su última declaración judicial Moro negó incluso conocer a Diego Arias, con el que según la documentación del caso viajó incluso a Brasil para resolver la forma en la que iba a disfrutar de sus presuntos pagos. "                     (Daniel Montero, El Español, 10/05/18)

12.4.18

González dice que el chantaje a Rajoy fue una "conversación de cafetería"

"Este martes los caminos de Esperanza Aguirre y su rana por antonomasia,
Ignacio González, convergían en la Comisión de Investigación sobre la
presunta financiación irregular del Partido Popular. El expresidente de
la Comunidad de Madrid ha sido el primero en declarar. González ha
insistido en que "no he participado nunca en la financiación del
partido", sino que únicamente era el candidato en el año 2011 y, esa
etapa, el secretario general del PP de la Comunidad de Madrid era
Francisco Granados. También ha subrayado que la grabación en la que
habla con Eduardo Zaplana de un presunto chantaje a Mariano Rajoy son
"una conversación de cafetería".

La "puta cinta"

En una conversación entre Zaplana y el expresidente madrileño
intervenida por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil,
éste último habla de una "puta cinta" la cual fue utilizada,
presuntamente por Julio Ariza, presidente del Grupo Intereconomía, para
chantajear a Mariano Rajoy, ya que en dicha grabación contendría pruebas
documentales de que un "empresario" daba dinero al entonces tesorero
Álvaro Lapuerta. González defiende que se trata de una "conversación de
cafetería" y que solo sabe lo que dicen terceros, puntualizando que lo
del "chantaje" eran chascarrillos de Génova.

El que fuera número dos de Aguirre ha insistido en que "no he dirigido
nada, no he participado en iniguna organización criminal. No he hecho
nada con el objetivo de hacer daño ni al Canal ni a la Comunidad de
Madrid". Y es que, González ha defendido a capa y espada que los
mescanismos de financiación del Partido Popular se atenían a la ley de
partidos, pero ha matizado que "cuando yo llegué de consejero, me
llamaba la atención que en algunas ocasiones el tesorero nacional tenía
especial interés en conocer asuntos que eran propios de la gestión
ordinaria de la Comunidad de Madrid en cuanto a contrataciones o
desarrollo urbanístico". Estas declaraciones se referían al mandato de
Álvaro Lapuerta: "Me parecía que no era normal que se interesase con
determinadas contrataciones" y "algunas actuaciones no las entendía".
González lo comentó con Aguirre, de quien no recibió instrucciones. Eso
si, "nadie me ha pedido 'hay que dar esto a cambio de nada'". Solo "me
parecía extraño".

Viaje a Colombia

 Ignacio González ha sacado a colación su famoso viaje a Colombia. "No
solamente es que no fuera verdad sino que me sorprendió tanto que
presenté una denuncia que se lleva invesigando 10 años esa investigación
y lo que se puso de manifiesto es que yo habia sido objeto de un
espionaje que había sido financiado por una empresa del Grupo Villar
Mir", ha subrayado.

La confesión de Isabel Gallego

La que fuera jefa de prensa de Aguirre primero y González después,
Isabel Gallego, confesó la pasada semana en el seno del caso Púnica
pagos de dinero público para los trabajos de reputación online de la
exdirigente y del propio González. El expresidente ha asegurado en sede
parlamentaria que "desconoce" tanto las declaraciones como el trasfondo
de la cuestión.

Isabel Gallego formaba parte del que Granados calificó como "núcleo de
hierro", una especie de guardia pretoriana que tenía el control, según
la versión del exconsejero de Presidencia. Sus integrantes eran la ya
mencionada exdirectora de Comunicación de Aguirre; Jaime González
Taboada, exnúmero tres de Cifuentes en el Ejecutivo regional y actual
senador del PP; el consejero Borja Sarasola y el premio gordo, Cristina
Cifuentes. Según Francisco Granados, la relación de “tipo sentimental”
que mantenían González y Cifuentes acabó dinamitando el cinturón de
hierro. Además, Granados señaló a Aguirre y González como los
responsables de las campañas electorales de 2007 y 2011, precisamente
las que están en el foco del caso Púnica.

Tensión con Rufián

 Uno de los momentos más tensos lo ha protagonizado el diputado de
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Gabriel Rufián, quien ha
preguntado si se avergüenza de algo y González ha respondido que "no
solo no me avergüenzo", sino que "lo que se me imputa no está
acreditado". Entonces, Rufián le ha preguntado si ha estado preso siete
meses sin razones o si es un preso político, a lo que el expresidente
regional ha dicho que "eso se lo dejo a ustedes". "Por el traje que
lleva no lo es", ha sentenciado Rufián. El parlamentario de ERC le ha
reprochado a González, quien ha dicho que desconoce quién es "M.Rajoy",
que "es usted un negligente o un colaborador necesario".     (Adrián Lardiez, El Plural, 10/04/18)