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17.1.24

El PP de Feijóo enmudece ante los informes de la Operación Catalunya que apuntan a Rajoy

 "Las notas policiales que recibía Fernández Díaz en su despacho para montar campañas contra el independentismo.

 La investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela este lunes las primeras cuatro notas policiales que distintas unidades remitían al despacho de Jorge Fernández Díaz. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de ellas se reenviaron en sobre cerrado, sin remitente ni destinatario al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a través de los escoltas.

La primera de las notas, con fecha de 18 de octubre de 2012, la remitió el comisario Villarejo y atribuyó falsamente al entonces presidente de la Generalitat Artur Mas una cuenta en un paraíso fiscal. Acabó publicada en el diario El Mundo en vísperas de la campaña electoral y su contenido se reveló falso.

Nota informativa nº 18 de 18 de Octubre de 2012

 La segunda nota relevante atribuía cuentas en Andorra a la familia Pujol. No tiene firma pero la unidad policial que la envío a Jorge Fernández Díaz admite que un banco de Andorra entregó los datos bajo la amenaza de retirada de la licencia para operar en España. Se publicó en la portada de El Mundo y motivó la confesión del expresident de la Generalitat. 

Pujol Dinero Offshore

 Un tercer atestado apócrifo señaló que los Pujol estaban en la lista Falciani que recopilaba 130.000 cuentas corrientes de presuntos defraudadores fiscales. La información se publicó en diferentes medios de comunicación pero no era cierta. 

Falciani Secreto

 Esa mafia policial remitió también a Fernández Díaz un pseudoinforme en el que un supuesto empresario atribuía mordidas a Artur Mas en el caso Palau. Fue difundido por diferentes medios de comunicación. La información nunca se probó. 

Denuncia anónima de un supuesto empresario"           (José Precedo, eldiario.es, 15/01/24)

 

"El Gobierno de Rajoy investigó al margen de la ley a partidos independentistas durante al menos cinco años.

 No fue solo Villarejo. El Gobierno de Mariano Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda. Todo ese material acababa en las portadas de determinados periódicos madrileños como paso previo a que algunos fiscales o incluso denunciantes anónimos lo presentasen en los juzgados para alimentar seriales mediáticos contra los adversarios del PP.

La guerra sucia se inauguró pocos meses después de instalarse Mariano Rajoy en la Moncloa y se dirigió contra políticos y partidos nacionalistas catalanes tras la primera Diada multitudinaria, en 2012, cinco años antes del referéndum convocado por Carles Puigdemont.

Todas aquellas prácticas han dejado huellas en el Ministerio del Interior y algunos testigos. Una investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia revela a partir de documentos que llegaron al despacho de Jorge Fernández Díaz y testimonios inéditos la forma de actuar de un Gobierno que dilapidó recursos públicos para hacer frente a los adversarios del PP: medios humanos, materiales e incluso dinero de los fondos reservados para pagar a confidentes por informaciones muchas veces contaminadas o directamente falsas con las que intentar destruir a sus rivales, a través de campañas que se intensificaban a las puertas de los procesos electorales. Todo con el objetivo de manipular a la opinión pública.

En esta primera entrega, elDiario.es y La Vanguardia revelan documentos que elaboraron diferentes unidades policiales y que llegaron a la cúpula del Ministerio del Interior, cuando lo dirigía Jorge Fernández Díaz, pese a que este negó airadamente en el Congreso haber tenido acceso a esa documentación. Según fuentes involucradas en el caso, algunas de esas notas informativas que elaboraron diferentes unidades policiales habrían acabado en el despacho de Mariano Rajoy. Esas mismas fuentes explicaron que el procedimiento para entregar documentación delicada al presidente del Gobierno de entonces pasaba por enviar un sobre blanco cerrado, sin asunto ni remitente ni destinatario que llegaba a Moncloa a través de los escoltas.

Esta investigación pone a disposición de los lectores los documentos íntegros con la información en bruto que llegaba al despacho del ministro del Interior y que después acababa publicada en distintos medios de comunicación.

Esas “notas informativas” arrancaron en 2012 y se alargaron durante varios años a través de distintos equipos policiales que remitían de forma periódica al ministro Jorge Fernández Díaz con los avances de sus investigaciones prospectivas, realizadas al margen de la ley, sin que existiese un control judicial y sin que figurasen en los planes de trabajo de las diferentes unidades operativas de la Policía.

A pesar de que varios testigos, entre ellos dos ministros relevantes de su gabinete, el propio Fernández Díaz y María Dolores de Cospedal admitieron en conversaciones privadas (sin saber que estaban siendo grabados) que Mariano Rajoy estaba al tanto de estas prácticas, el expresidente nunca fue llamado a declarar en ninguna de las investigaciones abiertas en los tribunales españoles sobre la policía política. Tampoco por las gestiones que realizó su entonces jefe de gabinete, Jorge Moragas, para poner en contacto a su amiga Victoria Álvarez, antigua amante de un hijo de Pujol, y que acabó siendo clave para la elaboración de dosieres contra la familia del expresident tras cobrar decenas de miles de euros de los fondos reservados. Esas informaciones, a veces ciertas con datos confidenciales que se lograban al margen del control de los jueces, y a veces directamente falsas, acabaron publicadas en las portadas de varios medios de comunicación.

Los únicos cargos políticos camino del banquillo (y solo en el caso de la destrucción de pruebas sobre la corrupción del PP) son su ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y quien fue primero su jefe de gabinete y a partir de 2013 secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez. Para cada uno de ellos la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel en la Operación Kitchen, que indaga sobre las maniobras de aquel gobierno para tratar de borrar las pruebas de la financiación irregular del PP y de los pagos de empresarios al partido a cambio de adjudicaciones en el Gobierno de Aznar. Ambos han remitido escritos a la Audiencia Nacional para que se juzgue también al PP, principal beneficiario de las maniobras para ocultar su corrupción.

Por la publicación de noticias falsas sobre supuestas cuentas en paraísos fiscales, hipotéticos fraudes a Hacienda o mordidas millonarias que algunas unidades policiales atribuyeron en informes trampa a dirigentes como Artur Mas, al exalcalde de Barcelona Xavier Trias y a otros políticos nacionalistas, nadie ha sido imputado. Ni siquiera ha habido dimisiones relacionadas con estos escándalos pese a las evidencias que apuntan a que de esas prácticas tenía conocimiento, cuando no las auspiciaba directamente, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, amigo íntimo del entonces presidente, Mariano Rajoy.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, pese a situarse en el epicentro de muchas de esas maniobras con sus continuos encargos a Villarejo contra el independentismo y para hacer desaparecer pruebas contra el PP también ha salido ilesa. Manuel García Castellón, un controvertido magistrado de la Audiencia Nacional que debe a gobiernos del PP sus años de juez de enlace en París y Roma, dos de las plazas más codiciadas y con mejores sueldos en la judicatura, decidió exonerarla de cualquier responsabilidad, pese a las grabaciones que ha escuchado todo el país en las que Cospedal pedía al comisario hacer desaparecer “la libretita” de Luis Bárcenas donde el tesorero fue registrando a mano durante años la contabilidad en negro del partido. Cuando esas grabaciones se hicieron públicas a través de El País, la fiscalía anticorrupción reprochó al juez en el recurso donde pedía investigar a Cospedal, que hubiese establecido “una ”infranqueable línea roja“ para proteger a la dirección del partido.

Las operaciones de las cloacas del Estado se intensificaron a partir de una reunión celebrada el 12 de septiembre de 2012 en el Ministerio del Interior y desvelada hace unos meses por La Vanguardia en la que Jorge Fernández Díaz, con las portadas de la marcha multitudinaria del día anterior todavía frescas, manifiesta su preocupación por la situación en Catalunya y da a entender que combatir al independentismo debe ser una prioridad también para la policía.

Es ahí donde emerge el comisario Villarejo, un tenebroso e hiperactivo agente que llevaba años mezclando su actividad profesional y sus contactos fruto de varias décadas en el cuerpo para construir un lucrativo negocio de venta de información y encargos mafiosos que le realizaban empresarios en dificultades. Por ellos el pasado julio ha recibido una primera condena de 19 años de cárcel. Villarejo fue siempre un policía oscuro, acostumbrado a manejarse en los márgenes de la ley o directamente fuera de ella, entre supuestas operaciones especiales. A comienzos de 2012 había empezado a tejer relación con la cúpula del Ministerio del Interior en la primera época de Rajoy. Lo introdujo Juan Cotino, exdirector de la policía en el Gobierno de José María Aznar, un dirigente fallecido en 2020 que en aquellos años era todavía influyente en el PP. Fue Cotino quien le recomendó a Fernández Díaz tener de mano al comisario como informador, al margen de la cadena de mando.

Informes sin firma ni sello contra los independentistas

El ministro encargó a su entonces jefe de gabinete, Francisco Martínez, hacer de enlace con Villarejo para recopilar esa información, y Martínez dio entonces la orden de que cualquier dato relevante se entregase por escrito. Esa fue la vía de entrada de Villarejo con los mandos más altos de Interior y el modo en que nacieron las “notas informativas”, una especie de informes de inteligencia sin firma ni sello, en los que Villarejo fue mezclando rumores, información averiada y recortes de sumarios que investigaban algunos juzgados, todo camuflado como revelaciones que le hacían llegar supuestos agentes infiltrados durante años en el independentismo.

A lo largo de esta investigación se ha tenido acceso a más de una docena de notas que recibió Fernández Díaz en su despacho y que hoy elDiario.es y La Vanguardia publican en exclusiva. Son escritos con un lenguaje muy coloquial procedentes de distintas unidades policiales en las que Villarejo llegó a colar también maledicencias sobre otros personajes sin ninguna relación con la causa separatista a los que involucraba en supuestas ilegalidades para cumplir con los encargos que recibía de terceros que pagaban elevadas sumas de dinero a Villarejo para destruir la reputación de sus enemigos.

Para acceder a los despachos más altos del PP el comisario dispuso de otro atajo: el empresario Ignacio López del Hierro, viejo conocido suyo, y marido de la número dos del partido, María Dolores de Cospedal.

La primera nota de la que hay constancia que llegase al despacho de Fernández Díaz la hizo llegar Villarejo a través de la secretaria del Director Adjunto Operativo de la Policía, Eugenio Pino, otro miembro destacado de la brigada política también imputado por las mismas prácticas. Bebía de apuntes anteriores realizados por agentes de la UDEF y está fechada el 18 de octubre de 2012, un mes y una semana después de la diada que desbordó las calles de Catalunya y tres semanas más tarde de que Artur Mas convocase elecciones en Catalunya, tras rechazar Rajoy su propuesta de pacto fiscal. Se dirigía contra el propio Mas y estaba escrita para dinamitar su campaña electoral. La elaboración de la nota informativa, la publicación de sus conclusiones en la portada de El Mundo a unas horas de las elecciones catalanas y la forma en que todos los participantes se lavaron las manos cuando semejantes conjeturas se desmoronaron revelan a la perfección la forma de operar del entramado político-policial.

En noviembre de 2012 se sucedían días frenéticos en la política catalana, con el nacionalismo más movilizado que nunca en las calles y los puentes de CiU y el Gobierno central completamente rotos. Mientras Catalunya se preparaba para una nueva campaña electoral, en Madrid un grupo de políticos y mandos de las fuerzas del orden diseñaban una estrategia parapolicial con el objetivo de desactivar al nacionalismo catalán. Un plan al margen de la ley orquestado en las entrañas del Ministerio del Interior pero que ha dejado mucho rastro.

Se sabe, porque así lo escribió Villarejo en sus agendas, que el 10 de octubre de 2012 Eugenio Pino, al frente de la Dirección Adjunta Operativa de la policía, había encargado al comisario investigar asuntos turbios de Convergència para filtrarlos a la prensa. Y que ese mismo lunes, el jefe de gabinete del ministro, Francisco Martínez, habla también con Villarejo, según figura en las agendas de este, acerca del mismo tema.

Ocho días después, el 18 de octubre de 2012, llega la primera información por escrito de Villarejo a la cúpula del Ministerio del Interior: un documento de dos folios y medio, sin sello ni firma, muy alejado del estilo y el lenguaje de los atestados policiales, donde el comisario se escuda en “fuentes de toda solvencia con las que se mantienen relaciones desde hace más de 15 años”, para lanzar una serie de acusaciones sobre corrupción de Convergència y supuestas cuentas en Liechtensetein de Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat, de su propio padre, y de Pujol. La “nota informativa” relacionaba con supuestas mordidas del 4% para Convergencia en la adjudicación de obras del Palau de la Música. La publicación del atestado en El Mundo acabó resultando una bomba en la precampaña pero meses después se volvió contra el propio Ministerio del Interior.

En su introducción Villarejo señalaba “la dificultad extrema” para investigar en Catalunya, “toda vez que casi todo el mundo se resiste a colaborar y actúan con un código de silencio, similar al que puede imperar en sociedades de complicidad mafiosa como Sicilia” (sic).

Y en el último apartado el comisario se dedicaba a señalar supuestos temores que habría detectado en Convergència: “Todo el staff de CDC teme un ataque en pleno proceso electoral en medios de comunicación donde se hagan públicas las graves corrupciones que afectan a sus dirigentes. Ahora han conseguido usar la mordaza en los medios locales aunque no pueden garantizar lo mismo a los medios nacionales”.

Once días después, el 29 de octubre, los fiscales que investigaban el caso Palau, sobre las adjudicaciones irregulares de obras, reciben una visita insólita en Barcelona. El comisario de Asuntos Internos de la Policía, Marcelino Martín Blas, y el director del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, José Luis Olivera, se presentan en sus despachos para reclamar un registro de la sede de Convergència Democràtica de Catalunya. Lo hacen pese a no tener ninguna jurisdicción sobre el caso, sin mandato judicial, y apelando a supuestas revelaciones de confidentes anónimos que apuntaban a la financiación irregular del partido y el desvío de fondos a algunos dirigentes. Comparecen sin aportar más pruebas que unos cuantos corta-pega de sumarios judiciales. Los fiscales consideraron la visita una injerencia y no solo descartaron la entrada y registro en la sede del partido, sino que comunicaron esa intromisión al juez del caso.

El 14 de noviembre, la Unidad Contra la Delincuencia Fiscal y Económica de la Policía tramita un informe con otra denuncia anónima de un supuesto empresario retirado que sin ofrecer ninguna pista concreta afirmaba haber hecho donaciones a la fundación que se investigaba y que en realidad eran mordidas para lograr contratos del Palau. El escrito volvía a vincular a Artur Mas con sobornos y comisiones ilegales. Y elevaba el porcentaje de las comisiones al doble de lo que decía la nota de Villarejo.

El 16 de noviembre de 2012, cuando faltaba poco más de una semana para las elecciones catalanas, el contenido de aquella primera nota informativa de Villarejo redactada apenas un mes antes, llega a la prensa nacional. El diario El Mundo titula en portada: La policía vincula cuentas en Suiza de Pujol y Mas con la corrupción de CiU. La exclusiva se trataba de sustentar en un hipotético informe de la Unidad contra la Delincuencia Fiscal y Financiera, pero el documento pese a llevar un sello de la UDEF, no tenía firma. Mas compareció ese mismo día para denunciar que había sido víctima de un montaje.

Durante unos días se especuló con que se podía haber publicado “un borrador”. Cuando la información se reveló falsa, el responsable de la UDEF testificó en un juzgado de Barcelona que no era un trabajo de su equipo. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, salió a la palestra para anunciar una investigación interna destinada a “evitar que se produzcan este tipo de filtraciones”. Meses más tarde ese expediente interno se cerró en falso. Cuando el entonces portavoz de CiU Jordi Jané preguntó en marzo de 2013 a Fernández Díaz si conoció la existencia del informe falso antes de su publicación en El Mundo, el ministro contestó airado en el Congreso: “Eso me ofende, me ofende la pregunta. Es como decir que consentí o propicié su publicación y eso es una ofensa. Le ruego que lo retire”.

“Hay que informar solo al número 1”

Los apuntes en las agendas de Villarejo de aquella época y los testimonios recabados a lo largo de esta investigación evidencian sin embargo que la estrategia de buscar basura de los contrincantes del PP para embarrar la campaña venía de muy arriba. Durante aquellas semanas, apunta en sus diarios el comisario, el DAO de la Policía, Eugenio Pino le pidió buscar cuentas en el extranjero para filtrar a la prensa (el 22 de octubre). El comisario escribe: “Hay que informar de los hallazgos solo al número 1”. Se refiere al ministro Jorge Fernández Díaz.

Otro apunte del día siguiente (23 de octubre de 2012) refleja una conversación con Francisco Martínez donde el comisario le dice que el marido de Cospedal hará de intermediario para una cita con la 'número dos' del PP. Debajo Villarejo escribe: “campaña a muerte contra C”. Alude a Convergència.

¿Qué hacía la secretaria general del partido dando instrucciones a un comisario para perseguir a rivales políticos? Es una pregunta que ningún juez se ha atrevido a hacer a quien era la 'número dos' del PP.

En cualquier caso, el plan es seguido a rajatabla en las semanas posteriores. El 26 de octubre se produce la reunión de Villarejo con Cospedal, donde se prepara el primer encuentro del comisario con Alicia Sánchez Camacho, donde la entonces líder del PP catalán da una lista al comisario de los dirigentes que debía investigar y donde incluye junto a los Pujol, a la familia Sumarroca, al exjefe de policía de Catalunya, o al entonces directivo de La Caixa, Jaume Giró, que años más tarde acabaría como conseller de Economía por Junts en el Govern de Pere Aragonès. En esa mesa se habla ya de Victoria Álvarez, la ex amante de Jordi Pujol Ferrusola, una amiga de Jorge Moragas, entonces jefe de gabinete de Rajoy, que pasaría a cobrar dinero de los fondos reservados a cambio de delatar al hijo del expresident, a quien acusó de viajar a Andorra cargado de sacas de dinero para blanquearlo. Hoy Jordi Pujol junior se encuentra a la espera de juicio: la fiscalía le acusa de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documento mercantil y delito contra la Hacienda Pública.

Solo unas semanas más tarde de la cita con Victoria Álvarez, Villarejo apunta en su diario que Cospedal le hizo un primer pago de 100.000 euros para premiar la declaración de otro personaje controvertido, el empresario Javier De la Rosa, a cambio de que este acuse a Pujol de manejar cuentas en el extranjero, cosa que hizo.

En esos encuentros con el comisario, la líder del PP catalán incluye en la lista por su cuenta otro objetivo al que investigar: Sandro Rosell, presidente del Barça, al que se culpaba de haberse posicionado del lado del nacionalismo.

Rosell atribuye todo lo que le vino después a esa instrucción y denunció en un juzgado de Madrid a los mismos cargos policiales que le endosaron en un informe económico bienes ocultos, cuentas y sumarios en el extranjero que no existían. Asegura haber sufrido más de 70 inspecciones de Hacienda, y visitas de los inspectores a la cárcel de Soto del Real, donde pasó dos años en prisión preventiva, tras una controvertida instrucción de la jueza Carmen Lamela. El pasado septiembre la Audiencia de Barcelona ratificó la absolución en su juicio por delito fiscal. Es la quinta causa judicial de la que sale indemne.

Información de Hacienda en manos de Villarejo

Pero además de confidentes de reputación dudosa y de examantes con sed de venganza, las notas informativas de ese cuerpo parapolicial que trataba de combatir el independentismo bebían en otro tipo de fuentes, como revela otro documento registrado en Interior, que lleva en el encabezamiento la fecha de 30 de octubre de 2012 y que se titula “Josep Pujol Ferrola. Europraxis”. Se trata de otra nota informativa que especula sobre la venta de la consultora Europraxis fundada por el hijo del expresident a Indra, y donde supuestamente se embolsó seis millones de euros. En el segundo folio de ese dosier, Villarejo escribe: “En noviembre 2012 JOSEP ha regularizado su cuenta suiza”. Fuentes involucradas en aquellas maniobras atribuyen el baile en la fecha que encabeza la hoja informativa a que el informe pudo iniciarse ese día y concluirse varias semanas después. Pero la pregunta clave es cómo podía saber Villarejo que Josep Pujol Ferrusola se acogió a la amnistía fiscal del Gobierno de Rajoy si esa información solo la tenía el Ministerio de Hacienda y la unidad de antiblanqueo. Solo año y pico después la conoció la opinión pública, cuando la publicó el diario El Mundo, tras otra filtración, y afectaba a otro de los hijos del expresident: Oleguer. 

 Las fuentes consultadas señalan que durante aquella época el departamento de Cristóbal Montoro se mostró “muy activo” en todo lo que tenía que ver con la investigación a dirigentes nacionalistas y apuntan que algunas de las publicaciones de información confidencial sobre contribuyentes catalanes salieron de la cúpula de su ministerio.

Según la documentación recabada en esta investigación conjunta de elDiario.es y La Vanguardia, al despacho de Jorge Fernández Díaz siguieron llegando esas notas informativas cuando ya había pruebas de que varias de ellas eran falsas e incluso después de que el ministro se mostrase indignado en el Congreso cuando se le preguntó si conocía esos informes apócrifos. Fuentes involucradas en aquellas maniobras han explicado cómo funcionaba el tráfico de dosieres entre los implicados en la llamada Operación Cataluña.

 Esos informes apócrifos los facilitaba la Dirección Adjunta Operativa de la Policía, con el hiperactivo Eugenio Pino al frente, pero también llegaban directamente al ministro a través de su jefe de gabinete, Francisco Martínez. Fueron decenas las “notas informativas” elaboradas entre 2012 y 2016. En su elaboración participaron además de Villarejo y su red, unidades policiales como la UDEF, que persigue la delincuencia Fiscal y Financiera, la Comisaría General de Información, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado y la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía, que entonces dirigía Enrique García Castaño, colaborador, amigo de Villarejo y también imputado en Kitchen para el que la Fiscalía pide 12 años de prisión. Sus causas están en suspenso tras sufrir un ictus. La Brigada Provincial de Información de Barcelona era la última pata del operativo que reportaba ese tipo de informaciones al DAO y que acababan sobre la mesa de Fernández Díaz. También hay informadores como el que fue director de la Agencia Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, que se ofrece a surtir de material a la cúpula de Interior para atacar a políticos de Convergencia y de ERC. Muchos de sus datos se revelaron falsos.

“El Estado español está en guerra”

El 21 de noviembre de 2012 esa factoría de informes contra los rivales políticos del PP invocó el hombre de Hervé Falciani, el empleado del banco HSBC que hizo pública una lista de más de 130.000 cuentas bancarias secretas de defraudadores fiscales, para dar credibilidad a sus atestados. La nota informativa encabezada con el sello de “secreto” concluía que Pujol figuraba en la lista Falciani, que había llegado a las autoridades españolas gracias a Francia. El dato se publicó en la prensa pero también era falso.

En el Ministerio del Interior también quedaron huellas de la utilización de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, que entonces dirigía Marcelino Martín Blas para perseguir a políticos y partidos nacionalistas catalanes. Martín Blas, que acabó muy enfrentado a Villarejo por rencillas entre comisarios, fue el mismo mando policial que advirtió en una cita celebrada en junio de 2014 en el hotel Villa Magna de Madrid al consejero delegado de la Banca Privada de Andorra, Joan Pau Miquel: “El Estado español está en guerra y le requiere información bancaria relativa al nacionalismo catalán”.

Se trata de uno de los episodios más escandalosos de la Operación Cataluña. El 1 de julio de 2014 una nueva nota informativa llega al despacho del ministro del Interior. No es un documento más, como demuestra el encabezamiento: DINERO OFFSHORE FAMILIA PUJOL. El documento establece que la fiabilidad de la información es muy alta y contiene “datos recogidos de fuentes fiables y solventes”. El escrito no lleva esta vez las iniciales F/V con las que firma Villarejo ni acaba con el clásico “fin de la cita” con el que acostumbraba a cerrar el comisario sus informes. Son seis páginas, sin membrete ni firma, en las que figuran pantallazos sobre supuestos movimientos de cientos de miles de euros de la pareja del expresident Jordi Pujol, Marta Ferrusola, y sus hijos Marta, Mireia, Pere y Oleguer, a quienes se presenta como titulares de cuentas en la entidad andorrana en la que figuraban ingresos por valor de 3,4 millones de euros.

La nota informativa señala que la familia del expresident podría estar blanqueando “ingentes cantidades de dinero en efectivo procedentes de todo tipo de acciones presumiblemente delictivas”. Pero añade algo más. Admite que “parte de estas informaciones” las habrían facilitado los propios responsables de la Banca Privada de Andorra, “de manera forzada y obligados por los las circunstancias ante el temor de poder perder la licencia de banca para ejercer en España como banca privada, a través de la marca Banca Madrid”. El escrito policial concluye que los responsables del banco “han optado por aceptar prestar colaboración con las autoridades judiciales y/o fiscales españolas”.

 Solo seis días más tarde de que ese documento se reciba en el despacho del ministro del Interior, el diario El Mundo publica los mismos pantallazos con los movimientos de cuenta de la familia Pujol. El 25 de julio el expresident realiza una histórica confesión en la que admitió haber ocultado patrimonio que atribuyó a una herencia de su padre fallecido en 1980, el mismo año que asumió la presidencia de la Generalitat, que ostentaría hasta 2003. El escándalo sacude la política catalana y la de todo el país. El matrimonio que gobernó la autonomía durante más de dos décadas todavía está a la espera de juicio.

Pero la relevancia de esa nota informativa del 1 de julio de 2014 trasciende a la trayectoria del político más importante de Catalunya en las últimas décadas. Porque deja por escrito indicios de que autoridades españolas amenazaron a los responsables del banco andorrano si no facilitaban información confidencial sobre los Pujol.

 Esa denuncia es la que instruye la juez de Andorra Stephanie García, quien ya ha comunicado al presidente Mariano Rajoy su condición de investigado, junto al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez y a quien fue director de la Policía Ignacio Cosidó. El DAO de aquella época Eugenio Pino y el inspector Bonifacio Díez también también fueron citados por la juez andorrana pero no se presentaron. En esa causa los responsables del Banco de Andorra acusan al Gobierno de Rajoy de extorsionarlos para lograr información comprometedora de los Pujol, de remitir información falsa a la oficina de control de delitos financieros de Estados Unidos hasta lograr la clausura del banco y de “intimidar” al Gobierno andorrano y a sus ministros durante una visita presidencial al Principado en 2015 para precipitar el cierre del banco.

La de Andorra es la única causa en la que un juez ha asociado el nombre de Mariano Rajoy a la Operación Cataluña, algo que no ha sucedido en ningún tribunal español. El futuro de esa investigación es incierto."                   (José Precedo, eldario.es, 15/01/24)


  "Silencio. 

Es la estrategia que se ha instalado en la sede nacional del PP después de que elDiario.es y La Vanguardia haya publicado los informes que confirman la existencia de la llamada Operación Catalunya, el uso de recursos del Estado por parte del Gobierno de Mariano Rajoy para atacar, incluso con pruebas falsas, al independentismo catalán. 

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no ha dado hoy opción a que le pregunten por el tema. Y su departamento de prensa tampoco ha querido responder sobre un escándalo que salpica a uno de los “referentes” políticos.

Feijóo ha participado esta mañana en un acto informativo (Nueva Economía Fórum) en el que ha criticado la subida del SMI y la forma en la que el Gobierno aprobó sus reales decretos ley la semana pasada, gracias a un acuerdo 'in extremis' con Junts. También sobre la crisis de los pellets en Galicia. Pero ninguna pregunta sobre las prácticas del Ministerio del Interior que dirigía Jorge Fernández Díaz.

Después, Feijóo ha participado en un coloquio sobre la reforma del artículo 49 de la Constitución organizado por la fundación Prodis sin presencia de medios.

El líder del PP ha evitado así responder sobre los tejemanejes de un Gobierno de su partido en la elaboración de pruebas falsas para atacar a rivales políticos, en este caso partidos o referentes independentistas. No fue solo el excomisario José Manuel Villarejo. El Ejecutivo de Rajoy investigó al margen de la ley y orquestó campañas contra los partidos independentistas durante al menos cinco años, entre 2012 y 2016, a través de diferentes cuerpos policiales, sirviéndose de los dosieres con acusaciones falsas que elaboraba un grupo de mandos policiales corruptos, pero también con información confidencial que suministraban otros ministerios, entre ellos el de Hacienda.

Mutismo en Génova, 13

Pero no solo Feijóo. Todo el PP nacional ha optado por enmudecer ante las revelaciones. El partido no ha convocado la habitual rueda de prensa de los lunes posterior a la reunión del Comité de Dirección.

Solo el presidente murciano, Fernando López Miras, ha tenido que responder a preguntas de los periodistas, precisamente en el acto informativo con el que Feijóo ha inaugurado la semana. “Lo primero que hay que hacer es preguntarle a Rajoy si es verdad o no”, dijo López Miras. “Si alguien que puesto todo el Gobierno, el poder del Estado y la competencia que le daba la Constitución para poder frenar un golpe de Estado, un golpe en Catalunya, ha sido Rajoy”, aseguró. “Utilizó y yo creo que además de manera eficiente y de manera audaz, la autoridad que le daba el artículo 155 de la Constitución española y además con el apoyo también del PSOE y de Ciudadanos, y puso toda la maquinaria del Estado al servicio de la defensa de la unidad de España”, concluyó.

elDiario.es ha intentado recabar la reacción del PP a través de los canales habituales que el partido pone a disposición de los periodistas hasta en dos ocasiones. Ambas han recibido el silencio como única respuesta."        (Aitor Riveiro, eldiario.es, 15/01/24)

22.6.23

García Castellón traza la línea roja de protección a la cúpula del PP del Caso Villarejo Las acusaciones insisten en pedir que atestigüen los altos cargos populares de la época, incluido su presidente, Mariano Rajoy. Pero el magistrado se niega

 "Lo comentan en la Fiscalía Anticorrupción. Manuel García Castellón, el titular del juzgado nº 6 de la Audiencia Nacional, ha trazado una “línea roja” en el sumario del Caso Villarejo para proteger a la cúpula del PP

Ha vuelto a negar la comparecencia de María Dolores de Cospedal, la antigua secretaria general del Partido Popular, en la sede de su juzgado, esta vez para declarar en calidad de testigo en la pieza separada 36 de la causa que instruye contra el excomisario de policía. Las acusaciones insisten en pedir que atestigüen los altos cargos populares de la época, incluido su presidente, Mariano Rajoy. Pero el magistrado se niega.

En la pieza 36 del sumario del Caso Villarejo, García Castellón investiga un posible chantaje al que fue abogado de Luis Bárcenas, Javier Gómez de Liaño, para impedir que el extesorero del PP revelase en el tribunal los detalles de la financiación irregular del partido. No es la primera vez que el juez rechaza relacionar a Cospedal con las causas que investiga. Ya la exculpó en el asunto del espionaje a Bárcenas con fondos reservados y el caso es que el magistrado no quiere implicar a nadie que haya pisado la moqueta de Génova en calidad de dirigente.

 Todo lo más acepta llamar como testigo a un abogado que mantiene estrechas relaciones en la zona noble de la sede del PP. Se trata de Javier Iglesias Redondo, alias “el Largo”, quien, según testimonio de Bárcenas, le visitó en la cárcel para ofrecerle, en nombre del Gobierno de Rajoy, la destitución del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, de las fiscales de Gürtel, y el archivo de la causa para su mujer, si no testimoniaba sobre la existencia de una caja B en el partido.

 García Castellón rechaza el resto de comparecencias que había solicitado al juez. Y es que el magistrado no se encuentra muy cómodo con la investigación de este asunto. Ya lo intentó cerrar con la oposición del fiscal anticorrupción pero sus superiores de la sala de lo penal le obligaron a su reapertura. No tuvo más remedio que llamar como perjudicado a Gómez de Liaño a quien, por cierto, le profesa cierta enemistad.

El exjuez y ahora abogado en ejercicio le insistió en que, en una de las grabaciones que obran en el sumario, uno de los imputados menciona a un exabogado del Estado próximo a Dolores de Cospedal como el inductor de las presiones que se llevaron a cabo con el fin de que la documentación que demuestra la financiación irregular del Partido Popular no llegara a la prensa.

En esta pieza separada del Caso Villarejo, hay tres imputados. Los tres están vinculados al PP de Andalucía y aparecen en unos audios que se obtuvieron a raíz del registro en el domicilio de unos narcotraficantes en Marbella. Los audios están adjuntos a unos correos que le fueron enviados a Gómez de Liaño quien había defendido, en su día, a uno de esos narcotraficantes. El juzgado de Marbella decidió que ese asunto no era competencia suya y lo trasladó a la Audiencia Nacional.

 Fiel a su línea de meterse lo menos posible en líos, Manuel García Castellón llevó a cabo unas diligencias que se podrían calificar de trámite. Inculpó a las tres personas que se mencionan en los audios adjuntos a los correos y quiso cerrar la pieza lo antes posible, sin deducir otros testimonios que habían solicitado los fiscales del caso, Miguel Serrano y César de Rivas. Estos creen que hay dirigentes populares nacionales implicados, pero antes de dar pasos en falso quieren conocer los testimonios de las personas en las que existe la sospecha de que intentaron chantajear a Gómez de Liaño y al mismísimo Luis Bárcenas. La visita a la cárcel de “El Largo” es, cuanto menos, significativa.

Pero el juez no es muy partidario de tirar de la manta y quiere cerrar el asunto lo antes posible. Empezar a llamar a dirigentes del PP no forma parte de su estilo. Ya lo ha hecho en más de una ocasión y lo seguirá haciendo, en esta y en sucesivas causas. Ha trazado una línea roja para proteger a la cúpula del Partido Popular y no va a dejar que nadie traspase ese límite. Y aquí, vuelta al argumento de siempre: García Castellón fue premiado por Aznar con uno de los destinos más rutilantes al que puede aspirar un juez. Magistrado de enlace, primero en Francia y posteriormente en Italia. Una vez transcurrido el “exilio dorado”, Manuel García Castellón insistió mucho en volver a la Audiencia Nacional. Hay quien asegura que se lo pidieron en Génova con el propósito de impedir la deriva judicial que estaba produciendo el Caso Gürtel y otros de semejante naturaleza. "               (Ernesto Carratalá, Diario16, 10/06/23)

16.6.23

Berlusconi: En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico... Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri... se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos

 "(...) Después de construir el barrio residencial Milano-2, un complejo para las nuevas clases medias del ‘Milano da bere’, con muchas áreas verdes y poco tráfico, el empresario Berlusconi empieza a comprar emisoras locales de televisión, que proliferan por el país gracias a una legislación ambigua. Pequeñas televisiones dedicadas a la captación de publicidad local que destacan por el tarot, la teletienda y las películas eróticas de media noche. Expliquémoslo bien. La idea empezó con Milano-2. Una vez acabada la urbanización, unos empresarios milaneses ofrecieron al promotor un servicio interno de televisión por cable que emitía películas. Una televisión exclusiva del complejo residencial. Al ver que el negocio funcionaba, Berlusconi lo compró y al cabo de unos meses empezó a emitir para toda la ciudad de Milán. Después compró más emisoras locales y las federó en un canal denominado Canale 5. Otros empresarios estaban intentando hacer lo mismo, pero Canale 5 los superó. Un día Canale 5 empezó a emitir en cadena. Tenía Craxi al lado. El primer ministro Craxi dio un golpe de mano decisivo a su aliado con dos decretos del 1984 y 1985, que eliminaban los obstáculos políticos para el nacimiento de un nuevo holding de la televisión privada en Italia, capaz de competir de tú a tú con la poderosa RAI, una de las televisiones públicas más fuertes de Europa, concebida después de la Segunda Guerra Mundial como gran herramienta de nacionalización de una Italia todavía muy fragmentada. La moderna nación italiana tiene tres pilares: la escuela pública, donde se enseña la lengua italiana, sin hacer escarnio de los dialectos; la radio-televisión, que crea comunidad nacional, y el made in Italy, una prestigiosa marca internacional que nadie quiere romper, ni los más tontos de la Liga Norte.

 La caída en desgracia de Craxi, dejó Berlusconi a la intemperie y entonces decidió bajar a la arena política. Los fiscales de Mani Pulite iban detrás suyo, sospechaban de una conexión financiera con la Mafia siciliana a través de su amigo Marcello Dell’Utri, consejero personal durante años. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Berlusconi se presentó a las elecciones para llenar el gran vacío que dejaba la Democracia Cristiana y para evitar la prisión. Ambos objetivos fueron conseguidos. En medio de una gran cruzada nacional contra la corrupción, el más notable de los corruptores ganaba las elecciones con un inteligente discurso antipolítico. ‘Si queremos que todo quede igual, todo tendrá que cambiar’.

Han pasado más de treinta años. Berlusconi ha superado 17 procesos judiciales. Ha sido condenado tres veces, sin ir nunca a prisión. Su primer gobierno duró poco. Acostumbrado a comprar todo lo que desea, intentó comprar diputados de la Liga Norte y Bossi rompió para proteger su partido, entonces en fase ascendente. Ganó entonces la coalición de centro-izquierda El Olivo, una agrupación de católicos progresistas y excomunistas liderada por Romano Prodi. Cosas de Italia; gente que se había combatido durante años, ahora reunida en una coalición contra el oligarca. (...)

Cuando en agosto del 2011, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, le envió una carta exigiendo fuertes recortes del gasto en Italia para poder hacer frente a la crisis de la deuda pública en el sur de Europa –la misma carta que recibió José Luis Rodríguez Zapatero-, Berlusconi no quiso obedecer. Zapatero recortó, modificó la Constitución (artículo 135), atrasó lo que pudo la modificación de la legislación laboral y finalmente perdió las elecciones tal y como estaba escrito en las estrellas. Berlusconi amenazó con poner en marcha una campaña antialemana en Italia. En Bruselas se encendieron todas las alarmas. El mes de noviembre del 2011 descubrió que le faltaban votos en el Senado. Se vio obligado a presentar la dimisión al presidente de la República, Giorgio Napolitano, que puso en marcha un gobierno de unidad nacional de perfil tecnocrático encabezado por el economista Mario Monti. Así murió políticamente el Gran Vendedor. Lo liquidó un excomunista de más de ochenta años, el único dirigente del PCI que estaba autorizado a viajar a los Estados Unidos durante la guerra fría.

 Berlusconi quedó en segundo plan, ensombrecido por el escándalo de las fiestas con chicas jóvenes en Cerdeña. Fue condenado a tres años de inhabilitación por el soborno de tres senadores (los que hicieron caer a Prodi). Aparentemente fuera de juego, ha intentado resistir hasta el final al frente de Forza Italia, rodeado de una pequeña corte de los milagros en la que su última novia, Marta Fascina, hacía y deshacía. Sus dos últimas pasiones: la red Tik Tok y la creencia que Rusia lanzará un misil atómico sobre Londres.

Berlusconi ha muerto. Deja el primer grupo de televisión comercial de Europa y un país tenso y desorientado en manos de la extrema derecha. El emperador económico de Italia no supo sustituir la Democracia Cristiana, posiblemente insustituible. Tengámoslo claro: antes de Trump, vino él. Italia lo inventa todo."                  (Enric Juliana, La Vanguardia, 12/06/23)

22.5.23

Nicolas Sarkozy condenado en apelación a tres años de cárcel, uno de ellos en prisión... en el marco del asunto de las escuchas telefónicas, vinculado a la financiación de su victoriosa campaña para las elecciones presidenciales de 2007

 "Dos años después de una condena sin precedentes en primera instancia, el Tribunal de Apelación de París ha condenado al ex Presidente francés Nicolas Sarkozy a tres años de cárcel, uno de ellos de prisión, en el marco del asunto de las escuchas telefónicas, vinculado a la financiación de su victoriosa campaña para las elecciones presidenciales de 2007.

 Su histórico abogado, Thierry Herzog, y el ex alto magistrado Gilbert Azibert fueron condenados a las mismas penas. El tribunal de apelación también impuso al Sr. Sarkozy una inhabilitación de tres años para ejercer sus derechos cívicos, lo que le impide presentarse a las elecciones, y al Sr. Herzog una inhabilitación de tres años para ejercer su profesión.

Tras conocerse el veredicto, el ex presidente, de 68 años, abandonó la sala sin hacer declaraciones. Anunció que recurriría ante el Tribunal de Casación, a través de su abogada, Jacqueline Laffont, que calificó la decisión del tribunal de "asombrosa". "Nicolas Sarkozy es inocente de los hechos de los que se le acusa", declaró, y añadió: "Llegaremos hasta el final de la vía judicial".
Sanción sin precedentes

Nicolas Sarkozy es el primer ex Presidente de la República condenado a prisión. Su antiguo mentor y ex jefe de Estado, Jacques Chirac, fue condenado a dos años de prisión con suspensión de pena en el caso de los empleos ficticios en la ciudad de París, tras un juicio histórico celebrado en diciembre de 2011.

El 1 de marzo de 2021, Sarkozy fue condenado en primera instancia a tres años de cárcel, uno de ellos en prisión, por corrupción y tráfico de influencias. Esta pena sin precedentes levantó las iras de su bando, que había puesto el grito en el cielo contra la Fiscalía Nacional Financiera (PNF), defendiéndose esta última de "jugar a la política". El ex presidente, que nunca ha dejado de reivindicar su inocencia, apeló inmediatamente: el primer día de este nuevo juicio, el 5 de diciembre de 2022, dijo que había venido a "defender su honor despreciado", asegurando que "nunca había corrompido a nadie".

 Al término de los debates, contrariamente a la sentencia de primera instancia, la fiscalía no había solicitado pena de prisión contra él. Al hablar de un caso "de una gravedad sin precedentes en la V República", el fiscal pidió tres años de cárcel con suspensión condicional de la pena para los tres acusados. La fiscalía también solicitó la inhabilitación para el ejercicio de los derechos cívicos durante cinco años para el Sr. Sarkozy y el Sr. Azibert, de 76 años, y la inhabilitación para el ejercicio de la abogacía durante el mismo periodo para el Sr. Herzog, de 67 años.

 Los otros casos judiciales

La decisión es esperada, ya que el antiguo hombre fuerte de la derecha volverá a ser juzgado durante el otoño en el caso Bygmalion, y se encuentra bajo la amenaza de un tercer juicio sonado: el PNF requirió el jueves su remisión a correccional en el caso de las sospechas de financiación libia de su campaña presidencial en 2007.

Este complejo caso no incluye pruebas indiscutibles de financiación oculta, sino un cúmulo de "indicios graves o concordantes" (documentos, testimonios, elementos financieros), que llevaron a la justicia a poner a Nicolas Sarkozy bajo examen por "corrupción pasiva", "financiación ilegal de campaña electoral", "manejo de fondos públicos libios" y "asociación delictiva". Varios de sus allegados, como Claude Guéant y Brice Hortefeux, también están implicados. Esta causa judicial, que implica también a tres antiguos ministros de Nicolas Sarkozy, está indirectamente en el origen del asunto de las escuchas telefónicas."          (Le Monde, 17/05/23; traducción DEEPL)

20.4.23

La corrupción política como instrumento del capital... afecta al Parlamento europeo, a la Confederación de Sindicatos Mundiales, al Partido Democrático italiano, a los partidos republicano y demócrata estadounidense, al presidente francés Macron... el mecanismo de las puertas giratorias es un mecanismo de corrupción mucho más sofisticado que los sobornos, y está vigente en Estados Unidos y en otros países desde hace mucho tiempo... Ejemplos destacados en Italia de este mecanismo fueron Monti y Draghi, que pasaron de puestos bien remunerados en grandes empresas y bancos, como Goldman Sachs (Draghi), Fiat y Banca Commerciale Italiana (Monti), a cargos institucionales supranacionales tanto europeos como nacionales, hasta llegar a ser Primer Ministro

 "Recientemente, el tema de la corrupción política ha cobrado gran visibilidad debido a las investigaciones de la justicia belga sobre antiguos y actuales eurodiputados, acusados de recibir dinero de Qatar y Marruecos. Al parecer, la corrupción, elevada a sistema organizado, gira en torno a una ONG, Lucha contra la Impunidad, en cuyo Consejo de Administración figuran conocidos políticos como Emma Bonino y Federica Mogherini[1] y cuyo presidente es Pier Antonio Panzeri, antiguo eurodiputado de la cuota del Partido Democrático, que fue detenido[2]. Panzeri fue miembro de la dirección del Partido Democrático y antes secretario general de la Cámara de Trabajo de Milán. Además de Panzeri, también estuvieron implicados el secretario de la Confederación de Sindicatos Mundiales y antiguo sindicalista de la Uil, Luca Visentini, y otros eurodiputados del Grupo Parlamentario Europeo de Socialistas y Demócratas (S&D), incluida la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Eva Kaili, que fue detenida y suspendida de sus cargos.

La investigación ha caído como un azulejo sobre las cabezas de los socialistas europeos y sobre la del Partido Democrático, ya en dificultades por su derrota en las recientes elecciones generales y lidiando con la preparación de un congreso y unas primarias que se prevén complicadas. Sin embargo, no puede decirse que, según los acontecimientos actuales, la corrupción sólo afecte a Europa y al Parlamento Europeo. Recientemente, Ftx, una plataforma estadounidense de criptomonedas, quebró y fue acusada de fraude, hasta el punto de que su fundador, Sam Bankman Fried, fue detenido en las Bahamas por orden de las autoridades estadounidenses y se enfrenta a una pena de 115 años de cárcel.

La quiebra y el fraude también arrojaron luz sobre el sistema de financiación política orquestado por Ftx. Nada menos que 73 millones de dólares fueron donados por Ftx tanto a republicanos como a demócratas, de manera bipartidista, para asegurarse de ejercer influencia sobre el sistema político en su conjunto.[3] En EE.UU., dar dinero a los partidos, así como hacer lobby, es legal y está establecido como sistema. Sin embargo, las donaciones de Ftx producen una vergüenza considerable en la política estadounidense, que debería haber estado más atenta a las actividades del mercado de criptodivisas, que está demasiado poco regulado.

Otra reciente denuncia de presunta corrupción afecta a Francia y al presidente Macron. La comisión de investigación del Senado francés reveló que el gasto público en contratos de consultoría se duplicó con creces entre 2018 y 2021, durante el primer mandato de Macron, superando los 1.000 millones de euros. En el informe se mencionan varios asesores, entre ellos Capgemini, Eurogroup, Boston Consulting Group y, sobre todo, la estadounidense McKinsey. Precisamente esta última y su relación con Macron están en el centro de una investigación abierta por la Fiscalía Nacional Financiera tras la publicación del informe del Senado. La investigación de la fiscalía se ha ampliado también a la presunta financiación ilegal en las presidenciales de 2017 y 2022. Se especula que McKinsey podría haber ofrecido sus servicios durante la campaña electoral a cambio de puestos en varios ministerios y en el partido del presidente, así como una vía rápida para obtener contratos para trabajos de consultoría.[4]

La cuestión de la corrupción política ha desempeñado un papel central en el debate público de las últimas décadas en Italia, desde la «cuestión moral» planteada por el secretario del PCI, Enrico Berlinguer, a principios de la década de 1980 y el juicio de «Mani pulite» a principios de la década de 1990. Baste decir que los escándalos suscitados por los magistrados de «Mani pulite» sacudieron el sistema de partidos de la época, provocando la disolución de dos de los principales partidos, el PSI y la DC. Posteriormente, la cuestión moral jugó un papel importante en el crecimiento primero de Italia dei valori, el partido de Antonio di Pietro, y después del Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo, que hizo de la lucha contra la corrupción y los «costes» de la política un auténtico caballo de batalla, construyendo sobre esta cuestión su victoria electoral en 2018.

Llegados a este punto, una vez comprobada la prevalencia de la corrupción política, cabe preguntarse qué representa la corrupción política en la sociedad actual. La corrupción no es un hecho episódico y aleatorio de la vida política y social, ni representa una anomalía, una excrecencia en un cuerpo por lo demás sano. Por el contrario, la corrupción es un elemento estructural del sistema político actual. La corrupción está, para decirlo con más precisión, inervada en la estructura social dominante, basada en la acumulación capitalista y dominada por el mercado y el dinero. Más concretamente, está vinculada a la existencia de poderes fuertes, es decir, el gran capital, que la utiliza para dominar la sociedad a través de su control del aparato estatal. Junto a la corrupción en sentido estricto existe la corrupción entendida en un sentido más amplio como el servilismo de los representantes elegidos por el pueblo a una minoría de capitalistas ricos. De este modo, la corrupción se convierte en el principal instrumento de control social precisamente en la forma de gobierno supuestamente más «popular», la de la república democrática.

El primero en establecer este vínculo entre democracia moderna y corrupción fue Federico Engels, que escribió lo siguiente en 1884:

«En ella [la república democrática], la riqueza ejerce su poder de manera indirecta, pero tanto más segura. Por una parte, en forma de soborno directo de los funcionarios, de lo cual América es el modelo clásico, y por otra parte, en forma de alianza entre el gobierno y la bolsa, alianza que se cumple tanto más fácilmente cuanto más aumenta la deuda pública y cuanto más las sociedades anónimas concentran en sus manos, no sólo el transporte, sino también la producción misma y encuentran su centro en la bolsa. Más allá de América, un ejemplo evidente de esto es la actual república francesa, e incluso la honesta Suiza ha hecho una buena contribución en este campo.[5]

La corrupción y la combinación de grandes empresas y gobierno son las herramientas de la dominación de la burguesía sobre la clase obrera, que se materializa en la democracia burguesa actual. Un siglo y medio después de las palabras de Engels, la realidad nos enfrenta a los mismos problemas. Por el contrario, hoy en día, las multinacionales, que a menudo tienen un volumen de negocios superior al PIB de muchos Estados, ejercen una influencia aún mayor sobre los gobiernos y los parlamentos.

La corrupción «explícita», la de los carritos llenos de billetes, como el que tenía el padre de Eva Kaili cuando le detuvieron, es sólo un aspecto de esta corrupción, y ni siquiera el más importante. La corrupción que tuvo lugar en el Parlamento Europeo probablemente salió a la luz a raíz de un chivatazo de los servicios secretos de algún país competidor de Qatar y Marruecos. Y ha tenido una gran repercusión porque están implicados dos países ajenos a la UE, hasta el punto de que un político del Partido Democrático, Luigi Zanda, habló de alta traición en referencia a los diputados implicados. No está claro, sin embargo, por qué la corrupción por parte de Marruecos y Qatar debería ser más grave que la corrupción que destapan explícitamente grandes empresas o bancos o gobiernos occidentales. En ambos casos, es la voluntad del pueblo la que sufre.

Sobre todo, no está claro por qué debería tolerarse el mecanismo de las puertas giratorias, dado que se trata de un mecanismo de corrupción mucho más sofisticado que los sobornos. Por puertas giratorias se entiende el mecanismo que permite a diversas personalidades europeas y estadounidenses pasar del sector privado, donde ocupan altos cargos, al sector público, donde ocupan puestos importantes, y viceversa. El mecanismo de las puertas giratorias no es reciente y está vigente en Estados Unidos desde hace mucho tiempo, hasta el punto de que ha sido analizado por el sociólogo estadounidense Wright Mills[6] ya inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Ejemplos destacados en Italia de este mecanismo fueron Monti y Draghi, que pasaron de puestos bien remunerados en grandes empresas y bancos, como Goldman Sachs (Draghi), Fiat y Banca Commerciale Italiana (Monti), a cargos institucionales supranacionales tanto europeos como nacionales, hasta llegar a ser Primer Ministro.

El ejercicio de la influencia del gran capital sobre la política y las instituciones públicas pasa también por think tanks como la Trilateral, el Grupo Bilderberg, el Instituto Aspen y muchos otros.[7] En estos grupos se reúnen exponentes de la gran industria y de la gran banca con miembros de los grandes medios de comunicación y, sobre todo, con políticos nacionales y europeos, que discuten temas de importancia estratégica, como China, la desglobalización, el conflicto ruso-ucraniano, la competencia tecnológica entre potencias, etc. De este modo, se realiza la integración entre las esferas de la economía y la política. Esta integración no aparece como una corrupción directa, pero de hecho «corrompe» el papel democrático y popular de las instituciones de gobierno nacionales y supranacionales como la UE, como debería ser por el mandato recibido de los votantes.

Así pues, el análisis de Engels sobre el papel del Estado sigue siendo pertinente y se confirma:

«El Estado, puesto que nació de la necesidad de frenar los antagonismos de clase, pero al mismo tiempo nació en medio del conflicto de estas clases, es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, económicamente dominante, que a través de él se convierte también en políticamente dominante y adquiere así un nuevo instrumento para mantener sometida y explotar a la clase oprimida. […] Excepcionalmente, sin embargo, hay períodos en que las clases en lucha tienen casi la misma fuerza, de modo que el poder estatal, como aparente mediador, adquiere momentáneamente cierta autonomía frente a ambas.»[8]

La diferencia entre nuestra época y la de Engels radica en tres aspectos. El primero es que la subordinación de la esfera política a la económica se produce no sólo a nivel nacional, sino también a nivel supranacional, al menos en lo que respecta al llamado Occidente liderado por Estados Unidos. De hecho, los think tanks que hemos mencionado anteriormente, así como la OTAN, la UE y el G7[9] actúan como coordinadores de varios Estados-nación occidentales y de forma cada vez más funcional al gran capital y en oposición a China, Rusia y otros Estados de los llamados países emergentes. El segundo aspecto es que la concentración de la producción y el tamaño de las empresas han crecido, aumentando así su control sobre la política. El tercer aspecto es, como ya se ha mencionado, que las empresas son multinacionales y transnacionales y pueden deslocalizar la producción y sus actividades en diferentes países, chantajeando a los gobiernos nacionales: subvenciones y participación pública en las inversiones a cambio de la localización de los centros de producción, de lo contrario se trasladan. Otro ejemplo es la localización de sedes legales y fiscales en países distintos a los de origen o producción, porque allí los impuestos sobre los beneficios son más bajos. Por esta razón, muchas grandes empresas italianas tienen su sede legal y/o fiscal en los Países Bajos, como Exor, el holding de la familia Agnelli, o en Luxemburgo, como Ferrero. De este modo, los Estados nacionales donde se encuentran los centros de producción pierden los ingresos fiscales de aquellas empresas a las que subvencionan de forma más o menos directa.

La lucha contra la corrupción, aparte del bochorno que ha surgido recientemente en relación con Lucha contra la Impunidad, parece ser una batalla perdida, dado el contexto que hemos descrito. En China es diferente. Aquí, el sistema económico se basa en dos sectores, uno público y otro privado. En comparación con el sistema económico occidental, aparte del mayor peso del sector público, parece haber una diferencia sustancial. En EEUU y la UE existe un sistema capitalista puro, y son los gobiernos los que están subordinados al gran capital multinacional. No puede ser de otra manera precisamente por factores estructurales. Prueba de ello es el hecho de que cualquiera que sea el partido que llega al poder se ve obligado por las restricciones económicas del mercado y de organismos supranacionales como la UE a hacer las mismas políticas favorables a las empresas.

En China, la situación es diferente: son las grandes empresas privadas las que están subordinadas al poder político. Esto no quiere decir que no exista la posibilidad de que se produzcan casos de corrupción. El hecho es que, a diferencia de Occidente, el Partido Comunista en China es consciente del peligro que supone la influencia y el poder acumulados por empresarios que se han hecho multimillonarios en pocos años. Además de desarrollar una intensa lucha contra la corrupción interna en el Partido Comunista, el Gobierno chino ha puesto serias trabas a las grandes empresas y a los capitalistas. Un ejemplo es el que ofrece Alibaba, el gigante chino del comercio electrónico. El gobierno, para evitar derivas especulativas y una mayor concentración de poder, obligó a separar las actividades de comercio electrónico de las financieras, que representaban el núcleo de todos los beneficios de las grandes tecnológicas. Además, Jack Ma, fundador de Alibaba y multimillonario, se vio obligado a entregar las riendas de su criatura.[10]

La corrupción está ligada a la división en clases de la sociedad, por lo que sólo el fin de las clases, en la fase final del socialismo, puede provocar el fin de los cimientos sobre los que crece. En las fases iniciales del socialismo, en cambio, las clases sociales permanecen, y con ellas el humus generador de la corrupción. El punto clave, sin embargo, es que incluso en estas etapas iniciales, como en el «socialismo con características chinas», el poder político tiene autonomía real frente al capital y es capaz de ejercer su dominio sobre la dinámica económica. La lucha de clases continúa incluso en las etapas iniciales del socialismo, y el resultado no parece ser una conclusión inevitable ni en un sentido, es decir, la continuación y el desarrollo del socialismo, ni en el otro, es decir, la restauración del capitalismo, especialmente en un contexto mundial dominado por el modo de producción capitalista que ejerce una presión continua sobre los países que han emprendido el camino hacia el socialismo. Lo que está claro por el momento es que el presidente Xi Jinping y el Partido Comunista están decididos a ejercer un control más estricto sobre la dinámica de la economía y la sociedad chinas. De hecho, en los últimos años se ha producido un crecimiento tan impresionante tanto de la producción como de la clase capitalista que el modelo de «socialismo con características chinas» corre el riesgo de desvirtuarse. El énfasis del gobierno chino en la lucha contra la corrupción y el uso del instrumento de los planes quinquenales son prueba de ello."                    ( Domenico Moro , El viejo Topo, 25/02/23)

10.3.23

El número dos de Interior con el PP: “¿Aquellos de Podemos no tenían antecedentes? ¡Cagüenlaputa!”... Los mensajes encontrados en el móvil de Francisco Martínez dentro del caso Kitchen muestran las maniobras del Ejecutivo de Rajoy y su brigada política para torpedear las negociaciones de PSOE y Podemos para un cambio de gobierno a principios de 2016

 "30 de enero de 2016. Las conversaciones entre PSOE y Podemos para la formación de gobierno están en una fase incipiente. Los resultados de los comicios generales del 20 de diciembre anterior han abierto la posibilidad de que un acuerdo entre ambos partidos desbanque al Partido Popular del Ejecutivo. El Ministerio del Interior exprime la maquinaria de su brigada política para poder ofrecer a los medios afines información negativa de Podemos. 

El secretario de Estado de Seguridad escribe a un destacado miembro de la brigada política: “Aquellos de Podemos que tenían antecedentes, ¿pudiste confirmar algo? El comisario Enrique García Castaño le contesta que ”nada“. ”¡Cagüenlaputa!“, exclama Francisco Martínez. 

Hace dos semanas que varios medios han publicado el informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima), un dossier policial que terminarán por despreciar los tribunales, pero que ocupa portadas y minutos en televisión vinculando a Podemos con financiación procedente de Venezuela e Irán. Para el Ministerio del Interior no es suficiente. García Castaño es en ese momento jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), encargada de seguimientos, captación de fuentes, escuchas… El comisario lleva cuarenta años cumpliendo con encargos especiales de distintos gobiernos. Se ha implicado en la Operación Kitchen, en las maniobras policiales contra el separatismo catalán… y contra Podemos.

García Castaño, solícito con el secretario de Estado de Seguridad, se salta la escala de mando y trata directamente con el número dos de Interior, dejando un reguero de indicios que terminarán arrastrando a este último hasta una petición de quince años de cárcel por parte de Anticorrupción por la operación el espionaje a Bárcenas con fondos reservados. García Castaño también está procesado en el caso Kitchen, aunque el grave estado de salud que padece en la actualidad detendrá con probabilidad el procedimiento contra él, como ya ha ocurrido en el primer juicio del caso Villarejo. 

El comisario García Castaño, conocido en la Policía como ‘El Gordo’, le ha ofrecido en días anteriores a Martínez información sobre candidatos de Podemos en las distintas circunscripciones. El 30 de enero, Martínez le recuerda lo que le prometió. “Sería muy interesante saberlo… Y si han estado en temas abertzales temas de extremismo violento, etc…”.

Quedan casi dos años para que otro comisario, José Manuel Villarejo, sea detenido y en su casa aparezcan las pruebas de las distintas operaciones parapoliciales durante ese periodo. Los chats de WhatsApp que hoy publica elDiario.es estaban, sin embargo, en el teléfono de Martínez. El mismo móvil que volcó la Unidad de Asuntos Internos cuando se presentaron en su casa, junto a los fiscales, en el marco de la investigación del caso Kitchen, en marzo de 2020. 

Los policías habían destacado en sus atestados los mensajes destacados para esa pieza separada sobre el espionaje a Bárcenas, pero la guerra sucia contra Podemos o la Operación Catalunya siguen sin encontrar hueco en el caso Tándem, que instruye el juez Manuel García Castellón en la Audiencia Nacional. Finalmente han sido incorporados a la causa en bruto, una vez la instrucción ha finalizado y se divisa ya el juicio. 

“Josetxu Arrieta el único que pertenecía a ETA”, le explica el comisario al político. Del pasado del que fuera senador por Podemos ya había informado Okdiario el 26 de diciembre, al que identificaba como “un etarra arrepentido”. Arrieta explicó que ingresó en ETA con 17 años, todavía en dictadura, y que se benefició de la amnistía de 1977. García Castaño le explica sobre unas fotos que le había enviado con anterioridad a Martínez: “[Es] el último que aparece en las fotos que te mandé, los moros con esos nombres nada”. 

El secretario de Estado de Seguridad deja entrever su decepción: “Digo que si los demás están limpios… tampoco violencia callejera, anarcas, etc???”. El comisario le contesta: “Lo vuelvo a mirar, pero creo que no”. Es cuando Martínez zanja: “¡Cagüenlaputa! Alguno tiene que ser chungo”. 

El número dos de Interior le pide al comisario que mire “con ojos atentos” y García Castaño promete insistirle a Castiñeira, en alusión al entonces jefe de la Brigada Provincial de Información en Madrid, Germán Castiñeira. “Los trabajó mucho tiempo”, dice el jefe de la UCAO sobre su compañero comisario.

Los mensajes hallados en el teléfono de Martínez son una prueba más de cómo el Ministerio del Interior maniobró contra Podemos desde casi su irrupción, tal y como demuestra el cruce de las anotaciones de Villarejo en su diario con hechos acreditados [leer aquí]. Este lunes, el diario El País ofreció otros mensajes de Martínez con el director adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, que abundan en esta guerra sucia contra el partido morado y contra el independentismo catalalán, consistente en obtener informaciones sin contrastar que luego eran filtradas a determinados medios de comunicación en los momentos en que consideraban más podían dañar al adversario político. 

Unos días antes de la conversación citada, el 20 de enero de 2016, García Castaño alude a la operación Catalunya en su conversación con Martínez. “No se te ocurra darle una medalla a Salamanca [Carlos, otro comisario], dice Pino que la propones tú, fui yo el que le dije a Fornet que tirara para adelante con el famoso escrito de la udef, te acuerdas?”. García Castaño alude a la difusión, en rueda de prensa, de un supuesto informe de la UDEF que atribuía delitos a Artur Mas y otros dirigentes independentistas por parte de José Manuel Sánchez Fornet, en aquella época secretario general del Sindicato Unificado de Policía y colaborador habitual de García Castaño y Villarejo. 

“La Fiscalía son unos cagados vendidos a la izquierda”

En este clima de negociación para un cambio de Gobierno, Antena 3 había difundido unas imágenes, el 21 de enero de 2016, que habían sido tomadas dos años antes, el 10 de diciembre de 2014, en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Según la cadena, “un avión de las fuerzas aéreas venezolanas, normalmente utilizado por Nicolás Maduro, llega a Madrid para trasladar a Venezuela, a Anna Gabriel, portavoz de la CUP en el parlamento de Cataluña, a María José Aguilar, dirigente de Podemos en Castilla-la Mancha, y a Ignacio Gil de San Vicente, suegro del número uno de ETA David Pla y padre de una terrorista detenida en Francia”.

Cuatro días más tarde de la información, el 25 de enero, se escriben por WhatsApp el comisario y el número dos de Interior.

García Castaño: ¿La fiscal general de qué va? Porque la Fiscalía Anticorrupción no quiere saber nada de lo de Podemos y lo de la CUP.

Martínez: Porque son unos cagados completamente entregados a la izquierda, que solo buscan destruir al PP.

García Castaño: Yo no entiendo nada.

El comisario Enrique García Castaño acabaría confesando en la Audiencia Nacional su participación en el caso Kitchen y describiendo cómo informaba puntualmente al secretario de Estado de Seguridad de la operación parapolicial con fondos reservados. Antes de que eso se produjera y rompieran su relación, el político y el policía hablan, el 1 de marzo de 2017, todavía en términos afectuosos, del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Se refieren a la creación de una comisión de investigación en el Congreso y ‘El Gordo’ afirma: “Jorge es el cadáver a pasear para que no se llegue más arriba. Hablo del tema catalán, la grabación es una pieza más del puzle”."                   (Pedro Águeda  , eldiario.es, 28 de febrero de 2023)