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2.8.22

La caza de brujas del Banco de España: recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la sentencia que declaró improcedente el despido del exjefe de la normativa contable que denunció la salida a Bolsa de Bankia, Jorge Pérez Ramírez

 "El Banco de España se dispone a gastar más dinero público para recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la sentencia que declaró improcedente el despido del exjefe de la normativa contable que denunció la salida a Bolsa de Bankia, Jorge Pérez Ramírez

Sí, la historia se remonta a los Tercios españoles, la unidad del ejército español de la Casa de Austria. Allá por 1534, los militares estaban obligados a financiar con su propia paga los gastos militares. Se hacían cargo de la pólvora, el armamento y los equipos necesarios. Sin embargo, el salario no alcanzaba para todos esos gastos. Por ello, los soldados reducían lo más que podían el uso de las armas en situaciones donde el objetivo era confuso. Pero, claro en las guerras era diferente. La cantidad de pólvora que entonces se usaba venía de las arcas del Rey. De ahí, pues, que la expresión «pólvora del Rey» identifique el uso racional, austero y controlado, y el que no lo es, según quien paga. 

Ahora nuestros arcabuceros del Banco de España se aprestan a afrontar nuevos gastos para financiar una batalla que ya es, en toda regla, una caza de brujas dirigida a depurar el Banco de España de profesionales independientes -un concepto que consagra la pretendida autonomía e independencia de la institución -como es el caso del exjefe de normativa contable de la entidad, Jorge Pérez Ramírez. 

Hasta el momento, según las cuentas públicas de la entidad – esto no necesitará el «equipo de choque» del Banco de España externalizarlo a manos de la firma Deloitte como hizo con los 47.000 correos rastreados en el correo electrónico de Pérez Ramírez- se ha gastado 36.295,0 euros en 2019 para el juicio de despido en la jurisdicción de lo social. Y otros 118.580 euros han sido abonados para hacer frente al recurso pre sentado por la defensa del exjefe de normativa contable contra le resolución – probadamente incorrecta- de dicho tribunal sobre la pretendida caducidad de la demanda contra el despido. En total esas dos facturas ya sumaban hasta ahora más de 154.875 euros.

A la cantidad de las dos facturas hay que añadir que también el Banco de España pagó por un informe 14.883 euros a la firma Sagardoy Abogados. En total, pues, la factura hasta ahora suma 169.758 euros

El Banco de España contrató al equipo del bufete Uría, una decisión que parecía completamente lógica, habida cuenta de que Cristina Taboada, la instructora del expediente contra Jorge Pérez Ramírez, llegó al Banco de España -y no es una excepción- procedente, precisamente, de Uría. 

Si ya la contratación de Deloitte para hacer el rastreo -que forma parte de la firma de auditoría en aquel momento, 2019, acusada en el juicio oral de la salida a Bolsa de Bankia -hecho sobre el cual era sonada internamente en el Banco de España la posición técnicamente disidente del que fuera una de las más importantes autoridades contables de la institución, Pérez Ramírez- resultaba una clara violación de la apariencia de imparcialidad requerida en cualquier investigación, el fichaje de Uría, aunque cómodo, eso sí, para la instructora del expediente, fue una decisión que no le quedó en zaga. 

A la luz de los resultados obtenidos -sentencia desfavorable- , la pregunta para una institución que es la biblia de la austeridad, sería: ¿ carecía el banco de abogados, informáticos y auditores, para elaborar y llevar adelante la demanda de despido? 

Según también las cuentas públicas -tampoco se trata de una filtración para que Deloitte rebusque en los correos electrónicos- el Banco de España cuenta con una plantilla de 3.300 empleados. 

Y ello no por haber aumentado sus funciones, ya que en realidad han disminuido, al perder con el euro la política monetaria y, más tarde, a partir de 2014, con la creación del mecanismo único de supervisión bancaria, según el cual el 90% de los activos de los bancos pasaron a ser inspeccionados por el Banco Central Europeo (BCE).

La  externalización, como en el caso del pleito del disidente Pérez Ramírez -la oveja negra o “cuerpo extraño”, según dijo una alta autoridad a El Periódico de Catalunya- realizada por el «equipo de choque» del Banco de España- ha sido también un desprecio profesional y una falta de confianza en sus empleados por parte de la dirección. Huelga decir que se da de patadas con los sermones neoliberales de austeridad que práctica la institución. Vamos, su catecismo. 

Se supone que en los honorarios facturados de 118.580 euros en relación con el recurso de la caducidad de la demanda en el Tribunal Supremo el bufete de Uría incluirá la presión ejercida sobre la sala del tribunal que resolvió a favor de Pérez Ramírez. 

¿Presión? Sí. ¿Cómo llamar a un escrito que pide a la sala, mientras estudia el recurso, que actúe con mayor celeridad, entre otras razones, porque si perdían el juicio les iba costar, decían, en caso de despido nulo| más de 400.000 euros, y que tal cantidad importante repercutiría en las cuentas de la entidad en 2022?

Y pedían, en todo caso, que el recurso no debía ser resuelto por la sala de cinco magistrados, cuya ponente era María Luz García Paredes.       

El asunto, exhortaba, debía ser avocado al Pleno de diez magistrados de la sala Social del Supremo. 

Entre los cinco magistrados de la sala a la que tocaba resolver se hallaba un magistrado procedente del ámbito laboral de Uría, Ignacio García-Perrote, que había conocido, antes de pasar al Supremo, la demanda de Pérez Ramírez.  

¿Quién le dio la idea al Banco de España o a Uría – tanto monta, monta tanto- para que ejerciera esa presión, que la sentencia aborda en su punto 24, subrayando la improcedencia de la misma en cuanto a dar preferencia al Banco de España porque antes están, por ejemplo, los pensionistas, o que se exigiera avocarla al Pleno “porque es una medida que no está a disposición de las partes sino que es la Presidencia de la Sala, por sí o por petición de las partes, la que convoca el pleno jurisdiccional”.  

Y quizá también en los emolumentos de Uría se encuentra la exigencia a la titular del juzgado de lo social 41 de Madrid, Carmen Rodrigo Sáiz, tras ser denegada la caducidad por el Supremo, se le solicitó que no dictase sentencia, y que, en cambio, elevara cuestión de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional sobre la sentencia del Supremo. 

A lo cual la magistrada respondió que no existía ningún elemento para ello. 

La sentencia desnuda, por otra parte, el bajo nivel profesional de los abogados contratados. 

“En cualquier caso, dado que los correos que se han analizado e investigado son del correo corporativo, accesibles y verificables por el Banco de España no puede invocarse ocultación por parte del trabajador, estando siempre disponibles para la demandada. Por lo que todos los mensajes analizados, a la fecha de la sanción disciplinaria se encuentran prescritos, al haber transcurrido más de 60 días desde el conocimiento de la empresa, y también más de seis meses (artículo 60.2 E.T. Por otro lado, el Banco de España no se ha conducido según los protocolos para esclarecer la    filtración, sin que haya vislumbrado otro motivo para remontarse a unos años atrás y revisar 47.000 correos”, señala la magistrada.  

¡Prescritos!  

¿Eso no se lo imaginaban en el Banco de España y en Uría? 

“Al margen de concurrir la excepción  de prescripción, porque la entidad demandada siempre tuvo acceso a la cuenta corporativa del actor, que nunca escondió esos correos ni actuó con subterfugios ni ocultación y podía  examinar en cualquier momento su correo electrónico, la conducta que se reprocha no está incursa en ningún incumplimiento grave y culpable de los que se tilda en la carta de despido, achacando transgresión de la buena fe, contractual y abuso de confianza, ni inobservancia reiterada de las órdenes y disposiciones ni quebrantamiento del secreto profesional cuando pueda causar perjuicio al Banco de España», señala la magistrada. 

El recurso de suplicación en el que se embarca ahora el Banco de España supondrá más gasto, que se cubrirá con pólvora del Rey.

Pero tiene mal pronóstico para la institución&. Porque los hechos probados en la sentencia del tribunal a quo son imbatibles."                (ERNESTO EKAIZER / El Periódico de Catalunya

20.5.19

Culpas sin culpables en el juicio de Bankia

"Ni el Banco de España ni la CNMV se sientan en el banquillo de los acusados del juicio por la salida a Bolsa de Bankia, aunque por momentos lo haya parecido. La entidad financiera, creada en 2010 a partir de la integración de Caja Madrid y otras seis cajas de ahorros, debutó en el parqué madrileño en julio de 2011.

 En 2012 fue intervenida y se tragó 22.424 millones de ayudas públicas. El fiasco dejó miles de perjudicados (a la mayoría Bankia ya les devolvió su dinero), que ahora quieren saber qué pasó y, sobre todo, de quién fue la culpa.




La Audiencia Nacional tiene que determinar si Rodrigo Rato y otros tres exadministradores dieron información falsa a los inversores, como cree la Fiscalía Anticorrupción. Las acusaciones particulares y populares van más allá: creen que 34 personas (entre ellas, tres personas jurídicas: Bankia, BFA y el auditor Deloitte) cometieron otros delitos, de falsedad contable y administración desleal.

El constante cruce de críticas y regañinas de las últimas semanas es irrelevante para que el tribunal dirima si hubo delito. Dejando a un lado las comparecencias estelares (Lagarde, Guindos, Segura, Fainé, Francisco González…), el meollo llegará en la fase pericial. Será la parte más técnica pero la más contundente. Hasta ahora el juicio —han declarado 34 acusados y 26 testigos— se ha asemejado a un Sálvame Deluxe Edición Banca que el mundo financiero ha seguido como si fuera el culebrón de moda.

Estas son algunas de las claves de estos casi seis meses de juicio:

El papel de los organismos: Banco de España y CNMV

El juicio de Bankia ha destapado muchas miserias en el Banco de España, trapos sucios que normalmente se lavan en casa pero que ya durante la instrucción y especialmente en las últimas semanas se han expuesto a la implacable luz del escrutinio público.

 ¿Qué papel jugó el Banco de España en la integración de las cajas que dio lugar a BFA-Bankia y en la salida a Bolsa de esta última? Depende del testigo. Por la sala de San Fernando de Henares han desfilado inspectores y directivos de la entidad. Y también actores clave del sector, como el expresidente del BBVA, Francisco González, que ha criticado que el Banco de España permitiera la fusión fría de las cajas y apuntado, de forma más o menos velada, a que fue la entidad presidida por Miguel Ángel Fernández Ordóñez la que pilotó desde el principio la ruinosa operación.

FG, como se le conoce en el mundo financiero, declaró que el BBVA sabía que Bankia tenía problemas antes de la salida a Bolsa y culpó de la situación “no solo a los administradores, sino también a las instituciones”. También fue el primero que contó que el entonces subgobernador, Javier Aríztegui, llamó a los principales bancos del país para pedirles que participaran en la operación. Aríztegui lo negó. Pero luego llegó Isidro Fainé, expresidente de La Caixa, y confirmó que con ellos también contactó el propio Aríztegui para pedir que comprara acciones. Lo hicieron: compraron 100 millones; perdieron la mitad.

Son los profesionales anónimos —no tanto después del juicio— que trabajan en el Banco de España los que más información relevante han proporcionado: desde el inspector José Antonio Casaus, autor de varios correos internos en los que alertó de que BFA-Bankia era inviable y recomendaba no salir a Bolsa, hasta el exjefe contable del regulador, Jorge Pérez Ramírez, que hace unos días declaró que al ver el folleto de salida a Bolsa de Bankia saltaron las alarmas. Relató que redactó una alerta urgente que no fue tenida en cuenta. Y explicó la situación con una metáfora simple pero efectiva: Bankia se promocionaba como oro, pero se vendía a precio de cobre.

La guerra interna en el Banco de España se evidenció con testimonios como el del antiguo director de Inspección, Pedro González, que criticó a Casaus y tildó de “opiniones sin respaldo documental” sus avisos. Vino a decir que había acertado en su predicción, pero de pura chiripa. Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el máximo responsable del supervisor durante la crisis, que llegó a estar imputado al inicio del procedimiento, se sacudió la responsabilidad: dijo que los correos de Casaus nunca le llegaron, que las decisiones las tomaron los administradores y que la culpa del desplome de Bankia la tuvo ese imponderable llamado crisis.

Dado que lo que se enjuicia es si hubo engaño a los inversores, y estos se informaron de la operación a través del folleto de salida a Bolsa, el papel de la CNMV, responsable de aprobar el documento, es crucial. Pero, como ocurre con el Banco de España, esa responsabilidad solo será política, de rendición de cuentas, puesto que sus máximos responsables han declarado como testigos, no como acusados. Julio Segura, presidente del regulador en 2011, dio este martes uno de esos titulares que los periodistas de tribunales saludan con interjecciones en cuanto se pronuncian: “Que la CNMV autorice un folleto no quiere decir que sea correcto”.

La CNMV no está, dijo Segura, para repetir el trabajo de los auditores ni el del supervisor y, si los datos parecen correctos, se asume que lo son y se les da el visto bueno. Pero, ¿era correcta o no esa información? Como el grupo había nacido de la fusión de siete cajas, la única información consolidada disponible era la de marzo de 2011. Sobre esas cuentas hablarán los peritos.

La reunión de los banqueros y la dimisión de Rato

Las dos peculiares cenas que mantuvieron los principales competidores de Bankia (BBVA, La Caixa y el Santander) con el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, han ocupado horas de declaraciones. Son revelaciones que al tribunal le aportan poco a la hora de resolver si hubo delito, pero que han tenido al sector bancario con el cubo de palomitas sobre el regazo. La primera fue el 4 de mayo de 2012; la segunda, domingo, el 6 de mayo. Rodrigo Rato dimitió el 7 de mayo y precipitó el fin de Bankia, ya en caída libre.

A falta de uno de los comensales —el fallecido Emilio Botín— las versiones sobre lo que allí se decidió difieren al 50%. Rato y Francisco González han dicho que le pidieron al primero que dimitiera. Guindos, que declaró por videoconferencia desde su despacho en el Banco Central Europeo en Fráncfort, lo negó. Fainé también. “Hubiera sido muy violento”, comentó. Guindos citó a los banqueros y a Rato para hablar de la delicada situación de la entidad y de la propuesta de Rato para tratar de sacarla a flote, que consistía en ampliar capital en 7.000 millones de euros, emitiendo bonos y con un truco contable. “Con eso no arreglábamos el problema”, dijo FG.

Contra reservas o contra resultados

Uno de los puntos clave para saber si hubo engaño a los inversores se esconde bajo esa dicotomía. Cuando las siete cajas que formaron BFA-Bankia se integraron (en el llamado SIP o fusión fría) tuvieron que juntar sus activos (a valor razonable, en la terminología del juicio de Bankia) y para ello tenían dos opciones a la hora de contabilizar las pérdidas y sanear las cuentas de 2010. Las podían cargar contra resultados, lo que les obligaría a registrar pérdidas y alertar a los inversores, o contra reservas. El Banco de España les autorizó a hacerlo contra reservas, y pudieron hasta entregar bonus a los directivos pese a que había sido un año muy malo.

Las acusaciones creen que esta decisión fue irregular y contribuyó a maquillar el cutis cadavérico de las cajas. Ocultaba que estaban despatrimonializadas, según asegura, por ejemplo, el abogado del CIC, Andrés Herzog. El último presidente de la Comisión de Control que tuvo La Caja de Canarias (integrada en el SIP), José Ramón Durán Alday, criticó esa decisión durante su declaración en el juicio. Las entidades, dijo, tendrían que haber contabilizado pérdidas, pero no lo hicieron.
Fernández Ordóñez, en cambio, defendió la decisión y aseguró que el procedimiento se aprobó para todas las cajas españolas que se fusionaron, no solo para Bankia. “Fue algo muy estudiado”, dijo, y aseguró que hoy día mantiene que fue la decisión correcta.

El precio de la acción

La acción de Bankia salió a Bolsa a 3,75 euros, un 15% por debajo del mínimo de la horquilla inicial, que oscilaba entre 4,41 y 5,05 euros, y con un descuento del 74% sobre el valor en libros de la entidad. “¿Se incluyó una advertencia en el folleto de la salida a Bolsa sobre esta cuestión?”, preguntó Herzog a Julio Segura. Este respondió que fue el precio que fijaron los 16.000 inversores profesionales y que la CNMV no tenía nada que decir sobre ello.

Pero para las acusaciones particulares es muy importante. Los peritos designados por el juez, inspectores del Banco de España, aseguran que el descuento en el precio de la acción provocó en la matriz de Bankia, BFA (Banco Financiero y de Ahorros) un agujero que, de haberse reconocido contablemente, habría llevado a la entidad a entrar en causa de disolución. En quiebra. Los peritos, que declararán previsiblemente en junio o en julio, señalaron en sus informes que el empeoramiento de la solvencia del grupo no se debió a la crisis o al efecto de los decretos Guindos (normas que obligaron a la banca a hacer provisiones superiores a 80.000 millones), sino a ese tremendo descuento. Los inversores no fueron advertidos de ello en el folleto, asegura la Fiscalía Anticorrupción. Tampoco de la incapacidad de la entidad de generar beneficios.

El informe del FMI

Los casi 30 testigos que han desfilado por la Audiencia Nacional han servido para reconstruir los frenéticos días que precedieron a la dimisión de Rato de la presidencia de Bankia el 7 de mayo de 2012 y al rescate de la matriz, BFA, dos días después, tras lo que el Estado se convirtió en el primer accionista del banco. Una de las fechas de vértigo es el 25 de abril de 2012.

 El FMI publicó ese día un informe —“extrañísimo y sorpresivo” en palabras de Jerónimo Martínez Tello, máximo responsable de Supervisión del Banco de España— que disparó las alarmas en el sector y aceleró la caída de la ya muy maltrecha entidad. Sin nombrarla pero dando pistas claras sobre a qué se refería, el Fondo pedía a Bankia medidas “rápidas y decisivas” para sanearse.

Diversas fuentes creen que fue Luis de Guindos el que indujo esa extraña publicación de conclusiones preliminares, como forma de presión para desalojar a Rato. Así lo cree también Rato, según ha declarado en el juicio. Para aclarar esas circunstancias, el CIC ha pedido la comparecencia de la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, pero no la veremos entrando a la sede de la Audiencia en el polígono industrial de San Fernando de Henares, ni por videoconferencia: ha exigido responder a las preguntas con un cuestionario por escrito.

Las cuentas sin auditar

El principio del fin de Bankia empezó un poco antes del exótico informe del FMI. Concretamente en marzo de 2012, cuando en un hecho aún más extraño la entidad presentó sus cuentas de 2011 en la CNMV sin el informe de auditoría de Deloitte. Al mercado le olió a chamusquina. Esas cuentas reflejaban beneficios de 309 millones de euros. En mayo, tras la marcha de Rato y cuando tomó las riendas José Ignacio Goirigolzarri (actual presidente), se reformularon y aparecieron unas pérdidas de 2.979 millones.

Decenas de horas de juicio se han dedicado al papel de Deloitte, y a dar vueltas sobre una palabra: borrador. Francisco Celma, auditor jefe, mantiene que no pudo entregar su borrador de auditoría porque durante meses pidió documentación, especialmente del negocio inmobiliario, y Bankia no se la dio. Sin embargo, en el sumario consta un documento —para unos, “borrador”; para otros, un humilde “papel”— en el que Celma sí dice cómo sería, solo en caso de cumplirse ciertas condiciones, su opinión sobre las cuentas de 2011.

Se lo mandó a Rato el 18 de abril de 2012, por mensajero, como una gestión privada. Los amantes de las conspiraciones ven aquí la prueba de oscuros conciliábulos. Celma, sin embargo, asegura que era un simple “papel” que redactó en una noche después de una llamada de Rato: este quería saber cómo quedaría el informe si tras aportar la documentación pendiente no hacían falta ajustes y si llegaban 7.000 millones extra de capital que había pedido al Estado para tratar de salvar la entidad, y él le redactó un informe. Los millones no llegaron. Y ya sabemos lo que ocurrió después."            (Elena G. Sevillano, El País, 12/05/19)

26.2.19

Rodrigo Rato fue el paradigma de las puertas giratorias

"El fiscal Ferdinand Pecora acuñó el término “Banksters” en los años 30 del siglo pasado, cuando investigaba las prácticas de los banqueros que condujeron al crack de Wall Street. El periodista Ernesto Ekáizer hizo uso del vocablo en un artículo publicado en el diario El País, en abril de 2016, sobre el expresidente de Banesto, Mario Conde, y también durante la presentación de “El libro negro. 

La crisis de Bankia y las cajas” (Espasa, 2018) en el Centre La Nau de la Universitat de València. El libro de 744 páginas se subtitula “Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos”. El actual gobernador del banco central supervisor, Pablo Hernández de Cos, ha declarado que el aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) pactado por el Gobierno del PSOE y Podemos – de 735 a 900 euros mensuales- castigará la creación de empleo. Hernández de Cos, que también ha alertado contra la “actualización” de las pensiones públicas respecto al IPC, percibe un sueldo mensual de más de 12.000 euros brutos.

Con independencia de las cifras oficiales, Ekáizer señala que las ayudas públicas para rescatar el sistema financiero podrían sumar 300.000 millones de euros (cerca de un tercio del PIB español). Pero hoy la situación parece distinta. Con los datos de las entidades financieras, los seis principales bancos españoles –Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter- han obtenido entre enero y septiembre unas ganancias de 13.229 millones de euros, un 12% más que el año anterior.

 -El 26 de noviembre comenzó en la Audiencia Nacional el juicio por la salida a bolsa de Bankia; están acusadas 31 personas, entre ellas el expresidente de la entidad Rodrigo Rato (actualmente en prisión por el escándalo de las ‘tarjetas black’) y el exvicepresidente José Luis Olivas, para quienes la Fiscalía Anticorrupción y la Abogacía del Estado piden cinco y cuatro años de prisión respectivamente, por presunta estafa a los inversores. Asimismo está acusada la auditora externa Deloitte. En el libro cargas las tintas contra los organismos (públicos) reguladores…

No es que yo cargue las tintas, el libro se titula así: “El libro negro. Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos”. Trata del papel del Banco de España, que es el organismo regulador, autor de las normas contables y supervisor; y también de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en relación con la salida a bolsa de Bankia. Estas instituciones no desempeñaron su función de controlar, supervisar el mercado y velar por el cumplimiento de las normas. Por el contrario, lo que hizo el Banco de España fue diseñar las llamadas fusiones “frías” de las cajas de ahorro y la salida a bolsa de estas entidades. Resultó un fracaso notable.

-El Banco de España reconoce que, desde 2009, la “ayuda” pública directa (“apoyo de capital”) para el rescate de las entidades financieras suma 54.353 millones de euros, de los que sólo se habían recuperado 4.477 millones a finales de 2017. Sólo el rescate de BFA-Bankia supuso 24.000 millones de euros. ¿En qué términos se produjo este fracaso?

No se trata de un fracaso “in vigilando”, lo que podría haber ocurrido. El problema radica en que el Banco de España impulsó una política de expansión crediticia, entre 2000 y 2006, cuando desempeñaba el cargo de gobernador Jaime Caruana. Su sucesor, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, continuó a partir de 2006 con esta política expansiva que alimentaba la “burbuja” inmobiliaria. 

Ya cuando hubo síntomas de crisis en Europa en 2007 –la suspensión de la cotización en los fondos de inversión de la banca BNP Paribas en Francia o la crisis bancaria en Inglaterra-, pero también de las hipotecas ‘subprime’ en Estados Unidos, el Banco de España permaneció impasible. Cuando estalló la crisis, la “burbuja” se pincha porque el mercado bancario internacional ya no presta más, ni renueva los préstamos a los bancos y cajas españoles.

 El Banco de España diseña –para encubrir el fracaso de su política de expansión de los créditos- una “salida” que consiste en fusionar entidades, y además rebaja las exigencias de la normativa contable; la fusión más emblemática es la de las siete cajas de ahorro que dieron lugar a Bankia, que salió a bolsa en julio de 2011 para ampliar capital.

-Sostienes que los máximos organismos reguladores no sólo “enmascararon” el sistema de contabilidad y “maquillaron cadáveres”, sino que también se guiaron por “intereses de camarilla”. ¿En qué consistieron?

Necesitaban ganar tiempo, pensaban que iban a recoger dinero en el mercado y que ello les permitiría capear el temporal mientras las cosas se aclaraban; pero partían de una idea equivocada: la crisis no era una recesión clásica, sino la más importante tras la “gran depresión” de 1929. Cuando empecé a trabajar sobre la cuestión en mi libro “Indecentes. Crónica de un atraco perfecto” (2012), calificaba la situación como una especie de homicidio por negligencia, temerario, por la política de expansión crediticia del Banco de España; pero cuando idean la salida a bolsa con entidades que no están saneadas, ya no se trata de negligencia sino de una política consciente de encubrimiento. El folleto informativo de la salida a bolsa de Bankia no reflejaba la totalidad de las cuentas ni el auténtico patrimonio de la entidad.

-Por otra parte, ¿consideras a Rodrigo Rato, ministro de Economía y vicepresidente del Gobierno con José María Aznar, un ejemplo de las llamadas “puertas giratorias”?

Rato es el paradigma de las “puertas giratorias”, aunque no el único. En 2003 Aznar decide que sea Rajoy, y no Rato, el aspirante a la presidencia del Gobierno. En junio de 2004 asumió el cargo de director gerente del FMI, responsabilidad a la que renuncia en 2007 antes de que venciera el mandato. 

Regresó a España y en 2008 fichó como presidente del consejo asesor de Criteria, holding industrial de La Caixa. También estuvo en el banco de inversión Lazard y en el consejo asesor internacional del Banco Santander (en enero de 2013 Telefónica también contrató al exdirigente del PP como consejero asesor en América Latina y Europa. Nota del entrevistador).

-Además de a Rato, en otros libros has investigados las figuras de Ruiz Mateos -“José maría Ruiz-Mateos, el último magnate” (1983)- y Mario Conde: “Banqueros de rapiña” (1994), Vendetta (1996) y “El farol. La primera condena de Mario Conde” (1997). ¿Qué similitudes hay entre los tres financieros?

Son personajes muy diferentes, que encarnan épocas distintas. A través de los 18 bancos de Rumasa, Ruiz-Mateos representa una época de expansión del crédito, de gran competencia en el mercado bancario por los depósitos; entonces había que subir los tipos de interés para atraer a los clientes. 

El accionista principal del holding Rumasa tenía algunos puntos en común con Mario Conde; para afirmar el dominio de Banesto en el mercado, Conde remuneró los depósitos entrando en competencia con el Banco Santander, pero se vio que no tenía fuelle. Sin embargo, Rato encarna otra historia. 

Es muy difícil separarlo del papel del Banco de España. Rodrigo Rato accedió a la presidencia de Caja Madrid en 2010 por decisión de Rajoy, quién optó por él en lugar de por Ignacio González. El entonces gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, apoyó a Rato para la presidencia de Caja Madrid.

-Julio Rodríguez López, miembro de Economistas frente a la Crisis y del Consejo Científico de ATTAC, recuerda que las antiguas cajas de ahorro están hoy integradas o han sido absorbidas por la banca; pero en 2007 representaban una dimensión equivalente a la mitad del sistema bancario español, a lo que se añadía la Obra Benéfico-Social (“El sistema Financiero español: de la crisis a una normalización gradual”, septiembre 2017). ¿Fue la crisis una coartada para que los bancos privados se hicieran con el “pastel” de las cajas?

La crisis no fue sólo de las cajas, sino del sistema financiero. La prueba está en que CaixaBank (La Caixa convertida en banco, en 2011) adquiere Banca Cívica y, sobre todo, compra el Banco de Valencia por un euro después que esta entidad fuera saneada con miles de millones de euros de dinero público; la razón es que La Caixa necesitaba apoyos por la “puerta trasera”. En 2011 el Banco Sabadell se quedó por un euro con Caja Mediterráneo (CAM), después que esta entidad tuviera unos saneamientos impresionantes. La razón es que el Banco Sabadell tampoco estaba en buena situación. 

¿Y por qué “cae” el Banco Popular en junio de 2017? Fue un banco muy importante en el sistema financiero español, uno de los mejores bancos en los años 70, 80 y primeros 90 del siglo pasado. Los periodistas que cubríamos el sector financiero lo llamábamos el “Lamborghini” de la banca, todo el mundo quería fusionarse con el Banco Popular. Era un banco mediano, pero con una maquinaria extraordinaria en el área de la captación de depósitos. Además no se trataba de un banco de inversión, no hacía negocios raros. ¿Por qué “cae” el Banco Popular si el sistema financiero español era, como dijo Zapatero en 2008, el más sólido del mundo?

-En mayo de 2012 Rodrigo Rato dimitió como presidente de Bankia, y propuso como máximo responsable de la sociedad a José Ignacio Goirigolzarri -actual presidente de Bankia-, quien a su vez cesó como consejero delegado del BBVA, en 2009, con una pensión vitalicia de 69 millones de euros. ¿Cómo se fraguó la renuncia de Rato en Bankia?

Precipitaron su “caída” en una operación muy calculada y controlada. Quien se ocupó de ello fue el exministro de Economía, Luis de Guindos. Rato se convirtió en presidente de Caja Madrid – después, de Bankia- porque se trataba de una persona muy conocida internacionalmente y, para sacar la entidad a bolsa, se necesitaba a alguien de estas características. Pero éste va a ser también el motivo de su “caída”. 

Porque si uno elimina a alguien como Rato, del PP, y que ha sido vicepresidente económico con Aznar, le está demostrando a los mercados financieros, al BCE y al FMI, que es independiente y no defiende a los suyos. El Gobierno de Rajoy estaba entonces, a mediados de 2012, muy atemorizado ante la posibilidad de un rescate “completo” de la economía española. Y en este punto hay una leyenda.

-¿En qué sentido?

En el caso de España nunca se planteó un “rescate completo” al estilo de Grecia, Portugal o Irlanda, ya que se hubieran necesitado 500.000 millones de euros. Es lo que afirma Luis de Guindos en su libro “España amenazada” (2016). Nadie estaba dispuesto a poner esa cantidad. La versión oficial del Gobierno de Rajoy es que sí hubo un “rescate” bancario, en junio de 2012. 

Si se hubiera producido el “rescate completo”, puede que hubieran tenido que “rescatar” después a Italia, ya que seguramente los mercados habrían apuntado contra este país. En abril de 2012 el FMI publicó un informe en el que señalaba los problemas de diez bancos españoles (la mayoría de ellos habían recibido ayudas públicas), y especialmente de Bankia. Es entonces cuando se precipita la “caída” de Rato y de Bankia. Fue la manera de hacer un “rescate” (bancario) a medida.

-En los test publicados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en noviembre, se menciona que el Banco Santander, BBVA, CaixaBank y Banco Sabadell mostraron “un grado de resistencia considerable, con niveles de capital satisfactorios en escenarios adversos”. ¿Son rigurosas estas pruebas? ¿Es real la situación atribuida al Banco Santander y el BBVA?

Son bancos básicamente sanos, aunque tienen sus problemas. El día que se suspendió la cotización de las acciones del Banco Popular (junio de 2017), el valor de la acción se situaba en 30 céntimos de euro, lo que suponía una valoración del banco en bolsa de más de mil millones de euros; sin embargo, con el informe que hizo la auditora Deloitte, se lo vendieron al Santander por un euro, lo que fue un regalo. 

Esto significa que el Banco Santander también tenía alguna necesidad. ¿Los “stress test”? En el caso de Bankia describieron una situación que no existía, como después se demostró (“Ninguna entidad española requiere aumentar su capital como consecuencia de las pruebas de resistencia de la EBA”, sostenía una nota informativa del Banco de España, de julio de 2011. Nota del entrevistador).

-Por último, ¿qué aspecto destacarías de la nacionalización de Bankia (el estado controla actualmente el 61% del accionariado)?

El inspector de cabecera del Banco de España en Bankia antes y durante la salida a bolsa de la entidad, José Antonio Casaus, explicó a las autoridades del banco central supervisor que la operación de salida a bolsa de Bankia resultaría un fracaso y terminaría en una nacionalización de pérdidas; tendría que hacerse algo distinto, buscar una entidad nacional o extranjera para que absorbiera o se fusionara con Bankia pues, de lo contrario, seríamos los contribuyentes quienes acabaríamos pagando.

Pero el jefe del grupo de inspectores del Banco de España en Bankia, Pedro Comín (que llegaría a ser director general adjunto de Supervisión del Banco de España), elevó un informe a la Comisión Ejecutiva del banco central en la que sostenía que no pasaba nada, que debía apoyarse la salida a bolsa."                          (Enric Llopis , Rebelión, 19/12/18)

12.5.17

Los peritos sostienen que el Banco de España oculta “información sensible” del caso Bankia

"Se profundiza la brecha interna en el equipo de inspectores del Banco de España. El último informe de los peritos del caso Bankia echa más leña al fuego a un clima deteriorado ya desde hace años. 

En sus documentos, los dos inspectores del regulador cargan con fuerza contra sus antiguos responsables durante la creación, salida a Bolsa y caída de Bankia, entre 2010 y 2012. Pero también contra los actuales, al insinuar que se ha podido ocultar "información sensible" para el caso.

Frente a ello, Antonio Busquets y Víctor Sánchez Nogueras se alinean al 100% con José Antonio Casaus, el inspector cuyos correos provocaron las imputaciones de la cúpula del Banco de España.

Entre los destinatarios de las críticas de Busquets y Sánchez Nogueras destaca el exgobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez. En su declaración como imputado, MAFO, aseguró que todo lo que se encontró en Bankia era herencia del pasado: “Lo que me encontré fueron temas anteriores, inversiones mal hechas, cajas con gestores no profesionales. A mí me llega lo de enterrar a los muertos”.

Frente a ello, los peritos ponen sobre la mesa un discurso del exgobernador de abril de 2007, en el que lejos de estar preocupado por la herencia recibida, Ordóñez sacaba pecho de la salud y las provisiones de la banca española: “La pregunta inmediata es, ¿cuándo descubrió el declarante a los muertos del sistema bancario español?”, expone Sánchez Nogueras.

¿Información oculta?

Más allá de estas consideraciones, los dos peritos asestan un golpe a sus superiores (en esta ocasión a los actuales) al insinuar que se podría haber ocultado al juez información relevante sobre el caso Bankia. En concreto, aluden a la ausencia de correos electrónicos durante dos meses, de principios de julio de 2011 a septiembre de 2011, justo cuando salió a Bolsa Bankia.

“Los peritos entendemos que en dicha documentación no se incluyó información sensible”, critica Busquets, respecto a un envío de documentación del regulador en julio de 2016. “Otro indicio de la no inclusión de información sensible es que en la reunión con Intervención del 14 de julio de 2011 no hay ningún comentario sobre la salida a Bolsa del 20 de julio y en la reunión de 21 tampoco, ni sobre el precio de emisión con un descuento del 74%, lo que resulta increíble. Ningún correo hace referencia a dicho descuento”, critica Busquets.

Los dos documentos recogen una defensa a ultranza de Casaus, el inspector de los correos. “La inspección no había analizado en detalle la morosidad por falta de medios”, señala Busquets ante las críticas contra Casaus por no avisar antes del agujero inmobiliario. “De marzo a septiembre de 2011 los inspectores pasaron 6 meses solicitando repetidamente la revisión de Banco de Valencia realizada por PWC”, añade.

Además, Busquets y Nogueras subrayan una de las decisiones más discutidas del Banco de España: permitir a las cargas sanear sus balances contra reservas antes de la fusión, en 2010. “Fue una grave irregularidad” que permitió que los gestores de las cajas cobraran bonus.

El informe de Navalcarnero

Por su parte, Nogueras centra sus críticas en un informe que el Banco de España presentó a petición de un juez de Navalcarnero, en el que ponía en cuestión todas las conclusiones de los peritos. El inspector habla de “conflicto de intereses y artimañas”.

Así, alude al “grave conflicto de interés que afecta al señor Pedro González”, exdirectivo de Supervisión, “ya que podía tener formada ya su opinión sobre los informes presentados por los peritos judiciales en diciembre de 2014”. “Difícilmente, el señor González iba a proponer cuestiones diferentes a las que adoptó en el proceso de constitución y salida a Bolsa de Bankia”, sentencia el perito."                     (Jorge Zuloaga, Vox Populi, 09/05/17)

23.11.16

Bankia, historia de un hundimiento... conocido

"El caso Bankia ha dado una nueva vuelta de tuerca al incorporarse al procedimiento judicial cuatro nuevos correos que podrían confirmar que el Banco de España era conocedor de que Bankia y su matriz, Banco Financiero y de Ahorros (BFA), no eran viables y por lo tanto, no debía haber salido a bolsa para la participación de inversores minoritarios.


El inspector del Banco de España, José Antonio Casaus, que era el responsable de la cobertura del grupo BFA-Bankia, manifestó en los sucesivos correos de abril y mayo de 2011 al aún director general adjunto de supervisión, Pedro Comín, "tengo claro que no es viable a medio plazo una estructura como la del BFA".

Los aspectos más relevantes de los correos son los siguientes:

  • Diagnóstico: Viabilidad cuestionable por sus muy graves y crecientes problemas de rentabilidad, liquidez y solvencia. Gobierno interno mejorable y gestores desalineados entre sí y desacreditados ante el mercado.
  • La solución endógena ideada por Bankia: una salida a Bolsa con una estructura de doble banco sin cambios estructurales. No funcionará y creará un quebranto al contribuyente.
  • Terminará en el medio plazo con la venta a bajo precio del banco cotizado, pues no generará beneficios recurrentes y con el estado nacionalizando BFA.

Diagnóstico de Casaus antes de la salida a Bolsa de Bankia


Los correos que Casaus envió manifestando su diagnóstico se produjeron cuatro meses antes de la salida a bolsa de Bankia (junio de 2011), por lo que el organismo supervisor español, el Banco de España, cuyo gobernador por aquel entonces era Miguel Ángel Fernández Ordóñez, era conocedor de los riesgos de la entidad.

Casaus cita que la rentabilidad recurrente es el mayor problema de la entidad pues la capacidad de generar resultados de forma recurrente era débil y decreciente, que añadido a su alto volumen de financiación mayorista y una deteriorada cartera crediticia ponía en serias dudas la viabilidad futura de la entidad.


En relación a la liquidez, Casaus señaló que era la principal amenaza de Bankia. Pues la entidad tenía una fuerte dependencia a la financiación mayorista que había conseguido afrontar gracias a las ayudas públicas y las emisiones avalados por el Estado


La solvencia de la entidad se puso en cuestión ya que por aquel entonces la normativa Basilea III no había entrado en vigor. Con acierto, Casaus indicó que la solvencia era insuficiente para el entorno del medio y largo plazo para Bankia. En especial por la calidad de sus activos, consideró que la severidad de las carteras especialmente vulnerables superaba los fondos constituidos por Bankia.

Nacimiento y salida a Bolsa de Bankia


El Grupo Bankia tiene su origen en la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP) suscrito con fecha 30 de julio de 2010. El 3 de diciembre se constituyó la Sociedad Central del SIP bajo el nombre de Banco Financiero y de Ahorros, S.A (BFA), en la que Caja Madrid contaba con un 52,1% del capital social, Bancaja con un 37,7%, Caja Insular de Canarias con un 2,5%, Caja de Ávila con un 2,3%, Caixa Laietana con un 2,1%, Caja Segovia con un 2,0% y Caja Rioja con un 1,3%.


La primera intervención pública sobre Bankia se inició a fecha de 3 de diciembre de 2010, por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que suscribió participaciones preferentes convertibles (PPC) en acciones emitidas por el BFA por importe de 4.465 millones de euros.


En junio de 2011 Bankia se decidió a cotizar mediante una oferta pública de suscripción que animaba por mil euros al inversor minorista a convertirse en "bankero". La finalidad era reforzar y optimizar la estructura de recursos propios de la entidad y así cumplir los requisitos establecidos en el Real Decreto-ley 2/2011, de 18 de febrero de 2011.



Antes de la salida a bolsa de Bankia, se publicaron las pruebas de resistencia realizadas por la European Banking Authority (EBA) a las 91 mayores entidades financieras de Europa. Bankia obtuvo un Core Tier I Capital del 5,4%, frente a un mínimo exigido del 5% en una situación de máximo estrés.


A pesar de ello, los inversores institucionales eran recelosos de entrar en Bankia. Por ello, Bankia situó el precio de las acciones en 3,75 euros, un 15% menos del mínimo anunciado en el folleto, que ascendía a 4,41 euros por título. En total, el tramo minorista contó con una demanda del 104% y el institucional, por encima del 110%.



En 20 julio de 2011 Rodrigo Rato hizo sonar la campana de estrenó en el parqué de la Bolsa de Madrid después de que Bankia captara 3.000 millones de euros entre 300.000 inversores.

El hundimiento de Bankia


Apenas unos meses después de la OPS, Bankia mantuvo la cotización en los 3 euros por acción hasta que en febrero anunciase un canje de 900 millones de euros de preferentes en acciones para reforzar la solvencia.


En el día 5 de mayo del años 2012, y ante los rumores de rescate, Rodrigo Rato fue forzado a dimitir substituido por José Ignacio Goirigolzarri. A fecha fecha de 25 de mayo, Bankia solicitó formalmente 19.000 millones de euros al Estado para sanear su balance, lo que sumado a los 4.465 millones que suscribió el FROB suponía una asistencia de 23.465 millones de euros


Al mes siguiente, la Audiencia Nacional imputó a Rato y demás personas por la gestión realizada en Bankia Según la investigación, Bankia inició su andadura bursátil con unas cuentas falsas. 


En enero de 2013, el Comité Asesor Técnico (CAT) del Ibex 35 anunció que Bankia dejaría de cotizar en el Ibex 35. Desde el momento de su salida, el valor de las acciones de Bankia presentaban una pérdida del 90%.


Ya en abril de 2013, Bankia lleva a cabo un contrasplit, lo que significa que se aumentaba el valor nominal de las nuevas acciones en la proporción de 100 acciones antiguas. El mercado no recibió muy bien esa acción ya que las acciones se desplomaron un 17% adicional. Y al mes siguiente, Comienzan a cotizar las nuevas acciones de Bankia fruto de la conversión de bonos convertibles (cocos) y el canje de híbridos.



El 28 de mayo de 2013, las acciones de Bankia marcaron su mínimo histórico en los 0,543 euros por acción, lo que suponía para los inversores que se decidieron a ser "bankeros" una pérdida del 98,75%.

La composición de Bankia en la actualidad


El FROB tiene actualmente el 100% de BFA e indirectamente, a través de BFA, el 65,02% de Bankia. El porcentaje que BFA tenía de Bankia tras el ejercicio de gestión de híbridos era del 68,39%.


Con fecha 28 de febrero de 2014, *BFA procedió a la venta de un 7,5% de Bankia, por un importe de 1.304 millones de euros que generó una plusvalía consolidada de 301 millones de euros


Posteriormente el porcentaje se ha ido incrementando hasta alcanzar el 65,02% como consecuencia de la ejecución de sentencias firmes de los tribunales de justicia por la mala comercialización de híbridos y, en menor medida, por el reciente proceso voluntario de restitución a los accionistas minoristas por la salida a Bolsa.


Los 17.959 millones de euros del rescate mediante el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en forma de capital incluyen 4.500 millones de euros que adelantó el FROB en septiembre de 2012 para restablecer la situación de capital regulatorio del grupo.

Haciendo números... ¿Cuánto se ha recuperado del rescate a las Cajas de Ahorros?


Las cajas de ahorro han supuesto un duro desembolso para los contribuyentes, siendo Bankia el mayor problema. Desde mayo de 2009, las ayudas financieras comprometidas en diversas formas de capital ascienden a 61.495 millones de euros, de los que 53.553 millones han sido aportados por el FROB y 7.942 millones han sido aportados por la industria bancaria a través del Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FGDEC).


Actualmente se han recuperado 2.686 millones, este importe, que se desglosa de la siguiente manera:

  • 977 millones de euros devueltos por CaixaBank en abril de 2013, procedentes de las ayudas recibidas por Banca Cívica antes de su integración en CaixaBank.
  • 782 millones obtenidos por la venta de su participación en Catalunya Banc.
  • 712 millones obtenidos por la venta de la participación en NCG y 71 millones de una venta realizada en 2012.
  • 124 millones de euros amortizados anticipadamente por Liberbank de una emisión de obligaciones obligatoriamente convertibles.
  • 20 millones de euros de una amortización parcial por Ibercaja Banco de una emisión de obligaciones obligatoriamente convertibles.

Si tenemos en cuenta que el FGDEC participaba en el capital del FROB con 2.250 millones de euros, la ayuda pública ha sido de 51.303 millones de euros. Por un lado se han recuperado los 2.686 millones de euros mencionados anteriormente y los 1.304 millones de euros obtenidos por la desinversión ya efectuada de BFA en Bankia por lo que queda pendiente de recuperación 47.313 millones de euros."             (Marc Fortuño, El blog salmón, 17/10/16)

27.3.15

¿Qué hacía el ex-jefe de Inspección del Banco de España en el Banco Madrid, dónde se blanquaba el dinero de las mafias?

"Ha formado parte de esa élite de altos funcionarios por cuyas manos transita gran parte del poder de decisión y coerción del Estado; es el poder de los segundos niveles, de esos hombres que sin necesidad de dar la cara, porque no son ministros ni siquiera secretarios de Estado, mueven tras las bambalinas los hilos de decisiones que luego se plasman en el BOE, gobierne PSOE o lo haga el PP.

 Hablamos de José Pérez Fernández, Pepe Pérez, un “economista ilustrado” –así ha sido descrito- cuya brillante carrera acaba de terminar en oprobio al ser despedido de la presidencia del Banco Madrid, una pequeña entidad intervenida por el Banco de España (BdE) bajo la acusación de dedicarse a blanquear dinero negro de mafias diversas. Todo un baldón. 

Profesor ayudante en la cátedra de Luis Ángel Rojo, el padre putativo de todo economista de izquierda de cierto fuste surgido durante la Transición, Pérez siguió la senda de su maestro desde la Universidad al BdE, dispuesto a convertirse en “una de las figuras clave del sistema financiero español”, según elogio de sus exegetas.

 Tras incorporarse en 1972 al Servicio de Estudios de la entidad que Rojo dirigía, el propio Rojo, recién nombrado gobernador del BdE, lo nombró en 1992 director general de Inspección, es decir, jefe de policía del sistema bancario. 

Y en esto llegó la crisis de Banesto, cuya intervención (“había una clara insolvencia contable; se había consumido el capital. El banco no podía salir adelante sin un plan de saneamiento”) se llevó a cabo con los informes de los inspectores de Pérez. (...)

Tras la aventura, Pérez (“El padre de los SIP”), protagonizó otra curiosa pirueta. Ocurrió que la Banca Privada de Andorra (BPA) llevaba tiempo peleando por una licencia bancaria en España. Y el citado, quién mejor, se la gestionó con eficacia ante sus amigos del BdE. 

Se trataba de la ficha del Banco Madrid, por aquel entonces un cascarón vacío tras haber pasado de Banesto a Deutsche Bank (fue precisamente Pérez quien, como responsable de la Inspección, obligó a Conde a venderlo a los alemanes en febrero de 1993, por la nada despreciable suma de 42.000 millones de pesetas), y de Deutsche Bank a la Kutxa vasca, quien en el verano de 2010 la dejó en manos de BPA, no sin que antes Andorra se comprometiera con España a abandonar su estatus de paraíso fiscal.

 Y naturalmente fue MAFO –el personaje que ha hecho del antaño venerado BdE una de las instituciones públicas más corruptas de España- quien impuso a los andorranos a Pepe Pérez –que había quedado aislado en un Intermoney del que habían saltado sus pesos pesados- como presidente de Banco Madrid cual garantía de buena práctica bancaria.

El “pollo” inexplicable del Banco Madrid

La aventura terminó el pasado 10 de marzo, cuando el Departamento del Tesoro USA anunció que estaba investigando al BPA andorrano por haber facilitado transacciones para el lavado de dinero de organizaciones criminales rusas, venezolanas y chinas, por no mencionar personajes tan familiares ya para los españoles como Gao Ping

Y de pronto esa “buena práctica bancaria” que según el inefable MAFO garantizaba su amigo Pérez, saltó por los aires. (...)

Al “pollo” que se ha montado con Banco Madrid ha contribuido activamente las manifestaciones, desmedidas en opinión de no pocos, tanto del ministro de Economía, De Guindos, como del secretario de Estado, Fernández de Mesa, que en algún caso han llegado a mencionar la palabra maldita, “rescate”, (...)

comportamiento del Sepblac -Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales- que, después de haber investigado durante 10 meses las actividades del Banco Madrid, parece no encontró nada digno de ser enviado a la Fiscalía Anticorrupción, algo que hizo días atrás a uña de caballo cuando estalló la denuncia del Tesoro de los EEUU), (...)

 Uno de esos amigos, y muy destacado, es el tantas veces citado Pepe Pérez y sus colegas, que a la sombra de MAFO ganaron mucho dinero con las sustanciosas facturas pagadas por las Cajas a cuenta del invento de los SIP (las “fusiones frías”), sin dejar siquiera las migajas a la competencia.

El Banco Madrid camina directo hacia su liquidación, la senda que tendrían que haberse visto obligadas a transitar algunas de las cajas cuyo rescate tanto dinero público ha consumido tan dolorosa como innecesariamente. Esta puede ser la evidencia de cómo liquidar una entidad, o dejarla quebrar, no supone el fin del mundo para nadie, si acaso para los gestores y accionistas que consintieron las malas prácticas que les llevaron al desastre. 

En otro orden de cosas, el caso que nos ocupa encierra una llamativa metáfora moral relativa a uno de esos episodios financieros que jalonan la historia de la Transición y que, como la expropiación de Rumasa, más controversia social han producido: la intervención de Banesto: todos, o casi, los personajes principales que intervinieron en aquel episodio han visto sus carreras mancilladas por algún tipo de escándalo final. La venganza de don Mendo.

 El dramatis personae de aquella operación habría de iniciarse por Alfredo Sáenz, el alto ejecutivo de un banco de la competencia que el BdE colocó al frente del banco intervenido y que, debiéndose al BBV presidido por Emilio Ybarra, a la hora de la subasta pasó la información fetén a un banco competidor, el Santander, cuyo presidente le premió después con 1.000 millones de pesetas en acciones de Banesto. Sáenz ha terminado condenado e inhabilitado por denuncia falsa, con el Tribunal Supremo rechazando el indulto que le fue otorgado por el Gobierno Zapatero.

José Pepe Pérez o el cazador cazado

Banesto fue adjudicado al Santander no obstante el “detalle” de que el sobre ganador iba sin firma en el momento de la apertura de plicas. El gobernador, el célebre Rojo, envió rápidamente a un propio para que Emilio Botín subsanara la deficiencia y pudiera así confirmarse la adjudicación. 

La operación fue un gran negocio para un Santander que a partir de entonces protagonizó su gran salto adelante hasta convertirse en uno de los mayores bancos del mundo, bajo la batuta inabarcable de un águila como don Emilio, el hombre dispuesto a firmar un pacto fáustico con la eterna juventud y cuya vida acabó de forma misteriosa en la soledad de una bañera con agua caliente un anochecer de septiembre del año pasado. 

Capital en el reparto de la obra, el tantas veces citado Rojo, la eminencia progre de todo economista progre que se precie, que fue capaz de aceptar un puesto en el Consejo de Administración del Santander después del episodio relatado, un error que marcaría para siempre su currículum.

Otros protagonistas menores también recibieron su óvolo, si bien notoriamente más modesto, caso de Miguel Martín, subgobernador del BdE en el momento de la intervención, que a propuesta del Santander ocupó durante años la presidencia de la Asociación de Banca Privada (AEB). 

Pero ha sido la defenestración de Pepe Pérez del Banco Madrid lo que ha venido a poner broche de bronce al episodio de Banesto. Quien tras la intervención se distinguiera por la dureza de sus manifestaciones contra Conde, ha venido a caer manchado por asuntos tan poco edificantes como el lavado de dinero de mafias internacionales. 

Aunque su presidencia no fuera ejecutiva, ¿nunca vio nada raro durante los años de su mandato como guardián de la ortodoxia? ¿No intuyó nada? ¿Nada sospechó? Pepe Pérez o el interventor intervenido. El cazador cazado. Cruel ironía del destino."          (Jesús Cacho, Vox Populi, 22/03/2015)