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6.10.21

Oxfam, sobre los 'Pandora Papers': "El dinero que no se invierte en hospitales y protección social está en paraísos fiscales"... En estas guaridas es donde están todos los servicios públicos que nos faltan, nuestros hospitales y centros de salud que tanto hicieron falta durante los momentos más duros de la crisis sanitaria provocada por el covid... Ahí es donde se encuentran los sueldos del personal docente, de los bomberos y otros servicios públicos que faltan pero que tan necesarios son... "Siempre que un gobierno o cualquier gran corporación se excusa en el "no hay dinero" para no pagar por los impactos del cambio climático, por las políticas de juventud, o para financiar el gasto social y promover una recuperación justa después del covid, o incluso para aumentar los recursos para la cooperación internacional, ya saben dónde buscar"

 "En estas guaridas es donde están todos los servicios públicos que nos faltan, nuestros hospitales y centros de salud que tanto hicieron falta durante los momentos más duros de la crisis sanitaria provocada por el covid. Ahí es donde se encuentran los sueldos del personal docente, de los bomberos y otros servicios públicos que faltan pero que tan necesarios son.", explica Susana Ruiz, experta en política fiscal de Oxfam Intermón, tras la publicación este domingo de la investigación Papeles de Pandora, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y que en España publican El País y laSexta.

 Más de 600 periodistas de 117 países han analizado 11,9 millones de documentos procedentes de 14 despachos de abogados especializados en crear sociedades offshore en paraísos fiscales y que esconden los nombres de más de 330 políticos y cargos públicos (90 de ellos europeos), 15 jefes de Estado de América Latina entre actuales y retirados, 46 oligarcas rusos o 133 millonarios de la lista Forbes.

"Siempre que un gobierno o cualquier gran corporación se excusa en el "no hay dinero" para no pagar por los impactos del cambio climático, por las políticas de juventud, o para financiar el gasto social y promover una recuperación justa después del covid, o incluso para aumentar los recursos para la cooperación internacional, ya saben dónde buscar", reconoce Ruiz. Desde la ONG destacan también que esta filtración muestra "la inmensa cantidad de dinero que se mueve en ese agujero negro que son los paraísos fiscales".

Asimismo, Oxfam asegura que la publicación de los Papeles de Pandora debería ser un "punto de inflexión" para impulsar "una acción inmediata, como se lleva prometiendo desde hace mucho tiempo" ya que los paraísos fiscales cuestan a los Gobierno de todo el mundo 427.000 millones de dólares cada año. "Eso es el equivalente al salario anual de una enfermera cada segundo, todos los días", explica Ruiz.

En el caso español, tal y como apunta Oxfam, diferentes expertos y el FMI estiman que la riqueza oculta de las grandes fortunas nacionales supera el 10% del PIB. "Esta pérdida de ingresos tributarios la acaban pagando los contribuyentes ordinarios, familias y trabajadores", afirma esta experta. "España debería ser parte de un nuevo paradigma fiscal, que logre poner el modelo tributario al servicio de una recuperación más justa e inclusiva, a la vez que se garantizan los recursos necesarios para ahondar en un estado de bienestar, hasta ahora insuficiente cuando nos comparamos con el resto de países de nuestro entorno", reconocen desde la ONG. 

En los Papeles de Pandora aparecen 601 personas de nacionalidad española, entre las que figura Pep Guardiola o Julio Iglesias, y 751 sociedades offshore ligadas a dueños o empresas con direcciones en territorio español. La mayoría han utilizado abogados andorranos y españoles como intermediarios para crear instrumentos opacos en los paraísos más secretos del mundo, desde Belice hasta Islas Vírgenes Británicas, Bahamas o Islas Cook, entre otros. Asimismo, también figuran el actual presidente de Chile, Sebastian PiñeraTony Blair y su esposa, Cherie Blair; Elton John, Shakira, Claudia Schiffer o el actual entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelloti."                  (InfoLibre, 03/10/21)

16.2.09

La adicción al casino financiero

"Jêrome Kerviel, el operador de Bolsa que endeudó a la Société Générale, recibe ofertas para dar cursos en Harvard o ser estrella de la publicida. (...)

Hace unos días Kerviel lo confesó en una larga entrevista exclusiva a Le Parisien: "De agosto a diciembre de 2007 gano todos los días. Y esto me crea una especie de adicción. Pierdo poco a poco la noción real de las sumas que andan en juego. (...) Para mí, una jornada de un millón de euros era nada. A veces, consigo ganancias astronómicas que me procuran casi un placer orgásmico".

Empezó en el departamento de control. Ahí aprendió los mecanismos de los bancos para vigilar a sus propios empleados. Luego saltó a la arena, a comprar y vender en un torbellino de millones que acabó por engullirle. También, según cuenta, a ver el mundo entero reducido a una pantalla de números que subían y bajaban.

"El día de los atentados de Londres, en julio de 2005, yo gané 500.000 euros para el banco gracias a que había operado con acciones de una aseguradora días antes. Era el premio gordo. Y yo estaba encantado. Pero luego me di cuenta de que me estaba divirtiendo con algo que, en el fondo, había matado a personas con unas bombas. Y me fui al baño y vomité", prosigue en la entrevista.

Una de sus prácticas consistía en comprar enormes cantidades de acciones de una empresa, en Tokio o en Hong Kong, y venderlas inmediatamente después, en París o Nueva York, aprovechándose de pequeñísimas diferencias de cotización, a veces de céntimos de euro por acción. Movía enormes sumas de dinero de ida y vuelta porque si no, el beneficio sería ridículo. Los bancos permiten a sus operadores esas transacciones siempre y cuando se cubran las compras con las ventas casi al momento, para evitar riesgos astronómicos.

"Cuando dejé el control y pasé a operar se me cruzaron los cables. No existía otra cosa que el banco. Pensaba en el banco por la mañana y por la noche. No había nada más en mi vida. (...) Cambié de vida. Me separé de mi novia", añade.

También comenzó a saltarse las reglas. Compraba grandes paquetes de acciones, pero luego no las vendía inmediatamente. Las aguantaba confiando en su olfato financiero y porque sabía cómo esconderlas. No en vano conocía los controles que se efectuaban para evitarlo. Él mismo se había pasado años vigilando a los demás.

Confió en que el mercado subiera. Pero no preveía (nadie lo preveía) que la economía mundial caminaba hacia el abismo y que las Bolsas caerían durante varios meses. Cuando el mercado fluctuaba, esto es, subía y bajaba, los enjuagues de Kerviel salían adelante. Pero con las Bolsas despeñándose, empujadas por una crisis imparable, era imposible salir ileso. Él mismo lo confesó en la citada entrevista: "Mi problema es que no me di cuenta de que el periodo de las grandes ganancias había llegado a su fin".

Para tapar el inmenso agujero que tenía entre manos, emprendió la huida hacia delante: se embarcó en lo que dentro del mundo bursátil se llama mercado de futuros. Ahí te comprometes, en un plazo determinado, semanas o meses, a vender o comprar un número ingente de acciones. Es como jugar doble, como apostar sobre el ya inestable mercado de valores.

Kerviel arriesgó su mentira a un futurible. Llegó a tener comprometidos 50.000 millones de euros, más de lo que ganaba su banco en 10 años. Una suma que él manejaba en la cuerda floja cuando fue descubierto, el 18 de enero de 2008. (...)

El abogado del banco encuentra oscuro el móvil último de Kerviel. Hay quien sospecha que en el trasiego de miles de millones que durante meses se trajo entre manos, a espaldas del banco, pudo desviar una suma a una cuenta secreta. Como buen ex controlador sabe bien borrar el rastro del dinero. Hay otros que consideran que el ex operador de Bolsa sólo pretendía incrementar las ganancias del banco para embolsarse la recompensa de los porcentajes. (...)

Pero tampoco se ha transformado por completo, según afirma en la única entrevista que ha concedido: "El banco y mi actividad de operador de Bolsa me falta. La echo de menos. Sobre todo con esta crisis. A veces me sorprendo mirando las cotizaciones y diciéndome: 'hay que comprar esto o vender lo otro". (El País, ed. Galicia, Economía, 01/02/2009, p. 22)