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6.3.24

Jacobo Pombo aparece como el hombre clave y cabecilla de la trama de comisiones en mascarillas durante la pandemia. Compartió militancia con Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Es afiliado del PP de Feijóo, ha trabajado para FAES de Aznar, aparecía en el caso Pequeño Nicolás y había sido recibido por Felipe VI, Ábalos y Margarita Robles (Fonsi Loaiza)

Fonsi Loaiza  @FonsiLoaiza

Jacobo Pombo aparece como el hombre clave y cabecilla de la trama de comisiones en mascarillas durante la pandemia. Es afiliado del PP de Feijóo, ha trabajado para FAES de Aznar, aparecía en el caso Pequeño Nicolás y había sido recibido por Felipe VI, Ábalos y Margarita Robles.

10:00 a. m. · 6 mar. 2024 19,3 mil Reproducciones

 

 "Jacobo Pombo, el cachorro que el PP crió en Génova emerge como “intermediario” en el 'caso Koldo'.

La Guardia Civil apunta al antiguo empleado de FAES, que compartió militancia con Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, y que ha explotado sus contactos al más alto nivel desde un lobby con sede en Santander

 Jacobo Pombo (Santander, 1983) acumula un álbum al que no falta ningún cromo importante. Sería la envidia de cualquier coleccionista de famosos. Un paseo por las redes sociales de este consultor y lobista, que ha desarrollado la práctica totalidad de su vida laboral a la sombra del Partido Popular, deja muy claro el alcance de su agenda personal y de sus contactos al más alto nivel político, empresarial y social: desde Felipe VI y la reina Letizia hasta la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín; del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, pasando por la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ministros de distintos signos políticos, líderes gubernamentales de varios países de América Latina o diversos integrantes de la Comisión Europea.

Este 'cachorro' de Nuevas Generaciones criado en Génova, que trabajó en FAES, fue asesor del PP en el Ayuntamiento de Madrid y compartió militancia con dirigentes como Pablo Casado o Isabel Díaz Ayuso –cuando estos todavía no habían llegado a lo más alto–, es señalado ahora en el sumario como “intermediario” en la vertiente balear de la trama destapada por el 'caso Koldo', que investiga las comisiones en torno a la venta de mascarillas en el peor momento de la pandemia de la COVID. En realidad, Pombo lleva más de una década entre bambalinas presumiendo sin rubor y posando con la élite de España y Latinoamérica.

“Koldo García estaría llevando a cabo sus gestiones para que la reclamación de Baleares no prosperase a través de dos personas distintas. La observación de las comunicaciones y la actividad operativa realizada por esta Unidad han permitido concluir que estos intermediarios serían José Luis Ábalos y Jacobo Pombo”, señala un informe sobre los avances en la investigación consultado por elDiario.es y firmado este mes de febrero por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

El atestado menciona por primera vez en el sumario al todavía presidente del Global Youth Leadership Forum, un foro internacional de “líderes por el cambio” que se celebra desde hace varios años en el Palacio de La Magdalena de Santander y cuya página web ha dejado de funcionar tras saltar a la luz la presunta implicación de su fundador en esta trama corrupta.

Hay un nombre que viene a la cabeza recurrentemente a muchos de los que han coincidido con él en Santander a lo largo de los últimos años. “Antes de que nadie conociera al Pequeño Nicolás... Jacobo Pombo ya era el Pequeño Nicolás”, bromea un excompañero de trabajo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), una institución académica con una docena de sedes por toda España y que celebra sus tradicionales Cursos de Verano en el mismo Palacio de La Magdalena de Santander en el que Pombo radicó su foro años después. Se da la casualidad de que Pombo y Francisco Nicolás Gómez Iglesias tuvieron una relación de amistad y que Pombo también apareció citado entre los papeles que la Policía incautó al estafador junto a una cifra anotada de 9.000 euros por unas gestiones con Ferrovial y Eduardo Zaplana.

Carrera fulgurante

Su paso por la UIMP fue meteórico. De tareas relacionadas con el protocolo saltó a director de Proyectos, Patrocinios e Internacionalización. Todo ello, tras la llegada a La Moncloa de Mariano Rajoy en 2011 y con José Ignacio Wert como titular de Educación, Ministerio del que depende la entidad académica. “Su tarea aquí siempre fue muy difusa, pero aprovechó bien el tiempo. Nadie sabía muy bien a qué se dedicaba, pero siempre estaba en el lugar correcto en el momento indicado, acompañando a un ministro, ejerciendo de anfitrión, repartiendo tarjetas...”, recuerda una funcionaria de la UIMP que coincidió con Jacobo Pombo en aquella etapa.

Ese es el hilo conductor de su trayectoria personal y su currículum vitae: las relaciones públicas, los contactos políticos y su intensa relación con el Partido Popular. Militante de Nuevas Generaciones del PP en el distrito madrileño de Moncloa-Aravaca, donde compartió tiempo y espacio con figuras relevantes como Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso o Antonio González Terol, trabajó en el Departamento de Relaciones Internacionales en la sede de la calle Génova, pasó por la Fundación FAES de José María Aznar y por el Ayuntamiento de Madrid, y en los últimos años ha contado con el apoyo y la financiación del Ayuntamiento de Santander para desarrollar en la ciudad las reuniones del Global Youth Leadership Forum, que hace tan solo unos días preparaba junto a la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga (PP).

El levantamiento del secreto del sumario del 'caso Koldo' ha dejado al descubierto que la trama de corrupción en la que participaba el exasesor de José Luis Ábalos no solo recurrió al político socialista como “intermediario” –término empleado por el magistrado– para evitar el pago de 2,6 millones que le reclamaba el Gobierno de Baleares. Koldo García habría utilizado igualmente a Jacobo Pombo. El juez del caso, Ismael Moreno, cree que “sus maniobras habrían surtido efecto” porque el Govern del PP que preside Marga Prohens dejó caducar la reclamación.

El informe policial de la UCO refleja los controles de actividades y seguimiento realizados por esta Unidad de la Guardia Civil sobre los investigados, dos viajes de Jacobo Pombo y Koldo García este mismo mes de enero, primero desde México a Madrid y posteriormente desde Madrid a Perú, con tan solo unos días de diferencia y con asientos contiguos.

También aparecen visitas del exasesor del Ministerio de Transportes con el presidente del Global Youth Leadership Forum a la sede social de este mismo organismo en la capital de España, de la que constan además varios pagos a Koldo García en años anteriores, con documentación e imágenes que se alejan del glamour que hasta ahora había conseguido transmitir el protagonista en su particular álbum de fotos personal."              (Laro García, eldiario.es, 05/03/24)

3.3.24

El Caso Koldo

 "El caso Koldo:

Un guardia civil se acerca con cuidado a una Scooter Suzuki Burgman 400 con matrícula 7922 HMH aparcada junto a la estación de trenes de Chamartín de Madrid y coloca en un lugar no visible de la moto una baliza para localización y seguimiento del vehículo. Es jueves, 14 de septiembre de 2023. Se trata de un espionaje protegido por la ley: el discreto agente hace su trabajo con permiso del juez Ismael Moreno. Solo seis días antes, el instructor de la Audiencia Nacional había abierto una investigación a instancias de la Fiscalía Anticorrupción contra una trama corrupta que, supuestamente, anidó en el Ministerio de Transportes durante lo peor de la pandemia (marzo de 2020) y ganó 15 millones de euros en muy poco tiempo con la venta de millones de mascarillas a 2,5 euros por unidad.

La Scooter Suzuki 400 aparcada en Chamartín es propiedad de Koldo García Izaguirre (Barakaldo, 1970), a quien la Fiscalía sitúa en el origen del negocio corrupto cuando, a finales de marzo de 2020, el Ministerio de Transportes compró a la empresa Soluciones de Gestión los primeros 8 millones de mascarillas por 20 millones de euros. Las Administraciones públicas gastaron durante los tres primeros meses de la pandemia hasta 2.000 millones de euros en material de protección. Nadie escatimó un euro en aquella rebatiña pública para lograr mascarillas a cualquier precio.

Koldo García fue el asesor principal del ministro José Luis Ábalos entre 2018 y 2021; estaba a su servicio 24 horas al día y ese hecho le facilitó una notable ascendencia sobre los altos cargos de Transportes. En plena crisis por la expansión del coronavirus y apremiados por la necesidad de conseguir material sanitario de protección, fue García quien buscó a un intermediario conocido, Víctor Aldama (presidente del Zamora C. F.), y a una empresa del grupo Cueto, Soluciones de Gestión, para traer mascarillas de China. Todo se hizo muy rápido; las reglas de contratación quedaron aparcadas porque la urgencia era incompatible con los trámites habituales: concursos, precios, condiciones...

Entre el viernes 20 de marzo de 2020, apenas seis días después de que el Gobierno hubiera decretado la alarma en el país, y el lunes 23 de marzo se armó el expediente administrativo en la sociedad pública Puertos del Estado, órgano encargado de adquirir las mascarillas. Fue el primero de la media docena de contratos que Soluciones de Gestión logró con diversos órganos públicos, todos gobernados por el PSOE y ahora bajo investigación judicial.

El patrimonio de Koldo García aumentó sin justificación alguna en este tiempo de emergencias. Sus ingresos en efectivo durante 2020 y 2021 dejaron una gigantesca sospecha. La Fiscalía Anticorrupción atribuye el enriquecimiento del asesor de Ábalos al cobro de comisiones ilegales que le pagaron los empresarios agradecidos por el buen negocio de la venta de mascarillas. El juez escribe en el sumario que los ingresos en efectivo de Koldo García en su cuenta del banco son de origen desconocido. El sospechoso se ha negado a declarar.

Su supuesto pagador, el empresario Juan Carlos Cueto, es dueño de un conglomerado en el que se incluye la firma Soluciones de Gestión, una sociedad con escasa actividad hasta el comienzo de la pandemia. La firma pasó de facturar una cantidad insignificante en 2019 a 54 millones en 2020. Cueto ganó más de nueve millones con este negocio, según la investigación. Ahora utiliza dos vehículos con chófer para sus desplazamientos; un Audi SQ7 y un Mercedes AMG GLE 53. A la hora de la siesta del pasado 23 de octubre, la Guardia Civil colocó una baliza en su Audi, y solo 24 horas después, los agentes hicieron lo mismo en su Mercedes. Los movimientos del empresario, como los del asesor del exministro, interesan a los investigadores. Desde que se abrió la causa en septiembre, el juez ha autorizado la intervención de las comunicaciones de los principales implicados en la trama (Koldo García y su entorno familiar; Juan Carlos Cueto y Víctor de Aldama) mediante el pinchazo de los 10 teléfonos móviles que utilizaban. También ha permitido la instalación de software espía para recuperar la mayor información posible de esos dispositivos; aprobado la instalación de mecanismos de localización y seguimiento de hasta 15 vehículos utilizados por la trama corrupta; y apoyado la petición de la Guardia Civil para instalar micrófonos ambientales en algunos de los lugares donde se citaban los líderes de la trama corrupta. Decenas de guardias civiles han intervenido durante estos últimos seis meses en las escuchas y los seguimientos.

Las conclusiones de quienes han investigado desde septiembre han logrado avanzar en el esclarecimiento de los delitos supuestamente cometidos por la trama: cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. Cuatro años después de los hechos, tan solo siguen vivos dos asuntos relacionados con aquellos contratos: la inspección tributaria a los empresarios Cueto y Aldama por los ingresos declarados del negocio de las mascarillas, y la reclamación del Gobierno balear que puso en marcha el PSOE, y que ahora tiene que defender el PP, para la devolución de 2,6 millones de euros por la entrega de un material de calidad inferior a la comprometida.

Enriquecimiento ilegal por uno de los negocios multimillonarios de la pandemia. La pista del dinero destapó el delito. Antes de judicializar la denuncia del PP de Madrid, presentada en marzo de 2022, la Fiscalía Anticorrupción acreditó el enriquecimiento sospechoso de Koldo García con una simple consulta a sus ingresos en el banco y los de su mujer. Los ingresos en efectivo ―los de sus nóminas iban por transferencia― se duplicaron en 2020 (75.000 euros) respecto al año anterior, y casi se triplicaron en 2021 (95.033); en 2022 seguían muy altos (88.443 euros). Los investigadores no encuentran explicación posible a un monto de 138.000 euros sobre todo el efectivo ingresado: “No hay justificación alguna, no habiéndose encontrado tampoco ninguna extracción en cajero que pudiera justificar el ingreso en efectivo en otra cuenta”. Además, la investigación acreditó que Koldo García adquirió en septiembre de 2020 a su nombre una vivienda en Benidorm; que compró otra propiedad en la misma ciudad en diciembre de 2020 para su mujer; y una más a su hija menor de edad en marzo de 2022. Su hermano Joseba García participó en estas adquisiciones y la Fiscalía Anticorrupción también analizó sus ingresos bancarios, descubriendo la misma práctica: triplicó sus ingresos en efectivo durante 2020 (191.000 euros) y siguió en 2021 (123.000).

De otra parte, la Fiscalía no encuentra reparos a los contratos, pero la pista del dinero conseguido legalmente por los empresarios que vendieron las mascarillas (Cueto ganó más de nueve millones mientras Aldama se quedó con seis) también levantó sospechas. La Agencia Tributaria encontró reparos a la manera de tributar estos beneficios por parte de las empresas de Cueto y Aldama.

La red corrupta y su negocio fallido en Baleares: sin pruebas de cohecho. La empresa Soluciones de Gestión atraviesa serios problemas de solvencia, hasta el punto de que Juan Carlos Cueto, jefe del conglomerado societario que controla esa firma, piensa en una dolorosa reestructuración. El único arreglo posible, según las conversaciones intervenidas en la investigación del caso Koldo, pasa porque decaiga en el trámite administrativo la reclamación de 2,6 millones de euros por el Gobierno balear. Soluciones de Gestión sirvió 1,4 millones de mascarillas del tipo KN95 que, según concluyó en junio de 2020 el laboratorio del Ministerio de Trabajo consultado por el Servicio balear de Salud, eran de inferior calidad a las prometidas en el contrato. El Ejecutivo socialista de Francina Armengol inició los trámites para la devolución del dinero en marzo de 2023, con una comunicación a la empresa, que respondió indignada. Pese a su protesta, el trámite para la reclamación se puso en marcha en julio.

Las pruebas del sumario tan solo aclaran que los empresarios llamaron a Koldo García para que los ayudase a evitar el pago de los 2,6 millones a Baleares, tras insultar a los altos cargos socialistas que iniciaron el expediente de reclamación. El exasesor del ministro los tranquilizó, prometiéndoles que negociaría una solución con altos dirigentes del PP. Pero la investigación no ha podido acreditar que esas reuniones se produjeran ni que hubiera pagos a funcionarios o políticos para evitar la reclamación.

Koldo García, según las inferencias de la Guardia Civil, también anunció a los empresarios que hablaría con el exministro Ábalos para que mediara en el problema. Tampoco hay pruebas en el sumario de que esto se produjera; tan solo un encuentro en el reservado de un restaurante en el que los investigadores ignoran de qué se habló. Ábalos ha negado que intermediara con nadie del PP, partido que también ha desmentido cualquier contacto con dirigentes socialistas sobre este asunto.

Emboscadas a la trama para cazar al exministro Ábalos: sin resultados de momento. La querella presentada por la Fiscalía Anticorrupción contra siete supuestos integrantes de la trama corrupta, enriquecidos gracias al dinero del Ministerio de Transportes, no citaba en ningún momento a José Luis Ábalos. Sin embargo, en los seis meses que han seguido a la apertura de la investigación judicial, con pinchazos telefónicos y seguimientos a los implicados de la trama, el nombre del exministro sí aparece en algunas ocasiones.

La Guardia Civil llegó a fotografiarlo mientras se veía en un restaurante con su antiguo asesor. Pero todas las operaciones puestas en marcha para conocer si el exministro estaba implicado en manejos ilegales con la trama corrupta se han saldado, de momento, sin resultados claros.

La acción de los investigadores más significativa tuvo lugar en los primeros días de noviembre. Koldo García seguía colaborando, gratis, con Ábalos. En una conversación grabada e incorporada al sumario, el exasesor le pide a su hermano Joseba García que lleve al exministro una documentación que le han dado en el Ministerio de Transportes. Koldo García había comido el día anterior con el subsecretario del ministerio, Jesús Manuel Gómez.

La Guardia Civil puso en marcha un operativo para interceptar a Joseba García durante el trayecto entre Polop de la Marina (Alicante), residencia de Koldo García donde debía recoger los documentos, y el domicilio del exministro en Valencia. El Grupo de Acción Rápida (GAR) de la Guardia Civil se activó el 4 de noviembre de 2023 para interceptar en la carretera a Joseba García y averiguar qué documentos iba a entregar al exministro. El dispositivo de control detuvo esa mañana a las 8.55 en el punto kilométrico 541,5 de la autopista AP-7 en sentido Valencia el vehículo Ford Tourneo conducido por Joseba García, quien les contó a los agentes que se dirigía a Valencia para tomar un café con Ábalos en un bar que no recordaba, pero que llevaba apuntado en el teléfono. “Al proceder al registro del vehículo”, escribe el agente que intervino, “se observa encima del asiento del copiloto un sobre de color blanco tamaño folio en cuyo interior se hallan 3 documentos”. Los escritos hacen referencia al litigio que mantenía un abogado, Ramiro Grau ―el mismo que se pasea estos días por radios y televisiones asegurando que fue el quien denunció la corrupción de Ábalos por el contrato de las mascarillas con el ministerio―, que le negaba la documentación pedida sobre el expediente de contratación con Soluciones de Gestión. Además, el sobre que analizó el guardia civil también contenía en papel el informe de fiscalización que el Tribunal de Cuentas hizo en 2022 sobre los contratos de la covid-19, y que es accesible a través de la web de ese organismo.

La Guardia Civil sacó conclusiones sospechosas sobre estos hechos: “Durante el tiempo en que Ábalos fue titular del ministerio fueron adjudicados 10.757 contratos públicos, siendo reseñable la preocupación mantenida por Koldo García por hacerle llegar aquellos contratos relativos a los celebrados con la empresa Soluciones de Gestión”. “En realidad”, explica Ábalos, “pedí esa documentación porque el próximo 4 de marzo se celebrará en un juzgado de plaza de Castilla la vista por la demanda que le puse [al abogado Ramiro Grau]”. El exministro reclama una indemnización de 70.000 euros por la publicación de siete artículos en los que el letrado denunciaba la supuesta corrupción de Ábalos: “Compró ocho millones de mascarillas defectuosas parece ser que a un precio muy superior al de mercado”, “es una de las personas más prepotentes e incompetentes del actual Gobierno”, dijo en esos artículos.

Ni rastro de Ábalos, de momento, en las conversaciones grabadas. Pese a las intervenciones de 10 teléfonos móviles (tres de ellos de Koldo García), el balizamiento para el control y seguimiento de 15 vehículos, y el espionaje legal a las actividades privadas de los implicados en el caso, el sumario no ha incorporado por ahora ninguna conversación del exministro Ábalos con su asesor. Y eso pese a que, según acredita la investigación, Koldo García seguía haciendo favores a su antiguo jefe. Queda por conocer el contenido de todo lo requisado por la Guardia Civil ―teléfonos móviles, tabletas, ordenadores, documentación― en los domicilios de los querellados para saber si la investigación destapará pruebas que apunten a la responsabilidad del exministro de Transportes en los hechos."        (José Manuel Romero, El País, 03/03/24)

 

 "Quién es quién en el caso Koldo, la trama de cobro de comisiones en contratos de mascarillas durante lo peor de la pandemia.

 Todo empezó el pasado 21 de febrero con la detención de Koldo García, antiguo asesor del exministro, exsecretario general del PSOE y diputado José Luis Ábalos, y otras 19 personas por el cobro de comisiones ilegales en la compra de mascarillas en los peores meses de la pandemia a comienzos de 2020. Desde ese momento, no han cesado de sucederse nuevos detalles del caso que han implicado a políticos y empresarios y que han derivado en la suspensión de militancia de Ábalos y su paso al grupo mixto.

La Fiscalía sospecha de que se trata de una "organización criminal" que se concertó para lograr contratos públicos y que Koldo García cobró para "mediar y conseguir" adjudicaciones y después intentó "ocultar estos cobros" y evitar su trazabilidad. Mientras siguen desvelándose nuevos detalles del sumario del conocido como caso Koldo, estos son los nombres de los implicados hasta el momento:

Koldo García

Ostentó cargos de asesor del exministro Ábalos, consejero de Renfe y vocal del Consejo Rector del Organismo Público Puertos del Estado entre 2018 y 2021. Se cree que facilitó a la empresa mercantil Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas información sobre los procesos de adjudicación de material sanitario y que intermedió para que ésta consiguiese varios contratos.

A cambio, los investigadores sospechan que recibió pagos, y ponen el foco en su aumento patrimonial, de 1,5 millones de euros en dos años, y en su intento, presuntamente, de ocultarlo a través de familiares como su mujer, hija o hermano. La Fiscalía menciona en su querella reuniones entre él y cargos del Ministerio de Transportes de entonces, como el subsecretario Jesús Manuel Gómez, o el director general de EMFESA Vicente Calzado.

Víctor de Aldama

Es el actual presidente del Zamora CF. Los investigadores infieren de las conversaciones intervenidas que podría ser un "comisionista" y creen que los contratos investigados fueron un "proyecto conjunto" entre él y el empresario Juan Carlos Cueto, por el que habría obtenido un benefició de 5,5 millones de euros.

Ambos tendrían una "estrecha relación" con Koldo García, con quien De Aldama habría contactado "al menos en una ocasión" para "agilizar trámites" con el Ministerio de Transportes en contrataciones.

Joseba García

Es el hermano de Koldo García. Habría actuado en la ocultación de la titularidad de inmuebles y habría experimentado un notable aumento de patrimonio (recibió 267.774 euros entre 2020 y 2022). Ha estado vinculado a organismos dependientes de Transportes desde 2019, algo que "no puede desvincularse de la posición" de su hermano.

La Guardia Civil registró su piso el 20 de febrero. Según el acta del registro, en uno de los dormitorios se localizó una caja fuerte. La abrieron con la llave que estaba guardada en un mueble del salón, pero estaba vacía: "En el interior de la caja fuerte no hay nada", recoge el acta de la Guardia Civil. Este hecho ocurrió dos semanas después de que su hermano Koldo supiese que estaba siendo investigado.

Patricia Úriz

Mujer de Koldo García. Fue detenida este martes y salió en libertad. Es la titular de gran parte de los bienes adquiridos con los ingresos del exasesor de Ábalos.

José Luis Rodríguez

Es el subteniente de la Guardia Civil destinado en el Ministerio de Transportes que habría mantenido reuniones con Koldo García entre 2022 y 2023, y uno de los querellados por la Fiscalía. Hay "indicios" de "su conocimiento y posible participación" en los hechos y, según el juez, es también una "pieza clave en la gestión de los contratos investigados".

Aparece como empleado de una empresa del Grupo Cueto y la Fiscalía le sitúa en una operativa de compra de fincas rústicas en la comarca ourensana de Barco de Valdeorras con las "plusvalías" que obtuvo presuntamente Soluciones de Gestión de las adjudicaciones.

Juan Carlos Cueto

Otro de los principales implicados, según el auto. "Líder" del grupo Cueto, aunque tras una investigación policial dejó de figurar en los órganos sociales del conglomerado, que es quien realmente controlaría a la empresa que está bajo sospecha. Se investiga si, junto a Víctor de Aldama, fue el responsable "de hecho" de los contratos investigados, para lo que se habrían servido de Soluciones de Gestión como "empresa instrumental". Se calcula que, presuntamente, habría obtenido un beneficio de 9,6 millones de euros.

Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas es la empresa clave. Se constituyó en 2017 y, tras un periodo de inactividad, sus ingresos se dispararon en 2020 hasta los 54 millones de euros; después decayeron a los 845.670 euros en 2021. Fue adjudicataria de los contratos investigados. Entre las irregularidades denunciadas se encuentra la ausencia de relación de estos contratos con su objeto social -proporcionar servicios de financiación, mantenimiento y funcionamiento de empresas e instituciones-.

Íñigo Rotaeche

Es el titular de la empresa Soluciones de Gestión y Apoyo a las Empresas, aunque los investigadores creen que realmente la controlaba el grupo Cueto.

Israel Pilar Ortiz

Es empresario. Aunque la querella de la Fiscalía no se dirigió contra él, en uno de sus autos el juez menciona su "protagonismo" en algunas conversaciones analizadas, en las que se le consideraría el "enlace" o el "primer eslabón", y apunta al posible cobro de comisiones.

Otros actores relacionados con el caso

Además de los implicados directamente en la trama, en el sumario del juez se habla de otras personas, según varias informaciones publicadas en distintos medios:

  • José Luis Ábalos. El exministro de Fomento y de Transportes, exsecretario de organización del PSOE y diputado, se ha ido al grupo mixto del Congreso tras la suspensión de militancia de su partido, por su relación con Koldo García. El juez Ismael Moreno señala a Ábalos como intermediario de la trama para solucionar la reclamación de 2,6 millones de Baleares sobre las mascarillas defectuosas. La observación de las comunicaciones y actividades realizadas por la Guardia Civil han permitido concluir que estos intermediarios serían: José Luis Ábalos y Jacobo Pombo.
  • Jacobo Pombo. Presidente del foro Global Youth Leadership Forum (GYLF) y exdirector de Proyectos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El juez sostiene que actuó, junto a Ábalos, como "intermediario" en las "gestiones" realizadas por Koldo García para tratar de "solucionar" la reclamación de 2,6 millones de euros que efectuó el Govern balear a la empresa de la trama.
  • Francina Armengol. El nombre de la presidenta del Congreso y expresidenta de Baleares ha salido en las informaciones en relación a una reunión de Ábalos y García el 10 de enero en una marisquería de Madrid con el fin de que se llegase a un acuerdo sobre la reclamación de 2,6 millones efectuada por la administración balear por un sobrecoste en una compra de 1,5 millones de mascarillas. Fuentes cercanas a Armengol alegan que ella "jamás" habló con el exministro para retirar esa reclamación.
  • Ángel Víctor Torres. Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática y expresidente de Canarias. El gobierno insular contrató con la empresa Soluciones de Gestión, investigada por la presunta trama de corrupción en la venta de mascarillas. Torres no ha aclarado si Ábalos o Koldo García le llamaron para recomendarle la empresa. La Guardia Civil señala al gobierno de Torres por amoldar contratos para la trama de Koldo con múltiples irregularidades.
  • Un tal Alberto. En la misma conversación que aparece en el auto, Koldo García también habla de un tal Alberto, al que ni García ni Cueto identifican. El número tres del PSOE, Santos Cerdán, se ha preguntado por su identidad: "Quién es ese Alberto, que aparece también en El Mundo... Miguel Tellado también está ahí en alguna reunión con Koldo... Veremos a ver lo que pasa y quién es ese Alberto"."

 (SER, 29/02/24)

  "Koldo García recurrió al PP para que la trama no pagara los 2,6 millones que le reclama Balears.

 El levantamiento del secreto del sumario del ‘caso Koldo’ ha revelado cómo la trama de corrupción en la que participaba el exasesor de José Luis Ábalos no solo recurrió al político socialista como “intermediario” para evitar el pago de 2,6 millones que le reclamaba el Gobierno de Baleares por incumplir las condiciones de un contrato de mascarillas. Koldo García habría utilizado igualmente a Jacobo Pombo, empresario que llegó a trabajar hace años en la sede nacional del PP, y también presumió de haber concertado una cita con Miguel Tellado, el portavoz parlamentario del partido, quien, a su vez, se habría preocupado de buscar un contacto en Illes Balears “de la línea de Pablo Casado”. El juez cree que sus maniobras habrían “surtido efecto” porque el Govern del PP dejó caducar la reclamación.

Los pinchazos telefónicos muestran la sorpresa entre los investigados cuando conocieron la existencia de la reclamación del Govern balear en octubre del año pasado. Una reacción que, en las semanas siguientes, derivó en una gran inquietud. A partir de ahí, Koldo García se empleó a fondo ejerciendo su “influencia” para que esa reclamación económica no prosperara, como finalmente ocurrió. Así lo refleja la intensa actividad de los implicados en la trama con un frenético cruce de llamadas, citas en restaurantes o estaciones de tren para abordar este asunto, según recogen los informes aportados a la causa.

La preocupación era máxima ante la posibilidad de que la reclamación efectuada por el anterior Govern de Francina Armengol (PSOE) saliera adelante y comprometiera la situación financiera de la empresa instrumental que había resultado adjudicataria de los millonarios contratos de mascarillas por valor de más de cincuenta millones de euros en los peores meses de la pandemia. Las conversaciones entre los implicados fueron registradas a finales de 2023, cuando ese expediente estaba a punto de caducar y cuando ya era presidenta balear Marga Prohens (PP).

El 18 de octubre, un día después de conocer la existencia de la reclamación, el principal empresario de la trama, Juan Carlos Cueto, habló con su socio –y tercer vértice de la investigación–, el también empresario Víctor de Aldama, y le comentó que le diría a Koldo “que pregunte a ver al otro subnormal que estaba ahí antes, que qué es lo que ha pasado”. Esto es, reclamó su intermediación para que la persona que estaba en la Administración balear anteriormente –cuando Armengol era presidenta– le explicase qué estaba sucediendo.

Pero el Gobierno autonómico había cambiado tras las elecciones de mayo. Y, por tanto, eran ahora otros los responsables de dar curso a esa reclamación. Así, el 7 de noviembre de 2023, apenas tres semanas después, emergen los primeros movimientos de Koldo en una nueva dirección: el exasesor de Ábalos habla por primera vez de recurrir al Partido Popular y su entorno, que ahora estaba al frente del Govern.

Los informes de la Guardia Civil recogen una llamada en la que otro imputado, Iñigo Rotaeche, asegura en un pinchazo que Koldo le había dicho que iba a intentar “tocar también a los otros”. Los investigadores consideran que esos “otros” son miembros del “actual Ejecutivo de Baleares [Partido Popular], con los que Koldo tendría relación”. Ese mismo día, Koldo informó al empresario Cueto de que una tercera persona “de las Islas” se pondría en contacto con él para darle cita. Además, por primera vez, deja caer que los actuales dirigentes de Baleares no tendrían inconveniente en sustituir las mascarillas objeto de la reclamación o en “llegar a un acuerdo”.

Una semana después, el 14 de noviembre de 2023, Koldo es todavía más claro y dice a otros de los investigados que en el actual equipo al frente del Govern, dirigido por la popular Marga Prohens, están dispuestos a hacer “borrón y cuenta nueva” con este asunto y “colaborar”. Pero es en diciembre cuando Koldo habría decidido recurrir a un escalón más alto dentro del PP: comunica al empresario Cueto que había quedado con Miguel Tellado y un tal “Alberto”. Koldo dice que la cita responde a que le acaban de llamar. Este jueves, a preguntas de los periodistas, Tellado negó “rotundamente” haberse reunido con “ningún miembro de la trama”, al igual que lo hizo el PP de Baleares. 

Según otro de los pinchazos, el exasesor de Ábalos presumía de haber acordado una cita en la sede nacional del PP, el pasado 10 de enero. “He quedado a las 10.15 en Génova, ¿vale?”, le dice Koldo a Cueto en otra de las escuchas. Es un hecho que, no obstante, la Guardia Civil dice que no ha podido “contrastar”. De hecho, los agentes que fueron su sombra en los últimos meses constataron que no fue a la sede de Génova en ningún momento. 

Ya el 7 de diciembre, a las 20.31 horas, Koldo llama de nuevo a Cueto para informarle de que “todo va por buen camino”, pero que le transmitían que “no hace falta que se vea a nadie y cuanto más desapercibido pase, mejor”. Seguidamente, Koldo añade: “Utilizaré mis medios para poderte poner en contacto”.

Una semana después, el 14 de diciembre, Koldo asegura que el asunto del expediente de Balears estaba “más que hecho”. La UCO sospecha que las gestiones que Koldo García estaba realizando con los actuales responsables del Govern serían “un favor que tanto Koldo como su exjefe” –en alusión a Ábalos– “habrían solicitado a cambio de otro 'favor'”.

El “intermediador” Jacobo Pombo

Sin embargo, Tellado no es la única figura relacionada con el PP que los investigadores vinculan con las maniobras de Koldo para frenar la millonaria reclamación de Baleares. Según los investigadores, los pinchazos telefónicos y seguimientos a miembros de la trama permiten “concluir” que, además del exministro, el otro “intermediador” sería Jacobo Pombo, un joven empresario que llegó a trabajar hace años en la sede nacional del PP, en el departamento de Relaciones Internacionales. Los informes recogen que ambos llegaron a viajar juntos a Perú el pasado enero. 

El juez del caso subraya en varias de sus resoluciones que pocos días antes de la fecha límite para ejecutar la reclamación –el 18 de enero de 2024– los investigados dejaron de abordar este asunto en sus conversaciones habituales. De esta circunstancia, concluye que “podría haberse producido la caducidad de la reclamación” a la empresa adjudicataria de los millonarios contratos de mascarillas. Y que, en consecuencia, las maniobras de Koldo García para influir en la decisión habrían “surtido efecto”.

2.3.23

Las dádivas del general corrupto de la Guardia Civil en el ‘caso Mediador’

 ""¿Aquí qué hay? ¿Mil, no?” “Sí, coño [...]”. “Acepto, tiene 2.000, o sea 1.000, 20 billetes [de 50 euros]” “Vale, ¿cuánto tiene ahí?”. “Hay 20”. “Tres, cuatro, cinco, seis, siete, nueve y diez. 1.500”. “Venga, perfecto”. El 26 de enero de 2021, Marcos Antonio Navarro, integrante confeso de la trama de corrupción desmantelada en el caso Mediador, se reunía con uno de los presuntos cabecillas, el general de división de la Guardia Civil Francisco Espinosa Navas. Navarro, sin que lo supiera su interlocutor, estaba grabando con su teléfono móvil el sonido de aquel encuentro en el que, tras contar los billetes, le entregaba al alto mando del instituto armado una supuesta comisión de 1.500 euros por las gestiones que el general supuestamente había hecho para favorecer a un empresario, según destaca un informe del Servicio de Asuntos Internos de la Guardia Civil incorporado al sumario y al que ha tenido acceso EL PAÍS. El mismo documento policial, fechado el 8 de febrero, poco antes de las primeras detenciones, destaca que aquel dinero no fue la única dádiva que presuntamente recibió el general Espinosa. Las pesquisas recogen el pago de billetes de avión, estancias en hoteles, tarjetas prepago, quesos canarios e, incluso, una caja de puros que el alto mando mandó ir a recoger al aeropuerto a uno de los agentes a sus órdenes.

El general Espinosa es uno de los 12 detenidos en una operación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil que ha permitido desmantelar una supuesta trama de corrupción asentada en varias islas que se dedicaba a cobrar comisiones a empresarios, principalmente del sector ganadero, a cambio de evitar inspecciones sanitarias, de agilizar y desbloquear expedientes de ayudas europeas o facilitarles la consecución de contratos. Espinosa ―ya fue investigado en 2010 en otro caso de corrupción en Canarias, el llamado caso Unión, pero finalmente se archivó la causa contra él― es el único de los arrestados al que la jueza del caso Mediador ha enviado a prisión provisional. Sobre él pesan acusaciones de cohecho y organización criminal, bajo la sospecha de haber cobrado comisiones por, entre otros motivos, el supuesto amaño de cuatro contratos públicos valorados en más de 260.000 euros financiados con fondos europeos.

Según el relato contenido en los documentos policiales, el modus operandi del general era recibir a los empresarios en su despacho oficial en la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid, para “seducirlos” de su capacidad de influencia, para posteriormente almorzar en un restaurante cercano en el que “en ocasiones” estos le entregaban algún presente “como parte del engrasamiento hacia el funcionario [para facilitar su colaboración]”. Los investigadores destacan que a partir de ese primer encuentro los empresarios incrementaban “el gasto de los supuestos sobornos” al general que, junto al pago de vuelos, hoteles y otras comidas, incluía la entrega de dinero en efectivo y de tarjetas prepago. Las pesquisas han revelado que Espinosa pidió o recibió en tres ocasiones, entre noviembre de 2020 y enero de 2021, uno de estos modos de pago que hace muy dificultoso identificar a quién la utiliza.

El informe de la Guardia Civil detalla que el alto mando se integró presuntamente en la trama en septiembre de 2020 ―cuando ya era el director del Proyecto GAR-SI Sahel, financiado por la Comisión Europea para reforzar la seguridad en Mauritania, Burkina Faso, Malí, Níger, Senegal y Chad― y permaneció en ella aproximadamente un año, hasta que “los empresarios comenzaban a advertir que a pesar de haber efectuado los pagos exigidos no veían prosperar el resultado prometido”. En ese tiempo, las pesquisas lo vinculan con cuatro empresarios y, sobre todo, con el mediador de la red de corrupción, Navarro Tacoronte, también con antecedentes policiales que datan de hace 20 años. Este, tras su detención en enero del año pasado acusado de estafar 2.575 euros, comenzó a colaborar con la justicia y delató al resto de integrantes de la trama, entre ellos al general, al que situó en su epicentro al asegurar que actuaba “como mediador de las negociaciones llevadas a cabo a cambio de una comisión”. Navarro acompañó sus acusaciones con documentos, fotografías y audios de las visitas que tanto él como los empresarios hicieron al despacho que el alto mando tenía en la sede principal de la Guardia Civil en Madrid. Los investigadores recalcan en sus informes que el testimonio del arrepentido ha sido corroborado con numerosos documentos durante las pesquisas.

Navarro aseguró que el general, al que la trama se refería con los alias de Papá y Viejo, era “mucho más prudente” a la hora de recibir “regalos” que el otro presunto cabecilla de la trama, el entonces diputado del PSOE Juan Bernardo Fuentes Curbelo, Tito Berni, aunque detalló que ello no impidió que los empresarios a los que prometía ayudar le pagaran todo tipo de regalos. También aseguró que Espinosa pidió a uno de ellos que contratase como comercial, con un sueldo de 3.000 euros al mes, a una mujer con la que supuestamente mantenía una relación sentimental, y a la que el propio alto mando se refería en sus conversaciones por WhatsApp con otros miembros de la trama como “el chocho volador”. Navarro añadió que el general justificó precisamente su intervención en la trama en que “tenía que buscarse un futuro económico porque se iba a jubilar [pasó a retiro en enero de 2021] y tenía que buscar un porvenir” tanto para él como para esta mujer.

En su declaración, el mediador aseguró que él entregaba en mano al general un sobre con dinero ―entre 1.500 y 3.000 euros ― cada vez que se veían y que estos fondos eran aportados por los empresarios, uno de los cuales llegó a pagar a lo largo del tiempo cerca de 20.000 euros para entregárselo a Espinosa. El informe de la Guardia Civil destaca que Navarro aseguró ante la jueza que Espinosa llegó a prometer a uno de estos empresarios ayuda para conseguir un contrato para la instalación de placas solares en Mozambique y Cabo Verde por un valor de 35 millones de euros, gestión por la que el general pretendía cobrar supuestamente un 10% “por gastos de representación”.

El mediador también afirmó ante la jueza que, en cierta ocasión, Espinosa le facilitó la numeración de una cuenta bancaria de una entidad belga para que le ingresase allí el dinero, pero que, como estaba “un poco borracho”, le mandó horas después un mensaje para pedirle que no transfiriera nada “porque faltaban números”. El mediador aseguró que, finalmente, nunca envió dinero a esa supuesta cuenta. La magistrada ha pedido ayuda a las autoridades belgas para intentar localizar esa cuenta, cuya existencia revelaría, según el informe de la Guardia Civil, “un evidente afán [...] en ocultar o encubrir las ganancias que ilegítimamente obtuviera”. La investigación también rastrea posibles bienes que Espinosa pudiera tener en los países del Sahel donde operaba el proyecto que dirigió durante casi cuatro años como general de la Guardia Civil.

Ascendido por los ministros Fernández Díaz y Zoido

El general Francisco Espinosa, al que los investigadores sitúan como cabecilla de la “rama empresarial” de la trama de corrupción, medró en la Guardia Civil durante los gobiernos de Mariano Rajoy. El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hoy encausado en el caso Kitchen, y el de Defensa, Pedro Morenés, lo ascendieron a general de brigada en 2012 y le destinaron como segundo jefe del Estado Mayor del instituto armado. Sus sucesores, Juan Ignacio Zoido, hoy europarlamentario del PP, y María Dolores de Cospedal lo volvieron a ascender en diciembre de 2016 al nombrarlo general de división tan solo cinco días antes de que pasase a la reserva, lo que permitió a Espinosa seguir en activo, según detallan fuentes del instituto armado. Gracias a esta decisión, el general, del que algunas fuentes destacan su cercanía personal con Zoido —ambos son sevillanos—, pudo permanecer en activo hasta 2021. En esos años ocupó, primero, la jefatura de Cooperación Internacional y, desde 2017, la dirección del Proyecto GAR-SI Sahel, un proyecto financiado por la Comisión Europea en esta zona de África. Pese a que pasó a la situación de retiro en enero de aquel año, en este último destino permaneció operativo unos meses más, según refleja las nóminas que recibió y que obran en el sumario. Según la investigación, la supuesta implicación del general Espinosa coincide en el tiempo, precisamente, con su permanencia en este cargo. De hecho, la jueza investiga si desde ese cargo amañó cuatro contratos públicos valorados en más de 260.000 euros."                (Óscar López-Fonseca , Guillermo Vega , El País, 24/02/23)

27.6.22

Basic Devices, empresa controlada por la familia Parellada, obtuvo un margen del 500% y 24 millones de euros en mascarillas, facturando 35 millones, gracias a la Generalitat... El pelotazo del año gracias de Roger Parellada, el conseguidor inesperado... El empresario de las mascarillas llamó a la mujer de Torra... La Generalitat liberó los 35 millones tras la llamada

 "Basic Devices, empresa controlada por la familia Parellada, facturó 35 millones a la Generalitat por la venta de mascarillas y batas de protección procedentes de la China y obtuvo, según informa El Confidencial, más de 24 millones de euros de beneficios -un margen del 500%- aprovechando la escasez de material médico por culpa del covid.

La información firmada por el periodista Marcos Lamelas señala que mientras que Basic Devices, la sociedad pantalla con sede en Vilafranca del Penedès facturaba 35 millones a la Generalitat, otra empresa controlada por los Parellada, el Institut de Radiofarmàcia Aplicada de Barcelona (IRAB), se gastaba 3,8 millones en aprovisionamientos.

La Generalitat abonó los 35 millones de euros antes de que se entregase la mercancía. La entonces secretaria de Economía, Natalia Mas Guix, envió un correo electrónico a Roger Rovira Camprubí, quien entonces era administrador de IRAB, donde anunciaba en inglés a "los representantes y socios internacionales" de Basic Devices el pago.

Todos los directivos de IRAB que participaron en la operación ya no están en el grupo ni en sociedades vinculadas a los Parellada porque tras de esta operación Roger Parellada ha vuelto a restringir su grupo de confianza a su hermano, Marc Parellada, director de una de las firmas opacas que controla en Singapur, su padre y su madre, Maria Teresa Ferré, a la que usa de testaferro en diversas sociedades 'holding'.

Marcos Lamelas señala en su cuenta de Twitter que "facturar 35 millones a la Generalitat y que te queden limpios 24 mill. El pelotazo del año gracias a las mascarillas y a la Covid. Roger Parellada, el conseguidor inesperado".         (e-notícies, 27/06/22)

 

"El empresario Roger Parellada, según informa El Confidencia, llamó por teléfono a Carola Miró, la mujer de Quim Torra, entonces presidente de la Generalitat, cuando la Administración catalana le congeló la cuenta del Banco Sabadell con los 35 millones de euros que había pagado a Basic Devices por la compra mascarillas y material hospitalario en marzo de 2020.

 Así lo cuenta el propio Roger Parellada en un whatsapp que reenvió a los socios que le estaban financiando para justificar el bloqueo de los fondos y que publica el periodista Marcos Lamelas en su información: "Ahora colgando con la mujer de Torra, que dice que a él lo tienen capado del todo".

Dos días después de este mensaje, que se envía el sábado 21 de marzo de 2020, los fondos quedaron liberados e incluso se retiró una denuncia por estafa que se había puesto ante los Mossos d'Esquadra.

Preguntada por el periodista, la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, ha dicho en la rueda de prensa posterior al Consejo Ejecutivo que "el consellero de Salud compareció en el Parlament por iniciativa propia, la Sindicatura de Cuentas analizó el expediente sin que encontrara ninguna irregularidad y la Oficina Antifraude, que también había abierto una investigación, ha archivado su actuación". "El tema está cerrado", ha añadido."                 (e-notícies, 28/06/22)

 

"La Generalitat retiró la denuncia contra la empresa de las mascarillas en tres días. La Oficina Antifrau dice que el contrato fue un "acto de temeridad".

 La Generalitat dio marcha atrás con la denuncia por una presunta estafa de 35 millones en la compra de material sanitario -máscarillas y equipos de protección- contra la empresa Basic Devices SL, con sede en Vilafranca del Penedès que opera en Luxemburgo, y la retiró tres días después de presentarla.

La denuncia se puso el pasado 20 de marzo, cuando se detuvo el pago de este importe después de que las entidades financieras implicadas en la transferencia advirtiera a la Generalitat de que Basic Devices nunca había manejado antes ingresos tan altos y que no contaba con un historial conocido sobre operaciones de este tipo; pero el día 23, cuando trascendió a la prensa la operación; la retiró.

El director general de Política Financiera, Josep Maria Sánchez, declaró el pasado día 23 a las nueve de la mañana en la comisaría de las Cortes de Barcelona que la compañía había aportado la información "suficiente para refutar los indicios de estafa".

Sánchez, según la declaración a la que tuvo acceso e-notícies, trasladó a los Mossos un correo electrónico enviado por el secretario general de Presidencia, Albert Castellanos, donde se manifestaba que "hoy los responsables de la empresa Basic Devices SL nos han aportado los detalles operativos referentes a logística, operaciones, y toda la operativa financiera nacional e internacional”.

"La información aportada es suficiente para refutar los indicios de estafa que habían motivado la denuncia presentada el pasado 20 de marzo y te pediría que pudiéramos retirarla", añadía Castellanos en el correo enviado al director general de Política Financiera.

Josep Maria Sánchez también aportó una serie de documentación donde "constan las referencias de la SICAV a donde se ordenó una transferencia y las dos personas de contacto con las que los responsables de la empresa operan desde Luxemburgo para acreditar la naturaleza de las operaciones".

La Oficina Antifrau remarca en su informe del 22 de febrero que el contrato fue un "acto de temeridad" y detalla que "las mismas personas que formularon la denuncia del 20 de marzo, se personaron, de nuevo, ante los Mossos d'Esquadra para declarar su voluntad de desistir de la misma, puesto que personas responsables de la empresa contratista habían aportado información considerada suficiente para rechazar los indicios de estafa que habían motivado la denuncia".               (e-notícies, 30/06/22)

27.1.20

La ambición acabó con El Pequeño Nicolás gallego

"Se hizo pasar por el director de la Fundación Amancio Ortega; se presentaba en los medios de comunicación como creador de una fórmula de fomento del empleo juvenil aplicando conocimientos adquiridos en Harvard y se reconocía como el mediador institucional para que Vigo, su ciudad, se convirtiese en sede del Foro del Joven Parlamento Europeo (en realidad, una ONG que no depende de esa institución). 

No obstante, Javier Boo, joven exmilitante del PP que se implicó en la campaña de Alberto Núñez Feijóo a la Xunta en 2016 y que llegó a participar como experto economista en un acto organizado por el Gobierno gallego, buscaba trabajo. A lo grande. El pasado diciembre fue detenido en Madrid acusado de estafa, falsedad documental y hacerse pasar por otra persona. La Xunta y el PP, a los que reiteraba públicos agradecimientos, se desmarcan de él.


Le pudo la ambición. Con apenas 27 años, Boo —conocido ya como El Pequeño Nicolás gallego, por su similitud con el caso de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el joven que vivió una situación similar con el PP de Madrid— fue detenido sin haber conseguido ninguno de sus propósitos. 

Empeñado en obtener un empleo de prestigio, el joven vigués que flirteaba con el PP contactaba al mismo tiempo con consultoras y entidades financieras por teléfono o correo electrónico, al que añadía los logotipos de la Fundación de Amancio Ortega. Haciéndose pasar por el director de la misma, recomendaba a un supuesto sobrino —en realidad, él mismo— para un empleo.


Fracasó en ese intento. Aunque consiguió algunas entrevistas, no llegó a firmar contrato alguno y cambió el plan rebajando las expectativas: comenzó a buscar acuerdos con financieras y empresas automovilísticas internacionales.

Según la policía, Boo, que no tiene carné de conducir, les pedía vehículos de alta gama a cambio del prestigio que, según les decía, supondría que los utilizasen miembros de su fundación. El Pequeño Nicolás gallego cayó a las puertas de un concesionario de BMW tras cruzarse dos denuncias en la Policía. Una, la que presentó en A Coruña el verdadero director de la fundación del empresario del imperio textil de Galicia alertando de que alguien estaba usurpando su identidad, y otra del representante de una multinacional de automóviles por motivos que la Policía no especifica.


No obstante, las primeras ambiciones de Javier Boo fueron políticas. Simpatizante primero y posteriormente militante del PP, intentó hacerse un hueco en el partido. Antes de implicarse en la campaña de Feijóo a la presidencia de la Xunta en 2016, el vigués ya mostraba maneras. En 2013, con el caso Bárcenas amenazando los cimientos del PP, un entonces jovencísimo Boo se presenta como militante ante una revista digital para analizar la situación del partido desde dentro. El supuesto estafador cita a Winston Churchill y a Antonio Machado para reivindicar el valor de la verdad y la honestidad.


Dos años después, se presenta en el Faro de Vigo como profesor de ICADE y experto en finanzas que trabajaba para el Boston Consulting Group y en un proyecto del Banco Central Europeo. En esa misma época se reconoce, en una entrevista publicada en La Voz de Galicia, como el cerebro de una plataforma, Up-Work-Act, capaz de encontrar empleo para los jóvenes y desarrollada gracias a su “formación empresarial en Harvard y su experiencia financiera en Goldman Sachs y en consultoría estratégica en Boston Consulting Group”. Y en 2018 se presenta ante los medios como “responsable de relaciones institucionales” de la sección española de la plataforma Joven Parlamento Europeo, que había elegido Galicia para celebrar un encuentro.


Agradecimientos


Boo agradece entonces públicamente la implicación del vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda y del entonces concejal del PP de Vigo y actual presidente nacional de Nuevas Generaciones y diputado en el Congreso, el también vigués Diego Gago. Meses después, la Conselleria de Economía incluye al supuesto estafador en la jornada “El empleo del futuro” celebrada en la Ciudad de la Cultura y presidida por el conselleiro Francisco Conde.


El Gobierno gallego presenta al joven, entonces de 25 años, como asesor senior de The Boston Consulting Group, la consultora estadounidense que tiene entre sus clientes a más de dos tercios de la lista Fortune 500 de grandes empresas. La Conselleria de Economía asegura que esa fue su única relación con Boo y matiza que no lo presentó como representante de la Fundación Amancio Ortega. Destaca, además, que no le pagó por su participación en aquella jornada.


Por su parte, el presidente de Nuevas Generaciones elude pronunciarse sobre su paisano.“No tiene nada que decir; no lo conoce de nada. Todo lo que haya dicho sobre él se lo habrá inventado”, justifican su silencio desde el PP. Y marcan la distancia: “Ese señor habrá sido afiliado, vete a saber; ahora ya no lo es, un partido no puede responsabilizarse por lo que hace cada uno de sus militantes”.           (Cristina Huete, El País, 20/01/20)

31.7.18

Jordi Pujol, Prenafeta, ¿el auténtico origen de los fondos que engrasan el movimiento independentista catalán?

"Como he descrito en el anterior artículo, los históricos dirigentes del pujolismo, en el caso denominado Pretoria, crearon una trama dirigida a la realización de labores de intermediación o influencia en adjudicaciones públicas vinculadas a operaciones urbanísticas a cambio de la percepción de cuantiosas comisiones, que procedían ulteriormente a ocultar tanto su titularidad como el origen presuntamente delictivo de las referidas ganancias patrimoniales, con la finalidad de lograr su afloramiento posterior desvinculándolas de su origen mediante la utilización de complejos entramados societarios y financieros.

Lluís Prenafeta, secretario de la Presidencia del Gobierno de Jordi Pujol desde 1980 a 1990, fue uno de los pilares del proceso ideológico y político que condujo a la actual ruptura del nacionalismo catalán, derechista e insolidario, que está soportando Cataluña.

 Prenafeta ya había acreditado su vinculación con el sistema capitalista cuando el 5 de junio de 1989, siendo aún consejero de Pujol, se incorporó al consejo de administración de Iberia de Seguros en representación de la sociedad Vilassar Internacional, que había presidido Manuel Prado y Colón de Carvajal, sociedad vinculada a su primo Isidor Prenafeta. 

Esta decisión determinó que la Fiscalía de Cataluña abriera una investigación penal contra Lluís Prenafeta que no pudo concluirse por haberla impedido el entonces Fiscal General del Estado. Su sesgo nacionalista quedó reflejado en la creación del diario El Observador --un absoluto fracaso-- y de la Fundació Catalunya Oberta. Resulta significativo que otro conocido pujolista de amplio historial delictivo, Javier de la Rosa​, financiara a dicho diario con 1.000 millones de pesetas procedentes de Grand Tibidabo, lo que no impidió su cierre en 1993.

Desde estos antecedentes, no es extraño que posteriormente emprendiera actividades económicas, esta vez de un nítido carácter delictivo.
Ya dijimos en el escrito anterior que tanto Alavedra como Prenafeta “reconocieron íntegramente”, dice la sentencia, los hechos que se le atribuían por la acusación pública, una de las razones por las que se les rebajó la pena solicitada por la Fiscalía. Ambos reconocieron, entonces, la “estrecha relación personal” que mantenían con Jordi Pujol y Artur Mas.

Prenafeta y Alavedra, “sabedores de la facilidad con que se movía Luis Andrés García en los municipios ya referidos y del ascendiente e influencia que también ellos ejercían sobre determinados cargos públicos ce Cataluña, se concertaron con el anterior, percibiendo ilícitas comisiones procedentes de los empresarios que, gracias a sus influencias, lograron obtener cuantiosos beneficios derivados de operaciones inmobiliarias especulativas realizadas en (el) municipio a costa y en perjuicio del interés público”. Actividades que Prenafeta desarrollaba por mediación de la sociedad Poliafrers S.A.

La actividad de ocultación y afloramiento de las ganancias procedentes de los delitos de tráfico de influencias, Prenafeta las llevó a cabo del siguiente modo, lo que determinó la comisión y posterior condena por el delito de tráfico de influencias. 

Ocultó fondos, que, entre 2000 y 2007, se elevaron al menos a 14.984.865 euros, de los cuales 452.290,08 procedían de la actividad delictiva cometida por su labor de intermediación en las adjudicaciones públicas y de otras actuaciones de intermediación prestadas a diversas multinacionales a través de empresas domiciliadas en las Islas Vírgenes Británicas; beneficios que fueron ocultados a la Hacienda Pública eludiendo, como era obvio, el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. 

 Delitos, estos últimos, por los que no fueron condenados por haber regularizado sus deudas fiscales o por prescripción de los mismos, pese a su elevada cuantía. Es una muestra de las debilidades del sistema penal ante la delincuencia de los poderosos.

Para mantener la opacidad y encubrir la titularidad de los fondos, Prenafeta contó con la “indispensable colaboración de su esposa, Maria Lluïsa Mas Crusells”, creando sociedades instrumentales en territorios off shore, en las que, a su vez, figuraban como socios otras sociedades fiduciarias domiciliadas en las Islas Vírgenes Británicas, en las Islas Seychelles y en Madeira. 

Para dificultar el seguimiento de sus operaciones, Prenafeta utilizó numerosas cuentas en entidades bancarias domiciliadas en el extranjero, que funcionaron como “cuentas puentes” para los movimientos de sus fondos en efectivo. Fondos, los dispuesto en efectivo, que se elevaban a 7.072.792,55 euros, y mediante transferencias, a 7.029.999,23 euros.

Esta fue, resumidamente, la intensa actividad delictiva, generadora de cuantiosos beneficios económicos, de los primeros dirigentes políticos del nacionalismo catalanista. Los actuales dirigentes y seguidores del independentismo están obligados, sin demora, a conocer y divulgar esta sentencia para que, unos y otros, sepan que sus orígenes se caracterizaron por la total ausencia de ética pública y la utilización del poder político para su enriquecimiento, sacrificando los derechos y necesidades de los ciudadanos.

 Y, todo ello, cuando aún están pendientes las decisiones penales definitivas sobre la familia Pujol y sobre el 3%.

Ante estos tan enormes como ilícitos beneficios, tenemos razones para dudar sobre cuál es el auténtico origen de los fondos que el movimiento independentista, en horas, dispone para satisfacer de forma tan inmediata las exigencias de fianzas penales y civiles del principal proceso penal contra sus presuntos responsables penales."

(Carlos Jiménez Villarejo, Ex fiscal jefe anticorrupción, Crónica Global, 09/07/18)

20.7.18

Macià Alavedra: la condena de los fundamentos del pujolismo

"Como es sabido, Macià Alavedra formó parte de los gobiernos de Jordi Pujol​ desde 1980 hasta 1997. Diecisiete años. En este año, se retira de la política institucional de CiU pero no del aprovechamiento de sus relaciones institucionales para su enriquecimiento personal y familiar, como acredita la sentencia del caso Pretoria

Durante todo ese periodo, en el que se sientan las bases del actual desafío independentista, comparte gobierno con el president Pujol que, desde 1980, estuvo defraudando a la Hacienda Pública. Lo que no impidió que Alavedra dijese del president: "Era un hombre de austeridad absoluta y le interesaba poco el dinero".

Retirado de la política institucional, es nombrado presidente de Autopistes de Catalunya, sociedad concesionaria de la Generalitat, manteniendo, pues, sus estrechos vínculos con el aparato institucional. Además, presidió las sociedades Abertis Logística y Kern Pharma.

Desde esta posición de poder económico y, por mediación, político, realiza las conductas delictivas que describe la sentencia con un evidente afán de enriquecimiento.

Dice así: "La cuantía de los fondos que durante los años 1997 a 2003 Macià Alavedra percibió por su actividad ilícita ascendió --cuando menos-- a 6.080.405,41 euros, de los cuales 452.088,88 derivan de la actividad delictiva cometida por su labor de intermediación en las adjudicaciones públicas realizadas en las localidades de Sant Andreu de Llavaneres y Badalona, 185.600 por aparente actividad de intermediación realizada en el año 2004 en el municipio de Hospitalet de Llobregat sin que consten el origen y justificación de dicha comisión, 290.337,69 euros de un pago recibido de Gas Natural; 288.000 euros de pagos realizados por la sociedad BUIC --instrumental de Lluís Prenafeta a la que más adelante nos referiremos-- y 9.604,17 euros de intereses percibidos, desconociéndose el origen último del resto de sus ganancias --4.854.774,67 euros--, si bien, al igual que las cantidades anteriores, ocultó su existencia a la hacienda pública española, eludiendo, por tanto, el cumplimiento de sus obligaciones fiscales".

"Para conseguir su opacidad así como la desvinculación de su origen ilícito y posterior afloramiento utilizó, en connivencia con su esposa Doris Malfeito --contra la que no se dirige acusación al haber fallecido-- y de los también acusados Gloria Torres Pladellorens y Philip Mc Mahan Bolich, un entramado societario y financiero constituido por sociedades domiciliadas en territorios off shore así como por cuentas abiertas en entidades bancarias andorranas a través de las cuales canalizó sus fondos".

"Para asegurar la opacidad de estos fondos hizo figurar como titulares de estas cuentas tanto a su esposa como a Gloria Torres, encargando a Philip Mc Mahan Bolich que, bajo sus órdenes, asumiera su gestión diaria y directa, función que ejecutó realizando una gestión muy activa con continuas inversiones en compras y ventas de valores.

 Asimismo, es quien organizó, tal y como había planificado Macià Alavedra, el plan para repatriar a España parte del dinero --300.000 euros-- que este tenía oculto en sus cuentas de Andorra”.

"Las cantidades que ocultó cada año a través del entramado societario y financiero que describiremos a continuación fueron las siguientes:

1997: 2.643.743,46 euros
1998: 1.192.182,05 idem
1999: 9.604,17 idem
2000: 296.450,22 idem
2001: 22.398,94 idem
2003: 88.000,00 idem
2004: 100.000,00 idem
2005: 100.000,00 idem
2006: 700.000,00 idem
2.008: 290.337,69 idem

Total: 5.442.716,53 euros".

A continuación, la sentencia describe puntualmente las estrategias de ocultación y reinversión utilizadas por Alavedra y sus cooperadores.

Lo que acabamos de exponer es una brevísima muestra de la actividad delictiva analizada en la sentencia.

Pero, además de este pronunciamiento condenatorio, siguen pendientes todas las causas penales contra los miembros de la familia Pujol, la investigación de la percepción ilícita del 3% por CiU por el juzgado central número 5 y otros procesos contra dicho partido. El poder judicial es un instrumento indispensable para perseguir la corrupción y cualquier otra forma de abuso de poder. Es un elemento esencial del Estado democrático que nadie, nadie, podrá eludir."               (Carlos Jiménez Villarejo, Crónica global, 06/07/18)