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21.3.22

Un juez dicta orden de detención para unas hermanas denunciantes de corrupción en Tarragona... Judith y Nathalia Martínez Velasco alegan que el juez, al que recusaron, demuestra una "manifiesta enemistad" por haber denunciado ellas una presunta trama de corrupción relacionada con embargos y subastas irregulares.

 "Sobre las hermanas Nathalia y Judith Martínez Velasco, pediatra y economista respectivamente, pesa en estos momentos una orden de búsqueda y detención dictada por el juez Eduardo Moreno Bolumar, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 6 de El Vendrell (Tarragona). Estas hermanas catalanas no salen de su asombro y achacan la grave medida en su contra a "represalias" por su condición de denunciantes de una supuesta trama de corrupción instalada precisamente en el entorno de los juzgados de esa localidad catalana. 

El origen de la causa por la que las hermanas son requeridas en el juzgado de El Vendrell se enmarca en la guerra judicial que la familia emprendió en 2009 cuando, en el proceso de divorcio de Nathalia, la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA) de Catalunya retiró a la madre la custodia de la hija en común, de ocho años. Fueron muchos años los que esta pediatra estuvo sin poder ver a su hija, culpabilizada por los Servicios Sociales, en un principio, de influir en el retraso en el habla de la pequeña. Es un caso paradigmático de los muchos expedientes de desamparo que dictan injustamente-- y sin necesidad de requerir orden judicial-- los Servicios Sociales en todo el Estado y que acaban destrozando a menores y a sus madres principalmente.

Un año después del expediente de desamparo que provocó la retirada de la custodia y la entrega de la niña al padre, la DGAIA tuvo que retractarse de su informe, al constatar que la pequeña continuaba con sus problemas en el desarrollo del habla sin haber tenido contacto con la madre, pero, en vez de enmendar la situación, continuaron sin permitir las visitas maternas. Un despropósito que no corrigieron los juzgados de Tarragona hasta mucho tiempo después. Nathalia estuvo cuatro años y medio sin ver a su hija y después pudo hacerlo en un punto de encuentro durante dos años hasta que recuperó la patria potestad y la custodia compartida con el padre

Más complicaciones: la casa no se vende

La lucha judicial se complicó porque el exmarido de Nathalia perdió el uso exclusivo de la casa donde vivía con la niña, y que era propiedad también de la madre, al establecerse la custodia compartida. Una sentencia obligaba a vender la casa pero el exmarido pretendía que saliera a subasta con el fin de poder adquirirla él a bajo precio a través de la interposición de un testaferro, según denuncian Nathalia y su hermana. 

Es a partir de ahí cuando estas hermanas en sus acciones judiciales para que se ejecutara la sentencia que obliga a vender la casa --que a día de hoy aún no se ha vendido--, se toparon a partir de 2018 con una presunta trama formada por letrados de la Administración de Justicia en El Vendrell y un bufete de abogados que acabaría realizando "estafas procesales", según consta en varias demandas interpuestas por Nathalia y Judith Martínez que han llegado hasta la Audiencia Nacional, con el objetivo de ganar dinero a costa de subastas y embargos presuntamente irregulares. 

Mientras todo este asunto se cocía en los juzgados, la madre de Judith y de Nathalia presentó una denuncia por presunta agresión contra el exmarido de esta última. En las diligencias constan como testigos las dos hermanas, aunque nunca llegaron a declarar, porque la causa se archivó ante el informe de la forense por no percibir lesiones.

El exmarido presentó entonces una denuncia por denuncia falsa contra las dos hermanas y su madre, pero Nathalia y Judith no fueron denunciantes, sino testigos por lo que no habrían podido cometer un delito de denuncia falsa. Pese a ello, el juez admitió la denuncia. Se trata del juez Eduardo Moreno Bolumar, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 6 de El Vendrell, donde recayó la denuncia que ha derivado en la orden de detención contra estas hermanas catalanas. 

El juez, recusado

En las diligencias abiertas por el juez Moreno Bolumar, Judith y Nathalia figuran como investigadas por un presunto delito de denuncia falsa. "Nosotras en un recurso de reforma le dijimos al juez que revisara el procedimiento inicial y se daría cuenta de que figuramos en calidad de testigos. Pero el juez respondió que nada tiene que ver ni importa el procedimiento previo [diligencias previas 43/17]; lo cual es una presunta prevaricación porque pretende imputar un delito sin estar tipificado", explica a Público Judith Martínez Velasco. 

Las hermanas presentaron una querella contra el juez y le recusaron por "enemistad manifiesta y un claro interés directo en el pleito".  "Pero el juzgado no tramitó la recusación porque dijo que había un defecto por no estar firmada la recusación por mi hermana --explica Judith --. Se aportó recurso demostrando que sí estaba firmada. El juzgado nunca ha resuelto este recurso".

Las hermanas han presentado hasta en tres ocasiones la recusación contra el juez, pero este ha seguido dictando autos y providencias en relación con la causa, haciendo caso omiso a su recusación, según denuncian ellas. El artículo  60 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal indica que cuando el juez recusado "no se inhibiere por no considerarse comprendido en la causa alegada para la recusación, se mandará formar pieza separada. Esta contendrá el escrito original de recusación y el auto denegatorio de la inhibición. Durante la sustanciación de la pieza separada no podrá intervenir el recusado en la causa ni en el incidente de recusación y será sustituido por aquel a quien corresponda con arreglo a la Ley". 

Según los recursos de estas hermanas, a los que ha tenido acceso este medio, nada de lo que dice el anterior artículo se ha cumplido en este caso. "La Ley también dice que si el juez recusado es un juez de instrucción puede practicar, bajo su responsabilidad, aquellas diligencias urgentes que no puedan dilatarse hasta que su sucesor se encargue de continuar la instrucción --dice Judith-- pero hace nueve meses que le recusamos, ha tenido tiempo de trasladar la causa a  un sustituto y no lo ha hecho". 

Citación para declarar

El juez indica en su auto de orden de búsqueda y detención, de fecha de 16 de diciembre pasado, contra Judith y Nathalia Martínez Velasco que estas no han comparecido al llamamiento judicial efectuado en cuatro ocasiones, desde el 26 de octubre hasta el 30 de noviembre pasado. Sin embargo, las hermanas tienen otra versión. "Nosotras no vivimos en Catalunya, mi hermana vive en Ávila y yo en Francia. El 5 de octubre y el 20 de noviembre ya le dijimos, mediante recursos presentados en el juzgado, dónde tenía que enviar los exhortos para que los juzgados de nuestras ciudades nos citasen. O sea, que antes de la orden de detención ya tenía nuestros domicilios, pero ha hecho caso omiso para acabar dictando orden de detención", dice Judith

Esta economista cree que el juez está tratando de evitar a la Audiencia Nacional, competente en cuanto a euroórdenes. "Pretende, instruyendo y ejecutando una orden de detención ilegal, eludir la competencia de la Audiencia Nacional, y no enviar la euroorden fundamentada a ese organismo para que ningún otro órgano judicial conozca lo que está pasando en su juzgado con nuestro caso". Al vivir ella en Francia, el exhorto para declarar debe dirigirse a los tribunales franceses a través del Ministerio de Justicia, y la orden de detención debe ser una euroorden.

Las hermanas consideran que son víctimas de represalias porque "somos denunciantes de corrupción institucional y pese a haber una ley europea que nos protege en el feudo de El Vendrell nada de eso se cumple"."                  (Ana M. Pascual, Público, 27/12/21)

20.1.14

“Saqué 4,9 millones de euros de Suiza para Gerardo Díaz Ferrán”

"La cárcel ha terminado por ablandar a Ángel de Cabo. El liquidador de las empresas del Grupo Marsans reveló el pasado 27 de noviembre a la policía las tretas para vaciar los activos del grupo turístico y para poner a salvo de los acreedores el patrimonio de sus dos propietarios, el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual, fallecido en junio de 2012

 En una declaración de tres horas prestada en presencia de su abogado, Ignacio Peláez, en la cárcel valenciana de Picassent, De Cabo detalló a los agentes las técnicas puestas en marcha junto con Díaz Ferrán para burlar a los administradores concursales de Marsans. La confesión, consignada en un documento de 20 páginas al que ha tenido acceso EL PAÍS, supone un empujón para el caso Crucero, que investiga el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco.

De Cabo, de 46 años y especialista en embaucar a empresarios arruinados, relató que el acuerdo por el que Posibilitum, la sociedad buitre del liquidador, adquirió las sociedades patrimoniales Grudisan y Parihol (de Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, respectivamente) incluía una condición imprescindible. De Cabo se comprometía a “reservarles a los socios la real propiedad del castillo de Alamín (finca de Díaz Ferrán en Santa Cruz de Retamar, Toledo) y El Sauceral”, un coto de caza de Pascual en la misma provincia.

De Cabo admitió que pactó con los dos socios que “les pagaría 5,5 millones de euros a cada uno en metálico para eludir los controles de los concursos”. Los pagos a Díaz Ferrán se realizaron en efectivo, por talón y mediante transferencias desde cuentas en La Caixa de las sociedades del liquidador “a una cuenta de una sociedad del yerno” del antiguo jefe de la patronal española, en la prisión de Soto del Real (Madrid) desde diciembre de 2012. 

“Había que sacar los bienes de su patrimonio para que no fueran ejecutados, y se le fueron pagando 100.000 euros al mes en efectivo; se le abonó un total de 2,7 millones de euros, no se le pagó más porque se llevaron a cabo las detenciones”, relató De Cabo a los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).

 “Los 4,9 millones de euros que se han ocupado en una cuenta a mi nombre en Suiza, es cierto que los saqué de Astra [empresa irlandesa con la que el exjefe de la patronal compró aviones para Air Comet] para luego dárselos a Gerardo”, admitió.

En el acuerdo, De Cabo también se comprometía a pagar algunas de las deudas de Ferrán y Pascual. Así, según el liquidador, los socios vendieron concesiones administrativas de líneas de transporte a Mombús por dos millones y medio de euros, un valor muy inferior al escriturado. De esta cantidad, el tesorero de confianza de De Cabo, Jorge García Téllez, “hizo llegar dos millones a Díaz Ferrán”, según el testimonio del liquidador. 

De Cabo también relató que con el dinero de la venta de estas concesiones, García Téllez compró bonos de la Generalitat Valenciana por valor de 1,7 millones. “Ese dinero en realidad pertenece a Díaz Ferrán; fue colocado ahí para ocultarlo a sus acreedores”, contó De Cabo.

En la sociedad Trapsatur, De Cabo pactó con Ferrán y Pascual mantener como gerente a Antonio Pedraz “hasta su jubilación”. Según De Cabo, “había que permitirle seguir llevándose, aparte de su sueldo, el 30% de los beneficios anuales, unos dos millones en negro”.

 De esta cantidad, “un millón era para Díaz Ferrán”. De la caja de Trapsatur salieron 10 millones de euros, de los cuales 600.000 se aplicaron al pago de cuotas atrasadas de un piso de Díaz Ferrán en la calle de Serrano de Madrid, y también se pagaron cuotas de un Ferrari, propiedad de una sociedad del antiguo patrón de patrones. De Cabo sostiene que el yate Lequar, una nave de 31 metros de eslora, “sigue siendo de Díaz Ferrán después de una operación ficticia de transmisión a una empresa de Gibraltar”.
 
De Cabo contó a los policías que “Díaz Ferrán tiene dinero en Hong Kong” y que en el futuro, “tan pronto como sea puesto en libertad”, podrá aportar la copia de un burofax que, según él, prueba este hecho. 

 El liquidador detalló las maniobras para lograr que los inmuebles de Díaz Ferrán permanecieran bajo el control de este y de sus familiares. De Cabo medió en la venta de cuatro locales en la calle de Velázquez de Madrid, dos chalés en Calvià (Mallorca) y una casa con parcela en Ciutadella (Menorca), de modo que acabaron vendiéndose a una empresa del hermano de Díaz Ferrán.

 Un segundo chalé en Ciutadella terminó en manos de la hija de Díaz Ferrán después de que la sociedad patrimonial Grudisán le transmitiera la totalidad de las acciones de la empresa Imorilla y se forzara un concurso de acreedores con facturas falsas, según De Cabo."          (El País, 16/01/2014)

3.9.13

Desmantelada una red de subasteros, abogados, procuradores y directivos de bancos, que estafaba a personas que no podían pagar la hipoteca

"Abogados, funcionarios judiciales, procuradores, administradores de empresas y subasteros, 35 en total, han sido detenidos o imputados por la Guardia Civil por haberse puesto de acuerdo para aprovecharse de personas que no podían acabar de pagar sus hipotecas y quedarse las casas en subasta pública a bajo precio.

 El Grupo de Delitos Económicos de Girona ha desmantelado una red que operaba en las provincias de Girona y Barcelona. En total han detenido a 3 personas e imputado a otras 32 por diferentes delitos, como estafa, falsedad documental y alteración del precio concurso público. En total calculan que hay 13 víctimas y una decena de propiedades afectadas.

Esta operación, que se inició en el 2009, se ha hecho en dos fases. En la primera, los investigadores descubrieron que empleados de Cajamadrid, ahora Bankia, y del Banco Popular, utilizando información privilegiada y escondiéndose tras empresas que controlaban, adquirían viviendas, dos de ellas de lujo, a las que les quedaba muy poca hipoteca, pero que por culpa de la crisis sus dueños no le podían hacer frente.

 Después, cedían o revendían la deuda hipotecaria o crédito a un precio más elevado a un subastero, lo que les permitía obtener un beneficio.

En la segunda fase, la operación se centró en la figura de los subasteros, principalmente de la provincia de Barcelona. Los agentes descubrieron que, con uno de ellos como cabecilla, un grupo de una quincena se habían puesto en connivencia para llevarse las casas con el precio más bajo posible. 

Pero no actuaban solos, su conspiración era posible gracias a abogados, procuradores y a los avisos de funcionarios judiciales, que retiraban o escondían las casas interesantes de los tablones de anuncios de los juzgados, para evitar que los subasteros que no formaban parte de la trama las localizaran.

El subastero, incrementaba la deuda a los propietarios de las casas escogidas, y como no podían pagar, las casas iban a subasta. Entre ellos pactaban que ninguno pujara, por lo que se adjudicaban la casa el mismo que la subastaba y luego la revendía a un precio más elevado del que se la habían adquirido al banco. Finalizada cada operación, se daba una comisión a los demás de la trama.

El subteniente, Jose Antonio Fernández Roig ha explicado como en una de las intervenciones constataron el engaño al que se sometió a una pareja de avanzada edad de Girona, a la cual, aprovechando su precaria situación económica y anímica, se pretendía desposeer de su vivienda.

 En este caso, dos subasteros de Girona y Barcelona, junto con un procurador y un abogado, se pusieron en contacto con el matrimonio que debía 13.000 de los 400.000 euros de la hipoteca de su casa y les dijeron que ellos se quedarían la vivienda y se la venderían por una cantidad menor.

 Evidentemente, la actuación no iba en favor del matrimonio, al que pretendían dejar en la calle, “pero llegamos a tiempo y conseguimos vía judicial anular tanto la subasta como el lanzamiento”, ha indicado el subteniente.

La investigación, coordinada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Blanes, se ha saldado con 3 detenidos, todos ellos de Girona, y 32 imputados entre los que hay 4 empleados de banca, 4 abogados, un funcionario judicial, y 2 administradores de empresas y un procurador, además de subasteros."          (El País, 27/06/2013)