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12.9.23

Así delató al exjuez Presencia una de sus colaboradoras: “Yo cumplía órdenes”

 

 "El magistrado Joaquín Gadea ha sumado un importante indicio a la batería de pruebas que acumula contra el exjuez Fernando Presencia, encarcelado a finales de junio. El pasado 3 de julio, una colaboradora de la trama, Lidia Reina, se derrumbó durante su declaración en la Audiencia Nacional y, durante más de una hora, describió cómo Presencia se situaba en la cúspide de una supuesta “organización criminal” dedicada a la presentación de denuncias falsas para lucrarse, ya que después publicitaban su actividad en internet y pedían donaciones para continuar con su labor. “Yo simplemente cumplía las ordenes de don Fernando”, aseguró la imputada a Gadea. ¿Era él quien tomaba las decisiones económicas? “Sí”, respondió Reina, según consta en el vídeo del interrogatorio, al que ha tenido acceso EL PAÍS.

 Sentada en una silla de ruedas —y sin aguantar las lágrimas en ciertos momentos—, Reina detalló la relación que ha mantenido con Presencia y con la asociación que él lidera, Acodap, constituida en 2018 (tras la expulsión del exjuez de la carrera por prevaricación) para luchar supuestamente contra la corrupción. “Le comento cómo llegué a conocerlo. Yo trabajaba como enfermera en una residencia y, al ir a trabajar, me caí en un paso de peatones en mal estado. Entonces, estuve de juicios. A raíz de ahí me quedé con una minusvalía y no podía trabajar, y entraba en redes [sociales]. Así encontré a Acodap: vi que luchaba contra la corrupción, me hice asociada y conocí a Presencia”.

Una vez dentro de la organización, la investigada asegura que Presencia le encargó labores de “secretaria”. “He estado de intermediaria. Él me llamaba y me pasaba correos. Yo hablaba por teléfono con la gente que llamaba para explicarles cómo era la asociación”. Según añadió, ella creía que luchaban contra la corrupción. Pero, en un auto, el juez instructor Gadea subraya que el grupo se dedicaba a estafar a los ciudadanos con la presentación de querellas por corrupción contra instituciones del Estado y cargos públicos basadas en pruebas falsas, fabricadas ad hoc. Y, según el sumario, Reina “tendría un papel clave en la distribución” de las querellas y la actividad de Acodap “en internet y por diferentes canales y redes sociales”, base para después recaudar dinero entre sus seguidores.

En esa línea, un informe de la Guardia Civil apunta que la trama recaudó más de 185.000 euros en 2021 y 2022, los cuales acabaron en poder de sus integrantes. Gadea destaca que Presencia utilizó más de 30.000 euros para gastos de “índole privado”. Reina percibió 15.174 euros. “Don Fernando me dijo que, en los estatutos de Acodap, hay como una ayuda para los que están colaborando con la asociación más estrechamente. Al ayudar, pues a nosotros se nos ayudaba”, se justificó la investigada en la Audiencia Nacional, donde contó que también se pagaba al conspiranoico Alberto Royuela, quien presuntamente suministraba las pruebas falsas.

Reina incidió en que Presencia movía los hilos de todo. Según su versión, él le pasaba las “notas de prensa” para difundir las presuntas denuncias falsas en la web. También manejaba el dinero que entraba en Acodap; decidía cuánto cobraba cada colaborador —“Él me decía: ‘A tal persona, tal concepto y tal dinero’. Llegaba la clave a su teléfono y se hacía la transferencia”—; y ordenaba abrir nuevas cuentas bancarias a medida que la Audiencia Nacional acordaba bloquearlas. De todo ello, según remachó, el exjuez se beneficiaba personalmente. “¿Sabe de qué vivía Fernando presencia?”, le preguntó el juez Gadea a Reina, que contestó: “Cuando la gente donaba, donaba a la causa, pero a través del correo y el teléfono nos decían que también le querían ayudar a él y a su familia para que pudiera subsistir”. ¿Sabe si Presencia vivía de las aportaciones de Acodap? “En algún momento sí, pero yo creo que cobran el mínimo vital”.

“Yo no sé si es verdad”

La imputada se excusó en que “siempre” confió “plenamente” en Presencia y en que creía que era juez, pese a que había sido expulsado de la carrera tras dos condenas por prevaricación: “Lo veía cada vez más como un líder que luchaba contra la corrupción [...] Él me decía que seguía siéndolo porque [su expulsión] no se había publicado en el BOE”. Reina insistió en que, “en ningún momento”, se planteaba que las denuncias fueran falsas y que, cuando le surgía alguna debido a la investigación abierta en la Audiencia Nacional, confiaba en las explicaciones de Presencia: “Yo no tengo ningún conocimiento jurídico”.

Durante el interrogatorio, Reina llega a disculparse entre lágrimas por su actuación y se mostró dispuesta a cooperar con las pesquisas: “Pido perdón porque yo no sé si es verdad o es mentira. Simplemente, yo he sido una intermediaria. Y ahora yo me encuentro así delante de ustedes... que me da vergüenza porque no sé si es verdad o es mentira. Y yo he estado ahí en medio. Así que, de verdad, que le pido perdón a los dos”, dijo, dirigiéndose a Gadea y al fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Jesús Alonso. Ese día, el ministerio público descartó pedir el ingreso en prisión provisional de Reina: entre otros motivos, por su colaboración. Eso sí, se le han impuesto medidas cautelares: se le ha retirado el pasaporte, se le ha prohibido salir del país y se le obliga a comparecer semanalmente ante el juzgado."              (J. J. Gálvez, El País, 07/08/23)

2.9.21

“La decapitación del fiscal Ignacio Stampa atenta contra la instrucción del caso Villarejo”

 "Es uno de los periodistas de tribunales de mayor prestigio. Presentó en Lanzarote su último libro, ‘El Rey al desnudo’. Diario de Lanzarote publicó una primera parte de la entrevista, centrada en el libro, y publica ahora la segunda parte, en la que habla de la situación de la Justicia y del periodismo.

-En una conversación grabada por el propio comisario, el exjuez Baltasar Garzón le decía a Villarejo que era un mal necesario. ¿Está de acuerdo?

-Personajes como Villarejo hay muchos en la historia y a veces hacen de comadronas, muy a su pesar, porque su objetivo de acumular información suele ser el de obtener una ventaja personal. Villarejo considera que el juez De Egea es un “juez de Estado” porque le protegía. Abrió las diligencias por los audios en la segunda quincena de julio y las canceló el 7 de septiembre, con agosto de por medio, y no hizo nada. Incluso lo dice, que esta investigación es un cáncer que hay que extirpar de la Audiencia Nacional. Villarejo, desesperado, filtra esos audios de su conversación con Corinna. 

Relato, a través de un capítulo del libro que se llama El Gordo (Enrique García Castaño), que es un personaje clave porque es el policía que le da el material técnico a Villarejo para grabar y el que provee de todo el material de seguimiento a los jueces de la Audiencia Nacional y las operaciones policiales. Villarejo es incontrolable.

-Pero ha sido muy útil a muchos...

-Ahora salen los contratos de Iberdrola, el caso de Sánchez Galán, que le han tenido diez o doce años a su servicio para espiar a los demás, y varias empresas del Ibex. Los periodistas comentábamos en los años 80 sobre dos grandes personajes, Conde y De la Rosa, que se dedicaban a fabricar dossieres con investigadores privados y esto parecía un sacrilegio. Ahora vemos que durante décadas, las grandes compañías del Ibex tenían los servicios de Villarejo y se chantajeaban unas a otras.

 -El primer capítulo de su libro está dedicado a ‘El Gordo’, Enrique García Castaño, que fue número dos de la Policía. Ahora está defendido por el bufete de Garzón. Sorprende este papel del exjuez, que, además, es pareja de la fiscal general del Estado, que acabó por no renovar la comisión de servicios del fiscal Ignacio Stampa en Anticorrupción.

-Es evidente que, pese a que esto ha salido, no ha sido objeto de seguimiento de los principales periódicos. Eso revela que Garzón tiene un peso determinado, por su historia de relaciones con la prensa. No se le da la gravedad que debería tener, porque es la pareja de la fiscal general del Estado, que es la principal responsable de la decapitación de Ignacio Stampa. Algunos sabemos lo que ella piensa, pero no ha explicado los argumentos y ha aprovechado la circunstancia de tener que nombrar fiscales fijos en Anticorrupción para no renovar el nombramiento. La Unión Progresista de Fiscales y la asociación conservadora, a la que pertenecía Stampa, entendieron enseguida cuál era el propósito de Dolores Delgado, que no le iba a dar la plaza fija, y no dieron una batalla que consideraron perdida de antemano. El único sentido de la decapitación de Stampa, la persona que más conoce el caso Villarejo, es un atentado contra la propia instrucción. No digo que no pueda ser sustituido, pero yo he seguido tribunales durante 35 años y la instrucción de un caso es fundamental. Es el caso día a día, hora a hora, cuando almacenas la información, tipificas los delitos y están en tu cabeza, eres una fuente colosal y es imposible que la decapitación de un fiscal que está en un caso no tenga consecuencias sobre el mismo y la instrucción posterior. El bufete de Garzón defendió a varios imputados en el caso Tándem, no él personalmente, que se ocupó más de Enrique García Castaño, que era un hombre con el que tenía excelentes relaciones. Cuando era juez, este personaje te permitía hacer todos los atajos que necesitabas, primero porque era policía y el argumento de los jueces, muchas veces, es: “lo pide la Policía”. En este caso lo hacía la Policía, no solo lo pedía.

-Los riesgos de los atajos. Nadie se queja si está a favor, pero la línea es muy delgada...

-Cuando estalla el caso y se producen algunas filtraciones, ya Garzón empieza a atacar a Stampa, desde el mismo comienzo, y finalmente eso se convertirá en obsesión y Dolores Delgado ejecuta la decapitación de Stampa.

 -Ignacio Stampa tuvo aquí en Lanzarote un gran protagonismo en casos de corrupción en los que incluso estuvieron implicados dos letrados del Tribunal Constitucional. Uno era Ángel Aguallo, que aparece en su libro. También aparecen otros bufetes de abogados que siempre orbitan en torno a los casos de corrupción y exjueces o exfiscales. Da la impresión de que no son muchos, pero que siempre son los mismos personajes...

-Hay que entender que vivimos en España en un sistema judicial. Se ha filtrado que hay una ponencia del magistrado García Trevijano que no declara inconstitucional el confinamiento, pero que se tenía que haber hecho con estado de excepción. Aquí lo importante es declararlo inconstitucional aunque por un problema terminológico. [La entrevista se realizó antes de que se conociera la sentencia sobre el confinamiento]. Se trata de darle una patada al Gobierno de Pedro Sánchez y darle la razón a Vox, que puso el recurso. Vivimos en un estado judicial donde los jueces se creen que estaban a la vanguardia. El informe sobre los indultos no tiene precedentes. Trata de reescribir la sentencia del procés de 2019. Ha sido mejor acogido por la derecha que la sentencia porque Marchena había abierto la expectativa de que la sentencia iba a ser por rebelión, no por sedición, y eso decepcionó. El informe dice que es un autoindulto del Gobierno y es más satisfactorio. Lo mismo con operaciones como contra Stampa, que la ejecutora es la fiscal general, pero no se le ha acusado de nada. De todos los procedimientos abiertos, no hay ningún cargo contra él. Toda la patraña que han montado con Podemos se ha disipado y, lo peor de todo, desde nuestra perspectiva como periodistas es que a los medios que jalearon la investigación contra Stampa, que la alimentaron y se inventaron historias les ha parecido muy bien que destituyan a un fiscal que es la base del caso Villarejo.

-Se habla de las puertas giratorias de la política, pero las de la judicatura no se quedan atrás. Hay exjueces y exfiscales que, después, como abogados, usan sus relaciones personales y profesionales. ¿El valor añadido que tienen estos abogados es el conocimiento de las personas que están en los tribunales y en la Fiscalía?

-Jesús Santos, por ejemplo, es una persona que es abogado del PP en Gürtel o la caja B. Nadie dice que era fiscal de la Audiencia Nacional, enviado, gracias a su relación con Manuel García Castellón también, como agregado de enlace en Italia. Vaya destino. García Castellón estuvo siete años en Francia y cinco en Italia. Eso no lo haces sin contactos. Santos, abogado de Cospedal, era fiscal y tiene sus contactos. Es abogado, pero eso es lo de menos.

-¿Y esto cómo se resuelve? ¿Es necesaria una reforma profunda?

-Vivimos en un estado judicial donde esto tiende a ser cada vez más frecuente y más impune. Se hizo una reforma durante los últimos diez años, si se analizan la cantidad de fiscales que han salido de Anticorrupción y se han incorporado a la defensa de algunos delincuentes, es notable, como con Fabra.

-O jueces de la Audiencia Nacional, como José Antonio Choclán, que en Canarias lleva varios casos sonados...

-Y es abogado de Correa, y ahora está para los asuntos de Corinna en la Audiencia Nacional. Eso es una cama redonda que se ha ido incrementando con el paso del tiempo.

-En Canarias, altos cargos de la Consejería de Justicia son jueces y, después, en un sitio tan pequeño, vuelven a la judicatura...

-Cada vez se convierte en más habitual y nos acostumbramos a ello. Por supuesto que habría que hacer una reforma e impedir que se utilicen puestos de carácter público en la defensa de personajes para temas de corrupción. Eso es así. Sánchez Junco, el asesor y abogado de Juan Carlos I, pues ha sido de la Fiscalía Anticorrupción de la Audiencia Provincial de Madrid. Ahí coincidió con Juan Ignacio Campos, el actual número dos de la Fiscalía General del Estado y jefe de la investigación del rey Juan Carlos.

-Esto parece un terrible conchabeo. ¿Es más que una sensación?

-No, no. Es un sistema consolidado y al que se ha dado normalidad. Nadie se lleva las manos a la cabeza con esto. En la operación contra Stampa, la prensa no juega un papel de denuncia, todo lo contrario. Villarejo recibía una acogida muy fuerte cuando atacaba a Stampa diciendo que era podemita.

 -Y después nos extrañamos de la pérdida de credibilidad de la prensa.

-Los servicios de información de la Policía y la Guardia Civil operan con un conocimiento y un dominio de los medios de comunicación que es notable, en el sentido de que colocan su mercancía primero en los diarios digitales con largos informes, y que estos diarios consideran como la verdad revelada. Ahí no hay presunción de inocencia ni nada. Y los medios de prensa escrita se ven obligados a seguirlo, a repetir lo que publican.

-Las llamadas cloacas son necesarias como fuente, pero da la impresión de que algunos las convierten solo en una correa de transmisión, sin más...

-Para la UCO, la UDEF, que no son neutrales, es muy importante ese flujo de información porque fija de alguna manera las claves de la investigación. Para ellos, la prensa actúa como correa sin tener en cuenta que también representan intereses determinados, que tienen un objetivo al fijar el titular. Y todo funciona como una simbiosis a la que se añaden los jueces que filtran información sobre lo que va a hacer la Fiscalía, por ejemplo sobre lo que les desagrada, pero todo ese sistema está consolidado y eso no existía en otra época.

 -Es decir, que se pone la prensa al servicio del sistema judicial y entonces no hace el papel que le corresponde.

-Así es, porque creen que de esa manera van a obtener más información y eso alimenta su competencia con los otros medios, y en realidad es una competencia para ver quién sale diez minutos antes con la misma información. Es estéril."                    

(Entrevista a Ernesto Ekaizer, Saúl García, Diario de Lanzarote, 21/08/21)

30.7.21

La Audiencia Nacional desimputa a Repsol, CaixaBank, Brufau y Fainé en el ‘caso Villarejo’

 "El juez Manuel García-Castellón, instructor en la Audiencia Nacional, ha desimputado a Repsol y CaixaBank por el caso Villarejo, así como al actual presidente de la petrolera, Antonio Brufau; y al expresidente del banco y exvicepresidente de la energética, Isidro Fainé. 

Según un auto al que ha tenido acceso EL PAÍS, el magistrado ha tomado esta decisión tras interrogar esta misma semana a los representantes jurídicos de ambas compañías, que negaron cualquier irregularidad por su parte en la contratación de Cenyt, el grupo empresarial encabezado por el comisario jubilado José Manuel Villarejo, pese a las sospechas de los investigadores de que las dos sociedades se hicieron con los servicios del policía para urdir una operación de espionaje en 2011 contra Luis del Rivero, entonces presidente de Sacyr y que pretendía hacerse con el control de Repsol tras un pacto con la mexicana Pemex.

Esta decisión llega apenas dos días después de que finalizara la última ronda de interrogatorios fijada en esta línea de investigación de un macrosumario que señala a varías de las compañías más importantes del país: otra parte de las pesquisas salpican a Iberdrola, Mutua Madrileña, BBVA o el Grupo Planeta. Tras escuchar el pasado martes y miércoles a los representantes de Repsol y CaixaBank, el magistrado descarta que ambas empresas fueran responsables como personas jurídicas de la contratación de Villarejo. 

También rechaza que sus entonces máximos responsables, Antonio Brufau e Isidro Fainé, supieran algo del encargo al comisario. De hecho, el juez baja el punto de mira en la escala directiva y lo sitúa, especialmente, en los directores de Seguridad: Rafael Araujo (Repsol) y Miguel Ángel Fernández Rancaño (CaixaBank).

El auto de García-Castellón recoge buena parte de la defensa de Repsol y CaixaBank, que alegaron esta semana que solo contactaron con Cenyt para obtener de forma legal cualquier información sobre el acuerdo entre Pemex y Sacyr, pero nunca para recabar datos personales que pudieran suponer una vulneración de derechos —en los registros a Villarejo se encontró un registro de llamadas telefónicas de las presuntas víctimas—. Además, remacharon que la contratación fue transparente y rigurosa, y se cumplió siempre con los estándares internos y de control de las empresas.

Una batería de argumentos que acepta el juez en su fallo, donde considera que ambas compañías contaban un sistema de prevención y cumplimiento “eficaz” cuando se produjeron los hechos, “sin que las acusaciones hayan aportado elementos de cargo que permitan concluir la existencia de un defecto estructural en los modelos de prevención, vigilancia y supervisión vigentes en las compañías”. La documentación aportada por las dos sociedades, incide el instructor, “permite constatar que los mecanismos de prevención implantados existían y eran adecuados, con independencia de la final ocurrencia de los hechos objeto de investigación”.

“No recaía en el ámbito de los presidentes”

El magistrado García-Castellón mantenía imputados por estos hechos a varios directivos de ambas compañías. Entre ellos, a Antonio Brufau, actual presidente de Repsol; y a Isidro Fainé, expresidente de CaixaBank y exvicepresidente de la petrolera española, para quienes archiva ahora las pesquisas. Ambos ya negaron también al juez cualquier ilegalidad e insistieron en que desconocían quién era Villarejo. El comisario jubilado bautizó esta supuesta operación de espionaje contra Del Rivero como Proyecto Wine y, según el sumario, cobró al menos 400.000 euros de ambas compañías.

Sobre Fainé y Brufau, el magistrado considera que no se ha acreditado su participación en la contratación de Cenyt y que, de la documental aportada por ambas compañías, “se desprende que la contratación no recaía en el ámbito de control del presidente, sino en el de sus directores de Seguridad”. Por tanto, añade: “Sin indicios que apunten a que [ambos] interviniesen de manera directa en los hechos investigados, no es posible transferir a dichos presidentes una obligación de supervisión y vigilancia corporativa que está delegada en los órganos competentes para ello”. García-Castellón remacha que “no cabe la responsabilidad objetiva por razón del cargo”.

El magistrado afirma que no existen indicios suficientes para mantener imputados a los dos empresarios. Según el juez, la contratación de Cenyt por parte de Repsol corrió a cargo de Araujo “en el ámbito de sus funciones”: “No consta en las actuaciones que Brufau tuviese conocimiento de a qué empresa se contrataba, ni de la existencia de Villarejo”. En la misma línea se pronuncia sobre Fainé: “No consta en la causa otra participación de Fainé que informar a Fernández Rancaño de que Repsol ya habría contactado con una empresa y que hablase con su homólogo de [la petrolera]. No consta un especial conocimiento sobre la empresa, ni antes, ni después de la contratación; ni de Villarejo, ni antes, ni después de la contratación; ni de los detalles del contrato. Tampoco consta que Fainé hiciese un especial seguimiento de dicha contratación tras la conversación mantenida con Brufau. Ni tan siquiera que ambos volviesen a hablar sobre el asunto en cuestión”.

Tras conocerse las desimputaciones, CaixaBank ha valorado de “forma muy positiva la resolución que se ha dictado y continuará, en su caso, con la voluntad de colaborar con la autoridad judicial, como ha hecho siempre”.               (J. J. Gálvez, El País, 29/07/21)

14.7.21

La Audiencia condena a Luis Pineda a 8 años de cárcel por extorsión y estafa a bancos por medio de Ausbanc, y a 4 al secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernard

 "La Audiencia Nacional ha condenado a ocho años de cárcel al presidente de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (AUSBANC), Luis Pineda, y a cuatro años al secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad, por extorsionar a entidades bancarias y empresas para que les pagasen a cambio de evitar acciones judiciales o campañas de descrédito en su contra.

En una sentencia, de 195 páginas, los magistrados de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal imponen a Pineda una pena de cinco años de prisión por un delito continuado de extorsión y otros tres por estafa, mientras que a Bernad le condenan a tres años por un delito de extorsión en grado de cooperación necesaria y otro año por el mismo delito en grado de tentativa.

 En concepto de responsabilidad civil, Pineda deberá indemnizar a un total de 13 entidades: a BBVA, con 1.524.565 euros; a Unicaja, con 904.328 euros; a Caixabank, con 24.200 euros; a Liberbank, con 1.499.918 euros; a Nissan Ibérica, con 36.300 euros; a Barclays, con 149.750 euros; a Caja Castilla la Mancha, con 332.000 euros; a Europistas, con 406.000 euros; a Cajasur, con 266.200 euros; a Cajavital, con 546.701 euros; a Bankia, con 586.850 euros; a Caja Rural del Sur, con 576.302 euros, y a Banca March, con 38.115 euros.

La Sala también condena a un año de cárcel al adjunto a la Presidencia de Ausbanc Ángel Garay y a seis meses a María Mateos, directora del departamento jurídico, ambos por un delito de extorsión en grado de complicidad.

 Por contra, la Audiencia absuelve a los otros seis acusados (la abogada de Manos Limpias Virginia López Negrete y los directivos de Ausbanc Alfonso Solé Gil, María Teresa Cuadrado, María Isabel Medrano, Rosa Aparicio y Luis María Jordana) de todos los delitos de los que estaban acusados, esto es, organización criminal, extorsión, denuncia falsa, amenazas, estafa, blanqueo de capitales y administración desleal.

Pineda y Bernad también resultan absueltos de la mayoría de los delitos por los que fueron juzgados. En concreto, en el caso del presidente de Ausbanc de organización criminal, acusación y denuncia falsa, fraude y estafa procesal y administración desleal, mientras que en el caso del secretario general de Manos Limpias queda exculpado de los dos primeros delitos y, además, de amenazas.

 La Fiscalía de la Audiencia Nacional había solicitado una condena para Pineda de más de 118 años de cárcel y de más de 24 años para Bernad, mientras que para el resto de acusados había pedido imponer penas de entre 66 y 11 años de cárcel.

Los hechos probados de la sentencia detallan la creación de Ausbanc en 1986 y cómo, con ocasión del ejercicio de acciones colectivas y como fórmula para obtener sumas dinerarias en el afán de lucro que movía a Pineda, a la vez que presentaba demandas, Ausbanc propiciaba acuerdos para la solución extrajudicial de los conflictos, unos jurídicos relacionados con el objeto de la demanda y otros económicos, planteándose de forma conjunta.

 El ejercicio de la acción colectiva, dicen los jueces, era un mero instrumento para que las entidades accediesen a las pretensiones económicas formalizadas a través de convenios publicitarios u otras fórmulas. En el caso de que aceptasen suscribirlo, aun cuando se iniciase o se siguiera el trámite por los letrados de las delegaciones territoriales, se abandonaba cualquier ulterior reclamación. 

De darse la circunstancia de que las entidades no se avinieran a los requerimientos económicos efectuados generalmente por Pineda -ya fuera porque el acuerdo publicitario supusiera un desembolso desmedido o porque el jurídico era inasumible- podía conllevar una repercusión negativa reputacional de distinta índole, bien a través de publicaciones de noticias que no respondían a la realidad o por la “difusión hiperbólica” de un acontecimiento aislado en la entidad en cuestión, incluso con la escenificación de manifestaciones a la puerta de la sede de la sede bancaria.

 Las campañas de ataque a la marca o a sus directivos se modulaban en función de si finalmente se rendían a sus pretensiones económicas, suscribiendo los convenios o retomando los que se habían dado por concluidos.

 La sentencia indica que los pagos que hacían efectivos se enmascaraban, bien como publicidad en las revistas de Ausbanc, cuyos ejemplares se distribuían de forma gratuita salvo un 2 por ciento que se vendían, bien como “estudios de mercado” que elaboraba la entidad con las quejas y reclamaciones de consumidores y reseñas de sentencias judiciales, bien mediante patrocinios y otros eventos.

 El Tribunal explica que la relación entre Luis Pineda y Miguel Bernad se inició a finales de 2012 y duró hasta 2016, cuando se cortó con motivo del procedimiento judicial que ahora se enjuicia.

 Según la Sala, como Ausbanc Consumo copaba la actuación en el orden civil contra las entidades bancarias, Pineda advirtió de que otra manera de obtener copiosas sumas de dinero era a través de los procesos penales. Para ello, estableció la fórmula aparente de colaboración con Manos Limpias que, como acusación popular, instaba o se personaba en distintos procedimientos con gran repercusión mediática.

 “Con ello, a cambio de nutrir Ausbanc de fondos a Manos Limpias que vivía en gran medida de aportaciones gratuitas, Miguel Bernad dio entrada al acusado Pineda para que se personase en procesos penales en la exclusiva idea de solicitar a investigados sumas dinerarias para acrecentar las arcas propias y del Grupo Ausbanc a cambio de instar la desimputación de los mismos o apartarse del procedimiento, siendo dicho proceder compartido por ambos, así como puesto en marcha por uno y otro”, señala.

 En esa línea, continúa, Bernad, en nombre de Manos Limpias, articulaba denuncias y en la sombra, Luis Pineda, le daba las directrices sobre el devenir de aquellas con el fin de mantener los acuerdos publicitarios o para que sus víctimas comprobasen su capacidad de actuación a fin de amilanarlos, tantos a las personas físicas como a miembros de corporaciones.

La Sala examina con detalle la treintena de actuaciones de los acusados encaminadas a obtener un beneficio de las distintas entidades con las que se ponían en contacto, algunas de las cuales se consideran como extorsión consumada por haberse llevado a cabo, otras como intento de extorsión cuando no obtenían los resultados esperados y otras que no se han considerado como delito.

 Así, el texto refleja la actuación de los acusados con la mayoría de las entidades bancarias del país (BBVA, Cajamadrid, Credit Services, Novagalicia Banco, Catalunya Banc, Unicaja, Banco Sabadell, Banco Santander, Caixabank, Liberbank, Caja León, Caja Jaén, Banco Ceiss, Barclays, Caja Castilla La Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Cajasur, Banco Caixa Geral, Bankia, Mare Nostrum, Banca March o Citibank), empresas como Gas natural Fenosa, Nissan, Volkswagen o Europistas y procedimientos judiciales con gran repercusión mediática como el Caso Noos.

En relación con este último procedimiento, la Sala considera probado que en octubre de 2015 Miguel Bernad se reunió con el director general de la Fundación La Caixa, Jaume Giró, actualmente consejero de Economía de la Generalitat de Cataluña, con motivo de la retirada de la acusación de Manos Limpias a la Infanta Cristina a cambio de dos millones de euros.

Posteriormente, Pineda se reunió con el directivo del Banco Sabadell Gonzalo Barretino y le hizo llegar la posibilidad de retirar la acusación contra la Infanta a cambio de tres millones de euros. El directivo denunció los hechos ante la Policía.

 No consta que los acontecimientos, dice el Tribunal, “se desenvolvieran en un clima de presión del que se valieran los acusados Luis Pineda y Miguel Bernad”. Por este episodio concreto, la Audiencia absuelve a ambos y a la abogada Virginia López Negrete, que ejercía la acusación en nombre de Manos Limpias.

En su sentencia, ponencia de Teresa Palacios, la Sala descarta la mayor parte de las acusaciones de estafa y rechaza también la existencia de una organización criminal. Se trata, según el tribunal, de un delito de extorsión en donde los sujetos pasivos no tienen el perfil de persona física a los que se puede ocasionar desasosiego, angustia o temor con la puesta en peligro de su libertad o seguridad. En su caso se activaba la vulnerabilidad ante la protección “el valioso activo que representa el riesgo reputacional” .

 La Sala explica que las entidades en general y las bancarias en particular, se ven en la necesidad de tener que gestionar la reputación de la entidad, dado que es un activo con gran repercusión económica, pudiendo suponerles publicidad negativa el mero hecho de la publicación de una sentencia adversa.

 “Evidentemente, lo han de soportar dado el derecho a la información y en aras de proteger al consumidor frente a sus prácticas. Pero cuando el ejercicio de las acciones judiciales se modula según sean atendidos los requerimientos dinerarios, aparte de que revela quien así actúa que no parece que le importe mucho ni sublima al consumidor que supuestamente ha de defender a través de la interposición de demandas, se puede estar configurando una práctica extorsiva en las que las entidades se vean abocadas a sufragar unos servicios publicitarios que no requerían, a los que se pliegan concertándolos, en evitación del descrédito a que se les podía someter en ese uso desmedido del ejercicio de acciones, y lo que de repercusión pública podía representar con la incidencia negativa antes apuntada a su reputación ,que se recrudecía en los medios de publicidad de AUSBANC, indica.

 El tribunal descarta el delito de estafa en la mayor parte de los casos por cuanto se puede comprobar que en algunas situaciones se llegaba a acuerdos extrajudiciales donde por AUSBANC CONSUMO se imponían condiciones a las entidades bancarias para que cesasen en la práctica que había dado lugar a la formulación de demandas y a sentencias condenatorias, y con ello, se estaban neutralizando tales prácticas delatadas tanto en relación al procedimiento donde se llegaba a dichos acuerdos, como de futuro, y todo ello, beneficiaba al cliente de la entidad condenada.

Tampoco aprecia el delito de organización criminal en cuanto que los escritos de acusación del fiscal y de la acusación ejercida por Podemos en relación con el papel criminal de cada uno de los miembros, excepto Pineda, “son ciertamente insuficientes, a no ser aludir al conocimiento y la puesta en práctica de las distintas parcelas en las que estaban los acusados ubicados en la estructura interna de AUSBANC, siendo que cuando se aborda cada uno de los hechos que se verán más adelante, la referencia a los acusados, en varios de los supuestos es nominal, sin más añadido que haber participado o intervenido, no describiéndose los elementos fácticos de una conducta típica que hubiera podido contribuir en pro de la acreditación de la estructura criminal, solo sustentada en las funciones propias de cada uno en el organigrama de AUSBANC, incluso hasta no aparecer citados en el relato acusatorio”.

 A lo largo de la sentencia se detalla cómo, en relación con las colaboraciones con Ausbanc, se trasladaba al destinatario la idea de que, de no atenderse a dicha petición, la publicidad para la entidad no sería positiva, lo cual opera como factor inquietante en lo que a la imagen de la entidad supone, al margen de que a su pesar la entidad bancaria se mantuviera en su decisión.

 Pineda, según el tribunal, disponía “como arma arrojadiza de los medios publicitarios de AUSBANC modulando la información a su antojo, según se avengan las entidades requeridas a sus lucrativas pretensiones, distanciándose del mero papel ilustrativo e informativo de lo noticiable, para adornarlo positiva o negativamente según interese en función de que se acceda a sus demandas económicas”.  

El Tribunal fija para Pineda la pena mayor posible por el delito de extorsión, cinco años de cárcel por su actuación prolongada en el tiempo en la que se valió de la asociación sin ánimo de lucro en lo que su objeto era la defensa y protección de los consumidores para su interés lucrativo.

 “Para esa depredación, -subraya- las acciones en pro de aquellos las trasmutó en arma arrojadiza a fin de presionar a las entidades a las que demandaba o en el seno de los procesos judiciales en marcha, modulando su ejercicio, además de valerse de los medios de publicidad de AUSBANC que también atemperaba, orientando la información para desacreditarlas y con ello hacer por doblegar su voluntad, trasladando esa misma forma de operar a causas penales en las que se personó como acusación popular, que venía ejerciendo MANOS LIMPIAS, movido por ese afán lucrativo que presidía su conducta”.

 El tribunal resalta “la carencia más absoluta de las más elementales normas que debe presidir la sana conducta del que enarbola (sin éxito) actuar exclusivamente en defensa de los consumidores y usuarios, denotando más bien, que su fin primordial no es otro que, a costa de los anteriores, engrosar su propio peculio”.               (F. Sanz, Cinco Días, 09/07/21)

12.7.21

Expolíticos, directivos de empresas del IBEX y otros contratantes del comisario maniobran para librarse del 'caso Villarejo'

 "La mayoría de las empresas y directivos o exdirectivos que adquieren la condición de "investigados" en el caso Tándem o caso Villarejo lo hacen por el hecho de haber contratado y pagado por servicios prestados a José Manuel Villarejo, un policía en activo que no tenía la preceptiva compatibilidad concedida para llevarlos a cabo. Pagar a un funcionario de Policía en activo por servicios privados de gestión de crisis en los que su condición de policía es parte fundamental de la oferta de valor es un delito de cohecho. Para estas personas físicas y jurídicas investigadas la clave de su defensa está en poder demostrar que su condición de policía en activo no fue determinante en su contratación, que los servicios contratados no eran ilícitos per se y que le estaban permitidos o no tenían forma de saber que no lo estaban. 

En esto trabajan a marchas forzadas los abogados de todos aquellos que hicieron negocios con el policía jubilado. A dia de hoy, ya hay tres compañias del Ibex imputadas como persona jurídica (BBVA, Repsol y Caixabank) y Anticorrupción ha pedido que también sea llamada en calidad de investigada unaa filial de Iberdrola. Ademas, varios directivos y exdirectivos de dichas compañías están siendo investigados.

La defensa de la mayoría de los contratantes del comisario se basa en los siguientes argumentos falaces: desconocimiento de su condición de policía en activo, actividad privada autorizada de "facto" porque era "sabida por sus "superiores", selección de sus servicios porque tenía "prestigio" y había sido contratado antes por "muchas empresas importantes" y  plantilla amplia y estable que de un lado demuestra la realización de un trabajo real de investigación y consultoría y de otro descarta una actividad ilegal con tantos testigos de riesgo. En las últimas horas algún medio de comunicación ha hecho suyos estos argumentos, cuya inconsistencia mostramos a continuación:

"No sabía que era policía"

Unos dicen (como Susana García Cereceda, investigada en la pieza Land) que "no sabían que era policía"; otros (como Dolores de Cospedal —que fue subsecretaria de Estado de Interior—, y varios jefes de seguridad expolicías de alto rango, como Antonio López de Planeta o Miguel Ángel López Rancaño) afirman que conocían que era policía pero que creían que "llevaba mucho tiempo en excedencia". Si dicen la verdad, lo que es de todo punto cuestionable, nadie se ocupó de verificar las credenciales de Villarejo, lo que causa estupor si los temas encargados eran tan "confidenciales" (excusa que dan en sede judicial para explicar que los pagos al comisario no pasaran por los controles habituales para con los proveedores).

"En 2015 Interior avala su actividad privada"  

En 2015, y tras la publicación por El País de una serie de artículos sobre el entramado empresarial de Villarejo y los movimientos sospechosos de capitales asociados a dicho entramado que fueron completados más tarde por un inventario patrimonial publicado por este diario, José Ángel Fuentes Gago,  el jefe de gabinete del entonces Director Adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino y a instancias de éste elaboró y difundió urbi et orbi lo que los fans del comisario llamaron "informe de compatibilidad de las actividades del comisario Villarejo".

El escrito no era más que un refrito e inconexo de disposiciones administrativas que validaba la actividad privada de Villarejo, pero sin analizar ninguna empresa o negocio. Simplemente finalizaba diciendo que no estaba obligado a pedir la compatibilidad porque la "gestión de su patrimonio" no tenía conexión con las actividades encomendadas al Cuerpo Nacional de Policía y no mermaba su dedicación horaria. Cómo sería el "informe policial" de Fuentes Gago que "avalaba" la actividad de Villarejo que hasta el magistrado García Castellón tuvo que preguntarle cómo pudo emitir escrito semejante cuando en cinco minutos mirando en internet se podía ver que tenía empresas de investigación y de gestión de crisis judiciales manifiestamente incompatibles. Fuentes Gago fue premiado junto a su mujer, también policía, con un estupendamente remunerado destino de agregado en Holanda (donde paraba poco porque venía a Madrid en comisión de servicios) .

"Tres DAO's conocían y validaron su actividad"

En junio de 2018, se remitió al juzgado de Tándem un informe fechado el 2 de junio de 2017 emitido por la Oficina de Conflictos de Intereses dependiente de la Secretaría de Estado de Función Pública (Ministerio de Hacienda y Función Pública), en el que se dejaba claro  —como Público ya había avanzado mucho antes— que "no consta que el Comisario José Manuel VILLAREJO PÉREZ haya solicitado en algún momento desde la entrada en vigor de la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, autorización de compatibilidad para el ejercicio de actividades privadas".

Tras el jarro de agua fría, los investigados en dicha fecha repiensan la estrategia y un mes después redefinen la actividad privada de Villarejo como una actividad que no estaba autorizada formalmente, pero sí de "facto", por sus sucesivos superiores, quienes la aprovecharían para apoyar investigaciones policiales. Para asentar la idea, Villarejo pide a los tres anteriores máximos cargos policiales vivos (DAO) —Agustín Linares (1987-1994), apodado "Ágil" por Villarejo; Pedro Díaz-Pintado (1996-2004), "Pincel" o "Pintor"; y Eugenio Pino (2011-2016), alias "Pin" o "PinE"— que envíen una carta al juzgado en dicho sentido, cosa que hacen. El efecto del escrito duró lo que tarda en disolverse un azucarillo: llamados al juzgado a ratificarse en su contenido, los tres ex DAO se desdijeron. El único que aún sostiene que la Policía se servía de las empresas de Villarejo es el ex jefe del UDEV, de la UDEF y del CITCO, José Luis Olivera ("El Oli"), imputado también en el caso y con cuyo progresivo ascenso en la cadena de mando policial florecen los negocios del comisario.

Por su parte, Villarejo defendió durante mucho tiempo que, desde su reincorporación al Cuerpo, se limitaba a mantener el patrimonio creado en su época de excedencia, pero esto no es cierto: tras regresar al servicio policial activo, constituyó en España y fuera nuevos negocios bajo dos fórmulas mercantiles: como filiales de sus empresas preexistentes o cambiando razón y objeto social a éstas manteniendo el CIF.

“Yo contrataba con Redondo, no con Villarejo"

No pocos investigados defienden su actuación alegando que su único interlocutor era la mano derecha del comisario, su director general y cara visible del bufete filial Stuart Mckenzie SL, Rafael Redondo Rodríguez. Pero audios sitúan a Villarejo con sus clientes en la comercialización y ejecución de los servicios concretos prestados. Además, fue el propio Villarejo quien declaró en sede judicial (en el Caso Nicolás ante el juez Arturo Zamarriego) que todas sus empresas funcionaban con unidad de decisión ("él daba las instrucciones") y con "caja única", dos elementos que, junto a la "confusión de patrimonios" que también se da, definen jurídicamente a su conglomerado empresarial como "grupo de sociedades" y bajo el mando de un policía en activo.

Por tanto, es indiferente que se contratase con cualquiera de las empresas de su grupo: gestión de crisis o de comunicación con Club Exclusivo de Negocios y Transacciones SL (Cenyt), con la unidad de "investigación" (Servicios de Investigación y Detección SL, Inteligencia y Detección SL y Cenyt Argo SL), con la unidad de consultoría y cursos de formación (Cenyt Consultoría Organizacional SL), con el bufete Stuart Mckenzie SL o con cualquier otra firma del grupo. Como "grupo de sociedades" a todos los efectos son una misma empresa y bajo el mando de Villarejo. 

"Tenía actividad real y todos le contrataban"

Una línea de defensa muy común a casi todos los contratantes es la de argumentar la selección de su servicios y su necesaria legalidad en la afirmación "somos muchos y muy importantes los que le contratamos". Se alega así que se le contrata por ser una firma "prestigiada y conocida" y se intenta presentar como "prueba" el hecho de que fuera contratado por un buen número de grandes empresas españolas, enarbolando las declaraciones anuales de clientes y proveedores de las empresas del comisario y remitidas recientemente al juzgado por la Agencia Tributaria. Explican asimismo que si su contratación esquivó los controles exigidos al resto de proveedores fue por que se trataba de asuntos sensibles que requerían máxima confidencialidad. Ambas explicaciones pierden fuerza si se tiene en cuenta que todas esas empresas tienen en su mayoría algo en común: jefes de seguridad que eran policías del círculo de Villarejo y que además iban a comisión de (comprobada en el caso de Julio Corrochano de BBVA). Con respecto de la elusión de controles exigidos a la contratación de proveedores, baste decir que eso no ocurría con la contratación de otros proveedores prestadores de servicios que requieren gran confidencialidad.

Se alega también, con un informe de la Dirección General de la Seguridad Social de soporte también remitido al juzgado recientemente, que la plantilla de Villarejo es amplia y mostraba larga vinculación laboral, lo que a juicio de los medios afines a los investigados prueba que sus empresas poseían infraestructura y medios para desarrollar un trabajo de consultoría real como el contratado y que prácticas ilegales son improbables dado el número de testigos y peligro de eventuales delaciones.

Nuevamente el argumento tiene "trampa", porque el trabajo realizado por la plantilla no pasaba de confeccionar "notas" por la vía de copiar, de forma literal, textos de artículos publicados y de internet que no se molestaban en editar y en sacar del registro del mercantil y de la propiedad listas de empresas y propiedades asociadas a las personas supuestamente de interés para sus clientes. Nada que no pudiera realizar su cliente en pocas horas con personal propio no muy formado y por el 5% de lo que abonaba a Villarejo. Es decir nada que ver con algo que valiera lo pagado. Y con respecto del peligro de que alguien de la plantilla pudiera un día denunciarle, se omite el hecho relevante de que la estable plantilla de su grupo de empresas estaba compuesta por su mujer y hermanos de su mujer, sus cuatro hijos, un sobrino, su mano derecha Redondo, y dos hijos de éste; el resto eran o hijos de policías con los que Villarejo tenía tratos (entre ellos una hija del fallecido DAO Miguel Ángel Fernández Chico) o policías en segunda actividad con los que había compartido muchos tejemanejes pasados. 

Se le contrata por los servicios que presta gracias a su condición de policía en activo

El propio Villarejo ha insistido y remarcado en muchas ocasiones que vuelve al servicio activo tras diez años en excedencia (1983-1993) "para que sus notas  tuvieran validez". Y cuando negocia su jubilación, se ve cómo pelea por tierra, mar y aire para que le concedan el título de "comisario honorario". Pero ¿"validez" para quién?

Tras siete años de investigación propia, Público acumula indicios que apuntan a que Villarejo cobraba a hito conseguido, que el servicio valía lo pagado y que estaba en condiciones de prestarlo gracias a su condición de policía en activo y de varios de sus cómplices. Destacan dos:

1) Diseño y ejecución de campañas mediáticas con la distribución de contenidos a una nutrida facción transversal de medios o redactores a los que se proporcionan sus "notas" para incentivar su publicación o ser utilizadas como información procedente de "fuentes policiales" en caso de querellas o demandas por difamación o injurias, a pesar de que tales notas (sin sello de entrada en registros policiales) no sean policiales mas que en la medida que él era "policía en activo". Prácticamente todos los informes, propuestas y avances que Villarejo presenta a sus clientes desde hace 30 años tienen a los medios de comunicación como centro, y no pocos contienen la lista de artículos publicados en la línea que interesa al cliente (a modo de lista de gestiones realizadas). La propia Dolores de Cospedal repitió una y otra vez durante su hora y treinta dos minutos de declaración judicial que su interés en el comisario no estaba en obtener información de nada, porque ya la tenía, sino en su relación con los medios de comunicación, y que esto era de lo que el comisario hacía alarde y le ofrecía. 

Villarejo ocupaba la mayor parte de su tiempo en hablar con medios y periodistas afines, con los que establecía una relación simbiótica porque sus relatos siempre incluían detalles con morbo y características de "exclusiva". Nuevos indicios en la documentación bruta incautada apuntan a que además Villarejo les remuneraba, algo que, en caso de verificarse, explicaría las cantidades cobradas de los clientes.  

2) Provocación, orientación, reorientación o enredo de investigaciones policiales, pesquisas de la fiscalía o investigaciones en fase judicial, un objetivo para el que también desempeña un papel esencial su condición de policía en activo. Para estos servicios, en muchos casos se apoya en prensa de refuerzo o en sus famosas "notas", que una vez publicadas son recogidas por acusaciones populares amigas o creadas al efecto, que con los recortes de prensa ponen denuncias en instancias policiales, fiscales o judiciales amigas: estrategias de ida y vuelta ya avanzadas hace años en el reportaje audiovisual producido por Mediaprp Las cloacas de Interior. Para asegurar su admisión a trámite y no solo titulares, se recurre también a denuncias directas en la UDEF de Madrid, aunque el origen del asunto sea en otra región de España. 

Los objetivos son variados y también la casuística: creación de problemas judiciales en el peor momento a empresas o personas físicas adineradas para, seguidamente, ofrecer in extremis a los afectados sus servicios de gestión de crisis, destrucción en favor de clientes de competidores empresariales o rivales políticos dentro y fuera de un partido, facilitar jugadas de bolsa, etc.

En el juzgado: no se solicitó información clave a la Agencia Tributaria hasta hace un mes

La remisión reciente de los informes de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social que las defensas están incorporando a sus argumentarios muestra una nueva anomalía, una de tantas de las que Público viene informando con relación a la instrucción del caso Villarejo: alteración de transcripciones, omisión de audios en oficios, omisiones de investigación acerca del verdadero problema que tenían sus clientes y que les urgía resolver, registros de inmuebles sin practicar, móviles de investigados clave sin analizar tras años de instrucción,  información clave omitida en el cuerpo de los oficios y relegada a anexos kilométricos y una pieza abierta, la 28, que parece provocada para archivar todo el caso. Resulta que no ha sido hasta hace un mes que se ha solicitado información oficial a la Agencia Tributaria sobre la plantilla de las empresas de Villarejo y la identidad de los clientes y proveedores que hizo constar en las declaraciones anuales modelo 347. 

 "Parecería que no se quiere saber quiénes eran los clientes y los destinatarios de los pagos de Villarejo a lo largo de los años", han comentado juristas expertos en Procesal y Penal consultados por Público y que no salían de su asombro al conocer la dilación. Funcionarios de Hacienda que prefieren permanecer en el anonimato creen que es "muy raro" y todos coinciden en que esas declaraciones modelo 347 es casi lo primero que se solicita en un procedimiento de estas características (como así ocurrió en el caso Púnica) y además se pide remontar a todos los años posibles porque "el blanqueo es un delito grave que tarda muchos años en prescribir".

 La solicitud de las declaraciones anuales de clientes y proveedores es de las primeras diligencias que se practican en casos de este tipo. De hecho, fue solicitada por la comisión judicial del Caso Nicolás y Grabación Ilegal al CNI para todas las empresas de Villarejo a la nueva instructora de ese caso, Pilar Martínez Gamo, como conclusión y consecuencia de un informe de julio de 2017 que incluía múltiples indicios de una trama de blanqueo. El informe fue despreciado por la magistrada y la comisión judicial resultó disuelta, con sus miembros seguidamente expulsados de la unidad de Asuntos Internos que comandaba Francisco Migueláñez y enviados a puestos con funciones de muy inferior rango."            (Pilar L. González de LaraPatricia López , Público, 08/07/21)

9.7.21

El juez imputa a Repsol y CaixaBank por los encargos a Villarejo

 "El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha imputado a Repsol y CaixaBank como personas jurídicas en la causa sobre los encargos realizados al ex comisario José Manuel Villarejo. Esto sucede en mitad de las maniobras ex políticos, directivos del Ibex 35 y otros contratantes para eludir esta imputación, tal y como adelantaba hoy Público.

Ambas compañías, desde hoy, investigadas en el marco de la pieza separada número 21 del caso 'Tándem' que se se refiere al conocido como "proyecto Wine", desarrollado entre 2011 y 2012, sobre el presunto espionaje encargado a Cenyt, empresa vinculada a Villarejo, para investigar al ex presidente de Sacyr Luis del Rivero por su relación con Petróleos Mexicanos (Pemex) para hacerse con el control de Repsol.

En el auto del titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, les imputa un delito de cohecho y un delito de revelación de secretos. El magistrado indica que existen indicios de que tanto Repsol como CaixaBank, a través de sus responsables de seguridad, realizaron un encargo directo a Villarejo, cuando se encontraba en servicio activo en el Cuerpo Nacional de Policía, para investigar a Del Rivero y su entorno.

 El 26 de julio a las 10.00 de la mañana tomará declaración a ambos representantes de las compañías.

Dudas sobre la contratación de Cenyt

En opinión del titular del juzgado central de Instrucción número 6, existen dudas sobre la diligencia empleada por las dos entidades en la contratación de Villarejo en un momento en el que éste aún era funcionario público.

De hecho, aprecia un grave fallo en la diligencia exigible para constatar que Cenyt nunca estuvo habilitada para ejercer actividades de seguridad privada al tratarse de una comprobación que puede efectuarse a través de la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional.

 Para el juez, resulta especialmente llamativo que no se practicara esa comprobación cuando los dos jefes de seguridad de Repsol y CaixaBank que contrataron a Villarejo -y que ya se encuentran investigados en la causa- habían formado parte de la Policía.

Así, añade, aunque ambos no se encontraban en activo, debían conocer el escalafón de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía para saber que Villarejo ejercía como policía en activo cuando las dos compañías contrataron sus servicios.

Esta falta de diligencia debida, concluye García Castellón, hace necesario que las dos cotizadas expliquen en sede judicial "por qué pudo producirse esta situación".

 El ex presidente de CaixaBank Isidro Fainé y el presidente de Repsol, Antonio Brufau, ya fueron imputados a mediados de abril por estos hechos, después de que el magistrado entendiera que "probablemente" en alguna de las conversaciones que ambos mantuvieron en esa época "acordaron compartir dicha información, dada la confluencia de intereses".

En su interrogatorio, ambos reconocieron haber acordado investigar el movimiento de la constructora y Pemex sobre Repsol por el "peligro" que suponía, si bien rechazaron que en aquel momento conocieran que el ex comisario se iba a hacer cargo de esos servicios."          (Público, 08/07/21)

30.6.21

La Audiencia Nacional imputa al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, por los encargos a Villarejo

 "El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón ha acordado la imputación del presidente de Iberdrola Ignacio Sánchez Galán y de tres directivos, el número dos y consejero-director general de Negocios (Business CEO) de Iberdrola, Francisco Martínez Córcoles; el expresidente de Iberdrola España, Fernando Becker; y el ex jefe del Gabinete de Presidencia Rafael Orbegozo. Les imputa un delito continuado de cohecho activo, delito contra la intimidad y falsedad en documento mercantil por los encargos presuntamente ilícitos encomendados al comisario José Manuel Villarejo.

En su auto el magistrado acepta así la petición efectuada por la Fiscalía Anticorrupción en el marco de la pieza 17 de Tándem y explica que los cuatro desde sus respectivos puestos directivos pudieron participar en la contratación de los servicios del comisario cuando aún estaba en activo en el Cuerpo Nacional de Policía, que se manipularon las facturas correspondientes a esos servicios y que se tuvo acceso a datos reservados de las personas sometidas a investigación, entre las que se encuentran desde el presidente de ACS, Florentino Pérez, al expresidente de Endesa Manuel Pizarro

 Fuentes de la compañía indican a Europa Press que ya en mayo se pusieron a disposición de la Audiencia Nacional, y que será una oportunidad para esclarecer los hechos en una causa que se extiende desde 2019 con el consiguiente daño reputacional para la eléctrica. Sánchez Galán y Orbegozo han sido citados para el 7 de julio y Martínez Córcoles y Becker el día 6 de julio.

A lo largo de 22 páginas, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 hace un exhaustivo repaso por todos los hitos de esta pieza, que arrancó en octubre de 2019 tras recibir un oficio de Asuntos Internos elaborado a partir de la documentación aprehendida en los registros. En él, ya se destacaba que en 2004 la eléctrica contrató con Cenyt —empresa de Villarejo— a través del director de Seguridad, el también imputado Antonio Asenjo, el proyecto Arrow, que tenía por objeto superar los obstáculos para la construcción y puesta en funcionamiento de una central de ciclo combinado en Arcos de la Frontera (Cádiz).

 Para ese proyecto, que se extendió hasta 2006, el comisario —aun en activo— accedió a tráficos de llamadas de investigados y los informes que llegaban a Iberdrola tenían el carácter de confidencial. El juez dice que hubo intención de ocultar esos trabajos porque las facturas no fueron emitidas por Cenyt sino por otra compañía diferente, Castellana de Seguridad S.A. (CASESA) y apunta que por entonces, Sánchez Galán era vicepresidente y consejero delegado.

El informe de Del Olmo

En diciembre de 2004 uno de las personas clave de esta causa, quien fuera director de Control de Funciones Corporativas, José Antonio del Olmo, comunicó irregularidades en esos trabajos de Arrow a la dirección de Regulación, puesto que ocupaba el investigado José Luis San Pedro. Ponía de manifiesto que Asenjo le había comunicado que "Sánchez Galán había ordenado realizar unos trabajos especiales de vigilancia" y que "únicamente" eran conocidos por Bécker y Martínez Córcoles.

Ese informe apuntaba que Asenjo le dio tres remesas de facturas emitidas por CASESA por esa vigilancia. Además, hablaba de una segunda remesa que fue revisada y contabilizada por el también investigado Pablo Insunza, quien era director de Administración de Funciones Corporativas, algo que él mismo corroboró ante el juez. Pero el momento clave que recoge Del Olmo se produce en septiembre de 2004 cuando Asenjo le dice que quien hace los trabajos en realidad no es CASESA sino otra empresa "a la que Iberdrola no podía realizar pagos".

Además recogió que Asenjo le habló de otros trabajos similares por valor de 450.000 euros que no iban a ser ejecutados por CASESA, y en octubre le entregó una factura emitida por Cenyt.

Ese informe ha sido objeto de polémica en la instrucción, tal y como recuerda el magistrado, porque el superior a Del Olmo no recuerda haberlo recibido y no consta en el archivo de la eléctrica. Pero el juez dice que del testimonio de San Pedro y de un segundo informe de 20 de diciembre de 2004 redactado también por Del Olmo y firmado por los directivos Marcos Peña y Ángel Zarabozo en el que decían que esas facturas "no respetaban la normativa interna", puede inferirse que Sánchez Galán, Becker y Martínez Córcoles tenían "conocimiento de estos hechos".

El juez apunta que obra en la Agencia Tributaria pagos de CASESA a Cenyt por un importe total de 407.740 euros, a lo que suma que según oficios policiales también se han conocido en la causa hasta dos transferencias de más de 80.000 euros en agosto y septiembre de 2004 de CASESA a Cenyt. Esto "ratifica" la versión de los hechos aportada por Del Olmo.

Infringió la normativa interna

Además, García-Castellón menciona en su auto los diversos informes de cumplimiento elaborados por la eléctrica sobre esos contratos con Cenyt, y destaca los de febrero y marzo de 2020 en los que se apunta que las 12 facturas relacionadas con Villarejo, que no estaban asociadas a un pedido concreto dada su confidencialidad, debían enmarcarse en alguno de los cuatro supuestos previstos por la compañía, y sin embargo no fue así. "Se viene a reconocer que en la tramitación de las facturas correspondientes a este proyecto (...) se infringió la normativa interna vigente", añade.

Además, el magistrado recuerda que Asenjo ha reconocido que los conceptos de las facturas "no respondían a la realidad" y que él era quien comunicaba a Cenyt los conceptos que debían figurar. "Queda de este modo indiciariamente acreditado que los servicios no se prestaron en los términos expresados en las facturas, sino que, por el contrario, para tratar de ocultar los trabajos realizados, se procedió a la manipulación de sus conceptos", apunta el juez.

En el auto también se recogen otros proyectos elaborados por Villarejo como el denominado Black Board o B-B que en 2004-2005 tenía por objeto conocer información sensible de actividades de Pizarro. El juez destaca que se requisaron numerosos informes que incluían acceso a tráfico de llamadas, y que Iberdrola abonó una factura de 93.438,66€ y una segunda en 2004 que ascendió a 116.00€.

El juez indica que en 2009 Asenjo encargó a Villarejo los denominados Gipsy y Posy. El primero consistió en investigar a un directivo de la eléctrica, José María Álvarez, y a un proveedor, Francisco Julián Gutiérrez, al sospechar que pudiera mediar el pago de comisiones ilegales. Las pesquisas de Villarejo se extendieron a la vinculación de Álvarez con Florentino Pérez.

En Posy el objetivo era investigar a Florentino Pérez porque querían conocer "cualquier circunstancia que pudiera ser utilizada en un escenario de conflicto con Iberdrola". De lo intervenido, se supo que recabaron datos personales de él y su familia, y constan dos facturas de las que tuvo conocimiento Del Olmo. De hecho el juez recoge que de sus anotaciones se sabe que Asenjo le indicó que de ese trabajo "solo tenía conocimiento Sánchez Galán", y antes de pagarlo fueron firmadas por Orbegozo.

Finalmente, el juez, tras hablar de otro de los proyectos (Wind), indica que de la contabilidad de Iberdrola se sabe que fueron recibidas y abonadas quince facturas sin pedido emitidas por Cenyt entre 2004 y 2012 por importe total de 1,04 millones. También menciona las conversaciones mantenidas entre Villarejo, Redondo —socio del comisario— y Asenjo en las que éste pregunta cómo podrían establecer una relación comercial estable.

Un dato que vendría a avalar, según el juez, que estos encargos no fueron esporádicos o puntuales "sino que tuvieron continuidad en el tiempo, comentándose incluso en la conversación cómo podrían las partes camuflar tal continuidad".                      (InfoLibre, 23/06/21)

3.5.21

José María Aznar, presidente del Gobierno en 1997, manejó a ministros, periodistas y a un juez felón para tratar de doblegar bajo amenaza de cárcel, a Jesús Polanco, y así poder controlar El País

 "Polanco llegó al mundo del periodismo casi por carambola. Era un editor que se había hecho rico publicando libros de texto y José Ortega le invitó a invertir parte de sus ganancias en el lanzamiento de un periódico liberal que contribuyera a instaurar la democracia tras la muerte de Franco. Dada su condición de empresario de éxito, sus socios lo nombraron consejero delegado de un proyecto que nació tras una laboriosa gestación de tres años y con no pocas dudas sobre su viabilidad.

Al menos en dos ocasiones trataron de desalojarlo de su condición de primer ejecutivo de PRISA. En ambas demostró que una vez conquistada una posición, era imposible desalojarlo. La primera vez fueron sus pares en el consejo de administración quienes trataron de removerlo de su cargo de consejero delegado porque creían que el director, Juan Luis Cebrián, perdería así a su principal valedor y sería fácil reconducir el periódico hacia posiciones más conservadoras.

 Polanco era un liberal de derechas que empezaba a estar un poco harto de las disputas intestinas y del esfuerzo que le exigía su cargo. Pensó en abandonarlo, hasta que se dio cuenta de que eran los otros los que querían echarlo y a eso no estaba dispuesto. Para entonces había interiorizado ya que la independencia era una condición esencial para la buena marcha del periódico, que exigía una cuenta de resultados saneada y una autonomía del equipo profesional. Aquel conflicto entre los accionistas tardaría seis años en cerrarse, pero en medio propició un acuerdo a tres bandas (Polanco, Cebrián y la Redacción) que en 1980 se tradujo en un estatuto aprobado por la junta de accionistas que garantiza hasta hoy la independencia de los periodistas en su trabajo y abre la puerta a expresar puntos de vista discrepantes de la empresa.

En unos tiempos en los que la narrativa se ha convertido en la principal obsesión de nuestros políticos (de todos ellos) y en que la realidad alternativa (falsa) compite con la verdad en los espacios informativos, no está de más recordar que hace más de 40 años EL PAÍS se dotó de una herramienta que puede ser decisiva en nuestro futuro. Y que una parte no menor de ese mérito hay que atribuírsela a un hombre como Polanco, que aprendió muy rápido las reglas de un oficio con el que hasta entonces había tenido una relación casi anecdótica.

 El segundo intento de desalojo es de sobra conocido y tuvo como promotor a José María Aznar, a la sazón presidente del Gobierno en 1997, que manejó a ministros, periodistas y a un juez felón para tratar de doblegar bajo amenaza de cárcel a Jesús Polanco. El Tribunal Supremo se encargaría tiempo después de condenar por prevaricación al juez que se prestó a fabricar la falsa acusación penal y que luego fue indultado por Aznar. Aquel montaje infame le dejó una herida que nunca cicatrizó y que le llevaría 10 años después, unas semanas antes de su fallecimiento, a proclamar en su última junta de accionistas de PRISA que apoyaría la creación de un partido de derechas moderno en España, pero que la vuelta del PP le daba miedo.

La independencia fue una de las obsesiones de su vida. Al frente de la editorial Santillana, pero sobre todo en su trayectoria en PRISA. Esta indomable voluntad de independencia la convertía en máxima exigencia de rigor a los periodistas y a los gestores. Hombre de firmes convicciones, convivía muy mal con los errores debidos a la pereza profesional, porque pensaba, con razón, que iban en contra de la autonomía de los periodistas que había defendido incluso más allá de sus propias dudas."            (Jesús Ceberio, El País, 02/05/21)