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14.7.16

Como la senyera, con Pujol, la estelada está sirviendo para tapar la podredumbre que emana de demasiadas instituciones catalanas...

"La trama empezó a destaparse en junio de 2014 a raíz de la denuncia de Montserrat Gassull, entonces concejala de ERC en Torredembarra (Tarragona). 

Esta edil puso en conocimiento de la dirección de su partido las graves irregularidades detectadas en este consistorio pero su partido hizo caso omiso de sus denuncias lo cual provocó que abandonara esta formación y decidiera denunciar los hechos supuestamente delictivos ante la administración de justicia. 

Para ERC este caso resultaba terriblemente incómodo en un momento en que se estaba fraguando la coalición Junts pel Sí con CDC y prefirió mirar para otro lado para salvaguardar el proceso soberanista.

Las denuncias de Gassull, tramitadas en el juzgado de instrucción n.1 de El Vendrell, motivaron la llamada Operación Petrum, desarrollada en varias fases, en el marco de lo que la prensa denominó caso 3%. El citado juzgado investigó el pago de comisiones ilegales a la constructora Teyco, propiedad de la familia Sumarroca, fundadores de CDC y del entorno íntimo de Jordi Pujol, que implicó a diversos ayuntamientos gobernados por Convergència.

 Las investigaciones motivaron la detención de Andreu Viloca, tesorero del partido y administrador de la fundación convergente CatDem y el registro de la sede de CDC. Viloca que permaneció mes y medio en prisión preventiva fue liberado tras abonar su partido la fianza de 250.000 euros y, a diferencia de Bárcenas, continuó en el cargo.

La actual Operación Termyca resulta una derivada de este caso que ahora se ha centrado en las actividades de la consultoría Efial que operaba en 80 municipios, la mitad de los cuales en Catalunya y gobernados por Convergència. Una empresa que, por así decirlo, rizaba el rizo en las prácticas privatizadoras y externalizadoras de las administraciones locales.

 Por ejemplo, se encargaba de la gestión de las concesiones y contratos municipales en el núcleo duro competencial de los ayuntamientos. Un foco de corrupción que, al parecer, acababa en cuentas corrientes del Principado de Andorra. La investigación tiene una inquietante derivada política, pues se ha hecho público que el Ayuntamiento de Girona, en la época en la que era alcalde Carles Puigdemont, adjudicó a dedo seis contratos a Efial por valor de 113.000 euros, relacionados con un bien público como el agua.

Conspiraciones y complicidades

El hecho de que las investigaciones del juzgado de instrucción n. 1 de El Vendrell contaran con el apoyo de la Fiscalía Anticorrupción y la Oficina Antifraude de Catalunya, ahora bajo sospecha tras la revelación de las conversaciones entre su director Daniel de Alfonso y el ministro en funciones del Interior, Jorge Fernández Díaz, sirvió de pretexto para que el ejecutivo catalán atribuyera estas investigaciones a una conspiración españolista orquestada por el ministro.

Neus Munté, vicepresidenta de la Generalitat, compareció ante los medios para acusar a Fernández Díaz de ser el “autor intelectual” del operativo y vincularlo al congreso de refundación de su partido que se inicia este viernes 8 de julio.

 Una argumentación calcada a la que Jordi Pujol utilizó con éxito en el caso Banca Catalana y que sirvió de pauta para exculparse de los múltiples casos de corrupción que acompañaron su largo mandato, hasta su autoinculpación que provocó un terremoto en el partido que está en el origen de la refundación.

 Las manifestaciones de Munté están en abierta contradicción con el hecho que la iniciativa de las investigaciones corresponda a un juzgado y un juez catalán, Jordi Bosch. Además resulta incongruente que, si la operación ha sido impulsada por Fernández Díaz, estén siendo investigados numerosos ayuntamientos del PP en Madrid y el resto de España. Tampoco dio una explicación satisfactoria a la circunstancia que Daniel de Alonso accediera al cargo a propuesta de Convergència.

El escándalo ha motivado el espeso silencio de ERC, visiblemente incómodo por un turbio asunto que vuelve a empañar su pacto con CDC en un tema de especial sensibilidad política y del que ERC había hecho bandera política. También llama la atención la postura del PSC.

 Su secretario general, Miquel Iceta, tras consultar con la sección de su partido en Girona, donde gobiernan juntos CDC y PSC, manifestó que ésta le había asegurado que no existía ninguna irregularidad y que, por tanto, no apoyaría una comparecencia parlamentaria de Puigdemont para dar explicaciones sobre el caso. Incidentalmente, hemos de apuntar a la “transversalidad” de los socialistas catalanes que gobiernan en Barcelona con Ada Colau, con Convergència en Girona, con Ciutadans en Lleida y con PP y Unió en Tarragona. Una transversalidad que muchos atribuyen no a su centralidad política, sino a su interés por ocupar cargos.

Ahora bien, el dato que resulta más relevador es comprobar cómo entre amplios sectores del electorado independentista han funcionado a la perfección las explicaciones de Munté, quien precisamente ha sido propuesta por Artur Mas, para codirigir la refundada Convergència.

La refundación del partido del catalanismo conservador, recientemente reconvertido al independentismo, no parece que vaya asumir la más mínima responsabilidad por la corrupción estructural que le rodea y que cuenta con la complicidad de importantes sectores de la clase política y la sociedad catalana. 

Como la senyera, con Pujol, la estelada está sirviendo para tapar la podredumbre que emana de demasiadas instituciones catalanas. En este tema existen bien pocas diferencias entre el comportamiento de la sociedad catalana y española, donde la unidad nacional en un caso y la independencia en el otro están siendo utilizadas eficazmente para tapar la corrupción."                   (Antonio Santamaría, El Viejo Topo, 10-07-16)

8.7.16

La operación Termyca vuelve a atrapar a la élite funcionarial alimentada por CDC... incluido un asesor de la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat

"La gran operación contra el desvío de dinero público desde ayuntamientos, que ayer se saldó con la detención de 11 personas, estaba preparada desde el mes de febrero pasado, según ha podido conocer El Confidencial de fuentes cercanas a las investigaciones. 

Por dos veces, el magistrado que lleva el tema, Josep Bosch, decidió suspender la operación para no interferir en la campaña electoral, puesto que “podría malinterpretarse” la actuación de la justicia si esta realizaba registros y detenciones antes de las elecciones.

 “Se decidió como fecha más idónea el 5 de julio, una vez pasadas las elecciones, para que nadie pudiese decir nada. Pero esta fecha fue fijada hace casi tres meses, por lo que si alguien dice que esto es fruto de una conspiración después de la divulgación de las conversaciones del ministro Fernández Díaz, miente descaradamente”, subrayan las fuentes.

La operación se saldó no solo con 11 detenidos, sino también con 48 registros (ocho en ayuntamientos, siete en entidades públicas, 12 en sociedades mercantiles, 14 en domicilios particulares y siete en despachos profesionales) ordenados por el juez a instancias de la Fiscalía. 

Estas fuentes explican que la mecánica era sencilla: para disimular, los cargos políticos creaban la “figura instrumental” de entidades públicas empresariales locales. De este modo, sorteaban la fiscalización del interventor o del secretario del Ayuntamiento en cuestión. 

A través de este organismo público, otorgaban contratos a las empresas ‘amigas’. En otras palabras, se desviaba dinero público municipal a la empresa pública creada exclusivamente para ese fin y de esta a Efial.


La sorpresa saltó cuando entre los detenidos figuraba Josep Manel Bassols, un viejo conocido de los investigadores, que ya le habían echado el guante el 21 de octubre de 2015, cuando era delegado en Cataluña de la empresa Oproler, cuyas actividades también se están investigando.
Bassols es mucho más: es marido de la magistrada Núria Bassols, que sacó las castañas del fuego varias veces a Convergència. De hecho, cerró en falso el caso Casinos a finales de la década de los noventa, que luego otro juez reabrió. Una condena hubiese puesto en un aprieto a Artur Mas, que premió a la magistrada con un puesto en la Administración que él presidía: la nombró directora del programa de Políticas de Transparencia en la Consejería de Presidencia. Y a los tres meses, la ascendió a comisionada para la Transparencia y el Acceso a la Información, un cargo aderezado con más de 108.000 euros de salario bruto al año.

Amigos poderosos

La familia Bassols Bassols tiene buenos anclajes dentro de Convergència. De hecho, son buenos puntales del partido. Josep Manel fue alcalde de la localidad de Anglès entre 1995 y 2003. En 2011, fue elegido por Carles Puigdemont para dirigir su campaña municipal de candidato a la alcaldía de Girona, que ganó.

Bassols presume de conexiones poderosas. Entre sus amigos en las redes sociales pueden encontrarse consejeros de la Generalitat como Jordi Baiget, responsable de Empresa del Gobierno, o Meritxell Borràs, consejera de Gobernación; o exconsejeros como Santi Vila, Germà Gordó o Antoni Subirà; o dirigentes como Pere Macias o Damià Calvet. Pero también presume de amigos como Albert Sánchez Piñol, el futbolista Marc Bartra, la actriz Assumpta Serna, el empresario Tatxo Benet o la actriz Núria Feliu. De hecho, es miembro de un grupo de fans de esta última, aunque sus preferencias musicales se decantan por los Beatles.
Pero en su carrera política marcó un hito su ascenso a director de campaña de Puigdemont en 2011. Y de esa época vienen estos lodos: durante su ascendencia sobre Puigdemont, se firmaron seis contratos con Efial, que supusieron más de 112.000 euros de las arcas públicas gerundenses. Habrá que ver si esos contratos fueron troceados para no convocar concurso y realizar las adjudicaciones a los amiguetes.
En 2014, el Ayuntamiento de Puigdemont otorgó un contrato de 31.233,13 euros a Efial Consultoría para el “control financiero y de eficacia de la empresa mixta Aigües de Girona, Salt i Sarrià de Ter SA”. Fue el único contrato adjudicado por concurso. Otros se hicieron sin necesidad de él, porque su monto no sobrepasaba (por poco) los 18.000 euros, por lo que se pueden realizar adjudicaciones teniendo solo las ofertas de tres empresas. Así, Efial logró también contratos por una auditoría del servicio de contratación, otra del patrimonio, un estudio de la prórroga de la concesión del suministro de agua y un último de un estudio sobre el impacto de la Costa Brava. Falta por saber el tipo de adjudicación con el sexto.

El asesor de la Sindicatura de Cuentas

Curiosamente, Efial no había tenido contratos en Girona hasta la llegada de Puigdemont, que ganó el sillón municipal de la capital del Onyar con la consultora bajo el brazo. En la compañía de marras, además, estaba un hombre de Convergència acostumbrado a bregar en el terreno municipal: Antonio Martos Carrasco, que había tenido cargos en empresas municipales de l’Ametlla de Mar y de Ascó, dos de los ayuntamientos implicados en la trama.

El nombre de Martos es uno de los más importantes del escándalo. Entre otras cosas, fue gerente de La Cala Gestió, una empresa municipal de l’Ametlla. El presidente de La Cala Gestió es Andreu Martí, alcalde convergente de la localidad detenido ayer.

 En l’Ametlla, el despropósito es incluso mayor que en Girona: se investiga la adjudicación de dos contratos por valor de 465.000 y de 396.965 euros a Efial. Uno de ellos, concedido por la empresa pública Cala Gestió, la misma de la que era gerente el fundador de Efial. Todo quedaba en casa.

Otro tanto pasa con Ascó: la empresa pública Ascó Serveis tuvo como director general a Antonio Martos. Una vez este salió y montó Efial, su antigua compañía le adjudicó un contrato de 351.750 euros. En Tortosa, aunque no estuvo en empresas municipales, consiguió adjudicaciones a través del ente público Gumtsa, bajo sospecha ahora.

 Martos estuvo también en cargos de responsabilidad en la sociedad Barcelona Gestión Urbanística. En el consistorio de la capital catalana no hubo registros, pero sí petición de información. Por si fuera poco, Martos es asesor económico de la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat.

Tras comenzar las investigaciones, en febrero pasado, Martos dejó sus cargos en Efial y adquirió todo el control de la sociedad Xavier Termens, socio suyo y exsubdirector general de Participaciones Públicas de la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat. En el año 2010, junto a dos colegas, escribía un estudio titulado ‘Algunas reflexiones sobre el proceso de descentralización funcional en el sector público de la Generalitat de Cataluña’. 

En él, dejaba constancia de que “el proceso de descentralización horizontal de las funciones de la Administración de la Generalitat de Cataluña se ha caracterizado principalmente por la creación de entidades con personalidad diferenciada.

La elevada dimensión y complejidad organizativa que ha adquirido este sector público requieren, después de más de 30 años de autogobierno y con un nuevo estatuto de autonomía en vigor, de un análisis crítico del modelo organizativo existente que proporcione líneas orientativas para continuar el proceso de revisión y reforma iniciado por el Parlamento y el Gobierno dentro del plan de medidas contra la crisis económica y para la reducción del déficit público”.

 Eso era sobre el papel: en realidad, su abultada facturación a los entes públicos denotaba precisamente todo lo contrario."                     (Antonio Fernández, El Confidencial, 06/07/16)