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16.11.21

Sobre la delincuencia de Juan Carlos I

 "Las "regularizaciones" de Juan Carlos de Borbón -rey abdicado desde 2014- de 678.393 y de 4.000.000 euros ante la Administración Tributaria española desvelan, ofensivamente para todos los ciudadanos, cómo quien ha ocupado la más alta jerarquía del Estado durante 36 años, desprecia y pisotea la Constitución de 1978. Sobre todo, cuando acaba de aprobarse el Ingreso Mínimo Vital que, para algunos núcleos familiares, representa la módica cantidad de unos 1.000 euros mensuales. 

Pero es la consecuencia de una monarquía, instituida por la Dictadura feroz y sangrienta de Franco y sus aliados, aunque luego fuera ratificada por el pueblo español. Pero dicho individuo, más allá de ciertos méritos de su primera etapa, no puede, bajo ningún concepto, desconocer que la Constitución que lo aupó a la categoría de primer miembro de la institución monárquica le exigía y le sigue exigiendo una conducta del máximo respeto y lealtad.

Cabría hacerle varias preguntas para acreditar que, en la medida en que ha desobedecido flagrantemente a la Constitución, ha hecho de la institución que representaba y controlaba una institución antidemocrática merecedora del más duro reproche y de ser sometida a juicio de todos los españoles. Sr. Juan Carlos, ¿sabe Vd. que era el primer responsable de "garantizar un orden económico y social justo"? ¿Sabe Vd. que tenía el deber de procurar que "la libertad e igualdad de los españoles fueran reales y efectivas"? ¿Cuál ha sido su aportación para estos fines constitucionales? Rotundamente, ninguna. Es más, se ha aprovechado de su altísimo cargo para profundizar la desigualdad social y económica -las recientes regularizaciones son una de las muchas muestras- y fomentar una sociedad cada vez más fragmentada y empobrecida. Ante esta durísima realidad, es preciso que las Instituciones del Poder Judicial, y particularmente, el Ministerio Fiscal, no eludan sus responsabilidades -como han hecho hasta ahora- y que la ciudadanía celebre el día en que Juan Carlos I sea imputado y juzgado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Bajo el gravísimo riesgo, caso de no hacerlo, de incurrir en posibles conductas prevaricadoras. 

 Pero Juan Carlos no tiene bastante. Ha aprovechado su alto cargo para empobrecer aún más a España enriqueciéndose ilícitamente y, además, incumpliendo sus deberes fiscales.

Y, como tantos otros ciudadanos poderosos y adinerados se ha librado, por ahora, de ser perseguido por el delito de fraude fiscal -en directo perjuicio de la mayoría- por el privilegiado trato que el Código Penal aún otorga a los delictivamente enriquecidos al permitir que queden libres de responsabilidad penal -como los Pujol- si el defraudador abona parte de la deuda dentro de un plazo.

Gracias a ello -como ahora el abdicado- quedaron excluidos de ser perseguidos penalmente los 659 ciudadanos españoles, denunciados por Falciani, que a través de 3.000 cuentas corrientes en el HSBC de Suiza, -Sr. abdicado, ¿le suena?- habían omitido reconocer y declarar ante la Hacienda Pública española una suma aproximada de 6.000 millones de euros.

Pero una parte importante de la delincuencia fiscal que practica el abdicado sería imposible sin la ayuda de los paraísos fiscales y, en particular, según parece, de la Isla de Jersey. No es el momento de extendernos sobre esta compleja e inaudita realidad. Pero si recordar las voces que muchas veces han exigido su desaparición ante la culpable pasividad de los Gobiernos y de la comunidad internacional, como se desprende de los recientes Papeles de Pandora. Entre otras, la Resolución del Congreso de Diputados (BOCG 20-5-2005) que reclamaba "concentrar las actuaciones investigadoras en aquellos ámbitos y sectores, en los que se han detectado bolsas de fraude más importantes como los paraísos fiscales".

Los paraísos fiscales "pueden constituir un obstáculo insuperable para el desarrollo económico de los países pobres, usurpando la soberanía de otros países y creando incentivos para la delincuencia económica" (Parlamento Europeo, Abril 2010). El propio Parlamento, el 8 de marzo de 2011, declaró que el fraude fiscal en la UE era, entonces, de 200.000 a 250.000 millones de euros.

El Congreso de Diputados, "en respuesta a las demandas de la ciudadanía", el 12 de Julio de 2011 aprobó instar al Gobierno a "continuar reforzando la lucha contra el fraude fiscal y a respaldar, de manera coordinada con la comunidad internacional, la supresión de los paraísos fiscales".

Ha sido inútil. Ahí siguen, amparando el lado más oscuro de la economía -el fraude fiscal, el blanqueo de capitales, el tráfico de personas y de armas y el terrorismo-.

Lo exponía muy bien el nº 4 de la revista Alternativas Económicas. En España, desde luego incluyendo a Catalunya, un banquero gana anualmente tanto como 329 maestros. Y, otro dato completamente expresivo de la desigualdad existente. Un millar de directivos bancarios gana anualmente 700 millones de euros. Así lo expresaba también el profesor Fontana: la consecuencia de las actuales políticas económicas es "el enriquecimiento gradual de los más ricos y el empobrecimiento de todos los demás" (El Futuro es un país extraño. Editorial Pasado&Presente).

A cuanto exponemos, debe añadirse la causa que Juan Carlos I tiene abierta ante el Tribunal Supremo -la num.21092/2018- por la querella que presentó Izquierda Unida y otros querellantes por diferentes conductas presuntamente penales, pendientes -¿hasta cuándo?- de ser definitivamente investigadas.

El rey abdicado, ya antes de su actual status, contribuyó activamente a su ilícito enriquecimiento, con independencia de su posible inviolabilidad. El pueblo español, ante la terrible crisis, sanitaria y económica que sigue viviendo, ya no puede soportar más abuso de poder y enriquecimiento ilícito,  hasta ahora completamente impunes. ¡Váyase! ¡váyanse!

Y, sobre todo, basta del silencio y la pasividad antidemocráticas de las instituciones que nos gobiernan."              ( Carlos Jiménez Villarejo . eldiario.es, 08/11/21)

9.9.21

El rey emérito, el gran 'comisionista' al desnudo en las exclusivas de 'Público'

 "El rey emérito cada vez está más desnudo. Las informaciones que Público ha estado sacando puntualmente sobre el origen y el destino de su fortuna han empujado al Ministerio Fiscal a mover ficha.

Según adelanta El Mundo, la Fiscalía del Tribunal Supremo cursó el pasado 24 de febrero una comisión rogatoria a Suiza solicitando información sobre cuentas bancarias de la Fundación Zagatka, encabezada por el más querido de los primos del ex monarca, Álvaro d'Orleans-Borbón.

La sospecha que pende sobre la cabeza de Juan Carlos I, que vive desde hace más de un año en una isla privada en Abu Dhabi, no es otra que lo denunciado una y otra vez en este diario: el emérito habría cobrado comisiones internacionales de forma irregular.

Ahora, la Fiscalía investiga al padre de Felipe VI por los siguentes posibles delitos: contra la Hacienda Pública, blanqueo, cohecho y tráfico de influencias. No obstante, es importante remarcar que se citan los delitos que pudieron ser cometidos después de su abdicación, en 2014, dado que antes el Ex monarca era "inimputable".

En un comunicado, la Fiscalía General del Estado, que encabeza Dolores Delgado, ha confirmado que "la Fiscalía del Tribunal Supremo, en el marco de las referidas diligencias de investigación, ha remitido diferentes solicitudes de asistencia jurídica internacional a las autoridades judiciales de distintos países, entre ellos Suiza, con el objeto de recabar la necesaria información y documentación que permita avanzar en dichas investigaciones".

"Resulta obvio que será precisamente el contenido de la respuesta que la autoridad requerida dé a la correspondiente comisión rogatoria lo que en su momento permitirá al fiscal confirmar o descartar esos indicios, o incluso abrir otras vías de investigación", ha explicado en dicha nota, informa Europa Press.

La Fiscalía matiza que la calificación jurídica de los hechos es "inicial y provisional" y recuerda que "no estamos ante un dictamen, petición de procesamiento o conclusiones del Fiscal, sino en el marco de una solicitud de información, en la que simplemente se detallan los posibles ilícitos que son objeto de investigación".

No obstante, la acumulación de indicios es tal que no se puede sino recordar todos y cada uno de ellos, en una labor de investigación del periodista Carlos Enrique Bayo en la que ha invertido meses de trabajo.

Todos los indicios

Así, la afición del emérito por cobrar y esconder dinero quedaba expuesta sobre la mesa cuando se publicó que el 'caso Gürtel' dejaba al descubierto el entramado de evasión de capitales fraguado en torno a la cuenta 'Soleado', que gestionaba el socio y asesor de Los Albertos, Blanco Balín, y de la que emergieron comisiones de decenas de millones para Juan Carlos I que el bróker suizo Arturo Fasana ocultaba en paraísos fiscales y con testaferros como su mencionado primo.

Esta investigación partió de un hecho: que el ex monarca español fraguó su fortuna con la venta de armas a países árabes junto a Colón de Carvajal y Khashoggi. Se trata de una información que, además, desmonta el mito de la fortuna de Juan Carlos I se apoya en las comisiones por un porcentaje del crudo importado como se hizo creer, sino en el tráfico de armas. Ésta es la verdadera historia de un fraude gigantesco y de quienes lo administraron.

Así, el entramado orquestado para ocultar el dinero del emérito se remonta a hace casi décadas, cuando Juan Carlos I era "inimputable" por sus actos, dada su condición del jefe del Estado. A su alrededor se tejían relaciones y vínculos que se remontan a los 'felices' años 90, con la entrada en escena de Fasana de la mano de Alberto Alcocer, mientras Manuel Prado y Colón de Carvajal,antiguo administrador y testaferro de Juan Carlos I, desaparecía de la escena acosado por los tribunales.

El protagonista de esta historia fue más allá. Tal y como desvelaba este verano Bayo, Juan Carlos I intercedió con el Constitucional para librar a 'Los Albertos' de prisión en 2008 por el caso Urbanor. Es el mismo año en el que recibió 100 millones en una cuenta opaca. Y en el mismo año, el 31 de julio (sólo cinco meses después de la explosiva sentencia del Constitucional que libró a Los Albertos de la cárcel), se constituyó la Fundación Lucum ante notario en Panamá, con Fasana como presidente.

Mientras tanto, el padre de Felipe VI disponía de un colchón nada desdeñable (y pagado por todos los españoles): la exención fiscal de Patrimonio Nacional para no pagar impuestos por donaciones. Toda una fiesta a costa de las arcas públicas, y a pesar de su enorme (y aún no aclarada) fortuna personal.

Público siempre ha querido ser fiel a la información de interés público, sin reparar en las posibles consecuencias que pudiera tener desentrañar una red como ésta que, según todos los indicios, está diseñada para cometer delitos. "                (Público, 03/09/21)

19.8.20

“Lo que ya sabíamos del emérito era tan importante o más que lo nuevo. Kio, Ibercorp, el pago a Bárbara Rey...”

"La historia de Juan Carlos de Borbón está repleta de episodios oscuros sobre los que algunos libros han tratado de arrojar algo de luz. Tal vez la obra más exhaustiva al respecto sea Juan Carlos I. La biografía sin silencios (Akal, 2016), de la periodista gallega Rebeca Quintáns. 

Una biografía no autorizada de la que su autora publicó una primera versión en 2000 (Un rey, golpe a golpe) y en la que se consigna con todo lujo de detalles la vida, milagros y corruptelas del rey emérito, desde sus contubernios con jeques árabes a los favores intercambiados con las élites económicas y políticas españolas durante décadas. 

Su reciente espantada de la Zarzuela por “ciertos acontecimientos” de su vida privada (léase investigaciones sobre presunta corrupción), podría conllevar, a juicio de Quintáns, consecuencias muy negativas no solo para el reinado de Felipe VI sino también para el principal partido del Gobierno: “Si el PSOE no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella”.

En sus dos libros sobre la figura de Juan Carlos I se documentan muchas prácticas corruptas del rey emérito durante su etapa de jefe de Estado. El primer libro se publicó hace 20 años. Sin embargo, parece que ahora a mucha gente le sorprende todo lo que se está publicando sobre esas prácticas. ¿Qué opina de ese manto de silencio que ha habido en España en torno a la figura del rey?

Es verdad, la gente no debería sorprenderse tanto. Lo que ya sabíamos era tan importante o más que lo nuevo que se va sabiendo ahora. El caso Kio, Ibercorp, el pago con fondos reservados a Bárbara Rey, las comisiones por el petróleo... Más que un manto de silencio, lo que ha habido todos estos años es un manto de encubrimiento. 

El presidente Pedro Sánchez ha agradecido al rey Felipe VI que haya marcado distancias con Juan Carlos I tras las informaciones publicadas sobre las cuentas del rey emérito en paraísos fiscales, motivo de su huida. ¿Estamos a su juicio ante otra estrategia para salvar a la Corona como la que se urdió en 2014 con la abdicación?  

Sí. A falta de recursos mejores, parece que están haciendo lo de siempre: extirpar la parte más podrida, la que más apesta. Juan Carlos fue sacrificando amigos y colaboradores a lo largo de su carrera, para salvarse él. Dejó incluso que fueran a la cárcel por él unos cuantos... Felipe empezó el reinado expulsando de la familia a Urdangarin y Cristina... Esa es la técnica de los Borbones. Esa, y lo que el coronavirus ha puesto tan de moda: distancia social y lavarse las manos

Su libro Juan Carlos I. La biografía sin silencios da cuenta del maquillaje político y mediático del rey emérito durante décadas. El papel de la prensa fue fundamental en ese proceso. ¿Cree que ese papel ha cambiado hoy en día?

Ha cambiado en lo que se refiere a Juan Carlos. En cuanto a Felipe, sigue exactamente igual. Fíjate que le llaman el preparao y eso que no ha aprobado un solo examen oficial de nada en su vida; que dicen que es muy honrado, intachable, y tiene ya a tres amigos íntimos condenados por corrupción... En fin...

El primero de sus libros, Un rey, golpe a golpe, tuvo que firmarlo con seudónimo. Muchas librerías se negaron a venderlo. Corría el año 2000. Hoy, 20 años más tarde, ¿todavía es tabú expresarse libremente sobre la figura de Juan Carlos I?

En el caso de este segundo libro (Juan Carlos I. La biografía sin silencios. Editorial Akal), no fueron las librerías sino la propia editorial la que lo retiró de los expositores y lo encerró en sus almacenes. La distribución es inexistente, es como un libro fantasma... Se conoce por el boca a boca exclusivamente y circula de una manera más clandestina que el primero. Una pena porque, modestia aparte, es el mejor libro que se ha escrito sobre Juan Carlos y aun te diría sobre la Transición. Y debería haberse difundido mucho más. 

Pero ya te digo, como si no existiera. Y luego, por otro lado, en todos los canales de televisión prefieren que les cuente mi libro, sin citarlo, cualquier otro que no sea yo (menos en la ETB y TV3). Estoy vetada en todas. En la Sexta ya me han cancelado alguna que otra vez.

Hay episodios todavía muy oscuros en la vida de Juan Carlos de Borbón. El 23F es uno de ellos. Usted menciona en su libro que tuvo una participación activa en la trama y que confabuló con los golpistas. Sin embargo, el rey fue presentado después como el salvador de la democracia. ¿Qué opina de esa imagen que se nos trasladó en numerosos libros y artículos?

A mí no deja de sorprenderme que gente seria y culta, bien informada, y que se declara demócrata y hasta progresista, siga insistiendo después de tantos años en esa patochada. Claro que todo lo relativo al 23F sigue siendo secreto de Estado, pero aun así sabemos muchísimo, hay muchos testimonios... Es una indecencia seguir repitiendo en las tertulias y en las columnas de opinión mentiras, y alimentando esa imagen del salvador de la democracia. Si no saben, que lean un poco y aprendan. Es indignante escucharles.

Los trapicheos económicos del rey datan de antiguo. Sin embargo, la imagen de la Corona no se vio afectada hasta hace pocos años. En su libro habla de algunos casos de censura orquestados desde el palacio de la Zarzuela (como los documentos que Ruiz Mateos quiso hacer públicos en los medios, y no pudo, sobre sus pagos de dinero a la Corona). ¿Por qué cree que los partidos políticos, y en particular el PSOE, no frenaron los desmanes de Juan Carlos I?

Pues por la sencilla razón de que el PSOE participaba con el rey en todos los grandes trapicheos, como el caso KIO, Ibercorp, etc. Lo del PSOE con la monarquía no ha sido un mero compadreo, sino absoluta complicidad y colaboración necesaria. Me refiero en especial al PSOE de Felipe González, pero no exclusivamente. El actual PSOE, el de Pedro Sánchez, arrastra esa culpa y lo sabe muy bien. Por eso le sigue haciendo el caldo gordo. 

Pero debería tener cuidado. Si no se distancia de la monarquía ahora, corre el grave peligro de caer con ella. No olvidemos, además, que de los actos del rey es responsable legalmente el gobierno que los refrenda. Políticamente sin duda, pero también a nivel judicial. Si no facilitan que se aclaren y se juzguen las irregularidades de la monarquía, podrían acabar siendo juzgados ellos por permitirlos. Históricamente, terminará pasando.

En su investigación, revisada y ampliada en 2016, menciona una fortuna del rey emérito valorada en unos 1.800 millones de euros. ¿Dónde escondería Juan Carlos de Borbón semejante cantidad de dinero?

Es difícil saberlo, probablemente esté muy repartida, entre propiedades inmobiliarias en todo el mundo, y a nombre de distintos testaferros; y en cuentas bancarias opacas, fundaciones, fondos de inversión... Pero yo investigaría en Liechtenstein, que es el paraíso fiscal favorito de las casa reales europeas.

La actitud de Felipe VI ha sido cuando menos ambigua en el escándalo. Tardó un año en hacer público su conocimiento de las cuentas en paraísos fiscales de su padre. Al mismo tiempo, se están conociendo algunos comportamientos poco éticos del rey, como el coste millonario de su luna de miel. Sin embargo, se nos presenta como un monarca ejemplar. ¿Estamos ante otro caso de maquillaje de la figura del jefe del Estado?

En la prensa está clarísimo, y a mí me lo han reconocido colegas de distintos medios varias veces. El control es absoluto, no se puede decir nada de Felipe. Pero para mí lo más grave es la actitud de la clase política. Incluso Unidas Podemos defiende esa imagen maquillada y edulcorada de Felipe VI. “Parece honrado”, dicen. Yo lo he comentado muy brevemente en alguna ocasión incluso con Pablo Iglesias, cuando me invitó a participar en algún programa suyo. Pero es como hablar con un niño... Cuando te dicen eso, que parece honrado y que parece majo y muy preparado... solo te dan ganas de sacar el libro sobre Juan Carlos I, que dicen que han leído, y darles con él en la cabeza.

Durante la presentación de su último libro, mencionó que le gustaría escribir sobre Felipe VI. ¿Está en ello?

Estoy en ello, sí. No tengo mucho tiempo ni medios para investigar y va lento, pero creo que es un libro absolutamente necesario tal y como están las cosas. Y te diré que sí hay por dónde tirar, hay materia... Lo que está pasando con Felipe, cómo se está informando sobre él, me recuerda mucho a los primeros tiempos de Juan Carlos I. Está claro que no aprendemos... Nos dejamos engañar en la Transición por Juan Carlos, y ahora vamos a repetir el mismo recorrido con Felipe. Parecemos tontos.

¿Cree que se dan las condiciones hoy en día para que haya un referéndum en España sobre monarquía o república?

Las condiciones se han dado siempre, desde los tiempos de Adolfo Suárez. No acabo de entender qué condiciones especiales tienen que darse para hacer una consulta popular sobre la forma de Estado, de verdad. ¿Cuál es el problema? ¿Que puede ganar la República? Normal. Claro que ganan la razón y la cordura, si al pueblo se le da la opción de elegir en libertad. Soy una firme defensora de la democracia, y no entiendo qué miedo puede haber a hacer esa pregunta tan fundamental.

¿Cree que es normal que en una democracia no se informe a sus ciudadanos sobre el paradero de quien fuera su jefe de Estado durante casi 40 años? ¿Anticipa eso la escasa probabilidad de que Juan Carlos I sea juzgado algún día?

Como te decía, normal me parecería que se hiciera un referéndum y que ganase la República. Casi nada de lo que hacen los miembros de la familia real me parece normal. Este último episodio, tan rocambolesco, de huir de España sin decir a dónde, es patético. No soluciona nada y no va a evitar el linchamiento mediático del ex rey, y dudo que sirva para evitarle el paso por los juzgados. Sería ya lo más de lo más que se negase a presentarse a declarar en Suiza, un ridículo histórico sin precedentes. Si se atreviera a hacer eso, Felipe no encontraría ya donde exiliarse con sus hijas para tener un poco de paz."                 (Entrevista a la periodista Rebeca Quintáns, CTXT, 08/08/20)