11.4.17
Àngel Colom: “Acepté 12 millones de pesetas de Millet porque pensaba que eran suyos”
31.3.17
Millet, Aznar y la FAES catalana: la rama no investigada del caso Palau
Amistad trabada en Menorca
4.5.14
“De la misma manera que el gobierno boliviano tiene un Ministro de la Marina a pesar de no tener mar, España tiene un Ministro de Justicia”
10.3.11
El presidente del Orfeó Català y su cómplice Jordi Montull han urdido una trama de desvíos de fondos hacia partidos políticos y cuentas corrientes
Más que creerse que el Palau fuera su casa, Félix Millet sentía que lo era, que es diferente. Sobrino-nieto del compositor Lluís Millet, fundador con Amadeu Vives del Orfeó Català (1891), nieto e hijo de presidentes de la entidad, su acceso al cargo en 1978, sucediendo al galerista Joan Anton Maragall (hijo del poeta, tío de Pasqual) estaba escrito en las leyes de Mendel catalanas.
Cuarto de cinco hermanos, se formó en los jesuitas y en la escuela Virtèlia -que también frecuentaron Jordi Pujol, Miquel Roca y Pasqual Maragall-, pero nunca fue un buen estudiante. Se sacó el peritaje agrónomo y durante la siguiente década se curtió en la antigua colonia africana de Fernando Poo, en uno de los muchos negocios del padre, éste concretamente dedicado a la producción de cacao y plátanos.
Se trataba de una empresa nada nuclear en el amplio holding financiero (Banco Popular) y asegurador (Chasyr) de Félix Millet Maristany (1903-1967), ferviente católico y catalanista, que durante la guerra se escapó al bando franquista con sobrados argumentos: el mismo 18 de julio de 1936 un piquete le había ido a buscar para darle el paseíllo.
En 1961 Millet Maristany fundó con otros notables Òmnium Cultural, entidad de la resistencia local que nunca concedió a Josep Pla el Premio de Honor de las Letras Catalanas... ¡por espía de Franco!
Albert Boadella retrató espléndidamente, en uno de sus mejores montajes, la esquizofrenia de esta generación de catalanistas franquistas/antifranquistas sobre la cual el nacionalismo democrático posterior siempre pasó de puntillas, básicamente porque desmentía el cuento del enfrentamiento entre "catalanes" (buenos) y "españoles" (malos). Pero volvamos a nuestro hombre en Guinea.
A su regreso, Millet completó estudios empresariales y en 1978, ya se ha dicho, accedió a la presidencia del Orfeó, pero la fecha clave del maledetto imbroglio actual no es ésa, sino 1983. Ese año tuvo problemas serios con la justicia.
Acusado de estafa por su gestión en Renta Catalana, una sociedad de inversiones filial de Banca Catalana, estuvo en prisión preventiva durante unas semanas, pero el juicio finalmente le condenó a una pena menor: imprudencia administrativa.
En la causa se vieron implicados los diputados de Minoría Catalana Joaquim Molins, cuyo hermano Pau es el defensor de Millet, y Josep Maria Trias de Bes, los cuales eludieron el banquillo por su condición parlamentaria.
Pues bien, al año siguiente de todo este feo asunto, Pasqual Maragall, a la sazón alcalde de Barcelona, y Jordi Pujol, presidente de la Generalitat, viejos amigos de la resistencia, acordaron nombrarle responsable del consorcio público creado en 1981 para acudir al rescate del maltrecho Orfeó y de su histórica sede, que se caía a pedazos.
Probablemente ahí surgió el sentimiento de impunidad que siempre acompaña a los grandes estafadores. Y también produjo el mejor Millet, el seductor capaz de movilizar esfuerzos, de sumar capas, de motivar a las "400 familias de Barcelona", según su propia definición, que se encuentran siempre en los lugares que cuentan de verdad: la tribuna del Barça, los círculos del Liceo y del Ecuestre, el consejo asesor de la Caixa, la junta del G-16 -el lobby del empresariado más consolidado- y una veintena de consejos de administración, primero entre ellos el de Agrupación Mutua, del que ha dimitido hace poco.
A partir de todos estos círculos concéntricos y de la red de intersecciones que crean, Millet fue acumulando reconocimiento público: Llave de Oro de la Ciudad, la Creu de Sant Jordi, que algunos reclaman que devuelva -¿por qué?, ¿Obama también devolverá el Nobel?-, o la distinción que le concedió hace un año un grupo de empresarias en un acto presidido por José Montilla -los tiempos cambian, pero no mucho- y el ministro de Cultura, César Antonio Molina: el premio se titulaba, con sentido profético, Ciudadano que nos Honra. Un triunfador, vamos. Pero un triunfador barcelonés, que es algo especial.(...)
Tampoco el dinero para esa reforma era suyo. Mayoritariamente se lo había cedido José María Aznar cuando gobernaba con CiU, unos 15 millones de euros. ¿A qué viene asombrarse ahora de que Millet fuera nombrado patrón de Catalunya Futur, sucursal catalana de la FAES? Es la cortesía mínima. (...)En el despacho se mostraba siempre atento con los empleados, nunca olvidaba preguntarles por sus familiares. Cada fiesta de Sant Jordi, el personal recibía una plantita y por Navidad tenía lugar una cena con sorteo. Una empresa familiar, con la continuidad asegurada: por sus hijas Laila y Clara, y por Gemma Montull, directora financiera de la entidad, hija de su socio.
Es decir, Millet tiene la culpa, pero acaso no toda la culpa, como dan a entender las élites que lo encumbraron. Ha contado con una sociedad política y económica que le daba alas y en la que se había extendido la frase de "Vete a ver a Millet".
La pronunció cándidamente Àngel Colom, hoy militante de Convergència, cuando reconocía haber recibido ayudas del Palau (72.000 euros) para liquidar la fracasada operación del Partit per la Independència que había liderado años atrás. No aclaró quién le aconsejó dirigirse a esa ventanilla.
En todo caso, la generosidad de Millet no era ningún secreto. La Fundación Trias Fargas (CDC) puso el cazo y se llevó 630.000 euros entre 1999 y 2008 para presuntas actividades culturales. En 2002 ya hubo una denuncia anónima a Hacienda, y también un informe de la Sindicatura de Cuentas que había detectado "anomalías". No se hizo nada. Por cortesía.
El historiador Joan-Lluís Marfany ha investigado a fondo la cultura del catalanismo, que se forja en las décadas a caballo de los siglos XIX y XX, y ha descubierto una estructura repetida hecha de capas superpuestas alrededor de un núcleo que es la idea romántica de patria. Una patria que no se puede explicar, sino sólo vivir.
Los modernistas se consideraron a sí mismos hombres "de la céba", de la cebolla, en la doble acepción de hortaliza y de idea fija. Pero las formas que esta estructura tomó a lo largo del siglo XX fueron variadas: la rosa, la piña, la alcachofa de Dalí, la col bajo la que se esconde el Patufet del cuento infantil.
Los castillos humanos, la sardana y los orfeones son sumas que pivotan sobre un centro. Y de ahí al "pal de paller" de la CDC de Pujol, el palo que sostenía todas las pajas políticas, va un paso corto.
Un coro es la esencia de ese espíritu. Y un coro con himno propio más. El Orfeó lo tiene: El cant de la senyera. Está en la tonalidad optimista de la mayor y la indicación del tempo es: "Enèrgic, Majestuós". Félix Millet iba poco a los conciertos, pero nunca fallada en el del 26 de diciembre. Escuchaba ese himno de pie, enérgico y majestuoso. Con la mano sobre el corazón." (El País, Domingo, 18/10/2009, p. 6/7)
21.5.10
Millet tenía a sueldo al alcalde de L'Ametlla, según la investigación
Concretamente, Millet pagaba cada mes 1.500 euros al ex alcalde, el independiente Albert Palay, y 900 euros al socio de este, Jaume Codina, de Convergència i Unió. Ambos favorecieron en 2001 la recalificación de unos terrenos destinados a la construcción de 55 viviendas. Fue también el último Gobierno de Convergència i Unió, con Artur Mas como primer consejero de la Generalitat, el que acabó autorizando la operación urbanística en 2003. En aquel momento, el secretario general adjunto de Convergència, Felip Puig, era presidente de la Comisión de Urbanismo, organismo que autorizó la recalificación de los terrenos. (...)
Los papeles, en manos de la justicia, apuntan que Millet pagaba cada mes un sueldo a sus dos hijas y a sus yernos. Los cuatro recibían 1.500 euros mensuales además del sueldo que una de sus hijas, Clara, y su yerno Ross ya cobraban del Palau como directora de Relaciones Internacionales del Palau y profesor de inglés de la institución, respectivamente. En la misma columna que Millet anotaba estos pagos también indicó en los ejercicios 2001 y 2002 los pagos al alcalde y al concejal de CiU, líder de la federación nacionalista en el municipio y al frente de la concejalía de Gobernación.
El ex presidente del Palau se hacía un presupuesto cada año para conocer sus ingresos y sus gastos particulares, al margen de sus empresas. El saldo, al menos en los años 2001 y 2002, era positivo. Sus ingresos fijos eran los sueldos que tenía en el Palau y en varias entidades barcelonesas y las rentas de su patrimonio. Los gastos fijos, el sueldo a sus hijos, yernos y políticos.
El ex concejal de CiU Jaume Codina negó ayer a este periódico haber ingresado en sus cuentas particulares el dinero ofrecido por Millet, pero admitió que su partido sí cobró del ex presidente del Palau para financiar campañas electorales en el municipio. "En un pueblo todo el mundo sabe quién tiene dinero y es a estas personas a las que los partidos van a pedirles su colaboración cuando llega una campaña", dijo. Codina añadió que Millet ayudó a CiU a financiar actos como "chocolatadas" y fiestas populares para pedir el voto y aseguró que la actuación de su partido era una práctica común de todas las formaciones políticas en L'Ametlla del Vallès.
Codina, que fue el hombre fuerte de CiU en el municipio entre 1999 y 2003, votó favorablemente a la recalificación de los terrenos de Millet porque, según explica, la operación "era buena para el pueblo". Este periódico no pudo localizar ayer al ex alcalde Albert Palay, hoy retirado de la vida política.El ex alcalde, sin embargo, admitió meses atrás en la prensa local haber recibido ayudas de Millet para realizar la campaña electoral, aunque se negó a calificarlo como comisiones. (...)
Además de los pagos del ex presidente del Palau a los entonces responsables municipales, Millet se comprometió a abonar 90.000 euros al Ayuntamiento de L'Ametlla para garantizarse la aprobación del nuevo plan urbanístico. Millet y el alcalde firmaron un convenio por el que el ex presidente del Palau se comprometía a abonar esta cantidad para la adquisición de mobiliario para la biblioteca municipal. El convenio estipula claramente que no habrá biblioteca si no hay recalificación: "El pago en ningún caso se hará efectivo antes de la aprobación definitiva de la modificación puntual del Plan General de Ordenación de L'Ametlla del Vallès en el sector Avellaners de Can Plandolit". Firmaron el convenio el propio Millet; su esposa, Marta Vallès, y el alcalde.
Además de lograr el visto bueno para la recalificación urbanística, Millet consiguió con la donación un importante beneficio fiscal. El convenio establece claramente que la aportación a las arcas municipales no estará sujeta a IVA y el Ayuntamiento también se compromete a expedir al matrimonio Millet-Vallès un certificado acreditativo de la aportación para beneficiarse de las correspondientes desgravaciones fiscales." (El País, 21/05/2010)
20.5.10
Millet financiaba a CiU
El diario asegura, basándose en documentos a los que ha tenido acceso, que el Palacio traspasó parte del dinero recibido de Ferrovial a la fundación de Convergència Democràtica (CDC), entonces llamada Trias Fargas y ahora rebautizada como Catdem." (e-noticìes, 19/05/2010)
15.4.10
Millet desvió 10 millones en las obras del Palau
Las cifras eran ya en 1999 un verdadero galimatías. En enero de ese año, Millet anunció que rehabilitaría y ampliaría el emblemático edificio de Lluís Domènech i Montaner con un presupuesto de 9,1 millones de euros.
Diez meses después, cuando se presentó el proyecto de los arquitectos Óscar Tusquets y Carles Díaz, la reforma proyectada ya ascendía a 10,8 millones, de los cuales el Ministerio de Cultura se comprometió a asumir 9,6 millones.
Tres años después, ese dinero tampoco era suficiente, por lo que Millet solicitó personalmente al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, tres millones más, aprovechando una visita que éste al Palau en octubre de 2002.
Un año más tarde, el Ministerio de Cultura dio luz verde a una nueva subvención por esa cantidad. Según dijo entonces Millet, el presupuesto escalaba hasta los 20,5 millones, el doble de lo estimado sólo cuatro años antes.
Esta escalada de costes no se quedó ahí. La inauguración del inmueble tuvo lugar finalmente en las vísperas del día de Sant Jordi de 2004. Entonces Millet aseguró en una rueda de prensa que las obras habían costado 24 millones de euros.
Sin embargo, la auditoría señala que Millet reunió fondos por valor de 26 millones para afrontar las obras del edificio, pese a que el coste real fue de 16 millones.
Las fuentes consultadas explican que una parte de los 10 millones que faltan se destinaron a mejoras en los domicilios particulares de las familias Millet y Montull, y resaltan que varias de las empresas acusadas de falsificar facturas son constructoras o pertenecen a un grupo del sector. Sin embargo, también recuerdan que se desconoce el destino de cerca de un tercio de los 35,6 millones que, según la auditoría, desviaron los saqueadores.
A pesar de que el informe de Deloitte no está cerrado, estas fuentes explicaron que Millet pudo duplicar certificados de obra para obtener financiación. Además de los 12,6 millones que logró arrancar al Ministerio de Cultura, también consiguió otros 2,4 millones de las Administraciones catalanas: la Generalitat aportó 1,2 millones; el Ayuntamiento de Barcelona, 900.000 euros; y la Diputación de Barcelona, 300.000 euros. En total, 15 millones en subvenciones para la reforma." (El País, ed. Galicia, España, 06/03/2010, p. 34)
7.11.09
Félix Millet desvió de forma irregular 540.000 euros del Orfeó Catalá hacia una fundación del partido de Artur Mas

"A regañadientes y dando todo tipo de rodeos, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) admitió ayer que está dispuesta a negociar la devolución del dinero del Palau de la Música que el ex presidente de la entidad Fèlix Millet le entregó entre 1999 y 2008 de forma irregular. El secretario general de CDC, Artur Mas, reiteró que los 630.000 euros recibidos del Palau son "legales", pero después de conocer que los nuevos gestores de la institución cultural pedirán su devolución, destacó la "máxima predisposición de la Fundación Trias Fargas [vinculada a CDC] para llegar a todos los acuerdos que haga falta con el Palau de la Música para no perjudicarlo en absoluto". (...)
A la vista de la situación, Artur Mas optó ayer por acusar a la Fundación Campalans, del Partit dels Socialistes, de haberse financiado con dinero de Caixa Catalunya. El PSC no ha tenido reparos en admitir que la entidad financió la reorganización de su archivo histórico con 50.000 euros. Los socialistas mostraron ayer el convenio firmado con la caja, algo que Convergència Democràtica se ha negado repetidamente a hacer con los firmados entre su fundación y Millet." (...)
Extraños actos electorales
Convergència mantiene que todo el dinero que recibió su fundación de Fèlix Millet tenía un objetivo claro: la promoción de la música popular catalana. Las memorias de actividades de la fundación política cuestionan esta afirmación. En 2006, año en que CDC recibió 60.000 euros del Orfeó de Fèlix Millet, la memoria de la Fundación Trias Fargas no refleja ningún acto de promoción de la música popular. En cambio, la fundación sí organizó aquel ejercicio hasta 15 actos de apoyo a la campaña electoral de Xavier Trias, el candidato de Convergència i Unió a la alcaldía de Barcelona.
Los actos electorales, realizados en el periodo de precampaña, incluyeron la puesta en marcha de una web publicitaria, una docena de actos en todos los distritos de Barcelona, la edición de varios vídeos propagandísticos y hasta una fiesta con sus simpatizantes en una discoteca de Barcelona.
Ninguno de estos actos figura en la memoria que la Trias Fargas entregó al protectorado de fundaciones de la Generalitat. En cambio, sí se incluyeron en la memoria más amplia que la Trias Fargas editó en formato libro para uso interno.
Un portavoz Xavier Trias negó ayer que los actos promocionales del candidato a la alcaldía fueran "actos electorales"; eran, precisó, "un proyecto de participación ciudadana". Según el portavoz, la fundación convergente lo único que hacía era organizar los actos y el que los pagaba era siempre el partido.
Para el portavoz socialista Joan Ferran, en cambio, "queda demostrado que Convergència pagó actos electorales con dinero procedente del Palau". (El País, ed. Galicia, España, 16/10/2009, p. 13)
2.11.09
La élite catalana... una piña... podrida... de comisionistas...
Según ha revelado este miércoles Cotizalia, Webline Invest gestiona las fortunas de algunas personalidades catalanas y también cuenta en su consejo con Rafael Español, recientemente defenestrado de la presidencia de La Seda de Barcelona y contra el que su antigua empresa ha iniciado acciones penales." (lavozdebarcelona.com, 29/10/2009)
‘La operación Pretoria ha llevado a la cárcel al alcalde de Santa Coloma y a otros ediles del PSC, juanto al hombre de confianza de Pujol, Lluis Prenafeta, y Maciá Alavedra, jefe del Sector negocios de Convergència. Pero ha conseguido que, de nuevo, la casta política catalana cierre filas mientras llega el Séptimo del CAC.
El president Montilla dice que la política es «un acto de servicio» -acaso por el servicio doméstico conseguido gracias a la política- y Artur Mas añade que no quería «encarnizarse» con el PSC. Prudente decisión. Su único trabajo conocido fue en la empresa Tipel, de los Prenafeta, donde fracasó. Pasó entonces a salvar Cataluña con Jordi Pujol, junto al propio Prenafeta, que era socio de Piqué Vidal, abogado de Pujol, y, a su vez, socio del juez Estevill, a quien puso Pujol en el CGPJ y que acabó en la cárcel por chantajear a los huéspedes de su banquillo.
A Estevill lo sucedió Alfons López Tena, cuya fundación Catalunya Oberta, intervenida como antro de corrupción, promueve los plebiscitos ilegales por la independencia. En su Patronato brillan nombres como Alavedra, Prenafeta, Félix Millet…
Todos por la Patria’." (lavozdebarcelona.com, 29/10/2009)
"Jordi Pujol, ex presidente de la Generalidad de Cataluña, el 26 de octubre de 2009 en Àgora (TV3):
“¿Sabe qué pasa? Si entramos aquí, nos haremos mucho daño porque entonces yo tendría una respuesta fácil, y como también le podría decir… escuche, mire, este le dio tanto a tanto, este le dio tanto a tanto, y estos dieron tanto a tanto… ¡eh! y entonces, bueno, todos los casos son diferentes, si usted quiere, pero todos apestarían un poco. No entremos. ¡Hey! Si hay que entrar, entraremos. A mí me parece que yo no he de entrar, pero si tengo que entrar yo personalmente, también entro. Pero, por otra parte, me sería un poco difícil entrar, según cómo, porque yo no conozco el tema bien.
[…] Si se dice que hay que entrar, pues que se entre, pero que vaya con cuidado todo el mundo, porque como usted dice muy bien que no ha habido un buen sistema de financiación de los partidos, y esto es evidente, pues todo chirría un poco“. (lavozdebarcelona.com, 31/10/2009)
6.10.09
El "oasis catalán" se enfanga... de arriba abajo...
"Enric Hernàndez Llorente, director adjunto de El País-Cataluña, el 4 de octubre de 2009:
‘Por frustrante que sea para la autodenominada “sociedad civil catalana”, antaño llamada burguesía, el descubrimiento en forma de serial periodístico del pillaje sistemático y masivo perpetrado en el Palau de la Música tiene un efecto benéfico para Cataluña: la temporal destrucción del mítico “oasis catalán”, ese cenagal de resabios sicilianos donde la corrupción se consiente y se premia el silencio cómplice. Mucho se ha escrito aquí y en Madrid, a raíz de los casos de corrupción que salpicaron a CiU en la era pujolista, acerca de la supuesta omertà imperante en la biempensante Cataluña. El propio Pasqual Maragall alimentó el tópico al sugerir en el Parlament, sin pruebas ni el menor propósito de buscarlas, que la federación nacionalista se agenciaba desde la Generalitat comisiones del 3% sobre el importe de las adjudicaciones públicas.
Pero ese oasis cuya frondosa vegetación encubría las miserias patrias no ha aflorado (por ahora) en el caso Palau. Y eso que Fèlix Millet y sus abogados se han empleado, a fondo pero por ahora sin éxito, en la empresa de enterrar tan enojoso asunto. Por carta o de viva voz, han amenazado genéricamente a todos los partidos (en público) y a ciertos dirigentes de CiU (en privado) con desvelar ante el juez las comisiones pagadas a políticos a cambio de las ayudas públicas que recaudaba el Palau’." (lavozdebarcelona.com, 04/10/2009)
Yo soy un patriota, no un corrupto... que también
Arcadi Espada, escritor y periodista, el 3 de octubre de 2009 en El Mundo:
‘Siendo esto del más grande interés perplejo no es comparable con la reacción que tuvo el señor Felip Puig, secretario general de Convergència Democràtica, al conocer las declaraciones de Colom: «Conociendo a Colom, que es una persona absolutamente transparente y con unas convicciones patrióticas intachables, tenemos la absoluta convicción de que ha actuado en todo momento según la legalidad vigente y no ha cometido ninguna irregularidad». Es una muy bonita vinculación de las convicciones patrióticas con la moralidad de ley. El patriota no delinque en ningún caso: sólo se expresa. El patriota es un artista. Un artista polanski’. (lavozdebarcelona.com, 06/10/2009)
21.9.09
La auditoría eleva a más de 10 millones la estafa de Millet al Palau de la Música La entidad encargó informes por un millón a empresas del ex presiden
Las fuentes consultadas discrepan. Para empezar, aseguran que esos 1,5 millones de euros con los que se pagó inicialmente el local salieron de las arcas de la institución. Y añaden más: primero, que Millet trató de cobrar el cheque, pero la nueva dirección se negó, y segundo, que el Orfeó tuvo que saldar la cancelación de una hipoteca por el inmueble por valor de 682.000 euros.
Los mismos medios agregan que han hallado, además, otro local en la calle de Sant Pere Mitjà por el que se abonaron 360.000 euros. La auditoría está indagando la propiedad de otros inmuebles con los que Millet podría haber hecho negocio a través de la fundación.
Pero además, las investigaciones han hallado numerosos informes encargados a Aurea Rusula, Ayxl y Produccions 46, tres sociedades controladas por las familias Millet y Montull. Sólo entre enero y junio de 2009 facturaron 1.000.027 euros, según estas fuentes, por la elaboración de varios informes de dudosa utilidad -por ejemplo, uno sobre la internacionalización del Palau de la Música- y otros que, directamente, no existen.
Todas estas cantidades suman ya 6,8 millones de euros. Sin embargo, los auditores estiman que el desfalco llegó a los 10 millones si se suman otros desvíos que todavía están desglosando: informes encargados en años anteriores, remuneraciones de difícil justificación fiscal y desvíos a cuentas bancarias que están siendo investigados." (El País, ed. Galicia, España,19/09/2009, p. 13)
"La Fundación Catalanista Demócrata Trias Fargas, vinculada a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), ha recibido durante los últimos 10 años ayudas procedentes del Palacio de la Música por un importe de 500.000 euros, según ha denunciado este viernes La Vanguardia.Fuentes de la propia fundación convergente, que ha tenido como presidentes en este período a Víctor Batallé, al fallecido Pere Esteve y al actual, Agustí Colomines, han asegurado que esta ha depositado sus cuentas en la Sindicatura de Cuentas y en la Consejería de Justicia y ha declarado estos ingresos a la Hacienda pública, como es preceptivo.
El motivo que justificaría las transferencias desde la entidad dirigida por Fèlix Millet es que CDC ha apoyado en su actividad política y parlamentaria a la entidad coral.
Fuentes cercanas a la investigación del caso han señalado que tanto contablemente como desde el punto de vista del movimiento del dinero, la operación es legal, aunque obviamente es discutible que una entidad como el Palacio de la Música, que recibe financiación pública, haga aportaciones económicas a fundaciones de partidos o a entidades de marcado carácter político.
Solo el PP y Ciudadanos han pedido este jueves la creación de una comisión de investigación para el caso Millet, pero el resto de grupos la rechazaron alegando que ya está siendo investigado desde el ámbito judicial." (lavozdebarcelona.com, 02/10/2009)
"Antonio ‘Toni’ Bolaño, ex director de la Oficina de Comunicación de la Presidencia de la Generalidad, en un artículo publicado el 1 de octubre de 2009 en El Debat.cat:
‘Àngel Colom sabía lo que hacía porque así lo ha reconocido. Dice no recordar detalles, pero reconoce ni más ni menos que Millet lo dio un dinerito. La pregunta es, ¿lo sabía la dirección del partido? Es difícil de precisar, pero tal vez Pilar Rahola, en otro tiempo dirigente del PI y mano derecha de Colom en el partido, tenga algo que decir. Esperaremos al lunes. Esperaremos a la tertulia de RAC1. Esperaremos a que la que fue dirigente del PI, diputada y concejal de ERC -y que no abandonó los cargos que consiguió bajo las candidaturas de Esquerra Republicana- nos explique cómo se financiaba el PI. Si lo que conocemos ahora era lo habitual, por ejemplo. Y no vale eso de la conspiración en contra nuestro. Hay alguien que levanta las alfombras del Palau y salen cosas. Decir que eso ya es pasado queda extraño, y más extraño todavía acusar al PSC com ha hecho Colom en TV3. Es decir, esto es noticia, nadie sabía que el PSC estaba investigando el desbarajuste del Palau de la Música. Esconderse en la patria para esconder la suciedad queda mal. Otros como Laporta, que también era miembro del PI, recoge este argumento para decir que eso de los espías en el Barça es cosa de la caverna mediática española. También encontramos otra noticia, el Grupo Zeta, El Periódico, es de la caverna. Mira por dónde’." (lavozdebarcelona.com, 01/10/2009)