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3.3.22

Así consiguió Ericsson operar en Irak durante la expansión del Estado Islámico: sobornos, dinero negro y un permiso de los terroristas... Documentos confidenciales de la compañía sueca muestran cómo trabajó en medio de una ola de corrupción en el país. También revelan que ocultó acusaciones internas de mordidas y fraudes en una decena de Estados

 "Ericsson, el gigante sueco de las telecomunicaciones, pagó millones de dólares en sobornos, creó fondos en negro y esquemas de desvío de dinero para poder operar en territorio iraquí después de 2014, cuando parte del país quedó bajo el dominio del Estado Islámico de Irak y el Levante. 

La empresa realizó pagos ilegales para seguir transportando sus torres telefónicas por el país o para conseguir la adjudicación de determinados proyectos, mientras la organización terrorista se daba a conocer en todo el mundo con sus vídeos de decapitaciones de rehenes. Y antes de su ascenso, Ericsson ya trabajaba con dudosos intermediarios que conseguían contratos públicos con sobornos y fondos opacos.

Los detalles de esta forma de operar en Irak y en varias zonas del mundo salen hoy a la luz por primera vez gracias a los documentos internos filtrados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y rebautizados The Ericsson List. Han sido analizados por 30 medios de 22 países: The Washington Post, en Estados Unidos; la televisión pública SVT, en Suecia, y EL PAÍS en exclusiva para España, entre otros. El equipo ha comprobado la veracidad de los archivos y contrastado los hallazgos con información pública y entrevistas a funcionarios y exempleados en Irak, Londres, Jordania o Líbano.

Los archivos filtrados son 73 de las 79 páginas de una investigación interna que la misma firma Ericsson se vio forzada a abrir por la presión de la autoridad bursátil de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés). Ericsson hizo público en 2013 que la SEC estaba revisando el comportamiento de la empresa a raíz de las denuncias sobre contratos públicos y adjudicaciones conseguidas con prácticas a menudo ilegales en varios países. El gigante sueco contrató entonces un influyente despacho de abogados de Nueva York que empezó a revisar millones de correos electrónicos de la compañía y a entrevistar a testigos para aclarar lo que estaba pasando.

La revisión interna se centró en el período entre 2011 y 2019 y documenta cómo los sobornos y la corrupción estaban a la orden del día ante el control casi inexistente de la empresa. De esa cooperación con las autoridades surgió en 2019 un acuerdo por el que Ericsson pagó más de mil millones de dólares (950 millones de euros) al Departamento de Justicia de Estados Unidos. Se demostraron casos de malversación y sobornos en Djibouti, China, Vietnam, Indonesia y Kuwait entre 2000 y 2016. Como parte del pacto, no se empezó un proceso penal contra Ericsson ni se imputó a ninguno de sus directivos.

Pero los archivos de esa investigación, que forman parte de The Ericsson List, demuestran que había mucho más.

Los nuevos documentos revelan que, mientras Ericsson negociaba el citado acuerdo con las autoridades para evitar un juicio, seguía manteniendo el mismo modus operandi en varios países, Irak entre ellos. Ericsson trabajó con intermediarios que le consiguieron contratos millonarios sobornando a las autoridades locales; pagó ingentes cantidades de dinero para transportar torres de telefonía móvil a través de los territorios controlados por el Estado Islámico y llegó a exigir a su socio en la región que “pidieran permiso a la autoridad local del Daesh” para seguir trabajando en Mosul, llevando a que la organización terrorista secuestrara a un empleado. Los abogados contratados por Ericsson como investigadores concluyeron en su informe que no pueden excluir que la compañía financiara al grupo terrorista a través de sus subcontratas, aunque no pudieron identificar la “implicación directa” de ningún empleado.

Los papeles también arrojan luz sobre 13 países no incluidos en los términos del acuerdo con las autoridades estadounidenses, pero donde la investigación interna trató casos de mala praxis corporativa: Croacia, Egipto, Sudáfrica, Portugal, Angola, Estados Unidos, Brasil, Azerbaiyán, Marruecos, Bahréin, Libia, Líbano y España, donde un conflicto de intereses interno se acabó resolviendo con un despido.

Ni Ericsson ni el Departamento de Justicia han querido aclarar si las informaciones sobre Irak desveladas por los investigadores no llegaron a las manos de las autoridades o sí lo hicieron pero no parecieron relevantes. El acuerdo entre las partes, como suele ocurrir en este tipo de casos, se realizó a puerta cerrada.

En lugar de contestar a las preguntas del ICIJ, Ericsson emitió un comunicado el pasado 15 de febrero admitiendo “malas prácticas relacionadas con casos de corrupción” en Irak y posibles pagos al ISIS. El consejero delegado de la compañía, Börje Ekholm, ha explicado a un periódico sueco que no tenía acceso a la nueva documentación: “No podemos determinar dónde acaba de verdad el dinero, pero sabemos que ha desaparecido”.

Desde esa revelación, la compañía se ha desplomado en Bolsa más del 10%, perdiendo 4.000 millones de dólares el día después de que Ekholm no pudiera negar la evidencia de los pagos. Uno de los mayores accionistas de la empresa, Cevian Capital, ha afirmado que ese tipo de comportamientos son “inaceptables”. Ericsson ha asegurado en su comunicado que está comprometida con “realizar negocios de una manera responsable, aplicando los mayores estándares en términos de anticorrupción y derechos humanos”.

El gran intermediario

Los problemas de Ericsson en Irak ilustran el riesgo de corrupción que conlleva la industria de las telecomunicaciones, que mueve 1,6 billones de dólares a nivel global. Las licencias gubernamentales y los contratos para instalar antenas de telefonía pueden generar enormes beneficios —y la regulación anticorrupción es débil—. Trabajar en Irak, en palabras de los investigadores internos de Ericsson, “puede ser un riesgo político, legal y financiero en sí mismo, y requiere un control diligente”.

Pero Irak es un país que Ericsson conoce bien. Trabaja allí desde la década de los sesenta, cuando ayudó a instalar el sistema telefónico de Bagdad. El dictador Saddam Hussein restringió la posesión de teléfonos móviles a una pequeña élite y después de la invasión estadounidense en 2003 Irak emergió como uno de los pocos mercados vírgenes de este tipo de telefonía del mundo.

Entre 2011 y 2018, según el informe interno, las ventas de Ericsson se acercaron a los 2.000 millones de dólares. Ganó importantes contratos posteriores a la guerra de Irak para suministrar nueva tecnología a la compañía estatal de telecomunicaciones del país y también ganó adjudicaciones para instalar torres y actualizar equipos y redes para los tres principales operadores móviles: Asiacell, una empresa de propiedad de Qatar; Zain Irak, parte de un grupo de telecomunicaciones de Kuwait; y Korek, controlado por Sirwan Barzani, de una importante familia local y sobrino del expresidente de la región del Kurdistán de Irak.

Oriente Medio siempre fue un terreno dominado por las grandes compañías de telecomunicaciones occidentales hasta que, tras escándalos de reputación y malas apuestas de negocio, fueron perdiendo espacio frente a empresas chinas como Huawei. Ericsson intentó mantenerse en la carrera subcontratando parte de su trabajo a agentes locales e intermediarios, tomando así distancia del, a menudo, opaco negocio de conseguir contratos públicos en países en vías de desarrollo.

¿Y en qué se traducía este tipo de presencia local? La investigación interna describe formas de trabajar que tienen exactamente el mismo patrón de los casos que llevaron al acuerdo con las autoridades estadounidenses en 2019: fondos en b, facturas infladas o falsas, esquemas de soborno y subcontratas que no habían pasado ningún control. Once personas, entre empleados y exempleados de Ericsson, violaron el código ético de la compañía por lavado de dinero e intentos de obstaculizar la investigación. Además, regalaron a sus clientes obras de arte, ropa, iPads, relojes o bolígrafos Mont Blanc, y pagaron viajes a España y a Suecia a 10 representantes del Ministerio de Defensa de Irak.

Ericsson también confiaba en contactos locales, y Jawhar al-Sourchi ha sido uno de ellos. Este agente de ventas ayudó a la empresa a navegar en la burocracia iraquí durante 15 años. A través de su firma, Al-Awsat Telecommunication Services, consiguió contratos para Ericsson con agencias estatales y operadores de líneas móviles, como Asiacell y Zain. Hasta el punto que, con el tiempo, la compañía de Al-Sourchi se empezó a conocer en Irak directamente como “Ericsson”. Ericsson, la de verdad, había dado poderes a Al-Awsat para firmar contratos en su nombre, y la empresa, destacan los investigadores, consiguió trabajos para compañías de amigos y familiares de su dueño.

En su entrevista con los auditores internos de la compañía, Al-Sourchi dijo que sus “lazos estrechos” con personas con cargos importantes le permitían “mover los hilos” a favor de Ericsson y que hizo “muchos favores” a la compañía, ayudándola a ganar contratos en “tiempos muy difíciles”. Ericsson, asegura Al-Sourchi, no habría podido tener éxito en Irak sin su ayuda.

La empresa de Al-Sourchi se convirtió en una vía para canalizar millones de dólares en pagos sospechosos, según descubrieron los investigadores internos de Ericsson. Entre otros, hallaron 10,5 millones de dólares destinados a empresas cuyo beneficiario final no pudo ser identificado; y de los 90 millones de dólares en trabajos de consultorías facturados encontraron pruebas para justificar solo 27 millones. Una auditoría interna, de hecho, desveló que gran parte de ese dinero fue a una cuenta personal de Al-Sourchi en Jordania. A través de Al-Awsat también se pagaron billetes de avión en clase business para ejecutivos de la compañía estatal de telefonía de Irak.

Los investigadores descubrieron además que los empleados de Ericsson utilizaron Al-Awsat para dirigir 500.000 dólares “en comisiones” al director de Asiacell —una de las tres grandes compañías de telecomunicaciones de Irak— para adjudicarse la actualización de la red telefónica en un importante proyecto en el país, llamado Proyecto Peroza. Consistía en reemplazar y ampliar la red de Asiacell existente, montando las torres de telefonía en una nave industrial donde serían probadas antes de ser enviadas por todo Irak.

En dos entrevistas con The Washington Post, partner del ICIJ en esta investigación, Al-Sourchi admitió que sus amplias conexiones políticas habían ayudado a compañías extranjeras a competir en Irak. “Mi fuerza es que conozco a gente, conocí a todos los primeros ministros”, dijo antes de citarlos uno tras otro por su nombre. Rechazó que ganara contratos gracias a sobornos u otro tipo de corrupción, y aseguró que nunca vio a Ericsson hacerlo: “Alguien está celoso y está intentando desacreditar a la compañía”, comentó sobre las acusaciones.

Trabajar en Mosul, con el permiso del Estado Islámico

Entre 2013 y 2014, Ericsson tuvo que tomar una decisión fundamental. Mientras las milicias del Estado Islámico conquistaban ciudades iraquíes, saqueando las casas y decapitando a rehenes ante las cámaras, dos empleados propusieron suspender las operaciones en Mosul y en el resto de Irak. ¿Merecía la pena quedarse?

Es justo el momento en el que Ericsson contrata a Simpson Tacher & Bertlett, el importante despacho de Nueva York, para investigar las posibles prácticas corruptas dentro de la empresa después de hacer público que colaboraría con la SEC para auditar su negocio internacional. El equipo legal lo constituían tres exfuncionarios de Estados Unidos, y uno de ellos, Cheryl Scarboro, había trabajado como jefe de la unidad antisoborno de la misma SEC.

Mientras la investigación de las autoridades estadounidenses avanzaba, Ericsson y sus clientes se encontraban con un nuevo problema: la instauración del califato del Estado Islámico de Irak y el Levante. En junio de 2014, llegó hasta Mosul, la cuarta ciudad del país. En su período de máxima expansión, gobernaba sobre un territorio con ocho millones de habitantes entre Irak y Siria.

En ese contexto, Ericsson y sus subcontratas decidieron seguir trabajando. Al día siguiente de la toma de Mosul por parte del Estado Islámico, la compañía estaba buscando contratistas para el proyecto Peroza de Asiacel, según los documentos internos. Pero algunos empleados estaban convencidos de que el país se estaba convirtiendo en un lugar tan inseguro que la compañía habría tenido que invocar la cláusula de fuerza mayor en sus contratos: este punto le habría brindado cobertura legal ante una situación externa que le hubiese impedido seguir trabajando.

Fue por esto que Tom Nygren, entonces vicepresidente y asesor general de Ericsson en Oriente Medio, “recomendó encarecidamente” a sus supervisores que utilizaran esa cláusula de fuerza mayor. Una propuesta que fue escuchada y elevada hasta la oficina ejecutiva de la compañía, según el testimonio de Roger Antoun, el ejecutivo de Ericsson que seguía el Proyecto Peroza. Pero Ericsson prefirió seguir adelante: Tarek Saad, el director para Irak de la firma, y Rafiah Ibrahim, la jefa de Oriente Próximo y Región Africana, se opusieron a utilizar la cláusula, según la investigación interna.

Estos dos altos cargos estaban implicados además en un caso de “corrupción e irregularidades financieras” descrito en los nuevos documentos: ambos fueron impulsados con ascensos a puestos de mando en 2018. Roger Antoun, en cambio, malversó 308.000 dólares a través de un fondo de dinero negro creado entre varias subcontratas. Esta revelación motivó gran parte de la investigación en los potenciales pagos realizados a grupos terroristas. Más tarde, Antoun, que no ha contestado a las preguntas del ICIJ, devolvió el dinero. Ericsson asegura que lo despidió en enero de 2019.

“Si no pagas, irán a por ti”

Seguir trabajando en Mosul trajo consecuencias inmediatas. Un mes después de decidir quedarse, Ericsson recomendó que Affan, un ingeniero que estaba probando las torres de telefonía como parte del Proyecto Peroza, entregara personalmente una carta en una oficina donde el Estado Islámico había centralizado sus operaciones, según él mismo ha recordado a los medios del ICIJ. Affan —que solo quiere ser identificado con su nombre y trabajaba para Orbitel Telecommunications, una subcontrata de Ericsson— cuenta que en la carta Ericsson y Asiacell pedían permiso al grupo terrorista para seguir trabajando en el área.

Según el relato del ingeniero, tras entregar la misiva, un militante del Estado Islámico lo llamó para citarle en un paso elevado, donde unos hombres con las caras tapadas le pusieron una capucha, le sentaron en el sillón de atrás de una pickup de Toyota y se lo llevaron. Uno de los jefes de los asaltantes le obligó a llamar a un directivo de Ericsson en Sulaymaniyah, en el norte del país y, a gritos, le amenazó con hacer estallar las oficinas de Ericsson. “El mismo hombre también exigió más de dos millones de dólares por cada mes que trabajáramos sin el permiso del Estado Islámico”, relata Affan.

La investigación interna de Ericsson confirmó el secuestro, la llamada y la petición de dinero.

Affan asegura que los terroristas le ordenaron permanecer en su casa en Mosul hasta que Ericsson hiciera los pagos. No tuvo más noticias de la compañía y el resto de empleados dejó de contestar a sus llamadas. Unas semanas más tarde, los milicianos del Estado Islámico le dijeron que era libre de salir de su casa. Según la investigación, un gerente de Ericsson dijo que Asiacell “consiguió unos acuerdos para que se liberara al rehén y Ericsson pudiera seguir trabajando en Mosul”. No se especifica qué tipo de acuerdo: “Las pruebas apuntan a que Asiacell se dedicó al contrabando y a pagos potencialmente ilegítimos directa e indirectamente a través de Ericsson”, afirman los investigadores.

Empleados de varias compañías de telecomunicaciones y contratistas entrevistados por NDR y Daraj Media para el ICIJ aseguran que era sabido que las compañías pagaban dinero a los militantes para evitar que se atacaran sus instalaciones y se dejara trabajar a los empleados. Affan lo resume así: “Si tu negocio hace mover dinero, tienes que pagar. Si no pagas, irán a por ti”.

La vía legal… o “la vía rápida”

Como parte de la expansión del Proyecto Peroza, Ericsson y su socio, Asiacell, necesitaban transportar torres de telefonía desde Erbil, en el norte de Irak, hasta Ramadi, en el centro del país. Según la investigación interna, el contratista que eligieron, Cargo Irak, les dio dos opciones: la vía legal o “la vía rápida”.

La conocida como “vía rápida” era más larga en kilómetros ―y más cara— pero tenía la ventaja de evitar los puntos de control de la aduana iraquí, donde ese tipo de material podía quedar retenido días o incluso semanas. El único problema de esta ruta alternativa era que había que atravesar territorio controlado por el Estado Islámico. Es una ruta conocida por los periodistas y los camioneros del país entrevistados para esta investigación periodística: los militantes del califato creaban puntos de control y atacaban o secuestraban a los viajeros en cualquier lugar de sus 100 kilómetros de recorrido. Un camionero de unos 40 años la define como “aislada, terrorífica e insegura”, en declaraciones a la empresa de radio y televisión alemana NDR. Solía transportar ahí comida y bebida, y llegó a ver, al lado de la carretera, un camión en llamas con un hombre muerto de un disparo tendido al lado.

La investigación interna llegó a identificar hasta 30 camiones que pagaron entre 3.000 y 4.000 dólares por cada carga para llevar material de Ericsson a través de las áreas ocupadas por varios grupos terroristas. Una tabla resumen muestra que en marzo de 2017 Ericsson pagó 22.000 dólares por camión para tres cargamentos en un solo día.

“No podemos excluir que Cargo Irak llegara a sobornar o realizar pagos ilícitos financiando a grupos terroristas para llevar a cabo operaciones de transporte para Ericsson” evitando las aduanas oficiales, dice la investigación interna. Bahez Abbas, dueño de Cargo Irak, ha rechazado ser entrevistado sobre este asunto.

Consecuencias colaterales

La revisión interna de Ericsson a menudo no consigue llegar a conclusiones específicas y no entra a investigar algunas de las acusaciones más explosivas, como que se había pagado a organizaciones terroristas. Un ejemplo: los investigadores de la compañía no intentaron entrevistar a ningún trabajador o representante de las subcontratas con las que trabajaban en Mosul o de la empresa de transportes que movía los equipos de Ericsson por el territorio controlado por el ISIS.

Como parte de su trato con el Gobierno de Estados Unidos, Ericsson prometió reportar casos de mala praxis y someterse a las auditorías de un observador externo durante tres años.

En la última audiencia del proceso, que culminó en el acuerdo entre la SEC, el Departamento de Justicia y Ericsson, el fiscal dijo que no procesaría a la empresa y permitió que una subsidiaria egipcia se declarara culpable en su lugar para evitar “consecuencias colaterales”. A día de hoy, Ericsson sigue pudiendo presentarse a cualquier licitación de contratos públicos en Estados Unidos o en Europa.

Solo un empleado de Ericsson ha sido multado en el caso: Afework Bereket, condenado el año pasado por pagar 2,1 millones de dólares para adelantar a Hawuei en la puja por un contrato en Djibouti. Permanece en libertad, pero, junto a otros tres empleados de Ericsson, se enfrenta a una causa penal en Suecia.

Ekholm, el consejero delegado de Ericsson, ha asegurado que la compañía continuará investigando lo sucedido en Irak.

(Sydney P. Freedberg y Maggie Michael son periodistas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Daniele Grasso ha colaborado en 'The Ericsson List', El País, 27/02/22)

2.1.19

La Mafia se lucró de la compra que Gas Natural hizo del grupo italiano Brancato

"La Mafia italiana se benefició en 2004 de la compra que Gas Natural hizo del grupo Brancato.

La compañía española, entonces presidida por Antonio Brufau (hoy presidente de Repsol) acordó a principios de ese año la adquisición de la empresa italiana, primer operador de gas privado de Sicilia, en una operación valorada en 115 millones 

. De esa cantidad, 46 millones fueron a parar a la viuda y las hijas de Ezio Ruggero Maria Brancato, a quien la policía de Palermo vincula con Cosa Nostra.

La policía de Palermo comunicó la pasada semana que había intervenido bienes de la viuda y las hijas del empresario gasístico (fallecido en el año 2000) situados en Italia, España y Andorra, en una operación contra la Mafia en la que también participaron fuerzas policiales españolas y andorranas.
Ezio Ruggero Maria Brancato era accionista de seis sociedades pertenecientes al llamado Grupo del Gas, con sede en Palermo. Este grupo, según las investigaciones policiales, estaba en realidad bajo el control de conocidas figuras mafiosas, Vito Ciancimino y Bernardo Provenzano.

Ciancimino fue un político, alcalde de Palermo, muerto en 2002, vinculado a clanes mafiosos. Provenzano, fallecido en 2016, conocido como El Tractor, llegó a liderar los Corleoneses, la familia más temida de Cosa Nostra, y pasó 43 de sus 86 años de vida en paradero desconocido; se le vincula con los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en 1992, entre otros muchos.

"Las numerosas convergencias sobre las compañías involucradas muestran la relación entre Ezio Ruggero Maria Brancato y sus herederos con Cosa Nostra, a través de las inversiones en Grupo del Gas", dice el comunicado de la policía de Palermo.

La investigación policial italiana destaca que la viuda de Brancato, Maria D’Anna, y sus hijas, Monia y Antonella, vendieron sus acciones en el Grupo Gas por 46 millones de euros a la multinacional española Gas Natural en 2004. La compañía en su conjunto tenía un valor de 115 millones de euros.

"Con los ingresos de la venta, la familia Brancato compró propiedades caras, incluidos inmuebles históricos en Palermo, Cerdeña y España", informa la policía de Palermo.
Entre los bienes confiscados por la policía de la familia Brancato, por valor cercano a los 40 millones de euros, se encuentran sociedades con sede en Italia y España; 59 propiedades inmobiliarias, algunas de ellas situadas en Cataluña; y varios automóviles, entre otros activos.

La aventura italiana de Gas Natural

"La empresa estaba regulada por el Gobierno italiano, cuando hicimos la due diligence para cerrar la adquisición todo estaba limpio", señalan fuentes de Gas Natural (hoy Naturgy). "Otra cosas es que, después, se hayan descubierto vínculos de sus antiguos accionistas con la Mafia", lamentan.
Gas Natural comunicó la compra de Brancato en enero de 2004, iniciando así una ofensiva sobre el mercado del gas italiano.

 Brufau ya había expresado su deseo de expandir el negocio del grupo español en el extranjero, y en particular en la zona mediterránea. En 2003, el Gobierno italiano finalizó la liberalización total del sector del gas.

Brancato estaba presente en 73 municipios de Sicilia con 93.000 clientes. Gas Natural creó Gas Natural Distribuzione Italia para agrupar las sociedades de distribución adquiridas al Grupo Brancato, por 115 millones de euros.

En agosto de ese mismo año, Gas Natural compró otra empresa de gas siciliana, Smedigas, por cerca de 70 millones. La empresa italiana distribuía gas en más de 20 municipios.

Adquisición de Nettis

Un mes después, en septiembre de 2004, la multinacional española se hizo con otra compañía gasística, Nettis, por 140 millones de euros, que contaba con 91.000 clientes, presente en 24 municipios de las regiones de La Puglia, Calabria y Sicilia.

Con estas adquisiciones, a finales de 2004 Gas Natural se acercaba a su objetivo de alcanzar los 300.000 clientes en Italia. Tres años después, la compañía española, presidida entonces por Salvador Gabarró, se hizo con el grupo gasista Italmeco por 32,2 millones de euros, que operaba en cuatro regiones del centro y sur de Italia.

"Gas Natural se expandió por el sur de Italia comprando entre 15 y 20 empresas municipales de gas", recuerdan las fuentes cercanas al grupo español consultadas por este diario. "Brancato fue una de ellas, la empresa estaba limpia, pero ahora se ha sabido que sus accionistas no lo estaban", señalan.

El pasado año, a principios del mes de octubre, Gas Natural vendió su negocio en Italia. La compañía, presidida por Isidro Fainé, acordó la venta a Edison y 2i Rete Gas, por 1.020 millones de euros. Gas Natural logró 190 millones de euros de plusvalías."                  (Alberto Ortín, Vox Populi, 28/12/18)

27.11.17

Europa ahora debe mirar a Malta. Malta es la meca del blanqueo de dinero sucio y los evasores de impuestos. El asesinato de una valiente periodista que ha estado luchando con élites corruptas en su país debe conducir a una protesta europea

"El 16 de octubre pasado, la bloguera y periodista de investigación  Daphne Caruana Galizia, ciudadana de Malta, fue asesinada por la explosión de un coche-bomba al peor estilo mafioso, mostrando la amplitud de la corrupción y la impunidad con la que se mueven los negocios sucios  en este país de la Unión Europea, algo que ella había revelado en sus investigaciones. 

El primer ministro de Malta confirmaba que había sido un ataque contra la destacada periodista, un asesinato premeditado que ha sido el primero de este tipo pero al que le han precedido algunos otros en años recientes.

Los reportajes de Galizia solían referirse asuntos de blanqueo de capitales y sobre la seria corrupción en la República de Malta y también había testificado ante la Comisión parlamentaria de Investigación sobre los conocidos como Papeles de Panamá, que revelaron las numerosas sociedades mercantiles offshore propiedad de personalidades relevantes de todo el mundo. 

Entre otras derivaciones, las investigaciones de la reportera maltesa asesinada implicaban a Konrad Mizzi, ministro de energía y sanidad de la Republica de Malta, quien – después de su negativa inicial – en febrero 2017 anunció que clausuraría su sociedad offshore en Panamá propiedad de un trust (fideicomiso) de Nueva Zelanda, alegando que había declarado la compañía y que la había clausurado por razones de transparencia.

Si creemos las informaciones del periódico The Times of Malta (PERIODISTA ASESINADA EN MALTA: Hay algo podrido en el corazón del Estado. ) “la economía está en auge pero algo está podrido en el corazón de esta República, tan podrido que amenaza con llevarse todo por delante. Las implicaciones de este crimen son enormes. Este asesinato fue un asesinato asociado con la mafia. El desafío es mayúsculo para quien dio la orden. La pregunta es si hay políticos involucrados. Porque hay mucho en juego en todo esto, que comienza a sonar como a un Estado fallido“.
La República de Malta, un socio europeo offshore
Malta (415,000 habitantes), que ingresó junto con Chipre en la Unión Europea en 2004 y en 2008 en la eurozona, era ya un reconocido paraíso fiscal incluido en la lista oficial de la OCDE vigente hasta 2005; y lo ha seguido siendo como atestiguan las numerosas agencias en Internet que promocionan y gestionan la creación de sociedades mercantiles offshore. 

Para comprobarlo, basta insertar en cualquier buscador el nombre Malta y la palabra offshore o paraíso fiscal. La reciente filtración en noviembre de 2017 denominada los Paradise papers un destacado número de sociedades offshore aparecen registradas en Malta. 

De acuerdo con el informativo digital  Proceso.com.mx, asociado a esa investigación, al menos 62 ciudadanos mexicanos, entre ellos empresarios, magnates, personajes vinculados a la política y futbolistas que juegan en Europa, han elegido en Malta para resguardar sus secretos y sus millones.

 Siendo ya miembro de la UE, en Agosto de 2006 la página de la CIA sobre Malta destacaba las graves deficiencias fiscales y financieras de la ex colonia británica; y los datos navieros recogían su oferta como bandera de conveniencia con las perniciosas consecuencias conocidas.

 Aunque como nuevo miembro de pleno derecho de la UE, siguió manteniendo características propias de la condición de paraíso fiscal offshore, que tampoco fue obstáculo para su admisión en la eurozona desde Enero de 2008, como se analiza en mi libro La Europa opaca de las finanzas, (páginas 171-187) que se puede descargar libremente (columna a la derecha.).

En el marco del plan de acción global contra los paraísos fiscales que fue abandonado tras la cumbre del G-20 en Londres en abril de 2009, nueve años antes el Informe del Foro de Estabilidad Financiera incluyó a Malta como un centro offshore con veinte bancos autorizados y supervisados (entre los 42  centros financieros offshore identificados oficialmente entonces). 

Y Malta y Chipre fueron considerados paraísos fiscales por el Comité técnico de la OCDE, por lo que ambos micro estados remitieron a esta organización su compromiso de eliminación de las prácticas fiscales perjudiciales  de modo anticipado, logrando que no se les incluyera en la lista negra publicada entonces, sin que exista informe alguno que acredite que cumplieron su compromiso. 

En todo caso y en aquel marco global, atenuar esa condición fue uno de los objetivos de las negociaciones autorizadas por el Consejo y la Comisión europea para su ingreso en la Unión en 2004. Mientras el gobierno maltés como el chipriota se resistían a equiparar su fiscalidad con la de la Europa de los quince, la Comisión europea les incentivaba  con sustanciosas ayudas económicas, financiadas con impuestos de los ciudadanos europeos perjudicados por las prácticas fiscales insulares; ayudas que durante el trienio 2004-2006, alcanzaron para Malta los 272 millones de euros; sin que se le exigiera la total eliminación de sus prácticas de paraíso fiscal para no residentes.

El proceso negociador concluyó aunque el informe final detectaba graves deficiencias en Malta que no obstaculizaron la concesión de ayudas económicas y de un período transitorio hasta el 1 de enero de 2010, durante el cual se  le autorizan exenciones sobre el IVA y otras.

 La retórica de la Comisión  consideraba que se cumplía el acervo comunitario sobre la fiscalidad; sin embargo, el lenguaje burocrático ocultaba la realidad como demuestra el régimen transitorio concedido, al final.

 Entre otras cosas, estos procesos negociadores demostraron la falacia de las políticas comunitarias contra los paraísos fiscales decididas por el Consejo Europeo y la tecnocracia de Bruselas, que dicen pretender el logro de la armonización fiscal y la erradicación de las prácticas que la OCDE consideró que perjudicaban a los demás países.

Los datos actuales de la CIA destacan que la economía de libre mercado de Malta -la más pequeña de la zona del euro- depende en gran medida del comercio tanto de bienes como de servicios, principalmente con Europa. Tras la crisis de la zona euro, el sector de servicios de Malta mantiene un crecimiento sostenido en los servicios financieros y los sectores del juego en línea además del turismo.

 Los esquemas fiscales ventajosos siguen siendo atractivos para los inversores extranjeros, aunque los inacabables debates de la UE sobre medidas contra la evasión y el fraude fiscal han generado preocupación entre los proveedores de servicios financieros y seguros de Malta, ya que las medidas podrían tener un impacto significativo en esos sectores.
El negocio maltés de las banderas de conveniencia
Tras el ingreso de Malta en la UE, los expertos promotores de la evasión fiscal internacional en Internet han continuado catalogando a estas islas como un atractivo centro offshore.  Consideran que tras la integración europea, existe una estructura legislativa moderna para la mayoría de las principales actividades financieras, con nuevos incentivos que no solo reducen los tipos impositivos de sociedades offshore sino también ofrecen bonificaciones fiscales; y sobre todo, la ventaja competitiva de un apreciado grado de opacidad para negocios financieros. 

 Hay que destacar la industria marítima de  fletes con bandera de conveniencia y del registro de buques, que se inició durante los años ochenta; y que junto a la condición de destino turístico, integra una economía de servicios que sustenta cierto enriquecimiento reciente, sostén de la amplitud de la corrupción política actual.

Todo buque necesita acogerse al pabellón de un Estado y esa vinculación determinada su nacionalidad y la legislación aplicable tanto para resolver los conflictos de índole internacional como para determinar las normas de seguridad a bordo y las relaciones laborales entre los  tripulantes y el armador o naviero.

 Una bandera se considera de conveniencia cuando la propiedad del buque reside en un país diferente del país cuya bandera enarbola, lo que supone para el dueño el disfrute de beneficios financieros y otro tipo que no tendría en el país del propietario, con todas los efectos desastrosos que ilustró el hundimiento de El Prestige y que ya analicé en el apartado “La desregulación financiera y las banderas de conveniencia” en mi libro de referencia Los paraísos fiscales. Cómo los centros offshore socavan las democracias. 

Y, sin embargo, un buen número de los grandes cruceros de vacaciones siguen navegando bajo pabellón de la República de Malta, aunque los limitados recursos de esta pequeña República le dificulten practicar un nivel seguro en la inspección de los buques que portan su bandera. Entre otros casos menos publicitados, la bandera de Malta ondeaba en el  petrolero Erika, que se hundió partiéndose en dos frente a las costas de la Bretaña francesa en diciembre de 1999, ocasionando una grave catástrofe ecológica con la subsiguiente denuncia mediática de las responsabilidades de esa bandera de conveniencia.

Desde entonces, Malta emprendió una reforma de su código marítimo intentando librarse de  su etiqueta de proveedor de amparo de buques basura, que es una dimensión propia de algunos centros offshore.  Pero Malta sigue incluida en la relación de países que conceden bandera de conveniencia, establecida por la ITF, International Transports Workers´ Federation, que lleva a cabo una campaña mundial contra esta práctica que degrada el transporte marítimo y genera enormes catástrofes ecológicas. 

 Actualmente, el organismo Transport Malta tiene registrados 1650 buques, de los cuales el 87 por ciento  pertenecen a países como Grecia (469 buques); Turquía (233); Alemania (135); España (8), etc. Es una actividad comercial de mero registro administrativo sin conexión alguna con las necesidades de la economía maltesa. 

El éxito de este negocio maltés tiene una explicación sencilla y es que para el registro naval maltés, el propietario del buque tiene que ser una sociedad constituida en Malta, que en la mayoría de los casos está exenta de impuestos y admite cualquier tipo de buque, desde los yates de recreo hasta las plataformas petrolíferas.

 La legislación maltesa muy liberal no señala restricciones para las tripulaciones ni límite de edad para los buques, siendo muy flexible en relación con la venta o las hipotecas sobre buques; y otras muchas ventajas competitivas.

El asesinato de la citada periodista de Malta ha provocado alarma en el Parlamento europeo. Sven Giegold, portavoz de política financiera y económica para el Greens / EFA Group y portavoz de los verdes en la Comisión de Investigación del Parlamento europeo sobre blanqueo de dinero y evasión fiscal hacía un llamamiento público afirmando que:

Europa ahora debe mirar a Malta. El asesinato de una valiente periodista que ha estado luchando con élites corruptas en su país debe conducir a una protesta europea. El asesinato de la reportera Galizia es un ataque contra los valores democráticos europeos. Europa se rige por el estado de derecho, no por los métodos de la mafia. La energía criminal y los vínculos estrechos entre los políticos y la élite económica en Malta son devastadores. Malta es la meca del blanqueo de dinero sucio y los evasores de impuestos. Las alegaciones de lavado de dinero se extienden hasta el mismo gobierno maltés. Los dos principales partidos en el país han apoyado la evasión fiscal internacional en Malta. El centro del poder en Malta  padece una cultura de impunidad a diferencia de casi ningún otro país en la UE. Europa ya no debe hacer la vista gorda ante la forma en que se incumple el estado de derecho en estas islas. La Comisión Europea debe analizar de cerca la situación en Malta y, si es necesario, iniciar un procedimiento de infracción…. Debemos declarar claramente la responsabilidad del gobierno en Malta, como así como de otros países que permiten el lavado de dinero y el dumping impositivo. La imparcialidad fiscal y el enjuiciamiento efectivo del delito financiero son cruciales para la credibilidad de la Unión Europea“.-           (Juan Hernández Vigueras, El Viejo Topo, 22/11/17)

11.3.15

Ejecutivos de la Banca Privada de Andorra negociaron en Moscú con la mafia rusa

"Al menos dos directivos de la Banca Privada de Andorra, intervenida ayer por el Gobierno andorrano, viajaron a Moscú para negociar directamente con la cúpula de una mafia rusa con ramificaciones en las Islas Vírgenes británicas, islas Seychelles o Chipre y que fue destapada en España en la operación Clotilde, según apuntan las investigaciones judiciales abiertas en esta causa.

Así consta en una providencia de la Audiencia Nacional por la que se gira una comisión rogatoria a dicho paraíso fiscal para que intervenga los teléfonos de dos directivos de la Banca Privada de Andorra. Esta comisión rogatoria fue realizada el 22 de enero de 2013 por Eloy Velasco, titular del juzgado central de instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

Santiago Roselló Piera, director financiero de la Banca Privada de Andorra, viajó al menos en cinco ocasiones a Rusia para reunirse, presuntamente, con los jefes de la mafia rusa entre los años 2011 y 2013, según dichas investigaciones.

Posteriormente delegaría esta relación en Francisco Javier Campos Tomás, vicepresidente, director y tesorero de la Banca Privada de Andorra en Panamá e investigado también por ser el presunto enlace entre la entidad financiera y la cúpula de la red rusa, según los indicios que constan en el caso.  En España la relación de la red con BPA se mantenía, al parecer, a través del directivo P. L, según las primeras investigaciones realizadas por la Guardia Civil.

La Banca Privada de Andorra, propiedad de la familia Cierco, es la entidad donde Jordi Pujol y su familia ocultaban su patrimonio millonario. Fue intervenida este martes por el Gobierno de Andorra, tras una denuncia formal presentada por el Tesoro de Estados Unidos de su vinculación con el lavado de dinero del crimen organizado internacional.

La división de Crímenes Financieros norteamericana acusa a BPA de ser partícipe activo en el blanqueo de dinero procedente de organizaciones criminales de Rusia, China y Venezuela.

Alto cargo de Gazprom
Las investigaciones a los directivos de la entidad financiera en Andorra  revelan cómo asesoraron a una red de blanqueo liderada por Víktor Arkhipovich Kanaykin, entonces director general de Producción de la empresa Spetsneftegaz, dedicada a la supervisión de los gasoductos de Gazprom, el gigante gasista controlado por el Estado ruso.

Al parecer, Santiago Roselló habría ayudado en 2013 a Kanaykin, que estaba gravemente enfermo, a crear una fundación para ocultar su fortuna, repartir su patrimonio y para designar el tiempo que operaría esta fundación tras su fallecimiento.

Los indicios apuntan a que Roselló asistió en Moscú a reuniones con los directores de la red mafiosa radicados en otros paraísos fiscales.

Roselló tenía una amistad personal con el hombre de confianza de Kanaykin en España, Viktor Petrov, quien será juzgado por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya por liderar la red de la operación Clotilde destapada en España y dedicada al blanqueo de capital ruso. Petrov está acusado de haber blanqueado un total de 56 millones de euros en operaciones urbanísticas realizadas en España, con epicentro en la localidad de Lloret de Mar.

Roselló viajó en varias ocasiones a Rusia en compañía de Javier Campos para reunirse con Kanaykin, Petrov y Andrey Zinchenko considerado el “financiero de la organización delictiva”, según la investigación judicial.
El grupo tiene una red de colaboradores situados estratégicamente en diversos países, como Islas Seychelles, Chipre, Andorra, República Checa e Islas Vírgenes Británicas, encargados del movimiento de capitales a través de empresas, sociedades o fundaciones.

Por su parte, la investigación apunta a que Petrov estaría relacionado con Semion Mogilevich, de origen ucraniano y considerado por el FBI como el capo de una red de mafias rusas que opera a nivel internacional.

Mogilevich es buscado por el FBI por haber participado en un fraude con miles de afectados norteamericanos en la década de los años 90, quienes vieron esfumados 150 millones de dólares. Así consta en la ficha de los diez delincuentes más buscados entre los que figuran este ucraniano.

Conoce la jerarquía y la estructura de la organización
Las investigaciones apuntan a que Roselló, el director financiero de BPA, trata a la red rusa de Kanaykin y Petron como cliente privilegiado. Es más, los investigadores creen que Roselló se ocupa “personalmente de la gestión y control de las cuentas bancarias de la organización investigada”.

Los investigadores apuntan a que Roselló “es pleno conocedor de la jerarquía existente en la organización” rusa. Conoce “perfectamente la estructura jerarquizada de la organización investigada, la estructura societaria de la misma así como los fines ilícitos de la misma”, sostiene la valoración de la Guardia Civil en la que se basa el juez para solicitar la intervención de sus teléfonos a las autoridades judiciales de Andorra en 2013.

Otro directivo de BPA también ha sido investigado en otro sumario que se instruye en la Audiencia Nacional. En concreto, trabajó en la red de blanqueo de la trama china de Gao Ping, el empresario encarcelado en la operación Emperador quien pagó comisiones elevadas a cambio de lavar el dinero de su organización.

Estados Unidos denuncia que otro ejecutivo de BPA colaboró en el desvío de fondos de la compañía estatal Petróleos de Venezuela.

La Banca Privada de Andorra se encargó de regularizar más de 3 millones de euros de la familia de Jordi Pujol en la Hacienda española, entre los años 2010 y 2011. Fue en 2011 cuando adquirió el Banco de Madrid, en una operación que se sospecha que iba a servir de puente para culminar la repatriación del dinero de la familia del expresident catalán."                  (Público, 10/03/2015)

16.4.13

Volkswagen compró a una red mafiosa datos confidenciales de miles de clientes potenciales

"Volkswagen Finance, la financiera del grupo automovilístico alemán en España, compró durante años datos confidenciales de miles de potenciales clientes a una red que traficaba ilícitamente con esa información, y de la que formaban parte guardias civiles, funcionarios de la Seguridad Social y empleados de empresas de investigación comercial. Cinco trabajadores de Volkswagen, que fueron detenidos e interrogados por la policía, siguen estando bajo sospecha.   (...)

Entre los detenidos por la policía está José María Calavia Balduz, propietario de la firma HMC Investigación Comercial, uno de cuyos principales clientes era Volkswagen Finance.
 Calavia era el presunto cerebro de la red, que se servía de sus informadores en empresas, administraciones públicas y fuerzas de seguridad para obtener datos confidenciales de miles de ciudadanos, con los que luego elaboraba informes que vendía a la financiera de Volkswagen.

Esos documentos, que servían al grupo automovilístico para evaluar la solvencia económica de los clientes que querían adquirir un vehículo mediante financiación, incluían una completa información del potencial comprador. 
No sólo sus datos personales (domicilio, DNI, estado civil o número de hijos), sino, sobre todo, su historial laboral completo, propiedades inmobiliarias, deudas, embargos y prestaciones sociales que pudiera estar percibiendo. Con ese dossier en su poder, Volkswagen decidía si conceder o no el crédito solicitado.  (...)

El pasado 30 de noviembre, agentes del Cuerpo Nacional de Policía acudieron a la sede de Volkswagen Finance, en la localidad madrileña de Alcobendas, para detener e interrogar a cinco empleados del área de recobro y gestión de impagados de la financiera. 
Los trabajadores, que según las fuentes consultadas eran los interlocutores habituales con HMC Investigación Comercial, aseguraron desconocer el posible origen ilícito de los informes adquiridos, y añadieron que actuaron siempre con el visto bueno de la dirección de Volkswagen. 

El modus operandi de la trama recuerda al de la red de tráfico de datos desarticulada la pasada primavera por la policía en la llamada Operación Pitiusa, que se valía de decenas de informantes en administraciones públicas, fuerzas de seguridad, entidades bancarias y compañías privadas.
 Los clientes de la red solían ser empresas de informes comerciales, detectives y abogados, que pagaban cantidades que iban desde los 100 euros por una vida laboral a los 2.000 euros de una declaración de la renta."       (El Confidencial, 11/04/2013)

7.4.11

Otro escándalo en la casa L'oréal. Su expresidente está acusado de corrupción y blanqueo de dinero en Rusia

"De nuevo, el escándalo agita el imperio francés de cosmética L'Oréal. Aunque esta vez no tiene nada que ver con la dueña del grupo, Liliane Bettencourt.

Ahora se trata de su antiguo presidente ejecutivo, el carismático Lindsay Owen-Jones, quien hace apenas un mes cedió la presidencia del consejo a Jean-Paul Agon. El exdirectivo y dos de sus antiguos colaboradores están acusados de corrupción, abuso de confianza y blanqueo de dinero por su antiguo distribuidor en Rusia. (...)

El caso se remonta a los años noventa. Según el demandante, Janez Mercun, entonces distribuidor en exclusiva de los productos L'Oréal en Rusia, Owen-Jones dio el visto bueno a la creación de un mercado paralelo en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Lo habría hecho a través de varias empresas pantalla.

"La mayoría de estas empresas tenía como objetivo disimular la evasión fiscal (...) y sobre todo el enriquecimiento personal, en particular el del señor Owen-Jones", detalla la demanda. Para ello, el exdirectivo incluso se habría puesto en contacto con integrantes del crimen organizado, según el letrado de Mercun." (El País, 07/04/2011)