Mostrando entradas con la etiqueta Caso Guateque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caso Guateque. Mostrar todas las entradas

27.7.17

La Audiencia de Madrid absuelve a Ruiz Gallardón y al resto de los acusados del caso Guateque, tras anular todas las pruebas

"La Audiencia Provincial de Madrid ha absuelto a todos los procesados del juicio por el caso Guateque tras considerar que todas las pruebas practicadas durante la instrucción son "nulas" y "carentes de validez", ya que la grabación de un testigo protegido que dio origen a la investigación judicial fue realizada sin autorización del juez Santiago Torres y al margen de cualquier procedimiento penal.

En el banquillo de los acusados se sentaron treinta acusados de formar parte de una supuesta trama de licencias exprés asentada en el seno del Ayuntamiento de Madrid de la época del mandato Alberto Ruiz-Gallardón.

En el juicio, los abogados solicitaron al tribunal que declarara nula la grabación obtenida por un empresario, una prueba que propició que se impulsara el proceso judicial. La nulidad de esta prueba da lugar a que se aplique la denominada teoría de 'los frutos del árbol envenenado' es una doctrina que hace referencia a las pruebas de un delito obtenidas de manera ilícita que contaminan el resto.

El fiscal, que pidió al inicio una suma de 250 años de cárcel, rebajó solo las penas a los procesados que reconocieron los hechos de los que se les acusaba. En cambio, mantuvo la pena para el resto, entre ellos para el exjefe de División municipal de Impacto y Análisis Ambiental de Medio Ambiente, Victoriano Ceballos, y los once años de prisión para su superior, Joaquín Fernández Castro.

Los hechos se remontan al 14 de noviembre de 2007 cuando se produjo la detención de 16 personas por orden del Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid. La intervención judicial en la Gerencia de Urbanismo y la Concejalía de Medio Ambiente descubrió una presunta red de cobro de comisiones ilegales en el seno del Ayuntamiento.

En el marco de la instrucción estuvieron cumplieron prisión preventiva un total de diez imputados, entre ellos los presuntos cerebros de la trama. Seis años después, se acordó la imputación formal de 34 personas por delitos de cohecho, negociaciones prohibidas para los funcionarios y prevaricación ambiental, entre otras infracciones penales. El juicio llegó diez años después de que estallara la trama.

Grabación sin autorización

La sentencia afirma que el auto de incoación del Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid se fundamentó en una supuesta grabación espontánea realizada el día 6 de marzo de 2007 por un ciudadano por su cuenta y por sus propios medios, pues así resultaba del atestado, y "no en lo verdaderamente sucedido, que de haberse puesto en conocimiento del juzgado, tenía que haber sido determinante para declarar la nulidad de la grabación y el consiguiente sobreseimiento y archivo de las actuaciones".

Los magistrados destacan que ha quedado demostrado que, en contra de la versión sostenida en el atestado de la Guardia Civil, fueron miembros de la Unidad Orgánica de la Comandancia del Cuerpo de Madrid (Tres Cantos) quienes entregaron al denunciante una grabadora de pequeñas dimensiones y una cinta magnetofónica.

Lo hicieron con "la finalidad de que grabara la conversación que iba a tener lugar ese mismo día en el despacho profesional de la persona que realizaba los proyectos técnicos en sus negocios de hostelería, con quien mantenía una antigua relación de confianza".

"La grabación debía hacerse sin conocimiento del interlocutor y la conversación versaría sobre una supuesta petición de dinero, realizada a un funcionario del Ayuntamiento de Madrid para la tramitación rápida de un expediente", señala el fallo.

Tres días después, tras valorar el contenido de lo grabado, desde la jefatura de dicha unidad, se ordenó a la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil que se tomara declaración al denunciante sin que en el atestado levantado ese mismo día se hiciera referencia a que los medios técnicos con los que se grabó la conversación habían sido facilitados por la propia unidad.

Por el contrario, de la lectura del atestado resultaba que había sido el denunciante quien 'motu propio' había decidido grabarla con sus propios medios. "Ni la grabadora ni la cinta magnetofónica con la conversación supuestamente registrada fueron entregadas en el juzgado de instrucción", agrega el texto.

Sin motivación

El auto que dio origen a la instrucción y que acordó, entre otros extremos, el secreto de las actuaciones y la intervención de varios teléfonos, continúa la sentencia, carece de "verdadera motivación", pues la que contiene se asienta exclusivamente en el relato falaz obrante en el atestado de la Guardia Civil.

Los magistrados manifiestan que, por tanto, la grabación adolece de valor probatorio y subrayan que "el contenido mendaz del atestado policial que dio origen a la presente causa es un método fraudulento ideado para conseguir la iniciación del proceso penal mediante el ardid de presentar la grabación de unas conversaciones obviando el dato esencial relativo al método empleado para su obtención".

Los magistrados entienden que a este respecto la jurisprudencia del Tribunal Constitucional es unánime al señalar que la exigencia de motivación de la resolución judicial que acuerda las intervenciones forma parte del contenido esencial del artículo 18.3 de la Constitución Española.

Esta premisa constituye "una exigencia inexcusable" por la necesidad de justificar el presupuesto legal habilitante de la intervención, para lo que es esencial que el atestado policial explicite los elementos indispensables que permitan realizar el juicio de proporcionalidad y hagan posible su control posterior.

Según resalta el fallo, la deliberada omisión en el atestado de los datos esenciales para que el juzgado de instrucción pudiera resolver con un mínimo conocimiento de lo ocurrido, determinó que la resolución careciera de una verdadera motivación, vulnerándose el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva y generándose una patente indefensión.

Los magistrados indican en la misma línea que "se vulneraron todos y cada uno de los requisitos jurisprudencialmente" exigidos en la incorporación al proceso de la grabación magnetofónica que dio origen a la denuncia, ya que, dicen textualmente, ésta no sólo no supera lo controles de legalidad constitucional ni los de estricta legalidad ordinaria, sino que ni siquiera existe.

"Es inexplicable que no se haya aportado la cinta original al juzgado, ni que éste haya requerido su entrega o, al menos, realizara alguna indagación al respecto. Resulta igualmente paradójico el silencio que sobre este extremo guardaron las acusaciones durante la instrucción, mutismo que se ha extendido al acto del juicio oral, en el que no ha prestado declaración ninguna persona que hubiera escuchado la grabación original".

La Guardia Civil, de "mala fe"

Para concluir, la sentencia considera que resulta evidente que los agentes de la Guardia Civil actuaron de "mala fe", estando encaminada su intervención a la obtención de una fuente de prueba mediante una acción vulneradora del derecho a la intimidad, tratándose de una infracción deliberada para conseguir la iniciación del proceso penal.

Este hecho inicial tiene, en consecuencia, una eficacia contaminante sobre el resto de las pruebas practicadas, también en relación con la de confesión efectuadas por varios acusados, al estar directamente relacionadas con el resultado de las intervenciones telefónicas que consideraron válidas y que han resultado nulas de pleno derecho".                      (Público, 19/06/17)

27.1.17

Una exfuncionaria se declara culpable en el caso Guateque y admite que cobró 2.500 euros por una licencia

"Sara López Moreno, exfuncionaria de la Junta de Distrito madrileño de San Blas, se ha declarado este jueves culpable en el juicio del 'caso Guateque' y ha admitido que cobró de un intermediario 2.500 euros por facilitar que una licencia saliera adelante.
 
Así lo ha reconocido ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Madrid tras preguntarle si se declaraba inocente o culpable. López afronta una pena de cuatro años y cuatro meses de cárcel por su implicación en el caso.

Al inicio de su escueto interrogatorio, el fiscal le ha preguntado si aconsejó a un promotor contratar a Antonio Sanz Escribano, uno de los supuestos intermediarios de la trama, para que le llevara los trámites de obtención de una licencia.

Y si con ello consiguió una comisión de 2.500 euros por favorecer la marcha de esa licencia, dado que llamó en dos ocasiones a los responsables municipales de licencias. "Sí señoría", ha respondido al representante del Ministerio Fiscal.

No reconoce las conversaciones

Además, ha declarado Carmelo García, exfuncionario de la Gerencia de Urbanismo y propietario de la sociedad AC93, una de las empresas de la presunta red corrupta.

En su caso, ha negado todos los hechos que se le imputan y ha denunciado que casi le matan en la cárcel porque el juez Santiago Torres le acusó falsamente de 'chivato', algo que luego aclaró la prensa.

En su interrogatorio, ha subrayado que "jamás" pidió "un duro" en relación a una tienda de animales. "Nunca pedí nada", ha aseverado el exempleado público, que afronta una petición fiscal de 21 años de cárcel.

Además, se le ha preguntado sobre el expediente de la Clínica Ruber, que contrató a AC93 para unas obras de climatización en el edificio de la calle Juan Bravo de la capital. Al respecto, ha aseverado que nunca tuvo nada que ver con esta clínica.

Igualmente, ha negado que tuviera una conversación con el extécnico de Urbanismo Fernando Ruiz Torrejón acerca de un supuesto "requerimiento fuerte" a la citada clínica.

"No tengo ni idea porque yo no tuve esa conversación", ha dicho de forma rotunda, negando también otra conversación con el empresario Santiago Castillo. "Yo nunca hablo por teléfono", ha replicado secamente.

"Yo estuve en prisión y estaba hostigado por dos funcionarios en la cárcel, ya que el juez dijo que yo había confesado. Me tachó de chivato. Un día me llevaron al Juzgado. Me dijo el juez Torres: ¿Usted ha entregado tres millones a Fernando Ruiz? Dije que sí. Pero en ese momento hubiera dicho sí a todo", ha confesado.

"Estaba acojonado. Me iban a matar. Esos días entraron unos funcionarios. Me dieron una celda para mí. Si hubiera dicho que maté a mi padre, hubiera dicho que sí. Me iban a matar en la cárcel", ha manifestado.

Tras ello, el fiscal le ha dicho que por qué no denunció esto hechos. Y éste ha agregado que luego le quisieron "hacer otra jugada" porque le pidieron que diera datos. "Es muy fuerte. Estuve amenazado de muerte porque este señor dijo que era un chivato", ha agregado.

"Yo a esto nunca le presté mucha atención"

También ha prestado declaración Jesús Vicente García, arquitecto que colaboró en ocho proyectos con Antonio Sanz Escribano. Se enfrenta a dos años y medio de cárcel por participar en la tramitación irregular de una licencia con una dádiva de 15.000 euros para Victoriano Ceballos.

"Jamás me hablaron de esa cifra. Estoy educado en la honradez. Si hubiera visto algo hubiera cortado relación -con su socio-. Jamás me habló de dádivas", ha reiterado en varias ocasiones.

Tras declarar su inocencia, ha negado haber participado en los trámites para obtener una licencia para una sala de fiestas en un teatro de la calle Santa Brígida número 5, manifestando que solo se dedicó a hacer el proyecto de obras.

"No he tenido contacto con nadie de Medio Ambiente. Se debió dar entre Sanz Escribano y los técnicos", ha aseverado a preguntas del fiscal, a quien ha hablado de Sanz Escribano como "un gran profesional del sector".

"Yo a esto nunca le presté mucha atención. Le preguntaba: lo tienes controlada Antonio. Yo nunca participé. Era una relación de Antonio con Medio Ambiente", ha insistido.

Tras recordarle una conversación en la que le dijeron que los técnicos se dejaban querer, ha indicado que no lo entendía en relación a pagos, sino que se interesaban de forma habitual con los expedientes.
Finalmente, ha expuesto al tribunal lo que ha supuesto su implicación en esta causa, que le está "matando la vida". "Me ha creado una enfermedad por impotencia ante esta situación. Es demencial", ha apostillado."                     (Público, 19/01/17)

17.1.17

El triángulo de corrupción Guateque-Gürtel-Púnica

"El caso Guateque es el paradigma de la forzada lentitud de la Justicia. Lo que parecía una rutinaria investigación por la concesión de licencias comerciales a cambio de sobornos en el Ayuntamiento de Madrid, con Alberto Ruiz-Gallardón como alcalde, se convirtió en un lento proceso con trabas burocráticas, un extraño triángulo de políticos ahora imputados en los casos Gürtel y Púnica, zancadillas desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la intromisión del sindicato Manos Limpias y relaciones con el narcotráfico.

En 2007 comenzó la Operación Guateque con la detención de 16 funcionarios del Ayuntamiento madrileño acusados de cobrar hasta 18.000 euros por facilitar licencias de apertura de negocios. Un año y medio después el numero de investigados ascendía a 100 personas, una pesada carga para el juez Santiago Torres, titular del juzgado número 32 de Madrid.

Saturado con otros casos, el juez tuvo que hacer frente además a la apertura de varias piezas separadas porque con la investigación se descubrió los tejemanejes de la mafia búlgara en el control de la noche de Madrid, el asesinato de un portero de discoteca a manos del clan mafioso rival de Los Miami, tráfico de drogas a gran escala o un fraude fiscal por la importación de coches de lujo, entre otros delitos.

Pero los verdaderos problemas para el juez empezaron con sus tropiezos con el Partido Popular. Uno de los funcionarios investigados era Teresa Gabarra, mujer de Alberto López Viejo, entonces miembro del Comité Ejecutivo y de la Junta Directiva regional del PP además de Consejero de Deportes de la Comunidad y hoy uno de los principales imputados en el caso Gürtel

Gabarra también jugó un papel en esta trama de corrupción, según el juez, como la persona que blanqueaba las comisiones que recibía su marido a través de una cuenta en Suiza. Finalmente, Gabarra fue exonerada.

El juez pidió apoyo a la Comunidad de Madrid, administración de la que dependía su juzgado. El secretario del juzgado mandaba escritos oficiales a la Consejería de Justicia con frases como: " En el momento actual, por la desmesurada carga de trabajo que sufrimos hay muchos atestados minutados y pendientes de incoar, muchos escritos pendientes de unir y proveer, y muchos procedimientos pendientes de impulso".  

En ese momento el titular de Justicia en la Comunidad de Madrid no era otro que Francisco Granados, hoy imputado en el caso Púnica La Consejería de Presidencia, Justicia e Interior hizo caso omiso durante meses hasta a una orden del Consejo del Poder Judicial para crear un juzgado bis que descargara de trabajo al juez Torres con la excusa de falta de presupuesto. 

En este panorama entra en juego Miguel Bernard, enemigo declarado de Granados, mediante el sindicato Manos Limpias con una denuncia contra el magistrado por dilatar el proceso. 

A pesar de las quejas del juez Torres que aseguraba que varios de los acusados trataban de "hundir su carrera" l a Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial le impuso una multa de 1.000 euros. El secretario general de manos Limpias, Miguel Bernard, está hoy implicado en una trama de extorsión.

 El juez Torres consiguió cerrar la causa en 2012, fue trasladado a la Audiencia Provincial de Madrid. Le sustituyó la juez Rosa María Freire que abrió juicio oral tres años después. 

El pasado martes tendría que haber empezado el proceso pero se suspendió por enfermedad  de uno de los encausados. Otro retraso en un juicio en el que se vuelve a evidenciar el marco de impunidad y relación con la corrupción que mantuvieron diferentes cargos del PP madrileño durante decenas de años.  "          (Público, 10/01/17)

16.1.09

La muerte de Cata destapa el poder de las mafias en Madrid

"Extorsiones. Palizas por deudas de droga. Venganzas. Tráfico de cocaína y compra de licencias de locales con la implicación de funcionarios del Ayuntamiento de Madrid. Los protagonistas del submundo de la noche madrileña se conocen, se protegen y se hacen favores. Pero a veces, también se pelean. Y cuando lo hacen, la cosa acaba a tiros.

La muerte de Catalin Stefan Craziun, Cata, lugarteniente de la banda de Ivo, El Búlgaro, y asesinado a tiros en la puerta de la discoteca Heaven el pasado lunes, presuntamente por un integrante de la banda rival de los Miami, ha destapado las luchas entre las mafias por hacerse con el control de la seguridad en los bares. Detrás hay mucho más. El relato de todas estas conexiones salpica la Operación Guateque, la investigación de la Guardia Civil sobre el caso de corrupción municipal en el Ayuntamiento de Madrid. (...)

Todo empieza con un teléfono móvil. El que iba a permitir a Joaquín Fernández de Castro, ex jefe de Evaluación Ambiental en el Ayuntamiento de Madrid e imputado por el caso Guateque, comunicarse desde la cárcel con quien quisiera. Sin pasar por la disciplina del centro penitenciario. Se lo consiguió a principios de 2008 su hijo, Acisclo Fernández Rodríguez que, además, es el propietario de la discoteca Dink (el local con más denuncias de los investigados en el caso Guateque). La Guardia Civil había pinchado su teléfono. El intermediario sería un tal Lauro, un colombiano nacionalizado español a quien la Guardia Civil define como la persona "que más cocaína mueve en Madrid" y que dirige, desde un conocido gimnasio de la ciudad, una banda de "matones de feria dispuestos a todo".

La historia del móvil llevó a los agentes a descubrir un entramado de relaciones que "pone de manifiesto la existencia de una tupida banda de presuntos delincuentes implicados en la comisión de delitos de tráfico de drogas, extorsiones, secuestros y un largo etcétera", según el informe.

El presunto cabecilla de la organización, según los agentes, es el colombiano Lauro, amigo además, de Ivo, El Búlgaro, uno de los jefes de las mafias que controlan la seguridad de las discotecas e imputado por secuestro. En las conversaciones intervenidas aparece el nombre de Ivo. Según los informes policiales, El Búlgaro es el cabecilla de una banda de "matones" a los que contrata a través de su empresa de seguridad, Apolo Check. En el grupo se encontraba también Catalin Stefan Craziun, asesinado el pasado lunes en una céntrica discoteca de Madrid." (El País, ed. Galicia, España, 14/01/2009, p. 13)